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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Cordillera de los Dojos]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Fri, 24 Apr 2026 19:09:47 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Un mal despertar]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-mal-despertar</link>
			<pubDate>Fri, 23 Jul 2021 14:25:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-mal-despertar</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;"><div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px;  width: auto;"><input type="button" class="button spoiler-button-noname" style="font-weight: bold;" value="Mostrar/Ocultar" /></div><div class="quotecontent"><div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Vamos a dividir la trama en dos temas, porque voy a llevar el interrogatorio por separado y creo que hacerlo en un solo tema, con Yota y Daigo respondiendo a diferentes ritmos y en distintos escenarios, sería un poco caótico. Como no tengo el hueco, usaré la cláusula del Manual y cobraré el 50% por esta trama).</div></div></div>
<br />
<br />
Hacía frío, mucho frío. Un frío húmedo, de los que se te pegaba a los huesos. Yota supo que se encontraba en algún tipo de cueva, en sus profundidades. Una hoguera iluminaba sus alrededores a pocos metros, única fuente de calor. No atinaba a ver la entrada de la cueva, tampoco ningún rastro de sus amigos. Lo único que sabía es que tenía las manos esposadas tras la espalda, que tenía un frío de cojones, que se encontraba débil de narices, y que la única persona viviente que tenía en frente a él era… <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Hola, bella durmiente. ¿Soñaste con algo bonito?</span><br />
<br />
Zaide se encontraba sentado en un taburete. Tenía los codos apoyados en las rodillas, las manos cruzadas y le observaba con ojo atento. Desde la hoguera, Yota pudo apreciar otro detalle. Le llegó primero en forma de olor: pescado. Zaide tenía un palo atravesando varios atunes y estaba ahumándolos sobre el fuego. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Yota. Ese es tu nombre, ¿cierto? Me suena. Oí de un chico que se llamaba igual, kusajin también, que participó en el Torneo de los Dojos. ¿No serás ese, huh?</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;"><div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px;  width: auto;"><input type="button" class="button spoiler-button-noname" style="font-weight: bold;" value="Mostrar/Ocultar" /></div><div class="quotecontent"><div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Vamos a dividir la trama en dos temas, porque voy a llevar el interrogatorio por separado y creo que hacerlo en un solo tema, con Yota y Daigo respondiendo a diferentes ritmos y en distintos escenarios, sería un poco caótico. Como no tengo el hueco, usaré la cláusula del Manual y cobraré el 50% por esta trama).</div></div></div>
<br />
<br />
Hacía frío, mucho frío. Un frío húmedo, de los que se te pegaba a los huesos. Yota supo que se encontraba en algún tipo de cueva, en sus profundidades. Una hoguera iluminaba sus alrededores a pocos metros, única fuente de calor. No atinaba a ver la entrada de la cueva, tampoco ningún rastro de sus amigos. Lo único que sabía es que tenía las manos esposadas tras la espalda, que tenía un frío de cojones, que se encontraba débil de narices, y que la única persona viviente que tenía en frente a él era… <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Hola, bella durmiente. ¿Soñaste con algo bonito?</span><br />
<br />
Zaide se encontraba sentado en un taburete. Tenía los codos apoyados en las rodillas, las manos cruzadas y le observaba con ojo atento. Desde la hoguera, Yota pudo apreciar otro detalle. Le llegó primero en forma de olor: pescado. Zaide tenía un palo atravesando varios atunes y estaba ahumándolos sobre el fuego. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Yota. Ese es tu nombre, ¿cierto? Me suena. Oí de un chico que se llamaba igual, kusajin también, que participó en el Torneo de los Dojos. ¿No serás ese, huh?</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Doctor, no siento las piernas!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-doctor-no-siento-las-piernas</link>
			<pubDate>Fri, 23 Jul 2021 02:38:22 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=976">Uchiha Zaide</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-doctor-no-siento-las-piernas</guid>
			<description><![CDATA[El sol se había escondido ya tras el horizonte cuando tres águilas descendieron en silencio desde el cielo. Las estrellas, únicas espectadoras de aquel momento, contemplaron cómo las tres aves se colaban entre dos montañas y divagaban por el aire hasta encontrar una abertura en una pared escarpada y vertical, que parecía descender al abismo. Allí se encontraba una suerte de cueva, de muy difícil acceso si no eras capaz de volar, y todavía más complicada de encontrar. <br />
<br />
Estaba situada en la parte externa de la Cordillera de los Dojos, un lugar apacible y tranquilo, y con una quietud que normalmente tan solo era interrumpida por algún animal nocturno. <br />
<br />
Hasta aquel momento. <br />
<br />
Uchiha Zaide saltó al interior de la cueva y despejó una mesa de pergaminos y anotaciones. Llevaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hospedado</span> allí desde hacía tan solo unos días, y gracias al fūinjutsu se había permitido una serie de comodidades que, de lo contrario, sería imposible de poseer. Comodidades nada locas. Una de ellas, la propia mesa. Luego un colchón mohoso y roñoso. Cacerolas. Mudas. Y alguna que otra cosa. <br />
<br />
Creó un clon para llevarse a Yota, esposado, a otro sitio. Aquella cueva era lo suficientemente grande como para perderse en ella, y Zaide había encontrado un sitio estupendo para llevar a cabo su pequeño interrogatorio. No obstante, ahora lo importante era Daigo. Tenía que inspeccionar su herida o corría el riesgo de que se le muriese. Dejó que las aves se esfumasen en una nube de humo blanco tras felicitarlas por el trabajo hecho, y pensó en cómo ocuparse de aquel desgraciado atrapado en unas telas. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">No solo tengo que pensar en cómo salvarte, tengo que pensar en cómo hacer para que no me obligues a matarte.</span><br />
<br />
Activó el Sharingan. Sabía que el muchacho estaba en las últimas, que escuchaba los cantos de Izanami llamándole entre sueños y que podría morir de un bofetón. Pero no importaba. Aquel tío estaba loco y era capaz de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">joderle</span> si le daba una sola oportunidad. <br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Daigo fue recobrando la conciencia poco a poco. Estaba tirado en una mesa, y quizá notase que no llevaba ropa puesta salvo por los calzones. Quizá, porque su mente tenía cosas más apremiantes a las que prestar atención. Como por ejemplo, un dolor lacerante como nunca había sentido en la cadera. Supo que le habían puesto algo encima de ella. Algo frío: nieve. <br />
<br />
Y sus piernas… Oh, sus piernas. ¿Estaban allí? Porque si era así... <br />
<br />
Si era así... <br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
...no las sentía. <br />
<br />
Un fuego ardía sobre unos leños a unos cuantos metros de distancia, iluminando el interior de una cueva y tiñendo su alrededor de sombras danzarinas. Frente a él se encontraba Uchiha Zaide. Tenía el Sharingan brillando en su ojo sano, y ese ojo en concreto no le quitaba la vista de encima. A él y a sus manos, que las tenía sueltas. Sus manos sí que las sentía. Podía moverlas. Podía ejecutar sellos, si quería. <br />
<br />
Si quería, Daigo podía volver a liarla. Si quería, Daigo podía volver a enfrentarse a  su enemigo. <br />
<br />
Quizá fuese una locura por parte de Zaide pensar que Daigo no cometería una nueva locura. Dejarle sin esposar era una en sí misma, desde luego. Pero solo tenía unas esposas —de hecho ni siquiera eran suyas—, y, puestos a esposar a alguien, prefería hacerlo con Yota. Lo veía menos impulsivo y con menor riesgo a cometer una insensatez, y eso lo volvía más peligroso. Porque, cuando la hiciese, si la hacía, sería porque verdaderamente estaba preparado para llevarla a cabo. <br />
<br />
Llegados a aquel punto, a Zaide solo le quedó hacer una pregunta, seguramente la más importante de todas. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Chico</span> —empezó, franco, sin trucos—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. ¿Tú quieres vivir?</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1 AO</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sol se había escondido ya tras el horizonte cuando tres águilas descendieron en silencio desde el cielo. Las estrellas, únicas espectadoras de aquel momento, contemplaron cómo las tres aves se colaban entre dos montañas y divagaban por el aire hasta encontrar una abertura en una pared escarpada y vertical, que parecía descender al abismo. Allí se encontraba una suerte de cueva, de muy difícil acceso si no eras capaz de volar, y todavía más complicada de encontrar. <br />
<br />
Estaba situada en la parte externa de la Cordillera de los Dojos, un lugar apacible y tranquilo, y con una quietud que normalmente tan solo era interrumpida por algún animal nocturno. <br />
