30/08/2021, 19:25
De golpe y porrazo alguien puso las manos en su cono de churros para extraer uno de ellos como si fuera alguien a quien conocía de toda la vida y con el que la confianza diese asco, como se suele decir.
— ¡Oye..!
Cual fue mi sorpresa al darme la vuelta y tratar de darle una colleja a su mano que vi el destello de aquella placa dorada.
«¿Jōnin?»
Pues claro que tenía que ser jōnin, sino no llevaría esa dichosa placa me dije cuando me hice a mi mismo aquella pregunta. sus cabellos rojizos también fueron un distintivo bastante indicador hasta que reparé durante unos pocos segundos en quién tenía a mi lado.
—¿Qué hay?
Su voz fue la última de las pruebas que todo habitante de Uzushiogakure necesitaba para saber ujje se trataba de nada más y nada menos que de...
— ¿U-Uzumaki Eri-dono?
Nada más y nada menos que la jōnin que ayudó a la contención del Gobi durante aquel famoso examen de ascenso a chūnin. Ella y la rata bastarda de Uchiha Akame persiguieron al jinchuriki fuera de su control para devolverlo a un estado en el que, bueno, se pudiera controlar aquel poder. Había oído hablar de Uzumaki Eri y ahora que la tenía delante no me salía ni una sola pregunta. Bajé la mirada mientras mis mejillas se encendieron de un particular color carmesí.
— E-Esto... es un honor c-conocerla, Eri-dono
«Definitivamente hoy es mi día de suerte»
— ¡Oye..!
Cual fue mi sorpresa al darme la vuelta y tratar de darle una colleja a su mano que vi el destello de aquella placa dorada.
«¿Jōnin?»
Pues claro que tenía que ser jōnin, sino no llevaría esa dichosa placa me dije cuando me hice a mi mismo aquella pregunta. sus cabellos rojizos también fueron un distintivo bastante indicador hasta que reparé durante unos pocos segundos en quién tenía a mi lado.
—¿Qué hay?
Su voz fue la última de las pruebas que todo habitante de Uzushiogakure necesitaba para saber ujje se trataba de nada más y nada menos que de...
— ¿U-Uzumaki Eri-dono?
Nada más y nada menos que la jōnin que ayudó a la contención del Gobi durante aquel famoso examen de ascenso a chūnin. Ella y la rata bastarda de Uchiha Akame persiguieron al jinchuriki fuera de su control para devolverlo a un estado en el que, bueno, se pudiera controlar aquel poder. Había oído hablar de Uzumaki Eri y ahora que la tenía delante no me salía ni una sola pregunta. Bajé la mirada mientras mis mejillas se encendieron de un particular color carmesí.
— E-Esto... es un honor c-conocerla, Eri-dono
«Definitivamente hoy es mi día de suerte»