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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Bosque Sesgado]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 12:18:29 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[La velada del año]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-velada-del-ano</link>
			<pubDate>Fri, 11 Jun 2021 09:40:42 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-velada-del-ano</guid>
			<description><![CDATA[En la mayoría de lugares de Oonindo, todavía podía verse un bonito atardecer. En el Valle de los Dojos, el sol se escondía ya bajo los picos de la cordillera que rodeaba y protegía el valle. Ahora capital del País del Fuego, tampoco había cambiado mucho. El valle fue y era un refugio para combatientes, vinieran de donde viniesen, si se comportaban con honor.<br />
<br />
Amedama Daruu no estaba seguro de si podía considerarse honorable. Pero era un combatiente. El campeón del último y fatídico torneo, de hecho. Le habían reconocido, en varias ocasiones, pero las conversaciones habían sido menos agradables de lo que le hubiera gustado. O quizás no. El Hyūga no era un joven de muchas palabras, y prefería no tener que volver a lidiar con otro fan loco, como había tenido que hacerlo mucho más lejos de allí.<br />
<br />
Estaba sentado, distraído, tras un día algo ocioso. Mordisqueaba con cierto desdén unos dangos más bien sosos.<br />
<br />
Lo que no esperaba Daruu, desde luego, era tener que lidiar con otro kusajin. Y cuando le vio, no supo qué sentir al respecto. Por una parte, Yota le había salvado la vida, y aquél otro era un buen amigo. Si es que las amistades entre los ninjas pueden forjarse con algún que otro intercambio de golpes. Por otra parte, la Morikage había declarado prácticamente una caza mayor en su territorio que le afectaba directamente.<br />
<br />
Supuso que tendría que dejar su resentimiento aparte hasta que él se revelase como partidario o no de esa caza. O podría preguntárselo directamente. Solo tenía clara una cosa:<br />
<br />
Cualquiera que apoyase a Kintsugi se convertía automáticamente en la presa. Él también tenía unos buenos ojos para cazar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En la mayoría de lugares de Oonindo, todavía podía verse un bonito atardecer. En el Valle de los Dojos, el sol se escondía ya bajo los picos de la cordillera que rodeaba y protegía el valle. Ahora capital del País del Fuego, tampoco había cambiado mucho. El valle fue y era un refugio para combatientes, vinieran de donde viniesen, si se comportaban con honor.<br />
<br />
Amedama Daruu no estaba seguro de si podía considerarse honorable. Pero era un combatiente. El campeón del último y fatídico torneo, de hecho. Le habían reconocido, en varias ocasiones, pero las conversaciones habían sido menos agradables de lo que le hubiera gustado. O quizás no. El Hyūga no era un joven de muchas palabras, y prefería no tener que volver a lidiar con otro fan loco, como había tenido que hacerlo mucho más lejos de allí.<br />
<br />
Estaba sentado, distraído, tras un día algo ocioso. Mordisqueaba con cierto desdén unos dangos más bien sosos.<br />
<br />
Lo que no esperaba Daruu, desde luego, era tener que lidiar con otro kusajin. Y cuando le vio, no supo qué sentir al respecto. Por una parte, Yota le había salvado la vida, y aquél otro era un buen amigo. Si es que las amistades entre los ninjas pueden forjarse con algún que otro intercambio de golpes. Por otra parte, la Morikage había declarado prácticamente una caza mayor en su territorio que le afectaba directamente.<br />
<br />
Supuso que tendría que dejar su resentimiento aparte hasta que él se revelase como partidario o no de esa caza. O podría preguntárselo directamente. Solo tenía clara una cosa:<br />
<br />
Cualquiera que apoyase a Kintsugi se convertía automáticamente en la presa. Él también tenía unos buenos ojos para cazar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El dolor fantasma]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-dolor-fantasma</link>
			<pubDate>Thu, 18 Jun 2020 18:54:10 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=851">Sagiso Ranko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-dolor-fantasma</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe.»</span><br />
<br />
Ranko despertó al día siguiente. Había perdido mucha sangre, y habría muerto si no se le hubiese atendido a tiempo, pues la técnica de Reiji le había rebanado el vientre. No pudo levantarse por un día más.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Patada.»</span><br />
<br />
Sin embargo, el cuerpo de la chica parecía tener una voluntad superior, pues respondió bastante bien al tratamiento y se recuperó antes de lo esperado. Lo único que quedaba de aquella hemorragia era una marca en forma de irregular estrella alargada en el lado derecho de su abdomen. Un recordatorio eterno del filo eléctrico del espadachín Uzujin.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe. Patada»</span><br />
<br />
Su familia, por supuesto, le había ido a ver, y le había dicho lo que ella esperaba. “Diste todo de ti.” “Estamos orgullosos.” “Puedes aprender más.” “Luchaste hasta el final.” Pero Ranko no aceptaba eso. Entendía lo que querían decir, y sabía que tenían la razón.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Patada. Golpe. Patada»</span><br />
<br />
Pero ella no <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">quería</span> aceptarlo. No quería aceptar que era más débil, que no podía realmente dar su cien por ciento. No quería aceptar la lástima de los que decían “bueno, lo intentaste”. No quería perder más. Quería ser más fuerte. Quería derrotar a quien fuera. Por primera vez, Ranko sintió <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">furia</span>.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe. Patada. Patada. Patada. Golpe. Patada»</span><br />
<br />
Fue al Bosque Sesgado en cuanto pudo ponerse de pie y moverse libremente. Sentía cierta molestia en el estómago, a pesar de que los médicos le habían dicho que estaba recuperada. Sentía aquella cuchilla clavadándose todavía en su vientre, como si la sola memoria de su derrota invocase a un Reiji espectral que la atacase de nuevo, una y otra vez. Volteaba hacia abajo esperando ver su sangre vertirse sobre el suelo, pero se encontraba con su blusa limpia. Y maldecía aquel dolor.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe. Patada. Patada. Golpe. Patada. Patada. Patada»</span><br />
<br />
Iba ataviada con un pantalón gris sencillo y holgado, una blusa blanca sin mangas, levemente ajustada. No tenía su equipo encima, éste se encontraba a unos metros de ella, incluida su dañada bandana de Kusagakure. Reiji le había quemado parte de su cabello cuando le lanzó el mandoble volador eléctrico, por lo que su hermana Kuumi le había ajustado con un broche parte del cabello hacia atrás, formándole una especie de bulto elegante.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«PatadaPatadaGolpePatadaGolpePatadaPatadaPatada»</span><br />
