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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Paraje del Bambú]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 18:02:58 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) A raíz de los ataques]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-a-raiz-de-los-ataques</link>
			<pubDate>Thu, 12 Dec 2019 21:34:04 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=851">Sagiso Ranko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-a-raiz-de-los-ataques</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">No cobraré esta misión, pues tengo activa <a href="https://ninjaworld.es/tema-d-verde-con-ganas-de-madurar" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">(D) Verde, con ganas de madurar</a> con Daigo &amp; Kazuma</div>
    </div>
</div>
<br />
Era un par de horas pasado el mediodía, y Ranko esperaba muy nerviosa. El umbral que separaba a Kusagakure del resto del mundo estaba frente a ella, y muchos metros allá se extendía el puente. Vestía una blusa manga larga rosa, pantalones de combate negros y obi rojo. Portaba también, cubriendo su torso, hasta medio muslo, un grueso abrigo verde con bordes blancos, para protegerse del frío de la época. Llevaba todo su equipo ninja listo, incluyendo una mochila cargada para viaje. Ignoró la cantidad de gente que iba y venía, pues su mente estaba en otro lado.<br />
<br />
Hacía unos meses, había platicado con su madre acerca de la posibilidad de cambiar su tutela a Sora, la maestra de Yota. Komachi se lo tomó muy en serio y, después de decirle que lo pensaría, no le dirigió la palabra en el resto del día.<br />
<br />
Claro que, al ser una genin de Kusagakure, Ranko tendría el derecho de aceptar la tutela de Sora, y, a pesar de ser una jōnin, Komachi de hecho no podría objetar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">legalmente</span>, pues ambas partes, maestra y alumna, estarían de acuerdo. O al menos eso entendía Ranko. Sin embargo, se sentiría horrible si abandonara a su madre sin más. Habían llegado a un acuerdo, y todo se resolvería ese día de Despedida.<br />
<br />
Komachi apareció doblando una esquina unos minutos después, con su típica pipa <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kiseru</span> en su mano izquierda. Vestía un hermoso kimono purpúreo, no muy bien arreglado, a como solía llevarlos.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Madre…</span><br />
<br />
Komachi le dedicó una leve reverencia, la cual fue correspondida profundamente por su hija.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Ran-chan, ¿Estás lista?</span> —Después de dudar un segundo, la de la trenza asintió —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Recuerda nuestro trato. Para ti, ésta es una misión… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">de prueba</span>. Si Sora-san (y Sasagani-kun, por supuesto) me reporta un buen desempeño de tu parte bajo su mando… No me opondré.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">E-entiendo.</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">No obstante y por sobre todo, ésta es una misión <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">real</span> en todo sentido. No la subestimes. Ahora, esperemos un momento.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Sí, madre.</span><br />
<br />
Komachi había enviado un mensaje a la jōnin Sora al respecto, citándola a ella y a su protegido, Sasagani Yota, frente a la puerta de la Aldea, a esa hora.<br />
<br />
Ranko tragó saliva, esperando no flaquear.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Mensaje" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Sora-san<br />
<br />
Es de mi entendimiento que ha ofrecido a la genin Sagisō Ranko continuar con su entrenamiento bajo su mando. Si bien no dudo de la capacidad de una ninja de alto nivel como Sora-san, me gustaría, como su actual maestra ver a Sagisō Ranko en acción, como discípula suya.<br />
<br />
Si el resultado es satisfactorio, estaré complacida de confiarle la formación de mi estudiante.<br />
<br />
Si lo presente es de su agrado, la espero, junto con su otro estudiante, el segundo Raiyōbi de Bienvenida en la Puerta de Kusagakure, a las 3 de la tarde.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">—Sagisō Komachi</div></i></div>
</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">No cobraré esta misión, pues tengo activa <a href="https://ninjaworld.es/tema-d-verde-con-ganas-de-madurar" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">(D) Verde, con ganas de madurar</a> con Daigo &amp; Kazuma</div>
    </div>
</div>
<br />
Era un par de horas pasado el mediodía, y Ranko esperaba muy nerviosa. El umbral que separaba a Kusagakure del resto del mundo estaba frente a ella, y muchos metros allá se extendía el puente. Vestía una blusa manga larga rosa, pantalones de combate negros y obi rojo. Portaba también, cubriendo su torso, hasta medio muslo, un grueso abrigo verde con bordes blancos, para protegerse del frío de la época. Llevaba todo su equipo ninja listo, incluyendo una mochila cargada para viaje. Ignoró la cantidad de gente que iba y venía, pues su mente estaba en otro lado.<br />
<br />
Hacía unos meses, había platicado con su madre acerca de la posibilidad de cambiar su tutela a Sora, la maestra de Yota. Komachi se lo tomó muy en serio y, después de decirle que lo pensaría, no le dirigió la palabra en el resto del día.<br />
<br />
Claro que, al ser una genin de Kusagakure, Ranko tendría el derecho de aceptar la tutela de Sora, y, a pesar de ser una jōnin, Komachi de hecho no podría objetar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">legalmente</span>, pues ambas partes, maestra y alumna, estarían de acuerdo. O al menos eso entendía Ranko. Sin embargo, se sentiría horrible si abandonara a su madre sin más. Habían llegado a un acuerdo, y todo se resolvería ese día de Despedida.<br />
<br />
Komachi apareció doblando una esquina unos minutos después, con su típica pipa <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kiseru</span> en su mano izquierda. Vestía un hermoso kimono purpúreo, no muy bien arreglado, a como solía llevarlos.<br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Madre…</span><br />
<br />
Komachi le dedicó una leve reverencia, la cual fue correspondida profundamente por su hija.<br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">Ran-chan, ¿Estás lista?</span> —Después de dudar un segundo, la de la trenza asintió —<span style="color: crimson;" class="mycode_color">. Recuerda nuestro trato. Para ti, ésta es una misión… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">de prueba</span>. Si Sora-san (y Sasagani-kun, por supuesto) me reporta un buen desempeño de tu parte bajo su mando… No me opondré.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">E-entiendo.</span><br />
<br />
—<span style="color: crimson;" class="mycode_color">No obstante y por sobre todo, ésta es una misión <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">real</span> en todo sentido. No la subestimes. Ahora, esperemos un momento.</span><br />
<br />
—<span style="color: palevioletred;" class="mycode_color">Sí, madre.</span><br />
<br />
Komachi había enviado un mensaje a la jōnin Sora al respecto, citándola a ella y a su protegido, Sasagani Yota, frente a la puerta de la Aldea, a esa hora.<br />
<br />
Ranko tragó saliva, esperando no flaquear.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Mensaje" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Sora-san<br />
<br />
Es de mi entendimiento que ha ofrecido a la genin Sagisō Ranko continuar con su entrenamiento bajo su mando. Si bien no dudo de la capacidad de una ninja de alto nivel como Sora-san, me gustaría, como su actual maestra ver a Sagisō Ranko en acción, como discípula suya.<br />
<br />
Si el resultado es satisfactorio, estaré complacida de confiarle la formación de mi estudiante.<br />
<br />
Si lo presente es de su agrado, la espero, junto con su otro estudiante, el segundo Raiyōbi de Bienvenida en la Puerta de Kusagakure, a las 3 de la tarde.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">—Sagisō Komachi</div></i></div>
</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El sendero de los perdidos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-sendero-de-los-perdidos</link>
			<pubDate>Thu, 11 Apr 2019 03:54:54 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-sendero-de-los-perdidos</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¡Perdido estoy yo con tantos bambúes iguales!"</span></span> Refunfuñaba para sus adentros mientras por fuera inflaba los cachetes. <br />
