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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Cascadas del Mar]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 06:34:22 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Ensalada mixta]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-ensalada-mixta</link>
			<pubDate>Sun, 07 Jul 2019 00:11:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=730">Inuzuka Etsu</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿Y por qué tenemos que ir de viaje otra vez, abuelo? Esto está interrumpiendo mi entrenamiento, ¡no es justo!</span> —se quejó de nuevo Etsu, por decimonovena vez.<br />
<br />
El abuelo bufó, claramente enfadado, y lanzó una mirada de verdugo a su nieto —<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">te lo he dicho ya tres veces. No pienso repetirlo más.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —el genin chasqueó la lengua, indignado.<br />
<br />
El verano era una época dura para entrenar, pero a su vez era de las mejores pues habían más horas de luz. El Inuzuka había estado avanzando mucho en los últimos meses, y de hecho en las últimas semanas el abuelo había empezado a darle clases más avanzadas. Le resultaba exasperante tener que hacer una pausa justo ahora.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡CLUNK!</span></div>
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡¡AAAAAY!!</span> —bramó un quejido de dolor, procedente del coscorrón que le propinó el abuelo.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Se acabó. Ni una protesta más. ¿Entendido?</span><br />
<br />
Y no le quedó más remedio, el joven Inzuka se aguantó, no le quedaba otra. El carro en el que viajaban avanzaba a toda velocidad hacia el norte del país, y hacía ya tiempo que habían salido desde la villa. Según tenía entendido el chico, se dirigían hacia las cascadas del Mar, donde según un mensaje había una barbacoa, y reunión social. El abuelo había insistido en ir, pese a que no era obligatorio. De ahí la disputa y protesta del joven, no habían de ir porque sí... pero el abuelo decía que era una buena oportunidad para que ganasen unos cuantos adeptos más para el dojo.<br />
<br />
Quizás la reciente aparición entre las filas de Daigo había hecho más mal que bien, desde el punto de vista de reclutación.<br />
<br />
Al fin, el carro paró. De manera brusca y tosca, pero lo normal para el chófer que llevaban. El hombre anunció que estaban en el lugar, y con las mismas el abuelo fue el primero en levantarse. Sin demora, el anciano abrió la puerta, y una tremenda tromba de luz entró por el umbral de la misma, cegando por un instante a los pasajeros. El primero en bajar, por supuesto, fue el abuelo; tras éste bajó su gran can; tras el gran can, bajaron Etsu y Akane.<br />
<br />
No eran los primeros en llegar, la playa estaba abarrotada. Había muchísima gente de Kusagakure, pero también los había de otros lugares. El abuelo, sin mediar palabra, tomó su propio camino y se perdió entre la muchedumbre. Etsu miró a Akane, y terminó por encogerse de hombros.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Bueno... pues...</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Ababaur?</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Maldita sea Akane... ¿solo piensas en comer o qué?</span><br />
<br />
El can, alzó el rostro y lo ladeó, mostrando una clara indignación. Ni palabras le hicieron falta. Etsu no pudo ocultar una mueca de desdén, ya era lo que le faltaba...<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Bueno, va... a ver qué se cuece por la arena y eso... seguro que habrá algún puesto vendiendo cosas a la orilla.</span><br />
<br />
Y el can ya olvidó el enfado. Así, tal cuál.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¿Y por qué tenemos que ir de viaje otra vez, abuelo? Esto está interrumpiendo mi entrenamiento, ¡no es justo!</span> —se quejó de nuevo Etsu, por decimonovena vez.<br />
<br />
El abuelo bufó, claramente enfadado, y lanzó una mirada de verdugo a su nieto —<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">te lo he dicho ya tres veces. No pienso repetirlo más.</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡Tsk!</span> —el genin chasqueó la lengua, indignado.<br />
<br />
El verano era una época dura para entrenar, pero a su vez era de las mejores pues habían más horas de luz. El Inuzuka había estado avanzando mucho en los últimos meses, y de hecho en las últimas semanas el abuelo había empezado a darle clases más avanzadas. Le resultaba exasperante tener que hacer una pausa justo ahora.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡CLUNK!</span></div>