<br />
Ranko liberaba su frustración contra uno de aquellos troncos de entrenamiento. Atacaba a como nunca atacaría a otra persona, con saña. Quería derribar aquella enorme pieza de madera, hacerla leña, astillas, aserrín. Quería desquitarse por todas las batallas que había perdido, contra todos. Quería desquitarse por fallarle a la Aldea, a su Morikage, a sí misma. Quería sacar el enojo que le provocaba aquella voz interna, la que le decía que sus técnicas, su manera de pelear, que era todo inferior a los demás. Si usaba su cuerpo, alguien usaría una espada. Si usaba tierra, alguien usaría relámpago. Si usaba alguna épica técnica prohibida, alguien usaría una mucho más poderosa, y mucho más fácilmente.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«PATADAPATADAPATADAPATADAPATADAPATADAPATADAPATADA»</span><br />
<br />
Terminó por lanzar su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hakuto no Shunjukkyaku</span>, sus patadas instantáneas, contra el tronco, a la vez que lanzaba un grito muy poco característico de ella. Se inclinó por el dolor fantasma en el vientre, apoyando las manos en las rodillas. Respiró con pesadez. La frustración no le dejaba pensar claramente. Para nada.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”¿Ranko decidida? Más bien <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ranko patética</span>.”</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe.»</span><br />
<br />
Ranko despertó al día siguiente. Había perdido mucha sangre, y habría muerto si no se le hubiese atendido a tiempo, pues la técnica de Reiji le había rebanado el vientre. No pudo levantarse por un día más.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Patada.»</span><br />
<br />
Sin embargo, el cuerpo de la chica parecía tener una voluntad superior, pues respondió bastante bien al tratamiento y se recuperó antes de lo esperado. Lo único que quedaba de aquella hemorragia era una marca en forma de irregular estrella alargada en el lado derecho de su abdomen. Un recordatorio eterno del filo eléctrico del espadachín Uzujin.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe. Patada»</span><br />
<br />
Su familia, por supuesto, le había ido a ver, y le había dicho lo que ella esperaba. “Diste todo de ti.” “Estamos orgullosos.” “Puedes aprender más.” “Luchaste hasta el final.” Pero Ranko no aceptaba eso. Entendía lo que querían decir, y sabía que tenían la razón.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Patada. Golpe. Patada»</span><br />
<br />
Pero ella no <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">quería</span> aceptarlo. No quería aceptar que era más débil, que no podía realmente dar su cien por ciento. No quería aceptar la lástima de los que decían “bueno, lo intentaste”. No quería perder más. Quería ser más fuerte. Quería derrotar a quien fuera. Por primera vez, Ranko sintió <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">furia</span>.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe. Patada. Patada. Patada. Golpe. Patada»</span><br />
<br />
Fue al Bosque Sesgado en cuanto pudo ponerse de pie y moverse libremente. Sentía cierta molestia en el estómago, a pesar de que los médicos le habían dicho que estaba recuperada. Sentía aquella cuchilla clavadándose todavía en su vientre, como si la sola memoria de su derrota invocase a un Reiji espectral que la atacase de nuevo, una y otra vez. Volteaba hacia abajo esperando ver su sangre vertirse sobre el suelo, pero se encontraba con su blusa limpia. Y maldecía aquel dolor.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Golpe. Patada. Patada. Golpe. Patada. Patada. Patada»</span><br />
<br />
Iba ataviada con un pantalón gris sencillo y holgado, una blusa blanca sin mangas, levemente ajustada. No tenía su equipo encima, éste se encontraba a unos metros de ella, incluida su dañada bandana de Kusagakure. Reiji le había quemado parte de su cabello cuando le lanzó el mandoble volador eléctrico, por lo que su hermana Kuumi le había ajustado con un broche parte del cabello hacia atrás, formándole una especie de bulto elegante.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«PatadaPatadaGolpePatadaGolpePatadaPatadaPatada»</span><br />
<br />
Ranko liberaba su frustración contra uno de aquellos troncos de entrenamiento. Atacaba a como nunca atacaría a otra persona, con saña. Quería derribar aquella enorme pieza de madera, hacerla leña, astillas, aserrín. Quería desquitarse por todas las batallas que había perdido, contra todos. Quería desquitarse por fallarle a la Aldea, a su Morikage, a sí misma. Quería sacar el enojo que le provocaba aquella voz interna, la que le decía que sus técnicas, su manera de pelear, que era todo inferior a los demás. Si usaba su cuerpo, alguien usaría una espada. Si usaba tierra, alguien usaría relámpago. Si usaba alguna épica técnica prohibida, alguien usaría una mucho más poderosa, y mucho más fácilmente.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«PATADAPATADAPATADAPATADAPATADAPATADAPATADAPATADA»</span><br />
<br />
Terminó por lanzar su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hakuto no Shunjukkyaku</span>, sus patadas instantáneas, contra el tronco, a la vez que lanzaba un grito muy poco característico de ella. Se inclinó por el dolor fantasma en el vientre, apoyando las manos en las rodillas. Respiró con pesadez. La frustración no le dejaba pensar claramente. Para nada.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”¿Ranko decidida? Más bien <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ranko patética</span>.”</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Tiempo muerto]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tiempo-muerto--7083</link>
			<pubDate>Mon, 01 Jun 2020 17:00:16 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tiempo-muerto--7083</guid>
			<description><![CDATA[Hacia poco que había salido del hospital y aunque no podía permitirse estar sin hacer nada porque la ronda final se le echaría encima tampoco se sentía completamente serena. Las heridas habían sanado. Sus dudas se habían disipado. Entonces ¿qué la retenía? Había apaciguado su conciencia diciendose que había más rondas, que no pasaba nada si se rendía en la primera o en la segunda, pero... ahora era la final. Todas las personas con las que se había encontrado decían que rendirse nunca, pelear hasta el final y todas esas locuras. Ella no lo veía así, y no sabía como lo vería su kage. ¿Debería darlo todo en la final? <br />
<br />
No paraban de añadirse detalles a su dilema. Si perdía, solo habría ganado a Ren, una Ren completamente fuera de sí que apenas había empuñado un arma. Quedaría cuarta habiendo ganado una sola vez, mientras que si Ren ganaba, quedaría quinta habiendo perdido una sola vez. No le parecía justo. Y pensar en su hermana añadía todos sus miedos sobre lo ocurrido el día que había pasado ingresada en el hospital. No lo recordaba todo, pero lo que recordaba era suficientemente embarazoso para dudara de si quería recordar el resto. ¿Qué le pasaba con su hermana? <br />