<br />
Continuando con su travesía a través del País del Bosque, sus pasos le llevaron hasta el paraje del bambú, aunque luego de releer el mapa que tenía en manos, se dio cuenta de que quizás leyó mal las indicaciones. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Al menos acá no hace tanto calor."</span></span> Estaba mucho más fresco que en los bosques húmedos, pero aún así seguía negándose a utilizar prendas oscuras. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Qué maldita rabia."</span></span> Llevaba dos cargas al hombro. Una, era su mochila con sus ropas habituales de shinobi, sus utensilios y su bandana guardados. La otra, una guitarra en funda. ¿Por qué mierdas se la había traído? En realidad, tenía planes de darse un pequeño paseo por Tanzaku Gai cuando llegase el otoño, tal y cómo le indicó Ayame. Le rondaba la cabeza, el tener una composición llegada la fecha. Mientras, quizás podía dar a conocer un poco de su cantar en los caminos.<br />
<br />
Cómo ya se ha descrito en otra historia, vestía con un kasa cubriéndole la cabeza y una yukata con la parte baja doblada al estilo de los predecesores de la yakuza de antaño. Aquello generaba miradas furtivas, pero a él eso era lo que le gustaba. Buscaba entonces, uno de los tantos pueblitos que se decía se escondían en aquel bosque.<br />
<br />
Tardaría un rato en encontrar nuevamente el sendero marcado, con un letrero que rezaba: "➳ Murasame a dos kilómetros ➳". Decidió, entonces, seguir el sendero. <br />
<br />
No tardaría demasiado en frenar su marcha, sorprendido ante el silencio que existía en aquel sitio. Se debía más que nada, a que la fauna que podía encontrarse en aquel sitio era muy distinta y por ende era difícil escuchar cánticos de aves que en otros sitios eran más frecuente. Una estampa muy buena para una foto, pero lastimosamente no portaba una cámara. Existían también, figuras religiosas talladas en piedras que representaban a monjes rezando, distribuidas a lo largo de la senda en secciones intermitentes. Bendecían pues, a aquellos que se dirigían a Murasame.<br />
<br />
En algún momento, se sentó para beber agua de su cantimplora, dejando su mochila a un lado mientras buscaba algo de inspiración para una melodía. Algo, algo que no necesitase ser explicado para entenderse.<br />
<br />
Desenfundó el instrumento y rasgó una por una las cuerdas cerciorándose de que estuvieran afinadas, antes de que soplar del viento le sirviese de compás para empezar a tocar suavemente mientras cantaba sin prestar realmente atención a nadie qué pasase por el lugar.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">There's a lady who's sure<br />
All that glitters is gold<br />
And she's buying a stairway to heaven<br />
When she gets there she knows<br />
If the stores are all closed<br />
With a word she can get what she came for<br />
Oh oh oh oh and she's buying a stairway to heaven<br />
There's a sign on the wall<br />
But she wants to be sure<br />
'Cause you know sometimes words have two meanings<br />
In a tree by the brook<br />
There's a songbird who sings<br />
Sometimes all of our thoughts are misgiving...</span></div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¡Perdido estoy yo con tantos bambúes iguales!"</span></span> Refunfuñaba para sus adentros mientras por fuera inflaba los cachetes. <br />
<br />
Continuando con su travesía a través del País del Bosque, sus pasos le llevaron hasta el paraje del bambú, aunque luego de releer el mapa que tenía en manos, se dio cuenta de que quizás leyó mal las indicaciones. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Al menos acá no hace tanto calor."</span></span> Estaba mucho más fresco que en los bosques húmedos, pero aún así seguía negándose a utilizar prendas oscuras. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Qué maldita rabia."</span></span> Llevaba dos cargas al hombro. Una, era su mochila con sus ropas habituales de shinobi, sus utensilios y su bandana guardados. La otra, una guitarra en funda. ¿Por qué mierdas se la había traído? En realidad, tenía planes de darse un pequeño paseo por Tanzaku Gai cuando llegase el otoño, tal y cómo le indicó Ayame. Le rondaba la cabeza, el tener una composición llegada la fecha. Mientras, quizás podía dar a conocer un poco de su cantar en los caminos.<br />
<br />
Cómo ya se ha descrito en otra historia, vestía con un kasa cubriéndole la cabeza y una yukata con la parte baja doblada al estilo de los predecesores de la yakuza de antaño. Aquello generaba miradas furtivas, pero a él eso era lo que le gustaba. Buscaba entonces, uno de los tantos pueblitos que se decía se escondían en aquel bosque.<br />
<br />
Tardaría un rato en encontrar nuevamente el sendero marcado, con un letrero que rezaba: "➳ Murasame a dos kilómetros ➳". Decidió, entonces, seguir el sendero. <br />
<br />
No tardaría demasiado en frenar su marcha, sorprendido ante el silencio que existía en aquel sitio. Se debía más que nada, a que la fauna que podía encontrarse en aquel sitio era muy distinta y por ende era difícil escuchar cánticos de aves que en otros sitios eran más frecuente. Una estampa muy buena para una foto, pero lastimosamente no portaba una cámara. Existían también, figuras religiosas talladas en piedras que representaban a monjes rezando, distribuidas a lo largo de la senda en secciones intermitentes. Bendecían pues, a aquellos que se dirigían a Murasame.<br />
<br />
En algún momento, se sentó para beber agua de su cantimplora, dejando su mochila a un lado mientras buscaba algo de inspiración para una melodía. Algo, algo que no necesitase ser explicado para entenderse.<br />
<br />
Desenfundó el instrumento y rasgó una por una las cuerdas cerciorándose de que estuvieran afinadas, antes de que soplar del viento le sirviese de compás para empezar a tocar suavemente mientras cantaba sin prestar realmente atención a nadie qué pasase por el lugar.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">There's a lady who's sure<br />
All that glitters is gold<br />
And she's buying a stairway to heaven<br />
When she gets there she knows<br />
If the stores are all closed<br />
With a word she can get what she came for<br />
Oh oh oh oh and she's buying a stairway to heaven<br />
There's a sign on the wall<br />
But she wants to be sure<br />
'Cause you know sometimes words have two meanings<br />
In a tree by the brook<br />
There's a songbird who sings<br />
Sometimes all of our thoughts are misgiving...</span></div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La extremidad de un hombre condenado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-extremidad-de-un-hombre-condenado</link>
			<pubDate>Tue, 13 Nov 2018 20:46:02 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=16">Hanamura Kazuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-extremidad-de-un-hombre-condenado</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: slategray;" class="mycode_color">Mes de Aliento Nevado del año 218</span></span></span></div>
<br />
<br />
El invierno había dado inicio, provocando que un incesante y frio viento soplara desde el norte. Mori no Kuni era un país relativamente cálido, y aunque el prodigio de la nieve no se daba en su territorio, el descenso de la temperatura repercutía en su flora y fauna: muchas bestias, especialmente aves, eran llevadas por sus instintos a recorrer los caminos que llevaban al sur; y eran asentadas por la oportunidad en las entrañas de los bosques que aún permanecían cálidos y abundantes en alimento. <br />
<br />
Esta época era motivo de festividades en muchos de los pueblos del Paraje de Bambu, siendo que organizaban grandes partidas de caza y emocionantes competencias de monteado. Vasta era la cantidad de turistas que visitaba aquellos recónditos poblados en busca del visceral estimulo de las peligrosas caserías diurnas y de los bulliciosos bacanales nocturnos. <br />
<br />
Uno de esos pueblos, el más famoso por su linaje de grandes cazadores, era Kemonomura. Su nombre significaba “pueblo de las bestias”, nombre que no se debía únicamente a la variedad y fiereza de la vida silvestre que habitaba en sus alrededores. Era un lugar en constante actividad, donde la gente mostraba una siniestra combinación de fanatismo por la caza y de hospitalidad provinciana. Los ingresos del turismo le habían alimentado hasta alcanzar un tamaño considerable, con variedad de edificaciones de sólida y moderna construcción; donde los interminables amuletos y adornos fabricados con los trofeos de cientos de años de caza, le conferían un aire primitivo y rustico.<br />
