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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Puente Kannabi]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 12:14:51 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Lo que unió aquel bar]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-lo-que-unio-aquel-bar</link>
			<pubDate>Mon, 15 Mar 2021 19:48:00 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1018">Kaguya Koji</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-lo-que-unio-aquel-bar</guid>
			<description><![CDATA[Era ya media mañana cuando Koji había terminado con éxito la ultima misión que le habían encomendado. Debía escoltar a un comerciante de hierbas, que había venido a Kusagakure a reponer sus existencias, hasta llegar al puente Kannabi, donde al otro lado de este le recogerían sus otros escoltas.<br />
<br />
Habiendo acabado la misión con éxito y con un poco de tiempo antes de tener que emprender su viaje de vuelta, el Kaguya, hambriento pues su hora de comer se acercaba, decidió buscar algún restaurante, o más bien un tenderete que sirviese algún platillo que le sirviese de alimento hasta que llegase al bosque donde podría reabastecerse.<br />
<br />
Camino durante un periodo de unos quince minutos cuando, desde la lejanía un olor suave pero especiado penetro en el olfato del joven, ahora intensificado por el hambre. Se dejo llevar por sus instintos, total, algo que olía tan bien no podía ser malo. Al lado del camino principal encontró un pequeño puesto de alquiler de monturas y carros, pero no fue hasta haber rodeado este que se topo de frente con la fuente del olor, un pequeño izayaka que desprendía una mezcla de olores que hacia salivar al genin.<br />
<br />
Corrió la puerta y saludó al que parecía ser el dueño del local, él cual gesticuló con la mano una mesa al final del bar, mientras invitaba a pasar al cliente de buena gana. Koji pasó y tomó asiento en la mesa indicada, mientras observaba como el dueño sacaba una libreta de hojas blancas, dispuesto a tomar la comanda.<br />
<br />
—<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">Muy buenas, soy nuevo por la zona y me gustaría probar algo típico del lugar ¿Qué me puede recomendar?</span><br />
<br />
—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">Nuestro menú estrella es el revuelto de fideos con hongos frescos y frutos silvestres hervido en un zumo de frutas recién exprimidas y la salsa de la casa.</span><br />
<br />
No había terminado de nombrar el plato cuando ya tenía al muchacho desesperado por tenerlo enfrente. <br />
<br />
—<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">Tomaré uno de esos y un poco de agua fresca para beber, si es tan amable.</span> —Dijo mientras observaba atento al camarero apuntar con su lápiz antes de cerrar la libreta y marchar hacía a la cocina.<br />
<br />
Mientras esperaba, el ninja estaba absorto en sus pensamientos, acompañado del silencio de un bar casi vacío, cuando de repente se escuchó el suave deslizar de la puerta corredera.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era ya media mañana cuando Koji había terminado con éxito la ultima misión que le habían encomendado. Debía escoltar a un comerciante de hierbas, que había venido a Kusagakure a reponer sus existencias, hasta llegar al puente Kannabi, donde al otro lado de este le recogerían sus otros escoltas.<br />
<br />
Habiendo acabado la misión con éxito y con un poco de tiempo antes de tener que emprender su viaje de vuelta, el Kaguya, hambriento pues su hora de comer se acercaba, decidió buscar algún restaurante, o más bien un tenderete que sirviese algún platillo que le sirviese de alimento hasta que llegase al bosque donde podría reabastecerse.<br />
<br />
Camino durante un periodo de unos quince minutos cuando, desde la lejanía un olor suave pero especiado penetro en el olfato del joven, ahora intensificado por el hambre. Se dejo llevar por sus instintos, total, algo que olía tan bien no podía ser malo. Al lado del camino principal encontró un pequeño puesto de alquiler de monturas y carros, pero no fue hasta haber rodeado este que se topo de frente con la fuente del olor, un pequeño izayaka que desprendía una mezcla de olores que hacia salivar al genin.<br />
<br />
Corrió la puerta y saludó al que parecía ser el dueño del local, él cual gesticuló con la mano una mesa al final del bar, mientras invitaba a pasar al cliente de buena gana. Koji pasó y tomó asiento en la mesa indicada, mientras observaba como el dueño sacaba una libreta de hojas blancas, dispuesto a tomar la comanda.<br />