<br />
Había decidido dedicar el día a meditar sobre todo lo que tenía en mente, siguiendo de qué entrenar ahora que había dominado el rasengan, tal vez era la hora de sencillamente fortalecer su cuerpo y olvidarse de nuevos jutsus. Ya no quedaba suficiente tiempo para eso, tampoco tenía nada en mente que realmente pudiese surgir, ni una idea de a qué se enfrentaría. <br />
<br />
Con más cosas en la cabeza que en el portaobjetos, Hana se dirigió al Bosque Sesgado. Como siempre, podía hacer una cosa mientras entrenaba, como cuando cruzaba el Lago Partido por encima del agua para seguir entrenando hasta de camino a su habitación. En este caso,  buscó un sitio donde no hubiese mucha gente, buscó el tronco más alto y empezó a escalarlo concentrando chakra en sus pies, sentándose en la cima a meditar mientras miraba al cielo. <br />
<br />
Con la mirada perdida y las piernas colgando buscaría las respuestas a sus preguntas. ¿Rendirse o no rendirse? ¿ Arriesgarse o no arriesgarse? ¿Merecía la pena? Podía perderlo todo por hacer un movimiento en falso. ¿Realmente tenía que correr el riesgo? ¿No estaba bien como estaba? ¿Por qué quería más? ¿Estaría siendo egoista? ¿Y si acababa por perderla? ¿Cuanto hacía que había dejado de pensar en el combate?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hacia poco que había salido del hospital y aunque no podía permitirse estar sin hacer nada porque la ronda final se le echaría encima tampoco se sentía completamente serena. Las heridas habían sanado. Sus dudas se habían disipado. Entonces ¿qué la retenía? Había apaciguado su conciencia diciendose que había más rondas, que no pasaba nada si se rendía en la primera o en la segunda, pero... ahora era la final. Todas las personas con las que se había encontrado decían que rendirse nunca, pelear hasta el final y todas esas locuras. Ella no lo veía así, y no sabía como lo vería su kage. ¿Debería darlo todo en la final? <br />
<br />
No paraban de añadirse detalles a su dilema. Si perdía, solo habría ganado a Ren, una Ren completamente fuera de sí que apenas había empuñado un arma. Quedaría cuarta habiendo ganado una sola vez, mientras que si Ren ganaba, quedaría quinta habiendo perdido una sola vez. No le parecía justo. Y pensar en su hermana añadía todos sus miedos sobre lo ocurrido el día que había pasado ingresada en el hospital. No lo recordaba todo, pero lo que recordaba era suficientemente embarazoso para dudara de si quería recordar el resto. ¿Qué le pasaba con su hermana? <br />
<br />
Había decidido dedicar el día a meditar sobre todo lo que tenía en mente, siguiendo de qué entrenar ahora que había dominado el rasengan, tal vez era la hora de sencillamente fortalecer su cuerpo y olvidarse de nuevos jutsus. Ya no quedaba suficiente tiempo para eso, tampoco tenía nada en mente que realmente pudiese surgir, ni una idea de a qué se enfrentaría. <br />
<br />
Con más cosas en la cabeza que en el portaobjetos, Hana se dirigió al Bosque Sesgado. Como siempre, podía hacer una cosa mientras entrenaba, como cuando cruzaba el Lago Partido por encima del agua para seguir entrenando hasta de camino a su habitación. En este caso,  buscó un sitio donde no hubiese mucha gente, buscó el tronco más alto y empezó a escalarlo concentrando chakra en sus pies, sentándose en la cima a meditar mientras miraba al cielo. <br />
<br />
Con la mirada perdida y las piernas colgando buscaría las respuestas a sus preguntas. ¿Rendirse o no rendirse? ¿ Arriesgarse o no arriesgarse? ¿Merecía la pena? Podía perderlo todo por hacer un movimiento en falso. ¿Realmente tenía que correr el riesgo? ¿No estaba bien como estaba? ¿Por qué quería más? ¿Estaría siendo egoista? ¿Y si acababa por perderla? ¿Cuanto hacía que había dejado de pensar en el combate?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Pelea!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-pelea</link>
			<pubDate>Fri, 08 May 2020 20:40:28 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-pelea</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«¡Maldita sea, Yota! ¿Por qué hiciste que te descalificaran?»</span></span><br />
<br />
Apenas un día después de la segunda ronda del Torneo de los Dojos, Tsukiyama Daigo, uno de los perdedores de la primera ronda —y ganador fortuito de la segunda— se encontraba en un intermedio entre entrenar y desahogarse con uno de los tocones del Bosque Sesgado.<br />
<br />
Lo golpeaba como si se tratara de un muñeco de entrenamiento, aunque por supuesto se controlaba mucho más que con uno de verdad, pues no quería ser el responsable de romper el equipamiento público, o de romper sus propios puños.<br />
<br />
Aunque, pensándolo bien, lo más probable es que lo segundo acabase sucediendo mucho antes.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«¡Quería pelear contigo!»</span></span><br />
<br />
Golpeó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«¡Quería pelear!»</span></span><br />
<br />
Golpeó, y luego de golpear, por fin acabó por relajarse apoyándose en el mismo tronco.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Debo terminar mi técnica... solo así podré ganar cuando pelee en la siguiente ronda.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«¡Maldita sea, Yota! ¿Por qué hiciste que te descalificaran?»</span></span><br />
<br />
Apenas un día después de la segunda ronda del Torneo de los Dojos, Tsukiyama Daigo, uno de los perdedores de la primera ronda —y ganador fortuito de la segunda— se encontraba en un intermedio entre entrenar y desahogarse con uno de los tocones del Bosque Sesgado.<br />
<br />
Lo golpeaba como si se tratara de un muñeco de entrenamiento, aunque por supuesto se controlaba mucho más que con uno de verdad, pues no quería ser el responsable de romper el equipamiento público, o de romper sus propios puños.<br />
<br />
Aunque, pensándolo bien, lo más probable es que lo segundo acabase sucediendo mucho antes.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«¡Quería pelear contigo!»</span></span><br />
<br />
Golpeó.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">«¡Quería pelear!»</span></span><br />
<br />
Golpeó, y luego de golpear, por fin acabó por relajarse apoyándose en el mismo tronco.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Debo terminar mi técnica... solo así podré ganar cuando pelee en la siguiente ronda.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El derecho de decidir]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-derecho-de-decidir</link>
			<pubDate>Sun, 19 Apr 2020 06:15:25 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-derecho-de-decidir</guid>
			<description><![CDATA[Tsukiyama Daigo había tenido todo un día para pensar exactamente lo que haría y lo que diría cuando se encontrara exactamente en aquel lugar a exactamente aquella hora.<br />
<br />
Tenía una idea de lo que haría, o eso creía ayer hasta que empezó a enterarse de todas las cosas que habían sucedido en el torneo. De lo que sucedió exactamente en el combate de Kazuma, de lo que hizo Yota en su pelea con Etsu y sus consecuencias, e incluso del espectáculo que montaron Daruu y Ayame durante su combate.<br />