<br />
Aquella villa, aquel reducto de salvajismo y hedonismo perdido entre el bambú, era la clase de lugar a donde la gente peregrinaba para encontrarse cara a cara con el ser primitivo y cavernario que habita en cada ser humano, para entrar en comunión con su lado salvaje, para escuchar la voz del bosque y purgar sus aprensiones. Aquello le hacia la clase de lugar, que para bien o para mal, tenía algo que despertaba los intereses de cualquiera. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Saludos, amigos. <br />
<br />
Con esto doy por iniciada la trama. Solo queda decirles que no habrá orden de posteo y que se respetara la regla de las 72 horas cuando la tardanza no sea justificada. Además, si por algún motivo alguien abandona la trama sin dar aviso o justificación, me reservo la libertad de accionar alrededor de su personaje (o manipularlo) como mejor me parezca para no alterar la continuidad. <br />
<br />
Cualquier duda, propuesta u otras cosas, comunicarmelas por mp.<br />
<br />
Eso es todo. Vamos a darle rush.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: slategray;" class="mycode_color">Mes de Aliento Nevado del año 218</span></span></span></div>
<br />
<br />
El invierno había dado inicio, provocando que un incesante y frio viento soplara desde el norte. Mori no Kuni era un país relativamente cálido, y aunque el prodigio de la nieve no se daba en su territorio, el descenso de la temperatura repercutía en su flora y fauna: muchas bestias, especialmente aves, eran llevadas por sus instintos a recorrer los caminos que llevaban al sur; y eran asentadas por la oportunidad en las entrañas de los bosques que aún permanecían cálidos y abundantes en alimento. <br />
<br />
Esta época era motivo de festividades en muchos de los pueblos del Paraje de Bambu, siendo que organizaban grandes partidas de caza y emocionantes competencias de monteado. Vasta era la cantidad de turistas que visitaba aquellos recónditos poblados en busca del visceral estimulo de las peligrosas caserías diurnas y de los bulliciosos bacanales nocturnos. <br />
<br />
Uno de esos pueblos, el más famoso por su linaje de grandes cazadores, era Kemonomura. Su nombre significaba “pueblo de las bestias”, nombre que no se debía únicamente a la variedad y fiereza de la vida silvestre que habitaba en sus alrededores. Era un lugar en constante actividad, donde la gente mostraba una siniestra combinación de fanatismo por la caza y de hospitalidad provinciana. Los ingresos del turismo le habían alimentado hasta alcanzar un tamaño considerable, con variedad de edificaciones de sólida y moderna construcción; donde los interminables amuletos y adornos fabricados con los trofeos de cientos de años de caza, le conferían un aire primitivo y rustico.<br />
<br />
Aquella villa, aquel reducto de salvajismo y hedonismo perdido entre el bambú, era la clase de lugar a donde la gente peregrinaba para encontrarse cara a cara con el ser primitivo y cavernario que habita en cada ser humano, para entrar en comunión con su lado salvaje, para escuchar la voz del bosque y purgar sus aprensiones. Aquello le hacia la clase de lugar, que para bien o para mal, tenía algo que despertaba los intereses de cualquiera. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Saludos, amigos. <br />
<br />
Con esto doy por iniciada la trama. Solo queda decirles que no habrá orden de posteo y que se respetara la regla de las 72 horas cuando la tardanza no sea justificada. Además, si por algún motivo alguien abandona la trama sin dar aviso o justificación, me reservo la libertad de accionar alrededor de su personaje (o manipularlo) como mejor me parezca para no alterar la continuidad. <br />
<br />
Cualquier duda, propuesta u otras cosas, comunicarmelas por mp.<br />
<br />
Eso es todo. Vamos a darle rush.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El misterioso mensaje]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-misterioso-mensaje</link>
			<pubDate>Mon, 07 May 2018 21:55:33 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-misterioso-mensaje</guid>
			<description><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: orangered;" class="mycode_color">Flama</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
Uchiha Akame había visto aquel panfleto por primera vez claveteado burdamente en el marco de madera de la entrada del albergue donde se alojaba esos días, en Tane-Shigai, justo un momento antes de que el iracundo propietario del lugar lo arrancase de cuajo entre maldiciones y bufidos. Al principio pensó que se trataría de una broma orquestada por algunos adolescentes con demasiado tiempo libre, o tal vez una burla de algún hostelero competidor. Pero luego volvió a ver el mismo panfleto pegado con cola en el cuerpo de una de las farolas de las plataformas, y luego otra vez pegado en la pared abombada de una de las grandes esferas doradas de la ciudad. <br />
<br />
Aquellos papeles parecían estar distribuídos por toda la capital de Mori no Kuni, todos de idéntico aspecto, tipografía y mensaje. Todos copias del mismo original. Y todos en lugares donde pudieran verse simplemente al pasear. Claro, el hecho de que aquel anuncio hubiera sido impreso en hojas de papel color rosa chillón ayudaba, y las letras de tono azul eléctrico eran difíciles de pasar por alto. <br />
<br />
Así que allí estaba él, en mitad del Paraje del Bambú, caminando con la cabeza gacha y mirando sólo al frente de tanto en tanto —para no chocar con alguno de los verdes y altos troncos que poblaban el bosque—. En su mano izquierda, uno de aquellos panfletos. En la derecha, una brújula de bronce bruñido, bastante gastada, que había comprado en una tienda de ultramarinos de Tane-Shigai. Sus pasos eran firmes pero meditados, medidos; hasta que por fin se detuvo.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Pues... Debería ser aquí</span> —musitó el Uchiha, dando un vistazo a su alrededor. <br />
<br />
No vio más que vegetación, bambúes y tierra. Bajó la vista y echó otro vistazo al panfleto.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div style="border-top: 2px solid deeppink; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 20px;"><span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">SEXO GRATIS<br />
<br />
8 km Sur, 3 km Oeste</span></span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid deeppink; font-size: 11px;"></div></i></div>
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«Juraría que estoy a ocho kilómetros al Sur de Tane-Shigai, y desde ahí he ido tres kilómetros al Oeste... Más o menos»</span>, se dijo el jōnin. <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Pero aquí no parece haber nada ni nadie... Supongo que, en efecto, se trataba tan sólo de una broma...»</span> <br />
<br />
El Uchiha no pudo evitar, en ese justo momento, sentirse algo estúpido. ¿Quién en su sano juicio andaría más de trece kilómetros por Mori no Kuni, tan sólo porque un panfleto enigmático y sugerente se lo pidiera? <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Joder, y hace un calor de mil demonios...»</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: orangered;" class="mycode_color">Flama</span>, <span style="color: gold;" class="mycode_color">Verano</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
Uchiha Akame había visto aquel panfleto por primera vez claveteado burdamente en el marco de madera de la entrada del albergue donde se alojaba esos días, en Tane-Shigai, justo un momento antes de que el iracundo propietario del lugar lo arrancase de cuajo entre maldiciones y bufidos. Al principio pensó que se trataría de una broma orquestada por algunos adolescentes con demasiado tiempo libre, o tal vez una burla de algún hostelero competidor. Pero luego volvió a ver el mismo panfleto pegado con cola en el cuerpo de una de las farolas de las plataformas, y luego otra vez pegado en la pared abombada de una de las grandes esferas doradas de la ciudad. <br />
<br />
Aquellos papeles parecían estar distribuídos por toda la capital de Mori no Kuni, todos de idéntico aspecto, tipografía y mensaje. Todos copias del mismo original. Y todos en lugares donde pudieran verse simplemente al pasear. Claro, el hecho de que aquel anuncio hubiera sido impreso en hojas de papel color rosa chillón ayudaba, y las letras de tono azul eléctrico eran difíciles de pasar por alto. <br />
<br />
