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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Valle de Unraikyo]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 01:54:56 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Érase una vez un dragón]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-%C3%A9rase-una-vez-un-dragon</link>
			<pubDate>Wed, 24 Mar 2021 15:32:02 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 12px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Érase una vez, <br />
un dragón pequeño, <br />
que no tenía alas ni fuego, <br />
pero que soñaba con alzar el vuelo.<br />
</span></span></div>
<br />
<br />
Érase una vez un hombre que caminaba por un bosque. Sus botas negras aplastaban la hierba, los líquenes y los piñones caídos de las coníferas como lo harían las patas de un elefante. Su túnica, también negra y que ondeaba azuzada por el viento otoñal, cubría su figura como la melena al león. Sabía bien hacia dónde se dirigía, con el conocimiento de quien ha recorrido aquel bosque en innumerables ocasiones y se sabe cada recoveco y cada árbol como cada callo y cada grieta de su propia mano.  <br />
<br />
No obstante, cuando llegó junto a una conífera de cuarenta metros de altura con una hendidura en el tronco, dudó. Hacía mucho tiempo que no tenía aquella sensación —la de dudar—, y tuvo que tomarse unos momentos para contemplar la idea de que, quizá, se hubiese equivocado en algún punto. Alzó la vista al cielo. El sol, en lo alto, ligeramente a su izquierda; el musgo, creciendo en la madera y en las rocas, pero solo por cierto lado. Con una navaja, creó una segunda hendidura debajo de la primera y siguió al musgo. <br />
<br />
Pasó una hora, pasaron dos. Sus pasos ya no avanzaban con tanta firmeza. Se detenía, volvía a avanzar, volvía a detenerse; hasta que dio con un árbol con dos hendiduras en el tronco. Gruñó al verlo, y una pareja de piquituertos salió volando de unas ramas cercanas. Sus ojos siguieron las aves hasta dar con el sol, luego de nuevo al musgo. Pese a que no percibía nada extraño, estaba claro que algo no iba bien. <br />
<br />
Se sentó en el frío suelo, piernas y brazos cruzados. Bajó los párpados; meditó. Cuando creyó encontrar la solución, formó el sello del Carnero mientras movía los labios gesticulando la palabra: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kai</span>. <br />
<br />
Se levantó, dejó una nueva señal y reemprendió la marcha. Pasaron dos horas y se encontró con un árbol con tres cortes. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gruñó por segunda vez</span>. Alzó la vista al cielo: el sol ya no brillaba en el firmamento. <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gruñó por tercera vez</span>.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 12px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Érase una vez, <br />
un dragón pequeño, <br />
que no tenía alas ni fuego, <br />
pero que soñaba con alzar el vuelo.<br />
</span></span></div>
<br />
<br />
Érase una vez un hombre que caminaba por un bosque. Sus botas negras aplastaban la hierba, los líquenes y los piñones caídos de las coníferas como lo harían las patas de un elefante. Su túnica, también negra y que ondeaba azuzada por el viento otoñal, cubría su figura como la melena al león. Sabía bien hacia dónde se dirigía, con el conocimiento de quien ha recorrido aquel bosque en innumerables ocasiones y se sabe cada recoveco y cada árbol como cada callo y cada grieta de su propia mano.  <br />
<br />
No obstante, cuando llegó junto a una conífera de cuarenta metros de altura con una hendidura en el tronco, dudó. Hacía mucho tiempo que no tenía aquella sensación —la de dudar—, y tuvo que tomarse unos momentos para contemplar la idea de que, quizá, se hubiese equivocado en algún punto. Alzó la vista al cielo. El sol, en lo alto, ligeramente a su izquierda; el musgo, creciendo en la madera y en las rocas, pero solo por cierto lado. Con una navaja, creó una segunda hendidura debajo de la primera y siguió al musgo. <br />
<br />
Pasó una hora, pasaron dos. Sus pasos ya no avanzaban con tanta firmeza. Se detenía, volvía a avanzar, volvía a detenerse; hasta que dio con un árbol con dos hendiduras en el tronco. Gruñó al verlo, y una pareja de piquituertos salió volando de unas ramas cercanas. Sus ojos siguieron las aves hasta dar con el sol, luego de nuevo al musgo. Pese a que no percibía nada extraño, estaba claro que algo no iba bien. <br />
<br />
Se sentó en el frío suelo, piernas y brazos cruzados. Bajó los párpados; meditó. Cuando creyó encontrar la solución, formó el sello del Carnero mientras movía los labios gesticulando la palabra: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kai</span>. <br />
<br />
Se levantó, dejó una nueva señal y reemprendió la marcha. Pasaron dos horas y se encontró con un árbol con tres cortes. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gruñó por segunda vez</span>. Alzó la vista al cielo: el sol ya no brillaba en el firmamento. <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gruñó por tercera vez</span>.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Segando la paja (Unific) (+18)]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-segando-la-paja-unific-18</link>
			<pubDate>Fri, 08 Jan 2021 21:25:12 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-segando-la-paja-unific-18</guid>
			<description><![CDATA[Las goteras en el país de la Lluvia eran algo habitual, pero para muchos de sus habitantes seguía siendo algo molesto ¿A quién le gusta tener los pies mojados continuamente? O la casa llena de humedades; la ropa además era un gran problema a la hora de secarse. Y aquel lugar de mala muerte pese a estar tan alejado de aquellas tierras, no era distinto; el sonido de una gotera se extendía por toda la habitación que tenía un color verdoso oscuro. Las esquinas y cualquier otro sitio donde se pudiera proyectar una sombra por aquella luz verdosa, extendían una oscuridad desagradable, en parte por la falta de fuerza de aquella bombilla sobre las paredes alicatadas de con algún tipo de piedras que proyectaba pequeños brillos ante la luz.<br />
<br />
Fue facil secuestrarlos; una de las dos personas había sido un ninja activo pero abandono dicha vida años atras, solo estaba viviendo su vida alegremente, con su esposa, yendo de viaje por todo el mundo con lo poco que habían ahorrado y al volver, formar una pequeña familia con un pequeño negocio. Una vida tranquila y simple ¿Para que aspirar a más?<br />
