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		<title><![CDATA[NinjaWorld - La Ciudad Fantasma]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 04:32:46 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[El ritual]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-ritual</link>
			<pubDate>Sat, 16 May 2020 14:31:12 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=946">Taka Kisame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-ritual</guid>
			<description><![CDATA[Cuarto <span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Mizuyōbi</span> de <span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">Primera Flor</span>, 220<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Banda Sonora" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div align="center"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/1ZExClB2G68" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>
<br />
</div>
    </div>
</div>
<br />
Unos ligeros pasos resonaban en las desiertas calles que algún día tuvieron vida, pero ahora estaban muertas. Una túnica oscura ondeaba al viento por el desolado paraje. Los escombros se amontonaban entre lo que en algún momento fueran casas. A lo lejos, una anciana parecía escribir algo en el suelo, arrodillada, con la espalda encorvada. Pareciera haber acabado algo, o al menos, eso reflejaba su cara.<br />
<br />
-<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Ya está todo listo. Pronto podremos avisar al resto...</span> -Murmuró la anciana para sí.<br />
<br />
Se trataba de una mujer encorvada, ataviada con una túnica negra en su totalidad con un maniquí de madera dibujado en su espalda. Pelo canoso recogido en un redondo moño. Calcetines oscuros y unas sandalias geta que repicaron al levantarse, erguida. Portaba un bastón de nogal negro, lleno de nudos y con la madera retorcida. Giró su rostro a quien se acercaba a ella.<br />
<br />
El hombre portaba una engalanada kasa de paja con bordes metálicos. Una túnica totalmente negra, de mangas anchas y con un maniquí de madera dibujado en la espalda. Un fino bigote y una fina perilla que nacía bajo su labio inferior se movían con el viento. Sus pobladas cejas y su ceño fruncido enmarcaban el rostro de un delgado hombre de edad avanzada. No dijo nada, solo tomó a la anciana de la mano y... Caminaron, haciendo relucir entre la escasa luz el aureo anillo que les unía en matrimonio.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 28px;">...</span></div>
<br />
La mañana era fría en Amegakure. La lluvia había cesado durante unos breves instantes, aunque pocos minutos después había vuelto. Apenas los mas ancianos se habían alarmado. La vida del escuálido amejín no era precisamente la mas tranquila desde hacía un tiempo. Al menos, desde que habían comenzado a investigar aquella extraña organización. No quería decir nada, aunque tras volver de Inaka haría hecho un reporte... No había contado ni de lejos todo lo que sabía. Simplemente lo justo para no ser tachado de traidor a la aldea. Lo indispensable para no acabar siendo un criminal. Sobre su futón amaneció con un extraño sobre y... También sobre el de Roga.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El ritual ha comenzado en la Ciudad Fantasma. Quienes encarcelaron a las generaciones jóvenes de los Kiroga pagarán por su crimen."</span></div>
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Corporación</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Cuarto <span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Mizuyōbi</span> de <span style="color: yellowgreen;" class="mycode_color">Primera Flor</span>, 220<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
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        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Banda Sonora" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
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</div>
    </div>
</div>
<br />
Unos ligeros pasos resonaban en las desiertas calles que algún día tuvieron vida, pero ahora estaban muertas. Una túnica oscura ondeaba al viento por el desolado paraje. Los escombros se amontonaban entre lo que en algún momento fueran casas. A lo lejos, una anciana parecía escribir algo en el suelo, arrodillada, con la espalda encorvada. Pareciera haber acabado algo, o al menos, eso reflejaba su cara.<br />
<br />
-<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Ya está todo listo. Pronto podremos avisar al resto...</span> -Murmuró la anciana para sí.<br />
<br />
