<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">
	<channel>
		<title><![CDATA[NinjaWorld - Bosque de la Hoja]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sat, 23 May 2026 06:11:57 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[La lobezna carmesí]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-lobezna-carmesi</link>
			<pubDate>Sun, 09 Mar 2025 11:03:53 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-lobezna-carmesi</guid>
			<description><![CDATA[La vida de campo les había sentado de maravilla a Hana y Ren. Había pasado ya una semana desde el incidente en el que Ren había salvado a toda la población de una pequeña aldea de la malvada espada de control mental. Las aldeanas se despertaron confusas aquella tarde, recordando vagamente a una samurai morena que les liberó del yugo de un malvado espadachin bandido. Yukiko había desaparecido por completo para ir a ayudar a reconstruir aquel pueblo y Saori estaba más melancolica que nunca. Se mostraba alegre frente a las niñas, pero en cuanto se iban perdía aquella modesta sonrisa. <br />
<br />
En cuanto al proyecto de su casa, ya estaba casi toda la estructura hecha. Sin embargo, faltaban todos los servicios como la luz, el agua... Aquello les tomaría algo más de tiempo, pero de mientras, Ren podía ir haciendo anexos o habitaciones extra. Tenían muchos planes, pero todos requerian de tiempo y recursos. Y, de todas formas, no era el momento de dejar a la pobre Saori sola. <br />
<br />
Era de nuevo domingo y ambas estaban tiradas en la cama. Hana notó algo subirse a la cama y rápidamente asumió que se trataba de Lily, aunque había sido muy sigilosa. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Ren, te toca dar de comer a la koala.</span> — dijo Hana sin abrir los ojos. <br />
<br />
Sin embargo, Ren lo que notaría no era a su pequeña Lily. Sino unos lametones en la cara de una cosa extra peluda. Si abría los ojos, vería a una pequeña lobezna tumbada a su lado, mirandola con grandes ojos azules. Su pelaje era del mismo dorado que las lobas que le habían ayudado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La vida de campo les había sentado de maravilla a Hana y Ren. Había pasado ya una semana desde el incidente en el que Ren había salvado a toda la población de una pequeña aldea de la malvada espada de control mental. Las aldeanas se despertaron confusas aquella tarde, recordando vagamente a una samurai morena que les liberó del yugo de un malvado espadachin bandido. Yukiko había desaparecido por completo para ir a ayudar a reconstruir aquel pueblo y Saori estaba más melancolica que nunca. Se mostraba alegre frente a las niñas, pero en cuanto se iban perdía aquella modesta sonrisa. <br />
<br />
En cuanto al proyecto de su casa, ya estaba casi toda la estructura hecha. Sin embargo, faltaban todos los servicios como la luz, el agua... Aquello les tomaría algo más de tiempo, pero de mientras, Ren podía ir haciendo anexos o habitaciones extra. Tenían muchos planes, pero todos requerian de tiempo y recursos. Y, de todas formas, no era el momento de dejar a la pobre Saori sola. <br />
<br />
Era de nuevo domingo y ambas estaban tiradas en la cama. Hana notó algo subirse a la cama y rápidamente asumió que se trataba de Lily, aunque había sido muy sigilosa. <br />
<br />
— <span style="color: lightsalmon;" class="mycode_color">Ren, te toca dar de comer a la koala.</span> — dijo Hana sin abrir los ojos. <br />
<br />
Sin embargo, Ren lo que notaría no era a su pequeña Lily. Sino unos lametones en la cara de una cosa extra peluda. Si abría los ojos, vería a una pequeña lobezna tumbada a su lado, mirandola con grandes ojos azules. Su pelaje era del mismo dorado que las lobas que le habían ayudado.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El caer de la ceniza]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-caer-de-la-ceniza</link>
			<pubDate>Fri, 31 Jan 2025 17:19:49 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-caer-de-la-ceniza</guid>
			<description><![CDATA[La semana había pasado con total tranquilidad. No total tranquilidad, pero para unas kunoichis tan traumadas como Ren y Hana, cualquier alboroto de pueblo era una simple riña entre niños en comparación a las grandes catastrofes shinobis. El mercader que esperaban llegó y hubo riña sobre unas especias que traía. Llovió con fuerza un día y hubo riña a la mañana siguiente porque el suelo se había congelado y un carro volcó en la via principal. Eran cosas del día a día que se iban solucionando sobre la marcha, aunque siempre duraban un par de días en la boca de todos. <br />
