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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Calles de la Aldea]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 14:02:05 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] Como él]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-como-el</link>
			<pubDate>Wed, 15 Jan 2025 23:37:06 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1144">Nara Jun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-como-el</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: 14px;"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Momentos después del funeral de Yui...</span></span></span></div>
<br />
La tormenta rugía, casi en un guiño existencial, caprichoso y cruel. Esas señales que vemos y queremos no creerlas. Esas señales que te dejan pensando, analizando como es todo. Mera coincidencia o mística pura. Relevante o no la respuesta, las palabras tan características de su anterior líder parecían ser tan reales como la vida misma. La tormenta es eterna. Desde la metáfora hasta lo cotidiano, el peso de esa frase parecía atravesar cualquier mente. Tal así, que podía hacer dudar hasta al menos creyente. Hasta al más lógico.<br />
<br />
Ni Suzumu ni Shirō soltaron palabra alguna durante el camino a casa. Quizás ambos pudieron haber ocultado sus lágrimas con la lluvia. Pero no. Los dos manojos de orgullo hicieron caso omiso a su sentimiento más fuerte y le mostraron a su familia la cara que en verdad tenían ese día. Y es que no había nada que ocultar. Para el padre e hijo, Yui era un ícono y una persona que podían seguir hasta, bueno, la muerte.<br />
<br />
Recién toda la familia había vuelto a su casa, pero fue cuestión de segundos para que, tanto Suzumu como Shirō, salieran de la casa. Nadie vio bien hacia donde fueron. Hinata parecía que había hecho lo mismo, pero en realidad se había ido a cambiar. Poco tardó en aparecer en la cocina.<br />
<br />
—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">Madre, saldré un rato.</span> — Su voz parecía tranquila y con pocas preocupaciones. <br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">No vuelvas tarde.</span><br />
<br />
Cuando Suzumu está ausente, Tsubame muestra su lado estricto. Su tono de voz no fue amenazador, pero sí intenso y serio. Suerte tenían los hermanos Nara que no siempre estuviera mostrando esa cara. Ellos no lo sabían, pero podía llegar a ser peor que su padre en algunos aspectos.<br />
<br />
Mientras Jun estaba sacando la tetera del fuego, su madre sostenía dos tacitas enfrente de ella. Luego del golpe de realidad que había sufrido en el entierro, un té era lo mínimo que podía hacer para alivianar un poco. Su mamá decidió acompañarla. Vertió el agua en ambos recipientes y dejó la tetera apoyada en la hornalla.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Hija mía. Parece que todo esto fue más fuerte de lo que esperabas.</span> — Extendió una de las tazas a su hija, la cual la tomó sin mucha vuelta. La niña revoleó su mirada hacia otro lado.<br />
<br />
La mujer comenzó a caminar hacia lo que vendría a ser su antiguo comedor. Una habitación no tan grande, con una tabla chica en la que podían entrar  todos los platos de la familia y con unas especies de almohadones para sentarse. El cuarto estaba en desuso, por lo que podía haber un poco de polvo. Antes de entrar, miró a su hija y le hizo un gesto con la cabeza para que la siguiera. La jovencita no tenía mucho que hacer, por lo que le hizo caso a su indicación.<br />
<br />
Luego de remover algo del polvo, ambas se sentaron sin mucha parafernalia. Unos segundos de silencio fueron más que suficientes para que una de las dos dispare.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Por qué no estás como mi padre o mi hermano?</span> — Tajante y directa, como lo solía ser siempre. Sin vueltas y sin escrúpulos. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Tengo entendido que Yui era un ícono para todos us… Digo, nosotros.</span><br />
<br />
La corrección de su hija le hizo soltar una leve risita.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Hace un tiempo ya te dieron la placa. Casi parece que te esforzás por no encajar.</span> — Su tono era amigable y casi de broma, cosa que Jun nunca había visto en su madre. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pero no soy como tu padre, no voy a decirte con qué deberías sentirte identificada. Tampoco soy tan temperamental como él, puedo procesar con más tranquilidad este tipo de situaciones.</span><br />
<br />
Tsubame la dejó más confundida aún ¿Acaso su madre estaba en desacuerdo con cosas que opinaba su padre? Nunca pensó que alguien en esa familia iba a estar en desacuerdo con Suzumu. Pensaba que ella era la oveja negra de todos los que vivían ahí. Pero, parecía, que también había grises en su familia.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Sinceramente, esa mujer se llevó todos mis respetos. Todo lo que hizo por este país es incalculable. Es de las primeras veces que alguien que no conozco personalmente me inspire tanto y le deba tanto respeto.</span><br />
<br />
Jun no pudo evitar mirarla raro y tener que preguntar lo obvio.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Pero?</span><br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">No hay peros. Me duele mucho todo esto, aunque no parezca. Además de que esto va a implicar cambios gigantes.</span> — No había que ser muy imaginativos para saber de qué hablaba. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Quizás había cosas con las que difería de lo que ella pensaba, pero nada del otro mundo. Y, a pesar de todo eso, no puedo estar como tu padre y tu hermano. Para ellos, ella era un poco más de lo que era para nosotras.</span><br />