Se trataba de una mujer encorvada, ataviada con una túnica negra en su totalidad con un maniquí de madera dibujado en su espalda. Pelo canoso recogido en un redondo moño. Calcetines oscuros y unas sandalias geta que repicaron al levantarse, erguida. Portaba un bastón de nogal negro, lleno de nudos y con la madera retorcida. Giró su rostro a quien se acercaba a ella.<br />
<br />
El hombre portaba una engalanada kasa de paja con bordes metálicos. Una túnica totalmente negra, de mangas anchas y con un maniquí de madera dibujado en la espalda. Un fino bigote y una fina perilla que nacía bajo su labio inferior se movían con el viento. Sus pobladas cejas y su ceño fruncido enmarcaban el rostro de un delgado hombre de edad avanzada. No dijo nada, solo tomó a la anciana de la mano y... Caminaron, haciendo relucir entre la escasa luz el aureo anillo que les unía en matrimonio.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 28px;">...</span></div>
<br />
La mañana era fría en Amegakure. La lluvia había cesado durante unos breves instantes, aunque pocos minutos después había vuelto. Apenas los mas ancianos se habían alarmado. La vida del escuálido amejín no era precisamente la mas tranquila desde hacía un tiempo. Al menos, desde que habían comenzado a investigar aquella extraña organización. No quería decir nada, aunque tras volver de Inaka haría hecho un reporte... No había contado ni de lejos todo lo que sabía. Simplemente lo justo para no ser tachado de traidor a la aldea. Lo indispensable para no acabar siendo un criminal. Sobre su futón amaneció con un extraño sobre y... También sobre el de Roga.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El ritual ha comenzado en la Ciudad Fantasma. Quienes encarcelaron a las generaciones jóvenes de los Kiroga pagarán por su crimen."</span></div>
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Corporación</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Revelación funesta]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-revelacion-funesta</link>
			<pubDate>Tue, 10 Jul 2018 00:19:21 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-revelacion-funesta</guid>
			<description><![CDATA[Dos cuerpos aparecieron en una solitaria colina cerca de la llamada Ciudad Fantasma, un océano de hormigón y vidrio en el centro del País de la Tormenta. Rodaron sobre sí mismos un par de veces. El aterrizaje fue abrupto, y la inclinación de la colina no ayudó. Finalmente, se separaron a mitad de trayecto y sendos árboles pararon su camino con un seco y brusco golpe.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—¡Puta mierda!</span> —bramó Daruu—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Aún no me he acostumbrado a llevar a otra persona...</span> —se quejó, casi para sí mismo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Dos cuerpos aparecieron en una solitaria colina cerca de la llamada Ciudad Fantasma, un océano de hormigón y vidrio en el centro del País de la Tormenta. Rodaron sobre sí mismos un par de veces. El aterrizaje fue abrupto, y la inclinación de la colina no ayudó. Finalmente, se separaron a mitad de trayecto y sendos árboles pararon su camino con un seco y brusco golpe.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—¡Puta mierda!</span> —bramó Daruu—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Aún no me he acostumbrado a llevar a otra persona...</span> —se quejó, casi para sí mismo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Blancas sombras]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-blancas-sombras</link>
			<pubDate>Fri, 11 May 2018 01:08:17 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=12">Karamaru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-blancas-sombras</guid>
			<description><![CDATA[El cielo estaba dominado por las nubes aquella mañana, como era costumbre. Una leve neblina junto a una humedad notoriamente alta y un viento fresco intermitente eran el paisaje de una Amegakure que a pesar del clima no caía ni una sola gota de agua. Las calles estaban secas, y sin desayuno y con una heladera casi vacía parecía ser el día perfecto para el calvo para darse una vuelta y traer a casa unas cuantas bolsas para reponer.<br />
<br />
Una buena idea sí, pero poco original. Parecía ser que ese día todos quisieron visitar el distrito comercial y, con la muchedumbre y la tremenda humedad, las calles de la ciudad se convirtieron en una estufa gigante que suplantaba la falta de lluvia con la transpiración que generaba. Y eso era cuando no pasabas junto a un puesto de comida caliente. Pocas cuadras aguantó el cenobita adentrado en aquel lugar antes de salir corriendo nuevamente a su casa.<br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">Toda la gente junta, podrían ser más organizados, como en el templo. Allí si que había organización. Mierda si te extraño templo, tendrían que aprender tanto de ti.</span>— Karamaru mantenía unas quejas que últimamente se repetían más de lo quisiese y todo apuntaba a que no tardaría mucho en pegarse una vuelta por allí después de tanto tiempo.<br />
