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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Yamiria]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Thu, 28 May 2026 22:06:07 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Otro giro en la Espiral]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-otro-giro-en-la-espiral</link>
			<pubDate>Wed, 05 Feb 2020 16:05:23 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-otro-giro-en-la-espiral</guid>
			<description><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 219</div></i></div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ñam, ñam, ñam, grompf... Hip...</span> <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">... Bluuurp.</span><br />
<br />
El eructo inundó con su potencia y resonancia el pequeño local. Fue una flatulencia casi inodora, de esas que no molestarían salvo a los más remilgados nobles de Uzu no Kuni. La ejecución fue limpia, con los labios en "o" —minúscula, por supuesto— para darle el toque justo de ritmo y cadencia. Ni muy larga, ni tan corta que pasara sin pena ni gloria. Ni demasiado ruidosa, ni demasiado discreta. Era justamente como su dueño había querido que fuese, una producción casi artística tan efímera como sólo una verdadera <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">obra magna</span> podía serlo. Un flato en tres tiempos, como estaba mandado: dos graves, casi al mismo tono, y un tercero de cierre algo más agudo. <br />
<br />
Una jodida maravilla. <br />
<br />
Uchiha Akame tomó la servilleta con su mano zurda para limpiarse la comisura de los labios, manchada de salsa brava, mientras con una media sonrisa y un tenedor de madera pinchaba otra papa. A conciencia la embadurnaba en aquella salsa anaranjada y espesa, admirándola. No era tan buena como las de "El bar de las bravas" de Los Herreros, pero aquellas eran, sin duda, las mejores papas bravas de Yamiria. No había sido fácil encontrarlas, pero para un ojeador experto —y a aquellas alturas Akame empezaba a considerarse docto en aquellas lides—, las señales eran inequívocas. Un local pequeño pero cuidado, regentado por un cocinero sin excesiva tripa —nadie que se atiborrase frecuentemente de unas papas bravas como los dioses mandaban podía sobrevivir lo suficiente como para criar panza— y una fiel barra de madera con marcas de la edad. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Excelentes</span> —murmuró. Luego levantó la cabeza y se dirigió directamente al tipo que había tras la barra, único trabajador del pequeño local—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Excelentes.</span> <br />
<br />
Él estaba sentado en la barra, claro, sobre un taburete de madera sin respaldo. A su lado había otro, y en la otra banda, dos más. Apenas cabían tres pequeñas mesas con otros tantos taburetes pequeños en el diminuto bar. <br />
<br />
Bebió un largo trago de agua refrescante y luego se acomodó el kasa de paja sobre la cabeza. Después de haberle tenido que dar a aquella genin de Uzu el suyo —muy viejo y gastado por el tiempo en el camino—, se había agenciado otro en uno de los mercados callejeros de Yamiria. Complementaba su atuendo con un uwagi de color azul mar, muy gastado, pantalones azul oscuro y sandalias de madera. Llevaba su equipamiento, claro, oculto entre las ropas; a excepción de su fiel chokutō, que reposaba atada a la espalda. Se había dejado una barba negra y espesa que le cubría parte del rostro.<br />
<br />
Akame alzó el tenedor, y se llevó otra papa a la boca.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 219</div></i></div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ñam, ñam, ñam, grompf... Hip...</span> <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">... Bluuurp.</span><br />
<br />
El eructo inundó con su potencia y resonancia el pequeño local. Fue una flatulencia casi inodora, de esas que no molestarían salvo a los más remilgados nobles de Uzu no Kuni. La ejecución fue limpia, con los labios en "o" —minúscula, por supuesto— para darle el toque justo de ritmo y cadencia. Ni muy larga, ni tan corta que pasara sin pena ni gloria. Ni demasiado ruidosa, ni demasiado discreta. Era justamente como su dueño había querido que fuese, una producción casi artística tan efímera como sólo una verdadera <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">obra magna</span> podía serlo. Un flato en tres tiempos, como estaba mandado: dos graves, casi al mismo tono, y un tercero de cierre algo más agudo. <br />
<br />
Una jodida maravilla. <br />
<br />
Uchiha Akame tomó la servilleta con su mano zurda para limpiarse la comisura de los labios, manchada de salsa brava, mientras con una media sonrisa y un tenedor de madera pinchaba otra papa. A conciencia la embadurnaba en aquella salsa anaranjada y espesa, admirándola. No era tan buena como las de "El bar de las bravas" de Los Herreros, pero aquellas eran, sin duda, las mejores papas bravas de Yamiria. No había sido fácil encontrarlas, pero para un ojeador experto —y a aquellas alturas Akame empezaba a considerarse docto en aquellas lides—, las señales eran inequívocas. Un local pequeño pero cuidado, regentado por un cocinero sin excesiva tripa —nadie que se atiborrase frecuentemente de unas papas bravas como los dioses mandaban podía sobrevivir lo suficiente como para criar panza— y una fiel barra de madera con marcas de la edad. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Excelentes</span> —murmuró. Luego levantó la cabeza y se dirigió directamente al tipo que había tras la barra, único trabajador del pequeño local—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Excelentes.</span> <br />
<br />
Él estaba sentado en la barra, claro, sobre un taburete de madera sin respaldo. A su lado había otro, y en la otra banda, dos más. Apenas cabían tres pequeñas mesas con otros tantos taburetes pequeños en el diminuto bar. <br />
<br />
Bebió un largo trago de agua refrescante y luego se acomodó el kasa de paja sobre la cabeza. Después de haberle tenido que dar a aquella genin de Uzu el suyo —muy viejo y gastado por el tiempo en el camino—, se había agenciado otro en uno de los mercados callejeros de Yamiria. Complementaba su atuendo con un uwagi de color azul mar, muy gastado, pantalones azul oscuro y sandalias de madera. Llevaba su equipamiento, claro, oculto entre las ropas; a excepción de su fiel chokutō, que reposaba atada a la espalda. Se había dejado una barba negra y espesa que le cubría parte del rostro.<br />
<br />
Akame alzó el tenedor, y se llevó otra papa a la boca.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Destinos cruzados]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-destinos-cruzados</link>
			<pubDate>Fri, 31 Jan 2020 18:12:02 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-destinos-cruzados</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hago esta trama con mi hueco de usuarios nuevos</div>
    </div>
</div>
<br />
Yamiria, capital de la Espiral y centro económico del país. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Y un lugar donde Lobo puede labrarse un nombre."</span></span> Últimamente estaba mucho más animado y entusiasmado desde que tenía a <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Otome</span> entre sus brazos. Pronto tendría que regresar a Amagekure, pues hacía ya tiempo que no se reunía con el resto del Equipo Tormenta. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Qué estará haciendo Kurozuchi-sensei? Últimamente parece estar ocupado a mil en otras cosas. Pero no importa, aún tengo tiempo para continuar con mi gira musical"</span></span> Y por gira musical entiendase ponerse a cantar cual artista callejero en medio de una plaza comercial.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Let's rock!—</span></span> Gritó plantándose en medio de una multitud, portando un ¿hacha-guitarra? en color negro. para quién no la hubiese visto, siempre sería una extraña sorpresa ver aquel instrumento que también fungía de arma. ¿Su intención? Llamar la atención de todos los presentes. Como si sus extravagantes ropas de maleante rockero con cadenas y gafas negras incluídas no bastasen.<br />
<br />
<div align="center"><div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/Y5seFwKmMkg" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>