<br />
Hasta aquel momento. <br />
<br />
Uchiha Zaide saltó al interior de la cueva y despejó una mesa de pergaminos y anotaciones. Llevaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hospedado</span> allí desde hacía tan solo unos días, y gracias al fūinjutsu se había permitido una serie de comodidades que, de lo contrario, sería imposible de poseer. Comodidades nada locas. Una de ellas, la propia mesa. Luego un colchón mohoso y roñoso. Cacerolas. Mudas. Y alguna que otra cosa. <br />
<br />
Creó un clon para llevarse a Yota, esposado, a otro sitio. Aquella cueva era lo suficientemente grande como para perderse en ella, y Zaide había encontrado un sitio estupendo para llevar a cabo su pequeño interrogatorio. No obstante, ahora lo importante era Daigo. Tenía que inspeccionar su herida o corría el riesgo de que se le muriese. Dejó que las aves se esfumasen en una nube de humo blanco tras felicitarlas por el trabajo hecho, y pensó en cómo ocuparse de aquel desgraciado atrapado en unas telas. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">No solo tengo que pensar en cómo salvarte, tengo que pensar en cómo hacer para que no me obligues a matarte.</span><br />
<br />
Activó el Sharingan. Sabía que el muchacho estaba en las últimas, que escuchaba los cantos de Izanami llamándole entre sueños y que podría morir de un bofetón. Pero no importaba. Aquel tío estaba loco y era capaz de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">joderle</span> si le daba una sola oportunidad. <br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Daigo fue recobrando la conciencia poco a poco. Estaba tirado en una mesa, y quizá notase que no llevaba ropa puesta salvo por los calzones. Quizá, porque su mente tenía cosas más apremiantes a las que prestar atención. Como por ejemplo, un dolor lacerante como nunca había sentido en la cadera. Supo que le habían puesto algo encima de ella. Algo frío: nieve. <br />
<br />
Y sus piernas… Oh, sus piernas. ¿Estaban allí? Porque si era así... <br />
<br />
Si era así... <br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
...no las sentía. <br />
<br />
Un fuego ardía sobre unos leños a unos cuantos metros de distancia, iluminando el interior de una cueva y tiñendo su alrededor de sombras danzarinas. Frente a él se encontraba Uchiha Zaide. Tenía el Sharingan brillando en su ojo sano, y ese ojo en concreto no le quitaba la vista de encima. A él y a sus manos, que las tenía sueltas. Sus manos sí que las sentía. Podía moverlas. Podía ejecutar sellos, si quería. <br />
<br />
Si quería, Daigo podía volver a liarla. Si quería, Daigo podía volver a enfrentarse a  su enemigo. <br />
<br />
Quizá fuese una locura por parte de Zaide pensar que Daigo no cometería una nueva locura. Dejarle sin esposar era una en sí misma, desde luego. Pero solo tenía unas esposas —de hecho ni siquiera eran suyas—, y, puestos a esposar a alguien, prefería hacerlo con Yota. Lo veía menos impulsivo y con menor riesgo a cometer una insensatez, y eso lo volvía más peligroso. Porque, cuando la hiciese, si la hacía, sería porque verdaderamente estaba preparado para llevarla a cabo. <br />
<br />
Llegados a aquel punto, a Zaide solo le quedó hacer una pregunta, seguramente la más importante de todas. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Chico</span> —empezó, franco, sin trucos—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. ¿Tú quieres vivir?</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">1 AO</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Monstruos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-monstruos</link>
			<pubDate>Sat, 24 Oct 2020 00:25:54 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=976">Uchiha Zaide</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-monstruos</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaración" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Este pequeño Unific narrará lo acontecido con dos Cabezas de Dragón justo después del atentado en el Torneo del Valle de los Dojos.</div>
    </div>
</div>
<br />
<br />
Cuando Uchiha Zaide abrió los ojos, justo después de que su figura incorpórea desapareciese del tatami del estadio de los Dojos, tuvo que tomarse unos momentos para recordar dónde estaba. El aire fresco y limpio bañó su rostro sudoroso, y el suave graznido de los cuervos llegó a sus oídos. Allí, en una de tantas cuevas naturales que poblaban la Cordillera de los Dojos, se respiraba tranquilidad, como si el horror que se había y se estaba viviendo a unos kilómetros en el estadio de los Dojos no fuese más que una pesadilla. <br />
<br />
Su cuerpo se tensó de golpe al ver que algo gigantesco se acercaba. ¡Un jodido oso! ¡Pensaba que no había animales en aquella cueva!<br />
<br />
<span style="color: goldenrod; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Ah, no…</span>»</span> Se dio cuenta de pronto. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Ryū.</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te repito una vez más: ya no soy ese.</span></span><br />
<br />
Zaide se irguió. Retazos de lo que había sucedido todavía estaban sellados en su retina. Si se concentraba, todavía podía <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">oírlos</span>. Los llantos. El sonido del fuego carbonizando mil huesos. Su voz sonó más vieja y cansada cuando se lo preguntó:<br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Cómo pudiste?</span><br />
<br />
Ryū bufó. <br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Despierta, Zaide. No existe la revolución sin sacrificios. No existe el cambio sin sangre derramada. Solo cumplí mi trabajo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Casi</span> todo mi trabajo. Ese casi te lo debo a ti.</span></span><br />
<br />
Zaide chasqueó la lengua. <span style="color: goldenrod; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Podíamos haber sido leyendas</span>»</span>, pensó. <span style="color: goldenrod; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Podíamos haber sido la chispa que prendiese el fuego de la revolución en el corazón adormilado del pueblo</span>»</span>. Ahora solo eran… <br />
<br />
Solo eran… <br />
<br />
<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">……………...........................................................……</span><span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">¡Monstruos!</span> <br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">………..............................................................................………….</span><span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¡Monstruos!</span> <br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">.....................................…..</span><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¡Genocida!</span><br />
<br />
<br />
Sacudió la cabeza e hizo que el sonido de mil pájaros chirriantes eclipsase aquellas acusaciones que todavía le taladraban los tímpanos. La electricidad rodeó su mano derecha, que apuntó a Ryū. Sintió que le costaba mantenerse en pie. El Mangekyō había drenado casi todas sus energías, y el Chidori demandaba demasiado chakra para su estado actual.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaración" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Este pequeño Unific narrará lo acontecido con dos Cabezas de Dragón justo después del atentado en el Torneo del Valle de los Dojos.</div>
    </div>
</div>
<br />
<br />
Cuando Uchiha Zaide abrió los ojos, justo después de que su figura incorpórea desapareciese del tatami del estadio de los Dojos, tuvo que tomarse unos momentos para recordar dónde estaba. El aire fresco y limpio bañó su rostro sudoroso, y el suave graznido de los cuervos llegó a sus oídos. Allí, en una de tantas cuevas naturales que poblaban la Cordillera de los Dojos, se respiraba tranquilidad, como si el horror que se había y se estaba viviendo a unos kilómetros en el estadio de los Dojos no fuese más que una pesadilla. <br />
<br />
Su cuerpo se tensó de golpe al ver que algo gigantesco se acercaba. ¡Un jodido oso! ¡Pensaba que no había animales en aquella cueva!<br />
<br />
<span style="color: goldenrod; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Ah, no…</span>»</span> Se dio cuenta de pronto. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Ryū.</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te repito una vez más: ya no soy ese.</span></span><br />
<br />
Zaide se irguió. Retazos de lo que había sucedido todavía estaban sellados en su retina. Si se concentraba, todavía podía <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">oírlos</span>. Los llantos. El sonido del fuego carbonizando mil huesos. Su voz sonó más vieja y cansada cuando se lo preguntó:<br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Cómo pudiste?</span><br />
<br />
Ryū bufó. <br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Despierta, Zaide. No existe la revolución sin sacrificios. No existe el cambio sin sangre derramada. Solo cumplí mi trabajo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Casi</span> todo mi trabajo. Ese casi te lo debo a ti.</span></span><br />
<br />
