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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Tane-Shigai]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Thu, 28 May 2026 17:50:07 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Entre misiones]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-entre-misiones</link>
			<pubDate>Sun, 22 May 2022 15:49:03 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-entre-misiones</guid>
			<description><![CDATA[Si no hubiera metido la pata durante su entrenamiento, la espada de Ren no hubiera quedado tan mellada y destrozada. Pese a su afan por los samurais y su cultura, seguía sin tener más idea o conocimiento de lo que abarcaban sus libros de fantasía. Gracias a la academia conocía y había entrenado el arte de la espada, pero ni se acercaba lo más mínimo a perfeccionarlo. Y tras tanto tiempo sin entrenar ni hacer nada, había perdido todas su manejo con las armas, aunque poco a poco empezaba a recuperarlo. Tan solo deseaba que no le llevara demasiado tiempo en volver a las capacidades que tenía cuando ocurrió el torneo. <br />
<br />
Por lo pronto, hacer misiones le podía servir para recuperar la compostura, así como ganar algún dinero para comprar una nueva arma. En este nuevo caso, debía ocupar una baja por una semana en una cafetería. No podría practicar lo más mínimo seguramente, y tampoco se veía como algo muy emocionante. Pero el dinero seguía siendo dinero.<br />
<br />
Era ya pasado el medio dia, pero todavía faltaban un par de horas para que empezara el atardecer debido a la primavera. Durante todo el día, Ren estuvo todo el día con un traje de sirvienta negro con volantes blancos, similar a la época victoriana. Era una semana temática, por lo que cada día tenían que llevar una ropa distinta o actuar de una forma en concreto. <br />
<br />
— <span style="color: cyan;" class="mycode_color">Vaya Ren, se te ha dado mejor de lo que esperábamos</span> — dijo una chica de cabellos marrones con dos trenzas que caían por delante de su rostro, era de su misma estatura y estaban en un pasillo que llevaba al interior de la cafetería.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Gracias, jeje</span> — respondió algo avergonzada—. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Estoy intentando hacerlo lo mejor que puedo</span><br />
<br />
— <span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">Si, además, el papel de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">tsundere</span> te sale prácticamente sin esfuerzo</span> — añadió otra de cabellos blancos.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿G-Gracias?</span> — respondió un poco extrañada, sin saber si debía de tomarselo como un cumplido por algún motivo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Si no hubiera metido la pata durante su entrenamiento, la espada de Ren no hubiera quedado tan mellada y destrozada. Pese a su afan por los samurais y su cultura, seguía sin tener más idea o conocimiento de lo que abarcaban sus libros de fantasía. Gracias a la academia conocía y había entrenado el arte de la espada, pero ni se acercaba lo más mínimo a perfeccionarlo. Y tras tanto tiempo sin entrenar ni hacer nada, había perdido todas su manejo con las armas, aunque poco a poco empezaba a recuperarlo. Tan solo deseaba que no le llevara demasiado tiempo en volver a las capacidades que tenía cuando ocurrió el torneo. <br />
<br />
Por lo pronto, hacer misiones le podía servir para recuperar la compostura, así como ganar algún dinero para comprar una nueva arma. En este nuevo caso, debía ocupar una baja por una semana en una cafetería. No podría practicar lo más mínimo seguramente, y tampoco se veía como algo muy emocionante. Pero el dinero seguía siendo dinero.<br />
<br />
Era ya pasado el medio dia, pero todavía faltaban un par de horas para que empezara el atardecer debido a la primavera. Durante todo el día, Ren estuvo todo el día con un traje de sirvienta negro con volantes blancos, similar a la época victoriana. Era una semana temática, por lo que cada día tenían que llevar una ropa distinta o actuar de una forma en concreto. <br />
<br />
— <span style="color: cyan;" class="mycode_color">Vaya Ren, se te ha dado mejor de lo que esperábamos</span> — dijo una chica de cabellos marrones con dos trenzas que caían por delante de su rostro, era de su misma estatura y estaban en un pasillo que llevaba al interior de la cafetería.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Gracias, jeje</span> — respondió algo avergonzada—. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Estoy intentando hacerlo lo mejor que puedo</span><br />
<br />
— <span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">Si, además, el papel de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">tsundere</span> te sale prácticamente sin esfuerzo</span> — añadió otra de cabellos blancos.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿G-Gracias?</span> — respondió un poco extrañada, sin saber si debía de tomarselo como un cumplido por algún motivo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un café mágico]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-cafe-magico</link>
			<pubDate>Tue, 05 Oct 2021 19:25:32 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1175">Kaminari Chika</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-cafe-magico</guid>
			<description><![CDATA[La naturaleza siempre había jugado un papel importante para los habitantes del País del Bosque y, cómo era de esperar, pronto empezaron a asociar las cosas fascinantes que se veían con criaturas igual de fascinantes. En Tane-Shigai, un pequeño local ubicado en el tronco hueco de un gran árbol se aseguraba de traer esa magia a su acogedor negocio. Se trataba ni más ni menos que del Café Magico. <br />
<br />
Por fuera no daba la sensación de ser nada diferente ni extravagante, tenía una puerta de madera y un letrero con el nombre del local y un arcoiris por encima. Las ventanas dejaban ver el interior, un acogedor café de mesas redondas con taburetes que salían del mismo suelo. Apenas había una decena de mesas pero todas estaban llenas. No es que fuese inmensamente popular sino que la dueña se negaba a ampliar o a abrir otro locales, ya que ella no podría manejarlo y no quiere que se pierda la magia del lugar. <br />
<br />
Si no hay nada extraordinario ni en su presentación ni en su mobiliario, ¿qué hace a este café tan único? ¿Su comida? ¿Tal vez su café? Sería lógico que la gente fuese por la calidad. Ninguna de esas. Se trataba de un café tematico. Cada estación había un tema diferente, podía ser tanto un animal mitologico, un tema concreto o la propia estación. No se trataba de un evento de un día ni de nada especial que se hacía una vez al año, la tematica se mantenía toda esa estación. <br />
<br />
Durante ese periodo, todos los trabajadores tenían que vestir y comportarse según el tema, como si fueran actores y el café fuese su escenario. El tema de esa estación eran las hadas. Pequeñas criaturas aladas llenas de bondad, amor y brillo. Había un total de cuatro camareras y cada una representaba una estación del año. El atuendo estandar era un vestido de una pieza de tirantes agarrado por la cintura. Hecho de una tela especialmente suave y cada uno del color que correspondiera. Primavera verde, verano amarillo, otoño naranja e invierno azul. Todo en tonos pastel para suavizar el impacto y que tendiesen a uniformarse más que a repelerse entre ellos. <br />
<br />
Sin duda, un lugar curioso donde poder relajarse y olvidarse un poco del día a día, conviviendo con seres mágicos y tomando té, café o incluso dulces.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La naturaleza siempre había jugado un papel importante para los habitantes del País del Bosque y, cómo era de esperar, pronto empezaron a asociar las cosas fascinantes que se veían con criaturas igual de fascinantes. En Tane-Shigai, un pequeño local ubicado en el tronco hueco de un gran árbol se aseguraba de traer esa magia a su acogedor negocio. Se trataba ni más ni menos que del Café Magico. <br />
<br />
Por fuera no daba la sensación de ser nada diferente ni extravagante, tenía una puerta de madera y un letrero con el nombre del local y un arcoiris por encima. Las ventanas dejaban ver el interior, un acogedor café de mesas redondas con taburetes que salían del mismo suelo. Apenas había una decena de mesas pero todas estaban llenas. No es que fuese inmensamente popular sino que la dueña se negaba a ampliar o a abrir otro locales, ya que ella no podría manejarlo y no quiere que se pierda la magia del lugar. <br />
<br />
