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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Nantōnoya]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 14:23:08 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[El despuntar del alba en el filo de un kunai]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-despuntar-del-alba-en-el-filo-de-un-kunai</link>
			<pubDate>Sun, 21 Jun 2020 17:13:17 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-despuntar-del-alba-en-el-filo-de-un-kunai</guid>
			<description><![CDATA[Los días en el Valle de los Dojos que tenían como permiso para estar los ninjas de las diversas aldeas, comenzaban a escasear tanto como las horas de la noche, por lo que era el momento para un último encuentro antes de que ambas volvieran por su cuenta a sus correspondientes aldeas, sin saber cuando volverían a encontrarse.<br />
<br />
A medio día, la joven Ren se presentó en Nantonoya, el calor pronto comenzaría hacer acto de presencia poco a poco también. En Amegakure, los días de más calor se hacían realmente asfixiantes, debido a la humedad local; pero salvo en esas ocasiones, la incesante lluvia refrescaba continuamente la temperatura de la ciudad.<br />
<br />
No avanzó mucho por el interior; la otra vez que estuvo estaba completamente a oscuras y por ello no recordaba la ubicación de la habitación de Hana. Decidió entonces esperar en una de las zonas comunes, mientras bebía un dulce batido de color púrpura.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los días en el Valle de los Dojos que tenían como permiso para estar los ninjas de las diversas aldeas, comenzaban a escasear tanto como las horas de la noche, por lo que era el momento para un último encuentro antes de que ambas volvieran por su cuenta a sus correspondientes aldeas, sin saber cuando volverían a encontrarse.<br />
<br />
A medio día, la joven Ren se presentó en Nantonoya, el calor pronto comenzaría hacer acto de presencia poco a poco también. En Amegakure, los días de más calor se hacían realmente asfixiantes, debido a la humedad local; pero salvo en esas ocasiones, la incesante lluvia refrescaba continuamente la temperatura de la ciudad.<br />
<br />
No avanzó mucho por el interior; la otra vez que estuvo estaba completamente a oscuras y por ello no recordaba la ubicación de la habitación de Hana. Decidió entonces esperar en una de las zonas comunes, mientras bebía un dulce batido de color púrpura.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Aún no lo se]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-aun-no-lo-se</link>
			<pubDate>Mon, 15 Jun 2020 13:50:41 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-aun-no-lo-se</guid>
			<description><![CDATA[Datsue había dicho que nos reuniríamos después de la segunda ronda para contarnos qué tal, pero todavía no había tenido ninguna noticia de él.  En parte, también era culpa mia, tampoco había intentado comunicarme con él. <br />
<br />
Así que allí estaba, en mi pequeña pero cómoda habitación,  leyendo un libro sobre barcos. Aquello se había convertido en una pequeña costumbre, después de entrenar y desayunar, un ratito de lectura antes de meterme en la forja. La pequeña diferencia era que... En fin, allí no había forja.<br />
<br />
Quizás, tratándose la siguiente ronda de la final, debía entrenar más, pero no me gustaba cambiar mi rutina solo por eso.  Aunque quizás era lo ideal, teniendo en cuenta que me enfrentaba a una Kusajin y no podía perder.  No podía dejar que Kintsugi pensase que sus ninjas podrian hacer frente a la alianza o a los bijuus. Aunque ellos no tenían la culpa, no tenían mas remedio que obedecer.<br />
<br />
Quizás debería intentar contactar con Datsue. Ya que había puesto el sello ese... Tendría que darle uso en algún momento, sobretodo para ir pillandole el truco. Lo intente.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Datsue?¿Me oyes?¿Estas despierto?</span><br />
<br />
¿Me escucharía si quiera si estaba dormido?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Datsue había dicho que nos reuniríamos después de la segunda ronda para contarnos qué tal, pero todavía no había tenido ninguna noticia de él.  En parte, también era culpa mia, tampoco había intentado comunicarme con él. <br />
<br />
Así que allí estaba, en mi pequeña pero cómoda habitación,  leyendo un libro sobre barcos. Aquello se había convertido en una pequeña costumbre, después de entrenar y desayunar, un ratito de lectura antes de meterme en la forja. La pequeña diferencia era que... En fin, allí no había forja.<br />
<br />
Quizás, tratándose la siguiente ronda de la final, debía entrenar más, pero no me gustaba cambiar mi rutina solo por eso.  Aunque quizás era lo ideal, teniendo en cuenta que me enfrentaba a una Kusajin y no podía perder.  No podía dejar que Kintsugi pensase que sus ninjas podrian hacer frente a la alianza o a los bijuus. Aunque ellos no tenían la culpa, no tenían mas remedio que obedecer.<br />
<br />
Quizás debería intentar contactar con Datsue. Ya que había puesto el sello ese... Tendría que darle uso en algún momento, sobretodo para ir pillandole el truco. Lo intente.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Datsue?¿Me oyes?¿Estas despierto?</span><br />
<br />
¿Me escucharía si quiera si estaba dormido?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El acero quebrado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-acero-quebrado</link>
			<pubDate>Tue, 09 Jun 2020 18:40:28 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-acero-quebrado</guid>
			<description><![CDATA[Té. Estaba preparando té de nuevo. Aún no nos habían dicho nada de volver a las aldeas, así qué... ¿Que quedaba ahora? Ni yo lo sabía, quizás una ceremonia de clausura con entrega de condecoración es o algo así. No tenia ni idea.<br />
<br />
Por que si. Había ganado la final, y había pasado unos días en el hospital por el ultimo golpe se mi rival, que también debía estar ya recuperada o por lo menos, en mejor estado. Los médico que habían preparado eran bastante bueno por suerte, dado que al parecer, el chakra del bijuu no reparaba huesos rotos o dientes partidos. Sin embargo,  el ninjutsu médico parecía tan mágico como el fuinjutsu. Y aunque aun tenia la mitad de la cara vendada para evitar rascarme las heridas, en un par de días volvería a estar como normalmente.<br />
<br />
Terminé el té, azul esta vez, me había ganado poder disfrutar de aquel sabor tan maravilloso. Lo serví en una taza y me senté  en la mesa de la sala de estar a esperar, dejando atrás una tetera todavía llena para el resto de participantes. <br />
<br />
¿Aquello era real? Al parecer si, pero a ratos aún no me creía que hubiera pasado. Me hubiera gustado verme a mi mismo desde las gradas... O no, mejor no, seguro que las patadas en la cara hubiesen sido el doble de dolorosas si también hubiera podido ver mi propia cara. Mejor no.<br />
<br />
Sólo quedaba esperar a ver que nos decian. Si hacían algo mas o  nos teniamos que volver ya a casa. La verdad es que echaba de menos la forja, y quería poner en marcha <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El mil y un mares</span>.  Pero si había que salir una vez mas ante el público a decir unas palabras o a recibir una medalla o algo, pues se salía. <br />
<br />
Bebí un sorbo de té cuando se había enfriado un poco. El sabor del té azul era... Simplemente perfecto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Té. Estaba preparando té de nuevo. Aún no nos habían dicho nada de volver a las aldeas, así qué... ¿Que quedaba ahora? Ni yo lo sabía, quizás una ceremonia de clausura con entrega de condecoración es o algo así. No tenia ni idea.<br />
<br />
Por que si. Había ganado la final, y había pasado unos días en el hospital por el ultimo golpe se mi rival, que también debía estar ya recuperada o por lo menos, en mejor estado. Los médico que habían preparado eran bastante bueno por suerte, dado que al parecer, el chakra del bijuu no reparaba huesos rotos o dientes partidos. Sin embargo,  el ninjutsu médico parecía tan mágico como el fuinjutsu. Y aunque aun tenia la mitad de la cara vendada para evitar rascarme las heridas, en un par de días volvería a estar como normalmente.<br />
<br />
Terminé el té, azul esta vez, me había ganado poder disfrutar de aquel sabor tan maravilloso. Lo serví en una taza y me senté  en la mesa de la sala de estar a esperar, dejando atrás una tetera todavía llena para el resto de participantes. <br />
<br />
¿Aquello era real? Al parecer si, pero a ratos aún no me creía que hubiera pasado. Me hubiera gustado verme a mi mismo desde las gradas... O no, mejor no, seguro que las patadas en la cara hubiesen sido el doble de dolorosas si también hubiera podido ver mi propia cara. Mejor no.<br />
<br />
Sólo quedaba esperar a ver que nos decian. Si hacían algo mas o  nos teniamos que volver ya a casa. La verdad es que echaba de menos la forja, y quería poner en marcha <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El mil y un mares</span>.  Pero si había que salir una vez mas ante el público a decir unas palabras o a recibir una medalla o algo, pues se salía. <br />
<br />
