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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Calles de la Aldea]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 04:54:37 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Nosotras no encendimos el fuego]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-nosotras-no-encendimos-el-fuego</link>
			<pubDate>Wed, 12 Feb 2025 09:24:54 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1295">Long Rin</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[Aquella mañana, Rin pudo descansar por fin sin tanto ajetreo. No tuvo que levantarse a primera hora ya que no tenía que estar preparada para la siguiente misión, antes de que siquiera el sol se hubiera alzado. Sora parecía haberse marchado igualmente pronto, algo de lo que Rin no se percató del todo exactamente; pensó que simplemente se había levantado para ir al baño y ya esta.<br />
<br />
El problema es que ahora no tenía mucha idea sobre que es lo que debería hacer ese día, pues no tenía realmente nada en mente. Se dejo el pelo suelto aquel día, al no tener nada previsto y se vistió con una camiseta de mangas largas increíblemente holgada y grande para ella, que ocultaba con facilidad sus manos y parte de su torso inferior; unos pantalones algo anchos también, unos calcetines que es conectaban al pantalón y sus zapatillas habituales. En alguna conversación durante la mañana, el padre de Rin le comentaría que Sora dijo que volvería mas tarde, que debía de ir a casa a por algunas cosas.<br />
<br />
Sin embargo, en vez de esperar en el interior del local, Rin se quedó en un lateral de la puerta de este, con una cara ligeramente apenada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquella mañana, Rin pudo descansar por fin sin tanto ajetreo. No tuvo que levantarse a primera hora ya que no tenía que estar preparada para la siguiente misión, antes de que siquiera el sol se hubiera alzado. Sora parecía haberse marchado igualmente pronto, algo de lo que Rin no se percató del todo exactamente; pensó que simplemente se había levantado para ir al baño y ya esta.<br />
<br />
El problema es que ahora no tenía mucha idea sobre que es lo que debería hacer ese día, pues no tenía realmente nada en mente. Se dejo el pelo suelto aquel día, al no tener nada previsto y se vistió con una camiseta de mangas largas increíblemente holgada y grande para ella, que ocultaba con facilidad sus manos y parte de su torso inferior; unos pantalones algo anchos también, unos calcetines que es conectaban al pantalón y sus zapatillas habituales. En alguna conversación durante la mañana, el padre de Rin le comentaría que Sora dijo que volvería mas tarde, que debía de ir a casa a por algunas cosas.<br />
<br />
Sin embargo, en vez de esperar en el interior del local, Rin se quedó en un lateral de la puerta de este, con una cara ligeramente apenada.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El dragon de Uzushiogakure]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-dragon-de-uzushiogakure</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jan 2025 10:29:14 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1295">Long Rin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-dragon-de-uzushiogakure</guid>
			<description><![CDATA[Como cada mañana, el despertar de Rin era una batalla que sus padres debían disputar día sí y día también. Aquella chica era dos polos opuestos al mismo tiempo todo el rato; despertarla era un suplicio y acababan a grito pelado, luego cuando trabajaba en el local lo hacía con pereza y parsimonia para cuando finalmente estaba libre, gastar toda la energía de golpe de un lado a otro. Si simplemente no quería trabajar en el local, solo tenía que ponerse a ejercer de ninja que para algo le habían concedido la bandana, pero ella decía que era mucho mejor así. Más que nada, porque lo tenía más fácil para escaquearse.<br />
<br />
Un poco ya avanzada la mañana, en la puerta del local, Rin empezó con su programación habitual. Que era tirarse horas para el cargue y descargue de productos para el local. Se cruzaba de brazos, buscaba darle conversación a la primera persona que pasara o simplemente se sentaba a ver las nubes.<br />
<br />
Una persona realmente productiva y trabajadora.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Como cada mañana, el despertar de Rin era una batalla que sus padres debían disputar día sí y día también. Aquella chica era dos polos opuestos al mismo tiempo todo el rato; despertarla era un suplicio y acababan a grito pelado, luego cuando trabajaba en el local lo hacía con pereza y parsimonia para cuando finalmente estaba libre, gastar toda la energía de golpe de un lado a otro. Si simplemente no quería trabajar en el local, solo tenía que ponerse a ejercer de ninja que para algo le habían concedido la bandana, pero ella decía que era mucho mejor así. Más que nada, porque lo tenía más fácil para escaquearse.<br />
<br />
Un poco ya avanzada la mañana, en la puerta del local, Rin empezó con su programación habitual. Que era tirarse horas para el cargue y descargue de productos para el local. Se cruzaba de brazos, buscaba darle conversación a la primera persona que pasara o simplemente se sentaba a ver las nubes.<br />
<br />
Una persona realmente productiva y trabajadora.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El lazo que nos une]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-lazo-que-nos-une</link>
			<pubDate>Tue, 11 Apr 2023 17:05:52 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1191">Uchiha Umi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-lazo-que-nos-une</guid>
			<description><![CDATA[Suzaku y Umi corrían a toda velocidad por las calles de la aldea esquivando los escombros del centro y haciendo, difícilmente, caso omiso a las llamadas de socorro de toda esa gente que había tenido la mala suerte de estar en el peor lugar posible en el peor de los momentos. Al menos, Umi tiraba del brazo de Suzaku para que no se detuviera: no porque no le importase toda esa gente, de hecho, sus lamentos y los gritos de otros ninjas que ayudaban eran como puñales que se clavaban en los tímpanos; sino porque había algo más por lo que Umi estaba preocupada, por lo que lloraba, casi berreando, olvidada toda la máscara de indiferencia que se había visto forzada a construir por el bien de la única familia que le quedaba. Por Suzaku.<br />
<br />
Finalmente, sus pies se detuvieron, casi derrapando en la tierra suelta fuera del camino empedrado. Su casa estaba cerca del epicentro de la explosión, pero allí estaba, intacta. Y a la mayor de las hermanas le temblaron las piernas. Sus tobillos flaquearon y cayó sobre sus rodillas, las manos tapando unos ojos que lloraban de miedo, tristeza, ira y alivio al mismo tiempo.<br />
<br />
—<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">Menos mal... menos mal, Suzaku... menos mal... nuestro hogar está intacto</span> —sollozó, a una Suzaku que parecía más entera que ella.<br />
<br />
Al fin y al cabo, ella tenía convicciones. Valores que compartía con compañeros y con colegas de profesión. Umi no tenía nada de eso, o más bien creía que no lo tenía. Sólo había tenido a su hermana, la gran mentira que cargaba a sus espaldas como un saco de kilos y kilos de piedras, y aquella casa. Su hogar. Donde se habían criado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Suzaku y Umi corrían a toda velocidad por las calles de la aldea esquivando los escombros del centro y haciendo, difícilmente, caso omiso a las llamadas de socorro de toda esa gente que había tenido la mala suerte de estar en el peor lugar posible en el peor de los momentos. Al menos, Umi tiraba del brazo de Suzaku para que no se detuviera: no porque no le importase toda esa gente, de hecho, sus lamentos y los gritos de otros ninjas que ayudaban eran como puñales que se clavaban en los tímpanos; sino porque había algo más por lo que Umi estaba preocupada, por lo que lloraba, casi berreando, olvidada toda la máscara de indiferencia que se había visto forzada a construir por el bien de la única familia que le quedaba. Por Suzaku.<br />
<br />
Finalmente, sus pies se detuvieron, casi derrapando en la tierra suelta fuera del camino empedrado. Su casa estaba cerca del epicentro de la explosión, pero allí estaba, intacta. Y a la mayor de las hermanas le temblaron las piernas. Sus tobillos flaquearon y cayó sobre sus rodillas, las manos tapando unos ojos que lloraban de miedo, tristeza, ira y alivio al mismo tiempo.<br />
<br />
—<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">Menos mal... menos mal, Suzaku... menos mal... nuestro hogar está intacto</span> —sollozó, a una Suzaku que parecía más entera que ella.<br />
<br />
Al fin y al cabo, ella tenía convicciones. Valores que compartía con compañeros y con colegas de profesión. Umi no tenía nada de eso, o más bien creía que no lo tenía. Sólo había tenido a su hermana, la gran mentira que cargaba a sus espaldas como un saco de kilos y kilos de piedras, y aquella casa. Su hogar. Donde se habían criado.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) 4 verdes y 2 pollos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-4-verdes-y-2-pollos</link>
			<pubDate>Mon, 16 Jan 2023 08:26:24 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1268">Hirai Akira</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-4-verdes-y-2-pollos</guid>
			<description><![CDATA[Brisas mañaneras y un poco más frescas de lo habitual inundaban las calles de Uzu. A pesar de toda la marea de acontecimientos que pasarían en tiempos futuros, en ese momento el ambiente se podía notar tranquilo, todo muy dentro de lo habitual.<br />
<br />
Para el joven Uchiha las cosas podían ser un poco más invasivas. Una persona afuera de su "pisito" golpeó unas cuantas veces en la entrada, esperando que la persona allí dentro atienda con rapidez.<br />
<br />
—<span style="color: Plum;" class="mycode_color">Los chiquillos siempre andan dormidos a esta hora.</span> — Susurró, lo que parecía ser una especie de cartero ninja que tenía varios pergaminos en su haber.<br />
<br />
En su mano sostenía uno de esos cuantos y lo dejó en el piso luego de terminar con su orquesta de golpes.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(C) 4 verdes y 2 pollos</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Uzu<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Watanabe Naoko<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Bosque de la Hoja (cercanías)<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>En una zona rural, no muy lejos de Ushi, un hombre mayor reportó escuchar sonidos extraños por las noches en su granja. Con el pasar de los días el miedo a estos sonidos fue aumentando cada vez más, aunque nunca pasaba nada de vital importancia. El problema llegó cuando el anciano Naoko despertó una mañana y notó, no solo que varios de sus cultivos habían desaparecido, sino que también habían desaparecido algunos de sus animales.<br />
<br />
No hay certezas de que es lo que puede estar acechando a ese lugar, ya que no parece haber muchos rastros de nada. Pero es necesario montar guardia para ver que es lo que está ocurriendo allí realmente.<br />
<br />
Será una misión en dúo, por lo que asegúrense de encontrar a su compañero antes de partir.</i></div></div>
    </div>
</div>
<br />
En el pergamino indica la forma de llegar al lugar desde la estación cerca de Ushi, teniendo en cuenta que los ninjas tomen el tren y se bajen allí.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">.  .  .</div></i></div>
<br />
Luego de unos golpes, Akira se levantó de su cama para dirigirse a la puerta. Parecía haber estado bastante insistente con su premisa el que llamaba a su casa porque logró despertarlo. No fue justo su mejor noche de todas y andaba durmiendo bien profundo. No estuvo en su casa en la noche, recién había llegado de madrugada y, con tan solo un par de horas de sueño, alguna persona le pareció buena idea levantarlo con aquel escándalo.<br />
<br />
Algo molesto, salió de su casa con la ropa a media poner. La camisa abierta y sosteniendo bien sus pantalones para que no se le caigan cuando vaya a recibir al de la puerta.<br />
<br />
—<span style="color: Maroon;" class="mycode_color">¿Quién...</span><br />
<br />
La verdad que ya había tardado un buen tiempo entre levantarse y buscar la ropa que tenía por allí tirada, ya no había nadie ahí. Solo un pergamino que leyó y que quería desleer, nunca haber agarrado y volver a su cama a dormir hasta pasado mañana. Pero ya era un poco tarde.<br />
<br />
Teniendo en cuenta el índole de la misión que le mandaron, tomo algo donde meter un par de mudas de ropa, algún abrigo y lo básico por si tenía que pasar más de un día fuera de casa. Se sacó aquella camisa entre sudada y machucada, y se puso una camiseta sin mangas para ir cómodo. Abajo unos pantalones y botas ninja.<br />
<br />
Partió de su casa y fue en dirección hacia el tren, cosa de esperar cruzarse con su compañero por aquel lugar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Brisas mañaneras y un poco más frescas de lo habitual inundaban las calles de Uzu. A pesar de toda la marea de acontecimientos que pasarían en tiempos futuros, en ese momento el ambiente se podía notar tranquilo, todo muy dentro de lo habitual.<br />
