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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Kitanoya]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 13:16:22 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] En los Dojos de nuevo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-en-los-dojos-de-nuevo</link>
			<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 02:46:13 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=730">Inuzuka Etsu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-en-los-dojos-de-nuevo</guid>
			<description><![CDATA[Después de casi un año, de nuevo se encontraba de camino hacia ese fatídico lugar, el Valle de los Dojos. Una burda sonrisa se dibujó en el rostro del Inuzuka, recordando viejos tiempos. Sí, recordando cosas del año pasado, como si el chico fuese un carcamal retirado del oficio que recuerda con añoranza sus tiempos joviales. Conforme iba sucediendo los pasos, iba recordando la estrepitosa situación del anterior torneo, y deseaba por todos los supuestos dioses que no se volviese a repetir.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«Aunque bueno... éste año es diferente, éste año participo yo también.»</span><br />
<br />
Pero eso no distaba demasiado de que las cosas no pudiesen ir de nuevo por el mismo camino. Tan solo esperaba que no le pillase de nuevo algo como lo sucedido comprando palomitas y chucherías. Sonaba ridículo, pero la verdad a veces es tan dura como cuando te dicen que el hada de los dientes no existe. Ese ejemplo por no ser más drástico, obvio. Llegar al asiento, y ver que media rada ha desaparecido, y todos andan mirando hasta a sus propios familiares como posibles terroristas... no tiene precio.<br />
<br />
Para bien o para mal, en éste último año las relaciones entre aldeas se habían enlazado un poco más. Todo parecía decir que ya una situación de tensión entre aldeas como la del año pasado era imposible. Bueno, al menos había sido así hasta la muerte del viejo... con la muerte de Moyashi Kenzou, todo había quedado de nuevo en mera incertidumbre. Al menos así era a vista de la familia Inuzuka, que últimamente no había estado muy enfocada en lo que les rodeaba.<br />
<br />
Quizás centrarse tanto en "mejorar" las habilidades del hijo predilecto, así como el enaltecimiento de la academia tenía su lado negativo. Lo único que tenían claro es que Juro estaba más que sentenciado en Kusagakure, y cualquiera decía que no en las calles de la aldea.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Ya hemos llegado, Akane.</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡RrrssSIP!</span><br />
<br />
Tenían al frente la entrada a los Dojos, por fin. El viaje había sido largo, y más andando, pero también les había servido para despejar un poco la cabeza tras tanto entrenamiento con <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el loco</span>. Si, el apodo que cariñosamente había puesto a ese perturbado al que debía llamar padre. Desde que había regresado, no había día en que pudiese siquiera conciliar bien el sueño, y sus enormes ojeras confirmaban lo evidente. Por fin podría descansar un poco, aunque fuese por unos días. Al menos eso esperaba, un respiro.<br />
<br />
En los Dojos, se notaba una enorme vigilancia, los guardias estaban por todas partes. A decir verdad, tampoco era de extrañar, después de todo era un acto de suma importancia. Además, se encontraban allí las 3 aldeas, o al menos grandes representantes de las mismas. Cualquier cabrón sin escrúpulos que quisiese fastidiar bien, podría hacer un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">all-in</span> en éste evento.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿Te parece si dejamos las cosas en la habitación y vamos a comer algo?</span><br />
<br />
El can afirmó con la cabeza, y hasta aumentó el ritmo. Después de todo, con la comida no se juega.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Después de casi un año, de nuevo se encontraba de camino hacia ese fatídico lugar, el Valle de los Dojos. Una burda sonrisa se dibujó en el rostro del Inuzuka, recordando viejos tiempos. Sí, recordando cosas del año pasado, como si el chico fuese un carcamal retirado del oficio que recuerda con añoranza sus tiempos joviales. Conforme iba sucediendo los pasos, iba recordando la estrepitosa situación del anterior torneo, y deseaba por todos los supuestos dioses que no se volviese a repetir.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«Aunque bueno... éste año es diferente, éste año participo yo también.»</span><br />
<br />
Pero eso no distaba demasiado de que las cosas no pudiesen ir de nuevo por el mismo camino. Tan solo esperaba que no le pillase de nuevo algo como lo sucedido comprando palomitas y chucherías. Sonaba ridículo, pero la verdad a veces es tan dura como cuando te dicen que el hada de los dientes no existe. Ese ejemplo por no ser más drástico, obvio. Llegar al asiento, y ver que media rada ha desaparecido, y todos andan mirando hasta a sus propios familiares como posibles terroristas... no tiene precio.<br />
<br />
Para bien o para mal, en éste último año las relaciones entre aldeas se habían enlazado un poco más. Todo parecía decir que ya una situación de tensión entre aldeas como la del año pasado era imposible. Bueno, al menos había sido así hasta la muerte del viejo... con la muerte de Moyashi Kenzou, todo había quedado de nuevo en mera incertidumbre. Al menos así era a vista de la familia Inuzuka, que últimamente no había estado muy enfocada en lo que les rodeaba.<br />
<br />
Quizás centrarse tanto en "mejorar" las habilidades del hijo predilecto, así como el enaltecimiento de la academia tenía su lado negativo. Lo único que tenían claro es que Juro estaba más que sentenciado en Kusagakure, y cualquiera decía que no en las calles de la aldea.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Ya hemos llegado, Akane.</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡RrrssSIP!</span><br />
<br />
Tenían al frente la entrada a los Dojos, por fin. El viaje había sido largo, y más andando, pero también les había servido para despejar un poco la cabeza tras tanto entrenamiento con <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el loco</span>. Si, el apodo que cariñosamente había puesto a ese perturbado al que debía llamar padre. Desde que había regresado, no había día en que pudiese siquiera conciliar bien el sueño, y sus enormes ojeras confirmaban lo evidente. Por fin podría descansar un poco, aunque fuese por unos días. Al menos eso esperaba, un respiro.<br />
<br />
En los Dojos, se notaba una enorme vigilancia, los guardias estaban por todas partes. A decir verdad, tampoco era de extrañar, después de todo era un acto de suma importancia. Además, se encontraban allí las 3 aldeas, o al menos grandes representantes de las mismas. Cualquier cabrón sin escrúpulos que quisiese fastidiar bien, podría hacer un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">all-in</span> en éste evento.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿Te parece si dejamos las cosas en la habitación y vamos a comer algo?</span><br />
<br />
El can afirmó con la cabeza, y hasta aumentó el ritmo. Después de todo, con la comida no se juega.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific]Viaje al valle]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-viaje-al-valle</link>
			<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 20:32:51 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=601">Natsume Tsubaki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-viaje-al-valle</guid>
			<description><![CDATA[Tsubaki se había enterado que  llego una nota inmediatamente la coge y se pone a leerla, al parecer  había sido seleccionado para el torneo con lo cual Tsubaki se pondría nervioso al instante ya que el pensaba ni en sueño el iba a ir.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: LimeGreen;" class="mycode_color">¡No jodas! me han aceptado, no me lo puedo creer... seguro que pierdo bueno no importa al menos lo habré intentado.</span> </span><br />