<br />
—<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">Muy buenas, soy nuevo por la zona y me gustaría probar algo típico del lugar ¿Qué me puede recomendar?</span><br />
<br />
—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">Nuestro menú estrella es el revuelto de fideos con hongos frescos y frutos silvestres hervido en un zumo de frutas recién exprimidas y la salsa de la casa.</span><br />
<br />
No había terminado de nombrar el plato cuando ya tenía al muchacho desesperado por tenerlo enfrente. <br />
<br />
—<span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">Tomaré uno de esos y un poco de agua fresca para beber, si es tan amable.</span> —Dijo mientras observaba atento al camarero apuntar con su lápiz antes de cerrar la libreta y marchar hacía a la cocina.<br />
<br />
Mientras esperaba, el ninja estaba absorto en sus pensamientos, acompañado del silencio de un bar casi vacío, cuando de repente se escuchó el suave deslizar de la puerta corredera.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Este si está de una pieza]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-este-si-esta-de-una-pieza</link>
			<pubDate>Fri, 03 May 2019 00:00:52 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Información" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Esta trama es con mi hueco de usuarios nuevos</div>
    </div>
</div>
<br />
Nunca antes había pisado terreno del País de la Espiral, siendo que se rehusaba a tocarlo siquiera de lejitos con un palo. Pero los tiempos cambian.<br />
<br />
Ya no existía tensión internacional y los ánimos entre Uzushiogakure y Amegakure estaban más calmados, o al menos sosegados por la nueva alianza formada entre las tres grandes. Nadie podría decir que meses atrás ambas aldeas estaban deseosas de sacarse los ojos, pero era mejor evitar tocar el tema cuando algunas personas mantenían los ánimos caldeados.<br />
<br />
El Yotsuki no era uno de ellos.<br />
<br />
Su única preocupación es que la paz se esfumase tan fácil como vino. Pero los temas de la politica eran ajenos a sus capacidades, así que se permitía el lujo de ignorarlos cuando podía.<br />
<br />
Portaba aún su indumentaria de verano y no la clásica que usaba en su país natal. Yukata gris doblado y recogido, kote, sandalias que se sujetaban a sus tobillos y su clásico sombrero kasa. Y sin embargo, en vista de los acontecimientos recientes en sus ayeres, hizo un par de cambios.<br />
<br />
Seguía luciendo como un niño criminal hijo de la yakuza antigua, pero tomó sus gafas de sol y las llevaba al cuello para tenerlas a mano. Además, su bandana ahora se hallaba colgando del obi de la cintura. Con ella o sin ella se metía en problemas.<br />
<br />
Se sentó en el extremo del puente, sacando su guitarra para afinarla mientras el resto de sus cosad reposaban en la mochila de al lado. Simplemente, daba toques a las cuerdad de forma intermitente mientras movía las clavijas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Información" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Esta trama es con mi hueco de usuarios nuevos</div>
    </div>
</div>
<br />
Nunca antes había pisado terreno del País de la Espiral, siendo que se rehusaba a tocarlo siquiera de lejitos con un palo. Pero los tiempos cambian.<br />
<br />
Ya no existía tensión internacional y los ánimos entre Uzushiogakure y Amegakure estaban más calmados, o al menos sosegados por la nueva alianza formada entre las tres grandes. Nadie podría decir que meses atrás ambas aldeas estaban deseosas de sacarse los ojos, pero era mejor evitar tocar el tema cuando algunas personas mantenían los ánimos caldeados.<br />
<br />
El Yotsuki no era uno de ellos.<br />
<br />
Su única preocupación es que la paz se esfumase tan fácil como vino. Pero los temas de la politica eran ajenos a sus capacidades, así que se permitía el lujo de ignorarlos cuando podía.<br />
<br />
Portaba aún su indumentaria de verano y no la clásica que usaba en su país natal. Yukata gris doblado y recogido, kote, sandalias que se sujetaban a sus tobillos y su clásico sombrero kasa. Y sin embargo, en vista de los acontecimientos recientes en sus ayeres, hizo un par de cambios.<br />
<br />
Seguía luciendo como un niño criminal hijo de la yakuza antigua, pero tomó sus gafas de sol y las llevaba al cuello para tenerlas a mano. Además, su bandana ahora se hallaba colgando del obi de la cintura. Con ella o sin ella se metía en problemas.<br />
<br />
