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Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
Suspiré dejando a un lado el pesar al escuchar la respuesta del peliblanco, me sentía mejor al saber que no se encontraba indignado por el hecho de ocultar mi verdadera identidad. —Es bueno saberlo.— Dije tras dibujar una sonrisa.

***

¡Todos quieren ver al señor Shinda! — Respondió una voz desde el interior, su tono se escuchaba poco
amable—. Les pregunte qué es lo que buscaban… Acaso, ¿Son cobradores, abogados, religiosos, inversionistas, coleccionistas o alguna alimaña con un pasatiempo similar?

Estaba a punto de responder, pero Koutetsu fue más rápido y él se encargó de lidiar con el intermediario.

¡No somos nada de eso! Estamos aquí porque nos hemos visto envueltos en una situación más allá de nuestra comprensión y necesitamos el buen juicio del “guardián del conocimiento tradicional”.

Hubo un silencio incómodo, miré al peliblanco con cara de extrañeza, ¿se habría ido? Pero poco después se escuchó una secuencia de ruidos metálicos, cerraduras, cadenas y engranajes moviéndose, ¿cuánta seguridad había detrás de esa puerta? Un chirrido nos recibió tras dejar al descubierto el acceso, apareció una mujer joven y de cara casi inexpresiva, posiblemente tendría un carácter bastante fuerte,

¿Qué tan “incompresible” es el asunto que los trae hasta aquí? —Cuestionó con dureza mientras nos analizaba, a cada uno de nosotros

Pues es lo suficientemente sobrenatural como para hacerme dudar sobre si algunas de sus historias contienen más verdades de las que creía posibles. Expresó el moreno haciendo gala de su gran calma, incluso sus palabras fueron las más acertadas.

De acuerdo, ese es el tipo de cosas que el señor Shinda debe atender —Accedió y nos invitó a pasar, a regañadientes —. Pasen y caminen con cuidado.

No dudé en entrar conjunto al shinobi y a la aborigen, pasamos de uno en uno, el interior del lugar era peculiar y se podía sentir un aura bastante extraña, sin embargo, las cosas no eran así de fáciles.

No parecen ser de por aquí… Si son turistas, necesitare que llenen un formulario, para desentendernos de algunas responsabilidades y evitar problemas — Manifestó con desdén mientras se aseguraba de que nos quedáramos ahí, o por lo menos uno de nosotros...

Adelántense ustedes, yo me encargare del papeleo — Aseguró Koutetsu, hecho que agradecí y me encaminé con el espécimen hacia le interior del lugar.

—Gracias, Koutetsu, te estaremos esperando.— Comenté para posteriormente volver a mirar los detalles y objetos a mi alrededor, los mismo habían capturar mi atención, incluso el ambiente interno era bastante peculiar...

El interior era bastante oscuro y solo podía caminar con cuidado gracias a una serie de velas que se iluminaban tenuemente, las llamas nos guiaban por un largo y estrecho pasillo en el cual mientras más avanzábamos un olor a hierbas, a hierbas aromatizantes sí no me equivocaba, fue inundando nuestras fosas nasales; poco después se manifestaron vitrinas en las cuales se podía ver recipientes con contenidos totalmente extraños y misteriosos, un escalofrío recorrió mi cuerpo y los vellos de mi piel se erectaron. "Espero que esto no sea una locura..."

Seguí caminando al mismo paso, no había vuelta atrás y teníamos un factor sorpresa sí algo llegase a ocurrir, Koutetsu vendría en pocos minutos, simplemente traté de prepararme para cualquier situación que pudiera ocurrir, mi mente me estaba haciendo pasar un mal momento. Finalmente llegamos al final del tunel y se podía ver una gran sala con libros y estantes, con vapor denso y aroma dulce; por instinto llevé mis orbes al techo en el cual pude notar varias cadenas negras, oxidadas quizás, de las cuales colgaban algunas cosas que no lograba discernir y que aparentemente estaban quemandose "¿Qué pasa aquí?"


Seguí acercándome conjunto a la blanquecina al centro de la sala, en donde estaba, seguramente, Shinda, el guardian del conocimiento tradicional; era un hombre bastante viejo, canoso y con lentes que se encontraba fumando de una pipa aparentemente de hueso, se encontraba con inmerso en la literatura, no se había percatado de nosotros hasta que estuvimos practicamente frente a sus ojos.


¡Calor, ahogarme! — vociferó a la par que se deshacía de toda la vestimenta que le habíamos proporcionado.

—Espera, no te desesperes!— Comenté con apuro tras ver como volvía a quedarse totalmente desnuda frente a aquel señor, ¿qué iba a pensar? —Oiga, lo siento, esto no es lo que parece, es que...— Traté de explicar la situación con voz un tanto titubeante.

No obstante, el señor se levantó rápidamente de su cómodo sillón, seguramente iba a empezar a gritar por el escándalo que estaba ocurriendo frente a sus ojos, incluso se reajustó sus lentes para asegurarse de que estaba viendo lo que sus ojos le mostraban, mi corazón latía rápidamente mientras trataba de por lo menos sostener las pieles para cubrir el cuerpo de la pálida.

¡POR TODOS LOS DIOSES HELADOS! —Vociferó.

"Ay no! Aquí viene." Pensé lo peor, seguramente nos correría en cuestión de segundos.

¿Qué fue lo que paso? —pregunto el Hakagurē, que llego a toda prisa luego de escuchar el fuerte grito—. Keisuke… Sepayauitl…

¡Sepayauitl no hacer nada, inocente, muy confundida! —Manifestó rápidamente al ver como el moreno pedía una explicación, y fue más fácil echarle la culpa al otro, y ese otro era yo...—. ¡Pelirrojo, culpa, seguramente!

—Es que está haciendo mucho calor y ya sabes...— No tenía nada más que decir, la imagen de Sepayauitl lo decía todo. Suspiré con pesar, que bochorno tenía...
Hablo - "Pienso" - Narro
Color de diálogo: Limegreen
Byakugo no In: Inicio 19/04/2018

[Imagen: 5b744fac64c6fe9ec924f3cf50c4417fo.jpg]
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RE: La muerte es blanca y tiene los ojos azules - por Keisuke - 4/12/2017, 01:19


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