<br />
El chico se pone arreglar su mochila para luego partir al valle de los dojos.  tres días después Tsubaki llega muy nervioso al sitio se podía notar de cerca como temblaba el cuerpo del chico.<br />
<br />
<span style="color: YellowGreen;" class="mycode_color">—ostia... que a lo mejor con suerte podría volver a ver a Daigo puede ser que este aquí, asi estaré mas tranquilo—.</span><br />
<br />
El chico se había puesto un poco tranquilo sabiendo que a lo mejor podría encontrar un amigo suyo, fue al hotel le asignaron un cuarto y fue directamente a dormir por el largo viaje había hecho.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tsubaki se había enterado que  llego una nota inmediatamente la coge y se pone a leerla, al parecer  había sido seleccionado para el torneo con lo cual Tsubaki se pondría nervioso al instante ya que el pensaba ni en sueño el iba a ir.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: LimeGreen;" class="mycode_color">¡No jodas! me han aceptado, no me lo puedo creer... seguro que pierdo bueno no importa al menos lo habré intentado.</span> </span><br />
<br />
El chico se pone arreglar su mochila para luego partir al valle de los dojos.  tres días después Tsubaki llega muy nervioso al sitio se podía notar de cerca como temblaba el cuerpo del chico.<br />
<br />
<span style="color: YellowGreen;" class="mycode_color">—ostia... que a lo mejor con suerte podría volver a ver a Daigo puede ser que este aquí, asi estaré mas tranquilo—.</span><br />
<br />
El chico se había puesto un poco tranquilo sabiendo que a lo mejor podría encontrar un amigo suyo, fue al hotel le asignaron un cuarto y fue directamente a dormir por el largo viaje había hecho.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] Carta al maestro]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-carta-al-maestro</link>
			<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 16:53:20 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=16">Hanamura Kazuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-carta-al-maestro</guid>
			<description><![CDATA[Kazuma se sentó en un escritorio y preparo papel, tinta y pluma. El viaje había sido largo y ya llevaba consigo formas de cansancio que jamás había experimentado. Además, puede que el acto en si no tuviera sentido; pero de todas formas había en él la necesidad de escribir una carta a su maestro: <br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Kitanoya es un lugar hermoso, hay tanta paz que parece ser completamente indiferente del resto del mundo. La presencia de mis compatriotas me recuerda que aquel aspecto es ilusorio; pues, de hecho, pronto será el centro de Oonindo y el lugar al que todos estarán mirando. Me refiero al Torneo de los Dojos. <br />
<br />
La vida se ha vuelto difícil e incierta desde su partida, sensei: he perdido a mi maestro, el Morikage ha sido asesinado y la Alianza de las tres grandes se ha disuelto; y el punto de origen común es el momento en que usted fue acusado de traición, de asesinar al Morikage y tratar de destruir la villa. Desde mi llegada he tenido dificultades para relacionarme con la gente de la aldea, pero siempre hubo cierta sensación de paz en la distancia que la mayoría mantenía conmigo (creo que ambas cosas no le son extrañas). Ahora, ya no soy más el forastero raro e ignorante, sino el aprendiz de traidor, apelativo cuyo ingenio no es menor que el desprecio que implica. Esto se debe, en gran parte, a que la nueva líder se ha asegurado de que todo el mundo sepa que Eikyuu Juro es un traidor, un asesino y un ser despreciable que representa un peligro para todos mientras siga libre y con vida… Que impredecible es la vida: un día se es guardián y esperanza, y al otro la causa de todos los males, el enemigo público; un día te acompaña tu sensei, tu ejemplo a seguir, y al siguiente te encuentras solo y con la incertidumbre de los que han quedado atrás. <br />
<br />
Sin embargo, la vida sigue: he tratado de mantener mi distancia y de ser sordo a cualquier juicio que no fuese el mío propio. La gente me mira con miedo, cuando no con rabia (ahora, de verdad, le entiendo un poco, sensei). No les puedo culpar, Moyashi Kenzou era muy querido y, de una u otra forma, el jinchuriki le ha matado. Mi maestro… matando al Kage… Es algo que me resultaría imposible creer sino fuese porque estuve allí el día en que todo ocurrió…<br />
<br />
Me dirigía a entregar el reporte de una misión, henchido de un pequeño orgullo que portaba por dentro y que le quería mostrar. Sabía que había vuelto de una misión hacia poco y que en aquel momento se encontraba reunido con el Kage, razón por la cual me di prisa y me dirigí al centro de la aldea, con la esperanza de poder esperarle hasta que terminase sus asuntos. Llegue a la entrada y, entonces, una explosión me derribo y aturdió. Al alzar la mirada no encontré el cielo tal y como lo conocía, sino que allí estaba el Morikage combatiendo con una bestia, una especie de escarabajo sacado de una pesadilla. La impresión y el miedo me dejaron clavado al suelo. La gente comenzó a correr de un lado a otro aterrorizada cuando la bestia se tornó enorme y amaso entre sus garras lo que parecía ser un pequeño sol. No sabía que estaba pasando, pero me vasto ver aquel orbe ardiente que apuntaba hacia la tierra, me vasto para saber que de nada serviría correr. Sin embargo, el Kage le plantó cara. Cuando aquel sol descendió en cascada como simbolizando el ocaso de la hierba, Kenzou dijo “no” y lo devolvió haciéndolo ascender en un torrente de fuego y rayos que golpeo a la bestia y que basto para alejarla. .<br />
<br />
Sí…, yo también lo vi, como éramos salvados de un monstruo que intento incinerarnos. Aun así, no puedo decir quién era el bueno o quien el malo, ni siquiera podría decir cómo comenzó y se desarrolló todo. Quizás pueda tomar una postura definitiva al respecto cuando lo sepa todo, cuando escuche su testimonio también, sensei. Hasta entonces, defenderé la imagen de la persona que fue, que me guio y enseño… creo que es el mínimo de lealtad que le debo.<br />
<br />
Naturalmente, dicha lealtad es vista por la mayoría como una negación de la traición. Eso les causa ira, al punto de que he temido por la seguridad de mi hogar y del suyo, incluso he temido por la seguridad de su hermana y abuela. Hasta ahora solo he tenido un pequeño incidente, violento, por desgracia. Aquel fue un caso extremo, el resto no se ha atrevido a materializar su malestar; pero solo es cuestión de tiempo mientras que la figura del Kage siga irradiando tanto odio y resentimiento… Y como todo, y quizá sea mi debilidad, no puedo evitar sentir compasión por ella: jamás trate en persona con nuestro líder; pero verlo allí, tan poderoso y valiente fue inspirador (imagino que así fue su vida, y así es como todos le recuerdan) … Tanto como lamentable fue verlo instantes luego, como un hombre anciano, tembloroso y sangrante. Vi como Kenzou moría en los brazos de Kintsugi, vi el dolor de esta y su desesperación a través una hermosa mascara de mariposa. No pude escuchar lo que se decían; pero, de alguna manera, pude sentir como algo en su interior parecía quebrarse más allá de toda reparación.<br />
<br />
Es probable y compresible que me odie, que nos odie a todos los que hacíamos vida con usted. Imposible que no conozca ya a todos lo que tenían trato con el hombre que mató a su líder. Entonces, ¿qué hago aquí? Si me quisiera muerto podría haberme enviado a una misión de alto riesgo, o simplemente “desaparecerme”. Esta pregunta no me ha permitido dormir desde que llego a mí la invitación al torneo… Puede que sea lo suficientemente racional como para no extender su odio hacia terceros, aunque me cuesta creer que tanto odio (el suyo y el de nuestros compatriotas) se conforme con la indiferencia. <br />
<br />