Si no hay nada extraordinario ni en su presentación ni en su mobiliario, ¿qué hace a este café tan único? ¿Su comida? ¿Tal vez su café? Sería lógico que la gente fuese por la calidad. Ninguna de esas. Se trataba de un café tematico. Cada estación había un tema diferente, podía ser tanto un animal mitologico, un tema concreto o la propia estación. No se trataba de un evento de un día ni de nada especial que se hacía una vez al año, la tematica se mantenía toda esa estación. <br />
<br />
Durante ese periodo, todos los trabajadores tenían que vestir y comportarse según el tema, como si fueran actores y el café fuese su escenario. El tema de esa estación eran las hadas. Pequeñas criaturas aladas llenas de bondad, amor y brillo. Había un total de cuatro camareras y cada una representaba una estación del año. El atuendo estandar era un vestido de una pieza de tirantes agarrado por la cintura. Hecho de una tela especialmente suave y cada uno del color que correspondiera. Primavera verde, verano amarillo, otoño naranja e invierno azul. Todo en tonos pastel para suavizar el impacto y que tendiesen a uniformarse más que a repelerse entre ellos. <br />
<br />
Sin duda, un lugar curioso donde poder relajarse y olvidarse un poco del día a día, conviviendo con seres mágicos y tomando té, café o incluso dulces.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) Croqueta Continental]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-croqueta-continental</link>
			<pubDate>Sat, 06 Mar 2021 21:47:33 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=851">Sagiso Ranko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-croqueta-continental</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ranko</span> no cobrará esta misión, puesto que tengo <a href="https://ninjaworld.es/tema-s-bosque-de-intrigas" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">otra misión activa</a>.<br />
Esta trama la tomo con mi espacio para personajes nuevos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Como toda misión donde se busque aprovechar el tiempo de los shinobi al máximo, aquella les indicaba que partieran a primera hora. Ranko esperaba a la salida de la aldea, sentada bajo un árbol, mochila lista a su lado, preparada para partir apenas llegara su compañera. Mantenía la vista atenta, aunque a esa hora, al alba, no es que hubiera mucha gente caminando por allí. Una chica de piel bronceada y cabellos grises no sería difícil de distinguir, ¿no?<br />
<br />
Ranko vestía su blusa del estilo de siempre, verde, junto con  unos pantalones negros a la rodilla. Llevaba muchos bocadillos en su equipaje, y ya le estaban entrando ganas de zamparse alguno.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”Creo que madre me hace demasiada comida… Aunque agradezco que ya no intente controlar mis misiones… Lo agradezco mucho.”</span><br />
<br />
Buscó en su mochila y sacó dos objetos. El primero era un pergamino. Lo desenrolló para darle una última leida. Lo compartiría con su compañera de misión, una tal Lyndis, cuando ella llegase.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”Lyndis… Qué extraño nombre...”</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino de Misión" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid seagreen; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(C) Croqueta continental</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid seagreen; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Kusagakure no Sato<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Oruno Shizozamon<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Tane-shigai — Tanzaku Gai<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>El señor Oruno es un respetado chef de Tane-Shigai. Suele recibir encargos de otras partes de Ōnindo, y él viaja para demostrar sus habilidades culinarias. No obstante, debido  los recientes cambios a lo largo de todo el mundo, el señor Oruno ha decidido no viajar más fuera de su ciudad por su seguridad, sin embargo, sigue enviando sus platillos a otros lados.<br />
<br />
Ha pedido ayuda a Kusagakure para enviar un paquete sumamente especial y delicado, lo que llama “Croqueta continental”, una preparación costosa que fue encargada por un cliente específicamente para un festejo en Tanzaku Gai. Requiere de al menos dos shinobi para que lleven el encargo de una ciudad a la otra, pues no confía en que los servicios de envío mantengan su preparación a salvo de quienes quieren atentar contra su carrera culinaria.</i></div>
</div>
    </div>
</div>
<br />
Ranko volvió a guardar el pergamino mientras preparaba el segundo objeto, su flauta. Comenzó a tocar una melodía suave y relajante, aunque internamente estaba emocionada por una misión más. Y una compañera más.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ranko</span> no cobrará esta misión, puesto que tengo <a href="https://ninjaworld.es/tema-s-bosque-de-intrigas" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">otra misión activa</a>.<br />
Esta trama la tomo con mi espacio para personajes nuevos.</div>
    </div>
</div>
<br />
Como toda misión donde se busque aprovechar el tiempo de los shinobi al máximo, aquella les indicaba que partieran a primera hora. Ranko esperaba a la salida de la aldea, sentada bajo un árbol, mochila lista a su lado, preparada para partir apenas llegara su compañera. Mantenía la vista atenta, aunque a esa hora, al alba, no es que hubiera mucha gente caminando por allí. Una chica de piel bronceada y cabellos grises no sería difícil de distinguir, ¿no?<br />
<br />
Ranko vestía su blusa del estilo de siempre, verde, junto con  unos pantalones negros a la rodilla. Llevaba muchos bocadillos en su equipaje, y ya le estaban entrando ganas de zamparse alguno.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”Creo que madre me hace demasiada comida… Aunque agradezco que ya no intente controlar mis misiones… Lo agradezco mucho.”</span><br />
<br />
Buscó en su mochila y sacó dos objetos. El primero era un pergamino. Lo desenrolló para darle una última leida. Lo compartiría con su compañera de misión, una tal Lyndis, cuando ella llegase.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”Lyndis… Qué extraño nombre...”</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino de Misión" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid seagreen; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(C) Croqueta continental</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid seagreen; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Kusagakure no Sato<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Oruno Shizozamon<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Tane-shigai — Tanzaku Gai<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>El señor Oruno es un respetado chef de Tane-Shigai. Suele recibir encargos de otras partes de Ōnindo, y él viaja para demostrar sus habilidades culinarias. No obstante, debido  los recientes cambios a lo largo de todo el mundo, el señor Oruno ha decidido no viajar más fuera de su ciudad por su seguridad, sin embargo, sigue enviando sus platillos a otros lados.<br />
<br />
Ha pedido ayuda a Kusagakure para enviar un paquete sumamente especial y delicado, lo que llama “Croqueta continental”, una preparación costosa que fue encargada por un cliente específicamente para un festejo en Tanzaku Gai. Requiere de al menos dos shinobi para que lleven el encargo de una ciudad a la otra, pues no confía en que los servicios de envío mantengan su preparación a salvo de quienes quieren atentar contra su carrera culinaria.</i></div>
</div>
    </div>
</div>
<br />
Ranko volvió a guardar el pergamino mientras preparaba el segundo objeto, su flauta. Comenzó a tocar una melodía suave y relajante, aunque internamente estaba emocionada por una misión más. Y una compañera más.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Las leyendas nunca mueren]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-las-leyendas-nunca-mueren</link>
			<pubDate>Mon, 10 Feb 2020 02:47:44 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=6">Umikiba Kaido</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-las-leyendas-nunca-mueren</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: 12px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: green;" class="mycode_color">Primavera</span> del 220</div></span></span><br />
<br />