Zaide chasqueó la lengua. <span style="color: goldenrod; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Podíamos haber sido leyendas</span>»</span>, pensó. <span style="color: goldenrod; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Podíamos haber sido la chispa que prendiese el fuego de la revolución en el corazón adormilado del pueblo</span>»</span>. Ahora solo eran… <br />
<br />
Solo eran… <br />
<br />
<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">……………...........................................................……</span><span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">¡Monstruos!</span> <br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">………..............................................................................………….</span><span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¡Monstruos!</span> <br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">.....................................…..</span><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¡Genocida!</span><br />
<br />
<br />
Sacudió la cabeza e hizo que el sonido de mil pájaros chirriantes eclipsase aquellas acusaciones que todavía le taladraban los tímpanos. La electricidad rodeó su mano derecha, que apuntó a Ryū. Sintió que le costaba mantenerse en pie. El Mangekyō había drenado casi todas sus energías, y el Chidori demandaba demasiado chakra para su estado actual.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Liberación del Dragón]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-liberacion-del-dragon</link>
			<pubDate>Sun, 26 Jul 2020 18:52:38 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-liberacion-del-dragon</guid>
			<description><![CDATA[Aunque sus asuntos apremiaban, Datsue, Kaido y Daruu buscaron un sitio realmente apartado. Sin shinobi, sin samuráis del Jūchin haciendo preguntas. Se alejaron hasta las cordilleras y subieron por la ladera cercana a Hokutōmori. Surcaron sinuosas sendas hasta un lugar amplio. Un círculo de tierra de diez metros de diámetro adornado con varios grupos de cañas de bambú cercenadas por la mitad: un remoto lugar de entreno para un espadachín.<br />
<br />
No mediaron más palabra de la necesaria para encontrar el camino. Era demasiado incómodo. Habían pasado muchas cosas. Habían visto demasiado.<br />
<br />
Hasta entonces, sólo habían jugado a ser ninjas. Todos se habían ocupado de asuntos importantes y traumáticos, pero si había una experiencia que les hubiera acercado a presenciar una batalla campal de guerra, había sido aquella.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No tengo ni idea de Fūinjutsu</span> —reconoció Daruu—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿Va a llevarnos mucho tiempo?</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aunque sus asuntos apremiaban, Datsue, Kaido y Daruu buscaron un sitio realmente apartado. Sin shinobi, sin samuráis del Jūchin haciendo preguntas. Se alejaron hasta las cordilleras y subieron por la ladera cercana a Hokutōmori. Surcaron sinuosas sendas hasta un lugar amplio. Un círculo de tierra de diez metros de diámetro adornado con varios grupos de cañas de bambú cercenadas por la mitad: un remoto lugar de entreno para un espadachín.<br />
<br />
No mediaron más palabra de la necesaria para encontrar el camino. Era demasiado incómodo. Habían pasado muchas cosas. Habían visto demasiado.<br />
<br />
Hasta entonces, sólo habían jugado a ser ninjas. Todos se habían ocupado de asuntos importantes y traumáticos, pero si había una experiencia que les hubiera acercado a presenciar una batalla campal de guerra, había sido aquella.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No tengo ni idea de Fūinjutsu</span> —reconoció Daruu—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿Va a llevarnos mucho tiempo?</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Hacer historia o morir]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-hacer-historia-o-morir</link>
			<pubDate>Tue, 07 Jul 2020 23:11:20 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-hacer-historia-o-morir</guid>
			<description><![CDATA[A Uchiha Zaide le brillaban los ojos. Bueno, más bien el único ojo sano que le quedaba. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Nos estáis emocionados? Porque yo lo estoy como en mi primer polvo.</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¿También durarás medio asalto, entonces?</span><br />
<br />
Zaide se quedó de piedra. El comentario le pilló tan a contrapié que ni siquiera supo cómo reaccionar.  Kaido, en contrapartida, no pudo evitar reír a carcajada limpia. ¿Ryūnosuke soltando chistes? Desde luego que no se lo había visto venir.<br />
<br />
Las neuronas de Zaide volvieron a conectarse. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¡Ryuu! ¡No sabía que ahora hacías bromas!</span> —exclamó, gratamente sorprendido—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Digo, Ryūnosuke. Joder, te ha sentado bien el cambio de nombre, ¿huh? Igual debería imitarte. Algo como… ¿Zaidejin?</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Bueno, bueno, basta de tocar las narices. Hay cosas importantes de las que hablar.</span><br />
<br />
Zaide asintió, volviendo a depositar la vista en la gran mesa redonda que tenían frente a ellos. Concretamente, en una maqueta de madera que representaba un estadio circular, con gradas de hasta un piso y un ring de combate en el medio. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Caeremos aquí</span> —dijo, señalando el centro del ring—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Así tendrán que acercarse. Los atraeremos… y dejarán atrás a sus queridos Señores. Akame, tú conoces a los finalistas. Daruu, Datsue. ¿Serán un problema serio?</span> —quiso saber—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Asumo que por el Mangekyō de uno y la sangre Hyūga del otro que sí.</span><br />
<br />
El mentado arrugó el ceño.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Asumes bien. Cuando yo era jōnin, Datsue era uno de los shinobi más poderosos del Remolino... Y dudo que se haya dejado venir. Amedama, por otra parte, ha probado estar a la altura del propio Datsue en varias ocasiones, así que sí: es un cabrón peligroso.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Muy</span> peligroso</span> —recalcó el Tiburón—. <span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Yo le tendría el mismo cuidado a esos dos. Son las estrellas en ciernes de Amegakure y Uzushiogakure. Si hay alguien de nuestra generación que pueda ponerse esos sombreros de mierda en el futuro más cercano, son ellos.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Vale, entonces, recapitulemos. Ryūnosuke irá a despejar las puertas. Pensarán que simplemente quieres evitar que les lleguen refuerzos por tierra, si es que les da tiempo a pensar. Nosotros optaremos por una formación triangular en el centro, y a resistir como jabatos. Como putos jabatos por tres minutos. Tres minutos, chicos. Es todo lo que necesita mi Kirin.</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Veremos si queda algún Señor para cuando lo tengas cargado.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Bueno, para eso te tenemos a ti, ¿huh? Para ocuparte de los que sobren. Akame, ¿estás seguro de que desalojaran a los Feudales por este pasillo?</span> —preguntó, señalando cierta zona de la maqueta. <br />
<br />
El Uchiha asintió, mesándose el mentón con la diestra. Sus ojos recorrían el túnel de punta a punta. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Es la ruta más lógica. Los daimyō de la Tormenta, el Bosque y la Espiral estarán en sus propios palcos, con sus propias salidas. Pero los señores de los países menores siempre ocupan una tribuna conjunta con una única vía de evacuación. Como ya dije, al menos que yo sepa. Puede que en estos dos años hayan modificado algo...</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Y estás seguro de que por esa vía no irán también civiles? Porque si algo habrá, eso es caos.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Y no es caos lo que buscamos?</span><br />
<br />
Akame negó, tajante. Si de algo estaba seguro, era de eso: por aquella salida de emergencia no pondría pie alguno ningún civil.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">No, no, no, imposible. Ese túnel sólo lo usarán los señores y sus guardias, si dejaran salir por ahí a cualquier otra persona sería una brecha de seguridad del tamaño de la Torre de Meditación</span> —aseveró—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Imagínate: cualquier hijo de vecino con veinte sellos explosivos pegados al cuerpo podría abalanzarse sobre la comitiva y hacerse explotar. Volarían todos por los putos aires. No, no habrá civiles.</span> <br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Sería más efectivo que los esperase fuera del estadio. Así no habría margen de error.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Sí, ¿y a cuántos civiles te llevarías por delante, puto loco?</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Para toda revolución hace falta sangre, Zaide. Si sigues queriéndolo todo acabarás muerto. Esta vez de verdad.</span><br />
<br />