Bebí un sorbo de té cuando se había enfriado un poco. El sabor del té azul era... Simplemente perfecto.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Breve charla antes de la final]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-breve-charla-antes-de-la-final</link>
			<pubDate>Sun, 31 May 2020 15:32:52 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-breve-charla-antes-de-la-final</guid>
			<description><![CDATA[Eri había madrugado demasiado aquel día. No era como si tuviera que entrenar duro, al fin y al cabo, ya sabía cuál había sido su posición en el Torneo y no tenía que enfrentarse a nadie hasta nuevo aviso, así que se lo tomaba con más calma. Salía, entrenaba, comía, entrenaba y luego daba paseos por los lugares más emblemáticos de los Dojos. Se veía con Hana y con Datsue, pero todavía no había hablado con Reiji ni con Takumi, ¿estarían bien?<br />
<br />
El primero pasaba hasta la final, así que, al menos, se llevaban la satisfacción de tener dos uzujines en las dos finales. Sonrió mientras bajaba a la cocina, dispuesta a preparar algo de té. Reiji siempre se encargaba de eso, o al menos, eso pensaba ella, pues cada día había té hecho para todos los que allí se hospedaban. Pero era demasiado temprano, dudaba que alguien estuviera despierto a esas horas.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Veamos...</span> —musitó mientras se acercaba a los utensilios que necesitaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Eri había madrugado demasiado aquel día. No era como si tuviera que entrenar duro, al fin y al cabo, ya sabía cuál había sido su posición en el Torneo y no tenía que enfrentarse a nadie hasta nuevo aviso, así que se lo tomaba con más calma. Salía, entrenaba, comía, entrenaba y luego daba paseos por los lugares más emblemáticos de los Dojos. Se veía con Hana y con Datsue, pero todavía no había hablado con Reiji ni con Takumi, ¿estarían bien?<br />
<br />
El primero pasaba hasta la final, así que, al menos, se llevaban la satisfacción de tener dos uzujines en las dos finales. Sonrió mientras bajaba a la cocina, dispuesta a preparar algo de té. Reiji siempre se encargaba de eso, o al menos, eso pensaba ella, pues cada día había té hecho para todos los que allí se hospedaban. Pero era demasiado temprano, dudaba que alguien estuviera despierto a esas horas.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Veamos...</span> —musitó mientras se acercaba a los utensilios que necesitaba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Nuevas heridas, nuevos conocidos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-nuevas-heridas-nuevos-conocidos</link>
			<pubDate>Sat, 18 Apr 2020 11:48:48 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-nuevas-heridas-nuevos-conocidos</guid>
			<description><![CDATA[Eri estaba de mal humor, aquella mañana calurosa de verano, lo único que buscó fue dormir y recuperarse para la siguiente ronda. No estaba molesta por el combate, sino porque al final había recibido palos por todos lados y había acabado siendo revisada por médicos para recuperarse. Bufó al destaparse de la sábana que cubría la mitad de su cuerpo y se levantó, frotándose los ojos con desgana. <br />
<br />
No tardó mucho en vestirse de forma cómoda y bajar a la cocina a buscar algo de sustento para comenzar el día y seguir entrenando, pasando por delante de la puerta de Hana —quien todavía no la había ido a ver pese a que ella salió victoriosa de su combate— y cerca de los concursantes masculinos. <span style="color: orange; font-style: italic;">«Reiji, Datsue... Ellos también ganaron el encuentro, pero... ¿Takumi? ¿Cómo estará?»</span> Sus años en Uzushiogakure habían hecho que Eri conociera a la mayoría de la gente que vivía allí, pero Takumi se le resistía, y a veces sentía el impulso de dejarse caer para presentarse y poder hablar entre ellos.<br />
<br />
Pero no sabía nada de él, solo que se llamaba Takumi y era marionetista.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Algún día</span> —murmuró para sí, bajando por la escalera para desayunar algo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Eri estaba de mal humor, aquella mañana calurosa de verano, lo único que buscó fue dormir y recuperarse para la siguiente ronda. No estaba molesta por el combate, sino porque al final había recibido palos por todos lados y había acabado siendo revisada por médicos para recuperarse. Bufó al destaparse de la sábana que cubría la mitad de su cuerpo y se levantó, frotándose los ojos con desgana. <br />
<br />
No tardó mucho en vestirse de forma cómoda y bajar a la cocina a buscar algo de sustento para comenzar el día y seguir entrenando, pasando por delante de la puerta de Hana —quien todavía no la había ido a ver pese a que ella salió victoriosa de su combate— y cerca de los concursantes masculinos. <span style="color: orange; font-style: italic;">«Reiji, Datsue... Ellos también ganaron el encuentro, pero... ¿Takumi? ¿Cómo estará?»</span> Sus años en Uzushiogakure habían hecho que Eri conociera a la mayoría de la gente que vivía allí, pero Takumi se le resistía, y a veces sentía el impulso de dejarse caer para presentarse y poder hablar entre ellos.<br />
<br />
Pero no sabía nada de él, solo que se llamaba Takumi y era marionetista.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Algún día</span> —murmuró para sí, bajando por la escalera para desayunar algo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Manos manchadas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-manos-manchadas</link>
			<pubDate>Wed, 08 Apr 2020 18:52:55 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-manos-manchadas</guid>
			<description><![CDATA[Estaba confuso, otra vez. El primer combate no había terminado de la mejor forma, no para mi claro, mis secuelas no eran físicas, la herida de la pierna apenas era ya un rasguño, pero la imagen de mi adversario tirado en el suelo con la cabeza...<br />
<br />
Sentado bajo aquél cerezo, ni siquiera me atrevía a pensarlo. Si hubiese sido una guerra, no habría dudado en golpearle con el filo de la espada, pero no lo era. Era un torneo formal entre las aldeas y yo no quería matarlo, solo incapacitarlo para que finalizase el combate, y sin embargo al golpearle con el reverso, me había pasado de fuerza y... No lo había matado, pero...<br />
<br />
Sujeté a <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tsubame</span> frente a mí y la observé. Las espadas se forjaban para acabar con tus enemigos, su filo se hacia para que fuese capaz de cortar la carne, pero aquello no era el objetivo de ese torneo. Era un torneo para mostrar la fuerza, sin matar a tu oponente. <br />
<br />
Pero daba igual cuantas veces me lo repitiese en la cabeza. Mi rival me había atravesado la pierna de lado a lado, pero yo le había aplastado la cabeza con la parte roma de una katana. Podía haber dado un golpe mas flojo, podía haber golpeado en cualquier otra parte, el brazo, el hombro. Pero apunté a su cabeza.<br />
<br />
¿Que iba a ser de mi ahora? ¿Me expulsarían del torneo por haber dejado así a mi rival? Por el momento no había tenido noticias se Hanabi ni de ningún superior , pero claro... Quizás tenia que rendir cuentas con la Morikage y por mi culpa.<br />
<br />
No había matado a mi adversario, pero cuando abandone el estadio a él se lo llevaron urgentemente entre varios médicos, y su estado era terrible. Quizás no muriera del golpe, pero tal vez  lo matarán las secuelas. Y yo habría sido su verdugo.<br />
<br />
Claro qué, igual la muerte era su intención desde el principio. Sobretodo cuando se lanzó a gritar que era el aprendiz del muchacho que había asesinado al anterior Morikage. Si vivía, quizás no seria por mucho. Pero todo aquello no justificaba mis actos.<br />
<br />
La mano que sostenía la espada frente a mí, comenzó a temblar. ¿Se había cansado al tenerla tanto tiempo alzada o acaso yo estaba empezando a dudar si debía seguir utilizando la espada?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Estaba confuso, otra vez. El primer combate no había terminado de la mejor forma, no para mi claro, mis secuelas no eran físicas, la herida de la pierna apenas era ya un rasguño, pero la imagen de mi adversario tirado en el suelo con la cabeza...<br />
<br />
Sentado bajo aquél cerezo, ni siquiera me atrevía a pensarlo. Si hubiese sido una guerra, no habría dudado en golpearle con el filo de la espada, pero no lo era. Era un torneo formal entre las aldeas y yo no quería matarlo, solo incapacitarlo para que finalizase el combate, y sin embargo al golpearle con el reverso, me había pasado de fuerza y... No lo había matado, pero...<br />
<br />
Sujeté a <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tsubame</span> frente a mí y la observé. Las espadas se forjaban para acabar con tus enemigos, su filo se hacia para que fuese capaz de cortar la carne, pero aquello no era el objetivo de ese torneo. Era un torneo para mostrar la fuerza, sin matar a tu oponente. <br />
<br />
Pero daba igual cuantas veces me lo repitiese en la cabeza. Mi rival me había atravesado la pierna de lado a lado, pero yo le había aplastado la cabeza con la parte roma de una katana. Podía haber dado un golpe mas flojo, podía haber golpeado en cualquier otra parte, el brazo, el hombro. Pero apunté a su cabeza.<br />
