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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Jardín de los Cerezos]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 17:42:14 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Aichō]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-aicho</link>
			<pubDate>Thu, 23 Dec 2021 00:57:40 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=4">Sasaki Reiji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-aicho</guid>
			<description><![CDATA[Una de las cosas que nos gustaba hacer a Yuuna y a mí  era ir a comer al Jardín de los cerezos. No importaba la época del año, siempre era un buen lugar para relajarse. Tirabas una manta al suelo, plantabas allí tu trasero, y disfrutabas de un agradable dia de paz con tus amigos, tu familia o tu pareja. <br />
<br />
Es verdad que en invierno, el sitio era mucho menos acogedor para algunos, pero no para nosotros. Además, habíamos comprado una especie de calefactor, que, aplicándole algo de chakra, encendía una llamita y calentaba. Un invento de Amegakure. Una maravilla tecnología, había que reconocerlo.  <br />
<br />
Además, había una razón más para ir en invierno. La nieve. Era el sitio más parecido al terreno que íbamos a encontrarnos en el país del hierro, y usábamos aquello para preparar lo que estaba por venir. Aunque, aquél día, no íbamos a entrenar, solo que Yuuna aún no lo sabía.<br />
<br />
Había ido a recogerla a la academia. Estaba haciendo de profesora sustituta de Kenjutsu. Se lo habían pedido por que la profesora de la academia se había quedado embarazada, y ahora debía estar disfrutando de su hijo recién nacido. Al principio Yuuna había estado un poco reticente. Normal, a los samuráis no les gustaba compartir su estilo. Pero por lo visto, le habían dicho que solo tenia que enseñar lo más básico del manejo de la espada, así que había terminado aceptando. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Tampoco le des muchas vueltas a lo de Saori, no creo que la estes enseñando mal.</span>  —Comenté con Yuuna mientras extendiamos la manta sobra la nieve y encendiamos el calefactor de chakra.  —<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">No a todos se les puede dar bien la espada. Quizas ella sea muy buena con otras cosas, como el Ninjutsu o el Genjutsu.</span> —Por el camino, le había preguntando por como había ido su día, y por lo visto, tenía una alumna aue no lograba avanzar con el Kenjutsu. —<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Mírame a mí, no soy especialmente bueno con el ninjutsu, y soy totalmente inepto para Fuuinjutsu. Pero se me dan bien otras cosas.</span><br />
<br />
Las trabas con el Ninjutsu las había superado de una forma u otra, aunque es verdad que había muchas cosas que seguía sin poder hacer, pero el fuuin... Eso mejor se lo dejaría a otros. Ni siquiera me planteaba que algún día pudiera ni empezar a aprender. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">O quizás simplemente le cueste más tiempo que a los otros y terminé lograndolo. Sea como sea, no creo que tengas la culpa. Y aunque la tuvieses, tampoco puedes exigirte perfección, es la primera vez que haces esto, tu también estás aprendiendo.</span><br />
<br />
Bien era cierto que yo era la persona menos indicada del mundo para decirle a nadie que no se exigiese perfección. Primero, mi padre nunca me había permito forjar una pieza que fuese menos que perfecta. Y segundo, al final, se me había calado tanto el mensaje, que era yo mismo el que no se permita hacer una pieza que tuviese alguna imperfección. Y lo peor de todo: Estaba tan obsesionado con eso, que cuando veía un arma que no había hecho yo, se me hacia imposible no buscarle los fallos. <br />
<br />
De cualquier modo, terminamos de colocar todo y sacamos la comida. La había preparado por la mañana, mientras ella trabajaba. No era un experto cocinero, pero sabía desenvolverme con los utensilios de cocina. También había preparado un termo con té y había comprado agua por el camino. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Ya casi he terminado con lo de Gyuki.</span> —Mientras comiamos tranquilamente, charlabamos de cosas banales, de lo que haciamos durante el día, de como había ido la semana, etc. —<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Unos retoques finales y ya estarán listas. Incluso ya las he bautizado.</span><br />
<br />
Hicimos lo que hacíamos normalmente, y conforme pasaba el tiempo y se acababa la comida, se iba acercando el momento de entrenar. Salvo por un pequeño detalle: el cruce de espadas iba a tener que esperar un poco en aquella ocasión. <br />
<br />
Cuando terminamos de reposar la comida, recogimos todo, plegamos la manta, y lo colocamos todo apoyado en uno de los árboles cercanos, donde no molestara. Realmente solíamos ponernos en una zona apartada, no por que nos molestase la gente, mas bien al revés, era para no molestar a nadie con nuestro entrenamiento, y para evitar que nadie saliera herido por un descuido. <br />
<br />
Como siempre, nos pusimos el uno frente al otro. Aquél día solo llevaba atada a la cintura una de mis espadas: Aichō. Pero aquél dia no me hacía falta la otra. Nos miramos a los ojos, pero antes de realizar el típico saludo, me acerqué hasta estar a tan sólo un paso de ello. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Yuuna.</span><br />
<br />
Decidida. Mi voz sonó decidida. Quizas a cualquier otro le hubiese temblado por los nervios, pero yo sabía muy bien lo que estaba a punto de hacer y no tenía dudas. <br />
<br />
Desate la espada del obi y; sujetándola con ambas manos, apoyando una de mis rodillas en el suelo, presenté la espada ante Yuuna. Nunca nadie había usado una espada para aquello. Ninguna persona normal lo hubiera hecho. Pero yo no era normal y aquella espada  había sido forjada con un único propósito.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Quieres casarte conmigo?</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Una de las cosas que nos gustaba hacer a Yuuna y a mí  era ir a comer al Jardín de los cerezos. No importaba la época del año, siempre era un buen lugar para relajarse. Tirabas una manta al suelo, plantabas allí tu trasero, y disfrutabas de un agradable dia de paz con tus amigos, tu familia o tu pareja. <br />
<br />
Es verdad que en invierno, el sitio era mucho menos acogedor para algunos, pero no para nosotros. Además, habíamos comprado una especie de calefactor, que, aplicándole algo de chakra, encendía una llamita y calentaba. Un invento de Amegakure. Una maravilla tecnología, había que reconocerlo.  <br />
<br />
Además, había una razón más para ir en invierno. La nieve. Era el sitio más parecido al terreno que íbamos a encontrarnos en el país del hierro, y usábamos aquello para preparar lo que estaba por venir. Aunque, aquél día, no íbamos a entrenar, solo que Yuuna aún no lo sabía.<br />
<br />
Había ido a recogerla a la academia. Estaba haciendo de profesora sustituta de Kenjutsu. Se lo habían pedido por que la profesora de la academia se había quedado embarazada, y ahora debía estar disfrutando de su hijo recién nacido. Al principio Yuuna había estado un poco reticente. Normal, a los samuráis no les gustaba compartir su estilo. Pero por lo visto, le habían dicho que solo tenia que enseñar lo más básico del manejo de la espada, así que había terminado aceptando. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Tampoco le des muchas vueltas a lo de Saori, no creo que la estes enseñando mal.</span>  —Comenté con Yuuna mientras extendiamos la manta sobra la nieve y encendiamos el calefactor de chakra.  —<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">No a todos se les puede dar bien la espada. Quizas ella sea muy buena con otras cosas, como el Ninjutsu o el Genjutsu.</span> —Por el camino, le había preguntando por como había ido su día, y por lo visto, tenía una alumna aue no lograba avanzar con el Kenjutsu. —<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Mírame a mí, no soy especialmente bueno con el ninjutsu, y soy totalmente inepto para Fuuinjutsu. Pero se me dan bien otras cosas.</span><br />
<br />
Las trabas con el Ninjutsu las había superado de una forma u otra, aunque es verdad que había muchas cosas que seguía sin poder hacer, pero el fuuin... Eso mejor se lo dejaría a otros. Ni siquiera me planteaba que algún día pudiera ni empezar a aprender. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">O quizás simplemente le cueste más tiempo que a los otros y terminé lograndolo. Sea como sea, no creo que tengas la culpa. Y aunque la tuvieses, tampoco puedes exigirte perfección, es la primera vez que haces esto, tu también estás aprendiendo.</span><br />
<br />
Bien era cierto que yo era la persona menos indicada del mundo para decirle a nadie que no se exigiese perfección. Primero, mi padre nunca me había permito forjar una pieza que fuese menos que perfecta. Y segundo, al final, se me había calado tanto el mensaje, que era yo mismo el que no se permita hacer una pieza que tuviese alguna imperfección. Y lo peor de todo: Estaba tan obsesionado con eso, que cuando veía un arma que no había hecho yo, se me hacia imposible no buscarle los fallos. <br />
<br />
De cualquier modo, terminamos de colocar todo y sacamos la comida. La había preparado por la mañana, mientras ella trabajaba. No era un experto cocinero, pero sabía desenvolverme con los utensilios de cocina. También había preparado un termo con té y había comprado agua por el camino. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Ya casi he terminado con lo de Gyuki.</span> —Mientras comiamos tranquilamente, charlabamos de cosas banales, de lo que haciamos durante el día, de como había ido la semana, etc. —<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Unos retoques finales y ya estarán listas. Incluso ya las he bautizado.</span><br />