Zaide chasqueó la lengua y negó con la cabeza. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">No, no. Escúchame. Por meses me he adaptado a lo que vosotros quisisteis. A Umigarasu y a su puta madre, ya visteis cómo salió</span> —soltó, conocedor de que aquella pulla haría daño—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Este es mi plan. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mío</span>. Y lo haremos a mi puta manera. Barra libre con los ninjas, pero sin cargarse a un puto inocente, o todo esto carecerá de sentido. Lo tenemos claro, ¿huh?</span><br />
<br />
Esperó a que todos asintiesen para continuar. Kaido fue el primero, pues razón tenía Zaide al puntualizar lo mal que habían ido sus propios planes. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Entonces Ryūnosuke les pillará entre la salida de emergencia y este pasillo que conecta de aquí. Joder, bien. Y si a nuestro querido dragón le queda chakra…</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Me quedará.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">…sale a por mi águila y que lance una sorpresita desde el cielo. Kaido, ¿hay alguno entre los amejines que pueda parar lo que viste en el Kaji Saiban? ¿Yui? ¿La Jinchūriki?</span><br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">No deberíamos subestimar a la jinchūriki de Amegakure. Vi con mis propios ojos lo que es capaz de hacer cuando pierde el control, Kaido puede dar buena fe de ello. Sería capaz de arrasar con todo el estadio si esto se sale de madre.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Sí. Ayame ya no es la niña asustadiza y débil de hace un par de años. La última vez que me la encontré, como ya os he contado, la vi resolutiva y llena de mucha determinación. Aunado a su poder de Jinchūriki, claro, que no es moco de pavo. Esas <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Bijūdama</span>... pueden parar lo que sea.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Bueno, con suerte Ayame no estará para muchos trotes. No con la sorpresita que le tenemos preparada. ¿Qué más, qué mas? ¿Algún otro ninja del que debamos tener especial cuidado?</span><br />
<br />
Akame le dio una calada al cigarrillo que sostenía entre los dedos índice y pulgar. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">La Arashikage, Yui. Tiene fama de ser implacable, pero creo que podríamos jugar con eso a nuestro favor</span> —dejó escapar el humo—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Kaido estará allí. Tú estarás allí. Y es orgullosa a morir, como todos los amejin. Dudo mucho que se lo piense dos veces en cuanto nos vea aparecer: va a venir a por nosotros, y va a venir con todo. Si la provocamos, será incapaz de razonar, como una bestia enfurecida.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Lo hará. La <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tormenta</span> vendrá a por nosotros sin ningún tipo de contemplación. Pero no te equivoques, Akame. No hay bestia en ōnindo que se iguale a  Amekoro Yui. Su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">presencia</span> por sí sola ya es algo de lo que debemos preocuparnos, así que no la subestimen.</span><br />
<br />
»<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Lo mismo con Amedama...</span><br />
<br />
Zaide se limitó a sonreír. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">En ese caso, la consigna es clara.</span><br />
<br />
»<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hacer historia o morir.</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[A Uchiha Zaide le brillaban los ojos. Bueno, más bien el único ojo sano que le quedaba. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Nos estáis emocionados? Porque yo lo estoy como en mi primer polvo.</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¿También durarás medio asalto, entonces?</span><br />
<br />
Zaide se quedó de piedra. El comentario le pilló tan a contrapié que ni siquiera supo cómo reaccionar.  Kaido, en contrapartida, no pudo evitar reír a carcajada limpia. ¿Ryūnosuke soltando chistes? Desde luego que no se lo había visto venir.<br />
<br />
Las neuronas de Zaide volvieron a conectarse. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¡Ryuu! ¡No sabía que ahora hacías bromas!</span> —exclamó, gratamente sorprendido—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Digo, Ryūnosuke. Joder, te ha sentado bien el cambio de nombre, ¿huh? Igual debería imitarte. Algo como… ¿Zaidejin?</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Bueno, bueno, basta de tocar las narices. Hay cosas importantes de las que hablar.</span><br />
<br />
Zaide asintió, volviendo a depositar la vista en la gran mesa redonda que tenían frente a ellos. Concretamente, en una maqueta de madera que representaba un estadio circular, con gradas de hasta un piso y un ring de combate en el medio. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Caeremos aquí</span> —dijo, señalando el centro del ring—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Así tendrán que acercarse. Los atraeremos… y dejarán atrás a sus queridos Señores. Akame, tú conoces a los finalistas. Daruu, Datsue. ¿Serán un problema serio?</span> —quiso saber—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Asumo que por el Mangekyō de uno y la sangre Hyūga del otro que sí.</span><br />
<br />
El mentado arrugó el ceño.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Asumes bien. Cuando yo era jōnin, Datsue era uno de los shinobi más poderosos del Remolino... Y dudo que se haya dejado venir. Amedama, por otra parte, ha probado estar a la altura del propio Datsue en varias ocasiones, así que sí: es un cabrón peligroso.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Muy</span> peligroso</span> —recalcó el Tiburón—. <span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Yo le tendría el mismo cuidado a esos dos. Son las estrellas en ciernes de Amegakure y Uzushiogakure. Si hay alguien de nuestra generación que pueda ponerse esos sombreros de mierda en el futuro más cercano, son ellos.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Vale, entonces, recapitulemos. Ryūnosuke irá a despejar las puertas. Pensarán que simplemente quieres evitar que les lleguen refuerzos por tierra, si es que les da tiempo a pensar. Nosotros optaremos por una formación triangular en el centro, y a resistir como jabatos. Como putos jabatos por tres minutos. Tres minutos, chicos. Es todo lo que necesita mi Kirin.</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Veremos si queda algún Señor para cuando lo tengas cargado.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Bueno, para eso te tenemos a ti, ¿huh? Para ocuparte de los que sobren. Akame, ¿estás seguro de que desalojaran a los Feudales por este pasillo?</span> —preguntó, señalando cierta zona de la maqueta. <br />
<br />
El Uchiha asintió, mesándose el mentón con la diestra. Sus ojos recorrían el túnel de punta a punta. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Es la ruta más lógica. Los daimyō de la Tormenta, el Bosque y la Espiral estarán en sus propios palcos, con sus propias salidas. Pero los señores de los países menores siempre ocupan una tribuna conjunta con una única vía de evacuación. Como ya dije, al menos que yo sepa. Puede que en estos dos años hayan modificado algo...</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Y estás seguro de que por esa vía no irán también civiles? Porque si algo habrá, eso es caos.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Y no es caos lo que buscamos?</span><br />
<br />
Akame negó, tajante. Si de algo estaba seguro, era de eso: por aquella salida de emergencia no pondría pie alguno ningún civil.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">No, no, no, imposible. Ese túnel sólo lo usarán los señores y sus guardias, si dejaran salir por ahí a cualquier otra persona sería una brecha de seguridad del tamaño de la Torre de Meditación</span> —aseveró—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Imagínate: cualquier hijo de vecino con veinte sellos explosivos pegados al cuerpo podría abalanzarse sobre la comitiva y hacerse explotar. Volarían todos por los putos aires. No, no habrá civiles.</span> <br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Sería más efectivo que los esperase fuera del estadio. Así no habría margen de error.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Sí, ¿y a cuántos civiles te llevarías por delante, puto loco?</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Para toda revolución hace falta sangre, Zaide. Si sigues queriéndolo todo acabarás muerto. Esta vez de verdad.</span><br />
<br />
Zaide chasqueó la lengua y negó con la cabeza. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">No, no. Escúchame. Por meses me he adaptado a lo que vosotros quisisteis. A Umigarasu y a su puta madre, ya visteis cómo salió</span> —soltó, conocedor de que aquella pulla haría daño—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Este es mi plan. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mío</span>. Y lo haremos a mi puta manera. Barra libre con los ninjas, pero sin cargarse a un puto inocente, o todo esto carecerá de sentido. Lo tenemos claro, ¿huh?</span><br />
<br />