<br />
Enfrascado en sus penas no pudo evitar a una figura negra que pasaba a gran velocidad y se desestabilizó, mas sin caer, con el choque. Karamaru se apresuró a disculparse pero una joven rubia se lo impidió al quitarse la capucha y empezar a hablar, comiéndose las palabras.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Ninja, ninja, shinobi, eres shinobi. Necesito ayuda, necesitamos ayuda.</span>— claramente había notado el hitai-ate que el calvo llevaba en la cintura. Él, mirándola impaciente.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Mi hermano... Masao, las carretas y los caballos. Los perdimos, necesitamos ayuda, por favor.</span>— una ojeras oscuras y gigantes le daban una terrible apariencia— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Somos comerciantes, venimos de Yukio, y vimos... vimos...</span>— se tomó unos segundos en seguir— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">En la ciudad fantasma, allí vimos... mi hermano, necesitamos ayuda, él está en una colina cerca de la ciudad te está esperando, ayuda por favor, ya pedimos ayuda pero es urgente.</span><br />
<br />
La mujer hablaba más rápido de lo que podía teniendo una pronunciación extremadamente rara y, junto a su aspecto preocupante, le generaba al monje una gran molestia. Sus oraciones incompletas junto a información faltante dejaban grandes incógnitas pero antes de que pudiese siquiera apelar la rubia salió corriendo un busca de otro como él.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">***</div></i></div>
<br />
Kae, por su parte, al igual que su hermana recorría las calles de Amegakure a paso apurado buscando aquello que le enseñaron para cuando estuviese en problemas, la banda metálica con el símbolo de la aldea. Ataviada con una túnica negra sin capucha esquivaba a las personas hasta que vio una cabellera azulada a lo lejos con lo que tanto andaba buscando. La emoción de encontrarlo, junto a su horrible aspecto por la falta de sueño, provocaban una primera impresión un tanto asustadiza.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Ayuda</span>— fueron sus primeras palabras tras ponerse cara a cara frente a Amedama Daruu, casi pegándose a su cuerpo e invadiendo su espacio personal. Sus ojeras eran peores que las de su rubia hermana, pero su voz y ritmo, a pesar de tembloroso, eran mucho más calmos.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Eres un ninja, necesito tu ayuda. Dejamos un pedido en el edificio de la Arashikage pero es urgente, perdimos a nuestro hermano y nuestras cosas en la ciudad fantasma. Vimos...</span>— la mujer se estremeció— <span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Necesitamos que nos ayudes, mi hermano, mi <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">otro</span> hermano está en una alta colina cerca de la ciudad. Ayuda, por favor, ayuda.</span><br />
<br />
Y Kae salió corriendo en busca de un nuevo hombre o mujer dispuesto a ayudarla. No había tiempo de tratar de convencer, necesitaban encontrar a alguien lo antes posible. Si los shinobi se dirigían al Edificio de la Arashikage, podrían comprobar claramente que el pedido existía exactamente con las mismas descripciones que las apuradas mujeres trataron de describirles.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El cielo estaba dominado por las nubes aquella mañana, como era costumbre. Una leve neblina junto a una humedad notoriamente alta y un viento fresco intermitente eran el paisaje de una Amegakure que a pesar del clima no caía ni una sola gota de agua. Las calles estaban secas, y sin desayuno y con una heladera casi vacía parecía ser el día perfecto para el calvo para darse una vuelta y traer a casa unas cuantas bolsas para reponer.<br />
<br />
Una buena idea sí, pero poco original. Parecía ser que ese día todos quisieron visitar el distrito comercial y, con la muchedumbre y la tremenda humedad, las calles de la ciudad se convirtieron en una estufa gigante que suplantaba la falta de lluvia con la transpiración que generaba. Y eso era cuando no pasabas junto a un puesto de comida caliente. Pocas cuadras aguantó el cenobita adentrado en aquel lugar antes de salir corriendo nuevamente a su casa.<br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">Toda la gente junta, podrían ser más organizados, como en el templo. Allí si que había organización. Mierda si te extraño templo, tendrían que aprender tanto de ti.</span>— Karamaru mantenía unas quejas que últimamente se repetían más de lo quisiese y todo apuntaba a que no tardaría mucho en pegarse una vuelta por allí después de tanto tiempo.<br />
