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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Edificio del Uzukage]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 19:58:37 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Sayônara Bosque, mi nuevo hogar es la Espiral]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-sayonara-bosque-mi-nuevo-hogar-es-la-espiral</link>
			<pubDate>Tue, 21 Mar 2023 09:20:53 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-sayonara-bosque-mi-nuevo-hogar-es-la-espiral</guid>
			<description><![CDATA[Era un día soleado en Uzushiogakure no Sato. Uno de esos días en los que Datsue saldría a correr por la playa, se daría un chapuzón y aprovecharía para broncearse un poco preparándose para la inminente llegada del verano. Pero no, claro que no estaba tomando el sol sobre la arena. Ni refrescándose entre las olas del mar. Mucho menos tomándose un daiquiri de fresa. Desde que era Uzukage, eso había pasado a mejor vida. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Joder. ¿Cuántas visitas más tengo preparadas para hoy, Kiyomi?</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿De tus famosas entrevistas? Diez</span> —Escuchó a Uzumaki Kiyomi decir por el otro lado del teléfono. Apenas dos semanas más tarde, no la volvería a oír. Apenas dos semanas más tarde, Kiyomi fallecería por una Bijūdama de Kurama. Pero eso, claro, no lo sabía Datsue. Sus ojos le otorgaban muchas cosa, pero no la videncia—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Más tres reuniones. Ah, y aún te queda por repartir veinte misiones. Oh, y esta es buena. Oh, sí, lo que acaba de llegar… Bueno, seguramente vaya a tener que moverte la agenda, Datsue. Esto tiene prioridad.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Cómo? ¿Qué ha pasado?</span> —preguntó, preocupado. <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Es mejor que lo veas con tus propios ojos. Te lo mando para arriba.</span><br />
<br />
Datsue colgó el teléfono. Apenas dos minutos más tarde, alguien llamó a la puerta. Dos chūnins de Uzushiogakure entraron por el umbral. Escoltaban a alguien. Y ese alguien era…]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era un día soleado en Uzushiogakure no Sato. Uno de esos días en los que Datsue saldría a correr por la playa, se daría un chapuzón y aprovecharía para broncearse un poco preparándose para la inminente llegada del verano. Pero no, claro que no estaba tomando el sol sobre la arena. Ni refrescándose entre las olas del mar. Mucho menos tomándose un daiquiri de fresa. Desde que era Uzukage, eso había pasado a mejor vida. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Joder. ¿Cuántas visitas más tengo preparadas para hoy, Kiyomi?</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿De tus famosas entrevistas? Diez</span> —Escuchó a Uzumaki Kiyomi decir por el otro lado del teléfono. Apenas dos semanas más tarde, no la volvería a oír. Apenas dos semanas más tarde, Kiyomi fallecería por una Bijūdama de Kurama. Pero eso, claro, no lo sabía Datsue. Sus ojos le otorgaban muchas cosa, pero no la videncia—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Más tres reuniones. Ah, y aún te queda por repartir veinte misiones. Oh, y esta es buena. Oh, sí, lo que acaba de llegar… Bueno, seguramente vaya a tener que moverte la agenda, Datsue. Esto tiene prioridad.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Cómo? ¿Qué ha pasado?</span> —preguntó, preocupado. <br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Es mejor que lo veas con tus propios ojos. Te lo mando para arriba.</span><br />
<br />
Datsue colgó el teléfono. Apenas dos minutos más tarde, alguien llamó a la puerta. Dos chūnins de Uzushiogakure entraron por el umbral. Escoltaban a alguien. Y ese alguien era…]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Cerezos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-cerezos</link>
			<pubDate>Sun, 13 Nov 2022 14:11:02 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1253">Yamikami Yuu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-cerezos</guid>
			<description><![CDATA[El hecho de salir de casa le aterraba y daba algo de ansiedad a Yuu, y barajar el hecho de salir de las puertas de la villa... No tenía palabras para describir cuanto miedo la daba. Pero el Uzukage la inspiró de algún modo para empezar a salir de su cascarón. No esperaba hacer la mayoria de cosas a la primera, ni si quiera de forma mediocre, y eso que sus objetivos estaban bastante bajos. Salir de casa, intentar hacer una rutina de comida algo más saludable... Podía recaer una y otra vez, pero lo importante era volver a levantarse. Si se caía ocho veces, debía levantarse otras nueve.<br />
<br />
Ya llevaba algunos días pudiendo andar por las calles, sin alejarse mucho de su domicilio. Un pensamiento intrusivo la instó a pedir una misión de rango D; no debería ser complicada, seguramente ni saldría de la villa y también le ayudaría a conocer un poco más las calles de su propia aldea. Los cerezos rosados que vio de camino al edificio, llamaron su atención ligeramente. Eran de un color suave, pero eran lo suficientemente llamativos para ella. Simplemente, se le hacía algo raro; era normal ver flores de esos colores, pero un árbol tan grande era realmente sorprendente. Recordó haber leído en un libro que muy al norte, en las zonas más frías, había unos árboles que también se volvían rosados y daban unos pequeños frutos.<br />
<br />
En ese momento, pensó en aquello como una meta a muy largo plazo, que tal vez podría servirle para avanzar hasta conseguir ese objetivo. Algo más animada, y con un rosado rubor en sus mejillas, entró en finalmente en el edificio del máximo exponente de la villa. Estaba nerviosa, miraba a todos lados y jugaba con sus manos ansiosa. Avanzó hasta uno de los mostradores, y visiblemente alterada, se quedó un par de segundos en silencio mirando a la persona que le recibiera.<br />
<br />
— <span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">H-Hola... M-Me llamo Yuu y... M-Me preguntaba si tendrían una misión de rango bajo para una genin como yo</span> — le temblaba ligeramente uno de sus labios, y estaba hecha un manojo de nervios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El hecho de salir de casa le aterraba y daba algo de ansiedad a Yuu, y barajar el hecho de salir de las puertas de la villa... No tenía palabras para describir cuanto miedo la daba. Pero el Uzukage la inspiró de algún modo para empezar a salir de su cascarón. No esperaba hacer la mayoria de cosas a la primera, ni si quiera de forma mediocre, y eso que sus objetivos estaban bastante bajos. Salir de casa, intentar hacer una rutina de comida algo más saludable... Podía recaer una y otra vez, pero lo importante era volver a levantarse. Si se caía ocho veces, debía levantarse otras nueve.<br />
<br />
Ya llevaba algunos días pudiendo andar por las calles, sin alejarse mucho de su domicilio. Un pensamiento intrusivo la instó a pedir una misión de rango D; no debería ser complicada, seguramente ni saldría de la villa y también le ayudaría a conocer un poco más las calles de su propia aldea. Los cerezos rosados que vio de camino al edificio, llamaron su atención ligeramente. Eran de un color suave, pero eran lo suficientemente llamativos para ella. Simplemente, se le hacía algo raro; era normal ver flores de esos colores, pero un árbol tan grande era realmente sorprendente. Recordó haber leído en un libro que muy al norte, en las zonas más frías, había unos árboles que también se volvían rosados y daban unos pequeños frutos.<br />
<br />
En ese momento, pensó en aquello como una meta a muy largo plazo, que tal vez podría servirle para avanzar hasta conseguir ese objetivo. Algo más animada, y con un rosado rubor en sus mejillas, entró en finalmente en el edificio del máximo exponente de la villa. Estaba nerviosa, miraba a todos lados y jugaba con sus manos ansiosa. Avanzó hasta uno de los mostradores, y visiblemente alterada, se quedó un par de segundos en silencio mirando a la persona que le recibiera.<br />
<br />
— <span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">H-Hola... M-Me llamo Yuu y... M-Me preguntaba si tendrían una misión de rango bajo para una genin como yo</span> — le temblaba ligeramente uno de sus labios, y estaba hecha un manojo de nervios.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El escudo, las espadas y los cerezos silvestres]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-escudo-las-espadas-y-los-cerezos-silvestres</link>
			<pubDate>Sun, 23 Jan 2022 20:30:23 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-escudo-las-espadas-y-los-cerezos-silvestres</guid>
			<description><![CDATA[Eran las siete de la madrugada. Datsue lo llamaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">de la madrugada</span>, y no <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">de la mañana</span>, porque lo primero implicaba que era hora de estar en la cama —o de parranda—, pero en ningún caso trabajando. Y no, no importaba que los primeros rayos del sol ya tiñesen el cielo de un azul apagado. <br />
<br />
Contrario a su naturaleza, se hallaba en el despacho con una taza de café humeante. Gajes de ser Uzukage. Tras su nombramiento, no había parado quieto. Demasiadas cosas con las que ponerse al día, demasiadas cosas que atender. Sin embargo, y pese a que podía parecer que no era urgente, Datsue tenía la idea de entrevistarse con todos sus ninjas. Quería conocerlos en persona, uno a uno, verles la cara y mirarles a los ojos. Si iba a liderarlos, y ellos a obedecer sus órdenes, ¿no era importante que al menos se conociesen, aunque fuese brevemente? <br />
<br />