<br />
Para el joven Uchiha las cosas podían ser un poco más invasivas. Una persona afuera de su "pisito" golpeó unas cuantas veces en la entrada, esperando que la persona allí dentro atienda con rapidez.<br />
<br />
—<span style="color: Plum;" class="mycode_color">Los chiquillos siempre andan dormidos a esta hora.</span> — Susurró, lo que parecía ser una especie de cartero ninja que tenía varios pergaminos en su haber.<br />
<br />
En su mano sostenía uno de esos cuantos y lo dejó en el piso luego de terminar con su orquesta de golpes.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(C) 4 verdes y 2 pollos</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Uzu<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Watanabe Naoko<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Bosque de la Hoja (cercanías)<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>En una zona rural, no muy lejos de Ushi, un hombre mayor reportó escuchar sonidos extraños por las noches en su granja. Con el pasar de los días el miedo a estos sonidos fue aumentando cada vez más, aunque nunca pasaba nada de vital importancia. El problema llegó cuando el anciano Naoko despertó una mañana y notó, no solo que varios de sus cultivos habían desaparecido, sino que también habían desaparecido algunos de sus animales.<br />
<br />
No hay certezas de que es lo que puede estar acechando a ese lugar, ya que no parece haber muchos rastros de nada. Pero es necesario montar guardia para ver que es lo que está ocurriendo allí realmente.<br />
<br />
Será una misión en dúo, por lo que asegúrense de encontrar a su compañero antes de partir.</i></div></div>
    </div>
</div>
<br />
En el pergamino indica la forma de llegar al lugar desde la estación cerca de Ushi, teniendo en cuenta que los ninjas tomen el tren y se bajen allí.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">.  .  .</div></i></div>
<br />
Luego de unos golpes, Akira se levantó de su cama para dirigirse a la puerta. Parecía haber estado bastante insistente con su premisa el que llamaba a su casa porque logró despertarlo. No fue justo su mejor noche de todas y andaba durmiendo bien profundo. No estuvo en su casa en la noche, recién había llegado de madrugada y, con tan solo un par de horas de sueño, alguna persona le pareció buena idea levantarlo con aquel escándalo.<br />
<br />
Algo molesto, salió de su casa con la ropa a media poner. La camisa abierta y sosteniendo bien sus pantalones para que no se le caigan cuando vaya a recibir al de la puerta.<br />
<br />
—<span style="color: Maroon;" class="mycode_color">¿Quién...</span><br />
<br />
La verdad que ya había tardado un buen tiempo entre levantarse y buscar la ropa que tenía por allí tirada, ya no había nadie ahí. Solo un pergamino que leyó y que quería desleer, nunca haber agarrado y volver a su cama a dormir hasta pasado mañana. Pero ya era un poco tarde.<br />
<br />
Teniendo en cuenta el índole de la misión que le mandaron, tomo algo donde meter un par de mudas de ropa, algún abrigo y lo básico por si tenía que pasar más de un día fuera de casa. Se sacó aquella camisa entre sudada y machucada, y se puso una camiseta sin mangas para ir cómodo. Abajo unos pantalones y botas ninja.<br />
<br />
Partió de su casa y fue en dirección hacia el tren, cosa de esperar cruzarse con su compañero por aquel lugar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) El escudo del escudo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-el-escudo-del-escudo</link>
			<pubDate>Thu, 14 Apr 2022 18:07:35 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1234">Narrador</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-el-escudo-del-escudo</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Watashi wa Daigo y voy con hueco extra y sin cobrar, como los buenos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Días atrás, Senju Hayato recibió un pergamino citándolo a cumplir una misión el día de hoy. No se trataba de nada complicado, una simple misión de rango D en la que tenía que...<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Abrir pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) El escudo del escudo</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Uzushiogakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Natsuki Natsu<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Residencia de Natauki Natsu (Calles de la aldea)<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Natsuki Natsu, la gerente del famoso gimnasio <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Fábrica de Leyendas</span> ha decidido apuntarse a la academia ninja para convertirse en kunoichi, pero se le da fatal, así que ha solicitado la ayuda de un par de ninjas para que le hagan de tutores durante el primer Tsuchiyōbi de bienvenida.</span><br />
</div>
    </div>
</div>
<br />
… En la que tenían que hacerle de tutor a una chica a la que aparentemente se le daba especialmente mal el Ninjutsu.<br />
<br />
Era de mañana y hacía un clima agradable. Algo fresco, quizás. Ninguno de los dos ninja tendría ningún problema en llegar al lugar acordado, que se trataba de una casa de dos pisos bastante grande en una buena zona, con piscina y todo, por lo que era fácil asumir que aquella Natsuki Natsu venía de una familia adinerada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Watashi wa Daigo y voy con hueco extra y sin cobrar, como los buenos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Días atrás, Senju Hayato recibió un pergamino citándolo a cumplir una misión el día de hoy. No se trataba de nada complicado, una simple misión de rango D en la que tenía que...<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Abrir pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) El escudo del escudo</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Uzushiogakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Natsuki Natsu<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Residencia de Natauki Natsu (Calles de la aldea)<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Natsuki Natsu, la gerente del famoso gimnasio <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Fábrica de Leyendas</span> ha decidido apuntarse a la academia ninja para convertirse en kunoichi, pero se le da fatal, así que ha solicitado la ayuda de un par de ninjas para que le hagan de tutores durante el primer Tsuchiyōbi de bienvenida.</span><br />
</div>
    </div>
</div>
<br />
… En la que tenían que hacerle de tutor a una chica a la que aparentemente se le daba especialmente mal el Ninjutsu.<br />
<br />
Era de mañana y hacía un clima agradable. Algo fresco, quizás. Ninguno de los dos ninja tendría ningún problema en llegar al lugar acordado, que se trataba de una casa de dos pisos bastante grande en una buena zona, con piscina y todo, por lo que era fácil asumir que aquella Natsuki Natsu venía de una familia adinerada.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] Rutina]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-rutina</link>
			<pubDate>Thu, 10 Mar 2022 01:24:30 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-rutina</guid>
			<description><![CDATA[Cada día me levantaba pronto, no al amanecer, pero poco después. Me levantaba de la cama sin siquiera plantearme si había dormido bien o mal. Me aseaba, me vestía y salía. Caminaba tranquilamente hasta el mercado. Saludaba a quien me cruzase, a esas horas no me acordaba muy bien de los nombres. Una mujer que estaba subiendo la persiana de su tienda, un hombre cargando un saco de algo que parecían ser verduras, no llegaba a identificarlo, un niño que salía corriendo a despertar a un amigo para jugar antes de ir a la academia y un par de transeuntes que no conocía. <br />
<br />
Realmente no había mucha gente a esas horas. En el camino de vuelta del mercado seguramente no se pudiese ni andar de lo abarrotada que estaría la calle. Una vez allí, hacía la ruta habitual por las tiendas. Los tomates estaban realmente bien aquel día, cogí de más, pensando en qué podía preparar con ellos. La carne me hizo dudar, cogí algo de carne picada, la justa para acompañar el tomate. Después harina y sal, que era lo que me faltaba en casa. Y un par de cebollas, yo no era muy fan, pero a la gente le gustaba. Al final, decidí coger algo de ajo, llevaba mucho tiempo evitandolo. <br />
<br />
Pasé por la calle sin plantearme siquiera usar los tejados. Yo ya no hacía eso. Veía a algunos ninjas ir y venir desde abajo y volvía a bajar la mirada en silencio, sin pensar en nada en especifico. <br />
<br />
Al llegar a casa, me ponía directamente a cocinar. Y en eso dedicaba la mañana. Desde que le echaba tanto tiempo me daba para hacer platos más complejos, probar nuevas recetas por la tarde o cambiar algo en las de la mañana. Me entretenía, me permitía pensar en cosas que no eran importantes y hacer algo de provecho. <br />
<br />
En cuanto acababa el plato que fuese, me servía lo justo para probarlo y esperaba unos minutos a que dejase de estar extremadamente caliente. Lo repartía en fiambreras y salía de nuevo a repartirlo. Daba un par de minutos de charla a los ancianos y a los niños que se quedaban en casa mientras los padres trabajaban y seguía mi ruta. Iba por la mitad cuando una pequeña niña castaña apareció dando gritos:<br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡Hana-chaaaaaaaaaaaaaaaan!</span> — venía corriendo sin ningún tipo de control, sus dos coletas iban de un lado a otro de la misma forma caotica. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Kaori-chan, te he dicho que no corras así. Un día te vas a hacer daño.</span> <br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">Pero...</span> — se tomó un momento para recuperar el aliento una vez estuvo enfrente mio. — <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡Así corren las kunoichi!</span><br />
<br />
No pude evitar reir ante la proclamación de Kaori. Empecé a caminar de nuevo y la niña se autoinvitó a acompañarme. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Estoy bastante segura de que no es así. ¿No deberías estar en la academia para ser kunoichi?</span><br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">Hasta este año no podía entrar, pero ya verás. Seré tan buena kunoichi como Hana-chan y Ren-chan.</span><br />
<br />
La comida en mi estomago se transformó en fuego, sonreí a Kaori, ocultando el dolor. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Serás mucho mejor que yo.</span> — le dije acariciandole la cabeza. <br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">No creo que yo pueda convertir el papel en comida.</span><br />
<br />
Si no siguiese sintiendo las punzadas de culpabilidad en el pecho, hubiese reido ante la inocencia de Kaori. Hablaba de mis pergaminos, solo los usaba durante esos diez minutos al día, para no cargar con fiambreras ardiendo. Lo había incorporado a la rutina y ya casi ni le daba medio pensamiento. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Ya verás que sí, ahora portate bien y vuelve a casa antes de que la abuela se preocupe.</span><br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡No quiero! ¡Me aburro en casa!</span> — dijo inflando las mejillas y cruzandose de brazos.<br />
<br />
Me acuclillé para estar a su altura. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Si te portas bien, te enseñaré como sacar comida de pegaminos cuando estés en la academia.</span><br />
<br />
Se le iluminó la cara y empezó a dar botes en el sitio. <br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">¿De verdad? ¿De verdad? ¿De verdad?</span> — no dejó de repetirlo hasta que le contesté.<br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Te lo prometo.</span> — le ofrecí el meñique y lo agarró con fuerza. <br />
<br />
Finalmente, se fue corriendo de la misma forma que había venido. La observé irse en silencio y hasta que no desapareció de mi vista no me levanté. Suspiré y volví a ponerme en piloto automatico. Repartí el resto de fiambreras y volví a casa. Tenía el estomago revuelto, la mente empezaba a recordarme cosas que yo no quería recordar y solo abrir la puerta, mi mirada se fue a un cajón. Estaba en un mueble en la esquina opuesta del salón, era un mueble especificamente de cajones de poca altura pero largos, perfectos para guardar hojas y pergaminos. <br />
<br />
Abrí el primero, el más alto. Ahí estaba, justo donde lo había dejado. Como las otras mil veces que lo había mirado. Acerqué la mano para cogerlo, pero la aparté de golpe, como si quemase. Cerré el cajón. No. No, no, no. <br />
<br />
Respiré hondo. Tantas veces como necesité. Entonces dí una palmada, sacandome a mi misma de ese abismo. Debería hacer una tarta. Tenía los ingredientes, podía pedir huevos a un vecino que tenía un corral con gallinas. Después le daría un trozo y estaríamos en paces. Aunque no tenía azucar. Aún podía acercarme al mercado a conseguir un poco. Así echaría la tarde. <br />
<br />
El tiempo que pasé ocupada pasó volando. Apenas había salido de casa a por el azúcar y ya estaba con la media tarta que me correspondía a solas. ¿Y ahora qué? ¿Con qué iba a entretenerme? ¿Qué iba a hacerme olvidar que seguía huyendo? De ser una kunoichi, de mis responsabilidades, de Ren, de Ryu, de Eri, de Datsue, del combate, del enfrentamiento... <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel día en el valle de los dojos huí, salí corriendo sin hacer nada al ver como mataban a un guardia. No había dejado de huir desde entonces. <br />