<br />
— <span style="color: orangered;" class="mycode_color">Uno de los pueblos al otro lado del acantilado ardió hace unos días y nadie sabe cómo ni por qué.</span> — dijo distraidamente Yukiko mientras hablaban de los problemas mundanos de los otros días.<br />
<br />
Todas estaban en la mesa. Hacía un par de noches que Yukiko cenaba con ellas desde que habían empezado el proyecto del huerto detrás del orfanato. Ella era la que se encargaba del trabajo físico, mientras que Saori se encargaba de la logistica y los cuidados de las plantas. Había insistido en que no se involucraran ni Ren ni Hana porque tarde o temprano se irían y entonces nadie se ocuparía del huerto.<br />
<br />
— <span style="color: gold;" class="mycode_color">¿Al otro lado? No he visto ninguna columna de humo.</span> — comentó Saori sin preocuparse demasiado.<br />
<br />
— <span style="color: orangered;" class="mycode_color">Me enteré por una compañera que pasó por aquí hacia una de las ciudades a vender mercancía. Al parecer fue tan precipitado que ni siquiera se sabe quien es el responsable. Bandidos, los propios pueblerinos o uno de esos bichos, un gebijuu.</span> — siguió explicando bebiendo de su copa de sake.<br />
<br />
— <span style="color: gold;" class="mycode_color">Gebijuu, desde que se descubrieron todo el mundo los culpa de cualquier cosa que ocurre. Seguro que se ha exagerado la historia. Un pueblo no puede quemarse entero tan rápido.</span><br />
<br />
Por suerte, Lily estaba distraida lamiendo y relamiendo todo el plato en el que Hana le había puesto el postre. Una tarta de tres chocolates que había conseguido hacer gracias a aquel misterioso mercader, que, al parecer, llevaba todo tipo de ingredientes para la reposteria. <br />
<br />
— <span style="color: palegoldenrod;" class="mycode_color">¡Muy rico! Quiero otro.</span> — dijo levantando el plato con la boca llena de chocolate por los bordes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La semana había pasado con total tranquilidad. No total tranquilidad, pero para unas kunoichis tan traumadas como Ren y Hana, cualquier alboroto de pueblo era una simple riña entre niños en comparación a las grandes catastrofes shinobis. El mercader que esperaban llegó y hubo riña sobre unas especias que traía. Llovió con fuerza un día y hubo riña a la mañana siguiente porque el suelo se había congelado y un carro volcó en la via principal. Eran cosas del día a día que se iban solucionando sobre la marcha, aunque siempre duraban un par de días en la boca de todos. <br />
<br />
— <span style="color: orangered;" class="mycode_color">Uno de los pueblos al otro lado del acantilado ardió hace unos días y nadie sabe cómo ni por qué.</span> — dijo distraidamente Yukiko mientras hablaban de los problemas mundanos de los otros días.<br />
<br />
Todas estaban en la mesa. Hacía un par de noches que Yukiko cenaba con ellas desde que habían empezado el proyecto del huerto detrás del orfanato. Ella era la que se encargaba del trabajo físico, mientras que Saori se encargaba de la logistica y los cuidados de las plantas. Había insistido en que no se involucraran ni Ren ni Hana porque tarde o temprano se irían y entonces nadie se ocuparía del huerto.<br />
<br />
— <span style="color: gold;" class="mycode_color">¿Al otro lado? No he visto ninguna columna de humo.</span> — comentó Saori sin preocuparse demasiado.<br />
<br />
— <span style="color: orangered;" class="mycode_color">Me enteré por una compañera que pasó por aquí hacia una de las ciudades a vender mercancía. Al parecer fue tan precipitado que ni siquiera se sabe quien es el responsable. Bandidos, los propios pueblerinos o uno de esos bichos, un gebijuu.</span> — siguió explicando bebiendo de su copa de sake.<br />
<br />
— <span style="color: gold;" class="mycode_color">Gebijuu, desde que se descubrieron todo el mundo los culpa de cualquier cosa que ocurre. Seguro que se ha exagerado la historia. Un pueblo no puede quemarse entero tan rápido.</span><br />
<br />
Por suerte, Lily estaba distraida lamiendo y relamiendo todo el plato en el que Hana le había puesto el postre. Una tarta de tres chocolates que había conseguido hacer gracias a aquel misterioso mercader, que, al parecer, llevaba todo tipo de ingredientes para la reposteria. <br />
<br />
— <span style="color: palegoldenrod;" class="mycode_color">¡Muy rico! Quiero otro.</span> — dijo levantando el plato con la boca llena de chocolate por los bordes.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ojos ardientes]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-ojos-ardientes</link>