<br />
Necesitaba darle un sorbo al té. Esta vez a la pequeña le tocaba imitar en vez de que la imitaran, por lo que también quiso darle un sorbo. Estaba más paciente de lo normal, abierta a todo lo que le dijeran.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Ese sentimiento de pertenencia, ese orgullo por lo propio y el vivir y morir por los tuyos. Una sensación que el solo hecho de describirla es fuerte y sentirla debe serlo diez veces más. Nunca tuve el gusto de hablar con ella, pero todo esto se veía solo con su semblante y sus decisiones.</span> — Bebió brevemente de su té. <br />
<br />
Esa descripción encajaba con cualquiera de los miembros más ortodoxos de su familia. Quizá Tsubame y Hinata eran los que menos seguían esa mentalidad familiar, pero sabían como eran y como se mostraban los demás. Fuertes y orgullosos, imponentes y seguros. <br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">¿Sabes? No debería contarte esto aún… O, mejor dicho, no debería contártelo yo.</span> — Pausó por un segundo para soltar un breve suspiro y mirar hacia otro lado, como si estuviera pensando en alguien más. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pero por como va todo, prefiero hacerlo.</span><br />
<br />
No se quería ni imaginar a su esposo hablándole sobre este tema a Jun. Él ya no le tenía paciencia a la chica, era rebelde y encima todas las cosas se estaban torciendo cada vez más.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Bien sabes que los Nara vienen de Konohagakure. Siempre fue un clan bastante respetado y tenían una cierta importancia en ese lugar.</span> — Tsubame es proveniente de otro clan pero bien conocía aquella historia. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Luego de todo el caos que hubo por aquellos tiempos, la aldea fue totalmente destruída y así fue como los Nara tuvieron que buscar a donde ir, desde dónde pararse frente a todo lo que estaba pasando, qué hacer.</span><br />
<br />
Jun ya conocía todo esto, aunque quizá nunca se interiorizó del todo lo que esto significaba. Nunca se preguntó a sí misma “¿De dónde vengo?”.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Bueno, ya te imaginaras que se esparcieron por todo Oonindo, no eran precisamente pocos ni tampoco sobraban. Siempre fueron ninjas bastantes solicitados, no solo por sus habilidades sino también por su pensamiento estratégico. Aunque, bueno, también siempre fueron bastante cabeza dura.</span> — No pudo evitar sonreír al verla. Realmente se notaba que era una Nara hecha y derecha. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">O, bueno, por lo menos la rama de tu padre.</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">No sé muy bien porqué siempre me dicen eso. Creo que siempre intento ceder y aceptar lo que los demás me dicen.</span> — Mintió pero sin perder la seriedad. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Qué tiene que ver todo esto con lo que hablábamos?</span><br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Se nota que no estás muy despierta hoy.</span> — Dijo tajante. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Durante un tiempo, la familia de tu padre no fue muy respetada. Quizá no al nivel de lo que estaban acostumbrados. Eran unos shinobis más. De hecho, hasta se los cuestionaba por solo servir de apoyo. “¿Solo van a quedarse atrás?” “¿Qué harían si se quedan solos? ¿Usar su sombra hasta que llegue más ayuda?” “¿De qué les sirve esa cabeza sino pueden defenderse por su cuenta?”</span><br />
<br />
Se mojó los labios con lo que quedaba de té e ingirió para refrescar la garganta, no solía dar este tipo de monólogos. Procedió a levantarse y salir de la habitación, dirigiéndose al patio a caminar un poco y estirar las piernas. Por instinto, su hija la siguió.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">A veces los grupos pequeños son más ruidosos que los grandes. Todavía había gente que les tenía aprecio y aún eran valorados, pero igual había algo que todavía les seguía tocando el ego. Y es... entendible, dentro de lo que cabe. De ser uno de los principales clanes de un lugar, pasaron a ser cuestionados, tal vez en contextos donde no llegaban a entenderlos bien ¿Nunca te preguntaste por qué Suzumu se caracteriza más por su ninjutsu y taijutsu que por sus habilidades con la sombra?</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">De hecho, no. Nunca me lo cuestioné.</span><br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">No solo tu padre, sino que su ascendencia también se caracterizaban por mostrarse como ninjas fuertes y con un repertorio mayormente ofensivo y llamativo. Aunque quizá tu padre, por como es él, exageró un poco en no centrarse en otros aspectos. Así y todo, no se sentían aún conformes. Y es ahí cuando entra Yui.</span><br />
<br />
»<span style="color: orange;" class="mycode_color">Ya venían, por lo menos esta rama de los Nara, buscando tener un reconocimiento en Amegakure y en Oonindo en general. Volver a ser respetados y admirados como los viejos tiempos. Simplemente ser reconocidos al escuchar su apellido.</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Y cuando aparece Yui se vieron representados con ella. Lo que estaban buscando hace tiempo se alineó con lo que Yui representaba. Una mezcla entre respeto y reconocimiento, en su caso para todos los amejines.</span><br />
<br />
