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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Arrozales del Silencio]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 13:06:42 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[El Remolino de la Muerte]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-remolino-de-la-muerte</link>
			<pubDate>Tue, 04 Oct 2022 16:40:38 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-remolino-de-la-muerte</guid>
			<description><![CDATA[Caían lágrimas del cielo. <br />
<br />
¿Era Shiona quien lloraba, consciente de lo que iba a ocurrir en su antigua morada? <br />
<br />
¿Era Yui quien las derramaba, al ver la muerte de tantos de sus hijos en la guerra? <br />
<br />
¿Era Kenzou, al presenciar cómo la frontera de su país había caído? <br />
<br />
¿O quizás eran todos ellos, conscientes de que todo por lo que habían luchado pendía de un hilo muy fino? <br />
<br />
Posiblemente, Datsue simplemente desvariase. Sus ojos, anegados en lágrimas carmesíes, le impedían ver con claridad. O al menos, quería pensar que su falta de visión se trataba de eso. El Susano’o todavía le transportaba a él y sus acompañantes a cien metros por encima de los pastos y prados del País del Rayo, en la penumbra de la noche. Su objetivo era claro: llegar cuanto antes a la estación de los Arrozales del Silencio. Había escogido aquella estación, y no la de la Villa de las Aguas Termales, porque sabía por los servicios de inteligencia que Kurama había cortado las vías del ferrocarril en cuanto había tomado control de la capital. <br />
<br />
Las alas de su Dios protector le transportaban a una velocidad inalcanzable para él a ras de suelo, pero aún así el tiempo que tardaron en divisar los Arrozales del Silencio se le hizo eterno. ¿Qué faltaba? ¿Veinte, treinta minutos para alcanzar la estación a aquel ritmo? Sentía que alguien le estaba taladrando las cuencas de los ojos y abriendo un pozo de oscuridad en sus pupilas, pero  no podía desfallecer ahora. No podía rendirse. No lo tenía permitido. En su contrato con Uzu especificaba que… <br />
<br />
Datsue y el resto se precipitaron al vacío. Sus ojos habían dicho basta; el Susano’o había desaparecido. <br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">¡Bienvenidos, muchachos! El prometido tema de vuelta a Uzu. Propongo no seguir un orden de posteo estricto, ir posteando según fluya y no esperar mucho por nadie para que esto no se nos alargue demasiado, que la idea es hacer algo cortito. </div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Caían lágrimas del cielo. <br />
<br />
¿Era Shiona quien lloraba, consciente de lo que iba a ocurrir en su antigua morada? <br />
<br />
¿Era Yui quien las derramaba, al ver la muerte de tantos de sus hijos en la guerra? <br />
<br />
¿Era Kenzou, al presenciar cómo la frontera de su país había caído? <br />
<br />
¿O quizás eran todos ellos, conscientes de que todo por lo que habían luchado pendía de un hilo muy fino? <br />
<br />
Posiblemente, Datsue simplemente desvariase. Sus ojos, anegados en lágrimas carmesíes, le impedían ver con claridad. O al menos, quería pensar que su falta de visión se trataba de eso. El Susano’o todavía le transportaba a él y sus acompañantes a cien metros por encima de los pastos y prados del País del Rayo, en la penumbra de la noche. Su objetivo era claro: llegar cuanto antes a la estación de los Arrozales del Silencio. Había escogido aquella estación, y no la de la Villa de las Aguas Termales, porque sabía por los servicios de inteligencia que Kurama había cortado las vías del ferrocarril en cuanto había tomado control de la capital. <br />
<br />
Las alas de su Dios protector le transportaban a una velocidad inalcanzable para él a ras de suelo, pero aún así el tiempo que tardaron en divisar los Arrozales del Silencio se le hizo eterno. ¿Qué faltaba? ¿Veinte, treinta minutos para alcanzar la estación a aquel ritmo? Sentía que alguien le estaba taladrando las cuencas de los ojos y abriendo un pozo de oscuridad en sus pupilas, pero  no podía desfallecer ahora. No podía rendirse. No lo tenía permitido. En su contrato con Uzu especificaba que… <br />
<br />
Datsue y el resto se precipitaron al vacío. Sus ojos habían dicho basta; el Susano’o había desaparecido. <br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">¡Bienvenidos, muchachos! El prometido tema de vuelta a Uzu. Propongo no seguir un orden de posteo estricto, ir posteando según fluya y no esperar mucho por nadie para que esto no se nos alargue demasiado, que la idea es hacer algo cortito. </div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Eco de Raijin]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-eco-de-raijin</link>
			<pubDate>Sun, 11 Sep 2022 14:37:04 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1234">Narrador</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-eco-de-raijin</guid>
			<description><![CDATA[Cada gota de agua que cae sobre un lago produce pequeñas ondas. En eso estaban ahora. En las consecuencias directas de un acto blasfemo e imperdonable. La guerra contra el verdadero dios de Onindo, Kurama. <br />
<br />
Ranko, Jun y Toshio se despertaron prácticamente al unísono cuando una voz empezó a hablar cerca suyo. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Kansha Sayuri. Genin de Kusagakure. Diecisiete años. Ninja médica. Elemento Futon. ¿Es todo correcto?</span> <br />
<br />
Cuando abriesen los ojos verían oscuridad, principalmente, y una luz bailante justo detrás de la interlocutora, que se encontraba a unos cinco metros de ellos. Se trataba de una mujer que conocían. Largo cabello rojizo con un mechón rizado en su mejilla izquierda y ojos verdes fijados en la chica con la que hablaba. Se trataba de Ruhara, la segunda al mando de Marrow. En el campo de batalla la habían visto con una túnica oscura y ahora vestía una camiseta de tirantes casi completamente embarrada y parecía acalorada, como si no hubiese parado ni un segundo. En la misma mejilla donde tenía el mechón rebelde, tenía una tirita que le cubría gran parte de ella.<br />
<br />
Estaba sentada sobre una caja y hablaba con una chica de largos cabellos blancos que se encontraba con las manos esposadas a la espalda y atada a un pilar de tierra. El pilar era de base cuadrada y ascendía unos cuatro metros. Igual que esa chica, ellos estaban esposados y atados a un pilar. Ranko y Toshio en un pilar distinto a varios metros del otro, Jun estaba justo al lado de la chica. Aparte de ellos, habían dos chicos más, atados en lados opuestos del pilar de Ranko y Toshio. Uno miraba a Ruhara nervioso, pero sin decir nada y el otro estaba con los ojos cerrados, inconsciente o dormido, porque respiraba. Lo que había sobre sus cabezas no era el cielo, sino una lona que parecía engancharse al suelo y levantarse por los pilares. <br />
<br />
— <span style="color: silver;" class="mycode_color">Sí...</span> — la chica se incorporó un poco y carraspeó, Ruhara ni se inmutó por ello. — <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">Sí.</span><br />
<br />
Su respuesta fue clara y concisa. Su mirada se clavó en Ruhara y Ruhara se la devolvió. Ninguna la apartó durante unos largos segundos antes de que su captor la bajase al pergamino que tenía entre las manos y de donde estaba leyendo la información. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Dicen que estabas tratando heridos de ambos bandos cuando te apresaron.</span><br />
<br />
La cabellera blanca de Sayuri estaba completamente despeinada y en la parte más baja, que le llegaba hasta la mitad de las espalda, tenía barro, pero sobre todo, sangre seca. Sus ojos dorados seguían clavados en Ruhara, pero una mueca en su rostro dejó claro que el comentario la había molestado. <br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">Soy médica, curo gente herida. En ninguna clase me dijeron que no curase según ideales.</span> — le apartó la mirada al fin. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">He visto algunas de las curas que has hecho. Son realmente buenas. No pareces una chica recien salida de la academia. Incluso operaste en unos minutos a un ninja de Uzu y estaba francamente mejor que una operacion de horas hecha por un médico común.</span><br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">No soy buena con nada más que la medicina. Y operar es francamente sencillo cuando el paciente ya está medio abierto.</span><br />
<br />
Hubo un nuevo silencio, sin contacto visual esta vez. Sayuri parecía estar dolida y Ruhara leía su pergamino.<br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Aquí dice que te entregaste voluntariamente después de que te dejasen acabar de tratar a un herido. ¿Estás herida o llegaste a recibir algún daño?</span> <br />
<br />
Sayuri volvió a alzarle la mirada. Más interesada que otra cosa. <br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">No, no me alcanzó la bijuudama y después de eso, nadie atacó a los médicos que estaban cerca. No fui la única que intentó salvar a cuantos pudiese.</span><br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Bien, me alegro. Te seré sincera, Kansha-san. Hay muchos heridos, entre nuestras filas y prisioneros. Ya no es solo que no demos a basto con nuestros médicos, es que vienen de la batalla y necesitan un respiro, unas horas de sueño o incluso comer. ¿Nos echarías una mano?</span> — los ojos de Ruhara brillaron con una sinceridad que era dificil de contradecir. <br />
<br />
Parecía realmente desesperada y con una situación cuanto menos delicada. A pesar de que Sayuri no era tan inocente, tampoco tenía muchas más opciones. <br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">Claro. Si puedo ayudar, lo haré.</span> — dijo mientras se encogía de hombros. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Bien, me alegro. Muchas gracias.</span> — se levantó de inmediato y le hizo una señal a alguien detrás de ella. <br />
<br />
Al parecer, había un guardia de pie a pocos metros que era casi invisible en la oscuridad que reinaba más allá del pequeño farolillo que iluminaba a Sayuri y Ruhara. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Sueltala, devuelvele sus cosas y llevala a que coma algo. Le diré a uno de nuestros médicos que le explique un poco cómo funciona todo.</span> <br />
<br />
El guardia titubeó.<br />
<br />
— <span style="color: lightblue;" class="mycode_color">¿Está segura, Ruhara-sama?</span> <br />
<br />
Ruhara, que había dado la orden sin girarse, encaró al hombre. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">No hagas esas mierdas de cuestionar ordenes que te acabó de dar y que te repetiré porque obviamente es lo que te he dicho que hagas. Pierdes mi tiempo, el suyo y el de los heridos. Sí, estoy segura. Ahora haz eso y  vuelve mientras hablo con la siguiente.</span> <br />
<br />
Tras un breve asentimiento,  eso fue lo que hizo. Sayuri no hizo ningún movimiento brusco ni nada más que acariciarse las muñecas. Siguió al guardia como se le ordenó y dedicó una sola mirada triste al resto antes de marcharse decidida. Al verla de pie, se darían cuenta de que llevaba una camisa de manga corta y unos pantalones y nada más. No tenía portaobjetos, ni botas ni un solo accesorio. Al igual que ellos, no tenían sus peinados habituales ni su vestimenta ni sus bandanas ni ningún arma. Ni dentro ni fuera de su cuerpo. Todos vestían los mismos harapos. Debajo de estos, todos habían sido tratados y vendados en consecuencia a sus heridas.<br />
<br />
Toshio tenía una venda apretada en el pecho, donde se había clavado su propia katana. Los morados de los puñetazos que se había pegado a sí mismo tenían un tono más negruzco que morado por la iluminación. Jun tenía diversas tiritas en los cortes provocados por Marrow, así como gasas en las zonas quemadas por el chakra del Kyubi, que no eran pocas. Aún así, eso apenas le dolía, porque había un importante amasijo de dolor en su meñique, o en el vacio que había dejado, más bien. <br />
<br />
Ranko era con diferencia la que peor estaba. Tenía todo el hombro izquierdo vendado y el brazo inmovilizado frente a ella. Era la única que tenía las manos esposadas por delante. Con la adrenalina del combate había podido aguantarlo, pero ahora sentía el dolor en el hombro. Cómo la habían penetrado practicamente al comienzo de la batalla, perforando hueso, musculo y carne sin piedad. Apenas sentía el brazo y moverlo era un sinfin de dolor. Además de su hombro, tenía golpes, cortes y quemaduras. Sus piernas estaban vendadas casi enteras y sus tobillos esposados también. A diferencia de Jun, el dolor de su pulgar ausente no ocultaba el del hombro, lo acompañaba. A veces el pinchazo de dolor venía del hombro y otras del pulgar. <br />