			<pubDate>Mon, 20 Jan 2025 09:39:35 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-ojos-ardientes</guid>
			<description><![CDATA[Toda aquella vorágine pasó en un solo segundo. Lo que parecía una pesadilla por parte de la pequeña Lily, se acabó convirtiendo un enorme descubrimiento que dejó a las dos ex kunoichis completamente perplejas. Ren bajó a toda prisa junto con Hana, algo paralizada por el miedo por no saber bien qué hacer, buscando seguir cualquier cosa que le pidieran, pero cuando Lily abrió los ojos se quedó congelada en el sitio. Y aún más cuando estos volvieron a su color natural azul. Un azul intenso, profundo y precioso... Un azul que Hana describía habitualmente como un pulido zafiro.<br />
<br />
Tras lo acontecido, y nuevamente en la habitación temporal que tenían, Ren miraba al suelo con los ojos completamente abiertos. Estaba sentada en la cama deshecha por haber salido a toda prisa, con los dedos de sus manos entrelazados y entre sus piernas ligeramente abiertas.<br />
<br />
Todo eso era una broma, ¿verdad? Estaban siendo víctimas de algún engaño, un genjutsu a gran escala o algo por el estilo; es lo que pensaba esbozando una débil sonrisa por el terror.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Toda aquella vorágine pasó en un solo segundo. Lo que parecía una pesadilla por parte de la pequeña Lily, se acabó convirtiendo un enorme descubrimiento que dejó a las dos ex kunoichis completamente perplejas. Ren bajó a toda prisa junto con Hana, algo paralizada por el miedo por no saber bien qué hacer, buscando seguir cualquier cosa que le pidieran, pero cuando Lily abrió los ojos se quedó congelada en el sitio. Y aún más cuando estos volvieron a su color natural azul. Un azul intenso, profundo y precioso... Un azul que Hana describía habitualmente como un pulido zafiro.<br />
<br />
Tras lo acontecido, y nuevamente en la habitación temporal que tenían, Ren miraba al suelo con los ojos completamente abiertos. Estaba sentada en la cama deshecha por haber salido a toda prisa, con los dedos de sus manos entrelazados y entre sus piernas ligeramente abiertas.<br />
<br />
Todo eso era una broma, ¿verdad? Estaban siendo víctimas de algún engaño, un genjutsu a gran escala o algo por el estilo; es lo que pensaba esbozando una débil sonrisa por el terror.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Lazos carmesíes]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-lazos-carmesies</link>
			<pubDate>Tue, 14 Jan 2025 22:09:17 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-lazos-carmesies</guid>
			<description><![CDATA[Ya habían pasado las tres de la tarde y sus responsabilidades habían llegado a su fin. Por ello, cómo cada tarde, se dirigía a su pequeño terreno con una cesta de mimbre en las manos. Dentro había comida que había preparado para Ren.<br />
<br />
Llevaban apenas una semana en Primera Nieve y desde el primer día las habían puesto a trabajar. Hana se pasaba las mañanas ayudando a Saori con el orfanato, aunque realmente solo había una huerfana. Sin embargo, todos los niños se reunían en aquel edificio para jugar y aprender. Sobre todo, jugar. Mientras sus progenitores trabajaban, Saori y ahora Hana, cuidaban de los pequeños. <br />
<br />
Saori era una mujer amable y, a veces, demasiado blanda con los niños. Algunos días los llevaba al bosque de excursión, otros los dejaba jugar sin hacerles aprender nada... A partir de las tres era cuando empezaban a venir a buscar a los niños y Saori la dejaba marchar con lo que hubiese sobrado de la comida.<br />
<br />
Se lo llevaba a Ren y podía comerlo entonces o calentarlo más tarde con el horno de Hana. <br />
<br />
El horario de Ren era más complicado. Era una mujer fuerte y guerrera y de esas estaban escasas en aquel pequeño pueblo. Solo Yukiko, la leñadora, podía darse ese aire. A primera hora, iba con Jin a ayudarle a cazar. Jin era un hombre de mediana edad, barbudo y poco cuidado. Era jovial y bromeaba con Ren.<br />
<br />
Después de su pequeña cacería diaria, iba con Yukiko, quien le exigió que la ayudase con su trabajo si quería su ayuda. Y se pasaba hasta mediodía talando arboles o partiendo leña. Después de comer Jin, Yukiko y Ren cualquier mejunje que hubiese preparado Jin con las piezas sobrantes, Ren y Hana se iban a su pequeño hogar, a limpiar e intentar levantar algo digno.<br />
<br />
