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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Sendōshi]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 23:06:53 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[El florecer del loto]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-florecer-del-loto</link>
			<pubDate>Thu, 15 Sep 2022 23:59:10 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-florecer-del-loto</guid>
			<description><![CDATA[Tras haber pasado varias horas por la noche despierta con el objetivo de cumplir su misión, Ren tomó posteriormente un tren con el objetivo de llegar pronto a la villa. Pero estaba tan adormecida que había olvidado el hecho de que no necesitaba hacer eso, pues estaba a alguna hora caminando. <br />
<br />
Sin embargo, tal vez por caprichos del destino, acabó en un expreso que la dejó en Tanzaku Gai, y no pudo evitar sentir la necesidad de volver al Valle de los Dojos donde perdió de vista el amor de su vida durante varios meses sin saber de ella. Pensó que aquello era una mala idea, que simplemente esperara el próximo tren que la llevara de vuelta y poco más; pero, por otro lado, quería volver allí donde, entre una desgracia y otra, acabó quedando encandilada.<br />
<br />
Había pasado bastante tiempo, por lo que las calles habían tomado su estado y ánimo habitual. Aunque tal vez sería bastante normal qué gran parte de la población no se sintiera tan segura y se hubieran mudado a otro lugar.<br />
<br />
Rememorando un poco su estancia, Ren vistió un kimono blanco en su interior con un haori completamente negro por encima junto a su espada en la cintura. Era como un samurai o ronin de sus libros, aunque esta llevaba una coleta lateral con un lazo de colores azuleas y blancos, y una pequeña pinza en su flequillo con una pequeña estrella de cinco puntas redondeada amarilla.<br />
<br />
¿Donde debía ir ahora?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tras haber pasado varias horas por la noche despierta con el objetivo de cumplir su misión, Ren tomó posteriormente un tren con el objetivo de llegar pronto a la villa. Pero estaba tan adormecida que había olvidado el hecho de que no necesitaba hacer eso, pues estaba a alguna hora caminando. <br />
<br />
Sin embargo, tal vez por caprichos del destino, acabó en un expreso que la dejó en Tanzaku Gai, y no pudo evitar sentir la necesidad de volver al Valle de los Dojos donde perdió de vista el amor de su vida durante varios meses sin saber de ella. Pensó que aquello era una mala idea, que simplemente esperara el próximo tren que la llevara de vuelta y poco más; pero, por otro lado, quería volver allí donde, entre una desgracia y otra, acabó quedando encandilada.<br />
<br />
Había pasado bastante tiempo, por lo que las calles habían tomado su estado y ánimo habitual. Aunque tal vez sería bastante normal qué gran parte de la población no se sintiera tan segura y se hubieran mudado a otro lugar.<br />
<br />
Rememorando un poco su estancia, Ren vistió un kimono blanco en su interior con un haori completamente negro por encima junto a su espada en la cintura. Era como un samurai o ronin de sus libros, aunque esta llevaba una coleta lateral con un lazo de colores azuleas y blancos, y una pequeña pinza en su flequillo con una pequeña estrella de cinco puntas redondeada amarilla.<br />
<br />
¿Donde debía ir ahora?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Camino largo y a paso lento]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-camino-largo-y-a-paso-lento</link>
			<pubDate>Mon, 12 Apr 2021 04:59:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1144">Nara Jun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-camino-largo-y-a-paso-lento</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Es demasiado lejos…</span><br />
<br />
—<span style="color: IndianRed;" class="mycode_color">Siempre te quejas de todo, eh. Encima que te doy una recomendación.</span> — le dio un sorbo más al contenido del vaso. —<span style="color: IndianRed;" class="mycode_color">Lo puedes tomar como un descanso, pero quizás puedas aprender cosas allí. También te puede ayudar a pensar sobre todo lo que te está pasando. Ya sabes. Estar sola, lejos de todo el ambiente de casa. Quizás eso te aporte algo.</span><br />
<br />
—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Bueno bueno, ya entendí. Voy a ir a ver qué tal.</span> — se levantó, enérgica, de la silla y con el índice le apuntaba incriminatoriamente. —<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Pero si voy para nada te vas a arrepentir, ¿entendido?</span><br />
<br />
Shirō apartó la mano de la chica y se echó a reír.<br />
<br />
—<span style="color: IndianRed;" class="mycode_color">Si llegas a “ir para nada”, seguramente termines gastando todo tu tiempo en ocio, como lo haces aquí. Así que tampoco vas a perder mucho que digamos.</span><br />
<br />
—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Si si, como digas…</span><br />
<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">. . .</div></i></div>
<br />
<br />
La cara de Jun cuando bajó del tren lo decía todo. No pasaba muy bien los viajes y ese no se le hizo pasajero. Con unas visibles ojeras en su cara y un paso lento, se adentraba hacia el centro del Valle de los Dojos. Específicamente, hacia capital de aquel lugar.<br />
<br />
—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Sueño. Sueño. Sueño.</span><br />
<br />
Se escuchaban entre sus susurros. Quejándose sola, casi preguntándose hacia ella misma ¿Qué cojones hacía en ese lugar tan temprano?<br />
<br />
Otra cosa no, pero no se podía quejar del lugar que estaba recorriendo. Mucho paisaje verde, montañas y un ambiente llamativo, decorado con esos dichosos dojos que contrastaban tan bien con el lugar. No era solo eso, se podía palpar un aire diferente y una tranquilidad de la que ella no estaba acostumbrada.<br />
<br />
Al llegar a Sendōshi, se perdió un poco todo ese ambiente más sereno, además de que el caudal de gente era algo mayor. El área comercial era bastante amplia y con todo lo que un turista podía pedir.<br />
<br />
<span style="color: GoldenRod;" class="mycode_color">«Claro, ocio.»</span><br />
<br />
Recordó inmediatamente a su hermano cuando le hablaba del lugar y se le escapó una sonrisa. Con la fachada de ser un lugar bastante tranquilo, en su capital también alberga su zona turística, para que este sea un punto en común para viajeros con varios gustos. <br />
<br />
La indecisa Nara, luego de pasear unos escasos minutos por varios establecimientos del área comercial, se detuvo a pensar, poniendo su mano en la barbilla y mirando a un punto fijo. Recorrer un rato por ahí y conocer a fondo la capital o, simplemente, comer algo para luego adentrarse hacia otras localidades alrededor de Sendōshi. Esa era la gran incógnita.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Es demasiado lejos…</span><br />
<br />
—<span style="color: IndianRed;" class="mycode_color">Siempre te quejas de todo, eh. Encima que te doy una recomendación.</span> — le dio un sorbo más al contenido del vaso. —<span style="color: IndianRed;" class="mycode_color">Lo puedes tomar como un descanso, pero quizás puedas aprender cosas allí. También te puede ayudar a pensar sobre todo lo que te está pasando. Ya sabes. Estar sola, lejos de todo el ambiente de casa. Quizás eso te aporte algo.</span><br />
<br />
—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Bueno bueno, ya entendí. Voy a ir a ver qué tal.</span> — se levantó, enérgica, de la silla y con el índice le apuntaba incriminatoriamente. —<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Pero si voy para nada te vas a arrepentir, ¿entendido?</span><br />
<br />
Shirō apartó la mano de la chica y se echó a reír.<br />
<br />
—<span style="color: IndianRed;" class="mycode_color">Si llegas a “ir para nada”, seguramente termines gastando todo tu tiempo en ocio, como lo haces aquí. Así que tampoco vas a perder mucho que digamos.</span><br />
<br />
—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Si si, como digas…</span><br />
<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">. . .</div></i></div>
<br />
<br />
La cara de Jun cuando bajó del tren lo decía todo. No pasaba muy bien los viajes y ese no se le hizo pasajero. Con unas visibles ojeras en su cara y un paso lento, se adentraba hacia el centro del Valle de los Dojos. Específicamente, hacia capital de aquel lugar.<br />
<br />
—<span style="color: BlueViolet;" class="mycode_color">Sueño. Sueño. Sueño.</span><br />
<br />
Se escuchaban entre sus susurros. Quejándose sola, casi preguntándose hacia ella misma ¿Qué cojones hacía en ese lugar tan temprano?<br />
<br />
Otra cosa no, pero no se podía quejar del lugar que estaba recorriendo. Mucho paisaje verde, montañas y un ambiente llamativo, decorado con esos dichosos dojos que contrastaban tan bien con el lugar. No era solo eso, se podía palpar un aire diferente y una tranquilidad de la que ella no estaba acostumbrada.<br />
<br />
Al llegar a Sendōshi, se perdió un poco todo ese ambiente más sereno, además de que el caudal de gente era algo mayor. El área comercial era bastante amplia y con todo lo que un turista podía pedir.<br />
<br />
<span style="color: GoldenRod;" class="mycode_color">«Claro, ocio.»</span><br />
<br />
Recordó inmediatamente a su hermano cuando le hablaba del lugar y se le escapó una sonrisa. Con la fachada de ser un lugar bastante tranquilo, en su capital también alberga su zona turística, para que este sea un punto en común para viajeros con varios gustos. <br />
<br />
La indecisa Nara, luego de pasear unos escasos minutos por varios establecimientos del área comercial, se detuvo a pensar, poniendo su mano en la barbilla y mirando a un punto fijo. Recorrer un rato por ahí y conocer a fondo la capital o, simplemente, comer algo para luego adentrarse hacia otras localidades alrededor de Sendōshi. Esa era la gran incógnita.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[De tal sensei tal astilla]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-de-tal-sensei-tal-astilla</link>
