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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Villa de las Aguas Termales]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 07:10:08 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Ya ha acabado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-ya-ha-acabado</link>
			<pubDate>Thu, 30 Dec 2021 22:24:18 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-ya-ha-acabado</guid>
			<description><![CDATA[Era una noche como otra cualquiera, hasta que alguien llamó a la puerta de su habitación. A una hora del todo impropia, con una brusquedad desmesurada y unas maneras recriminables. La voz de uno de sus guardias personales se oyó desde el otro lado, agitada: <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Daimyō-sama! ¡Tenemos un problema!</span> <br />
<br />
—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">¡Mis cojones sí que tienen un problema!</span> —replicó, con la cara roja y sudada. La mujer que tenía debajo se rio, entre sonrojada y pícara—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">. ¡Y uno que tiene prioridad sobre… sobre lo que sea que me traigas!</span><br />
<br />
Se produjo un silencio breve. En cualquier otra noche, su contestación bastaría para que no le importunasen más. Las urgencias de la plebe podían esperar, o, en caso extremo, ser resueltas por los consejeros feudales. Que, en la práctica, eran quienes realmente manejaban el cotarro.  Él, por no ser, no era ni el verdadero Daimyō. <br />
<br />
En cualquier otra noche hubiese bastado, sí, pero aquella noche no era como otra cualquiera. <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Raitsumi-sama… ¡Le imploro que salga de inmediato! ¡Esto no puede esperar!</span><br />
<br />
—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">¡Por el amor de Raijin, ¿pero qué sucede?!</span><br />
<br />
Raitsumi —ya tenía tan interiorizada su actuación que hasta él se llamaba así en su propia mente— se levantó hecho una furia, lanzando exabruptos y blasfemias. Desnudo salvo por los calzoncillos a medio poner, abrió las puertas de su habitación. <br />
<br />
Fue entonces cuando su cuerpo, por así decirlo, sufrió un colapso. Se le bajó la tensión, entre otras cosas, y lo único que ascendió por su cuerpo fue un sabor a bilis por la garganta. Desde allá arriba, por la ventana del pasillo, vio cómo el patio del palacio estaba en llamas. Los aceros entrechocaban, los kunais volaban, los shurikens rebotaban con otros o hendían carne. Decenas de soldados y ninjas contratados se batían en un encarnizado duelo contra los invasores. Él y sus consejeros habían decidido redoblar los efectivos ante la amenaza tanto de Dragón Rojo como de Kurama, pero viéndolos ahora, parecían muy pocos. O, más bien, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">quedaban pocos</span>. <br />
<br />
Oyó algo al otro lado del pasillo. Su guarda personal se puso en frente, actuando de escudo. Pero no era necesario: reconocía la figura que había aparecido. Tenía una máscara de un tigre partida por la mitad, y la sangre brotaba de su boca y cruzaba como un río su cuello, la bandana con el símbolo de Kusagakure y finalmente su pecho. Era un ANBU, uno por el que pagaba una gran cantidad para que estuviese al cargo de las defensas de la villa. <br />
<br />
—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">¿¡Quién nos está invadiendo!? ¿¡Cuántas bajas!? ¿¡Cómo progresa la batalla!?</span> —Quiso saber todo al mismo tiempo. <br />
<br />
—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">¿La... batalla?</span> —Fue entonces cuando Raitsumi se dio cuenta. El ANBU tenía un brazo… Bueno, lo que antes había sido un brazo musculado y robusto, ahora era un amasijo de carne, sangre y huesos aplastados que le colgaba del hombro. Como si un elefante se le hubiese sentado encima, daba la sensación de que ante el mínimo contacto terminaría de caérsele del cuerpo—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ya ha acabado</span>.</span><br />
<br />
Supo antes de que el ANBU se desplomase, muerto, que el resultado de esta no había sido en su favor.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era una noche como otra cualquiera, hasta que alguien llamó a la puerta de su habitación. A una hora del todo impropia, con una brusquedad desmesurada y unas maneras recriminables. La voz de uno de sus guardias personales se oyó desde el otro lado, agitada: <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Daimyō-sama! ¡Tenemos un problema!</span> <br />
<br />
—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">¡Mis cojones sí que tienen un problema!</span> —replicó, con la cara roja y sudada. La mujer que tenía debajo se rio, entre sonrojada y pícara—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">. ¡Y uno que tiene prioridad sobre… sobre lo que sea que me traigas!</span><br />
<br />
Se produjo un silencio breve. En cualquier otra noche, su contestación bastaría para que no le importunasen más. Las urgencias de la plebe podían esperar, o, en caso extremo, ser resueltas por los consejeros feudales. Que, en la práctica, eran quienes realmente manejaban el cotarro.  Él, por no ser, no era ni el verdadero Daimyō. <br />
<br />
En cualquier otra noche hubiese bastado, sí, pero aquella noche no era como otra cualquiera. <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Raitsumi-sama… ¡Le imploro que salga de inmediato! ¡Esto no puede esperar!</span><br />
<br />
—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">¡Por el amor de Raijin, ¿pero qué sucede?!</span><br />
<br />
Raitsumi —ya tenía tan interiorizada su actuación que hasta él se llamaba así en su propia mente— se levantó hecho una furia, lanzando exabruptos y blasfemias. Desnudo salvo por los calzoncillos a medio poner, abrió las puertas de su habitación. <br />
<br />
Fue entonces cuando su cuerpo, por así decirlo, sufrió un colapso. Se le bajó la tensión, entre otras cosas, y lo único que ascendió por su cuerpo fue un sabor a bilis por la garganta. Desde allá arriba, por la ventana del pasillo, vio cómo el patio del palacio estaba en llamas. Los aceros entrechocaban, los kunais volaban, los shurikens rebotaban con otros o hendían carne. Decenas de soldados y ninjas contratados se batían en un encarnizado duelo contra los invasores. Él y sus consejeros habían decidido redoblar los efectivos ante la amenaza tanto de Dragón Rojo como de Kurama, pero viéndolos ahora, parecían muy pocos. O, más bien, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">quedaban pocos</span>. <br />
<br />
Oyó algo al otro lado del pasillo. Su guarda personal se puso en frente, actuando de escudo. Pero no era necesario: reconocía la figura que había aparecido. Tenía una máscara de un tigre partida por la mitad, y la sangre brotaba de su boca y cruzaba como un río su cuello, la bandana con el símbolo de Kusagakure y finalmente su pecho. Era un ANBU, uno por el que pagaba una gran cantidad para que estuviese al cargo de las defensas de la villa. <br />
<br />
—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">¿¡Quién nos está invadiendo!? ¿¡Cuántas bajas!? ¿¡Cómo progresa la batalla!?</span> —Quiso saber todo al mismo tiempo. <br />
<br />
—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">¿La... batalla?</span> —Fue entonces cuando Raitsumi se dio cuenta. El ANBU tenía un brazo… Bueno, lo que antes había sido un brazo musculado y robusto, ahora era un amasijo de carne, sangre y huesos aplastados que le colgaba del hombro. Como si un elefante se le hubiese sentado encima, daba la sensación de que ante el mínimo contacto terminaría de caérsele del cuerpo—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ya ha acabado</span>.</span><br />
<br />
Supo antes de que el ANBU se desplomase, muerto, que el resultado de esta no había sido en su favor.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Tercer acto: Rosa Rubicundior]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tercer-acto-rosa-rubicundior</link>
			<pubDate>Fri, 17 Sep 2021 23:32:04 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1090">Kuran Meme</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tercer-acto-rosa-rubicundior</guid>
			<description><![CDATA[No sé si me hubiese gustado más venir acompañada, o si sola estaba bien. Me bajé de la estación para ir a Yugakure y pasar unos días de relajación. Después del pequeño ajetreo que tuve junto a Jun, y del encuentro con aquel misterioso hombre en aquel lago, me quedaban ganas de no pensar demasiado.<br />
<br />
Kuumi sugirió que podría ir a la Villa de las Aguas Termales, que, siempre que mis mecanismos los resistiesen, podría pasar un muy buen rato. No estaba segura de si así sería, pero ya tenía tiempo queriendo ir, así que tomé el tren mientras mi hermanastra regresaba a Kusagakure.<br />
<br />
Ya mi Hermana Ranko me había contado sobre esa Villa. Había estado durante un festival de mascotas, o algo así, y había compartido cuarto con una bruja rompecorazones de Uzushiogakure. Esperaba no encontrármela yo, o le haría llover balas de seda.<br />
<br />
La ciudad en sí era agradable, y habiendo llegado después de media tarde, el frío invernal iba tomando fuerza lentamente. Fui a alguna plazuela cercana para tomar aliento antes de buscar algunas termas donde quedarme. Sin embargo, no me senté. Dio un salto sobre un banco largo y comencé a moverme, a bailar suavemente. Si quería arribar a un sitio nuevo, bien podría hacerlo con estilo, ¿No?<br />
<br />
Portaba modernos y gruesos pantalones con diseños de copos de nieve en las piernas, mas en el torso portaba a Suiken, la cual había tomado la forma de un abrigo esponjado de mangas extra anchas. Y claro, mis queridas botas negras de siempre. La tela negra de Suiken, brillante de rosa y violeta, se agitaba al viento a cada paso y giró mío. Mi bandana estaba oculta en mi vientre, debajo de Suiken.<br />
<br />
Esperaba que la gente gustara de una pequeña demostración por parte de una muñeca.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No sé si me hubiese gustado más venir acompañada, o si sola estaba bien. Me bajé de la estación para ir a Yugakure y pasar unos días de relajación. Después del pequeño ajetreo que tuve junto a Jun, y del encuentro con aquel misterioso hombre en aquel lago, me quedaban ganas de no pensar demasiado.<br />