Así que allí estaba él, en mitad del Paraje del Bambú, caminando con la cabeza gacha y mirando sólo al frente de tanto en tanto —para no chocar con alguno de los verdes y altos troncos que poblaban el bosque—. En su mano izquierda, uno de aquellos panfletos. En la derecha, una brújula de bronce bruñido, bastante gastada, que había comprado en una tienda de ultramarinos de Tane-Shigai. Sus pasos eran firmes pero meditados, medidos; hasta que por fin se detuvo.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Pues... Debería ser aquí</span> —musitó el Uchiha, dando un vistazo a su alrededor. <br />
<br />
No vio más que vegetación, bambúes y tierra. Bajó la vista y echó otro vistazo al panfleto.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div style="border-top: 2px solid deeppink; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 20px;"><span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">SEXO GRATIS<br />
<br />
8 km Sur, 3 km Oeste</span></span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid deeppink; font-size: 11px;"></div></i></div>
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«Juraría que estoy a ocho kilómetros al Sur de Tane-Shigai, y desde ahí he ido tres kilómetros al Oeste... Más o menos»</span>, se dijo el jōnin. <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Pero aquí no parece haber nada ni nadie... Supongo que, en efecto, se trataba tan sólo de una broma...»</span> <br />
<br />
El Uchiha no pudo evitar, en ese justo momento, sentirse algo estúpido. ¿Quién en su sano juicio andaría más de trece kilómetros por Mori no Kuni, tan sólo porque un panfleto enigmático y sugerente se lo pidiera? <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Joder, y hace un calor de mil demonios...»</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) ¡Vaya panda!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-vaya-panda</link>
			<pubDate>Fri, 19 Jan 2018 14:01:57 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-vaya-panda</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Demonios, Daigo. ¿Si ya sabías que no podías hacerlo para qué te metes?</span></span><br />
<br />
El peliverde caminaba cabizbajo por las calles de la aldea, con la capucha de su sudadera puesta para tapar su cabeza y su hitai-ate brillando orgulloso atado a su brazo derecho.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No podrías haberlo hecho ni por cuatro mil ryō...</span></span><br />
<br />
Habían pasado ya varios días desde que Daigo había vuelto de su corto viaje al País del Fuego, lugar en el que le ofrecieron una misión de búsqueda de información que tuvo que rechazar por miedo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">...No eres tan valiente.</span></span><br />
<br />
Dio un par de pasos más antes de dejarse caer sobre un frío banco de madera.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—¿Si no tuviste la fuerza para hacerlo ni por tu familia, qué podrás hacer tú por la aldea?</span> —se dijo mientras se arrancaba el hitai-ate del brazo. <br />
<br />
Sostuvo la bandana entre sus manos mientras observaba con detenimiento el símbolo de Kusagakure que se encontraba incrustado en ella. <br />
<br />
El metal de la banda reflejaba el sol y brillaba, brillaba tanto que lo deslumbraba y lo obligaba a entrecerrar los ojos. La luz le hizo recordar todo lo que había pasado para convertirse en shinobi de Kusagakure y lo que significaba su puesto.<br />
<br />
De un bote, el joven genin se levantó y ató con decisión el hitai-ate a su frente recogiendo sus cabellos con la bandana y apartándolos para poder mostrar el símbolo de Kusagakure.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Es hora de hacer las cosas bien.</span></span><br />
<br />
Se dirigió rápidamente al edificio del Morikage para pedir su primera misión como ninja de Kusagakure, pues ¿de qué servía tanto entrenamiento si nunca ejercía su oficio?<br />
<br />
Antes de darse cuenta, Daigo ya se encontraba frente a la puerta del edificio.<br />
<br />
Cerró los ojos e inhaló y exhaló para prepararse mentalmente antes de finalmente acceder al edificio y dirigirse al mostrador de la derecha.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Buenos días, soy Tsukiyama Daigo</span> —Se presentó con una ligera reverencia—. <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Querría solicitar una misión</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Demonios, Daigo. ¿Si ya sabías que no podías hacerlo para qué te metes?</span></span><br />
<br />
El peliverde caminaba cabizbajo por las calles de la aldea, con la capucha de su sudadera puesta para tapar su cabeza y su hitai-ate brillando orgulloso atado a su brazo derecho.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No podrías haberlo hecho ni por cuatro mil ryō...</span></span><br />
<br />
Habían pasado ya varios días desde que Daigo había vuelto de su corto viaje al País del Fuego, lugar en el que le ofrecieron una misión de búsqueda de información que tuvo que rechazar por miedo.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">...No eres tan valiente.</span></span><br />
<br />
Dio un par de pasos más antes de dejarse caer sobre un frío banco de madera.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—¿Si no tuviste la fuerza para hacerlo ni por tu familia, qué podrás hacer tú por la aldea?</span> —se dijo mientras se arrancaba el hitai-ate del brazo. <br />
<br />
Sostuvo la bandana entre sus manos mientras observaba con detenimiento el símbolo de Kusagakure que se encontraba incrustado en ella. <br />
<br />
El metal de la banda reflejaba el sol y brillaba, brillaba tanto que lo deslumbraba y lo obligaba a entrecerrar los ojos. La luz le hizo recordar todo lo que había pasado para convertirse en shinobi de Kusagakure y lo que significaba su puesto.<br />
<br />
De un bote, el joven genin se levantó y ató con decisión el hitai-ate a su frente recogiendo sus cabellos con la bandana y apartándolos para poder mostrar el símbolo de Kusagakure.<br />
<br />
<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Es hora de hacer las cosas bien.</span></span><br />
<br />
Se dirigió rápidamente al edificio del Morikage para pedir su primera misión como ninja de Kusagakure, pues ¿de qué servía tanto entrenamiento si nunca ejercía su oficio?<br />
<br />
Antes de darse cuenta, Daigo ya se encontraba frente a la puerta del edificio.<br />
<br />
Cerró los ojos e inhaló y exhaló para prepararse mentalmente antes de finalmente acceder al edificio y dirigirse al mostrador de la derecha.<br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">—Buenos días, soy Tsukiyama Daigo</span> —Se presentó con una ligera reverencia—. <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Querría solicitar una misión</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un bonito lugar]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-bonito-lugar</link>
			<pubDate>Sun, 10 Dec 2017 19:19:44 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Ritsuko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-bonito-lugar</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel era un hermoso día soleado sin ninguna nube en el cielo. La paz y la tranquilidad reinaba por allí en la frontera entre el país de la tormenta y el país del bosque y Ritsuko… ella simplemente tenía que mantenerse atenta a lo que pasase por aquel diminuto puesto.<br />
<br />
Ese era su encargo, vigilar la frontera, un trabajo sencillo que considerando la situación actual, no tendría que dar problemas mayores ni suponer un riesgo para una genin sin experiencia. Además, ante cualquier situación extraña o individuo sospechoso, simplemente tenía que alertar al chuunin que la acompañaba.<br />
<br />
Lo único que podía considerarse malo era el frío glacial que hacía por esa zona y que —para colmo— en aquella pequeña construcción no había calefacción, dependían completamente de los abrigos que tuviesen así que a la pelirroja se la podía ver bien aferrada a su capa en un intento de refugiarse de la tan baja temperatura.<br />
<br />
Las horas pasaban y no se veía ni un alma por allí, ni siquiera los animales decidían pasarse. Pero por suerte para la kunoichi, a la distancia se podía observar la silueta de un hombre, también con una bandana shinobi.<br />
<br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">—Ya puedes irte —</span>le dijo el chuunin a la pelirroja.<br />
<br />