Shukaku se mecía en una hamaca junto a la ventana, medio dormido. Para Datsue, era importante que todos se fuesen acostumbrando a su presencia. A verle. Claro que antes había conseguido la promesa del Padre del Desierto de que se comportaría cívicamente. Esperaba que fuese así. Tenía la esperanza, al menos. <br />
<br />
No tuvieron que esperar demasiado para recibir al primer invitado del día. Un hombre al que ambos conocían muy bien. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">¿A las siete de la mañana, Datsue?</span> —dijo nada más entrar, cerrando la puerta tras él—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. Te lo estás tomando más en serio de lo que pensaba.</span><br />
<br />
La boca de Datsue se curvó como un ōkunai afilado. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Ya me conoces, me gusta sorprender</span> —dijo, haciendo un ademán con la mano para que tomase asiento. <br />
<br />
En su lugar, el invitado se dirigió hacia el gran ventanal, junto a Shukaku, y abrió la cristalera. Se sacó un cigarro y lo encendió con un chasquido de dedos. Tomó una lenta bocanada, y echó el humo hacia el exterior. <br />
<br />
Datsue puso los ojos en blanco. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Sabes que ahora podría <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ordenarte</span> que lo dejases, ¿verdad… Raito-sensei?</span><br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Podrías intentarlo.</span> <br />
<br />
Raito sonrió por su propio comentario, y Shukaku, medio desperezándose, soltó una carcajada ácida. Después Shukaku sacó una pipa y, sin mediar palabra, como si existiese entre ellos un entendimiento tácito, Raito la rellenó con unas hierbas antes de encendérsela. A Datsue siempre le había impresionado lo bien que parecían llevarse esos dos. En parte era un alivio, claro, aunque otra parte de él siempre permanecía en tensión, como si temiese que un mal comentario de uno o un mal gesto de otro lo echase todo por la borda. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Imagino que te estarás preguntando por qué te hice venir a las siete de la madrugada.</span> —Raito no dijo nada, pero su ceja levantándose evidenció que era evidente que sí—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Pues bien, la cosa es que pronto tendré que partir para asistir a una asamblea entre Kages.</span><br />
<br />
Raito echó la ceniza en un cenicero improvisado —su propia taza para el café, imaginaba que ya vacía— y le observó, como intentando leerle la mente. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">No me digas. Y quieres que te acompañe.</span> —Algo debió ver en su expresión, porque cambió de parecer—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. No, no es eso.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">No exactamente</span> —reconoció—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Hanabi me contó que acudía a estas reuniones acompañado de Katsudon. Yui de Shanise. Kintsugi… Bueno, ¿a quién le importa a quien llevase Kintsugi? El caso, que se suele llevar a los ninjas de máxima confianza. A los más fuertes también, como es lógico.</span> <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Pero tú nunca sueles hacer lo más lógico.</span><br />
<br />
Datsue no supo si tomarse eso como un cumplido o una crítica. Conociendo a Raito, probablemente tenía algo de ambas cosas. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Lo que pienso hacer tiene cierta lógica, en verdad. Escucha, acabo de prometer a toda la villa ser su escudo. No puede ser que a la primera que me ausente me lleve a los mejores ninjas conmigo, dejando la aldea todavía más desprotegida. No, necesito a los que más confío aquí, encargándose de que todo vaya bien en mi nombre. Te necesito a ti, Uchiha Raito. Y a Sasaki Reiji. Y a Uzumaki Eri. Os necesito a los tres en la villa hasta mi regreso.</span><br />
<br />
Todavía no había hablado con Reiji ni con Eri, pero ya llegaría el momento. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Y concretamente, Raito, te necesito a ti aquí</span> —agregó, clavando un dedo en la mesa del despacho—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">, haciendo las funciones de Uzukage durante mi ausencia.</span><br />
<br />
Raito suspiró, y sus ojos se perdieron al otro lado de la cristalera, en algún punto de Uzu. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Está bien.</span><br />
<br />
Datsue abrió los ojos, sorprendido. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Pensé que me lo pondrías un poco más difícil.</span> —Sabía bien que Raito no era muy fan de permanecer en los despachos. El papeleo no iba con él. Así que, sin querer tentar a la suerte, cambió el tema de conversación antes de que él cambiase de idea—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Oye, tengo curiosidad. Durante mi discurso en el nombramiento, ¿gritaste que serías mi espada?</span><br />
<br />
Raito dio una rápida calada y contestó antes de echar el humo por la nariz. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Por supuesto que no</span> —Lo dijo de forma tan tajante, como si lo contrario fuese una locura, que más que decepción, despertó indignación en Datsue. Se levantó para protestar, pero Raito apagó el cigarro en la taza y habló primero:—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. Quizá ahora seas mi Kage, Uchiha Datsue. Pero por encima de eso, yo siempre seré tu Sensei. Es mi deber ser tu escudo, no tu espada. Y eso nunca cambiará.</span><br />
<br />
Raito le puso una mano en el hombro: probablemente, la mayor muestra de afecto en toda su vida. Datsue le devolvió el gesto con un abrazo. Por unos instantes, sintió que todo el peso que tenía sobre los hombros se aflojaba. Tuvo que restregarse los ojos —algo debía habérsele metido en ellos, porque le picaban—, antes de retomar la compostura .<br />
<br />
Ambos carraspearon. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Ni siquiera Shiona lo hizo, Datsue.</span> —Datsue hizo un gesto sorprendido. A veces todavía le pasaba eso, se sorprendía, ante la capacidad que tenía Raito para, de alguna forma, leerle la mente. No debía haberle pasado desapercibido que la pregunta de la espada iba más bien encaminada a saber su valoración sobre el discurso, y el hecho de no haber convencido a todo el mundo. Ese hecho no le había dejado dormir en toda la maldita noche—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. Todo el mundo la venera ahora. La idolatra. Pero en su día, ni siquiera ella tenía a todo el mundo satisfecho. Es imposible.</span><br />
<br />
Shukaku, balanceándose en su hamaca, hizo una mueca que dejaba entrever que opinaba distinto. Datsue se imaginó que estaría pensando algo como: <span style="color: white; font-style: italic;">«matas a los que no te quieren, te quedas con los que sí, y asunto resuelto»</span>. Por suerte, no dijo nada, y Raito abrió la puerta del despacho para marcharse. Antes de cerrar la puerta, sin embargo, frunció el ceño y agregó: <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Oye, espero que no te lleves a un cualquiera a la reunión.</span> <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Por supuesto que no! Qué cosas dices, Raito-sensei. Lo tengo más que meditado. No es algo que dejaría al azar. No señor.</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: 11px;"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">Cinco minutos más tarde…</div></span><br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">A ver si lo he entendido</span></span> —dijo Shukaku, frente a la pila de expedientes que le habían acercado al despacho. Expedientes, concretamente, de todos los genins que tenían que visitarle aquel día, con una fotografía, nombre, clan, edad e información tanto académica como personal—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">. Vas a coger una de estas carpetas, al azar. Vas a abrirla… ¿y ese será el ninja que te lleves a la asamblea de Kages?</span></span><br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Hombre, dicho así suena un poco… El caso es que la villa puede prescindir de cualquiera de esta pila por unos días, y yo tampoco conozco a ninguno lo suficiente como para tomar… Bueno, sí. Eso mismo.</span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">Estás como una puta cabra. ¡Y eso me gusta! ¡JIA JIA JIA!</span></span><br />
<br />
Sabiendo que probablemente aquello no fuese la mejor de sus ideas —y que con toda seguridad, no iba a revelar aquel método de elección a nadie en la faz de Ōnindo—, Uchiha Datsue tomó una carpeta cualquiera y… <br />
<br />
…cuando la abrió vio el nombre de…]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Eran las siete de la madrugada. Datsue lo llamaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">de la madrugada</span>, y no <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">de la mañana</span>, porque lo primero implicaba que era hora de estar en la cama —o de parranda—, pero en ningún caso trabajando. Y no, no importaba que los primeros rayos del sol ya tiñesen el cielo de un azul apagado. <br />
<br />
Contrario a su naturaleza, se hallaba en el despacho con una taza de café humeante. Gajes de ser Uzukage. Tras su nombramiento, no había parado quieto. Demasiadas cosas con las que ponerse al día, demasiadas cosas que atender. Sin embargo, y pese a que podía parecer que no era urgente, Datsue tenía la idea de entrevistarse con todos sus ninjas. Quería conocerlos en persona, uno a uno, verles la cara y mirarles a los ojos. Si iba a liderarlos, y ellos a obedecer sus órdenes, ¿no era importante que al menos se conociesen, aunque fuese brevemente? <br />