Veo las copas de los arboles agitarse inquietas y me siento como ellas: no sé qué hacer, solo es el viento de los acontecimientos el que me mueve, y yazco bajo la abrasadora bastedad de algo que no alcanzo a comprender. He tratado de convencerme a mí mismo de que esta es una oportunidad para redimir… no, para preservar algo de la imagen que tengo de mi sensei. Quizá participar es demostrar mi lealtad. Sea entonces mi desempeño una prueba de que tras de sí, el jinchuriki dejo algo bueno.</i></div>
<br />
Soltó la pluma, pensando que ya había sido suficiente. Miro hacia el pequeño bosque y sintió que la luz cálida del mediodía le animaba un poco. Encendió una vela con la intención de quemar la carta, pues jamás podría ser entregada y ya había cumplido su función. Sin embargo, en el último instante, se encontró incapaz de destruirla. Se concedió a si mismo que podría guardarla, al menos hasta que terminase el torneo… Quizá entonces tuviese la fuerza suficiente para reducirla a cenizas y continuar con su vida.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Kazuma se sentó en un escritorio y preparo papel, tinta y pluma. El viaje había sido largo y ya llevaba consigo formas de cansancio que jamás había experimentado. Además, puede que el acto en si no tuviera sentido; pero de todas formas había en él la necesidad de escribir una carta a su maestro: <br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Kitanoya es un lugar hermoso, hay tanta paz que parece ser completamente indiferente del resto del mundo. La presencia de mis compatriotas me recuerda que aquel aspecto es ilusorio; pues, de hecho, pronto será el centro de Oonindo y el lugar al que todos estarán mirando. Me refiero al Torneo de los Dojos. <br />
<br />
La vida se ha vuelto difícil e incierta desde su partida, sensei: he perdido a mi maestro, el Morikage ha sido asesinado y la Alianza de las tres grandes se ha disuelto; y el punto de origen común es el momento en que usted fue acusado de traición, de asesinar al Morikage y tratar de destruir la villa. Desde mi llegada he tenido dificultades para relacionarme con la gente de la aldea, pero siempre hubo cierta sensación de paz en la distancia que la mayoría mantenía conmigo (creo que ambas cosas no le son extrañas). Ahora, ya no soy más el forastero raro e ignorante, sino el aprendiz de traidor, apelativo cuyo ingenio no es menor que el desprecio que implica. Esto se debe, en gran parte, a que la nueva líder se ha asegurado de que todo el mundo sepa que Eikyuu Juro es un traidor, un asesino y un ser despreciable que representa un peligro para todos mientras siga libre y con vida… Que impredecible es la vida: un día se es guardián y esperanza, y al otro la causa de todos los males, el enemigo público; un día te acompaña tu sensei, tu ejemplo a seguir, y al siguiente te encuentras solo y con la incertidumbre de los que han quedado atrás. <br />
<br />
Sin embargo, la vida sigue: he tratado de mantener mi distancia y de ser sordo a cualquier juicio que no fuese el mío propio. La gente me mira con miedo, cuando no con rabia (ahora, de verdad, le entiendo un poco, sensei). No les puedo culpar, Moyashi Kenzou era muy querido y, de una u otra forma, el jinchuriki le ha matado. Mi maestro… matando al Kage… Es algo que me resultaría imposible creer sino fuese porque estuve allí el día en que todo ocurrió…<br />
<br />
Me dirigía a entregar el reporte de una misión, henchido de un pequeño orgullo que portaba por dentro y que le quería mostrar. Sabía que había vuelto de una misión hacia poco y que en aquel momento se encontraba reunido con el Kage, razón por la cual me di prisa y me dirigí al centro de la aldea, con la esperanza de poder esperarle hasta que terminase sus asuntos. Llegue a la entrada y, entonces, una explosión me derribo y aturdió. Al alzar la mirada no encontré el cielo tal y como lo conocía, sino que allí estaba el Morikage combatiendo con una bestia, una especie de escarabajo sacado de una pesadilla. La impresión y el miedo me dejaron clavado al suelo. La gente comenzó a correr de un lado a otro aterrorizada cuando la bestia se tornó enorme y amaso entre sus garras lo que parecía ser un pequeño sol. No sabía que estaba pasando, pero me vasto ver aquel orbe ardiente que apuntaba hacia la tierra, me vasto para saber que de nada serviría correr. Sin embargo, el Kage le plantó cara. Cuando aquel sol descendió en cascada como simbolizando el ocaso de la hierba, Kenzou dijo “no” y lo devolvió haciéndolo ascender en un torrente de fuego y rayos que golpeo a la bestia y que basto para alejarla. .<br />
<br />
Sí…, yo también lo vi, como éramos salvados de un monstruo que intento incinerarnos. Aun así, no puedo decir quién era el bueno o quien el malo, ni siquiera podría decir cómo comenzó y se desarrolló todo. Quizás pueda tomar una postura definitiva al respecto cuando lo sepa todo, cuando escuche su testimonio también, sensei. Hasta entonces, defenderé la imagen de la persona que fue, que me guio y enseño… creo que es el mínimo de lealtad que le debo.<br />
<br />
Naturalmente, dicha lealtad es vista por la mayoría como una negación de la traición. Eso les causa ira, al punto de que he temido por la seguridad de mi hogar y del suyo, incluso he temido por la seguridad de su hermana y abuela. Hasta ahora solo he tenido un pequeño incidente, violento, por desgracia. Aquel fue un caso extremo, el resto no se ha atrevido a materializar su malestar; pero solo es cuestión de tiempo mientras que la figura del Kage siga irradiando tanto odio y resentimiento… Y como todo, y quizá sea mi debilidad, no puedo evitar sentir compasión por ella: jamás trate en persona con nuestro líder; pero verlo allí, tan poderoso y valiente fue inspirador (imagino que así fue su vida, y así es como todos le recuerdan) … Tanto como lamentable fue verlo instantes luego, como un hombre anciano, tembloroso y sangrante. Vi como Kenzou moría en los brazos de Kintsugi, vi el dolor de esta y su desesperación a través una hermosa mascara de mariposa. No pude escuchar lo que se decían; pero, de alguna manera, pude sentir como algo en su interior parecía quebrarse más allá de toda reparación.<br />
<br />
Es probable y compresible que me odie, que nos odie a todos los que hacíamos vida con usted. Imposible que no conozca ya a todos lo que tenían trato con el hombre que mató a su líder. Entonces, ¿qué hago aquí? Si me quisiera muerto podría haberme enviado a una misión de alto riesgo, o simplemente “desaparecerme”. Esta pregunta no me ha permitido dormir desde que llego a mí la invitación al torneo… Puede que sea lo suficientemente racional como para no extender su odio hacia terceros, aunque me cuesta creer que tanto odio (el suyo y el de nuestros compatriotas) se conforme con la indiferencia. <br />
<br />
Veo las copas de los arboles agitarse inquietas y me siento como ellas: no sé qué hacer, solo es el viento de los acontecimientos el que me mueve, y yazco bajo la abrasadora bastedad de algo que no alcanzo a comprender. He tratado de convencerme a mí mismo de que esta es una oportunidad para redimir… no, para preservar algo de la imagen que tengo de mi sensei. Quizá participar es demostrar mi lealtad. Sea entonces mi desempeño una prueba de que tras de sí, el jinchuriki dejo algo bueno.</i></div>
<br />
Soltó la pluma, pensando que ya había sido suficiente. Miro hacia el pequeño bosque y sintió que la luz cálida del mediodía le animaba un poco. Encendió una vela con la intención de quemar la carta, pues jamás podría ser entregada y ya había cumplido su función. Sin embargo, en el último instante, se encontró incapaz de destruirla. Se concedió a si mismo que podría guardarla, al menos hasta que terminase el torneo… Quizá entonces tuviese la fuerza suficiente para reducirla a cenizas y continuar con su vida.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El regreso de los lechugos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-regreso-de-los-lechugos</link>
