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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Ruinas abandonadas]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 02:26:25 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Lo que olvidaron los Ancestros]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-lo-que-olvidaron-los-ancestros</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 14:52:57 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-lo-que-olvidaron-los-ancestros</guid>
			<description><![CDATA[Aquel lugar me traía recuerdos agridulces. Por una parte allí me había encontrado con Yuuna por primera vez. Pero por otro lado... Había sido un idiota insensible.<br />
<br />
De cualquier modo, las cosas iban bien con Yuuna ahora y aquello quedaría tan solo como otra anécdota mas de  mi estupidez. Una de las muchas que podía contar sobre aquella aventura. <br />
<br />
Suspiré mientras lo rememoraba. Cuanto me había cambiado aquella experiencia. O quizás había sido la propia Yuuna.  Quizás su insistencia en que yo no era tan malo como veía me estaba afectando positivamente. <br />
<br />
Gracias a eso había aprendido que no era el yo del espejo en el que tenia que fijarme, si no el yo que se reflejaba en los ojos de los demas. En los ojos de mi padre o de mi madre, o en los ojos de la propia Yuuna.  Al final, esos ojos ven cosas que uno no puede ver de si mismo. <br />
<br />
Por otro lado... ¿Que vería si me fijaba en los ojos de Sakura? Había evitado mirarla a la cara desde entonces. Es mas, había evitado pasar tiempo en mi casa desde entonces. Y también, había cambiado el tatuaje de mi pecho. <br />
<br />
Volví a suspirar. Aún así, con todos mis nuevos problemas, me sentía bastante feliz.<br />
<br />
¿Que tenia que ver todo aquello con el hecho de estar en aquellas ruinas en ese momento? Pues absolutamente nada, por que no estaba allí por el mero recuerdo.<br />
<br />
Lo que pasaba era que, por aquél entoces descubrí que había gente que asaltaba aquel lugar y se llevaban partes de las armaduras y objetos que nuestros ancestros habían olvidado llevarse en su viaje al más allá.<br />
<br />
Y ahora... Quería que eso se detuviera.  Quizás para muchos aquellas memorias no valían nada, quizás por eso aquello estaba abandonado y olvidado.  <br />
<br />
De hecho, seguramente debería aprovechar el tiempo que Yuuna pasaba en la academia para hacer alguna misioncilla de las facilitas. Sin embargo algo me había llevado hasta allí para detener los robos de las armaduras. <br />
<br />
O tal vez... Tal vez hubiese otro motivo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquel lugar me traía recuerdos agridulces. Por una parte allí me había encontrado con Yuuna por primera vez. Pero por otro lado... Había sido un idiota insensible.<br />
<br />
De cualquier modo, las cosas iban bien con Yuuna ahora y aquello quedaría tan solo como otra anécdota mas de  mi estupidez. Una de las muchas que podía contar sobre aquella aventura. <br />
<br />
Suspiré mientras lo rememoraba. Cuanto me había cambiado aquella experiencia. O quizás había sido la propia Yuuna.  Quizás su insistencia en que yo no era tan malo como veía me estaba afectando positivamente. <br />
<br />
Gracias a eso había aprendido que no era el yo del espejo en el que tenia que fijarme, si no el yo que se reflejaba en los ojos de los demas. En los ojos de mi padre o de mi madre, o en los ojos de la propia Yuuna.  Al final, esos ojos ven cosas que uno no puede ver de si mismo. <br />
<br />
Por otro lado... ¿Que vería si me fijaba en los ojos de Sakura? Había evitado mirarla a la cara desde entonces. Es mas, había evitado pasar tiempo en mi casa desde entonces. Y también, había cambiado el tatuaje de mi pecho. <br />
<br />
Volví a suspirar. Aún así, con todos mis nuevos problemas, me sentía bastante feliz.<br />
<br />
¿Que tenia que ver todo aquello con el hecho de estar en aquellas ruinas en ese momento? Pues absolutamente nada, por que no estaba allí por el mero recuerdo.<br />
<br />
Lo que pasaba era que, por aquél entoces descubrí que había gente que asaltaba aquel lugar y se llevaban partes de las armaduras y objetos que nuestros ancestros habían olvidado llevarse en su viaje al más allá.<br />
<br />
Y ahora... Quería que eso se detuviera.  Quizás para muchos aquellas memorias no valían nada, quizás por eso aquello estaba abandonado y olvidado.  <br />
<br />
De hecho, seguramente debería aprovechar el tiempo que Yuuna pasaba en la academia para hacer alguna misioncilla de las facilitas. Sin embargo algo me había llevado hasta allí para detener los robos de las armaduras. <br />
<br />
O tal vez... Tal vez hubiese otro motivo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El trono de sangre]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-trono-de-sangre</link>