Esta última asintió antes de despedirse y poco después emprendió la marcha, con rumbo hacia la Ribera Sur que en realidad, era un método para orientarse, había un pequeño pueblito que no figura en los mapas.<br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">«Creo que me echaré a dormir ni bien llegue a la posada »</span>pensaba la joven mientras avanzaba lentamente entre las cañas de bambú.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel era un hermoso día soleado sin ninguna nube en el cielo. La paz y la tranquilidad reinaba por allí en la frontera entre el país de la tormenta y el país del bosque y Ritsuko… ella simplemente tenía que mantenerse atenta a lo que pasase por aquel diminuto puesto.<br />
<br />
Ese era su encargo, vigilar la frontera, un trabajo sencillo que considerando la situación actual, no tendría que dar problemas mayores ni suponer un riesgo para una genin sin experiencia. Además, ante cualquier situación extraña o individuo sospechoso, simplemente tenía que alertar al chuunin que la acompañaba.<br />
<br />
Lo único que podía considerarse malo era el frío glacial que hacía por esa zona y que —para colmo— en aquella pequeña construcción no había calefacción, dependían completamente de los abrigos que tuviesen así que a la pelirroja se la podía ver bien aferrada a su capa en un intento de refugiarse de la tan baja temperatura.<br />
<br />
Las horas pasaban y no se veía ni un alma por allí, ni siquiera los animales decidían pasarse. Pero por suerte para la kunoichi, a la distancia se podía observar la silueta de un hombre, también con una bandana shinobi.<br />
<br />
<span style="color: sienna;" class="mycode_color">—Ya puedes irte —</span>le dijo el chuunin a la pelirroja.<br />
<br />
Esta última asintió antes de despedirse y poco después emprendió la marcha, con rumbo hacia la Ribera Sur que en realidad, era un método para orientarse, había un pequeño pueblito que no figura en los mapas.<br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">«Creo que me echaré a dormir ni bien llegue a la posada »</span>pensaba la joven mientras avanzaba lentamente entre las cañas de bambú.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Oculto entre las hojas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-oculto-entre-las-hojas</link>
			<pubDate>Mon, 20 Nov 2017 20:22:29 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Kuranosuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-oculto-entre-las-hojas</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">18:37<br />
En algún lugar entre el bambú</div></span><br />
<br />
El tronco de los árboles de bambú no eran capaces de aguantar su peso, a pesar de que este era escaso. Ello le obligaba a mantenerse en tierra.<br />
<br />
No era una situación que le agradase, pero no tenía otra opción.<br />
<br />
La nieve le producía cierto ardor en los muslos, pero lo ignoraba. Todo era parte del entrenamiento. No importaba cómo de pequeña fuera una molestia, o lo poco que hubiera contado con su existencia antes de ponerse en marcha; a efectos prácticos no eran más que elementos que sangraban su pequeña aportación en pos de endurecerlo.<br />
<br />
Hacía ya un par de horas que se había alejado del camino principal que los viajeros acostumbraban a utilizar para atravesar la arboleda. A pesar de la falta de puntos de referencia, Kuranosuke sabía exactamente a dónde iba, desplazándose por el área con la misma fluidez que un despreocupado espectro.<br />
<br />
Un claro entre el bambú. <br />
<br />
No demasiado copioso, de hecho, apenas de unos tres metros de circunferencia, pero suficiente para acomodar a un solo sujeto. <br />
<br />
El muchacho estaba sentado de rodillas, al estilo tradicional, justo en el centro del claro. En sus frías manos sostenía un libro de modesto tamaño, forrado en tela simple de un humilde tono violeta. En la zona superior de la tapa podía leerse "Oculto en las hojas". A juzgar por el desgastado aspecto del exterior y lo amarillento de sus páginas, resultaba sencillo deducir que se trataba de un tomo muy antiguo.<br />
<br />
El primer y único regalo de su padre.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>El camino del samurái se encuentra en la muerte.<br />
<br />
Una vez el guerrero está preparado para el hecho de morir, vive su vida sin la preocupación de morir, y escoge sus acciones basado en un principio, no en el miedo.</i></div>
<br />
El pasaje más importante. Uno que le producía algo de malestar en el hueco inútil de su cráneo donde solía habitar su ojo derecho. Un dolor fantasma.<br />
<br />
Sí, en esa ocasión la muerte casi se lo lleva, incluso antes de conocer sus principios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">18:37<br />
En algún lugar entre el bambú</div></span><br />
<br />
El tronco de los árboles de bambú no eran capaces de aguantar su peso, a pesar de que este era escaso. Ello le obligaba a mantenerse en tierra.<br />
<br />
No era una situación que le agradase, pero no tenía otra opción.<br />
<br />
La nieve le producía cierto ardor en los muslos, pero lo ignoraba. Todo era parte del entrenamiento. No importaba cómo de pequeña fuera una molestia, o lo poco que hubiera contado con su existencia antes de ponerse en marcha; a efectos prácticos no eran más que elementos que sangraban su pequeña aportación en pos de endurecerlo.<br />
<br />
Hacía ya un par de horas que se había alejado del camino principal que los viajeros acostumbraban a utilizar para atravesar la arboleda. A pesar de la falta de puntos de referencia, Kuranosuke sabía exactamente a dónde iba, desplazándose por el área con la misma fluidez que un despreocupado espectro.<br />
<br />
Un claro entre el bambú. <br />
<br />
No demasiado copioso, de hecho, apenas de unos tres metros de circunferencia, pero suficiente para acomodar a un solo sujeto. <br />
<br />
El muchacho estaba sentado de rodillas, al estilo tradicional, justo en el centro del claro. En sus frías manos sostenía un libro de modesto tamaño, forrado en tela simple de un humilde tono violeta. En la zona superior de la tapa podía leerse "Oculto en las hojas". A juzgar por el desgastado aspecto del exterior y lo amarillento de sus páginas, resultaba sencillo deducir que se trataba de un tomo muy antiguo.<br />
<br />
El primer y único regalo de su padre.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>El camino del samurái se encuentra en la muerte.<br />
<br />
Una vez el guerrero está preparado para el hecho de morir, vive su vida sin la preocupación de morir, y escoge sus acciones basado en un principio, no en el miedo.</i></div>
<br />
El pasaje más importante. Uno que le producía algo de malestar en el hueco inútil de su cráneo donde solía habitar su ojo derecho. Un dolor fantasma.<br />
<br />
Sí, en esa ocasión la muerte casi se lo lleva, incluso antes de conocer sus principios.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(S) Los hilos del mundo: primer hilo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-s-los-hilos-del-mundo-primer-hilo</link>
			<pubDate>Sun, 06 Aug 2017 00:11:23 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-s-los-hilos-del-mundo-primer-hilo</guid>
			<description><![CDATA[Tres figuras bastante pintorescas caminaban sorteando altísimas cañas de bambú, en algún punto del País del Bosque. El más alto de los dos, y también el de más rango, vestía un uwagi verde y un pantalón de color azul marino, y todavía se tapaba el cabello azul exótico con aquél <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kasa</span> de paja. Pero sus extraños ojos anulares, dorados, como dos anillos de boda de oro; su nariz tosca y aguileña y su sonrisa misteriosa ya no eran, paradójicamente, ningún misterio para los otros dos. Taeko, una muchacha muda, y Yota, un shinobi vestido de colores estridentes.<br />
<br />
Viajaban a buen ritmo, a buen ritmo pero en total silencio, pues la suya era la más secreta de las misiones, una misión importante del más alto de los rangos.<br />
<br />
O más bien, hubieran viajado en total silencio, de no ser por ese sonido.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Slurp, slurp.</span><br />
<br />
Los pasos sólo eran una caricia a través del aire en comparación con el<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">slurp, slurp.</span><br />
<br />