			<pubDate>Fri, 20 Mar 2020 11:39:51 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=5">Sasagani Yota</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-regreso-de-los-lechugos</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Habían pasado dos largos años desde la última celebración del evento que congregaba gente de todo Oonindo para presenciar un evento en el que las Tres Grandes Aldeas demostrarían quién la tenía más larga para ganarse el respeto y el favor de los principales señores feudales. <br />
<br />
De Kusagakure partió una delegación liderada por Hana Sora, la cual era seguida por un servidor, Sagisō Ranko y Tsukiyama Daigo. Llevábamos ya un par de días de viaje, puesto que llevábamos a cabo el viaje a pie, en vistas de la negativa de Sora de utilizar un tren con el que no comulgaba en lo absoluto. Pero al fin dejamos el Paraje del Bambú atrás y estábamos ya muy cerca del Valle de los Dojos, donde nos íbamos a quedar durante una buena temporadita. Lo cierto es que todo había cambiado mucho desde la última vez, nosotros y nuestros potenciales rivales habíamos crecido y nos habíamos fortalecido, además, esta vez se permitía la participación no solo de gennins, sino también de chunnins y jōnins.</span><br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">— Bueno, chicos, ¿cómo van esos nervios? Creo que es tu primera vez, ¿verdad, Ranko-san?</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— ¡Eh! Que también es mi primera vez</span><br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">— Cierto, cierto, han cambiado mucho las cosas desde el 218, perdona Kumopansa</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Sí... algo me dice que esta vez va a ser muy diferente</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Habían pasado dos largos años desde la última celebración del evento que congregaba gente de todo Oonindo para presenciar un evento en el que las Tres Grandes Aldeas demostrarían quién la tenía más larga para ganarse el respeto y el favor de los principales señores feudales. <br />
<br />
De Kusagakure partió una delegación liderada por Hana Sora, la cual era seguida por un servidor, Sagisō Ranko y Tsukiyama Daigo. Llevábamos ya un par de días de viaje, puesto que llevábamos a cabo el viaje a pie, en vistas de la negativa de Sora de utilizar un tren con el que no comulgaba en lo absoluto. Pero al fin dejamos el Paraje del Bambú atrás y estábamos ya muy cerca del Valle de los Dojos, donde nos íbamos a quedar durante una buena temporadita. Lo cierto es que todo había cambiado mucho desde la última vez, nosotros y nuestros potenciales rivales habíamos crecido y nos habíamos fortalecido, además, esta vez se permitía la participación no solo de gennins, sino también de chunnins y jōnins.</span><br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">— Bueno, chicos, ¿cómo van esos nervios? Creo que es tu primera vez, ¿verdad, Ranko-san?</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— ¡Eh! Que también es mi primera vez</span><br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">— Cierto, cierto, han cambiado mucho las cosas desde el 218, perdona Kumopansa</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Sí... algo me dice que esta vez va a ser muy diferente</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Tema final de dojos] Hora de volver a casa]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tema-final-de-dojos-hora-de-volver-a-casa</link>
			<pubDate>Wed, 27 Sep 2017 22:11:27 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=8">Eikyuu Juro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tema-final-de-dojos-hora-de-volver-a-casa</guid>
			<description><![CDATA[El tiempo parecía haberse congelado ahí, en el valle de los dojos. Hacía menos de un día,  la final se había realizado. Aotsuki Ayame contra Uchiha Akame. El vencedor, este último, había sido coronado ahí mismo, con todo el prestigio que correspondía tal honor. Uzushiogakure debía de estar de enhorabuena en ese momento: uno de los suyos había ganado el torneo de los dojos.<br />
<br />
Por su parte, Juro había sido consciente de la semifinal, donde su compañero y amigo Yota había sido derrotado por la chica de Amegakure. Por ver como aquel Uchiha que conoció de improvisto antes si quiera de la primera ronda pasaba a la final. Y luego, consciente del resultado final.<br />
<br />
<span style="color: gold; font-style: italic;">« Esta todo tan lejos de mi alcance... »</span><br />
<br />
Eso fue lo primero que pensó. Ver aquel despliegue de poder, y sentirse inferior. Muy inferior. Él nunca había tenido una opción real de haber ganado. Su hermana le había acompañado, pero Juro decidió caminar solo. Volver a la villa sin la ayuda de nadie. <br />
<br />
Además, aún tenía un asunto que resolver. Uno bastante importante.<br />
<br />
Por la noche, Juro caminó de puntillas por el pasillo desierto de la zona de habitaciones masculinas, con cuidado, hacia la puerta de alguien que conocía muy bien, y con el que no había coincidido desde su combate.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>  Mañana por la mañana vuelvo a casa. Estaré a las diez en la recepción.<br />
<br />
Juro </i></div>
<br />
Con cuidado, pasó la nota de papel por debajo de la puerta de Yota. Ya estaba hecho. Gen, a su espalda, se removió de forma inquieta. Parecía querer decirle algo. Juro le escuchó.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— ¿Qué dices, Gen? ¿Crees que Yota podría pensar que estoy enfadado con él y que debería ser menos ambiguo en la nota? </span><br />
<br />
Gen no respondió. Pero su silencio lo dijo todo.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Nah. Estoy cansado. Mañana le veré.</span><br />
<br />
Antes de que Yota pudiese darse cuenta de la nota o de su presencia, Juro ya había desaparecido... En sus manos quedaba hacer caso o no a la ofrenda.<br />
<br />
...................................................................................<br />
<br />
Al día siguiente, se despertó. Desayunó algo, preparó las provisiones para el viaje y se aseguró de no dejaba nada. Ese día era su última estancia en aquel lugar con tantos recuerdos. Ahí había llegado durante su primera visita, nervioso y excitado por el torneo. Tras terminar su primer combate, exhausto y victorioso. Y tras su derrota en la segunda ronda.<br />
<br />
Se despidió de ella, y se marchó. Llevaba su ropa más cómoda, a Gen atado en la espalda, y su bandana en la frente. La lucía con orgullo, a pesar de todo.<br />
<br />
Y a las diez en punto, como un clavo, esperó en la recepción, para ver si Yota se animaba a ir o no con él a la vuelta. Podría haberle llamado o haber entrado en su habitación, pero le parecía mucho más fácil de esa forma.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El tiempo parecía haberse congelado ahí, en el valle de los dojos. Hacía menos de un día,  la final se había realizado. Aotsuki Ayame contra Uchiha Akame. El vencedor, este último, había sido coronado ahí mismo, con todo el prestigio que correspondía tal honor. Uzushiogakure debía de estar de enhorabuena en ese momento: uno de los suyos había ganado el torneo de los dojos.<br />
<br />
Por su parte, Juro había sido consciente de la semifinal, donde su compañero y amigo Yota había sido derrotado por la chica de Amegakure. Por ver como aquel Uchiha que conoció de improvisto antes si quiera de la primera ronda pasaba a la final. Y luego, consciente del resultado final.<br />
<br />
<span style="color: gold; font-style: italic;">« Esta todo tan lejos de mi alcance... »</span><br />
<br />
Eso fue lo primero que pensó. Ver aquel despliegue de poder, y sentirse inferior. Muy inferior. Él nunca había tenido una opción real de haber ganado. Su hermana le había acompañado, pero Juro decidió caminar solo. Volver a la villa sin la ayuda de nadie. <br />
<br />
Además, aún tenía un asunto que resolver. Uno bastante importante.<br />