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡¡AAAAAY!!</span> —bramó un quejido de dolor, procedente del coscorrón que le propinó el abuelo.<br />
<br />
—<span style="color: mediumorchid;" class="mycode_color">Se acabó. Ni una protesta más. ¿Entendido?</span><br />
<br />
Y no le quedó más remedio, el joven Inzuka se aguantó, no le quedaba otra. El carro en el que viajaban avanzaba a toda velocidad hacia el norte del país, y hacía ya tiempo que habían salido desde la villa. Según tenía entendido el chico, se dirigían hacia las cascadas del Mar, donde según un mensaje había una barbacoa, y reunión social. El abuelo había insistido en ir, pese a que no era obligatorio. De ahí la disputa y protesta del joven, no habían de ir porque sí... pero el abuelo decía que era una buena oportunidad para que ganasen unos cuantos adeptos más para el dojo.<br />
<br />
Quizás la reciente aparición entre las filas de Daigo había hecho más mal que bien, desde el punto de vista de reclutación.<br />
<br />
Al fin, el carro paró. De manera brusca y tosca, pero lo normal para el chófer que llevaban. El hombre anunció que estaban en el lugar, y con las mismas el abuelo fue el primero en levantarse. Sin demora, el anciano abrió la puerta, y una tremenda tromba de luz entró por el umbral de la misma, cegando por un instante a los pasajeros. El primero en bajar, por supuesto, fue el abuelo; tras éste bajó su gran can; tras el gran can, bajaron Etsu y Akane.<br />
<br />
No eran los primeros en llegar, la playa estaba abarrotada. Había muchísima gente de Kusagakure, pero también los había de otros lugares. El abuelo, sin mediar palabra, tomó su propio camino y se perdió entre la muchedumbre. Etsu miró a Akane, y terminó por encogerse de hombros.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Bueno... pues...</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Ababaur?</span><br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Maldita sea Akane... ¿solo piensas en comer o qué?</span><br />
<br />
El can, alzó el rostro y lo ladeó, mostrando una clara indignación. Ni palabras le hicieron falta. Etsu no pudo ocultar una mueca de desdén, ya era lo que le faltaba...<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Bueno, va... a ver qué se cuece por la arena y eso... seguro que habrá algún puesto vendiendo cosas a la orilla.</span><br />
<br />
Y el can ya olvidó el enfado. Así, tal cuál.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) El niño de la Kotomi]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-el-nino-de-la-kotomi</link>
			<pubDate>Fri, 14 Dec 2018 15:29:40 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=598">Moyashi Kenzou</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-el-nino-de-la-kotomi</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Concreciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<a href="https://ninjaworld.es/tema-tablon-c-el-nino-de-la-kotomi" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Link</a> a la misión del tablón.<br />
<br />
Articulo numero 1. <br />
Ante la repetición consumada de una abstención de postear de más de 72 horas sin justificación previa el narrador de la misión se reserva el derecho de dar por fallida la misión y amputar los miembros que crea necesarios del susodicho desaparecido.<br />
<br />
Articulo numero 2.<br />
El narrador narrara la misión con uno de sus huecos de narrador. <br />
<br />
Articulo numero 3.<br />
El narrador no se hace responsable de las consecuencias que puedan acarrear las malas decisiones ni la mala orientación de los participantes de la trama.</div>
    </div>
</div>
<br />
Era un día soleado en Kusagakure. Incluso en pleno invierno y a media tarde, el Sol aún deslumbraba en la parte baja del horizonte, tomando ya tonalidades rojizas. Fue justo por ese entonces cuando se presentó un hombre ataviado con un chaleco shinobi y una placa metalica a informar a otros dos shinobis que se les requería en el Edificio del Morikage con asunto de una misión urgente que solo ellos podían llevar a cabo.<br />
<br />
Los nombres de susodichos shinobis convocados eran Eikyu Juro, conocido y adorado Jounin de la villa, y Sasagani Yota, también shinobi de Kusagakure.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Concreciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<a href="https://ninjaworld.es/tema-tablon-c-el-nino-de-la-kotomi" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Link</a> a la misión del tablón.<br />
<br />
Articulo numero 1. <br />
Ante la repetición consumada de una abstención de postear de más de 72 horas sin justificación previa el narrador de la misión se reserva el derecho de dar por fallida la misión y amputar los miembros que crea necesarios del susodicho desaparecido.<br />