<br />
Kuumi sugirió que podría ir a la Villa de las Aguas Termales, que, siempre que mis mecanismos los resistiesen, podría pasar un muy buen rato. No estaba segura de si así sería, pero ya tenía tiempo queriendo ir, así que tomé el tren mientras mi hermanastra regresaba a Kusagakure.<br />
<br />
Ya mi Hermana Ranko me había contado sobre esa Villa. Había estado durante un festival de mascotas, o algo así, y había compartido cuarto con una bruja rompecorazones de Uzushiogakure. Esperaba no encontrármela yo, o le haría llover balas de seda.<br />
<br />
La ciudad en sí era agradable, y habiendo llegado después de media tarde, el frío invernal iba tomando fuerza lentamente. Fui a alguna plazuela cercana para tomar aliento antes de buscar algunas termas donde quedarme. Sin embargo, no me senté. Dio un salto sobre un banco largo y comencé a moverme, a bailar suavemente. Si quería arribar a un sitio nuevo, bien podría hacerlo con estilo, ¿No?<br />
<br />
Portaba modernos y gruesos pantalones con diseños de copos de nieve en las piernas, mas en el torso portaba a Suiken, la cual había tomado la forma de un abrigo esponjado de mangas extra anchas. Y claro, mis queridas botas negras de siempre. La tela negra de Suiken, brillante de rosa y violeta, se agitaba al viento a cada paso y giró mío. Mi bandana estaba oculta en mi vientre, debajo de Suiken.<br />
<br />
Esperaba que la gente gustara de una pequeña demostración por parte de una muñeca.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Unas merecidas vacaciones]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unas-merecidas-vacaciones</link>
			<pubDate>Thu, 19 Aug 2021 01:13:51 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1175">Kaminari Chika</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unas-merecidas-vacaciones</guid>
			<description><![CDATA[La Villa de las Aguas Termales era el lugar idóneo para descansar. Como su propio nombre indica era imposible no pensar en ella cuando se pensaba en relajarse o en descansar. Cada lugar donde había una misera agua termal tenía un cartel que aseguraba que era igual que las de Yugakure. Pero ¿para qué ibas a ir a una de esas cuando podías ir a las originales? <br />
<br />
Recibía cientos de visitantes cada día, la mayoría se quedaban mínimo un día para probar ese agua milagrosa que la Tierra les da para relajarse. Algunos estaban solo de paso, de camino al valle de Unraikyo o a las hermosas Cuevas Cristalinas. Otros iban a pasar unas bonitas vacaciones de una o dos semanas y solo pensaban salir del agua para comer y cagar. Todos ellos eran bienvenidos en aquel lugar.<br />
<br />
Zhaoren Lyndis era una de esas personas. ¿De paso o para quedarse? Daba igual, cualquier noche en Yugakure iba a ser una noche mágica. Había todo tipo de alojamiento, desde el más barato al más caro, todos con una sección de agua termal preparada para todos sus huespedes. Los mejores restaurantes también. La kunoichi debería decidir. ¿Qué iba a hacer comer primero y bañarse despues? ¿Comer mientras se bañaba? ¿O bañarse y después comer? <br />
<br />
Cualquier cosa para quitarse esa estúpida sensación de que alguien la vigilaba. Porque la tenía desde ayer y era completamente imposible que así fuese. ¿Por qué iba nadie a seguirla?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La Villa de las Aguas Termales era el lugar idóneo para descansar. Como su propio nombre indica era imposible no pensar en ella cuando se pensaba en relajarse o en descansar. Cada lugar donde había una misera agua termal tenía un cartel que aseguraba que era igual que las de Yugakure. Pero ¿para qué ibas a ir a una de esas cuando podías ir a las originales? <br />
<br />
Recibía cientos de visitantes cada día, la mayoría se quedaban mínimo un día para probar ese agua milagrosa que la Tierra les da para relajarse. Algunos estaban solo de paso, de camino al valle de Unraikyo o a las hermosas Cuevas Cristalinas. Otros iban a pasar unas bonitas vacaciones de una o dos semanas y solo pensaban salir del agua para comer y cagar. Todos ellos eran bienvenidos en aquel lugar.<br />
<br />
Zhaoren Lyndis era una de esas personas. ¿De paso o para quedarse? Daba igual, cualquier noche en Yugakure iba a ser una noche mágica. Había todo tipo de alojamiento, desde el más barato al más caro, todos con una sección de agua termal preparada para todos sus huespedes. Los mejores restaurantes también. La kunoichi debería decidir. ¿Qué iba a hacer comer primero y bañarse despues? ¿Comer mientras se bañaba? ¿O bañarse y después comer? <br />
<br />
Cualquier cosa para quitarse esa estúpida sensación de que alguien la vigilaba. Porque la tenía desde ayer y era completamente imposible que así fuese. ¿Por qué iba nadie a seguirla?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El camino prohibido]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-camino-prohibido</link>
			<pubDate>Sun, 04 Apr 2021 07:29:17 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1052">Akamatsu Nao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-camino-prohibido</guid>
			<description><![CDATA[Muchos sucesos acontecieron el ámbito político del mundo, pero eso no impedía que mucha gente quisiera continuar con sus vidas pese a la crisis que parecía querer revolucionar el mundo. En la capital del País del Rayo, pocas cosas habían cambiando, o eso parecían querer aparentar. Dependían del turismo, así que debían seguir sosteniendo su negocio. No importaba que tanto ignorases el mundo, historias se sucedían en todos lados en distintos momentos, pero la diferencia radicaba en la importancia que le dábamos. La única verdad del mundo, es que todo puede verse con distintos matices según los ojos que se vean.<br />
<br />
Una muchedumbre de personas se hallaba reunida para curiosear en uno de los tantos edificios de la ciudad. Algunos iban bien vestidos, otros tantos preferían lo más práctico y realista, optando por ropas holgadas de colores claros para el calor. Lo cierto es que sin importar si preferían el estilo o la comodidad, ambos bandos querían atestiguar algo en específico.<br />
<br />
El sonido de unos tacones anunció la presencia de una mujer tras el umbral de la entrada, justo cuando una joven damisela de ojos naranja hizo acto de presencia. Su mirada era cautivadora y profundas, sus labios rojos eran sensuales, su escote y su cintura invitaban a ideas poco apropiadas, mientras el tatuaje de grulla en su pierna daba un aire de misterio a su ya de por sí encantadora aura. La mujer caminó hasta subirse a una pequeña tarima y tomo un micrófono.<br />
<br />
<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">—Bienvenidos sean y gracias por su paciente espera. A continuación, mi hermano y director de la Fundación Hakaze dará su discurso inaugural. Con ustedes, ¡Hakaze Konda!—</span> señaló con la mano a la puerta.<br />
<br />
Los aplausos no se hicieron esperar, de tanto que incluso algunos se atrevieron a sacar fotos de la llegada del caballero.<br />
<br />
Era un hombre que rondaba los cuarenta y cinco años, aunque en sus sienes era posible apreciar atisbos de tempranas canas. Eso sí, toda su cabellera estaba perfectamente peinada. Tenía ojos naranja al igual que la fémina, pero mucho más afiliados. Era de nariz respingada y mentón fuerte, dándole todos los rasgos de un hombre apuesto, resaltando además un fino bigote. Caminaba con paso airoso, recibiendo los flashes de las cámaras con la costumbre de quien se levanta todas las mañanas y se pone los zapatos. Era solo verle, y saber qué era un gran hombre, o al menos en personalidad, porque en altura le faltaban algunos centímetros para llegar al metro con setenta. <br />
<br />
Llegó al humilde escenario y recibió el micrófono, esperando a que cesasen los aplausos para comenzar con su discurso.<br />
<br />
<span style="color: crimson;" class="mycode_color">—Gracias a todos por asistir a este importante día. Durante mucho tiempo, he dedicado parte de mi vida a ayudar a los necesitados. Pero a la vez, me pregunté si mis esfuerzos valían realmente la pena. ¿Qué hará el pobre con la moneda de oro?—</span> su mirada observó a todos los presentes. <span style="color: crimson;" class="mycode_color">—Soy un empresario, aunque confieso que heredé la compañías mineras de mi familia y yo sólo tuve que aprender a administrarlas. Sin embargo, esto me hizo pensar, ¿porqué unos tienen oportunidades y otros no? ¿Cuál es la diferencia? ¿Es destino? Son preguntas que parecen ser respondidas por la casualidad, pero con el tiempo me di cuenta de que lo que llamamos suerte, en realidad son consecuencias de las acciones de los demás. Por ello, he estado apoyando con distintas donaciones a diversos orfanatos en distintos países. Lujos suficientes me he dado ya en esta vida, como para darme cuenta de que tengo más poder del que parece, y que puedo cambiar muchas vidas. Me han llegado a llamar filántropo por mis acciones, pero, ¿es necesario un adjetivo para alguien que se dedica a velar por el bienestar de los demás? ¿Tan deprimente es el mundo para que la bondad sea un milagro? Es triste, pero es así. Por ello, me he dado cuenta que no basta dar limosna. ¡SE HAN DE HACER BIEN LAS COSAS! Así cómo he aprendido a abrirme paso en los negocios, así administraré la fundación. Es por ello que están aquí, ¡para inaugurar el primer orfanato totalmente patrocinado con los esfuerzos de la Fundación Hakaze! Porque mis esfuerzos no serán en vano, porqué sé que valdrá la pena darles oportunidades a esos niños que no tienen quién más vele por ellos. ¡Para que ellos puedan trazar sus sueños en el futuro! Les daré la mano, que nadie más puede darles...</span><br />
<br />
Konda empuñó la zurda y todos los presentes estallaron en vítores.  <br />
<br />
Entre los presentes en la muchedumbre, uno no parecía tan eufórico como los demás. Se trataba de Nao, quién sonreía suavemente mientras su pincel reposaba en sus labios. Observaba, de brazos cruzados, la inauguración del mentado orfanato. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Je, el tipo tiene algo de entusiasmo. Aunque, decae en la parte final de su discurso... Falta algo, no sé...»</span> Se dijo cruzándose de brazos. <br />
<br />