<br />
Entre todos los ninjas que conocía, Amedama Daruu era el último por quien habría apostado para hacer algo como eso, pero de nuevo, no debería de sorprenderle cuando esa manera de pensar parecía estarse popularizando en el resto de aldeas.<br />
<br />
No. No debía pensar eso, especialmente no cuando era exactamente lo que quería cambiar.<br />
<br />
Daigo esperó pacientemente, sentado encima de un tronco ancho y algo bajo, lo suficiente para que no hubiera tenido que escalar mucho para sentarse en él. Vestía con la ropa usual que llevaba para entrenar y combatir, pues se había varias mudas previendo que acabaría estropeando más de una, e incluso llevaba sus vendas y sus cadenas en los brazos y puños. No es como si hubiera estado entrenando, o siquiera pensara en hacerlo, pero no podía sentirse realmente cómodo de lo contrario.<br />
<br />
Allí, a las dos de la tarde en el Bosque Sesgado, ni siquiera Tsukiyama Daigo sabía con exactitud qué habría cambiado cuando saliera de allí, pero estaba dispuesto a probarlo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tsukiyama Daigo había tenido todo un día para pensar exactamente lo que haría y lo que diría cuando se encontrara exactamente en aquel lugar a exactamente aquella hora.<br />
<br />
Tenía una idea de lo que haría, o eso creía ayer hasta que empezó a enterarse de todas las cosas que habían sucedido en el torneo. De lo que sucedió exactamente en el combate de Kazuma, de lo que hizo Yota en su pelea con Etsu y sus consecuencias, e incluso del espectáculo que montaron Daruu y Ayame durante su combate.<br />
<br />
Entre todos los ninjas que conocía, Amedama Daruu era el último por quien habría apostado para hacer algo como eso, pero de nuevo, no debería de sorprenderle cuando esa manera de pensar parecía estarse popularizando en el resto de aldeas.<br />
<br />
No. No debía pensar eso, especialmente no cuando era exactamente lo que quería cambiar.<br />
<br />
Daigo esperó pacientemente, sentado encima de un tronco ancho y algo bajo, lo suficiente para que no hubiera tenido que escalar mucho para sentarse en él. Vestía con la ropa usual que llevaba para entrenar y combatir, pues se había varias mudas previendo que acabaría estropeando más de una, e incluso llevaba sus vendas y sus cadenas en los brazos y puños. No es como si hubiera estado entrenando, o siquiera pensara en hacerlo, pero no podía sentirse realmente cómodo de lo contrario.<br />
<br />
Allí, a las dos de la tarde en el Bosque Sesgado, ni siquiera Tsukiyama Daigo sabía con exactitud qué habría cambiado cuando saliera de allí, pero estaba dispuesto a probarlo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Si están cortados no importa]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-si-estan-cortados-no-importa</link>
			<pubDate>Tue, 12 Sep 2017 20:40:21 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Koko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-si-estan-cortados-no-importa</guid>
			<description><![CDATA[Desde la primera ronda del torneo que Kageyama Koko no sale de su departamento si no es para comprar comida, especialmente dulces y chatarra que lo único que hizo hasta el momento fue asegurarle unos kilos adicionales y una falsa sensación de satisfacción.<br />
<br />
Era hora de volver al entrenamiento, de volver a moverse y quemar todo aquello que había acumulado en su cuerpo durante esos días y pulir alguna que otra habilidad, como el chidori que hasta el momento no había podido realizar a la perfección justamente por errores a la hora de formular sellos y demás.<br />
<br />
Es más, se supone que debería de poder hacerlo sin sellos, entonces… Lo único que podía justificar este fallo a ojos de la rubia era justamente falta de entrenamiento, y claro, se la había pasado corriendo, haciendo flexiones y demás ejercicios físicos que no requerían del chakra en lo más mínimo.<br />
<br />
Ese día, muy temprano salió de Nantonoya luciendo un atuendo similar al que habitualmente utilizaba pero el vestido era blanco y el pantalón completamente negro. Hasta el momento no se había conseguido ningún reemplazo para la ropa quemada así que tendría que conformarse con aquello.<br />
<br />
Tras correr en direcciones aleatorias hasta el cansancio, la pecosa llegó a una zona del valle que no parecía muy natural. No se veía ninguna construcción pero los troncos indicaban claramente que hubo bastante intervención humana por allí, era un bonito lugar para ponerse a practicar algunas técnicas como aquel codazo cargado en electricidad que nunca había tenido chance de utilizar en combate.<br />
<br />
Lo dirigió a un árbol únicamente, tras lo cual quedó bastante más agitada de lo que ya estaba por haber estado corriendo.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Puta —</span>murmuró antes de dejarse caer de culo en el piso.<br />
<br />
Entre el consumo de chakra y el tiempo que había estado corriendo, la Kageyama ya estaba muy cansada y se notaba en su agitada respiración y el sudor de todo su cuerpo. Pero se mantenía sentada en su lugar, probablemente para luego seguir practicando.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Técnica utilizada" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">¤ Raiton: Lightning Elbow</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">¤ Elemento Rayo: Codazo del Rayo</span></span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Tipo:</span> Ofensivo<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Rango:</span> S<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Requisitos:</span> Yotsuki 50<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Gastos:</span> 60 CK<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Daños:</span> 100 PV<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Efectos adicionales:</span> -<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Sellos:</span> -<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Velocidad:</span> Muy rápida<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Alcance y dimensiones:</span> Cuerpo a cuerpo<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>El usuario envuelve su brazo en electricidad, y propina rápidamente un codazo al oponente que hace que salga despedido en otra dirección. Se trata de una de las muchas técnicas de combate directo y sin complicaciones del clan Yotsuki.</i></div></div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Desde la primera ronda del torneo que Kageyama Koko no sale de su departamento si no es para comprar comida, especialmente dulces y chatarra que lo único que hizo hasta el momento fue asegurarle unos kilos adicionales y una falsa sensación de satisfacción.<br />
<br />
Era hora de volver al entrenamiento, de volver a moverse y quemar todo aquello que había acumulado en su cuerpo durante esos días y pulir alguna que otra habilidad, como el chidori que hasta el momento no había podido realizar a la perfección justamente por errores a la hora de formular sellos y demás.<br />
