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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Plataformas de combate]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Fri, 12 Jun 2026 13:13:50 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[El Lobo y El Tigre]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-lobo-y-el-tigre</link>
			<pubDate>Sat, 02 May 2020 20:15:31 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-lobo-y-el-tigre</guid>
			<description><![CDATA[Desde la última vez que el Lobo y el Tigre se vieron, el chico se había preparado a consciencia para ese día. No físicamente, claro, o  al menos no demasiado, pues tuvo que utilizar una buena parte de esa semana solo para recuperarse. ¿La otra parte de la semana? Bueno, hoy demostraría de qué le había valido todo lo que había hecho durante ese tiempo.<br />
<br />
No. Hoy demostraría de qué le había valido todo lo que había hecho hasta ahora. Cuánto valían sus palabras.<br />
<br />
El joven boxeador vestía como usualmente lo hacía en ocasiones como aquella, a excepción de su bandana, que en lugar de estar en lo alto de su frente como solía estarlo se encontraba guardada en su portaobjetos. Estaba orgulloso de ella, pero hoy no peleaba por Kusagakure, sino que lo hacía por su palabra.<br />
<br />
Ya eran las dos de la tarde y el chico, que pronto se dio cuenta de que se le olvidó decir a qué hora tendrían su duelo, empezó a calentar haciendo boxeo de sombra mientras esperaba a su rival<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«Me pregunto qué clase de tontería hará hoy cuando aparezca»</span></span> pensó, divertido, la verdad es que ya se esperaba ver algo nuevo cada vez que se encontraba con Rōga.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Desde la última vez que el Lobo y el Tigre se vieron, el chico se había preparado a consciencia para ese día. No físicamente, claro, o  al menos no demasiado, pues tuvo que utilizar una buena parte de esa semana solo para recuperarse. ¿La otra parte de la semana? Bueno, hoy demostraría de qué le había valido todo lo que había hecho durante ese tiempo.<br />
<br />
No. Hoy demostraría de qué le había valido todo lo que había hecho hasta ahora. Cuánto valían sus palabras.<br />
<br />
El joven boxeador vestía como usualmente lo hacía en ocasiones como aquella, a excepción de su bandana, que en lugar de estar en lo alto de su frente como solía estarlo se encontraba guardada en su portaobjetos. Estaba orgulloso de ella, pero hoy no peleaba por Kusagakure, sino que lo hacía por su palabra.<br />
<br />
Ya eran las dos de la tarde y el chico, que pronto se dio cuenta de que se le olvidó decir a qué hora tendrían su duelo, empezó a calentar haciendo boxeo de sombra mientras esperaba a su rival<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«Me pregunto qué clase de tontería hará hoy cuando aparezca»</span></span> pensó, divertido, la verdad es que ya se esperaba ver algo nuevo cada vez que se encontraba con Rōga.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ronda número uno y medio]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-ronda-numero-uno-y-medio</link>
			<pubDate>Sat, 25 Apr 2020 15:03:49 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Estimada Eri,<br />
<br />
Visto que no nos cruzaremos en la siguiente ronda, creo que es hora de que tengamos nuestro pequeño combate de entrenamiento. A ambos nos ayudará un poco de experiencia de combate cercana a los segundos encuentros.<br />
<br />
Te esperaré en la plataforma de combate más cercana a Hokutōmori, mañana a las cuatro de la tarde.<br />
<br />
Un abrazo,<br />
Amedama Daruu.</i></div></div>
<br />
Así era la carta que había dejado pasar por debajo de la rendija de la puerta de la habitación de Uzumaki Eri, el día de antes. Eran las cuatro menos cinco, pero el Hyūga ya se había presentado en el lugar acordado. Iba vestido con una camiseta sencilla de manga corta y unos pantalones bombachos verdes. Normalmente, cuando alguien estropeaba su atuendo preferido, lo llevaba a arreglar o se hacía personalizar uno igual. No obstante, no conocía tiendas de ropa parecidas a las de Amegakure en Sendōshi, y para que le hicieran una chapuza... Su ropa original era impermeable. Seguro que no podían imitar el mismo tejido.<br />