Se sentó en el extremo del puente, sacando su guitarra para afinarla mientras el resto de sus cosad reposaban en la mochila de al lado. Simplemente, daba toques a las cuerdad de forma intermitente mientras movía las clavijas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Remolino de Hierbas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-remolino-de-hierbas</link>
			<pubDate>Mon, 14 Jan 2019 04:57:11 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=851">Sagiso Ranko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-remolino-de-hierbas</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[Hueco para usuarios nuevos]</span></div>
<br />
Ese Hoyōbi de Bienvenida arrastraba todavía alguna que otra brisa fría desde el invierno, y Ranko sentía cada una de ellas hasta el fondo de sus pulmones.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Cuatro.</span> —dijo al llegar al borde del puente. Frente a sí había un bosque que incorporaba lentamente más y más coníferas. Sentía el viento dominar tal bosque, con un aire místico. Se imaginó aventureros solemnes viajando a caballo, con espadas de doble filo en sus cintos.<br />
<br />
La kunoichi dio la vuelta y emprendió carrera de nuevo, recorriendo a toda velocidad el largo del puente Kannabi una vez más. Sentía la energía fluir por sus piernas, pateando el mundo como intentando dejarlo detrás. Había salido de Kusagakure para <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">explorar</span> de nuevo, esta vez intentando enfocarse más en entrenar en el camino. Había escuchado (y visto en algún mapa) el puente Kannabi, aquel una vez destruido y reconstruido que unía el Bosque de Hongos del País del Bosque con el Bosque de la Hoja, de País del Remolino. Verdadera tierra neutral.<br />
<br />
Vestía una blusa verde olivo sin mangas, junto con el largo cinto verde oscuro que cubría desde el inicio de sus caderas hasta la mitad de su torso, sus protectores de cuero en los antebrazos, y su pantalón negro de artes marciales. Llevaba una mochila a la espalda, y su equipo ninja a la cintura y cadera. No había visto a ninguna otra persona por un buen rato, lo cual le alegraba. No había tenido problemas para interactuar con otros en el camino, pues había logrado exitosamente huir de cualquier encuentro social no necesario. Era una especie de habilidad: ser notablemente alta, tener una presencia notablemente baja.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Cinco.</span> —susurró al llegar al otro lado del puente. Frente a sí había un bosque de aires familiares, lleno de árboles que ya había visto y entre los cuales había viajado muchas veces con anterioridad. La brisa que salía de él le daba una impresión de antigüedad diferente: no imaginaba aventureros a caballo, sino aventureros saltando ágilmente entre las rocas, con dagas en lugar de espadas.<br />
<br />
Dio la vuelta y emprendió carrera de nuevo. Allí, sobre el acantilado que separaba los Países, Ranko se sintió libre y fuerte. El creciente dolor de sus músculos le inspiraba a ejercitarse más y más. A ser cada vez mejor. A estar un paso más de la leyenda que quería ser algún día.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”Cada vez más cerca… Más cerca de vencer a Kuumi…”</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[Hueco para usuarios nuevos]</span></div>
<br />
Ese Hoyōbi de Bienvenida arrastraba todavía alguna que otra brisa fría desde el invierno, y Ranko sentía cada una de ellas hasta el fondo de sus pulmones.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Cuatro.</span> —dijo al llegar al borde del puente. Frente a sí había un bosque que incorporaba lentamente más y más coníferas. Sentía el viento dominar tal bosque, con un aire místico. Se imaginó aventureros solemnes viajando a caballo, con espadas de doble filo en sus cintos.<br />
<br />
La kunoichi dio la vuelta y emprendió carrera de nuevo, recorriendo a toda velocidad el largo del puente Kannabi una vez más. Sentía la energía fluir por sus piernas, pateando el mundo como intentando dejarlo detrás. Había salido de Kusagakure para <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">explorar</span> de nuevo, esta vez intentando enfocarse más en entrenar en el camino. Había escuchado (y visto en algún mapa) el puente Kannabi, aquel una vez destruido y reconstruido que unía el Bosque de Hongos del País del Bosque con el Bosque de la Hoja, de País del Remolino. Verdadera tierra neutral.<br />
<br />