¿Qué hacía ahí? Tomarse unas vacaciones. Sí señor. El mundo se venía a pedazos, ¿pero qué podía hacer él? Mortificarse por problemas que no podía resolver carecía de sentido, o al menos, eso creía él. No se veía cómo el protagonista de las historias épicas, sino como el espectador silencioso. Ese era el trabajo de cronista que heredó de su abuelo Isao, pero el que tan errado o acertado estaba en su ideal era algo que no podía ver aún en su novatez. <br />
<br />
El genin de la lluvia río un poco. Buscaba algo interesante más allá de las termas en ese sitio, pero no creía que un millonario fuese a darle las historias de aventura que desea plasmar en sus lienzos. Aún así, no tenía nada mejor que hacer que prestar atención al hombre y su discurso en esos precisos momentos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Muchos sucesos acontecieron el ámbito político del mundo, pero eso no impedía que mucha gente quisiera continuar con sus vidas pese a la crisis que parecía querer revolucionar el mundo. En la capital del País del Rayo, pocas cosas habían cambiando, o eso parecían querer aparentar. Dependían del turismo, así que debían seguir sosteniendo su negocio. No importaba que tanto ignorases el mundo, historias se sucedían en todos lados en distintos momentos, pero la diferencia radicaba en la importancia que le dábamos. La única verdad del mundo, es que todo puede verse con distintos matices según los ojos que se vean.<br />
<br />
Una muchedumbre de personas se hallaba reunida para curiosear en uno de los tantos edificios de la ciudad. Algunos iban bien vestidos, otros tantos preferían lo más práctico y realista, optando por ropas holgadas de colores claros para el calor. Lo cierto es que sin importar si preferían el estilo o la comodidad, ambos bandos querían atestiguar algo en específico.<br />
<br />
El sonido de unos tacones anunció la presencia de una mujer tras el umbral de la entrada, justo cuando una joven damisela de ojos naranja hizo acto de presencia. Su mirada era cautivadora y profundas, sus labios rojos eran sensuales, su escote y su cintura invitaban a ideas poco apropiadas, mientras el tatuaje de grulla en su pierna daba un aire de misterio a su ya de por sí encantadora aura. La mujer caminó hasta subirse a una pequeña tarima y tomo un micrófono.<br />
<br />
<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">—Bienvenidos sean y gracias por su paciente espera. A continuación, mi hermano y director de la Fundación Hakaze dará su discurso inaugural. Con ustedes, ¡Hakaze Konda!—</span> señaló con la mano a la puerta.<br />
<br />
Los aplausos no se hicieron esperar, de tanto que incluso algunos se atrevieron a sacar fotos de la llegada del caballero.<br />
<br />
Era un hombre que rondaba los cuarenta y cinco años, aunque en sus sienes era posible apreciar atisbos de tempranas canas. Eso sí, toda su cabellera estaba perfectamente peinada. Tenía ojos naranja al igual que la fémina, pero mucho más afiliados. Era de nariz respingada y mentón fuerte, dándole todos los rasgos de un hombre apuesto, resaltando además un fino bigote. Caminaba con paso airoso, recibiendo los flashes de las cámaras con la costumbre de quien se levanta todas las mañanas y se pone los zapatos. Era solo verle, y saber qué era un gran hombre, o al menos en personalidad, porque en altura le faltaban algunos centímetros para llegar al metro con setenta. <br />
<br />
Llegó al humilde escenario y recibió el micrófono, esperando a que cesasen los aplausos para comenzar con su discurso.<br />
<br />
<span style="color: crimson;" class="mycode_color">—Gracias a todos por asistir a este importante día. Durante mucho tiempo, he dedicado parte de mi vida a ayudar a los necesitados. Pero a la vez, me pregunté si mis esfuerzos valían realmente la pena. ¿Qué hará el pobre con la moneda de oro?—</span> su mirada observó a todos los presentes. <span style="color: crimson;" class="mycode_color">—Soy un empresario, aunque confieso que heredé la compañías mineras de mi familia y yo sólo tuve que aprender a administrarlas. Sin embargo, esto me hizo pensar, ¿porqué unos tienen oportunidades y otros no? ¿Cuál es la diferencia? ¿Es destino? Son preguntas que parecen ser respondidas por la casualidad, pero con el tiempo me di cuenta de que lo que llamamos suerte, en realidad son consecuencias de las acciones de los demás. Por ello, he estado apoyando con distintas donaciones a diversos orfanatos en distintos países. Lujos suficientes me he dado ya en esta vida, como para darme cuenta de que tengo más poder del que parece, y que puedo cambiar muchas vidas. Me han llegado a llamar filántropo por mis acciones, pero, ¿es necesario un adjetivo para alguien que se dedica a velar por el bienestar de los demás? ¿Tan deprimente es el mundo para que la bondad sea un milagro? Es triste, pero es así. Por ello, me he dado cuenta que no basta dar limosna. ¡SE HAN DE HACER BIEN LAS COSAS! Así cómo he aprendido a abrirme paso en los negocios, así administraré la fundación. Es por ello que están aquí, ¡para inaugurar el primer orfanato totalmente patrocinado con los esfuerzos de la Fundación Hakaze! Porque mis esfuerzos no serán en vano, porqué sé que valdrá la pena darles oportunidades a esos niños que no tienen quién más vele por ellos. ¡Para que ellos puedan trazar sus sueños en el futuro! Les daré la mano, que nadie más puede darles...</span><br />
<br />
Konda empuñó la zurda y todos los presentes estallaron en vítores.  <br />
<br />
Entre los presentes en la muchedumbre, uno no parecía tan eufórico como los demás. Se trataba de Nao, quién sonreía suavemente mientras su pincel reposaba en sus labios. Observaba, de brazos cruzados, la inauguración del mentado orfanato. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Je, el tipo tiene algo de entusiasmo. Aunque, decae en la parte final de su discurso... Falta algo, no sé...»</span> Se dijo cruzándose de brazos. <br />
<br />
¿Qué hacía ahí? Tomarse unas vacaciones. Sí señor. El mundo se venía a pedazos, ¿pero qué podía hacer él? Mortificarse por problemas que no podía resolver carecía de sentido, o al menos, eso creía él. No se veía cómo el protagonista de las historias épicas, sino como el espectador silencioso. Ese era el trabajo de cronista que heredó de su abuelo Isao, pero el que tan errado o acertado estaba en su ideal era algo que no podía ver aún en su novatez. <br />
<br />
El genin de la lluvia río un poco. Buscaba algo interesante más allá de las termas en ese sitio, pero no creía que un millonario fuese a darle las historias de aventura que desea plasmar en sus lienzos. Aún así, no tenía nada mejor que hacer que prestar atención al hombre y su discurso en esos precisos momentos.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) Catatumbo de Unraikyo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-catatumbo-de-unraikyo</link>
			<pubDate>Mon, 27 May 2019 15:52:45 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=6">Umikiba Kaido</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-catatumbo-de-unraikyo</guid>
			<description><![CDATA[Llovía. Como siempre, como de costumbre. <br />
<br />
Llovía, como nunca dejaría de hacerlo allá en Amegakure.<br />
<br />
Un grupo aguardaba frente al edificio de la Arashikage la llegada del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">tercer</span> integrante que compondría la inauguración oficial del equipo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span>. Kurozuchi, escoltado por Myu y Zōzei; listos y preparados para partir hacia una nueva aventura juntos, esperaban ansiosos la aparición de...<br />
<br />
Roga. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">King</span> Roga.<br />
<br />
El miembro más nuevo, y la última pieza, fundamental si cabe decir; para aquél grupo.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Llevaré esta misión en calidad de Narrador, usando uno de mis huecos de rol. Evidentemente, no podré cobrarla al tener <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las Náyades</span> en curso así que sólo me llevaría la experiencia.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Llovía. Como siempre, como de costumbre. <br />
<br />
Llovía, como nunca dejaría de hacerlo allá en Amegakure.<br />
<br />
Un grupo aguardaba frente al edificio de la Arashikage la llegada del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">tercer</span> integrante que compondría la inauguración oficial del equipo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span>. Kurozuchi, escoltado por Myu y Zōzei; listos y preparados para partir hacia una nueva aventura juntos, esperaban ansiosos la aparición de...<br />
<br />
Roga. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">King</span> Roga.<br />
<br />
El miembro más nuevo, y la última pieza, fundamental si cabe decir; para aquél grupo.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Llevaré esta misión en calidad de Narrador, usando uno de mis huecos de rol. Evidentemente, no podré cobrarla al tener <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las Náyades</span> en curso así que sólo me llevaría la experiencia.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Ambientación] Festival de Perros y Gatos, o de Gatos y Perros]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-ambientacion-festival-de-perros-y-gatos-o-de-gatos-y-perros</link>
			<pubDate>Sat, 25 May 2019 14:11:36 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-ambientacion-festival-de-perros-y-gatos-o-de-gatos-y-perros</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center"><img src="https://i.imgur.com/ydrj6QX.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: ydrj6QX.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 30px;"><br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Festival de Perros y Gatos, o de Gatos y Perros</span></span></div>
<br />
<br />
Una vez al año, en pleno apogeo del mes de <span style="color: orangered;" class="mycode_color">Flama</span>, la pacífica ciudad de la Villa de las Aguas Termales sufre un drástico revés con este festival que enfrenta a los amantes de los gatos y de los perros. Ciudadanos y turistas se dividen en dos bandos enfrentados de forma encarnizada entre sí, dependiendo del animal al que adoran, y se adornan con máscaras que representan a dicho animal. De hecho, fruto de este enfrentamiento es el hecho de que el festival tenga dos nombres: El Festival de Perros y Gatos o el Festival de Gatos y Perros, dependiendo a la persona que le preguntes. Es más, este enfrentamiento llega hasta tal punto que, por este día, se divide la villa por la mitad con una línea que la recorre en toda su longitud, una mitad para cada bando, por lo que se suelen producir peleas por la invasión del territorio de algún miembro del equipo contrario.<br />
