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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Minori]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 09:52:23 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Cultivos pasados por nieve]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-cultivos-pasados-por-nieve</link>
			<pubDate>Wed, 23 Dec 2020 12:30:11 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-cultivos-pasados-por-nieve</guid>
			<description><![CDATA[Minori era un pequeño pueblecito situado al sur del legendario Valle del Fin y al este del Valle de los Dojos, cerca de Tanzaku Gai. Su modo de vida se centraba, casi y exclusivamente, en la agricultura, y así se podía apreciar en cada uno de los campos de cultivos que invadían el espacio. O al menos se habría podido apreciar de esta manera, si no fuera porque un grueso manto de nieve había enterrado Minori en lo más crudo del invierno. Sólo unos pocos invernaderos, dispersos aquí y allá, podrían salvar unas pocas reservas de verduras.<br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Esto no pasaría si, en lugar de plantar lechugas, tuviésemos unas pocas cabezas de ganado! ¡Seguro que esto no está pasando en Ushi!</span><br />
<br />
Ayame escuchó aquellas palabras según abandonó el Bosque de la Hoja y se adentró en Minori. Dos granjeros discutían acaloradamente en las inmediaciones del pueblo sosteniendo sendas horcas mientras señalaban lo que antes debían haber sido campos de tomates y otro tipo de hortalizas que no habían podido resistir la crudeza del invierno. A lo lejos, un espantapájaros había sido transformado en un curioso muñeco de nieve. Sin duda alguna, obra de algunos niños que habían sabido ver la diversión en la tragedia. Ayame inclinó la cabeza en la dirección de los dos agricultures a modo de saludo antes de arrebujarse aún más en su gruesa capa de viaje y terminar de adentrarse en Minori. Con el frío que hacía, lo primero que buscaron sus ojos fue un lugar donde poder refugiarse y abrazar el calor de una buena hoguera. No tardó en encontrarlo: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Tomate Soleado"</span>, una modesta posada que quedaba cerca de la plaza central del pueblo, le dio la bienvenida. Era un lugar más bien pequeño, con apenas cinco mesas para cuatro comensales y un organillo cerca de una de las esquinas. En el otro extremo crepitaba el fuego en la chimenea, alimentado con leña extraída directamente del bosque. Profundamente aliviada, Ayame se quitó la capa, liberando sus cabellos oscuros que cayeron sobre su espalda, y se sentó en la barra.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Buenos días!</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¿Buenos días? ¿Pero tú has visto la que está cayendo ahí fuera, chiquilla?</span> —Al otro lado de la barra, un hombre notablemente corpulento y de cabellos castaños la miró con profunda irritación—. <span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡No habíamos tenido una nevada así en años! ¿Qué digo años? ¡Décadas!</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Sí, la verdad es que parece... problemático...</span> —respondió ella, torciendo ligeramente el gesto, apurada. Parecía que no había llegado en el mejor momento a Minori...<br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">Esperemos que no dure demasiado, o tendremos que pedir provisiones a esos desgraciados de Ushi. ¡Menuda suerte tienen, sus ovejas no se pochan con el frío!</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">No, pero la hierba que necesitan sí...</span>»</span> Pensó para sus adentros, pero no quiso hurgar en la herida.<br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">En fin, ¿qué puedo hacer por ti?</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Te queda algo de caldo? Necesito algo calentito para quitarme este frío de encima...</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡Marchando una sopa de verduras, la especialidad de la casa!</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Minori era un pequeño pueblecito situado al sur del legendario Valle del Fin y al este del Valle de los Dojos, cerca de Tanzaku Gai. Su modo de vida se centraba, casi y exclusivamente, en la agricultura, y así se podía apreciar en cada uno de los campos de cultivos que invadían el espacio. O al menos se habría podido apreciar de esta manera, si no fuera porque un grueso manto de nieve había enterrado Minori en lo más crudo del invierno. Sólo unos pocos invernaderos, dispersos aquí y allá, podrían salvar unas pocas reservas de verduras.<br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Esto no pasaría si, en lugar de plantar lechugas, tuviésemos unas pocas cabezas de ganado! ¡Seguro que esto no está pasando en Ushi!</span><br />
<br />