<br />
Hicimos lo que hacíamos normalmente, y conforme pasaba el tiempo y se acababa la comida, se iba acercando el momento de entrenar. Salvo por un pequeño detalle: el cruce de espadas iba a tener que esperar un poco en aquella ocasión. <br />
<br />
Cuando terminamos de reposar la comida, recogimos todo, plegamos la manta, y lo colocamos todo apoyado en uno de los árboles cercanos, donde no molestara. Realmente solíamos ponernos en una zona apartada, no por que nos molestase la gente, mas bien al revés, era para no molestar a nadie con nuestro entrenamiento, y para evitar que nadie saliera herido por un descuido. <br />
<br />
Como siempre, nos pusimos el uno frente al otro. Aquél día solo llevaba atada a la cintura una de mis espadas: Aichō. Pero aquél dia no me hacía falta la otra. Nos miramos a los ojos, pero antes de realizar el típico saludo, me acerqué hasta estar a tan sólo un paso de ello. <br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Yuuna.</span><br />
<br />
Decidida. Mi voz sonó decidida. Quizas a cualquier otro le hubiese temblado por los nervios, pero yo sabía muy bien lo que estaba a punto de hacer y no tenía dudas. <br />
<br />
Desate la espada del obi y; sujetándola con ambas manos, apoyando una de mis rodillas en el suelo, presenté la espada ante Yuuna. Nunca nadie había usado una espada para aquello. Ninguna persona normal lo hubiera hecho. Pero yo no era normal y aquella espada  había sido forjada con un único propósito.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¿Quieres casarte conmigo?</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sushi]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-sushi</link>
			<pubDate>Sun, 15 Aug 2021 22:37:12 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1191">Uchiha Umi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-sushi</guid>
			<description><![CDATA[Al día siguiente, Umi se levantó con unas ojeras terribles. <span style="color: deepskyblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Es por la pesadilla</span>»</span>. O porque después no pudo pegar ojo, se dijo. Desayunó abundantemente unos cereales rellenos de chocolate blanco. Quizás demasiado abundantemente. Eso opinó su retrete, desde luego. Mientras tanto, Suzaku canturreaba de un lado para otro y no paraba de enseñarle la bandana. <span style="color: deepskyblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Esto va a ser muy complicado...</span>»</span><br />
<br />
Umi salió del baño después de vomitar. Estaba despeinada y no se había limpiado bien el rimel. Suzaku la recibió con una sonrisa radiante, claro. Todavía llevaba la bandana puesta.<br />
<br />
—<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">Qué. No me mires así.</span> —Llevaba una sonrisa de oreja a oreja. Umi sintió una punzada de dolor en  la boca del estómago—. <span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">Qué pasa.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Al día siguiente, Umi se levantó con unas ojeras terribles. <span style="color: deepskyblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Es por la pesadilla</span>»</span>. O porque después no pudo pegar ojo, se dijo. Desayunó abundantemente unos cereales rellenos de chocolate blanco. Quizás demasiado abundantemente. Eso opinó su retrete, desde luego. Mientras tanto, Suzaku canturreaba de un lado para otro y no paraba de enseñarle la bandana. <span style="color: deepskyblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Esto va a ser muy complicado...</span>»</span><br />
<br />
Umi salió del baño después de vomitar. Estaba despeinada y no se había limpiado bien el rimel. Suzaku la recibió con una sonrisa radiante, claro. Todavía llevaba la bandana puesta.<br />
<br />
—<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">Qué. No me mires así.</span> —Llevaba una sonrisa de oreja a oreja. Umi sintió una punzada de dolor en  la boca del estómago—. <span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">Qué pasa.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Recuerdos funestos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-recuerdos-funestos</link>
			<pubDate>Fri, 28 Aug 2020 21:36:02 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-recuerdos-funestos</guid>
			<description><![CDATA[Uchiha Datsue aguardaba en la conocida Plaza del Sol, una de tantas y tantas plazas que había desperdigadas por el inmenso Jardín de los Cerezos. Hacía apenas un par de días que había vuelto de la masacre del Estadio de los Dojos, y tras su reunión con Reiji, Datsue no había tardado en enviar un mensaje por correo a un compañero suyo. Un compatriota con el que jamás había intercambiado palabras más allá de algún saludo cuando se cruzaban al entrar o salir de las habitaciones en las que se hospedaban en el Valle de los Dojos durante el torneo. <br />
<br />
¿Por qué quería hablar ahora con él? Bueno, la respuesta era obvia. Porque el chico había estado presente en el ataque de Dragón Rojo, y porque Datsue quería recopilar información para hacerse una idea a gran escala de lo que había sucedido. <br />
<br />
Así que, sentado en un banco, con su habitual indumentaria —camiseta blanca, pantalones azules oscuros y chaqueta colgando en el respaldo del banco— esperaba distraído al chico. La carta que le había enviado decía lo siguiente: <br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Hola. <br />
<br />
Soy Uchiha Datsue, más conocido como el Hijo del Desierto, o el Intrépido. Imagino que habrás oído hablar de mí. Sé que son días jodidos, y ojalá no hayas sufrido ninguna pérdida conocida en el torneo. De no ser así, mi más sincero pésame. No es mi intención molestarte en estos momentos, pero me gustaría hablar contigo. <br />
<br />
Si te viene bien, te espero mañana a las cuatro en la Plaza del Sol. <br />
<br />
Nos vemos.</i></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Uchiha Datsue aguardaba en la conocida Plaza del Sol, una de tantas y tantas plazas que había desperdigadas por el inmenso Jardín de los Cerezos. Hacía apenas un par de días que había vuelto de la masacre del Estadio de los Dojos, y tras su reunión con Reiji, Datsue no había tardado en enviar un mensaje por correo a un compañero suyo. Un compatriota con el que jamás había intercambiado palabras más allá de algún saludo cuando se cruzaban al entrar o salir de las habitaciones en las que se hospedaban en el Valle de los Dojos durante el torneo. <br />
<br />
¿Por qué quería hablar ahora con él? Bueno, la respuesta era obvia. Porque el chico había estado presente en el ataque de Dragón Rojo, y porque Datsue quería recopilar información para hacerse una idea a gran escala de lo que había sucedido. <br />
<br />
Así que, sentado en un banco, con su habitual indumentaria —camiseta blanca, pantalones azules oscuros y chaqueta colgando en el respaldo del banco— esperaba distraído al chico. La carta que le había enviado decía lo siguiente: <br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Hola. <br />
<br />
Soy Uchiha Datsue, más conocido como el Hijo del Desierto, o el Intrépido. Imagino que habrás oído hablar de mí. Sé que son días jodidos, y ojalá no hayas sufrido ninguna pérdida conocida en el torneo. De no ser así, mi más sincero pésame. No es mi intención molestarte en estos momentos, pero me gustaría hablar contigo. <br />
<br />
Si te viene bien, te espero mañana a las cuatro en la Plaza del Sol. <br />
<br />
Nos vemos.</i></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Festival de los Cerezos, año 220]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-festival-de-los-cerezos-ano-220</link>
			<pubDate>Tue, 03 Mar 2020 17:18:12 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-festival-de-los-cerezos-ano-220</guid>
			<description><![CDATA[Puede que técnicamente hubiese quedado con su sensei a una hora inconcreta en un sitio concreto, pero después de comer algo ligero, Hana había sido victima de los nervios y mucho antes de lo que debiera, había empezado a ponerse el kimono. Después había empezado a arreglarse el pelo y había acabado por estar preparada bastante antes del atardecer. Entonces, como era idiota, había pensado que para estar en su casa sin hacer nada, mucho mejor ir a molestar a su sensei horas antes de lo acordado a su casa. ¿Tal vez podría ayudarla a vestirse? <br />
<br />
Así fue como vestida en un furisode de color azul con pétalos de cerezo que contrastaban con el color azulado del kimono se plantó frente a la casa de la Uzumaki. Las mangas le caían hasta la rodilla, en la parte más baja eran de un color azul marino y el color iba degradando a medida que subían hasta ser blanco en los hombros. Los pétalos de cerezo eran de su color rosado característico y la cantidad aumentaba al bajar, como si estuviesen cayendo poco a poco. El pelo de la parte trasera de la cabeza lo llevaba recogido en un moño asegurado con una horquilla de forma muy característica, como si de ramas de un árbol se tratasen, de color blanco brillante a gris claro con gemas azuladas decorándolo. Por ambos laterales le caían dos sendos mechones de cabello suelto. Por último, calzaba las típicas sandalias tradicionales con un grueso calcetín blanco con una separación para los dedos para separar el pulgar.<br />
<br />