<br />
Es más, se supone que debería de poder hacerlo sin sellos, entonces… Lo único que podía justificar este fallo a ojos de la rubia era justamente falta de entrenamiento, y claro, se la había pasado corriendo, haciendo flexiones y demás ejercicios físicos que no requerían del chakra en lo más mínimo.<br />
<br />
Ese día, muy temprano salió de Nantonoya luciendo un atuendo similar al que habitualmente utilizaba pero el vestido era blanco y el pantalón completamente negro. Hasta el momento no se había conseguido ningún reemplazo para la ropa quemada así que tendría que conformarse con aquello.<br />
<br />
Tras correr en direcciones aleatorias hasta el cansancio, la pecosa llegó a una zona del valle que no parecía muy natural. No se veía ninguna construcción pero los troncos indicaban claramente que hubo bastante intervención humana por allí, era un bonito lugar para ponerse a practicar algunas técnicas como aquel codazo cargado en electricidad que nunca había tenido chance de utilizar en combate.<br />
<br />
Lo dirigió a un árbol únicamente, tras lo cual quedó bastante más agitada de lo que ya estaba por haber estado corriendo.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Puta —</span>murmuró antes de dejarse caer de culo en el piso.<br />
<br />
Entre el consumo de chakra y el tiempo que había estado corriendo, la Kageyama ya estaba muy cansada y se notaba en su agitada respiración y el sudor de todo su cuerpo. Pero se mantenía sentada en su lugar, probablemente para luego seguir practicando.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Técnica utilizada" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">¤ Raiton: Lightning Elbow</span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">¤ Elemento Rayo: Codazo del Rayo</span></span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Tipo:</span> Ofensivo<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Rango:</span> S<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Requisitos:</span> Yotsuki 50<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Gastos:</span> 60 CK<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Daños:</span> 100 PV<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Efectos adicionales:</span> -<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Sellos:</span> -<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Velocidad:</span> Muy rápida<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Alcance y dimensiones:</span> Cuerpo a cuerpo<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>El usuario envuelve su brazo en electricidad, y propina rápidamente un codazo al oponente que hace que salga despedido en otra dirección. Se trata de una de las muchas técnicas de combate directo y sin complicaciones del clan Yotsuki.</i></div></div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Encuentro de espectadores]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-encuentro-de-espectadores</link>
			<pubDate>Wed, 16 Aug 2017 05:12:55 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=562">Haru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-encuentro-de-espectadores</guid>
			<description><![CDATA[Grandes jutsus, buenas estrategias, fuertes golpes, sin duda alguna cada una de las batallas quedaron grabadas en su cabeza, lo único en lo que podía pensar era en cómo podía ser que esos ninjas tuvieran su edad y rango, él no le llegaba ni a los talones a ninguno, no podía verse acertando ni un golpe a su oponente, claro, si él hubiera estado ahí, cosa que no pasaría ni en un millón de años.<br />
<br />
El Valle de los Dojos, un gran evento estaba desarrollándose en ese momento, y por supuesto una gran convocatoria de gente, ninjas, mercenarios y criminales habían colmado el valle, para presenciar los combates de la próxima generación encargada de defender sus aldeas. <br />
<br />
Bajo ninguna circunstancia su clan se perdería un acontecimiento tan importante, si bien la persona encargada de representar esa generación del clan, ni siquiera había sido considerado, por simple política, los Akaki no podían perderse el torneo.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">─ Haru, presta mucha atención a los combates y trata de aprender de ellos, talvez no hayas sido convocado esta vez, pero lo serás tarde o temprano, asegúrate de aprender lo más que puedas, más aun de los que no pertenecen a la aldea.</span><br />
<br />
Haru se encontraba dando vueltas por el valle, pensando en que habría hecho él si hubiera estado en la plataforma de madera<span style="color: darkred;" class="mycode_color">&lt;&lt;Tsk, por más que conozca sus habilidades, jamás podría compararme a ellos, no habría podido hacer nada&gt;&gt;</span> pensó sin siquiera mirar por donde se dirigía, el sol aun brillaba en lo alto del cielo, sofocando con sus fuertes rayos a todos los que a ellos se exponían, paso tras paso se alejaba de la zona central, cuando se dio cuenta, ya estaba bastante alejado de Sendōshi, lugar donde se alojaban los miembros de su clan, en realidad, lugar donde se alojaba cualquiera que no estuviera participando en el torneo. Haru habría regresado de inmediato, si no fuera porque su atención fue llamada, una zona bastante extensa de terreno, se encontraba repleta de troncos artificiales, unos más largos, otros más cortos, otros más anchos, la variedad en sus alturas y espesores era demasiada, colocadas aleatoriamente, sin duda alguna, se trataba de una zona de entrenamiento.<br />
<br />
<span style="color: darkred;" class="mycode_color">─ Aquí es donde ellos deben entrenar─</span> expreso el joven observando la zona con admiración, casi consideraba estrellas a quienes habían participado en el torneo, poco a poco se acercó hasta los troncos, y de un salto se posiciono sobre uno de ellos<span style="color: darkred;" class="mycode_color">─ Increíble, así que es para obtener un mejor equilibrio a la hora de luchar─</span> cada palabra que salía de su boca mostraba su emoción, aunque no le duro mucho, su rostro se enserió a la vez que se inclinaba observando el suelo<span style="color: darkred;" class="mycode_color">&lt;&lt;Ahh, nunca llegare a formar parte de algo como esto&gt;&gt;</span> pensó bastante decepcionado de sí mismo<span style="color: darkred;" class="mycode_color">─¡Demonios!─</span> exclamo proporcionándole un gran golpe al tronco donde se encontraba parado, estaba muy frustrado, casi tanto o más que los que habían sido derrotados en la primera ronda, al menos ellos habían sido considerados para participar, lo peor que le podrían haber hecho es llevarlo hasta ahí, si bien, él ya sabía que no era fuerte, nunca se esperó que la diferencia fuera tanta, estuvo unos segundos en esa posición para después ponerse de pie, sus cejas se fruncieron, y su cuerpo adopto una pose de combate, comenzando a saltar de tronco en tronco mientras practicaba su taijutsu.<br />
<br />