Esperó a que todos asintiesen para continuar. Kaido fue el primero, pues razón tenía Zaide al puntualizar lo mal que habían ido sus propios planes. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Entonces Ryūnosuke les pillará entre la salida de emergencia y este pasillo que conecta de aquí. Joder, bien. Y si a nuestro querido dragón le queda chakra…</span><br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Me quedará.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">…sale a por mi águila y que lance una sorpresita desde el cielo. Kaido, ¿hay alguno entre los amejines que pueda parar lo que viste en el Kaji Saiban? ¿Yui? ¿La Jinchūriki?</span><br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">No deberíamos subestimar a la jinchūriki de Amegakure. Vi con mis propios ojos lo que es capaz de hacer cuando pierde el control, Kaido puede dar buena fe de ello. Sería capaz de arrasar con todo el estadio si esto se sale de madre.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Sí. Ayame ya no es la niña asustadiza y débil de hace un par de años. La última vez que me la encontré, como ya os he contado, la vi resolutiva y llena de mucha determinación. Aunado a su poder de Jinchūriki, claro, que no es moco de pavo. Esas <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Bijūdama</span>... pueden parar lo que sea.</span><br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Bueno, con suerte Ayame no estará para muchos trotes. No con la sorpresita que le tenemos preparada. ¿Qué más, qué mas? ¿Algún otro ninja del que debamos tener especial cuidado?</span><br />
<br />
Akame le dio una calada al cigarrillo que sostenía entre los dedos índice y pulgar. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">La Arashikage, Yui. Tiene fama de ser implacable, pero creo que podríamos jugar con eso a nuestro favor</span> —dejó escapar el humo—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Kaido estará allí. Tú estarás allí. Y es orgullosa a morir, como todos los amejin. Dudo mucho que se lo piense dos veces en cuanto nos vea aparecer: va a venir a por nosotros, y va a venir con todo. Si la provocamos, será incapaz de razonar, como una bestia enfurecida.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Lo hará. La <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tormenta</span> vendrá a por nosotros sin ningún tipo de contemplación. Pero no te equivoques, Akame. No hay bestia en ōnindo que se iguale a  Amekoro Yui. Su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">presencia</span> por sí sola ya es algo de lo que debemos preocuparnos, así que no la subestimen.</span><br />
<br />
»<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Lo mismo con Amedama...</span><br />
<br />
Zaide se limitó a sonreír. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">En ese caso, la consigna es clara.</span><br />
<br />
»<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hacer historia o morir.</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Pelea de churros]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-pelea-de-churros</link>
			<pubDate>Thu, 02 Jul 2020 23:58:19 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-pelea-de-churros</guid>
			<description><![CDATA[Daruu flotaba sobre el agua de la piscina, aburrido, vestido con un bañador verde con estampado de piñas de color amarillo. Con las manos tras la espalda, se concentraba en una nube blanca que se parecía, curiosamente, a Amekoro Yui con los brazos en alto y las piernas formando un arco, como teniendo una pataleta. El muy idiota se hizo gracia a sí mismo y se rio en voz alta.<br />
<br />
Ayame estaba apoyada unos metros más allá. Al final, habían conseguido una piscina para ellos solos. Una piscina enorme, de hecho. Debía medir casi diez metros por seis metros. Daruu no comprendía como aquél dojo paradisíaco con piscinas, pegado a la pared de la cordillera, estaba tan vacío. ¡Si el abuelete que lo regentaba casi les había dado las gracias llorando porque eran los únicos clientes que habían tenido desde que comenzó el Torneo!<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Supongo que los Dojos tienen algo especial que te hace querer pelear con la gente... de hecho, ya estoy aburriéndome.</span>»</span><br />
<br />
No nos engañemos. Había sido divertido lanzarse a la piscina en bomba. Había sido relajante. Pero llegaba un momento en el que cansaba. Fijáos si estaba aburrido Daruu que por una vez en la vida deseó que Datsue estuviera allí para liarla y animar un poco el cotarro.<br />
<br />
Fue entonces cuando se fijó en una caja apartada en una orilla. Habían churros de piscina de colores, de esos que se usan cuando uno no sabe todavía nadar. Y entonces se le encendió una bombilla. Una bombilla perversa.<br />
<br />
Daruu salió de la piscina y se hizo con un churro de color rosa y otro de color amarillo. Blandió varias veces el rosa, como una espada... y le lanzó el otro a Ayame, que le golpeó en la cocorota.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡¡PELEA DE CHURROS!!</span> —dijo, y se tiró en bomba a la piscina al lado de ella.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Reglas" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Comenzaremos con una barra de vida especial de 20 golpes. Cada golpe con un churro restará 1 golpe a la barra de vida. El que primero llegue a 0 pierde. Se pueden utilizar técnicas de Ninjutsu, pero no el Suika ni el Byakugan (eso haría injusta la pelea, porque Ayame no podría recibir golpes de churro y Daruu podría detectar con facilidad los churrazos sorpresa. Sólo podrán utilizarse técnicas de soporte o barrera y posibles técnicas ofensivas de Suiton, pero serán versiones de pega sin prácticamente fuerza sólo para salpicar o empujar y no restarán <span style="color: limegreen;">PV</span> ni contarán para la pérdida de golpes. Ayame puede utilizar técnicas que se deriven del Suika sólo para realizar técnicas Hōzuki relacionadas, siempre y cuando se cumplan las restricciones anteriores. Lo mismo para Daruu y sus técnicas Hyūga salvo el Byakugan y si las usa como soporte. No se permiten clones.<br />
<br />
Respetando estas reglas, todo vale, así que adelante con la inventiva.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Tabla de combate churril" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Churropoints</span>: <div style="width: 200px; height: 19px; display: inline-block; background: #000; position:relative; top: 6px; border: 1px solid #444;"><div style="width: calc(20/20*100%); height: 19px; background: hotpink;"><p style="position: absolute; text-align: center; width: 100%; margin: 0; line-height: 17px; text-shadow: -1px -1px #000, -1px 0px #000, -1px 1px #000, 0px -1px #000, 0px 1px #000, 1px -1px #000, 1px 0px #000, 1px 1px #000; font-weight: bold; font-size: 15px;">20/20</p></div></div><span style="color:black;">–</span><br />
- <span style="color: deepskyblue;">CK</span>: <div style="width: 200px; height: 19px; display: inline-block; background: #000; position:relative; top: 6px; border: 1px solid #444;"><div style="width: calc(380/380*100%); height: 19px; background: deepskyblue;"><p style="position: absolute; text-align: center; width: 100%; margin: 0; line-height: 17px; text-shadow: -1px -1px #000, -1px 0px #000, -1px 1px #000, 0px -1px #000, 0px 1px #000, 1px -1px #000, 1px 0px #000, 1px 1px #000; font-weight: bold; font-size: 15px;">380/380</p></div></div><span style="color:black;">–</span><br />
<br />
<span style="color: tomato;">Fuerza</span> 40 · <span style="color: khaki;">Resistencia</span> 50 · <span style="color: lightgreen;">Aguante</span> 80 · <span style="color: skyblue;">Agilidad</span> 60 · <span style="color: silver;">Destreza</span> 100<br />
<span style="color: dodgerblue;">Poder</span> 80 · <span style="color: mediumpurple;">Inteligencia</span> 60 · <span style="color: hotpink;">Carisma</span> 40 · <span style="color: darkorange;">Voluntad</span> 60 · <span style="color: olive;">Percepción</span> 80<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Inventario" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">- Un super churro rosa</div>
    </div>
</div>
<br />
</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Daruu flotaba sobre el agua de la piscina, aburrido, vestido con un bañador verde con estampado de piñas de color amarillo. Con las manos tras la espalda, se concentraba en una nube blanca que se parecía, curiosamente, a Amekoro Yui con los brazos en alto y las piernas formando un arco, como teniendo una pataleta. El muy idiota se hizo gracia a sí mismo y se rio en voz alta.<br />
<br />
Ayame estaba apoyada unos metros más allá. Al final, habían conseguido una piscina para ellos solos. Una piscina enorme, de hecho. Debía medir casi diez metros por seis metros. Daruu no comprendía como aquél dojo paradisíaco con piscinas, pegado a la pared de la cordillera, estaba tan vacío. ¡Si el abuelete que lo regentaba casi les había dado las gracias llorando porque eran los únicos clientes que habían tenido desde que comenzó el Torneo!<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Supongo que los Dojos tienen algo especial que te hace querer pelear con la gente... de hecho, ya estoy aburriéndome.</span>»</span><br />
<br />
No nos engañemos. Había sido divertido lanzarse a la piscina en bomba. Había sido relajante. Pero llegaba un momento en el que cansaba. Fijáos si estaba aburrido Daruu que por una vez en la vida deseó que Datsue estuviera allí para liarla y animar un poco el cotarro.<br />
<br />