<br />
Había restos de sangre que adornaban el mármol de los lavabos, las sabanas de las camillas, espejos, cristales, mamparas, suelo, paredes y hasta el propio techo, carecían de la más mínima señal de tener un color rojizo, siendo pegajosos y ruidosos cada paso que se producía al andar sobre uno de aquellas inmensas manchas.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Bueno, bueno ¿Estás cómodo? Espero que mis chicos no hayan sido muy duros contigo </span>—dijo con un tono jocoso, su habitual y único tono aparte del más sarcástico jamás escuchado.<br />
<br />
Se trataba ni más ni menos que de Akira Yoshikage, director y dueño de la farmacéutica Yoshikage de las primeras en aquel ámbito y sin duda uno de los negocios que comenzaba a conseguir un gran poder e impacto económico en Oonindo. Akira era un hombre alto y delgado, su rostro tenía facciones afiladas y ligeramente puntiagudas, como su barbilla. Sus ojos eran también agudos, de un color muy marrón oscuro siendo difícil distinguir donde empezaba el iris y donde la pupila. Su nariz era ligeramente larga, pero nada fuera de lo común; y esbozaba una sonrisa desagradable continuamente, por lo que tenía unos suaves hoyuelos en sus mejillas. Aunque cualquier que lo conociera lo más mínimo, hubiera deseado borrar esa sarcástica sonrisa de un puñetazo y partirle varios dientes de paso.<br />
<br />
A su alrededor, una gran variedad de hombres y mujeres; todos tenían una fuerte complexión, aunque solo los más grandes, anchos y amenazadores, eran los que podían ser reconocidos en la sucia oscuridad de aquella habitación.<br />
<br />
—<span style="color: blue;" class="mycode_color">¿¡Te crees que te vas a salir con la tuya!? ¡En cuanto s-! </span>—un golpe secó en la cabeza producido por una tubería de metal, calló a la mujer  de larga melena negra que yacía atada a una camilla a un par de metros de él.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡EH! ¡¿SE PUEDE SABER QUE HACES?! ¡PODRÍAS HABERLA MATADO! </span>—se acercó completamente desquiciado al grandullón que propino el golpe, arreándole con las palmas de las manos abiertamente en su enorme torso. Con solo una mano, aquel armario de casi dos metros y medio podría haberle estrujado la cabeza como si de un tomate muy maduro se tratase, le cabía en toda la palma; pero retrocedió intimidado. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡Estoy rodeado de inútiles, maldita sea! ¡BASTANTE TUVE YA LA ÚLTIMA VEZ! ¡AQUELLOS OJOS SE PODÍAN HABER VENDIDO POR UN PAÍS ENTERO, Y NO PIENSO DEJAR ESCAPAR OTRA OPORTUNIDAD! ¡¿ME OÍS?!</span><br />
<br />
Golpeó un cubo de metal que resonó por todo el edificio durante un buen rato hasta que ceso de moverse, y como si hubiera sido una representación de su ira, cuando este se detuvo, inspiró profundamente. Puso ambas manos en su rostro, y poco a poco pasandolas por la cara hasta acariciándose el pequeño y mullido tupe hasta acabar en la nuca.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">En fin ¿Por dónde íbamos? Ah es verdad. Me ibas a decir hasta donde sabeís,  y yo a cambio te dejaré vivito y coleando ¿Es un buen trato eh? ¡Cómo podrías resistirte a semejante oferta! Deberías darte prisa en aceptarla; expira en una media hora. Puedes pagar a contra reembolso, con tarjeta de crédito, o con tu tarjeta de compra de El Corte Amengles.</span> —rió ante su pésimo chiste.<br />
<br />
—<span style="color: blue;" class="mycode_color">¡Eres un maldito cabrón! ¡Ya se lo he dicho a tu estupido gorila, abandonamos la vida de Shinobi hace más de diez años! ¡Dirijo una pequeña tienda junto a mi mujer! ¡No sabemos nada de ningún puto Sharingan! Ninguno de los dos tenemos una ascendencia Uchiha </span>—replicó; aquel hombre había visto claramente días mejores, sus ojos mostraban grandes signos de fatiga, las nuevas heridas y la sangre habían ocultado ya todas sus antiguas cicatrices de guerra, y su pelo marrón oscuro, estaba completamente desordenado. Salvo por sus pantalones y alguna venda esporádica en sus fuertes brazos, nada ocultaba su carne mientras permanecía atado con correas de cuero a una camilla de hospital. — <span style="color: blue;" class="mycode_color">Y aunque lo supiera, no te lo contaria ni por todo el oro del mundo.</span><br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Por Dios del amor hermoso. Dejad ya de una puta vez vuestras mierdas de honor, lealtad y dadle al coco de una jodida vez ¡QUE ESTOY A PUNTO DE MATARTE! ¿¡QUE PARTE DE ESO NO ENTIENDES?!</span> — gritó poniéndose a escasos centímetros de la cara de aquel cansado hombre, agarrándole de los carrillos.<br />
<br />
Y un escupitajo con restos de sangre, golpeó su mejilla en señal de respuesta; pasó los dedos de sus guantes de cuero color crema por estos, mirando aquel desagradable mejunje entre el índice y el pulgar, comenzando a esbozar una sonrisa.<br />
<br />
— <span style="color: blue;" class="mycode_color">Te lo repito; aunque supiera algo, no te lo contaría.</span><br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Perfecto. No te preocupes. Ya no vas a tener que hacerlo, he cambiado de opinión </span>—chasqueó los dedos, y casi en el momento, parte de su personal agarró de los brazos con fuerza al hombre de la camilla; mientras él mostraba una jeringuilla que brilló en su extremo. Su voz se tornaba esta vez tranquila y sosegada, al contrario que hace unos segundos, mientras vertía todo el contenido en las venas de aquel hombre. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Ahora, nos vamos a divertir. Con esta droga, tu cuerpo aguantará mucho más el dolor antes de desmayarte; y de mientras, haremos un poco de cirugía invasiva. Oh, es verdad, no seas muy duro conmigo; no tengo ni puta idea de medicina. Podría usar un bisturí; créeme, en verdad tengo un buen manejo con armas cortantes. Pero eso le quita la gracia ¿Por qué iba a abrirte en canal con herramienta así con tanta delicadeza y dedicación, cuando un buen corte en todo el estómago por parte de una espada como esta, lo hace en un momento?</span> —desenvaino una katana lentamente, alzándola por encima de su cabeza, y después toqueteando la hoja. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color"> Oh... Ya comienza a hacer efecto.</span><br />