<br />
¿Que iba a ser de mi ahora? ¿Me expulsarían del torneo por haber dejado así a mi rival? Por el momento no había tenido noticias se Hanabi ni de ningún superior , pero claro... Quizás tenia que rendir cuentas con la Morikage y por mi culpa.<br />
<br />
No había matado a mi adversario, pero cuando abandone el estadio a él se lo llevaron urgentemente entre varios médicos, y su estado era terrible. Quizás no muriera del golpe, pero tal vez  lo matarán las secuelas. Y yo habría sido su verdugo.<br />
<br />
Claro qué, igual la muerte era su intención desde el principio. Sobretodo cuando se lanzó a gritar que era el aprendiz del muchacho que había asesinado al anterior Morikage. Si vivía, quizás no seria por mucho. Pero todo aquello no justificaba mis actos.<br />
<br />
La mano que sostenía la espada frente a mí, comenzó a temblar. ¿Se había cansado al tenerla tanto tiempo alzada o acaso yo estaba empezando a dudar si debía seguir utilizando la espada?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los heraldos del Remolino]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-los-heraldos-del-remolino</link>
			<pubDate>Wed, 25 Mar 2020 18:40:11 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=955">Tsukisame Takumi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-los-heraldos-del-remolino</guid>
			<description><![CDATA[El sol asomaba fuertemente desde hacía poco entre las montañas del Valle de los Dojos y en Nantōnoya, la residencia de los representantes de Uzushiogakure para el Torneo de los Dojos, un joven shinobi se despertaba para comenzar sus entrenamientos diarios. El despertador sonaba fuertemente y Takumi alargó la mano para apagarlo cuanto antes, tampoco era cuestión de despertar las demás personas que dormían aquí. <span style="color: burlywood; font-style: italic;">«Ayyyy... Es muy pronto pero necesito entrenar, si no me esfuerzo al máximo Junko-sensei me va a matar.»</span> Tras recoger sus gafas de la mesita de noche se sentó al borde de la cama, abriendo y cerrando continuamente sus adormecidos ojos y miró hacia la ventana que se situaba encima de un escritorio, apreciando la tenue luz que se colaba por las rendijas de la persiana. Se dirigió hacia la ventana y levantó la persiana, recibiendo una bofetada lumínica que le hizo cubrirse los ojos ligeramente con su mano y, tras unos segundos hasta acostumbrarse a la luz, abrió la ventana. Inspiró profundamente y el aire fresco inundó sus pulmones.<br />
<br />
—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Ahhhh...</span> —Suspiró con una cara de felicidad y se dio unos pequeños golpes en sendas mejillas. —<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Bueno, es hora de ponerse a entrenar, tengo que dar lo mejor de mí.</span><br />
<br />
Después de vestirse, hacer la cama y ventilar ligeramente la habitación se puso en marcha a la zona de la cocina para desayunar. <span style="color: burlywood; font-style: italic;">«¿Me hago un té negro... o mejor uno rojo? Aunque también quiero probar el té verde que aún en la Aldea no lo pude comprar... Ay por qué tanta variedad...»</span> No lo admitiría, pero estaba nervioso, mucho. No es que fuera idea suya apuntarse al torneo, pero su maestra le insistió en que sería una buena manera de mejorar y conocer a diversos shinobis y kunoichis de la propia y de otras villas; además una oportunidad de oro de posicionarse como un buen ninja ante los Señores Feudales y gente pudiente de todo Ōnindo. Y esto último es lo que le preocupaba más, el kazejin pese a entrenar mucho con la Uzumaki, sentía que no avanzaba lo necesario y no quería dejar en mal lugar a la Aldea que le había acogido. Al fin y al cabo estaba allí representando a Uzushiogakure no Sato, era una especie de "mensajero" del Remolino y de la calidad de sus shinobis y kunoichis; y esto pesaba sobre sus hombros de sobremanera.<br />
<br />
—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Venga...</span> —Comenzó a susurrar mientras bajaba las escaleras, repasando su horario en aquel día. —<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Tengo que entrenar hasta la hora de comer, después descanso dos horas a lo sumo y me pongo a entrenar otra vez hasta la hora de cenar... No puedo fallar, ni a la Aldea, ni a Junko-sensei, ni a Itona...</span> —<span style="color: burlywood; font-style: italic;">«Tengo que demostrar al viejo antes de que se muera de que entrenarme no fue una pérdida de tiempo.»</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sol asomaba fuertemente desde hacía poco entre las montañas del Valle de los Dojos y en Nantōnoya, la residencia de los representantes de Uzushiogakure para el Torneo de los Dojos, un joven shinobi se despertaba para comenzar sus entrenamientos diarios. El despertador sonaba fuertemente y Takumi alargó la mano para apagarlo cuanto antes, tampoco era cuestión de despertar las demás personas que dormían aquí. <span style="color: burlywood; font-style: italic;">«Ayyyy... Es muy pronto pero necesito entrenar, si no me esfuerzo al máximo Junko-sensei me va a matar.»</span> Tras recoger sus gafas de la mesita de noche se sentó al borde de la cama, abriendo y cerrando continuamente sus adormecidos ojos y miró hacia la ventana que se situaba encima de un escritorio, apreciando la tenue luz que se colaba por las rendijas de la persiana. Se dirigió hacia la ventana y levantó la persiana, recibiendo una bofetada lumínica que le hizo cubrirse los ojos ligeramente con su mano y, tras unos segundos hasta acostumbrarse a la luz, abrió la ventana. Inspiró profundamente y el aire fresco inundó sus pulmones.<br />
<br />
—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Ahhhh...</span> —Suspiró con una cara de felicidad y se dio unos pequeños golpes en sendas mejillas. —<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Bueno, es hora de ponerse a entrenar, tengo que dar lo mejor de mí.</span><br />
<br />
Después de vestirse, hacer la cama y ventilar ligeramente la habitación se puso en marcha a la zona de la cocina para desayunar. <span style="color: burlywood; font-style: italic;">«¿Me hago un té negro... o mejor uno rojo? Aunque también quiero probar el té verde que aún en la Aldea no lo pude comprar... Ay por qué tanta variedad...»</span> No lo admitiría, pero estaba nervioso, mucho. No es que fuera idea suya apuntarse al torneo, pero su maestra le insistió en que sería una buena manera de mejorar y conocer a diversos shinobis y kunoichis de la propia y de otras villas; además una oportunidad de oro de posicionarse como un buen ninja ante los Señores Feudales y gente pudiente de todo Ōnindo. Y esto último es lo que le preocupaba más, el kazejin pese a entrenar mucho con la Uzumaki, sentía que no avanzaba lo necesario y no quería dejar en mal lugar a la Aldea que le había acogido. Al fin y al cabo estaba allí representando a Uzushiogakure no Sato, era una especie de "mensajero" del Remolino y de la calidad de sus shinobis y kunoichis; y esto pesaba sobre sus hombros de sobremanera.<br />
<br />
—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Venga...</span> —Comenzó a susurrar mientras bajaba las escaleras, repasando su horario en aquel día. —<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Tengo que entrenar hasta la hora de comer, después descanso dos horas a lo sumo y me pongo a entrenar otra vez hasta la hora de cenar... No puedo fallar, ni a la Aldea, ni a Junko-sensei, ni a Itona...</span> —<span style="color: burlywood; font-style: italic;">«Tengo que demostrar al viejo antes de que se muera de que entrenarme no fue una pérdida de tiempo.»</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un marionetista en el Valle]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-marionetista-en-el-valle</link>
			<pubDate>Wed, 18 Mar 2020 20:03:11 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=955">Tsukisame Takumi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-marionetista-en-el-valle</guid>
			<description><![CDATA[Takumi amaneció junto al sol, desayunó ligero, se vistió y pertrechó adecuadamente y partió a la estación de Uzushiogakure. Ya la noche anterior se despidió de Airi, la cual le deseó muchísima suerte diciendo que un alumno de Itona <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mano Carmesí</span> no se podía permitir quedar en mal lugar en el Torneo. También se despidió de Junko, su sensei, la cual le había tenido estos primeros meses del año entrenando de sol a sol en vistas al los combates del Torneo. Le hubiera gustado hacer una pequeña escapada al Oasis de la Luna y hablar con Itona, preguntarle que tal todo y comentarle que se iba a presentar al torneo; pero no tuvo nada de tiempo para ir hasta allí. Tardó poco más de un día en llegar en tren a Tanzaku Gai, lugar en el que se hizo con un mapa del Valle para no perderse y pasó el día conociendo la capital de Hi no Kuni, un lugar perfecto para distraerse antes de todo el jaleo que se le venía encima.<br />
<br />