<br />
Ruhara cogió la caja y la movió enfrente de Jun, después fue a por el farolillo e hizo lo mismo, colocandolo a un lado para que las iluminase a ambas. Ninguna de las dos cosas estaba al alcance de la amejin.<br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Nara Jun del clan Nara. Genin de Amegakure. Dieciseis años. Ninja especialista.  ¿Es correcto?</span> <br />
<br />
Igual que había hecho con Sayuri, Ruhara alzó la mirada, buscando la de su prisionera. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Dibujo" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><a href="http://sketchtoy.com/70870206" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">http://sketchtoy.com/70870206</a> <br />
Pilares, la X y el triangulo son los chicos, X el nervioso y triangulo el dormido, Jun es morada, Ruhara rosa y Sayuri naranja pastel. El otro pilar Ranko verde y Toshio rojo. </div>
    </div>
</div>
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Instrucciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Por la presente, invoco a Jun, Toshio y Ranko a esta trama. Si teneis cualquier duda, decidmelo. He intentado espaciar el info dump en el post para que no sea muy cansino e igual lo he dejado terriblemente confuso. Dejo a vuestra interpretacion todo lo que no se haya dicho, os doy los datos de que no sabeis cuanto ha pasado, teneis hambre, estais cansados y teneis sueño, os duele todo y en principio no daré numeros a menos que llegue el momento, pero contad con que no solo no estais a tope, no estais al 20%. <br />
<br />
Ahora mismo haremos una primera ronda en que os dejaré 72 horas para que posteeis todos y os metais en situación. Después, seguiré dando 72 horas de ronda pero no me esperaré a que posteeis todos si no es necesario. Si están hablando Ruhara y Jun y postea Jun la primera, instapostearé.<br />
<br />
Limites de tiempo: Desde mi post habrán 72 horas hasta mi próximo post. Si os tengo que saltar en mitad de la conversación, lo tomaré como que vuestro personaje se niega a contestar o se queda en silencio. Dos saltos, fuera de la trama. Si avisais con tiempo, podemos intentar arreglarlo y que simplemente pase a hablar con el siguiente y después vuelva. Sea como fuere, 72 horas, si teneis problemas avisad, somos todos colegas. </div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Cada gota de agua que cae sobre un lago produce pequeñas ondas. En eso estaban ahora. En las consecuencias directas de un acto blasfemo e imperdonable. La guerra contra el verdadero dios de Onindo, Kurama. <br />
<br />
Ranko, Jun y Toshio se despertaron prácticamente al unísono cuando una voz empezó a hablar cerca suyo. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Kansha Sayuri. Genin de Kusagakure. Diecisiete años. Ninja médica. Elemento Futon. ¿Es todo correcto?</span> <br />
<br />
Cuando abriesen los ojos verían oscuridad, principalmente, y una luz bailante justo detrás de la interlocutora, que se encontraba a unos cinco metros de ellos. Se trataba de una mujer que conocían. Largo cabello rojizo con un mechón rizado en su mejilla izquierda y ojos verdes fijados en la chica con la que hablaba. Se trataba de Ruhara, la segunda al mando de Marrow. En el campo de batalla la habían visto con una túnica oscura y ahora vestía una camiseta de tirantes casi completamente embarrada y parecía acalorada, como si no hubiese parado ni un segundo. En la misma mejilla donde tenía el mechón rebelde, tenía una tirita que le cubría gran parte de ella.<br />
<br />
Estaba sentada sobre una caja y hablaba con una chica de largos cabellos blancos que se encontraba con las manos esposadas a la espalda y atada a un pilar de tierra. El pilar era de base cuadrada y ascendía unos cuatro metros. Igual que esa chica, ellos estaban esposados y atados a un pilar. Ranko y Toshio en un pilar distinto a varios metros del otro, Jun estaba justo al lado de la chica. Aparte de ellos, habían dos chicos más, atados en lados opuestos del pilar de Ranko y Toshio. Uno miraba a Ruhara nervioso, pero sin decir nada y el otro estaba con los ojos cerrados, inconsciente o dormido, porque respiraba. Lo que había sobre sus cabezas no era el cielo, sino una lona que parecía engancharse al suelo y levantarse por los pilares. <br />
<br />
— <span style="color: silver;" class="mycode_color">Sí...</span> — la chica se incorporó un poco y carraspeó, Ruhara ni se inmutó por ello. — <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">Sí.</span><br />
<br />
Su respuesta fue clara y concisa. Su mirada se clavó en Ruhara y Ruhara se la devolvió. Ninguna la apartó durante unos largos segundos antes de que su captor la bajase al pergamino que tenía entre las manos y de donde estaba leyendo la información. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Dicen que estabas tratando heridos de ambos bandos cuando te apresaron.</span><br />
<br />
La cabellera blanca de Sayuri estaba completamente despeinada y en la parte más baja, que le llegaba hasta la mitad de las espalda, tenía barro, pero sobre todo, sangre seca. Sus ojos dorados seguían clavados en Ruhara, pero una mueca en su rostro dejó claro que el comentario la había molestado. <br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">Soy médica, curo gente herida. En ninguna clase me dijeron que no curase según ideales.</span> — le apartó la mirada al fin. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">He visto algunas de las curas que has hecho. Son realmente buenas. No pareces una chica recien salida de la academia. Incluso operaste en unos minutos a un ninja de Uzu y estaba francamente mejor que una operacion de horas hecha por un médico común.</span><br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">No soy buena con nada más que la medicina. Y operar es francamente sencillo cuando el paciente ya está medio abierto.</span><br />
<br />
Hubo un nuevo silencio, sin contacto visual esta vez. Sayuri parecía estar dolida y Ruhara leía su pergamino.<br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Aquí dice que te entregaste voluntariamente después de que te dejasen acabar de tratar a un herido. ¿Estás herida o llegaste a recibir algún daño?</span> <br />
<br />
Sayuri volvió a alzarle la mirada. Más interesada que otra cosa. <br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">No, no me alcanzó la bijuudama y después de eso, nadie atacó a los médicos que estaban cerca. No fui la única que intentó salvar a cuantos pudiese.</span><br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Bien, me alegro. Te seré sincera, Kansha-san. Hay muchos heridos, entre nuestras filas y prisioneros. Ya no es solo que no demos a basto con nuestros médicos, es que vienen de la batalla y necesitan un respiro, unas horas de sueño o incluso comer. ¿Nos echarías una mano?</span> — los ojos de Ruhara brillaron con una sinceridad que era dificil de contradecir. <br />
<br />
Parecía realmente desesperada y con una situación cuanto menos delicada. A pesar de que Sayuri no era tan inocente, tampoco tenía muchas más opciones. <br />
<br />
— <span style="color: #d1badb;" class="mycode_color">Claro. Si puedo ayudar, lo haré.</span> — dijo mientras se encogía de hombros. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Bien, me alegro. Muchas gracias.</span> — se levantó de inmediato y le hizo una señal a alguien detrás de ella. <br />
<br />
Al parecer, había un guardia de pie a pocos metros que era casi invisible en la oscuridad que reinaba más allá del pequeño farolillo que iluminaba a Sayuri y Ruhara. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Sueltala, devuelvele sus cosas y llevala a que coma algo. Le diré a uno de nuestros médicos que le explique un poco cómo funciona todo.</span> <br />
<br />
El guardia titubeó.<br />
<br />
— <span style="color: lightblue;" class="mycode_color">¿Está segura, Ruhara-sama?</span> <br />
<br />
Ruhara, que había dado la orden sin girarse, encaró al hombre. <br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">No hagas esas mierdas de cuestionar ordenes que te acabó de dar y que te repetiré porque obviamente es lo que te he dicho que hagas. Pierdes mi tiempo, el suyo y el de los heridos. Sí, estoy segura. Ahora haz eso y  vuelve mientras hablo con la siguiente.</span> <br />
<br />
Tras un breve asentimiento,  eso fue lo que hizo. Sayuri no hizo ningún movimiento brusco ni nada más que acariciarse las muñecas. Siguió al guardia como se le ordenó y dedicó una sola mirada triste al resto antes de marcharse decidida. Al verla de pie, se darían cuenta de que llevaba una camisa de manga corta y unos pantalones y nada más. No tenía portaobjetos, ni botas ni un solo accesorio. Al igual que ellos, no tenían sus peinados habituales ni su vestimenta ni sus bandanas ni ningún arma. Ni dentro ni fuera de su cuerpo. Todos vestían los mismos harapos. Debajo de estos, todos habían sido tratados y vendados en consecuencia a sus heridas.<br />
<br />
Toshio tenía una venda apretada en el pecho, donde se había clavado su propia katana. Los morados de los puñetazos que se había pegado a sí mismo tenían un tono más negruzco que morado por la iluminación. Jun tenía diversas tiritas en los cortes provocados por Marrow, así como gasas en las zonas quemadas por el chakra del Kyubi, que no eran pocas. Aún así, eso apenas le dolía, porque había un importante amasijo de dolor en su meñique, o en el vacio que había dejado, más bien. <br />
<br />
Ranko era con diferencia la que peor estaba. Tenía todo el hombro izquierdo vendado y el brazo inmovilizado frente a ella. Era la única que tenía las manos esposadas por delante. Con la adrenalina del combate había podido aguantarlo, pero ahora sentía el dolor en el hombro. Cómo la habían penetrado practicamente al comienzo de la batalla, perforando hueso, musculo y carne sin piedad. Apenas sentía el brazo y moverlo era un sinfin de dolor. Además de su hombro, tenía golpes, cortes y quemaduras. Sus piernas estaban vendadas casi enteras y sus tobillos esposados también. A diferencia de Jun, el dolor de su pulgar ausente no ocultaba el del hombro, lo acompañaba. A veces el pinchazo de dolor venía del hombro y otras del pulgar. <br />
<br />
Ruhara cogió la caja y la movió enfrente de Jun, después fue a por el farolillo e hizo lo mismo, colocandolo a un lado para que las iluminase a ambas. Ninguna de las dos cosas estaba al alcance de la amejin.<br />
<br />
— <span style="color: salmon;" class="mycode_color">Nara Jun del clan Nara. Genin de Amegakure. Dieciseis años. Ninja especialista.  ¿Es correcto?</span> <br />
<br />
Igual que había hecho con Sayuri, Ruhara alzó la mirada, buscando la de su prisionera. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
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        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Dibujo" /><br />
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Pilares, la X y el triangulo son los chicos, X el nervioso y triangulo el dormido, Jun es morada, Ruhara rosa y Sayuri naranja pastel. El otro pilar Ranko verde y Toshio rojo. </div>
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        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Por la presente, invoco a Jun, Toshio y Ranko a esta trama. Si teneis cualquier duda, decidmelo. He intentado espaciar el info dump en el post para que no sea muy cansino e igual lo he dejado terriblemente confuso. Dejo a vuestra interpretacion todo lo que no se haya dicho, os doy los datos de que no sabeis cuanto ha pasado, teneis hambre, estais cansados y teneis sueño, os duele todo y en principio no daré numeros a menos que llegue el momento, pero contad con que no solo no estais a tope, no estais al 20%. <br />
<br />
Ahora mismo haremos una primera ronda en que os dejaré 72 horas para que posteeis todos y os metais en situación. Después, seguiré dando 72 horas de ronda pero no me esperaré a que posteeis todos si no es necesario. Si están hablando Ruhara y Jun y postea Jun la primera, instapostearé.<br />
<br />