<br />
Enfrascado en sus penas no pudo evitar a una figura negra que pasaba a gran velocidad y se desestabilizó, mas sin caer, con el choque. Karamaru se apresuró a disculparse pero una joven rubia se lo impidió al quitarse la capucha y empezar a hablar, comiéndose las palabras.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Ninja, ninja, shinobi, eres shinobi. Necesito ayuda, necesitamos ayuda.</span>— claramente había notado el hitai-ate que el calvo llevaba en la cintura. Él, mirándola impaciente.<br />
<br />
—<span style="color: salmon;" class="mycode_color">Mi hermano... Masao, las carretas y los caballos. Los perdimos, necesitamos ayuda, por favor.</span>— una ojeras oscuras y gigantes le daban una terrible apariencia— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Somos comerciantes, venimos de Yukio, y vimos... vimos...</span>— se tomó unos segundos en seguir— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">En la ciudad fantasma, allí vimos... mi hermano, necesitamos ayuda, él está en una colina cerca de la ciudad te está esperando, ayuda por favor, ya pedimos ayuda pero es urgente.</span><br />
<br />
La mujer hablaba más rápido de lo que podía teniendo una pronunciación extremadamente rara y, junto a su aspecto preocupante, le generaba al monje una gran molestia. Sus oraciones incompletas junto a información faltante dejaban grandes incógnitas pero antes de que pudiese siquiera apelar la rubia salió corriendo un busca de otro como él.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">***</div></i></div>
<br />
Kae, por su parte, al igual que su hermana recorría las calles de Amegakure a paso apurado buscando aquello que le enseñaron para cuando estuviese en problemas, la banda metálica con el símbolo de la aldea. Ataviada con una túnica negra sin capucha esquivaba a las personas hasta que vio una cabellera azulada a lo lejos con lo que tanto andaba buscando. La emoción de encontrarlo, junto a su horrible aspecto por la falta de sueño, provocaban una primera impresión un tanto asustadiza.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Ayuda</span>— fueron sus primeras palabras tras ponerse cara a cara frente a Amedama Daruu, casi pegándose a su cuerpo e invadiendo su espacio personal. Sus ojeras eran peores que las de su rubia hermana, pero su voz y ritmo, a pesar de tembloroso, eran mucho más calmos.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Eres un ninja, necesito tu ayuda. Dejamos un pedido en el edificio de la Arashikage pero es urgente, perdimos a nuestro hermano y nuestras cosas en la ciudad fantasma. Vimos...</span>— la mujer se estremeció— <span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Necesitamos que nos ayudes, mi hermano, mi <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">otro</span> hermano está en una alta colina cerca de la ciudad. Ayuda, por favor, ayuda.</span><br />
<br />
Y Kae salió corriendo en busca de un nuevo hombre o mujer dispuesto a ayudarla. No había tiempo de tratar de convencer, necesitaban encontrar a alguien lo antes posible. Si los shinobi se dirigían al Edificio de la Arashikage, podrían comprobar claramente que el pedido existía exactamente con las mismas descripciones que las apuradas mujeres trataron de describirles.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Bajo miradas fantasmales]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-bajo-miradas-fantasmales</link>
			<pubDate>Tue, 27 Mar 2018 01:15:52 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=12">Karamaru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-bajo-miradas-fantasmales</guid>
			<description><![CDATA[Un bostezo con las primeras luces opacas de la mañanas, que apenas si se filtraban bajo el nublado cielo de Amegakure, fue lo primero que pudo hacer el monje sin siquiera separar sus pestañas. Sus últimos días estaban siendo tranquilos a pesar de no haber aflojado con su entrenamiento, pero era una realidad que se estaba estancando bastante en sus deberes como shinobi y en su hobby de conocer cada rincón del continente.<br />
<br />