			<pubDate>Wed, 20 May 2020 13:09:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-de-tal-sensei-tal-astilla</guid>
			<description><![CDATA[Hana se despertó de la segunda noche que pasaba ingresada con la cabeza embotellada, los ojos sensibles y un sabor asqueroso en la boca. Supuso que era culpa de tanta medicación. Por suerte, si no la liaba más, ese día le darían el alta. También supuso que Eri estaba mal, porque no había venido a verla, ¿o sí? Los recuerdos del día anterior estaban muy nublados. Todo por tener el autocontrol de una patata adicta al omoide. Los pedazos de memorias que se iban abriendo le gustaban cada vez menos. Llamó a la enfermera para que le trajese algo de agua. <br />
<br />
Un enfermero le trajo una jarra entera con varios vasos y los dejó en la mesita de noche. Hana ya se había ganado la libertad, así que ya no tenía nada inmovilizado, ni siquiera la pierna, que ahora podía mover aunque aún tenía un ligero vendaje donde estaba el corte. Se sirvió con cuidado y se tragó todo el agua de golpe. La cabeza aún le daba vueltas. <br />
<br />
Entre estar ingresada y no recordar nada del día anterior, apenas tenía información sobre los combates. ¿Y si había pasado algo y ella se había pasado el día medicada? Eri ya había sido una loca incauta en el primer combate, si el segundo había sido aún más duro, igual tendría que haber ido a sacarla del ring con espatula. Datsue no la preocupaba. Takumi no había vuelto a saber de él desde antes del primer combate, ¿cómo podía ser tan mala compañera? Reiji, bueno, al menos sabía que Reiji estaba bien. ¿Y Ren? <br />
<br />
Recordó algunas escenas del día anterior y casi se atragantó con el agua. Ay, Shiona-sama, ¿por qué me dejas hacer estas cosas?<br />
<br />
Como siempre desde que estaba ingresada, solo le quedaba esperar. El enfermero le había dicho que su médica se pasaría en unas horas, antes de comer, afirmó. Hana esperaba esperanzada que fuese antes de comer, así se libraba de esa comida insipida de hospital.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hana se despertó de la segunda noche que pasaba ingresada con la cabeza embotellada, los ojos sensibles y un sabor asqueroso en la boca. Supuso que era culpa de tanta medicación. Por suerte, si no la liaba más, ese día le darían el alta. También supuso que Eri estaba mal, porque no había venido a verla, ¿o sí? Los recuerdos del día anterior estaban muy nublados. Todo por tener el autocontrol de una patata adicta al omoide. Los pedazos de memorias que se iban abriendo le gustaban cada vez menos. Llamó a la enfermera para que le trajese algo de agua. <br />
<br />
Un enfermero le trajo una jarra entera con varios vasos y los dejó en la mesita de noche. Hana ya se había ganado la libertad, así que ya no tenía nada inmovilizado, ni siquiera la pierna, que ahora podía mover aunque aún tenía un ligero vendaje donde estaba el corte. Se sirvió con cuidado y se tragó todo el agua de golpe. La cabeza aún le daba vueltas. <br />
<br />
Entre estar ingresada y no recordar nada del día anterior, apenas tenía información sobre los combates. ¿Y si había pasado algo y ella se había pasado el día medicada? Eri ya había sido una loca incauta en el primer combate, si el segundo había sido aún más duro, igual tendría que haber ido a sacarla del ring con espatula. Datsue no la preocupaba. Takumi no había vuelto a saber de él desde antes del primer combate, ¿cómo podía ser tan mala compañera? Reiji, bueno, al menos sabía que Reiji estaba bien. ¿Y Ren? <br />
<br />
Recordó algunas escenas del día anterior y casi se atragantó con el agua. Ay, Shiona-sama, ¿por qué me dejas hacer estas cosas?<br />
<br />
Como siempre desde que estaba ingresada, solo le quedaba esperar. El enfermero le había dicho que su médica se pasaría en unas horas, antes de comer, afirmó. Hana esperaba esperanzada que fuese antes de comer, así se libraba de esa comida insipida de hospital.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Las marcas que nos quedan]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-las-marcas-que-nos-quedan</link>
			<pubDate>Wed, 20 May 2020 09:08:19 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-las-marcas-que-nos-quedan</guid>
			<description><![CDATA[Un par de horas. Es lo que había dicho la enfermera que tendría que esperar para ver a Hana. Tras el combate, la había acompañado a visitar al equipo medico, y estos, habían decidido trasladarla al hospital. <br />
<br />
También dijeron que era mejor que yo me quedase a que me revisaran la herida en el pecho. La marca del Rasengan. Algo que, con el ugawi rasgado, no es que pudiera ocultar.  Pero esa marca desaparecería sola en un rato. Así que pasé.<br />
<br />
Lo mejor que podía hacer en ese rato era buscar un Ugawi nuevo en alguna tienda cercana, y luego algo de comer para reponer fuerzas. Y quizás tenia llevarle algo a Hana, seguro que también lo necesitaba. <br />
<br />
¿El qué? Pues era muy difícil elegir comida para alguien cuyos gustos no conocías. Yo había cogido para mi unas bolas de pulpo en un puesto callejero después de conseguir ropa nueva, pero no a todos les gustaba el pulpo.<br />
<br />
 ¿Chocolate quizás? A todo el mundo le gustaba el chocolate, y el azúcar seria bueno después de gastar tanta energía. O quizás no. ¿Fruta?  Si, eso parecía una buena idea, ¿Pero cuál? Igual que el pulpo, no a todo el mundo le gustan las manzanas.<br />
<br />
Acabé por coger una cesta con fruta variada y un par de tabletas de chocolate. Con alguna cosa tenía que acertar, y si no... Bueno, seguro que algo podría hacer.<br />
<br />
Volví al hospital una vez pasadas las horas que la enfermera había indicado. Hana había salido con un par de heridas feas, pero no eran tan graves ¿No? El corte había sido feo, pero no era muy profundo, y la herida del pecho era una quemadura, pero tampoco excesivamente grave.<br />
<br />
Cuando me dejaron pasar, llamé a la puerta antes de entrar. Igual estaba dormida, o quizás en una situación vergonzosa, así que mejor avisar que entrar de golpe.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Se puede?</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un par de horas. Es lo que había dicho la enfermera que tendría que esperar para ver a Hana. Tras el combate, la había acompañado a visitar al equipo medico, y estos, habían decidido trasladarla al hospital. <br />
<br />
También dijeron que era mejor que yo me quedase a que me revisaran la herida en el pecho. La marca del Rasengan. Algo que, con el ugawi rasgado, no es que pudiera ocultar.  Pero esa marca desaparecería sola en un rato. Así que pasé.<br />
<br />
Lo mejor que podía hacer en ese rato era buscar un Ugawi nuevo en alguna tienda cercana, y luego algo de comer para reponer fuerzas. Y quizás tenia llevarle algo a Hana, seguro que también lo necesitaba. <br />
<br />
¿El qué? Pues era muy difícil elegir comida para alguien cuyos gustos no conocías. Yo había cogido para mi unas bolas de pulpo en un puesto callejero después de conseguir ropa nueva, pero no a todos les gustaba el pulpo.<br />
<br />
 ¿Chocolate quizás? A todo el mundo le gustaba el chocolate, y el azúcar seria bueno después de gastar tanta energía. O quizás no. ¿Fruta?  Si, eso parecía una buena idea, ¿Pero cuál? Igual que el pulpo, no a todo el mundo le gustan las manzanas.<br />
<br />
Acabé por coger una cesta con fruta variada y un par de tabletas de chocolate. Con alguna cosa tenía que acertar, y si no... Bueno, seguro que algo podría hacer.<br />
<br />
Volví al hospital una vez pasadas las horas que la enfermera había indicado. Hana había salido con un par de heridas feas, pero no eran tan graves ¿No? El corte había sido feo, pero no era muy profundo, y la herida del pecho era una quemadura, pero tampoco excesivamente grave.<br />
<br />
Cuando me dejaron pasar, llamé a la puerta antes de entrar. Igual estaba dormida, o quizás en una situación vergonzosa, así que mejor avisar que entrar de golpe.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Se puede?</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Culito de rana]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-culito-de-rana</link>
			<pubDate>Tue, 19 May 2020 10:58:42 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-culito-de-rana</guid>
			<description><![CDATA[En una de las habitaciones del hospital se encontraba Hana tumbada sobre la camilla. Vestida con la tipica bata de hospital y con varios sitios vendados pero sin sangre en zonas visibles. Sin embargo, tenía la pierna vendada casi por completo e inmovilizada con una polea que la obligaba a tenerla ligeramente doblada todo el rato. Además, también tenía vendada la frente, lo cual le daba un aspecto algo más lastimoso a la genin, ahora dormida. Toda la zona del abdomen era la más afectada por el vendaje, pero se ocultaba bajo las sabanas y bajo la bata.<br />
<br />
Lo más extraño era ver que cada uno de sus brazos estaba inmovilizado contra una de las barandillas que había a cada lado de la camilla, el brazo izquierdo, donde tenía insertada una vía, estaba inmovilizado por la muñeca y por el codo, el derecho solo por la muñeca. <br />
<br />
La habitación no era nada del otro mundo, había una pequeña ventana, una pequeña mesita de noche al lado de la camilla y una silla para que los acompañantes se sentasen. <br />
<br />