Tsubame asintió con la cabeza y frenó su caminata, poniéndose de frente a su hija.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Exacto. Yui les devolvió su identidad. Los amejines ahora no son solo respetados, hay casos que son hasta temidos por gente de otros países. Le dio eso y más, mucho más, a toda Amegakure. Pero a la familia de tu padre...</span> — Le apoyó una de sus manos en el hombro y la miró a los ojos. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">A ellos les devolvió el orgullo. Ese que habían perdido con el tiempo y que generaciones enteras no pudieron recuperar. Eso que tanto pedían y anhelaban, se los devolvió una sola persona.</span><br />
<br />
»<span style="color: orange;" class="mycode_color">Eso es Yui para tu padre. Y para todo su linaje.</span><br />
<br />
La chica no sabía cómo procesar tanta información. Nunca se imaginó el trasfondo tan complejo que podía tener su familia. Además, ella sabía que su madre no tenía todos los por menores que podía saber su padre. Ahora entendía mucho más, tanto de sus abuelos como de su padre y de su hermano. El orgullo no era una simple cualidad de su familia, sino que era algo más. Era historia y reivindicación, era una postura de vida.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Muchas gracias, madre. Por todo.</span> — Pensó en darle un abrazo pero no se terminó de animar. Simplemente sonrió desganada y se fue en dirección hacia su habitación. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Si no es molestía, necesito un rato sola.</span><br />
<br />
Tsubame asintió, sin mediar más palabras, viendo a su hija alejarse lentamente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: 14px;"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Momentos después del funeral de Yui...</span></span></span></div>
<br />
La tormenta rugía, casi en un guiño existencial, caprichoso y cruel. Esas señales que vemos y queremos no creerlas. Esas señales que te dejan pensando, analizando como es todo. Mera coincidencia o mística pura. Relevante o no la respuesta, las palabras tan características de su anterior líder parecían ser tan reales como la vida misma. La tormenta es eterna. Desde la metáfora hasta lo cotidiano, el peso de esa frase parecía atravesar cualquier mente. Tal así, que podía hacer dudar hasta al menos creyente. Hasta al más lógico.<br />
<br />
Ni Suzumu ni Shirō soltaron palabra alguna durante el camino a casa. Quizás ambos pudieron haber ocultado sus lágrimas con la lluvia. Pero no. Los dos manojos de orgullo hicieron caso omiso a su sentimiento más fuerte y le mostraron a su familia la cara que en verdad tenían ese día. Y es que no había nada que ocultar. Para el padre e hijo, Yui era un ícono y una persona que podían seguir hasta, bueno, la muerte.<br />
<br />
Recién toda la familia había vuelto a su casa, pero fue cuestión de segundos para que, tanto Suzumu como Shirō, salieran de la casa. Nadie vio bien hacia donde fueron. Hinata parecía que había hecho lo mismo, pero en realidad se había ido a cambiar. Poco tardó en aparecer en la cocina.<br />
<br />
—<span style="color: seagreen;" class="mycode_color">Madre, saldré un rato.</span> — Su voz parecía tranquila y con pocas preocupaciones. <br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">No vuelvas tarde.</span><br />
<br />
Cuando Suzumu está ausente, Tsubame muestra su lado estricto. Su tono de voz no fue amenazador, pero sí intenso y serio. Suerte tenían los hermanos Nara que no siempre estuviera mostrando esa cara. Ellos no lo sabían, pero podía llegar a ser peor que su padre en algunos aspectos.<br />
<br />
Mientras Jun estaba sacando la tetera del fuego, su madre sostenía dos tacitas enfrente de ella. Luego del golpe de realidad que había sufrido en el entierro, un té era lo mínimo que podía hacer para alivianar un poco. Su mamá decidió acompañarla. Vertió el agua en ambos recipientes y dejó la tetera apoyada en la hornalla.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Hija mía. Parece que todo esto fue más fuerte de lo que esperabas.</span> — Extendió una de las tazas a su hija, la cual la tomó sin mucha vuelta. La niña revoleó su mirada hacia otro lado.<br />
<br />
La mujer comenzó a caminar hacia lo que vendría a ser su antiguo comedor. Una habitación no tan grande, con una tabla chica en la que podían entrar  todos los platos de la familia y con unas especies de almohadones para sentarse. El cuarto estaba en desuso, por lo que podía haber un poco de polvo. Antes de entrar, miró a su hija y le hizo un gesto con la cabeza para que la siguiera. La jovencita no tenía mucho que hacer, por lo que le hizo caso a su indicación.<br />
<br />
Luego de remover algo del polvo, ambas se sentaron sin mucha parafernalia. Unos segundos de silencio fueron más que suficientes para que una de las dos dispare.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Por qué no estás como mi padre o mi hermano?</span> — Tajante y directa, como lo solía ser siempre. Sin vueltas y sin escrúpulos. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Tengo entendido que Yui era un ícono para todos us… Digo, nosotros.</span><br />
<br />
La corrección de su hija le hizo soltar una leve risita.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Hace un tiempo ya te dieron la placa. Casi parece que te esforzás por no encajar.</span> — Su tono era amigable y casi de broma, cosa que Jun nunca había visto en su madre. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pero no soy como tu padre, no voy a decirte con qué deberías sentirte identificada. Tampoco soy tan temperamental como él, puedo procesar con más tranquilidad este tipo de situaciones.</span><br />