El invierno venía siendo, por mucho, uno de los más fríos que hubiesen experimentado los <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kuseños</span> durante los años más recientes. Los parajes de bambú bien podían tener el nombre de páramos y nadie podría decir nada, y gran parte de la vegetación yacía cubierta por maravillosas capas de nieve y hielo que convertían los bosques de kusagakure en todo un espectáculo natural. Ni qué decir de los inmensos árboles que suponían ser los cimientos de la ancestral Tane-Shigai, ahora revestidos por numerosos destellos naturales de la fauna que iba allí a protegerse del frío y la intemperie. No por ello, no obstante, el ritmo de sus gentes disminuía, por lo contrario, se necesitaba más personas que cortara leña para las chimeneas, más comerciantes y granjeros que trabajaran los huertos. La guardia del feudal no se detenía en la labor de mantener la ciudad segura, los lugareños no disminuían su afán por disfrutar de las festividades. Y, cómo no, Tane-Shigai no iba a dejar de celebrar, por supuesto, uno de sus eventos más llamativos de Despedida: las fechas preliminares de la LKBP o también conocida como la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Liga Kusareña de Boxeo Profesional</span></span>. <br />
<br />
Para los amantes de este deporte, era bien sabido que el evento iba a tener lugar en uno de los gimnasios más famosos de la Capital, que no era otro sino el Dojo Gōruden en el primer Raiyōbi del mes, a las nueve y media de la noche.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: 12px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: green;" class="mycode_color">Primavera</span> del 220</div></span></span><br />
<br />
El invierno venía siendo, por mucho, uno de los más fríos que hubiesen experimentado los <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kuseños</span> durante los años más recientes. Los parajes de bambú bien podían tener el nombre de páramos y nadie podría decir nada, y gran parte de la vegetación yacía cubierta por maravillosas capas de nieve y hielo que convertían los bosques de kusagakure en todo un espectáculo natural. Ni qué decir de los inmensos árboles que suponían ser los cimientos de la ancestral Tane-Shigai, ahora revestidos por numerosos destellos naturales de la fauna que iba allí a protegerse del frío y la intemperie. No por ello, no obstante, el ritmo de sus gentes disminuía, por lo contrario, se necesitaba más personas que cortara leña para las chimeneas, más comerciantes y granjeros que trabajaran los huertos. La guardia del feudal no se detenía en la labor de mantener la ciudad segura, los lugareños no disminuían su afán por disfrutar de las festividades. Y, cómo no, Tane-Shigai no iba a dejar de celebrar, por supuesto, uno de sus eventos más llamativos de Despedida: las fechas preliminares de la LKBP o también conocida como la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Liga Kusareña de Boxeo Profesional</span></span>. <br />
<br />
Para los amantes de este deporte, era bien sabido que el evento iba a tener lugar en uno de los gimnasios más famosos de la Capital, que no era otro sino el Dojo Gōruden en el primer Raiyōbi del mes, a las nueve y media de la noche.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El Expreso de Yugakure no Sato]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-expreso-de-yugakure-no-sato</link>
			<pubDate>Wed, 19 Jun 2019 12:00:12 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-expreso-de-yugakure-no-sato</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Cojo esta trama con hueco de Narrador.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Ceniza</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 219</i></div></div>
<br />
¡El Ferrocarril! ¡El flamante logro de la ingeniería de las Tres Grandes Aldeas combinada en una mole de acero y ruedas, y propulsada por la increíble tecnología de las hidrobaterías de Amegakure! Incluso en un lugar de tradiciones y donde la vida seguía su curso "a los viejos modos", como el País del Bosque, eran innegables tanto la majestuosidad de aquella obra como sus aplicaciones prácticas. Abajo de las copas de los árboles, donde se sucedía la vida normal de la ciudad, un complejo entramado de raíles de metal recorrían el suelo y sobre ellos, locomotoras tan grandes como treinta carromatos juntos. Un avance tecnológico que de seguro cambiaría las vidas de todos los habitantes de Oonindo. ¡Un antes y un después!, aunque algunos en el conservador País del Bosque no lo vieran así. <br />
<br />
Sin embargo, ningún gran progreso científico estaba exento de gran trabajo y esfuerzo. Ensayo y error, esas eran las dos principales herramientas de cualquier ingeniero o investigador para llegar  a desarrollar completamente sus invenciones. En aquel megaproyecto estaban trabajando todas las Aldeas, de modo que avanzaba a un buen ritmo; en la calurosa Ceniza algunas de las principales rutas ferroviarias ya estaban siendo testeadas para comprobar tanto su fiabilidad como viabilidad económica y logística. Una de estas líneas era, efectivamente, la del recién bautizado Expreso de Yugakure no Sato; un tren especialmente cómodo proyectado para llevar pasajeros de Tane-Shigai a la Villa de las Aguas Termales en intervalos regulares. La razón era bien simple; el turismo. Tanto la Ciudad Sobre los Árboles como la famosa Ciudad Balneario eran dos lugares absolutamente reconocidos en casi cualquier rincón de Oonindo, de modo que conectar ambos preveía repercutir en un incremento del flujo de turistas tanto para un lado como para el otro. <br />
<br />
Así que, allí estaban ellos dos, frente a la gigantesca mole de metal que reposaba tranquila —por el momento— sobre los raíles. Hanamura Kazuma y Senju Geki, dos genin de la Aldea Oculta entre la Hierba; el por qué estaban allí o por qué tenían en su poder, cada uno, un pase para aquel trayecto de prueba con estancia y buffet incluído —salvo bebidas alcohólicas— era algo que probablemente sólo ellos y los dioses sabían.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: skyblue; font-style: italic;">«¡¡¡PI, PI, PIIIIIIII!!!»</span></div>
<br />
El característico sonido del silbato del tren retumbó en el lugar, indicando un claro "¡pasajeros al tren!" que todavía no era reconocido por algunos de los habitantes de Oonindo pero que sin duda se volvería muy famoso en los tiempos que estaban por llegar. Kazuma y Geki podrían observar a los pasajeros embarcando, todos ellos con aspecto de ser más o menos importantes —algunos notablemente más que otros— mientras los empleados de servicio del ferrocarril, ataviados con su uniforme, les indicaban sus asientos y les ayudaban a cargar cualquier equipaje que pudieran llevar. <br />
<br />
¡Era hora de embarcar!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Cojo esta trama con hueco de Narrador.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="color: indianred;" class="mycode_color">Ceniza</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 219</i></div></div>
<br />
¡El Ferrocarril! ¡El flamante logro de la ingeniería de las Tres Grandes Aldeas combinada en una mole de acero y ruedas, y propulsada por la increíble tecnología de las hidrobaterías de Amegakure! Incluso en un lugar de tradiciones y donde la vida seguía su curso "a los viejos modos", como el País del Bosque, eran innegables tanto la majestuosidad de aquella obra como sus aplicaciones prácticas. Abajo de las copas de los árboles, donde se sucedía la vida normal de la ciudad, un complejo entramado de raíles de metal recorrían el suelo y sobre ellos, locomotoras tan grandes como treinta carromatos juntos. Un avance tecnológico que de seguro cambiaría las vidas de todos los habitantes de Oonindo. ¡Un antes y un después!, aunque algunos en el conservador País del Bosque no lo vieran así. <br />
<br />
Sin embargo, ningún gran progreso científico estaba exento de gran trabajo y esfuerzo. Ensayo y error, esas eran las dos principales herramientas de cualquier ingeniero o investigador para llegar  a desarrollar completamente sus invenciones. En aquel megaproyecto estaban trabajando todas las Aldeas, de modo que avanzaba a un buen ritmo; en la calurosa Ceniza algunas de las principales rutas ferroviarias ya estaban siendo testeadas para comprobar tanto su fiabilidad como viabilidad económica y logística. Una de estas líneas era, efectivamente, la del recién bautizado Expreso de Yugakure no Sato; un tren especialmente cómodo proyectado para llevar pasajeros de Tane-Shigai a la Villa de las Aguas Termales en intervalos regulares. La razón era bien simple; el turismo. Tanto la Ciudad Sobre los Árboles como la famosa Ciudad Balneario eran dos lugares absolutamente reconocidos en casi cualquier rincón de Oonindo, de modo que conectar ambos preveía repercutir en un incremento del flujo de turistas tanto para un lado como para el otro. <br />
<br />
Así que, allí estaban ellos dos, frente a la gigantesca mole de metal que reposaba tranquila —por el momento— sobre los raíles. Hanamura Kazuma y Senju Geki, dos genin de la Aldea Oculta entre la Hierba; el por qué estaban allí o por qué tenían en su poder, cada uno, un pase para aquel trayecto de prueba con estancia y buffet incluído —salvo bebidas alcohólicas— era algo que probablemente sólo ellos y los dioses sabían.<br />