<br />
Shukaku se mecía en una hamaca junto a la ventana, medio dormido. Para Datsue, era importante que todos se fuesen acostumbrando a su presencia. A verle. Claro que antes había conseguido la promesa del Padre del Desierto de que se comportaría cívicamente. Esperaba que fuese así. Tenía la esperanza, al menos. <br />
<br />
No tuvieron que esperar demasiado para recibir al primer invitado del día. Un hombre al que ambos conocían muy bien. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">¿A las siete de la mañana, Datsue?</span> —dijo nada más entrar, cerrando la puerta tras él—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. Te lo estás tomando más en serio de lo que pensaba.</span><br />
<br />
La boca de Datsue se curvó como un ōkunai afilado. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Ya me conoces, me gusta sorprender</span> —dijo, haciendo un ademán con la mano para que tomase asiento. <br />
<br />
En su lugar, el invitado se dirigió hacia el gran ventanal, junto a Shukaku, y abrió la cristalera. Se sacó un cigarro y lo encendió con un chasquido de dedos. Tomó una lenta bocanada, y echó el humo hacia el exterior. <br />
<br />
Datsue puso los ojos en blanco. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Sabes que ahora podría <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ordenarte</span> que lo dejases, ¿verdad… Raito-sensei?</span><br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Podrías intentarlo.</span> <br />
<br />
Raito sonrió por su propio comentario, y Shukaku, medio desperezándose, soltó una carcajada ácida. Después Shukaku sacó una pipa y, sin mediar palabra, como si existiese entre ellos un entendimiento tácito, Raito la rellenó con unas hierbas antes de encendérsela. A Datsue siempre le había impresionado lo bien que parecían llevarse esos dos. En parte era un alivio, claro, aunque otra parte de él siempre permanecía en tensión, como si temiese que un mal comentario de uno o un mal gesto de otro lo echase todo por la borda. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Imagino que te estarás preguntando por qué te hice venir a las siete de la madrugada.</span> —Raito no dijo nada, pero su ceja levantándose evidenció que era evidente que sí—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Pues bien, la cosa es que pronto tendré que partir para asistir a una asamblea entre Kages.</span><br />
<br />
Raito echó la ceniza en un cenicero improvisado —su propia taza para el café, imaginaba que ya vacía— y le observó, como intentando leerle la mente. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">No me digas. Y quieres que te acompañe.</span> —Algo debió ver en su expresión, porque cambió de parecer—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. No, no es eso.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">No exactamente</span> —reconoció—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Hanabi me contó que acudía a estas reuniones acompañado de Katsudon. Yui de Shanise. Kintsugi… Bueno, ¿a quién le importa a quien llevase Kintsugi? El caso, que se suele llevar a los ninjas de máxima confianza. A los más fuertes también, como es lógico.</span> <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Pero tú nunca sueles hacer lo más lógico.</span><br />
<br />
Datsue no supo si tomarse eso como un cumplido o una crítica. Conociendo a Raito, probablemente tenía algo de ambas cosas. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Lo que pienso hacer tiene cierta lógica, en verdad. Escucha, acabo de prometer a toda la villa ser su escudo. No puede ser que a la primera que me ausente me lleve a los mejores ninjas conmigo, dejando la aldea todavía más desprotegida. No, necesito a los que más confío aquí, encargándose de que todo vaya bien en mi nombre. Te necesito a ti, Uchiha Raito. Y a Sasaki Reiji. Y a Uzumaki Eri. Os necesito a los tres en la villa hasta mi regreso.</span><br />
<br />
Todavía no había hablado con Reiji ni con Eri, pero ya llegaría el momento. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Y concretamente, Raito, te necesito a ti aquí</span> —agregó, clavando un dedo en la mesa del despacho—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">, haciendo las funciones de Uzukage durante mi ausencia.</span><br />
<br />
Raito suspiró, y sus ojos se perdieron al otro lado de la cristalera, en algún punto de Uzu. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Está bien.</span><br />
<br />
Datsue abrió los ojos, sorprendido. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Pensé que me lo pondrías un poco más difícil.</span> —Sabía bien que Raito no era muy fan de permanecer en los despachos. El papeleo no iba con él. Así que, sin querer tentar a la suerte, cambió el tema de conversación antes de que él cambiase de idea—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Oye, tengo curiosidad. Durante mi discurso en el nombramiento, ¿gritaste que serías mi espada?</span><br />
<br />
Raito dio una rápida calada y contestó antes de echar el humo por la nariz. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Por supuesto que no</span> —Lo dijo de forma tan tajante, como si lo contrario fuese una locura, que más que decepción, despertó indignación en Datsue. Se levantó para protestar, pero Raito apagó el cigarro en la taza y habló primero:—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. Quizá ahora seas mi Kage, Uchiha Datsue. Pero por encima de eso, yo siempre seré tu Sensei. Es mi deber ser tu escudo, no tu espada. Y eso nunca cambiará.</span><br />
<br />
Raito le puso una mano en el hombro: probablemente, la mayor muestra de afecto en toda su vida. Datsue le devolvió el gesto con un abrazo. Por unos instantes, sintió que todo el peso que tenía sobre los hombros se aflojaba. Tuvo que restregarse los ojos —algo debía habérsele metido en ellos, porque le picaban—, antes de retomar la compostura .<br />
<br />
Ambos carraspearon. <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Ni siquiera Shiona lo hizo, Datsue.</span> —Datsue hizo un gesto sorprendido. A veces todavía le pasaba eso, se sorprendía, ante la capacidad que tenía Raito para, de alguna forma, leerle la mente. No debía haberle pasado desapercibido que la pregunta de la espada iba más bien encaminada a saber su valoración sobre el discurso, y el hecho de no haber convencido a todo el mundo. Ese hecho no le había dejado dormir en toda la maldita noche—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">. Todo el mundo la venera ahora. La idolatra. Pero en su día, ni siquiera ella tenía a todo el mundo satisfecho. Es imposible.</span><br />
<br />
Shukaku, balanceándose en su hamaca, hizo una mueca que dejaba entrever que opinaba distinto. Datsue se imaginó que estaría pensando algo como: <span style="color: white; font-style: italic;">«matas a los que no te quieren, te quedas con los que sí, y asunto resuelto»</span>. Por suerte, no dijo nada, y Raito abrió la puerta del despacho para marcharse. Antes de cerrar la puerta, sin embargo, frunció el ceño y agregó: <br />
<br />
—<span style="color: darkred;" class="mycode_color">Oye, espero que no te lleves a un cualquiera a la reunión.</span> <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Por supuesto que no! Qué cosas dices, Raito-sensei. Lo tengo más que meditado. No es algo que dejaría al azar. No señor.</span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: 11px;"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">Cinco minutos más tarde…</div></span><br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">A ver si lo he entendido</span></span> —dijo Shukaku, frente a la pila de expedientes que le habían acercado al despacho. Expedientes, concretamente, de todos los genins que tenían que visitarle aquel día, con una fotografía, nombre, clan, edad e información tanto académica como personal—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">. Vas a coger una de estas carpetas, al azar. Vas a abrirla… ¿y ese será el ninja que te lleves a la asamblea de Kages?</span></span><br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Hombre, dicho así suena un poco… El caso es que la villa puede prescindir de cualquiera de esta pila por unos días, y yo tampoco conozco a ninguno lo suficiente como para tomar… Bueno, sí. Eso mismo.</span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">Estás como una puta cabra. ¡Y eso me gusta! ¡JIA JIA JIA!</span></span><br />
<br />
Sabiendo que probablemente aquello no fuese la mejor de sus ideas —y que con toda seguridad, no iba a revelar aquel método de elección a nadie en la faz de Ōnindo—, Uchiha Datsue tomó una carpeta cualquiera y… <br />
<br />
…cuando la abrió vio el nombre de…]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una nueva era]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-nueva-era</link>
			<pubDate>Fri, 31 Dec 2021 15:56:51 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=688">Sarutobi Hanabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-una-nueva-era</guid>
			<description><![CDATA[Pese a la tormenta que estaba por avecinarse, aquel era un día espléndido en Uzushiogakure. No había ningún atisbo de nubes en el cielo, el sol resplandecía con toda su energía en lo alto, los pájaros trinaban desde unos árboles que habían comenzado a crecer nuevos brotes de cara a la primavera venidera... Era un día perfecto para despedir una era, y dar la bienvenida a la siguiente. Y el anuncio de que Sarutobi Hanabi iba a dar una noticia de máxima importancia había reunido a buena parte de la aldea, que ahora aguardaba impaciente frente a las puertas del Edificio del Uzukage. Entre los civiles se podían ver de vez en cuando chalecos y placas de shinobi, de forma dispersa los periodistas se preparaban para lo que intuían que podía ser un bombazo informativo. Y no se equivocaban. El murmullo inquieto se interrumpió de golpe cuando una figura envuelta en un haori blanco y con un puntiagudo sombrero rojo sobre la cabeza se asomó al balcón principal.<br />