<br />
Tsubame la dejó más confundida aún ¿Acaso su madre estaba en desacuerdo con cosas que opinaba su padre? Nunca pensó que alguien en esa familia iba a estar en desacuerdo con Suzumu. Pensaba que ella era la oveja negra de todos los que vivían ahí. Pero, parecía, que también había grises en su familia.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Sinceramente, esa mujer se llevó todos mis respetos. Todo lo que hizo por este país es incalculable. Es de las primeras veces que alguien que no conozco personalmente me inspire tanto y le deba tanto respeto.</span><br />
<br />
Jun no pudo evitar mirarla raro y tener que preguntar lo obvio.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Pero?</span><br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">No hay peros. Me duele mucho todo esto, aunque no parezca. Además de que esto va a implicar cambios gigantes.</span> — No había que ser muy imaginativos para saber de qué hablaba. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Quizás había cosas con las que difería de lo que ella pensaba, pero nada del otro mundo. Y, a pesar de todo eso, no puedo estar como tu padre y tu hermano. Para ellos, ella era un poco más de lo que era para nosotras.</span><br />
<br />
Necesitaba darle un sorbo al té. Esta vez a la pequeña le tocaba imitar en vez de que la imitaran, por lo que también quiso darle un sorbo. Estaba más paciente de lo normal, abierta a todo lo que le dijeran.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Ese sentimiento de pertenencia, ese orgullo por lo propio y el vivir y morir por los tuyos. Una sensación que el solo hecho de describirla es fuerte y sentirla debe serlo diez veces más. Nunca tuve el gusto de hablar con ella, pero todo esto se veía solo con su semblante y sus decisiones.</span> — Bebió brevemente de su té. <br />
<br />
Esa descripción encajaba con cualquiera de los miembros más ortodoxos de su familia. Quizá Tsubame y Hinata eran los que menos seguían esa mentalidad familiar, pero sabían como eran y como se mostraban los demás. Fuertes y orgullosos, imponentes y seguros. <br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">¿Sabes? No debería contarte esto aún… O, mejor dicho, no debería contártelo yo.</span> — Pausó por un segundo para soltar un breve suspiro y mirar hacia otro lado, como si estuviera pensando en alguien más. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Pero por como va todo, prefiero hacerlo.</span><br />
<br />
No se quería ni imaginar a su esposo hablándole sobre este tema a Jun. Él ya no le tenía paciencia a la chica, era rebelde y encima todas las cosas se estaban torciendo cada vez más.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Bien sabes que los Nara vienen de Konohagakure. Siempre fue un clan bastante respetado y tenían una cierta importancia en ese lugar.</span> — Tsubame es proveniente de otro clan pero bien conocía aquella historia. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Luego de todo el caos que hubo por aquellos tiempos, la aldea fue totalmente destruída y así fue como los Nara tuvieron que buscar a donde ir, desde dónde pararse frente a todo lo que estaba pasando, qué hacer.</span><br />
<br />
Jun ya conocía todo esto, aunque quizá nunca se interiorizó del todo lo que esto significaba. Nunca se preguntó a sí misma “¿De dónde vengo?”.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Bueno, ya te imaginaras que se esparcieron por todo Oonindo, no eran precisamente pocos ni tampoco sobraban. Siempre fueron ninjas bastantes solicitados, no solo por sus habilidades sino también por su pensamiento estratégico. Aunque, bueno, también siempre fueron bastante cabeza dura.</span> — No pudo evitar sonreír al verla. Realmente se notaba que era una Nara hecha y derecha. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">O, bueno, por lo menos la rama de tu padre.</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">No sé muy bien porqué siempre me dicen eso. Creo que siempre intento ceder y aceptar lo que los demás me dicen.</span> — Mintió pero sin perder la seriedad. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Qué tiene que ver todo esto con lo que hablábamos?</span><br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Se nota que no estás muy despierta hoy.</span> — Dijo tajante. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">Durante un tiempo, la familia de tu padre no fue muy respetada. Quizá no al nivel de lo que estaban acostumbrados. Eran unos shinobis más. De hecho, hasta se los cuestionaba por solo servir de apoyo. “¿Solo van a quedarse atrás?” “¿Qué harían si se quedan solos? ¿Usar su sombra hasta que llegue más ayuda?” “¿De qué les sirve esa cabeza sino pueden defenderse por su cuenta?”</span><br />
<br />
Se mojó los labios con lo que quedaba de té e ingirió para refrescar la garganta, no solía dar este tipo de monólogos. Procedió a levantarse y salir de la habitación, dirigiéndose al patio a caminar un poco y estirar las piernas. Por instinto, su hija la siguió.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">A veces los grupos pequeños son más ruidosos que los grandes. Todavía había gente que les tenía aprecio y aún eran valorados, pero igual había algo que todavía les seguía tocando el ego. Y es... entendible, dentro de lo que cabe. De ser uno de los principales clanes de un lugar, pasaron a ser cuestionados, tal vez en contextos donde no llegaban a entenderlos bien ¿Nunca te preguntaste por qué Suzumu se caracteriza más por su ninjutsu y taijutsu que por sus habilidades con la sombra?</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">De hecho, no. Nunca me lo cuestioné.</span><br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">No solo tu padre, sino que su ascendencia también se caracterizaban por mostrarse como ninjas fuertes y con un repertorio mayormente ofensivo y llamativo. Aunque quizá tu padre, por como es él, exageró un poco en no centrarse en otros aspectos. Así y todo, no se sentían aún conformes. Y es ahí cuando entra Yui.</span><br />