Ayame escuchó aquellas palabras según abandonó el Bosque de la Hoja y se adentró en Minori. Dos granjeros discutían acaloradamente en las inmediaciones del pueblo sosteniendo sendas horcas mientras señalaban lo que antes debían haber sido campos de tomates y otro tipo de hortalizas que no habían podido resistir la crudeza del invierno. A lo lejos, un espantapájaros había sido transformado en un curioso muñeco de nieve. Sin duda alguna, obra de algunos niños que habían sabido ver la diversión en la tragedia. Ayame inclinó la cabeza en la dirección de los dos agricultures a modo de saludo antes de arrebujarse aún más en su gruesa capa de viaje y terminar de adentrarse en Minori. Con el frío que hacía, lo primero que buscaron sus ojos fue un lugar donde poder refugiarse y abrazar el calor de una buena hoguera. No tardó en encontrarlo: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Tomate Soleado"</span>, una modesta posada que quedaba cerca de la plaza central del pueblo, le dio la bienvenida. Era un lugar más bien pequeño, con apenas cinco mesas para cuatro comensales y un organillo cerca de una de las esquinas. En el otro extremo crepitaba el fuego en la chimenea, alimentado con leña extraída directamente del bosque. Profundamente aliviada, Ayame se quitó la capa, liberando sus cabellos oscuros que cayeron sobre su espalda, y se sentó en la barra.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Buenos días!</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¿Buenos días? ¿Pero tú has visto la que está cayendo ahí fuera, chiquilla?</span> —Al otro lado de la barra, un hombre notablemente corpulento y de cabellos castaños la miró con profunda irritación—. <span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡No habíamos tenido una nevada así en años! ¿Qué digo años? ¡Décadas!</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Sí, la verdad es que parece... problemático...</span> —respondió ella, torciendo ligeramente el gesto, apurada. Parecía que no había llegado en el mejor momento a Minori...<br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">Esperemos que no dure demasiado, o tendremos que pedir provisiones a esos desgraciados de Ushi. ¡Menuda suerte tienen, sus ovejas no se pochan con el frío!</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">No, pero la hierba que necesitan sí...</span>»</span> Pensó para sus adentros, pero no quiso hurgar en la herida.<br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">En fin, ¿qué puedo hacer por ti?</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Te queda algo de caldo? Necesito algo calentito para quitarme este frío de encima...</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡Marchando una sopa de verduras, la especialidad de la casa!</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[En la búsqueda del lago]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-en-la-busqueda-del-lago</link>
			<pubDate>Sun, 26 Jan 2020 16:08:32 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=994">Tanaka Hiroki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-en-la-busqueda-del-lago</guid>
			<description><![CDATA[Hiroki caminaba con las manos en los bolsillos de su pantalón, hacía un buen rato que había perdido de vista a los árboles del Bosque de la Hoja y eso no era una buena señal para él, pues su pequeño periplo no había sido ni más ni menos que para ir a visitar el Lago de Shiona, el cual había visitado antaño con su abuelo Kuro y al cual quería ir para poder comenzar su camino como ninja de verdad.<br />
<br />
Pero no entendía qué había ocurrido por el camino.<br />
<br />
Según el mapa que consultaba una y otra vez y que ya comenzaba a tener pequeñas arrugas por los múltiples pliegues y despliegues a los que se sometía por culpa de su portador, debería haber pasado ya por aquel lago unas dos veces, sin embargo, el moreno sentía que lejos quedaba su destino al alejarse del bosque donde residía. Gruñó en protesta tras parar a recobrar energías sobre una abultada piedra del camino y volvió a consultar su mapa.<br />
<br />
<span style="color: steelblue; font-style: italic;">«El Lago de Shiona está aquí, pero yo he salido de aquí... »</span> Señaló un punto en el mapa de manera indecisa, donde se suponía que podría estar él. <span style="color: Steelblue; font-style: italic;">«Debería haber preguntado antes de salir...»</span><br />
<br />
Dobló el papel y recolocó su mochila de viaje a un costado de su cuerpo, volviendo a retomar su viaje cuando, tras un par de minutos caminando en silencio, divisó, a lo lejos, unas pequeñas y antiguas casas. <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">No puede ser...</span> —murmuró en voz baja, claramente desconcertado—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. ¡No me digas que estoy en Minori!</span> —Chilló al cielo.<br />
<br />
Suspiró con resignación y se encaminó al pueblo bajo el constante sonido de sus tripas demandando algo de comer y, por qué no, para pedir ayuda de cómo llegar al dichoso destino que se había propuesto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hiroki caminaba con las manos en los bolsillos de su pantalón, hacía un buen rato que había perdido de vista a los árboles del Bosque de la Hoja y eso no era una buena señal para él, pues su pequeño periplo no había sido ni más ni menos que para ir a visitar el Lago de Shiona, el cual había visitado antaño con su abuelo Kuro y al cual quería ir para poder comenzar su camino como ninja de verdad.<br />