<br />
Articulo numero 2.<br />
El narrador narrara la misión con uno de sus huecos de narrador. <br />
<br />
Articulo numero 3.<br />
El narrador no se hace responsable de las consecuencias que puedan acarrear las malas decisiones ni la mala orientación de los participantes de la trama.</div>
    </div>
</div>
<br />
Era un día soleado en Kusagakure. Incluso en pleno invierno y a media tarde, el Sol aún deslumbraba en la parte baja del horizonte, tomando ya tonalidades rojizas. Fue justo por ese entonces cuando se presentó un hombre ataviado con un chaleco shinobi y una placa metalica a informar a otros dos shinobis que se les requería en el Edificio del Morikage con asunto de una misión urgente que solo ellos podían llevar a cabo.<br />
<br />
Los nombres de susodichos shinobis convocados eran Eikyu Juro, conocido y adorado Jounin de la villa, y Sasagani Yota, también shinobi de Kusagakure.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Donde marca la X]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-donde-marca-la-x</link>
			<pubDate>Fri, 26 Jan 2018 17:35:41 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>Que es mi barco mi tesoro,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>que es mi Dios la libertad,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi ley la fuerza y el viento,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi única patria la mar.</span><br />
<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">________</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Canción del pirata</span>, José de Espronceda<br />
<br />
<br />
Daruu dio un paso más sobre la roca.<br />
<br />
En aquella ocasión, los vacilantes pero aventureros pasos del amejin lo habían llevado a un pequeño pueblo llamado Hiyashi, al noroeste del País del Bosque. Hiyashi era uno de los muchos asentamientos que se habían construido sobre alguna isla del lago adyacente a un emplazamiento mucho más conocido, llamado Cascadas del Mar. El porqué del nombre lo había oído en el propio pueblo, pero ahora lo estaba viendo con sus propios ojos. Y era precioso.<br />
<br />
Dio un paso más hacia adelante en la roca.<br />
<br />
Lo que veía ante él era la caída de litros y litros de agua en forma de una gigantesca cascada que descendía al mar. El atardecer arrancaba destellos naranjas de la superficie y de las gotas que le salpicaban en la barbilla. A este y a oeste, otras muchas más hileras de cascadas precipitaban desde el lago. ¿Cómo era aquello posible?, se preguntaba Daruu. Hasta ahora, le habían contado que nadie había encontrado una respuesta lógica. El agua caía, pero nunca se agotaba.<br />
<br />
A la roca donde Daruu disfrutaba del ocaso se podía acceder a través de una pasarela. Le habían insistido que no se subiera a ella, que se limitara a ver el mar desde la madera. Pero él era un ninja, y gracias al chakra podía permitirse borrarse esa regla: se adhería a la roca con una fina capa de energía.<br />
<br />
Quién le diría que estaba a punto de vivir una auténtica odisea con alguien que conocía muy bien.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>Que es mi barco mi tesoro,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>que es mi Dios la libertad,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi ley la fuerza y el viento,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi única patria la mar.</span><br />
<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">________</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Canción del pirata</span>, José de Espronceda<br />
<br />
<br />
Daruu dio un paso más sobre la roca.<br />
<br />
En aquella ocasión, los vacilantes pero aventureros pasos del amejin lo habían llevado a un pequeño pueblo llamado Hiyashi, al noroeste del País del Bosque. Hiyashi era uno de los muchos asentamientos que se habían construido sobre alguna isla del lago adyacente a un emplazamiento mucho más conocido, llamado Cascadas del Mar. El porqué del nombre lo había oído en el propio pueblo, pero ahora lo estaba viendo con sus propios ojos. Y era precioso.<br />
<br />
Dio un paso más hacia adelante en la roca.<br />
<br />
Lo que veía ante él era la caída de litros y litros de agua en forma de una gigantesca cascada que descendía al mar. El atardecer arrancaba destellos naranjas de la superficie y de las gotas que le salpicaban en la barbilla. A este y a oeste, otras muchas más hileras de cascadas precipitaban desde el lago. ¿Cómo era aquello posible?, se preguntaba Daruu. Hasta ahora, le habían contado que nadie había encontrado una respuesta lógica. El agua caía, pero nunca se agotaba.<br />
<br />