<br />
»<span style="color: orange;" class="mycode_color">Ya venían, por lo menos esta rama de los Nara, buscando tener un reconocimiento en Amegakure y en Oonindo en general. Volver a ser respetados y admirados como los viejos tiempos. Simplemente ser reconocidos al escuchar su apellido.</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Y cuando aparece Yui se vieron representados con ella. Lo que estaban buscando hace tiempo se alineó con lo que Yui representaba. Una mezcla entre respeto y reconocimiento, en su caso para todos los amejines.</span><br />
<br />
Tsubame asintió con la cabeza y frenó su caminata, poniéndose de frente a su hija.<br />
<br />
—<span style="color: orange;" class="mycode_color">Exacto. Yui les devolvió su identidad. Los amejines ahora no son solo respetados, hay casos que son hasta temidos por gente de otros países. Le dio eso y más, mucho más, a toda Amegakure. Pero a la familia de tu padre...</span> — Le apoyó una de sus manos en el hombro y la miró a los ojos. —<span style="color: orange;" class="mycode_color">A ellos les devolvió el orgullo. Ese que habían perdido con el tiempo y que generaciones enteras no pudieron recuperar. Eso que tanto pedían y anhelaban, se los devolvió una sola persona.</span><br />
<br />
»<span style="color: orange;" class="mycode_color">Eso es Yui para tu padre. Y para todo su linaje.</span><br />
<br />
La chica no sabía cómo procesar tanta información. Nunca se imaginó el trasfondo tan complejo que podía tener su familia. Además, ella sabía que su madre no tenía todos los por menores que podía saber su padre. Ahora entendía mucho más, tanto de sus abuelos como de su padre y de su hermano. El orgullo no era una simple cualidad de su familia, sino que era algo más. Era historia y reivindicación, era una postura de vida.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Muchas gracias, madre. Por todo.</span> — Pensó en darle un abrazo pero no se terminó de animar. Simplemente sonrió desganada y se fue en dirección hacia su habitación. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Si no es molestía, necesito un rato sola.</span><br />
<br />
Tsubame asintió, sin mediar más palabras, viendo a su hija alejarse lentamente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Templar la espada]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-templar-la-espada</link>
			<pubDate>Fri, 03 Jan 2025 11:12:04 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-templar-la-espada</guid>
			<description><![CDATA[La incesante y característica lluvia de Amegakure no parecía haberse visto afectada pese a lo acontecido. A las nubes o las estrellas no les importó algo tan trivial como lo que se desencadenó hace tiempo en los parajes de aquel mundo. Habían pasado algunos días; para la gente con más capacidad de adaptación, o lo suficientemente estúpida, sus vidas habían vuelto a la normalidad. La mayoría, sobretodo los que lo vivieron de primera mano y volvieron para contarlo, seguían tensos y crispados. Y algunos, por desgracia, no volvieron para poder ver a sus seres queridos.<br />
<br />
En la parte posterior de El dragón azul, un pequeño local de comida, concretamente en un pequeño hueco que acomodaron a modo de jardín, Ren seguía practicando su esgrima una y otra vez. Sus cabellos eran negros, largos y laceos, recogidos en una coleta baja y con un mechón rebelde que salía del nacimiento de sus cabello, algo que hacía un buen contraste en su pálida piel y sus brillantes y preciosos ojos azules. Llevaba puesto un kimono negro y en sus manos blandía un bokken continuamente frente al aire, las gotas de lluvia o un enemigo imaginario.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Todavía estas ahí? ¿Qué hora es si quiera? ¿Cuánto llevas zarandeando ese palo de madera? </span>— Nanashi, el dueño y tutor legal de Ren se quejaba desde el resguardo que tenía un tejado en el exterior.<br />
<br />
Era un hombre adulto, pasado los cuarenta y tantos. Tenía el pelo largo negro, algo grisáceo y recogido en una coleta alta, vistiendo un kimono sencillo de colores azules y grises; en su rostro se podían ver algunas cicatrices, y una barba de un par de días como era habitual en él. En su mano, una botella de licor que todavía esperaba a ser abierta.<br />
<br />
La chica morena se volteó a él, devolviéndole una mirada de desaprobación y molestia. Después, se pasó una mano por la frente buscando quitarse el exceso del agua con la que estaba empapada y caminó hasta el descanso desnivelado de madera de la casa, sentándose en este. Nanashi la miró extrañado e hizo lo mismo, sentándose a su lado.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Si me enseñaras algo en vez de dedicarte solo a la cocina, no tendría que pasarme tanto tiempo.</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Accedí a ayudarte, no a enseñarte a blandir una espada</span>— respondió mirando al frente. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Además, todo lo que haces es para luego ponerlo en práctica. Cuando me ayudas en el local sirviendo los platos, entrenas tu agilidad y destreza para evitar chocarte con los comensales y tirar los platos. De la misma forma cuando estas en los fogones. ¿Y que me dices de guardar la comida y bebida que viene por las  mañanas? Hace falta mucha fuerza y robustez para ello.</span><br />