<br />
<div align="center"><span style="color: skyblue; font-style: italic;">«¡¡¡PI, PI, PIIIIIIII!!!»</span></div>
<br />
El característico sonido del silbato del tren retumbó en el lugar, indicando un claro "¡pasajeros al tren!" que todavía no era reconocido por algunos de los habitantes de Oonindo pero que sin duda se volvería muy famoso en los tiempos que estaban por llegar. Kazuma y Geki podrían observar a los pasajeros embarcando, todos ellos con aspecto de ser más o menos importantes —algunos notablemente más que otros— mientras los empleados de servicio del ferrocarril, ataviados con su uniforme, les indicaban sus asientos y les ayudaban a cargar cualquier equipaje que pudieran llevar. <br />
<br />
¡Era hora de embarcar!]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un encargo en la gran ciudad]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-encargo-en-la-gran-ciudad</link>
			<pubDate>Fri, 21 Dec 2018 15:09:23 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=8">Eikyuu Juro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-encargo-en-la-gran-ciudad</guid>
			<description><![CDATA[Juro paseaba por Kusagakure. A esas horas de la mañana, no había casi nadie en la calle: el sol brillaba y los pájaros cantaban. Era un bonito espectáculo. Lo malo es que había tenido que tomarse una taza de café para aguantar. Odiaba madrugar, y desde luego, odiaba esta clase de cosas.<br />
<br />
Estas últimas semanas, se había sentido como en un arrestro domiciliario. No podía salir de la villa. Era horrible. Exceptuando en caso de que tuviera una misión, claro está. Y aun así, no podía irse muy lejos. Ese era el caso de hoy. Tenía un encargo, y el objetivo era llegar hasta Tane-Shigai, la cual ni si quiera estaba a más de un día de camino. Practicamente no podría saborear la libertad.<br />
<br />
Pero aún le quedaba ir a buscar a su acompañante, el cual ni si quiera estaba informado hasta ahora.<br />
<br />
El marionetista suspiró. Incluso saliendo tan poco de la aldea, tenía miedo de la posibilidad de encontrarse con uno de esos generales. Su alumno no contaba precisamente como un acompañante de la aldea muy diestro.<br />
<br />
<span style="color: gold; font-style: italic;">« Pero Morikage-sama dijo que debía continuar con mi crecimiento como ninja »</span> — Juro suspiró, y apretó los nudillos, dispuesto a avanzar.<br />
<br />
Tras varios intentos fallidos, llegó a la que creía ser la casa de su alumno. Supuso que estaría en casa, o durmiendo. <br />
<br />
Con dos sonoros toques, llamó a la puerta con sus nudillos.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color"> — ¿Kazuma-kun? </span> — preguntó, esperando una respuesta afirmativa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Juro paseaba por Kusagakure. A esas horas de la mañana, no había casi nadie en la calle: el sol brillaba y los pájaros cantaban. Era un bonito espectáculo. Lo malo es que había tenido que tomarse una taza de café para aguantar. Odiaba madrugar, y desde luego, odiaba esta clase de cosas.<br />
<br />
Estas últimas semanas, se había sentido como en un arrestro domiciliario. No podía salir de la villa. Era horrible. Exceptuando en caso de que tuviera una misión, claro está. Y aun así, no podía irse muy lejos. Ese era el caso de hoy. Tenía un encargo, y el objetivo era llegar hasta Tane-Shigai, la cual ni si quiera estaba a más de un día de camino. Practicamente no podría saborear la libertad.<br />
<br />
Pero aún le quedaba ir a buscar a su acompañante, el cual ni si quiera estaba informado hasta ahora.<br />
<br />
El marionetista suspiró. Incluso saliendo tan poco de la aldea, tenía miedo de la posibilidad de encontrarse con uno de esos generales. Su alumno no contaba precisamente como un acompañante de la aldea muy diestro.<br />
<br />
<span style="color: gold; font-style: italic;">« Pero Morikage-sama dijo que debía continuar con mi crecimiento como ninja »</span> — Juro suspiró, y apretó los nudillos, dispuesto a avanzar.<br />
<br />
Tras varios intentos fallidos, llegó a la que creía ser la casa de su alumno. Supuso que estaría en casa, o durmiendo. <br />
<br />
Con dos sonoros toques, llamó a la puerta con sus nudillos.<br />
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color"> — ¿Kazuma-kun? </span> — preguntó, esperando una respuesta afirmativa.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Jornada en la Ciudad Arbórea]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-jornada-en-la-ciudad-arborea</link>
			<pubDate>Wed, 19 Sep 2018 04:19:40 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=16">Hanamura Kazuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-jornada-en-la-ciudad-arborea</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: slategray;" class="mycode_color">Mes de Augurio del año 218</span></span></div></span><br />
<br />
<br />
Aquella había sido una temporada difícil: semanas de estudio intensivo y las tribulaciones de presentar una segunda forma para el examen de ascenso. Pero ahora todo eso carecía de peso, era un genin y no tenía nada que reprocharse a sí mismo. Ahora, el mundo y sus posibilidades ilimitadas se habrían ante él. Aun así… prefería tomarse las cosas con un poco de calma, como le gustaba. <br />
<br />
Su tutor, sintiéndose en la obligación de recompensar su esfuerzo y comprometerlo a que continuase su camino con aquella misma devoción, le ofreció la oportunidad de viajar a cualquier parte del continente. En sí, eran una vacaciones pagas con el destino dependiendo de sus jóvenes impulsos. La mera idea le provoco vértigo: el continente era enorme, había mucho para conocer y experimentar, quizás demasiado para una sola vida, quizás justo lo suficiente. Decidió que comenzaría con pasos pequeños (luego ya tendría la posibilidad de expandir sus horizontes), limitandose al territorio del País del Bosque.<br />
<br />
Jamás había viajado a otro lugar. Claro, estaba el viaje que realizo desde su pueblo, al sur, hacia Kusagakure; pero en aquel trayecto la falta de costumbre y las comidas extrañas le hicieron mal, impidiéndole experimentar las distracciones de la travesía y las impresiones del camino. A su corta edad, lo único que relacionaba con un viaje era una fiebre con escalofríos y un dolor de estómago. Por eso se sentía un poco tímido ante la inmensidad del mapa de Oonindo, pero su temor jamás había sido algo que le impidiese seguir avanzando: habiendo limitado el territorio, se decantó por visitar la capital, Tane-Shigai, ubicada en la periferia del Bosque de Hongos. El camino cruzaba variedad de bosques sutiles, pero la ruta constaba de una relativa línea recta, fácil de trazar en el mapa.<br />
<br />
El inicio de su viaje no contenía muchas expectativas; pero a medida que transcurrían los días y que se iba empapando con el ánimo de las historias de camino, su emoción fue creciendo. En las posadas, paso de ser indiferente con los relatos de viajes a ser un asiduo escucha, pese a que no siempre podía creer lo que escuchaba. Pensaba en las imposibilidades de una ciudad construida sobre árboles, pero no rechazaba que resultaría una imagen romántica, digna de un relato épico. <br />
<br />
Y así, pasaron los días, sumergido en quiméricas ideas sobre lo que podía estarle esperando. Aunque, segura y justamente por su expresión y ánimos aparentes, el cochero que le había llevado debía de pensar que estaba cargando con un muchachito apático y lacónico.<br />
<br />
Finalmente, cuando el coche se detuvo en un puesto de revisión; cuando se bajó animado del mismo y cuando levanto su mirada hacia las alturas, no pudo sino quedarse conmovido por las dimensiones y arbórea belleza de Tane-Shigai.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: slategray;" class="mycode_color">Mes de Augurio del año 218</span></span></div></span><br />
<br />
<br />
Aquella había sido una temporada difícil: semanas de estudio intensivo y las tribulaciones de presentar una segunda forma para el examen de ascenso. Pero ahora todo eso carecía de peso, era un genin y no tenía nada que reprocharse a sí mismo. Ahora, el mundo y sus posibilidades ilimitadas se habrían ante él. Aun así… prefería tomarse las cosas con un poco de calma, como le gustaba. <br />
<br />
Su tutor, sintiéndose en la obligación de recompensar su esfuerzo y comprometerlo a que continuase su camino con aquella misma devoción, le ofreció la oportunidad de viajar a cualquier parte del continente. En sí, eran una vacaciones pagas con el destino dependiendo de sus jóvenes impulsos. La mera idea le provoco vértigo: el continente era enorme, había mucho para conocer y experimentar, quizás demasiado para una sola vida, quizás justo lo suficiente. Decidió que comenzaría con pasos pequeños (luego ya tendría la posibilidad de expandir sus horizontes), limitandose al territorio del País del Bosque.<br />