Vestía una blusa verde olivo sin mangas, junto con el largo cinto verde oscuro que cubría desde el inicio de sus caderas hasta la mitad de su torso, sus protectores de cuero en los antebrazos, y su pantalón negro de artes marciales. Llevaba una mochila a la espalda, y su equipo ninja a la cintura y cadera. No había visto a ninguna otra persona por un buen rato, lo cual le alegraba. No había tenido problemas para interactuar con otros en el camino, pues había logrado exitosamente huir de cualquier encuentro social no necesario. Era una especie de habilidad: ser notablemente alta, tener una presencia notablemente baja.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Cinco.</span> —susurró al llegar al otro lado del puente. Frente a sí había un bosque de aires familiares, lleno de árboles que ya había visto y entre los cuales había viajado muchas veces con anterioridad. La brisa que salía de él le daba una impresión de antigüedad diferente: no imaginaba aventureros a caballo, sino aventureros saltando ágilmente entre las rocas, con dagas en lugar de espadas.<br />
<br />
Dio la vuelta y emprendió carrera de nuevo. Allí, sobre el acantilado que separaba los Países, Ranko se sintió libre y fuerte. El creciente dolor de sus músculos le inspiraba a ejercitarse más y más. A ser cada vez mejor. A estar un paso más de la leyenda que quería ser algún día.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”Cada vez más cerca… Más cerca de vencer a Kuumi…”</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Nos comemos unas setas y pasa esto...!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-nos-comemos-unas-setas-y-pasa-esto</link>
			<pubDate>Mon, 21 May 2018 22:32:20 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-nos-comemos-unas-setas-y-pasa-esto</guid>
			<description><![CDATA[Datsue saltaba de seta gigante en seta gigante, sin un rumbo claro. Sí, de seta en seta, pues en el Bosque de los Hongos, las setas hacían la función de las ramas para los ninjas, pues nacían del propio tronco de los árboles, más gigantes que éstas todavía. <br />
<br />
El sol brillaba en lo alto del cielo, cálido y abrasador como solo en verano lo era, pero ni aun así era capaz de penetrar el tupido follaje que cubría todo el bosque, que formaba su propia y peculiar bóveda celeste, compuesta por distintos tonos de verde, marrón y ocre. Pese a ello, hacía calor, y el Uchiha viajaba tan solo con una camisa negra de tiras —con un zorro dibujado delante—, un pantalón corto que le llegaba por debajo de las rodillas, de color claro, y sus típicas getas. <br />
<br />
Ah, y aparte de todo eso, estaba…<br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Más perdido que un kusareño en combate!</span> —exclamó, enrabietado. Se detuvo en la última seta y miró al cielo. O trató de mirarlo, porque tan solo veía hojas y más hojas. Al no ser capaz de ubicar el sol, tampoco lo era de saber dónde estaba el Norte, y esa era la principal razón por la que llevaba dando vueltas durante más de dos horas. <br />
<br />
Venía de hacer una misión de rango C, escoltando a un hombre hasta Tane-Shigai. Por suerte, sin el menor contratiempo. Una misión <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">limpia</span>, como a él le gustaba decir. Una misión limpia que estaba siendo ensuciada por su pésimo sentido de la orientación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Datsue saltaba de seta gigante en seta gigante, sin un rumbo claro. Sí, de seta en seta, pues en el Bosque de los Hongos, las setas hacían la función de las ramas para los ninjas, pues nacían del propio tronco de los árboles, más gigantes que éstas todavía. <br />
<br />
El sol brillaba en lo alto del cielo, cálido y abrasador como solo en verano lo era, pero ni aun así era capaz de penetrar el tupido follaje que cubría todo el bosque, que formaba su propia y peculiar bóveda celeste, compuesta por distintos tonos de verde, marrón y ocre. Pese a ello, hacía calor, y el Uchiha viajaba tan solo con una camisa negra de tiras —con un zorro dibujado delante—, un pantalón corto que le llegaba por debajo de las rodillas, de color claro, y sus típicas getas. <br />
<br />
Ah, y aparte de todo eso, estaba…<br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Más perdido que un kusareño en combate!</span> —exclamó, enrabietado. Se detuvo en la última seta y miró al cielo. O trató de mirarlo, porque tan solo veía hojas y más hojas. Al no ser capaz de ubicar el sol, tampoco lo era de saber dónde estaba el Norte, y esa era la principal razón por la que llevaba dando vueltas durante más de dos horas. <br />
<br />