Mientras tanto, dormían en el desván del orfanato. Era una pequeña habitación con una cama doble, un armario y una pequeña ventana. Compartían edificio con Saori y la única niña huerfana del pueblo, Lily, una pequeña niña rubia de tres años.<br />
<br />
Lily no se había despegado de Hana desde la primera vez que fueron al bosque y un cervatillo se acercó a Hana a saludarla. Solo en aquellas tardes de trabajo en sus tierras se apartaba de ella, por orden de Saori. <br />
<br />
Llegó a la pequeña verja que tenia el cercado de su terreno y la abrió con cuidado, esperando encontrar a Ren dentro, con Yukiko ayudandola o no. Eso dependía del día.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ya habían pasado las tres de la tarde y sus responsabilidades habían llegado a su fin. Por ello, cómo cada tarde, se dirigía a su pequeño terreno con una cesta de mimbre en las manos. Dentro había comida que había preparado para Ren.<br />
<br />
Llevaban apenas una semana en Primera Nieve y desde el primer día las habían puesto a trabajar. Hana se pasaba las mañanas ayudando a Saori con el orfanato, aunque realmente solo había una huerfana. Sin embargo, todos los niños se reunían en aquel edificio para jugar y aprender. Sobre todo, jugar. Mientras sus progenitores trabajaban, Saori y ahora Hana, cuidaban de los pequeños. <br />
<br />
Saori era una mujer amable y, a veces, demasiado blanda con los niños. Algunos días los llevaba al bosque de excursión, otros los dejaba jugar sin hacerles aprender nada... A partir de las tres era cuando empezaban a venir a buscar a los niños y Saori la dejaba marchar con lo que hubiese sobrado de la comida.<br />
<br />
Se lo llevaba a Ren y podía comerlo entonces o calentarlo más tarde con el horno de Hana. <br />
<br />
El horario de Ren era más complicado. Era una mujer fuerte y guerrera y de esas estaban escasas en aquel pequeño pueblo. Solo Yukiko, la leñadora, podía darse ese aire. A primera hora, iba con Jin a ayudarle a cazar. Jin era un hombre de mediana edad, barbudo y poco cuidado. Era jovial y bromeaba con Ren.<br />
<br />
Después de su pequeña cacería diaria, iba con Yukiko, quien le exigió que la ayudase con su trabajo si quería su ayuda. Y se pasaba hasta mediodía talando arboles o partiendo leña. Después de comer Jin, Yukiko y Ren cualquier mejunje que hubiese preparado Jin con las piezas sobrantes, Ren y Hana se iban a su pequeño hogar, a limpiar e intentar levantar algo digno.<br />
<br />
Mientras tanto, dormían en el desván del orfanato. Era una pequeña habitación con una cama doble, un armario y una pequeña ventana. Compartían edificio con Saori y la única niña huerfana del pueblo, Lily, una pequeña niña rubia de tres años.<br />
<br />
Lily no se había despegado de Hana desde la primera vez que fueron al bosque y un cervatillo se acercó a Hana a saludarla. Solo en aquellas tardes de trabajo en sus tierras se apartaba de ella, por orden de Saori. <br />
<br />
Llegó a la pequeña verja que tenia el cercado de su terreno y la abrió con cuidado, esperando encontrar a Ren dentro, con Yukiko ayudandola o no. Eso dependía del día.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Bichos!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-bichos</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 23:34:40 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-bichos</guid>
			<description><![CDATA[Uzumaki Eri silbaba una canción de camino a Minori para reponer lo gastado por el viaje en busca de información, pese a que no había encontrado gran cosa —por no decir nada—, no quería desanimarse y seguiría buscando hasta dar con alguna pista. Aquel día había decidido recogerse el cabello en una coleta alta en vez de las dos pequeñas que normalmente llevaba.<br />
<br />
<span style="color: orange; font-style: italic;">«Al fin en un pueblo...»</span> Se quejó en su interior, dejando caer sus cansados hombros. El sol caía a lo lejos pero ella no planeaba hacer ninguna parada nocturna hasta llegar, por lo menos, a quedar exhausta, pero necesitaba comer algo antes de proseguir o terminaría por marearse por el camino y ser presa fácil para cualquiera que pasara cerca de ella.<br />
<br />
Entró en el pueblo y saludó a algunas personas que paseaban por la zona, extrañándose algunos por el comportamiento amable de la desconocida, pero ella obvió todo aquello, con los ánimos más animados que de costumbre. <br />
<br />