Fue entonces cuando se fijó en una caja apartada en una orilla. Habían churros de piscina de colores, de esos que se usan cuando uno no sabe todavía nadar. Y entonces se le encendió una bombilla. Una bombilla perversa.<br />
<br />
Daruu salió de la piscina y se hizo con un churro de color rosa y otro de color amarillo. Blandió varias veces el rosa, como una espada... y le lanzó el otro a Ayame, que le golpeó en la cocorota.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡¡PELEA DE CHURROS!!</span> —dijo, y se tiró en bomba a la piscina al lado de ella.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Reglas" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Comenzaremos con una barra de vida especial de 20 golpes. Cada golpe con un churro restará 1 golpe a la barra de vida. El que primero llegue a 0 pierde. Se pueden utilizar técnicas de Ninjutsu, pero no el Suika ni el Byakugan (eso haría injusta la pelea, porque Ayame no podría recibir golpes de churro y Daruu podría detectar con facilidad los churrazos sorpresa. Sólo podrán utilizarse técnicas de soporte o barrera y posibles técnicas ofensivas de Suiton, pero serán versiones de pega sin prácticamente fuerza sólo para salpicar o empujar y no restarán <span style="color: limegreen;">PV</span> ni contarán para la pérdida de golpes. Ayame puede utilizar técnicas que se deriven del Suika sólo para realizar técnicas Hōzuki relacionadas, siempre y cuando se cumplan las restricciones anteriores. Lo mismo para Daruu y sus técnicas Hyūga salvo el Byakugan y si las usa como soporte. No se permiten clones.<br />
<br />
Respetando estas reglas, todo vale, así que adelante con la inventiva.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Tabla de combate churril" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Churropoints</span>: <div style="width: 200px; height: 19px; display: inline-block; background: #000; position:relative; top: 6px; border: 1px solid #444;"><div style="width: calc(20/20*100%); height: 19px; background: hotpink;"><p style="position: absolute; text-align: center; width: 100%; margin: 0; line-height: 17px; text-shadow: -1px -1px #000, -1px 0px #000, -1px 1px #000, 0px -1px #000, 0px 1px #000, 1px -1px #000, 1px 0px #000, 1px 1px #000; font-weight: bold; font-size: 15px;">20/20</p></div></div><span style="color:black;">–</span><br />
- <span style="color: deepskyblue;">CK</span>: <div style="width: 200px; height: 19px; display: inline-block; background: #000; position:relative; top: 6px; border: 1px solid #444;"><div style="width: calc(380/380*100%); height: 19px; background: deepskyblue;"><p style="position: absolute; text-align: center; width: 100%; margin: 0; line-height: 17px; text-shadow: -1px -1px #000, -1px 0px #000, -1px 1px #000, 0px -1px #000, 0px 1px #000, 1px -1px #000, 1px 0px #000, 1px 1px #000; font-weight: bold; font-size: 15px;">380/380</p></div></div><span style="color:black;">–</span><br />
<br />
<span style="color: tomato;">Fuerza</span> 40 · <span style="color: khaki;">Resistencia</span> 50 · <span style="color: lightgreen;">Aguante</span> 80 · <span style="color: skyblue;">Agilidad</span> 60 · <span style="color: silver;">Destreza</span> 100<br />
<span style="color: dodgerblue;">Poder</span> 80 · <span style="color: mediumpurple;">Inteligencia</span> 60 · <span style="color: hotpink;">Carisma</span> 40 · <span style="color: darkorange;">Voluntad</span> 60 · <span style="color: olive;">Percepción</span> 80<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Inventario" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">- Un super churro rosa</div>
    </div>
</div>
<br />
</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Solo por un rumor]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-solo-por-un-rumor</link>
			<pubDate>Tue, 12 Sep 2017 14:27:07 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-solo-por-un-rumor</guid>
			<description><![CDATA[Después de los eventos ocurridos en la segunda ronda del Torneo de los Dojos, Eri sentía muchas cosas en su interior: felicidad, tristeza, decepción, alivio... Y claro, no todas eran precisamente agradables.<br />
<br />
Su contrincante, Uchiha Datsue, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el mentiroso</span> —como lo había apodado al final —, había empatado junto con Amedama Daruu, a quien conocía y tenía miedo volver a encontrar puesto que la última vez que se vieron, Uchiha Akame, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el traidor</span>, como ahora lo llamarían en su aldea tras descubrir aquel trozo de revista en su puerta; no es que todo hubiera ido precisamente bien. Un empate, ¡empate! Después de que la clavase un triste kunai por la espalda.<br />
<br />
E intentase explotarla.<br />
<br />
Pero era comprensible, Daruu había demostrado que tenía destreza a la hora de combatir, así que, dentro de lo que cabía, aquel resultado le parecía justo.<br />
<br />
Sin embargo en su interior no todo era tan sencillo, no se sentía bien y por ello había decidido acudir a la Cordillera de los Dojos, ¿por qué? Pues por un rumor, un triste rumor que había escuchado en Sendoshi.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Se encontraba en una pequeña taberna para reponerse después de haber comprado suministros necesarios para pasar aquella semana cuando un par de hombres entraron al recinto, parecían contentos por algo ya que hablaban más alto de lo normal y eso no le hacía gracia a la tabernera que ya les miraba con los ojos entornados. Tomaron asiento y pidieron sus comandas. Todo siguió normal hasta que bajaron su tono para pasar desapercibidos por los demás.<br />
<br />
Sin embargo, Eri, que se encontraba justo en la mesa contigua; los escuchaba a la perfección.<br />
<br />
—<span style="color: Green;" class="mycode_color">Eh, Yotarou, ¿sabes que entre las montañas se esconde una cueva que no tiene salida?</span><br />
<br />
—<span style="color: Orange;" class="mycode_color">No vuelvas con esas, Hiro; que nos conocemos. ¿Hoy qué será, un tesoro? </span>—preguntó el que le acompañaba.<br />
<br />
—<span style="color: Green;" class="mycode_color">¡Sí! ¡Justo eso!</span> —exclamó emocionado —<span style="color: Green;" class="mycode_color">. Por lo visto está muy bien escondida, entre otras dos cuevas, ¿por qué no vamos a buscarlo esta tarde?</span><br />
<br />
—<span style="color: Orange;" class="mycode_color">Ni de coña, que yo curro...</span><br />
<br />
—<span style="color: Green;" class="mycode_color">¡Pero deberíamos...</span></i></div>
<br />
Y después de que los oídos de Eri se llenasen de todos los detalles de aquella conversación, y la negativa que al final le impuso Yotarou al otro hombre; quiso ir por sí misma para comprobar si aquel triste rumor podía ser verdad y... ¿Quién sabe? Encontraba el tesoro que decía estar allí.<br />
<br />
Por eso una vez se encontró en la Cordillera, a punto de entrar en una cueva que parecía desenvocar en otras más, se paró para tomar el aliento y beber agua.<br />
<br />
—<span style="color: Orchid;" class="mycode_color">Debería haber traído otra botella...</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Después de los eventos ocurridos en la segunda ronda del Torneo de los Dojos, Eri sentía muchas cosas en su interior: felicidad, tristeza, decepción, alivio... Y claro, no todas eran precisamente agradables.<br />
<br />
Su contrincante, Uchiha Datsue, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el mentiroso</span> —como lo había apodado al final —, había empatado junto con Amedama Daruu, a quien conocía y tenía miedo volver a encontrar puesto que la última vez que se vieron, Uchiha Akame, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el traidor</span>, como ahora lo llamarían en su aldea tras descubrir aquel trozo de revista en su puerta; no es que todo hubiera ido precisamente bien. Un empate, ¡empate! Después de que la clavase un triste kunai por la espalda.<br />
<br />
E intentase explotarla.<br />
<br />
Pero era comprensible, Daruu había demostrado que tenía destreza a la hora de combatir, así que, dentro de lo que cabía, aquel resultado le parecía justo.<br />
<br />
Sin embargo en su interior no todo era tan sencillo, no se sentía bien y por ello había decidido acudir a la Cordillera de los Dojos, ¿por qué? Pues por un rumor, un triste rumor que había escuchado en Sendoshi.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Se encontraba en una pequeña taberna para reponerse después de haber comprado suministros necesarios para pasar aquella semana cuando un par de hombres entraron al recinto, parecían contentos por algo ya que hablaban más alto de lo normal y eso no le hacía gracia a la tabernera que ya les miraba con los ojos entornados. Tomaron asiento y pidieron sus comandas. Todo siguió normal hasta que bajaron su tono para pasar desapercibidos por los demás.<br />
<br />
Sin embargo, Eri, que se encontraba justo en la mesa contigua; los escuchaba a la perfección.<br />
<br />
—<span style="color: Green;" class="mycode_color">Eh, Yotarou, ¿sabes que entre las montañas se esconde una cueva que no tiene salida?</span><br />
<br />
—<span style="color: Orange;" class="mycode_color">No vuelvas con esas, Hiro; que nos conocemos. ¿Hoy qué será, un tesoro? </span>—preguntó el que le acompañaba.<br />
<br />