<br />
Sarutobi Hanabi respiró hondo, aspirando el aroma de su querida aldea natal. Sus ojos refulgían, llenos de emoción y nerviosismo. Pero sus manos no buscaban los botes de pastillas en sus bolsillos como otras veces solían hacer. Porque aquellos nervios no se debían a la habitual ansiedad que le atenazaba en los peores momentos. No. Aquellos nervios eran incluso agradables, en comparación.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¡Gente de Uzushiogakure!</span> —Bramó, haciéndose oír. La disposición de la azotea de aquel edificio ayudaba a tal función, pues su estructura estaba estratégicamente diseñada para amplificar la voz de forma fácil y eficaz para dar discursos como aquellos—. <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Estamos ante tiempos difíciles. Muy difíciles. No voy a mentiros: A la amenaza de Dragón Rojo, ahora se suma la de Kurama y sus Generales. Es probable que la sombra de una guerra pronto se cierna sobre nosotros.</span><br />
<br />
Hanabi hizo una pequeña pausa, dejando que el mensaje calara en sus conciudadanos. Sin embargo, cuando los murmullos inquietos comenzaron a alzarse entre la multitud, alzó una mano para pedir de nuevo silencio entre sus filas.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¡Por eso tenemos que estar preparados para enfrentar lo peor! ¡Y vamos a estarlo! Como ya sabéis, recientemente hemos proclamado la República en el País de la Espiral. Y me gustaría contar con vuestro apoyo como el primer Presidente de la República para poder seguir apoyando a mi País en este tiempo de máxima necesidad. Pero... no es momento de hablar de eso.</span><br />
<br />
Hanabi alzó las manos, quitándose el sombrero de Uzukage de la cabeza y liberando sus cabellos de oro.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Como también sabréis, presentarme candidato a Presidente es incompatible con mi actual puesto como Uzukage.</span> —Más murmullos. Pero Hanabi no dejó que proliferaran y volvió a alzar la voz para hacerse escuchar—. <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Lo he estado meditando de forma concienzuda, durante mucho tiempo. Pero creo que he llegado a la mejor conclusión. Al destino que esta aldea merece y necesita.</span><br />
<br />
Hanabi respiró hondo, y sus ojos se clavaron en el sombrero que llevaba entre las manos. El kanji <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Remolino"</span>, inscrito en color carmesí, casi pareció devolverle la mirada como un viejo amigo.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">La historia de la aldea de Uzushiogakure comenzó con Uzumaki Shiomaru, nuestro primer Uzukage. A él le sucedieron Akimichi Daigo y nuestra querida Uzumaki Shiona. Después de ella nos sobrevino un tiempo de caos que pocos queremos recordar, y yo tomé el puesto de Godaime después de los fugaces mandatos de Uzumaki Gouna y... Uzumaki Zoku</span> —Algo amargo como la bilis se atascó en su garganta a la hora de pronunciar aquel último nombre. Pero Hanabi sacudió enseguida la cabeza, dejándolo marchar. No valía la pena manchar aquel momento con el recuerdo de aquel tirano—: <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ahora es el momento de despedir mi era como Godaime Uzukage, y dar la bienvenida a la nueva era: La era del Rokudaime Uzukage.</span><br />
<br />
Hanabi se giró sobre sus talones, volviendo la espalda a su público para mirar a alguien que aguardaba al fondo de la balaustrada y que no se había dejado ver hasta entonces. Con aquella ardiente chispa de emoción en sus ojos, Sarutobi Hanabi le dedicó una última sonrisa antes de inclinar la cabeza e invitarle a acercarse. Sus manos le ofrecieron el sombrero que habría de llevar de aquí en adelante, hasta que su mandato terminara como lo habían hecho los cinco anteriores.<br />
<br />
El título de Rokudaime Uzukage era para... <br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Tema grupal" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
Todos los personajes de Uzushiogakure pueden contestar en este tema, con completa libertad. Las familias de Uzushiogakure se han reunido fuera del Edificio del Uzukage para escuchar el discurso de Sarutobi Hanabi y saludar al que será su nuevo Uzukage.<br />
<br />
Podéis participar con y sin hueco de rol disponible hasta el día 31 de enero, cuando se dará por concluido el tema y se repartirán puntos de experiencia. A continuación debe postear el candidato a nuevo Uzukage, después no habrá orden de turnos.<br />
</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Pese a la tormenta que estaba por avecinarse, aquel era un día espléndido en Uzushiogakure. No había ningún atisbo de nubes en el cielo, el sol resplandecía con toda su energía en lo alto, los pájaros trinaban desde unos árboles que habían comenzado a crecer nuevos brotes de cara a la primavera venidera... Era un día perfecto para despedir una era, y dar la bienvenida a la siguiente. Y el anuncio de que Sarutobi Hanabi iba a dar una noticia de máxima importancia había reunido a buena parte de la aldea, que ahora aguardaba impaciente frente a las puertas del Edificio del Uzukage. Entre los civiles se podían ver de vez en cuando chalecos y placas de shinobi, de forma dispersa los periodistas se preparaban para lo que intuían que podía ser un bombazo informativo. Y no se equivocaban. El murmullo inquieto se interrumpió de golpe cuando una figura envuelta en un haori blanco y con un puntiagudo sombrero rojo sobre la cabeza se asomó al balcón principal.<br />
<br />
Sarutobi Hanabi respiró hondo, aspirando el aroma de su querida aldea natal. Sus ojos refulgían, llenos de emoción y nerviosismo. Pero sus manos no buscaban los botes de pastillas en sus bolsillos como otras veces solían hacer. Porque aquellos nervios no se debían a la habitual ansiedad que le atenazaba en los peores momentos. No. Aquellos nervios eran incluso agradables, en comparación.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¡Gente de Uzushiogakure!</span> —Bramó, haciéndose oír. La disposición de la azotea de aquel edificio ayudaba a tal función, pues su estructura estaba estratégicamente diseñada para amplificar la voz de forma fácil y eficaz para dar discursos como aquellos—. <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Estamos ante tiempos difíciles. Muy difíciles. No voy a mentiros: A la amenaza de Dragón Rojo, ahora se suma la de Kurama y sus Generales. Es probable que la sombra de una guerra pronto se cierna sobre nosotros.</span><br />
<br />
Hanabi hizo una pequeña pausa, dejando que el mensaje calara en sus conciudadanos. Sin embargo, cuando los murmullos inquietos comenzaron a alzarse entre la multitud, alzó una mano para pedir de nuevo silencio entre sus filas.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¡Por eso tenemos que estar preparados para enfrentar lo peor! ¡Y vamos a estarlo! Como ya sabéis, recientemente hemos proclamado la República en el País de la Espiral. Y me gustaría contar con vuestro apoyo como el primer Presidente de la República para poder seguir apoyando a mi País en este tiempo de máxima necesidad. Pero... no es momento de hablar de eso.</span><br />
<br />
Hanabi alzó las manos, quitándose el sombrero de Uzukage de la cabeza y liberando sus cabellos de oro.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Como también sabréis, presentarme candidato a Presidente es incompatible con mi actual puesto como Uzukage.</span> —Más murmullos. Pero Hanabi no dejó que proliferaran y volvió a alzar la voz para hacerse escuchar—. <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Lo he estado meditando de forma concienzuda, durante mucho tiempo. Pero creo que he llegado a la mejor conclusión. Al destino que esta aldea merece y necesita.</span><br />
<br />
Hanabi respiró hondo, y sus ojos se clavaron en el sombrero que llevaba entre las manos. El kanji <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Remolino"</span>, inscrito en color carmesí, casi pareció devolverle la mirada como un viejo amigo.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">La historia de la aldea de Uzushiogakure comenzó con Uzumaki Shiomaru, nuestro primer Uzukage. A él le sucedieron Akimichi Daigo y nuestra querida Uzumaki Shiona. Después de ella nos sobrevino un tiempo de caos que pocos queremos recordar, y yo tomé el puesto de Godaime después de los fugaces mandatos de Uzumaki Gouna y... Uzumaki Zoku</span> —Algo amargo como la bilis se atascó en su garganta a la hora de pronunciar aquel último nombre. Pero Hanabi sacudió enseguida la cabeza, dejándolo marchar. No valía la pena manchar aquel momento con el recuerdo de aquel tirano—: <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ahora es el momento de despedir mi era como Godaime Uzukage, y dar la bienvenida a la nueva era: La era del Rokudaime Uzukage.</span><br />
<br />
Hanabi se giró sobre sus talones, volviendo la espalda a su público para mirar a alguien que aguardaba al fondo de la balaustrada y que no se había dejado ver hasta entonces. Con aquella ardiente chispa de emoción en sus ojos, Sarutobi Hanabi le dedicó una última sonrisa antes de inclinar la cabeza e invitarle a acercarse. Sus manos le ofrecieron el sombrero que habría de llevar de aquí en adelante, hasta que su mandato terminara como lo habían hecho los cinco anteriores.<br />
<br />