A la roca donde Daruu disfrutaba del ocaso se podía acceder a través de una pasarela. Le habían insistido que no se subiera a ella, que se limitara a ver el mar desde la madera. Pero él era un ninja, y gracias al chakra podía permitirse borrarse esa regla: se adhería a la roca con una fina capa de energía.<br />
<br />
Quién le diría que estaba a punto de vivir una auténtica odisea con alguien que conocía muy bien.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ninjas de fortuna]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-ninjas-de-fortuna</link>
			<pubDate>Mon, 02 Oct 2017 20:35:25 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-ninjas-de-fortuna</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>Que es mi barco mi tesoro,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>que es mi Dios la libertad,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi ley la fuerza y el viento,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi única patria la mar.</span><br />
<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">________</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Canción del pirata</span>, José de Espronceda<br />
<br />
<br />
Daruu dio un paso más sobre la roca.<br />
<br />
En aquella ocasión, los vacilantes pero aventureros pasos del amejin lo habían llevado a un pequeño pueblo llamado Hiyashi, al noroeste del País del Bosque. Hiyashi era uno de los muchos asentamientos que se habían construido sobre alguna isla del lago adyacente a un emplazamiento mucho más conocido, llamado Cascadas del Mar. El porqué del nombre lo había oído en el propio pueblo, pero ahora lo estaba viendo con sus propios ojos. Y era precioso.<br />
<br />
Dio un paso más hacia adelante en la roca.<br />
<br />
Lo que veía ante él era la caída de litros y litros de agua en forma de una gigantesca cascada que descendía al mar. El atardecer arrancaba destellos naranjas de la superficie y de las gotas que le salpicaban en la barbilla. A este y a oeste, otras muchas más hileras de cascadas precipitaban desde el lago. ¿Cómo era aquello posible?, se preguntaba Daruu. Hasta ahora, le habían contado que nadie había encontrado una respuesta lógica. El agua caía, pero nunca se agotaba.<br />
<br />
A la roca donde Daruu disfrutaba del ocaso se podía acceder a través de una pasarela. Le habían insistido que no se subiera a ella, que se limitara a ver el mar desde la madera. Pero él era un ninja, y gracias al chakra podía permitirse borrarse esa regla: se adhería a la roca con una fina capa de energía.<br />
<br />
Quién le diría que estaba a punto de vivir una auténtica odisea con alguien que conocía muy bien.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>Que es mi barco mi tesoro,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>que es mi Dios la libertad,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi ley la fuerza y el viento,<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">____</span>mi única patria la mar.</span><br />
<br />
<span style="color: black;" class="mycode_color">________</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Canción del pirata</span>, José de Espronceda<br />
<br />
<br />
Daruu dio un paso más sobre la roca.<br />
<br />
En aquella ocasión, los vacilantes pero aventureros pasos del amejin lo habían llevado a un pequeño pueblo llamado Hiyashi, al noroeste del País del Bosque. Hiyashi era uno de los muchos asentamientos que se habían construido sobre alguna isla del lago adyacente a un emplazamiento mucho más conocido, llamado Cascadas del Mar. El porqué del nombre lo había oído en el propio pueblo, pero ahora lo estaba viendo con sus propios ojos. Y era precioso.<br />
<br />
Dio un paso más hacia adelante en la roca.<br />
<br />
Lo que veía ante él era la caída de litros y litros de agua en forma de una gigantesca cascada que descendía al mar. El atardecer arrancaba destellos naranjas de la superficie y de las gotas que le salpicaban en la barbilla. A este y a oeste, otras muchas más hileras de cascadas precipitaban desde el lago. ¿Cómo era aquello posible?, se preguntaba Daruu. Hasta ahora, le habían contado que nadie había encontrado una respuesta lógica. El agua caía, pero nunca se agotaba.<br />
<br />
A la roca donde Daruu disfrutaba del ocaso se podía acceder a través de una pasarela. Le habían insistido que no se subiera a ella, que se limitara a ver el mar desde la madera. Pero él era un ninja, y gracias al chakra podía permitirse borrarse esa regla: se adhería a la roca con una fina capa de energía.<br />
<br />
Quién le diría que estaba a punto de vivir una auténtica odisea con alguien que conocía muy bien.]]></content:encoded>
		</item>
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