Era difícil correr y mantener una respiración correcta, pero lo era aún más si además tienes que chupar un caramelo de un tamaño moderadamente grande. Los tres corrían con su caramelo en la boca.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Slurp.</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—Dissllrrculpa, Yota-kung</span> —dijo de pronto Yubiwa—. <span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Esrrlhtaba tan conshentrado eng el assrlunto que nosh ocupa que no conteshrlté tu pregunta de antesh. Verash, esh muy srlrsrencillo.</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»El shrlakra naturad esh la energía de la naturalezzhsa. No srle puede generar con el cuerpo, she concentra del ambiente. Pero no esh algo que she pueva hacerl...</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Crack, crack, CRONCH. CRONCH. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡CRRRRONCH!</span></span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—De verdad, Yota-kun, no sé cómo puedes hablar con esos caramelos en la boca, joder</span> —rio el jounin—. <span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Como decía: no es algo que se pueda hacer fácilmente, creo que muy pocos ninja han conseguido dominarlo, y por lo que tengo entendido a uno de ellos le crece una trompa de elefante en todo el jeto cuando lo hace. Normalmente este chakra está alrededor de nosotros, en todas partes, sobretodo donde hay vegetación.</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»Lo grave es lo de estos tipos, según ha dicho Gouna-dono. Han encontrado unos sellos que, por lo visto, liberan una gran cantidad de chakra natural desde el interior del propio <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">planeta</span>. Lo cual, si se me permite la expresión vulgar, es un putísimo problema de mierda que hay que arreglar o nos vamos todos a la Ribera Sur.</span><br />
<br />
Rio.<br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—Osea, a la mierda.</span><br />
<br />
Los ninjas continuaron con la marcha. Al cabo de unos minutos, Yubiwa se dirigió a Taeko:<br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—Taeko-chan, tu mudez puede ser un problema bastante grave</span> —dijo—. <span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Qué te parece si das un silbido fuerte si quieres llamar nuestra atención por algo? O un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pss</span>, si estamos de sigilo. Silbidos cortos o <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pss</span>-es, rápido y en repetida sucesión, significará una advertencia grave, o que necesitas ayuda. ¿vale?</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»Por lo que pudiera pasar.</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Comentarios, consideraciones y normas" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu al habla. Este tema ocupará el primero de mis dos huecos de master oficial del foro.<br />
<br />
Recibiréis, en breves, la experiencia correspondiente al prólogo de Los hilos del mundo. Utilizaremos estos tres temas separados como núcleos de la acción.<br />
<br />
Seguiremos la norma de que, entre masterización y masterización, tendréis 72 horas para contestar los dos. Por favor,<br />
 estad atentos a estos post y ser puntuales. Intentemos llevar una trama dinámica y que no perdamos el hilo (¡jeje!).<br />
<br />
Como master, me comprometo a intentar contestar también en esas 72 horas, pero al mismo tiempo me reservo el derecho de no hacerlo, no sólo por preparar bien lo que vaya a venir después, sino para coordinar la acción con las otras dos tramas que comparten el nombre y la ambientación con esta. Así, puedo retrasar las tramas porque algo va a suceder al mismo tiempo en todas o para dar tiempo a que termine una de ellas, o algo que está sucediendo en una de ellas, o por cualquier otro motivo similar. Espero que lo comprendáis.<br />
<br />
¡Vamos allá!</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tres figuras bastante pintorescas caminaban sorteando altísimas cañas de bambú, en algún punto del País del Bosque. El más alto de los dos, y también el de más rango, vestía un uwagi verde y un pantalón de color azul marino, y todavía se tapaba el cabello azul exótico con aquél <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">kasa</span> de paja. Pero sus extraños ojos anulares, dorados, como dos anillos de boda de oro; su nariz tosca y aguileña y su sonrisa misteriosa ya no eran, paradójicamente, ningún misterio para los otros dos. Taeko, una muchacha muda, y Yota, un shinobi vestido de colores estridentes.<br />
<br />
Viajaban a buen ritmo, a buen ritmo pero en total silencio, pues la suya era la más secreta de las misiones, una misión importante del más alto de los rangos.<br />
<br />
O más bien, hubieran viajado en total silencio, de no ser por ese sonido.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Slurp, slurp.</span><br />
<br />
Los pasos sólo eran una caricia a través del aire en comparación con el<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">slurp, slurp.</span><br />
<br />
Era difícil correr y mantener una respiración correcta, pero lo era aún más si además tienes que chupar un caramelo de un tamaño moderadamente grande. Los tres corrían con su caramelo en la boca.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Slurp.</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—Dissllrrculpa, Yota-kung</span> —dijo de pronto Yubiwa—. <span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Esrrlhtaba tan conshentrado eng el assrlunto que nosh ocupa que no conteshrlté tu pregunta de antesh. Verash, esh muy srlrsrencillo.</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»El shrlakra naturad esh la energía de la naturalezzhsa. No srle puede generar con el cuerpo, she concentra del ambiente. Pero no esh algo que she pueva hacerl...</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Crack, crack, CRONCH. CRONCH. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡CRRRRONCH!</span></span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—De verdad, Yota-kun, no sé cómo puedes hablar con esos caramelos en la boca, joder</span> —rio el jounin—. <span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Como decía: no es algo que se pueda hacer fácilmente, creo que muy pocos ninja han conseguido dominarlo, y por lo que tengo entendido a uno de ellos le crece una trompa de elefante en todo el jeto cuando lo hace. Normalmente este chakra está alrededor de nosotros, en todas partes, sobretodo donde hay vegetación.</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»Lo grave es lo de estos tipos, según ha dicho Gouna-dono. Han encontrado unos sellos que, por lo visto, liberan una gran cantidad de chakra natural desde el interior del propio <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">planeta</span>. Lo cual, si se me permite la expresión vulgar, es un putísimo problema de mierda que hay que arreglar o nos vamos todos a la Ribera Sur.</span><br />
<br />
Rio.<br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—Osea, a la mierda.</span><br />
<br />
Los ninjas continuaron con la marcha. Al cabo de unos minutos, Yubiwa se dirigió a Taeko:<br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">—Taeko-chan, tu mudez puede ser un problema bastante grave</span> —dijo—. <span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Qué te parece si das un silbido fuerte si quieres llamar nuestra atención por algo? O un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pss</span>, si estamos de sigilo. Silbidos cortos o <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pss</span>-es, rápido y en repetida sucesión, significará una advertencia grave, o que necesitas ayuda. ¿vale?</span><br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">»Por lo que pudiera pasar.</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Comentarios, consideraciones y normas" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu al habla. Este tema ocupará el primero de mis dos huecos de master oficial del foro.<br />
<br />
Recibiréis, en breves, la experiencia correspondiente al prólogo de Los hilos del mundo. Utilizaremos estos tres temas separados como núcleos de la acción.<br />
<br />
Seguiremos la norma de que, entre masterización y masterización, tendréis 72 horas para contestar los dos. Por favor,<br />
 estad atentos a estos post y ser puntuales. Intentemos llevar una trama dinámica y que no perdamos el hilo (¡jeje!).<br />
<br />
Como master, me comprometo a intentar contestar también en esas 72 horas, pero al mismo tiempo me reservo el derecho de no hacerlo, no sólo por preparar bien lo que vaya a venir después, sino para coordinar la acción con las otras dos tramas que comparten el nombre y la ambientación con esta. Así, puedo retrasar las tramas porque algo va a suceder al mismo tiempo en todas o para dar tiempo a que termine una de ellas, o algo que está sucediendo en una de ellas, o por cualquier otro motivo similar. Espero que lo comprendáis.<br />