<br />
Pero no entendía qué había ocurrido por el camino.<br />
<br />
Según el mapa que consultaba una y otra vez y que ya comenzaba a tener pequeñas arrugas por los múltiples pliegues y despliegues a los que se sometía por culpa de su portador, debería haber pasado ya por aquel lago unas dos veces, sin embargo, el moreno sentía que lejos quedaba su destino al alejarse del bosque donde residía. Gruñó en protesta tras parar a recobrar energías sobre una abultada piedra del camino y volvió a consultar su mapa.<br />
<br />
<span style="color: steelblue; font-style: italic;">«El Lago de Shiona está aquí, pero yo he salido de aquí... »</span> Señaló un punto en el mapa de manera indecisa, donde se suponía que podría estar él. <span style="color: Steelblue; font-style: italic;">«Debería haber preguntado antes de salir...»</span><br />
<br />
Dobló el papel y recolocó su mochila de viaje a un costado de su cuerpo, volviendo a retomar su viaje cuando, tras un par de minutos caminando en silencio, divisó, a lo lejos, unas pequeñas y antiguas casas. <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">No puede ser...</span> —murmuró en voz baja, claramente desconcertado—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. ¡No me digas que estoy en Minori!</span> —Chilló al cielo.<br />
<br />
Suspiró con resignación y se encaminó al pueblo bajo el constante sonido de sus tripas demandando algo de comer y, por qué no, para pedir ayuda de cómo llegar al dichoso destino que se había propuesto.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Época de calabazas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-%C3%A9poca-de-calabazas</link>
			<pubDate>Thu, 03 Oct 2019 13:50:25 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=954">Fuumi Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-%C3%A9poca-de-calabazas</guid>
			<description><![CDATA[No recordaba cuándo había sido la última vez que había salido de la Villa del Remolino, pero estaba seguro que había sido hacía mucho tiempo, por lo que en cuanto su padre le comentó que tenía que ir a Minori para visitar a un amigo suyo, distribuidor de la mayoría de las verduras del restaurante, el pequeño de la familia se apuntó sin pensárselo dos veces, un viaje como aquel sería un buen momento para fijarse alguna meta, tal y como había hablado con Datsue, y podía aprovechar para pensar en ello detenidamente.<br />
<br />
Se habían hospedado en un hostal situado en el centro del pueblo, nada demasiado ostentoso, una habitación para ambos, y un pequeño restaurante propio donde podrían comer si querían.<br />
<br />
—<span style="color: olive;" class="mycode_color">Bueno Riko, hoy voy a ir a hablar con mi amigo, así que puedes aprovechar para dar una vuelta por el pueblo, pero te quiero en el hotel a una hora prudente, ¿vale?</span> <br />
<br />
El chico asintió, y momentos después cada uno inició su camino. Riko, en lugar de ir a visitar el pueblo, que tampoco tenía mucho que ofrecer a simple vista, decidió irse a las afueras, un lugar tranquilo donde poder meditar, pensar o incluso hacer algún entrenamiento rápido si podía.<br />
<br />
Tras apenas diez minutos andando ya había salido del pueblo y se encontraba sentado en una roca de un tamaño considerable, junto a un camino que conducía a Minori, mirando al cielo y tratando de pensar en cómo podría mejorar lo más rápido posible.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No recordaba cuándo había sido la última vez que había salido de la Villa del Remolino, pero estaba seguro que había sido hacía mucho tiempo, por lo que en cuanto su padre le comentó que tenía que ir a Minori para visitar a un amigo suyo, distribuidor de la mayoría de las verduras del restaurante, el pequeño de la familia se apuntó sin pensárselo dos veces, un viaje como aquel sería un buen momento para fijarse alguna meta, tal y como había hablado con Datsue, y podía aprovechar para pensar en ello detenidamente.<br />
<br />
Se habían hospedado en un hostal situado en el centro del pueblo, nada demasiado ostentoso, una habitación para ambos, y un pequeño restaurante propio donde podrían comer si querían.<br />
<br />
—<span style="color: olive;" class="mycode_color">Bueno Riko, hoy voy a ir a hablar con mi amigo, así que puedes aprovechar para dar una vuelta por el pueblo, pero te quiero en el hotel a una hora prudente, ¿vale?</span> <br />
<br />
El chico asintió, y momentos después cada uno inició su camino. Riko, en lugar de ir a visitar el pueblo, que tampoco tenía mucho que ofrecer a simple vista, decidió irse a las afueras, un lugar tranquilo donde poder meditar, pensar o incluso hacer algún entrenamiento rápido si podía.<br />
<br />