Era primera hora de la mañana así que en breves aparecería la enfermera de turno a despertar a Hana y comprobar si podía desayunar sola, también era cuando se permitía a las visitas entrar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En una de las habitaciones del hospital se encontraba Hana tumbada sobre la camilla. Vestida con la tipica bata de hospital y con varios sitios vendados pero sin sangre en zonas visibles. Sin embargo, tenía la pierna vendada casi por completo e inmovilizada con una polea que la obligaba a tenerla ligeramente doblada todo el rato. Además, también tenía vendada la frente, lo cual le daba un aspecto algo más lastimoso a la genin, ahora dormida. Toda la zona del abdomen era la más afectada por el vendaje, pero se ocultaba bajo las sabanas y bajo la bata.<br />
<br />
Lo más extraño era ver que cada uno de sus brazos estaba inmovilizado contra una de las barandillas que había a cada lado de la camilla, el brazo izquierdo, donde tenía insertada una vía, estaba inmovilizado por la muñeca y por el codo, el derecho solo por la muñeca. <br />
<br />
La habitación no era nada del otro mundo, había una pequeña ventana, una pequeña mesita de noche al lado de la camilla y una silla para que los acompañantes se sentasen. <br />
<br />
Era primera hora de la mañana así que en breves aparecería la enfermera de turno a despertar a Hana y comprobar si podía desayunar sola, también era cuando se permitía a las visitas entrar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los colores no importan si la película está en blanco y negro]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-los-colores-no-importan-si-la-pelicula-esta-en-blanco-y-negro</link>
			<pubDate>Sat, 16 May 2020 18:48:56 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-los-colores-no-importan-si-la-pelicula-esta-en-blanco-y-negro</guid>
			<description><![CDATA[Ya había pasado casi una semana desde la segunda ronda del torneo, semana que Daigo no había desaprovechado en lo más mínimo, entrenando cada día sin falta. Por suerte, al contrario que el resto de participantes él no había tenido que recuperarse de un duro combate antes de poder retomar su entrenamiento.<br />
<br />
No le había ido precisamente bien durante la primera ronda y en la segunda ni siquiera tuvo la oportunidad de pelear, pero al menos le había servido para que su pelo volviera a crecer un poco. A este ritmo volvería a ser tan guapo como siempre para la tercera ronda, que era más bien normalito, pero algo es algo.<br />
<br />
Aunque su entrenamiento era estricto, no serviría de nada sin una buena dieta para acompañarlo, es por eso que el chico ese día se encontraba en el área comercial de Sendōshi.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«No debería haber ido a ese restaurante con Yota-kun y Sagisō-chan»</span></span> pensó mientras revisaba la bolsita donde guardaba su dinero.<br />
<br />
Tenía que conseguir que le durara hasta el final del evento, pero también tenía que seguir la dieta que le había recomendado Shiten. ¿Qué podía hacer? No quería hacer que sus padres tuvieran que enviarle nada, pero necesitaba hacerse tan fuerte como podía.<br />
<br />
Especialmente cuando sabía contra quien pelearía en la siguiente ronda.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ya había pasado casi una semana desde la segunda ronda del torneo, semana que Daigo no había desaprovechado en lo más mínimo, entrenando cada día sin falta. Por suerte, al contrario que el resto de participantes él no había tenido que recuperarse de un duro combate antes de poder retomar su entrenamiento.<br />
<br />
No le había ido precisamente bien durante la primera ronda y en la segunda ni siquiera tuvo la oportunidad de pelear, pero al menos le había servido para que su pelo volviera a crecer un poco. A este ritmo volvería a ser tan guapo como siempre para la tercera ronda, que era más bien normalito, pero algo es algo.<br />
<br />
Aunque su entrenamiento era estricto, no serviría de nada sin una buena dieta para acompañarlo, es por eso que el chico ese día se encontraba en el área comercial de Sendōshi.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«No debería haber ido a ese restaurante con Yota-kun y Sagisō-chan»</span></span> pensó mientras revisaba la bolsita donde guardaba su dinero.<br />
<br />
Tenía que conseguir que le durara hasta el final del evento, pero también tenía que seguir la dieta que le había recomendado Shiten. ¿Qué podía hacer? No quería hacer que sus padres tuvieran que enviarle nada, pero necesitaba hacerse tan fuerte como podía.<br />
<br />
Especialmente cuando sabía contra quien pelearía en la siguiente ronda.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sobre moda, no hay nada escrito]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-sobre-moda-no-hay-nada-escrito</link>
			<pubDate>Wed, 06 May 2020 16:35:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-sobre-moda-no-hay-nada-escrito</guid>
			<description><![CDATA[Ayame alargó el brazo y cogió otra percha. De él pendía un vestido largo, blanco como la nieve, y la kunoichi lo miró con el ceño fruncido.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">¿Este?</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Sí.</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Pero, Kokuō, ¿cómo me voy a mover con esto en un combate? ¿Te has vuelto loca?</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Es bonito.</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Demasiado blanco, voy a parecer un fantasma con esto.</span>»</span> Suspiró con pesar, antes de volver a dejarlo donde estaba.<br />
<br />
Era el día siguiente a los combates de la primera ronda, y Ayame decidió darse una vuelta por Sendōshi. Su primera parada fue una tienda de ropa. Después de su combate contra Daruu, su indumentaria shinobi había quedado completamente inutilizable, por lo que debía buscarse un nuevo atuendo de acuerdo a sus necesidades. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Benri-ya</span> era una tienda más bien modesta, pero muy acogedora, de la que se encargaban dos hermanas. Al parecer vendían ropa confeccionada por ellas mismas, por lo que las prendas iban cambiando diariamente y no había dos iguales. Ayame debía admitir que tenían un catálogo bonito y asequible de precio. El problema era, precisamente, la opinión de Kokuō: Ayame y ella parecían bastante opuestas en cuanto a gustos de ropa. La kunoichi buscaba algo parecido al uniforme que estaba acostumbrada a utilizar, pero el bijū parecía empeñada en odiar el color: todo lo que sugería que se probara era absolutamente blanco. Y lo último que quería Ayame era comenzar a vestir con su hermano.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ayame alargó el brazo y cogió otra percha. De él pendía un vestido largo, blanco como la nieve, y la kunoichi lo miró con el ceño fruncido.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">¿Este?</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Sí.</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Pero, Kokuō, ¿cómo me voy a mover con esto en un combate? ¿Te has vuelto loca?</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: navajowhite; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Es bonito.</span>»</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Demasiado blanco, voy a parecer un fantasma con esto.</span>»</span> Suspiró con pesar, antes de volver a dejarlo donde estaba.<br />
<br />
Era el día siguiente a los combates de la primera ronda, y Ayame decidió darse una vuelta por Sendōshi. Su primera parada fue una tienda de ropa. Después de su combate contra Daruu, su indumentaria shinobi había quedado completamente inutilizable, por lo que debía buscarse un nuevo atuendo de acuerdo a sus necesidades. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Benri-ya</span> era una tienda más bien modesta, pero muy acogedora, de la que se encargaban dos hermanas. Al parecer vendían ropa confeccionada por ellas mismas, por lo que las prendas iban cambiando diariamente y no había dos iguales. Ayame debía admitir que tenían un catálogo bonito y asequible de precio. El problema era, precisamente, la opinión de Kokuō: Ayame y ella parecían bastante opuestas en cuanto a gustos de ropa. La kunoichi buscaba algo parecido al uniforme que estaba acostumbrada a utilizar, pero el bijū parecía empeñada en odiar el color: todo lo que sugería que se probara era absolutamente blanco. Y lo último que quería Ayame era comenzar a vestir con su hermano.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Dos mitades]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-dos-mitades</link>
			<pubDate>Tue, 21 Apr 2020 22:39:46 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-dos-mitades</guid>
			<description><![CDATA[Los participantes del torneo también teníamos permitido salir de nuestras respectivas residencias y explorar los alrededores del valle. Hasta después del primer combate, yo no había salido a explorar. <br />
<br />
En realidad, había ido a la ciudad para despejarme un poco. Si, hablar con Datsue me había ayudado a pasar página, pero a veces aún me sentía algo culpable. Pero por mucho que me repitiera a mi mismo que no fue a propósito, nada iba a cambiar lo sucedido. <br />
<br />
¿La verdad? Pensaba que caminar por aquellas calles llenas de gente y desconocidos, mientras miraba alguna tienda por si encontraba alguna cosa que me gustase para el barco, me iba a ayudar a terminar de despejarme. <br />
<br />
Sin embargo, a veces tenía la extraña sensación de que la gente me miraba con mala cara, pero seguramente era solo cosa mía. Algo provocado por la culpa que todavía no había logrado arrancarme.<br />
<br />
Durante unos días incluso, había pensado en forjar una bandana nueva, y ofrecérsela a la delegación de Kusagakure como disculpa. Pero igual se lo tomaban como una afrenta o una burla.<br />
<br />
Aún así, mis pies me habían llevado a la zona donde vendían armas y utensilios.  Había descartado la idea de todas formas, así que no sabía muy bien que hacía en aquel lugar, pues ya no necesitaba comprar nada allí.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los participantes del torneo también teníamos permitido salir de nuestras respectivas residencias y explorar los alrededores del valle. Hasta después del primer combate, yo no había salido a explorar. <br />