Limites de tiempo: Desde mi post habrán 72 horas hasta mi próximo post. Si os tengo que saltar en mitad de la conversación, lo tomaré como que vuestro personaje se niega a contestar o se queda en silencio. Dos saltos, fuera de la trama. Si avisais con tiempo, podemos intentar arreglarlo y que simplemente pase a hablar con el siguiente y después vuelva. Sea como fuere, 72 horas, si teneis problemas avisad, somos todos colegas. </div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Retaguardia]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-retaguardia</link>
			<pubDate>Sat, 09 Apr 2022 03:15:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1234">Narrador</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-retaguardia</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center">*<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">(este tema forma parte de la trama <a href="https://ninjaworld.es/tema-operacion-tambor-de-raijin" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Operación Tambor de Raijin</a>)</span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 12px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">Día del Rayo</span>, <span style="color: limegreen;" class="mycode_color">Bienvenida</span>, 18:00 PM</span></span></div>
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Que resuenen los tambores!</span><br />
<br />
—<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">¡Que resuenen los tambores!</span><br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡QUE RESUENEN LOS TAMBORES!</span></span><br />
<br />
Y los tambores resonaron. A lo largo de toda la frontera, el agua que encharcaba los campos de arroz vibró con la percusión de las decenas de instrumentos repartidos a lo largo del campo de batalla. Sonó tan fuerte, y llegó tan alto, que el mismísimo Raijin, allá encima de las nubes de tormenta, tuvo que buscar su propio tambor al temer que se lo hubiesen robado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Nara Jun</span></span>, <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kurogane Toshio</span></span>, formáis los dos parte de la División de Refuerzos, y compartís el mismo escuadrón. El General de la División es Yuki Yuko. Tú le conoces, Jun. Es el encargado de tu villa, te ha dado alguna misión… ¿o fue su hermano gemelo? <br />
<br />
No sabéis qué significa el redoble de tambores, más allá de que os han dicho que sirve para dar órdenes al ejército en medio de la refriega y el caos. Por los gritos que oís, sin embargo, ambos llegáis a la conclusión de que se ha avistado al ejército enemigo. <br />
<br />
Os encontráis en la retaguardia, no muy lejos del centro de operaciones médico. Os han dicho que permanezcáis atentos, pero a la espera. Si todo va bien —y os han transmitido que probablemente sea así—, ni siquiera tendréis que entrar en combate. Si la batalla se tuerce demasiado… Bueno, la verdad que os podrían pedir de todo. Desde hacer de recaderos, ayudar a trasladar a los heridos, o enviaros al mismísimo frente de batalla si la cosa se torciese demasiado. <br />
<br />
Por el momento, estáis a salvo. Todo son campos de arroz, y el agua encharca todo el suelo llano. Desde vuestra posición, hay tal cantidad de personas en medio que se os hace imposible ver al ejército enemigo. <br />
<br />
Estáis juntos. Sois los más jóvenes y novatos del grupo. El Capitán de vuestro escuadrón es un Chūnin, un kusajin llamado Rai. Quizá hayas oído hablar de él, Toshio. Dicen que es un alocado, muy temperamental e irreflexivo. A saber cómo se ganó la placa a pesar de estos defectos, pero quizá lo pusieron lejos del combate por esto mismo. <br />
<br />
¿Qué hacéis? <br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Instrucciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">¡Hola chicos! Datsue al habla. <br />
<br />
Lo primero, deseadle buena suerte a los del otro tema, por el bien vuestro. Lo segundo, buena suerte a vosotros también. Y lo tercero, tenéis rol libre entre vosotros dos hasta nuevo aviso. Podéis postearos entre vosotros cuantas veces queráis, yo solo intervendré (por el momento) si interactuáis con algo del entorno. Aprovechad el tiempo para conoceros o… para lo que os dé la gana.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center">*<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">(este tema forma parte de la trama <a href="https://ninjaworld.es/tema-operacion-tambor-de-raijin" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Operación Tambor de Raijin</a>)</span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: 12px;"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">Día del Rayo</span>, <span style="color: limegreen;" class="mycode_color">Bienvenida</span>, 18:00 PM</span></span></div>
<br />
—<span style="color: gold;" class="mycode_color">¡Que resuenen los tambores!</span><br />
<br />
—<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">¡Que resuenen los tambores!</span><br />
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡QUE RESUENEN LOS TAMBORES!</span></span><br />
<br />
Y los tambores resonaron. A lo largo de toda la frontera, el agua que encharcaba los campos de arroz vibró con la percusión de las decenas de instrumentos repartidos a lo largo del campo de batalla. Sonó tan fuerte, y llegó tan alto, que el mismísimo Raijin, allá encima de las nubes de tormenta, tuvo que buscar su propio tambor al temer que se lo hubiesen robado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Nara Jun</span></span>, <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kurogane Toshio</span></span>, formáis los dos parte de la División de Refuerzos, y compartís el mismo escuadrón. El General de la División es Yuki Yuko. Tú le conoces, Jun. Es el encargado de tu villa, te ha dado alguna misión… ¿o fue su hermano gemelo? <br />
<br />
No sabéis qué significa el redoble de tambores, más allá de que os han dicho que sirve para dar órdenes al ejército en medio de la refriega y el caos. Por los gritos que oís, sin embargo, ambos llegáis a la conclusión de que se ha avistado al ejército enemigo. <br />
<br />
Os encontráis en la retaguardia, no muy lejos del centro de operaciones médico. Os han dicho que permanezcáis atentos, pero a la espera. Si todo va bien —y os han transmitido que probablemente sea así—, ni siquiera tendréis que entrar en combate. Si la batalla se tuerce demasiado… Bueno, la verdad que os podrían pedir de todo. Desde hacer de recaderos, ayudar a trasladar a los heridos, o enviaros al mismísimo frente de batalla si la cosa se torciese demasiado. <br />
<br />
Por el momento, estáis a salvo. Todo son campos de arroz, y el agua encharca todo el suelo llano. Desde vuestra posición, hay tal cantidad de personas en medio que se os hace imposible ver al ejército enemigo. <br />
<br />
Estáis juntos. Sois los más jóvenes y novatos del grupo. El Capitán de vuestro escuadrón es un Chūnin, un kusajin llamado Rai. Quizá hayas oído hablar de él, Toshio. Dicen que es un alocado, muy temperamental e irreflexivo. A saber cómo se ganó la placa a pesar de estos defectos, pero quizá lo pusieron lejos del combate por esto mismo. <br />
<br />
¿Qué hacéis? <br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Instrucciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">¡Hola chicos! Datsue al habla. <br />
<br />
Lo primero, deseadle buena suerte a los del otro tema, por el bien vuestro. Lo segundo, buena suerte a vosotros también. Y lo tercero, tenéis rol libre entre vosotros dos hasta nuevo aviso. Podéis postearos entre vosotros cuantas veces queráis, yo solo intervendré (por el momento) si interactuáis con algo del entorno. Aprovechad el tiempo para conoceros o… para lo que os dé la gana.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Operación Tambor de Raijin]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-operacion-tambor-de-raijin</link>
			<pubDate>Wed, 06 Apr 2022 00:08:39 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1234">Narrador</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-operacion-tambor-de-raijin</guid>
			<description><![CDATA[Era un día gris, oscuro, con nubarrones que cubrían todo el cielo y que amenazaban con llover. En verdad, era un día como otro cualquiera, y era el último día de miles de personas al mismo tiempo. <br />
<br />
En los Arrozales del Silencio existía un barullo tenso. Los encharcados campos de arroz estaban anegados por ninjas, por tiendas de campaña, por granjas vacías. Los civiles habían sido movilizados por las tropas de la Alianza, por precaución, a las tierras del Bosque.  <br />
<br />
En una de las numerosas tiendas, una de lona gris, situada estratégicamente en el centro, y más grande que las de su alrededor, albergaba en su interior a un variopinto grupo. Senju Shiten, más conocido como Shiten <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el Acaparador</span>, era uno de ellos. Senju Shiten había colgado las botas años atrás, dedicándose los últimos tiempos a una vida afable en Kusagakure repartiendo misiones a los muchachos por las mañanas. Su cabello —cada vez contaba con menos de este— y su barba canosa acentuaban su edad. Había dejado a Ōnindo en las manos de las nuevas generaciones, pero entonces la guerra se declaró, y Kintsugi en persona le había pedido que volviese a calzarse las botas ninjas y volviese al ruedo. No había podido negarse. A decir verdad, él también veía a los más jóvenes algo verdes. No conocían la guerra. No sabían lo que era jugarse el destino de una villa, de un país, en una batalla. <br />
<br />
Él sí. Por eso, Kintsugi le había escogido como Mariscal del ejército que hoy se congregaba allí. Lejos de conformarse con eso, él se había autodeclarado General de la División de Combate de Corto Alcance. No era él un ninja que se encontrase cómodo dando órdenes en la retaguardia, no señor. Necesitaba ver a los enemigos en primera fila, ver el miedo reflejado en sus ojos. Solo así podía tomar buenas decisiones. Solo así podía tener la moral necesaria para enviar a tropas al combate. <br />
<br />
En frente, y alrededor de una mesa redonda donde reposaba un mapa de los Arrozales del Silencio y sus inmediaciones, contaba con ninjas de las tres villas, en una clara representación de la nueva Alianza forjada. Empezando por su derecha, estaba el General de la División de Combate de Medio Alcance. Un tipo imponente y vigoroso, que transmitía la confianza de quien sabe <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ocuparse de los problemas</span>. Después estaba la General de la División de Combate de Largo Alcance. Una uzujin llamada Sarutobi Komi, a la que le convendría hacer unas cuantas flexiones semanales extra. <br />
<br />
A su mano izquierda, empezando por el más próximo, estaba la General de la División de Emboscadas. Le faltaba el antebrazo derecho, pero aquella kunoichi era más peligrosa sin ambas manos que la mayoría de shinobis con los puños colgando de sus escuchimizados brazos. Luego estaba el General de la División Médica, un tipo regio y muy serio, pero al que le faltaba aplicarse en las sentadillas —tampoco le vendría mal unas series de dominadas pesadas para sacar espalda, ahora que lo pensaba—. Finalmente, estaba el General de la División de Refuerzos, Yuki Yuko; y la General de la División de Comunicación, Uzumaki Kaia. A estos dos directamente les hubiese puesto a correr alrededor del campamento ninja hasta que empezase la batalla. ¡Menudos estropajos!<br />
<br />
—<span style="color: peru;" class="mycode_color">Repasemos brevemente el plan general</span> —dijo, tras media hora de arduo debate sobre los movimientos a tratar. Solo mencionaría los principales—<span style="color: peru;" class="mycode_color">. Nuestros espías nos informan que el ejército de Kurama que se aproxima está siendo liderado por Yuki Hakai. Lo conocemos bien en Kusagakure, está en nuestro Libro Bingo por exiliado. Un patán que, a mi juicio, no sería escogido por Kurama como uno de sus Generales. A no ser que tenga el listón muy bajo.</span><br />
<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">Eso quiere decir que entra dentro de una razonable pero optimista sospecha de que no hay ningún General entre sus tropas. Además, según nuestros ninjas de reconocimiento, contamos con una notable ventaja numérica.</span> —Shiten se acarició la barba, que le llegaba hasta el pecho, mientras paseaba la mirada sobre el resto—<span style="color: peru;" class="mycode_color">. Ya son dos datos optimistas y favorables para nosotros. ¿No contaba Kurama con nuestra unión y tremendo despliegue? ¿O nos tiene alguna sorpresa preparada? Las matemáticas nunca fueron lo mío en la Academia, pero apostaría a que por estadística, se trata de lo segundo. ¿Quizá en forma de Gebijūs?</span><br />