Tras apenas diez minutos andando ya había salido del pueblo y se encontraba sentado en una roca de un tamaño considerable, junto a un camino que conducía a Minori, mirando al cielo y tratando de pensar en cómo podría mejorar lo más rápido posible.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Lluvia con Sol]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-lluvia-con-sol</link>
			<pubDate>Fri, 12 Jul 2019 23:01:15 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=916">Okumura Kouji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-lluvia-con-sol</guid>
			<description><![CDATA[En el País de la Tormenta, el verano no es una estación bien recibida. Después de todo, es en esta época del año donde las probabilidades de aparición de algún pavoso día soleado se disparan, un tiempo atípico que para muchos una inequívoca profecía de ruina y desgracia, literalmente, proveniente del cielo. Por su parte, el chico de cabello oscuro no comparte del todo esta creencia popular. Para él, esa creencia de que en todo aquello que tocan los rayos del sol se cierne la mala fortuna no es más que eso, una superstición.<br />
<br />
Por el contrario, este Genin de La Lluvia sí tenía un motivo para esperar el verano, de hecho, que desde hace unos años, la llegada de esta temporada es suficiente para llevarlo a emprender una travesía que termina fuera de su tierra natal. ¿Turismo? Podría decirse, aunque su destino siempre es el mismo: Minori.<br />
<br />
Cabe preguntarse: ¿Qué tiene de especial ese lugar? Y es que, claro, ¿Quién va cruzar medio continente para pasar sus vacaciones de verano en un pueblo soso en medio de la nada? Kouji tenía sus razones.<br />
<br />
<br />
<br />
En horas del mediodía, por fin acababa de salir de las Tierras de la Llovizna. Atravesó aquel paisaje inundado a pie durante varias horas, desde que partió desde Yachi temprano ese día. Lo supo al ver como la vegetación aumentaba su volumen y tamaño, de modo que las vistas de una llanura interminable desaparecían tras la linde natural del Bosque de la Hoja. <br />
<br />
Gracias a viajar por el país con su padre desde hace ya algunos años, mejoró su habilidad para movilizarse a través de los extensos territorios del País de la Tormenta, y a ser capaz de orientarse usando un mapa y una brújula sin perderse. Ahora lo pone en práctica cuando va solo, revisando el mapa y comprobando con ayuda de la brújula que se mantiene en la dirección correcta.<br />
<br />
Seguidamente, se dispuso a movilizarse saltando entre las ramas de los árboles para acelerar el paso. A diferencia de la explanada que dejaba atrás, en estas circunstancias era mayor el riesgo a ser emboscado por bandidos y optó por superar esa zona tan pronto como pudiera.<br />
<br />
Ya faltaba poco para llegar a su destino, pero sorpresivamente, la lluvia aún persistía desde que había entrado en el País de la Espiral. Él, con su mente ocupada y fantaseando sobre lo que iba a hacer al llegar, era incapaz de percibir esa rarísima casualidad del verano o, quizás, se trataba un guiño de buena suerte que le auguraba el comienzo de unas vacaciones como ningunas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En el País de la Tormenta, el verano no es una estación bien recibida. Después de todo, es en esta época del año donde las probabilidades de aparición de algún pavoso día soleado se disparan, un tiempo atípico que para muchos una inequívoca profecía de ruina y desgracia, literalmente, proveniente del cielo. Por su parte, el chico de cabello oscuro no comparte del todo esta creencia popular. Para él, esa creencia de que en todo aquello que tocan los rayos del sol se cierne la mala fortuna no es más que eso, una superstición.<br />
<br />
Por el contrario, este Genin de La Lluvia sí tenía un motivo para esperar el verano, de hecho, que desde hace unos años, la llegada de esta temporada es suficiente para llevarlo a emprender una travesía que termina fuera de su tierra natal. ¿Turismo? Podría decirse, aunque su destino siempre es el mismo: Minori.<br />
<br />
Cabe preguntarse: ¿Qué tiene de especial ese lugar? Y es que, claro, ¿Quién va cruzar medio continente para pasar sus vacaciones de verano en un pueblo soso en medio de la nada? Kouji tenía sus razones.<br />
<br />
<br />
<br />
En horas del mediodía, por fin acababa de salir de las Tierras de la Llovizna. Atravesó aquel paisaje inundado a pie durante varias horas, desde que partió desde Yachi temprano ese día. Lo supo al ver como la vegetación aumentaba su volumen y tamaño, de modo que las vistas de una llanura interminable desaparecían tras la linde natural del Bosque de la Hoja. <br />
<br />
Gracias a viajar por el país con su padre desde hace ya algunos años, mejoró su habilidad para movilizarse a través de los extensos territorios del País de la Tormenta, y a ser capaz de orientarse usando un mapa y una brújula sin perderse. Ahora lo pone en práctica cuando va solo, revisando el mapa y comprobando con ayuda de la brújula que se mantiene en la dirección correcta.<br />
<br />
Seguidamente, se dispuso a movilizarse saltando entre las ramas de los árboles para acelerar el paso. A diferencia de la explanada que dejaba atrás, en estas circunstancias era mayor el riesgo a ser emboscado por bandidos y optó por superar esa zona tan pronto como pudiera.<br />
