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		<title><![CDATA[NinjaWorld - La Capital]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 19:05:17 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Arde]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-arde</link>
			<pubDate>Sun, 08 Nov 2020 02:40:20 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-arde</guid>
			<description><![CDATA[En una de las zonas rurales de la capital, donde se hace el mejor té, Tsukiyama Daigo se encontraba en un pequeño local, sentado solo frente a una humeante taza de té negro hirviendo.<br />
<br />
¿Que qué hacía un kusajin en el País de la Espiral?  Pues sencillo. El joven genin se encontraba en medio de una misión de rango C consistente en vigilar un crucero que iba desde la Villa de las Aguas Termales hasta La Capital de las Islas del Té. Bueno, en realidad no se encontraba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">en medio</span> de la misión, sino que más bien había acabado de terminarla hacía poco y ahora solo quedaba descansar un par de horas antes de volver a casa.<br />
<br />
Aprovechando su tiempo libre, el boxeador intentaba llenarse de valentía para intentar tomar un solo sorbo de aquella taza que expresamente había decidido pedir tan caliente.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«Vamos, Daigo, tú puedes. Te has enfrentado a cosas peores».</span></span> Pensó, lleno de confianza.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— ¡Ay!</span> —Se quejó, apenas intentó tomarse su bebida. Se había quemado la lengua.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En una de las zonas rurales de la capital, donde se hace el mejor té, Tsukiyama Daigo se encontraba en un pequeño local, sentado solo frente a una humeante taza de té negro hirviendo.<br />
<br />
¿Que qué hacía un kusajin en el País de la Espiral?  Pues sencillo. El joven genin se encontraba en medio de una misión de rango C consistente en vigilar un crucero que iba desde la Villa de las Aguas Termales hasta La Capital de las Islas del Té. Bueno, en realidad no se encontraba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">en medio</span> de la misión, sino que más bien había acabado de terminarla hacía poco y ahora solo quedaba descansar un par de horas antes de volver a casa.<br />
<br />
Aprovechando su tiempo libre, el boxeador intentaba llenarse de valentía para intentar tomar un solo sorbo de aquella taza que expresamente había decidido pedir tan caliente.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«Vamos, Daigo, tú puedes. Te has enfrentado a cosas peores».</span></span> Pensó, lleno de confianza.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— ¡Ay!</span> —Se quejó, apenas intentó tomarse su bebida. Se había quemado la lengua.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Té y termas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-te-y-termas</link>
			<pubDate>Fri, 10 Mar 2017 18:36:36 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Karma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-te-y-termas</guid>
			<description><![CDATA[Era el principio de la mañana, frente a la posada "Buen Viento" de la isla Capital. Dos personas entraron en ella.<br />
<br />
Se trataba de Uzumaki Akane y su hijo, Uzumaki Ralexion. Ambos vestían con ropas cómodas y frescas. Akane llevaba puesta una blusa de seda rosa y una falda corta de color negro, en los pies unas sandalias de verano color turquesa. Por su parte, el muchacho llevaba una camiseta de manga corta oscura que en su centro tenía estampado el dibujo de una mujer pelivioleta vestida de sirvienta francesa de aspecto adorable -sacada de un manga, sin lugar a dudas- sentada sobre sus rodillas y sonriendo, unos pantalones pirata con estampado militar grisáceo y sus habituales sandalias de ninja. Los dos cargaban en sus espaldas una mochila de viaje.<br />
<br />
Se detuvieron en recepción, donde los atendió una señora de avanzada edad.<br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">¿Puedo ayudarles?</span> —les preguntó con tono cordial.<br />
<br />
—<span style="color: pink;" class="mycode_color">Teníamos una reserva a nombre de Uzumaki Akane</span> —le indicó la pelirroja.<br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Déjeme que lo compruebe...</span> —afirmó la anciana, sacando de debajo del mostrador un gran tomo de tapas forradas en piel que dejó frente a sí— <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Veamos...</span><br />