No estaba nada acostumbrada a moverse con tal vestimenta, era la segunda vez que llevaba un kimono en toda su vida. Así que había tardado tranquilamente el triple de lo que acostumbraba en llegar a la puerta de su sensei. Se detuvo ahí, dudando durante un par de minutos. ¿Qué pensaría Eri? Aparte de que era tonta. No quería usar el sello porque le había dicho tajantemente que solo lo usase para emergencias. Pero no estaba segura de si era peor decirle algo por ahí que plantarse en su puerta. Negó con la cabeza tres veces y se giró a la puerta, decidida.<br />
<br />
Tras volver a decidirse, golpeó con el nudillo la puerta un par de veces. Ya está, no había vuelta atrás. Ni siquiera podría salir corriendo aunque quisiese. Solo le quedaba plantarse ahí sonriente y rezar por ser suficientemente adorable para no morir.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Puede que técnicamente hubiese quedado con su sensei a una hora inconcreta en un sitio concreto, pero después de comer algo ligero, Hana había sido victima de los nervios y mucho antes de lo que debiera, había empezado a ponerse el kimono. Después había empezado a arreglarse el pelo y había acabado por estar preparada bastante antes del atardecer. Entonces, como era idiota, había pensado que para estar en su casa sin hacer nada, mucho mejor ir a molestar a su sensei horas antes de lo acordado a su casa. ¿Tal vez podría ayudarla a vestirse? <br />
<br />
Así fue como vestida en un furisode de color azul con pétalos de cerezo que contrastaban con el color azulado del kimono se plantó frente a la casa de la Uzumaki. Las mangas le caían hasta la rodilla, en la parte más baja eran de un color azul marino y el color iba degradando a medida que subían hasta ser blanco en los hombros. Los pétalos de cerezo eran de su color rosado característico y la cantidad aumentaba al bajar, como si estuviesen cayendo poco a poco. El pelo de la parte trasera de la cabeza lo llevaba recogido en un moño asegurado con una horquilla de forma muy característica, como si de ramas de un árbol se tratasen, de color blanco brillante a gris claro con gemas azuladas decorándolo. Por ambos laterales le caían dos sendos mechones de cabello suelto. Por último, calzaba las típicas sandalias tradicionales con un grueso calcetín blanco con una separación para los dedos para separar el pulgar.<br />
<br />
No estaba nada acostumbrada a moverse con tal vestimenta, era la segunda vez que llevaba un kimono en toda su vida. Así que había tardado tranquilamente el triple de lo que acostumbraba en llegar a la puerta de su sensei. Se detuvo ahí, dudando durante un par de minutos. ¿Qué pensaría Eri? Aparte de que era tonta. No quería usar el sello porque le había dicho tajantemente que solo lo usase para emergencias. Pero no estaba segura de si era peor decirle algo por ahí que plantarse en su puerta. Negó con la cabeza tres veces y se giró a la puerta, decidida.<br />
<br />
Tras volver a decidirse, golpeó con el nudillo la puerta un par de veces. Ya está, no había vuelta atrás. Ni siquiera podría salir corriendo aunque quisiese. Solo le quedaba plantarse ahí sonriente y rezar por ser suficientemente adorable para no morir.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Fruto rojo, pero inmaduro]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-fruto-rojo-pero-inmaduro</link>
			<pubDate>Mon, 10 Jun 2019 21:04:36 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=915">Sarutobi Hikaru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-fruto-rojo-pero-inmaduro</guid>
			<description><![CDATA[El rostro de Hikaru se mostraba extramente tenso y en calma, sintiendo como el aire cálido de la estación acariciaba sus piernas flexionadas bajo su cuerpo, sus brazos cruzados frente a su pecho mientras sus dedos se tensaban en el sello del tigre. Apenas era consciente de una gota de sudor que le resbalaba por la nariz en aquel instante “<span style="color: red;" class="mycode_color"> Todo esto para acabar plantando pimientos en un huerto que ni siquiera es el de mis padres</span>” El pesimista pensamiento fue un catalizador suficiente para que la joven perdiera toda la concentración que había conseguido en aquellos escasos minutos de relajación, sintiendo como su energía espiritual volvía a disiparse en ella sin la menor piedad con la joven aprendiz. <br />
<br />
Con un grito de exasperación, gruño una, dos y tres veces antes de conseguir respirar y calmarse poco a poco, dejando que su espalda se columpiara hacia atrás, quedando tendida en mitad de la plaza que por suerte, estaba desierta a aquellas horas de la tarde. <br />
La frustración de la joven kunoichi no hacía más que aumentar día tras día desde que había abandonado la academia de las Olas. Antes al menos podía decirse así misma que no estaba preparada, que solo era una pequeña estudiante que no había demostrado lo que podía hacer ¿Pero ahora? -<span style="color: red;" class="mycode_color"> ¿Para que sirve todo mi entrenamiento si solo me mandan a cargar cajas y a plantar cebollas?</span>- se volvió a quejar en voz alta mientras volvía a incorporarse, haciendo que su descontrolada melena siguiera en contacto con el suelo del parque. <br />
<br />
Había decidido refugiarse allí desde después de comer, parecía que al menos no le mandarían hoy una misión absurda y perfectamente capaz de hacerse por cualquier persona de la villa, hubiera recibido o no entrenamiento para ser shinobi, así que con su habitual tranquilidad había decidido refugiarse en el parque de los cerezos a entrenar. Si quería ser una buena kunoichi en poco tiempo, desde luego aquellas misiones no le iban a servir absolutamente para nada. <br />
<br />
Sacudiéndose el polvo de su corto kimono y de su salvaje melena, se dispuso a continuar con aquel pequeño entrenamiento antes de que el recuerdo de sus “misiones” la hiciera o dormirse de aburrimiento o bien explotar en uno de sus característicos enfados, ni la propia Hikaru sabía exactamente que pasaría.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El rostro de Hikaru se mostraba extramente tenso y en calma, sintiendo como el aire cálido de la estación acariciaba sus piernas flexionadas bajo su cuerpo, sus brazos cruzados frente a su pecho mientras sus dedos se tensaban en el sello del tigre. Apenas era consciente de una gota de sudor que le resbalaba por la nariz en aquel instante “<span style="color: red;" class="mycode_color"> Todo esto para acabar plantando pimientos en un huerto que ni siquiera es el de mis padres</span>” El pesimista pensamiento fue un catalizador suficiente para que la joven perdiera toda la concentración que había conseguido en aquellos escasos minutos de relajación, sintiendo como su energía espiritual volvía a disiparse en ella sin la menor piedad con la joven aprendiz. <br />
<br />
Con un grito de exasperación, gruño una, dos y tres veces antes de conseguir respirar y calmarse poco a poco, dejando que su espalda se columpiara hacia atrás, quedando tendida en mitad de la plaza que por suerte, estaba desierta a aquellas horas de la tarde. <br />
La frustración de la joven kunoichi no hacía más que aumentar día tras día desde que había abandonado la academia de las Olas. Antes al menos podía decirse así misma que no estaba preparada, que solo era una pequeña estudiante que no había demostrado lo que podía hacer ¿Pero ahora? -<span style="color: red;" class="mycode_color"> ¿Para que sirve todo mi entrenamiento si solo me mandan a cargar cajas y a plantar cebollas?</span>- se volvió a quejar en voz alta mientras volvía a incorporarse, haciendo que su descontrolada melena siguiera en contacto con el suelo del parque. <br />
<br />
Había decidido refugiarse allí desde después de comer, parecía que al menos no le mandarían hoy una misión absurda y perfectamente capaz de hacerse por cualquier persona de la villa, hubiera recibido o no entrenamiento para ser shinobi, así que con su habitual tranquilidad había decidido refugiarse en el parque de los cerezos a entrenar. Si quería ser una buena kunoichi en poco tiempo, desde luego aquellas misiones no le iban a servir absolutamente para nada. <br />
<br />
Sacudiéndose el polvo de su corto kimono y de su salvaje melena, se dispuso a continuar con aquel pequeño entrenamiento antes de que el recuerdo de sus “misiones” la hiciera o dormirse de aburrimiento o bien explotar en uno de sus característicos enfados, ni la propia Hikaru sabía exactamente que pasaría.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿Y sí me ven?]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-y-si-me-ven</link>
			<pubDate>Tue, 30 Apr 2019 15:22:54 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=801">Aburame Mei</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-y-si-me-ven</guid>
			<description><![CDATA[En el rostro de Akito estaba dibujada esa sonrisa que conocía bien, era un tanto manipuladora, ¿cómo ocultarlo?  Lo conocía bien, él venía hacia mi, quería algo, quería que yo lo hiciera...<br />
<br />
<span style="color: teal;" class="mycode_color">—Veo que estas leyendo, eso está muy bien</span>— anunció entrando en mi cuarto. En mis manos descansaba un tomo sobre <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las plantas y sus propiedades</span> <span style="color: teal;" class="mycode_color">—. Que coincidencia, vengo a decirte algo, mejor dicho, a proponertelo.</span><br />
<br />
<span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—¿Qué será esta vez?</span>— respondí cansinamente <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—. Que sepas que aún no me das mi "recompensa" por lo del viaje a Yukio</span>— volví a poner mi atención en el libro.<br />