<br />
Daruu estaba practicando posiciones de combate del clan Hyūga, recordando las lecciones ocultas en el pergamino de su abuela. Pergamino que, por cierto, le había recriminado cuánto tiempo llevaba sin aparecer para entrenar después de que recuperase sus ojos y lo abriera por primera vez desde entonces.<br />
<br />
Sospechaba que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">parte</span> de su abuela seguía viva en aquél pergamino. Pero no quiso excusarse.<br />
<br />
Prefería dejar a los muertos en paz. Contarle la historia a un poco de chakra de una persona condenado a vivir eternamente dentro de un pergamino le parecía bastante cruel.<br />
<br />
Por otra parte, ¿no sería sólo una ilusión?<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">No, el mundo de Shiruba era ilusorio, pero ella se mantenía con vida realmente dentro de aquél condenado libro. Aunque a qué precio.</span>»</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Estimada Eri,<br />
<br />
Visto que no nos cruzaremos en la siguiente ronda, creo que es hora de que tengamos nuestro pequeño combate de entrenamiento. A ambos nos ayudará un poco de experiencia de combate cercana a los segundos encuentros.<br />
<br />
Te esperaré en la plataforma de combate más cercana a Hokutōmori, mañana a las cuatro de la tarde.<br />
<br />
Un abrazo,<br />
Amedama Daruu.</i></div></div>
<br />
Así era la carta que había dejado pasar por debajo de la rendija de la puerta de la habitación de Uzumaki Eri, el día de antes. Eran las cuatro menos cinco, pero el Hyūga ya se había presentado en el lugar acordado. Iba vestido con una camiseta sencilla de manga corta y unos pantalones bombachos verdes. Normalmente, cuando alguien estropeaba su atuendo preferido, lo llevaba a arreglar o se hacía personalizar uno igual. No obstante, no conocía tiendas de ropa parecidas a las de Amegakure en Sendōshi, y para que le hicieran una chapuza... Su ropa original era impermeable. Seguro que no podían imitar el mismo tejido.<br />
<br />
Daruu estaba practicando posiciones de combate del clan Hyūga, recordando las lecciones ocultas en el pergamino de su abuela. Pergamino que, por cierto, le había recriminado cuánto tiempo llevaba sin aparecer para entrenar después de que recuperase sus ojos y lo abriera por primera vez desde entonces.<br />
<br />
Sospechaba que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">parte</span> de su abuela seguía viva en aquél pergamino. Pero no quiso excusarse.<br />
<br />
Prefería dejar a los muertos en paz. Contarle la historia a un poco de chakra de una persona condenado a vivir eternamente dentro de un pergamino le parecía bastante cruel.<br />
<br />
Por otra parte, ¿no sería sólo una ilusión?<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">No, el mundo de Shiruba era ilusorio, pero ella se mantenía con vida realmente dentro de aquél condenado libro. Aunque a qué precio.</span>»</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Arboles de distintos bosques]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-arboles-de-distintos-bosques</link>
			<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 03:55:09 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=16">Hanamura Kazuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-arboles-de-distintos-bosques</guid>
			<description><![CDATA[La tarde era cálida y aún faltaban algunas horas para el crepúsculo. La brisa era fresca y el sol agradable, con su color cada vez más rojizo y sus rayos inclinados. Kazuma aprovechaba esa hora para alejarse un poco de Kitanoya y buscar un lugar en donde ejercitarse en solitario.<br />
<br />
Por supuesto, en las instalaciones que habían dispuesto para la delegación de Kusagakure había mucho espacio para entrenar. Pero al peliblanco le preocupaba encontrarse con sus compatriotas: luego de que su maestro fuera declarado como asesino de Kenzou no estaba seguro de su relación con los demás, con el resto de la aldea. También era consciente de que quizás estaba suponiendo algo exagerado, pero como no sabía quién de los suyos podía sentirse igual que Kintsugi, prefería optar por la frágil seguridad que había en la soledad.<br />