<br />
Por la noche, Juro caminó de puntillas por el pasillo desierto de la zona de habitaciones masculinas, con cuidado, hacia la puerta de alguien que conocía muy bien, y con el que no había coincidido desde su combate.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>  Mañana por la mañana vuelvo a casa. Estaré a las diez en la recepción.<br />
<br />
Juro </i></div>
<br />
Con cuidado, pasó la nota de papel por debajo de la puerta de Yota. Ya estaba hecho. Gen, a su espalda, se removió de forma inquieta. Parecía querer decirle algo. Juro le escuchó.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— ¿Qué dices, Gen? ¿Crees que Yota podría pensar que estoy enfadado con él y que debería ser menos ambiguo en la nota? </span><br />
<br />
Gen no respondió. Pero su silencio lo dijo todo.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Nah. Estoy cansado. Mañana le veré.</span><br />
<br />
Antes de que Yota pudiese darse cuenta de la nota o de su presencia, Juro ya había desaparecido... En sus manos quedaba hacer caso o no a la ofrenda.<br />
<br />
...................................................................................<br />
<br />
Al día siguiente, se despertó. Desayunó algo, preparó las provisiones para el viaje y se aseguró de no dejaba nada. Ese día era su última estancia en aquel lugar con tantos recuerdos. Ahí había llegado durante su primera visita, nervioso y excitado por el torneo. Tras terminar su primer combate, exhausto y victorioso. Y tras su derrota en la segunda ronda.<br />
<br />
Se despidió de ella, y se marchó. Llevaba su ropa más cómoda, a Gen atado en la espalda, y su bandana en la frente. La lucía con orgullo, a pesar de todo.<br />
<br />
Y a las diez en punto, como un clavo, esperó en la recepción, para ver si Yota se animaba a ir o no con él a la vuelta. Podría haberle llamado o haber entrado en su habitación, pero le parecía mucho más fácil de esa forma.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Tormenta en Kitanoya]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tormenta-en-kitanoya</link>
			<pubDate>Fri, 25 Aug 2017 13:50:59 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tormenta-en-kitanoya</guid>
			<description><![CDATA[Quizás tenía el cerebro frito por el entrenamiento. Quizás fuese aquél puto calor. O quizás, simplemente, no había planificado muy bien lo que iba a hacer...<br />
<br />
...lo que iba a hacer cuando llegase al recinto donde residían los genin de Kusagakure en aquél torneo.<br />
<br />
Daruu estaba plantado a varios metros de la puerta, rascándose la nuca y torciendo la cabeza como un perro que acaba de ser víctima de un cruel truco de magia en el que su amo ha hecho desaparecer su hueso de juguete favorito.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Mmh. Me pregunto cómo podría llamar su atención.»</span><br />
<br />
De pronto, tuvo una idea. Balanceó el peso del cuerpo de una pierna a otra, como barajando un momento si era buena o si era pésima. Decidió que era la única que tenía.<br />
<br />
Bien.<br />
<br />
<span style="font-size: 26px;"><span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">—¡YOTA-KUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUN!</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Quizás tenía el cerebro frito por el entrenamiento. Quizás fuese aquél puto calor. O quizás, simplemente, no había planificado muy bien lo que iba a hacer...<br />
<br />
...lo que iba a hacer cuando llegase al recinto donde residían los genin de Kusagakure en aquél torneo.<br />
<br />
Daruu estaba plantado a varios metros de la puerta, rascándose la nuca y torciendo la cabeza como un perro que acaba de ser víctima de un cruel truco de magia en el que su amo ha hecho desaparecer su hueso de juguete favorito.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Mmh. Me pregunto cómo podría llamar su atención.»</span><br />
<br />
De pronto, tuvo una idea. Balanceó el peso del cuerpo de una pierna a otra, como barajando un momento si era buena o si era pésima. Decidió que era la única que tenía.<br />
<br />
Bien.<br />
<br />
<span style="font-size: 26px;"><span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">—¡YOTA-KUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUN!</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] Loca pero al menos se orienta]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-loca-pero-al-menos-se-orienta</link>
			<pubDate>Sun, 11 Jun 2017 06:05:18 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Ritsuko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-loca-pero-al-menos-se-orienta</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Muy probablemente todos los shinobis convocados de Kusagakure viajarían el mismo día y juntos, como amigos, ex compañeros de academia o lo que sea, pero Ritsuko al menos no entraría en ninguna de todas esas categorías, prefería viajar por cuenta propia y completamente sola que con cualquiera de todos aquellos que le habían escupido alguna vez en la cara.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Peleo y me encierro en mi habitación, así de simple —</span>decía muy segura de lo que haría una vez llegada al lugar de encuentro.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—Seguro a Kenzou solo le importa cómo se desempeñan sus shinobis en el torneo —</span>indicó alegremente la mayor.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Exacto, el resto da igual, más para los que pretendemos ser ANBUs algún día —</span>respondió con una sonrisa maliciosa dibujada en el rostro.<br />
<br />
La charla siguió por varias horas, la de válvulas estaba muy segura de que mínimamente podría dar un buen espectáculo en aquel torneo, suficiente como para conseguir la aprobación de su kage pero para eso seguramente tendría que ganar. Matar tal vez fuese una mala idea considerando el objetivo de aquella competencia, pero los accidentes siempre ocurren y ocurrirán, más si tenemos en cuenta que gente como Ritsuko solo tiene en su arsenal técnicas y armas que suponen un riesgo a la vida ajena.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—Usarás la lava, ¿verdad? —</span>preguntó la curiosa fémina espectral que se había adelantado un poco.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Obvio, si les derrito el cráneo no es mi problema —</span>asintió muy tranquila la menor.<br />
<br />
Pasaron unos cuántos días hasta que la kunoichi llegó al país del fuego, un par más hasta que localizó aquellas cordilleras que rodeaban todo el lugar y finalmente pudo ingresar al terreno donde se llevarían a cabo las peleas. Ya solo le restaba localizar el edificio donde se suponía todos los shinobis de Kusagakure podrían descansar hasta que les tocase pelear pero no fue demasiado difícil, no con aquel pequeño mapa que compró en un puestito.<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Espero nadie moleste cuando llegue —</span>murmuraba algo molesta ante la idea.<br />
<br />
De todas maneras la chica se dirigió al lugar donde según el mapa estaba el edificio y por suerte para ella la información resultó verídica. No tardaron en indicarle cómo llegar a su habitación y toda la cosa así que ni bien la liberaron, Ritsuko se encerró allí mismo y tiró todas sus pertenencias en un rincón para luego tumbarse sobre la cama.<br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">~Su puta madre hará algo productivo ~</span>pensaba alegremente sin despegar la cara de la almohada.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Muy probablemente todos los shinobis convocados de Kusagakure viajarían el mismo día y juntos, como amigos, ex compañeros de academia o lo que sea, pero Ritsuko al menos no entraría en ninguna de todas esas categorías, prefería viajar por cuenta propia y completamente sola que con cualquiera de todos aquellos que le habían escupido alguna vez en la cara.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Peleo y me encierro en mi habitación, así de simple —</span>decía muy segura de lo que haría una vez llegada al lugar de encuentro.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—Seguro a Kenzou solo le importa cómo se desempeñan sus shinobis en el torneo —</span>indicó alegremente la mayor.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Exacto, el resto da igual, más para los que pretendemos ser ANBUs algún día —</span>respondió con una sonrisa maliciosa dibujada en el rostro.<br />