    </div>
</div></div>
<br />
De pronto, empezó a rasgar las cuerdas de acero de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Doncella</span> y como por arte de magia el sonido se propagó en el ambiente. No había cables, ni amplificadores. Pero aún así el místico sonido del metal llegaba a los oídos de los presentes mientras el genin mostraba gran presteza con el instrumento y cantaba mezclando un idioma un tanto extraño y desconocido.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Stay in diabolidominus</span><br />
Conducido por la locura de la luna escarlata<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Let, me make me upset</span><br />
Brillando por encima, el acorde del demonio<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">The scars</span><br />
El pasado tallado en un crucifijo<br />
El todo del universo<br />
¡Traeré <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">DESTRUCTION</span>!</span></div>
<br />
<div align="center">Y entonces, alzó el rostro al cielo y aumento la velocidad a la que tocaba la guitarra.</div>
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">SCARLET FUROR</span><br />
La luz de la luna ha sido tenñida por un profundo carmesí<br />
Resonando en el silencio, grita para escapar<br />
Un ansia de despertar, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">scarlet furor...</span><br />
<br />
La locura, desatada<br />
La demencia finalmente a tintado los cielos<br />
El tiempo ha fabricado una absurda mentalidad<br />
Estoy enloqueciendo<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Starbow</span><br />
Las estrellas de color arcoíris vuelan<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Forbbiden</span><br />
El considerado tabú, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">DESTRUCTION!</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">SCARLET FUROR</span><br />
La luz de la luna ha sido teñida por un profundo carmesí<br />
Resonando en el silencio, grita para escapar<br />
Un ansia de despertar, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">scarlet furor...</span></span></div>
<br />
Luego de eso soltó un gran solo de guitarra, agachó la cabeza y empezó a sacudir sus cabellos tricolores de lado a lado mientras se tiraba de rodillas al suelo totalmente apasionado en su arte.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">SCARLET FUROR</span><br />
La luz de la luna ha sido teñida por un profundo carmesí<br />
Resonando en el silencio...<br />
<br />
Llora para poder huir, llora por algo de ternura...<br />
<br />
Un ansia de despertar, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Scarlet Furor!</span></span></div>
<br />
Finalizó su canción, jadeando por el esfuerzo y la adrenalina que tenía en ñas venas, esperando la ovación del público que se había acercado a su completamente inesperado e improvisado concierto al aire libre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hago esta trama con mi hueco de usuarios nuevos</div>
    </div>
</div>
<br />
Yamiria, capital de la Espiral y centro económico del país. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Y un lugar donde Lobo puede labrarse un nombre."</span></span> Últimamente estaba mucho más animado y entusiasmado desde que tenía a <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Otome</span> entre sus brazos. Pronto tendría que regresar a Amagekure, pues hacía ya tiempo que no se reunía con el resto del Equipo Tormenta. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Qué estará haciendo Kurozuchi-sensei? Últimamente parece estar ocupado a mil en otras cosas. Pero no importa, aún tengo tiempo para continuar con mi gira musical"</span></span> Y por gira musical entiendase ponerse a cantar cual artista callejero en medio de una plaza comercial.<br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Let's rock!—</span></span> Gritó plantándose en medio de una multitud, portando un ¿hacha-guitarra? en color negro. para quién no la hubiese visto, siempre sería una extraña sorpresa ver aquel instrumento que también fungía de arma. ¿Su intención? Llamar la atención de todos los presentes. Como si sus extravagantes ropas de maleante rockero con cadenas y gafas negras incluídas no bastasen.<br />
<br />
<div align="center"><div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/Y5seFwKmMkg" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>
    </div>
</div></div>
<br />
De pronto, empezó a rasgar las cuerdas de acero de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Doncella</span> y como por arte de magia el sonido se propagó en el ambiente. No había cables, ni amplificadores. Pero aún así el místico sonido del metal llegaba a los oídos de los presentes mientras el genin mostraba gran presteza con el instrumento y cantaba mezclando un idioma un tanto extraño y desconocido.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Stay in diabolidominus</span><br />
Conducido por la locura de la luna escarlata<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Let, me make me upset</span><br />
Brillando por encima, el acorde del demonio<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">The scars</span><br />
El pasado tallado en un crucifijo<br />
El todo del universo<br />
¡Traeré <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">DESTRUCTION</span>!</span></div>
<br />
<div align="center">Y entonces, alzó el rostro al cielo y aumento la velocidad a la que tocaba la guitarra.</div>
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">SCARLET FUROR</span><br />
La luz de la luna ha sido tenñida por un profundo carmesí<br />
Resonando en el silencio, grita para escapar<br />
Un ansia de despertar, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">scarlet furor...</span><br />
<br />
La locura, desatada<br />
La demencia finalmente a tintado los cielos<br />
El tiempo ha fabricado una absurda mentalidad<br />
Estoy enloqueciendo<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Starbow</span><br />
Las estrellas de color arcoíris vuelan<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Forbbiden</span><br />
El considerado tabú, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">DESTRUCTION!</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">SCARLET FUROR</span><br />
La luz de la luna ha sido teñida por un profundo carmesí<br />
Resonando en el silencio, grita para escapar<br />
Un ansia de despertar, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">scarlet furor...</span></span></div>
<br />
Luego de eso soltó un gran solo de guitarra, agachó la cabeza y empezó a sacudir sus cabellos tricolores de lado a lado mientras se tiraba de rodillas al suelo totalmente apasionado en su arte.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">SCARLET FUROR</span><br />
La luz de la luna ha sido teñida por un profundo carmesí<br />
Resonando en el silencio...<br />
<br />
Llora para poder huir, llora por algo de ternura...<br />
<br />
Un ansia de despertar, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Scarlet Furor!</span></span></div>
<br />
Finalizó su canción, jadeando por el esfuerzo y la adrenalina que tenía en ñas venas, esperando la ovación del público que se había acercado a su completamente inesperado e improvisado concierto al aire libre.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Niñas de hierro y seda]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-ninas-de-hierro-y-seda</link>
			<pubDate>Sat, 30 Nov 2019 18:28:13 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=851">Sagiso Ranko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-ninas-de-hierro-y-seda</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">⟨ Espacio para usuarios nuevos ⟩</span></div>
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¿Y ahora?.</span><br />
<br />
—<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">Sí, cariño, ahora sí ya llegamos.</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Aaaay, al fin!</span><br />
<br />
Una carroza claramente costosa y muy elegante entró por las calles de Yamiria. Estaba hecha de madera oscura, de aspecto costoso y muy bien cuidado, y brillantes ornamentos metálicos plateados. A cada lado llevaba un emblema: una orquídea blanca con forma de ave, en un círculo. El vehículo, tirado de un par de caballos color crema y manejado por un hombre y una mujer de vestimentas sencillas color salmón, se adentró en la ciudad y se detuvo frente a una posada lujosa. Las puertas del carruaje se abrieron: una de par en par y otra delicadamente.<br />