<br />
De tanto explorar dio con una pequeña plataforma, cuyo deterioro indicaba que le convino más el abandono que la restauración. Aquello tenía sentido, estaba apartada y era bastante rustica; pero la vista hacia poniente era magnifica. Allí creía estar seguro de encuentros incomodos con algún compañero de villa: el sitio era recóndito y a aquella hora “nadie” saldría a entrenar. Se sentía tan a sus anchas que llevaba consigo un par de libros y un poco de comida, dejando todo regado en un banco cercano.<br />
<br />
«<span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No creo que a nadie le moleste</span></span>», pensó, divertido por lo insignificante que resultaba el desorden en un sitio como aquel.<br />
<br />
En aquel momento se encontraba tomando un descanso, acostado y extendido en la plataforma, mirando hacia el cielo y preguntándose cuál era la línea imaginaria que separaba el fin del día del comienzo de la noche. Mientras tanto, disfrutaba de un panecillo y de la solitaria paz que le rodeaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La tarde era cálida y aún faltaban algunas horas para el crepúsculo. La brisa era fresca y el sol agradable, con su color cada vez más rojizo y sus rayos inclinados. Kazuma aprovechaba esa hora para alejarse un poco de Kitanoya y buscar un lugar en donde ejercitarse en solitario.<br />
<br />
Por supuesto, en las instalaciones que habían dispuesto para la delegación de Kusagakure había mucho espacio para entrenar. Pero al peliblanco le preocupaba encontrarse con sus compatriotas: luego de que su maestro fuera declarado como asesino de Kenzou no estaba seguro de su relación con los demás, con el resto de la aldea. También era consciente de que quizás estaba suponiendo algo exagerado, pero como no sabía quién de los suyos podía sentirse igual que Kintsugi, prefería optar por la frágil seguridad que había en la soledad.<br />
<br />
De tanto explorar dio con una pequeña plataforma, cuyo deterioro indicaba que le convino más el abandono que la restauración. Aquello tenía sentido, estaba apartada y era bastante rustica; pero la vista hacia poniente era magnifica. Allí creía estar seguro de encuentros incomodos con algún compañero de villa: el sitio era recóndito y a aquella hora “nadie” saldría a entrenar. Se sentía tan a sus anchas que llevaba consigo un par de libros y un poco de comida, dejando todo regado en un banco cercano.<br />
<br />
«<span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No creo que a nadie le moleste</span></span>», pensó, divertido por lo insignificante que resultaba el desorden en un sitio como aquel.<br />
<br />
En aquel momento se encontraba tomando un descanso, acostado y extendido en la plataforma, mirando hacia el cielo y preguntándose cuál era la línea imaginaria que separaba el fin del día del comienzo de la noche. Mientras tanto, disfrutaba de un panecillo y de la solitaria paz que le rodeaba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Malditas cebollas...]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-malditas-cebollas</link>
			<pubDate>Tue, 22 Aug 2017 03:23:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=373">Aiko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-malditas-cebollas</guid>
			<description><![CDATA[Después de haber podido al fin liberar tensiones, solo le quedaba una tremenda duda en la cabeza a la pelirroja. ¿Quién era esa chica que bien le había interrumpido, y por qué? La susodicha Ayame, que casi había estropeado el momento, lo había hecho así por las buenas, como si la conociese de toda la vida o algo así. Pero, si nunca la había visto...<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«Maldita sea mi memoria...»</span><br />
<br />
La chica chasqueó la lengua —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —y crujió los nudillos. Su ceño, claramente fruncido, no miraba a nadie en concreto, pero sin duda no mostraba agrado. Su cabeza estaba hecha un lío, y no sabía ni cómo podía empezar a organizarla. Quizás, el truco estaba en no morir con tanta facilidad, en buscar las maneras de volverse mas fuerte, y no morir tanto... la gente normal no moría con tanta facilidad, ¿no?<br />