<br />
La señora comenzó a hojear las páginas del libro a gran velocidad, hasta que se detuvo en una de las últimas. Entre tanto, Ralexion se entretenía mirando al techo.<br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Oh sí, aquí están. Les acompañaré a su habitación</span> —les indicó, y tomó una llave que estaba tras ella, colgada de un tablón en la pared.<br />
<br />
Madre e hijo obedecieron a la octogenaria y la siguieron a través de uno de los pasillos del hotel. Finalmente se detuvieron frente a una de las puertas correderas al estilo japonés tan típicas de las edificaciones tradicionales. <br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Esta es su habitación, espero que disfruten de su estancia. Recuerden que las termas cierran a las 11 de la noche.</span><br />
<br />
Sin añadir nada más, la mujer se marchó. Akane abrió la puerta y entró, seguida del genin. Dejaron caer sus mochilas en el suelo. Mientras Ralexion se estiraba, la pelirroja se acercó a la ventana, observando el paisaje.<br />
<br />
—<span style="color: pink;" class="mycode_color">No está mal salir de vez en cuando de la aldea, ¿verdad?</span><br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Supongo que no</span> —se encogió de hombros.<br />
<br />
Era una habitación simple, de unos 20 metros cuadrados, con un armario empotrado que tenía dos futones listos para dormir, la ya mencionada ventana que daba al exterior y una mesa redonda de madera, algo baja, en el centro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era el principio de la mañana, frente a la posada "Buen Viento" de la isla Capital. Dos personas entraron en ella.<br />
<br />
Se trataba de Uzumaki Akane y su hijo, Uzumaki Ralexion. Ambos vestían con ropas cómodas y frescas. Akane llevaba puesta una blusa de seda rosa y una falda corta de color negro, en los pies unas sandalias de verano color turquesa. Por su parte, el muchacho llevaba una camiseta de manga corta oscura que en su centro tenía estampado el dibujo de una mujer pelivioleta vestida de sirvienta francesa de aspecto adorable -sacada de un manga, sin lugar a dudas- sentada sobre sus rodillas y sonriendo, unos pantalones pirata con estampado militar grisáceo y sus habituales sandalias de ninja. Los dos cargaban en sus espaldas una mochila de viaje.<br />
<br />
Se detuvieron en recepción, donde los atendió una señora de avanzada edad.<br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">¿Puedo ayudarles?</span> —les preguntó con tono cordial.<br />
<br />
—<span style="color: pink;" class="mycode_color">Teníamos una reserva a nombre de Uzumaki Akane</span> —le indicó la pelirroja.<br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Déjeme que lo compruebe...</span> —afirmó la anciana, sacando de debajo del mostrador un gran tomo de tapas forradas en piel que dejó frente a sí— <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Veamos...</span><br />
<br />
La señora comenzó a hojear las páginas del libro a gran velocidad, hasta que se detuvo en una de las últimas. Entre tanto, Ralexion se entretenía mirando al techo.<br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Oh sí, aquí están. Les acompañaré a su habitación</span> —les indicó, y tomó una llave que estaba tras ella, colgada de un tablón en la pared.<br />
<br />
Madre e hijo obedecieron a la octogenaria y la siguieron a través de uno de los pasillos del hotel. Finalmente se detuvieron frente a una de las puertas correderas al estilo japonés tan típicas de las edificaciones tradicionales. <br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">Esta es su habitación, espero que disfruten de su estancia. Recuerden que las termas cierran a las 11 de la noche.</span><br />
<br />
Sin añadir nada más, la mujer se marchó. Akane abrió la puerta y entró, seguida del genin. Dejaron caer sus mochilas en el suelo. Mientras Ralexion se estiraba, la pelirroja se acercó a la ventana, observando el paisaje.<br />
<br />
—<span style="color: pink;" class="mycode_color">No está mal salir de vez en cuando de la aldea, ¿verdad?</span><br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Supongo que no</span> —se encogió de hombros.<br />
<br />
Era una habitación simple, de unos 20 metros cuadrados, con un armario empotrado que tenía dos futones listos para dormir, la ya mencionada ventana que daba al exterior y una mesa redonda de madera, algo baja, en el centro.]]></content:encoded>
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