<br />
Jamás había viajado a otro lugar. Claro, estaba el viaje que realizo desde su pueblo, al sur, hacia Kusagakure; pero en aquel trayecto la falta de costumbre y las comidas extrañas le hicieron mal, impidiéndole experimentar las distracciones de la travesía y las impresiones del camino. A su corta edad, lo único que relacionaba con un viaje era una fiebre con escalofríos y un dolor de estómago. Por eso se sentía un poco tímido ante la inmensidad del mapa de Oonindo, pero su temor jamás había sido algo que le impidiese seguir avanzando: habiendo limitado el territorio, se decantó por visitar la capital, Tane-Shigai, ubicada en la periferia del Bosque de Hongos. El camino cruzaba variedad de bosques sutiles, pero la ruta constaba de una relativa línea recta, fácil de trazar en el mapa.<br />
<br />
El inicio de su viaje no contenía muchas expectativas; pero a medida que transcurrían los días y que se iba empapando con el ánimo de las historias de camino, su emoción fue creciendo. En las posadas, paso de ser indiferente con los relatos de viajes a ser un asiduo escucha, pese a que no siempre podía creer lo que escuchaba. Pensaba en las imposibilidades de una ciudad construida sobre árboles, pero no rechazaba que resultaría una imagen romántica, digna de un relato épico. <br />
<br />
Y así, pasaron los días, sumergido en quiméricas ideas sobre lo que podía estarle esperando. Aunque, segura y justamente por su expresión y ánimos aparentes, el cochero que le había llevado debía de pensar que estaba cargando con un muchachito apático y lacónico.<br />
<br />
Finalmente, cuando el coche se detuvo en un puesto de revisión; cuando se bajó animado del mismo y cuando levanto su mirada hacia las alturas, no pudo sino quedarse conmovido por las dimensiones y arbórea belleza de Tane-Shigai.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una deuda pendiente]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-deuda-pendiente</link>
			<pubDate>Mon, 26 Feb 2018 22:43:48 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-una-deuda-pendiente</guid>
			<description><![CDATA[Tane-Shigai se alzaba imponente, perfectamente sincronizada con el corazón del bosque del País de los Bosques. Aquella ciudad no era ninguna intrusa en aquel paraje natural; mas bien al contrario, era un órgano más de su cuerpo. Los edificios, las casas, todo estaba construido a partir de los troncos y sobre las frondosas copas de los enormes árboles que se alzaban tratando de alcanzar el cielo con sus ramas y sumiendo a todo el lugar en una suave penumbra. Abajo, en el suelo, pocas eran las plantas que habían logrado sobrevivir a la soberanía de los árboles, por los que las calles de la ciudad se abrían sin ningún tipo de dificultad. Y en el centro de aquella aglomeración, el Palacio del Señor Feudal destacaba como el más opulento de todos: con la forma de una enorme burbuja de paredes translúcidas a través de las que se podía atisbar el fulgor del baile del fuego que iluminaba su interior.<br />
<br />
Ayame jamás había visto nada igual. Ella, que había nacido y crecido en una ciudad donde no dejaba nunca de llover y en la que sólo había rascacielos de metal y hormigón y luces de neón allá donde mirara, se veía ahora maravillada por la magnificiencia de la naturaleza en comunión con la mano del ser humano.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">—Esto es... ¡increíble!</span> —exclamó, absorta ante tanta belleza, cuando una bandada de pájaros coloridos pasaron por encima de su cabeza para perderse en el follaje más cercano.<br />
<br />
Después de haber subido unas largas escaleras talladas en el mismo tronco de un árbol tan grande como uno de los rascacielos de Amegakure, Ayame había echado a andar entre las diferentes casas y ahora se encontraba sobre uno de los puentes colgantes que actuaba a modo de calle, uniendo dos árboles diferentes. Se atrevió a asomarse por encima de las cuerdas de seguridad, pero se aseguró de agarrarse bien fuerte. La caída era enorme, y el suelo quedaba difuminado por una suave neblina.<br />
<br />
<span style="color: royalblue; font-style: italic;">«Espero que no tengan muchos accidentes en este sitio...»</span><br />
<br />
Se llevó a los labios el vaso confeccionado con bambú y le dio un pequeño sorbo a la pajita. Ella no era una amante de las infusiones, precisamente, pero el té de flores autóctonas que había adquirido en una taberna cercana estaba delicioso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tane-Shigai se alzaba imponente, perfectamente sincronizada con el corazón del bosque del País de los Bosques. Aquella ciudad no era ninguna intrusa en aquel paraje natural; mas bien al contrario, era un órgano más de su cuerpo. Los edificios, las casas, todo estaba construido a partir de los troncos y sobre las frondosas copas de los enormes árboles que se alzaban tratando de alcanzar el cielo con sus ramas y sumiendo a todo el lugar en una suave penumbra. Abajo, en el suelo, pocas eran las plantas que habían logrado sobrevivir a la soberanía de los árboles, por los que las calles de la ciudad se abrían sin ningún tipo de dificultad. Y en el centro de aquella aglomeración, el Palacio del Señor Feudal destacaba como el más opulento de todos: con la forma de una enorme burbuja de paredes translúcidas a través de las que se podía atisbar el fulgor del baile del fuego que iluminaba su interior.<br />
<br />
Ayame jamás había visto nada igual. Ella, que había nacido y crecido en una ciudad donde no dejaba nunca de llover y en la que sólo había rascacielos de metal y hormigón y luces de neón allá donde mirara, se veía ahora maravillada por la magnificiencia de la naturaleza en comunión con la mano del ser humano.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">—Esto es... ¡increíble!</span> —exclamó, absorta ante tanta belleza, cuando una bandada de pájaros coloridos pasaron por encima de su cabeza para perderse en el follaje más cercano.<br />
<br />
Después de haber subido unas largas escaleras talladas en el mismo tronco de un árbol tan grande como uno de los rascacielos de Amegakure, Ayame había echado a andar entre las diferentes casas y ahora se encontraba sobre uno de los puentes colgantes que actuaba a modo de calle, uniendo dos árboles diferentes. Se atrevió a asomarse por encima de las cuerdas de seguridad, pero se aseguró de agarrarse bien fuerte. La caída era enorme, y el suelo quedaba difuminado por una suave neblina.<br />
<br />
<span style="color: royalblue; font-style: italic;">«Espero que no tengan muchos accidentes en este sitio...»</span><br />
<br />
Se llevó a los labios el vaso confeccionado con bambú y le dio un pequeño sorbo a la pajita. Ella no era una amante de las infusiones, precisamente, pero el té de flores autóctonas que había adquirido en una taberna cercana estaba delicioso.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los árboles satánicos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-los-arboles-satanicos</link>
			<pubDate>Sat, 27 Jan 2018 23:43:00 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=7">Inuzuka Nabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-los-arboles-satanicos</guid>
			<description><![CDATA[Si en su momento, Juro o esa vieja hubieran dicho que eso iba a estar en medio de un bosque diabólico lleno de plantas e insectos más pesados que una conjuntivitis en el ojete, les hubiera mandado a la mierda a los dos. Los bosques estaban bien, cuando no eran una pedazo de exuberancia tan exagerada como la que había en ese país. <br />
<br />
Las zarzas nunca acababan, los mosquitos venían en manadas, en bancos o en helicopteros, de hecho, en un momento se habían juntado tantos que pensaba que atacaba otro bijuu. Los bosques molaban, pero cuando eran arboles de verdad, con espacio entre ellos y una vegetación NORMAL, con sus ciervitos, sus jabalies, y sus animales normales. Ni siquiera me había cruzado ningún dinosaurio, seguro que los tenían en lo más profundo de aquellos bosques llenos de bichos para que la gente no se acercara. Estos kuseños eran malevolos.<br />
<br />
Llegamos a lo que podría ser la entrada principal de Tane-Shigai, o cualquier otra cosa, porque eso de ciudad tenía lo que yo de kage, es decir, la ilusión. No había muros, ni puertas ni nada, solo burbujas en los arboles, que supuse que serían las casas, porque en algún sitio tendrían que vivir. <br />
<br />