Pero su vista, algo cansada, divisó a lo lejos una bufanda que recordaba de color amarillo acompañada de una cabellera morena y lo que parecía ser una muñeca a su espalda, y Eri, sumando dos más dos, abrió los ojos de golpe y salió corriendo tras la figura.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Juro!</span> —exclamó, intentando llamar la atención el hombre, pero él la ignoró completamente girando en una esquina lejos de su posición. No se dio por vencida, girando segundos más  tarde la misma esquina hasta que chocó con algo.<br />
<br />
Cayendo de culo por el impacto.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Auch...</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Uzumaki Eri silbaba una canción de camino a Minori para reponer lo gastado por el viaje en busca de información, pese a que no había encontrado gran cosa —por no decir nada—, no quería desanimarse y seguiría buscando hasta dar con alguna pista. Aquel día había decidido recogerse el cabello en una coleta alta en vez de las dos pequeñas que normalmente llevaba.<br />
<br />
<span style="color: orange; font-style: italic;">«Al fin en un pueblo...»</span> Se quejó en su interior, dejando caer sus cansados hombros. El sol caía a lo lejos pero ella no planeaba hacer ninguna parada nocturna hasta llegar, por lo menos, a quedar exhausta, pero necesitaba comer algo antes de proseguir o terminaría por marearse por el camino y ser presa fácil para cualquiera que pasara cerca de ella.<br />
<br />
Entró en el pueblo y saludó a algunas personas que paseaban por la zona, extrañándose algunos por el comportamiento amable de la desconocida, pero ella obvió todo aquello, con los ánimos más animados que de costumbre. <br />
<br />
Pero su vista, algo cansada, divisó a lo lejos una bufanda que recordaba de color amarillo acompañada de una cabellera morena y lo que parecía ser una muñeca a su espalda, y Eri, sumando dos más dos, abrió los ojos de golpe y salió corriendo tras la figura.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¡Juro!</span> —exclamó, intentando llamar la atención el hombre, pero él la ignoró completamente girando en una esquina lejos de su posición. No se dio por vencida, girando segundos más  tarde la misma esquina hasta que chocó con algo.<br />
<br />
Cayendo de culo por el impacto.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Auch...</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La heroína Carmesí]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-heroina-carmesi</link>
			<pubDate>Sun, 27 Jan 2019 18:30:12 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=6">Umikiba Kaido</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-heroina-carmesi</guid>
			<description><![CDATA[En algún río, de alguna zona del inmenso Bosque de la Hoja, una pequeña barcaza desembocaba en un último desvió en su caudal. Llevaba consigo a una niña, pequeña y a un muchacho, muy azul. Ambos intercambiaron un par de disyuntivas, hasta que abandonaron la seguridad de los rápidos del río y atracaron en una orilla.<br />
<br />
Por enésima ocasión en al menos una hora, Muñeca tenía que hacer <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pis</span>. <br />
<br />
<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">—¡Joder! anda, coño, anda. Pero no te tardes, mujer. </span><br />
<br />
De pronto, Kaido se encontró sólo. Torció la vista hasta el río y vio que aún le quedaban un par de kilómetros para alcanzar la última desembocadura. ¿Dos horas a remo firme, tal vez? sí, probablemente.<br />
<br />
Lo cierto es que se había ahorrado al menos medio día de viaje transitando los ríos en vez de ir a pie. <br />
<br />
Pero el destino era caprichoso, a veces. En ocasiones no le gustaba que le cambiasen los planes si se tomaban <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">atajos</span>. Por eso siempre se guardaba una sorpresa bajo la manga. En esa ocasión, la carta del destino tenía nombre. Un apellido reconocido. Un color de cabello imposible de ignorar. Y una reputación merecidamente ganada, desde luego; tras sus actos heroicos durante aquel fatídico examen de ascenso a Chunin.<br />
<br />
Ella era... <br />
<br />
... Uzumaki Eri.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En algún río, de alguna zona del inmenso Bosque de la Hoja, una pequeña barcaza desembocaba en un último desvió en su caudal. Llevaba consigo a una niña, pequeña y a un muchacho, muy azul. Ambos intercambiaron un par de disyuntivas, hasta que abandonaron la seguridad de los rápidos del río y atracaron en una orilla.<br />
<br />
Por enésima ocasión en al menos una hora, Muñeca tenía que hacer <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pis</span>. <br />