<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">Sea como sea, nosotros también tenemos un as bajo la manga</span> —dijo, señalando un barco situado cerca de las Costas de las Olas Rompientes—<span style="color: peru;" class="mycode_color">. Si las cosas se ponen feas, gracias al sello de comunicación podemos informar de inmediato y las tropas uzujines que se dirigen a la Villa de las Aguas Termales cambiarían su rumbo original para desembarcar aquí</span> —dijo, señalando el puerto más cercano—<span style="color: peru;" class="mycode_color">, pillando por la retaguardia al enemigo.</span><br />
<br />
<br />
<div align="center"><img src="https://i.imgur.com/dtRQlRn.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: dtRQlRn.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">Inicialmente, nuestro despliegue de tropas será claro. Situaremos a la División de Corto Alcance en primera fila, con la División de Medio Alcance en la segunda y la de Largo Alcance en la tercera. La División de Emboscadas estará situada en los flancos, y la División de Refuerzos en la retaguardia. La División de Comunicación y la División Médica estará repartida entre todas las divisiones, dando asistencia y permitiendo a los distintos Generales de Divisiones y Capitanes de pelotones tener una comunicación fluida y eficaz entre ellos. También dispondremos de un centro de operaciones aquí y aquí, donde se podrán atender a los heridos más graves.</span><br />
<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">¿Alguna duda, sugerencia o queja? Hablad ahora, o callad para siempre. Porque no quiero oír ningún lamento ni reproche cuando todo esto acabe.</span><br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Instrucciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">¡Hola! ¡Datsue al habla!<br />
<br />
Para esta primera ronda, todavía no podéis postear con los PJs que os habéis apuntado. Se trata de una charla introductoria a la batalla, donde entrarán un par de invitados a rolear sus NPCs (Generales de alguno de los Regimientos de Batalla o de Apoyo). Ya sabéis quiénes sois: no hay orden de posteo, simplemente tenéis 96h para postear a partir de mi post. <br />
<br />
A los participantes, ¡seguid atentos! ¡Que pronto salís!</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era un día gris, oscuro, con nubarrones que cubrían todo el cielo y que amenazaban con llover. En verdad, era un día como otro cualquiera, y era el último día de miles de personas al mismo tiempo. <br />
<br />
En los Arrozales del Silencio existía un barullo tenso. Los encharcados campos de arroz estaban anegados por ninjas, por tiendas de campaña, por granjas vacías. Los civiles habían sido movilizados por las tropas de la Alianza, por precaución, a las tierras del Bosque.  <br />
<br />
En una de las numerosas tiendas, una de lona gris, situada estratégicamente en el centro, y más grande que las de su alrededor, albergaba en su interior a un variopinto grupo. Senju Shiten, más conocido como Shiten <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el Acaparador</span>, era uno de ellos. Senju Shiten había colgado las botas años atrás, dedicándose los últimos tiempos a una vida afable en Kusagakure repartiendo misiones a los muchachos por las mañanas. Su cabello —cada vez contaba con menos de este— y su barba canosa acentuaban su edad. Había dejado a Ōnindo en las manos de las nuevas generaciones, pero entonces la guerra se declaró, y Kintsugi en persona le había pedido que volviese a calzarse las botas ninjas y volviese al ruedo. No había podido negarse. A decir verdad, él también veía a los más jóvenes algo verdes. No conocían la guerra. No sabían lo que era jugarse el destino de una villa, de un país, en una batalla. <br />
<br />
Él sí. Por eso, Kintsugi le había escogido como Mariscal del ejército que hoy se congregaba allí. Lejos de conformarse con eso, él se había autodeclarado General de la División de Combate de Corto Alcance. No era él un ninja que se encontrase cómodo dando órdenes en la retaguardia, no señor. Necesitaba ver a los enemigos en primera fila, ver el miedo reflejado en sus ojos. Solo así podía tomar buenas decisiones. Solo así podía tener la moral necesaria para enviar a tropas al combate. <br />
<br />
En frente, y alrededor de una mesa redonda donde reposaba un mapa de los Arrozales del Silencio y sus inmediaciones, contaba con ninjas de las tres villas, en una clara representación de la nueva Alianza forjada. Empezando por su derecha, estaba el General de la División de Combate de Medio Alcance. Un tipo imponente y vigoroso, que transmitía la confianza de quien sabe <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ocuparse de los problemas</span>. Después estaba la General de la División de Combate de Largo Alcance. Una uzujin llamada Sarutobi Komi, a la que le convendría hacer unas cuantas flexiones semanales extra. <br />
<br />
A su mano izquierda, empezando por el más próximo, estaba la General de la División de Emboscadas. Le faltaba el antebrazo derecho, pero aquella kunoichi era más peligrosa sin ambas manos que la mayoría de shinobis con los puños colgando de sus escuchimizados brazos. Luego estaba el General de la División Médica, un tipo regio y muy serio, pero al que le faltaba aplicarse en las sentadillas —tampoco le vendría mal unas series de dominadas pesadas para sacar espalda, ahora que lo pensaba—. Finalmente, estaba el General de la División de Refuerzos, Yuki Yuko; y la General de la División de Comunicación, Uzumaki Kaia. A estos dos directamente les hubiese puesto a correr alrededor del campamento ninja hasta que empezase la batalla. ¡Menudos estropajos!<br />
<br />
—<span style="color: peru;" class="mycode_color">Repasemos brevemente el plan general</span> —dijo, tras media hora de arduo debate sobre los movimientos a tratar. Solo mencionaría los principales—<span style="color: peru;" class="mycode_color">. Nuestros espías nos informan que el ejército de Kurama que se aproxima está siendo liderado por Yuki Hakai. Lo conocemos bien en Kusagakure, está en nuestro Libro Bingo por exiliado. Un patán que, a mi juicio, no sería escogido por Kurama como uno de sus Generales. A no ser que tenga el listón muy bajo.</span><br />
<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">Eso quiere decir que entra dentro de una razonable pero optimista sospecha de que no hay ningún General entre sus tropas. Además, según nuestros ninjas de reconocimiento, contamos con una notable ventaja numérica.</span> —Shiten se acarició la barba, que le llegaba hasta el pecho, mientras paseaba la mirada sobre el resto—<span style="color: peru;" class="mycode_color">. Ya son dos datos optimistas y favorables para nosotros. ¿No contaba Kurama con nuestra unión y tremendo despliegue? ¿O nos tiene alguna sorpresa preparada? Las matemáticas nunca fueron lo mío en la Academia, pero apostaría a que por estadística, se trata de lo segundo. ¿Quizá en forma de Gebijūs?</span><br />
<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">Sea como sea, nosotros también tenemos un as bajo la manga</span> —dijo, señalando un barco situado cerca de las Costas de las Olas Rompientes—<span style="color: peru;" class="mycode_color">. Si las cosas se ponen feas, gracias al sello de comunicación podemos informar de inmediato y las tropas uzujines que se dirigen a la Villa de las Aguas Termales cambiarían su rumbo original para desembarcar aquí</span> —dijo, señalando el puerto más cercano—<span style="color: peru;" class="mycode_color">, pillando por la retaguardia al enemigo.</span><br />
<br />
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<div align="center"><img src="https://i.imgur.com/dtRQlRn.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: dtRQlRn.png]" class="mycode_img" /></div>
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<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">Inicialmente, nuestro despliegue de tropas será claro. Situaremos a la División de Corto Alcance en primera fila, con la División de Medio Alcance en la segunda y la de Largo Alcance en la tercera. La División de Emboscadas estará situada en los flancos, y la División de Refuerzos en la retaguardia. La División de Comunicación y la División Médica estará repartida entre todas las divisiones, dando asistencia y permitiendo a los distintos Generales de Divisiones y Capitanes de pelotones tener una comunicación fluida y eficaz entre ellos. También dispondremos de un centro de operaciones aquí y aquí, donde se podrán atender a los heridos más graves.</span><br />
<br />
»<span style="color: peru;" class="mycode_color">¿Alguna duda, sugerencia o queja? Hablad ahora, o callad para siempre. Porque no quiero oír ningún lamento ni reproche cuando todo esto acabe.</span><br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Instrucciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">¡Hola! ¡Datsue al habla!<br />
<br />
Para esta primera ronda, todavía no podéis postear con los PJs que os habéis apuntado. Se trata de una charla introductoria a la batalla, donde entrarán un par de invitados a rolear sus NPCs (Generales de alguno de los Regimientos de Batalla o de Apoyo). Ya sabéis quiénes sois: no hay orden de posteo, simplemente tenéis 96h para postear a partir de mi post. <br />
<br />
A los participantes, ¡seguid atentos! ¡Que pronto salís!</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Cruce de flautas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-cruce-de-flautas</link>
			<pubDate>Sat, 29 Feb 2020 15:33:43 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-cruce-de-flautas</guid>
			<description><![CDATA[Con la primavera ya en el aire, Eri había decidido salir de Uzushiogakure con el fin de dejar de pensar y darse un tiempo antes del Torneo de los Dojos. Se había apuntado para querer demostrar algo, pero, tras un tiempo pensando, todavía no había encontrado la respuesta a: ¿qué era ese algo? <br />
<br />
¿Qué es lo que quería demostrar?<br />
<br />
Se encaminó a la Villa de las Aguas Termales con el pensamiento de despejarse allí, pero el viaje iba a ser largo, y la noche acudió a ella llegando a los Arrozales del Silencio. <br />
<br />
La pelirroja nunca había estado allí, es más; ni si quiera se había detenido a pensar qué era aquel lugar más allá de campos repletos de plantas y arrozales. Pero al verse de vuelta a oscuras buscando pasar la noche en algún lugar cómodo, no pudo más que buscar un hostal cercano a aquel lugar. Para su suerte, no necesitó más de veinte minutos para encontrar un pequeño hostalillo de paso, con algunas habitaciones libres y ganas de llevarse unos ryos.<br />
<br />
Rentó una pequeña habitación y se despojó de todo aquello innecesario quedándose únicamente en túnica con el cabello ligeramente recogido. La noche era agradable así que, con algo de ánimo, salió al pequeño balcón y se apoyó en la baranda de madera.<br />
<br />
Deshizo el sello y sacó de la palma de su mano una pequeña flauta, y con la suave melodía del viento, comenzó a tocar unas notas de forma improvisada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Con la primavera ya en el aire, Eri había decidido salir de Uzushiogakure con el fin de dejar de pensar y darse un tiempo antes del Torneo de los Dojos. Se había apuntado para querer demostrar algo, pero, tras un tiempo pensando, todavía no había encontrado la respuesta a: ¿qué era ese algo? <br />
<br />
¿Qué es lo que quería demostrar?<br />
<br />
Se encaminó a la Villa de las Aguas Termales con el pensamiento de despejarse allí, pero el viaje iba a ser largo, y la noche acudió a ella llegando a los Arrozales del Silencio. <br />
<br />
La pelirroja nunca había estado allí, es más; ni si quiera se había detenido a pensar qué era aquel lugar más allá de campos repletos de plantas y arrozales. Pero al verse de vuelta a oscuras buscando pasar la noche en algún lugar cómodo, no pudo más que buscar un hostal cercano a aquel lugar. Para su suerte, no necesitó más de veinte minutos para encontrar un pequeño hostalillo de paso, con algunas habitaciones libres y ganas de llevarse unos ryos.<br />