<br />
¡Vamos allá!</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Dos mosqueteros y un chiflado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-dos-mosqueteros-y-un-chiflado</link>
			<pubDate>Fri, 10 Feb 2017 22:09:54 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=382">Tsukiyama Daigo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-dos-mosqueteros-y-un-chiflado</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Hace un tiempecillo que no me paso por aquí...</span><br />
<br />
Toshio estaba caminando nuevamente por el camino hacia el paraje de bambú. Esta vez no iba acompañando de manera improvisada a un amigo recien conocido, no, porque ese amigo ya no podría hacerlo nunca más.<br />
<br />
La misión que tenía Toshio era sencilla: ahuyentar a los bandidos que irrespetaban a los mercaderes y sus mercancias, probablemente los mismos con los que tuvo que enfrentarse no hace mucho.<br />
<br />
<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Demonios... si lo hubiera hecho mejor entonces... tendría que haber sabido, haberlos interrogado para saber que no eran los únicos</span><br />
<br />
Probablemente alguno de los mercaderes ya haya solicitado una misión a una aldea, probablemente todo estaría solucionado sin que Toshio hiciese nada. Pero todo esto iba más allá de ello, esto se trataba de el y de que no podía dejar que alguien más se encargara de ello, tanto por su código de héroe como por el recuerdo de su fugaz camarada.<br />
<br />
El cielo estaba nublado y amenazaba con lluvia, quizá tormenta. Cualquiera que se acercase al lugar podría darse cuenta de que se había convertido en un verdadero vertedero. telas, víveres y toda clase de mercancia se encontraba desperdigada por el lugar. No hacía falta ser un hacha para darse cuenta de que algo malo sucedía...<br />
<br />
El joven héroe sabía que no podía hacer esto solo, pero tampoco quería pedirle ayuda a nadie. Esto ya era algo personal. Por ello  y a pesar de ir completamente armado quería tomarse esta "misión" com una de reconocimiento, solo quería comprobar hasta que punto habían llegado los bandidos para poder prepararse correctamente la próxima vez.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Hace un tiempecillo que no me paso por aquí...</span><br />
<br />
Toshio estaba caminando nuevamente por el camino hacia el paraje de bambú. Esta vez no iba acompañando de manera improvisada a un amigo recien conocido, no, porque ese amigo ya no podría hacerlo nunca más.<br />
<br />
La misión que tenía Toshio era sencilla: ahuyentar a los bandidos que irrespetaban a los mercaderes y sus mercancias, probablemente los mismos con los que tuvo que enfrentarse no hace mucho.<br />
<br />
<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">Demonios... si lo hubiera hecho mejor entonces... tendría que haber sabido, haberlos interrogado para saber que no eran los únicos</span><br />
<br />
Probablemente alguno de los mercaderes ya haya solicitado una misión a una aldea, probablemente todo estaría solucionado sin que Toshio hiciese nada. Pero todo esto iba más allá de ello, esto se trataba de el y de que no podía dejar que alguien más se encargara de ello, tanto por su código de héroe como por el recuerdo de su fugaz camarada.<br />
<br />
El cielo estaba nublado y amenazaba con lluvia, quizá tormenta. Cualquiera que se acercase al lugar podría darse cuenta de que se había convertido en un verdadero vertedero. telas, víveres y toda clase de mercancia se encontraba desperdigada por el lugar. No hacía falta ser un hacha para darse cuenta de que algo malo sucedía...<br />
<br />
El joven héroe sabía que no podía hacer esto solo, pero tampoco quería pedirle ayuda a nadie. Esto ya era algo personal. Por ello  y a pesar de ir completamente armado quería tomarse esta "misión" com una de reconocimiento, solo quería comprobar hasta que punto habían llegado los bandidos para poder prepararse correctamente la próxima vez.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Quiero un rojo más azul]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-quiero-un-rojo-mas-azul</link>
			<pubDate>Fri, 27 Jan 2017 19:30:55 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-quiero-un-rojo-mas-azul</guid>
			<description><![CDATA[Viento de la primavera, que acicalaba el paraje soplando las hojas de las cañas. Pájaros cantores cuyo concierto se perdía en la inmensidad del bosque. Pequeños arroyos cuyas translúcidas aguas eran tan puras como el corazón de los niños que no han dicho palabra. Senderos rústicos tallados por los propios pasos de los peregrinos que buscaban los lugares santos en los asentamientos que se escondían en la vegetación. Conjunto de regalos de la naturaleza que podía definir en una sola palabra:<br />
<br />
<span style="color: darkcyan;" class="mycode_color">—Horrendo—</span> Se quejó el del parche en el ojo.<br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">—¿Pero que dices? ¡Es bellísimo!—</span> Objetó la inválida.<br />
<br />
Bonito era, pero llevar a alguien en sillas de ruedas por un camino de terracería no era lo más práctico del mundo. Aún así, él era el único que podía acompañarla, y nunca le negaría nada a su hermana con tal de hacerla feliz, aunque el terminara sufriendo en el proceso. En esta ocasión, el caprichito consistía en comprar un kimono ceremonial pues se acercaba el cumpleaños de la muchacha, pero tenía que ser especial, algo así como un traje confeccionado a mano y no fabricados a granel como los que se hacían en el País de la Tormenta. ¿Razón?, el valor de lo artesanal por encima de lo industrial, si no, no fuese un capricho al fin y al cabo.<br />
<br />
<span style="color: darkcyan;" class="mycode_color">—Hace mucho calor y sudo, no me gusta sudar—</span> Continuó quejándose mientras luchaba por maniobrar con la silla para evitar unas rocas en el camino.<br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">—Eso no tiene nada que ver con si el paisaje es lindo o no.</span><br />
<br />
<span style="color: darkcyan;" class="mycode_color">—No importa cuantas cosas bonitas hayan, si hay algo feo, todo es feo—</span> Aseveró.<br />
<br />
Obviamente la discusión no llegaría a ningún lado, pero ellos sí. Encontraron una aldea rural, con alguna que otra edificación con estilo japonés. Cualquiera consideraría normal la visita de algún turista, aunque el par de jóvenes llamaba un poco la atención por obvias razones. Tardarían un rato en encontrar con quién hacer el encargo, para bien o para mal.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Viento de la primavera, que acicalaba el paraje soplando las hojas de las cañas. Pájaros cantores cuyo concierto se perdía en la inmensidad del bosque. Pequeños arroyos cuyas translúcidas aguas eran tan puras como el corazón de los niños que no han dicho palabra. Senderos rústicos tallados por los propios pasos de los peregrinos que buscaban los lugares santos en los asentamientos que se escondían en la vegetación. Conjunto de regalos de la naturaleza que podía definir en una sola palabra:<br />
<br />
<span style="color: darkcyan;" class="mycode_color">—Horrendo—</span> Se quejó el del parche en el ojo.<br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">—¿Pero que dices? ¡Es bellísimo!—</span> Objetó la inválida.<br />
<br />
Bonito era, pero llevar a alguien en sillas de ruedas por un camino de terracería no era lo más práctico del mundo. Aún así, él era el único que podía acompañarla, y nunca le negaría nada a su hermana con tal de hacerla feliz, aunque el terminara sufriendo en el proceso. En esta ocasión, el caprichito consistía en comprar un kimono ceremonial pues se acercaba el cumpleaños de la muchacha, pero tenía que ser especial, algo así como un traje confeccionado a mano y no fabricados a granel como los que se hacían en el País de la Tormenta. ¿Razón?, el valor de lo artesanal por encima de lo industrial, si no, no fuese un capricho al fin y al cabo.<br />
<br />
<span style="color: darkcyan;" class="mycode_color">—Hace mucho calor y sudo, no me gusta sudar—</span> Continuó quejándose mientras luchaba por maniobrar con la silla para evitar unas rocas en el camino.<br />
<br />
<span style="color: magenta;" class="mycode_color">—Eso no tiene nada que ver con si el paisaje es lindo o no.</span><br />
<br />
<span style="color: darkcyan;" class="mycode_color">—No importa cuantas cosas bonitas hayan, si hay algo feo, todo es feo—</span> Aseveró.<br />
<br />