			<pubDate>Wed, 02 May 2018 12:15:08 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-trono-de-sangre</guid>
			<description><![CDATA[La mayoría de misterios sin resolver se encuentra en las ruinas de civilizaciones antiguas. Misterios que en su día eran cosas normales, los hombres y mujeres de ahora son incapaces de resolverlos. Ese tipo de misterio es el que yo buscaba. Lo buscaba como el borracho buscaba el frio beso de la botella, como el adicto buscaba el consuelo de su dosis.<br />
<br />
Es cierto que, la ultima vez que había intentado encaminarme en la búsqueda de antiguos misterios, en los templos abandonados del país de los bosques, no había conseguido más que decepciones. Tanto por no haber hallado las respuestas que buscaba, como por las personas que había encontrado por el camino. Especialmente Ritsuko.<br />
<br />
Pero yo no era alguien que se daba por vencido en cuanto se encontraba un par de piedras en el camino que no podía mover. Esas piedras no estaban ahí para impedirte continuar con el camino, estaban ahí para hacerte mas fuerte antes de que avanzaras mas lejos. No estaban para que te rindieras, si no para que buscaras otras maneras de avanzar.<br />
<br />
Por ello, decidí volver a estudiar en busca de otros lugares antiguos que escondieran o parecieran esconder algún misterio. Y en mi búsqueda, encontré un libro en el que hablaba de las ruinas de un castillo en el país del remolino. Decidí darle una oportunidad, al fin y al acabo ya no se trataba del país de los bosques, y los mas probable es que allí no me encontraría con nadie de kusagakure. Muy mala había de ser mi suerte.<br />
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="font-size: 30px;">* * *</span></i></div></div>
<br />
Semanas después, me encontraba frente a la enorme puerta de madera de aquel gigante edificio de piedra. No era ni la mitad de alto que el gran edificio de nuestra Arashikage, ni estaba decorado con animales mitológicos y demonios de piedra, pero, aun así, el edificio era bastante imponente.<br />
<br />
Puede que en su día aquel castillo fuera la construcción más importante del país de los remolinos, pero ahora, pese a que aun se alzaba majestuoso en aquel abandonado lugar, se notaba que el tiempo no lo había tratado con clemencia, y que las gentes del país no se habían molestado en mantenerlo.<br />
<br />
Empujé las puertas de madera con todas mis fuerzas, tenia muchas ganas de ver el interior del castillo. Sin embargo, mi fuerza no parecía lo suficiente como para moverlas ni un solo centímetro.<br />
<br />
—<span style="color: Firebrick;" class="mycode_color">¡Maldición!</span> — Grité, al fin y al cabo, estaba yo solo en aquel lugar. —<span style="color: Firebrick;" class="mycode_color">Tiene que haber alguna manera de entrar dentro, piensa Reiji Piensa…</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La mayoría de misterios sin resolver se encuentra en las ruinas de civilizaciones antiguas. Misterios que en su día eran cosas normales, los hombres y mujeres de ahora son incapaces de resolverlos. Ese tipo de misterio es el que yo buscaba. Lo buscaba como el borracho buscaba el frio beso de la botella, como el adicto buscaba el consuelo de su dosis.<br />
<br />
Es cierto que, la ultima vez que había intentado encaminarme en la búsqueda de antiguos misterios, en los templos abandonados del país de los bosques, no había conseguido más que decepciones. Tanto por no haber hallado las respuestas que buscaba, como por las personas que había encontrado por el camino. Especialmente Ritsuko.<br />
<br />
Pero yo no era alguien que se daba por vencido en cuanto se encontraba un par de piedras en el camino que no podía mover. Esas piedras no estaban ahí para impedirte continuar con el camino, estaban ahí para hacerte mas fuerte antes de que avanzaras mas lejos. No estaban para que te rindieras, si no para que buscaras otras maneras de avanzar.<br />
<br />
Por ello, decidí volver a estudiar en busca de otros lugares antiguos que escondieran o parecieran esconder algún misterio. Y en mi búsqueda, encontré un libro en el que hablaba de las ruinas de un castillo en el país del remolino. Decidí darle una oportunidad, al fin y al acabo ya no se trataba del país de los bosques, y los mas probable es que allí no me encontraría con nadie de kusagakure. Muy mala había de ser mi suerte.<br />
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="font-size: 30px;">* * *</span></i></div></div>
<br />
Semanas después, me encontraba frente a la enorme puerta de madera de aquel gigante edificio de piedra. No era ni la mitad de alto que el gran edificio de nuestra Arashikage, ni estaba decorado con animales mitológicos y demonios de piedra, pero, aun así, el edificio era bastante imponente.<br />
<br />