<br />
Rentó una pequeña habitación y se despojó de todo aquello innecesario quedándose únicamente en túnica con el cabello ligeramente recogido. La noche era agradable así que, con algo de ánimo, salió al pequeño balcón y se apoyó en la baranda de madera.<br />
<br />
Deshizo el sello y sacó de la palma de su mano una pequeña flauta, y con la suave melodía del viento, comenzó a tocar unas notas de forma improvisada.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Por los viejos tiempos...]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-por-los-viejos-tiempos</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 14:47:16 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=730">Inuzuka Etsu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-por-los-viejos-tiempos</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Un par de refrescos más, por favor</span> —inquirió el Inuzuka, en lo que alzaba un palo metálico de casi veinte centímetros de largo a modo de estoque —<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">y cuatro de éstas cosas más, ya que está.</span><br />
<br />
Se encontraban haciendo una pausa del entrenamiento, disfrutando por un rato de la comida y la bebida de los arrozales. Estaban en la terraza de un puesto afianzado casi en mitad de los mismos, un puesto que a pesar de estar hecho de madera desprendía una calidez abrumadora. La estancia parecía estar hecha de robles, con un solo piso de altura y cuatro ventanas a cada lado. La puerta principal daba a la terraza, donde habían unas enormes fuentes, desde las que surgían unos grandes pilares de llamas. Alrededor de éstos pilares de fuego controlado, se arremolinaban mesas y sillas, ocupadas éstas en gran parte por los campesinos y aventureros.<br />
<br />
Si, sin duda era un lugar acogedor para reposar tras una buena pateada, o tras una larga jornada de trabajo en el arrozal. Por suerte para otros, podían disfrutar de una gran escasez de clientes dadas las horas. Apenas era mediodía, y la gente aún no había terminado su jornada, por lo que habían aún un montón de asientos libres.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Hermano, tienes que soltarte más ahora que casi hablas como yo, ¿eh?</span><br />
<br />
El can lo miró, y casi expresó todo con su mirada. El huskie alzaba una ceja, y mostraba una mueca que podría sacar una risa a cualquiera que no estuviese habituado a ello.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡Que si tío! A ti se te da mejor tratar con personas que a mí, sería más fácil todo si tu te encargas de hablar con la gente, y yo me encargo de la parte divertida.</span><br />
<br />
El perro ahora cambió su rostro de manera casi cómica, sentenciando a su hermano con desdén.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Aquí tiene, caballero, y... perro</span> —interrumpió el camarero.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡Muchas gracias!</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Un par de refrescos más, por favor</span> —inquirió el Inuzuka, en lo que alzaba un palo metálico de casi veinte centímetros de largo a modo de estoque —<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">y cuatro de éstas cosas más, ya que está.</span><br />
<br />
Se encontraban haciendo una pausa del entrenamiento, disfrutando por un rato de la comida y la bebida de los arrozales. Estaban en la terraza de un puesto afianzado casi en mitad de los mismos, un puesto que a pesar de estar hecho de madera desprendía una calidez abrumadora. La estancia parecía estar hecha de robles, con un solo piso de altura y cuatro ventanas a cada lado. La puerta principal daba a la terraza, donde habían unas enormes fuentes, desde las que surgían unos grandes pilares de llamas. Alrededor de éstos pilares de fuego controlado, se arremolinaban mesas y sillas, ocupadas éstas en gran parte por los campesinos y aventureros.<br />
<br />
Si, sin duda era un lugar acogedor para reposar tras una buena pateada, o tras una larga jornada de trabajo en el arrozal. Por suerte para otros, podían disfrutar de una gran escasez de clientes dadas las horas. Apenas era mediodía, y la gente aún no había terminado su jornada, por lo que habían aún un montón de asientos libres.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Hermano, tienes que soltarte más ahora que casi hablas como yo, ¿eh?</span><br />
<br />
El can lo miró, y casi expresó todo con su mirada. El huskie alzaba una ceja, y mostraba una mueca que podría sacar una risa a cualquiera que no estuviese habituado a ello.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡Que si tío! A ti se te da mejor tratar con personas que a mí, sería más fácil todo si tu te encargas de hablar con la gente, y yo me encargo de la parte divertida.</span><br />
<br />
El perro ahora cambió su rostro de manera casi cómica, sentenciando a su hermano con desdén.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Aquí tiene, caballero, y... perro</span> —interrumpió el camarero.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡Muchas gracias!</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[De agallas y telarañas va la cosa]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-de-agallas-y-telaranas-va-la-cosa</link>
			<pubDate>Thu, 03 Oct 2019 14:22:54 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=5">Sasagani Yota</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-de-agallas-y-telaranas-va-la-cosa</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— A ver que yo lo entienda, tronco. Emm, veamos... ¿tenemos que cruzar toda la cordillera e ir a Unraikyo para satisfacer tus deseos de meditación?</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Bueno, en resumidas cuentas es eso, sí</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— Jooooooooooooder colega</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquellas últimas palabras le salieron del alma. No podía entender mi necesidad de desconectar de todo y de todos. Era algo que necesitaba para no volverme loco por el estrés que llevaba consigo el trabajo que se había convertido en mi sueño. Ser un ninja. Uno de los grandes. Todavía no lo era, ni por asomo. De hecho, ahí estaba, siendo un proyecto de gennin eterno y estaba claro que debía hacer que las cosas cambiasen, pero de verdad que necesitaba aquellas cosas. <br />
<br />
Mi mano se desplazó hasta aquel coco rebanado que ejercía de copa improvisada y di un nuevo sorbo y me mojé de nuevo los labios con aquel mejunje delicioso al que por allí llamaban Coco Loco en aquel antro de cuatro chabos que en el cartel rezaba 'El Paraíso'. Desde aquella terraza y con mi sombrero de paja que me cubría el rostro con aquellas tirillas alrededor de toda mi cabeza me camuflaba por aquel lugar, evitando ser reconocido por los campesinos. De hacerlo igual tendría problemas.<br />
<br />
Kumopansa me discutía desde encima de la mesa también con uno de esos Coco Locos y una pajita entre sus quelíceros. sin lugar a dudas las miradas se centraban en nuestra mesa, pero poco nos importaba tanto al uno como al otro. Mientras no tuviéramos problemas, todo estaba bien. Tan solo disfrutábamos de un pequeño alto en el camino.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— A ver que yo lo entienda, tronco. Emm, veamos... ¿tenemos que cruzar toda la cordillera e ir a Unraikyo para satisfacer tus deseos de meditación?</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Bueno, en resumidas cuentas es eso, sí</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— Jooooooooooooder colega</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquellas últimas palabras le salieron del alma. No podía entender mi necesidad de desconectar de todo y de todos. Era algo que necesitaba para no volverme loco por el estrés que llevaba consigo el trabajo que se había convertido en mi sueño. Ser un ninja. Uno de los grandes. Todavía no lo era, ni por asomo. De hecho, ahí estaba, siendo un proyecto de gennin eterno y estaba claro que debía hacer que las cosas cambiasen, pero de verdad que necesitaba aquellas cosas. <br />
<br />
Mi mano se desplazó hasta aquel coco rebanado que ejercía de copa improvisada y di un nuevo sorbo y me mojé de nuevo los labios con aquel mejunje delicioso al que por allí llamaban Coco Loco en aquel antro de cuatro chabos que en el cartel rezaba 'El Paraíso'. Desde aquella terraza y con mi sombrero de paja que me cubría el rostro con aquellas tirillas alrededor de toda mi cabeza me camuflaba por aquel lugar, evitando ser reconocido por los campesinos. De hacerlo igual tendría problemas.<br />
<br />
Kumopansa me discutía desde encima de la mesa también con uno de esos Coco Locos y una pajita entre sus quelíceros. sin lugar a dudas las miradas se centraban en nuestra mesa, pero poco nos importaba tanto al uno como al otro. Mientras no tuviéramos problemas, todo estaba bien. Tan solo disfrutábamos de un pequeño alto en el camino.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) La guardia del alba]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-la-guardia-del-alba</link>
			<pubDate>Wed, 02 Oct 2019 03:50:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=851">Sagiso Ranko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-la-guardia-del-alba</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta trama con mi <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">espacio para nuevos</span>. Además, al tener ya activa una misión con Kazuma y Daigo, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">no cobraré la presente</span>.</div>
    </div>
</div>
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¿Madre?</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Oh, Ranko. Buen día.</span><br />
<br />
La mujer fumó de su típica pipa <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kiseru</span> casi sin voltear a ver a su hija. Ranko respiró profundamente, reuniendo el valor.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Entonces es un hecho? ¿Me abandonarás e irás con Sora?</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¡Madre! ¡No diga eso! Yo no la abandonaré, para nada. Sora-san es… ¡Creo que puedo mejorar como kunoichi si me abro a otros caminos! ¡Si entreno de manera diferente!</span> <br />
<br />
La chica alzó la voz levemente. Se hizo escuchar, pero sin insolencia alguna. Komachi, su madre, la miró a los ojos.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Siempre he dicho… he presumido lo fuerte que eres, Ranko. Y siempre he intentado que te superes. No quiero restarle importancia, es sólo que… es raro.</span><br />
<br />
Ambas guardaron silencio por un minuto entero. Komachi suspiró. Con la pipa entre los labios, extendió un pergamino con su único brazo.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Te diré algo. Una última misión bajo mi tutela. Prueba que puedes seguir adelante y no me opondré en lo más mínimo. Hasta le invitaré un trago a Sora. Por cierto, habrá alguien más contigo, y debes manejarlo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">sola</span>.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¡P-pero madre…!</span> —Ranko se encogió de hombros, aunque parecía más que intentaba esconder su cabeza entre ellos cual tortuga.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Si no puedes, no sé cómo piensas seguir órdenes de alguien que no te vio crecer.</span><br />
<br />
La mirada en los ojos de la jōnin era fría, triste y estricta. Lo decía en serio, y Ranko podía percibirlo. No sabía que su madre se pondría así al contarle de la sugerencia de Sora, la maestra de Yota, de unirse a su equipo. Algo le había dicho desde antes que Komachi sentía preferencia para con ella, pero no sabía que se sentía tan apegada. Ranko pensó, sin embargo, que era parte de las pruebas de su madre. Asintió y tomó el pergamino.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">No. L-lo haré. Demostraré lo fuerte que soy.</span><br />
<br />
Komachi la miró, satisfecha.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Eso espero, Ran-chan.</span><br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid palevioletred; font-size: 11px;"></div>
<br />