<br />
En realidad, había ido a la ciudad para despejarme un poco. Si, hablar con Datsue me había ayudado a pasar página, pero a veces aún me sentía algo culpable. Pero por mucho que me repitiera a mi mismo que no fue a propósito, nada iba a cambiar lo sucedido. <br />
<br />
¿La verdad? Pensaba que caminar por aquellas calles llenas de gente y desconocidos, mientras miraba alguna tienda por si encontraba alguna cosa que me gustase para el barco, me iba a ayudar a terminar de despejarme. <br />
<br />
Sin embargo, a veces tenía la extraña sensación de que la gente me miraba con mala cara, pero seguramente era solo cosa mía. Algo provocado por la culpa que todavía no había logrado arrancarme.<br />
<br />
Durante unos días incluso, había pensado en forjar una bandana nueva, y ofrecérsela a la delegación de Kusagakure como disculpa. Pero igual se lo tomaban como una afrenta o una burla.<br />
<br />
Aún así, mis pies me habían llevado a la zona donde vendían armas y utensilios.  Había descartado la idea de todas formas, así que no sabía muy bien que hacía en aquel lugar, pues ya no necesitaba comprar nada allí.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Carmesí]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-carmesi</link>
			<pubDate>Sun, 19 Apr 2020 13:05:07 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-carmesi</guid>
			<description><![CDATA[Uchiha Datsue caminaba con resolución hacia el hospital, vestido como ya era costumbre en él con su chaqueta negra de solapas azules, su camiseta blanca por debajo y un pantalón largo y azul que terminaba en unas botas negras. El único carmesí que había en él era su cinturón, así como el pequeño símbolo del clan Uchiha que estaba dibujado en su mechero, colgado del cuello. <br />
<br />
A su lado, Hana. Ambos habían quedado en ir a visitar a Eri, dos días después de que se hubiese celebrado la primera ronda del torneo. El Uchiha tenía parte del labio inferior ligeramente morado, fruto de un golpe mal encajado contra Daigo. <br />
<br />
Tras preguntar en recepción por la habitación de Eri —cuarta planta, habitación 212—, empezaron a subir por las escaleras. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Nerviosa?</span> —preguntó, tanteando a la genin—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Eri estará estupendamente, seguro que sí.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Uchiha Datsue caminaba con resolución hacia el hospital, vestido como ya era costumbre en él con su chaqueta negra de solapas azules, su camiseta blanca por debajo y un pantalón largo y azul que terminaba en unas botas negras. El único carmesí que había en él era su cinturón, así como el pequeño símbolo del clan Uchiha que estaba dibujado en su mechero, colgado del cuello. <br />
<br />
A su lado, Hana. Ambos habían quedado en ir a visitar a Eri, dos días después de que se hubiese celebrado la primera ronda del torneo. El Uchiha tenía parte del labio inferior ligeramente morado, fruto de un golpe mal encajado contra Daigo. <br />
<br />
Tras preguntar en recepción por la habitación de Eri —cuarta planta, habitación 212—, empezaron a subir por las escaleras. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Nerviosa?</span> —preguntó, tanteando a la genin—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Eri estará estupendamente, seguro que sí.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Comida para pasar el caos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-comida-para-pasar-el-caos</link>
			<pubDate>Sat, 18 Apr 2020 22:32:19 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=851">Sagiso Ranko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-comida-para-pasar-el-caos</guid>
			<description><![CDATA[Aquel restaurante era un lugar grande, aproximadamente a la mitad de su capacidad, cuya iluminación hacía parecer que todo estaba en llamas, a pesar de que la temperatura no era tan alta ese día. Había una isla en el centro, donde un pequeño grupo de cocineros preparaba platillos para la barra que los rodeaba. Había una buena cantidad de mesas alrededor, con cómodos sillones para los comensales.<br />
<br />
Ranko y su hermana, Kuumi, fueron a una de las mesas de la derecha, al lado de una ventana. Ranko estaba ataviada con un yukata blanco con diseños florales plateados y obi a juego. Se notaban vendas alrededor de su antebrazo izquierdo y cubriendo parte de su hombro derecho y cuello. Pero lo que llamaba la atención, al menos a quien conociera a la kunoichi, era su cabello, pues no lo llevaba peinado en una trenza, como siempre, sino que lo llevaba suelto, tan libre como sus rizos podrían serlo.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">Y de veras que esa marioneta. ¡La hiciste añicos! Aunque no pude ver bien qué hiciste por aquella nube…</span> —La pelirroja llevaba una blusa esmeralda, muy similar a un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">qipao</span>, y pantalones ajustados a juego. Un par de gafas oscuras adornaba su peinado.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Yo… ahm… la pateé.</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¿¿Ah??</span><br />
<br />
Tomaron asiento. Las chicas quedaban perfectamente visibles al lado de la ventana. Ranko ya había pasado tiempo con sus padres, y Kuumi había insistido en llevar a comer a su hermana para celebrar su victoria en la primera ronda. No obstante, Ranko no lo consideraba una celebración al cien por ciento. Si bien no había visto el resto de los combates, su hermana sí, y se había enterado de varias cosas que le dejaron un terrible sabor de boca.<br />
<br />
Una camarera de expresión amable se acercó para dejarles sendos menús.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">Como sea, ¡Pasaste! ¡Demostraste lo que es capaz el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Conejo Blanco</span> de Kusagakure!</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">N-no crees que es… un poco… no sé… ¿Patético? El que intente… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">forzar</span> ese nombre?</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">Pff… ¿De qué hablas? Claro que no. ¿Crees que la gente se gana apodos de la nada? No, alguien comienza a llamarles así intencionalmente. ¡Confía en tu <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">manager</span>!</span> —Kuumi se apuntó a sí misma con ambos índices.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¿Mi qué?</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquel restaurante era un lugar grande, aproximadamente a la mitad de su capacidad, cuya iluminación hacía parecer que todo estaba en llamas, a pesar de que la temperatura no era tan alta ese día. Había una isla en el centro, donde un pequeño grupo de cocineros preparaba platillos para la barra que los rodeaba. Había una buena cantidad de mesas alrededor, con cómodos sillones para los comensales.<br />
<br />
Ranko y su hermana, Kuumi, fueron a una de las mesas de la derecha, al lado de una ventana. Ranko estaba ataviada con un yukata blanco con diseños florales plateados y obi a juego. Se notaban vendas alrededor de su antebrazo izquierdo y cubriendo parte de su hombro derecho y cuello. Pero lo que llamaba la atención, al menos a quien conociera a la kunoichi, era su cabello, pues no lo llevaba peinado en una trenza, como siempre, sino que lo llevaba suelto, tan libre como sus rizos podrían serlo.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">Y de veras que esa marioneta. ¡La hiciste añicos! Aunque no pude ver bien qué hiciste por aquella nube…</span> —La pelirroja llevaba una blusa esmeralda, muy similar a un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">qipao</span>, y pantalones ajustados a juego. Un par de gafas oscuras adornaba su peinado.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Yo… ahm… la pateé.</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¿¿Ah??</span><br />
<br />
Tomaron asiento. Las chicas quedaban perfectamente visibles al lado de la ventana. Ranko ya había pasado tiempo con sus padres, y Kuumi había insistido en llevar a comer a su hermana para celebrar su victoria en la primera ronda. No obstante, Ranko no lo consideraba una celebración al cien por ciento. Si bien no había visto el resto de los combates, su hermana sí, y se había enterado de varias cosas que le dejaron un terrible sabor de boca.<br />
<br />
Una camarera de expresión amable se acercó para dejarles sendos menús.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">Como sea, ¡Pasaste! ¡Demostraste lo que es capaz el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Conejo Blanco</span> de Kusagakure!</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">N-no crees que es… un poco… no sé… ¿Patético? El que intente… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">forzar</span> ese nombre?</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">Pff… ¿De qué hablas? Claro que no. ¿Crees que la gente se gana apodos de la nada? No, alguien comienza a llamarles así intencionalmente. ¡Confía en tu <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">manager</span>!</span> —Kuumi se apuntó a sí misma con ambos índices.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¿Mi qué?</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sonrisas desdibujadas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-sonrisas-desdibujadas</link>
			<pubDate>Thu, 09 Apr 2020 02:36:28 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-sonrisas-desdibujadas</guid>