Era madrugada, madrugada profunda, quedaba más tiempo hasta que saliese el Sol que el que había pasado desde que se había ido. Así que me apoyé en un tronco más o menos despejado de pequeñas plantas tocacojones y decidí echarme un rato. Stuffy pareció pillar la idea porque me quitó el sitio antes de que me sentase siquiera, el muy cabrón. Me senté en un sitio menos mejor y me quedé frito en el acto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Si en su momento, Juro o esa vieja hubieran dicho que eso iba a estar en medio de un bosque diabólico lleno de plantas e insectos más pesados que una conjuntivitis en el ojete, les hubiera mandado a la mierda a los dos. Los bosques estaban bien, cuando no eran una pedazo de exuberancia tan exagerada como la que había en ese país. <br />
<br />
Las zarzas nunca acababan, los mosquitos venían en manadas, en bancos o en helicopteros, de hecho, en un momento se habían juntado tantos que pensaba que atacaba otro bijuu. Los bosques molaban, pero cuando eran arboles de verdad, con espacio entre ellos y una vegetación NORMAL, con sus ciervitos, sus jabalies, y sus animales normales. Ni siquiera me había cruzado ningún dinosaurio, seguro que los tenían en lo más profundo de aquellos bosques llenos de bichos para que la gente no se acercara. Estos kuseños eran malevolos.<br />
<br />
Llegamos a lo que podría ser la entrada principal de Tane-Shigai, o cualquier otra cosa, porque eso de ciudad tenía lo que yo de kage, es decir, la ilusión. No había muros, ni puertas ni nada, solo burbujas en los arboles, que supuse que serían las casas, porque en algún sitio tendrían que vivir. <br />
<br />
Era madrugada, madrugada profunda, quedaba más tiempo hasta que saliese el Sol que el que había pasado desde que se había ido. Así que me apoyé en un tronco más o menos despejado de pequeñas plantas tocacojones y decidí echarme un rato. Stuffy pareció pillar la idea porque me quitó el sitio antes de que me sentase siquiera, el muy cabrón. Me senté en un sitio menos mejor y me quedé frito en el acto.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Día de entrenamiento]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-dia-de-entrenamiento</link>
			<pubDate>Tue, 09 Jan 2018 22:51:09 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-dia-de-entrenamiento</guid>
			<description><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 217</div></i></div>
<br />
<br />
La figura escuálida y maltratada de Uchiha Akame se movía por los curiosos pasillos del edificio con paso sereno, casi distraído. A cada tanto se paraba en una de las curvaturas que formaban los corredores, allí donde debía haber esquinas; y es que claro, dada la peculiar arquitectura de aquel hospital, aquello era de lo más normal. Tanto personal como internos parecían completamente habituados a moverse por el entramado de pasillos y salas que circunvalaba el núcleo del edificio, que no era otro que el tronco de un enorme árbol centenario. Como todos los edificios en Tane-Shigai, el hospital era único e inimitable, pues en ningún otro sitio de todo Oonindo podía verse así. Akame incluso se había parado a admirarlo antes de entrar, apoyado en la baranda que delimitaba el borde de la enorme plataforma de madera sobre la que estaba construído. <br />
<br />
El uzujin vestía ropajes sencillos; camiseta sin mangas de color negro, una chaqueta de cuello alto y abierta a la altura del pecho encima de color azul oscuro, pantalones de color arena y botas ninja altas. No llevaba su bandana de Uzushiogakure pero sí el resto de su equipamiento ninja; espada cruzada a la espalda, portaobjetos en el muslo derecho y en la cintura. <br />
<br />
Se detuvo frente a una puerta de las muchas que había en aquel pasillo tras comprobar el número que figuraba sobre ella. <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Dos, cero, seis. Es aquí»</span>. Llamó con un par de toques de sus huesudos nudillos y luego, sin esperar respuesta, abrió la puerta con decisión. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Vaya vaya, ¡Ralexion Jones, el célebre aventurero y expedicionario!</span> —comentó, socarrón, nada más ver al muchacho que yacía tumbado sobre la cama. <br />
<br />
Y es que no había sido la admiración por la peculiar arquitectura del hospital lo que había traído a aquel ninja delgado y de nariz torcida hasta allí.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 217</div></i></div>
<br />
<br />
La figura escuálida y maltratada de Uchiha Akame se movía por los curiosos pasillos del edificio con paso sereno, casi distraído. A cada tanto se paraba en una de las curvaturas que formaban los corredores, allí donde debía haber esquinas; y es que claro, dada la peculiar arquitectura de aquel hospital, aquello era de lo más normal. Tanto personal como internos parecían completamente habituados a moverse por el entramado de pasillos y salas que circunvalaba el núcleo del edificio, que no era otro que el tronco de un enorme árbol centenario. Como todos los edificios en Tane-Shigai, el hospital era único e inimitable, pues en ningún otro sitio de todo Oonindo podía verse así. Akame incluso se había parado a admirarlo antes de entrar, apoyado en la baranda que delimitaba el borde de la enorme plataforma de madera sobre la que estaba construído. <br />
<br />
El uzujin vestía ropajes sencillos; camiseta sin mangas de color negro, una chaqueta de cuello alto y abierta a la altura del pecho encima de color azul oscuro, pantalones de color arena y botas ninja altas. No llevaba su bandana de Uzushiogakure pero sí el resto de su equipamiento ninja; espada cruzada a la espalda, portaobjetos en el muslo derecho y en la cintura. <br />
<br />
Se detuvo frente a una puerta de las muchas que había en aquel pasillo tras comprobar el número que figuraba sobre ella. <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Dos, cero, seis. Es aquí»</span>. Llamó con un par de toques de sus huesudos nudillos y luego, sin esperar respuesta, abrió la puerta con decisión. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Vaya vaya, ¡Ralexion Jones, el célebre aventurero y expedicionario!</span> —comentó, socarrón, nada más ver al muchacho que yacía tumbado sobre la cama. <br />
<br />
Y es que no había sido la admiración por la peculiar arquitectura del hospital lo que había traído a aquel ninja delgado y de nariz torcida hasta allí.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Casuales coincidencias]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-casuales-coincidencias</link>
			<pubDate>Sun, 10 Dec 2017 19:39:54 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=9">Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-casuales-coincidencias</guid>
			<description><![CDATA[El simple hecho de escuchar hablar de una ciudad construida enteramente de madera y sobre los árboles era algo que ocasionaba una curiosidad innata en el joven Senju, que decidió que tenía que conocerla por él mismo y por eso, en cuanto pudo escaparse de casa por un tiempo para visitar esta ciudad no dudó ni un instante, aunque eso sí, su tía Akiko había decidido que no podría ir sin ella, por lo que ambos pusieron rumbo a Tane-Shigai, con la emoción de dos niños pequeños listos para abrir los regalos de su cumpleaños.<br />
<br />
— <span style="color: turquoise;" class="mycode_color">¿De verdad crees que las casas están construidas sobre los árboles, tía?</span> — Preguntó el peliblanco, tratando de confirmar los rumores que había escuchado tiempo atrás.<br />
<br />
— <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">No lo creo, lo sé, he estado un par de veces, ya sabes, ¡tu tía no para de viajar!</span> — Exclamó señalándose con ambos pulgares y dándose aires de grandeza.<br />
<br />
Riko rió, a todos los sitios a los que iban, la mujer siempre había estado antes, por lo que aquello no le sorprendía en absoluto, al fin y al cabo había viajado mucho, tanto por misiones como placer.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">...</div></i></div>
<br />
Ya se habían hospedado en el hotel que habían reservado, habían llegado apenas entrada la noche, por lo que aún era algo pronto para cenar y el joven Senju decidió que lo mejor para que pasase el tiempo era salir a dar un paseo, como de costumbre, solo, sin que Akiko le guiara, y así poder descubrir por sí mismo los encantos de la ciudad.<br />
<br />
Su paseo le llevó hasta uno de los numerosos puentes que se podían cruzar para ir de un árbol a otro, desde el cual podía ver con total claridad el edificio del señor feudal, aquella burbuja totalmente iluminada, que le daba al lugar un toque mágico, que posiblemente ningún otro lugar en todo Oonindo pudiera parecérsele.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El simple hecho de escuchar hablar de una ciudad construida enteramente de madera y sobre los árboles era algo que ocasionaba una curiosidad innata en el joven Senju, que decidió que tenía que conocerla por él mismo y por eso, en cuanto pudo escaparse de casa por un tiempo para visitar esta ciudad no dudó ni un instante, aunque eso sí, su tía Akiko había decidido que no podría ir sin ella, por lo que ambos pusieron rumbo a Tane-Shigai, con la emoción de dos niños pequeños listos para abrir los regalos de su cumpleaños.<br />