<br />
Había salvado a Ren, pero habían cientos de posibilidades más que incluían salvar a Ren y enfrentarme a aquella mole de hombre. Usé a Ren como excusa para salir corriendo. En el momento me dije que era por ella, pero no lo era. Era por mí. Fui una cobarde. Ignoré cual era mi trabajo y murieron cientos de personas por mi culpa. Había puesto mi vida por encima de las suyas y eso era lo contrario a lo que ser una kunoichi significaba. <br />
<br />
Nos mandaron a casa de inmediato y ya en el tren pude darme cuenta de lo lamentable que era. Estaba intacta, estaba perfecta, ni una magulladura. Mientras, a mi alrededor todos estaban heridos, algunos habían perdido una extremidad por ayudar, algunos la vida. ¿Y yo? Estaba perfecta. Me senté en una esquina y esperé a que todo pasase. El viaje, la vuelta, los discursos... Muchos superiores alababan la actuación de los participantes, decían que habíamos dejado el nombre de la villa en buen lugar, a pesar de todo. <br />
<br />
Incluso un jounin me felicitó por todo. A mí. En el momento simplemente asentí y pasé de largo. Mi mayor logro fue no desmoronarme en el mismo tren, aguantar esas horas sin desplomarme en el sitio en un charco de arrepentimiento y cobardía. Ni siquiera sus caprichos eran capaces de atenuar del todo esa sensación. Era una cobarde. Había jugado a ser kunoichi y ahora estaba recogiendo lo que había sembrado. Entrenar servía de una mierda si en el momento de la verdad no iba a pelear.<br />
<br />
En cuanto puso un pie en casa después del Torneo cogí la bandana y la guardé en el cajón más bajo. No me la merecía. Eri y Datsue habían malgastado su tiempo para enseñarle una técnica emblematica de su villa, habían confiado en ella con algo que obviamente no se le debía enseñar a una cria cobarde y ella lo había desperdiciado. Por mucho que ahora dijese que sí iba a pelear, que iba a ser valiente, sabía que volvería a huir dada la situación. Volvería a usar cualquier excusa, incluso a Ren, para salir del peligro. <br />
<br />
No podía. No podía volver, no podía ser kunoichi, no podía encararme con Ren. Sería una civil. Ayudaría desde detrás, como tendría que haber hecho desde un principio. En realidad, nunca había querido ser una ninja, había seguido a mis padres. Sí, era eso. Me había obligado y no había funcionado. </span><br />
<br />
Me desperté, un día más. Me aseé y fui para el mercado. No pasé de la primera mujer, que le dijo que el kage iba a dar un importante anuncio. <br />
<br />
— <span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Deberías ir. Han convocado a todos los ninjas.</span><br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">¿Qué? Yo no...</span> — era demasiado pronto para que pensase con claridad, pero aquella mujer no podía saber que yo era kunoichi, solo había pasado por ahí a esa hora desde que dejé de serlo.<br />
<br />
— <span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Te arrepentiras si no vas.</span><br />
<br />
Confundida, decidí que sí debía ir. Si Hanabi-sama daba un anuncio tan importante, pues seguro era algo importante. Ojala volver a dormir bien para tener algo de cerebro al despertar. No iba a ir como siempre, no iba a ir con la bandana, con suerte, podría oirlo desde lejos y sin que nadie me reconociese. <br />
<br />
Hacía demasiado calor para echarme un montón de capas de ropa encima. Decidí recuperar mi anterior vestuario, por suerte, no había crecido lo suficiente para que fuese incomodo. Una camiseta de manga larga negra, un chaleco gris encima y un pantalon ajustado con una falda por encima. Me recuerda mucho a mis dias de kunoichi, pero será solo un momento, ir, oir las noticias y volver. Ahora solo faltaba una forma de ocultar mi pelo, sería lo que más me delataría. Lo recogí en un moño y me tapé la cabeza con una gorra. <br />
<br />
Bien, ahora solo quedaba ir tranquilamente al edificio del Uzukage. Tragué saliva antes de salir por la puerta, pero salí. Anduve hasta el lugar, con tranquilidad, con naturalidad. Cuando llegué, Hanabi ya estaba fuera y a mitad de discurso por lo que parecía.<br />
<br />
<span style="opacity: 0.65"><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">— Ahora es el momento de despedir mi era como Godaime Uzukage, y dar la bienvenida a la nueva era: La era del Rokudaime Uzukage.</span></span><br />
<br />
Volteé a todas partes, sorprendida, ¿tan pronto iba a dejar el puesto Hanabi? Apenas llevaba un año, puede que dos. ¡Shiona se había pasado cientos de años! ¿Qué pasaba? ¿Sabían esto el resto? La sorpresa en los presentes era incluso mayor que yo. Esperaba ver la reacción de alguien conocido pero no reconocía a casi nadie en el lugar. Las cosas cambiaban.<br />
<br />
Al menos, cuando salió el Rokudaime Uzukage, supe por qué no había visto a Datsue. Ahí estaba, tan campante, como siempre. Parecía algo nervioso, lo cual solo le daba más veracidad a lo que había dicho Hanabi, realmente era el nuevo kage, Uchiha Datsue. El mismo Uchiha Datsue que unos meses atrás había estado enseñandome el Rasengan. Ese estaba en lo alto de la piramide ahora. <br />
<br />
Salió a dar el discurso, nervioso. Apenas balbuceó unas palabras antes de soltar el bombazo.<br />
<br />
—<span style="opacity: 0.65; color: mediumturquoise;">¡Yui ha muerto!</span><br />
<br />
Quedé helada en el sitio. El tiempo dejó de pasar, mi cerebro entero dejó de procesar información.  No conocía de nada a la Arashikage, de hecho, ni siquiera tenía una imagen clara de ella. La había visto, conocía su nombre, pero tampoco era como si su muerte fuese algo que me afectase tanto. Pero lo que suponía eso, sí. <br />
<br />
¿Qué había pasado en Amegakure? ¿Estaría Ren bien? ¿Se trataba de Dragon rojo? ¿De Kurama? ¿Qué había pasado? Si había muerto la kage, ¿qué le hubiese pasado a una genin como Ren si habían entrado en la aldea? La muerte solo era una de las opciones malas, podían haberla secuestrado, haberla convertido a su bando o haberla obligado a hacerlo. ¿Y si había caido Amegakure entera? ¡Tenían que hacer algo! Hay... ¡Hay que ayudarles! <br />
<br />
Oh... claro... Yo ya no era una kunoichi. Ese pensamiento cayó por mi espalda como una gota de sudor frio. Yo no pintaba nada ya ahí. No debería ni haber salido de casa. No había contestado a Ren, no había seguido entrenando, había huido de mis responsabilidades. No era nadie. <br />
<br />
»<span style="opacity: 0.65; color: mediumturquoise;">¡¡¡ESCUCHAD HE DICHO!!!</span><br />
<br />
Di un respingo al oír la voz de Datsue por cada recoveco de mi cabeza. E inmediatamente empezó un discurso del que no pude apartar ni la mirada ni la oreja. Me sentía como una polilla mirando al fuego, hipnotizada por el curioso vaiven de las llamas y su luz. Las palabras de Datsue eran la miel y yo una osa buscando un apetitoso postre, comía y comía y no me saciaba, entraban y se me grababan como si fueran hierro candente. <br />
<br />
Entonces, de repente, el discurso acabó. Todos gritaron al unisono que serían su espada mientras que yo aún estaba procesando el discurso. Tenía razón, tenía razón en todo. Entonces una voz se alzó a la contra de los demás, se opuso a Datsue, quien quedó patidifuso por la respuesta de la muchacha. Todo el gentio se giró a mirar a la chica y pronto, empezaron a revolucionarse en su contra. Por puro instinto, llevé mi mano a la cintura y di un paso adelante, dispuesta a intervenir. <br />
<br />
Pero en mi cintura no había espada, en mi muslo no había portaobjetos y en mi frente no había una bandana. Me miré las manos, confusa, asustada, perdida. Vi a Datsue aparecer donde la chica y proteger a quien estaba allí, sin embargo, no me quedé para verlo, para escucharlo, salí corriendo. Como siempre. No debería haber ido, no era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una espada. No era un escudo. No era nada. <br />
<br />
Llegué a casa más rápido de lo pensado, porque iba saltando por los tejados. Entre por la ventana por no pasar por la calle y solo entrar empecé a desvestirme. Tiré la falda a un lado, el chaleco a otro, el pantalon, la camiseta, la gorra... No era una kunoichi. Eso ya no iba conmigo. Debía volver a la rutina. Ignoré la ropa tirada y cogí otra muda, más civil. Un vestido adornado con flores, sin bolsillos y que no dejaba demasiado movimientos a las piernas, completamente disfuncional para pelear. <br />
<br />
Cogí mi horno de lava e improvisé alguna receta. Cualquier cosa para quitar de mi mente el discurso de Datsue y funcionó. Entré a la rutina de cabeza y sin frenos. Volví a repartir y volví a casa. Decidí hacer algo de limpieza ya que tampoco tenía más ingredientes y me fui a dormir temprano, había sido un día largo. <br />
<br />
<span style="font-size: 24px;"><span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡¿SERÉIS MI ESPADA?!</span></span><br />
<br />
Salté de la cama. ¿Qué demonios había sido eso? La voz se había oído clara en mis oidos. Más incluso que cuando estaba en el discurso. Miré alrededor. Estaba oscuro, muy oscuro, no podía ser más tarde de medianoche. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">¿Datsue?</span> — llamé con la firme esperanza de que no contestase.<br />
<br />
Y no contestó. Negué con la cabeza, debía de ser mi imaginación. Me dispuse a volver a tumbarme en la cama... pero miré bajo la misma por si acaso. No, no había ningún Uzukage bajo ésta. Suspiré. Un sueño. Eso había sido todo. ¿O tal vez su sello de comunicación? No podía ser. Solo había tenido uno con Eri y se había desvanecido hace meses ya. Estuve a punto de encender una luz y mirarme bien el cuerpo, pero no podía ser. Tampoco tenía sentido que se dedicase a repetir esa frase a las tantas. Retazos de un sueño, nada más.<br />
<br />
Me tumbé y me relajé, como siempre, mi rutina incluía sueños ininterrumpidos. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Nuestros sueños y nuestras esperanzas depositadas en los farolillos flotantes del Año Nuevo que se avecina, ¡nada de eso importará si Kurama termina reinando!</span><br />
<br />
Abrí los ojos pero no me moví. Estaba pasando. Lo oía perfectamente, como si lo tuviese delante. Sus palabras realmente se habían grabado. Cada vez que cerraba los ojos, lo oía. ¿Era esto una tortura? ¿El karma? ¿Un fuinjutsu? ¿Un genjutsu? Datsue no había activado el sharingan, no me había ni mirado. No podía ser. Era solo su discurso, sus palabras calando en mí. Porque sabía que tenía razón. Sabía que podía y debía pelear. Pero... Pero ¿y si volvía a huir? ¿Y si huía en el momento más importante? ¿Y si esta vez moría Datsue por su culpa? ¿Y si volvía  dejar cientos de personas a su suerte? Yo no era una kunoichi. No soy una kunoichi. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Yo, Uchiha Datsue, Hijo del Desierto y Rokudaime Uzukage, bajo la atenta mirada de Sarutobi Hanabi y de Uzumaki Shiona allá en el cielo, en el día de mi nombramiento, os prometo una sola cosa: ¡SERÉ VUESTRO ESCUDO!</span><br />
<br />
¿Cómo podía afirmar eso? Shiona... estaba muerta por proteger la villa. ¿Acabaría Datsue igual? Muriendo por la villa. Muriendo por mi. Por mi que no era capaz ni de intentarlo. Apreté los dientes y me llevé las manos a los oídos, algo se removía dentro de mí. Todo lo que había enterrado estos meses. No quería oír más. No quería saber más. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»¡Pero sería un necio si pensase que puedo ganar esta batalla solo! ¡Os necesito! ¡A todos vosotros! A los que creen en mí y a los que no, en el día de mi nombramiento, os pregunto una sola cosa: ¡¿seréis mi espada?!</span> <br />
<br />
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no. Cerré los ojos con fuerza, apreté más mis orejas, aún sabiendo que no iban a detener la voz de Datsue. Podía huir de Ryu, podía huir de Ren, podía huir de mis responsabilidades, de mis miedos, de mis recuerdos, de mis amigos, de mi bandana, de mis cartas, de mis habilidades, de mis posibilidades. Pero... al final todo acaba volviendo. Sonreí de forma lamentable, viendo la ironia. Mi huida era como una goma elastica, estiraba y estiraba hasta que se suelta y te da en toda la cara. <br />
<br />
Mi estomago revuelto decidió subir por mi garganta y salté de la cama directa al baño. Ahí venía... y no hablaba del vomito. <br />
<br />
Las imagenes se sucedieron en flashes, Ryu aplastando la cabeza de uno de los guardias, Ryu acercandose, Ren herida, Ranko quedandose atrás.<br />
<br />
— <span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¡Sácala! Yo debo sacar a alguien también. Intentaré retrasarlo. ¡Corre!</span><br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">No...</span><br />
<br />
Aguanto el vomito, aguanto las lagrimas, aguanto todo lo que puedo dentro. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Todos sabemos desde hace tiempo del peligro que hay ahí afuera! ¡De a lo que nos enfrentamos!</span><br />
<br />
Y entonces, el momento de la verdad, el momento en que volví a ayudar a Ranko. El momento en que decidí huir. Nada había cambiado desde ese momento. Ranko podría haber muerto. Cientos de personas lo hicieron. Y yo no hice nada. <br />
<br />