El invierno apenas comenzaba, y alguna que otra brisa fría hacía revolotear ya las hojas de Kusagakure. Ranko estaba de pie en el umbral que llevaba fuera de la Aldea, con su mochila a cuestas y su equipo ninja listo. Vestía una blusa gris de mangas cortas con detalles florales blancos, un obi negro y ancho, y sus típicos pantalones marrones de artes marciales. Respiraba profundamente, preparándose para lo que venía. Buscó en su obi, junto al pergamino de la misión, y sacó un papelito doblado. Lo leyó una vez más.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Trabajarás con el genin Essent Kazui. Espéralo en la entrada de Kusagakure, y sigan las indicaciones. El lugar está a un día de camino, por lo que partir lo más temprano posible sería lo ideal. Lleva los suministros que consideres. Actuaré como responsable legal de esta misión, pero te la encomiendo a ti.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">—Con cariño, mamá.</div></i></div>
<br />
La chica de la trenza suspiró, miró el mapa que acompañaba a la nota, dobló el papel y lo metió de nuevo dentro de su cinto. No sabía quién era ese chico, ni cómo lucía, lo que ponía más nerviosa a la kunoichi. ¿Cómo la encontraría? Confiaba en que su madre le hubiese dado indicaciones al chico Essent.<br />
<br />
Ranko se volteó hacia la Aldea y miró como si nada entre la gente que iba de un lado a otro. Algunos salían o entraban, previo pase con el puesto de vigilancia, claro; otros pasaban de largo. La mayoría acompañados. Se preguntó por un momento si hubiese sido oportuno pedirle a Kazuma, Daigo o Yota que los acompañaran. Era tan extraño estar a solas con un compañero desconocido.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”No tengo nada que temer. Es un ninja Kusajin. Somos hermanos, compatriotas. No tengo nada que temer.”</span> Ranko se repetiría esa frase varias veces.<br />
<br />
Sin que ella lo supiera, su madre le había enviado una nota a Kazui el día anterior:<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Estimado Essent Kazui-san:<br />
<br />
Se le informa que fue asignado para el cumplimiento de una misión de rango D, ubicada al oeste de los Arrozales del Silencio. Se le pide que se reúna en la Entrada Principal de Kusagakure no Sato mañana, primer Kazeyōbi de Viento Gris, con la genin Sagisō Ranko, quien será su compañera para esta misión. Se trata de una kunoichi alta, de piel morena, peinada con una larga trenza. El pergamino de la misión se encuentra en su posesión.<br />
<br />
Será un viaje de poco menos de un día a pie, de estancia indeterminada. Favor de traer los suministros que considere necesarios.<br />
<br />
Kusagakure confía en sus shinobi para el cumplimiento de su deber, sea pequeño o sea grande. ¡Ánimos!<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Sagisō Komachi<br />
Jōnin encargada de la misión</div></i></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta trama con mi <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">espacio para nuevos</span>. Además, al tener ya activa una misión con Kazuma y Daigo, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">no cobraré la presente</span>.</div>
    </div>
</div>
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¿Madre?</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Oh, Ranko. Buen día.</span><br />
<br />
La mujer fumó de su típica pipa <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kiseru</span> casi sin voltear a ver a su hija. Ranko respiró profundamente, reuniendo el valor.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">¿Entonces es un hecho? ¿Me abandonarás e irás con Sora?</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¡Madre! ¡No diga eso! Yo no la abandonaré, para nada. Sora-san es… ¡Creo que puedo mejorar como kunoichi si me abro a otros caminos! ¡Si entreno de manera diferente!</span> <br />
<br />
La chica alzó la voz levemente. Se hizo escuchar, pero sin insolencia alguna. Komachi, su madre, la miró a los ojos.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Siempre he dicho… he presumido lo fuerte que eres, Ranko. Y siempre he intentado que te superes. No quiero restarle importancia, es sólo que… es raro.</span><br />
<br />
Ambas guardaron silencio por un minuto entero. Komachi suspiró. Con la pipa entre los labios, extendió un pergamino con su único brazo.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Te diré algo. Una última misión bajo mi tutela. Prueba que puedes seguir adelante y no me opondré en lo más mínimo. Hasta le invitaré un trago a Sora. Por cierto, habrá alguien más contigo, y debes manejarlo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">sola</span>.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">¡P-pero madre…!</span> —Ranko se encogió de hombros, aunque parecía más que intentaba esconder su cabeza entre ellos cual tortuga.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Si no puedes, no sé cómo piensas seguir órdenes de alguien que no te vio crecer.</span><br />
<br />
La mirada en los ojos de la jōnin era fría, triste y estricta. Lo decía en serio, y Ranko podía percibirlo. No sabía que su madre se pondría así al contarle de la sugerencia de Sora, la maestra de Yota, de unirse a su equipo. Algo le había dicho desde antes que Komachi sentía preferencia para con ella, pero no sabía que se sentía tan apegada. Ranko pensó, sin embargo, que era parte de las pruebas de su madre. Asintió y tomó el pergamino.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">No. L-lo haré. Demostraré lo fuerte que soy.</span><br />
<br />
Komachi la miró, satisfecha.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Eso espero, Ran-chan.</span><br />
<br />
<div style="border-top: 2px solid palevioletred; font-size: 11px;"></div>
<br />
El invierno apenas comenzaba, y alguna que otra brisa fría hacía revolotear ya las hojas de Kusagakure. Ranko estaba de pie en el umbral que llevaba fuera de la Aldea, con su mochila a cuestas y su equipo ninja listo. Vestía una blusa gris de mangas cortas con detalles florales blancos, un obi negro y ancho, y sus típicos pantalones marrones de artes marciales. Respiraba profundamente, preparándose para lo que venía. Buscó en su obi, junto al pergamino de la misión, y sacó un papelito doblado. Lo leyó una vez más.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Trabajarás con el genin Essent Kazui. Espéralo en la entrada de Kusagakure, y sigan las indicaciones. El lugar está a un día de camino, por lo que partir lo más temprano posible sería lo ideal. Lleva los suministros que consideres. Actuaré como responsable legal de esta misión, pero te la encomiendo a ti.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">—Con cariño, mamá.</div></i></div>
<br />
La chica de la trenza suspiró, miró el mapa que acompañaba a la nota, dobló el papel y lo metió de nuevo dentro de su cinto. No sabía quién era ese chico, ni cómo lucía, lo que ponía más nerviosa a la kunoichi. ¿Cómo la encontraría? Confiaba en que su madre le hubiese dado indicaciones al chico Essent.<br />
<br />
Ranko se volteó hacia la Aldea y miró como si nada entre la gente que iba de un lado a otro. Algunos salían o entraban, previo pase con el puesto de vigilancia, claro; otros pasaban de largo. La mayoría acompañados. Se preguntó por un momento si hubiese sido oportuno pedirle a Kazuma, Daigo o Yota que los acompañaran. Era tan extraño estar a solas con un compañero desconocido.<br />
<br />
<span style="color: plum;" class="mycode_color">”No tengo nada que temer. Es un ninja Kusajin. Somos hermanos, compatriotas. No tengo nada que temer.”</span> Ranko se repetiría esa frase varias veces.<br />
<br />
Sin que ella lo supiera, su madre le había enviado una nota a Kazui el día anterior:<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Estimado Essent Kazui-san:<br />
<br />
Se le informa que fue asignado para el cumplimiento de una misión de rango D, ubicada al oeste de los Arrozales del Silencio. Se le pide que se reúna en la Entrada Principal de Kusagakure no Sato mañana, primer Kazeyōbi de Viento Gris, con la genin Sagisō Ranko, quien será su compañera para esta misión. Se trata de una kunoichi alta, de piel morena, peinada con una larga trenza. El pergamino de la misión se encuentra en su posesión.<br />
<br />
Será un viaje de poco menos de un día a pie, de estancia indeterminada. Favor de traer los suministros que considere necesarios.<br />
<br />
Kusagakure confía en sus shinobi para el cumplimiento de su deber, sea pequeño o sea grande. ¡Ánimos!<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Sagisō Komachi<br />
Jōnin encargada de la misión</div></i></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El juego de mesa de los generales]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-juego-de-mesa-de-los-generales</link>
			<pubDate>Mon, 23 Sep 2019 16:56:51 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-juego-de-mesa-de-los-generales</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta trama con hueco de nuevos usuarios.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Augurio</span>, <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Otoño</span> del año 219</div></i></div>
<br />
Era una apacible mañana de Otoño, y el Sol brillaba con fuerza sobre un cielo sin nubes, bañando con su claridad los Arrozales del Silencio. Aquella era una basta extensión de campos de labor en la que los plebeyos trabajaban para sus señores, quienes a su vez se debían al Daimyō del País de los Bosques. Era aquella una jerarquía férrea, en la que cuanto más abajo estaba uno, menos opciones vitales le quedaban. Incluso aunque en otras zonas más avanzadas del país la vida pudiera ser distinta, en un territorio eminentemente rural y dedicado a la agricultura como eran los Arrozales, los años parecían pasar el balde. Sin embargo, al ser la recolección de arroz un trabajo tan laborioso, de vez en cuando no faltaban jornaleros que querían pasarse de listos, evadiendo sus quehaceres...<br />
<br />
Y con una cuadrilla de esos se había topado Uchiha Akame mientras transitaba los arrozales. Una modesta cantina al lado del sendero había llamado su atención con un delicioso aroma a arroz cocido con especias y carne a la parrilla, de modo que el joven Uchiha había decidido hacer un alto en el camino, cerca como estaban del mediodía. <span style="color: darkkhaki; font-style: italic;">«Esta zona es basta, hace calor, y quién sabe cuándo encontraré la próxima cantina»</span>, se dijo el renegado. Así, se acercó al lugar. La parada no era sino un pequeño edificio, muy modesto, que se componía casi exclusivamente de una cocina abierta de par en par y las dependencias de la familia que lo regentaba. Para días soleados y calurosos como aquel contaba con una terraza ocupada por unas pocas sillas y menos mesas, cubierta por un toldo de tela algo raída.<br />
<br />
Akame iba vestido con un yukata color azul claro, remangado en la parte baja al estilo de los mercenarios y rufianes, unos pantalones bombachos ceñidos a la altura de la espinilla por unas sandalias descubiertas con espinilleras, y un kasa de paja sobre su cabeza. Llevaba, a la frente, una venda anudada en torno a la cabeza —de pelo negro, corto y algo revuelto— que sujetaba una llamativa pluma de color azul eléctrico, colocada tras su oreja izquierda. Al principio el muchacho recibió ciertas miradas de curiosidad y desaprobación por la quemadura que le asolaba medio rostro, pero al no mostrar signos de andar buscando problema ni ser un criminal pendenciero, pronto la cuadrilla de peones que tan noblemente se escaqueaba de su jornada le invitó a tomar una copa de sake con ellos. Akame la rechazó cortesmente, pidiendo a la mesera un té verde en su lugar, pero sí que se sentó con ellos atraído por una buena conversación y, sobre todo... El tablero de shōgi, con las piezas dispuestas, que había sobre la mesa.<br />
<br />
En el paso de media hora, el Uchiha ya había ganado tres partidas, y justo en este momento se encontraba al borde de rubricar su cuarta victoria. Con movimientos hábiles y una sonrisa en los labios cortados, desplazó su General de Oro restante para acorralar al Rey de su rival.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Jaque mate, Kobashi-san</span> —anunció, triunfal, para luego dar otro sorbo a su vaso de té.<br />
<br />
El derrotado dejó caer sus hombros, mientras el resto de los jornaleros aplaudían la maestría del Uchiha en ese juego, y consolaban a su compadre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta trama con hueco de nuevos usuarios.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Augurio</span>, <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Otoño</span> del año 219</div></i></div>