<br />
<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">—¡Joder! anda, coño, anda. Pero no te tardes, mujer. </span><br />
<br />
De pronto, Kaido se encontró sólo. Torció la vista hasta el río y vio que aún le quedaban un par de kilómetros para alcanzar la última desembocadura. ¿Dos horas a remo firme, tal vez? sí, probablemente.<br />
<br />
Lo cierto es que se había ahorrado al menos medio día de viaje transitando los ríos en vez de ir a pie. <br />
<br />
Pero el destino era caprichoso, a veces. En ocasiones no le gustaba que le cambiasen los planes si se tomaban <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">atajos</span>. Por eso siempre se guardaba una sorpresa bajo la manga. En esa ocasión, la carta del destino tenía nombre. Un apellido reconocido. Un color de cabello imposible de ignorar. Y una reputación merecidamente ganada, desde luego; tras sus actos heroicos durante aquel fatídico examen de ascenso a Chunin.<br />
<br />
Ella era... <br />
<br />
... Uzumaki Eri.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) El albino y la rubia]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-el-albino-y-la-rubia</link>
			<pubDate>Sat, 09 Sep 2017 19:41:52 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Koko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-el-albino-y-la-rubia</guid>
			<description><![CDATA[Una sola misión completada no era un muy buen historial, menos para alguien que se estaba tomando todo su tiempo entre encargo y encargo. Pero como a nadie parecía importarle demasiado siempre y cuando el rendimiento fuese bueno, la chica se pudo dirigir al edificio del kage completamente tranquila, llevando consigo todas sus herramientas que muchas no eran y también la bandana a la vista.<br />
<br />
No era el día más bonito a decir verdad, el cielo estaba completamente nublado  y solo por ello la pecosa decidió llevarse la capa impermeable, en caso de que también lloviera, obviamente.<br />
<br />
Como normalmente hacía, la joven ni bien ingresó al recinto se acercó al primer escritorio y con una cordial sonrisa se dirigió a aquel que estuviese detrás del mostrador.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Buenos días, ¿se encuentra la Uzukage? Quería solicitar una misión.</span><br />
<br />
Mucho más no tenía para hacer, se suponía que era la kage quien entregaba los pergaminos, aunque por las dudas movió la placa de su bandana para dejar en vista el símbolo presente en ella.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Una sola misión completada no era un muy buen historial, menos para alguien que se estaba tomando todo su tiempo entre encargo y encargo. Pero como a nadie parecía importarle demasiado siempre y cuando el rendimiento fuese bueno, la chica se pudo dirigir al edificio del kage completamente tranquila, llevando consigo todas sus herramientas que muchas no eran y también la bandana a la vista.<br />
<br />
No era el día más bonito a decir verdad, el cielo estaba completamente nublado  y solo por ello la pecosa decidió llevarse la capa impermeable, en caso de que también lloviera, obviamente.<br />
<br />
Como normalmente hacía, la joven ni bien ingresó al recinto se acercó al primer escritorio y con una cordial sonrisa se dirigió a aquel que estuviese detrás del mostrador.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">—Buenos días, ¿se encuentra la Uzukage? Quería solicitar una misión.</span><br />
<br />
Mucho más no tenía para hacer, se suponía que era la kage quien entregaba los pergaminos, aunque por las dudas movió la placa de su bandana para dejar en vista el símbolo presente en ella.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(S) Los hilos del mundo: segundo hilo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-s-los-hilos-del-mundo-segundo-hilo</link>
			<pubDate>Sun, 06 Aug 2017 00:14:03 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-s-los-hilos-del-mundo-segundo-hilo</guid>
			<description><![CDATA[En algún lugar remoto del País de la Espiral, se extendía un bosque frondosísimo, con miles de árboles. "Menuda chorrada", diría cualquiera que leyera esa frase y conociese el País de la Espiral. "¡Pero si gran parte del país es un puto bosque!". Y no le faltaría nada de razón.<br />
<br />
Hacía rato que había caído ya la noche, y lo que parecía ser el comienzo de un chiste malo se sentaba al auspicio de la luz de la luna y el resplandor y el calor anaranjado de una hoguera improvisada: un Akimichi y dos genin del clan Uchiha.<br />
<br />