—<span style="color: Green;" class="mycode_color">¡Sí! ¡Justo eso!</span> —exclamó emocionado —<span style="color: Green;" class="mycode_color">. Por lo visto está muy bien escondida, entre otras dos cuevas, ¿por qué no vamos a buscarlo esta tarde?</span><br />
<br />
—<span style="color: Orange;" class="mycode_color">Ni de coña, que yo curro...</span><br />
<br />
—<span style="color: Green;" class="mycode_color">¡Pero deberíamos...</span></i></div>
<br />
Y después de que los oídos de Eri se llenasen de todos los detalles de aquella conversación, y la negativa que al final le impuso Yotarou al otro hombre; quiso ir por sí misma para comprobar si aquel triste rumor podía ser verdad y... ¿Quién sabe? Encontraba el tesoro que decía estar allí.<br />
<br />
Por eso una vez se encontró en la Cordillera, a punto de entrar en una cueva que parecía desenvocar en otras más, se paró para tomar el aliento y beber agua.<br />
<br />
—<span style="color: Orchid;" class="mycode_color">Debería haber traído otra botella...</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El escondite]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-escondite</link>
			<pubDate>Tue, 29 Aug 2017 13:42:15 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=9">Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-escondite</guid>
			<description><![CDATA[Un nuevo día amanecía en el Valle de los Dojos, sin duda alguna, uno de los menos calurosos de los que había pasado allí y eso era de agradecer. A pesar de eso, el sol no se escondía, simplemente brillaba con menos ganas, como si estuviera cansado de dar todo el calor que tenía y se estuviera tomando unas vacaciones.<br />
<br />
El peliblanco, en un arrebato de rebeldía había decidido tomarse el día libre, hay que descansar de vez en cuando o los músculos estarían cansados a la hora del combate de la segunda ronda, y no quería eso, por lo que decidió marchar hacia uno de los extremos del valle, pegado a la cordillera que lo rodeaba donde había escuchado que era un lugar idóneo para realizar picnics o, simplemente, para vaguear un poco.<br />
<br />
Tardó un rato en llegar, pasando por alguna de las plataformas de combate en donde había visto a unos cuantos shinobi entrenando todo tipo de estilos de combate, sin pararse detenidamente para ver a ninguno, lo cual podía ser un error, pero estaba decidido a no hacer nada aquel día.<br />
<br />
<div align="center">. . .</div>
<br />
<span style="color: darkcyan; font-style: italic;">«Joder, hay que ver lo bien que se está aquí.»</span><br />
<br />
Estaba tirado en el césped que crecía en el lugar, a la orilla de un pequeño lago de aguas cristalinas que se encontraba al pie de las montañas, dándole al lugar un aspecto digno de visitar. Una leve brisa acariciaba su pelo y le refrescaba, sin duda alguna, podría tirarse allí todo el día, sin ninguna preocupación más que la de buscar comida cuando le entrara hambre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un nuevo día amanecía en el Valle de los Dojos, sin duda alguna, uno de los menos calurosos de los que había pasado allí y eso era de agradecer. A pesar de eso, el sol no se escondía, simplemente brillaba con menos ganas, como si estuviera cansado de dar todo el calor que tenía y se estuviera tomando unas vacaciones.<br />
<br />
El peliblanco, en un arrebato de rebeldía había decidido tomarse el día libre, hay que descansar de vez en cuando o los músculos estarían cansados a la hora del combate de la segunda ronda, y no quería eso, por lo que decidió marchar hacia uno de los extremos del valle, pegado a la cordillera que lo rodeaba donde había escuchado que era un lugar idóneo para realizar picnics o, simplemente, para vaguear un poco.<br />
<br />
Tardó un rato en llegar, pasando por alguna de las plataformas de combate en donde había visto a unos cuantos shinobi entrenando todo tipo de estilos de combate, sin pararse detenidamente para ver a ninguno, lo cual podía ser un error, pero estaba decidido a no hacer nada aquel día.<br />
<br />
<div align="center">. . .</div>
<br />
<span style="color: darkcyan; font-style: italic;">«Joder, hay que ver lo bien que se está aquí.»</span><br />
<br />
Estaba tirado en el césped que crecía en el lugar, a la orilla de un pequeño lago de aguas cristalinas que se encontraba al pie de las montañas, dándole al lugar un aspecto digno de visitar. Una leve brisa acariciaba su pelo y le refrescaba, sin duda alguna, podría tirarse allí todo el día, sin ninguna preocupación más que la de buscar comida cuando le entrara hambre.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un rugido victorioso]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-rugido-victorioso</link>
			<pubDate>Tue, 25 Jul 2017 18:40:39 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-rugido-victorioso</guid>
			<description><![CDATA[Daigo llevaba ya un par de horas trotando sin descanso, deteniéndose para hacer un par de minutos de boxeo de sombra y retomando su carrera inmediatamente después.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Un, dos, un, dos...</span><br />
<br />
Marcaba con su voz el ritmo de la carrera durante todo el trayecto.<br />
<br />
El clima era de lo más agradable para salir a correr. El cielo estaba despejado, el sol brillaba y el viento soplaba con algo de fuerza, haciendo que toda su ropa bailase con él.<br />
<br />
De pronto, tanto el como otras dos personas que no estaban muy lejos, pudieron escuchar un potente rugido que provenía de algún punto más alto de donde se encontraban.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿¡Un león!?...</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Daigo llevaba ya un par de horas trotando sin descanso, deteniéndose para hacer un par de minutos de boxeo de sombra y retomando su carrera inmediatamente después.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Un, dos, un, dos...</span><br />
<br />
Marcaba con su voz el ritmo de la carrera durante todo el trayecto.<br />
<br />
El clima era de lo más agradable para salir a correr. El cielo estaba despejado, el sol brillaba y el viento soplaba con algo de fuerza, haciendo que toda su ropa bailase con él.<br />
<br />
De pronto, tanto el como otras dos personas que no estaban muy lejos, pudieron escuchar un potente rugido que provenía de algún punto más alto de donde se encontraban.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿¡Un león!?...</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Senda del Carámbano]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-senda-del-carambano</link>
			<pubDate>Sat, 22 Jul 2017 00:35:18 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-senda-del-carambano</guid>
			<description><![CDATA[Pese a todo, se había decidido en subir. Equipado con una gruesa capa de viaje negra, Daruu se había adentrado en lo más profundo de Hokutōmori. Allí, tal y como había podido averiguar, una entrada muy estrecha en la montaña conducía a una cueva aún más estrecha. El largo trayecto bajo la cordillera había sido angosto y agobiante. Al principio sobretodo, por el calor que hacía con la capa de viaje. Pero ya había sido advertido de que la llevase puesta desde el principio, y menos mal: en cuanto dobló una esquina, una corriente de aire helado le sacudió como una bola de nieve en una pelea navideña de niños. Apretó los dientes y cruzó la ráfaga de viento, sus cabellos luchando por escapar en la otra dirección. La salida estaba ya muy cerca: una franja de luz diminuta en la distancia. Cerró los ojos y se armó de paciencia, hasta que finalmente consiguió poner un pie en el exterior.<br />
<br />
Allá todo era nieve. Un pasillo entre dos cortes verticales en la montaña, que ascendía serpenteando. A un lado del camino, un cartel desgastado con las letras talladas en piedra rezaba:<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="color: silver;" class="mycode_color"><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Senda del Carámbano</span></div>
<br />
Pobres de aquellos que pisen estas montañas sin la intención de sufrir. Pobres de aquellos que intenten el ascenso sin el alma pura como el agua clara de un lago y el cuerpo endurecido como la roca. Sea la victoria de llegar al final solamente para aquellos con la tenacidad fría de un carámbano de hielo.</span></i></div>
<br />
Daruu suspiró, cerró los ojos, y dio el primer paso en la nieve.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Pese a todo, se había decidido en subir. Equipado con una gruesa capa de viaje negra, Daruu se había adentrado en lo más profundo de Hokutōmori. Allí, tal y como había podido averiguar, una entrada muy estrecha en la montaña conducía a una cueva aún más estrecha. El largo trayecto bajo la cordillera había sido angosto y agobiante. Al principio sobretodo, por el calor que hacía con la capa de viaje. Pero ya había sido advertido de que la llevase puesta desde el principio, y menos mal: en cuanto dobló una esquina, una corriente de aire helado le sacudió como una bola de nieve en una pelea navideña de niños. Apretó los dientes y cruzó la ráfaga de viento, sus cabellos luchando por escapar en la otra dirección. La salida estaba ya muy cerca: una franja de luz diminuta en la distancia. Cerró los ojos y se armó de paciencia, hasta que finalmente consiguió poner un pie en el exterior.<br />
<br />