<br />
Mi padre se acercó misteriosamente hacia mi, su voz se volvió un susurro casi inaudible, pero él sabía lo que hacía, escuché con atención lo que me decía y luego me separé bruscamente de él, mi rostro era un... Un verdadero dilema <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—¿Eso es posible?</span>— cuestioné primeramente <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—. ¿Es legal?</span><br />
<br />
Lo pensaba y me parecía increíble, ¿realmente me lo estaba pidiendo? <br />
 <br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Al día siguiente...</span></div></i></div>
<br />
Miré a todos lados, el corazón me latía a mil por hora, parecía no haber nadie a mi alrededor, seguí caminando al interior del parque, aunque nadie me veía, aparentemente, no podía fiarme de ello <span style="color: plum; font-style: italic;">«Camina natural, no vas a hacer nada malo, no estas haciendo nada sospechoso»</span> me repetía mentalmente.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Uno que sea grande, uno que sea fuerte»</span> recordé sus palabras. Mis ojos paseaban por cada uno de los cerezos, me había desviado del sendero principal, pero eso no me  hacía sentir más segura.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«¿Por qué no vine de noche?»</span> me lamenté.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En el rostro de Akito estaba dibujada esa sonrisa que conocía bien, era un tanto manipuladora, ¿cómo ocultarlo?  Lo conocía bien, él venía hacia mi, quería algo, quería que yo lo hiciera...<br />
<br />
<span style="color: teal;" class="mycode_color">—Veo que estas leyendo, eso está muy bien</span>— anunció entrando en mi cuarto. En mis manos descansaba un tomo sobre <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las plantas y sus propiedades</span> <span style="color: teal;" class="mycode_color">—. Que coincidencia, vengo a decirte algo, mejor dicho, a proponertelo.</span><br />
<br />
<span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—¿Qué será esta vez?</span>— respondí cansinamente <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—. Que sepas que aún no me das mi "recompensa" por lo del viaje a Yukio</span>— volví a poner mi atención en el libro.<br />
<br />
Mi padre se acercó misteriosamente hacia mi, su voz se volvió un susurro casi inaudible, pero él sabía lo que hacía, escuché con atención lo que me decía y luego me separé bruscamente de él, mi rostro era un... Un verdadero dilema <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—¿Eso es posible?</span>— cuestioné primeramente <span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">—. ¿Es legal?</span><br />
<br />
Lo pensaba y me parecía increíble, ¿realmente me lo estaba pidiendo? <br />
 <br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Al día siguiente...</span></div></i></div>
<br />
Miré a todos lados, el corazón me latía a mil por hora, parecía no haber nadie a mi alrededor, seguí caminando al interior del parque, aunque nadie me veía, aparentemente, no podía fiarme de ello <span style="color: plum; font-style: italic;">«Camina natural, no vas a hacer nada malo, no estas haciendo nada sospechoso»</span> me repetía mentalmente.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«Uno que sea grande, uno que sea fuerte»</span> recordé sus palabras. Mis ojos paseaban por cada uno de los cerezos, me había desviado del sendero principal, pero eso no me  hacía sentir más segura.<br />
<br />
<span style="color: plum; font-style: italic;">«¿Por qué no vine de noche?»</span> me lamenté.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Festival familiar]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-festival-familiar</link>
			<pubDate>Mon, 11 Feb 2019 19:49:01 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-festival-familiar</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¡Venga, estoy en racha!</span> —exclamó Ryuusuke, sentado en una de las pequeñas casetas con mesas que había en el Jardín de los Cerezos. Eri lo miraba con un tic nervioso en el ojo—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">. ¿Quién se atreve con la revancha?</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡Yo te puedo con los ojos cerrados!</span> —gruñó un hombre, achispado, acercándose y sentándose frente a él, tomándole de la mano y esperando a que Eri diese la señal, pero ella solo arqueó las cejas al verles mirándola, expectantes.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Buscaos a otra</span> —espetó, cruzándose de brazos y girándose para apoyarse sobre su mano, la cual, a su vez, estaba apoyada sobre sus piernas cruzadas. Estaba sentada al lado de su hermano, el cual estaba ataviado con un Uwagi de color rojo y algo subidito por el alcohol que ya llevaba en vena. Hotaru, por su parte, tenía las mejillas sonrosadas y una sonrisa estúpida en el rostro. Ah, y una botella a medio vaciar en la mano.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Yaaa~!</span> —canturreó, y los hombres comenzaron con el pulso.<br />
<br />
Eri rodó los ojos, ¿y ella era la pequeña en aquella familia?<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¡Nadie puede conmigo!</span> —exclamó al ver cómo había vuelto a ganar y el hombre se iba mientras fulminaba al Uzumaki con la mirada.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">Eres un abusón</span> —recriminó su hermana menor, y él revolvió su cabello—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Y un pesado.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Pero me quieres</span> —alegó, acercándose a ella y abrazándola con fuerza.<br />
<br />
Y ella, resignada, le devolvió el abrazo, uniéndose una ebria Hotaru a sus hermanos, hasta que al final se despegó y se sentó frente a su hermano.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Venga, ahora yoo~!</span> —exclamó.<br />
<br />
Y vuelta a empezar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¡Venga, estoy en racha!</span> —exclamó Ryuusuke, sentado en una de las pequeñas casetas con mesas que había en el Jardín de los Cerezos. Eri lo miraba con un tic nervioso en el ojo—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">. ¿Quién se atreve con la revancha?</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡Yo te puedo con los ojos cerrados!</span> —gruñó un hombre, achispado, acercándose y sentándose frente a él, tomándole de la mano y esperando a que Eri diese la señal, pero ella solo arqueó las cejas al verles mirándola, expectantes.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Buscaos a otra</span> —espetó, cruzándose de brazos y girándose para apoyarse sobre su mano, la cual, a su vez, estaba apoyada sobre sus piernas cruzadas. Estaba sentada al lado de su hermano, el cual estaba ataviado con un Uwagi de color rojo y algo subidito por el alcohol que ya llevaba en vena. Hotaru, por su parte, tenía las mejillas sonrosadas y una sonrisa estúpida en el rostro. Ah, y una botella a medio vaciar en la mano.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Yaaa~!</span> —canturreó, y los hombres comenzaron con el pulso.<br />
<br />
Eri rodó los ojos, ¿y ella era la pequeña en aquella familia?<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">¡Nadie puede conmigo!</span> —exclamó al ver cómo había vuelto a ganar y el hombre se iba mientras fulminaba al Uzumaki con la mirada.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">Eres un abusón</span> —recriminó su hermana menor, y él revolvió su cabello—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Y un pesado.</span><br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Pero me quieres</span> —alegó, acercándose a ella y abrazándola con fuerza.<br />
<br />
Y ella, resignada, le devolvió el abrazo, uniéndose una ebria Hotaru a sus hermanos, hasta que al final se despegó y se sentó frente a su hermano.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Venga, ahora yoo~!</span> —exclamó.<br />
<br />
Y vuelta a empezar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Adiós, Hermano]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-adios-hermano</link>
			<pubDate>Tue, 15 Jan 2019 04:33:20 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-adios-hermano</guid>
			<description><![CDATA[Era un día gris, aquella tarde. De nubarrones oscuros que se negaban a llover. De calles vacías, sin niños inundándolas con sus chillidos y carcajadas. De cerezos cuyas flores se negaban a abrirse, sin una sola brizna de viento haciendo sonar sus ramas. Ni trayendo consigo el característico aroma salado del mar. Un día sin sol. Un día oscuro. Un día triste. <br />
<br />
El Jardín de los Cerezos estaba plagado de siluetas vestidas de negro. Empezaba a ser tónica general, allí. Hacía algo más de un año, la tragedia había sacudido la Villa con la matanza hecha por Zoku. El Consejo de Sabios. Senju Nabi. Furukawa Eri. Otros tantos habían muerto. <br />
<br />
Ahora, como si estuviesen maldecidos tras la muerte de Shiona, la historia se repetía. Uzumaki Goro. Varios Chunins. Y otros tantos. Entre ellos, un joven de facciones escuálidas, nariz torcida y con una cicatriz en los labios. Entre ellos, un chico que iba a cumplir los dieciséis en una semana. Entre ellos, alguien que de no haber sido por sus logros, y por sus acciones, no hubiese llamado la atención de nadie. Entre ellos, el mejor amigo que Datsue había tenido en su vida. <br />
<br />
Entre ellos, su Hermano.  <br />
<br />