<br />
—<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">¡Ah, Yamiria! ¡Qué lugar tan perfecto para los negocios!</span> —dijo al bajar un hombre de cabellos cortos y barba creciente, vestido con un kimono masculino azul oscuro y plateado.<br />
<br />
Le siguió una mujer de piel morena y cabellera carmesí, ataviada en un hermoso kimono violáceo. Su manga derecha estaba agarrada a la altura del codo por un broche dorado, denotando la falta de su brazo.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Tiene muy buena pinta, es cierto.</span><br />
<br />
Por la puerta que había sido abierta violentamente salió una adolescente bajita, de cortos cabellos rojos, con una blusa larga  y pantalones de aspecto moderno.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Estoy cansada!</span> —gritó —<span style="color: tomato;" class="mycode_color">. ¡Qué viaje tan tedioso! ¡Tengo hambre! ¡Tengo sed! ¡Tengo ganas de romper algo!</span><br />
<br />
Detrás de ella salió una alta chica de piel morena y cabellos castaños, con expresión preocupada. Vestía una blusa azul cielo de mangas anchas y bordes blancos, y un pantalón de artes marciales azul marino.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Kuu-chan, no puedes romper nada aquí…</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡¿Ah, no?!</span> —contestó Kuumi, la hermana de Ranko, con una mirada en extremo desafiante.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Sí, fue un viaje largo</span> —Komachi, su madre, se les acercó —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Su padre y yo prepararemos las habitaciones. ¿Quieren salir a relajarse por mientras? Tenemos todo el día.</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡SÍ!</span> —La voz de Kuumi sonaba un tanto grosera — <span style="color: tomato;" class="mycode_color">. Veré qué comen en este lugar. ¿Vienes Ranko?</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Y-yo, eh…</span><br />
<br />
Ranko giró la cabeza hacia la calle, haciendo que su larga trenza bailara tras de ella. Era un lugar mucho más bullicioso que a lo que estaba acostumbrada. Aunque casi cualquier ciudad lo era.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">"Pero sobreviví a Notsuba. Y a Yugakure. Y ambas eran ciudades muy movidas. Y estamos en el País del Remolino, así que es probable… no, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">posible</span> que pueda ver a…"</span><br />
<br />
Pero al girar la cabeza de nuevo, Kuumi ya no estaba. Su melena roja se alejaba entre la multitud, y Ranko entendió que su hermana no estaba de humor para esperarla. Tendría que explorar Yamiria <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">sola</span>.<br />
<br />
—<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">No olvides, Kuu-chan…</span> —dijo de repente Kizaemon, su padre, mientras dirigía a los sirvientes, quienes habían estado manejando el carruaje, para bajar equipaje y otros paquetes del vehículo. Komachi ya había entrado al edificio —<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">. Ah, ya se fue. Bueno, no olvides, Ran-chan. Hotel <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kinsai</span>. No llegues tan tarde, que hay que dar una buena impresión mañana. No te descuides, aunque parezca una hermosa e inofensiva urbe. Y siempre deja en alto a la familia Sagisō.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Sí, padre.</span><br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid Palevioletred; font-size: 11px;"></div>
<br />
Yamiria era, por supuesto, una ciudad enorme, tanto en cuestión de tamaño como en densidad. Había demasiadas personas: comerciantes, turistas, uno que otro guerrero… Aunque podría ser interesante charlar con alguno que otro, la Kusajin lo encontró todo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">agobiante</span>. Caminó por un rato, intentando evadir cualquier roce de hombros, y murmuraba un quedísimo "disculpe" cada que no podía. Pasaba por las tiendas y veía las cosas de lejos, por más lindas o apetecibles que se miraran, pues le costaba aún armarse de valor.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">"¡Vamos! ¿Qué pasó con la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ranko decidida</span>?"</span> se regañó mentalmente <span style="color: plum;" class="mycode_color">"Aunque siendo sincera… Creo que es solo la primera impresión. Tal vez si descanso un rato, me aclimataré a este sitio… y todo será más fácil. ¡Sí, eso debe de ser!"</span><br />
<br />
Entonces dio con el oasis que estaba buscando: una plaza circular que rodeaba un árbol, bordeada de asientos de madera. Se había dado cuenta que en casi todos los centros urbanos había al menos un espacio así, un área para respirar. Claro, el objetivo original era tal vez que la gente comiera allí, o combatir un exceso de flujo peatonal. ¿Quién sabía? Lo importante era que en ese momento sólo había un trío de amigos charlando en el borde de la plaza, por lo que sería el lugar apropiado para descansar del bullicio.<br />
<br />
Ranko caminó y se sentó del lado opuesto a los chicos, y soltó un suave suspiro. Respiró profundamente mientras cerraba los ojos. El aire estaba frío, naturalmente, mas no había caído ni un copo de nieve recientemente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">⟨ Espacio para usuarios nuevos ⟩</span></div>
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¿Y ahora?.</span><br />
<br />
—<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">Sí, cariño, ahora sí ya llegamos.</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Aaaay, al fin!</span><br />
<br />
Una carroza claramente costosa y muy elegante entró por las calles de Yamiria. Estaba hecha de madera oscura, de aspecto costoso y muy bien cuidado, y brillantes ornamentos metálicos plateados. A cada lado llevaba un emblema: una orquídea blanca con forma de ave, en un círculo. El vehículo, tirado de un par de caballos color crema y manejado por un hombre y una mujer de vestimentas sencillas color salmón, se adentró en la ciudad y se detuvo frente a una posada lujosa. Las puertas del carruaje se abrieron: una de par en par y otra delicadamente.<br />
<br />
—<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">¡Ah, Yamiria! ¡Qué lugar tan perfecto para los negocios!</span> —dijo al bajar un hombre de cabellos cortos y barba creciente, vestido con un kimono masculino azul oscuro y plateado.<br />
<br />
Le siguió una mujer de piel morena y cabellera carmesí, ataviada en un hermoso kimono violáceo. Su manga derecha estaba agarrada a la altura del codo por un broche dorado, denotando la falta de su brazo.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Tiene muy buena pinta, es cierto.</span><br />
<br />
Por la puerta que había sido abierta violentamente salió una adolescente bajita, de cortos cabellos rojos, con una blusa larga  y pantalones de aspecto moderno.<br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡Estoy cansada!</span> —gritó —<span style="color: tomato;" class="mycode_color">. ¡Qué viaje tan tedioso! ¡Tengo hambre! ¡Tengo sed! ¡Tengo ganas de romper algo!</span><br />
<br />
Detrás de ella salió una alta chica de piel morena y cabellos castaños, con expresión preocupada. Vestía una blusa azul cielo de mangas anchas y bordes blancos, y un pantalón de artes marciales azul marino.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Kuu-chan, no puedes romper nada aquí…</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡¿Ah, no?!</span> —contestó Kuumi, la hermana de Ranko, con una mirada en extremo desafiante.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Sí, fue un viaje largo</span> —Komachi, su madre, se les acercó —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Su padre y yo prepararemos las habitaciones. ¿Quieren salir a relajarse por mientras? Tenemos todo el día.</span><br />
<br />
—<span style="color: tomato;" class="mycode_color">¡SÍ!</span> —La voz de Kuumi sonaba un tanto grosera — <span style="color: tomato;" class="mycode_color">. Veré qué comen en este lugar. ¿Vienes Ranko?</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Y-yo, eh…</span><br />