<br />
Los espasmos del moreno agitaban toda la camilla, sus ojos dieron la sensación de estar a punto de salirse de sus órbitas, y las venas y arterias comenzaron a marcarse por su torso o brazos; una mujer vestida con un traje como todos los presentes, se apresuró en ponerle un grueso paño en la boca, con el objetivo de que no se tragara o mordiera su propia lengua, buscando aliviar su sufrimiento.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Si ha sido suficiente; escucharas el "crack" cuando mi amiguito destroce tu caja torácica mientras busco tus pulmones y corazón</span> —añadió con una carcajada. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Verás, realmente con una pequeña muestra de tu sangre me valdría ¿sabes? Un par de test, comprobar un par tablas y ya esta, problema solucionado. Pero me gusta cuando la gente coopera ¿No es ese al fin y al cabo el objetivo del ser humano? Relacionarse y establecer relaciones, porque estamos incompletos. Apoyarnos cuando más nos necesitamos, y dar un fin a nuestras vidas, un objetivo; simplemente coexistir </span> —el acero entonces penetró desde la parte inferior del abdomen, y lentamente fue ascendiendo en una incisión hasta la parte superior del pecho, mientas entre varias personas trajeadas, contenían a aquel pobre diablo, que lo único que podía hacer era gritar del dolor y sangrar. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡¿Pero como vamos a coexistir entre nosotros?! ¡Guerras, asesinatos y cosas similares se desarrollan continuamente sin que nosotros lo sepamos! ¿Y quién gobierna? ¿Quien manda? Exacto, el más poderoso. El poder, y mediante ese poder, el miedo. O como coño te crees que se estableció tu puta aldea de mierda.</span> — Se tomó su tiempo; removiendo los órganos simplemente por placer, e incluso dio un tirón de los huesos de la columna vertebral. Tras una hora después, cuando Akira se dio por satisfecho y lo único que yacía sobre la mesa era un cuerpo sin vida, la sangre estaba desparramada por el suelo junto a algún intestino, si este no se había quedado colgando.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Todos los ninjas sois iguales. No aguantáis una mierda. Ágiles y veloces, con poderes que ya quisiera tener cualquier puto civil. Mi vida hubiera sido más sencilla hubiera podido ser capaz de utilizar esa mierda del Chakra desde un principio</span> — suspiró, tras hablarle al cadáver. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Debí haberle avisado que también acentuaba el dolor. En fin, que puto asco; coged a la mujer y larguémonos, quiero darme una buena du-</span><br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">J-Jefe...</span> —avisó el grandullón asustado, señalando a un lado.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Y ahora que cojones qui-</span><br />
<br />
La chica de antes, que yacía en una cama a varios metros de ellos atada de pies y manos como aquel hombre, ahora tenía los ojos abiertos de par en par; en su rostro podía leerse una furia arrolladora, pero había algo más. Unos ojos rojizos con motas negras. Aquel esbelto hombre volvió a dibujar otra sonrisa.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡JAJAJAJA! ¡PREMIO GORDO! ¡ME ENCANTA GANAR!</span>—comenzó a aplaudir mientras se acercaba a ella con gran brío; movía tanto las piernas como los brazos de forma acentuada por la emoción que le recorría el cuerpo. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡Eh! ¡Tsuki! ¡Te espera el quirófano cuando volvamos! Id eliminando todas las pruebas, y en cuanto acabe, prededle fuego a esteY ahora pásame la cuchara de los helados. Me apetece una tarrina de dos bolas.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Las goteras en el país de la Lluvia eran algo habitual, pero para muchos de sus habitantes seguía siendo algo molesto ¿A quién le gusta tener los pies mojados continuamente? O la casa llena de humedades; la ropa además era un gran problema a la hora de secarse. Y aquel lugar de mala muerte pese a estar tan alejado de aquellas tierras, no era distinto; el sonido de una gotera se extendía por toda la habitación que tenía un color verdoso oscuro. Las esquinas y cualquier otro sitio donde se pudiera proyectar una sombra por aquella luz verdosa, extendían una oscuridad desagradable, en parte por la falta de fuerza de aquella bombilla sobre las paredes alicatadas de con algún tipo de piedras que proyectaba pequeños brillos ante la luz.<br />
<br />
Fue facil secuestrarlos; una de las dos personas había sido un ninja activo pero abandono dicha vida años atras, solo estaba viviendo su vida alegremente, con su esposa, yendo de viaje por todo el mundo con lo poco que habían ahorrado y al volver, formar una pequeña familia con un pequeño negocio. Una vida tranquila y simple ¿Para que aspirar a más?<br />
<br />
Había restos de sangre que adornaban el mármol de los lavabos, las sabanas de las camillas, espejos, cristales, mamparas, suelo, paredes y hasta el propio techo, carecían de la más mínima señal de tener un color rojizo, siendo pegajosos y ruidosos cada paso que se producía al andar sobre uno de aquellas inmensas manchas.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Bueno, bueno ¿Estás cómodo? Espero que mis chicos no hayan sido muy duros contigo </span>—dijo con un tono jocoso, su habitual y único tono aparte del más sarcástico jamás escuchado.<br />
<br />
Se trataba ni más ni menos que de Akira Yoshikage, director y dueño de la farmacéutica Yoshikage de las primeras en aquel ámbito y sin duda uno de los negocios que comenzaba a conseguir un gran poder e impacto económico en Oonindo. Akira era un hombre alto y delgado, su rostro tenía facciones afiladas y ligeramente puntiagudas, como su barbilla. Sus ojos eran también agudos, de un color muy marrón oscuro siendo difícil distinguir donde empezaba el iris y donde la pupila. Su nariz era ligeramente larga, pero nada fuera de lo común; y esbozaba una sonrisa desagradable continuamente, por lo que tenía unos suaves hoyuelos en sus mejillas. Aunque cualquier que lo conociera lo más mínimo, hubiera deseado borrar esa sarcástica sonrisa de un puñetazo y partirle varios dientes de paso.<br />
<br />
A su alrededor, una gran variedad de hombres y mujeres; todos tenían una fuerte complexión, aunque solo los más grandes, anchos y amenazadores, eran los que podían ser reconocidos en la sucia oscuridad de aquella habitación.<br />