			<description><![CDATA[Tras su enfrentamiento con Eri, el pobre Yotsuki apenas si había podido ingresar al hospital por su propio pie y con esporádicos temblores. Estaba tan apalizado que difícilmente podrías creer que él había ganado. Para más inri, el peor de los daños causados a su integridad física habían sido por su propia causa. Primero sacando cantidades excesivas de chakra de su cuerpo, y luego electrocutándose a él mismo. Casi parecía una burla cruel del destino que se terminó haciendo más daño a sí mismo que a su rival. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Pero que dura..."</span></span> Rememoraba como le había propinado a la Uzumaki uno de sus mejores Lariat y ella se había recuperado tan pancha como si nada. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Por menos de eso le he roto la pierna a alguien."</span></span> Pero ni la descarga a quemarropa había surtido efecto contra la Uzumaki. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aunque no puedo quejarme. Después de todo parece que en la Primera División sólo hay jōnin o genin veteranos. Acusar de mi fracaso al emparejamiento sería mediocridad, porque significa que me tienen la suficiente fe para tenerme aquí en representación. Pero he ganado demasiado apretado, no estoy dando la talla como se debe."</span></span> Suspiró.<br />
<br />
Los médicos le revisaron. Las contusiones no eran demasiado leves y poco a poco el calambre iba a pasarse. El problema vino, cuando le tuvieron que revisar la espalda. No lo había pensado hasta entonces, hasta que la vio.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—No... —</span> Abrió los ojos como platos. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!</span>—</span> Dijo totalmente desconsolado y devastado.<br />
<br />
Entonces tomó entre sus brazos su chaqueta, dándose cuenta de que tenía una reverenda equis que la había terminado de rasgar. Ciertamente su gusto por la ropa lujosa no era muy compatible con el oficio shinobi, pero casi parecía echarse a llorar mientras sujetaba el cuero cortado.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¡Kuchiuuuuuuuuuu! —</span> Sollozó mientras se cernía sus ropajes pegados al pecho, aunque luego el médico tuvo que quitársela de las manos para poder vendarle los cortes de la espalda.<br />
<br />
Al final se la devolvió y el genin sólo se quedaba viendo el destrozo, sentado en la cama.<br />
<br />
Tenía intención de dormir, pero de pronto escuchó algo en los pasillos. Aparentemente habían ingresado inconsciente a otro de los participantes de la Primera División bastante herido tras perder el combate. Hubiese podido conciliar el sueño, hasta que a alguien se le escapó que se trataba de Tsukiyama Daigo. <br />
<br />
No se lo pensó dos veces, o mejor dicho, no lo pensó. Salió disparado como una saeta de la cama, saliendo de la habitación y queriendo encontrarse con él. Pero se lo impidieron. Rogó todo lo posible, pero obviamente necesitaban atenderlo.<br />
<br />
No le quedó de otra que acatar las órdenes y volver él mismo a su cama asignada a descansar.<br />
<br />
Pasaría el tiempo, siendo que cuando finalmente Daigo recuperase la conciencia, él sería el primero en querer ir a verlo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tsukiyama..."</span></span> Tocaría la puerta antes de entrar. <br />
<br />
El Yotsuki no estaba demasiado mejor que él. Simplemente portaba los vendajes en brazos y torso, había guardado las gafas y la bandana en el portaobjetos. No estaba realmente seguro de que decir al entrar, o siquiera el por qué había ido tan desesperado a verlo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tras su enfrentamiento con Eri, el pobre Yotsuki apenas si había podido ingresar al hospital por su propio pie y con esporádicos temblores. Estaba tan apalizado que difícilmente podrías creer que él había ganado. Para más inri, el peor de los daños causados a su integridad física habían sido por su propia causa. Primero sacando cantidades excesivas de chakra de su cuerpo, y luego electrocutándose a él mismo. Casi parecía una burla cruel del destino que se terminó haciendo más daño a sí mismo que a su rival. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Pero que dura..."</span></span> Rememoraba como le había propinado a la Uzumaki uno de sus mejores Lariat y ella se había recuperado tan pancha como si nada. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Por menos de eso le he roto la pierna a alguien."</span></span> Pero ni la descarga a quemarropa había surtido efecto contra la Uzumaki. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aunque no puedo quejarme. Después de todo parece que en la Primera División sólo hay jōnin o genin veteranos. Acusar de mi fracaso al emparejamiento sería mediocridad, porque significa que me tienen la suficiente fe para tenerme aquí en representación. Pero he ganado demasiado apretado, no estoy dando la talla como se debe."</span></span> Suspiró.<br />
<br />
Los médicos le revisaron. Las contusiones no eran demasiado leves y poco a poco el calambre iba a pasarse. El problema vino, cuando le tuvieron que revisar la espalda. No lo había pensado hasta entonces, hasta que la vio.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—No... —</span> Abrió los ojos como platos. <span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!</span>—</span> Dijo totalmente desconsolado y devastado.<br />
<br />
Entonces tomó entre sus brazos su chaqueta, dándose cuenta de que tenía una reverenda equis que la había terminado de rasgar. Ciertamente su gusto por la ropa lujosa no era muy compatible con el oficio shinobi, pero casi parecía echarse a llorar mientras sujetaba el cuero cortado.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¡Kuchiuuuuuuuuuu! —</span> Sollozó mientras se cernía sus ropajes pegados al pecho, aunque luego el médico tuvo que quitársela de las manos para poder vendarle los cortes de la espalda.<br />
<br />
Al final se la devolvió y el genin sólo se quedaba viendo el destrozo, sentado en la cama.<br />
<br />
Tenía intención de dormir, pero de pronto escuchó algo en los pasillos. Aparentemente habían ingresado inconsciente a otro de los participantes de la Primera División bastante herido tras perder el combate. Hubiese podido conciliar el sueño, hasta que a alguien se le escapó que se trataba de Tsukiyama Daigo. <br />
<br />
No se lo pensó dos veces, o mejor dicho, no lo pensó. Salió disparado como una saeta de la cama, saliendo de la habitación y queriendo encontrarse con él. Pero se lo impidieron. Rogó todo lo posible, pero obviamente necesitaban atenderlo.<br />
<br />
No le quedó de otra que acatar las órdenes y volver él mismo a su cama asignada a descansar.<br />
<br />
Pasaría el tiempo, siendo que cuando finalmente Daigo recuperase la conciencia, él sería el primero en querer ir a verlo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tsukiyama..."</span></span> Tocaría la puerta antes de entrar. <br />
<br />
El Yotsuki no estaba demasiado mejor que él. Simplemente portaba los vendajes en brazos y torso, había guardado las gafas y la bandana en el portaobjetos. No estaba realmente seguro de que decir al entrar, o siquiera el por qué había ido tan desesperado a verlo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Secuelas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-secuelas</link>
			<pubDate>Wed, 08 Apr 2020 16:22:03 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=987">Aburame Kintsugi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-secuelas</guid>
			<description><![CDATA[Cuando la espada de Reiji bajó por última vez contra la frente de Kazuma, el golpe resonó como el de un martillo contra el acero. Ni siquiera la bandana de Kusagakure pudo protegerle, se partió por la mitad como un trágico augurio y la cabeza de Kazuma sufrió toda la ira contenida del Uzujin. <br />
<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><br />
<div align="center">
<span style="color: khaki;">Resistencia</span> de Kazuma 30<br />
<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado alterado provocado por daño:</span></span> <span style="color: khaki;">Resistencia</span> 20: 5o <span style="color: limegreen;">PV</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Daño recibido por Kazuma en su último post:</span> 120 PV<br />
<div style="display: inline; background: sienna; color: white; font-weight: bold; font-size: 13px; border-radius: 50px; padding: 5px; text-shadow: 0px 0px 2px #000, 0px 0px 2px #000, 0px 0px 2px #000, 0px 0px 2px #000;">Contusión. Fractura de cráneo.</div><span style="color:black;">–</span><br />
</div></i></div>
<br />
<br />
Los médicos habían hecho todo lo posible, pero el golpe del Uzujin no sólo le había dejado el rostro prácticamente irreconocible. Una fractura craneal era algo extremadamente grave. El shinobi fue ingresado de inmediato, con sangre brotándole desde los ojos, de la nariz y de la boca; y los sanitarios se pusieron manos a la obra de inmediato. Tenían que sacar cualquier astilla de hueso que pudiera haber quedado enterrada bajo la piel y que pudiera afectar al cerebro, y no sólo eso, también debían drenar todo el exceso de sangre que la hemorragia había liberado producido por el golpe. Fueron horas muy largas, llenas de intervenciones, prisas, medicamentos y angustia. <br />
<br />
Después de los combates, Aburame Kintsugi hizo llamar al jefe médico que se estaba encargando de la operación de Kazuma a sus aposentos personales. La líder de Kusagakure le recibió con un antifaz de esfinge calavera y su uniforme como líder, sombrero incluido. <br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">El pronóstico no es demasiado optimista, Kintsugi-sama.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Explícate</span> —ordenó la Morikage.<br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">El daño que ha sufrido el chico en el cráneo es severo. Muy severo. Hemos conseguido retirar las astillas de hueso y el exceso de sangre, pero no estamos seguros de si le quedarán secuelas que afecten al funcionamiento normal de su cerebro.</span><br />