El más gordo de los tres —no creo que haga falta especificar quién era— chocó las manos y se las frotó, como si estuviera a punto de disfrutar de un gran banquete. Lo cierto es que no había comida ni lamida por el fuego ni frente a ellos. Yakisoba desconocía el tipo de provisiones que habían traído consigo sus subordinados, pero él lo tenía muy claro. Se llevó las manos a una mochila de la espalda y sustrajo un enorme pergamino<sup>(1)</sup>, que desplegó delante de ellos. Allí había un sello de fuuinjutsu.<br />
<br />
<span style="color: coral;" class="mycode_color">—Como mi abuelo decía siempre: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">nunca dejes con hambre a tus compañeros</span>.</span> —Yakisoba posó la palma de la mano sobre el sello, y estalló una pequeña nube de humo. Allí donde estaba la nada ahora reposaban tres bocadillos, envueltos con cuidado. Yakisoba cogió uno de ellos y extendió la palma de la otra mano, generoso—. <span style="color: coral;" class="mycode_color">Adelante, ¡comed, comed! Es mi bocata preferido, seguro que mañana tenéis la energía de un jounin.</span><br />
<br />
<sup>(1): Esto es, al menos para los dos genin, puesto que Akimichi Yakisoba era un hombre de por sí <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">muy grande</span>. El pergamino era de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">tamaño estándar</span> para él.</sup><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Comentarios, consideraciones y normas" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu al habla. Este tema ocupará el segundo de mis dos huecos de master oficial del foro.<br />
<br />
Recibiréis, en breves, la experiencia correspondiente al prólogo de Los hilos del mundo. Utilizaremos estos tres temas separados como núcleos de la acción.<br />
<br />
Seguiremos la norma de que, entre masterización y masterización, tendréis 72 horas para contestar los dos. Por favor,<br />
 estad atentos a estos post y ser puntuales. Intentemos llevar una trama dinámica y que no perdamos el hilo (¡jeje!).<br />
<br />
Como master, me comprometo a intentar contestar también en esas 72 horas, pero al mismo tiempo me reservo el derecho de no hacerlo, no sólo por preparar bien lo que vaya a venir después, sino para coordinar la acción con las otras dos tramas que comparten el nombre y la ambientación con esta. Así, puedo retrasar las tramas porque algo va a suceder al mismo tiempo en todas o para dar tiempo a que termine una de ellas, o algo que está sucediendo en una de ellas, o por cualquier otro motivo similar. Espero que lo comprendáis.<br />
<br />
¡Vamos allá!</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En algún lugar remoto del País de la Espiral, se extendía un bosque frondosísimo, con miles de árboles. "Menuda chorrada", diría cualquiera que leyera esa frase y conociese el País de la Espiral. "¡Pero si gran parte del país es un puto bosque!". Y no le faltaría nada de razón.<br />
<br />
Hacía rato que había caído ya la noche, y lo que parecía ser el comienzo de un chiste malo se sentaba al auspicio de la luz de la luna y el resplandor y el calor anaranjado de una hoguera improvisada: un Akimichi y dos genin del clan Uchiha.<br />
<br />
El más gordo de los tres —no creo que haga falta especificar quién era— chocó las manos y se las frotó, como si estuviera a punto de disfrutar de un gran banquete. Lo cierto es que no había comida ni lamida por el fuego ni frente a ellos. Yakisoba desconocía el tipo de provisiones que habían traído consigo sus subordinados, pero él lo tenía muy claro. Se llevó las manos a una mochila de la espalda y sustrajo un enorme pergamino<sup>(1)</sup>, que desplegó delante de ellos. Allí había un sello de fuuinjutsu.<br />
<br />
<span style="color: coral;" class="mycode_color">—Como mi abuelo decía siempre: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">nunca dejes con hambre a tus compañeros</span>.</span> —Yakisoba posó la palma de la mano sobre el sello, y estalló una pequeña nube de humo. Allí donde estaba la nada ahora reposaban tres bocadillos, envueltos con cuidado. Yakisoba cogió uno de ellos y extendió la palma de la otra mano, generoso—. <span style="color: coral;" class="mycode_color">Adelante, ¡comed, comed! Es mi bocata preferido, seguro que mañana tenéis la energía de un jounin.</span><br />
<br />