<br />
Era una apacible mañana de Otoño, y el Sol brillaba con fuerza sobre un cielo sin nubes, bañando con su claridad los Arrozales del Silencio. Aquella era una basta extensión de campos de labor en la que los plebeyos trabajaban para sus señores, quienes a su vez se debían al Daimyō del País de los Bosques. Era aquella una jerarquía férrea, en la que cuanto más abajo estaba uno, menos opciones vitales le quedaban. Incluso aunque en otras zonas más avanzadas del país la vida pudiera ser distinta, en un territorio eminentemente rural y dedicado a la agricultura como eran los Arrozales, los años parecían pasar el balde. Sin embargo, al ser la recolección de arroz un trabajo tan laborioso, de vez en cuando no faltaban jornaleros que querían pasarse de listos, evadiendo sus quehaceres...<br />
<br />
Y con una cuadrilla de esos se había topado Uchiha Akame mientras transitaba los arrozales. Una modesta cantina al lado del sendero había llamado su atención con un delicioso aroma a arroz cocido con especias y carne a la parrilla, de modo que el joven Uchiha había decidido hacer un alto en el camino, cerca como estaban del mediodía. <span style="color: darkkhaki; font-style: italic;">«Esta zona es basta, hace calor, y quién sabe cuándo encontraré la próxima cantina»</span>, se dijo el renegado. Así, se acercó al lugar. La parada no era sino un pequeño edificio, muy modesto, que se componía casi exclusivamente de una cocina abierta de par en par y las dependencias de la familia que lo regentaba. Para días soleados y calurosos como aquel contaba con una terraza ocupada por unas pocas sillas y menos mesas, cubierta por un toldo de tela algo raída.<br />
<br />
Akame iba vestido con un yukata color azul claro, remangado en la parte baja al estilo de los mercenarios y rufianes, unos pantalones bombachos ceñidos a la altura de la espinilla por unas sandalias descubiertas con espinilleras, y un kasa de paja sobre su cabeza. Llevaba, a la frente, una venda anudada en torno a la cabeza —de pelo negro, corto y algo revuelto— que sujetaba una llamativa pluma de color azul eléctrico, colocada tras su oreja izquierda. Al principio el muchacho recibió ciertas miradas de curiosidad y desaprobación por la quemadura que le asolaba medio rostro, pero al no mostrar signos de andar buscando problema ni ser un criminal pendenciero, pronto la cuadrilla de peones que tan noblemente se escaqueaba de su jornada le invitó a tomar una copa de sake con ellos. Akame la rechazó cortesmente, pidiendo a la mesera un té verde en su lugar, pero sí que se sentó con ellos atraído por una buena conversación y, sobre todo... El tablero de shōgi, con las piezas dispuestas, que había sobre la mesa.<br />
<br />
En el paso de media hora, el Uchiha ya había ganado tres partidas, y justo en este momento se encontraba al borde de rubricar su cuarta victoria. Con movimientos hábiles y una sonrisa en los labios cortados, desplazó su General de Oro restante para acorralar al Rey de su rival.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Jaque mate, Kobashi-san</span> —anunció, triunfal, para luego dar otro sorbo a su vaso de té.<br />
<br />
El derrotado dejó caer sus hombros, mientras el resto de los jornaleros aplaudían la maestría del Uchiha en ese juego, y consolaban a su compadre.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El Campeador]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-campeador</link>
			<pubDate>Mon, 07 May 2018 17:26:37 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=9">Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-campeador</guid>
			<description><![CDATA[Uno de los innumerables viajes que Riko había decidido hacer tenía como su destino final conocer la zona de los Arrozales del Sonido, una tierra que había sufrido incontables cambios de gobierno, guerras y que, a pesar de todo, se había conseguido mantener estable, manteniendo una buena economía basada en el comercio y el cultivo de, como su propio nombre indica, arroz.<br />
<br />
El joven peliblanco tenía curiosidad de ver cómo era la vida en aquella zona, quería familiarizarse con las costumbres de todos los rincones de Oonindo, y aquellas en concreto le atraían, quería conocer en primera mano cómo era la vida de la zona por lo que después de unos días de descanso en su casa, decidió partir en busca de nuevas aventuras y, por qué no, algo de entrenamiento.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">...</span></div></i></div>
<br />
Allí estaba Riko, sentado con su mochila en el suelo, junto a él, contemplando la maravillosa vista que le brindaban aquellos campos, inundados en señal del cultivo del cereal, en los que se podía respirar tranquilidad  y armonía, no había un ruido por encima de otro, y el peliblanco se quedó allí mirando el horizonte y camuflándose con aquella calma que reinaba.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Uso el hueco disponible para usar con los nuevos usuarios del foro. <img src="https://ninjaworld.es/images/emotes/dosuveses/4.gif" alt="Risa" title="Risa" class="smilie smilie_92" /></div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Uno de los innumerables viajes que Riko había decidido hacer tenía como su destino final conocer la zona de los Arrozales del Sonido, una tierra que había sufrido incontables cambios de gobierno, guerras y que, a pesar de todo, se había conseguido mantener estable, manteniendo una buena economía basada en el comercio y el cultivo de, como su propio nombre indica, arroz.<br />
<br />
El joven peliblanco tenía curiosidad de ver cómo era la vida en aquella zona, quería familiarizarse con las costumbres de todos los rincones de Oonindo, y aquellas en concreto le atraían, quería conocer en primera mano cómo era la vida de la zona por lo que después de unos días de descanso en su casa, decidió partir en busca de nuevas aventuras y, por qué no, algo de entrenamiento.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">...</span></div></i></div>
<br />
Allí estaba Riko, sentado con su mochila en el suelo, junto a él, contemplando la maravillosa vista que le brindaban aquellos campos, inundados en señal del cultivo del cereal, en los que se podía respirar tranquilidad  y armonía, no había un ruido por encima de otro, y el peliblanco se quedó allí mirando el horizonte y camuflándose con aquella calma que reinaba.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Uso el hueco disponible para usar con los nuevos usuarios del foro. <img src="https://ninjaworld.es/images/emotes/dosuveses/4.gif" alt="Risa" title="Risa" class="smilie smilie_92" /></div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Silenciosos sonidos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-silenciosos-sonidos</link>
			<pubDate>Sat, 20 Jan 2018 11:35:55 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=139">Uzumaki Eri</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-silenciosos-sonidos</guid>
			<description><![CDATA[De camino a descubrir parte del mundo y haciendo viajes con su hermano —el cual había decidido partir antes de tiempo hasta Tane Shigai, dejando a la kunoichi unos días más en la Villa de las Aguas Termales—, terminó por encontrarse a mitad de camino de Tane Shigai, donde se reuniría con su hermano para por fin partir de vuelta hasta Uzushiogakure. La temperatura, para su gusto, era demasiado alta y había demasiada humedad en el ambiente, fruto de, seguramente, haber cambiado de país. <br />
<br />
Aprovechaba cualquier excusa para pararse y descansar, hasta que se dio cuenta de que estaba falta de provisiones. Cansada y sin mucho más que dos trozos de pan para llevarse a la boca y una cantimplora medio vacía, decidió seguir su camino hasta encontrar algún pueblo donde comprar provisiones.<br />
<br />
Pero la verdad es que en vez de pueblos, solo encontraba arrozales.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">Esto debe ser los arrozales del silencio...</span> —murmuró la chica, sin atreverse a hablar más alto.<br />
<br />
Suspiró, al menos podría comprar algo de arroz cerca, imaginaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[De camino a descubrir parte del mundo y haciendo viajes con su hermano —el cual había decidido partir antes de tiempo hasta Tane Shigai, dejando a la kunoichi unos días más en la Villa de las Aguas Termales—, terminó por encontrarse a mitad de camino de Tane Shigai, donde se reuniría con su hermano para por fin partir de vuelta hasta Uzushiogakure. La temperatura, para su gusto, era demasiado alta y había demasiada humedad en el ambiente, fruto de, seguramente, haber cambiado de país. <br />
<br />
Aprovechaba cualquier excusa para pararse y descansar, hasta que se dio cuenta de que estaba falta de provisiones. Cansada y sin mucho más que dos trozos de pan para llevarse a la boca y una cantimplora medio vacía, decidió seguir su camino hasta encontrar algún pueblo donde comprar provisiones.<br />
<br />
Pero la verdad es que en vez de pueblos, solo encontraba arrozales.<br />
<br />
—<span style="color: Crimson;" class="mycode_color">Esto debe ser los arrozales del silencio...</span> —murmuró la chica, sin atreverse a hablar más alto.<br />
<br />
Suspiró, al menos podría comprar algo de arroz cerca, imaginaba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La otra cara de una conquista]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-otra-cara-de-una-conquista</link>
			<pubDate>Mon, 20 Nov 2017 20:56:35 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Kuranosuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-otra-cara-de-una-conquista</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">11:12<br />
Frente a una vasta extensión de arrozales</div></span><br />
<br />
Kuranosuke se había tomado un día libre con la única intención de visitar los llamados "Arrozales del Silencio". Su interés se alejaba de lo agricultural y se aproximaba más a lo bélico.<br />
<br />
Según los libros de historia que estudió durante sus años de academia, esta zona de su país había sido objeto de múltiples conquistas. En primer lugar había pertenecido al País del Sonido, luego al del Rayo, y finalmente a su patria. El sensei que impartía la asignatura comentó, en tono jocoso, que los aldeados de la zona estaban más que acostumbrados a las trifulcas territoriales.<br />
<br />
Entonces, ¿cómo es que la imagen que su único orbe captaba no se asemejaba en absoluto con la idea que tenía él de una zona de guerra? <br />
<br />
Sí, los enfrentamientos no habían ocurrido hace un par de días, y se dice que el tiempo cura todas las heridas, pero le resultaba difícil mantener encerrada a su incredulidad. Irónicamente, la población de los arrozales no solía pasar penurias, ni las pasó —si es que los archivos históricos estaban en lo cierto— durante las épocas de escaramuzas. <br />
<br />
¿Cuál era el secreto que había mantenido a la gente de estos lares libres de la miseria? ¿Se trató de pura misericordia por parte de todos los cuerpos invasores? ¿Consideraron que los Arrozales del Silencio eran demasiado valiosos —gracias a su gran producción— como para arrasarlos, a pesar de que mientras se mantuvieran fuera de su control, beneficiarían al enemigo?<br />
<br />
Kuranosuke necesitaba conocer la respuesta. Un líder debe de ser capaz de tomar decisiones lógicas y adecuadamente tácticas, algo que deseaba aprender con toda su alma, y conocer más sobre este paraje le ayudaría.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">11:12<br />
Frente a una vasta extensión de arrozales</div></span><br />
<br />
Kuranosuke se había tomado un día libre con la única intención de visitar los llamados "Arrozales del Silencio". Su interés se alejaba de lo agricultural y se aproximaba más a lo bélico.<br />
<br />
Según los libros de historia que estudió durante sus años de academia, esta zona de su país había sido objeto de múltiples conquistas. En primer lugar había pertenecido al País del Sonido, luego al del Rayo, y finalmente a su patria. El sensei que impartía la asignatura comentó, en tono jocoso, que los aldeados de la zona estaban más que acostumbrados a las trifulcas territoriales.<br />
<br />
Entonces, ¿cómo es que la imagen que su único orbe captaba no se asemejaba en absoluto con la idea que tenía él de una zona de guerra? <br />