<br />
Ya faltaba poco para llegar a su destino, pero sorpresivamente, la lluvia aún persistía desde que había entrado en el País de la Espiral. Él, con su mente ocupada y fantaseando sobre lo que iba a hacer al llegar, era incapaz de percibir esa rarísima casualidad del verano o, quizás, se trataba un guiño de buena suerte que le auguraba el comienzo de unas vacaciones como ningunas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) ¡El chacachá del tren!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-el-chacacha-del-tren</link>
			<pubDate>Thu, 13 Jun 2019 20:16:19 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-el-chacacha-del-tren</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Bien, bien, vamos allá <img src="https://ninjaworld.es/images/emotes/dosuveses/4.gif" alt="Risa" title="Risa" class="smilie smilie_92" /> Voy a plantar la trama como una misión pero, como ya estoy en una, yo no cobraré por esta. ¡Espero que disfrutéis de la trama!</div>
    </div>
</div>
<br />
<br />
<br />
A las afueras de un pequeño pueblecito que dedicaba toda su vida a la agricultura, una kunoichi de cabellos oscuros se pasó un mechón de cabello por detrás de la oreja en un vano intento por disipar algo de aquel asfixiante calor y ladeó la cabeza a un lado y a otro. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">A mí esto no me convence nada de nada...</span> —farfulló entre dientes para sí misma, mientras intercambiaba el peso de una pierna a otra.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Esta va a ser una de las pocas veces que esté de acuerdo con usted.</span>»</span></div>
<br />
Frente a sí se hallaba un auténtico monstruo de armazón de madera y hierro, de forma alargada y dividido en diferentes cubículos de tamaño regular con numerosas ventanas y una puerta que daba acceso al interior por cada una de aquellas divisiones. Encabezando todo aquel armatoste se encontraba el cubículo más grande y terminado en una especie de cuña, coronando la procesión con una chimenea cuya boca se ensanchaba hacia el cielo. Lo más sorprendente, quizás lo más extraño, eran las dos barras de metal que se encontraban a ambos lados del vehículo, paralelas, y que discurrían hasta el horizonte. ¿Cómo las habían llamado? ¿Vías? Ayame estaba enterada de la construcción que se estaba llevando del ferrocarril, y sabía que la idea había provenido precisamente de Amegakure, pero aquel armatoste que tenía las aspiraciones de convertirse en una suerte de carromato a gran escala y sin caballos seguía sin darle buena espina. Y ahora que tenía la oportunidad de verlo de cerca, aún menos. <br />
<br />
Aún así, la kunoichi había sido enviada como representante de su aldea para supervisar el que sería el primer viaje de prueba entre los pueblos de Minori y Ushi. Una misión sencilla, que prometía ser relajada y sin ningún tipo de sobresalto. Sólo tenía que subirse a aquel monstruo, sentarse e intentar disfrutar de la travesía... ¿No era así?<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Los humanos tienen unas ideas muy raras.</span>»</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
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    </div>
</div>
<br />
<br />
<br />
A las afueras de un pequeño pueblecito que dedicaba toda su vida a la agricultura, una kunoichi de cabellos oscuros se pasó un mechón de cabello por detrás de la oreja en un vano intento por disipar algo de aquel asfixiante calor y ladeó la cabeza a un lado y a otro. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">A mí esto no me convence nada de nada...</span> —farfulló entre dientes para sí misma, mientras intercambiaba el peso de una pierna a otra.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Esta va a ser una de las pocas veces que esté de acuerdo con usted.</span>»</span></div>
<br />
Frente a sí se hallaba un auténtico monstruo de armazón de madera y hierro, de forma alargada y dividido en diferentes cubículos de tamaño regular con numerosas ventanas y una puerta que daba acceso al interior por cada una de aquellas divisiones. Encabezando todo aquel armatoste se encontraba el cubículo más grande y terminado en una especie de cuña, coronando la procesión con una chimenea cuya boca se ensanchaba hacia el cielo. Lo más sorprendente, quizás lo más extraño, eran las dos barras de metal que se encontraban a ambos lados del vehículo, paralelas, y que discurrían hasta el horizonte. ¿Cómo las habían llamado? ¿Vías? Ayame estaba enterada de la construcción que se estaba llevando del ferrocarril, y sabía que la idea había provenido precisamente de Amegakure, pero aquel armatoste que tenía las aspiraciones de convertirse en una suerte de carromato a gran escala y sin caballos seguía sin darle buena espina. Y ahora que tenía la oportunidad de verlo de cerca, aún menos. <br />
<br />