<br />
Aún a través del antifaz de mariposa, el rostro de Kintsugi se ensombreció.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Secuelas cerebrales... ¿Cuándo estará disponible para que pueda hablar con él?</span><br />
<br />
El médico agachó la mirada, profundamente compungido.<br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">Morikage-sama... Me temo que eso no va a ser posible. Al menos, no pronto. El chico ha entrado en coma.</span> <br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">¿En coma?</span> —repitió la mujer, sorprendida por la noticia.<br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">Eso me temo... Mis compañeros están haciendo todo lo posible por él, pero ahora mismo no podemos hacer mucho más.</span><br />
<br />
La Morikage se dio la vuelta, dándole la espalda. Pese a la calma que aparentaba de forma externa, había apretado los puños.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Muchas gracias, Takeshi-san. Puedes marcharte.</span><br />
<br />
El médico, con una última reverencia, abandonó la habitación. Y apenas se hubo cerrado la puerta tras él, la Morikage descargó una fuerte palmada contra la mesa. Un sin fin de mariposas alzaron el vuelo, alteradas por la reacción de Kintsugi.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Salvajes. ¡Son unos salvajes!</span> —escupió entre dientes. <br />
<br />
Aunque, ¿de qué debía sorprenderse? Había visto a la jinchūriki de Amegakure usando a su monstruo para apalizar a un compañero de su propia aldea clamando el grito de la amistad. El tal Amedama Daruu había aceptado esa paliza con una sonrisa, como si ser aplastado por un monstruo como ese fuese lo mejor que podía pasarle en su carrera de shinobi. Esos malditos bijū les habían lavado el cerebro a todos, estaba claro. Y, por si no fuera suficiente, ahora un shinobi de Uzushiogakure le aplastaba el cráneo a uno de sus ninjas... Y aún algunos se atrevían a decir que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ellos</span> eran los incivilizados.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Hana</span> —le habló a la nada—. <span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Nos llevaremos a Kazuma a Kusagakure. Que lo traten allí nuestros médicos. Y, cuando despierte, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hablaremos</span>.</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Sí, Morikage-sama.</span> —La voz surgió a través de los pétalos de la rosa roja que se encontraba sobre el escritorio.<br />
<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hanamura Kazuma entra en coma hasta la finalización del torneo y adquiere el defecto especificado más abajo. Puedes rolear otras tramas ambientadas en el pasado mientras tanto. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Defecto adquirido" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">¤ Fractura craneal</span></span><br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Hanamura Kazuma despertó del coma a la finalización del Torneo de los Dojos. Sin embargo, a consecuencia del fatal golpe recibido en la cabeza a manos de su oponente durante la primera ronda del torneo, las secuelas afectarán al funcionamiento normal de su cerebro durante 6 meses on rol contando desde <span style="color: orange;" class="mycode_color">Ascua</span> del año 220. Entre estas secuelas se encuentran problemas ocasionales de equilibrio, somnolencia esporádica, habituales migrañas, y dificultades a la hora de hablar y pronunciar.</i></div>
</div>
    </div>
</div>
</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Cuando la espada de Reiji bajó por última vez contra la frente de Kazuma, el golpe resonó como el de un martillo contra el acero. Ni siquiera la bandana de Kusagakure pudo protegerle, se partió por la mitad como un trágico augurio y la cabeza de Kazuma sufrió toda la ira contenida del Uzujin. <br />
<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><br />
<div align="center">
<span style="color: khaki;">Resistencia</span> de Kazuma 30<br />
<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estado alterado provocado por daño:</span></span> <span style="color: khaki;">Resistencia</span> 20: 5o <span style="color: limegreen;">PV</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Daño recibido por Kazuma en su último post:</span> 120 PV<br />
<div style="display: inline; background: sienna; color: white; font-weight: bold; font-size: 13px; border-radius: 50px; padding: 5px; text-shadow: 0px 0px 2px #000, 0px 0px 2px #000, 0px 0px 2px #000, 0px 0px 2px #000;">Contusión. Fractura de cráneo.</div><span style="color:black;">–</span><br />
</div></i></div>
<br />
<br />
Los médicos habían hecho todo lo posible, pero el golpe del Uzujin no sólo le había dejado el rostro prácticamente irreconocible. Una fractura craneal era algo extremadamente grave. El shinobi fue ingresado de inmediato, con sangre brotándole desde los ojos, de la nariz y de la boca; y los sanitarios se pusieron manos a la obra de inmediato. Tenían que sacar cualquier astilla de hueso que pudiera haber quedado enterrada bajo la piel y que pudiera afectar al cerebro, y no sólo eso, también debían drenar todo el exceso de sangre que la hemorragia había liberado producido por el golpe. Fueron horas muy largas, llenas de intervenciones, prisas, medicamentos y angustia. <br />
<br />
Después de los combates, Aburame Kintsugi hizo llamar al jefe médico que se estaba encargando de la operación de Kazuma a sus aposentos personales. La líder de Kusagakure le recibió con un antifaz de esfinge calavera y su uniforme como líder, sombrero incluido. <br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">El pronóstico no es demasiado optimista, Kintsugi-sama.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Explícate</span> —ordenó la Morikage.<br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">El daño que ha sufrido el chico en el cráneo es severo. Muy severo. Hemos conseguido retirar las astillas de hueso y el exceso de sangre, pero no estamos seguros de si le quedarán secuelas que afecten al funcionamiento normal de su cerebro.</span><br />
<br />
Aún a través del antifaz de mariposa, el rostro de Kintsugi se ensombreció.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Secuelas cerebrales... ¿Cuándo estará disponible para que pueda hablar con él?</span><br />
<br />
El médico agachó la mirada, profundamente compungido.<br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">Morikage-sama... Me temo que eso no va a ser posible. Al menos, no pronto. El chico ha entrado en coma.</span> <br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">¿En coma?</span> —repitió la mujer, sorprendida por la noticia.<br />
<br />
—<span style="color: orangered;" class="mycode_color">Eso me temo... Mis compañeros están haciendo todo lo posible por él, pero ahora mismo no podemos hacer mucho más.</span><br />
<br />
La Morikage se dio la vuelta, dándole la espalda. Pese a la calma que aparentaba de forma externa, había apretado los puños.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Muchas gracias, Takeshi-san. Puedes marcharte.</span><br />
<br />
El médico, con una última reverencia, abandonó la habitación. Y apenas se hubo cerrado la puerta tras él, la Morikage descargó una fuerte palmada contra la mesa. Un sin fin de mariposas alzaron el vuelo, alteradas por la reacción de Kintsugi.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Salvajes. ¡Son unos salvajes!</span> —escupió entre dientes. <br />
<br />
Aunque, ¿de qué debía sorprenderse? Había visto a la jinchūriki de Amegakure usando a su monstruo para apalizar a un compañero de su propia aldea clamando el grito de la amistad. El tal Amedama Daruu había aceptado esa paliza con una sonrisa, como si ser aplastado por un monstruo como ese fuese lo mejor que podía pasarle en su carrera de shinobi. Esos malditos bijū les habían lavado el cerebro a todos, estaba claro. Y, por si no fuera suficiente, ahora un shinobi de Uzushiogakure le aplastaba el cráneo a uno de sus ninjas... Y aún algunos se atrevían a decir que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ellos</span> eran los incivilizados.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Hana</span> —le habló a la nada—. <span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Nos llevaremos a Kazuma a Kusagakure. Que lo traten allí nuestros médicos. Y, cuando despierte, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hablaremos</span>.</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Sí, Morikage-sama.</span> —La voz surgió a través de los pétalos de la rosa roja que se encontraba sobre el escritorio.<br />
<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hanamura Kazuma entra en coma hasta la finalización del torneo y adquiere el defecto especificado más abajo. Puedes rolear otras tramas ambientadas en el pasado mientras tanto. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Defecto adquirido" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">¤ Fractura craneal</span></span><br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Hanamura Kazuma despertó del coma a la finalización del Torneo de los Dojos. Sin embargo, a consecuencia del fatal golpe recibido en la cabeza a manos de su oponente durante la primera ronda del torneo, las secuelas afectarán al funcionamiento normal de su cerebro durante 6 meses on rol contando desde <span style="color: orange;" class="mycode_color">Ascua</span> del año 220. Entre estas secuelas se encuentran problemas ocasionales de equilibrio, somnolencia esporádica, habituales migrañas, y dificultades a la hora de hablar y pronunciar.</i></div>
</div>
    </div>
</div>
</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Par de imprudentes]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-par-de-imprudentes</link>