<br />
Ranko giró la cabeza hacia la calle, haciendo que su larga trenza bailara tras de ella. Era un lugar mucho más bullicioso que a lo que estaba acostumbrada. Aunque casi cualquier ciudad lo era.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">"Pero sobreviví a Notsuba. Y a Yugakure. Y ambas eran ciudades muy movidas. Y estamos en el País del Remolino, así que es probable… no, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">posible</span> que pueda ver a…"</span><br />
<br />
Pero al girar la cabeza de nuevo, Kuumi ya no estaba. Su melena roja se alejaba entre la multitud, y Ranko entendió que su hermana no estaba de humor para esperarla. Tendría que explorar Yamiria <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">sola</span>.<br />
<br />
—<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">No olvides, Kuu-chan…</span> —dijo de repente Kizaemon, su padre, mientras dirigía a los sirvientes, quienes habían estado manejando el carruaje, para bajar equipaje y otros paquetes del vehículo. Komachi ya había entrado al edificio —<span style="color: sandybrown;" class="mycode_color">. Ah, ya se fue. Bueno, no olvides, Ran-chan. Hotel <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kinsai</span>. No llegues tan tarde, que hay que dar una buena impresión mañana. No te descuides, aunque parezca una hermosa e inofensiva urbe. Y siempre deja en alto a la familia Sagisō.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Sí, padre.</span><br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid Palevioletred; font-size: 11px;"></div>
<br />
Yamiria era, por supuesto, una ciudad enorme, tanto en cuestión de tamaño como en densidad. Había demasiadas personas: comerciantes, turistas, uno que otro guerrero… Aunque podría ser interesante charlar con alguno que otro, la Kusajin lo encontró todo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">agobiante</span>. Caminó por un rato, intentando evadir cualquier roce de hombros, y murmuraba un quedísimo "disculpe" cada que no podía. Pasaba por las tiendas y veía las cosas de lejos, por más lindas o apetecibles que se miraran, pues le costaba aún armarse de valor.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">"¡Vamos! ¿Qué pasó con la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ranko decidida</span>?"</span> se regañó mentalmente <span style="color: plum;" class="mycode_color">"Aunque siendo sincera… Creo que es solo la primera impresión. Tal vez si descanso un rato, me aclimataré a este sitio… y todo será más fácil. ¡Sí, eso debe de ser!"</span><br />
<br />
Entonces dio con el oasis que estaba buscando: una plaza circular que rodeaba un árbol, bordeada de asientos de madera. Se había dado cuenta que en casi todos los centros urbanos había al menos un espacio así, un área para respirar. Claro, el objetivo original era tal vez que la gente comiera allí, o combatir un exceso de flujo peatonal. ¿Quién sabía? Lo importante era que en ese momento sólo había un trío de amigos charlando en el borde de la plaza, por lo que sería el lugar apropiado para descansar del bullicio.<br />
<br />
Ranko caminó y se sentó del lado opuesto a los chicos, y soltó un suave suspiro. Respiró profundamente mientras cerraba los ojos. El aire estaba frío, naturalmente, mas no había caído ni un copo de nieve recientemente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[En aprietos...]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-en-aprietos</link>
			<pubDate>Sun, 13 May 2018 18:00:11 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=557">Keisuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-en-aprietos</guid>
			<description><![CDATA[El sol estaba por alcanzar su máximo resplandor, en cuestión de minutos podría apoderarse como el único astro del firmamento, ni siquiera las nubes se osaban a acercarse, no pretendían apagar el brillo del rey, quién se mantenía orgulloso irradiando su rayos a la población de Yamiria, la capital del País del Espiral.<br />
<br />
A pesar de las altas temperaturas, la gente se mantenía entre las calles, caminando entre los diferentes puestos, vendiendo o comprando, o incluso robando... Era el lugar perfecto para cualquier tipo de actividad debido a que muchas personas estaban circulando por los alrededores, y una de esas era yo, Inoue Keisuke. <br />
<br />
Ese día vestía como de costumbre, la única diferencia en particular era que el protector de la villa no lucía en mi frente, y que una túnica caqui cubría gran parte de mi vestimenta; mi imagen se desplazaba entre los distintos lugares que ofrecían los vendedores, pero específicamente en puestos de hierbas y especias raras.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">...</div></i></div>
<br />
En algún callejón oscuro y no tan frecuentado, una pareja de jóvenes discutía entre ellos...<br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Q-Qué?—</span></span> Expresó atónita, su rostro se mostró temoroso y sus manos temblaron. <span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—N-No... P-Porfavor... Dime que no lo hiciste...—</span></span> En sus ojos se reflejó la angustia <br />
<br />
<span style="color: darkmagenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Fue fácil, no se dieron cuenta.—</span></span> Sonrió, pero al hacerlo su hermana pudo percibir una mueca de dolor. <span style="color: darkmagenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Con esto resolveremos nuestros problemas por un par de días.—</span></span> Entonces mostró una cadena gruesa, dorada con una placa de tamaño considerable, era pesada, sí. No obstante, su otra mano reposaba dentro de su chaqueta.<br />
<br />
Ante el fulgor de la joya, los ojos de la chica cambiaron, se iluminaron con un poco de esperanza.<span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eres el mejor!—</span></span> Entonces se acercó y miró el oro frente a ella, incluso la cargó para corroborar su peso. <span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Será mejor que nos vayamos.—</span></span> Devolvió la cadena y caminó adelante, para asegurarse de que nadie los vería.<br />
<br />
Su hermano hizo lo mismo, lo único que no sabía es que un par de gotas rojas servirían como un rastro fresco, y que posiblemente después de un tiempo su situación pudiera agravarse, cosa que ignoraba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sol estaba por alcanzar su máximo resplandor, en cuestión de minutos podría apoderarse como el único astro del firmamento, ni siquiera las nubes se osaban a acercarse, no pretendían apagar el brillo del rey, quién se mantenía orgulloso irradiando su rayos a la población de Yamiria, la capital del País del Espiral.<br />
<br />
A pesar de las altas temperaturas, la gente se mantenía entre las calles, caminando entre los diferentes puestos, vendiendo o comprando, o incluso robando... Era el lugar perfecto para cualquier tipo de actividad debido a que muchas personas estaban circulando por los alrededores, y una de esas era yo, Inoue Keisuke. <br />
<br />
Ese día vestía como de costumbre, la única diferencia en particular era que el protector de la villa no lucía en mi frente, y que una túnica caqui cubría gran parte de mi vestimenta; mi imagen se desplazaba entre los distintos lugares que ofrecían los vendedores, pero específicamente en puestos de hierbas y especias raras.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">...</div></i></div>
<br />
En algún callejón oscuro y no tan frecuentado, una pareja de jóvenes discutía entre ellos...<br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Q-Qué?—</span></span> Expresó atónita, su rostro se mostró temoroso y sus manos temblaron. <span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—N-No... P-Porfavor... Dime que no lo hiciste...—</span></span> En sus ojos se reflejó la angustia <br />
<br />
<span style="color: darkmagenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Fue fácil, no se dieron cuenta.—</span></span> Sonrió, pero al hacerlo su hermana pudo percibir una mueca de dolor. <span style="color: darkmagenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Con esto resolveremos nuestros problemas por un par de días.—</span></span> Entonces mostró una cadena gruesa, dorada con una placa de tamaño considerable, era pesada, sí. No obstante, su otra mano reposaba dentro de su chaqueta.<br />