Venía de hacer una misión de rango C, escoltando a un hombre hasta Tane-Shigai. Por suerte, sin el menor contratiempo. Una misión <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">limpia</span>, como a él le gustaba decir. Una misión limpia que estaba siendo ensuciada por su pésimo sentido de la orientación.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Al otro lado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-al-otro-lado</link>
			<pubDate>Wed, 19 Apr 2017 21:17:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=7">Inuzuka Nabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-al-otro-lado</guid>
			<description><![CDATA[Arropado por el calor inhumano de mi capa de viaje esperaba a que el destino me diera una señal, una roca parlante, un arbol viviente o incluso una estrella fugaz me hubiera bastado. Delante mio se encontraba nada más y nada menos el que el puente que me llevaría a lo que hay más allá. Fuera de la Espiral, fuera del mundo seguro, a territorio desconocido, a la jungla, donde los leones se matan entre ellos mientras las viboras reptan tras de ellos esperando un descuido para dejarlos fritos y los cuervos salen de cualquier sitio en cuanto se estás más de cinco segundos quieto. <br />
<br />
Aquello que no es de Uzu. Donde no da el Sol, porque los rayos no se atreven a rebotar sobre tan salvaje superfície. <br />
<br />
En tierras internacionales ya había tenido problemas con un shinobi de la Lluvia, si cruzaba ese puente estaría en el País del Bosque, el peligro era máximo. A diferencia de Amegakure, que es una fábrica de psicopatas homicidas, Kusagakure era un recinto donde cientos de monos se peleaban por ver quien la tenía más grande. Ame es el kunai sigiloso que te apuñala por la espalda sin piedad y Kusa el enorme garrote que ataca a todo lo que se mueve con todas sus fuerzas.<br />
<br />
En ese dilema me encontraba, de pie apoyado en un arbol comiendome una manzana mientras observaba fijamente los arboles al otro lado del puente. En cualquier momento podría aparecer un dinosaurio de ese país prehistorico y barbaro. Con la capucha puesta de mi capa de viaje me estaba asando de calor, por suerte, estar en la sombra de un arbol lo hacía más llevadero. <br />
<br />
Cuando me acabara la manzana tendría que decidir, por eso la mordía lentamente y masticaba aún más lentamente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Arropado por el calor inhumano de mi capa de viaje esperaba a que el destino me diera una señal, una roca parlante, un arbol viviente o incluso una estrella fugaz me hubiera bastado. Delante mio se encontraba nada más y nada menos el que el puente que me llevaría a lo que hay más allá. Fuera de la Espiral, fuera del mundo seguro, a territorio desconocido, a la jungla, donde los leones se matan entre ellos mientras las viboras reptan tras de ellos esperando un descuido para dejarlos fritos y los cuervos salen de cualquier sitio en cuanto se estás más de cinco segundos quieto. <br />
<br />
Aquello que no es de Uzu. Donde no da el Sol, porque los rayos no se atreven a rebotar sobre tan salvaje superfície. <br />
<br />
En tierras internacionales ya había tenido problemas con un shinobi de la Lluvia, si cruzaba ese puente estaría en el País del Bosque, el peligro era máximo. A diferencia de Amegakure, que es una fábrica de psicopatas homicidas, Kusagakure era un recinto donde cientos de monos se peleaban por ver quien la tenía más grande. Ame es el kunai sigiloso que te apuñala por la espalda sin piedad y Kusa el enorme garrote que ataca a todo lo que se mueve con todas sus fuerzas.<br />
<br />
En ese dilema me encontraba, de pie apoyado en un arbol comiendome una manzana mientras observaba fijamente los arboles al otro lado del puente. En cualquier momento podría aparecer un dinosaurio de ese país prehistorico y barbaro. Con la capucha puesta de mi capa de viaje me estaba asando de calor, por suerte, estar en la sombra de un arbol lo hacía más llevadero. <br />
<br />
Cuando me acabara la manzana tendría que decidir, por eso la mordía lentamente y masticaba aún más lentamente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Rumbo al objetivo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-rumbo-al-objetivo</link>
			<pubDate>Fri, 03 Mar 2017 16:14:37 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=562">Haru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-rumbo-al-objetivo</guid>