			<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 20:38:27 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-par-de-imprudentes</guid>
			<description><![CDATA[Lo primero que vio al abrir los ojos fue un cuadrado de color naranja y púrpura junto a ella. Le costó varios largos segundos terminar de despertar y darse cuenta de que estaba mirando por la ventana, y que el cuadrado naranja no era más que la porción de cielo atardeciendo que podía ver desde su camilla. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¿Dón... de...?</span> —farfulló, girando la cabeza con esfuerzo. <br />
<br />
No reconocía su entorno, y estaba completamente sola. La habitación en la que se encontraba era de paredes blancas, suelo de madera y no tenía ningún tipo de decoración. Por tener, sólo tenía un armario empotrado, una mesita junto a la camilla y una puerta más allá, junto a la puerta de salida. La muchacha parpadeó varias veces, aún aturdida. Intentó reincorporarse, pero una profunda punzada de dolor la sacudió y le hizo replantearse aquella decisión. Fue ese dolor el que le hizo recordar.<br />
<br />
El Torneo de los Dojos. Había estado combatiendo contra Daruu en la primera ronda. Había sido un combate realmente reñido, y en algún inocente punto incluso llegó a creer que lo tenía todo controlado, pero lo último de lo que se acordaba era que había salido despedida por los aires. Y ese dolor que recorrió todo su cuerpo, royendo su piel y le poniéndole los pelos de punta... Ayame se estremeció de sólo recordarlo, y se encogió sobre sí misma, abrazándose a sí misma.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Entonces... he perdido...</span>»</span> Pensó, con lágrimas en los ojos. ¿Y había estado inconsciente desde la mañana?<br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Oh, has despertado!</span> —la voz de una mujer de cabellos rubios vestida con una bata blanca la sobresaltó—. <span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Voy a llamar al doctor!</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Una enfermera... Estoy en un hospital...</span>»</span> Razonó Ayame.<br />
<br />
Dejó que se marchara a todo correr y esperó con amarga paciencia. El médico que la atendió era un hombre joven y amable, pero ella, sumida en su propia tristeza, dejó que la inspeccionara en completo silencio. Pese a los dolores que la recorrían cada vez que hacía algún movimiento indebido o demasiado brusco, su cuerpo no mostraba ni heridas ni fracturas de ningún tipo, beneficio por parte del Gobi supuso Ayame, por lo que no tardaron en darle el alta con medicación para soportar el dolor. <br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Al menos no tendré que pasar la noche aquí.</span>»</span> Pensó Ayame, mientras se vestía con ropas nuevas que alguien le había traído: una camiseta de motivos de olas de manga corta y pantalones cortos de color oscuro. Las suyas habían quedado completamente inutilizables después del combate: rasgadas por múltiples puntos y quemadas por las descargas eléctricas sufridas. No había tintorería que pudiera arreglar algo así.<br />
<br />
Una vez vestida y con todo recogido, Ayame salió a paso lento de la habitación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Lo primero que vio al abrir los ojos fue un cuadrado de color naranja y púrpura junto a ella. Le costó varios largos segundos terminar de despertar y darse cuenta de que estaba mirando por la ventana, y que el cuadrado naranja no era más que la porción de cielo atardeciendo que podía ver desde su camilla. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¿Dón... de...?</span> —farfulló, girando la cabeza con esfuerzo. <br />
<br />
No reconocía su entorno, y estaba completamente sola. La habitación en la que se encontraba era de paredes blancas, suelo de madera y no tenía ningún tipo de decoración. Por tener, sólo tenía un armario empotrado, una mesita junto a la camilla y una puerta más allá, junto a la puerta de salida. La muchacha parpadeó varias veces, aún aturdida. Intentó reincorporarse, pero una profunda punzada de dolor la sacudió y le hizo replantearse aquella decisión. Fue ese dolor el que le hizo recordar.<br />
<br />
El Torneo de los Dojos. Había estado combatiendo contra Daruu en la primera ronda. Había sido un combate realmente reñido, y en algún inocente punto incluso llegó a creer que lo tenía todo controlado, pero lo último de lo que se acordaba era que había salido despedida por los aires. Y ese dolor que recorrió todo su cuerpo, royendo su piel y le poniéndole los pelos de punta... Ayame se estremeció de sólo recordarlo, y se encogió sobre sí misma, abrazándose a sí misma.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Entonces... he perdido...</span>»</span> Pensó, con lágrimas en los ojos. ¿Y había estado inconsciente desde la mañana?<br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Oh, has despertado!</span> —la voz de una mujer de cabellos rubios vestida con una bata blanca la sobresaltó—. <span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Voy a llamar al doctor!</span><br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Una enfermera... Estoy en un hospital...</span>»</span> Razonó Ayame.<br />
<br />
Dejó que se marchara a todo correr y esperó con amarga paciencia. El médico que la atendió era un hombre joven y amable, pero ella, sumida en su propia tristeza, dejó que la inspeccionara en completo silencio. Pese a los dolores que la recorrían cada vez que hacía algún movimiento indebido o demasiado brusco, su cuerpo no mostraba ni heridas ni fracturas de ningún tipo, beneficio por parte del Gobi supuso Ayame, por lo que no tardaron en darle el alta con medicación para soportar el dolor. <br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Al menos no tendré que pasar la noche aquí.</span>»</span> Pensó Ayame, mientras se vestía con ropas nuevas que alguien le había traído: una camiseta de motivos de olas de manga corta y pantalones cortos de color oscuro. Las suyas habían quedado completamente inutilizables después del combate: rasgadas por múltiples puntos y quemadas por las descargas eléctricas sufridas. No había tintorería que pudiera arreglar algo así.<br />
<br />
Una vez vestida y con todo recogido, Ayame salió a paso lento de la habitación.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El refresco sin pajita]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-refresco-sin-pajita</link>
			<pubDate>Wed, 01 Apr 2020 21:44:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-refresco-sin-pajita</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">... Y también sin hielo, por favor</span> —pidió amablemente la Uzumaki al hombre con bigote que la atendía, quien se fue con una amable sonrisa en sus labios—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Ah... Aquí es un buen sitio para repasar un poco.</span><br />
<br />
Del pequeño bolso que llevaba sacó una libreta algo maltratada y un lápiz casi sin punta. Abrió por casi la mitad donde se podía vislumbrar que las páginas estaban llenas de letras, garabatos, borrones y tachones por todos lados. En esa página en particular, estaba la palabra <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Uzumaki</span> marcada, el cual repasaba de forma inconsciente mientras releía lo que había escrito abajo. <br />
<br />
Llevaba un par de días que se dedicaba a entrenar por las mañanas, pero había ciertas tardes que se dedicaba a pensar y organizar su mente para formar posibles estrategias en diversos escenarios que se había imaginado en su cabeza. Podían darse dos: que sucediera alguno de los que pensaba o que no sucediera ninguno, pero al menos así pensaba en todo lo que podía hacer durante el Torneo.<br />
<br />
<span style="color: orange; font-style: italic;">«Seguro que las cadenas las podré usar en esta ocasión... Sí, seguro»</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Aquí tiene su refresco</span> —ofreció el mismo hombre que la había atendido con anterioridad, apartando su libreta para que lo dejase en la pequeña mesita que ocupaba en un pequeño café de Sendoshi donde se había sentado tras recorrer durante aquella tarde la ciudad, curiosa por lo que podría descubrir allí.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Muchas gracias</span> —agradeció con una sonrisa. Y de nuevo, a repasar información—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Y ahora, con Raiton...</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">... Y también sin hielo, por favor</span> —pidió amablemente la Uzumaki al hombre con bigote que la atendía, quien se fue con una amable sonrisa en sus labios—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Ah... Aquí es un buen sitio para repasar un poco.</span><br />
<br />
Del pequeño bolso que llevaba sacó una libreta algo maltratada y un lápiz casi sin punta. Abrió por casi la mitad donde se podía vislumbrar que las páginas estaban llenas de letras, garabatos, borrones y tachones por todos lados. En esa página en particular, estaba la palabra <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Uzumaki</span> marcada, el cual repasaba de forma inconsciente mientras releía lo que había escrito abajo. <br />
<br />
Llevaba un par de días que se dedicaba a entrenar por las mañanas, pero había ciertas tardes que se dedicaba a pensar y organizar su mente para formar posibles estrategias en diversos escenarios que se había imaginado en su cabeza. Podían darse dos: que sucediera alguno de los que pensaba o que no sucediera ninguno, pero al menos así pensaba en todo lo que podía hacer durante el Torneo.<br />
<br />
