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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Cabo del Dragón]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sat, 20 Jun 2026 04:18:05 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[El mendrugo y la covacha]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-mendrugo-y-la-covacha</link>
			<pubDate>Sun, 08 Apr 2018 21:21:21 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ascua</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«¡Ni siquiera por ser Verano mejora el tiempo en este condenado país!»</span> <br />
<br />
Uchiha Akame escuchaba la lluvia repiquetear contra el toldo de tela vieja y rasgada que colgaba sobre su cabeza. Aunque tenía algunos descosidos por los que finos chorros de agua se filtraban y caían al suelo, salpicando algunas de las mesas y sillas dispuestas alrededor del puestito de madera, era lo suficientemente amplia y robusta como para proteger de las inclemencias del clima a los clientes de Yemi Sin Yemas. No es que hiciera mucho frío, o demasiado viento —cosa que, en aquellos lares, era de agradecer— pero en Colapescado había estado lloviendo desde por la mañana temprano hasta el mediodía. <br />
<br />
—<span style="color: darkseagreen;" class="mycode_color">¿Qué, está bueno, eh?</span> —preguntó un hombre alto, delgado y que llevaba puesto un grasiento delantal, desde dentro del precario puesto de pescado rebozado—. <span style="color: darkseagreen;" class="mycode_color">¡Te aseguro que no encontrarás otro igual en todo Arashi no Kuni, shinobi-san!</span> <br />
<br />
El aludido paseó su mirada por el cucurucho de papel de traza que tenía entre manos, repleto de trozos de pescado rebozado y patatas fritas. Con dedos ansiosos tomó uno de cada —pescado y papa— y se los metió en la boca sin dilación. Masticó, saboreando, y al instante su rostro se tiñó de satisfacción y sorpresa a partes iguales.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Por las tetas de Amaterasu...</span> —murmuró—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">¡Pues es verdad! Está delicioso, sin duda el mejor pescado con papas que he probado en toda mi vida.</span><br />
<br />
Yemi Sin Yemas alzó el puño derecho, victorioso, mientras componía una expresión que venía a decir "yeah!". Entre risas, vitoreó. <br />
<br />
—<span style="color: darkseagreen;" class="mycode_color">¡Claro que no! ¡Otro cliente satisfecho para este humilde establecimiento!</span> <br />
<br />
Pese a que el puesto era apenas un rectángulo de madera con una barra, pequeña cocina y puerta trasera, había dispuestas una gran cantidad de mesas y sillas alrededor, todas cubiertas —más o menos— por el viejo toldo. Sin embargo, no había ningún cliente más a aquellas horas del mediodía, cosa que extrañó de sobremanera al joven Akame.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ascua</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 218.</div></i></div>
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<span style="color: indianred; font-style: italic;">«¡Ni siquiera por ser Verano mejora el tiempo en este condenado país!»</span> <br />
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Uchiha Akame escuchaba la lluvia repiquetear contra el toldo de tela vieja y rasgada que colgaba sobre su cabeza. Aunque tenía algunos descosidos por los que finos chorros de agua se filtraban y caían al suelo, salpicando algunas de las mesas y sillas dispuestas alrededor del puestito de madera, era lo suficientemente amplia y robusta como para proteger de las inclemencias del clima a los clientes de Yemi Sin Yemas. No es que hiciera mucho frío, o demasiado viento —cosa que, en aquellos lares, era de agradecer— pero en Colapescado había estado lloviendo desde por la mañana temprano hasta el mediodía. <br />
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—<span style="color: darkseagreen;" class="mycode_color">¿Qué, está bueno, eh?</span> —preguntó un hombre alto, delgado y que llevaba puesto un grasiento delantal, desde dentro del precario puesto de pescado rebozado—. <span style="color: darkseagreen;" class="mycode_color">¡Te aseguro que no encontrarás otro igual en todo Arashi no Kuni, shinobi-san!</span> <br />
<br />
El aludido paseó su mirada por el cucurucho de papel de traza que tenía entre manos, repleto de trozos de pescado rebozado y patatas fritas. Con dedos ansiosos tomó uno de cada —pescado y papa— y se los metió en la boca sin dilación. Masticó, saboreando, y al instante su rostro se tiñó de satisfacción y sorpresa a partes iguales.<br />
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—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Por las tetas de Amaterasu...</span> —murmuró—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">¡Pues es verdad! Está delicioso, sin duda el mejor pescado con papas que he probado en toda mi vida.</span><br />
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Yemi Sin Yemas alzó el puño derecho, victorioso, mientras componía una expresión que venía a decir "yeah!". Entre risas, vitoreó. <br />
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—<span style="color: darkseagreen;" class="mycode_color">¡Claro que no! ¡Otro cliente satisfecho para este humilde establecimiento!</span> <br />
<br />
Pese a que el puesto era apenas un rectángulo de madera con una barra, pequeña cocina y puerta trasera, había dispuestas una gran cantidad de mesas y sillas alrededor, todas cubiertas —más o menos— por el viejo toldo. Sin embargo, no había ningún cliente más a aquellas horas del mediodía, cosa que extrañó de sobremanera al joven Akame.]]></content:encoded>
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