<br />
La chica dejó caer un suspiro, y caminó de un lado a otro del tatami de piedra caliza mientras abría y cerraba continuamente los puños. Mantuvo los ojos cerrados por unos segundos, que casi llegaban al minuto, y entre tanto intentaba tomar una respiración calmada y abundante.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Está bien, céntrate, y crea esa espada.</span> —se dijo a si misma, con parsimonia y bajo tono.<br />
<br />
Levantó el brazo en vertical a lo largo de su cuerpo, y en un gesto tosco y rápido lo estiró hacia su flanco. Rápidamente, unas decenas de papeles se desprendieron de su brazo, y formaron un fino estoque digno de un mosquetero. Realizó un giro brusco de muñeca, y siguió el movimiento con un gesto que implicaba por completo el brazo, haciendo que el estoque impactase contra el suelo.<br />
<br />
Era de las pocas personas que había en los tatamis, el resto parecían entrenar para el torneo, aunque también había quien simplemente paseaba, o meramente expectaba. La pelirroja, liberaba un poco de tensión, después de todo, el torneo la traía un poco de los nervios en éstos momentos...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Después de haber podido al fin liberar tensiones, solo le quedaba una tremenda duda en la cabeza a la pelirroja. ¿Quién era esa chica que bien le había interrumpido, y por qué? La susodicha Ayame, que casi había estropeado el momento, lo había hecho así por las buenas, como si la conociese de toda la vida o algo así. Pero, si nunca la había visto...<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«Maldita sea mi memoria...»</span><br />
<br />
La chica chasqueó la lengua —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —y crujió los nudillos. Su ceño, claramente fruncido, no miraba a nadie en concreto, pero sin duda no mostraba agrado. Su cabeza estaba hecha un lío, y no sabía ni cómo podía empezar a organizarla. Quizás, el truco estaba en no morir con tanta facilidad, en buscar las maneras de volverse mas fuerte, y no morir tanto... la gente normal no moría con tanta facilidad, ¿no?<br />
<br />
La chica dejó caer un suspiro, y caminó de un lado a otro del tatami de piedra caliza mientras abría y cerraba continuamente los puños. Mantuvo los ojos cerrados por unos segundos, que casi llegaban al minuto, y entre tanto intentaba tomar una respiración calmada y abundante.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Está bien, céntrate, y crea esa espada.</span> —se dijo a si misma, con parsimonia y bajo tono.<br />
<br />
Levantó el brazo en vertical a lo largo de su cuerpo, y en un gesto tosco y rápido lo estiró hacia su flanco. Rápidamente, unas decenas de papeles se desprendieron de su brazo, y formaron un fino estoque digno de un mosquetero. Realizó un giro brusco de muñeca, y siguió el movimiento con un gesto que implicaba por completo el brazo, haciendo que el estoque impactase contra el suelo.<br />
<br />
Era de las pocas personas que había en los tatamis, el resto parecían entrenar para el torneo, aunque también había quien simplemente paseaba, o meramente expectaba. La pelirroja, liberaba un poco de tensión, después de todo, el torneo la traía un poco de los nervios en éstos momentos...]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una mala coordinación]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-mala-coordinacion</link>
			<pubDate>Thu, 29 Jun 2017 00:15:32 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Koko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-una-mala-coordinacion</guid>
			<description><![CDATA[En lo que llevaba dentro de aquel micro país apenas si había tenido el gusto de toparse con solo un par de compatriotas de Uzushio, jamás con nadie más y comenzaba a carcomerle el hecho de no haber podido relacionarse con prácticamente ningún extranjero, excepto por aquel Hyuuga pero eso fue antes de llegar al valle. <span style="color: lime; font-style: italic;">«¿Será que la mayoría de los participantes son de Uzushio? »</span>Se preguntaba la kunoichi algo desanimada mientras trotaba por un sendero no muy concurrido.<br />