Datsue creía haber tocado fondo con la pérdida de Aiko, pero se equivocaba. Con Aiko, sentía que alguien le clavaba un puñal en el pecho y se lo retorcía cada vez que pensaba en ella. Con Akame, era un dolor distinto. Un dolor hueco. Sentía, que le habían cortado un trozo de su propio ser. Que le habían arrancado algo de su misma esencia. Que algo en él había cambiado para siempre. No a nivel emocional, no en cuanto a tristeza o rabia, sino de manera mucho más profunda. Como si ya nunca más pudiese volver a ser el mismo. A estar completo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Tan…! ¡Tan…! ¡Tan…!</span> Resonaban las campanadas por toda la Villa. <br />
<br />
El sacerdote hablaba. De uno. De otros. A Datsue le costó escucharle cuando llegó el turno de Akame. Aquel hombre no le había conocido como él lo había hecho. No sabía de lo que hablaba. Se había quedado en la superficie de su grandeza, sin comprender verdaderamente su esencia. Y lo que le había hecho grande no era un mero título. No era haber sido campeón del mayor torneo de las últimas décadas. Ni ser Jinchūriki. Ni haber acabado con Zoku. Ni haber sacado a un Jinchūriki descontrolado del estadio. <br />
<br />
No, lo que le había hecho grande, eran los pequeños detalles. Esos que el mundo no recordaría, salvo Datsue. Lo que le había hecho grande era que, tras perder a Haskoz, y a todos y cada uno de sus compañeros de promoción, se hubiese levantado. Hubiese seguido haciendo amigos, creando lazos. Lo que le había hecho grande era que, tras la muerte de Koko, siguiese dándole una oportunidad al amor. Volviendo a ilusionarse. Volviendo a dejar entrar la felicidad en su corazón. Lo que le había hecho grande, era haber protegido siempre a sus compañeros y amigos. Como mejor sabía. Por mucho que estos no siempre se lo pusiesen fácil. Por mucho que su imagen se viese deteriorada a veces. <br />
<br />
El sacerdote terminó de cantar su Sutra.  Una a una, las personas fueron acercándose a dejar sus rosas blancas. Una muchacha de cabellos blancos se fue visiblemente emocionada tras dejar la suya. Era a la que, un día, Akame había comprado flores junto a Akimichi Akane. Uzu jamás vería florecer aquel romance. Datsue tampoco. <br />
<br />
Datsue se acercó el último, a pasos lentos, buscando con la mirada cierta foto. <br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<div align="center"><img src="http://i63.tinypic.com/25aq14j.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 25aq14j.jpg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Cuando la encontró, le lanzó su rosa, que desentonó ligeramente con las demás. La suya no era blanca. La suya era color caqui. Activó el sello de la Hermandad Intrépida que le unía con su Hermano. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Sabes? Ahora comprendo lo que me dijiste aquella vez.</span> —Datsue hablaba de su reencuentro tras el torneo. ¿A qué se refería? Eso… Eso era algo que solo les pertenecía a ellos dos—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Yo… nunca supe lo que era ser ninja hasta que te conocí. Todavía me cuesta</span> —tuvo que reconocerle, sabiendo que él era al único al que jamás había podido engañar—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Yo… D-diooss</span> —se le escapó el aire por la boca mientras hacía una mueca parecida a una sonrisa de impotencia. Le costaba. Le estaba costando mucho—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. No tengo palabras para describir lo que me duele perderte, H<span style="font-size: 11px;">e</span><span style="font-size: 12px;">r</span><span style="font-size: 13px;">m</span><span style="font-size: 14px;">a</span><span style="font-size: 13px;">n</span><span style="font-size: 11px;">o</span></span> —con la última palabra, su voz amagó con quebrársele con el llanto. Lo contuvo. Le picaban los ojos y sentía las pestañas húmedas al parpadear—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Teníamos tantas cosas p<span style="font-size: 13px;">o</span>r h<span style="font-size: 13px;">a</span>c<span style="font-size: 11px;">e</span>r.</span> —Tantas cosas de las que hablar. Tantos sueños por cumplir—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. ¡Se suponía que íbamos a comernos el mundo! ¿Por qué tuviste que abandonarme, hmm? ¡Te <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">odio</span>!</span> —cerró los ojos con fuerza para contener las lágrimas. Le odiaba, le odiaba, ¡le odiaba! Aunque, en realidad…—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Odio tener que perd<span style="font-size: 11px;">e</span><span style="font-size: 10px;">r</span><span style="font-size: 9px;">t</span><span style="font-size: 8px;">e</span>.</span> <br />
<br />
Se le cortó la voz en el último momento, y tuvo que llevarse una mano al rostro. Su cuerpo se convulsionó, por así decirlo, en un llanto mudo. Estaba rodeado por su gente, pero, en aquel momento, se sintió más solo que nunca. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Lo siento, compadre</span> —dijo, forzando una sonrisa que le salió triste, mientras se restregaba las lágrimas y se obligaba a serenarse—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Sé que un ninja nunca debe mostrar sus emociones. Lo sé.</span><br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Solo quiero que sepas una cosa antes de irte, compadre. Yo… Yo sé que ninguno de los dos éramos muy buenos demostrando nuestros sentimientos. Pero tú… me demostraste con hechos que yo te importaba, más de lo que le importaba a nadie. Incluso si esas acciones me hacían ponerme en tu contra. Y yo en c<span style="font-size: 14px;">a</span>mb<span style="font-size: 11px;">i</span><span style="font-size: 9px;">o</span>…</span> —Apretó los dientes mientras negaba con la cabeza, aspirando con fuerza para sorberse los mocos. Apretó los ojos con todas sus fuerzas. Pero no podía, no podía, no podía... No podía evitar que las lágrimas le cayesen por las mejillas—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Yo en cambio no te supe v-v<span style="font-size: 13px;">a</span><span style="font-size: 11px;">l</span><span style="font-size: 9px;">o</span>r<span style="font-size: 14px;">a</span>r. Siempre te estaba echando cosas en cara últimamente. Pero tienes que saberlo, Hermano.</span> —lloraba a lágrima viva y la voz había terminado por rompérsele por completo. <br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Tienes que saber que yo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">siempre</span> te he querido</span> —¡Más que a nada ni nadie en este jodido mundo!<br />
<br />
Hundido, tuvo que dar media vuelta. Por mucho que se había prometido ser fuerte, el llanto se había apoderado de él. Y llorar en público no era propio de un Jounin, menos de un verdadero <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">profesional.</span> Salió corriendo, llorando como un niño pequeño, y de sus labios tan solo asomó un último...<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Adiós, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hermano</span>.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era un día gris, aquella tarde. De nubarrones oscuros que se negaban a llover. De calles vacías, sin niños inundándolas con sus chillidos y carcajadas. De cerezos cuyas flores se negaban a abrirse, sin una sola brizna de viento haciendo sonar sus ramas. Ni trayendo consigo el característico aroma salado del mar. Un día sin sol. Un día oscuro. Un día triste. <br />
<br />
El Jardín de los Cerezos estaba plagado de siluetas vestidas de negro. Empezaba a ser tónica general, allí. Hacía algo más de un año, la tragedia había sacudido la Villa con la matanza hecha por Zoku. El Consejo de Sabios. Senju Nabi. Furukawa Eri. Otros tantos habían muerto. <br />
<br />
Ahora, como si estuviesen maldecidos tras la muerte de Shiona, la historia se repetía. Uzumaki Goro. Varios Chunins. Y otros tantos. Entre ellos, un joven de facciones escuálidas, nariz torcida y con una cicatriz en los labios. Entre ellos, un chico que iba a cumplir los dieciséis en una semana. Entre ellos, alguien que de no haber sido por sus logros, y por sus acciones, no hubiese llamado la atención de nadie. Entre ellos, el mejor amigo que Datsue había tenido en su vida. <br />
<br />
Entre ellos, su Hermano.  <br />
<br />
Datsue creía haber tocado fondo con la pérdida de Aiko, pero se equivocaba. Con Aiko, sentía que alguien le clavaba un puñal en el pecho y se lo retorcía cada vez que pensaba en ella. Con Akame, era un dolor distinto. Un dolor hueco. Sentía, que le habían cortado un trozo de su propio ser. Que le habían arrancado algo de su misma esencia. Que algo en él había cambiado para siempre. No a nivel emocional, no en cuanto a tristeza o rabia, sino de manera mucho más profunda. Como si ya nunca más pudiese volver a ser el mismo. A estar completo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Tan…! ¡Tan…! ¡Tan…!</span> Resonaban las campanadas por toda la Villa. <br />
<br />
El sacerdote hablaba. De uno. De otros. A Datsue le costó escucharle cuando llegó el turno de Akame. Aquel hombre no le había conocido como él lo había hecho. No sabía de lo que hablaba. Se había quedado en la superficie de su grandeza, sin comprender verdaderamente su esencia. Y lo que le había hecho grande no era un mero título. No era haber sido campeón del mayor torneo de las últimas décadas. Ni ser Jinchūriki. Ni haber acabado con Zoku. Ni haber sacado a un Jinchūriki descontrolado del estadio. <br />
<br />