<br />
El origen de esta festividad también difiere según a quien le preguntes: <br />
<br />
Un amante de los perros afirmará con total rotundidad que, en los orígenes de la aldea, una persona cualquiera que viajaba por allí se encontró con un perro. El animal le pidió al hombre que cavara en un punto determinado en el suelo y, cuando lo hizo, un géiser de aguas termales surgió allí mismo. El hombre supo de inmediato que se había encontrado una auténtica mina de oro, y fundó la misma Yugakure sobre ese suelo. La aldea, con sus aguas termales, prosperó rápidamente, y la gente creyó que aquel animal había sido un mensajero de algún dios perro, por lo que lo adoraron como tal y erigieron los Baños del Perro en su honor. <br />
<br />
Para un amante de los gatos, la historia será exactamente la misma, pero sustituyendo al perro por un gato. Y, como tal, los Baños del Gato fueron erigidos en su honor.<br />
<br />
En lo que ambos están de acuerdo es que existe una tercera deidad en esta historia. Mitad gato, mitad perro: el Nenu, un dios de la destrucción envuelto en llamas que habrá de descender para poner fin a la guerra entre los gatos y los perros.<br />
<br />
El clímax  del festival llega al anochecer, con el choque de carrozas dedicadas al dios Gato o al dios Perro, llevadas a hombros por sus fieles. La primera carroza en caer, demostrará la superioridad de la otra especie durante aquel año.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><img src="https://i.imgur.com/ydrj6QX.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: ydrj6QX.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 30px;"><br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Festival de Perros y Gatos, o de Gatos y Perros</span></span></div>
<br />
<br />
Una vez al año, en pleno apogeo del mes de <span style="color: orangered;" class="mycode_color">Flama</span>, la pacífica ciudad de la Villa de las Aguas Termales sufre un drástico revés con este festival que enfrenta a los amantes de los gatos y de los perros. Ciudadanos y turistas se dividen en dos bandos enfrentados de forma encarnizada entre sí, dependiendo del animal al que adoran, y se adornan con máscaras que representan a dicho animal. De hecho, fruto de este enfrentamiento es el hecho de que el festival tenga dos nombres: El Festival de Perros y Gatos o el Festival de Gatos y Perros, dependiendo a la persona que le preguntes. Es más, este enfrentamiento llega hasta tal punto que, por este día, se divide la villa por la mitad con una línea que la recorre en toda su longitud, una mitad para cada bando, por lo que se suelen producir peleas por la invasión del territorio de algún miembro del equipo contrario.<br />
<br />
El origen de esta festividad también difiere según a quien le preguntes: <br />
<br />
Un amante de los perros afirmará con total rotundidad que, en los orígenes de la aldea, una persona cualquiera que viajaba por allí se encontró con un perro. El animal le pidió al hombre que cavara en un punto determinado en el suelo y, cuando lo hizo, un géiser de aguas termales surgió allí mismo. El hombre supo de inmediato que se había encontrado una auténtica mina de oro, y fundó la misma Yugakure sobre ese suelo. La aldea, con sus aguas termales, prosperó rápidamente, y la gente creyó que aquel animal había sido un mensajero de algún dios perro, por lo que lo adoraron como tal y erigieron los Baños del Perro en su honor. <br />
<br />
Para un amante de los gatos, la historia será exactamente la misma, pero sustituyendo al perro por un gato. Y, como tal, los Baños del Gato fueron erigidos en su honor.<br />
<br />
En lo que ambos están de acuerdo es que existe una tercera deidad en esta historia. Mitad gato, mitad perro: el Nenu, un dios de la destrucción envuelto en llamas que habrá de descender para poner fin a la guerra entre los gatos y los perros.<br />
<br />
El clímax  del festival llega al anochecer, con el choque de carrozas dedicadas al dios Gato o al dios Perro, llevadas a hombros por sus fieles. La primera carroza en caer, demostrará la superioridad de la otra especie durante aquel año.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Conociendo las termas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-conociendo-las-termas</link>
			<pubDate>Wed, 17 Apr 2019 20:19:56 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=801">Aburame Mei</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-conociendo-las-termas</guid>
			<description><![CDATA[El sol se alzaba en su máximo esplendor en Yugakure, los vendedores y turistas, como yo, transitaban con calma por sus calles; era la primera vez que estaba en esta villa, lo único que sabía es que eran famosas por sus termas, ese fue el motivo que me hizo aventurarme hasta aquí, lo que no sabía es que la mayoría de las posadas que me gustaban tenían los precios por las nubes, acababa de salir del quinto hostal con las manos vacías.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Tenía que haberme traído más dinero.»</span> <br />
<br />
Suspiré.<br />
<br />
Había invertido gran parte de la mañana en buscar un lugar en dónde alojarme, el tiempo seguía transcurriendo y yo aún cargaba mi pesada mochila, empezaba a sudar bajo los rayos inclementes del astro rey y la moral empezaba a bajar lentamente. <br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Será mejor que busque un lugar para comer y después siga.»</span><br />
<br />
Entré a un local pequeño y acogedor, me senté en la única mesa disponible que era para dos personas <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—. Un té helado y un yakisoba, por favor</span>— le pedí a la muchacha que se acababa de acercar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sol se alzaba en su máximo esplendor en Yugakure, los vendedores y turistas, como yo, transitaban con calma por sus calles; era la primera vez que estaba en esta villa, lo único que sabía es que eran famosas por sus termas, ese fue el motivo que me hizo aventurarme hasta aquí, lo que no sabía es que la mayoría de las posadas que me gustaban tenían los precios por las nubes, acababa de salir del quinto hostal con las manos vacías.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Tenía que haberme traído más dinero.»</span> <br />
<br />
Suspiré.<br />
<br />
Había invertido gran parte de la mañana en buscar un lugar en dónde alojarme, el tiempo seguía transcurriendo y yo aún cargaba mi pesada mochila, empezaba a sudar bajo los rayos inclementes del astro rey y la moral empezaba a bajar lentamente. <br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Será mejor que busque un lugar para comer y después siga.»</span><br />
<br />
Entré a un local pequeño y acogedor, me senté en la única mesa disponible que era para dos personas <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—. Un té helado y un yakisoba, por favor</span>— le pedí a la muchacha que se acababa de acercar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un merecido descanso.]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-merecido-descanso</link>
			<pubDate>Tue, 04 Dec 2018 22:02:26 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=679">Akane</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-merecido-descanso</guid>
			<description><![CDATA[Al fin estaba alli,  descolgó los hombros y dejo escapar un suspiro de alivio.la mochila en su hombro se deslizo pero logro atraparla con su mano - <span style="color: orchid;" class="mycode_color">N-necesito un descanso</span> - mascullo para si, estaba algo despeinada y su ropa llena de tierra, como si hubieran caminado por encima suyo no una, si no muchas veces. Saco fuerzas de quien sabe donde y se acerco al primer hostal que se encontró, tenia buena apariencia asi que no escatimo en gastos, al menos en ese instante.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¡Bienvenida! </span>-le recibió una mujer con una gran sonrisa - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿En que podemos ayudarle?</span> - la morena le vio, con ojos suplicantes y solo atino a decir una dola cosa - <span style="color: orchid;" class="mycode_color">aguas termales</span> -chillo en un murmullo lastimero que asusto a la mayor, la invitó a seguir y ella personalmente la llevo hasta el lugar en donde las pequeñas piscinas se encontraban - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">por favor, póngase cómoda </span>- tomo algunas cosas, entre ellas una toalla y un yukata - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">tome esto, los vestidores están por allá </span>- sonrió una ultima vez y tras una reverencia se marcho. Akane se quedo allí, de pie, pensando en que solo quería zambullirse y relajarse, no salir nunca del agua parecia una buena opción.<br />
<br />
La muchacha se dispuso entonces a buscar un lugar, ya hiria a cambiarse luego. De momeo, procuraría hallar un lugar tranquilo donde relajarse.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Al fin estaba alli,  descolgó los hombros y dejo escapar un suspiro de alivio.la mochila en su hombro se deslizo pero logro atraparla con su mano - <span style="color: orchid;" class="mycode_color">N-necesito un descanso</span> - mascullo para si, estaba algo despeinada y su ropa llena de tierra, como si hubieran caminado por encima suyo no una, si no muchas veces. Saco fuerzas de quien sabe donde y se acerco al primer hostal que se encontró, tenia buena apariencia asi que no escatimo en gastos, al menos en ese instante.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¡Bienvenida! </span>-le recibió una mujer con una gran sonrisa - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿En que podemos ayudarle?</span> - la morena le vio, con ojos suplicantes y solo atino a decir una dola cosa - <span style="color: orchid;" class="mycode_color">aguas termales</span> -chillo en un murmullo lastimero que asusto a la mayor, la invitó a seguir y ella personalmente la llevo hasta el lugar en donde las pequeñas piscinas se encontraban - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">por favor, póngase cómoda </span>- tomo algunas cosas, entre ellas una toalla y un yukata - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">tome esto, los vestidores están por allá </span>- sonrió una ultima vez y tras una reverencia se marcho. Akane se quedo allí, de pie, pensando en que solo quería zambullirse y relajarse, no salir nunca del agua parecia una buena opción.<br />