Ya a la mañana siguiente se unió a una caravana de mercaderes que se dirigían a Sendōshi, con los cuales estuvo conversando durante todo el viaje; algunos de los mercaderes eran compatriotas suyos, lo que le animó enormemente a tener noticias sobre la situación de allí pese a que no fueran muy alegres. Ya a la entrada del Valle, tras pasar el control en la frontera, se despidió de los mercaderes y se puso en marcha hacia Nantōnoya, la residencia para los shinobis y kunoichis del Remolino. Durante el camino el kazejin estaba absorto con el paisaje, un sistema montañoso enorme amurallaba el Valle y el verde de la hierba poblaba hasta lo que la vista alcanzaba. <span style="color: burlywood; font-style: italic;">«Normal que este país sea neutral, te puedes permitir ser neutral siempre cuando cuentas con montañas por murallas y con una sola entrada y salida, atacar este valle sería un suicidio en toda regla.»</span><br />
<br />
Atravesó el bosque del Lago Partido y llegó por fin a la residencia de Uzuahiogakure, tenía que admitir que pese a tener el mapa le llevó más de la cuenta; en primer lugar por que no era el que mejor se orientaba del mundo y en segundo lugar porque se paraba cada poco para admirar el paisaje atentamente. La entrada de Nantōnoya estaba decorada con cerezos y toriis, habían recreado el espíritu de la Villa del Remolino a la perfección.<br />
Y así entró el marionetista, llevaba menos de un año siendo genin y ya iba representar a la Villa que le había acogido como refugiado en el Segundo Torneo de los Dojos, eso si, esperaba que no fuera tan caótico como le había llegado a sus oídos que fue el anterior certamen.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Takumi amaneció junto al sol, desayunó ligero, se vistió y pertrechó adecuadamente y partió a la estación de Uzushiogakure. Ya la noche anterior se despidió de Airi, la cual le deseó muchísima suerte diciendo que un alumno de Itona <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mano Carmesí</span> no se podía permitir quedar en mal lugar en el Torneo. También se despidió de Junko, su sensei, la cual le había tenido estos primeros meses del año entrenando de sol a sol en vistas al los combates del Torneo. Le hubiera gustado hacer una pequeña escapada al Oasis de la Luna y hablar con Itona, preguntarle que tal todo y comentarle que se iba a presentar al torneo; pero no tuvo nada de tiempo para ir hasta allí. Tardó poco más de un día en llegar en tren a Tanzaku Gai, lugar en el que se hizo con un mapa del Valle para no perderse y pasó el día conociendo la capital de Hi no Kuni, un lugar perfecto para distraerse antes de todo el jaleo que se le venía encima.<br />
<br />
Ya a la mañana siguiente se unió a una caravana de mercaderes que se dirigían a Sendōshi, con los cuales estuvo conversando durante todo el viaje; algunos de los mercaderes eran compatriotas suyos, lo que le animó enormemente a tener noticias sobre la situación de allí pese a que no fueran muy alegres. Ya a la entrada del Valle, tras pasar el control en la frontera, se despidió de los mercaderes y se puso en marcha hacia Nantōnoya, la residencia para los shinobis y kunoichis del Remolino. Durante el camino el kazejin estaba absorto con el paisaje, un sistema montañoso enorme amurallaba el Valle y el verde de la hierba poblaba hasta lo que la vista alcanzaba. <span style="color: burlywood; font-style: italic;">«Normal que este país sea neutral, te puedes permitir ser neutral siempre cuando cuentas con montañas por murallas y con una sola entrada y salida, atacar este valle sería un suicidio en toda regla.»</span><br />
<br />
Atravesó el bosque del Lago Partido y llegó por fin a la residencia de Uzuahiogakure, tenía que admitir que pese a tener el mapa le llevó más de la cuenta; en primer lugar por que no era el que mejor se orientaba del mundo y en segundo lugar porque se paraba cada poco para admirar el paisaje atentamente. La entrada de Nantōnoya estaba decorada con cerezos y toriis, habían recreado el espíritu de la Villa del Remolino a la perfección.<br />
Y así entró el marionetista, llevaba menos de un año siendo genin y ya iba representar a la Villa que le había acogido como refugiado en el Segundo Torneo de los Dojos, eso si, esperaba que no fuera tan caótico como le había llegado a sus oídos que fue el anterior certamen.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Viaje] Sensei y alumna a la aventura]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-viaje-sensei-y-alumna-a-la-aventura</link>
			<pubDate>Mon, 16 Mar 2020 15:23:18 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-viaje-sensei-y-alumna-a-la-aventura</guid>
			<description><![CDATA[Hana estaba algo nerviosa. No tanto por el torneo ni el viaje sino por la cantidad de seguridad que rodeaba a ambas cosas. Además, los ANBU iban más callados que un gato de escayola, apenas se dirigían la palabra para nada más que decir si la zona estaba asegurada o no. La genin se sentía altamente fuera de lugar con toda esa protección, todos con toda su profesionalidad y ella con un peluche de panda enganchado a su bolsa donde llevaba sus cosas. Prefirió dejar pasar los días de viaje en silencio, concentrada en seguir el ritmo y estar atenta a los alrededores. <br />
<br />
Hasta que la última noche, pararon en Tanzaku Gai, en una posada. Era totalmente incapaz de dormir, el día siguiente llegarían a los dojos y no quedaría casi nada para que empezase el torneo. Llevaba semanas entrenando sin descanso bajo el exigente e insaciable criterio de su sensei para estar minimamente preparada para el evento, sin embargo, aún no se sentía del todo preparada. Y si ahora, con un buen entrenamiento a sus espaldas, no se sentía preparada, no quería ni imaginar como se hubiese sentido si hubiese ido como estaba antes. <br />
<br />
La posada en sí no era nada del otro mundo, tenía todas las habitaciones en un piso y debajo tenía todas las instalaciones como los baños, el salón con chimenea, el comedor o la cocina. Tenían toda la posada solo para ellos, así que no tendría que haber problema en que bajase a dar una vuelta nocturna a ver si cogía el sueño o un resfriado, lo que viniese primero. <br />
<br />
Tras bajar las escaleras vio luz en el salón y se acercó a ver quien estaba ahí. Y ahí estaba Eri, sentada en uno de los sillones que encaraban a la chimenea que la dueña del lugar había decidido encender. Hana retrocedió instantáneamente, escondiéndose tras el marco de la puerta. Vestía un pijama de manga larga y pantalones largos, de tela fina pero opaca, con dibujitos de pandas felices, saltando, bailando y, en fin, una cosa muy infantil. Además de llevar en los brazos su peluche de panda y una camiseta interior negra que no era suya. Definitivamente, no quería que su sensei la encontrase con esas pintas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hana estaba algo nerviosa. No tanto por el torneo ni el viaje sino por la cantidad de seguridad que rodeaba a ambas cosas. Además, los ANBU iban más callados que un gato de escayola, apenas se dirigían la palabra para nada más que decir si la zona estaba asegurada o no. La genin se sentía altamente fuera de lugar con toda esa protección, todos con toda su profesionalidad y ella con un peluche de panda enganchado a su bolsa donde llevaba sus cosas. Prefirió dejar pasar los días de viaje en silencio, concentrada en seguir el ritmo y estar atenta a los alrededores. <br />
<br />
Hasta que la última noche, pararon en Tanzaku Gai, en una posada. Era totalmente incapaz de dormir, el día siguiente llegarían a los dojos y no quedaría casi nada para que empezase el torneo. Llevaba semanas entrenando sin descanso bajo el exigente e insaciable criterio de su sensei para estar minimamente preparada para el evento, sin embargo, aún no se sentía del todo preparada. Y si ahora, con un buen entrenamiento a sus espaldas, no se sentía preparada, no quería ni imaginar como se hubiese sentido si hubiese ido como estaba antes. <br />
<br />
La posada en sí no era nada del otro mundo, tenía todas las habitaciones en un piso y debajo tenía todas las instalaciones como los baños, el salón con chimenea, el comedor o la cocina. Tenían toda la posada solo para ellos, así que no tendría que haber problema en que bajase a dar una vuelta nocturna a ver si cogía el sueño o un resfriado, lo que viniese primero. <br />
<br />
Tras bajar las escaleras vio luz en el salón y se acercó a ver quien estaba ahí. Y ahí estaba Eri, sentada en uno de los sillones que encaraban a la chimenea que la dueña del lugar había decidido encender. Hana retrocedió instantáneamente, escondiéndose tras el marco de la puerta. Vestía un pijama de manga larga y pantalones largos, de tela fina pero opaca, con dibujitos de pandas felices, saltando, bailando y, en fin, una cosa muy infantil. Además de llevar en los brazos su peluche de panda y una camiseta interior negra que no era suya. Definitivamente, no quería que su sensei la encontrase con esas pintas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Tema Final en los Dojos] Puta vida]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tema-final-en-los-dojos-puta-vida</link>
			<pubDate>Sat, 14 Oct 2017 20:19:14 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tema-final-en-los-dojos-puta-vida</guid>