Obviamente la discusión no llegaría a ningún lado, pero ellos sí. Encontraron una aldea rural, con alguna que otra edificación con estilo japonés. Cualquiera consideraría normal la visita de algún turista, aunque el par de jóvenes llamaba un poco la atención por obvias razones. Tardarían un rato en encontrar con quién hacer el encargo, para bien o para mal.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Repartidor de....¡galletas!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-repartidor-de-galletas</link>
			<pubDate>Sun, 15 Jan 2017 23:05:40 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Yoshimitsu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-repartidor-de-galletas</guid>
			<description><![CDATA[Andaba yo tan a gusto dormido aquella  mañana en la que no tenía ningún deber que atender, por eso mismo, el día anterior llegué a la conclusión después de un duro entrenamiento de que hoy me daría un homenaje disfrutando un poco más de la compañía de morfeo. Pues vaya tu por donde, estaba completamente equivocado.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">¡Yoshi! ¡Yoshi!</span>. Llamó Ayaka como nunca antes me había llamado, con un verdadero tono de preocupación y angustia. -<span style="color: orange;" class="mycode_color">Por favor, ¿Podrías bajar?</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">¡Joder! ¿Pero que...?</span></span> Parecía que la cosa era sería, por lo que bajé de inmediato, tan pronto pude abrir mis ojos que estaban sellados por las legañas.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Bajo enseguida madre...</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">¡Me cago en todo! Con lo bien que estaba durmiendo...</span></span><br />
<br />
Una vez me reuní con Ayaka, que se encontraba en el sofá del salón. Se veía como temía preocupada, y a mi me invadió el ansia de saber que cojones pasaba.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Que pasa Ayaka? Hoy tenía día libre ¿No?</span> Ya dudaba de aquello, cuando se me metía una cosa en la cabeza con firmeza...a veces se me montaba un cacao...<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Si hijo si, pero hay un pequeño problema de reparto...</span> Me confesó cabizbaja, como si se sintiera culpable por haberme interrumpido mi descanso.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿No jodas? ¿Que ha pasado?</span> Ahora ya que si que me había intrigado con aquello.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pues que llevamos dos entregas que no llegan al Paraje del Bambú</span> Dijo de sopetón -<span style="color: orange;" class="mycode_color">Mashao me ha comentado que hay unos indeseables que les roban la mercancía que les viene en gana y que lo demás lo destrozan...</span><br />
<br />
Madre mía, era peor de lo que pensaba. Habían unos tíos que querían un pasaporte al hospital y han ido a buscar a la persona más indicada...Osea servidor...<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Ostras pues has hecho bien en avisarme. Yo personalmente me encargo del tema. La próxima entrega la haré yo</span>. Dije con ganas de entrar en acción, pensando jocoso la de hostias que iba a repartir. -<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Cuándo voy para allá?</span> Pregunté intrigado.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Gracias hijo, pues deberías salir hoy mismo. Ten en cuenta que ya son dos días con el reparto interrumpido, y los templos necesitan suministros para los monjes y turistas</span>.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¡Muy bien!</span> Dije decidido. -<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Me adecento un poco y me pongo en marcha</span>. Sentencié orgulloso de que mi madre contara conmigo para estas cosas.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Perfecto. Así cuando estés listo. Tendré preparado todo para que vayas para allá. Y por cierto, no digas muchas palabrotas delante de los monjes...</span> Imploró por lo último.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Tranquila, me portaré como un monaguillo...</span><br />
<br />
Y así fue, sin perder más tiempo tomé el camino que llevaba directo a los templos del Paraje del Bambú. Deseoso de encontrarme a esos capullos que estaban tocando los huevos literalmente a mi madre. En esta ocasión mi madre cargó todo el reparto sobre una de nuestras mulas, pues ya eran tres repartos acumulados...<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">Cuando pille a esos mierdas, van a cagar dientes durante dos semanas...</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Andaba yo tan a gusto dormido aquella  mañana en la que no tenía ningún deber que atender, por eso mismo, el día anterior llegué a la conclusión después de un duro entrenamiento de que hoy me daría un homenaje disfrutando un poco más de la compañía de morfeo. Pues vaya tu por donde, estaba completamente equivocado.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">¡Yoshi! ¡Yoshi!</span>. Llamó Ayaka como nunca antes me había llamado, con un verdadero tono de preocupación y angustia. -<span style="color: orange;" class="mycode_color">Por favor, ¿Podrías bajar?</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">¡Joder! ¿Pero que...?</span></span> Parecía que la cosa era sería, por lo que bajé de inmediato, tan pronto pude abrir mis ojos que estaban sellados por las legañas.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Bajo enseguida madre...</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">¡Me cago en todo! Con lo bien que estaba durmiendo...</span></span><br />
<br />
Una vez me reuní con Ayaka, que se encontraba en el sofá del salón. Se veía como temía preocupada, y a mi me invadió el ansia de saber que cojones pasaba.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Que pasa Ayaka? Hoy tenía día libre ¿No?</span> Ya dudaba de aquello, cuando se me metía una cosa en la cabeza con firmeza...a veces se me montaba un cacao...<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Si hijo si, pero hay un pequeño problema de reparto...</span> Me confesó cabizbaja, como si se sintiera culpable por haberme interrumpido mi descanso.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿No jodas? ¿Que ha pasado?</span> Ahora ya que si que me había intrigado con aquello.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pues que llevamos dos entregas que no llegan al Paraje del Bambú</span> Dijo de sopetón -<span style="color: orange;" class="mycode_color">Mashao me ha comentado que hay unos indeseables que les roban la mercancía que les viene en gana y que lo demás lo destrozan...</span><br />
<br />
Madre mía, era peor de lo que pensaba. Habían unos tíos que querían un pasaporte al hospital y han ido a buscar a la persona más indicada...Osea servidor...<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Ostras pues has hecho bien en avisarme. Yo personalmente me encargo del tema. La próxima entrega la haré yo</span>. Dije con ganas de entrar en acción, pensando jocoso la de hostias que iba a repartir. -<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¿Cuándo voy para allá?</span> Pregunté intrigado.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Gracias hijo, pues deberías salir hoy mismo. Ten en cuenta que ya son dos días con el reparto interrumpido, y los templos necesitan suministros para los monjes y turistas</span>.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">¡Muy bien!</span> Dije decidido. -<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Me adecento un poco y me pongo en marcha</span>. Sentencié orgulloso de que mi madre contara conmigo para estas cosas.<br />
<br />
-<span style="color: orange;" class="mycode_color">Perfecto. Así cuando estés listo. Tendré preparado todo para que vayas para allá. Y por cierto, no digas muchas palabrotas delante de los monjes...</span> Imploró por lo último.<br />
<br />
-<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Tranquila, me portaré como un monaguillo...</span><br />
<br />
Y así fue, sin perder más tiempo tomé el camino que llevaba directo a los templos del Paraje del Bambú. Deseoso de encontrarme a esos capullos que estaban tocando los huevos literalmente a mi madre. En esta ocasión mi madre cargó todo el reparto sobre una de nuestras mulas, pues ya eran tres repartos acumulados...<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">Cuando pille a esos mierdas, van a cagar dientes durante dos semanas...</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
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