<br />
La muchacha se dispuso entonces a buscar un lugar, ya hiria a cambiarse luego. De momeo, procuraría hallar un lugar tranquilo donde relajarse.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La liberación de un alma atormentada]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-liberacion-de-un-alma-atormentada</link>
			<pubDate>Sun, 14 Oct 2018 22:21:36 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=7">Inuzuka Nabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-liberacion-de-un-alma-atormentada</guid>
			<description><![CDATA[Los descansos estaban a la orden del día. Desde que había puesto un maldito pie en Uzushiogakure despues de volver de mi viaje ancestral para entrar en contacto con el universo y beber de su sabiduría infinita no había parado. Literalmente, JODIDAMENTE, literalmente. Primero me entero de que todos mis kages están muertos y que hay un rubio desconocido para mi con el sombrero de Uzukage, cosa que tampoco estaba tan mal, el hombre se había portado en el examen salvándole el culo a Datsue. Aunque salvarle el culo a Datsue era sencillo, solo había que vigilarle un poco y seguro que se metía él solo en algún fregado.<br />
<br />
Después de eso, se había formado un lío de tres pares de cojones. Ya solo entre decidirme en si matar kuseños y amenios a destajo o quedarme tranquilo, se me habían ido semanas. Solo para unos días más tarde encontrarme con Juro y a tomar por culo todo. ¡Pero se lo merecía! ¿Qué culpa tenía yo si ahora poseía la sabiduría infinita del universo y no podía ignorar un desorden karmico en el espacio-tiempo? Y encima, justo cuando todo estaba saliendo de puta madre, va y de la nada, aparece Eri. Ahí estaba claro que el universo me estaba jodiendo como precio al conocimiento ilimitado que me había dado. <br />
<br />
Y tú dirás, qué triste es tu vida Nabi-sama, pues sí. Porque después de cagarle a Juro, va Eri y se cabrea conmigo. ¿Por qué? Y yo que sé. No entiendo a los kuseños voy a entender a las mujeres. Después de ese encontronazo como para irme para la villa, como me encontrara con Eri iba a perder algo más que la cabeza. Mi mano se fue un momento a mis testículos para comprobar que siguiesen ahí. Qué duro era tener superiores. <br />
<br />
Ahora estaba sumergido en uno de los baños termales. Era tarde, pero tarde tarde. Por suerte, en la famosa Villa de las Aguas Termales siempre había un par de sitios abiertos las veinticuatro horas. Siempre que tuvieses dinero, claro. Tenía una habitación modesta en la que había aparcado al perro, que obviamente no podía entrar en los baños, se pasaría media hora bebiéndose el agua hasta caer inconsciente y ahogarse. Y ahora, yo conmigo mismo, disfrutaba de unas relajantes aguas calientes en soledad. <br />
<br />
En pelota picada, como los héroes de la antigüedad a los que años más tarde se les hace una estatua que acaba perdiendo la cabeza por disputas internacionales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los descansos estaban a la orden del día. Desde que había puesto un maldito pie en Uzushiogakure despues de volver de mi viaje ancestral para entrar en contacto con el universo y beber de su sabiduría infinita no había parado. Literalmente, JODIDAMENTE, literalmente. Primero me entero de que todos mis kages están muertos y que hay un rubio desconocido para mi con el sombrero de Uzukage, cosa que tampoco estaba tan mal, el hombre se había portado en el examen salvándole el culo a Datsue. Aunque salvarle el culo a Datsue era sencillo, solo había que vigilarle un poco y seguro que se metía él solo en algún fregado.<br />
<br />
Después de eso, se había formado un lío de tres pares de cojones. Ya solo entre decidirme en si matar kuseños y amenios a destajo o quedarme tranquilo, se me habían ido semanas. Solo para unos días más tarde encontrarme con Juro y a tomar por culo todo. ¡Pero se lo merecía! ¿Qué culpa tenía yo si ahora poseía la sabiduría infinita del universo y no podía ignorar un desorden karmico en el espacio-tiempo? Y encima, justo cuando todo estaba saliendo de puta madre, va y de la nada, aparece Eri. Ahí estaba claro que el universo me estaba jodiendo como precio al conocimiento ilimitado que me había dado. <br />
<br />
Y tú dirás, qué triste es tu vida Nabi-sama, pues sí. Porque después de cagarle a Juro, va Eri y se cabrea conmigo. ¿Por qué? Y yo que sé. No entiendo a los kuseños voy a entender a las mujeres. Después de ese encontronazo como para irme para la villa, como me encontrara con Eri iba a perder algo más que la cabeza. Mi mano se fue un momento a mis testículos para comprobar que siguiesen ahí. Qué duro era tener superiores. <br />
<br />
Ahora estaba sumergido en uno de los baños termales. Era tarde, pero tarde tarde. Por suerte, en la famosa Villa de las Aguas Termales siempre había un par de sitios abiertos las veinticuatro horas. Siempre que tuvieses dinero, claro. Tenía una habitación modesta en la que había aparcado al perro, que obviamente no podía entrar en los baños, se pasaría media hora bebiéndose el agua hasta caer inconsciente y ahogarse. Y ahora, yo conmigo mismo, disfrutaba de unas relajantes aguas calientes en soledad. <br />
<br />
En pelota picada, como los héroes de la antigüedad a los que años más tarde se les hace una estatua que acaba perdiendo la cabeza por disputas internacionales.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Aguas calientes]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-aguas-calientes</link>
			<pubDate>Sat, 21 Apr 2018 01:37:46 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=557">Keisuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-aguas-calientes</guid>
			<description><![CDATA[Después de unos cuántos días de viaje, por fin había llegado a mi destino, la tierra en donde las termas son el principal atractivo turístico, un lugar en donde uno viene por ocio, a relajarse y a olvidarse de la rutina diaria, a olvidarse de todo aquello lo malo que había ocurrido. Efectivamente era unos merecidos días de vacaciones, vacaciones para mi solo, sin Hazegawa, sin preocupaciones, sin estrés y sin... lluvia. <br />
<br />
El sol se alzaba imponente y por si fuera poco la humedad del ambiente avivaba aún más el calor del lugar, al observar las tuberías por las calle pude familiarizarme un poco puesto que en las calles de Amegakure era similar, solo que con un clima totalmente opuesto; aquella sombrilla que me protegía de los rayos ultravioleta no lograba proteger mi cuerpo de la deshidratación, estaba sudando, sudando como sí todo el agua de mi cuerpo se quisiera marchar y sin intención de retornar.<br />
<br />
Lo más lógico fue hacer lo que hice, buscar un lugar, una tienda que tenía un gran aviso de raspados en la cual entré, el interior no era muy grande, tenía de frente el mostrador y un par de sillas y barras para su clientela. <br />
<br />
<span style="color: peru;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Acaba de llegar, ¿no?—</span></span> Me abordó una señora de unos sesenta y tantos, o eso le calculaba yo, desde el mostrador, ella se refrescaba con un abanico; y aunque en el interior no hacía tanto calor, no era mucho más fresco que afuera.<br />
<br />
Miré rápidamente a mi interlocutor y entonces asentí con la cabeza, me acerqué a la vitrina y vi que exponían una gran cantidad de sabores.<br />
<br />
<span style="color: peru;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bienvenido sea, ¿qué sabor desea?—</span></span> Preguntó mientras me acercaba una carta en la cual se mostraban más sabores que no estaban en la exhibición.<br />
<br />
<span style="color: limegreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muchas gracias, me da por favor un frappe grande de mora, la medida más grande que tenga.—</span></span> Solicité y sonreí. <span style="color: limegreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Dónde podría comprar un abanico de eso que tiene?—</span></span> Cuestioné en vista de que podría serme útil para el resto de mi estadía ahí.<br />
<br />
Unos cuántos minutos más tarde, me encontraba nuevamente en la calle, protegiéndome bajo la sombra del paraguas y en mi diestra un vaso de dimensiones un tanto exagerada, del mismo salía un pitillo por el cual succionaba aquellas pequeñas particulas congeladas de color morado. Caminé hacia dónde me había indicado la señora, unos cuantos locales más allá se encontraba otra tienda de baratijas y en el reflejo del vidrio lo vi; me volteé rápidamente y fui hacia el local del frente, el cual era una especie de dojo.<br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">"Porque esté de vacaciones no significa que deba olvidarme de mi entrenamiento..."</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Después de unos cuántos días de viaje, por fin había llegado a mi destino, la tierra en donde las termas son el principal atractivo turístico, un lugar en donde uno viene por ocio, a relajarse y a olvidarse de la rutina diaria, a olvidarse de todo aquello lo malo que había ocurrido. Efectivamente era unos merecidos días de vacaciones, vacaciones para mi solo, sin Hazegawa, sin preocupaciones, sin estrés y sin... lluvia. <br />
<br />
El sol se alzaba imponente y por si fuera poco la humedad del ambiente avivaba aún más el calor del lugar, al observar las tuberías por las calle pude familiarizarme un poco puesto que en las calles de Amegakure era similar, solo que con un clima totalmente opuesto; aquella sombrilla que me protegía de los rayos ultravioleta no lograba proteger mi cuerpo de la deshidratación, estaba sudando, sudando como sí todo el agua de mi cuerpo se quisiera marchar y sin intención de retornar.<br />
<br />
