15/07/2021, 10:35
— ¡Oh vaya! ¡Jajaja, no sabía que había alguien aquí!
— No te preocupes, acabó de llegar, así que... no pasa nada. — hizo una breve pausa al fijarse en que la mujer no la miraba a ella, sino como detrás de ella.
Movió un poco la cabeza para ver si la mujer movía la mirada y no. Era ciega. Claro que eso se hizo evidente con su siguiente aportación verbal.
— ¿Has tardado mucho en llegar aquí arriba? Realmente ha sido decepcionante, dicen que aquí puedes encontrar a un Dios o yo que sé... Supongo que todavía me queda camino en mi búsqueda
Era un momento complicado. Otro más para la colección. Si le decía la verdad, estaba siendo sincera, uno de los preceptos del karate Kaminari, pero le estaría rompiendo sus sueños e ilusiones y seguramente se entristeciera, y eso era malo. La otra opción era mentir. Cosa que no sabía hacer, por falta de práctica, porque no tenía problema en sortear la verdad si era realmente importante o si a quien mentía era una mala persona. Pero esta pobre mujer no parecía mala persona.
— Em... señorita, estamos en la parte más baja. De hecho, justo donde empieza la escalera para subir. No en la cima. ¡Pero dime qué buscas y te ayudo!
Intentó ofrecerle ayuda para que no se entristeciera demasiado por estar en la falda de la montaña.
— No te preocupes, acabó de llegar, así que... no pasa nada. — hizo una breve pausa al fijarse en que la mujer no la miraba a ella, sino como detrás de ella.
Movió un poco la cabeza para ver si la mujer movía la mirada y no. Era ciega. Claro que eso se hizo evidente con su siguiente aportación verbal.
— ¿Has tardado mucho en llegar aquí arriba? Realmente ha sido decepcionante, dicen que aquí puedes encontrar a un Dios o yo que sé... Supongo que todavía me queda camino en mi búsqueda
Era un momento complicado. Otro más para la colección. Si le decía la verdad, estaba siendo sincera, uno de los preceptos del karate Kaminari, pero le estaría rompiendo sus sueños e ilusiones y seguramente se entristeciera, y eso era malo. La otra opción era mentir. Cosa que no sabía hacer, por falta de práctica, porque no tenía problema en sortear la verdad si era realmente importante o si a quien mentía era una mala persona. Pero esta pobre mujer no parecía mala persona.
— Em... señorita, estamos en la parte más baja. De hecho, justo donde empieza la escalera para subir. No en la cima. ¡Pero dime qué buscas y te ayudo!
Intentó ofrecerle ayuda para que no se entristeciera demasiado por estar en la falda de la montaña.