<span style="color: darkred;" class="mycode_color">&lt;&lt;No puedo quedarme atrás, debo seguir avanzando, incluso si no puedo alcanzarlos, al menos debo acercarme un poco&gt;&gt;</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Grandes jutsus, buenas estrategias, fuertes golpes, sin duda alguna cada una de las batallas quedaron grabadas en su cabeza, lo único en lo que podía pensar era en cómo podía ser que esos ninjas tuvieran su edad y rango, él no le llegaba ni a los talones a ninguno, no podía verse acertando ni un golpe a su oponente, claro, si él hubiera estado ahí, cosa que no pasaría ni en un millón de años.<br />
<br />
El Valle de los Dojos, un gran evento estaba desarrollándose en ese momento, y por supuesto una gran convocatoria de gente, ninjas, mercenarios y criminales habían colmado el valle, para presenciar los combates de la próxima generación encargada de defender sus aldeas. <br />
<br />
Bajo ninguna circunstancia su clan se perdería un acontecimiento tan importante, si bien la persona encargada de representar esa generación del clan, ni siquiera había sido considerado, por simple política, los Akaki no podían perderse el torneo.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">─ Haru, presta mucha atención a los combates y trata de aprender de ellos, talvez no hayas sido convocado esta vez, pero lo serás tarde o temprano, asegúrate de aprender lo más que puedas, más aun de los que no pertenecen a la aldea.</span><br />
<br />
Haru se encontraba dando vueltas por el valle, pensando en que habría hecho él si hubiera estado en la plataforma de madera<span style="color: darkred;" class="mycode_color">&lt;&lt;Tsk, por más que conozca sus habilidades, jamás podría compararme a ellos, no habría podido hacer nada&gt;&gt;</span> pensó sin siquiera mirar por donde se dirigía, el sol aun brillaba en lo alto del cielo, sofocando con sus fuertes rayos a todos los que a ellos se exponían, paso tras paso se alejaba de la zona central, cuando se dio cuenta, ya estaba bastante alejado de Sendōshi, lugar donde se alojaban los miembros de su clan, en realidad, lugar donde se alojaba cualquiera que no estuviera participando en el torneo. Haru habría regresado de inmediato, si no fuera porque su atención fue llamada, una zona bastante extensa de terreno, se encontraba repleta de troncos artificiales, unos más largos, otros más cortos, otros más anchos, la variedad en sus alturas y espesores era demasiada, colocadas aleatoriamente, sin duda alguna, se trataba de una zona de entrenamiento.<br />
<br />
<span style="color: darkred;" class="mycode_color">─ Aquí es donde ellos deben entrenar─</span> expreso el joven observando la zona con admiración, casi consideraba estrellas a quienes habían participado en el torneo, poco a poco se acercó hasta los troncos, y de un salto se posiciono sobre uno de ellos<span style="color: darkred;" class="mycode_color">─ Increíble, así que es para obtener un mejor equilibrio a la hora de luchar─</span> cada palabra que salía de su boca mostraba su emoción, aunque no le duro mucho, su rostro se enserió a la vez que se inclinaba observando el suelo<span style="color: darkred;" class="mycode_color">&lt;&lt;Ahh, nunca llegare a formar parte de algo como esto&gt;&gt;</span> pensó bastante decepcionado de sí mismo<span style="color: darkred;" class="mycode_color">─¡Demonios!─</span> exclamo proporcionándole un gran golpe al tronco donde se encontraba parado, estaba muy frustrado, casi tanto o más que los que habían sido derrotados en la primera ronda, al menos ellos habían sido considerados para participar, lo peor que le podrían haber hecho es llevarlo hasta ahí, si bien, él ya sabía que no era fuerte, nunca se esperó que la diferencia fuera tanta, estuvo unos segundos en esa posición para después ponerse de pie, sus cejas se fruncieron, y su cuerpo adopto una pose de combate, comenzando a saltar de tronco en tronco mientras practicaba su taijutsu.<br />
<br />
<span style="color: darkred;" class="mycode_color">&lt;&lt;No puedo quedarme atrás, debo seguir avanzando, incluso si no puedo alcanzarlos, al menos debo acercarme un poco&gt;&gt;</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Vuela como un avestruz]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-vuela-como-un-avestruz</link>
			<pubDate>Thu, 20 Jul 2017 19:36:47 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-vuela-como-un-avestruz</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Hace... ¿Hace cuánto que ha salido el sol?</span><br />
<br />
El boxeador se encontraba de pie sobre uno de los muchos troncos artificiales que estaban repartidos por la zona.<br />
<br />
<span style="color: Springgreen;" class="mycode_color">—Podría jurar que todavía estaba muy oscuro hace apenas unos minutos...</span><br />
<br />
No fue sino hasta entonces, cuando el sol lo deslumbró, que se dio cuenta de que no solo llevaba un par de horas allí, sino que había conseguido estar toda la madrugada entrenando sin descanso.<br />
<br />
Sus piernas le temblaban por el esfuerzo y todo su cuerpo pedía a gritos algo de descanso, pero Daigo no quería, no podía parar de entrenar ahora.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Estoy seguro de que ella ha entrenado mucho más que esto para ser tan ágil.</span></span><br />
<br />
Solo recordar lo humillante de aquella derrota contra la samurai le devolvía las ganas de seguir esforzándose. No quería volver a perder de aquella manera.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No voy a ser un simple relleno en el torneo, daré pelea, ya lo verán.</span></span><br />
<br />
Levantó su guardia con decisión y saltó hacia un tronco que estaba dos metros a la derecha, aterrizando sobre su pie derecho, que mostró un tenue brillo verdoso justo antes de que el chico se impusase con fuerza hacia el frente.<br />
<br />
Voló unos tres metros, pasando por encima del tronco que tenía en frente, pero quedándose demasiado corto para llegar al siguiente.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—¡NONONONO!</span><br />
<br />
¡Plaf! Sin que el chico pudiese evitarlo, calló de cara contra el suelo, quedándose inmóvil durante unos segundos antes de levantarse y quitarse el barro de la cara y la sudadera.<br />
<br />
Solo deseaba que nadie haya visto eso...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Hace... ¿Hace cuánto que ha salido el sol?</span><br />
<br />
El boxeador se encontraba de pie sobre uno de los muchos troncos artificiales que estaban repartidos por la zona.<br />
<br />
<span style="color: Springgreen;" class="mycode_color">—Podría jurar que todavía estaba muy oscuro hace apenas unos minutos...</span><br />
<br />
No fue sino hasta entonces, cuando el sol lo deslumbró, que se dio cuenta de que no solo llevaba un par de horas allí, sino que había conseguido estar toda la madrugada entrenando sin descanso.<br />
<br />
Sus piernas le temblaban por el esfuerzo y todo su cuerpo pedía a gritos algo de descanso, pero Daigo no quería, no podía parar de entrenar ahora.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Estoy seguro de que ella ha entrenado mucho más que esto para ser tan ágil.</span></span><br />