Lo más lógico fue hacer lo que hice, buscar un lugar, una tienda que tenía un gran aviso de raspados en la cual entré, el interior no era muy grande, tenía de frente el mostrador y un par de sillas y barras para su clientela. <br />
<br />
<span style="color: peru;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Acaba de llegar, ¿no?—</span></span> Me abordó una señora de unos sesenta y tantos, o eso le calculaba yo, desde el mostrador, ella se refrescaba con un abanico; y aunque en el interior no hacía tanto calor, no era mucho más fresco que afuera.<br />
<br />
Miré rápidamente a mi interlocutor y entonces asentí con la cabeza, me acerqué a la vitrina y vi que exponían una gran cantidad de sabores.<br />
<br />
<span style="color: peru;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bienvenido sea, ¿qué sabor desea?—</span></span> Preguntó mientras me acercaba una carta en la cual se mostraban más sabores que no estaban en la exhibición.<br />
<br />
<span style="color: limegreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muchas gracias, me da por favor un frappe grande de mora, la medida más grande que tenga.—</span></span> Solicité y sonreí. <span style="color: limegreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Dónde podría comprar un abanico de eso que tiene?—</span></span> Cuestioné en vista de que podría serme útil para el resto de mi estadía ahí.<br />
<br />
Unos cuántos minutos más tarde, me encontraba nuevamente en la calle, protegiéndome bajo la sombra del paraguas y en mi diestra un vaso de dimensiones un tanto exagerada, del mismo salía un pitillo por el cual succionaba aquellas pequeñas particulas congeladas de color morado. Caminé hacia dónde me había indicado la señora, unos cuantos locales más allá se encontraba otra tienda de baratijas y en el reflejo del vidrio lo vi; me volteé rápidamente y fui hacia el local del frente, el cual era una especie de dojo.<br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">"Porque esté de vacaciones no significa que deba olvidarme de mi entrenamiento..."</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Caminos cruzados]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-caminos-cruzados</link>
			<pubDate>Mon, 15 Jan 2018 19:48:58 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-caminos-cruzados</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">¡Ryuuuu!</span> —volvió a quejarse, con aquella actitud de hermana pequeña que la caracterizaba cuando estaba con sus hermanos mayores —<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">. ¿De verdad que queda mucho para llegar? ¡No hemos parado en todo el día! ¿Sabes cuánto hace que no salgo de la villa?</span> —preguntó, dispuesta a exagerar la respuesta en cuanto su hermano contestase.<br />
<br />
—<span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">¿Un mes?</span> —contestó él, dejando caer su cabeza hacia el lado de la joven.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">¡Dos!</span> —respondió rápidamente la kunoichi, sacando dos dedos de su mano izquierda —<span style="color: Crimson;" class="mycode_color"> ¿Sabes lo que me duelen las piernas?</span><br />
<br />
—<span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">¿Sabes que eres una quejica?</span> —respondió su hermano Ryuusuke, rebatiéndola.<br />
<br />
Aquel viaje había empezado como cualquier otro, cuando el hermano mayor de Eri había sugerido viajar con ella hasta la Villa de las Aguas Termales debido a un compromiso con un compañero que estaba de servicio en la ciudad, y ya de paso disfrutar un poco de los servicios que proporcionaba la ciudad. La pequeña pelirroja dijo que sí de inmediato, pero a medida que andaban y pasaban las horas bajo el sol aún con el viento y la temperatura a su favor, Eri no podía dejar de quejarse todo el tiempo.<br />
<br />
Sin embargo y pese a que les quedaba un pequeño tramo del camino donde ya se veía a lo lejos la villa, un obstáculo hizo que  Eri no pudiese evitar pararse y echar un vistazo a aquello.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">Ryu, adelántate tú, yo voy ahora</span> —informó la chica con un tono más calmado y menos agudo —<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">. Por favor.</span><br />
<br />
El chico negó con la cabeza, resignado.<br />
<br />
—<span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Tu ganas, nos vemos allí, te esperaré cerca de la entrada</span> —fue lo último que dijo antes de revolverle el cabello a su hermana y seguir con su camino.<br />
<br />
Ella, por su parte, había descubierto a un animal, más concreto: una pequeña ardilla de color claro con unas extrañas manchas de colores en su espalda, y con su pata llena de sangre, herida. Eri no podía simplemente dejarla allí, a su suerte, mientras necesitaba atención médica, así que con los pocos vendajes y utensilios que había cogido de casa —acto que heredó de su hermana mayor —, se propuso a intentar curar su pequeña patita.<br />
<br />
Esperando que no metiese la pata con el pobre animal.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">¡Ryuuuu!</span> —volvió a quejarse, con aquella actitud de hermana pequeña que la caracterizaba cuando estaba con sus hermanos mayores —<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">. ¿De verdad que queda mucho para llegar? ¡No hemos parado en todo el día! ¿Sabes cuánto hace que no salgo de la villa?</span> —preguntó, dispuesta a exagerar la respuesta en cuanto su hermano contestase.<br />
<br />
—<span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">¿Un mes?</span> —contestó él, dejando caer su cabeza hacia el lado de la joven.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">¡Dos!</span> —respondió rápidamente la kunoichi, sacando dos dedos de su mano izquierda —<span style="color: Crimson;" class="mycode_color"> ¿Sabes lo que me duelen las piernas?</span><br />
<br />
—<span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">¿Sabes que eres una quejica?</span> —respondió su hermano Ryuusuke, rebatiéndola.<br />
<br />
Aquel viaje había empezado como cualquier otro, cuando el hermano mayor de Eri había sugerido viajar con ella hasta la Villa de las Aguas Termales debido a un compromiso con un compañero que estaba de servicio en la ciudad, y ya de paso disfrutar un poco de los servicios que proporcionaba la ciudad. La pequeña pelirroja dijo que sí de inmediato, pero a medida que andaban y pasaban las horas bajo el sol aún con el viento y la temperatura a su favor, Eri no podía dejar de quejarse todo el tiempo.<br />
<br />
Sin embargo y pese a que les quedaba un pequeño tramo del camino donde ya se veía a lo lejos la villa, un obstáculo hizo que  Eri no pudiese evitar pararse y echar un vistazo a aquello.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">Ryu, adelántate tú, yo voy ahora</span> —informó la chica con un tono más calmado y menos agudo —<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">. Por favor.</span><br />
<br />
El chico negó con la cabeza, resignado.<br />
<br />
—<span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Tu ganas, nos vemos allí, te esperaré cerca de la entrada</span> —fue lo último que dijo antes de revolverle el cabello a su hermana y seguir con su camino.<br />
<br />
Ella, por su parte, había descubierto a un animal, más concreto: una pequeña ardilla de color claro con unas extrañas manchas de colores en su espalda, y con su pata llena de sangre, herida. Eri no podía simplemente dejarla allí, a su suerte, mientras necesitaba atención médica, así que con los pocos vendajes y utensilios que había cogido de casa —acto que heredó de su hermana mayor —, se propuso a intentar curar su pequeña patita.<br />
<br />
Esperando que no metiese la pata con el pobre animal.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Villa de las Aguas... ¿Heladas?]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-villa-de-las-aguas-heladas</link>
			<pubDate>Wed, 19 Apr 2017 17:38:09 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-villa-de-las-aguas-heladas</guid>
			<description><![CDATA[Pese a ser Verano, Yugakure estaba tan abarrotada como siempre. No era de extrañar; aquella antigua Aldea Oculta era la única antigua Villa Ninja con más de una piedra encima de otra que se pudiera visitar en todo Oonindo. Dada la naturaleza secreta de los shinobi y todo lo que les rodeaba, el mero nombre de la Villa de las Aguas Termales ya suponía un atractivo turístico único en el continente para la mayoría de sus habitantes, que se sentían más próximos a aquel mundo oculto y misterioso mientras caminaban por sus calles empedradas. <br />
<br />
«<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Qué lejos quedan los días de gloria de esta Villa...</span></span>», caviló un joven Uchiha —que lucía la bandana de Uzushiogakure no Sato en la frente— mientras veía como un matrimonio con dos niños pequeños se hacía fotos frente a una vivienda de aspecto antiguo muy bien conservado. «<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">¿Ocurrirá esto también con el Remolino?</span></span>». Akame no pudo evitar verse embargado por una repentina e intensa desesperanza. ¿Acaso todas las Grandes Aldeas Ninja estaban condenadas a desaparecer algún día? O, peor aún, ¿a convertirse en una triste sombra de lo que alguna vez fueron? ¿En un producto empaquetado para turistas?<br />
<br />
Aquellos tristes pensamientos rondaban su cabeza cuando por fin se detuvo frente a un cruce. Las calles en Yugakure eran estrechas y su empedrado suelo siempre estaba caliente; ya fuese por el Sol de Verano o por las ardientes corrientes subterráneas. El Uchiha alzó la mirada y se encontró en una posición de lo más curiosa; a ambos lados del cruce de calles había edificios prácticamente idénticos, con sendos carteles que anunciaban...<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Los Baños Termales Tradicionales de Mugiwara»</span></div>
<br />
Y, en el otro lado...<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Las Tradicionales Termas de Mugiwara»</span></div>
<br />