<br />
— <span style="color: turquoise;" class="mycode_color">¿De verdad crees que las casas están construidas sobre los árboles, tía?</span> — Preguntó el peliblanco, tratando de confirmar los rumores que había escuchado tiempo atrás.<br />
<br />
— <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">No lo creo, lo sé, he estado un par de veces, ya sabes, ¡tu tía no para de viajar!</span> — Exclamó señalándose con ambos pulgares y dándose aires de grandeza.<br />
<br />
Riko rió, a todos los sitios a los que iban, la mujer siempre había estado antes, por lo que aquello no le sorprendía en absoluto, al fin y al cabo había viajado mucho, tanto por misiones como placer.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">...</div></i></div>
<br />
Ya se habían hospedado en el hotel que habían reservado, habían llegado apenas entrada la noche, por lo que aún era algo pronto para cenar y el joven Senju decidió que lo mejor para que pasase el tiempo era salir a dar un paseo, como de costumbre, solo, sin que Akiko le guiara, y así poder descubrir por sí mismo los encantos de la ciudad.<br />
<br />
Su paseo le llevó hasta uno de los numerosos puentes que se podían cruzar para ir de un árbol a otro, desde el cual podía ver con total claridad el edificio del señor feudal, aquella burbuja totalmente iluminada, que le daba al lugar un toque mágico, que posiblemente ningún otro lugar en todo Oonindo pudiera parecérsele.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El acero engendra acero]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-acero-engendra-acero</link>
			<pubDate>Mon, 20 Nov 2017 22:40:43 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Kuranosuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-acero-engendra-acero</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">16:26<br />
En el dojo Yaburi</span></div>
<br />
Tane-Shigai era la ciudad más grande del País del Bosque, pero a Kuranosuke no le interesaban los mercados, las casas de comida, ni siquiera su interesante arquitectura. La mira del tempestuoso pre-adolescente se encontraba centrada en un dojo llamado Yaburi. <br />
<br />
La existencia de esta escuela practicante del Kenjutsu llegó a los oídos de Kuranosuke debido a que gozaba de cierto renombre en la ciudad y sus proximidades. Sakamoto, orgulloso descendiente de samuráis, deseaba conocer la capacidad de aquellos que seguían el camino de la espada fuera de las fronteras del País del Hierro.<br />
<br />
Un desafío sería un excelente medio para cumplir su plan. El maestro del dojo no podía negarse o su honor quedaría manchado por toda la eternidad. <br />
<br />
De pequeño cuerpo pero imponente semblante, Kuranosuke se plantó en el interior del dojo tras abrir la puerta principal, interrumpiendo una lección en el proceso. Los estudiantes, que hasta ese instante se encontraban practicando sus golpes con el bokken en perfecta sincronía, se volvieron al unísono para dar con la fuente de la conmoción.<br />
<br />
Todos iban vestidos con el uniforme tradicional del dojo, el cual llevaba el símbolo de la institución en la parte derecha del pecho. Las ropas del genin contrastaban enormemente en esa estampa, en especial el hitai-ate de Kusa, reluciente.<br />
<br />
—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">Mi nombre es Sakamoto Kuranosuke. Invoco a la sagrada ley del Bushido y exijo un duelo con vuestro sensei, no en calidad de ninja, si no como aprendiz del milenario arte del kenjutsu que soy. Si gano, me quedaré con el cartel de vuestro dojo, si pierdo, juro sobre mi honor que me convertiré en aprendiz de vuestro sensei y continuaré siendo su pupilo hasta que pueda superarlo</span> —unos instantes de sepucral silencio—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">. ¿Dónde se encuentra?</span><br />
<br />
Uno de los estudiantes rompió filas y se aproximó al genin. Se trataba de un hombre alto y bien fornido, que le sacaba más de dos palmos a Kuranosuke. Con una actitud absolutamente falta de respeto, exhaló una risilla burlona.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pequeño, será mejor que te vayas de aquí antes de que te obligue a hacerlo.</span><br />
<br />
La mirada se ambos se enfrentó como si el duelo ya hubiera comenzado. Mas este combate de determinación terminó unos instantes más tarde, cuando una mujer —la que se encontraba al frente de la clase antes de que el joven irrumpiera en escena— se acercó a ambos. De inmediato, el grandullón retrocedió.<br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Mi nombre es Miyamoto Yumiko, soy la sensei de este dojo. ¿A qué se debe este repentino desafío, si puede saberse? Yaburi no le ha hecho mal a nadie, mis estudiantes siguen las enseñanzas del Bushido con honor.</span><br />
<br />
Kuranosuke la observó de arriba a abajo. Su porte irradiaba dignidad, su rostro era fino, su cabello violáceo, y sus ojos azules como el mar. Su edad debía de rondar los 20 años. Sin lugar a dudas una mujer bella, determinada y hábil. Simplemente <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">perfecto</span>.<br />
<br />
—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">No estoy aquí por insulsos motivos de venganza personal o algo similar. Quiero poner a prueba mis habilidades, y he escuchado que este dojo es <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">excelente</span>. Miyamoto-dono, concédeme el honor de enfrentarte.</span><br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">En ese caso, como estoy segura de que sabrás, el aspirante debe de enfrentar primero a los discípulos más habilidosos antes de disponer del privilegio de enfrentarse al maestro. Acepta estas condiciones o retírate antes de que pongas tu honor, además de tu salud, en peligro</span> —sentenció la sensei tras cruzarse de brazos.<br />
<br />
—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">Acepto las condiciones.</span><br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Bien. El combate será con bokkens. El que logre tocar al otro con su arma gana. El primer discípulo al que te tendrás que enfrentar será Kintaro</span> —señaló al grandullón, y este, a su vez, sonrió.<br />
<br />
Una mirada de la sensei fue suficiente para que el resto de pupilos comprendiera que debían entregar un par de bokkens a los que pronto serían combatientes y acto seguido quitarse de en medio. Se dispusieron ordenadamente en fila, sentados sobre sus rodillas en una esquina del dojo, observando con atención el duelo. <br />
<br />
Por su parte, Kuranosuke tomó el bokken con ambas manos y el llamado Kintaro hizo lo mismo. <br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Será un placer sacarte de aquí a golpes, retaco</span> —se pavoneó.<br />
<br />
<span style="color: steelblue; font-style: italic;">«Veremos quién apalea a quién, bola de músculos...»</span>.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">16:26<br />
En el dojo Yaburi</span></div>
<br />
Tane-Shigai era la ciudad más grande del País del Bosque, pero a Kuranosuke no le interesaban los mercados, las casas de comida, ni siquiera su interesante arquitectura. La mira del tempestuoso pre-adolescente se encontraba centrada en un dojo llamado Yaburi. <br />
<br />
La existencia de esta escuela practicante del Kenjutsu llegó a los oídos de Kuranosuke debido a que gozaba de cierto renombre en la ciudad y sus proximidades. Sakamoto, orgulloso descendiente de samuráis, deseaba conocer la capacidad de aquellos que seguían el camino de la espada fuera de las fronteras del País del Hierro.<br />
<br />
Un desafío sería un excelente medio para cumplir su plan. El maestro del dojo no podía negarse o su honor quedaría manchado por toda la eternidad. <br />
<br />
De pequeño cuerpo pero imponente semblante, Kuranosuke se plantó en el interior del dojo tras abrir la puerta principal, interrumpiendo una lección en el proceso. Los estudiantes, que hasta ese instante se encontraban practicando sus golpes con el bokken en perfecta sincronía, se volvieron al unísono para dar con la fuente de la conmoción.<br />
<br />
Todos iban vestidos con el uniforme tradicional del dojo, el cual llevaba el símbolo de la institución en la parte derecha del pecho. Las ropas del genin contrastaban enormemente en esa estampa, en especial el hitai-ate de Kusa, reluciente.<br />
<br />