<br />
—<span style="color: blue;" class="mycode_color">¿¡Te crees que te vas a salir con la tuya!? ¡En cuanto s-! </span>—un golpe secó en la cabeza producido por una tubería de metal, calló a la mujer  de larga melena negra que yacía atada a una camilla a un par de metros de él.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡EH! ¡¿SE PUEDE SABER QUE HACES?! ¡PODRÍAS HABERLA MATADO! </span>—se acercó completamente desquiciado al grandullón que propino el golpe, arreándole con las palmas de las manos abiertamente en su enorme torso. Con solo una mano, aquel armario de casi dos metros y medio podría haberle estrujado la cabeza como si de un tomate muy maduro se tratase, le cabía en toda la palma; pero retrocedió intimidado. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡Estoy rodeado de inútiles, maldita sea! ¡BASTANTE TUVE YA LA ÚLTIMA VEZ! ¡AQUELLOS OJOS SE PODÍAN HABER VENDIDO POR UN PAÍS ENTERO, Y NO PIENSO DEJAR ESCAPAR OTRA OPORTUNIDAD! ¡¿ME OÍS?!</span><br />
<br />
Golpeó un cubo de metal que resonó por todo el edificio durante un buen rato hasta que ceso de moverse, y como si hubiera sido una representación de su ira, cuando este se detuvo, inspiró profundamente. Puso ambas manos en su rostro, y poco a poco pasandolas por la cara hasta acariciándose el pequeño y mullido tupe hasta acabar en la nuca.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">En fin ¿Por dónde íbamos? Ah es verdad. Me ibas a decir hasta donde sabeís,  y yo a cambio te dejaré vivito y coleando ¿Es un buen trato eh? ¡Cómo podrías resistirte a semejante oferta! Deberías darte prisa en aceptarla; expira en una media hora. Puedes pagar a contra reembolso, con tarjeta de crédito, o con tu tarjeta de compra de El Corte Amengles.</span> —rió ante su pésimo chiste.<br />
<br />
—<span style="color: blue;" class="mycode_color">¡Eres un maldito cabrón! ¡Ya se lo he dicho a tu estupido gorila, abandonamos la vida de Shinobi hace más de diez años! ¡Dirijo una pequeña tienda junto a mi mujer! ¡No sabemos nada de ningún puto Sharingan! Ninguno de los dos tenemos una ascendencia Uchiha </span>—replicó; aquel hombre había visto claramente días mejores, sus ojos mostraban grandes signos de fatiga, las nuevas heridas y la sangre habían ocultado ya todas sus antiguas cicatrices de guerra, y su pelo marrón oscuro, estaba completamente desordenado. Salvo por sus pantalones y alguna venda esporádica en sus fuertes brazos, nada ocultaba su carne mientras permanecía atado con correas de cuero a una camilla de hospital. — <span style="color: blue;" class="mycode_color">Y aunque lo supiera, no te lo contaria ni por todo el oro del mundo.</span><br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Por Dios del amor hermoso. Dejad ya de una puta vez vuestras mierdas de honor, lealtad y dadle al coco de una jodida vez ¡QUE ESTOY A PUNTO DE MATARTE! ¿¡QUE PARTE DE ESO NO ENTIENDES?!</span> — gritó poniéndose a escasos centímetros de la cara de aquel cansado hombre, agarrándole de los carrillos.<br />
<br />
Y un escupitajo con restos de sangre, golpeó su mejilla en señal de respuesta; pasó los dedos de sus guantes de cuero color crema por estos, mirando aquel desagradable mejunje entre el índice y el pulgar, comenzando a esbozar una sonrisa.<br />
<br />
— <span style="color: blue;" class="mycode_color">Te lo repito; aunque supiera algo, no te lo contaría.</span><br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Perfecto. No te preocupes. Ya no vas a tener que hacerlo, he cambiado de opinión </span>—chasqueó los dedos, y casi en el momento, parte de su personal agarró de los brazos con fuerza al hombre de la camilla; mientras él mostraba una jeringuilla que brilló en su extremo. Su voz se tornaba esta vez tranquila y sosegada, al contrario que hace unos segundos, mientras vertía todo el contenido en las venas de aquel hombre. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Ahora, nos vamos a divertir. Con esta droga, tu cuerpo aguantará mucho más el dolor antes de desmayarte; y de mientras, haremos un poco de cirugía invasiva. Oh, es verdad, no seas muy duro conmigo; no tengo ni puta idea de medicina. Podría usar un bisturí; créeme, en verdad tengo un buen manejo con armas cortantes. Pero eso le quita la gracia ¿Por qué iba a abrirte en canal con herramienta así con tanta delicadeza y dedicación, cuando un buen corte en todo el estómago por parte de una espada como esta, lo hace en un momento?</span> —desenvaino una katana lentamente, alzándola por encima de su cabeza, y después toqueteando la hoja. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color"> Oh... Ya comienza a hacer efecto.</span><br />
<br />
Los espasmos del moreno agitaban toda la camilla, sus ojos dieron la sensación de estar a punto de salirse de sus órbitas, y las venas y arterias comenzaron a marcarse por su torso o brazos; una mujer vestida con un traje como todos los presentes, se apresuró en ponerle un grueso paño en la boca, con el objetivo de que no se tragara o mordiera su propia lengua, buscando aliviar su sufrimiento.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Si ha sido suficiente; escucharas el "crack" cuando mi amiguito destroce tu caja torácica mientras busco tus pulmones y corazón</span> —añadió con una carcajada. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Verás, realmente con una pequeña muestra de tu sangre me valdría ¿sabes? Un par de test, comprobar un par tablas y ya esta, problema solucionado. Pero me gusta cuando la gente coopera ¿No es ese al fin y al cabo el objetivo del ser humano? Relacionarse y establecer relaciones, porque estamos incompletos. Apoyarnos cuando más nos necesitamos, y dar un fin a nuestras vidas, un objetivo; simplemente coexistir </span> —el acero entonces penetró desde la parte inferior del abdomen, y lentamente fue ascendiendo en una incisión hasta la parte superior del pecho, mientas entre varias personas trajeadas, contenían a aquel pobre diablo, que lo único que podía hacer era gritar del dolor y sangrar. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡¿Pero como vamos a coexistir entre nosotros?! ¡Guerras, asesinatos y cosas similares se desarrollan continuamente sin que nosotros lo sepamos! ¿Y quién gobierna? ¿Quien manda? Exacto, el más poderoso. El poder, y mediante ese poder, el miedo. O como coño te crees que se estableció tu puta aldea de mierda.