Allá todo era nieve. Un pasillo entre dos cortes verticales en la montaña, que ascendía serpenteando. A un lado del camino, un cartel desgastado con las letras talladas en piedra rezaba:<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="color: silver;" class="mycode_color"><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Senda del Carámbano</span></div>
<br />
Pobres de aquellos que pisen estas montañas sin la intención de sufrir. Pobres de aquellos que intenten el ascenso sin el alma pura como el agua clara de un lago y el cuerpo endurecido como la roca. Sea la victoria de llegar al final solamente para aquellos con la tenacidad fría de un carámbano de hielo.</span></i></div>
<br />
Daruu suspiró, cerró los ojos, y dio el primer paso en la nieve.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El sueño de una roca]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-sueno-de-una-roca</link>
			<pubDate>Wed, 28 Jun 2017 01:28:16 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Ritsuko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-sueno-de-una-roca</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las salidas de Ritsuko casi nunca terminaban bien, incluso cuando no hacía absolutamente nada terminaba por ganarse el odio de alguien o mínimo agredida, se veía claro en el ‘tatuaje’ de su frente aunque había optado por ocultarlo luciendo la bandana en la frente, al menos por ahora se mantendría así, ya pensaría cómo diantres deshacerse de esa D enorme que le habían marcado allí.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—¿Por qué sales? ¿No ibas a quedarte encerrada hasta que te tocara pelear? —</span>Preguntó la madre de la kunoichi.<br />
<br />
Pero no recibió respuesta alguna de parte de la pelirroja que no parecía de muy buen humor. Pero de todas maneras se había dado el lujo de salir de su habitación y del edificio donde estaban todos los de Kusagakure. <span style="color: deeppink;" class="mycode_color">~¿La muda esa habrá venido? ~</span>Se preguntaba la kunoichi, quien caminaba por un sendero que llevaba a saber a dónde, no se había llevado mapa ni nada similar así que no tenía mucha idea de nada.<br />
<br />
Pasaron un par de horas, el sol comenzaba a ponerse y la chica apenas si había llegado a un lugar bastante curioso, no estaba abrumadoramente lleno pero habían algunas personas saliendo, parecía ser una especie de apertura en las cordilleras y a la chica le dio curiosidad, principalmente porque la gente que salió tenían toda la pinta de civiles visitando, tal vez de vacaciones o a saber.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—¿Crees que habrá algo? —</span>Preguntó el ente espectral que no dejaba de seguirla.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Seguro que sí, por algo vinieron —</span>respondió avanzando a paso lento por aquella formación.<br />
<br />
Poco le importaba si caía la noche y seguía por ahí fuera, incluso cabía la posibilidad de que al regresar ya todos los de Kusagakure estuviesen durmiendo.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las salidas de Ritsuko casi nunca terminaban bien, incluso cuando no hacía absolutamente nada terminaba por ganarse el odio de alguien o mínimo agredida, se veía claro en el ‘tatuaje’ de su frente aunque había optado por ocultarlo luciendo la bandana en la frente, al menos por ahora se mantendría así, ya pensaría cómo diantres deshacerse de esa D enorme que le habían marcado allí.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—¿Por qué sales? ¿No ibas a quedarte encerrada hasta que te tocara pelear? —</span>Preguntó la madre de la kunoichi.<br />
<br />
Pero no recibió respuesta alguna de parte de la pelirroja que no parecía de muy buen humor. Pero de todas maneras se había dado el lujo de salir de su habitación y del edificio donde estaban todos los de Kusagakure. <span style="color: deeppink;" class="mycode_color">~¿La muda esa habrá venido? ~</span>Se preguntaba la kunoichi, quien caminaba por un sendero que llevaba a saber a dónde, no se había llevado mapa ni nada similar así que no tenía mucha idea de nada.<br />
<br />
Pasaron un par de horas, el sol comenzaba a ponerse y la chica apenas si había llegado a un lugar bastante curioso, no estaba abrumadoramente lleno pero habían algunas personas saliendo, parecía ser una especie de apertura en las cordilleras y a la chica le dio curiosidad, principalmente porque la gente que salió tenían toda la pinta de civiles visitando, tal vez de vacaciones o a saber.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">—¿Crees que habrá algo? —</span>Preguntó el ente espectral que no dejaba de seguirla.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">—Seguro que sí, por algo vinieron —</span>respondió avanzando a paso lento por aquella formación.<br />
<br />
Poco le importaba si caía la noche y seguía por ahí fuera, incluso cabía la posibilidad de que al regresar ya todos los de Kusagakure estuviesen durmiendo.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Cuidado con los desprendimientos!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-cuidado-con-los-desprendimientos</link>
			<pubDate>Sun, 25 Jun 2017 22:10:52 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=8">Eikyuu Juro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-cuidado-con-los-desprendimientos</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: green;" class="mycode_color"> —  Genial Juro, esta vez te has superado </span>— murmuró, entre bocanada de aire y bocanada.<br />
<br />
El joven marionetista jadeaba. No estaba acostumbrado al senderismo. Y más por zonas montañosas. Se había propuesto recorrerse todas las zonas posibles del valle de los dojos. Ya había visitado la capital, su hotel, y otras zonas, como los templos y el bosque. Esta vez, le había dado por las cordilleras.<br />
<br />
Ya se había sentido atraído por el relieve desde el momento en que había llegado. Sin embargo, después de horas de sendero, esa atracción se había ido desvaneciendo, sustituida por una creciente repulsión.<br />
<br />
¿En que momento había pensado como una buena idea meterse ahí?<br />
<br />
Había escuchado que en ciertos cortes de la montaña había desde pequeñas atracciones turísticas hasta zonas de entrenamiento, cosa que había llamado mucho su atención. Incluso había tratado de agenciarse un mapa para ir a través del sendero. Pero en la práctica, su mal sentido de la orientación podía contra cualquier cosa. Había recorrido un sendero, luego otro, luego otro... y ahí seguía. Con suerte, pronto llegaría a algún corte.<br />
<br />
Gen colgaba a su espalda, tapado con su típica lona blanca. Se zarandeaba cuando sus esmirriadas piernas trataban de subir la cuesta, al igual que su portaobjetos. Incluso su bandana temblaba. Esta vez al menos llevaba ropa de hacer senderismo; pantalones cortos azulados y una camisa verde corta. No era gran cosa pero no le dificultaba el ascenso y no se moría de calor.<br />
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Dio un largo suspiro, barajando la opción de hacer un alto en el camino. Prefirió continuar un poco más. Con suerte, encontraría a alguien, o algo, pronto...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: green;" class="mycode_color"> —  Genial Juro, esta vez te has superado </span>— murmuró, entre bocanada de aire y bocanada.<br />
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El joven marionetista jadeaba. No estaba acostumbrado al senderismo. Y más por zonas montañosas. Se había propuesto recorrerse todas las zonas posibles del valle de los dojos. Ya había visitado la capital, su hotel, y otras zonas, como los templos y el bosque. Esta vez, le había dado por las cordilleras.<br />
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Ya se había sentido atraído por el relieve desde el momento en que había llegado. Sin embargo, después de horas de sendero, esa atracción se había ido desvaneciendo, sustituida por una creciente repulsión.<br />
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¿En que momento había pensado como una buena idea meterse ahí?<br />
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Había escuchado que en ciertos cortes de la montaña había desde pequeñas atracciones turísticas hasta zonas de entrenamiento, cosa que había llamado mucho su atención. Incluso había tratado de agenciarse un mapa para ir a través del sendero. Pero en la práctica, su mal sentido de la orientación podía contra cualquier cosa. Había recorrido un sendero, luego otro, luego otro... y ahí seguía. Con suerte, pronto llegaría a algún corte.<br />
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Gen colgaba a su espalda, tapado con su típica lona blanca. Se zarandeaba cuando sus esmirriadas piernas trataban de subir la cuesta, al igual que su portaobjetos. Incluso su bandana temblaba. Esta vez al menos llevaba ropa de hacer senderismo; pantalones cortos azulados y una camisa verde corta. No era gran cosa pero no le dificultaba el ascenso y no se moría de calor.<br />
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Dio un largo suspiro, barajando la opción de hacer un alto en el camino. Prefirió continuar un poco más. Con suerte, encontraría a alguien, o algo, pronto...]]></content:encoded>
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