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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Árbol Sagrado]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 11:02:39 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Palomas blancas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-palomas-blancas</link>
			<pubDate>Tue, 26 Mar 2019 19:18:05 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-palomas-blancas</guid>
			<description><![CDATA[Ayame se detuvo al fin, con los pies a punto de estallar de dolor. Lentamente, descendió la ladera de la colina y se acercó con cautela a la orilla del río. Se sentó, sin importarle lo húmedo de la tierra, y tras descalzarse de sus botas de ninja metió los pies en el agua. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Ah...!</span> —exhaló, con un gemido de alivio cuando las corrientes lamieron sus pies y se llevaron con ellas el abrasador fuego del cansancio. <br />
<br />
Llevaba largo tiempo caminando sin descanso. Desde Tane Shigai, donde durante su corta estadía había escuchado los rumores que habían despertado a su insaciable curiosidad, había sido un largo día de viaje. Pero todo valía ahora la pena; pues frente a sus ojos, y dividiendo en dos el río que discurría hacia el norte de camino a su desembocadura, se alzaba el árbol más grande que había visto en toda su vida. Ayame calculaba que se necesitarían varias decenas de personas cogidas de las manos para poder abarcar el diámetro de su increíble tronco, que se alzaba hacia el cielo desplegando largas ramas a modo de brazos que parecían querer perforar las nubes. La primavera, además, había engalanado a aquel gigante con sus mejores dotes, y entre sus hojas verdes se apreciaban una infinidad de delicadas flores blancas a las que el viento arrancaba los pétalos, haciéndolos volar como palomas. Aquel era uno de los mayores orgullos de todo el País del Bosque: era el Árbol Sagrado.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Menuda maravilla...</span> —comentó para sí, apoyando sendos brazos tras su espalda para sostener el peso de su cuerpo—. <span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Creo que es más grande que cualquiera de los rascacielos de Amegakure, ¡más grande que la Torre de Yui-sama! ¿Te imaginas que en lugar de rascacielos tuviésemos árboles, Kokuō?</span><br />
<br />
<div align="center"><span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Sí. Se llama Kusagakure.</span>»</span></div>
<br />
Y Ayame frunció los labios y entrecerró los ojos ligeramente.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Jo. Cuando quieres eres una borde.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ayame se detuvo al fin, con los pies a punto de estallar de dolor. Lentamente, descendió la ladera de la colina y se acercó con cautela a la orilla del río. Se sentó, sin importarle lo húmedo de la tierra, y tras descalzarse de sus botas de ninja metió los pies en el agua. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¡Ah...!</span> —exhaló, con un gemido de alivio cuando las corrientes lamieron sus pies y se llevaron con ellas el abrasador fuego del cansancio. <br />
<br />
Llevaba largo tiempo caminando sin descanso. Desde Tane Shigai, donde durante su corta estadía había escuchado los rumores que habían despertado a su insaciable curiosidad, había sido un largo día de viaje. Pero todo valía ahora la pena; pues frente a sus ojos, y dividiendo en dos el río que discurría hacia el norte de camino a su desembocadura, se alzaba el árbol más grande que había visto en toda su vida. Ayame calculaba que se necesitarían varias decenas de personas cogidas de las manos para poder abarcar el diámetro de su increíble tronco, que se alzaba hacia el cielo desplegando largas ramas a modo de brazos que parecían querer perforar las nubes. La primavera, además, había engalanado a aquel gigante con sus mejores dotes, y entre sus hojas verdes se apreciaban una infinidad de delicadas flores blancas a las que el viento arrancaba los pétalos, haciéndolos volar como palomas. Aquel era uno de los mayores orgullos de todo el País del Bosque: era el Árbol Sagrado.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Menuda maravilla...</span> —comentó para sí, apoyando sendos brazos tras su espalda para sostener el peso de su cuerpo—. <span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Creo que es más grande que cualquiera de los rascacielos de Amegakure, ¡más grande que la Torre de Yui-sama! ¿Te imaginas que en lugar de rascacielos tuviésemos árboles, Kokuō?</span><br />
<br />