</span> — Se tomó su tiempo; removiendo los órganos simplemente por placer, e incluso dio un tirón de los huesos de la columna vertebral. Tras una hora después, cuando Akira se dio por satisfecho y lo único que yacía sobre la mesa era un cuerpo sin vida, la sangre estaba desparramada por el suelo junto a algún intestino, si este no se había quedado colgando.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Todos los ninjas sois iguales. No aguantáis una mierda. Ágiles y veloces, con poderes que ya quisiera tener cualquier puto civil. Mi vida hubiera sido más sencilla hubiera podido ser capaz de utilizar esa mierda del Chakra desde un principio</span> — suspiró, tras hablarle al cadáver. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Debí haberle avisado que también acentuaba el dolor. En fin, que puto asco; coged a la mujer y larguémonos, quiero darme una buena du-</span><br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">J-Jefe...</span> —avisó el grandullón asustado, señalando a un lado.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Y ahora que cojones qui-</span><br />
<br />
La chica de antes, que yacía en una cama a varios metros de ellos atada de pies y manos como aquel hombre, ahora tenía los ojos abiertos de par en par; en su rostro podía leerse una furia arrolladora, pero había algo más. Unos ojos rojizos con motas negras. Aquel esbelto hombre volvió a dibujar otra sonrisa.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡JAJAJAJA! ¡PREMIO GORDO! ¡ME ENCANTA GANAR!</span>—comenzó a aplaudir mientras se acercaba a ella con gran brío; movía tanto las piernas como los brazos de forma acentuada por la emoción que le recorría el cuerpo. —<span style="color: salmon;" class="mycode_color">¡Eh! ¡Tsuki! ¡Te espera el quirófano cuando volvamos! Id eliminando todas las pruebas, y en cuanto acabe, prededle fuego a esteY ahora pásame la cuchara de los helados. Me apetece una tarrina de dos bolas.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Cuna de las Estrellas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-cuna-de-las-estrellas</link>
			<pubDate>Wed, 25 Sep 2019 17:09:48 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-cuna-de-las-estrellas</guid>
			<description><![CDATA[Era una tarde de cielo naranja en Kaminari No Kuni, donde las nubes rojizas se vestían con el naranja del sol y el purpóreo del cielo poco a poco se iba vistiendo del negro para lucir en la noche.<br />
<br />
Una vez más sus pasos le habían llevado a la tierra de sus ancestros, ¿pero por qué había de regresar a una vez más ahí? Un magnetismo misterios, algo tejido por el hado que era mayor a él. Se puso a recordar su encuentro con la Princesa Conejo, y su posterior caída tras regresar de aquel valle. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ha pasado un año desde que lobo se convirtió en shinobi, ¿tan rápido se va el tiempo?"</span></span> Aquella duda le llevó a aquellas tierra que podía ser casi sagrada para los de su linaje. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tsukiyama, Akane, Aburame, Aotsuki, Amedama, Yoshimura..."</span></span> Había conocido buenos amigos en aquel tiempo y otros que no tanto, pero a ellos no valía la pena nombrarlos. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aún hay mucho camino que lobo debe recorrer, hay muchos que te llevan la delantera ahí afuera."</span></span> Se dijo a sí mismo mientras avanzaba caminando sobre el afluente de agua.<br />
<br />
En algún momento, divisó una roca alta, una que destacaba de entre el resto de formaciones geológicas. Por instinto, empezó a saltar hacia ella, brincando para escalarla y llegar a la cima. Una vez ahí, observó a su alrededor, un paisaje en ruinas, donde alguna vez se supone estuvo la antigua Kumogakure. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Si las piedras hablaran, ¿qué me contarían?"</span></span> Se preguntó mientras el viento acariciaba su rostro allá en la altura. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Huh, no sé si podré ir al Festival de Música del País del Fuego, que según Aotsuki era por estas fechas."</span></span> Suspiró.<br />
<br />
Y entonces, tuvo una idea. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Hasta dónde llegará el eco de mi voz? Si no puedo domar el silencio, no podré a las multitudes."</span></span> Sonrió y tomó el brazo de Otome, empuñándola frente a sí.<br />
<br />
Unas chispas plateadas de sus dedos hicieron contacto con las cuerdas de acero, resonando cómo un trueno armonioso cuyo acorde reverberó entre las rocas y se perdía en el horizonte.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 30px;"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡YOOOOSHAAAAA!</span></span></span></div>
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música de Ambientación" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/FjV8SHjHvHk" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>
    </div>
</div>
<br />
Y a ese le siguió una estela de furia, un sonido de metal con ánimo cómo si estuviera en el más grande los escenarios del mundo. Los últimos rayos del sol de la tarde que se colaban entre los nubarrones iluminaban su silueta en el horizonte, alzado por sobre todo lo demás. En lo alto, más que nadie, con una canción que profanaba el silencio de aquel sitio abandonado.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Desde el comienzo de nuestras vidas<br />
Somos empujados poco a poco<br />
Nadie nos pregunta cómo deseamos que sea<br />
En las Academias nos enseñan qué pensar<br />
Pero cada quien dice lo que le conviene<br />
Pero todos están convencidos<br />
Que son a ellos a quienes debes obedecer.<br />
<br />
Así hablan una y otra vez, nunca se detienen<br />
Hasta que te das por vencido<br />
Y lo único que puedes pensar es<br />
<br />
¡Quiero ser libre! - Vivir mi vida sólo<br />
¡Quiero ser libre! - Déjenme ser<br />
¡Quiero ser libre! - Hacer las cosas por mí mismo<br />
¡Quiero ser libre! - Y salir de aquí<br />
</span></span></div>
<br />
Cantaba a todo pulmón, mientras el antinatural sonido eléctrico de su guitarra le acompañaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era una tarde de cielo naranja en Kaminari No Kuni, donde las nubes rojizas se vestían con el naranja del sol y el purpóreo del cielo poco a poco se iba vistiendo del negro para lucir en la noche.<br />