<br />
Sí, los enfrentamientos no habían ocurrido hace un par de días, y se dice que el tiempo cura todas las heridas, pero le resultaba difícil mantener encerrada a su incredulidad. Irónicamente, la población de los arrozales no solía pasar penurias, ni las pasó —si es que los archivos históricos estaban en lo cierto— durante las épocas de escaramuzas. <br />
<br />
¿Cuál era el secreto que había mantenido a la gente de estos lares libres de la miseria? ¿Se trató de pura misericordia por parte de todos los cuerpos invasores? ¿Consideraron que los Arrozales del Silencio eran demasiado valiosos —gracias a su gran producción— como para arrasarlos, a pesar de que mientras se mantuvieran fuera de su control, beneficiarían al enemigo?<br />
<br />
Kuranosuke necesitaba conocer la respuesta. Un líder debe de ser capaz de tomar decisiones lógicas y adecuadamente tácticas, algo que deseaba aprender con toda su alma, y conocer más sobre este paraje le ayudaría.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Misión Rango D] ¡¿Una misión rango M?!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-mision-rango-d-una-mision-rango-m</link>
			<pubDate>Sun, 19 Feb 2017 20:55:22 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Yuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-mision-rango-d-una-mision-rango-m</guid>
			<description><![CDATA[La peliverde se detuvo un instante frente a la imponente entrada del edificio que alojaba las dependencias del Morikage, por muchas veces que pasase frente a aquella imponente mole no podía sentirse intimidada de alguna manera por aquella mole. La sola idea de saber que allí dentro se encontraba el hombre más importante de la aldea, aquel a quién admiraba hasta un punto que sobrepasaba lo irracional, hacia que el edificio le pareciese una suerte de representación de su señor. <br />
<br />
Lo cierto es que el edificio tenía la majestuosidad típica de la arquitectura antigua, mantenía el estilo general de la aldea. Construido en maderas nobles y bambú, puertas de papel de arroz  y una decoración sobria. La altura es lo que hacia, sobre todo lo demás, destacar aquella mole situada en el centro de la aldea, desde allí arriba se podía abarcar con la vista toda Kusagakure o al menos eso es lo que su abuelo le había contado a Izumi cuando era pequeña.<br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"Algún día quiero comprobarlo por mi misma"</span> se dijo la joven mientras se ajustaba el gorro verde, el cual se solía descolocar por culpa de las dos coletas que mantenían su largo y sedoso cabello verde bajo control <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Bueno, no creo que hoy tenga la suerte de recibir mi misión de manos de Kenzou-sama... así que no debería estar tan nerviosa"</span> la joven trataba de controlar su agitada respiración, podía sentir como el corazón le palpitaba con intensidad y eso le hacia quedarse sin aire <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Pero podría encontrármelo..."</span> la sola idea la puso aún más nerviosa, en toda su corta vida solo había visto al Morikage un puñado de veces y la mayoría de ellas desde la distancia... solo una vez había estado en presencia del anciano dirigente. La chica lo recordaba como si fuese ayer aunque habían pasado más de cuatro años, fue en año nuevo del 210. Izumi acompañaba a sus abuelos a realizar la típica ofrenda al templo, cuando se cruzaron con él que volvía del mismo. El kage intercambio un par de amables palabras con sus abuelos, Izumi estaba tan nerviosa que apenas pudo articular palabra cuando el anciano le pregunto su nombre. Tras aquello, se despidió de su abuelos y le revolvió a la pequeñaja los cabellos con suavidad. <span style="color: purple;" class="mycode_color">"¿Por qué me acuerdo ahora de esto?"</span> la joven no pudo evitar sonrojarse al recordar aquel instante, suspiro tratando de serenarse <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Vamos, vamos... Izumi... tienes que controlarte"</span> se golpeo con ambas manos en el rostro <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Céntrate por favor, vienes a por tu primera misión... cumplirla es el primer paso para cumplir tu sueño""</span> respiró hondo y liberó el aire lentamente <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Vale, ahora sí... "</span> se armó de valor y convicción para adelantar el pie y comenzar a sí a caminar hasta la entrada del edificio. Abrió la puerta de madera con cuidado y cruzó el umbral, dejando el claro cielo de de la mañana tras de ella. <br />
<br />
La chica paseo la mirada con cuidado por el recibidor, era una enorme estancia con un mostrador al fondo, paredes de bambú entrecruzado y un impecable suelo de madera. Algunas plantas y sumi-e de decoración por aquí y por allí, decoraban la estancia. <br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"Es impresionante..."</span> la joven no pudo evitar tragar saliva, por primera vez en su vida cruzaba aquella sala en dirección al mostrador donde una mujer bien entrada en la madurez se afanaba en ordenar montones de papales. Ni siquiera parecía haberse percatado de la presencia de la chica, que tímidamente se iba aproximando <span style="color: purple;" class="mycode_color">"No me puedo creer que este así..."</span> el habitual desparpajo de la kunoichi se había visto aplastado por la presencia que proyectaba un simple edificio.<br />
<br />
Aunque no tardó más de un par de minutos en cruzar la sala y pararse frente al mostrador, a ella le parecieron horas como si aquel mostrador estuviese a kilómetros de la puerta.<br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"Bien... vamos"</span> se preparaba para abrir la boca cuando la mujer levantó la mirada de sus papeles, congelando a la pequeñaja en un instante<br />
<br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">—Vaya... una novata—</span> la mujer dejó los papeles que tenía entre las manos sobre su mesa <br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">—No preguntes como lo sé, tu cara te delata, pequeña—</span> no dejó a Izumi tiempo para responder <br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">—Espera un momento, tiene que llegar otro chico— </span>ordenó para después volver a sus quehaceres<br />
<br />
<span style="color: lime;" class="mycode_color">—De... acuerdo—</span> contestó la kunoichi un tanto dubitativa, mientras se alejaba un poco del mostrador <br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"¿Eso significa que tendré que trabajar con alguien?"</span> la idea no la convencía en exceso, pero sabía muy bien que su opinión importaba menos que nada y eso no era mucho <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Bueno... sabía que esto podía pasar..."</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La peliverde se detuvo un instante frente a la imponente entrada del edificio que alojaba las dependencias del Morikage, por muchas veces que pasase frente a aquella imponente mole no podía sentirse intimidada de alguna manera por aquella mole. La sola idea de saber que allí dentro se encontraba el hombre más importante de la aldea, aquel a quién admiraba hasta un punto que sobrepasaba lo irracional, hacia que el edificio le pareciese una suerte de representación de su señor. <br />
<br />
Lo cierto es que el edificio tenía la majestuosidad típica de la arquitectura antigua, mantenía el estilo general de la aldea. Construido en maderas nobles y bambú, puertas de papel de arroz  y una decoración sobria. La altura es lo que hacia, sobre todo lo demás, destacar aquella mole situada en el centro de la aldea, desde allí arriba se podía abarcar con la vista toda Kusagakure o al menos eso es lo que su abuelo le había contado a Izumi cuando era pequeña.<br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"Algún día quiero comprobarlo por mi misma"</span> se dijo la joven mientras se ajustaba el gorro verde, el cual se solía descolocar por culpa de las dos coletas que mantenían su largo y sedoso cabello verde bajo control <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Bueno, no creo que hoy tenga la suerte de recibir mi misión de manos de Kenzou-sama... así que no debería estar tan nerviosa"</span> la joven trataba de controlar su agitada respiración, podía sentir como el corazón le palpitaba con intensidad y eso le hacia quedarse sin aire <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Pero podría encontrármelo..."</span> la sola idea la puso aún más nerviosa, en toda su corta vida solo había visto al Morikage un puñado de veces y la mayoría de ellas desde la distancia... solo una vez había estado en presencia del anciano dirigente. La chica lo recordaba como si fuese ayer aunque habían pasado más de cuatro años, fue en año nuevo del 210. Izumi acompañaba a sus abuelos a realizar la típica ofrenda al templo, cuando se cruzaron con él que volvía del mismo. El kage intercambio un par de amables palabras con sus abuelos, Izumi estaba tan nerviosa que apenas pudo articular palabra cuando el anciano le pregunto su nombre. Tras aquello, se despidió de su abuelos y le revolvió a la pequeñaja los cabellos con suavidad. <span style="color: purple;" class="mycode_color">"¿Por qué me acuerdo ahora de esto?"</span> la joven no pudo evitar sonrojarse al recordar aquel instante, suspiro tratando de serenarse <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Vamos, vamos... Izumi... tienes que controlarte"</span> se golpeo con ambas manos en el rostro <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Céntrate por favor, vienes a por tu primera misión... cumplirla es el primer paso para cumplir tu sueño""</span> respiró hondo y liberó el aire lentamente <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Vale, ahora sí... "</span> se armó de valor y convicción para adelantar el pie y comenzar a sí a caminar hasta la entrada del edificio. Abrió la puerta de madera con cuidado y cruzó el umbral, dejando el claro cielo de de la mañana tras de ella. <br />
<br />
La chica paseo la mirada con cuidado por el recibidor, era una enorme estancia con un mostrador al fondo, paredes de bambú entrecruzado y un impecable suelo de madera. Algunas plantas y sumi-e de decoración por aquí y por allí, decoraban la estancia. <br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"Es impresionante..."</span> la joven no pudo evitar tragar saliva, por primera vez en su vida cruzaba aquella sala en dirección al mostrador donde una mujer bien entrada en la madurez se afanaba en ordenar montones de papales. Ni siquiera parecía haberse percatado de la presencia de la chica, que tímidamente se iba aproximando <span style="color: purple;" class="mycode_color">"No me puedo creer que este así..."</span> el habitual desparpajo de la kunoichi se había visto aplastado por la presencia que proyectaba un simple edificio.<br />
<br />
Aunque no tardó más de un par de minutos en cruzar la sala y pararse frente al mostrador, a ella le parecieron horas como si aquel mostrador estuviese a kilómetros de la puerta.<br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"Bien... vamos"</span> se preparaba para abrir la boca cuando la mujer levantó la mirada de sus papeles, congelando a la pequeñaja en un instante<br />
<br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">—Vaya... una novata—</span> la mujer dejó los papeles que tenía entre las manos sobre su mesa <br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">—No preguntes como lo sé, tu cara te delata, pequeña—</span> no dejó a Izumi tiempo para responder <br />
<span style="color: orange;" class="mycode_color">—Espera un momento, tiene que llegar otro chico— </span>ordenó para después volver a sus quehaceres<br />
<br />
<span style="color: lime;" class="mycode_color">—De... acuerdo—</span> contestó la kunoichi un tanto dubitativa, mientras se alejaba un poco del mostrador <br />
<br />
<span style="color: purple;" class="mycode_color">"¿Eso significa que tendré que trabajar con alguien?"</span> la idea no la convencía en exceso, pero sabía muy bien que su opinión importaba menos que nada y eso no era mucho <span style="color: purple;" class="mycode_color">"Bueno... sabía que esto podía pasar..."</span>]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
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