El título de Rokudaime Uzukage era para... <br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Tema grupal" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
Todos los personajes de Uzushiogakure pueden contestar en este tema, con completa libertad. Las familias de Uzushiogakure se han reunido fuera del Edificio del Uzukage para escuchar el discurso de Sarutobi Hanabi y saludar al que será su nuevo Uzukage.<br />
<br />
Podéis participar con y sin hueco de rol disponible hasta el día 31 de enero, cuando se dará por concluido el tema y se repartirán puntos de experiencia. A continuación debe postear el candidato a nuevo Uzukage, después no habrá orden de turnos.<br />
</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Larga vida a Uzushiogakure no Sato]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-larga-vida-a-uzushiogakure-no-sato</link>
			<pubDate>Mon, 16 Aug 2021 15:34:07 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=688">Sarutobi Hanabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-larga-vida-a-uzushiogakure-no-sato</guid>
			<description><![CDATA[Era tarde. El sol se estaba poniendo en la Aldea Oculta del Remolino. Sarutobi Hanabi, en su despacho, observaba las últimas horas del día. Hacía una hora que debía haberse marchado a casa, pero había algo a lo que no dejaba de darle vueltas. Se había jurado dejar la medicación contra la ansiedad, pero uno de esos dichosos botes yacía en su bolsillo. No se había tomado ninguna, no obstante, le daba paz que estuviese ahí. Tamborileaba el recipiente con los dedos.<br />
<br />
Suspiró. Probablemente Uchiha Datsue no esperase aquella llamada telefónica.<br />
<br />
Pero Hanabi necesitaba su ayuda.<br />
<br />
<span style="color: darkorange; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">¿A quién sino iba a llamar?</span>»</span>, se dijo.<br />
<br />
Y esperó.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Master" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu. Hueco de rol.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era tarde. El sol se estaba poniendo en la Aldea Oculta del Remolino. Sarutobi Hanabi, en su despacho, observaba las últimas horas del día. Hacía una hora que debía haberse marchado a casa, pero había algo a lo que no dejaba de darle vueltas. Se había jurado dejar la medicación contra la ansiedad, pero uno de esos dichosos botes yacía en su bolsillo. No se había tomado ninguna, no obstante, le daba paz que estuviese ahí. Tamborileaba el recipiente con los dedos.<br />
<br />
Suspiró. Probablemente Uchiha Datsue no esperase aquella llamada telefónica.<br />
<br />
Pero Hanabi necesitaba su ayuda.<br />
<br />
<span style="color: darkorange; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">¿A quién sino iba a llamar?</span>»</span>, se dijo.<br />
<br />
Y esperó.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Master" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu. Hueco de rol.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Cosecha abundante]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-cosecha-abundante</link>
			<pubDate>Thu, 11 Mar 2021 13:17:26 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1140">Sarutobi Saori</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-cosecha-abundante</guid>
			<description><![CDATA[Saori se había graduado en la academia hacía muy poquito y desde entonces, no había hecho más que recibir elogios por parte de su padre, que parecía estar más emocionado que él mismo, y alguna que otra mirada de complicidad por parte de su madre, a pesar de que no estaba del todo de acuerdo con el camino escogido por su hijo.<br />
<br />
Aquella mañana el joven había decidido acercarse al edificio del Uzukage para tratar de conseguir su primera misión, si es que hubiera alguna disponible para que una sola persona de su nivel pudiera completarla, pero en el caso contrario, no desaprovecharía el día y entrenaría por su cuenta. Se vistió con sus ropas habituales, se ciñó el portaobjetos al muslo y anudó su recién recibida bandana al cuello, no sin antes pulirla un poco con la manga de la sudadera, tratando de verse reflejado en ella, <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">&lt;&lt;Allá vamos.&gt;&gt;</span> y salió de su casa en dirección al céntrico edificio.<br />
<br />
No tardó demasiado en vislumbrar la construcción con sus característicos tejados carmesí, por lo que apretó un poco el paso. Cruzó el puente de madera que atravesaba el río que rodeaba el lugar, se plantó frente a la puerta y tomó una gran bocanada de aire antes de dar su primer paso en el edificio.<br />
<br />
Le recibió una gran sala, por lo que tuvo que mirar un poco a ambos lados para ver donde se encontraba el mostrador de recepción y, una vez lo tuvo localizado, dirigió sus pasos hacia allí.<br />
<br />
Una vez estuvo frente al mostrador miraría a la persona que hubiera detrás y carraspeó para aclararse la voz. <br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Buenos días, mi nombre es Sarutobi Saori, venía a solicitar mi primera misión.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Saori se había graduado en la academia hacía muy poquito y desde entonces, no había hecho más que recibir elogios por parte de su padre, que parecía estar más emocionado que él mismo, y alguna que otra mirada de complicidad por parte de su madre, a pesar de que no estaba del todo de acuerdo con el camino escogido por su hijo.<br />
<br />
Aquella mañana el joven había decidido acercarse al edificio del Uzukage para tratar de conseguir su primera misión, si es que hubiera alguna disponible para que una sola persona de su nivel pudiera completarla, pero en el caso contrario, no desaprovecharía el día y entrenaría por su cuenta. Se vistió con sus ropas habituales, se ciñó el portaobjetos al muslo y anudó su recién recibida bandana al cuello, no sin antes pulirla un poco con la manga de la sudadera, tratando de verse reflejado en ella, <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">&lt;&lt;Allá vamos.&gt;&gt;</span> y salió de su casa en dirección al céntrico edificio.<br />
<br />
No tardó demasiado en vislumbrar la construcción con sus característicos tejados carmesí, por lo que apretó un poco el paso. Cruzó el puente de madera que atravesaba el río que rodeaba el lugar, se plantó frente a la puerta y tomó una gran bocanada de aire antes de dar su primer paso en el edificio.<br />
<br />
Le recibió una gran sala, por lo que tuvo que mirar un poco a ambos lados para ver donde se encontraba el mostrador de recepción y, una vez lo tuvo localizado, dirigió sus pasos hacia allí.<br />
<br />
Una vez estuvo frente al mostrador miraría a la persona que hubiera detrás y carraspeó para aclararse la voz. <br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Buenos días, mi nombre es Sarutobi Saori, venía a solicitar mi primera misión.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) La banda de la calabaza]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-la-banda-de-la-calabaza</link>
			<pubDate>Fri, 18 Sep 2020 20:34:12 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1048">Watasashi Aiko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-la-banda-de-la-calabaza</guid>
			<description><![CDATA[Apenas el primer rayo de sol surcó el azul cielo, la inmortal apoyó las manos en la puerta principal del edificio que se erigía rente a ella, esa enorme puerta de bambú. Se trataba ni mas ni menos que del edificio del Uzukage, y con ésta acción la chica accedió a la iluminada estancia principal. A su izquierda, en la recepción, pudo ver que se encontraba la kunoichi de rojiza cabellera que en alguna ocasión le había atendido, Uzumaki Kiyomi. La chunin andaba con el pelo recogido, y manejaba numerosos papeles. De vez en cuando sellaba alguno que otro, grapaba otros con unos, y hacía montañas con los susodichos intentando de manejar la situación sobre su zona de trabajo. Sin embargo, la mujer lucía bastante alegre, en contra de lo que pudiese parecer ese infierno burocrático.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Bueeeeenos días!</span> —anunció la pelirroja que recién entraba al lugar. —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Que tal todo Kiyomi? ¿los niños bien?</span><br />
<br />
La mujer acentuó su sonrisa viendo que se trataba de Aiko. La genin había pasado por incontables decepciones en sus misiones, y la chunin había sido un valioso aliado que siempre la había animado a no sucumbir. Al final, el roce hace el cariño, o eso dicen.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Hoy hay bastante trabajo, pero nada que no se pueda sobrellevar, cariño. Los niños andan más salvajes que nunca, pero bueno, son etapas...</span></span><br />
<br />
»<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Y tu qué tal? ¿vienes a por una misión?</span></span> —preguntó en lo que miraba hacia un flanco, en busca de algunos pergaminos. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Creo... creo que tengo por aquí... alguna misión disponible de rango D... algún trabajito sencillito.</span></span><br />
<br />