<br />
Una vez más sus pasos le habían llevado a la tierra de sus ancestros, ¿pero por qué había de regresar a una vez más ahí? Un magnetismo misterios, algo tejido por el hado que era mayor a él. Se puso a recordar su encuentro con la Princesa Conejo, y su posterior caída tras regresar de aquel valle. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ha pasado un año desde que lobo se convirtió en shinobi, ¿tan rápido se va el tiempo?"</span></span> Aquella duda le llevó a aquellas tierra que podía ser casi sagrada para los de su linaje. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tsukiyama, Akane, Aburame, Aotsuki, Amedama, Yoshimura..."</span></span> Había conocido buenos amigos en aquel tiempo y otros que no tanto, pero a ellos no valía la pena nombrarlos. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aún hay mucho camino que lobo debe recorrer, hay muchos que te llevan la delantera ahí afuera."</span></span> Se dijo a sí mismo mientras avanzaba caminando sobre el afluente de agua.<br />
<br />
En algún momento, divisó una roca alta, una que destacaba de entre el resto de formaciones geológicas. Por instinto, empezó a saltar hacia ella, brincando para escalarla y llegar a la cima. Una vez ahí, observó a su alrededor, un paisaje en ruinas, donde alguna vez se supone estuvo la antigua Kumogakure. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Si las piedras hablaran, ¿qué me contarían?"</span></span> Se preguntó mientras el viento acariciaba su rostro allá en la altura. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Huh, no sé si podré ir al Festival de Música del País del Fuego, que según Aotsuki era por estas fechas."</span></span> Suspiró.<br />
<br />
Y entonces, tuvo una idea. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Hasta dónde llegará el eco de mi voz? Si no puedo domar el silencio, no podré a las multitudes."</span></span> Sonrió y tomó el brazo de Otome, empuñándola frente a sí.<br />
<br />
Unas chispas plateadas de sus dedos hicieron contacto con las cuerdas de acero, resonando cómo un trueno armonioso cuyo acorde reverberó entre las rocas y se perdía en el horizonte.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 30px;"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡YOOOOSHAAAAA!</span></span></span></div>
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música de Ambientación" /><br />
    </div>
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    </div>
</div>
<br />
Y a ese le siguió una estela de furia, un sonido de metal con ánimo cómo si estuviera en el más grande los escenarios del mundo. Los últimos rayos del sol de la tarde que se colaban entre los nubarrones iluminaban su silueta en el horizonte, alzado por sobre todo lo demás. En lo alto, más que nadie, con una canción que profanaba el silencio de aquel sitio abandonado.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Desde el comienzo de nuestras vidas<br />
Somos empujados poco a poco<br />
Nadie nos pregunta cómo deseamos que sea<br />
En las Academias nos enseñan qué pensar<br />
Pero cada quien dice lo que le conviene<br />
Pero todos están convencidos<br />
Que son a ellos a quienes debes obedecer.<br />
<br />
Así hablan una y otra vez, nunca se detienen<br />
Hasta que te das por vencido<br />
Y lo único que puedes pensar es<br />
<br />
¡Quiero ser libre! - Vivir mi vida sólo<br />
¡Quiero ser libre! - Déjenme ser<br />
¡Quiero ser libre! - Hacer las cosas por mí mismo<br />
¡Quiero ser libre! - Y salir de aquí<br />
</span></span></div>
<br />
Cantaba a todo pulmón, mientras el antinatural sonido eléctrico de su guitarra le acompañaba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una historia para no olvidar]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-historia-para-no-olvidar</link>
			<pubDate>Wed, 12 Dec 2018 22:10:34 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-una-historia-para-no-olvidar</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco para personajes nuevos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Las inamovibles montañas, se reflejaban portentosas en aquellas aguas; reflejo exacto que ha permanecido inalterable durante muchos siglos. Sin embargo, ese día pequeñas ondulaciones deformaban el espejo. Una pequeña canoa perturbaba el paisaje, acompañado del agua revolviéndose por un remo que acompañaba al viento que soplaba entre las cumbres. Dos ojos dorados, escondidos tras un cristal oscuro observaban con parsimonia las cicatrices de las formaciones rocosas. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Pensar que aquí alguna vez existió una aldea..."</span></span> Pero ahora no quedaba absolutamente nada de ella, nada que pudiera servir de recuerdo al que aferrarse. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"...y este fue el hogar de mis antepasados."</span></span> Tantos años, y tan cercano a la vez.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">Una semana antes</div></i></div>
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¡Feliz cumpleaños!—</span> Un hombre moreno y de bata blanca le extendió una cajita azul con un listón rojo. <span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—Se que me he tardado un poco en dártelo, pero quería estar seguro de tener un prototipo estable y funcional para poder obsequiarte—</span> Sonrió.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¿Un poco? ¡Hombre, claro! Solo fueron tres meses—.</span> Respondió socarrón mientras tomaba la cajita. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Pero no importa, te perdono—</span> dijo cinícamente mientras sacudía la cajita cerca de su oreja, tratando de adivinar el contenido.<br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—Ay este niño. ¿Por qué mejor no lo abres de una vez?—.</span> Se cruzó de brazos.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Oye, que me lo regalaste, así que puedo hacer con esto lo que quiera—</span> Entrecerró los ojos mientras su padre negaba con la cabeza, aunque finalmente decidió destaparlo.<br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¿Y bien?—</span> Alzó la ceja.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¡WHOOOAAA!—</span> Sus ojos brillaron en demasía y aventó el envoltorio al piso, contemplando las gafas con cristales azul oscuro, las cuales no tardó en ponerse. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Oh cielos, son perfectas, justo lo que necesitaba para mis presentaciones, la gente va amarme, no hay nada más <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">badass</span> que unos lentes oscuros. Aunque, no entiendo porqué tuviste que esperar hasta ahora. ¿No te bastaba ir al distrito comercial a conseguir unas?</span><br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¿Presentaciones? Ahhh niño idiota, que no son anteojos de sol cualquiera, son gafas protectoras con tecnología militar. Los recursos para fabricarlas son costosos así que no puedo producirlas en masa, pero conseguí el permiso para que tuvieras una copia del modelo final—</span>. Resopló orgulloso. <span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—Así de paso cuando las uses me darás un reporte, es mejor testearlas en pruebas de campo.</span><br />