<br />
Ante el fulgor de la joya, los ojos de la chica cambiaron, se iluminaron con un poco de esperanza.<span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Eres el mejor!—</span></span> Entonces se acercó y miró el oro frente a ella, incluso la cargó para corroborar su peso. <span style="color: magenta;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Será mejor que nos vayamos.—</span></span> Devolvió la cadena y caminó adelante, para asegurarse de que nadie los vería.<br />
<br />
Su hermano hizo lo mismo, lo único que no sabía es que un par de gotas rojas servirían como un rastro fresco, y que posiblemente después de un tiempo su situación pudiera agravarse, cosa que ignoraba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Bajo la sombra de un árbol]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-bajo-la-sombra-de-un-arbol</link>
			<pubDate>Sat, 07 Apr 2018 22:41:05 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-bajo-la-sombra-de-un-arbol</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: LimeGreen;" class="mycode_color">¡Muchas gracias por su compra, jovencita, vuelva otro día!</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Gracias a usted!</span><br />
<br />
El sonido de unos cascabeles colgados justo en el sitio exacto para que sonasen cada vez que se abriera o cerrase la puerta resonó por toda la tienda, anunciando que la compradora se marchaba, satisfecha, con un libro de portada verde y extraños dibujos extendidos tanto por la misma como por la contraportada. Eri dudó por un momento si debía o no guardarlo en su pequeña bandolera que había optado por vestir en aquel corto viaje hasta Yamiria, sin embargo; no podía evitar sentir la necesidad de comenzar a leer aquel manuscrito en alguna parte.<br />
<br />
Llevaba unos días queriendo viajar a Yamiria, sobre todo tras intercambiar unas palabras con su hermana sobre el libro que todavía no había podido conseguir y que quería hincarle el diente desde hacía tiempo, así que, tras darse un respiro de su entreno diario y por las constantes olas de calor que azotaban su villa, decidió partir en un corto viaje hasta dar con el libro que tanto ansiaba Hotaru por conseguir.<br />
<br />
Claro que ella pecaba de curiosa, así que no podía evitar sentir cierta atracción por saber lo que contenían las hojas de aquel libro, por lo que, tras una corta caminata y consultar la hora un par de veces —se encontraba en la mitad de la tarde—, encontró un banco de madera bajo la sombra de un árbol que se alzaba frente a un edificio al más puro estilo tradicional. No dudó en tomar asiento y abrir el libro, ajena a lo que ocurría a su alrededor.<br />
<br />
La verdad es que ya tendría tiempo de explorar Yamiria más tarde, ahora solo quería curiosear un poco.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: LimeGreen;" class="mycode_color">¡Muchas gracias por su compra, jovencita, vuelva otro día!</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Gracias a usted!</span><br />
<br />
El sonido de unos cascabeles colgados justo en el sitio exacto para que sonasen cada vez que se abriera o cerrase la puerta resonó por toda la tienda, anunciando que la compradora se marchaba, satisfecha, con un libro de portada verde y extraños dibujos extendidos tanto por la misma como por la contraportada. Eri dudó por un momento si debía o no guardarlo en su pequeña bandolera que había optado por vestir en aquel corto viaje hasta Yamiria, sin embargo; no podía evitar sentir la necesidad de comenzar a leer aquel manuscrito en alguna parte.<br />
<br />
Llevaba unos días queriendo viajar a Yamiria, sobre todo tras intercambiar unas palabras con su hermana sobre el libro que todavía no había podido conseguir y que quería hincarle el diente desde hacía tiempo, así que, tras darse un respiro de su entreno diario y por las constantes olas de calor que azotaban su villa, decidió partir en un corto viaje hasta dar con el libro que tanto ansiaba Hotaru por conseguir.<br />
<br />
Claro que ella pecaba de curiosa, así que no podía evitar sentir cierta atracción por saber lo que contenían las hojas de aquel libro, por lo que, tras una corta caminata y consultar la hora un par de veces —se encontraba en la mitad de la tarde—, encontró un banco de madera bajo la sombra de un árbol que se alzaba frente a un edificio al más puro estilo tradicional. No dudó en tomar asiento y abrir el libro, ajena a lo que ocurría a su alrededor.<br />
<br />
La verdad es que ya tendría tiempo de explorar Yamiria más tarde, ahora solo quería curiosear un poco.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[A filo de ninjatō]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-a-filo-de-ninjato</link>
			<pubDate>Wed, 25 Oct 2017 02:55:16 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-a-filo-de-ninjato</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 9px;">26 de <span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color">Viento Gris</span> del 217</span></div>
<br />
<br />
Arrebujado en su larga túnica blanca, Datsue caminaba por las calles de Yamiria con las manos en los bolsillos y un gorro de lana sobre la cabeza. No es que hiciese mal día, aparentemente. El cielo estaba relativamente despejado y las temperaturas no eran catastróficamente bajas. El problema era el viento, esa corriente de aire gélida que se trataba de colar por cualquier resquicio que dejase la ropa, y que cuando lo conseguía, penetraba la piel hasta alcanzar los huesos.  <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Por aquí</span> —dijo, expulsando con ello una columna de vaho, mientras torcía a izquierda. <br />
<br />
A su lado, Koko. La kunoichi había accedido a comprar un ninjatō en la tienda del socio de Datsue. Seis meses había tardado en convencerla —aunque sospechaba que había sido su hermana quien en realidad lo había hecho—, pero más valía tarde que nunca. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Ya nos queda poco</span> —aseguró Datsue, que tenía los dedos de los pies congelados. ¿A quién se le ocurría ir en pleno invierno con sandalias? A nada más y nada menos que al Uchiha, que tan acostumbrado como estaba a aquel calzado, todavía no lo había cambiado por algo que abrigase más. Después de sufrir las inclemencias del tiempo en aquel viaje de dos días, mucho se temía que no tardaría en hacerlo.  <br />
<br />
Y es que ambos shinobis habían tardado dos días en llegar hasta allí, con sus dos noches incluidas, pues cuando habían llegado a Yamiria, la tienda ya estaba cerrada. Que no se hubiesen enfadado en todo aquel tiempo era un milagro que Datsue todavía no acababa de comprender, viendo todos los precedentes que había. Un milagro del que no se quejaría... al menos, hasta que dejase dinero en caja con la compra del ninjatō.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 9px;">26 de <span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color">Viento Gris</span> del 217</span></div>
<br />
<br />
Arrebujado en su larga túnica blanca, Datsue caminaba por las calles de Yamiria con las manos en los bolsillos y un gorro de lana sobre la cabeza. No es que hiciese mal día, aparentemente. El cielo estaba relativamente despejado y las temperaturas no eran catastróficamente bajas. El problema era el viento, esa corriente de aire gélida que se trataba de colar por cualquier resquicio que dejase la ropa, y que cuando lo conseguía, penetraba la piel hasta alcanzar los huesos.  <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Por aquí</span> —dijo, expulsando con ello una columna de vaho, mientras torcía a izquierda. <br />
<br />
A su lado, Koko. La kunoichi había accedido a comprar un ninjatō en la tienda del socio de Datsue. Seis meses había tardado en convencerla —aunque sospechaba que había sido su hermana quien en realidad lo había hecho—, pero más valía tarde que nunca. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Ya nos queda poco</span> —aseguró Datsue, que tenía los dedos de los pies congelados. ¿A quién se le ocurría ir en pleno invierno con sandalias? A nada más y nada menos que al Uchiha, que tan acostumbrado como estaba a aquel calzado, todavía no lo había cambiado por algo que abrigase más. Después de sufrir las inclemencias del tiempo en aquel viaje de dos días, mucho se temía que no tardaría en hacerlo.  <br />