			<description><![CDATA[Primavera, su último mes ya había comenzado, al igual que la hora de empezar con sus objetivos, ya era un ninja y podía encargarse de sus enemigos, o eso pensaba, aunque primero, debía conseguir información, lo único que sabía era que pertenecían a la familia Yoshimitsu, así que lo primero que hizo fue investigar los lugares en donde se encontraban, sabía muy bien que solo una parte de los que portaban ese apellido eran los culpables, así que debería averiguar cuál.<br />
<br />
Kusagakure, fue el primer indicio, luego de la masacre del clan en Uzushio, los sobrevivientes huyeron del país, según los pocos datos  que existían en la biblioteca la aldea, la familia Yoshimitsu llego desde Kusagakure y se fue fortaleciendo conforme pasaban las generaciones.<br />
<br />
<span style="color: pink;" class="mycode_color">- Ashito, dime de nuevo porque tienes que irte, no comprendo-</span> Sakura comprendía muy bien, pero no quería aceptar lo que su hermano le había dicho.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">- Ya te lo dije, si no quieres creerlo no es mi problema, voy a ir y no puedes acompañarme-</span> Esas fueron las últimas palabras que el joven le dio a su hermana antes de irse.<span style="color: orangered;" class="mycode_color">&lt;&lt;Ahh, hasta que pude deshacerme de ella, ¿tan difícil es creer que tengo una misión en Kusa?, claro que no tengo ninguna misión, pero ella no tiene como saber eso&gt;&gt;.</span><br />
<br />
En tres días ya había cruzado casi por completo el país de la Espiral, aunque a mitad del camino se desvió para ver una vez más su hogar, sus raíces, y el lugar donde yacían las tumbas de su madre y padre.<br />
<br />
A casi una semana de su partida, fue su llegada al límite entre el país donde toda su vida había estado y el país del Bosque, era un gran puente, había escuchado muchas historias ocurridas en ese lugar, varias veces destruido y reconstruido, al ver ese puente, puedes tener la seguridad de que ni el agua ni la altura son un problema.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">- Bien, ya casi estoy en el país del bosque, un par de pasos más y ya-</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Primavera, su último mes ya había comenzado, al igual que la hora de empezar con sus objetivos, ya era un ninja y podía encargarse de sus enemigos, o eso pensaba, aunque primero, debía conseguir información, lo único que sabía era que pertenecían a la familia Yoshimitsu, así que lo primero que hizo fue investigar los lugares en donde se encontraban, sabía muy bien que solo una parte de los que portaban ese apellido eran los culpables, así que debería averiguar cuál.<br />
<br />
Kusagakure, fue el primer indicio, luego de la masacre del clan en Uzushio, los sobrevivientes huyeron del país, según los pocos datos  que existían en la biblioteca la aldea, la familia Yoshimitsu llego desde Kusagakure y se fue fortaleciendo conforme pasaban las generaciones.<br />
<br />
<span style="color: pink;" class="mycode_color">- Ashito, dime de nuevo porque tienes que irte, no comprendo-</span> Sakura comprendía muy bien, pero no quería aceptar lo que su hermano le había dicho.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">- Ya te lo dije, si no quieres creerlo no es mi problema, voy a ir y no puedes acompañarme-</span> Esas fueron las últimas palabras que el joven le dio a su hermana antes de irse.<span style="color: orangered;" class="mycode_color">&lt;&lt;Ahh, hasta que pude deshacerme de ella, ¿tan difícil es creer que tengo una misión en Kusa?, claro que no tengo ninguna misión, pero ella no tiene como saber eso&gt;&gt;.</span><br />
<br />
En tres días ya había cruzado casi por completo el país de la Espiral, aunque a mitad del camino se desvió para ver una vez más su hogar, sus raíces, y el lugar donde yacían las tumbas de su madre y padre.<br />
<br />
A casi una semana de su partida, fue su llegada al límite entre el país donde toda su vida había estado y el país del Bosque, era un gran puente, había escuchado muchas historias ocurridas en ese lugar, varias veces destruido y reconstruido, al ver ese puente, puedes tener la seguridad de que ni el agua ni la altura son un problema.<br />
<br />
<span style="color: orangered;" class="mycode_color">- Bien, ya casi estoy en el país del bosque, un par de pasos más y ya-</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Uniendo lazos de otra vida]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-uniendo-lazos-de-otra-vida</link>