<span style="color: orange; font-style: italic;">«Seguro que las cadenas las podré usar en esta ocasión... Sí, seguro»</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Aquí tiene su refresco</span> —ofreció el mismo hombre que la había atendido con anterioridad, apartando su libreta para que lo dejase en la pequeña mesita que ocupaba en un pequeño café de Sendoshi donde se había sentado tras recorrer durante aquella tarde la ciudad, curiosa por lo que podría descubrir allí.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Muchas gracias</span> —agradeció con una sonrisa. Y de nuevo, a repasar información—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Y ahora, con Raiton...</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] A new challenger is approaching]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-a-new-challenger-is-approaching</link>
			<pubDate>Fri, 20 Mar 2020 20:36:48 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-a-new-challenger-is-approaching</guid>
			<description><![CDATA[El Valle de los Dojos, una ciudad estado independiente dentro del propio País del Fuego dónde los samurai mantenían la guardia ante la llegada los visitantes. Ante sus ojos quizá pasaría un dúo familiar de lo más extraño: La madre de ojos grandes y negro con cabellos brillantes en azul y mechas doradas, llenita, y portando una escoba que no había soltado en ningún momento, ni siquiera durante el trayecto en tren. Se había ataviado con un kimono celeste y obi marrón que buscaba atenuar el contraste de colores.  Le acompañaba un mocoso con los mismos pelos de colores exagerados, añadiendo blanco a la mezcolanza. ¿Para qué describir sus pintas de maleante rockero? Basta con resumir como tanto los típicos habitantes de Sendoshi como los turistas volteaban a ver la misteriosa rama-instrumento que portaba con orgullo a sus espaldas.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Lástima que papá y el abuelo no pudieron venir a verme —</span> Se cruzó de brazos el joven.<br />
<br />
La madre que parecía creer que lo más normal del mundo era cargar una escoba por todos lados sonrió.<br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Aún con el tren Shishio-sama tiene muchos problemas para movilizarse, y Minamoto no puede dejar su trabajo de investigador. Ciertamente no sé quién terminará cuidando a quién —</span> carcajeó. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Aunque creo que lo del abuelo fue puro pretexto para no venir a rendir cuentas con cierta gente del fuego —</span> Hizo una mueca maligna.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Los participantes de Amegakure tenemos aposentos por separado pero tú no podrás venir.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Are you ok with that?</span></span><br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—¿Bromeas?  No hay nada mejor que romper la rutina de una puta vez —</span> Podías intuir de dónde iban saliendo las malas costumbres del hijo. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Quizá yo misma me anime a echarme una aventura personal, estoy fuera de forma desde hace mucho tiempo —</span> Sacó el brazo y se llevó la mano al brazo contrario sacando músculo. <br />
<br />
Los dos continuaban su trayecto mientras el genin iba arrastrando las maletas de ambos.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—A ver si cuando se te quite el óxido me das un duelo como Amenokami manda, que contra el abuelo es imposible.</span> <br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Hmmm, pues no lo había pensando —</span> Se llevó la mano al mentón. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Igual, me atrevería a decir que tú me alcanzaste hace mucho. Ciertamente la única razón por la que no eres chunin es por tú jodida actitud de evitar misiones de Rango D. ¿Acaso crees que te va a caer el reconocimiento del cielo? Aunque quizá en este torneo te pueda caer una recomendación si logras destacar un poco.</span><br />
<br />
El menor bufó y agachó la cabeza apretando los dientes.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Are you kidding me?</span> Han metido jōnin este año, la gente va a tener <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hype</span> por ellos. Y realmente muchos acá no van a pelear en serio— </span> resopló.<br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—¿Estás desanimado?  ¿Qué mierda te pasa? Tú no eres así.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Se supone que es mi oportunidad de brillar, pero entre todo este desastre político con Kusagakure realmente me desanima esto.</span><br />
<br />
La mujer de pronto tomó al Yotsuki del cuello de su gabardina y acercó rostró al de él, quién sólo pudo soltar el equipaje sorprendido por el repentino gesto.<br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—¿Estás poniendo pretextos porque tienes miedo a fracasar ante alguien de más rango que tú?—</span> Afiló la mirada. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Vas a salir a la plataforma, vas a partirle la madre a quién se te ponga enfrente y si no lo haces yo te voy a partir a ti—.</span> Dijo en tono fuerte, al punto que muchos transeúntes voltearon a ver la escena.<br />
<br />
Rōga suspiró y torció el gesto al lado.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Estos días van a ser largos...</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El Valle de los Dojos, una ciudad estado independiente dentro del propio País del Fuego dónde los samurai mantenían la guardia ante la llegada los visitantes. Ante sus ojos quizá pasaría un dúo familiar de lo más extraño: La madre de ojos grandes y negro con cabellos brillantes en azul y mechas doradas, llenita, y portando una escoba que no había soltado en ningún momento, ni siquiera durante el trayecto en tren. Se había ataviado con un kimono celeste y obi marrón que buscaba atenuar el contraste de colores.  Le acompañaba un mocoso con los mismos pelos de colores exagerados, añadiendo blanco a la mezcolanza. ¿Para qué describir sus pintas de maleante rockero? Basta con resumir como tanto los típicos habitantes de Sendoshi como los turistas volteaban a ver la misteriosa rama-instrumento que portaba con orgullo a sus espaldas.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Lástima que papá y el abuelo no pudieron venir a verme —</span> Se cruzó de brazos el joven.<br />
<br />
La madre que parecía creer que lo más normal del mundo era cargar una escoba por todos lados sonrió.<br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Aún con el tren Shishio-sama tiene muchos problemas para movilizarse, y Minamoto no puede dejar su trabajo de investigador. Ciertamente no sé quién terminará cuidando a quién —</span> carcajeó. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Aunque creo que lo del abuelo fue puro pretexto para no venir a rendir cuentas con cierta gente del fuego —</span> Hizo una mueca maligna.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Los participantes de Amegakure tenemos aposentos por separado pero tú no podrás venir.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Are you ok with that?</span></span><br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—¿Bromeas?  No hay nada mejor que romper la rutina de una puta vez —</span> Podías intuir de dónde iban saliendo las malas costumbres del hijo. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Quizá yo misma me anime a echarme una aventura personal, estoy fuera de forma desde hace mucho tiempo —</span> Sacó el brazo y se llevó la mano al brazo contrario sacando músculo. <br />
<br />
Los dos continuaban su trayecto mientras el genin iba arrastrando las maletas de ambos.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—A ver si cuando se te quite el óxido me das un duelo como Amenokami manda, que contra el abuelo es imposible.</span> <br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Hmmm, pues no lo había pensando —</span> Se llevó la mano al mentón. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Igual, me atrevería a decir que tú me alcanzaste hace mucho. Ciertamente la única razón por la que no eres chunin es por tú jodida actitud de evitar misiones de Rango D. ¿Acaso crees que te va a caer el reconocimiento del cielo? Aunque quizá en este torneo te pueda caer una recomendación si logras destacar un poco.</span><br />
<br />
El menor bufó y agachó la cabeza apretando los dientes.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Are you kidding me?</span> Han metido jōnin este año, la gente va a tener <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hype</span> por ellos. Y realmente muchos acá no van a pelear en serio— </span> resopló.<br />
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<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—¿Estás desanimado?  ¿Qué mierda te pasa? Tú no eres así.</span><br />
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<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Se supone que es mi oportunidad de brillar, pero entre todo este desastre político con Kusagakure realmente me desanima esto.</span><br />
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La mujer de pronto tomó al Yotsuki del cuello de su gabardina y acercó rostró al de él, quién sólo pudo soltar el equipaje sorprendido por el repentino gesto.<br />
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<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—¿Estás poniendo pretextos porque tienes miedo a fracasar ante alguien de más rango que tú?—</span> Afiló la mirada. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">—Vas a salir a la plataforma, vas a partirle la madre a quién se te ponga enfrente y si no lo haces yo te voy a partir a ti—.</span> Dijo en tono fuerte, al punto que muchos transeúntes voltearon a ver la escena.<br />
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Rōga suspiró y torció el gesto al lado.<br />
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<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—Estos días van a ser largos...</span>]]></content:encoded>
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