<br />
Y es que ambos shinobis habían tardado dos días en llegar hasta allí, con sus dos noches incluidas, pues cuando habían llegado a Yamiria, la tienda ya estaba cerrada. Que no se hubiesen enfadado en todo aquel tiempo era un milagro que Datsue todavía no acababa de comprender, viendo todos los precedentes que había. Un milagro del que no se quejaría... al menos, hasta que dejase dinero en caja con la compra del ninjatō.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El muerto vivo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-muerto-vivo--3089</link>
			<pubDate>Tue, 09 May 2017 17:30:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-muerto-vivo--3089</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Esta trama será un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">reboot</span> de la del mismo nombre que empezamos en la edición del foro inmediatamente anterior al último reset. No osbtante, he cambiado algunos detalles (el más evidente, la localización) para darle más agilidad y dinamismo a la trama.<br />
<br />
La introducción es la misma: un gran maestro de la música (Rokuro Hei), que gana gran relevancia después de muchos años de mediocridad. Se hace famoso por el irresistible tañido de su nuevo Shamisen, un instrumento construido con madera negra y de factura impecable. El maestro Rokuro, nativo de Iwa no Kuni, está dando una gira de actuaciones por todo Oonindo, siendo Yamiria su parada para esta noche. <br />
<br />
El concierto se celebrará en el Salón de Té Honimusha, un distinguido local al que suelen acudir personajes pertenecientes a los estratos medios de la sociedad yamiriense: pequeños nobles y acaudalados comerciantes, distinguidos miembros del ejército del Daimyo, artistas de gran relevancia en la ciudad... En pocas palabras, aquellos lo suficientemente adinerados o influyentes para no juntarse "con la chusma", pero no lo bastante para acceder a los altos círculos sociales de la ciudad.<br />
<br />
El local tiene, también, una puerta trasera que da a un estrecho callejón por un lado y a la parte trasera del escenario por el otro. Suele utilizarla el personal y también algunos artistas, y no estará vigilada esta noche debido a la gran demanda de personal en otros menesteres del establecimiento. Puede ser otra forma de entrar, aunque no carece de riesgo.<br />
<br />
Así que eso, Henge al canto (mejor que gastarse un dineral en ropa de calidad), y... A disfrutar del espectáculo e.e</div>
    </div>
</div>
<br />
<br />
El ulular de una lechuza rompió el silencio nocturno que envolvía a los dos ninja mientras caminaban por la estrecha callejuela. Uno de ellos —el que andaba con más tranquilidad—, alzó la vista al cielo nocturno salpicado de estrellas para intentar divisar, sin éxito, al animal. No había Luna, por lo que la oscuridad era incluso más penetrante aquella noche; Akame lo había aprovechado para <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hengearse</span> nada más entrar en la pequeña callecita, siendo visto única y exclusivamente por su compañero de Aldea. El Uchiha había añadido a su figura, mediante Ninjutsu, los suficientes elementos como para no destacar en el lugar al que se dirigían. Un kimono azul oscuro con ribetes rojos, un obi del mismo color y sandalias tradicionales. Su armamento, oculto bajo la transformación, se mantenía sujeto a su cinturón.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Vamos</span> —musitó cuando llegaron al final de la callejuela.<br />
<br />
Al otro lado se abría una empedrada vía, mucho más amplia y flanqueada por edificios de una planta y tejados que seguían el estilo arquitectónico tradicional de Uzu no Kuni. En concreto, había uno cuyas ventanas refulgían con la luz del interior, y de cuya entrada salía un murmullo constante. <br />
<br />
«<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Ahí está. El Salón de Té Honimusha</span></span>». <br />
<br />
Confiado bajo su apariencia de joven adinerado rondando la veintena, Akame avanzó con paso firme hasta las pequeñas escaleras de madera que daban acceso al local. Los porteros —dos fornidos hombretones vestidos con armadura ligera y que llevaban sendas espadas al cinto— le dedicaron una mirada severa y exhaustiva que duró una eternidad. O, al menos, así le pareció al Uchiha. Mas no dijeron nada, y como Akame no deseaba perderse la actuación de aquella noche bajo ningún concepto, avanzó tratando de aparentar seguridad, hasta internarse en el local.<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Si os parece, roleamos este primer turno como entramos (henge o a lo comando) y ya en el siguiente describo el lugar y demás.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Esta trama será un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">reboot</span> de la del mismo nombre que empezamos en la edición del foro inmediatamente anterior al último reset. No osbtante, he cambiado algunos detalles (el más evidente, la localización) para darle más agilidad y dinamismo a la trama.<br />
<br />
La introducción es la misma: un gran maestro de la música (Rokuro Hei), que gana gran relevancia después de muchos años de mediocridad. Se hace famoso por el irresistible tañido de su nuevo Shamisen, un instrumento construido con madera negra y de factura impecable. El maestro Rokuro, nativo de Iwa no Kuni, está dando una gira de actuaciones por todo Oonindo, siendo Yamiria su parada para esta noche. <br />
<br />
El concierto se celebrará en el Salón de Té Honimusha, un distinguido local al que suelen acudir personajes pertenecientes a los estratos medios de la sociedad yamiriense: pequeños nobles y acaudalados comerciantes, distinguidos miembros del ejército del Daimyo, artistas de gran relevancia en la ciudad... En pocas palabras, aquellos lo suficientemente adinerados o influyentes para no juntarse "con la chusma", pero no lo bastante para acceder a los altos círculos sociales de la ciudad.<br />
<br />
El local tiene, también, una puerta trasera que da a un estrecho callejón por un lado y a la parte trasera del escenario por el otro. Suele utilizarla el personal y también algunos artistas, y no estará vigilada esta noche debido a la gran demanda de personal en otros menesteres del establecimiento. Puede ser otra forma de entrar, aunque no carece de riesgo.<br />
<br />
Así que eso, Henge al canto (mejor que gastarse un dineral en ropa de calidad), y... A disfrutar del espectáculo e.e</div>
    </div>
</div>
<br />
<br />
El ulular de una lechuza rompió el silencio nocturno que envolvía a los dos ninja mientras caminaban por la estrecha callejuela. Uno de ellos —el que andaba con más tranquilidad—, alzó la vista al cielo nocturno salpicado de estrellas para intentar divisar, sin éxito, al animal. No había Luna, por lo que la oscuridad era incluso más penetrante aquella noche; Akame lo había aprovechado para <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hengearse</span> nada más entrar en la pequeña callecita, siendo visto única y exclusivamente por su compañero de Aldea. El Uchiha había añadido a su figura, mediante Ninjutsu, los suficientes elementos como para no destacar en el lugar al que se dirigían. Un kimono azul oscuro con ribetes rojos, un obi del mismo color y sandalias tradicionales. Su armamento, oculto bajo la transformación, se mantenía sujeto a su cinturón.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Vamos</span> —musitó cuando llegaron al final de la callejuela.<br />
<br />
Al otro lado se abría una empedrada vía, mucho más amplia y flanqueada por edificios de una planta y tejados que seguían el estilo arquitectónico tradicional de Uzu no Kuni. En concreto, había uno cuyas ventanas refulgían con la luz del interior, y de cuya entrada salía un murmullo constante. <br />
<br />
«<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Ahí está. El Salón de Té Honimusha</span></span>». <br />
<br />