Mientras se higienizaba, se vestía y desayunaba, su mente iba paso a paso atravesando el planeamiento del día. Ir de compras, entrenar, tal vez ir la costa a nadar un poco, y tal vez al final del día ir al edificio de la Arashikage a pedir una futura misión. Pero mientras calentaba el agua para el té, fue cuando miró por primera vez la puerta de su pequeño departamento en una de las tantas torres de la ciudad. Un papel yacía ahí, pegado. <br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«Pero qué mierda...»</span><br />
<br />
Y es que lo extraño era justamente eso. El cuadrado blanco escrito estaba dentro, dejando sin lugar a duda la conclusión de que alguien había estado adentro.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Shinobi Habaki Karamaru, se requiere su presencia en las afueras de la ciudad fantasma para hacer un encargo extra-oficial en el cumplimiento de su deber.<br />
<br />
Preséntese a la brevedad en el punto marcado en el mapa para recibir información detallada.</i></div>
<br />
¿Encargo extra-oficial? Nunca había escuchado algo así en su corta carrera, y tampoco de recibirlos de esa manera, con un intruso nocturno. Aún así tomó la nota y en su reverso podía ver un mapa de poca amplitud que mostraba un gran área, y casi en el centro un pequeño punto negro de tinta más o menos fresca.<br />
<br />
La veracidad de la nota era incierta, pero tanto la curiosidad del calvo como el posible incumplimiento de su deber lo persiguieron durante una hora hasta que decidió que era tiempo de partir. Tomó su mochila, marrón y cuadrada con sus provisiones ya listas, y salió de Amegakure a paso firme y rápido.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">***</div></i></div>
<br />
Por su parte, Shijima recibiría la misma nota, pero recitando <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Kunoichi Senju Shijima"</span>, en exactamente las mismas extrañas condiciones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un bostezo con las primeras luces opacas de la mañanas, que apenas si se filtraban bajo el nublado cielo de Amegakure, fue lo primero que pudo hacer el monje sin siquiera separar sus pestañas. Sus últimos días estaban siendo tranquilos a pesar de no haber aflojado con su entrenamiento, pero era una realidad que se estaba estancando bastante en sus deberes como shinobi y en su hobby de conocer cada rincón del continente.<br />
<br />
Mientras se higienizaba, se vestía y desayunaba, su mente iba paso a paso atravesando el planeamiento del día. Ir de compras, entrenar, tal vez ir la costa a nadar un poco, y tal vez al final del día ir al edificio de la Arashikage a pedir una futura misión. Pero mientras calentaba el agua para el té, fue cuando miró por primera vez la puerta de su pequeño departamento en una de las tantas torres de la ciudad. Un papel yacía ahí, pegado. <br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«Pero qué mierda...»</span><br />
<br />
Y es que lo extraño era justamente eso. El cuadrado blanco escrito estaba dentro, dejando sin lugar a duda la conclusión de que alguien había estado adentro.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Shinobi Habaki Karamaru, se requiere su presencia en las afueras de la ciudad fantasma para hacer un encargo extra-oficial en el cumplimiento de su deber.<br />
<br />
Preséntese a la brevedad en el punto marcado en el mapa para recibir información detallada.</i></div>
<br />
¿Encargo extra-oficial? Nunca había escuchado algo así en su corta carrera, y tampoco de recibirlos de esa manera, con un intruso nocturno. Aún así tomó la nota y en su reverso podía ver un mapa de poca amplitud que mostraba un gran área, y casi en el centro un pequeño punto negro de tinta más o menos fresca.<br />
<br />
La veracidad de la nota era incierta, pero tanto la curiosidad del calvo como el posible incumplimiento de su deber lo persiguieron durante una hora hasta que decidió que era tiempo de partir. Tomó su mochila, marrón y cuadrada con sus provisiones ya listas, y salió de Amegakure a paso firme y rápido.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">***</div></i></div>
<br />
Por su parte, Shijima recibiría la misma nota, pero recitando <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Kunoichi Senju Shijima"</span>, en exactamente las mismas extrañas condiciones.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Perdido en...vaya uno a saber donde]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-perdido-en-vaya-uno-a-saber-donde</link>
			<pubDate>Sun, 31 Dec 2017 23:00:23 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Masaki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-perdido-en-vaya-uno-a-saber-donde</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Esto no se parece a lo que padre me describió como Shinogi-To»</span><br />