<div align="center"><span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Sí. Se llama Kusagakure.</span>»</span></div>
<br />
Y Ayame frunció los labios y entrecerró los ojos ligeramente.<br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Jo. Cuando quieres eres una borde.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿La Villa Oculta de la Cascada?]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-villa-oculta-de-la-cascada</link>
			<pubDate>Mon, 30 Apr 2018 20:10:09 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ascua</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Sí, y deme también una ración de dangos, por favor.</span> <br />
<br />
El amable tendero asintió con una sonrisa, pensando en los ryos que iba a ganarse con aquel inesperado cliente, y metió media docena de jugosos dangos recién hechos en una bolsa de papel de traza. <br />
<br />
—<span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">¡Aquí tiene, shinobi-san! ¿Se le ofrece algo más?</span> —preguntó, exultante, mientras le tendía la bolsa al muchacho de figura delgada, ojos negros, pelo corto y revuelto que la tomó con ambas manos para meterla en su mochila militar.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">No, gracias. Con esto tengo ya para un banquete</span> —respondió educadamente el muchacho mientras se rascaba la nariz torcida con la mano libre y se colgaba la mochila a la espalda con ayuda de la otra—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">¿Cuánto es en total?</span> <br />
<br />
Casi frotándose las manos, el tendero del humilde puestito empezó a hacer cuentas de cabeza mientras con un lápiz iba tachando elementos de la improvisada lista que había hecho.<br />
<br />
—<span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">Pues veamos... Dos botellas de agua mineral son tres ryos en total... Un paquete de pan de gambas, uno con cincuenta... ¡Ah, y el tabaco! Cinco con cincuenta... Más la ración de dangos, que son seis... ¡Dieciséis ryos, shinobi-san!</span><br />
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«Leñe, pues sí que es caro el tabaco aquí... Seguro que es por todo ese rollo de "lo ecológico". Espero que al menos sea verdad eso de que sabe mucho mejor»</span>, pensó el Uchiha mientras rebuscaba en uno de los bolsillos de su chaleco militar. Cuando dio con la cartera la abrió, sacando el importe exacto y dejándoselo al tendero sobre la repisa de madera del puesto. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Dieciséis justos, ahí tiene. Gracias, buenos días.</span> <br />
<br />
—<span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">Gracias, gracias. Que pase usted un buen día, shinobi-san.</span> <br />
<br />
Akame se despidió del tendero con una inclinación de cabeza y se dio media vuelta para bajar la amplísima calle principal en dirección al río que veía frente a él, a apenas unos cinco minutos a pie bajando aquella misma avenida. Se trataba, nada más y nada menos, que del Río del Árbol Sagrado; con el ídem alzándose, gigantesco, en su centro. <br />
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«Vaya, pues sí que es impresionante. Datsue-kun no estaba exagerando cuando me habló del Árbol Sagrado...»</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ascua</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Sí, y deme también una ración de dangos, por favor.</span> <br />
<br />
El amable tendero asintió con una sonrisa, pensando en los ryos que iba a ganarse con aquel inesperado cliente, y metió media docena de jugosos dangos recién hechos en una bolsa de papel de traza. <br />
<br />
—<span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">¡Aquí tiene, shinobi-san! ¿Se le ofrece algo más?</span> —preguntó, exultante, mientras le tendía la bolsa al muchacho de figura delgada, ojos negros, pelo corto y revuelto que la tomó con ambas manos para meterla en su mochila militar.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">No, gracias. Con esto tengo ya para un banquete</span> —respondió educadamente el muchacho mientras se rascaba la nariz torcida con la mano libre y se colgaba la mochila a la espalda con ayuda de la otra—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">¿Cuánto es en total?</span> <br />
<br />
Casi frotándose las manos, el tendero del humilde puestito empezó a hacer cuentas de cabeza mientras con un lápiz iba tachando elementos de la improvisada lista que había hecho.<br />
<br />
—<span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">Pues veamos... Dos botellas de agua mineral son tres ryos en total... Un paquete de pan de gambas, uno con cincuenta... ¡Ah, y el tabaco! Cinco con cincuenta... Más la ración de dangos, que son seis... ¡Dieciséis ryos, shinobi-san!</span><br />