<br />
La charla siguió por varias horas, la de válvulas estaba muy segura de que mínimamente podría dar un buen espectáculo en aquel torneo, suficiente como para conseguir la aprobación de su kage pero para eso seguramente tendría que ganar. Matar tal vez fuese una mala idea considerando el objetivo de aquella competencia, pero los accidentes siempre ocurren y ocurrirán, más si tenemos en cuenta que gente como Ritsuko solo tiene en su arsenal técnicas y armas que suponen un riesgo a la vida ajena.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—Usarás la lava, ¿verdad? —</span>preguntó la curiosa fémina espectral que se había adelantado un poco.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Obvio, si les derrito el cráneo no es mi problema —</span>asintió muy tranquila la menor.<br />
<br />
Pasaron unos cuántos días hasta que la kunoichi llegó al país del fuego, un par más hasta que localizó aquellas cordilleras que rodeaban todo el lugar y finalmente pudo ingresar al terreno donde se llevarían a cabo las peleas. Ya solo le restaba localizar el edificio donde se suponía todos los shinobis de Kusagakure podrían descansar hasta que les tocase pelear pero no fue demasiado difícil, no con aquel pequeño mapa que compró en un puestito.<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Espero nadie moleste cuando llegue —</span>murmuraba algo molesta ante la idea.<br />
<br />
De todas maneras la chica se dirigió al lugar donde según el mapa estaba el edificio y por suerte para ella la información resultó verídica. No tardaron en indicarle cómo llegar a su habitación y toda la cosa así que ni bien la liberaron, Ritsuko se encerró allí mismo y tiró todas sus pertenencias en un rincón para luego tumbarse sobre la cama.<br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">~Su puta madre hará algo productivo ~</span>pensaba alegremente sin despegar la cara de la almohada.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] Movido por los hilos del destino]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-movido-por-los-hilos-del-destino</link>
			<pubDate>Fri, 09 Jun 2017 18:05:57 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=8">Eikyuu Juro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-movido-por-los-hilos-del-destino</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Ya casi estamos, Gen </span>— murmuró Juro, con una sonrisa de satisfacción. Ya podía ver el valle.<br />
<br />
Gen, a su lado, respondió mudamente. Juro bufó levemente.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Yo también estoy cansado. Cansado de cargarte </span>— señaló, tratando de hacer culpable al muñeco.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Creo que he pasado demasiado tiempo solo”</span></span><br />
<br />
De hecho, llevaba días de viaje solo.  Muchos días. Le había costado horrores orientarse. Había comprado más de tres mapas durante todo el trayecto, preguntado a más de un centenar de personas, y rezado un par de veces.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Mi próxima marioneta será una de guía para inútiles en orientación. Me haría millonario”.</span></span><br />
<br />
Pero ahí estaba. El valle. Todo su esfuerzo no había sido en vano.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Primero llegaremos al hotel y dormiremos un rato. Después ya nos enteraremos del resto de cosas </span> — informó a Gen, mientras se acercaba a la única entrada que podía observar desde ahí.<br />
<br />
Observó levemente la orografía escarpad del valle. Una increíble defensa natural contra cualquiera que intentase penetrar en ella. Resaltable. El material parecía más duro que un muro de doton, creado por la propia naturaleza. Ausentemente, pensó que un ninja capaz de imitar algo así se merecería todo su respeto.<br />
<br />
Un recuerdo chispeó en su mente, sobre su conversación con Furui antes de partir...<br />
<br />
----------------------------------------------------------------------<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Furui, me marcho</span> — le había dicho, emocionado —. <span style="color: green;" class="mycode_color">El torneo me reclama.</span><br />
<br />
Recordaba como Furui le había mirado desde el sofá pistacho en el salón de su casa, con una leve sonrisa.<br />
<br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">— ¿Nervioso?</span><br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— ¿Yo? ¿Por qué?</span><br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">— Tus piernas no paran de temblar</span><br />
<br />
Era cierto. Pero ni se había dado cuenta.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— No soy muy fuerte…</span> — murmuró, aferrándose a Gen, más fuerte —. <span style="color: green;" class="mycode_color">Tengo algo de miedo hasta de viajar solo. Por eso he sacado a Gen.</span><br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">— Juro, haz todo lo posible. Quizá esto haya sido muy repentino para ti, pero Katsue y yo creemos en que lo harás lo mejor posible. </span> — Katsue no estaba con ellos. Se había emprendido en un viaje unos días antes a otro país, que Juro había tenido que rechazar, ya que sabía que el torneo sería en nada. Ella se había disculpado, alegando que haría todo lo posible por llegar a tiempo —.<span style="color: sienna;" class="mycode_color"> Recuerda. A veces aprender es mucho mejor que ganar. </span><br />
<br />
Y con esas palabras de alivio, se había marchado a una gran caminata, que le llevaría a los valles…<br />
<br />
-------------------------------------------------------------------------------<br />
<br />
Esbozando media sonrisa, se acercó a la entrada. Ya no iba a echarse atrás, estaba ahí. Guardó a Gen tras la manta de su espalda, para no levantar sospechas.<br />
<br />
En la entrada, había un guardia, ataviado con ropajes de samurái. Juro se irguió, intimidado por su presencia. Este le observó, expectante.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Buenos días. Soy Eikyu Juro, ninja de Kusagakure</span> — señaló tímidamente a la bandana que colgaba en su frente, con dos toques lentos —.<span style="color: green;" class="mycode_color"> Vengo a participar en el torneo.</span><br />
<br />
El samurái asintió, y Juro se relajó. Unos nervios tontos, pero nervios, al fin y al cabo.<br />
<br />
Él y Juro mantuvieron una pequeña conversación. Al parecer, no solo sabía dónde tenía que hospedarse — un lugar llamado Kitanoya —, sino que también sabían su habitación exacta. Le dejó pasar al interior del valle, indicándole lo mejor posible la dirección hacia donde se alojaba, después de darle la llave de la habitación, y un pequeño vale para comprar comida en las tiendas del dojo.<br />
<br />
Por lo que había entendido, en el centro de este mini país, se encontraba la capital, Sendōshi. Su alojamiento se encontraba en la zona norte del valle  Para llegar, podía atravesar la capital y llegar hasta ahí por un camino señalizado. Lo prefirió mil veces así. Tenía mala experiencia con los atajos. <br />
<br />
Por fortuna, su cansancio y el apoyo moral de Gen lograron que no se desviara en ningún momento del camino principal.<br />
<br />
La capital era enorme e imponente. Estaba llena de establecimientos, tiendas e incluso hoteles, aunque estos no eran para los ninjas que participasen. El cansancio le hizo abandonar rápido el lugar, pero tuvo la certeza de que volvería en cuanto estuviese mejor. Llena de gente y ambiente, era un lugar más que atractivo para vaciar los ahorros que Katsue le había prestado en el viaje.<br />