			<description><![CDATA[Dicen que uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde. Datsue no era muy fan de aquellas frases sentimentales, pero en aquel momento no podía estar más de acuerdo. Incluso iba más allá, retorciendo la expresión un poco más: uno puede ser feliz con lo que tiene hasta que le regalan algo más… y se lo quitan. Entonces, aunque anteriormente era feliz con lo que tenía, ya le sabe a poco.  <br />
<br />
Había viajado al Valle de los Dojos acompañado de Uchiha Akame. Habían compartido velero, risas, confidencias, bromas… Lo había llegado a considerar como un colega. No tanto como un amigo —pues aquella era una palabra que, según su opinión, se infravaloraba demasiado—, pero tampoco tan poco como un simple compañero. Ahora, sin embargo, mientras era transportado por el carromato de vuelta a la Villa, le echaba en falta. Echaba en falta su ceño fruncido cuando le contaba algo poco ético. Echaba en falta su voz rasposa y grave cuando iba más allá y le contaba algo nada honorable que había hecho. Echaba en falta su presencia… Echaba en falta que alguien, quien fuese, estuviese a su lado en aquel carromato. <br />
<br />
Pero no, claro que no había nadie en el carromato, porque la había cagado. Una cagada en forma de revista, que le había puesto en contra de los compañeros que habían descubierto la verdad. Por eso iba solo, y solo estaría por días, hasta que llegase de una maldita vez a la Villa. <br />
<br />
Había, sin embargo, algo más malo: el hecho de saber que su moral no mejoraría en Uzu. Porque le habían dado a probar el fruto prohibido, le habían puesto la miel en los labios, para acto seguido arrebatársela. La culpable de todo era Aiko. Tan indómita como tan solo ella podía serlo. Tan impredecible, tan orgullosa, tan odiosa… Tan <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">guapa</span>. Habían quedado de verse, pero ella jamás acudió a la cita. El Uchiha habría podido localizarla, claro, pues había puesto en ella un Sello de Rastreo. Pero su orgullo y su amor propio, ese par de cosas del que tanto se reía cuando alguien parecía hacer gala de ello, le habían dominado por completo. <br />
<br />
Ahora le parecía una estupidez no haber ido a buscarla. Una estupidez tan grande que creyó que tendría la espinita clavada por el resto de sus días… o hasta que le echase un par y fuese en su búsqueda.<br />
<br />
Suspiró. <br />
<br />
Lo peor no era aquello. Lo peor no era el enfado de Akame. Ni la traición de Chokichi. Ni el lío que se montaría si la revista salía a la luz en la Villa. Ni siquiera Aiko. No, lo peor era… <br />
<br />
… que regresaba con los bolsillos tan vacíos como había ido. Ni porras, ni revistas, ni ningún otro negocio de dudosa legalidad habían resultado. Sus esperanzas de volverse rico habían quedado sepultadas, como tantas otras veces, bajo la cruda e inclemente realidad. <br />
<br />
Escupió un esputo a través de la ventana, y entonces tomó el shamisen. Aquel día, estaba triste y melancólico: el estado ideal para componer una nueva canción. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Puta vida...</span> —empezó, y dejó que la imaginación volase e hiciese el resto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Dicen que uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde. Datsue no era muy fan de aquellas frases sentimentales, pero en aquel momento no podía estar más de acuerdo. Incluso iba más allá, retorciendo la expresión un poco más: uno puede ser feliz con lo que tiene hasta que le regalan algo más… y se lo quitan. Entonces, aunque anteriormente era feliz con lo que tenía, ya le sabe a poco.  <br />
<br />
Había viajado al Valle de los Dojos acompañado de Uchiha Akame. Habían compartido velero, risas, confidencias, bromas… Lo había llegado a considerar como un colega. No tanto como un amigo —pues aquella era una palabra que, según su opinión, se infravaloraba demasiado—, pero tampoco tan poco como un simple compañero. Ahora, sin embargo, mientras era transportado por el carromato de vuelta a la Villa, le echaba en falta. Echaba en falta su ceño fruncido cuando le contaba algo poco ético. Echaba en falta su voz rasposa y grave cuando iba más allá y le contaba algo nada honorable que había hecho. Echaba en falta su presencia… Echaba en falta que alguien, quien fuese, estuviese a su lado en aquel carromato. <br />
<br />
Pero no, claro que no había nadie en el carromato, porque la había cagado. Una cagada en forma de revista, que le había puesto en contra de los compañeros que habían descubierto la verdad. Por eso iba solo, y solo estaría por días, hasta que llegase de una maldita vez a la Villa. <br />
<br />
Había, sin embargo, algo más malo: el hecho de saber que su moral no mejoraría en Uzu. Porque le habían dado a probar el fruto prohibido, le habían puesto la miel en los labios, para acto seguido arrebatársela. La culpable de todo era Aiko. Tan indómita como tan solo ella podía serlo. Tan impredecible, tan orgullosa, tan odiosa… Tan <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">guapa</span>. Habían quedado de verse, pero ella jamás acudió a la cita. El Uchiha habría podido localizarla, claro, pues había puesto en ella un Sello de Rastreo. Pero su orgullo y su amor propio, ese par de cosas del que tanto se reía cuando alguien parecía hacer gala de ello, le habían dominado por completo. <br />
<br />
Ahora le parecía una estupidez no haber ido a buscarla. Una estupidez tan grande que creyó que tendría la espinita clavada por el resto de sus días… o hasta que le echase un par y fuese en su búsqueda.<br />
<br />
Suspiró. <br />
<br />
Lo peor no era aquello. Lo peor no era el enfado de Akame. Ni la traición de Chokichi. Ni el lío que se montaría si la revista salía a la luz en la Villa. Ni siquiera Aiko. No, lo peor era… <br />
<br />
… que regresaba con los bolsillos tan vacíos como había ido. Ni porras, ni revistas, ni ningún otro negocio de dudosa legalidad habían resultado. Sus esperanzas de volverse rico habían quedado sepultadas, como tantas otras veces, bajo la cruda e inclemente realidad. <br />
<br />
Escupió un esputo a través de la ventana, y entonces tomó el shamisen. Aquel día, estaba triste y melancólico: el estado ideal para componer una nueva canción. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Puta vida...</span> —empezó, y dejó que la imaginación volase e hiciese el resto.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Tema Final de los Dojos] Cambio de rumbo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tema-final-de-los-dojos-cambio-de-rumbo</link>
			<pubDate>Tue, 03 Oct 2017 20:08:48 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Koko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tema-final-de-los-dojos-cambio-de-rumbo</guid>
			<description><![CDATA[La final del torneo había llegado al fin y los participantes por fin tuvieron chance de ver el espectáculo.<br />
<br />
Uchiha Akame por un lado y Aotsuki Ayame por el otro. El resultado final fue… Hasta cierto punto similar al combate que la propia Kageyama Koko había tenido contra el Uchiha, una victoria aplastante en la que la kunoichi no pudo asestar ni un solo golpe.<br />
<br />
Aquel hecho fue suficiente para subirle bastante el ánimo a la rubia, pero analizándolo desde otro punto de vista, significaba que tanto a ella como a la tal Ayame aún les faltaba mucho por mejorar, después de todo, no podía ser que un shinobi les superase de tal manera.<br />
<br />
Sea como fuere, el combate había terminado y Akame salió vencedor, trayendo la gloria a Uzushiogakure.<br />
<br />
A pesar de haber perdido contra él, la alegría de la rubia era inmensa, tanto como para verse tentada a aparecerse en el medio del ring y propiciarle un candente beso en vista de todo el mundo, pero al final se contuvo, pues aquello iba completamente en contra de las enseñanzas de la aldea.<br />
<br />
Poco después del suceso, el evento terminó y cada shinobi debía de emprender la vuelta.<br />
<br />
Justo para ese último día llegaron dos de sus hermanos, principalmente para acompañarla. Aquellos personajes eran Sakamoto Hideo —un hombretón con músculos muy marcados y de poco más de dos metros de altura— y Sakamoto Noemi —exkunoichi de Uzushiogakure, quien renunció tras perder dos miembros en una misión—, que a pesar de ser conscientes de que la pecosa había perdido, se mostraron felices de que haya sido seleccionada para participar de tal evento.<br />
<br />
Antes de emprender la partida de los Dojos, Koko pensó en llevarse un pequeño recuerdo que no le duraría más de dos días, un pastel que días atrás había probado junto a un shinobi de Kusagakure, otro de los participantes del torneo. Tanto le había gustado que necesitaba probarlo una vez más.<br />
<br />
Probablemente haya sido por eso que, cuando se dispuso a ir a buscar a su pareja en Nantonōnoya, no le encontró, se habría tardado más de lo que supuso y él ya estaría de camino a Uzushiogakure. Eso era lo que quería pensar pero… Solo sabría la verdad una vez se reencontrase con Akame, aunque no era algo de suma importancia, o eso suponía ella.<br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid slateblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
Durante el viaje, la Kageyama tuvo mucho tiempo para reflexionar, si bien mantenía conversación con sus dos hermanos, no trataron temas de mayor importancia como para centrar la atención en ello.<br />
<br />