<br />
Usualmente correría por los terrenos más irregulares posibles, pero aquel día tan bonito prefirió hacerlo por el camino bastante marcado. No había motivo en particular, simplemente quiso hacerlo y ya, tampoco era que fuese a morir por hacerlo.<br />
<br />
Luego de un buen rato la rubia llegó hasta una extensa plataforma bastante lisa. Se veía bastante magullada pero al menos se mantenía completa, por lo menos a simple vista. De todas formas Koko subió a ella y comenzó a recorrerla lentamente observando cada detalle, parecía ser un buen lugar para lanzar algunas técnicas eléctricas sin riesgo de dañar nada.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Podría… —</span>murmuró para sí misma tras haber recorrido más de la mitad de la plataforma.<br />
<br />
La chica al comprobar el estado de toda la estructura se paró cerca de uno de los bordes de la misma y ejecutó una serie de sellos lentamente y recitando cada uno para sí misma en voz baja.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Buey, liebre, mono, dragón, rata, pájaro, serpiente, perro, mono —</span>tras concluir con ese último sello extendió su diestra y esperó a que algo sucediera.<br />
<br />
Pero no, la electricidad no apareció y la pecosa por lo menos no entendía el motivo, después de todo estaba muy segura de haber hecho absolutamente todos los sellos y bien.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En lo que llevaba dentro de aquel micro país apenas si había tenido el gusto de toparse con solo un par de compatriotas de Uzushio, jamás con nadie más y comenzaba a carcomerle el hecho de no haber podido relacionarse con prácticamente ningún extranjero, excepto por aquel Hyuuga pero eso fue antes de llegar al valle. <span style="color: lime; font-style: italic;">«¿Será que la mayoría de los participantes son de Uzushio? »</span>Se preguntaba la kunoichi algo desanimada mientras trotaba por un sendero no muy concurrido.<br />
<br />
Usualmente correría por los terrenos más irregulares posibles, pero aquel día tan bonito prefirió hacerlo por el camino bastante marcado. No había motivo en particular, simplemente quiso hacerlo y ya, tampoco era que fuese a morir por hacerlo.<br />
<br />
Luego de un buen rato la rubia llegó hasta una extensa plataforma bastante lisa. Se veía bastante magullada pero al menos se mantenía completa, por lo menos a simple vista. De todas formas Koko subió a ella y comenzó a recorrerla lentamente observando cada detalle, parecía ser un buen lugar para lanzar algunas técnicas eléctricas sin riesgo de dañar nada.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Podría… —</span>murmuró para sí misma tras haber recorrido más de la mitad de la plataforma.<br />
<br />
La chica al comprobar el estado de toda la estructura se paró cerca de uno de los bordes de la misma y ejecutó una serie de sellos lentamente y recitando cada uno para sí misma en voz baja.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Buey, liebre, mono, dragón, rata, pájaro, serpiente, perro, mono —</span>tras concluir con ese último sello extendió su diestra y esperó a que algo sucediera.<br />
<br />
Pero no, la electricidad no apareció y la pecosa por lo menos no entendía el motivo, después de todo estaba muy segura de haber hecho absolutamente todos los sellos y bien.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Cosas de rubios]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-cosas-de-rubios</link>
			<pubDate>Sun, 11 Jun 2017 21:42:09 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=7">Inuzuka Nabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-cosas-de-rubios</guid>
			<description><![CDATA[La vida en los Dojos era tranquila, casi demasiado. En el edificio donde estabamos acumulados todos los de Uzushiogakure había más habitaciones vacías que ocupadas, estaba claro que lo de seleccionar se les había ido de las manos. El ala femenina era más un ala fantasma porque solo había una kunoichi más aparte de Eri-hime. Encima mi maldita habitación estaba la primera, sí, la primera de todas, lo cual se traduce directamente en que siempre que entra alguien, yo me entero. <br />