<span style="opacity: 0.65">— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Te... ¿T-Te quedarás aquí conmigo?... </span></span><br />
<br />
Me doblé sobre el retrete y vomité. Los ojos me ardían. Lo que salía de mi estomago era poco más que fluidos estomacales, no había probado bocado en todo el día. Las lágrimas me quemaban más que el acido en mi garganta. Seguí vomitando durante varios segundos. La boca me salivaba más de la cuenta y la saliva sabía a hierro. Y las lágrimas seguían quemandome más que ningún acido. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Lo siento... lo siento... lo siento... lo siento... lo siento...</span> — estaba completamente destruida. <br />
<br />
La rutina se había roto. Lo único que me separaba de la verdad. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Hemos recorrido un largo camino, todos nosotros. Hay heridas que todavía están cicatrizando. Quizá algunas nunca terminen de hacerlo. Y, aún así, nos hemos levantado.</span><br />
<br />
Me levanté del suelo, soltando el retrete y acercandome al grifo para quitarme el sabor de la boca. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Y, aún así, nos hemos levantado.</span><br />
<br />
A pesar de estar en mi peor momento, el mareo, la falta de fuerzas y el sabor a hierro en mi boca, mi mente estaba increiblemente nitida. A cada paso que daba oía una palabra, cada vez a más volumen. <br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Pero sería un necio si pensase que puedo ganar esta batalla solo! ¡Os necesito! ¡A todos vosotros! A los que creen en mí y a los que no, en el día de mi nombramiento, os pregunto una sola cosa: ¡¿seréis mi espada?!</span><br />
<br />
Mis preocupaciones, mi pasado... se disolvían en el infinito mar de carisma que eran las palabras de Datsue. Había conseguido retrasar lo inevitable, casi durante un día entero. Había puesto mi salud en riesgo intentando huir de la llamada de mi kage. Pero sus palabras, su convicción penetraba más hondo que cualquier barrera que yo pudiese crear. <br />
<br />
Abrí el cajón, apenas manteniendome de pie frente al mueble. Ahí estaba. El simbolo de la espiral, tan brillante como el día que la guardé. Ver el simbolo hizo resonar de nuevo las palabras de mi kage.<br />
<br />
<div align="center">»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color"><span style="font-family: chiller;"><span style="font-size: 90px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡SERÉIS MI ESPADA!?</span></span></span></span></div>
<br />
Pareció resonar por toda la casa, a pesar de estar solo en mi cabeza. Tal vez era la desnutrición, el trauma, una mezcla de ambas y la falta de sueño. Recogí la bandana con ambas manos y la coloqué en mi frente, haciendo el nudo en el más riguroso silencio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Cada día me levantaba pronto, no al amanecer, pero poco después. Me levantaba de la cama sin siquiera plantearme si había dormido bien o mal. Me aseaba, me vestía y salía. Caminaba tranquilamente hasta el mercado. Saludaba a quien me cruzase, a esas horas no me acordaba muy bien de los nombres. Una mujer que estaba subiendo la persiana de su tienda, un hombre cargando un saco de algo que parecían ser verduras, no llegaba a identificarlo, un niño que salía corriendo a despertar a un amigo para jugar antes de ir a la academia y un par de transeuntes que no conocía. <br />
<br />
Realmente no había mucha gente a esas horas. En el camino de vuelta del mercado seguramente no se pudiese ni andar de lo abarrotada que estaría la calle. Una vez allí, hacía la ruta habitual por las tiendas. Los tomates estaban realmente bien aquel día, cogí de más, pensando en qué podía preparar con ellos. La carne me hizo dudar, cogí algo de carne picada, la justa para acompañar el tomate. Después harina y sal, que era lo que me faltaba en casa. Y un par de cebollas, yo no era muy fan, pero a la gente le gustaba. Al final, decidí coger algo de ajo, llevaba mucho tiempo evitandolo. <br />
<br />
Pasé por la calle sin plantearme siquiera usar los tejados. Yo ya no hacía eso. Veía a algunos ninjas ir y venir desde abajo y volvía a bajar la mirada en silencio, sin pensar en nada en especifico. <br />
<br />
Al llegar a casa, me ponía directamente a cocinar. Y en eso dedicaba la mañana. Desde que le echaba tanto tiempo me daba para hacer platos más complejos, probar nuevas recetas por la tarde o cambiar algo en las de la mañana. Me entretenía, me permitía pensar en cosas que no eran importantes y hacer algo de provecho. <br />
<br />
En cuanto acababa el plato que fuese, me servía lo justo para probarlo y esperaba unos minutos a que dejase de estar extremadamente caliente. Lo repartía en fiambreras y salía de nuevo a repartirlo. Daba un par de minutos de charla a los ancianos y a los niños que se quedaban en casa mientras los padres trabajaban y seguía mi ruta. Iba por la mitad cuando una pequeña niña castaña apareció dando gritos:<br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡Hana-chaaaaaaaaaaaaaaaan!</span> — venía corriendo sin ningún tipo de control, sus dos coletas iban de un lado a otro de la misma forma caotica. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Kaori-chan, te he dicho que no corras así. Un día te vas a hacer daño.</span> <br />
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— <span style="color: brown;" class="mycode_color">Pero...</span> — se tomó un momento para recuperar el aliento una vez estuvo enfrente mio. — <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡Así corren las kunoichi!</span><br />
<br />
No pude evitar reir ante la proclamación de Kaori. Empecé a caminar de nuevo y la niña se autoinvitó a acompañarme. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Estoy bastante segura de que no es así. ¿No deberías estar en la academia para ser kunoichi?</span><br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">Hasta este año no podía entrar, pero ya verás. Seré tan buena kunoichi como Hana-chan y Ren-chan.</span><br />
<br />
La comida en mi estomago se transformó en fuego, sonreí a Kaori, ocultando el dolor. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Serás mucho mejor que yo.</span> — le dije acariciandole la cabeza. <br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">No creo que yo pueda convertir el papel en comida.</span><br />
<br />
Si no siguiese sintiendo las punzadas de culpabilidad en el pecho, hubiese reido ante la inocencia de Kaori. Hablaba de mis pergaminos, solo los usaba durante esos diez minutos al día, para no cargar con fiambreras ardiendo. Lo había incorporado a la rutina y ya casi ni le daba medio pensamiento. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Ya verás que sí, ahora portate bien y vuelve a casa antes de que la abuela se preocupe.</span><br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡No quiero! ¡Me aburro en casa!</span> — dijo inflando las mejillas y cruzandose de brazos.<br />
<br />
Me acuclillé para estar a su altura. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Si te portas bien, te enseñaré como sacar comida de pegaminos cuando estés en la academia.</span><br />
<br />
Se le iluminó la cara y empezó a dar botes en el sitio. <br />
<br />
— <span style="color: brown;" class="mycode_color">¿De verdad? ¿De verdad? ¿De verdad?</span> — no dejó de repetirlo hasta que le contesté.<br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Te lo prometo.</span> — le ofrecí el meñique y lo agarró con fuerza. <br />
<br />
Finalmente, se fue corriendo de la misma forma que había venido. La observé irse en silencio y hasta que no desapareció de mi vista no me levanté. Suspiré y volví a ponerme en piloto automatico. Repartí el resto de fiambreras y volví a casa. Tenía el estomago revuelto, la mente empezaba a recordarme cosas que yo no quería recordar y solo abrir la puerta, mi mirada se fue a un cajón. Estaba en un mueble en la esquina opuesta del salón, era un mueble especificamente de cajones de poca altura pero largos, perfectos para guardar hojas y pergaminos. <br />
<br />
Abrí el primero, el más alto. Ahí estaba, justo donde lo había dejado. Como las otras mil veces que lo había mirado. Acerqué la mano para cogerlo, pero la aparté de golpe, como si quemase. Cerré el cajón. No. No, no, no. <br />
<br />
Respiré hondo. Tantas veces como necesité. Entonces dí una palmada, sacandome a mi misma de ese abismo. Debería hacer una tarta. Tenía los ingredientes, podía pedir huevos a un vecino que tenía un corral con gallinas. Después le daría un trozo y estaríamos en paces. Aunque no tenía azucar. Aún podía acercarme al mercado a conseguir un poco. Así echaría la tarde. <br />
<br />
El tiempo que pasé ocupada pasó volando. Apenas había salido de casa a por el azúcar y ya estaba con la media tarta que me correspondía a solas. ¿Y ahora qué? ¿Con qué iba a entretenerme? ¿Qué iba a hacerme olvidar que seguía huyendo? De ser una kunoichi, de mis responsabilidades, de Ren, de Ryu, de Eri, de Datsue, del combate, del enfrentamiento... <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel día en el valle de los dojos huí, salí corriendo sin hacer nada al ver como mataban a un guardia. No había dejado de huir desde entonces. <br />
<br />
Había salvado a Ren, pero habían cientos de posibilidades más que incluían salvar a Ren y enfrentarme a aquella mole de hombre. Usé a Ren como excusa para salir corriendo. En el momento me dije que era por ella, pero no lo era. Era por mí. Fui una cobarde. Ignoré cual era mi trabajo y murieron cientos de personas por mi culpa. Había puesto mi vida por encima de las suyas y eso era lo contrario a lo que ser una kunoichi significaba. <br />
<br />
Nos mandaron a casa de inmediato y ya en el tren pude darme cuenta de lo lamentable que era. Estaba intacta, estaba perfecta, ni una magulladura. Mientras, a mi alrededor todos estaban heridos, algunos habían perdido una extremidad por ayudar, algunos la vida. ¿Y yo? Estaba perfecta. Me senté en una esquina y esperé a que todo pasase. El viaje, la vuelta, los discursos... Muchos superiores alababan la actuación de los participantes, decían que habíamos dejado el nombre de la villa en buen lugar, a pesar de todo. <br />
<br />
Incluso un jounin me felicitó por todo. A mí. En el momento simplemente asentí y pasé de largo. Mi mayor logro fue no desmoronarme en el mismo tren, aguantar esas horas sin desplomarme en el sitio en un charco de arrepentimiento y cobardía. Ni siquiera sus caprichos eran capaces de atenuar del todo esa sensación. Era una cobarde. Había jugado a ser kunoichi y ahora estaba recogiendo lo que había sembrado. Entrenar servía de una mierda si en el momento de la verdad no iba a pelear.<br />
<br />
En cuanto puso un pie en casa después del Torneo cogí la bandana y la guardé en el cajón más bajo. No me la merecía. Eri y Datsue habían malgastado su tiempo para enseñarle una técnica emblematica de su villa, habían confiado en ella con algo que obviamente no se le debía enseñar a una cria cobarde y ella lo había desperdiciado. Por mucho que ahora dijese que sí iba a pelear, que iba a ser valiente, sabía que volvería a huir dada la situación. Volvería a usar cualquier excusa, incluso a Ren, para salir del peligro. <br />
<br />
No podía. No podía volver, no podía ser kunoichi, no podía encararme con Ren. Sería una civil. Ayudaría desde detrás, como tendría que haber hecho desde un principio. En realidad, nunca había querido ser una ninja, había seguido a mis padres. Sí, era eso. Me había obligado y no había funcionado. </span><br />
<br />
Me desperté, un día más. Me aseé y fui para el mercado. No pasé de la primera mujer, que le dijo que el kage iba a dar un importante anuncio. <br />
<br />
— <span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Deberías ir. Han convocado a todos los ninjas.</span><br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">¿Qué? Yo no...</span> — era demasiado pronto para que pensase con claridad, pero aquella mujer no podía saber que yo era kunoichi, solo había pasado por ahí a esa hora desde que dejé de serlo.<br />
<br />
— <span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Te arrepentiras si no vas.</span><br />
<br />
Confundida, decidí que sí debía ir. Si Hanabi-sama daba un anuncio tan importante, pues seguro era algo importante. Ojala volver a dormir bien para tener algo de cerebro al despertar. No iba a ir como siempre, no iba a ir con la bandana, con suerte, podría oirlo desde lejos y sin que nadie me reconociese. <br />
<br />
Hacía demasiado calor para echarme un montón de capas de ropa encima. Decidí recuperar mi anterior vestuario, por suerte, no había crecido lo suficiente para que fuese incomodo. Una camiseta de manga larga negra, un chaleco gris encima y un pantalon ajustado con una falda por encima. Me recuerda mucho a mis dias de kunoichi, pero será solo un momento, ir, oir las noticias y volver. Ahora solo faltaba una forma de ocultar mi pelo, sería lo que más me delataría. Lo recogí en un moño y me tapé la cabeza con una gorra. <br />
<br />
Bien, ahora solo quedaba ir tranquilamente al edificio del Uzukage. Tragué saliva antes de salir por la puerta, pero salí. Anduve hasta el lugar, con tranquilidad, con naturalidad. Cuando llegué, Hanabi ya estaba fuera y a mitad de discurso por lo que parecía.<br />