Fue entonces cuando, recapitulando lo que había estado ocurriendo en los últimos días, pudo darse cuenta de un gran fallo en ella misma.<br />
<br />
<span style="color: lime; font-style: italic;">«Tengo que cambiar varias cosas… »</span>Se dijo a sí misma, algo cabizbaja.<br />
<br />
En el último mes había engordado casi quince kilos, solo había estado comiendo dulces y había descuidado completamente su rutina diaria, lo único que no alteró pero para nada fue la limpieza. Pero… ¿Y lo demás?<br />
<br />
No había entrenado como correspondía, no había estado estudiando ni haciendo absolutamente nada que pudiera beneficiarla y ayudarla en el oficio, por el contrario, se había hinchado de comida chatarra y dulces durante todo ese tiempo hasta que se echó novio, un tío flacucho que si bien, ganó el torneo de los dojos, si ella sigue engordando va a llegar un punto en que no va a ser capaz de soportar su peso. Sin mencionar que este individuo había sido el que la sacó del torneo en la primera ronda, con una victoria aplastante.<br />
<br />
Había demasiadas cosas que tenía que cambiar si pretendía ser de ayuda a Uzushiogakure, o a la mínima, no estorbar a Uchiha Akame si algún día coincidía con él en algún encargo de importancia.<br />
<br />
Tenía que entrenar, no solo para mejorar su condición física, sino que también tenía que practicar en combate, ¿y qué mejor maestro que un jounin?<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Hideo… Necesito que me hagas un favor… —</span>dijo seriamente, al mastodonte que tenía por hermano. Persona que llevaba a caballito a una Noemi incapaz de caminar por sus propios medios.<br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid slateblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="color: lime; font-style: italic;">«Soy la representación de todo mi esfuerzo o la falta del mismo…»</span></div>
<br />
Para el momento en que Kageyama Koko pisó nuevamente Uzushiogakure ya tenía sus objetivos muy claros.<br />
<br />
Por un lado, tenía que adelgazar, esos rollos que se le formaron en el vientre solo iban a molestarla.<br />
<br />
En otra instancia, tenía que estudiar mucho, su falta de imaginación e ideas iban a jugarle en contra infinidad de veces si no hacía algo con ello.<br />
<br />
Otra cosa de importancia, el entrenamiento en combate, tanto en cortas como en largas distancias pero más urgentemente sería lo segundo.<br />
<br />
Finalmente, algo sumamente importante y que debería de haber hecho hace mucho. Dejar los jodidos dulces y la comida chatarra. Si no es por el entrenamiento, que lo sea por su salud.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La final del torneo había llegado al fin y los participantes por fin tuvieron chance de ver el espectáculo.<br />
<br />
Uchiha Akame por un lado y Aotsuki Ayame por el otro. El resultado final fue… Hasta cierto punto similar al combate que la propia Kageyama Koko había tenido contra el Uchiha, una victoria aplastante en la que la kunoichi no pudo asestar ni un solo golpe.<br />
<br />
Aquel hecho fue suficiente para subirle bastante el ánimo a la rubia, pero analizándolo desde otro punto de vista, significaba que tanto a ella como a la tal Ayame aún les faltaba mucho por mejorar, después de todo, no podía ser que un shinobi les superase de tal manera.<br />
<br />
Sea como fuere, el combate había terminado y Akame salió vencedor, trayendo la gloria a Uzushiogakure.<br />
<br />
A pesar de haber perdido contra él, la alegría de la rubia era inmensa, tanto como para verse tentada a aparecerse en el medio del ring y propiciarle un candente beso en vista de todo el mundo, pero al final se contuvo, pues aquello iba completamente en contra de las enseñanzas de la aldea.<br />
<br />
Poco después del suceso, el evento terminó y cada shinobi debía de emprender la vuelta.<br />
<br />
Justo para ese último día llegaron dos de sus hermanos, principalmente para acompañarla. Aquellos personajes eran Sakamoto Hideo —un hombretón con músculos muy marcados y de poco más de dos metros de altura— y Sakamoto Noemi —exkunoichi de Uzushiogakure, quien renunció tras perder dos miembros en una misión—, que a pesar de ser conscientes de que la pecosa había perdido, se mostraron felices de que haya sido seleccionada para participar de tal evento.<br />
<br />
Antes de emprender la partida de los Dojos, Koko pensó en llevarse un pequeño recuerdo que no le duraría más de dos días, un pastel que días atrás había probado junto a un shinobi de Kusagakure, otro de los participantes del torneo. Tanto le había gustado que necesitaba probarlo una vez más.<br />
<br />
Probablemente haya sido por eso que, cuando se dispuso a ir a buscar a su pareja en Nantonōnoya, no le encontró, se habría tardado más de lo que supuso y él ya estaría de camino a Uzushiogakure. Eso era lo que quería pensar pero… Solo sabría la verdad una vez se reencontrase con Akame, aunque no era algo de suma importancia, o eso suponía ella.<br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid slateblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
Durante el viaje, la Kageyama tuvo mucho tiempo para reflexionar, si bien mantenía conversación con sus dos hermanos, no trataron temas de mayor importancia como para centrar la atención en ello.<br />
<br />
Fue entonces cuando, recapitulando lo que había estado ocurriendo en los últimos días, pudo darse cuenta de un gran fallo en ella misma.<br />
<br />
<span style="color: lime; font-style: italic;">«Tengo que cambiar varias cosas… »</span>Se dijo a sí misma, algo cabizbaja.<br />
<br />
En el último mes había engordado casi quince kilos, solo había estado comiendo dulces y había descuidado completamente su rutina diaria, lo único que no alteró pero para nada fue la limpieza. Pero… ¿Y lo demás?<br />
<br />
No había entrenado como correspondía, no había estado estudiando ni haciendo absolutamente nada que pudiera beneficiarla y ayudarla en el oficio, por el contrario, se había hinchado de comida chatarra y dulces durante todo ese tiempo hasta que se echó novio, un tío flacucho que si bien, ganó el torneo de los dojos, si ella sigue engordando va a llegar un punto en que no va a ser capaz de soportar su peso. Sin mencionar que este individuo había sido el que la sacó del torneo en la primera ronda, con una victoria aplastante.<br />
<br />
Había demasiadas cosas que tenía que cambiar si pretendía ser de ayuda a Uzushiogakure, o a la mínima, no estorbar a Uchiha Akame si algún día coincidía con él en algún encargo de importancia.<br />
<br />
Tenía que entrenar, no solo para mejorar su condición física, sino que también tenía que practicar en combate, ¿y qué mejor maestro que un jounin?<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Hideo… Necesito que me hagas un favor… —</span>dijo seriamente, al mastodonte que tenía por hermano. Persona que llevaba a caballito a una Noemi incapaz de caminar por sus propios medios.<br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid slateblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="color: lime; font-style: italic;">«Soy la representación de todo mi esfuerzo o la falta del mismo…»</span></div>
<br />
Para el momento en que Kageyama Koko pisó nuevamente Uzushiogakure ya tenía sus objetivos muy claros.<br />
<br />
Por un lado, tenía que adelgazar, esos rollos que se le formaron en el vientre solo iban a molestarla.<br />
<br />
En otra instancia, tenía que estudiar mucho, su falta de imaginación e ideas iban a jugarle en contra infinidad de veces si no hacía algo con ello.<br />
<br />
Otra cosa de importancia, el entrenamiento en combate, tanto en cortas como en largas distancias pero más urgentemente sería lo segundo.<br />
<br />
Finalmente, algo sumamente importante y que debería de haber hecho hace mucho. Dejar los jodidos dulces y la comida chatarra. Si no es por el entrenamiento, que lo sea por su salud.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Tema final de Los Dojos] Una historia termina, otra comienza]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tema-final-de-los-dojos-una-historia-termina-otra-comienza</link>
			<pubDate>Fri, 29 Sep 2017 11:13:56 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tema-final-de-los-dojos-una-historia-termina-otra-comienza</guid>
			<description><![CDATA[La gigantesca metrópoli de Sendōshi iba empequeñeciendo en el horizonte conforme el carromato se alejaba por el sendero, dirección Sur, hacia Uzu no Kuni. Estaban a unos cuatro días —en Verano el clima solía acompañar— de la Aldea Oculta del Remolino, el destino final del carruaje. Esa noche la pasarían en Tanzaku Gai, según les había dicho el cochero, y luego seguirían más al Sur, hasta Taikarune. Desde allí bordearían toda la costa hasta Los Herreros y, finalmente, partirían de la famosa ciudad al alba del cuarto día para llegar a Uzushiogakure bien entrada la noche. Un viaje bien planificado. <br />
<br />