Aún así, la kunoichi había sido enviada como representante de su aldea para supervisar el que sería el primer viaje de prueba entre los pueblos de Minori y Ushi. Una misión sencilla, que prometía ser relajada y sin ningún tipo de sobresalto. Sólo tenía que subirse a aquel monstruo, sentarse e intentar disfrutar de la travesía... ¿No era así?<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Los humanos tienen unas ideas muy raras.</span>»</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Rojo como un tomate y azul como un arándano]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-rojo-como-un-tomate-y-azul-como-un-arandano</link>
			<pubDate>Mon, 04 Feb 2019 18:49:52 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-rojo-como-un-tomate-y-azul-como-un-arandano</guid>
			<description><![CDATA[Tras la fugaz visita al Valle del Fin, Ayame y Kōri se encaminaron hacia el sur. Su padre había aprovechado su excursión para mandarles un par de recados y, tras medio día de camino a través de los Bosques de la Hoja, llegaron a su destino en Minori. Ayame nunca antes había estado allí, pero enseguida se percató de que aquel pueblo era tan pequeño como acogedor. Rodeado del bosque como estaba, todo en aquel lugar olía a naturaleza en estado puro. Cada una de las casas, construidas en su mayoría por madera, piedra y pizarra, iba acompañada de un pequeño huerto y, por si aquello no fuera suficiente, en las afueras de la villa enormes campos de cultivo se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Cebollas, ajos tiernos, coliflores, espinacas, patatas, lechugas, espárragos... toda clase de verduras quedaban a la vista en todo su esplendor.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Aaaahhh! ¡Esto sí que me gusta!</span> —exclamó Ayame, extendiendo los brazos por encima de la cabeza y deleitándose del olor del verde.<br />
<br />
Junto a ella, Kōri señaló hacia un edificio cercano. Estaba constuido con un estilo de lo más clásido y sólo contaba con dos plantas. Junto a la entrada un cartel rezaba el nombre: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"La posada de la patata".</span><br />
<br />
—<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">Nos hospedaremos allí. ¿Puedo confiar en que no te meterás en líos mientras voy a ver al señor Yasai?</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">He tenido suficientes líos para toda una vida, gracias</span> —respondió ella, con una risilla nerviosa—. <span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Además, mira este pueblo, ¿qué podría pasar aquí? ¿Que un tomate me atacara por sorpresa?</span><br />
<br />
Kōri no se rio de su chiste, se limitó a señalarse el oído.<br />
<br />
—<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">Por si acaso, lleva el comunicador encendido, ¿de acuerdo? Y si surge cualquier cosa, me llamas de inmediato.</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Vale, vale!</span><br />
<br />
Los dos hermanos se despidieron, y Ayame echó a andar. No conocía aquel lugar, por lo que no podía saber adónde se dirigía. Tampoco le importaba, dejaba que fueran sus pies los que la guiaran mientras ella iba curioseando todo el lugar.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¿Cómo debe ser dedicarse a esto?</span> —se preguntó en voz alta cuando pasó frente a un huerto, donde un hombre y una mujer de avanzada edad trabajaban sin descanso sacando patatas del suelo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tras la fugaz visita al Valle del Fin, Ayame y Kōri se encaminaron hacia el sur. Su padre había aprovechado su excursión para mandarles un par de recados y, tras medio día de camino a través de los Bosques de la Hoja, llegaron a su destino en Minori. Ayame nunca antes había estado allí, pero enseguida se percató de que aquel pueblo era tan pequeño como acogedor. Rodeado del bosque como estaba, todo en aquel lugar olía a naturaleza en estado puro. Cada una de las casas, construidas en su mayoría por madera, piedra y pizarra, iba acompañada de un pequeño huerto y, por si aquello no fuera suficiente, en las afueras de la villa enormes campos de cultivo se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Cebollas, ajos tiernos, coliflores, espinacas, patatas, lechugas, espárragos... toda clase de verduras quedaban a la vista en todo su esplendor.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Aaaahhh! ¡Esto sí que me gusta!</span> —exclamó Ayame, extendiendo los brazos por encima de la cabeza y deleitándose del olor del verde.<br />
<br />
Junto a ella, Kōri señaló hacia un edificio cercano. Estaba constuido con un estilo de lo más clásido y sólo contaba con dos plantas. Junto a la entrada un cartel rezaba el nombre: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"La posada de la patata".</span><br />
<br />
—<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">Nos hospedaremos allí. ¿Puedo confiar en que no te meterás en líos mientras voy a ver al señor Yasai?</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">He tenido suficientes líos para toda una vida, gracias</span> —respondió ella, con una risilla nerviosa—. <span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Además, mira este pueblo, ¿qué podría pasar aquí? ¿Que un tomate me atacara por sorpresa?</span><br />