<br />
Hizo algunos gestos con las manos, imitando movimientos mientras hablaba a la vez que la mirada de desaprobación de Ren aumentaba.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Me vas a decir la gilipollez esa de que todo esto es realmente un entrenamiento secreto? No seré la luz más brillante de la casa, pero no soy estúpida</span> — se quejó realmente molesta.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Jaja... No... No... </span> — Respondió destapando la botella y llevándosela a los labios buscando disimular sin éxito alguno.<br />
<br />
Ambos se quedaron en silencio mirando el agua caer, hasta que Ren finalmente rompió la monotonía del chapoteo incesante.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Qué pasará ahora? De las tres Grandes, somos los que estamos más cerca</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">No lo sé... El futuro se ve realmente incierto</span> — añadió con un mal gesto en el rostro.<br />
<br />
Una vez más, pasaron varios y pesados segundos que se hicieron eternos hasta que uno de los dos volvió a hablar.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Para muchos ninjas, guerreros o samuráis, según quieras llamarlo, no hay mucho en lo que pensar, ¿sabes? Son solo soldados enviados a cumplir ordenes</span> — dijo tomando la espada de madera y moviéndola un poco para verla. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Sin embargo los que acaban blandiendo una espada, muchas veces acaban desarrollando algunos códigos de honor, ética...  blablabla... Lo has leído mil veces en tus mangas y series. Claro que muchos ninjas también lo tienen, pero el caso de los espadachines es curioso... ¿Será por la sangre de samuráis que corre por sus venas, o simplemente es algo que ocurre al dedicarle tanto tiempo a un arte como este?</span><br />
<br />
Ren la miró extrañada, pero con algo de curiosidad, pasando la mirada de arriba abajo al propio Nanashi. Ambos sabían que tenía un pasado relacionado con esas armas, pero jamás había hablado de ello.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Cuál es tu motivo? ¿Por qué blandes una espada?</span> — dijo finalmente girando la cabeza levemente a Ren y tirándole la espada con suavidad para que esta la cogiera.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿El motivo?... </span> — Respondió extrañad al cogerla y mirando el arma. — <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Quiero... Quiero ser más fuerte y ser la mejor espadachín.</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Una meta simple y común</span> — respondió con una sonrisa llevándose la botella a los labios y dando un trago. — <span style="color: gray;" class="mycode_color"> ¿Te parece algo bueno? ¿Digno de ser un objetivo? Hay gente que busca acabar con la paz y evitar conflictos como este, en comparación, eso es algo egoísta y estúpido, ¿no?</span><br />
<br />
La chica arrugó la boca, mirando el arma de madera en sus manos.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Crees que ese objetivo es inferior a uno tan bueno y puro como el otro?</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Exponiéndolo así...</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Yo no lo creo. Cualquier objetivo que te impulse a vivir y seguir adelante es igual de valido y digno</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Aunque eso te lleve a derramar sangre inocente?</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Mmmm... Puede</span> — Respondió llevándose una mano al mentón pensativo.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Que clase de respuesta es esa? Ni si quiera tu lo tienes claro y vienes aquí a sermonearme</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Ahora quieres ser una gran espadachín, la mejor del mundo seguramente. ¿Pero y antes? ¿Cuál fue el motivo por el que empezaste?</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Por que... Quería ser fuerte y valerme por mi misma... Y ayudar a la gente...</span> — La dudaba parecía asaltar hasta su propia voz.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Mentira, lo hiciste por que pensabas que era super guay y que te verías super increíble como en esas series y libros de samuráis que lees y ves</span> — esbozó una sonrisa, señalándola con el índice de la  mano con el que sostenía la botella.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¡Era mucho más pequeña! ¿¡Que esperabas!?</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Me jugaría un brazo a que sigues pensando eso aunque no sea tu motivación principal</span> — rio.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¡Si solo has venido a tocarme las putas narices, déjame seguir con mi entrenamiento!</span> — Protestó levantándose airada.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Ahora en serio. ¿Cuál es el motivo por el que empuñas la espada?</span> — Respondió deshaciéndose de toda la felicidad de su rostro, con una expresión realmente seria. <br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Por ser una mejor...</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">No. Sabes que no es ese el motivo. Puede que este presente igual que el ejemplo que te acabo de exponer, pero esa no es tu motivación principal, ese no es tu objetivo, Ren</span> — alzó la mano, y le golpeo con el índice sobre el corazón. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Te lo preguntaré una vez más, ¿por qué blandes tu espada?</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Yo... </span> — Apretó los labios, dubitativa y sin poder mirar a sus ojos oscuros. — <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Quiero... Quiero proteger a alguien... Quiero ser más fuerte por esa persona...</span><br />