Aiko se aproximó un poco, entrecruzando los brazos estrepitosamente —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">N-no, no, no es eso. Al menos no del todo. Había quedado con Datsue para hacer una misión, y que me aconsejase un poco. Por cierto, ¿está por aquí?</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Apenas el primer rayo de sol surcó el azul cielo, la inmortal apoyó las manos en la puerta principal del edificio que se erigía rente a ella, esa enorme puerta de bambú. Se trataba ni mas ni menos que del edificio del Uzukage, y con ésta acción la chica accedió a la iluminada estancia principal. A su izquierda, en la recepción, pudo ver que se encontraba la kunoichi de rojiza cabellera que en alguna ocasión le había atendido, Uzumaki Kiyomi. La chunin andaba con el pelo recogido, y manejaba numerosos papeles. De vez en cuando sellaba alguno que otro, grapaba otros con unos, y hacía montañas con los susodichos intentando de manejar la situación sobre su zona de trabajo. Sin embargo, la mujer lucía bastante alegre, en contra de lo que pudiese parecer ese infierno burocrático.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Bueeeeenos días!</span> —anunció la pelirroja que recién entraba al lugar. —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Que tal todo Kiyomi? ¿los niños bien?</span><br />
<br />
La mujer acentuó su sonrisa viendo que se trataba de Aiko. La genin había pasado por incontables decepciones en sus misiones, y la chunin había sido un valioso aliado que siempre la había animado a no sucumbir. Al final, el roce hace el cariño, o eso dicen.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Hoy hay bastante trabajo, pero nada que no se pueda sobrellevar, cariño. Los niños andan más salvajes que nunca, pero bueno, son etapas...</span></span><br />
<br />
»<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Y tu qué tal? ¿vienes a por una misión?</span></span> —preguntó en lo que miraba hacia un flanco, en busca de algunos pergaminos. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Creo... creo que tengo por aquí... alguna misión disponible de rango D... algún trabajito sencillito.</span></span><br />
<br />
Aiko se aproximó un poco, entrecruzando los brazos estrepitosamente —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">N-no, no, no es eso. Al menos no del todo. Había quedado con Datsue para hacer una misión, y que me aconsejase un poco. Por cierto, ¿está por aquí?</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La flor del cerezo se viste de negro]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-flor-del-cerezo-se-viste-de-negro</link>
			<pubDate>Sat, 29 Aug 2020 13:35:19 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-flor-del-cerezo-se-viste-de-negro</guid>
			<description><![CDATA[Datsue caminaba por el puente que conducía al edificio del Uzukage bajo un cielo triste y apagado, tan inusual en verano. Los nubarrones ni siquiera iban cargados de lluvia, simplemente eran manchas de distintos tonos grisáceos que ensuciaban la bóveda celeste y ocultaban el sol. <br />
<br />
No era lo único que estaba apagado aquel día. Datsue echaba en falta ciertos sonidos que solían inundar la villa a aquellas horas de la mañana. Los gritos de los niños al salir de casa. El canto de los pájaros. El bullicio. Las risas.<br />
<br />
Y todo se había vuelto más triste de lo normal. A ojos del Uchiha, las características tejas de Uzu ya no destacaban sobre la piedra gris como los labios pintados de rojo de una mujer de piel pálida, sino que ahora más bien parecían un viejo moretón en la boca. Las barandillas rojas del puente ya no se reflejaban en las revueltas aguas del río evocando el símbolo de Uzu, sino que ahora recordaban… a una barandilla reflejada en el agua. Sin más. Era como si las mismísimas flores del cerezo hubiesen decidido vestirse de negro.  <br />
<br />
Motivos no faltaban. ¿Cuánta gente habría perdido a seres queridos hacía menos de una semana en el Valle de los Dojos? ¿En qué situación quedaban después de haber perdido al Daimyō? El Señor Feudal había caído, y si bien eso hubiese sido un duro mazazo para cualquier nación, para Uzu significaba también recordar viejos temores y dudas pasadas. Después de todo, la villa no se había caracterizado por tener una gran estabilidad tras la muerte de Shiona. <br />
<br />
Datsue suspiró, apoyando la espalda en una pared del edificio, junto a la puerta, mientras aguardaba a Reiji. Quizá no era un día tan oscuro como su mente le quería hacer ver. Quizá el sol no se veía porque simplemente todavía no había salido. Quizá las flores de los cerezos seguían siendo rosas. Quizá, simplemente, era que sus ojos ya no eran los mismos. Ya no reflejaban ese brillo zorruno de siempre. Ahora tan solo eran negros, negros sin más, y absorbían la luz del ambiente con un matiz distinto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Datsue caminaba por el puente que conducía al edificio del Uzukage bajo un cielo triste y apagado, tan inusual en verano. Los nubarrones ni siquiera iban cargados de lluvia, simplemente eran manchas de distintos tonos grisáceos que ensuciaban la bóveda celeste y ocultaban el sol. <br />
<br />
No era lo único que estaba apagado aquel día. Datsue echaba en falta ciertos sonidos que solían inundar la villa a aquellas horas de la mañana. Los gritos de los niños al salir de casa. El canto de los pájaros. El bullicio. Las risas.<br />
<br />
Y todo se había vuelto más triste de lo normal. A ojos del Uchiha, las características tejas de Uzu ya no destacaban sobre la piedra gris como los labios pintados de rojo de una mujer de piel pálida, sino que ahora más bien parecían un viejo moretón en la boca. Las barandillas rojas del puente ya no se reflejaban en las revueltas aguas del río evocando el símbolo de Uzu, sino que ahora recordaban… a una barandilla reflejada en el agua. Sin más. Era como si las mismísimas flores del cerezo hubiesen decidido vestirse de negro.  <br />
<br />
Motivos no faltaban. ¿Cuánta gente habría perdido a seres queridos hacía menos de una semana en el Valle de los Dojos? ¿En qué situación quedaban después de haber perdido al Daimyō? El Señor Feudal había caído, y si bien eso hubiese sido un duro mazazo para cualquier nación, para Uzu significaba también recordar viejos temores y dudas pasadas. Después de todo, la villa no se había caracterizado por tener una gran estabilidad tras la muerte de Shiona. <br />
<br />
Datsue suspiró, apoyando la espalda en una pared del edificio, junto a la puerta, mientras aguardaba a Reiji. Quizá no era un día tan oscuro como su mente le quería hacer ver. Quizá el sol no se veía porque simplemente todavía no había salido. Quizá las flores de los cerezos seguían siendo rosas. Quizá, simplemente, era que sus ojos ya no eran los mismos. Ya no reflejaban ese brillo zorruno de siempre. Ahora tan solo eran negros, negros sin más, y absorbían la luz del ambiente con un matiz distinto.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los Moradores de Kōenkoku]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-los-moradores-de-koenkoku</link>
			<pubDate>Tue, 03 Mar 2020 02:42:07 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=6">Umikiba Kaido</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-los-moradores-de-koenkoku</guid>
			<description><![CDATA[Primavera de 220. Un nuevo año llega a ōnindo, y con ello, el mundo de los shinobi sigue su curso. En continuo cambio. En constante transformación. Alianzas van, alianzas vienen. Unas se rompen para dar cabida a otras nuevas. Más fuertes. Más certeras. Más <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">compactas</span>. Compacta, sí. Esa es la palabra que utilizaría Hanabi. <br />
<br />
Pero todo sigue moviéndose. La rueda sigue girando, y la labor de los shinobi nunca se detenía, porque así funcionaba el sistema. Así pues, a Uzumaki Eri la habían citado al edificio del Uzukage, como en otras tantas ocasiones. Ésta, no obstante, fue más expedita y menos formal que las anteriores. Sin pergaminos, sin recados y sin premisas. <br />
<br />
Allí en el otro extremo del puente aguardaba Hyūga Kyoko, con su mirada blanquecina perdida en el horizonte.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Primavera de 220. Un nuevo año llega a ōnindo, y con ello, el mundo de los shinobi sigue su curso. En continuo cambio. En constante transformación. Alianzas van, alianzas vienen. Unas se rompen para dar cabida a otras nuevas. Más fuertes. Más certeras. Más <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">compactas</span>. Compacta, sí. Esa es la palabra que utilizaría Hanabi. <br />
<br />
Pero todo sigue moviéndose. La rueda sigue girando, y la labor de los shinobi nunca se detenía, porque así funcionaba el sistema. Así pues, a Uzumaki Eri la habían citado al edificio del Uzukage, como en otras tantas ocasiones. Ésta, no obstante, fue más expedita y menos formal que las anteriores. Sin pergaminos, sin recados y sin premisas. <br />
<br />
Allí en el otro extremo del puente aguardaba Hyūga Kyoko, con su mirada blanquecina perdida en el horizonte.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) El precio de la fama]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-el-precio-de-la-fama--6712</link>
			<pubDate>Thu, 06 Feb 2020 09:57:18 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-el-precio-de-la-fama--6712</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">No tengo máster, puede pillarla quién le apetezca y tenga hueco</div>
    </div>
</div>
<br />
Yo tenia unos objetivos especiales. Una misión que solo podía hacer yo: Llevar el mensaje de Gyūki a los bijuus. Y una misión que tendría que esperar a que nos hicieramos mas fuertes: Salvar a la madre de Yuuna y recuperar el país del hierro para los samuráis.<br />
<br />
Esos eran mis objetivos, pero a largo plazo. Y ¿Después?  ¿Que seria de mi futuro? ¿Lo único que importaba era convertirse en un herrero legendario? Bueno, en parte era mi objetivo final. No me atrevía a llamarlo mi camino del ninja.<br />
<br />
Pero el viaje junto a Katsudon me había enseñado algunas  cosas.  Y tenía un objetivo intermedio en mente. Algo que podía compaginar con mis horas en la forja.<br />
<br />