<br />
Dejando atrás la capital, recorrió el camino norte, deseando llegar al hotel. Se llevó una sorpresa agradable cuando se acercó. Habían tenido el detalle de dejar su hotel rodeado por un pequeño bosque de árboles y bambú que le daba un toque hogareño.  El edificio no se quedaba atrás.  Se habían esforzado para darle una sensación de comodidad.<br />
<br />
Nada más entrar, se sintió bañado por la luz que entraba. Era abierto, luminoso. Sonrió, disfrutando de la sensación.<br />
<br />
Explorando un poco, pudo localizar lo que parecía ser un patio exterior, con un par de bancos  y mesas al sol, probablemente actuando como zona común para ellos. Este comunicaba con el hall principal, en el que había varias localizaciones.  Había acceso a lo que parecían ser dojos interiores y las habitaciones. Estas se dividían en hombres y en mujeres.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Hora de entrar en lo que será mi habitación” </span></span>— pensó, con ganas de dejarse caer en alguna cama cercana.<br />
<br />
Se acercó a la habitación que parecía ser suya, con al llave que el guardia le había otorgado como guía. La abrió, expectante. Ante él se hallaba una habitación mediana. Tanto las paredes como el suelo tenían el color de la madera. Incluso había colgados varios cuadros sobre la naturaleza, los cuales ayudaban a transmitir esa sensación de paz.<br />
<br />
A una esquina, se encontraba la cama, con sabanas azules y almohadas impecables. Al otro, un escritorio enfocado contra la pared, y una ventana por la que se filtraba más de ese bello sol. Explorándola más, pudo ver que había muchas cosas: desde una cocina con nevera y fregadero, hasta un baño — con  el que se comprometió a visitar luego. También había un pequeño baúl para guardar cosas junto al escritorio, también hecho de madera.<br />
<br />
Juro depositó a Gen en la cama, recostado. Aunque fuese una estupidez, no iba a abandonarle en un pobre armario. Era su compañero. Le parecía cruel.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Creo que empezaré por darme una ducha. Si, eso estará bien </span>— murmuró, tratando de ocultar la ilusión de su voz.<br />
<br />
Tenía ganas de empezar. Aunque los combates aun no estaban definidos, la emoción le embargaba. <br />
<br />
¿Qué clase de aventuras podría vivir en ese nuevo lugar?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Ya casi estamos, Gen </span>— murmuró Juro, con una sonrisa de satisfacción. Ya podía ver el valle.<br />
<br />
Gen, a su lado, respondió mudamente. Juro bufó levemente.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Yo también estoy cansado. Cansado de cargarte </span>— señaló, tratando de hacer culpable al muñeco.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Creo que he pasado demasiado tiempo solo”</span></span><br />
<br />
De hecho, llevaba días de viaje solo.  Muchos días. Le había costado horrores orientarse. Había comprado más de tres mapas durante todo el trayecto, preguntado a más de un centenar de personas, y rezado un par de veces.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Mi próxima marioneta será una de guía para inútiles en orientación. Me haría millonario”.</span></span><br />
<br />
Pero ahí estaba. El valle. Todo su esfuerzo no había sido en vano.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Primero llegaremos al hotel y dormiremos un rato. Después ya nos enteraremos del resto de cosas </span> — informó a Gen, mientras se acercaba a la única entrada que podía observar desde ahí.<br />
<br />
Observó levemente la orografía escarpad del valle. Una increíble defensa natural contra cualquiera que intentase penetrar en ella. Resaltable. El material parecía más duro que un muro de doton, creado por la propia naturaleza. Ausentemente, pensó que un ninja capaz de imitar algo así se merecería todo su respeto.<br />
<br />
Un recuerdo chispeó en su mente, sobre su conversación con Furui antes de partir...<br />
<br />
----------------------------------------------------------------------<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Furui, me marcho</span> — le había dicho, emocionado —. <span style="color: green;" class="mycode_color">El torneo me reclama.</span><br />
<br />
Recordaba como Furui le había mirado desde el sofá pistacho en el salón de su casa, con una leve sonrisa.<br />
<br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">— ¿Nervioso?</span><br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— ¿Yo? ¿Por qué?</span><br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">— Tus piernas no paran de temblar</span><br />
<br />
Era cierto. Pero ni se había dado cuenta.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— No soy muy fuerte…</span> — murmuró, aferrándose a Gen, más fuerte —. <span style="color: green;" class="mycode_color">Tengo algo de miedo hasta de viajar solo. Por eso he sacado a Gen.</span><br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">— Juro, haz todo lo posible. Quizá esto haya sido muy repentino para ti, pero Katsue y yo creemos en que lo harás lo mejor posible. </span> — Katsue no estaba con ellos. Se había emprendido en un viaje unos días antes a otro país, que Juro había tenido que rechazar, ya que sabía que el torneo sería en nada. Ella se había disculpado, alegando que haría todo lo posible por llegar a tiempo —.<span style="color: sienna;" class="mycode_color"> Recuerda. A veces aprender es mucho mejor que ganar. </span><br />
<br />
Y con esas palabras de alivio, se había marchado a una gran caminata, que le llevaría a los valles…<br />
<br />
-------------------------------------------------------------------------------<br />
<br />
Esbozando media sonrisa, se acercó a la entrada. Ya no iba a echarse atrás, estaba ahí. Guardó a Gen tras la manta de su espalda, para no levantar sospechas.<br />
<br />
En la entrada, había un guardia, ataviado con ropajes de samurái. Juro se irguió, intimidado por su presencia. Este le observó, expectante.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Buenos días. Soy Eikyu Juro, ninja de Kusagakure</span> — señaló tímidamente a la bandana que colgaba en su frente, con dos toques lentos —.<span style="color: green;" class="mycode_color"> Vengo a participar en el torneo.</span><br />
<br />
El samurái asintió, y Juro se relajó. Unos nervios tontos, pero nervios, al fin y al cabo.<br />
<br />
Él y Juro mantuvieron una pequeña conversación. Al parecer, no solo sabía dónde tenía que hospedarse — un lugar llamado Kitanoya —, sino que también sabían su habitación exacta. Le dejó pasar al interior del valle, indicándole lo mejor posible la dirección hacia donde se alojaba, después de darle la llave de la habitación, y un pequeño vale para comprar comida en las tiendas del dojo.<br />
<br />
Por lo que había entendido, en el centro de este mini país, se encontraba la capital, Sendōshi. Su alojamiento se encontraba en la zona norte del valle  Para llegar, podía atravesar la capital y llegar hasta ahí por un camino señalizado. Lo prefirió mil veces así. Tenía mala experiencia con los atajos. <br />
<br />
Por fortuna, su cansancio y el apoyo moral de Gen lograron que no se desviara en ningún momento del camino principal.<br />
<br />
La capital era enorme e imponente. Estaba llena de establecimientos, tiendas e incluso hoteles, aunque estos no eran para los ninjas que participasen. El cansancio le hizo abandonar rápido el lugar, pero tuvo la certeza de que volvería en cuanto estuviese mejor. Llena de gente y ambiente, era un lugar más que atractivo para vaciar los ahorros que Katsue le había prestado en el viaje.<br />
<br />
Dejando atrás la capital, recorrió el camino norte, deseando llegar al hotel. Se llevó una sorpresa agradable cuando se acercó. Habían tenido el detalle de dejar su hotel rodeado por un pequeño bosque de árboles y bambú que le daba un toque hogareño.  El edificio no se quedaba atrás.  Se habían esforzado para darle una sensación de comodidad.<br />