<br />
<span style="opacity: 0.65"><span style="color: darkorange;" class="mycode_color">— Ahora es el momento de despedir mi era como Godaime Uzukage, y dar la bienvenida a la nueva era: La era del Rokudaime Uzukage.</span></span><br />
<br />
Volteé a todas partes, sorprendida, ¿tan pronto iba a dejar el puesto Hanabi? Apenas llevaba un año, puede que dos. ¡Shiona se había pasado cientos de años! ¿Qué pasaba? ¿Sabían esto el resto? La sorpresa en los presentes era incluso mayor que yo. Esperaba ver la reacción de alguien conocido pero no reconocía a casi nadie en el lugar. Las cosas cambiaban.<br />
<br />
Al menos, cuando salió el Rokudaime Uzukage, supe por qué no había visto a Datsue. Ahí estaba, tan campante, como siempre. Parecía algo nervioso, lo cual solo le daba más veracidad a lo que había dicho Hanabi, realmente era el nuevo kage, Uchiha Datsue. El mismo Uchiha Datsue que unos meses atrás había estado enseñandome el Rasengan. Ese estaba en lo alto de la piramide ahora. <br />
<br />
Salió a dar el discurso, nervioso. Apenas balbuceó unas palabras antes de soltar el bombazo.<br />
<br />
—<span style="opacity: 0.65; color: mediumturquoise;">¡Yui ha muerto!</span><br />
<br />
Quedé helada en el sitio. El tiempo dejó de pasar, mi cerebro entero dejó de procesar información.  No conocía de nada a la Arashikage, de hecho, ni siquiera tenía una imagen clara de ella. La había visto, conocía su nombre, pero tampoco era como si su muerte fuese algo que me afectase tanto. Pero lo que suponía eso, sí. <br />
<br />
¿Qué había pasado en Amegakure? ¿Estaría Ren bien? ¿Se trataba de Dragon rojo? ¿De Kurama? ¿Qué había pasado? Si había muerto la kage, ¿qué le hubiese pasado a una genin como Ren si habían entrado en la aldea? La muerte solo era una de las opciones malas, podían haberla secuestrado, haberla convertido a su bando o haberla obligado a hacerlo. ¿Y si había caido Amegakure entera? ¡Tenían que hacer algo! Hay... ¡Hay que ayudarles! <br />
<br />
Oh... claro... Yo ya no era una kunoichi. Ese pensamiento cayó por mi espalda como una gota de sudor frio. Yo no pintaba nada ya ahí. No debería ni haber salido de casa. No había contestado a Ren, no había seguido entrenando, había huido de mis responsabilidades. No era nadie. <br />
<br />
»<span style="opacity: 0.65; color: mediumturquoise;">¡¡¡ESCUCHAD HE DICHO!!!</span><br />
<br />
Di un respingo al oír la voz de Datsue por cada recoveco de mi cabeza. E inmediatamente empezó un discurso del que no pude apartar ni la mirada ni la oreja. Me sentía como una polilla mirando al fuego, hipnotizada por el curioso vaiven de las llamas y su luz. Las palabras de Datsue eran la miel y yo una osa buscando un apetitoso postre, comía y comía y no me saciaba, entraban y se me grababan como si fueran hierro candente. <br />
<br />
Entonces, de repente, el discurso acabó. Todos gritaron al unisono que serían su espada mientras que yo aún estaba procesando el discurso. Tenía razón, tenía razón en todo. Entonces una voz se alzó a la contra de los demás, se opuso a Datsue, quien quedó patidifuso por la respuesta de la muchacha. Todo el gentio se giró a mirar a la chica y pronto, empezaron a revolucionarse en su contra. Por puro instinto, llevé mi mano a la cintura y di un paso adelante, dispuesta a intervenir. <br />
<br />
Pero en mi cintura no había espada, en mi muslo no había portaobjetos y en mi frente no había una bandana. Me miré las manos, confusa, asustada, perdida. Vi a Datsue aparecer donde la chica y proteger a quien estaba allí, sin embargo, no me quedé para verlo, para escucharlo, salí corriendo. Como siempre. No debería haber ido, no era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una kunoichi. No era una espada. No era un escudo. No era nada. <br />
<br />
Llegué a casa más rápido de lo pensado, porque iba saltando por los tejados. Entre por la ventana por no pasar por la calle y solo entrar empecé a desvestirme. Tiré la falda a un lado, el chaleco a otro, el pantalon, la camiseta, la gorra... No era una kunoichi. Eso ya no iba conmigo. Debía volver a la rutina. Ignoré la ropa tirada y cogí otra muda, más civil. Un vestido adornado con flores, sin bolsillos y que no dejaba demasiado movimientos a las piernas, completamente disfuncional para pelear. <br />
<br />
Cogí mi horno de lava e improvisé alguna receta. Cualquier cosa para quitar de mi mente el discurso de Datsue y funcionó. Entré a la rutina de cabeza y sin frenos. Volví a repartir y volví a casa. Decidí hacer algo de limpieza ya que tampoco tenía más ingredientes y me fui a dormir temprano, había sido un día largo. <br />
<br />
<span style="font-size: 24px;"><span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡¿SERÉIS MI ESPADA?!</span></span><br />
<br />
Salté de la cama. ¿Qué demonios había sido eso? La voz se había oído clara en mis oidos. Más incluso que cuando estaba en el discurso. Miré alrededor. Estaba oscuro, muy oscuro, no podía ser más tarde de medianoche. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">¿Datsue?</span> — llamé con la firme esperanza de que no contestase.<br />
<br />
Y no contestó. Negué con la cabeza, debía de ser mi imaginación. Me dispuse a volver a tumbarme en la cama... pero miré bajo la misma por si acaso. No, no había ningún Uzukage bajo ésta. Suspiré. Un sueño. Eso había sido todo. ¿O tal vez su sello de comunicación? No podía ser. Solo había tenido uno con Eri y se había desvanecido hace meses ya. Estuve a punto de encender una luz y mirarme bien el cuerpo, pero no podía ser. Tampoco tenía sentido que se dedicase a repetir esa frase a las tantas. Retazos de un sueño, nada más.<br />
<br />
Me tumbé y me relajé, como siempre, mi rutina incluía sueños ininterrumpidos. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Nuestros sueños y nuestras esperanzas depositadas en los farolillos flotantes del Año Nuevo que se avecina, ¡nada de eso importará si Kurama termina reinando!</span><br />
<br />
Abrí los ojos pero no me moví. Estaba pasando. Lo oía perfectamente, como si lo tuviese delante. Sus palabras realmente se habían grabado. Cada vez que cerraba los ojos, lo oía. ¿Era esto una tortura? ¿El karma? ¿Un fuinjutsu? ¿Un genjutsu? Datsue no había activado el sharingan, no me había ni mirado. No podía ser. Era solo su discurso, sus palabras calando en mí. Porque sabía que tenía razón. Sabía que podía y debía pelear. Pero... Pero ¿y si volvía a huir? ¿Y si huía en el momento más importante? ¿Y si esta vez moría Datsue por su culpa? ¿Y si volvía  dejar cientos de personas a su suerte? Yo no era una kunoichi. No soy una kunoichi. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Yo, Uchiha Datsue, Hijo del Desierto y Rokudaime Uzukage, bajo la atenta mirada de Sarutobi Hanabi y de Uzumaki Shiona allá en el cielo, en el día de mi nombramiento, os prometo una sola cosa: ¡SERÉ VUESTRO ESCUDO!</span><br />
<br />
¿Cómo podía afirmar eso? Shiona... estaba muerta por proteger la villa. ¿Acabaría Datsue igual? Muriendo por la villa. Muriendo por mi. Por mi que no era capaz ni de intentarlo. Apreté los dientes y me llevé las manos a los oídos, algo se removía dentro de mí. Todo lo que había enterrado estos meses. No quería oír más. No quería saber más. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»¡Pero sería un necio si pensase que puedo ganar esta batalla solo! ¡Os necesito! ¡A todos vosotros! A los que creen en mí y a los que no, en el día de mi nombramiento, os pregunto una sola cosa: ¡¿seréis mi espada?!</span> <br />
<br />
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no. Cerré los ojos con fuerza, apreté más mis orejas, aún sabiendo que no iban a detener la voz de Datsue. Podía huir de Ryu, podía huir de Ren, podía huir de mis responsabilidades, de mis miedos, de mis recuerdos, de mis amigos, de mi bandana, de mis cartas, de mis habilidades, de mis posibilidades. Pero... al final todo acaba volviendo. Sonreí de forma lamentable, viendo la ironia. Mi huida era como una goma elastica, estiraba y estiraba hasta que se suelta y te da en toda la cara. <br />
<br />
Mi estomago revuelto decidió subir por mi garganta y salté de la cama directa al baño. Ahí venía... y no hablaba del vomito. <br />
<br />
Las imagenes se sucedieron en flashes, Ryu aplastando la cabeza de uno de los guardias, Ryu acercandose, Ren herida, Ranko quedandose atrás.<br />
<br />
— <span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¡Sácala! Yo debo sacar a alguien también. Intentaré retrasarlo. ¡Corre!</span><br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">No...</span><br />
<br />
Aguanto el vomito, aguanto las lagrimas, aguanto todo lo que puedo dentro. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Todos sabemos desde hace tiempo del peligro que hay ahí afuera! ¡De a lo que nos enfrentamos!</span><br />
<br />
Y entonces, el momento de la verdad, el momento en que volví a ayudar a Ranko. El momento en que decidí huir. Nada había cambiado desde ese momento. Ranko podría haber muerto. Cientos de personas lo hicieron. Y yo no hice nada. <br />
<br />
<span style="opacity: 0.65">— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Te... ¿T-Te quedarás aquí conmigo?... </span></span><br />
<br />
Me doblé sobre el retrete y vomité. Los ojos me ardían. Lo que salía de mi estomago era poco más que fluidos estomacales, no había probado bocado en todo el día. Las lágrimas me quemaban más que el acido en mi garganta. Seguí vomitando durante varios segundos. La boca me salivaba más de la cuenta y la saliva sabía a hierro. Y las lágrimas seguían quemandome más que ningún acido. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Lo siento... lo siento... lo siento... lo siento... lo siento...</span> — estaba completamente destruida. <br />
<br />
La rutina se había roto. Lo único que me separaba de la verdad. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Hemos recorrido un largo camino, todos nosotros. Hay heridas que todavía están cicatrizando. Quizá algunas nunca terminen de hacerlo. Y, aún así, nos hemos levantado.</span><br />
<br />
Me levanté del suelo, soltando el retrete y acercandome al grifo para quitarme el sabor de la boca. <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Y, aún así, nos hemos levantado.</span><br />
<br />
A pesar de estar en mi peor momento, el mareo, la falta de fuerzas y el sabor a hierro en mi boca, mi mente estaba increiblemente nitida. A cada paso que daba oía una palabra, cada vez a más volumen. <br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Pero sería un necio si pensase que puedo ganar esta batalla solo! ¡Os necesito! ¡A todos vosotros! A los que creen en mí y a los que no, en el día de mi nombramiento, os pregunto una sola cosa: ¡¿seréis mi espada?!</span><br />
<br />
Mis preocupaciones, mi pasado... se disolvían en el infinito mar de carisma que eran las palabras de Datsue. Había conseguido retrasar lo inevitable, casi durante un día entero. Había puesto mi salud en riesgo intentando huir de la llamada de mi kage. Pero sus palabras, su convicción penetraba más hondo que cualquier barrera que yo pudiese crear. <br />
<br />
Abrí el cajón, apenas manteniendome de pie frente al mueble. Ahí estaba. El simbolo de la espiral, tan brillante como el día que la guardé. Ver el simbolo hizo resonar de nuevo las palabras de mi kage.<br />
<br />
<div align="center">»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color"><span style="font-family: chiller;"><span style="font-size: 90px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡SERÉIS MI ESPADA!?</span></span></span></span></div>
<br />
Pareció resonar por toda la casa, a pesar de estar solo en mi cabeza. Tal vez era la desnutrición, el trauma, una mezcla de ambas y la falta de sueño. Recogí la bandana con ambas manos y la coloqué en mi frente, haciendo el nudo en el más riguroso silencio.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Las monedas del destino]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-las-monedas-del-destino</link>
			<pubDate>Thu, 16 Dec 2021 01:06:31 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1206">Senju Hayato</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-las-monedas-del-destino</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: 12px;"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: cyan;" class="mycode_color">Invierno</span> del 220</div></span><br />
<br />
<br />
La mañana de invierno sucumbía a un sol extraordinariamente intenso, dando un suspiro a tanto frío infernal. Sería media mañana, o mediodía, pues el sol se mantenía en lo más alto del infinito azul. Las calles de la aldea portaban un intenso fluir de aldeanos, que obviamente aprovechaban ese buen tiempo. Algunos aprovechaban para hacer deporte al aire libre, otros gastaban el tiempo en sus hobbies y otros muchos lo fulminaban simplemente sin hacer nada.<br />
<br />
¿Por qué no?<br />
<br />
En uno de los parques más centrales, concretamente uno situado un poco al este, Hayato tomaba un poco el aire. Llevaba varios días de trabajos absurdos en baños, retretes e incluso ordenando armarios. Necesitaba un pequeño respiro, y como muchos otros, aprovechaba el sol. El Senju descansaba en un banquillo, observando como en una fuente no muy lejana varios chicos —posiblemente de su edad— jugaban con monedas a un juego peculiar, ese que consistía en lanzar una moneda rodando hasta una pared intentando quedar lo más cerca de ésta.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —chasqueó la lengua, quejándose de no poder jugar.<br />