No, lo que le había hecho grande, eran los pequeños detalles. Esos que el mundo no recordaría, salvo Datsue. Lo que le había hecho grande era que, tras perder a Haskoz, y a todos y cada uno de sus compañeros de promoción, se hubiese levantado. Hubiese seguido haciendo amigos, creando lazos. Lo que le había hecho grande era que, tras la muerte de Koko, siguiese dándole una oportunidad al amor. Volviendo a ilusionarse. Volviendo a dejar entrar la felicidad en su corazón. Lo que le había hecho grande, era haber protegido siempre a sus compañeros y amigos. Como mejor sabía. Por mucho que estos no siempre se lo pusiesen fácil. Por mucho que su imagen se viese deteriorada a veces. <br />
<br />
El sacerdote terminó de cantar su Sutra.  Una a una, las personas fueron acercándose a dejar sus rosas blancas. Una muchacha de cabellos blancos se fue visiblemente emocionada tras dejar la suya. Era a la que, un día, Akame había comprado flores junto a Akimichi Akane. Uzu jamás vería florecer aquel romance. Datsue tampoco. <br />
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Datsue se acercó el último, a pasos lentos, buscando con la mirada cierta foto. <br />
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<div align="center"><img src="http://i63.tinypic.com/25aq14j.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 25aq14j.jpg]" class="mycode_img" /></div>
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Cuando la encontró, le lanzó su rosa, que desentonó ligeramente con las demás. La suya no era blanca. La suya era color caqui. Activó el sello de la Hermandad Intrépida que le unía con su Hermano. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Sabes? Ahora comprendo lo que me dijiste aquella vez.</span> —Datsue hablaba de su reencuentro tras el torneo. ¿A qué se refería? Eso… Eso era algo que solo les pertenecía a ellos dos—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Yo… nunca supe lo que era ser ninja hasta que te conocí. Todavía me cuesta</span> —tuvo que reconocerle, sabiendo que él era al único al que jamás había podido engañar—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Yo… D-diooss</span> —se le escapó el aire por la boca mientras hacía una mueca parecida a una sonrisa de impotencia. Le costaba. Le estaba costando mucho—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. No tengo palabras para describir lo que me duele perderte, H<span style="font-size: 11px;">e</span><span style="font-size: 12px;">r</span><span style="font-size: 13px;">m</span><span style="font-size: 14px;">a</span><span style="font-size: 13px;">n</span><span style="font-size: 11px;">o</span></span> —con la última palabra, su voz amagó con quebrársele con el llanto. Lo contuvo. Le picaban los ojos y sentía las pestañas húmedas al parpadear—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Teníamos tantas cosas p<span style="font-size: 13px;">o</span>r h<span style="font-size: 13px;">a</span>c<span style="font-size: 11px;">e</span>r.</span> —Tantas cosas de las que hablar. Tantos sueños por cumplir—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. ¡Se suponía que íbamos a comernos el mundo! ¿Por qué tuviste que abandonarme, hmm? ¡Te <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">odio</span>!</span> —cerró los ojos con fuerza para contener las lágrimas. Le odiaba, le odiaba, ¡le odiaba! Aunque, en realidad…—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Odio tener que perd<span style="font-size: 11px;">e</span><span style="font-size: 10px;">r</span><span style="font-size: 9px;">t</span><span style="font-size: 8px;">e</span>.</span> <br />
<br />
Se le cortó la voz en el último momento, y tuvo que llevarse una mano al rostro. Su cuerpo se convulsionó, por así decirlo, en un llanto mudo. Estaba rodeado por su gente, pero, en aquel momento, se sintió más solo que nunca. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Lo siento, compadre</span> —dijo, forzando una sonrisa que le salió triste, mientras se restregaba las lágrimas y se obligaba a serenarse—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Sé que un ninja nunca debe mostrar sus emociones. Lo sé.</span><br />
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»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Solo quiero que sepas una cosa antes de irte, compadre. Yo… Yo sé que ninguno de los dos éramos muy buenos demostrando nuestros sentimientos. Pero tú… me demostraste con hechos que yo te importaba, más de lo que le importaba a nadie. Incluso si esas acciones me hacían ponerme en tu contra. Y yo en c<span style="font-size: 14px;">a</span>mb<span style="font-size: 11px;">i</span><span style="font-size: 9px;">o</span>…</span> —Apretó los dientes mientras negaba con la cabeza, aspirando con fuerza para sorberse los mocos. Apretó los ojos con todas sus fuerzas. Pero no podía, no podía, no podía... No podía evitar que las lágrimas le cayesen por las mejillas—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Yo en cambio no te supe v-v<span style="font-size: 13px;">a</span><span style="font-size: 11px;">l</span><span style="font-size: 9px;">o</span>r<span style="font-size: 14px;">a</span>r. Siempre te estaba echando cosas en cara últimamente. Pero tienes que saberlo, Hermano.</span> —lloraba a lágrima viva y la voz había terminado por rompérsele por completo. <br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Tienes que saber que yo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">siempre</span> te he querido</span> —¡Más que a nada ni nadie en este jodido mundo!<br />
<br />
Hundido, tuvo que dar media vuelta. Por mucho que se había prometido ser fuerte, el llanto se había apoderado de él. Y llorar en público no era propio de un Jounin, menos de un verdadero <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">profesional.</span> Salió corriendo, llorando como un niño pequeño, y de sus labios tan solo asomó un último...<br />
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—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Adiós, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hermano</span>.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Reencuentro]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-reencuentro</link>
			<pubDate>Sun, 06 Jan 2019 21:33:44 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=9">Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-reencuentro</guid>
			<description><![CDATA[Era una fresca mañana en Uzushiogakure, con una ligera brisa que hacía que tuvieras que abrigarte un poco si no querías pillar un resfriado típico de los incautos en aquella época del año, y como tal, Riko había salido a la calle con su sudadera de color gris abrochada hasta arriba, caminando con las manos en los bolsillos dirección al Jardín de los Cerezos.<br />
<br />
De un tiempo a esta parte el Kaguya había tomado por costumbre dirigirse hasta aquella localización tan típica de la Villa todas las mañanas con el fin de entrenar un poco, aunque normalmente solía hacerlo solo y no era demasiado entretenido.<br />
<br />
Aquel día, para variar un poco, había decidido entrenar un poco sus reflejos, por lo que había utilizado una de las técnicas que había dominado más recientemente, la de el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">clon de huesos</span> para que fuera éste quien le atacara con todo lo que tenía. Y así lo hacía, el clon lanzaba golpe tras golpe, patadas, puñetazos y rodillazos todos con la intención de golpear al auténtico, que hacía todo lo que podía por esquivar uno tras otro.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Chúpate esa!</span></span> — El clon bramó cuando una de sus patadas acertó en las costillas del verdadero, haciéndole retroceder. —<span style="color: khaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Eres muy lento!</span></span><br />
<br />
El Riko verdadero resopló, algo cansado.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Somos igual de lentos, idiota...</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era una fresca mañana en Uzushiogakure, con una ligera brisa que hacía que tuvieras que abrigarte un poco si no querías pillar un resfriado típico de los incautos en aquella época del año, y como tal, Riko había salido a la calle con su sudadera de color gris abrochada hasta arriba, caminando con las manos en los bolsillos dirección al Jardín de los Cerezos.<br />
<br />
De un tiempo a esta parte el Kaguya había tomado por costumbre dirigirse hasta aquella localización tan típica de la Villa todas las mañanas con el fin de entrenar un poco, aunque normalmente solía hacerlo solo y no era demasiado entretenido.<br />
<br />
Aquel día, para variar un poco, había decidido entrenar un poco sus reflejos, por lo que había utilizado una de las técnicas que había dominado más recientemente, la de el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">clon de huesos</span> para que fuera éste quien le atacara con todo lo que tenía. Y así lo hacía, el clon lanzaba golpe tras golpe, patadas, puñetazos y rodillazos todos con la intención de golpear al auténtico, que hacía todo lo que podía por esquivar uno tras otro.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Chúpate esa!</span></span> — El clon bramó cuando una de sus patadas acertó en las costillas del verdadero, haciéndole retroceder. —<span style="color: khaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Eres muy lento!</span></span><br />
<br />
El Riko verdadero resopló, algo cansado.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Somos igual de lentos, idiota...</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Corrientes]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-corrientes</link>