Confiado bajo su apariencia de joven adinerado rondando la veintena, Akame avanzó con paso firme hasta las pequeñas escaleras de madera que daban acceso al local. Los porteros —dos fornidos hombretones vestidos con armadura ligera y que llevaban sendas espadas al cinto— le dedicaron una mirada severa y exhaustiva que duró una eternidad. O, al menos, así le pareció al Uchiha. Mas no dijeron nada, y como Akame no deseaba perderse la actuación de aquella noche bajo ningún concepto, avanzó tratando de aparentar seguridad, hasta internarse en el local.<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Si os parece, roleamos este primer turno como entramos (henge o a lo comando) y ya en el siguiente describo el lugar y demás.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión Rango D] Los once de Kaiyō]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-mision-rango-d-los-once-de-kaiyo</link>
			<pubDate>Tue, 09 May 2017 17:06:39 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-mision-rango-d-los-once-de-kaiyo</guid>
			<description><![CDATA[Con avidez, Akame devoraba los fideos que quedaban en su cuenco de cerámica ayudándose de unos largos palillos de madera que utilizaba con destreza en su mano derecha. El Sol brillaba con fuerza en el cielo azul y despejado, típico de aquella región, cargando el ambiente de un calor veraniego realmente molesto. Por fortuna, el puesto de ramen al que había acudido para almorzar desplegaba a su alrededor un par de metros de toldo de tela —roja, cómo no— que ofrecía la fresca cobertura de su sombra a los clientes. Aunque, a aquellas horas del mediodía, había tanta gente alrededor de la caseta de madera que algunos no llegaban a coger un sitio bajo el toldo y tenían que comerse su ramen más caliente de lo deseable.<br />
<br />
El Uchiha echó la cabeza hacia atrás, volcando el cuenco sobre sus labios para sorber todo el líquido. Luego lo dejó con cuidado sobre la barra y depositó los palillos, perfectamente alineados, sobre el mismo. Se removió en su asiento —un taburete de madera tan alto que los pies no le llegaban al suelo—, incómodo, y buscó con la mirada a sus compañeros de misión. La enorme plaza central de Yamiria estaba abarrotada a aquellas horas de la mañana, repleta de puestos ambulantes, viandantes de toda edad y clase social y vendedores que anunciaban a viva voz su mercancía. Al gennin le llamó la atención un grupo de personas que caminaban compactos, como una formación militar. En el centro se distinguía a una mujer alta, de melena castaña y sedosa, vestida con un kimono increíblemente bello. «<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Una noble, claro</span></span>». A su alrededor, una cohorte de sirvientes se aseguraba de satisfacer con presteza todos sus caprichos y deseos, y apartaba a otros ciudadanos menos afortunados para que ninguno molestase a su señora durante el paseo.<br />
<br />
No era otra cosa que una misión lo que había llevado a Uchiha Akame, aquel día de Flama, hasta Yamiria. «<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Bueno, aunque sea de Rango D, al menos nos han asignado una fuera de la Aldea</span></span>», pensó con cierto resquemor. La verdad era que había estado entrenando más duro que nunca desde que volviese de Arashi no Kuni, y se consideraba a sí mismo —en un alarde de prepotencia— como sobradamente preparado para tomar un encargo de mayor importancia. No iba a ser pronto, desde luego. Los exámenes de ascenso a chuunin ya habían sido anunciados, y se necesitaban cumplir ciertos requisitos para, siquiera, ser admitido como participante.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Qué molestia...</span> —masculló Akame mientras se levantaba del taburete, dejando algunas monedas sobre la barra de la caseta de ramen.<br />
<br />
Empezó a andar a paso tranquilo, mirando a un lado y a otro en busca de los otros ninjas de Uzushio que debían acompañarle. A Sakamoto Noemi ya la conocía; había sido pareja de su difunto amigo —Uchiha Haskoz—. La kunoichi le provocaba una mezcla de tristeza, desgarro y empatía —porque sabía que ella debía estar tan afectada como él—. <br />
<br />
Akame vestía aquella mañana camiseta negra de manga corta y cuello alto, con el símbolo del clan Uchiha dibujado en la espalda, y pantalones pesqueros de corte militar. Éstos iban sujetos a su cintura por un cinturón de cuero, del que pendían tres objetos; primero, su portaobjetos ninja, al lado derecho de la cadera. Luego, su preciada espada —el Lamento de Hazama—, colgada a su espalda. Y, finalmente, el pequeño pergamino de misión que le había sido entregado dos días antes. Calzaba sandalias ninja de color negro, y llevaba vendas en los tobillos, rodillas y muñecas, resultado de sus entrenamientos.<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="color: crimson;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los once de Kaiyō (Rango D)</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asignada a:</span> Uchiha Akame, Uchiha Datsue, Sakamoto Noemi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Objetivo:</span> Identificar al ladrón de comida<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descripción:</span> La señora Tofu Rin es dueña de una tienda de comestibles en Yamiria, en Uzu no Kuni. Desde hace un par de semanas, una persona —o varias— ha estado robando productos de su tienda. La señora Tofu no ha sido capaz de identificar al criminal, dado que los robos se producen por la noche, por lo que ha pedido al Remolino que envíe a algunos ninja para deterner al ladrón o ladrones. <br />
<br />
Pese a que esta misión se ha clasificado como de Rango D, la señora Tofu ha insistido —mucho— en que se trata de un asunto de gran importancia, pues su tienda, entre otras, se encarga de abastecer las despensas de una rica familia de la nobleza menor del País del Remolino.</i></div></div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Con avidez, Akame devoraba los fideos que quedaban en su cuenco de cerámica ayudándose de unos largos palillos de madera que utilizaba con destreza en su mano derecha. El Sol brillaba con fuerza en el cielo azul y despejado, típico de aquella región, cargando el ambiente de un calor veraniego realmente molesto. Por fortuna, el puesto de ramen al que había acudido para almorzar desplegaba a su alrededor un par de metros de toldo de tela —roja, cómo no— que ofrecía la fresca cobertura de su sombra a los clientes. Aunque, a aquellas horas del mediodía, había tanta gente alrededor de la caseta de madera que algunos no llegaban a coger un sitio bajo el toldo y tenían que comerse su ramen más caliente de lo deseable.<br />
<br />
El Uchiha echó la cabeza hacia atrás, volcando el cuenco sobre sus labios para sorber todo el líquido. Luego lo dejó con cuidado sobre la barra y depositó los palillos, perfectamente alineados, sobre el mismo. Se removió en su asiento —un taburete de madera tan alto que los pies no le llegaban al suelo—, incómodo, y buscó con la mirada a sus compañeros de misión. La enorme plaza central de Yamiria estaba abarrotada a aquellas horas de la mañana, repleta de puestos ambulantes, viandantes de toda edad y clase social y vendedores que anunciaban a viva voz su mercancía. Al gennin le llamó la atención un grupo de personas que caminaban compactos, como una formación militar. En el centro se distinguía a una mujer alta, de melena castaña y sedosa, vestida con un kimono increíblemente bello. «<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Una noble, claro</span></span>». A su alrededor, una cohorte de sirvientes se aseguraba de satisfacer con presteza todos sus caprichos y deseos, y apartaba a otros ciudadanos menos afortunados para que ninguno molestase a su señora durante el paseo.<br />
<br />
No era otra cosa que una misión lo que había llevado a Uchiha Akame, aquel día de Flama, hasta Yamiria. «<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Bueno, aunque sea de Rango D, al menos nos han asignado una fuera de la Aldea</span></span>», pensó con cierto resquemor. La verdad era que había estado entrenando más duro que nunca desde que volviese de Arashi no Kuni, y se consideraba a sí mismo —en un alarde de prepotencia— como sobradamente preparado para tomar un encargo de mayor importancia. No iba a ser pronto, desde luego. Los exámenes de ascenso a chuunin ya habían sido anunciados, y se necesitaban cumplir ciertos requisitos para, siquiera, ser admitido como participante.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Qué molestia...</span> —masculló Akame mientras se levantaba del taburete, dejando algunas monedas sobre la barra de la caseta de ramen.<br />