<br />
Habían varias razones por las cuales el chico no podía; el Senju era bastante repudiado en Uzu por su mala fama, no se juega con el dinero, y por último —pero no menos importante— NO se juega con el dinero. Había posibilidades de ganar, pero también las había de perder. Y perder monedas en un juego tan absurdo debía ser de lo más lamentable, ¿no?.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: 12px;"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: cyan;" class="mycode_color">Invierno</span> del 220</div></span><br />
<br />
<br />
La mañana de invierno sucumbía a un sol extraordinariamente intenso, dando un suspiro a tanto frío infernal. Sería media mañana, o mediodía, pues el sol se mantenía en lo más alto del infinito azul. Las calles de la aldea portaban un intenso fluir de aldeanos, que obviamente aprovechaban ese buen tiempo. Algunos aprovechaban para hacer deporte al aire libre, otros gastaban el tiempo en sus hobbies y otros muchos lo fulminaban simplemente sin hacer nada.<br />
<br />
¿Por qué no?<br />
<br />
En uno de los parques más centrales, concretamente uno situado un poco al este, Hayato tomaba un poco el aire. Llevaba varios días de trabajos absurdos en baños, retretes e incluso ordenando armarios. Necesitaba un pequeño respiro, y como muchos otros, aprovechaba el sol. El Senju descansaba en un banquillo, observando como en una fuente no muy lejana varios chicos —posiblemente de su edad— jugaban con monedas a un juego peculiar, ese que consistía en lanzar una moneda rodando hasta una pared intentando quedar lo más cerca de ésta.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —chasqueó la lengua, quejándose de no poder jugar.<br />
<br />
Habían varias razones por las cuales el chico no podía; el Senju era bastante repudiado en Uzu por su mala fama, no se juega con el dinero, y por último —pero no menos importante— NO se juega con el dinero. Había posibilidades de ganar, pero también las había de perder. Y perder monedas en un juego tan absurdo debía ser de lo más lamentable, ¿no?.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Romance a la antigua]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-romance-a-la-antigua</link>
			<pubDate>Mon, 30 Aug 2021 21:56:00 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1190">Hachi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-romance-a-la-antigua</guid>
			<description><![CDATA[Mis ojos miraban al frente, pero tan solo reaccionaban a los movimientos del entorno. Personas sin rostro deambulaban, al igual que yo, para atender sus deberes o, al menos, sus necesidades. Mi conciencia tan solo estaba presente para evitar los  obstáculos, mas mi mente, encimismada, enlistaba las cosas del refrigerador, buscaba si había alguna bombilla fundida en la casa que no hubiera atendido o había algo que había dejado pasar. En mi mejilla siento aun fresca la caricia de despedida de mi madre, la veo sonriéndome con cariño, pero no puedo evitar sentir su ahogo por la vida, la oscuridad en sus ojos es cada vez más profunda, más extensa y la va tirando a una muerte en vida. <br />
<br />
Me detengo en seco cuando al mirar hacia arriba leo la calle de la intesección, me había pasado, estaba tan absorto que se me había olvidado revisar las calles para no perderme. Vuelvo unos cuantos pasos para atrás, ahí estaba el nombre de la intersección donde esperaría a mi compañero. Mi mente viaja medio día en el pasado al momento en el que entregaba el reporte de mi anterior asignación y me entregaban los parámetros de la nueva.<br />
<br />
"Hachi, el día de mañana te unirás a Kagetora Rengoku en ayudar al señor Samidare en los preparativos de su cincuenta y dos aniversario de bodas. Ya ha mandado a hacer la comida, el pastel y los regalos, solo falta que pasen por ellos y los lleven a su hogar, donde serán sus meseros durante la tarde. El señor Samidare es un ejemplar hombre de sociedad, honorable y honesto; su esposa también y son importantes personas tanto por su honorabilidad como por su edad, deben tratarlos como lo que son. Encuéntrate con Kagetora en..."<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">─Central y Tercera.</span><br />
<br />
Digo en voz alta mientras leo los señalamientos perpendiculares en un poste. Una gruesa nube cubre el sol, el manchado móvil del cielo proyecta sus sombras viajeras a través de la urbe, dejando que un frío aire corra a través del lugar, el aire no tiene ese peculiar aroma a preticor que delata la lluvia por venir, me siento aliviado. Aspiro profundo comienzo a buscar en los alrededores a alguna persona con una placa como la que llevo en la frente, algún indicio de mi posible compañero cuyo rostro aun no conozco.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Mis ojos miraban al frente, pero tan solo reaccionaban a los movimientos del entorno. Personas sin rostro deambulaban, al igual que yo, para atender sus deberes o, al menos, sus necesidades. Mi conciencia tan solo estaba presente para evitar los  obstáculos, mas mi mente, encimismada, enlistaba las cosas del refrigerador, buscaba si había alguna bombilla fundida en la casa que no hubiera atendido o había algo que había dejado pasar. En mi mejilla siento aun fresca la caricia de despedida de mi madre, la veo sonriéndome con cariño, pero no puedo evitar sentir su ahogo por la vida, la oscuridad en sus ojos es cada vez más profunda, más extensa y la va tirando a una muerte en vida. <br />
<br />
Me detengo en seco cuando al mirar hacia arriba leo la calle de la intesección, me había pasado, estaba tan absorto que se me había olvidado revisar las calles para no perderme. Vuelvo unos cuantos pasos para atrás, ahí estaba el nombre de la intersección donde esperaría a mi compañero. Mi mente viaja medio día en el pasado al momento en el que entregaba el reporte de mi anterior asignación y me entregaban los parámetros de la nueva.<br />
<br />
"Hachi, el día de mañana te unirás a Kagetora Rengoku en ayudar al señor Samidare en los preparativos de su cincuenta y dos aniversario de bodas. Ya ha mandado a hacer la comida, el pastel y los regalos, solo falta que pasen por ellos y los lleven a su hogar, donde serán sus meseros durante la tarde. El señor Samidare es un ejemplar hombre de sociedad, honorable y honesto; su esposa también y son importantes personas tanto por su honorabilidad como por su edad, deben tratarlos como lo que son. Encuéntrate con Kagetora en..."<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">─Central y Tercera.</span><br />
<br />
Digo en voz alta mientras leo los señalamientos perpendiculares en un poste. Una gruesa nube cubre el sol, el manchado móvil del cielo proyecta sus sombras viajeras a través de la urbe, dejando que un frío aire corra a través del lugar, el aire no tiene ese peculiar aroma a preticor que delata la lluvia por venir, me siento aliviado. Aspiro profundo comienzo a buscar en los alrededores a alguna persona con una placa como la que llevo en la frente, algún indicio de mi posible compañero cuyo rostro aun no conozco.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) Corte de suministros]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-corte-de-suministros</link>
			<pubDate>Tue, 24 Aug 2021 13:58:09 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=997">Uchiha Natsu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-corte-de-suministros</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El sol volvió a salir por las costas del Remolino y abrazaba a sus habitantes con aquel suave manto que calentaba la piel de la gente entre el frío del invierno. Para Uchiha Natsu aquellos primeros días eran especiales a la vez que extraños, una de esas sensaciones que no eran fáciles de describir. Recientemente había sido graduado en la academia de Uzushiogakure y había obtenido su nuevo rango ninja como gennin de la aldea que le vio crecer con aquel especial obsequio que fue su bandana ninja.<br />
<br />
Aquel día se encontraba entre las calles de la aldea, a primera hora viendo a los negocios y los locales como iban abriendo sus puertas para empezar la jornada, orgulloso y reluciente con su bandana anudada en la frente y una sonrisa boba de esas de oreja a oreja. Irradiaba felicidad por los cuatro costados. Tanto fue así que que acudió a unos de esos locales que se situaban cerca del jardín de los cerezos. Era un lugar pequeño pero de esos que desprendían un sabor artesanal por todos los rincones. 'A la porra' rezaba en el cartel identificativo. Allí compré unos pocos churros que iba a disfrutar de desayuno.<br />
<br />
<span style="color: turquoise; font-style: italic;">«Igual debería ponerme a trabajar en serio»</span> me decía para mis adentros mientras degustaba aquel dulce capricho.<br />
<br />
No me refería al entrenamiento, eso seguía haciéndolo. No. Más bien a trabajar para la aldea, la que ahora mismo era mi sustento económico y por la que tenía que empezar a dar todo lo que había recibido y sacar una sonrisa a mis padres, allí donde estuviesen. Además... el alquiler social, aunque barato no se pagaba solo. </span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El sol volvió a salir por las costas del Remolino y abrazaba a sus habitantes con aquel suave manto que calentaba la piel de la gente entre el frío del invierno. Para Uchiha Natsu aquellos primeros días eran especiales a la vez que extraños, una de esas sensaciones que no eran fáciles de describir. Recientemente había sido graduado en la academia de Uzushiogakure y había obtenido su nuevo rango ninja como gennin de la aldea que le vio crecer con aquel especial obsequio que fue su bandana ninja.<br />
<br />
Aquel día se encontraba entre las calles de la aldea, a primera hora viendo a los negocios y los locales como iban abriendo sus puertas para empezar la jornada, orgulloso y reluciente con su bandana anudada en la frente y una sonrisa boba de esas de oreja a oreja. Irradiaba felicidad por los cuatro costados. Tanto fue así que que acudió a unos de esos locales que se situaban cerca del jardín de los cerezos. Era un lugar pequeño pero de esos que desprendían un sabor artesanal por todos los rincones. 'A la porra' rezaba en el cartel identificativo. Allí compré unos pocos churros que iba a disfrutar de desayuno.<br />
<br />
<span style="color: turquoise; font-style: italic;">«Igual debería ponerme a trabajar en serio»</span> me decía para mis adentros mientras degustaba aquel dulce capricho.<br />
<br />
No me refería al entrenamiento, eso seguía haciéndolo. No. Más bien a trabajar para la aldea, la que ahora mismo era mi sustento económico y por la que tenía que empezar a dar todo lo que había recibido y sacar una sonrisa a mis padres, allí donde estuviesen. Además... el alquiler social, aunque barato no se pagaba solo. </span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[D] A luces]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-a-luces</link>
			<pubDate>Mon, 23 Aug 2021 21:45:47 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1190">Hachi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-a-luces</guid>
			<description><![CDATA[Un nudo detrás de la cabeza era el único soporte que necesitaba mi bandera para quedar en su lugar. Pesa, aun no me acostumbro a ella y la gruesa tela a la que se encuentra remachada me protege del contacto directo con aquel frío metal. Pesa, pero pesa más por su significado, un poder más allá de solo portar una placa metálica, un deber que me obliga y me supera al examinar mi reflejo, con la escasa luz que anuncia la cercanía del amanecer. Me miro y las palabras de mi madre, dichas hace semanas, resuenan en mi cabeza, "no eres un ninja", me repite con amargura en el rostro, amargura que me expresan lástima, pero callan algo más, algo que desconozco pero que no presionaré por saber, no intentaré convencerla con lógica, no, lo haré con acciones. <br />
<br />
Cruzo el portal de la habitación, miro mi tendido a lado de la cama donde mi madre descansa, habrá pasado tal vez una hora desde que concilió el sueño y verla así, tranquila, reconforta mi corazón. Me acerco e intento besarle la frente con la suavidad de un pétalo, apenas una hoja cayendo, pero su mano me alcanza antes de separarme y roza mi mejilla. <br />
<br />
─Que te vaya bien en esta tu primera misión.<br />
<br />
Apenas puede verme a través de sus muy entrecerrados ojos y me sonríe con tanto cariño que siento derretirme. Solo logro asentir, ella bendice mi salir con una oración murmurada que ni logro entender y viéndola otra vez caer rendida a los sueños salgo de ahí. <br />
<br />
Cierro la puerta del apartamento tras de mí, escucho el mecanismo de cierre hacer su función y la llave del mismo la meto entre mi bandana y su tela, ahí donde el agarre es tan duro que siento que será imposible de sacar cuando quiera volver. Elevo la mirada al cielo, está aclarando, pero mi mente está recapacitando en la misión que viene, limpiar una tienda de antigüedades, debo verme en una calle con quien será mi compañero, un tal Matsuda Shinta, un extraño que seguramente alguna vez vi en la academia, pues somos de la misma generación, pero que mi memoria no recuerda por no haber hecho un solo amigo. Reviso mi indumentaria, el portaobjetos con kunais en mi pierna izquierda, la bandera que aparta mis cabellos de mi rostro y comienzo el andar por esas calles, calles que comienzan a volverse familiares tras un año de recorrerlos, un año llevo ya en este lugar y no puedo evitarme sentir tan extraño. <br />