			<pubDate>Tue, 06 Nov 2018 23:35:16 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Fuukei</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-corrientes</guid>
			<description><![CDATA[A pesar de tratarse de la vida de un chaval de catorze años, a veces le parecía que no disponía del tiempo suficiente como para descansar y meditar en un lugar como aquel: el Jardín de los Cerezos. Se sentía avasallado por las constantes peticiones de su familia para realizar tareas domésticas, por las enseñanzas de su abuela en el Senjutsu, por aquel trabajo extra que realizaba en el campo para colaborar en la economía... pero que recientemente había abandonado tras el ascenso a Genin.<br />
<br />
No se había detenido a plantearse qué significaba aquello. O, más concretamente, cuál era el significado de la palabra <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Ninja»</span>. Y se le escapaban muchos detalles para conocer el verdadero sentido que podía darle al Camino Ninja, o Nindo. Esa tarde se había brindado la oportunidad de reflexionar un poco más sobre aquel asunto. De hecho, Chihige —la cabra marrón— no le había reconocido como tal. Lo trataba de crío a pesar de que se tratase de un animal de la altura de su rodilla.<br />
<br />
Se había puesto unas ropas comunes, marrones, poco destacables, para pasear tranquilamente entre los senderos de piedra que conectaban los diferentes templos y plazoletas de aquel pacífico lugar. O no tan pacífico... Pues, de vez en cuando, se encontraba a más de un ninja entrenando. Tanto física como espiritualmente. Al final, el peliblanco se detuvo delante de un templo y miró hacia la fachada del majestuoso edificio.<br />
<br />
<span style="color: khaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«¿Y ahora?»</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[A pesar de tratarse de la vida de un chaval de catorze años, a veces le parecía que no disponía del tiempo suficiente como para descansar y meditar en un lugar como aquel: el Jardín de los Cerezos. Se sentía avasallado por las constantes peticiones de su familia para realizar tareas domésticas, por las enseñanzas de su abuela en el Senjutsu, por aquel trabajo extra que realizaba en el campo para colaborar en la economía... pero que recientemente había abandonado tras el ascenso a Genin.<br />
<br />
No se había detenido a plantearse qué significaba aquello. O, más concretamente, cuál era el significado de la palabra <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Ninja»</span>. Y se le escapaban muchos detalles para conocer el verdadero sentido que podía darle al Camino Ninja, o Nindo. Esa tarde se había brindado la oportunidad de reflexionar un poco más sobre aquel asunto. De hecho, Chihige —la cabra marrón— no le había reconocido como tal. Lo trataba de crío a pesar de que se tratase de un animal de la altura de su rodilla.<br />
<br />
Se había puesto unas ropas comunes, marrones, poco destacables, para pasear tranquilamente entre los senderos de piedra que conectaban los diferentes templos y plazoletas de aquel pacífico lugar. O no tan pacífico... Pues, de vez en cuando, se encontraba a más de un ninja entrenando. Tanto física como espiritualmente. Al final, el peliblanco se detuvo delante de un templo y miró hacia la fachada del majestuoso edificio.<br />
<br />
<span style="color: khaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«¿Y ahora?»</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Visita a los Cerezos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-visita-a-los-cerezos</link>
			<pubDate>Thu, 13 Sep 2018 11:14:12 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=9">Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-visita-a-los-cerezos</guid>
			<description><![CDATA[Los últimos días del Kaguya habían sido más animados. Ya no se solía quedar en casa si Akashi salía, si no que se iba a entrenar, a dar un paseo aprovechando que ya iba conociendo mejor las calles de la Villa... Y aquel día no iba a ser distinto. Su compañero había salido temprano para hacer recados, por lo que Riko no perdió el tiempo y se vistió rápidamente.<br />
<br />
Había pensado empezar a entrenar un par de veces al día, ya que lo había dejado de lado desde que llegó a Uzushiogakure, prácticamente, por lo que, una vez estuvo listo, se dirigió hacia el Jardín de os Cerezos, lugar en el que, si no tenía mal entendido, se podía entrenar sin mayor problema.<br />
<br />
Era temprano por la mañana, y el aire frío se dejaba notar, a pesar de que en el cielo no se podía ver ni una nube y el sol iluminaba con todo su esplendor.<br />
<br />
El pelinegro se dirigió a una de las muchas plazas en las que se podía poner uno a entrenar, se quitó su sudadera, dejándola a un lado y en ese momento, empezó a calentar, dando un par de vueltas a la plaza a la carrera para empezar a sudar y entrar en calor. Después se colocó en el centro de la misma y empezó con lo que iba a ser el entrenamiento de la mañana, Taijutsu.<br />
<br />
Golpeaba el aire con todas sus fuerzas, moviéndose deprisa, puñetazo con la derecha, dos pasos a la izquierda, patada giratoria, paso atrás...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los últimos días del Kaguya habían sido más animados. Ya no se solía quedar en casa si Akashi salía, si no que se iba a entrenar, a dar un paseo aprovechando que ya iba conociendo mejor las calles de la Villa... Y aquel día no iba a ser distinto. Su compañero había salido temprano para hacer recados, por lo que Riko no perdió el tiempo y se vistió rápidamente.<br />
<br />
Había pensado empezar a entrenar un par de veces al día, ya que lo había dejado de lado desde que llegó a Uzushiogakure, prácticamente, por lo que, una vez estuvo listo, se dirigió hacia el Jardín de os Cerezos, lugar en el que, si no tenía mal entendido, se podía entrenar sin mayor problema.<br />
<br />
Era temprano por la mañana, y el aire frío se dejaba notar, a pesar de que en el cielo no se podía ver ni una nube y el sol iluminaba con todo su esplendor.<br />
<br />
El pelinegro se dirigió a una de las muchas plazas en las que se podía poner uno a entrenar, se quitó su sudadera, dejándola a un lado y en ese momento, empezó a calentar, dando un par de vueltas a la plaza a la carrera para empezar a sudar y entrar en calor. Después se colocó en el centro de la misma y empezó con lo que iba a ser el entrenamiento de la mañana, Taijutsu.<br />
<br />
Golpeaba el aire con todas sus fuerzas, moviéndose deprisa, puñetazo con la derecha, dos pasos a la izquierda, patada giratoria, paso atrás...]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La sardina y la araña]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-sardina-y-la-arana</link>
			<pubDate>Mon, 03 Sep 2018 00:55:11 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=5">Sasagani Yota</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-sardina-y-la-arana</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel periplo por los dominios del remolino estaba siendo lo más parecido a unas vacaciones. Es innegable que me hubiese gustado tomar parte de forma activa de los examenes de ascenso, pero el destino no lo quiso así. Por lo que, allí estaba, En Uzushiogakure, apoyando a Jurete y disfrutando del lugar a medida que las pruebas iban avanzando.<br />
<br />
Precisamente aquel día de verano, me encontraba en el jardín de los cerezos, disfrutando de un día de tranquilidad antes de que dieran comienzo los combates de la tercera parte del examen. Sentado en uno de aquellos bancos de madera y bajo el regazo de las hojas rosadas de aquellos arboles, disfrutando de mis inseparables dangos.<br />
<br />
Además, dios supiera porque, pero perdí de vista a Kumopansa y disfrutaba de una jodida relajación fuera de lo habitual. silencio, pajaritos y la brisa del lugar, proveniente del mar que bañaba las costas de la aldea. La verdad, estaba en la más absoluta de las glorias en aquel preciso momento. Pensaba en que debería estar haciendo Juro y pensaba también qué estaría haciendo yo en su lugar. Probablemente perdido de los nervios. No podía evitar pensar también qué narices estaría haciendo esa jodida araña, tan solo esperaba que no se metiese en demasiados problemas.</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Joder, esto es vida —</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">me dije, pensando en voz alta.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel periplo por los dominios del remolino estaba siendo lo más parecido a unas vacaciones. Es innegable que me hubiese gustado tomar parte de forma activa de los examenes de ascenso, pero el destino no lo quiso así. Por lo que, allí estaba, En Uzushiogakure, apoyando a Jurete y disfrutando del lugar a medida que las pruebas iban avanzando.<br />
<br />
Precisamente aquel día de verano, me encontraba en el jardín de los cerezos, disfrutando de un día de tranquilidad antes de que dieran comienzo los combates de la tercera parte del examen. Sentado en uno de aquellos bancos de madera y bajo el regazo de las hojas rosadas de aquellos arboles, disfrutando de mis inseparables dangos.<br />
<br />
Además, dios supiera porque, pero perdí de vista a Kumopansa y disfrutaba de una jodida relajación fuera de lo habitual. silencio, pajaritos y la brisa del lugar, proveniente del mar que bañaba las costas de la aldea. La verdad, estaba en la más absoluta de las glorias en aquel preciso momento. Pensaba en que debería estar haciendo Juro y pensaba también qué estaría haciendo yo en su lugar. Probablemente perdido de los nervios. No podía evitar pensar también qué narices estaría haciendo esa jodida araña, tan solo esperaba que no se metiese en demasiados problemas.</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Joder, esto es vida —</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">me dije, pensando en voz alta.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El mejor participante de Kusagakure]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-mejor-participante-de-kusagakure</link>