<br />
Masaki se encontraba perdido en el país de la Tormenta, para ser más exacto el genin de Kusagakure se encontraba en la gigantesca ciudad. Maravillado con lo grande que es la ciudad y por la altura de sus edificios, pero a su vez se encontraba     desilusionado por todo el deterioro de la ciudad, ademas de que hasta en ese momento no había podido encontrar a nadie por la ciudad. Estaba empeñado en que podía encontrar una posada ya que estaba anocheciendo y no le apetecía pasar la noche en un edificio abandonado quedando expuesto a cualquier cosa que pudiera pasar, ademas de por ahora solo había una leve llovizna.<br />
<br />
Cuando por fin puedo ver a un par de sujetos los cuales estaban sentados en una escalera que se ubicaba frente a uno de esos rascacielos abandonados. —<span style="color: MediumOrchid;" class="mycode_color">Disculpen pero me podrían decir ¿donde puedo encontrar una posada por aquí?</span>— Masaki les pregunto amable y respetuosamente, pero recibió una respuesta inesperada.  —<span style="color: gold;" class="mycode_color">Vete al diablo, no queremos extranjeros por aquí</span>— El genin simplemente siguió adelante sin decirle alguna palabra mas, sin siquiera mirarlos.<br />
<br />
<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Pero que agradable bienvenida... no entiendo por que fueron tan agresivos, ¿sera alguna forma de desahogarse por la decadencia de este lugar?»</span><br />
<br />
Tan solo un par de minutos después logro ver a otra persona caminando, en este caso era una mujer adulta.  —<span style="color: MediumOrchid;" class="mycode_color">Perdona pero puedes decir ¿donde puedo encontrar una posada por aquí?</span>— Dibujando una sonrisa en su cara e intentado ser amable pero tampoco funciono ya que la mujer lo miro fijo a los ojos por un par de segundo pero lo ignoro completamente y siguió su camino.<br />
<br />
<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Que gente más amigable la de este país... si no fuera porque tengo que ir a buscar el encargo de mi padre en Shinogi-To me iría inmediatamente de este lugar.»</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Esto no se parece a lo que padre me describió como Shinogi-To»</span><br />
<br />
Masaki se encontraba perdido en el país de la Tormenta, para ser más exacto el genin de Kusagakure se encontraba en la gigantesca ciudad. Maravillado con lo grande que es la ciudad y por la altura de sus edificios, pero a su vez se encontraba     desilusionado por todo el deterioro de la ciudad, ademas de que hasta en ese momento no había podido encontrar a nadie por la ciudad. Estaba empeñado en que podía encontrar una posada ya que estaba anocheciendo y no le apetecía pasar la noche en un edificio abandonado quedando expuesto a cualquier cosa que pudiera pasar, ademas de por ahora solo había una leve llovizna.<br />
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Cuando por fin puedo ver a un par de sujetos los cuales estaban sentados en una escalera que se ubicaba frente a uno de esos rascacielos abandonados. —<span style="color: MediumOrchid;" class="mycode_color">Disculpen pero me podrían decir ¿donde puedo encontrar una posada por aquí?</span>— Masaki les pregunto amable y respetuosamente, pero recibió una respuesta inesperada.  —<span style="color: gold;" class="mycode_color">Vete al diablo, no queremos extranjeros por aquí</span>— El genin simplemente siguió adelante sin decirle alguna palabra mas, sin siquiera mirarlos.<br />
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<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Pero que agradable bienvenida... no entiendo por que fueron tan agresivos, ¿sera alguna forma de desahogarse por la decadencia de este lugar?»</span><br />
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Tan solo un par de minutos después logro ver a otra persona caminando, en este caso era una mujer adulta.  —<span style="color: MediumOrchid;" class="mycode_color">Perdona pero puedes decir ¿donde puedo encontrar una posada por aquí?</span>— Dibujando una sonrisa en su cara e intentado ser amable pero tampoco funciono ya que la mujer lo miro fijo a los ojos por un par de segundo pero lo ignoro completamente y siguió su camino.<br />
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<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Que gente más amigable la de este país... si no fuera porque tengo que ir a buscar el encargo de mi padre en Shinogi-To me iría inmediatamente de este lugar.»</span>]]></content:encoded>
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