Akame alzó una ceja, extrañado. ¿Qué significaba aquella confusa división?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Pese a ser Verano, Yugakure estaba tan abarrotada como siempre. No era de extrañar; aquella antigua Aldea Oculta era la única antigua Villa Ninja con más de una piedra encima de otra que se pudiera visitar en todo Oonindo. Dada la naturaleza secreta de los shinobi y todo lo que les rodeaba, el mero nombre de la Villa de las Aguas Termales ya suponía un atractivo turístico único en el continente para la mayoría de sus habitantes, que se sentían más próximos a aquel mundo oculto y misterioso mientras caminaban por sus calles empedradas. <br />
<br />
«<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Qué lejos quedan los días de gloria de esta Villa...</span></span>», caviló un joven Uchiha —que lucía la bandana de Uzushiogakure no Sato en la frente— mientras veía como un matrimonio con dos niños pequeños se hacía fotos frente a una vivienda de aspecto antiguo muy bien conservado. «<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">¿Ocurrirá esto también con el Remolino?</span></span>». Akame no pudo evitar verse embargado por una repentina e intensa desesperanza. ¿Acaso todas las Grandes Aldeas Ninja estaban condenadas a desaparecer algún día? O, peor aún, ¿a convertirse en una triste sombra de lo que alguna vez fueron? ¿En un producto empaquetado para turistas?<br />
<br />
Aquellos tristes pensamientos rondaban su cabeza cuando por fin se detuvo frente a un cruce. Las calles en Yugakure eran estrechas y su empedrado suelo siempre estaba caliente; ya fuese por el Sol de Verano o por las ardientes corrientes subterráneas. El Uchiha alzó la mirada y se encontró en una posición de lo más curiosa; a ambos lados del cruce de calles había edificios prácticamente idénticos, con sendos carteles que anunciaban...<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Los Baños Termales Tradicionales de Mugiwara»</span></div>
<br />
Y, en el otro lado...<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Las Tradicionales Termas de Mugiwara»</span></div>
<br />
Akame alzó una ceja, extrañado. ¿Qué significaba aquella confusa división?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Maldita adicción]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-maldita-adiccion</link>
			<pubDate>Wed, 12 Apr 2017 04:55:37 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=557">Keisuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-maldita-adiccion</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center">Hora: 12:23pm</div>
<br />
Después de lo que habrían sido unos cuantos días de viaje, aproximadamente 6 si no sacaba mal la cuenta, por fin nos encontraríamos en la villa de las aguas termales; un logro del cual me sentía satisfecho, ya que pude arrastrar a Haze conmigo, insistir un poco y alguna mentirita piadosa habían surtido efecto y el resultado pronto daría sus frutos.<br />
<br />
No obstante, había olvidado lo caluroso que podía llegar a ser el clima fuera de Amegakure, y aquella sensación de caminar sin tener que sentir la lluvia, nunca lograba acostumbrarme del todo a ello. Lo peor del caso era que en todo el viaje me sentía pegajoso, todo por culpa del sudor que me causaba las “altas temperaturas”. <br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">”¿Quién me habría mandado a traer el suéter? Siento que me cocino”</span> Me decía mientras agitaba la tela con mi siniestra con la finalidad de ventilar un poco mi cuerpo y refrescarlo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: limegreen;" class="mycode_color">-Espero que encontremos rápido una posada, muero por probar las termas.-</span></span> Le comenté a Haze.<br />
<br />
Afortunadamente aún me quedaba un poco de agua en mi botella y no dudé en darle un sorbo, no estaba tan fría como quería pero me refrescaría por unos breves minutos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: limegreen;" class="mycode_color">-Escuché que estas aguas tienes múltiples efectos beneficiosos para la salud.-</span></span> Dije mientras terminaba de leer un folleto, el cual era uno de los motivos por el cual estábamos ahí. <br />
<br />
A pesar de que era mediodía las calles estaban abarrotadas, ¿sería temporada alta o algo por el estilo? ¿Quizá había algún tipo de descuento?  Fuera lo que fuera, primero a lo que íbamos, buscar una posada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: limegreen;" class="mycode_color">-¿Qué tal sí preguntamos en aquella?-</span></span> Señale a lo que parecía un hostal, en la entrada tenía un aviso que hacía referencia a sus termas y la fachada era agradable, de un color rojo colonial y con acabados de madera, un fachada bastante tradicional.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center">Hora: 12:23pm</div>
<br />
Después de lo que habrían sido unos cuantos días de viaje, aproximadamente 6 si no sacaba mal la cuenta, por fin nos encontraríamos en la villa de las aguas termales; un logro del cual me sentía satisfecho, ya que pude arrastrar a Haze conmigo, insistir un poco y alguna mentirita piadosa habían surtido efecto y el resultado pronto daría sus frutos.<br />
<br />
No obstante, había olvidado lo caluroso que podía llegar a ser el clima fuera de Amegakure, y aquella sensación de caminar sin tener que sentir la lluvia, nunca lograba acostumbrarme del todo a ello. Lo peor del caso era que en todo el viaje me sentía pegajoso, todo por culpa del sudor que me causaba las “altas temperaturas”. <br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">”¿Quién me habría mandado a traer el suéter? Siento que me cocino”</span> Me decía mientras agitaba la tela con mi siniestra con la finalidad de ventilar un poco mi cuerpo y refrescarlo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: limegreen;" class="mycode_color">-Espero que encontremos rápido una posada, muero por probar las termas.-</span></span> Le comenté a Haze.<br />
<br />
Afortunadamente aún me quedaba un poco de agua en mi botella y no dudé en darle un sorbo, no estaba tan fría como quería pero me refrescaría por unos breves minutos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: limegreen;" class="mycode_color">-Escuché que estas aguas tienes múltiples efectos beneficiosos para la salud.-</span></span> Dije mientras terminaba de leer un folleto, el cual era uno de los motivos por el cual estábamos ahí. <br />
<br />
A pesar de que era mediodía las calles estaban abarrotadas, ¿sería temporada alta o algo por el estilo? ¿Quizá había algún tipo de descuento?  Fuera lo que fuera, primero a lo que íbamos, buscar una posada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: limegreen;" class="mycode_color">-¿Qué tal sí preguntamos en aquella?-</span></span> Señale a lo que parecía un hostal, en la entrada tenía un aviso que hacía referencia a sus termas y la fachada era agradable, de un color rojo colonial y con acabados de madera, un fachada bastante tradicional.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Era una tarde tonta y caliente...]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-era-una-tarde-tonta-y-caliente</link>
			<pubDate>Sun, 09 Apr 2017 03:14:37 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=373">Aiko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-era-una-tarde-tonta-y-caliente</guid>
			<description><![CDATA[Después de algún que otro trabajo, y un gran chasco con su flechazo —Kori— que no resultó ser mas que un pijo llamativo y audaz que se escudaba chivando, la situación se había vuelto de lo mas liviana y monótona. De nuevo, vivía sin futuro, sin expectativas de qué hacer mas allá de pasear y meramente existir. Por absurdo e ilógico que pareciese, ya casi se podría decir que se había aburrido de vivir...<br />
<br />
¿Acaso no estaba planteando bien sus cartas en éste juego?<br />
<br />
Sin duda alguna, la mejor respuesta no caería del cielo. Al menos eso pensaba la pelirroja. Sin prisa pero sin pausa, se decidió por dejar de lado absolutamente todo, y dedicarle un buen rato a la tranquilidad y la meditación. Obviamente, en Amegakure eso iba a ser imposible, así pues buscó de los mejores sitios para pasar unas pequeñas vacaciones improvisadas. No tuvo que buscar mucho, al parecer en el país del rayo había una villa que resaltaba por sus aguas termales. Sin pensarlo dos veces, puso rumbo a Yugakure.<br />
<br />
El trayecto fue de lo mas tranquilo, nada que destacar, quizás que había sido uno de los viajes mas longevos que había realizado. A parte de eso, no mucho mas.<br />
<br />
Consigo la pelirroja llevaba poco mas que sus habituales atuendos, no llevaba la bandana, pero si que llevaba visible el símbolo de Amegakure en su hombrera. Su portaobjetos tampoco pasaba desapercibido, aunque tampoco es que quisiese ocultar su estatus militante. Al llegar a la ciudadela, paró un momento en la puerta, observando con curiosidad que ésta aldea ciertamente tenía un característico parecido a Ame; las fachadas de los edificios estaban repletas de tuberías también.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Curioso...»</span></span><br />
<br />
Ni corta ni perezosa, la pelirroja siguió caminando, adentrándose por las calles de esa urbe. Entre tanto extranjero, la chica tampoco es que resaltase demasiado, aunque si que alguna mirada que otra se quedaba fijada en ella. En la misma calle principal, la chica avistó una posada bastante bien decorada por fuera, con una puerta verde bien grande y llamativa. Sin pensarlo dos veces, tomó rumbo hacia ésta.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Ésto puede servir...</span> —Se dijo a sí misma.<br />
<br />
Pero antes de entrar, si que se paró por un instante en la puerta, sin llegar siquiera a tocar el pomo.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«¿Estás segura...?</span></span><br />
<br />
Por un momento, titubeó. Quizás su mente se adelantaba a sus movimientos, intentando prevenirla de una posible mala acción. ¿Remordimientos? Puede... aunque aún no había hecho nada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Después de algún que otro trabajo, y un gran chasco con su flechazo —Kori— que no resultó ser mas que un pijo llamativo y audaz que se escudaba chivando, la situación se había vuelto de lo mas liviana y monótona. De nuevo, vivía sin futuro, sin expectativas de qué hacer mas allá de pasear y meramente existir. Por absurdo e ilógico que pareciese, ya casi se podría decir que se había aburrido de vivir...<br />
<br />
¿Acaso no estaba planteando bien sus cartas en éste juego?<br />