Puede que en su día aquel castillo fuera la construcción más importante del país de los remolinos, pero ahora, pese a que aun se alzaba majestuoso en aquel abandonado lugar, se notaba que el tiempo no lo había tratado con clemencia, y que las gentes del país no se habían molestado en mantenerlo.<br />
<br />
Empujé las puertas de madera con todas mis fuerzas, tenia muchas ganas de ver el interior del castillo. Sin embargo, mi fuerza no parecía lo suficiente como para moverlas ni un solo centímetro.<br />
<br />
—<span style="color: Firebrick;" class="mycode_color">¡Maldición!</span> — Grité, al fin y al cabo, estaba yo solo en aquel lugar. —<span style="color: Firebrick;" class="mycode_color">Tiene que haber alguna manera de entrar dentro, piensa Reiji Piensa…</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Dos no pelean si el tercero no quiere...]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-dos-no-pelean-si-el-tercero-no-quiere</link>
			<pubDate>Sat, 06 May 2017 16:45:49 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=373">Aiko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-dos-no-pelean-si-el-tercero-no-quiere</guid>
			<description><![CDATA[La pelirroja viajaba, de nuevo, como estaba acostumbrando a hacer en pos de encontrar "su hueco" en éste mundo, o qué hacer por el resto de la eternidad dado su condición. No era una tarea simple y llana, mas bien todo lo contrario, le estaba costando demasiado sacar datos concluyentes acerca de su futuro. Pero, tampoco tenía prisas, tenía todo el tiempo del mundo a su disposición, literalmente. Así pues, sin prisa pero sin pausa, sus piernas la llevaron en ésta ocasión a explorar un poco el país de la espiral, lugar del que procedían los shinobis de Uzu, detalle que mas bien importaba poco a la pelirroja.<br />
<br />
En su incursión, la chica caminó por una planicie que parecía estar aislada de todo, hasta de la vida. Sobre ella, el cielo tampoco parecía querer tener amigos, pero eso era algo a lo que la chica estaba mas que acostumbrado. Nublado como en un día de invierno, siendo que era verano, la tarde arremetía con una gran ola de calor. El sol, lejos de no causar estragos al estar tapado por las nubes, hacía de éstas como una lupa para irradiar con sus potentes rayos para quemar a los humanos como meras hormigas. Hasta el viento parecía haberse puesto en contra, dejando de mecerse en ligeras brisas como había sucedido algunos kilómetros atrás. Ni un desierto podía ser tan caluroso como ese valle del destierro.<br />
<br />
Aiko, que viajaba con quizás menos que lo justo, comenzaba a estar sedienta. Por mas que miraba a su alrededor, lo único que veía era un páramo desierto, ni estructuras ni pueblos, ni animales, ni leches. Nada, mirase por donde mirase, no había nada.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Quizás debería retroceder... por aquí no parece que haya nada...»</span></span> Pensó la chica, puesto que enmendarse a cruzar un desierto no era una decisión de lo mas sensata. ¿Qué encontraría tras ese páramo? Mierda, su propia curiosidad la sentenciaba. ¿Cómo iba a irse sin mas?<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —la chica chasqueó la lengua, cabreada con su propia decisión.<br />
<br />
Sin mas remedio, continuó caminando, pues no podía hacer otra cosa. Caminó, caminó y caminó, hasta al fín ver algo que claramente resaltaba con el resto del entorno. Un enorme torreón, así como una estructura que solamente recordaba ver en libros, libros donde una princesa era presa de un dragón y similares.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Un... castillo?</span><br />
<br />
La pregunta sin duda no esperaba respuesta alguna, era retórica. Allí, frente a ella, se alzaba un castillo que a cada paso que daba parecía crecer varios metros. Sin duda, la estructura que se erguía frente a la chica era digna de recordar, y ni de coña iba a irse sin echarle un vistazo...<br />
<br />
¿Fantasmas? Era un riesgo que estaba dispuesta a correr, no pensaba irse sin ver ese castillo por dentro.<br />
<br />
Continuó su caminar hasta topar de lleno con el enorme portalón de madera que antiguamente seguro ofrecía gran protección al susodicho castillo, pero que hoy día estaba podrido y apenas suponía un problema para cualquier tipo de arma. La vida parecía estar ausente allí también, el lugar parecía haber sido abandonado siglos atrás. Varias grietas daban a entender eso, así como la hiedra subiendo por sus fachadas. El silencio campaba a sus anchas.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿¡HAY ALGUIEN AHÍ!?</span> —vociferó la chica sin tapujo, inquiriendo saber si realmente estaba abandonado.<br />
<br />
Por suerte o desgracia, nadie contestó a la chica. Fue entonces, que sin dudarlo siquiera, la chica empujó el portalón. Éste se abrió, sin resistencia alguna, y la pelirroja atravesó el umbral de la puerta. El único ruido que sentenció la maniobra fue el chirrido oxidado de las bisagras, que no dudaron en dar la bienvenida a la chica con ese espeluznante sonido.<br />