<br />
Nanashi esbozó una suave sonrisa arqueándose hacia atrás, sabiendo perfectamente a quien se refería.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Es ese un motivo superior a otros mas nobles? Evitar este mundo de conflictos, ayudar a los necesitados...</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">No... No lo sé... Pero es el motivo por el que lucharé hasta morir.</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Eso es lo que quería oír</span> — dijo esbozando una sonrisa más amplia. — [/color]No creo que haya un objetivo, meta, motivos o como puñetas quieras llamarlo superiores unos a otros... Pero si que creo que debes creer en uno fervientemente; para que cuando vayas a morir, cuando estés en tu lecho de muerte, sientas que dejas este mundo sin remordimientos.[/color]<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Y si no has cumplido ese objetivo?</span> — Preguntó sin estar segura de ella misma.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Habrás muerto dando todo de ti por conseguirlo</span> — dio un trago, para mirar a la infinidad de la lluvia eterna del cielo. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Aunque creo que se por donde van los tiros de lo que preguntas...</span><br />
<br />
Ambos se quedaron en silencio, y finalmente Nanashi se levantó para irse al interior.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Lo único que puedo decirte, es que entonces tendrás que seguir practicando y mejorando hasta ser la mejor</span> — se volteó parcialmente a mirarla con una débil sonrisa. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Deja de mirarme como un gato mojado y date una ducha caliente, vas a pescar un resfriado.</span><br />
<br />
Nanashi se alejó al interior de la casa, mientras Ren observaba la lluvia nuevamente. Sentía algo más de calma en su agitado corazón tras aquella conversación, pero sentía la cabeza algo nublada por una infinidad de pensamientos. Lo mejor sería hacerle caso, un baño caliente puede que también disipara las dudas de su mente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La incesante y característica lluvia de Amegakure no parecía haberse visto afectada pese a lo acontecido. A las nubes o las estrellas no les importó algo tan trivial como lo que se desencadenó hace tiempo en los parajes de aquel mundo. Habían pasado algunos días; para la gente con más capacidad de adaptación, o lo suficientemente estúpida, sus vidas habían vuelto a la normalidad. La mayoría, sobretodo los que lo vivieron de primera mano y volvieron para contarlo, seguían tensos y crispados. Y algunos, por desgracia, no volvieron para poder ver a sus seres queridos.<br />
<br />
En la parte posterior de El dragón azul, un pequeño local de comida, concretamente en un pequeño hueco que acomodaron a modo de jardín, Ren seguía practicando su esgrima una y otra vez. Sus cabellos eran negros, largos y laceos, recogidos en una coleta baja y con un mechón rebelde que salía del nacimiento de sus cabello, algo que hacía un buen contraste en su pálida piel y sus brillantes y preciosos ojos azules. Llevaba puesto un kimono negro y en sus manos blandía un bokken continuamente frente al aire, las gotas de lluvia o un enemigo imaginario.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Todavía estas ahí? ¿Qué hora es si quiera? ¿Cuánto llevas zarandeando ese palo de madera? </span>— Nanashi, el dueño y tutor legal de Ren se quejaba desde el resguardo que tenía un tejado en el exterior.<br />
<br />
Era un hombre adulto, pasado los cuarenta y tantos. Tenía el pelo largo negro, algo grisáceo y recogido en una coleta alta, vistiendo un kimono sencillo de colores azules y grises; en su rostro se podían ver algunas cicatrices, y una barba de un par de días como era habitual en él. En su mano, una botella de licor que todavía esperaba a ser abierta.<br />
<br />
La chica morena se volteó a él, devolviéndole una mirada de desaprobación y molestia. Después, se pasó una mano por la frente buscando quitarse el exceso del agua con la que estaba empapada y caminó hasta el descanso desnivelado de madera de la casa, sentándose en este. Nanashi la miró extrañado e hizo lo mismo, sentándose a su lado.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Si me enseñaras algo en vez de dedicarte solo a la cocina, no tendría que pasarme tanto tiempo.</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Accedí a ayudarte, no a enseñarte a blandir una espada</span>— respondió mirando al frente. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Además, todo lo que haces es para luego ponerlo en práctica. Cuando me ayudas en el local sirviendo los platos, entrenas tu agilidad y destreza para evitar chocarte con los comensales y tirar los platos. De la misma forma cuando estas en los fogones. ¿Y que me dices de guardar la comida y bebida que viene por las  mañanas? Hace falta mucha fuerza y robustez para ello.</span><br />
<br />