<br />
Solo recordar lo humillante de aquella derrota contra la samurai le devolvía las ganas de seguir esforzándose. No quería volver a perder de aquella manera.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No voy a ser un simple relleno en el torneo, daré pelea, ya lo verán.</span></span><br />
<br />
Levantó su guardia con decisión y saltó hacia un tronco que estaba dos metros a la derecha, aterrizando sobre su pie derecho, que mostró un tenue brillo verdoso justo antes de que el chico se impusase con fuerza hacia el frente.<br />
<br />
Voló unos tres metros, pasando por encima del tronco que tenía en frente, pero quedándose demasiado corto para llegar al siguiente.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—¡NONONONO!</span><br />
<br />
¡Plaf! Sin que el chico pudiese evitarlo, calló de cara contra el suelo, quedándose inmóvil durante unos segundos antes de levantarse y quitarse el barro de la cara y la sudadera.<br />
<br />
Solo deseaba que nadie haya visto eso...]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sangre sobre troncos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-sangre-sobre-troncos</link>
			<pubDate>Tue, 11 Jul 2017 17:50:39 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=8">Eikyuu Juro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-sangre-sobre-troncos</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: gold; font-style: italic;">« Esto es genial... »</span><br />
<br />
Juro soltó un silbido de admiración. Realmente estaba impresionado de lo que veía. Ante él se alzaba un curioso campo de entrenamientos diversos: varios troncos artificiales de diversas alturas que conformaban un paisaje vegetal que hacia justicia al nombre del lugar: el bosque sesgado.<br />
<br />
Cuando el marionetista había escuchado acerca de un campo de entrenamiento que recreaba los bosques. su lugar de origen, no había podido evitar salir en pos de encontrarlo. Pero esto... era mucho más de lo que había imaginado. En el folleto informativo anunciaba que en realidad este bosque partido era un área de entrenamiento para combatir en terrenos inestables, donde los saltos y el cuidado eran fundamentales.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Es mucho mejor que el hotel, Gen </span> — murmuró, casi emocionado.<br />
<br />
Los dojos de entrenamiento que ofrecía Kitanoya eran también buenos. Pero le faltaba algo entrenando ahí. No dudó en que lo hallaría perfectamente en aquel lugar.<br />
<br />
El campo era enorme. A simple vista, el marionetista no vio a nadie. Probablemente tendría que ver con que había madrugado para llegar y tener un rato en paz. Aun quedaba mucha mañana.<br />
<br />
A su espalda, como siempre, arrastraba la misma manta de lona que le hacía parecer un jorobado. Ahí dentro contenía a Gen, su marioneta. Aun le dolía tener pergaminos y no poder darles un uso decente. Pero el Fuinjutsu no era en lo que tenía que centrarse para ganar una pelea en ese momento. Arrastraba también el portaobjetos, con su bolsa de venenos habituales, y el resto de su equipacion , con la bandana atada en su frente. Había elegido una ropa sencilla, compuesta por una camisa verde y unos pantalones holgados, para entrenar con comodidad.<br />
<br />
Dejó las cosas a un lado y calentó. No sabía cuando empezaría la primera ronda, pero no podía quedarse de brazos cruzados.<br />
<br />
<span style="color: gold; font-style: italic;">« A Gen y a mi aún nos queda mucho. Tengo que mejorar todas mis aptitudes, pero sobretodo mi control. Con lo frágil que es aún, ni con mi nuevo invento podré salvarlo si no pongo cuidado »</span><br />
<br />
Solo en la lejanía y la intimidad del lugar, se atrevió a utilizar su famosa técnica, por la que un marionetista era conocido. <br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sienna;" class="mycode_color"> ¡Kugutsu no Jutsu! </span></span><br />
<br />
Gen y él se unieron a través de finos hilos de chakra. Había un motivo por el que había salido a la naturaleza, y no se había confinado en el hotel — lo cual sería mucho mejor, ya que solo los de Kusagakure podrían ver sus habilidades. Necesitaba espacio para entrenar.<br />
<br />
Juro comenzó con unos ejercicios rápidos. Probó a Gen a una distancia media-corta, desenvolviendo sus cuchillas y atacando a un árbol cercano. Después, trató de alargar los hilos y alejar a Gen a más distancia, zigzagueando, para mejorar su control y su gran miedo: el que su marioneta fuese destruida por alejarse de su protección.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: gold; font-style: italic;">« Esto es genial... »</span><br />
<br />
Juro soltó un silbido de admiración. Realmente estaba impresionado de lo que veía. Ante él se alzaba un curioso campo de entrenamientos diversos: varios troncos artificiales de diversas alturas que conformaban un paisaje vegetal que hacia justicia al nombre del lugar: el bosque sesgado.<br />
<br />
Cuando el marionetista había escuchado acerca de un campo de entrenamiento que recreaba los bosques. su lugar de origen, no había podido evitar salir en pos de encontrarlo. Pero esto... era mucho más de lo que había imaginado. En el folleto informativo anunciaba que en realidad este bosque partido era un área de entrenamiento para combatir en terrenos inestables, donde los saltos y el cuidado eran fundamentales.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color"> — Es mucho mejor que el hotel, Gen </span> — murmuró, casi emocionado.<br />
<br />
Los dojos de entrenamiento que ofrecía Kitanoya eran también buenos. Pero le faltaba algo entrenando ahí. No dudó en que lo hallaría perfectamente en aquel lugar.<br />
<br />
El campo era enorme. A simple vista, el marionetista no vio a nadie. Probablemente tendría que ver con que había madrugado para llegar y tener un rato en paz. Aun quedaba mucha mañana.<br />
<br />
A su espalda, como siempre, arrastraba la misma manta de lona que le hacía parecer un jorobado. Ahí dentro contenía a Gen, su marioneta. Aun le dolía tener pergaminos y no poder darles un uso decente. Pero el Fuinjutsu no era en lo que tenía que centrarse para ganar una pelea en ese momento. Arrastraba también el portaobjetos, con su bolsa de venenos habituales, y el resto de su equipacion , con la bandana atada en su frente. Había elegido una ropa sencilla, compuesta por una camisa verde y unos pantalones holgados, para entrenar con comodidad.<br />
<br />
Dejó las cosas a un lado y calentó. No sabía cuando empezaría la primera ronda, pero no podía quedarse de brazos cruzados.<br />
<br />
<span style="color: gold; font-style: italic;">« A Gen y a mi aún nos queda mucho. Tengo que mejorar todas mis aptitudes, pero sobretodo mi control. Con lo frágil que es aún, ni con mi nuevo invento podré salvarlo si no pongo cuidado »</span><br />
<br />
Solo en la lejanía y la intimidad del lugar, se atrevió a utilizar su famosa técnica, por la que un marionetista era conocido. <br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sienna;" class="mycode_color"> ¡Kugutsu no Jutsu! </span></span><br />