<br />
Llego a la avenida donde deberemos vernos, me detengo un momento a observar el nombre, a veces confundo algunos caracteres, quiero estar seguro si es y entonces veo un rayo de sol tocar el poste, iluminándome a través de la apertura entre dos altos edificios, un supuesto llamado divino a marcar el lugar indicado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un nudo detrás de la cabeza era el único soporte que necesitaba mi bandera para quedar en su lugar. Pesa, aun no me acostumbro a ella y la gruesa tela a la que se encuentra remachada me protege del contacto directo con aquel frío metal. Pesa, pero pesa más por su significado, un poder más allá de solo portar una placa metálica, un deber que me obliga y me supera al examinar mi reflejo, con la escasa luz que anuncia la cercanía del amanecer. Me miro y las palabras de mi madre, dichas hace semanas, resuenan en mi cabeza, "no eres un ninja", me repite con amargura en el rostro, amargura que me expresan lástima, pero callan algo más, algo que desconozco pero que no presionaré por saber, no intentaré convencerla con lógica, no, lo haré con acciones. <br />
<br />
Cruzo el portal de la habitación, miro mi tendido a lado de la cama donde mi madre descansa, habrá pasado tal vez una hora desde que concilió el sueño y verla así, tranquila, reconforta mi corazón. Me acerco e intento besarle la frente con la suavidad de un pétalo, apenas una hoja cayendo, pero su mano me alcanza antes de separarme y roza mi mejilla. <br />
<br />
─Que te vaya bien en esta tu primera misión.<br />
<br />
Apenas puede verme a través de sus muy entrecerrados ojos y me sonríe con tanto cariño que siento derretirme. Solo logro asentir, ella bendice mi salir con una oración murmurada que ni logro entender y viéndola otra vez caer rendida a los sueños salgo de ahí. <br />
<br />
Cierro la puerta del apartamento tras de mí, escucho el mecanismo de cierre hacer su función y la llave del mismo la meto entre mi bandana y su tela, ahí donde el agarre es tan duro que siento que será imposible de sacar cuando quiera volver. Elevo la mirada al cielo, está aclarando, pero mi mente está recapacitando en la misión que viene, limpiar una tienda de antigüedades, debo verme en una calle con quien será mi compañero, un tal Matsuda Shinta, un extraño que seguramente alguna vez vi en la academia, pues somos de la misma generación, pero que mi memoria no recuerda por no haber hecho un solo amigo. Reviso mi indumentaria, el portaobjetos con kunais en mi pierna izquierda, la bandera que aparta mis cabellos de mi rostro y comienzo el andar por esas calles, calles que comienzan a volverse familiares tras un año de recorrerlos, un año llevo ya en este lugar y no puedo evitarme sentir tan extraño. <br />
<br />
Llego a la avenida donde deberemos vernos, me detengo un momento a observar el nombre, a veces confundo algunos caracteres, quiero estar seguro si es y entonces veo un rayo de sol tocar el poste, iluminándome a través de la apertura entre dos altos edificios, un supuesto llamado divino a marcar el lugar indicado.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La paz en la Espiral]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-paz-en-la-espiral</link>
			<pubDate>Sat, 10 Jul 2021 12:26:05 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-paz-en-la-espiral</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Cubro este espacio con hueco de nuevos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Había pasado algún tiempo de su gran misión junto a Hanabi, Reiji y Datsue. Y aunque se había proclamado la República de la Espiral, algo en su interior la inquietaba sin saber todavía cómo se lo habían tomado las demás aldeas. Sin embargo, en aquellos momentos le preocupaba otra cosa: la extraña inundación de su piso, quedando inutilizado por completo.<br />
<br />
Pese a sus intentos por recuperarlo, su propio casero le había dicho que lo mejor era que desalojase el lugar por mantenimiento, así que allí se encontraba ella, con varias cajas con sus pertenencias y ningún lugar a dónde ir.<br />
<br />
¿La podrían acoger Reiji, o Datsue? Descartado, cada uno tenía su vida hecha. ¿Con su hermano? Demasiado dolor de cabeza acumulado por sus tonterías. Hotaru era una opción, y su madre, pero la libertad de vivir sola había sido un privilegio del cual ahora no quería desprenderse.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Y ahora qué hago...</span> —se preguntó en voz alta, sentándose sobre una de sus maletas que recogían parte de su ropa. Aquél día era caluroso de por sí, por eso llevaba puesto un vestido corto con motivos florales que hacían juego con el coletero que recogía su cabello, algo largo por su descuido. Debería cortarlo. <br />
<br />
Miró su montón de objetos personales: tres cajas, dos maletas y unas cuatro mochilas era todo lo que tenía. Viéndolo así, ni parecía que hubiera vivido por cuatro o cinco años en aquella vivienda. Tampoco tenía nada más allá que lo esencial. ¿Acaso estaba destinada a eso?<br />
<br />
Con un sonoro suspiro, se levantó y comenzó a cargar sus cosas. Dirección: todavía no lo sabía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Cubro este espacio con hueco de nuevos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Había pasado algún tiempo de su gran misión junto a Hanabi, Reiji y Datsue. Y aunque se había proclamado la República de la Espiral, algo en su interior la inquietaba sin saber todavía cómo se lo habían tomado las demás aldeas. Sin embargo, en aquellos momentos le preocupaba otra cosa: la extraña inundación de su piso, quedando inutilizado por completo.<br />
<br />
Pese a sus intentos por recuperarlo, su propio casero le había dicho que lo mejor era que desalojase el lugar por mantenimiento, así que allí se encontraba ella, con varias cajas con sus pertenencias y ningún lugar a dónde ir.<br />
<br />
¿La podrían acoger Reiji, o Datsue? Descartado, cada uno tenía su vida hecha. ¿Con su hermano? Demasiado dolor de cabeza acumulado por sus tonterías. Hotaru era una opción, y su madre, pero la libertad de vivir sola había sido un privilegio del cual ahora no quería desprenderse.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Y ahora qué hago...</span> —se preguntó en voz alta, sentándose sobre una de sus maletas que recogían parte de su ropa. Aquél día era caluroso de por sí, por eso llevaba puesto un vestido corto con motivos florales que hacían juego con el coletero que recogía su cabello, algo largo por su descuido. Debería cortarlo. <br />
<br />
Miró su montón de objetos personales: tres cajas, dos maletas y unas cuatro mochilas era todo lo que tenía. Viéndolo así, ni parecía que hubiera vivido por cuatro o cinco años en aquella vivienda. Tampoco tenía nada más allá que lo esencial. ¿Acaso estaba destinada a eso?<br />
<br />
Con un sonoro suspiro, se levantó y comenzó a cargar sus cosas. Dirección: todavía no lo sabía.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un combate a muerte]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-combate-a-muerte</link>
			<pubDate>Thu, 11 Mar 2021 22:28:19 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-combate-a-muerte</guid>
			<description><![CDATA[Aparentemente era un día normal. No llovía, pero estaba nublado. Soplaba el viento, pero no era especialmente gélido. Un día más de invierno en Uzushiogakure no Sato, vaya. Claro que, últimamente, lo normal en Uzushiogakure eran las desgracias, las invasiones y los atentados. <br />
<br />
Aquel parecía ser un día de esos. Un día que podía entrar perfectamente dentro de la nueva <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">normalidad</span>. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Vas a lamentarlo, Sarutobi Saori!</span> —rugió Datsue, fuera de sí—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. ¡Vas a lamentarlo mucho! ¡¡¡Gōkakyū no Jutsu!!!</span><br />
<br />
Y de sus labios surgió la llamarada de fuego más poderosa que fue capaz de invocar. El tremendo lanzallamas recortó la distancia que les separaba impactando —o tratando de hacerlo, al menos— en el joven Sarutobi, colisionando con la valla que tenía tras él e incendiando el césped de atrás. El fuego se movió rápidamente hacia la vivienda familiar de madera y tejas rojas, devorándolo a una velocidad asombrosa. <br />
<br />
Se oyeron gritos de auxilio. Gente corriendo despavorida. Personas que desde sus casas trataban de contactar con el Uzukage vía telefónica. Otras corriendo directamente al edificio del Uzukage para pedir ayuda. <br />
<br />
Todo se había vuelto un auténtico caos. <br />
<br />
<br />
<div align="center">  • • •</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 13px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Quince minutos antes…</span></span></div>
<br />
Uchiha Datsue paseaba por las calles de la Villa con tranquilidad, totalmente desconocedor de lo que estaba a punto de suceder. Era un día normal, típica tarde de invierno en Uzushiogakure no Sato. El sol estaba oculto tras las nubes, pero no hacía especialmente frío. Un día sin más, un día anodino. Un día de esos que ya se echaban de menos en aquella villa. <br />
<br />
Vestido con su habitual chaqueta oscura, camisa blanca y peinado de trenzas, Datsue se dirigía a la plaza para hacer unas compras. No obstante, en una calle estrecha, situada entre dos casas con tejas rojas, se cruzó con un joven. No había intercambiado una palabra con él en su vida, pero, aún así, reconoció su rostro. Lo había visto en algún sitio. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Hola! Oye, me suenas de algo… ¿Cómo te llamabas?</span> —soltó, quizá demasiado abrupto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aparentemente era un día normal. No llovía, pero estaba nublado. Soplaba el viento, pero no era especialmente gélido. Un día más de invierno en Uzushiogakure no Sato, vaya. Claro que, últimamente, lo normal en Uzushiogakure eran las desgracias, las invasiones y los atentados. <br />
<br />
Aquel parecía ser un día de esos. Un día que podía entrar perfectamente dentro de la nueva <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">normalidad</span>. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Vas a lamentarlo, Sarutobi Saori!</span> —rugió Datsue, fuera de sí—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. ¡Vas a lamentarlo mucho! ¡¡¡Gōkakyū no Jutsu!!!</span><br />
<br />
Y de sus labios surgió la llamarada de fuego más poderosa que fue capaz de invocar. El tremendo lanzallamas recortó la distancia que les separaba impactando —o tratando de hacerlo, al menos— en el joven Sarutobi, colisionando con la valla que tenía tras él e incendiando el césped de atrás. El fuego se movió rápidamente hacia la vivienda familiar de madera y tejas rojas, devorándolo a una velocidad asombrosa. <br />
<br />
Se oyeron gritos de auxilio. Gente corriendo despavorida. Personas que desde sus casas trataban de contactar con el Uzukage vía telefónica. Otras corriendo directamente al edificio del Uzukage para pedir ayuda. <br />
<br />
Todo se había vuelto un auténtico caos. <br />
<br />
<br />
<div align="center">  • • •</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 13px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Quince minutos antes…</span></span></div>
<br />
Uchiha Datsue paseaba por las calles de la Villa con tranquilidad, totalmente desconocedor de lo que estaba a punto de suceder. Era un día normal, típica tarde de invierno en Uzushiogakure no Sato. El sol estaba oculto tras las nubes, pero no hacía especialmente frío. Un día sin más, un día anodino. Un día de esos que ya se echaban de menos en aquella villa. <br />
<br />
Vestido con su habitual chaqueta oscura, camisa blanca y peinado de trenzas, Datsue se dirigía a la plaza para hacer unas compras. No obstante, en una calle estrecha, situada entre dos casas con tejas rojas, se cruzó con un joven. No había intercambiado una palabra con él en su vida, pero, aún así, reconoció su rostro. Lo había visto en algún sitio. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Hola! Oye, me suenas de algo… ¿Cómo te llamabas?</span> —soltó, quizá demasiado abrupto.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) La Flor Irydina]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-la-flor-irydina</link>
			<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 16:07:46 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1126">Uchiha Tadashi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-la-flor-irydina</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">—————————————————<br />
Día del Fuego, Viento Gris  del año 220<br />
Uzushiogakure no Sato<br />
2:10 pm<br />
—————————————————</div>
<br />
—La paciente no muestra señas de mejora en estos últimos días —dijo el doctor Yakumo mientras sostenía una tabla con el historial médico de Chiase.<br />
<br />