—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">Mi nombre es Sakamoto Kuranosuke. Invoco a la sagrada ley del Bushido y exijo un duelo con vuestro sensei, no en calidad de ninja, si no como aprendiz del milenario arte del kenjutsu que soy. Si gano, me quedaré con el cartel de vuestro dojo, si pierdo, juro sobre mi honor que me convertiré en aprendiz de vuestro sensei y continuaré siendo su pupilo hasta que pueda superarlo</span> —unos instantes de sepucral silencio—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">. ¿Dónde se encuentra?</span><br />
<br />
Uno de los estudiantes rompió filas y se aproximó al genin. Se trataba de un hombre alto y bien fornido, que le sacaba más de dos palmos a Kuranosuke. Con una actitud absolutamente falta de respeto, exhaló una risilla burlona.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pequeño, será mejor que te vayas de aquí antes de que te obligue a hacerlo.</span><br />
<br />
La mirada se ambos se enfrentó como si el duelo ya hubiera comenzado. Mas este combate de determinación terminó unos instantes más tarde, cuando una mujer —la que se encontraba al frente de la clase antes de que el joven irrumpiera en escena— se acercó a ambos. De inmediato, el grandullón retrocedió.<br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Mi nombre es Miyamoto Yumiko, soy la sensei de este dojo. ¿A qué se debe este repentino desafío, si puede saberse? Yaburi no le ha hecho mal a nadie, mis estudiantes siguen las enseñanzas del Bushido con honor.</span><br />
<br />
Kuranosuke la observó de arriba a abajo. Su porte irradiaba dignidad, su rostro era fino, su cabello violáceo, y sus ojos azules como el mar. Su edad debía de rondar los 20 años. Sin lugar a dudas una mujer bella, determinada y hábil. Simplemente <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">perfecto</span>.<br />
<br />
—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">No estoy aquí por insulsos motivos de venganza personal o algo similar. Quiero poner a prueba mis habilidades, y he escuchado que este dojo es <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">excelente</span>. Miyamoto-dono, concédeme el honor de enfrentarte.</span><br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">En ese caso, como estoy segura de que sabrás, el aspirante debe de enfrentar primero a los discípulos más habilidosos antes de disponer del privilegio de enfrentarse al maestro. Acepta estas condiciones o retírate antes de que pongas tu honor, además de tu salud, en peligro</span> —sentenció la sensei tras cruzarse de brazos.<br />
<br />
—<span style="color: darkgrey;" class="mycode_color">Acepto las condiciones.</span><br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Bien. El combate será con bokkens. El que logre tocar al otro con su arma gana. El primer discípulo al que te tendrás que enfrentar será Kintaro</span> —señaló al grandullón, y este, a su vez, sonrió.<br />
<br />
Una mirada de la sensei fue suficiente para que el resto de pupilos comprendiera que debían entregar un par de bokkens a los que pronto serían combatientes y acto seguido quitarse de en medio. Se dispusieron ordenadamente en fila, sentados sobre sus rodillas en una esquina del dojo, observando con atención el duelo. <br />
<br />
Por su parte, Kuranosuke tomó el bokken con ambas manos y el llamado Kintaro hizo lo mismo. <br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Será un placer sacarte de aquí a golpes, retaco</span> —se pavoneó.<br />
<br />
<span style="color: steelblue; font-style: italic;">«Veremos quién apalea a quién, bola de músculos...»</span>.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[De paseo por Tane-Shigai]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-de-paseo-por-tane-shigai</link>
			<pubDate>Sun, 12 Mar 2017 16:10:22 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=12">Karamaru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-de-paseo-por-tane-shigai</guid>
			<description><![CDATA[Hacía ya varias semanas que el calvo había comenzado a vivir en soledad en las afueras de Amegakure. A pesar de ocupar su tiempo libre con distintas actividades, tras un tiempo comenzaba a querer buscar otras cosas y la curiosidad que tenía sobre el mundo lo hacía pensarse una y otra vez sobre si comenzar a caminarlo o no.<br />
<br />
La gran ciudad de Shinogi-To era un objetivo claro, quedaba cerca y por lo que escuchaba parecía ser más majestuosa que la propia Amegakure. Pero un la conversación de dos ancianas caminando por el pequeño pueblo junto a su casa lo hizo repensarse su objetivo.<br />
<br />
<span style="color: pink;" class="mycode_color">Yo no entiendo porque mi marido no me lleva a Tane-Shigai, ya estoy harta de ir de visita a esa ciudad de cemento y metal.</span>- dijo la más petisa.<br />
<br />
<span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Claramente, mi marido tampoco me lleva. Dicen que es hermoso y que uno se pierde entre los árboles de la ciudad. No pude creer cuando me entere que vivían en casas en árboles. ¿Sabías que mi yerno....</span><br />
<br />
La conversación ya no le interesaba, ahora conocía un nuevo lugar que visitar. Seguramente todo sería de esa manera, conocería el mundo a cuentagotas pero parecía ser que Tane-Shigai era un buen lugar por donde empezar.<br />
<br />
Trató de investigar lo más que pudo en cuanto a su ubicación y el camino necesario para el viaje, pero seguía sin poder entenderlo para poder ir. La ciudad quedaba demasiado lejos y, al igual que para las ancianas, parecía un deseo imposible de cumplir.<br />
<br />
Justo se estaba resignando, cuando vio una pequeña caravana de tres carretas con dirección a la gran ciudad del País del Bosque. Karamaru pidió que lo llevaran y los amables hombres lo permitieron sin cobro alguno, siempre y cuando se alimentase por si mismo.<br />
<br />
Fue así como un par de días después, dejando su túnica negra y su sombrero de paja en casa, llego a Tane-Shigai con la caravana. Las calles eran hermosas, todo le fascinaba y en poco tiempo perdió el lugar donde habían dejado a los caballos y se metió en cada callecita por la que se podía pasar. Su vista siempre clavada en las alturas.<br />
<br />
Aunque tal vez no era lo más sabio andar por los terrenos del País del Bosque con el hitai-ate de Amegakure a simple vista.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hacía ya varias semanas que el calvo había comenzado a vivir en soledad en las afueras de Amegakure. A pesar de ocupar su tiempo libre con distintas actividades, tras un tiempo comenzaba a querer buscar otras cosas y la curiosidad que tenía sobre el mundo lo hacía pensarse una y otra vez sobre si comenzar a caminarlo o no.<br />
<br />
La gran ciudad de Shinogi-To era un objetivo claro, quedaba cerca y por lo que escuchaba parecía ser más majestuosa que la propia Amegakure. Pero un la conversación de dos ancianas caminando por el pequeño pueblo junto a su casa lo hizo repensarse su objetivo.<br />
<br />
<span style="color: pink;" class="mycode_color">Yo no entiendo porque mi marido no me lleva a Tane-Shigai, ya estoy harta de ir de visita a esa ciudad de cemento y metal.</span>- dijo la más petisa.<br />
<br />
<span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">Claramente, mi marido tampoco me lleva. Dicen que es hermoso y que uno se pierde entre los árboles de la ciudad. No pude creer cuando me entere que vivían en casas en árboles. ¿Sabías que mi yerno....</span><br />
<br />
La conversación ya no le interesaba, ahora conocía un nuevo lugar que visitar. Seguramente todo sería de esa manera, conocería el mundo a cuentagotas pero parecía ser que Tane-Shigai era un buen lugar por donde empezar.<br />
<br />
Trató de investigar lo más que pudo en cuanto a su ubicación y el camino necesario para el viaje, pero seguía sin poder entenderlo para poder ir. La ciudad quedaba demasiado lejos y, al igual que para las ancianas, parecía un deseo imposible de cumplir.<br />
<br />
Justo se estaba resignando, cuando vio una pequeña caravana de tres carretas con dirección a la gran ciudad del País del Bosque. Karamaru pidió que lo llevaran y los amables hombres lo permitieron sin cobro alguno, siempre y cuando se alimentase por si mismo.<br />
<br />
Fue así como un par de días después, dejando su túnica negra y su sombrero de paja en casa, llego a Tane-Shigai con la caravana. Las calles eran hermosas, todo le fascinaba y en poco tiempo perdió el lugar donde habían dejado a los caballos y se metió en cada callecita por la que se podía pasar. Su vista siempre clavada en las alturas.<br />
<br />
Aunque tal vez no era lo más sabio andar por los terrenos del País del Bosque con el hitai-ate de Amegakure a simple vista.]]></content:encoded>
		</item>
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