<br />
<span style="color: coral;" class="mycode_color">—Vaya, le has dado un juguete nuevo—</span> La presencia del hombre de vestimentas tradicionales rápidamente cambio el ambiente jovial a uno donde la presión pesaba en el pecho del padre y el hijo. <span style="color: coral;" class="mycode_color">—Ya que te veo con tanta energía, te convendría gastarla. ¿Por qué no haces un viaje al País del Rayo? Necesitas aprender como gestionar el gasto de chakra, te fatigas cuando te sobre esfuerzas. No te has visto en la necesidad de realizar acciones por tiempo prolongado, pero mejor vamos corrigiendo ese punto antes de que sea tarde. En una batalla real no serías más que un inútil. Además, es la tierra de donde proviene nuestro clan. Deberías tener más en mente las tradiciones de la familia, nunca olvides que llevas ese símbolo en la espalda.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¿A QUIÉN LLAMASTE INÚTIL? Escucha viejo, te voy a demostrar quién es el inútil en esta casa—.</span> Se colocó las gun'yo megane y se dispuso a salir de la habitación. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Que conste que voy porque quería tomarme unas vacaciones de mis vacaciones, no porque lo digas—.</span> Y tras decir eso, la puerta se cerró abruptamente tras de sí.<br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¿Crees que este bien? Mandarlo tan lejos sólo le hará perder más tiempo del que ya ha desperdiciado estos meses.</span><br />
<br />
<span style="color: coral;" class="mycode_color">—Al contrario, hijo. Le hace falta.</span><br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">De vuelta a la actualidad</div></i></div>
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Gasto de chakra ñeñe, nuestro clan ñeñe, tradiciones ñeñe—</span> El recuerdo le hizo refunfuñar mientras llegaba a una orilla donde la pendiente no estaba tan empinada y creía que podría detenerse para pisar tierra firme. <br />
<br />
La embarcación se quedó en el borde, esperando el regreso de su tripulante en las serenas aguas del lugar. Entre tanto, el Yotsuki consultaba su mapa, aunque este no detallaba con precisión su ubicación por lo que se limitó a suspirar. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Sería desastroso perderme por aquí, mejor no me alejo demasiado del afluente de agua."</span></span> Avanzó entre las montañas, pensando en las palabras de su abuelo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ah maldita sea el viejo tiene razón, pero no debo dejar que él lo sepa."</span></span> El orgullo siempre por delante. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aquí si puedo practicar a gusto sin miedo a que me regañen por romper algo, además que debo probar algo."</span></span> Llevaba algún tiempo ideando una nueva técnica secreta. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Este sitio es ideal."</span></span> El terreno era sólido, se encontraba en medio de dos grandes formaciones rocosas y parecía ser bastante duro. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¡Nada que no pueda manejar!"</span></span> Concentró una fuerta cantidad de chakra en una de sus extremidades inferiores, y aun cuando creía que nadie estaba ahí para escucharle, gritó a todo pulmón.<br />
<br />
<span style="font-size: 18px;"><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">¡STOMP THUNDER BULLDOZER!</span></span></div></span><br />
Un sonido de explosión, el cual el eco de las montañas se encargo de volver más sonoro y estruendoso respecto a la verdadera destrucción que causaba. Un agujero, rodeado por algunas grietas. Ejecución casi perfecta, de no ser porque de inmediato el de cabellos tricolor sintiose mareado. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Demasiado chakra..."</span></span> Su pie trastabilló al quedar dentro del agujero y cayó de espaldas. No hizo esfuerzo en evitar la caída, porque la verdad quería recostarse y descansar. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mierda, esto no funciona así."</span></span> Observó las nubes blancas, las cuales apenas dejaban ver parches azulados de lo que debería ser el cielo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mis ancestros se reirían si me viesen."</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco para personajes nuevos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Las inamovibles montañas, se reflejaban portentosas en aquellas aguas; reflejo exacto que ha permanecido inalterable durante muchos siglos. Sin embargo, ese día pequeñas ondulaciones deformaban el espejo. Una pequeña canoa perturbaba el paisaje, acompañado del agua revolviéndose por un remo que acompañaba al viento que soplaba entre las cumbres. Dos ojos dorados, escondidos tras un cristal oscuro observaban con parsimonia las cicatrices de las formaciones rocosas. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Pensar que aquí alguna vez existió una aldea..."</span></span> Pero ahora no quedaba absolutamente nada de ella, nada que pudiera servir de recuerdo al que aferrarse. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"...y este fue el hogar de mis antepasados."</span></span> Tantos años, y tan cercano a la vez.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">Una semana antes</div></i></div>