			<pubDate>Wed, 11 Jan 2017 22:34:16 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=5">Sasagani Yota</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Oye, ahora en serio, ¿Qué narices hacemos aquí?</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fueron días de viaje desde nuestra aldea, bastante más al norte. Nos encontrábamos  frente a un puente, no era un puente normal como esos que unos e encuentra de madera que se tambalean y los cruzas con miedo a que se vayana  romper y caigas al vacío. No. Aquel estaba bastante trabajado, y por qué no decirlo, también era bonito. Cierto era también que el gentío era notable, había una buena multitud paseándose por superficie.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Ya te lo he dicho, Yota. A parte de que a Naomi-chan le va bien tener ratos a solas de vez en cuando, quería que vinieses conmigo. Todo ninja debe conocer los rincones de Onindo y este es uno bonito, ¿A que si? Observa ahí la cascada en el acantilado</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">—Setsuna-sensei...</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La mujer, visiblemente mayor que yo, vestía completamente de negro, a juego con sus ojos y cabellera azabache y su chaleco que la acreditaba como jonnin verdoso.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Y bueno, la verdad es que tengo que hacer unos recadillos, ¿Qué tal si investigas un poco de mientras? Nos veremos de nuevo aquí al anochecer</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Está bien..</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué otra elección tenía? La resignación era máxima y la sensación de estar perdiendo el tiempo de la forma más inútil posible iba a la par. Así que visualicé el suelo y vi una piedra blanca como la nieve la cual salió despedida, alzando el vuelo, nada más la golpee con la puntera de la sandalia. Mientras tanto, Satseuna tomó su camino. En algo le hice caso, me asomé a la barandilla y observé la cascada que resbalaba acantilado abajo y finalmente cruzaba el puente Kannabi para seguir el curso del rio.<br />
<br />
<span style="color: crimson;" class="mycode_color">*Qué emocionante... Yuhu..*</span> dije, sarcásticamente, para mis adentros.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Oye, ahora en serio, ¿Qué narices hacemos aquí?</span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fueron días de viaje desde nuestra aldea, bastante más al norte. Nos encontrábamos  frente a un puente, no era un puente normal como esos que unos e encuentra de madera que se tambalean y los cruzas con miedo a que se vayana  romper y caigas al vacío. No. Aquel estaba bastante trabajado, y por qué no decirlo, también era bonito. Cierto era también que el gentío era notable, había una buena multitud paseándose por superficie.</span><br />
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<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Ya te lo he dicho, Yota. A parte de que a Naomi-chan le va bien tener ratos a solas de vez en cuando, quería que vinieses conmigo. Todo ninja debe conocer los rincones de Onindo y este es uno bonito, ¿A que si? Observa ahí la cascada en el acantilado</span><br />
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<span style="color: yellow;" class="mycode_color">—Setsuna-sensei...</span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La mujer, visiblemente mayor que yo, vestía completamente de negro, a juego con sus ojos y cabellera azabache y su chaleco que la acreditaba como jonnin verdoso.</span><br />
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<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Y bueno, la verdad es que tengo que hacer unos recadillos, ¿Qué tal si investigas un poco de mientras? Nos veremos de nuevo aquí al anochecer</span><br />
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<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Está bien..</span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Qué otra elección tenía? La resignación era máxima y la sensación de estar perdiendo el tiempo de la forma más inútil posible iba a la par. Así que visualicé el suelo y vi una piedra blanca como la nieve la cual salió despedida, alzando el vuelo, nada más la golpee con la puntera de la sandalia. Mientras tanto, Satseuna tomó su camino. En algo le hice caso, me asomé a la barandilla y observé la cascada que resbalaba acantilado abajo y finalmente cruzaba el puente Kannabi para seguir el curso del rio.<br />
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<span style="color: crimson;" class="mycode_color">*Qué emocionante... Yuhu..*</span> dije, sarcásticamente, para mis adentros.</span>]]></content:encoded>
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