<br />
Dentro, a primera vista, había un salón enorme desde el cuál comenzaban unas escaleras centrales y se dividían en dos conforme llegaban al extremo de la sala. Cuatro pilares enormes daban base a los numerosos pisos que por encima se hallaban, y una gran cantidad de puertas cerradas y abiertas databan cuán grande era la estructura.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La pelirroja viajaba, de nuevo, como estaba acostumbrando a hacer en pos de encontrar "su hueco" en éste mundo, o qué hacer por el resto de la eternidad dado su condición. No era una tarea simple y llana, mas bien todo lo contrario, le estaba costando demasiado sacar datos concluyentes acerca de su futuro. Pero, tampoco tenía prisas, tenía todo el tiempo del mundo a su disposición, literalmente. Así pues, sin prisa pero sin pausa, sus piernas la llevaron en ésta ocasión a explorar un poco el país de la espiral, lugar del que procedían los shinobis de Uzu, detalle que mas bien importaba poco a la pelirroja.<br />
<br />
En su incursión, la chica caminó por una planicie que parecía estar aislada de todo, hasta de la vida. Sobre ella, el cielo tampoco parecía querer tener amigos, pero eso era algo a lo que la chica estaba mas que acostumbrado. Nublado como en un día de invierno, siendo que era verano, la tarde arremetía con una gran ola de calor. El sol, lejos de no causar estragos al estar tapado por las nubes, hacía de éstas como una lupa para irradiar con sus potentes rayos para quemar a los humanos como meras hormigas. Hasta el viento parecía haberse puesto en contra, dejando de mecerse en ligeras brisas como había sucedido algunos kilómetros atrás. Ni un desierto podía ser tan caluroso como ese valle del destierro.<br />
<br />
Aiko, que viajaba con quizás menos que lo justo, comenzaba a estar sedienta. Por mas que miraba a su alrededor, lo único que veía era un páramo desierto, ni estructuras ni pueblos, ni animales, ni leches. Nada, mirase por donde mirase, no había nada.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Quizás debería retroceder... por aquí no parece que haya nada...»</span></span> Pensó la chica, puesto que enmendarse a cruzar un desierto no era una decisión de lo mas sensata. ¿Qué encontraría tras ese páramo? Mierda, su propia curiosidad la sentenciaba. ¿Cómo iba a irse sin mas?<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —la chica chasqueó la lengua, cabreada con su propia decisión.<br />
<br />
Sin mas remedio, continuó caminando, pues no podía hacer otra cosa. Caminó, caminó y caminó, hasta al fín ver algo que claramente resaltaba con el resto del entorno. Un enorme torreón, así como una estructura que solamente recordaba ver en libros, libros donde una princesa era presa de un dragón y similares.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Un... castillo?</span><br />
<br />
La pregunta sin duda no esperaba respuesta alguna, era retórica. Allí, frente a ella, se alzaba un castillo que a cada paso que daba parecía crecer varios metros. Sin duda, la estructura que se erguía frente a la chica era digna de recordar, y ni de coña iba a irse sin echarle un vistazo...<br />
<br />
¿Fantasmas? Era un riesgo que estaba dispuesta a correr, no pensaba irse sin ver ese castillo por dentro.<br />
<br />
Continuó su caminar hasta topar de lleno con el enorme portalón de madera que antiguamente seguro ofrecía gran protección al susodicho castillo, pero que hoy día estaba podrido y apenas suponía un problema para cualquier tipo de arma. La vida parecía estar ausente allí también, el lugar parecía haber sido abandonado siglos atrás. Varias grietas daban a entender eso, así como la hiedra subiendo por sus fachadas. El silencio campaba a sus anchas.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿¡HAY ALGUIEN AHÍ!?</span> —vociferó la chica sin tapujo, inquiriendo saber si realmente estaba abandonado.<br />
<br />
Por suerte o desgracia, nadie contestó a la chica. Fue entonces, que sin dudarlo siquiera, la chica empujó el portalón. Éste se abrió, sin resistencia alguna, y la pelirroja atravesó el umbral de la puerta. El único ruido que sentenció la maniobra fue el chirrido oxidado de las bisagras, que no dudaron en dar la bienvenida a la chica con ese espeluznante sonido.<br />
<br />
Dentro, a primera vista, había un salón enorme desde el cuál comenzaban unas escaleras centrales y se dividían en dos conforme llegaban al extremo de la sala. Cuatro pilares enormes daban base a los numerosos pisos que por encima se hallaban, y una gran cantidad de puertas cerradas y abiertas databan cuán grande era la estructura.]]></content:encoded>
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