Pese a la animada conversación que mantenían los otros ocupantes del carruaje, Akame mantenía su mirada azabache fija en el cristal de la ventana junto a la que estaba sentado, prestando poca atención excepto cuando hablaban de él mismo; el Campeón de los Dojos. Nunca se había considerado una persona soberbia —tampoco humilde—, pero el escuchar que alababan su habilidad en combate y que reconocían sus talentos le hacía querer inflar el pecho como un pavo real. Era la primera vez que alguien le admiraba —en este caso, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">muchos</span> álguienes— y el jovencito gennin lo encontraba una situación algo difícil de manejar. Claro que, por lo pronto el cochero se había ofrecido a no cobrarle ni un sólo ryo por el trayecto... A pesar de que él insistiera. <br />
<br />
Mientras el carromato iba dejando atrás la pronunciada geografía de la Cordillera de los Dojos, el Uchiha observaba los pastos verdes, los riachuelos que salpicaban el paisaje aquí y allá y las grandes extensiones de frondoso bosque. Pensaba en todas las experiencias que había vivido en los Dojos —pese a que sólo había estado allí cuatro semanas, durante Ceniza, le parecía una eternidad—. Destacaban dos; una, el haber ganado el Torneo... Y dos, su amorío con Kageyama Koko. <br />
<br />
No precisamente en ese orden de importancia. <br />
<br />
Cuando se marcharon de Nantōnoya quiso invitar a la kunoichi a volver con él en carruaje a Uzu —las paradas nocturnas hubieran sido mucho más interesantes con la robusta Kageyama durmiendo a su lado—, pero por algún motivo no pudo encontrarla a tiempo. Eso le producía una sensación extraña, mezcla de rabia y melancolía, más fuerte de lo que jamás reconocería. <br />
<br />
También pensaba en la traición de Datsue, en su combate contra Amedama Daruu y en la espada vieja y roñosa que le habían vendido a precio de reliquia. Luego se preguntó cómo encontraría la Aldea a su regreso y poco después empezó a añorar sus calles blancas y rojas, sus cerezos en flor y la suave brisa del mar. <br />
<br />
Ni idea tenía de que las cosas iban a cambiar radicalmente en Uzushio a no mucho tardar... Pero esa es historia para otro momento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La gigantesca metrópoli de Sendōshi iba empequeñeciendo en el horizonte conforme el carromato se alejaba por el sendero, dirección Sur, hacia Uzu no Kuni. Estaban a unos cuatro días —en Verano el clima solía acompañar— de la Aldea Oculta del Remolino, el destino final del carruaje. Esa noche la pasarían en Tanzaku Gai, según les había dicho el cochero, y luego seguirían más al Sur, hasta Taikarune. Desde allí bordearían toda la costa hasta Los Herreros y, finalmente, partirían de la famosa ciudad al alba del cuarto día para llegar a Uzushiogakure bien entrada la noche. Un viaje bien planificado. <br />
<br />
Pese a la animada conversación que mantenían los otros ocupantes del carruaje, Akame mantenía su mirada azabache fija en el cristal de la ventana junto a la que estaba sentado, prestando poca atención excepto cuando hablaban de él mismo; el Campeón de los Dojos. Nunca se había considerado una persona soberbia —tampoco humilde—, pero el escuchar que alababan su habilidad en combate y que reconocían sus talentos le hacía querer inflar el pecho como un pavo real. Era la primera vez que alguien le admiraba —en este caso, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">muchos</span> álguienes— y el jovencito gennin lo encontraba una situación algo difícil de manejar. Claro que, por lo pronto el cochero se había ofrecido a no cobrarle ni un sólo ryo por el trayecto... A pesar de que él insistiera. <br />
<br />
Mientras el carromato iba dejando atrás la pronunciada geografía de la Cordillera de los Dojos, el Uchiha observaba los pastos verdes, los riachuelos que salpicaban el paisaje aquí y allá y las grandes extensiones de frondoso bosque. Pensaba en todas las experiencias que había vivido en los Dojos —pese a que sólo había estado allí cuatro semanas, durante Ceniza, le parecía una eternidad—. Destacaban dos; una, el haber ganado el Torneo... Y dos, su amorío con Kageyama Koko. <br />
<br />
No precisamente en ese orden de importancia. <br />
<br />
Cuando se marcharon de Nantōnoya quiso invitar a la kunoichi a volver con él en carruaje a Uzu —las paradas nocturnas hubieran sido mucho más interesantes con la robusta Kageyama durmiendo a su lado—, pero por algún motivo no pudo encontrarla a tiempo. Eso le producía una sensación extraña, mezcla de rabia y melancolía, más fuerte de lo que jamás reconocería. <br />
<br />
También pensaba en la traición de Datsue, en su combate contra Amedama Daruu y en la espada vieja y roñosa que le habían vendido a precio de reliquia. Luego se preguntó cómo encontraría la Aldea a su regreso y poco después empezó a añorar sus calles blancas y rojas, sus cerezos en flor y la suave brisa del mar. <br />
<br />
Ni idea tenía de que las cosas iban a cambiar radicalmente en Uzushio a no mucho tardar... Pero esa es historia para otro momento.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Visita inesperada]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-visita-inesperada</link>
			<pubDate>Tue, 26 Sep 2017 14:00:57 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=5">Sasagani Yota</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-visita-inesperada</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquella mañana, una vez recuperado de las lesiones que me produjo Ayame en el combate que supuso mi fin en el Torneo de los Dojos tenía muy claro lo que debía hacer. Busqué donde estaba aquel lugar y acudí de inmediato en búsqueda de respuestas satisfactorias. Si no recordaba mal, Uchiha Datsue se hospedaba en Nantonoya.<br />
<br />
Una vez allí vi que era un complejo similar al de Kitanoya, lo cual me hizo pensar que los ninjas de Amegakure estuvieran en un lugar similar también. Pero...<br />
<br />
<span style="color: crimson; font-style: italic;">«¿Y ahora qué?»</span><br />
<br />
Era media tarde, tirando ya para la noche y seguramente estuviese por aquí, la duda era donde exactamente. Solo me quedaba una opción lógica, y aquello pasaba por emular al bueno de Amedama Daruu.<br />
<br />
Carraspee un par de veces y con la garganta aclarada tomé un poco de aire para hinchar mis pulmones y prepararme.</span><br />
<br />
<div align="center"><span style="color: yellow;" class="mycode_color"><span style="font-size: 30px;">¡Uchiha Datsueeeeeeee!</span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquella mañana, una vez recuperado de las lesiones que me produjo Ayame en el combate que supuso mi fin en el Torneo de los Dojos tenía muy claro lo que debía hacer. Busqué donde estaba aquel lugar y acudí de inmediato en búsqueda de respuestas satisfactorias. Si no recordaba mal, Uchiha Datsue se hospedaba en Nantonoya.<br />
<br />
Una vez allí vi que era un complejo similar al de Kitanoya, lo cual me hizo pensar que los ninjas de Amegakure estuvieran en un lugar similar también. Pero...<br />
<br />
<span style="color: crimson; font-style: italic;">«¿Y ahora qué?»</span><br />
<br />
Era media tarde, tirando ya para la noche y seguramente estuviese por aquí, la duda era donde exactamente. Solo me quedaba una opción lógica, y aquello pasaba por emular al bueno de Amedama Daruu.<br />
<br />
Carraspee un par de veces y con la garganta aclarada tomé un poco de aire para hinchar mis pulmones y prepararme.</span><br />
<br />
<div align="center"><span style="color: yellow;" class="mycode_color"><span style="font-size: 30px;">¡Uchiha Datsueeeeeeee!</span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[+18] Las preguntas necesitan respuestas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-18-las-preguntas-necesitan-respuestas</link>
			<pubDate>Thu, 21 Sep 2017 15:28:16 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Koko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-18-las-preguntas-necesitan-respuestas</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: lime; font-style: italic;">«Puto Datsue »</span>Fue el primer pensamiento de la mañana.<br />
<br />
Durante toda la noche la chica no había hecho más que darle vueltas al mismo asunto y apenas había dormido por ello. ¿Y todo por qué? Porque a cierto individuo se le ocurrió indagar más de la cuenta.<br />
<br />
¿Qué tenía él que meterse? ¿Buscaba otra noticia para su dichosa revista? La última posibilidad era la más probable, y a Koko no agradaba por lo que prefirió no dejar las cosas estar y resolver al menos una de las incógnitas. Aunque en realidad no había más que eso, una.<br />
<br />
<br />
A pesar de todas las inquietudes, la Kageyama no fue al encuentro con el Uchiha por casi todo el día. <br />
<br />
Se tiró todo el santo día deambulando por su habitación, comiendo alguna que otra cosa que tenía en la nevera y finalmente, al caer la noche, despejó todas sus dudas y se dispuso a salir de su habitación.<br />
<br />
Suponía que por aquellas horas aquel shinobi ya estaría de vuelta, estudiando o dispuesto a marchar a dormir. En cualquier caso, ella le interrumpiría en lo que sea que estuviese haciendo al tocar la puerta de forma tan pausada que más bien parecía ser el golpeteo de un ebrio luchando por mantenerse en pie.<br />
<br />
<span style="color: lime; font-style: italic;">«Venga, lo peor que puede pasar es que te mande a la mierda »</span>Que no es poco, pero le servía para animarse. Un poco.<br />
<br />