<br />
Empezó a andar a paso tranquilo, mirando a un lado y a otro en busca de los otros ninjas de Uzushio que debían acompañarle. A Sakamoto Noemi ya la conocía; había sido pareja de su difunto amigo —Uchiha Haskoz—. La kunoichi le provocaba una mezcla de tristeza, desgarro y empatía —porque sabía que ella debía estar tan afectada como él—. <br />
<br />
Akame vestía aquella mañana camiseta negra de manga corta y cuello alto, con el símbolo del clan Uchiha dibujado en la espalda, y pantalones pesqueros de corte militar. Éstos iban sujetos a su cintura por un cinturón de cuero, del que pendían tres objetos; primero, su portaobjetos ninja, al lado derecho de la cadera. Luego, su preciada espada —el Lamento de Hazama—, colgada a su espalda. Y, finalmente, el pequeño pergamino de misión que le había sido entregado dos días antes. Calzaba sandalias ninja de color negro, y llevaba vendas en los tobillos, rodillas y muñecas, resultado de sus entrenamientos.<br />
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<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="color: crimson;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los once de Kaiyō (Rango D)</span></span><br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Asignada a:</span> Uchiha Akame, Uchiha Datsue, Sakamoto Noemi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Objetivo:</span> Identificar al ladrón de comida<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descripción:</span> La señora Tofu Rin es dueña de una tienda de comestibles en Yamiria, en Uzu no Kuni. Desde hace un par de semanas, una persona —o varias— ha estado robando productos de su tienda. La señora Tofu no ha sido capaz de identificar al criminal, dado que los robos se producen por la noche, por lo que ha pedido al Remolino que envíe a algunos ninja para deterner al ladrón o ladrones. <br />
<br />
Pese a que esta misión se ha clasificado como de Rango D, la señora Tofu ha insistido —mucho— en que se trata de un asunto de gran importancia, pues su tienda, entre otras, se encarga de abastecer las despensas de una rica familia de la nobleza menor del País del Remolino.</i></div></div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Aguja en un pajar]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-aguja-en-un-pajar</link>
			<pubDate>Mon, 27 Feb 2017 01:41:55 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Karma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-aguja-en-un-pajar</guid>
			<description><![CDATA[«<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Menudo fastidio. Menudo fastidio.</span>»<br />
<br />
La misión de rango D que se le había encomendado al genin era simple y directa: transportar un pergamino desde la villa de Uzu hasta Yamiria. Por supuesto, los contenidos del pergamino le eran completamente desconocidos. No se molestó en preguntar siquiera. ¿Para qué? Se hacía una idea de cómo eran los altos mandos de la aldea.<br />
<br />
En cualquiera de los casos, lo que pudiera estar transportando no podría darle más igual. Podría tratarse de unos planes de asesinato y a Ralexion le habría resultado indiferente. Que no es que le fueran a encomendar algo así a un genin novato como él, de todas formas. <br />
<br />
Lo importante de la cuestión es que tenía que ir hasta allí, él solo, ¡a pie! ¡Que ultraje! Pero si decía que no, sabía que su madre lo mataría en cuanto se enterara. Así que el Uzumaki se puso su conjuto de ropajes favorito y puso una pierna delante de la otra, que el camino se hace al caminar.<br />
<br />
Logró llegar a Yamiria, y su mayor deseo era el de reposar el trasero sobre algún tipo de asiento y comer algo para acallar a su caprichoso estómago. La ciudad era bella y vibrante, algo que en condiciones normales llamaría la atención de Ralexion y alimentaría su curiosidad; no obstante, su ánimo era como poco paupérrimo. Solo quería dar con la casa del té donde debía de reunirse con el agente de Amegakure y volver al hogar, a comer algo casero preparado por su madre.<br />
<br />
Le llevó una buena media hora cumplir su objetivo, pero eventualmente dio con el lugar en cuestión. Le informaron de que su contancto era un joven al que le faltaba un ojo. «<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Debería de ser sencillo.</span>»<br />
<br />
Entró en el local. Escaneó el interior con la mirada, pero no encontró a nadie que se correspondiera con la descripción. Suspiró. Tomó asiento en una mesa libre, cerca de la puerta. No había pasado más de un minuto y ya se le había acercado una camarera para tomarle pedido.<br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Bienvenido al Jardín del Té, señor cliente. ¿Qué desea?</span><br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Un té verde con tres cucharadas de azúcar y dos raciones de dangos, por favor. Los más dulces que tengan</span> —afirmó con tono ausente mientras se rascaba el hombro derecho.<br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Un té verde con tres cucharadas y dos raciones de dangos muy dulces, ¡marchando!</span><br />
<br />
La camarera se marchó. El Uzumaki volvió a suspirar. ¿Quién demonios le mandó meterse a ninja? Con lo bien que estaría él ahora ayudando a su madre en la floristería...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[«<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Menudo fastidio. Menudo fastidio.</span>»<br />
<br />
La misión de rango D que se le había encomendado al genin era simple y directa: transportar un pergamino desde la villa de Uzu hasta Yamiria. Por supuesto, los contenidos del pergamino le eran completamente desconocidos. No se molestó en preguntar siquiera. ¿Para qué? Se hacía una idea de cómo eran los altos mandos de la aldea.<br />
<br />
En cualquiera de los casos, lo que pudiera estar transportando no podría darle más igual. Podría tratarse de unos planes de asesinato y a Ralexion le habría resultado indiferente. Que no es que le fueran a encomendar algo así a un genin novato como él, de todas formas. <br />
<br />
Lo importante de la cuestión es que tenía que ir hasta allí, él solo, ¡a pie! ¡Que ultraje! Pero si decía que no, sabía que su madre lo mataría en cuanto se enterara. Así que el Uzumaki se puso su conjuto de ropajes favorito y puso una pierna delante de la otra, que el camino se hace al caminar.<br />
<br />
Logró llegar a Yamiria, y su mayor deseo era el de reposar el trasero sobre algún tipo de asiento y comer algo para acallar a su caprichoso estómago. La ciudad era bella y vibrante, algo que en condiciones normales llamaría la atención de Ralexion y alimentaría su curiosidad; no obstante, su ánimo era como poco paupérrimo. Solo quería dar con la casa del té donde debía de reunirse con el agente de Amegakure y volver al hogar, a comer algo casero preparado por su madre.<br />
<br />
Le llevó una buena media hora cumplir su objetivo, pero eventualmente dio con el lugar en cuestión. Le informaron de que su contancto era un joven al que le faltaba un ojo. «<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Debería de ser sencillo.</span>»<br />
<br />
Entró en el local. Escaneó el interior con la mirada, pero no encontró a nadie que se correspondiera con la descripción. Suspiró. Tomó asiento en una mesa libre, cerca de la puerta. No había pasado más de un minuto y ya se le había acercado una camarera para tomarle pedido.<br />
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—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Bienvenido al Jardín del Té, señor cliente. ¿Qué desea?</span><br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Un té verde con tres cucharadas de azúcar y dos raciones de dangos, por favor. Los más dulces que tengan</span> —afirmó con tono ausente mientras se rascaba el hombro derecho.<br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Un té verde con tres cucharadas y dos raciones de dangos muy dulces, ¡marchando!</span><br />
<br />
La camarera se marchó. El Uzumaki volvió a suspirar. ¿Quién demonios le mandó meterse a ninja? Con lo bien que estaría él ahora ayudando a su madre en la floristería...]]></content:encoded>
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