<br />
Nada más entrar, se sintió bañado por la luz que entraba. Era abierto, luminoso. Sonrió, disfrutando de la sensación.<br />
<br />
Explorando un poco, pudo localizar lo que parecía ser un patio exterior, con un par de bancos  y mesas al sol, probablemente actuando como zona común para ellos. Este comunicaba con el hall principal, en el que había varias localizaciones.  Había acceso a lo que parecían ser dojos interiores y las habitaciones. Estas se dividían en hombres y en mujeres.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Hora de entrar en lo que será mi habitación” </span></span>— pensó, con ganas de dejarse caer en alguna cama cercana.<br />
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Se acercó a la habitación que parecía ser suya, con al llave que el guardia le había otorgado como guía. La abrió, expectante. Ante él se hallaba una habitación mediana. Tanto las paredes como el suelo tenían el color de la madera. Incluso había colgados varios cuadros sobre la naturaleza, los cuales ayudaban a transmitir esa sensación de paz.<br />
<br />
A una esquina, se encontraba la cama, con sabanas azules y almohadas impecables. Al otro, un escritorio enfocado contra la pared, y una ventana por la que se filtraba más de ese bello sol. Explorándola más, pudo ver que había muchas cosas: desde una cocina con nevera y fregadero, hasta un baño — con  el que se comprometió a visitar luego. También había un pequeño baúl para guardar cosas junto al escritorio, también hecho de madera.<br />
<br />
Juro depositó a Gen en la cama, recostado. Aunque fuese una estupidez, no iba a abandonarle en un pobre armario. Era su compañero. Le parecía cruel.<br />
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<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Creo que empezaré por darme una ducha. Si, eso estará bien </span>— murmuró, tratando de ocultar la ilusión de su voz.<br />
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Tenía ganas de empezar. Aunque los combates aun no estaban definidos, la emoción le embargaba. <br />
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¿Qué clase de aventuras podría vivir en ese nuevo lugar?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El primer paso]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-primer-paso</link>
			<pubDate>Tue, 06 Jun 2017 16:46:57 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-primer-paso</guid>
			<description><![CDATA[El día había llegado finalmente para Daigo, después de recibir la invitación para participar en el torneo intentó atrasar el viaje todo lo posible, pero la noche anterior sus padres lo interceptaron en la puerta de casa cuando volvía de entrenar y lo obligaron a prepararse una bolsa llena de ropa para marcharse esta misma mañana.<br />
<br />
Cuando se dirigió a la puerta de salida, se encontró con sus padres esperándolo nuevamente, pero esta vez mirándolo con orgullo mientras el chico intentaba evitar sus miradas.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-¿A dónde vas, hijo, acaso planeas irte sin despedirte?-</span><br />
<br />
Le llamó la atención su padre antes de que pudiese salir de casa, pero antes de que pudiese responder la señorita Tsukiyama, su madre, se acercó a él y le dio un fuerte abrazo que lo levantó levemente del suelo.<br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">-¡Estamos orgullosísimos de ti! y pensar que el mismísimo Morikage-Sama, eso es que ha visto algo especial en ti-</span> Le dijo Yume llena de orgullo<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">-Vamos, no soy el único que ha recibido esa invitación...-</span> Respondió Daigo con desánimo, Seguía sin comprender por qué precisamente él era uno de los genin escogidos para participar en el torneo.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Vamos, déjate de tonterías-</span> Y le dio una palmada en el hombro a su hijo. <span style="color: green;" class="mycode_color">-Da igual por qué te ha escogido, lo importante es que lo ha hecho y tú lo harás increible-</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">-Gracias, papá-</span> Respondió el chico sonriendo con nerviosismo. A lo que Akio respondió alborotándole el pelo aún más si cabe.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">-Ahora vete, no tardes mucho más y recuerda mostrarle la carta que envió Morikage-Sama a los guardias en la entrada. Iremos a verte en cuanto empiecen los combates-</span><br />
<br />
El chico asintió varias veces y se despidió nuevamente de sus padres antes de partir a las puertas de la aldea cargando su bolsa llena de ropa. Al llegar se detuvo un instante, pues gran parte de él quería simplemente volver a casa y no participar, pero sabía que no había vuelta atrás, así que se acercó al guardia que protegía la entrada a la aldea.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El día había llegado finalmente para Daigo, después de recibir la invitación para participar en el torneo intentó atrasar el viaje todo lo posible, pero la noche anterior sus padres lo interceptaron en la puerta de casa cuando volvía de entrenar y lo obligaron a prepararse una bolsa llena de ropa para marcharse esta misma mañana.<br />
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Cuando se dirigió a la puerta de salida, se encontró con sus padres esperándolo nuevamente, pero esta vez mirándolo con orgullo mientras el chico intentaba evitar sus miradas.<br />
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<span style="color: green;" class="mycode_color">-¿A dónde vas, hijo, acaso planeas irte sin despedirte?-</span><br />
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Le llamó la atención su padre antes de que pudiese salir de casa, pero antes de que pudiese responder la señorita Tsukiyama, su madre, se acercó a él y le dio un fuerte abrazo que lo levantó levemente del suelo.<br />
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<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">-¡Estamos orgullosísimos de ti! y pensar que el mismísimo Morikage-Sama, eso es que ha visto algo especial en ti-</span> Le dijo Yume llena de orgullo<br />
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<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">-Vamos, no soy el único que ha recibido esa invitación...-</span> Respondió Daigo con desánimo, Seguía sin comprender por qué precisamente él era uno de los genin escogidos para participar en el torneo.<br />
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<span style="color: green;" class="mycode_color">-Vamos, déjate de tonterías-</span> Y le dio una palmada en el hombro a su hijo. <span style="color: green;" class="mycode_color">-Da igual por qué te ha escogido, lo importante es que lo ha hecho y tú lo harás increible-</span><br />
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<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">-Gracias, papá-</span> Respondió el chico sonriendo con nerviosismo. A lo que Akio respondió alborotándole el pelo aún más si cabe.<br />
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<span style="color: green;" class="mycode_color">-Ahora vete, no tardes mucho más y recuerda mostrarle la carta que envió Morikage-Sama a los guardias en la entrada. Iremos a verte en cuanto empiecen los combates-</span><br />
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El chico asintió varias veces y se despidió nuevamente de sus padres antes de partir a las puertas de la aldea cargando su bolsa llena de ropa. Al llegar se detuvo un instante, pues gran parte de él quería simplemente volver a casa y no participar, pero sabía que no había vuelta atrás, así que se acercó al guardia que protegía la entrada a la aldea.]]></content:encoded>
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