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«Leñe, pues sí que es caro el tabaco aquí... Seguro que es por todo ese rollo de "lo ecológico". Espero que al menos sea verdad eso de que sabe mucho mejor»</span>, pensó el Uchiha mientras rebuscaba en uno de los bolsillos de su chaleco militar. Cuando dio con la cartera la abrió, sacando el importe exacto y dejándoselo al tendero sobre la repisa de madera del puesto. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Dieciséis justos, ahí tiene. Gracias, buenos días.</span> <br />
<br />
—<span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">Gracias, gracias. Que pase usted un buen día, shinobi-san.</span> <br />
<br />
Akame se despidió del tendero con una inclinación de cabeza y se dio media vuelta para bajar la amplísima calle principal en dirección al río que veía frente a él, a apenas unos cinco minutos a pie bajando aquella misma avenida. Se trataba, nada más y nada menos, que del Río del Árbol Sagrado; con el ídem alzándose, gigantesco, en su centro. <br />
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«Vaya, pues sí que es impresionante. Datsue-kun no estaba exagerando cuando me habló del Árbol Sagrado...»</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Setas sagradas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-setas-sagradas</link>
			<pubDate>Wed, 03 May 2017 07:22:25 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Kegawa</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-setas-sagradas</guid>
			<description><![CDATA[Aquella tarde Kegawa estaba de muy buen humor. Era un día soleado, y aunque en campo abierto el sol desprendía un calor abrasador sin duda; caminar entre los arboles le permitía a uno mantenerse fresco y disfrutar de la cálida temperatura sin acabar achicharrado.<br />
<br />
Tenía pensado visitar el árbol sagrado que se erguía como una especie de isla propia en mitad de un rio que por lo que sabía, carecía de nombre oficial. Hacía ya tiempo que no iba por allí; y deseaba entrenar un poco. Quizá después hasta podría ir a pasear por alguna de las riberas o algo, quedaba mucho día por delante.<br />
<br />
Desplego el pequeño mapa que le había dado su abuela para guiarse en el camino. Por lo que a él respectaba, parecía ir en buen camino; y dentro de no mucho debería de cruzar una pequeña posada aparentemente llamada "Setas locas". <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: Limegreen;" class="mycode_color">«Tampoco estaría de más hacer una pequeña parada para comer»</span></span> Mientras caminaba, girando la cabeza para intentar divisar algo entre la densa arboleda, se agacho un poco para rascar la oreja de Shiro que caminaba a su lado.<br />
<br />
De momento no parecía haber nada. Ni siquiera escuchaba el sonido de algún insecto. Únicamente el tintineante sonido de la ninjatō que llevaba atada a la espalda; uno de esos sonidos que solo se escuchan en la mayor quietud.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquella tarde Kegawa estaba de muy buen humor. Era un día soleado, y aunque en campo abierto el sol desprendía un calor abrasador sin duda; caminar entre los arboles le permitía a uno mantenerse fresco y disfrutar de la cálida temperatura sin acabar achicharrado.<br />
<br />
Tenía pensado visitar el árbol sagrado que se erguía como una especie de isla propia en mitad de un rio que por lo que sabía, carecía de nombre oficial. Hacía ya tiempo que no iba por allí; y deseaba entrenar un poco. Quizá después hasta podría ir a pasear por alguna de las riberas o algo, quedaba mucho día por delante.<br />
<br />
Desplego el pequeño mapa que le había dado su abuela para guiarse en el camino. Por lo que a él respectaba, parecía ir en buen camino; y dentro de no mucho debería de cruzar una pequeña posada aparentemente llamada "Setas locas". <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: Limegreen;" class="mycode_color">«Tampoco estaría de más hacer una pequeña parada para comer»</span></span> Mientras caminaba, girando la cabeza para intentar divisar algo entre la densa arboleda, se agacho un poco para rascar la oreja de Shiro que caminaba a su lado.<br />
<br />
De momento no parecía haber nada. Ni siquiera escuchaba el sonido de algún insecto. Únicamente el tintineante sonido de la ninjatō que llevaba atada a la espalda; uno de esos sonidos que solo se escuchan en la mayor quietud.]]></content:encoded>
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