<br />
Sin duda alguna, la mejor respuesta no caería del cielo. Al menos eso pensaba la pelirroja. Sin prisa pero sin pausa, se decidió por dejar de lado absolutamente todo, y dedicarle un buen rato a la tranquilidad y la meditación. Obviamente, en Amegakure eso iba a ser imposible, así pues buscó de los mejores sitios para pasar unas pequeñas vacaciones improvisadas. No tuvo que buscar mucho, al parecer en el país del rayo había una villa que resaltaba por sus aguas termales. Sin pensarlo dos veces, puso rumbo a Yugakure.<br />
<br />
El trayecto fue de lo mas tranquilo, nada que destacar, quizás que había sido uno de los viajes mas longevos que había realizado. A parte de eso, no mucho mas.<br />
<br />
Consigo la pelirroja llevaba poco mas que sus habituales atuendos, no llevaba la bandana, pero si que llevaba visible el símbolo de Amegakure en su hombrera. Su portaobjetos tampoco pasaba desapercibido, aunque tampoco es que quisiese ocultar su estatus militante. Al llegar a la ciudadela, paró un momento en la puerta, observando con curiosidad que ésta aldea ciertamente tenía un característico parecido a Ame; las fachadas de los edificios estaban repletas de tuberías también.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Curioso...»</span></span><br />
<br />
Ni corta ni perezosa, la pelirroja siguió caminando, adentrándose por las calles de esa urbe. Entre tanto extranjero, la chica tampoco es que resaltase demasiado, aunque si que alguna mirada que otra se quedaba fijada en ella. En la misma calle principal, la chica avistó una posada bastante bien decorada por fuera, con una puerta verde bien grande y llamativa. Sin pensarlo dos veces, tomó rumbo hacia ésta.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Ésto puede servir...</span> —Se dijo a sí misma.<br />
<br />
Pero antes de entrar, si que se paró por un instante en la puerta, sin llegar siquiera a tocar el pomo.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«¿Estás segura...?</span></span><br />
<br />
Por un momento, titubeó. Quizás su mente se adelantaba a sus movimientos, intentando prevenirla de una posible mala acción. ¿Remordimientos? Puede... aunque aún no había hecho nada.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Calor entre el Vapor]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-calor-entre-el-vapor</link>
			<pubDate>Tue, 14 Mar 2017 01:33:51 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=12">Karamaru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-calor-entre-el-vapor</guid>
			<description><![CDATA[Llovía. Una afirmación que cualquiera que viviese en Ame podría decir toda mañana sin miedo a equivocarse. A pesar de estar en primavera, hacía un frío bastante notorio y no era muy apetecible dar vueltas por la ciudad. Entre el agua y la baja temperatura seguramente no sería muy placentero.<br />
<br />
Karamaru estaba sentado junto a la ventana de su departamento, uno de los más altos de la torre donde vivía. Tomaba su té matutino mientras planeaba el día que tenía por delante. En su mirada al horizonte pensó en su paso por el País del Bosque, hacía tanto tiempo que no salía hacia un lugar cómo ese que hasta la nostalgia lo dominaba. Sus día a día de entrenamiento, que disfrutaba mucho, era tan solo un aburrido pasatiempo comparado con lo que había disfrutado conocer lugares nuevos, paisajes nuevos y gente nueva.<br />
<br />
Para su suerte, aún mantenía el contacto con el dueño de la caravana que lo había llevado a Tane-Shigai hacía ya tiempo. Un pequeño hombre de poco cabello oscuro llamado Taichi, simpático pero cuando quería era serio y estricto. Lo hacía acordar bastante abuelo y eso hizo que tomase cariño rápidamente con el hombrecito.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">"Supongo que no me haría ningún mal volverle a hablar, vaya a saber uno donde tendrá pensado ir"</span><br />
<br />
Era un misterio para el calvo si por lo menos se encontraba en la ciudad, pero se vistió, tomó su capa de abrigo y su sombrero y con mochila al hombro se dirigió al pequeño puesto que tenía el caravanero en las afueras de Amegakure. Fue menos de una hora caminando cuando vio al pequeño de ojos zafiro amarrando las cuerdas de su carreta a uno de sus tantos caballos. Un saludo amistoso, una explicación del deseo de Karamaru y un arreglo para llevarlo hacia el País del Rayo estaba arreglado. <br />
<br />
Durante el camino de un viaje que llevó varios días le explicaron al calvo las especificaciones. Se dirigían a una de las ciudades más importantes del país, si no la más. Yugakure, residencia del Señor Feudal. Su visita era turística, lejos de sus trabajos como shinobi, y por lo tanto le recomendaron la principal atracción de la ciudad: los baños termales.<br />
<br />
Karamaru nunca había ido a uno y le daba tremenda curiosidad saber cómo eran. En su lista mental se hizo prioridad número uno ir a ese lugar.<br />
<br />
La ciudad era grande y majestuosa, llena de casas y tuberías. Era un atardecer hermoso el que adornaba esas vistas iluminando para más el deleite visual. Con el Sol sobre el horizonte, el calvo se apresuró para encontrar un gran cartel con letras rojas:<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Baños Termales de Yugakure"</span></div></i></div>
<br />
La felicidad se mostró en el rostro del cenobita con una gran sonrisa y se dirigió hacia dentro donde una bella dama le explicó el procedimiento. Iba a los vestuarios, dejaba su ropa allí, tomaba una toalla y pasaba a los baños termales. Aunque la mujer le aclaró una y otra vez con marcada importancia lo mismo.<br />
<br />
<span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Estate siempre donde los hombres, no queremos a nadie que se meta donde no debe.</span>- siempre con una sonrisa amable.<br />
<br />
El cenobita hizo lo ordenado y más pronto que tarde se vio solo envuelto parcialmente por una toalla, cerca de un gran charco o pequeño lago de agua con varios hombres desnudos metidos dentro. Del otro lado de una pared no muy alta de madera robusta se escuchaban las voces y risas de las damas, en su lugar pre-establecido en el establecimiento. El monje se tomó un momento antes de entrar y se sentó en un banco del lado opuesto a la pared, cerca del agua y aún tapado con su toalla. Desde que había llegado a la ciudad era el primer momento que tenía para sentarse y pensar un poco.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Llovía. Una afirmación que cualquiera que viviese en Ame podría decir toda mañana sin miedo a equivocarse. A pesar de estar en primavera, hacía un frío bastante notorio y no era muy apetecible dar vueltas por la ciudad. Entre el agua y la baja temperatura seguramente no sería muy placentero.<br />
<br />
Karamaru estaba sentado junto a la ventana de su departamento, uno de los más altos de la torre donde vivía. Tomaba su té matutino mientras planeaba el día que tenía por delante. En su mirada al horizonte pensó en su paso por el País del Bosque, hacía tanto tiempo que no salía hacia un lugar cómo ese que hasta la nostalgia lo dominaba. Sus día a día de entrenamiento, que disfrutaba mucho, era tan solo un aburrido pasatiempo comparado con lo que había disfrutado conocer lugares nuevos, paisajes nuevos y gente nueva.<br />
<br />
Para su suerte, aún mantenía el contacto con el dueño de la caravana que lo había llevado a Tane-Shigai hacía ya tiempo. Un pequeño hombre de poco cabello oscuro llamado Taichi, simpático pero cuando quería era serio y estricto. Lo hacía acordar bastante abuelo y eso hizo que tomase cariño rápidamente con el hombrecito.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">"Supongo que no me haría ningún mal volverle a hablar, vaya a saber uno donde tendrá pensado ir"</span><br />
<br />
Era un misterio para el calvo si por lo menos se encontraba en la ciudad, pero se vistió, tomó su capa de abrigo y su sombrero y con mochila al hombro se dirigió al pequeño puesto que tenía el caravanero en las afueras de Amegakure. Fue menos de una hora caminando cuando vio al pequeño de ojos zafiro amarrando las cuerdas de su carreta a uno de sus tantos caballos. Un saludo amistoso, una explicación del deseo de Karamaru y un arreglo para llevarlo hacia el País del Rayo estaba arreglado. <br />
<br />
Durante el camino de un viaje que llevó varios días le explicaron al calvo las especificaciones. Se dirigían a una de las ciudades más importantes del país, si no la más. Yugakure, residencia del Señor Feudal. Su visita era turística, lejos de sus trabajos como shinobi, y por lo tanto le recomendaron la principal atracción de la ciudad: los baños termales.<br />
<br />
Karamaru nunca había ido a uno y le daba tremenda curiosidad saber cómo eran. En su lista mental se hizo prioridad número uno ir a ese lugar.<br />
<br />
La ciudad era grande y majestuosa, llena de casas y tuberías. Era un atardecer hermoso el que adornaba esas vistas iluminando para más el deleite visual. Con el Sol sobre el horizonte, el calvo se apresuró para encontrar un gran cartel con letras rojas:<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Baños Termales de Yugakure"</span></div></i></div>
<br />
La felicidad se mostró en el rostro del cenobita con una gran sonrisa y se dirigió hacia dentro donde una bella dama le explicó el procedimiento. Iba a los vestuarios, dejaba su ropa allí, tomaba una toalla y pasaba a los baños termales. Aunque la mujer le aclaró una y otra vez con marcada importancia lo mismo.<br />
<br />
<span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Estate siempre donde los hombres, no queremos a nadie que se meta donde no debe.</span>- siempre con una sonrisa amable.<br />
<br />
El cenobita hizo lo ordenado y más pronto que tarde se vio solo envuelto parcialmente por una toalla, cerca de un gran charco o pequeño lago de agua con varios hombres desnudos metidos dentro. Del otro lado de una pared no muy alta de madera robusta se escuchaban las voces y risas de las damas, en su lugar pre-establecido en el establecimiento. El monje se tomó un momento antes de entrar y se sentó en un banco del lado opuesto a la pared, cerca del agua y aún tapado con su toalla. Desde que había llegado a la ciudad era el primer momento que tenía para sentarse y pensar un poco.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
</rss>