<br />
Por si todos estos hechos en conjunto no fueran suficientemente deprimentes, en el piso donde estaba alojado yo estaban Riko y un chico que no conozco de nada y que da mucho mal rollo. Aún hacía poco que habíamos llegado, así que no había tenido ni buscado la oportunidad de entablar un primer contacto verbal con ninguno de los desconocidos ni con los conocidos que se alojaban allí. <br />
<br />
Pero había una explicación muy lógica para eso, estaba en tensión. No lejos de nosotros se alojaban los amenios y los kuseños, y seguramente estaban maquinando algo. Además, las palabras de Eri resonaban en mi cabeza, no exactamente sus palabras exactas, pero la idea en sí. Que no estabamos preparados, en especial yo, esto lo añado yo, ella no lo dijo. Ni siquiera había tenido un combate desde la academia. <br />
<br />
Ahuyenté a dos cocodrilos con mis manos desnudas y le robé un bastón a un viejo maleducado, pero nada de combates shinobi uno contra uno que era lo que me iba a comer doblado en el torneo.<br />
<br />
Por eso estaba aquí, en una plataforma de combate que parecía sacada de un manga sobre alienigenas rubios que luchan contra un bicho devora androides. Subí las escaleras con las manos en los bolsillos mirando los alrededores a ver si venía alguien a quien pudiera pegar sin sentirme culpable despues, es decir, cualquier amenio o kuseño. Tenía claro que si en el sorteo para el torneo me tocaba alguien de Uzushiogakure me iba a rendir ipsofacto o en caso de que fuera alguien a quien le tuviera ganas, no iba a usar ningún arma. <br />
<br />
Vamos, solo me faltaba acabar matando a un compañero sin querer en un torneo internacional donde podría matar extranjeros queriendo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La vida en los Dojos era tranquila, casi demasiado. En el edificio donde estabamos acumulados todos los de Uzushiogakure había más habitaciones vacías que ocupadas, estaba claro que lo de seleccionar se les había ido de las manos. El ala femenina era más un ala fantasma porque solo había una kunoichi más aparte de Eri-hime. Encima mi maldita habitación estaba la primera, sí, la primera de todas, lo cual se traduce directamente en que siempre que entra alguien, yo me entero. <br />
<br />
Por si todos estos hechos en conjunto no fueran suficientemente deprimentes, en el piso donde estaba alojado yo estaban Riko y un chico que no conozco de nada y que da mucho mal rollo. Aún hacía poco que habíamos llegado, así que no había tenido ni buscado la oportunidad de entablar un primer contacto verbal con ninguno de los desconocidos ni con los conocidos que se alojaban allí. <br />
<br />
Pero había una explicación muy lógica para eso, estaba en tensión. No lejos de nosotros se alojaban los amenios y los kuseños, y seguramente estaban maquinando algo. Además, las palabras de Eri resonaban en mi cabeza, no exactamente sus palabras exactas, pero la idea en sí. Que no estabamos preparados, en especial yo, esto lo añado yo, ella no lo dijo. Ni siquiera había tenido un combate desde la academia. <br />
<br />
Ahuyenté a dos cocodrilos con mis manos desnudas y le robé un bastón a un viejo maleducado, pero nada de combates shinobi uno contra uno que era lo que me iba a comer doblado en el torneo.<br />
<br />
Por eso estaba aquí, en una plataforma de combate que parecía sacada de un manga sobre alienigenas rubios que luchan contra un bicho devora androides. Subí las escaleras con las manos en los bolsillos mirando los alrededores a ver si venía alguien a quien pudiera pegar sin sentirme culpable despues, es decir, cualquier amenio o kuseño. Tenía claro que si en el sorteo para el torneo me tocaba alguien de Uzushiogakure me iba a rendir ipsofacto o en caso de que fuera alguien a quien le tuviera ganas, no iba a usar ningún arma. <br />
<br />
Vamos, solo me faltaba acabar matando a un compañero sin querer en un torneo internacional donde podría matar extranjeros queriendo.]]></content:encoded>
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