<sup>(1): Esto es, al menos para los dos genin, puesto que Akimichi Yakisoba era un hombre de por sí <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">muy grande</span>. El pergamino era de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">tamaño estándar</span> para él.</sup><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Comentarios, consideraciones y normas" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu al habla. Este tema ocupará el segundo de mis dos huecos de master oficial del foro.<br />
<br />
Recibiréis, en breves, la experiencia correspondiente al prólogo de Los hilos del mundo. Utilizaremos estos tres temas separados como núcleos de la acción.<br />
<br />
Seguiremos la norma de que, entre masterización y masterización, tendréis 72 horas para contestar los dos. Por favor,<br />
 estad atentos a estos post y ser puntuales. Intentemos llevar una trama dinámica y que no perdamos el hilo (¡jeje!).<br />
<br />
Como master, me comprometo a intentar contestar también en esas 72 horas, pero al mismo tiempo me reservo el derecho de no hacerlo, no sólo por preparar bien lo que vaya a venir después, sino para coordinar la acción con las otras dos tramas que comparten el nombre y la ambientación con esta. Así, puedo retrasar las tramas porque algo va a suceder al mismo tiempo en todas o para dar tiempo a que termine una de ellas, o algo que está sucediendo en una de ellas, o por cualquier otro motivo similar. Espero que lo comprendáis.<br />
<br />
¡Vamos allá!</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El descanso del artista]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-descanso-del-artista</link>
			<pubDate>Mon, 27 Feb 2017 02:06:18 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Karma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-descanso-del-artista</guid>
			<description><![CDATA[Dicen que el arte es el espejo del alma. Si esa afirmación es efectivamente cierta, el alma de Ralexion ya era demasiado madura para su edad en ciertos aspectos. ¿Pero qué es el alma humana si no un despliegue de blancos, negros y matices entre medias?<br />
<br />
Era una luminosa mañana en el Bosque de la Hoja. Usando una mentirijilla piadosa -le había dicho a su madre que tenía que realizar un entrenamiento especial- como método para escabullirse lejos de la aldea, el adolescente se había desplazado hasta ese lugar, algo así como su santuario, donde podía hacer lo que quisiera sin que nadie lo interrumpiese. Sorprendentemente, el esfuerzo de ir hasta allí no le molestaba.<br />
<br />
Iba vestido con ropas algo más frescas de lo habitual. Solo llevaba un kimono rojo sin adornos y un hakama negro plano bien holgado. Su humor en esos instantes era tan brillante como el mismo sol. De vez en cuando tarareaba una canción.<br />
<br />
Se encontraba en el centro del claro, con el vientre en tierra, un cuaderno y una pluma dispuestos frente a él. Ambos utensilios estaban visiblemente desgastados. El joven estaba dibujando algo, o quizás escribiendo, no podía saberse a ciencia cierta a no ser que uno se acercara con la intención de espiarlo. <br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Jejejeje...</span> —se río entre dientes sin detener su labor.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Dicen que el arte es el espejo del alma. Si esa afirmación es efectivamente cierta, el alma de Ralexion ya era demasiado madura para su edad en ciertos aspectos. ¿Pero qué es el alma humana si no un despliegue de blancos, negros y matices entre medias?<br />
<br />
Era una luminosa mañana en el Bosque de la Hoja. Usando una mentirijilla piadosa -le había dicho a su madre que tenía que realizar un entrenamiento especial- como método para escabullirse lejos de la aldea, el adolescente se había desplazado hasta ese lugar, algo así como su santuario, donde podía hacer lo que quisiera sin que nadie lo interrumpiese. Sorprendentemente, el esfuerzo de ir hasta allí no le molestaba.<br />
<br />
Iba vestido con ropas algo más frescas de lo habitual. Solo llevaba un kimono rojo sin adornos y un hakama negro plano bien holgado. Su humor en esos instantes era tan brillante como el mismo sol. De vez en cuando tarareaba una canción.<br />
<br />
Se encontraba en el centro del claro, con el vientre en tierra, un cuaderno y una pluma dispuestos frente a él. Ambos utensilios estaban visiblemente desgastados. El joven estaba dibujando algo, o quizás escribiendo, no podía saberse a ciencia cierta a no ser que uno se acercara con la intención de espiarlo. <br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Jejejeje...</span> —se río entre dientes sin detener su labor.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
</rss>