<br />
Kōri no se rio de su chiste, se limitó a señalarse el oído.<br />
<br />
—<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">Por si acaso, lleva el comunicador encendido, ¿de acuerdo? Y si surge cualquier cosa, me llamas de inmediato.</span><br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Vale, vale!</span><br />
<br />
Los dos hermanos se despidieron, y Ayame echó a andar. No conocía aquel lugar, por lo que no podía saber adónde se dirigía. Tampoco le importaba, dejaba que fueran sus pies los que la guiaran mientras ella iba curioseando todo el lugar.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¿Cómo debe ser dedicarse a esto?</span> —se preguntó en voz alta cuando pasó frente a un huerto, donde un hombre y una mujer de avanzada edad trabajaban sin descanso sacando patatas del suelo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Campos festivos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-campos-festivos</link>
			<pubDate>Fri, 18 Aug 2017 23:23:11 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=9">Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-campos-festivos</guid>
			<description><![CDATA[El verano acababa de dar comienzo, pero aun así el astro rey no parecía tener la intención de tener si quiera un poco de piedad, a medida que iban avanzando en su viaje, el calor se hacía más y más notorio, por lo que las paradas para descansar y beber agua eran obligadas a cada rato, si querían llegar a su destino en plenas condiciones físicas, claro.<br />
<br />
Llevaban andando ya un par de días y, según tenía entendido, su destino no estaba muy lejos, por lo que a pesar del cansancio su ánimo no se veía disminuido en lo más minimo, caminando al lado de su tía Akiko, ya que se disponían a visitar a unos familiares que se asentaban en un pequeño pueblo de agricultores que estaba a punto de celebrar sus fiestas regionales, y era algo que debían visitar.<br />
<br />
— <span style="color: turquoise;" class="mycode_color">¿Queda mucho?</span> — Preguntó el peliblanco.<br />
<br />
— <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Cinco minutos menos que la última vez que lo preguntaste, pesado.</span><br />
<br />
La respuesta de la mujer hizo que el chico mirara al suelo, algo abatido, el tiempo parecía no pasar, pero dada la contestación decidió que sería mejor no volverlo a preguntar en lo que quedaba de trayecto.<br />
<br />
<div align="center">...</div>
<br />
No tardaron mucho más en llegar al pueblo, lleno de campos de cultivo y realmente pintoresco, ahora solo quedaba encontrar la casa en la que se iban a alojar durante su estancia allí. Las calles ya estaban adornadas dispuestas a acoger las fiestas que, si no se equivocaban empezarían ese mismo día.<br />
<br />
— <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Venga, dame tu mochila, voy yo a casa a dejar las cosas, vete a dar una vuelta por ahí, ¿vale?</span> — Ofreció su tía amablemente, y por supuesto que el joven rápidamente se dehizo de su equipaje y salió corriendo, recorriendo las calles del pueblo hasta que llegó a la plaza del mismo, en la que se sentó a un banco a la sombra para descansar sus pies.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El verano acababa de dar comienzo, pero aun así el astro rey no parecía tener la intención de tener si quiera un poco de piedad, a medida que iban avanzando en su viaje, el calor se hacía más y más notorio, por lo que las paradas para descansar y beber agua eran obligadas a cada rato, si querían llegar a su destino en plenas condiciones físicas, claro.<br />
<br />
Llevaban andando ya un par de días y, según tenía entendido, su destino no estaba muy lejos, por lo que a pesar del cansancio su ánimo no se veía disminuido en lo más minimo, caminando al lado de su tía Akiko, ya que se disponían a visitar a unos familiares que se asentaban en un pequeño pueblo de agricultores que estaba a punto de celebrar sus fiestas regionales, y era algo que debían visitar.<br />
<br />
— <span style="color: turquoise;" class="mycode_color">¿Queda mucho?</span> — Preguntó el peliblanco.<br />
<br />
— <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Cinco minutos menos que la última vez que lo preguntaste, pesado.</span><br />
<br />
La respuesta de la mujer hizo que el chico mirara al suelo, algo abatido, el tiempo parecía no pasar, pero dada la contestación decidió que sería mejor no volverlo a preguntar en lo que quedaba de trayecto.<br />
<br />
<div align="center">...</div>
<br />
No tardaron mucho más en llegar al pueblo, lleno de campos de cultivo y realmente pintoresco, ahora solo quedaba encontrar la casa en la que se iban a alojar durante su estancia allí. Las calles ya estaban adornadas dispuestas a acoger las fiestas que, si no se equivocaban empezarían ese mismo día.<br />
<br />