			<pubDate>Sun, 02 Sep 2018 16:48:59 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=7">Inuzuka Nabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-mejor-participante-de-kusagakure</guid>
			<description><![CDATA[¡Pues no me acababa de enterar de que Juro estaba participando en el examen! ¡Después de todo lo que habíamos vivido juntos y no se digna a pasar a saludar cuando invade mi villa! ¡Qué vergüenza! ¿Donde estaban sus modales ahora? En el bosque, rodeados de mierda verde y nauseabunda. <br />
<br />
Llevábamos toda la mañana buscando su olor por la villa y ni rastro, bueno, Stuffy pareció haber encontrado el rastro a la hora de comer pero no era más que el olor de un restaurante de barbacoa donde, obviamente, nos paramos a comer. Y pues nada, una mañana desaprovechada del todo. Me tragué mi mala uva con filetes de carne bañados en salsa barbacoa y muy hechos, tenía mucha pena que hundir en kilos de carne.<br />
<br />
Obviamente, como buen shinobi, al haber desperdiciado la mañana y haberme inflado a comida después, pues me sentí mal. Mal psicológicamente, físicamente soy un toro. Decidí que lo mejor era ir al Jardín de los Cerezos encontrar una plazoleta de estas para entrenar y esperar a ver si algún oponente digno me deleitaba con un buen combate.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[¡Pues no me acababa de enterar de que Juro estaba participando en el examen! ¡Después de todo lo que habíamos vivido juntos y no se digna a pasar a saludar cuando invade mi villa! ¡Qué vergüenza! ¿Donde estaban sus modales ahora? En el bosque, rodeados de mierda verde y nauseabunda. <br />
<br />
Llevábamos toda la mañana buscando su olor por la villa y ni rastro, bueno, Stuffy pareció haber encontrado el rastro a la hora de comer pero no era más que el olor de un restaurante de barbacoa donde, obviamente, nos paramos a comer. Y pues nada, una mañana desaprovechada del todo. Me tragué mi mala uva con filetes de carne bañados en salsa barbacoa y muy hechos, tenía mucha pena que hundir en kilos de carne.<br />
<br />
Obviamente, como buen shinobi, al haber desperdiciado la mañana y haberme inflado a comida después, pues me sentí mal. Mal psicológicamente, físicamente soy un toro. Decidí que lo mejor era ir al Jardín de los Cerezos encontrar una plazoleta de estas para entrenar y esperar a ver si algún oponente digno me deleitaba con un buen combate.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La duda incierta del peligro acechante]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-duda-incierta-del-peligro-acechante</link>
			<pubDate>Thu, 30 Aug 2018 19:31:17 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=7">Inuzuka Nabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-duda-incierta-del-peligro-acechante</guid>
			<description><![CDATA[No estaba acojonado. Solo era sana precaución. Mi perro llevaba una semana repitiéndome día y noche que nos habíamos encontrado con la tal Aotsuki Ayame y ella se había puesto muy burra, burra en plan bijuu. Sin embargo, nadie más sabía nada del tema ni les sonaba haber visto a nadie destrozar nada. Y aunque yo, por si acaso, había empezado a llevar un diario por si volvían a borrarme la mente. Sí que era cierto que tenía unas horas en blanco y tenía las manos pegajosas de haberme comido un helado que no recordaba haberme comido.<br />
<br />
La cuestión era que adentrarme hasta mi sitio secreto, que era todo tranquilidad, por culpa de aquella historieta no me parecía del todo seguro. Era un lugar demasiado tranquilo, demasiado apartado, podría volver a rematar la faena. ¿Cómo había encontrado ella aquel lugar? ¿Qué había planeado? Estaba claro que me tenían en el punto de mira, debía practicar una cautela digna de las mejores épocas de los ninjas. Lo cual se traducía en sentarse en uno de los bancos que había cerca del camino principal que estaba hasta los topes gracias a todos los ninjas de otras villas que se hospedaban actualmente en Uzushiogakure.<br />
<br />
Helado en mano y disfrutando del fresquito que éste me proporcionaba pasaba la tarde, con mi perro sentado en el espacio del banco que yo no ocupaba, para asegurar el perímetro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No estaba acojonado. Solo era sana precaución. Mi perro llevaba una semana repitiéndome día y noche que nos habíamos encontrado con la tal Aotsuki Ayame y ella se había puesto muy burra, burra en plan bijuu. Sin embargo, nadie más sabía nada del tema ni les sonaba haber visto a nadie destrozar nada. Y aunque yo, por si acaso, había empezado a llevar un diario por si volvían a borrarme la mente. Sí que era cierto que tenía unas horas en blanco y tenía las manos pegajosas de haberme comido un helado que no recordaba haberme comido.<br />
<br />
La cuestión era que adentrarme hasta mi sitio secreto, que era todo tranquilidad, por culpa de aquella historieta no me parecía del todo seguro. Era un lugar demasiado tranquilo, demasiado apartado, podría volver a rematar la faena. ¿Cómo había encontrado ella aquel lugar? ¿Qué había planeado? Estaba claro que me tenían en el punto de mira, debía practicar una cautela digna de las mejores épocas de los ninjas. Lo cual se traducía en sentarse en uno de los bancos que había cerca del camino principal que estaba hasta los topes gracias a todos los ninjas de otras villas que se hospedaban actualmente en Uzushiogakure.<br />
<br />
Helado en mano y disfrutando del fresquito que éste me proporcionaba pasaba la tarde, con mi perro sentado en el espacio del banco que yo no ocupaba, para asegurar el perímetro.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Entre cerezos, pero sin flor]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-entre-cerezos-pero-sin-flor</link>
			<pubDate>Thu, 05 Jul 2018 23:40:42 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-entre-cerezos-pero-sin-flor</guid>
			<description><![CDATA[Finalizada la primera prueba del examen de Chūnin, gran parte del peso que sentía se fue con las últimas palabras escritas. Pero no fue así con la ansiedad que sentía. Donde antes había estado el nerviosimo y el miedo a lo desconocido, ahora quedaba una profunda angustia hacia el resultado de la prueba. <br />
<br />
<span style="color: royalblue; font-style: italic;">«Mal. Todo mal.»</span> Se repetía una y otra vez, torturándose a sí misma. <span style="color: royalblue; font-style: italic;">«Todas mis respuestas estaban mal, seguro. Ojalá pudiera tener de nuevo el examen y cambiarlas. Ojalá pudiera... Ojalá pudiera...»</span><br />
<br />
Pero nada de eso sucedería. Y, para su desgracia, Ayame lo sabía muy bien. Y encima no conocería el resultado del examen hasta varios días después... <br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">—Espero que al menos a Daruu-kun le fuera mejor que a mí.</span><br />
<br />
Por eso, buscando la paz que estaba muy lejos de sentir, sus pasos la condujeron hacia un lugar peculiar. El famoso Jardín de los Cerezos de Uzushiogakure, con cientos y cientos de árboles por doquier. Aunque para aquella estación del año en la que se encontraban las flores ya habían desaparecido, Ayame, en contraste con la gris y acerada ciudad de Amegakure, encontró el paisaje abrumadoramente bello.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">—¡Qué bonito!</span> <br />
<br />
Y regocijándose en el cántico de los pajarillos y buscando guarecerse del intenso calor del verano, se sentó a la sombra de uno de los árboles más grandes, cerca de un estanque.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Finalizada la primera prueba del examen de Chūnin, gran parte del peso que sentía se fue con las últimas palabras escritas. Pero no fue así con la ansiedad que sentía. Donde antes había estado el nerviosimo y el miedo a lo desconocido, ahora quedaba una profunda angustia hacia el resultado de la prueba. <br />
<br />
<span style="color: royalblue; font-style: italic;">«Mal. Todo mal.»</span> Se repetía una y otra vez, torturándose a sí misma. <span style="color: royalblue; font-style: italic;">«Todas mis respuestas estaban mal, seguro. Ojalá pudiera tener de nuevo el examen y cambiarlas. Ojalá pudiera... Ojalá pudiera...»</span><br />
<br />
Pero nada de eso sucedería. Y, para su desgracia, Ayame lo sabía muy bien. Y encima no conocería el resultado del examen hasta varios días después... <br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">—Espero que al menos a Daruu-kun le fuera mejor que a mí.</span><br />
<br />
Por eso, buscando la paz que estaba muy lejos de sentir, sus pasos la condujeron hacia un lugar peculiar. El famoso Jardín de los Cerezos de Uzushiogakure, con cientos y cientos de árboles por doquier. Aunque para aquella estación del año en la que se encontraban las flores ya habían desaparecido, Ayame, en contraste con la gris y acerada ciudad de Amegakure, encontró el paisaje abrumadoramente bello.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">—¡Qué bonito!</span> <br />
<br />
Y regocijándose en el cántico de los pajarillos y buscando guarecerse del intenso calor del verano, se sentó a la sombra de uno de los árboles más grandes, cerca de un estanque.]]></content:encoded>
		</item>
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