<br />
Gen y él se unieron a través de finos hilos de chakra. Había un motivo por el que había salido a la naturaleza, y no se había confinado en el hotel — lo cual sería mucho mejor, ya que solo los de Kusagakure podrían ver sus habilidades. Necesitaba espacio para entrenar.<br />
<br />
Juro comenzó con unos ejercicios rápidos. Probó a Gen a una distancia media-corta, desenvolviendo sus cuchillas y atacando a un árbol cercano. Después, trató de alargar los hilos y alejar a Gen a más distancia, zigzagueando, para mejorar su control y su gran miedo: el que su marioneta fuese destruida por alejarse de su protección.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[+18] Mas frío que un pie]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-18-mas-frio-que-un-pie</link>
			<pubDate>Fri, 23 Jun 2017 18:27:21 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=373">Aiko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-18-mas-frio-que-un-pie</guid>
			<description><![CDATA[La chica había llegado por fin a la zona donde mas temprano que tarde se celebraría el mencionado torneo. Después de unas grandes andaduras, unas situaciones de lo mas inverosímil, y alguna que otra que se le iba de las manos... al fin llegó. Bueno, lo había hecho ya hacía unos días, y hasta se había acomodado a la habitación que la organización buenamente le había otorgado. Todo marchaba sobre ruedas, pero necesitaba practicar un poco. Tenía una habilidad tremenda en mente, y necesitaba darle rienda suelta a ese pensamiento en pos de controlar la técnica. Quizás, con un poco de suerte y dedicación, a mitad del torneo pudiese usarla hasta en combate.<br />
<br />
Su andanza le había llevado hasta una pequeña porción de bosque que había sido sesgado, donde usaban esos tocones a modo de ring de combate. Había por lo menos un centenar, donde bastante gente solía reunirse para practicar antes del torneo. Otros, por contra, se dedicaban mas que nada a ojear, buscando virtudes y defectos en los aspirantes al título. Fuere como fuere, allí todos los días se reunía una buena parte de los ciudadanos y turistas de la zona.<br />
<br />
En una de las trifulcas, y haciendo halague de su inmortalidad, la kunoichi terminó atravesada por una pica en el corazón. Su oponente, con miedo ante la falta de movimiento por parte de la chica, había huido sin dudar, dejando la pica en el torso de la chica. Ésta, yació en mitad de uno de los tocones.<br />
<br />
Hasta que la pica no se quitase de su pecho, nada podría hacer su cuerpo por llevarla de nuevo a la vida. Necesitaba reparar la herida en el único músculo que quedaba por curar —el corazón— así que tan solo le quedaba esperar en pos de que alguien lo hiciese. Por desgracia, nada mas que sádicos e incompetentes se asomaban por ese tocón donde reposaba en paz la chica. Nadie se atrevía a tocar esa escena de asesinato, pues quizás las autoridades estaban en camino, y alguien daría acta para mover el cuerpo. A saber...<br />
<br />
Fuere como fuere, lo único claro e irrefutable, era el cuerpo de la chica ensangrentado tirado en el tocón, y con una lanza atravesando su corazón, así como una gran cantidad de personas haciendo circulo alrededor, observando la escena sin saber muy bien qué hacer.<br />
<br />
—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">Vaya chica inmortal... se ha topado con la realidad...</span> —escupió uno de los presentes.<br />
<br />
Algunos de los mas cercanos afirmaron, como si no se hubiesen sorprendido de lo ocurrido. —<span style="color: purple;" class="mycode_color">vaya desperdicio de chica. Estaba bien rica, pero como una cabra...</span><br />
<br />
Los puchicheos eran incesantes, casi todo el mundo tenía algo que soltar, pero ninguno se había atrevido a tocar el frío cadáver.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La chica había llegado por fin a la zona donde mas temprano que tarde se celebraría el mencionado torneo. Después de unas grandes andaduras, unas situaciones de lo mas inverosímil, y alguna que otra que se le iba de las manos... al fin llegó. Bueno, lo había hecho ya hacía unos días, y hasta se había acomodado a la habitación que la organización buenamente le había otorgado. Todo marchaba sobre ruedas, pero necesitaba practicar un poco. Tenía una habilidad tremenda en mente, y necesitaba darle rienda suelta a ese pensamiento en pos de controlar la técnica. Quizás, con un poco de suerte y dedicación, a mitad del torneo pudiese usarla hasta en combate.<br />
<br />
Su andanza le había llevado hasta una pequeña porción de bosque que había sido sesgado, donde usaban esos tocones a modo de ring de combate. Había por lo menos un centenar, donde bastante gente solía reunirse para practicar antes del torneo. Otros, por contra, se dedicaban mas que nada a ojear, buscando virtudes y defectos en los aspirantes al título. Fuere como fuere, allí todos los días se reunía una buena parte de los ciudadanos y turistas de la zona.<br />
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En una de las trifulcas, y haciendo halague de su inmortalidad, la kunoichi terminó atravesada por una pica en el corazón. Su oponente, con miedo ante la falta de movimiento por parte de la chica, había huido sin dudar, dejando la pica en el torso de la chica. Ésta, yació en mitad de uno de los tocones.<br />
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Hasta que la pica no se quitase de su pecho, nada podría hacer su cuerpo por llevarla de nuevo a la vida. Necesitaba reparar la herida en el único músculo que quedaba por curar —el corazón— así que tan solo le quedaba esperar en pos de que alguien lo hiciese. Por desgracia, nada mas que sádicos e incompetentes se asomaban por ese tocón donde reposaba en paz la chica. Nadie se atrevía a tocar esa escena de asesinato, pues quizás las autoridades estaban en camino, y alguien daría acta para mover el cuerpo. A saber...<br />
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Fuere como fuere, lo único claro e irrefutable, era el cuerpo de la chica ensangrentado tirado en el tocón, y con una lanza atravesando su corazón, así como una gran cantidad de personas haciendo circulo alrededor, observando la escena sin saber muy bien qué hacer.<br />
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—<span style="color: yellow;" class="mycode_color">Vaya chica inmortal... se ha topado con la realidad...</span> —escupió uno de los presentes.<br />
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Algunos de los mas cercanos afirmaron, como si no se hubiesen sorprendido de lo ocurrido. —<span style="color: purple;" class="mycode_color">vaya desperdicio de chica. Estaba bien rica, pero como una cabra...</span><br />
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Los puchicheos eran incesantes, casi todo el mundo tenía algo que soltar, pero ninguno se había atrevido a tocar el frío cadáver.]]></content:encoded>
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