Mientras esperaba a que la atendiesen, la cabeza de la fémina comenzó a maquinar infinidad de ideas, situaciones y mil finales distintos que podrían llegar a ocurrir una vez Akame abriese la puerta. Algunas completamente incoherentes y estúpidas, otras sumamente creíbles pero ante tantas posibilidades la chica comenzó a ponerse nerviosa.<br />
<br />
Las rodillas comenzaban a temblarle, el rostro se le tiñó de un fuerte rojo casi incandescente y su cara… En su rostro se veía perfectamente lo que estaba sintiendo. Nervios, muchos nervios, tantos como para desear que la tierra se abriese y se la tragase. Tanto que incluso pensó en desaparecer de allí antes de que el dueño de aquel departamento hiciera acto de presencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: lime; font-style: italic;">«Puto Datsue »</span>Fue el primer pensamiento de la mañana.<br />
<br />
Durante toda la noche la chica no había hecho más que darle vueltas al mismo asunto y apenas había dormido por ello. ¿Y todo por qué? Porque a cierto individuo se le ocurrió indagar más de la cuenta.<br />
<br />
¿Qué tenía él que meterse? ¿Buscaba otra noticia para su dichosa revista? La última posibilidad era la más probable, y a Koko no agradaba por lo que prefirió no dejar las cosas estar y resolver al menos una de las incógnitas. Aunque en realidad no había más que eso, una.<br />
<br />
<br />
A pesar de todas las inquietudes, la Kageyama no fue al encuentro con el Uchiha por casi todo el día. <br />
<br />
Se tiró todo el santo día deambulando por su habitación, comiendo alguna que otra cosa que tenía en la nevera y finalmente, al caer la noche, despejó todas sus dudas y se dispuso a salir de su habitación.<br />
<br />
Suponía que por aquellas horas aquel shinobi ya estaría de vuelta, estudiando o dispuesto a marchar a dormir. En cualquier caso, ella le interrumpiría en lo que sea que estuviese haciendo al tocar la puerta de forma tan pausada que más bien parecía ser el golpeteo de un ebrio luchando por mantenerse en pie.<br />
<br />
<span style="color: lime; font-style: italic;">«Venga, lo peor que puede pasar es que te mande a la mierda »</span>Que no es poco, pero le servía para animarse. Un poco.<br />
<br />
Mientras esperaba a que la atendiesen, la cabeza de la fémina comenzó a maquinar infinidad de ideas, situaciones y mil finales distintos que podrían llegar a ocurrir una vez Akame abriese la puerta. Algunas completamente incoherentes y estúpidas, otras sumamente creíbles pero ante tantas posibilidades la chica comenzó a ponerse nerviosa.<br />
<br />
Las rodillas comenzaban a temblarle, el rostro se le tiñó de un fuerte rojo casi incandescente y su cara… En su rostro se veía perfectamente lo que estaba sintiendo. Nervios, muchos nervios, tantos como para desear que la tierra se abriese y se la tragase. Tanto que incluso pensó en desaparecer de allí antes de que el dueño de aquel departamento hiciera acto de presencia.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Limando asperezas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-limando-asperezas</link>
			<pubDate>Thu, 14 Sep 2017 03:10:16 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-limando-asperezas</guid>
			<description><![CDATA[Bajó la mano, inseguro. Había repetido aquella acción al menos una decena de veces. Primero, subía los nudillos a media altura. Luego, los aproximaba a la puerta, suspiraba y, tras unos segundos de debate interno, los volvía a bajar. <br />
<br />
Quería llamar. Quería entrar. Pero aquella puerta le daba demasiado miedo. Demasiado respeto. O, más bien, lo que había tras ella. Nada más y nada menos que Uchiha Akame. Si es que había vuelto ya. Pese a que era bastante tarde, sabía que a su compañero le gustaban las escapadas nocturnas esporádicas. <br />
<br />
Datsue había ido a disculparse. A limar asperezas. No le convenía tener a Uchiha Akame de enemigo, y pese a que sabía que era una misión suicida, debía intentar resolverlo. No quería pasarse el resto de su vida vigilándose las espaldas en su propia Aldea. La cuestión era… ¿cómo se ganaría su perdón? <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65">Mierda…</span>»</span><br />
<br />
Dio media vuelta y se alejó. Lo de la revista había sido un tremendo acierto y una cagada al mismo tiempo. En apenas unas horas ya se había armado un buen revuelo. Dos días después, el Uchiha dudaba que los rumores no hubiesen alcanzado ya a los propios habitantes del Valle. Si la ponía a la venta en la Villa, estaba convencido, se la quitarían de las manos. Un éxito de ventas rotundo.<br />
<br />
Sin embargo, había dos problemas. Uno que no había vislumbrado, y otro que le había estallado en la cara hacía dos noches. El primero era que se forraría con el primer número. Y eso era un problema porque, luego, la gente podría descubrir la verdad. Riko ya lo había hecho, y nada impedía que el resto no lo hiciese también. Quizá hasta los propios Sakamoto tomasen cartas en el asunto. En ese caso, su credibilidad quedaría en entredicho para siempre. Nadie querría leer los próximos números de la revista por considerarlo una estafa, y, lo que era incluso peor, todo el mundo estaría receloso para hacer negocios con él. No le creerían. No confiarían en su palabra. <br />
<br />
El segundo, tenía nombre y apellido: Hozuki Chokichi. Aquel tipo no entendía de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">momentos</span>, de cuando era conveniente sacar a la luz una bomba o no. Se había ido con la revista, y le había amenazado con publicarla él mismo sin su ayuda. Aquel problema era todavía más gordo, pues no solo se llevaría las culpas igualmente, sino que aún por encima se quedaría sin pasta. Pero como aquel problema no podía resolverlo —no, al menos, hasta que regresasen a la Villa—, era mejor olvidarse de él y centrarse en el que sí. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65">Recuperar la credibilidad de mis compañeros…</span>»</span> Suspiró. No iba a ser tarea fácil. Esta vez sin dudas ni miedos, llamó a la puerta. No era la de Uchiha Akame —mejor dejarle a él para el final—, sino que se trataba de una habitación del piso inferior. <br />
<br />
Concretamente, la habitación de…]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Bajó la mano, inseguro. Había repetido aquella acción al menos una decena de veces. Primero, subía los nudillos a media altura. Luego, los aproximaba a la puerta, suspiraba y, tras unos segundos de debate interno, los volvía a bajar. <br />
<br />
Quería llamar. Quería entrar. Pero aquella puerta le daba demasiado miedo. Demasiado respeto. O, más bien, lo que había tras ella. Nada más y nada menos que Uchiha Akame. Si es que había vuelto ya. Pese a que era bastante tarde, sabía que a su compañero le gustaban las escapadas nocturnas esporádicas. <br />
<br />
Datsue había ido a disculparse. A limar asperezas. No le convenía tener a Uchiha Akame de enemigo, y pese a que sabía que era una misión suicida, debía intentar resolverlo. No quería pasarse el resto de su vida vigilándose las espaldas en su propia Aldea. La cuestión era… ¿cómo se ganaría su perdón? <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65">Mierda…</span>»</span><br />
<br />
Dio media vuelta y se alejó. Lo de la revista había sido un tremendo acierto y una cagada al mismo tiempo. En apenas unas horas ya se había armado un buen revuelo. Dos días después, el Uchiha dudaba que los rumores no hubiesen alcanzado ya a los propios habitantes del Valle. Si la ponía a la venta en la Villa, estaba convencido, se la quitarían de las manos. Un éxito de ventas rotundo.<br />
<br />
Sin embargo, había dos problemas. Uno que no había vislumbrado, y otro que le había estallado en la cara hacía dos noches. El primero era que se forraría con el primer número. Y eso era un problema porque, luego, la gente podría descubrir la verdad. Riko ya lo había hecho, y nada impedía que el resto no lo hiciese también. Quizá hasta los propios Sakamoto tomasen cartas en el asunto. En ese caso, su credibilidad quedaría en entredicho para siempre. Nadie querría leer los próximos números de la revista por considerarlo una estafa, y, lo que era incluso peor, todo el mundo estaría receloso para hacer negocios con él. No le creerían. No confiarían en su palabra. <br />
<br />
El segundo, tenía nombre y apellido: Hozuki Chokichi. Aquel tipo no entendía de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">momentos</span>, de cuando era conveniente sacar a la luz una bomba o no. Se había ido con la revista, y le había amenazado con publicarla él mismo sin su ayuda. Aquel problema era todavía más gordo, pues no solo se llevaría las culpas igualmente, sino que aún por encima se quedaría sin pasta. Pero como aquel problema no podía resolverlo —no, al menos, hasta que regresasen a la Villa—, era mejor olvidarse de él y centrarse en el que sí. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65">Recuperar la credibilidad de mis compañeros…</span>»</span> Suspiró. No iba a ser tarea fácil. Esta vez sin dudas ni miedos, llamó a la puerta. No era la de Uchiha Akame —mejor dejarle a él para el final—, sino que se trataba de una habitación del piso inferior. <br />
<br />
Concretamente, la habitación de…]]></content:encoded>
		</item>
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