—Sin el tratamiento adecuado será muy difícil que logre salir de la enfermedad por su propia cuenta —contestó la enfermera a su lado.<br />
<br />
—¿Alguna noticia de las oficinas de misiones de la aldea? —preguntó Yakumo.<br />
<br />
La enfermera negó con su cabeza y bajó la mirada.<br />
<br />
—Recién hemos hecho la solicitud a primera hora de la mañana, supongo que debemos ser pacientes y rogar que encuentren la flor lo antes posible —respondió al doctor.<br />
<br />
<div align="center">***</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">2:15 pm </div>
<br />
«Vaya misión, tener que entregar misiones a mis compañeros genin», pensaba el pequeño Koma mientras recorría las calles de Uzushiogakure.<br />
<br />
Koma se trataba de un genin el cual no había destacado mucho en sus días de la academia, a duras penas había logrado pasar el examen de aprobación con mucho esfuerzo y desde entonces, se limitaba a recibir misiones de mensajería rápida y de poca relevancia para la aldea. El genin carecía de un cuerpo típico de un ninja, llegando a ser confundido a menudo como un integrante del clan Akimichi, lo cual odiaba con toda su alma. Contaba con un cabello corto y negro y vestimenta muy típica de su villa.<br />
<br />
«Veamos la siguiente carta es para…», se detuvo para leer el destinatario «¡Tashiro Dosan!», se sorprendió al leer el nombre de un antiguo compañero de la academia.<br />
<br />
—El vago de Dosan —murmuró.<br />
<br />
Lo recordaba cómo alguien con excelentes habilidades pero un poco perezoso para esforzarse. Para Koma, el chico pudo haber sido el mejor de su clase, sin embargo, su falta de seriedad en los estudios le impidió destacarse como se lo merecía.<br />
<br />
Koma detalló un poco más la carta sin embargo no pudo encontrar más información impresa en ella, salvo su dirección.<br />
<br />
«Espero que esté en su casa ahora mismo», pensó.<br />
<br />
De no encontrarlo en su residencia, Koma tendría que empezar a buscar en los alrededores, debía entregar esa misión lo más pronto posible, lastimosamente el ninja no era una persona que se destacara en agilidad por lo que las cartas que debían ser entregadas en horas de la mañana, apenas eran entregadas a esa hora de la tarde.<br />
<br />
Así a un ritmo pausado, Koma procedió a dirigirse a la dirección de la carta, la residencia de Dosan.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">—————————————————<br />
Día del Fuego, Viento Gris  del año 220<br />
Uzushiogakure no Sato<br />
2:10 pm<br />
—————————————————</div>
<br />
—La paciente no muestra señas de mejora en estos últimos días —dijo el doctor Yakumo mientras sostenía una tabla con el historial médico de Chiase.<br />
<br />
—Sin el tratamiento adecuado será muy difícil que logre salir de la enfermedad por su propia cuenta —contestó la enfermera a su lado.<br />
<br />
—¿Alguna noticia de las oficinas de misiones de la aldea? —preguntó Yakumo.<br />
<br />
La enfermera negó con su cabeza y bajó la mirada.<br />
<br />
—Recién hemos hecho la solicitud a primera hora de la mañana, supongo que debemos ser pacientes y rogar que encuentren la flor lo antes posible —respondió al doctor.<br />
<br />
<div align="center">***</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">2:15 pm </div>
<br />
«Vaya misión, tener que entregar misiones a mis compañeros genin», pensaba el pequeño Koma mientras recorría las calles de Uzushiogakure.<br />
<br />
Koma se trataba de un genin el cual no había destacado mucho en sus días de la academia, a duras penas había logrado pasar el examen de aprobación con mucho esfuerzo y desde entonces, se limitaba a recibir misiones de mensajería rápida y de poca relevancia para la aldea. El genin carecía de un cuerpo típico de un ninja, llegando a ser confundido a menudo como un integrante del clan Akimichi, lo cual odiaba con toda su alma. Contaba con un cabello corto y negro y vestimenta muy típica de su villa.<br />
<br />
«Veamos la siguiente carta es para…», se detuvo para leer el destinatario «¡Tashiro Dosan!», se sorprendió al leer el nombre de un antiguo compañero de la academia.<br />
<br />
—El vago de Dosan —murmuró.<br />
<br />
Lo recordaba cómo alguien con excelentes habilidades pero un poco perezoso para esforzarse. Para Koma, el chico pudo haber sido el mejor de su clase, sin embargo, su falta de seriedad en los estudios le impidió destacarse como se lo merecía.<br />
<br />
Koma detalló un poco más la carta sin embargo no pudo encontrar más información impresa en ella, salvo su dirección.<br />
<br />
«Espero que esté en su casa ahora mismo», pensó.<br />
<br />
De no encontrarlo en su residencia, Koma tendría que empezar a buscar en los alrededores, debía entregar esa misión lo más pronto posible, lastimosamente el ninja no era una persona que se destacara en agilidad por lo que las cartas que debían ser entregadas en horas de la mañana, apenas eran entregadas a esa hora de la tarde.<br />
<br />
Así a un ritmo pausado, Koma procedió a dirigirse a la dirección de la carta, la residencia de Dosan.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Mía no es]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-mia-no-es</link>
			<pubDate>Mon, 01 Feb 2021 15:06:00 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1121">Tashiro Dosan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-mia-no-es</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: beige;" class="mycode_color">Te digo que no tiene ningún sentido conservar la nueva trilogía, para mí que la van a sacar del canon.</span><br />
<br />
Decía el médico mientras le extendía el cambio al vendedor del puesto, quien estaba terminando de meter en una bolsa de papel unos vegetales que pretendía usar para preparar el almuerzo.<br />
<br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">Yo solo se que lo que están haciendo con la serie me esta gustando bastante.</span><br />
<br />
Dōsan se limitó a asentir mientras juntaba agarraba la bolsa.<br />
<br />
<span style="color: beige;" class="mycode_color">Solo queda esperar a ver como hacen. ¡Nos estamos viendo!</span><br />
<br />
Se terminó de despedir con una sonrisa en el rostro, correspondida por el verdulero y se empezó a alejar caminando.<br />
<br />
Las getas del muchacho sonaban contra el piso de las calles de Uzushio a cada paso que daba, anunciándose a cualquiera que no tuviese un temita de oído o algo similar. No estaba precisamente lejos de su hogar pero unos minutos caminando tenía que hacer. Dobló en una esquina y a los pocos metros se vio obligado a detenerse.<br />
<br />
Frente a un local cerrado, un bar que no abriría hasta la noche, una impecable y un tanto abultada billetera de cuero se hallaba tirada en el medio de la calle.<br />
<br />
El médico miró el local, miró por donde vino y luego a los costados, tratando de encontrar a alguien que se le pudiese haber caido la billetera en un tiempo próximo pero no veía a nadie<br />
<br />
<span style="color: beige;" class="mycode_color">¿De quien será esto?</span><br />
<br />
No pudo evitar preguntarse sosteniendo la bolsa con una mano y su mentón con otra.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: beige;" class="mycode_color">Te digo que no tiene ningún sentido conservar la nueva trilogía, para mí que la van a sacar del canon.</span><br />
<br />
Decía el médico mientras le extendía el cambio al vendedor del puesto, quien estaba terminando de meter en una bolsa de papel unos vegetales que pretendía usar para preparar el almuerzo.<br />
<br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">Yo solo se que lo que están haciendo con la serie me esta gustando bastante.</span><br />
<br />
Dōsan se limitó a asentir mientras juntaba agarraba la bolsa.<br />
<br />
<span style="color: beige;" class="mycode_color">Solo queda esperar a ver como hacen. ¡Nos estamos viendo!</span><br />
<br />
Se terminó de despedir con una sonrisa en el rostro, correspondida por el verdulero y se empezó a alejar caminando.<br />
<br />
Las getas del muchacho sonaban contra el piso de las calles de Uzushio a cada paso que daba, anunciándose a cualquiera que no tuviese un temita de oído o algo similar. No estaba precisamente lejos de su hogar pero unos minutos caminando tenía que hacer. Dobló en una esquina y a los pocos metros se vio obligado a detenerse.<br />
<br />
Frente a un local cerrado, un bar que no abriría hasta la noche, una impecable y un tanto abultada billetera de cuero se hallaba tirada en el medio de la calle.<br />
<br />
El médico miró el local, miró por donde vino y luego a los costados, tratando de encontrar a alguien que se le pudiese haber caido la billetera en un tiempo próximo pero no veía a nadie<br />
<br />
<span style="color: beige;" class="mycode_color">¿De quien será esto?</span><br />
<br />
No pudo evitar preguntarse sosteniendo la bolsa con una mano y su mentón con otra.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Control de plagas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-control-de-plagas</link>
			<pubDate>Tue, 12 Jan 2021 17:01:52 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=955">Tsukisame Takumi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-control-de-plagas</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta misión con hueco de rol estándar y no cobraré la recompensa de la misma.</div>
    </div>
</div>
<br />
Hacía menos de una semana que había comenzado Despedida, último mes del año, y Takumi disfrutaba tranquilamente de un té de la Pequeña Blanca mientras releía uno de sus varios manuales del arte de las marionetas. La mañana era tranquila y el sol brillaba en el cielo, paliando levemente el frío típico de la temporada invernal, cuando el timbre de su casa sonó. El marionetista agarró su bata y salió a la puerta.<br />
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¿Tsukisame Takumi?</span> —Preguntó un chūnin de largos y rubios cabellos.<br />
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—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Sí, ¿qué se requiere?</span><br />
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—<span style="color: gold;" class="mycode_color">Le ha sido asignada una misión,</span> —Dijo mientras le ofrecía el pergamino. —<span style="color: gold;" class="mycode_color">reúnase con su compañero de misión en el lugar indicado en el pergamino. ¡Adiós!</span><br />
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—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Muchas gracias, iré de inmediato.</span> —Se despidió el kazejin mientras entraba a su hogar para vestirse y prepararse para la misión.<br />
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<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>***</i></div></div>
<br />
Al mismo tiempo pero en un espacio diferente, en la casa del Akimichi, se escucharon unos golpes en la puerta.<br />
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—<span style="color: pink;" class="mycode_color">¿Akimichi Ozuru?</span> —Se escuchó una voz femenina tras los golpes. —<span style="color: pink;" class="mycode_color">Vengo a entregarte una misión que te han asignado a primera hora.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta misión con hueco de rol estándar y no cobraré la recompensa de la misma.</div>
    </div>
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Hacía menos de una semana que había comenzado Despedida, último mes del año, y Takumi disfrutaba tranquilamente de un té de la Pequeña Blanca mientras releía uno de sus varios manuales del arte de las marionetas. La mañana era tranquila y el sol brillaba en el cielo, paliando levemente el frío típico de la temporada invernal, cuando el timbre de su casa sonó. El marionetista agarró su bata y salió a la puerta.<br />
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—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¿Tsukisame Takumi?</span> —Preguntó un chūnin de largos y rubios cabellos.<br />
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—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Sí, ¿qué se requiere?</span><br />
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—<span style="color: gold;" class="mycode_color">Le ha sido asignada una misión,</span> —Dijo mientras le ofrecía el pergamino. —<span style="color: gold;" class="mycode_color">reúnase con su compañero de misión en el lugar indicado en el pergamino. ¡Adiós!</span><br />
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—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Muchas gracias, iré de inmediato.</span> —Se despidió el kazejin mientras entraba a su hogar para vestirse y prepararse para la misión.<br />
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<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>***</i></div></div>
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Al mismo tiempo pero en un espacio diferente, en la casa del Akimichi, se escucharon unos golpes en la puerta.<br />
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—<span style="color: pink;" class="mycode_color">¿Akimichi Ozuru?</span> —Se escuchó una voz femenina tras los golpes. —<span style="color: pink;" class="mycode_color">Vengo a entregarte una misión que te han asignado a primera hora.</span>]]></content:encoded>
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