12/02/2025, 16:43
Aquella caminata en silencio fue suficiente para que el agitado corazón de Rin se calmara. La miró de reojo, pensando en que tal vez le había molestado que le dijera aquello, pero no parecía poder leer eso en su expresión seria y neutral habitual. Cuando llegaron a la hacienda, la misma chica que la otra vez atendió a Rin, fue quien las recibio, con unas palabras que hicieron saltar las chispas de Rin.
— ¡Lo sabía, sabía que te habías hecho una idea rara! — vociferó Rin desde detrás de Sora.
— ¡Lo sabía, sabía que te habías hecho una idea rara! — vociferó Rin desde detrás de Sora.