Había decidido que guiaría a aquellos que eran como yo. A los raritos, a los marginados, a los olvidados, los complicados. A aquellos incapaces de ver el camino delante de sus ojos. Ellos también tenían un futuro, como lo tenia yo. Ellos también podían llegar lejos en el mundo shinobi. Encontrar su camino del ninja.<br />
<br />
Pero para todo eso... Primero tenía que ascender. Llegar mas arriba.  Y para eso... Tenia que completar primero algunas misiones. Por eso, aquel día me había presentado en el edificio de uzukage en busca de algo que hacer.<br />
<br />
Estaba claro que, con mi increíble registro de una sola misión completada no iba a ninguna parte, y no podía esperar que me mandarán a luchar contra bandidos o proteger al hijo de algún noble. <br />
<br />
Pero no me importaba. Con un objetivo claro,  no me importaba cuidar de un gato o hacerle las compras a una mujer anciana.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Buenos días, vengo a por una misión.</span> —dije cuando alcancé la recepción del edifico, mirando a la persona que trabajaba en aquel lugar.—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Mi nombre es Sasaki Reiji.</span> —Comenté antes de que lo preguntarán.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">No tengo máster, puede pillarla quién le apetezca y tenga hueco</div>
    </div>
</div>
<br />
Yo tenia unos objetivos especiales. Una misión que solo podía hacer yo: Llevar el mensaje de Gyūki a los bijuus. Y una misión que tendría que esperar a que nos hicieramos mas fuertes: Salvar a la madre de Yuuna y recuperar el país del hierro para los samuráis.<br />
<br />
Esos eran mis objetivos, pero a largo plazo. Y ¿Después?  ¿Que seria de mi futuro? ¿Lo único que importaba era convertirse en un herrero legendario? Bueno, en parte era mi objetivo final. No me atrevía a llamarlo mi camino del ninja.<br />
<br />
Pero el viaje junto a Katsudon me había enseñado algunas  cosas.  Y tenía un objetivo intermedio en mente. Algo que podía compaginar con mis horas en la forja.<br />
<br />
Había decidido que guiaría a aquellos que eran como yo. A los raritos, a los marginados, a los olvidados, los complicados. A aquellos incapaces de ver el camino delante de sus ojos. Ellos también tenían un futuro, como lo tenia yo. Ellos también podían llegar lejos en el mundo shinobi. Encontrar su camino del ninja.<br />
<br />
Pero para todo eso... Primero tenía que ascender. Llegar mas arriba.  Y para eso... Tenia que completar primero algunas misiones. Por eso, aquel día me había presentado en el edificio de uzukage en busca de algo que hacer.<br />
<br />
Estaba claro que, con mi increíble registro de una sola misión completada no iba a ninguna parte, y no podía esperar que me mandarán a luchar contra bandidos o proteger al hijo de algún noble. <br />
<br />
Pero no me importaba. Con un objetivo claro,  no me importaba cuidar de un gato o hacerle las compras a una mujer anciana.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Buenos días, vengo a por una misión.</span> —dije cuando alcancé la recepción del edifico, mirando a la persona que trabajaba en aquel lugar.—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Mi nombre es Sasaki Reiji.</span> —Comenté antes de que lo preguntarán.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) El jardinero infiel]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-el-jardinero-infiel</link>
			<pubDate>Tue, 04 Feb 2020 21:31:16 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=995">Nara Daisuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-el-jardinero-infiel</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aviso" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">No cobraré el dinero de esta misión por encontrarme realizando otra al mismo tiempo (con Himura Hana).<br />
<br />
PD: Gracias a King Roga por recordármelo por privado. Se me había olvidado XD</div>
    </div>
</div>
<br />
Era una agradable mañana soleada en el País de la Espiral cuando el joven Daisuke salió de su hogar en dirección al Edificio del Uzukage. Vestido con sus habituales ropajes: una camiseta de manga negra corta, unos pantalones largos de color azul con botas a juego, donde llevaba el portaobjetos en la pierna izquierda, un chaleco sin mangas de color marrón donde portaba con orgullo el símbolo del clan Nara en la espalda, sus queridas coderas de color azul que llegaban hasta sus muñecas, y por último pero no menos importante, su propia bandana que lo identificaba como ninja de grado inferior, atada en su brazo izquierdo.<br />
<br />
Así pues, en cuestión de media hora donde paseó por las calles de la aldea con más calma que prisa, finalmente llegó al Edificio del Uzukage, donde por fin le darían su primera misión de rango D en solitario. Se preguntaba cuál sería la tarea que tendría que realizar, y sólo deseaba que no fuera limpiar retretes, porque no sólo odiaba dicha tarea, sino que le daba tanto asco y le producía tantas nauseas que siempre terminaba vomitando.<br />
<br />
A medida que subía las escaleras del edificio veía pasar a una gran cantidad de ninjas que subían y bajaban por ellas con bastante celeridad. Ignorándolos a todos, y centrado únicamente en su misión, entró por la puerta principal cuando por fin consiguió llegar al final de las escaleras. Una vez dentro, vio al encargado de entregar las misiones, y no dudó en explicar el motivo de su llegada.<br />
<br />
— <span style="color: orange;" class="mycode_color">Buenos días. Me llamo Nara Daisuke y he venido para aceptar mi primera misión de rango D en solitario.</span> — Dijo con bastante firmeza.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aviso" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">No cobraré el dinero de esta misión por encontrarme realizando otra al mismo tiempo (con Himura Hana).<br />
<br />
PD: Gracias a King Roga por recordármelo por privado. Se me había olvidado XD</div>
    </div>
</div>
<br />
Era una agradable mañana soleada en el País de la Espiral cuando el joven Daisuke salió de su hogar en dirección al Edificio del Uzukage. Vestido con sus habituales ropajes: una camiseta de manga negra corta, unos pantalones largos de color azul con botas a juego, donde llevaba el portaobjetos en la pierna izquierda, un chaleco sin mangas de color marrón donde portaba con orgullo el símbolo del clan Nara en la espalda, sus queridas coderas de color azul que llegaban hasta sus muñecas, y por último pero no menos importante, su propia bandana que lo identificaba como ninja de grado inferior, atada en su brazo izquierdo.<br />
<br />
Así pues, en cuestión de media hora donde paseó por las calles de la aldea con más calma que prisa, finalmente llegó al Edificio del Uzukage, donde por fin le darían su primera misión de rango D en solitario. Se preguntaba cuál sería la tarea que tendría que realizar, y sólo deseaba que no fuera limpiar retretes, porque no sólo odiaba dicha tarea, sino que le daba tanto asco y le producía tantas nauseas que siempre terminaba vomitando.<br />
<br />
A medida que subía las escaleras del edificio veía pasar a una gran cantidad de ninjas que subían y bajaban por ellas con bastante celeridad. Ignorándolos a todos, y centrado únicamente en su misión, entró por la puerta principal cuando por fin consiguió llegar al final de las escaleras. Una vez dentro, vio al encargado de entregar las misiones, y no dudó en explicar el motivo de su llegada.<br />
<br />
— <span style="color: orange;" class="mycode_color">Buenos días. Me llamo Nara Daisuke y he venido para aceptar mi primera misión de rango D en solitario.</span> — Dijo con bastante firmeza.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) El precio de la fama]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-el-precio-de-la-fama--6664</link>
			<pubDate>Thu, 30 Jan 2020 21:56:14 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-el-precio-de-la-fama--6664</guid>
			<description><![CDATA[Después de mucho insistir por parte de su tutor legal, que también era un conocido Chunin de la villa, Hana no tuvo más remedio que empezar a hacer misiones. Y no cualquier tipo de misiones, sino misiones D, las conocidas por tener mucho que ver con retretes y más bien poco con la grandilocuencia de ser un ninja y proteger a tu villa.<br />
<br />
Aquel día era especialmente soleado, lo cual no era tan raro por esos lares. Cuando la rubia llegó al edificio del Uzukage aún era pronto, pero eso ahí daba igual, ya había gente subiendo y bajando, yendo y viniendo de todas partes como si de un centro comercial se tratase. Casi era reconfortante, casi. Entró con confianza, acariciando una última vez el mango de su Kodachi, y se acercó al mostrador detrás del cual estaba el encargado de dar las misiones.<br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Buenos días, vengo a por mi primera misión. </span> — dijo con confianza sin mirar atrás.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Después de mucho insistir por parte de su tutor legal, que también era un conocido Chunin de la villa, Hana no tuvo más remedio que empezar a hacer misiones. Y no cualquier tipo de misiones, sino misiones D, las conocidas por tener mucho que ver con retretes y más bien poco con la grandilocuencia de ser un ninja y proteger a tu villa.<br />
<br />
Aquel día era especialmente soleado, lo cual no era tan raro por esos lares. Cuando la rubia llegó al edificio del Uzukage aún era pronto, pero eso ahí daba igual, ya había gente subiendo y bajando, yendo y viniendo de todas partes como si de un centro comercial se tratase. Casi era reconfortante, casi. Entró con confianza, acariciando una última vez el mango de su Kodachi, y se acercó al mostrador detrás del cual estaba el encargado de dar las misiones.<br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Buenos días, vengo a por mi primera misión. </span> — dijo con confianza sin mirar atrás.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) ¡Adelante, equipo de rescate!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-adelante-equipo-de-rescate</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 00:08:14 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=994">Tanaka Hiroki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-adelante-equipo-de-rescate</guid>