— <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Venga, dame tu mochila, voy yo a casa a dejar las cosas, vete a dar una vuelta por ahí, ¿vale?</span> — Ofreció su tía amablemente, y por supuesto que el joven rápidamente se dehizo de su equipaje y salió corriendo, recorriendo las calles del pueblo hasta que llegó a la plaza del mismo, en la que se sentó a un banco a la sombra para descansar sus pies.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los cultivos estropeados]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-los-cultivos-estropeados</link>
			<pubDate>Sun, 07 May 2017 10:27:08 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-los-cultivos-estropeados</guid>
			<description><![CDATA[De vuelta de su pequeña visita a Yachi, Eri y Ryu caminaban tranquilamente hacia Uzushiogakure, cargados de una nueva aventura. Eri le contaba las anécdotas de sus viajes y misiones mientras paseaban por aquel camino de pequeñas piedras claras y cada vez el sol apretaba más, y más. Suspiró, cansada, una vez terminado su pequeño discurso, cuando el joven divisó un pequeño cartel:<br />
<br />
— <span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Mira, Eri, pronto estaremos en Minori, ¿te apetece parar allí un poco?</span><br />
<br />
— <span style="color: Orchid;" class="mycode_color">Claro, algo fresco no me vendrá nada mal.</span><br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">• • •</div></i></div>
<br />
Minori era conocido por su agricultura, los paisajes llenos de plantaciones eran típicos del lugar, con las casas bajas y los agricultores aprovechando las altas horas para la cosecha. Eri sonrió nada más pisar el pequeño lugar, y corrió hacia las casas para buscar un sitio donde tomar algo fresco. Pero algo, un cartel más bien llamó su atención.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><br />
Se busca: Yuichi Amano<br />
Crimen cometido: Arruinar la mitad de los campos de cultivo del señor Yamamoto.<br />
Recompensa: Yamamoto ofrece parte de sus cosechas a quien lo encuentre.</i></div>
<br />
La joven arqueó una ceja mientras Ryu la esperaba tranquilamente detrás, luego se encogió de hombros al adivinar sus pensamientos.<br />
<br />
— <span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Puede ser peligroso, ¿sabes?</span><br />
<br />
— <span style="color: Orchid;" class="mycode_color">Bueno...</span> — Dijo no muy convencida para luego girarse hacia su hermano. — <span style="color: Orchid;" class="mycode_color">¿No tenías que hacer unos recados por aquí? Mientras que los haces, déjame investigar...</span><br />
<br />
Ryu meditó por unos segundos. — <span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Bien, vale, ¡pero ten cuidado!</span><br />
<br />
Y así fue como la kunoichi se dirigió a los cultivos del señor Yamamoto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[De vuelta de su pequeña visita a Yachi, Eri y Ryu caminaban tranquilamente hacia Uzushiogakure, cargados de una nueva aventura. Eri le contaba las anécdotas de sus viajes y misiones mientras paseaban por aquel camino de pequeñas piedras claras y cada vez el sol apretaba más, y más. Suspiró, cansada, una vez terminado su pequeño discurso, cuando el joven divisó un pequeño cartel:<br />
<br />
— <span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Mira, Eri, pronto estaremos en Minori, ¿te apetece parar allí un poco?</span><br />
<br />
— <span style="color: Orchid;" class="mycode_color">Claro, algo fresco no me vendrá nada mal.</span><br />
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<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">• • •</div></i></div>
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Minori era conocido por su agricultura, los paisajes llenos de plantaciones eran típicos del lugar, con las casas bajas y los agricultores aprovechando las altas horas para la cosecha. Eri sonrió nada más pisar el pequeño lugar, y corrió hacia las casas para buscar un sitio donde tomar algo fresco. Pero algo, un cartel más bien llamó su atención.<br />
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<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><br />
Se busca: Yuichi Amano<br />
Crimen cometido: Arruinar la mitad de los campos de cultivo del señor Yamamoto.<br />
Recompensa: Yamamoto ofrece parte de sus cosechas a quien lo encuentre.</i></div>
<br />
La joven arqueó una ceja mientras Ryu la esperaba tranquilamente detrás, luego se encogió de hombros al adivinar sus pensamientos.<br />
<br />
— <span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Puede ser peligroso, ¿sabes?</span><br />
<br />
— <span style="color: Orchid;" class="mycode_color">Bueno...</span> — Dijo no muy convencida para luego girarse hacia su hermano. — <span style="color: Orchid;" class="mycode_color">¿No tenías que hacer unos recados por aquí? Mientras que los haces, déjame investigar...</span><br />
<br />
Ryu meditó por unos segundos. — <span style="color: SteelBlue;" class="mycode_color">Bien, vale, ¡pero ten cuidado!</span><br />
<br />
Y así fue como la kunoichi se dirigió a los cultivos del señor Yamamoto.]]></content:encoded>
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