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¡Feliz cumpleaños!—</span> Un hombre moreno y de bata blanca le extendió una cajita azul con un listón rojo. <span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—Se que me he tardado un poco en dártelo, pero quería estar seguro de tener un prototipo estable y funcional para poder obsequiarte—</span> Sonrió.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¿Un poco? ¡Hombre, claro! Solo fueron tres meses—.</span> Respondió socarrón mientras tomaba la cajita. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Pero no importa, te perdono—</span> dijo cinícamente mientras sacudía la cajita cerca de su oreja, tratando de adivinar el contenido.<br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—Ay este niño. ¿Por qué mejor no lo abres de una vez?—.</span> Se cruzó de brazos.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Oye, que me lo regalaste, así que puedo hacer con esto lo que quiera—</span> Entrecerró los ojos mientras su padre negaba con la cabeza, aunque finalmente decidió destaparlo.<br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¿Y bien?—</span> Alzó la ceja.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¡WHOOOAAA!—</span> Sus ojos brillaron en demasía y aventó el envoltorio al piso, contemplando las gafas con cristales azul oscuro, las cuales no tardó en ponerse. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Oh cielos, son perfectas, justo lo que necesitaba para mis presentaciones, la gente va amarme, no hay nada más <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">badass</span> que unos lentes oscuros. Aunque, no entiendo porqué tuviste que esperar hasta ahora. ¿No te bastaba ir al distrito comercial a conseguir unas?</span><br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¿Presentaciones? Ahhh niño idiota, que no son anteojos de sol cualquiera, son gafas protectoras con tecnología militar. Los recursos para fabricarlas son costosos así que no puedo producirlas en masa, pero conseguí el permiso para que tuvieras una copia del modelo final—</span>. Resopló orgulloso. <span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—Así de paso cuando las uses me darás un reporte, es mejor testearlas en pruebas de campo.</span><br />
<br />
<span style="color: coral;" class="mycode_color">—Vaya, le has dado un juguete nuevo—</span> La presencia del hombre de vestimentas tradicionales rápidamente cambio el ambiente jovial a uno donde la presión pesaba en el pecho del padre y el hijo. <span style="color: coral;" class="mycode_color">—Ya que te veo con tanta energía, te convendría gastarla. ¿Por qué no haces un viaje al País del Rayo? Necesitas aprender como gestionar el gasto de chakra, te fatigas cuando te sobre esfuerzas. No te has visto en la necesidad de realizar acciones por tiempo prolongado, pero mejor vamos corrigiendo ese punto antes de que sea tarde. En una batalla real no serías más que un inútil. Además, es la tierra de donde proviene nuestro clan. Deberías tener más en mente las tradiciones de la familia, nunca olvides que llevas ese símbolo en la espalda.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¿A QUIÉN LLAMASTE INÚTIL? Escucha viejo, te voy a demostrar quién es el inútil en esta casa—.</span> Se colocó las gun'yo megane y se dispuso a salir de la habitación. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Que conste que voy porque quería tomarme unas vacaciones de mis vacaciones, no porque lo digas—.</span> Y tras decir eso, la puerta se cerró abruptamente tras de sí.<br />
<br />
<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">—¿Crees que este bien? Mandarlo tan lejos sólo le hará perder más tiempo del que ya ha desperdiciado estos meses.</span><br />
<br />
<span style="color: coral;" class="mycode_color">—Al contrario, hijo. Le hace falta.</span><br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">De vuelta a la actualidad</div></i></div>
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Gasto de chakra ñeñe, nuestro clan ñeñe, tradiciones ñeñe—</span> El recuerdo le hizo refunfuñar mientras llegaba a una orilla donde la pendiente no estaba tan empinada y creía que podría detenerse para pisar tierra firme. <br />
<br />
La embarcación se quedó en el borde, esperando el regreso de su tripulante en las serenas aguas del lugar. Entre tanto, el Yotsuki consultaba su mapa, aunque este no detallaba con precisión su ubicación por lo que se limitó a suspirar. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Sería desastroso perderme por aquí, mejor no me alejo demasiado del afluente de agua."</span></span> Avanzó entre las montañas, pensando en las palabras de su abuelo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ah maldita sea el viejo tiene razón, pero no debo dejar que él lo sepa."</span></span> El orgullo siempre por delante. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aquí si puedo practicar a gusto sin miedo a que me regañen por romper algo, además que debo probar algo."</span></span> Llevaba algún tiempo ideando una nueva técnica secreta. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Este sitio es ideal."</span></span> El terreno era sólido, se encontraba en medio de dos grandes formaciones rocosas y parecía ser bastante duro. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¡Nada que no pueda manejar!"</span></span> Concentró una fuerta cantidad de chakra en una de sus extremidades inferiores, y aun cuando creía que nadie estaba ahí para escucharle, gritó a todo pulmón.<br />
<br />
<span style="font-size: 18px;"><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">¡STOMP THUNDER BULLDOZER!</span></span></div></span><br />
Un sonido de explosión, el cual el eco de las montañas se encargo de volver más sonoro y estruendoso respecto a la verdadera destrucción que causaba. Un agujero, rodeado por algunas grietas. Ejecución casi perfecta, de no ser porque de inmediato el de cabellos tricolor sintiose mareado. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Demasiado chakra..."</span></span> Su pie trastabilló al quedar dentro del agujero y cayó de espaldas. No hizo esfuerzo en evitar la caída, porque la verdad quería recostarse y descansar. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mierda, esto no funciona así."</span></span> Observó las nubes blancas, las cuales apenas dejaban ver parches azulados de lo que debería ser el cielo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mis ancestros se reirían si me viesen."</span></span>]]></content:encoded>
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