			<description><![CDATA[La primera misión, el primer paso para convertirse en un ninja hecho y derecho, el primer escalón hasta la cima, y allí estaba él, impecable, con su ropa de siempre bien colocada y con el cabello más revuelto que de costumbre solo por haber intentado domarlo aquella misma mañana, pero eso no le había impedido plantarse en las puertas del Edificio del Uzukage para solicitar una misión. Contuvo el aliento y alzó la mirada para divisar lo más alto del lugar, y con avidez, se presentó dentro del lugar. <br />
<br />
No había mucha gente, también era que hacía frío y por esos días no parecía haber mucho revuelo por las calles de Uzushiogakure, así que, sin pensárselo más, se adelantó hacia el mostrador, sin embargo, tan ensimismado estaba pensando en lo que podrían asignarle que sin querer chocó con otra persona delante de él.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Ouch! Perdón.</span> —Se disculpó rápidamente rascándose la cabeza.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La primera misión, el primer paso para convertirse en un ninja hecho y derecho, el primer escalón hasta la cima, y allí estaba él, impecable, con su ropa de siempre bien colocada y con el cabello más revuelto que de costumbre solo por haber intentado domarlo aquella misma mañana, pero eso no le había impedido plantarse en las puertas del Edificio del Uzukage para solicitar una misión. Contuvo el aliento y alzó la mirada para divisar lo más alto del lugar, y con avidez, se presentó dentro del lugar. <br />
<br />
No había mucha gente, también era que hacía frío y por esos días no parecía haber mucho revuelo por las calles de Uzushiogakure, así que, sin pensárselo más, se adelantó hacia el mostrador, sin embargo, tan ensimismado estaba pensando en lo que podrían asignarle que sin querer chocó con otra persona delante de él.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Ouch! Perdón.</span> —Se disculpó rápidamente rascándose la cabeza.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un viaje de mil cuadrantes comienza con el primer paso]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-viaje-de-mil-cuadrantes-comienza-con-el-primer-paso</link>
			<pubDate>Wed, 22 Jan 2020 13:23:27 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-viaje-de-mil-cuadrantes-comienza-con-el-primer-paso</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="BS" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=LML6SoNE7xE" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://www.youtube.com/watch?v=LML6SoNE7xE</a></div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 219</div></i></div>
<br />
Era una fresca mañana de Invierno en Uzushiogakure, donde por fortuna para sus habitantes el clima solía ser templado y benévolo incluso en aquellas fechas. El final del año se aproximaba a la carrera como una bala, y en la oficina del Uzukage nunca faltaban asuntos prioritarios que tratar. Los Generales, Dragón Rojo, la traición del jinchuuriki de Kusagakure no Sato... Historias épicas que sin duda pasarían a la posteridad en los libros de Oonindo —si es que Kurama no ganaba esa batalla y establecía su Imperio, en cuyo caso era bastante poco probable que se le describese para la posteridad con adjetivos menores que "grandioso", "glorioso" o "inifitamente superior a los patéticos humanos"—, cruentas batallas protagonizadas por habilidosos shinobi y rayos láser de destrucción masiva. <br />
<br />
Sin embargo, y aunque a veces pudiera parecer lo contrario, en el resto de la Villa la gente común y corriente seguía con sus vidas. Las tiendas abrían por las mañanas y cerraban al caer el Sol, las parejas seguían enamorándose, casándose y formando familias, la Academia de las Olas seguía recibiendo a nuevos estudiantes ansiosos por aprender los caminos del Ninjutsu y los genin recién graduados seguían ayudando a las ancianitas con las bolsas de la compra, rescatando gatitos de los árboles y limpiando retretes. La vida sigue, y las pequeñas historias todavía tenían cabida en Oonindo; por fortuna para el protagonista de la que estaba a punto de empezar a contarse, pues este muchacho no era un poderoso shinobi ni un buscado criminal —todavía— sino un joven refugiado del País del Viento que se había graduado en la Academia y que estaba ansioso por comenzar su andadura en el mundo ninja. <br />
<br />
El resto, ya se vería.<br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Toc, toc, toc.</span> <br />
<br />
Tres golpes secos en la puerta de su hogar; así comenzaba la historia de Tsukisame Takumi.<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco de Narrador.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="BS" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=LML6SoNE7xE" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://www.youtube.com/watch?v=LML6SoNE7xE</a></div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 219</div></i></div>
<br />
Era una fresca mañana de Invierno en Uzushiogakure, donde por fortuna para sus habitantes el clima solía ser templado y benévolo incluso en aquellas fechas. El final del año se aproximaba a la carrera como una bala, y en la oficina del Uzukage nunca faltaban asuntos prioritarios que tratar. Los Generales, Dragón Rojo, la traición del jinchuuriki de Kusagakure no Sato... Historias épicas que sin duda pasarían a la posteridad en los libros de Oonindo —si es que Kurama no ganaba esa batalla y establecía su Imperio, en cuyo caso era bastante poco probable que se le describese para la posteridad con adjetivos menores que "grandioso", "glorioso" o "inifitamente superior a los patéticos humanos"—, cruentas batallas protagonizadas por habilidosos shinobi y rayos láser de destrucción masiva. <br />
<br />
Sin embargo, y aunque a veces pudiera parecer lo contrario, en el resto de la Villa la gente común y corriente seguía con sus vidas. Las tiendas abrían por las mañanas y cerraban al caer el Sol, las parejas seguían enamorándose, casándose y formando familias, la Academia de las Olas seguía recibiendo a nuevos estudiantes ansiosos por aprender los caminos del Ninjutsu y los genin recién graduados seguían ayudando a las ancianitas con las bolsas de la compra, rescatando gatitos de los árboles y limpiando retretes. La vida sigue, y las pequeñas historias todavía tenían cabida en Oonindo; por fortuna para el protagonista de la que estaba a punto de empezar a contarse, pues este muchacho no era un poderoso shinobi ni un buscado criminal —todavía— sino un joven refugiado del País del Viento que se había graduado en la Academia y que estaba ansioso por comenzar su andadura en el mundo ninja. <br />
<br />
El resto, ya se vería.<br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Toc, toc, toc.</span> <br />
<br />
Tres golpes secos en la puerta de su hogar; así comenzaba la historia de Tsukisame Takumi.<br />
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<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
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    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco de Narrador.</div>
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			<title><![CDATA[Torbellino]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-torbellino</link>
			<pubDate>Thu, 23 May 2019 22:46:34 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=688">Sarutobi Hanabi</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<span style="opacity: 0.65">—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Entonces, Hanabi-sama</span> —dijo, dándose la vuelta cuando oyó la puerta cerrarse—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Quería hablarme de…</span></span><br />
<br />
Hanabi se balanceó en el asiento, rascándose la coronilla.<br />
<br />
—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Datsue-kun, siéntate, por favor</span> —le indicó, señalando la silla que había frente a su escritorio—. <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ponte cómodo.</span><br />
<br />
»<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¿Sabes qué es esto, no?</span> —El hombre rebuscó en el bolsillo de su túnica y le enseñó un bote de pequeñas pastillas de color blanco.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="opacity: 0.65">—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Entonces, Hanabi-sama</span> —dijo, dándose la vuelta cuando oyó la puerta cerrarse—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Quería hablarme de…</span></span><br />
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Hanabi se balanceó en el asiento, rascándose la coronilla.<br />
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—<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Datsue-kun, siéntate, por favor</span> —le indicó, señalando la silla que había frente a su escritorio—. <span style="color: darkorange;" class="mycode_color">Ponte cómodo.</span><br />
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»<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">¿Sabes qué es esto, no?</span> —El hombre rebuscó en el bolsillo de su túnica y le enseñó un bote de pequeñas pastillas de color blanco.]]></content:encoded>
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