Hizo algunos gestos con las manos, imitando movimientos mientras hablaba a la vez que la mirada de desaprobación de Ren aumentaba.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Me vas a decir la gilipollez esa de que todo esto es realmente un entrenamiento secreto? No seré la luz más brillante de la casa, pero no soy estúpida</span> — se quejó realmente molesta.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Jaja... No... No... </span> — Respondió destapando la botella y llevándosela a los labios buscando disimular sin éxito alguno.<br />
<br />
Ambos se quedaron en silencio mirando el agua caer, hasta que Ren finalmente rompió la monotonía del chapoteo incesante.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Qué pasará ahora? De las tres Grandes, somos los que estamos más cerca</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">No lo sé... El futuro se ve realmente incierto</span> — añadió con un mal gesto en el rostro.<br />
<br />
Una vez más, pasaron varios y pesados segundos que se hicieron eternos hasta que uno de los dos volvió a hablar.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Para muchos ninjas, guerreros o samuráis, según quieras llamarlo, no hay mucho en lo que pensar, ¿sabes? Son solo soldados enviados a cumplir ordenes</span> — dijo tomando la espada de madera y moviéndola un poco para verla. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Sin embargo los que acaban blandiendo una espada, muchas veces acaban desarrollando algunos códigos de honor, ética...  blablabla... Lo has leído mil veces en tus mangas y series. Claro que muchos ninjas también lo tienen, pero el caso de los espadachines es curioso... ¿Será por la sangre de samuráis que corre por sus venas, o simplemente es algo que ocurre al dedicarle tanto tiempo a un arte como este?</span><br />
<br />
Ren la miró extrañada, pero con algo de curiosidad, pasando la mirada de arriba abajo al propio Nanashi. Ambos sabían que tenía un pasado relacionado con esas armas, pero jamás había hablado de ello.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Cuál es tu motivo? ¿Por qué blandes una espada?</span> — dijo finalmente girando la cabeza levemente a Ren y tirándole la espada con suavidad para que esta la cogiera.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿El motivo?... </span> — Respondió extrañad al cogerla y mirando el arma. — <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Quiero... Quiero ser más fuerte y ser la mejor espadachín.</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Una meta simple y común</span> — respondió con una sonrisa llevándose la botella a los labios y dando un trago. — <span style="color: gray;" class="mycode_color"> ¿Te parece algo bueno? ¿Digno de ser un objetivo? Hay gente que busca acabar con la paz y evitar conflictos como este, en comparación, eso es algo egoísta y estúpido, ¿no?</span><br />
<br />
La chica arrugó la boca, mirando el arma de madera en sus manos.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Crees que ese objetivo es inferior a uno tan bueno y puro como el otro?</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Exponiéndolo así...</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Yo no lo creo. Cualquier objetivo que te impulse a vivir y seguir adelante es igual de valido y digno</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Aunque eso te lleve a derramar sangre inocente?</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Mmmm... Puede</span> — Respondió llevándose una mano al mentón pensativo.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Que clase de respuesta es esa? Ni si quiera tu lo tienes claro y vienes aquí a sermonearme</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Ahora quieres ser una gran espadachín, la mejor del mundo seguramente. ¿Pero y antes? ¿Cuál fue el motivo por el que empezaste?</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Por que... Quería ser fuerte y valerme por mi misma... Y ayudar a la gente...</span> — La dudaba parecía asaltar hasta su propia voz.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Mentira, lo hiciste por que pensabas que era super guay y que te verías super increíble como en esas series y libros de samuráis que lees y ves</span> — esbozó una sonrisa, señalándola con el índice de la  mano con el que sostenía la botella.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¡Era mucho más pequeña! ¿¡Que esperabas!?</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Me jugaría un brazo a que sigues pensando eso aunque no sea tu motivación principal</span> — rio.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¡Si solo has venido a tocarme las putas narices, déjame seguir con mi entrenamiento!</span> — Protestó levantándose airada.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Ahora en serio. ¿Cuál es el motivo por el que empuñas la espada?</span> — Respondió deshaciéndose de toda la felicidad de su rostro, con una expresión realmente seria. <br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Por ser una mejor...</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">No. Sabes que no es ese el motivo. Puede que este presente igual que el ejemplo que te acabo de exponer, pero esa no es tu motivación principal, ese no es tu objetivo, Ren</span> — alzó la mano, y le golpeo con el índice sobre el corazón. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Te lo preguntaré una vez más, ¿por qué blandes tu espada?</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Yo... </span> — Apretó los labios, dubitativa y sin poder mirar a sus ojos oscuros. — <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Quiero... Quiero proteger a alguien... Quiero ser más fuerte por esa persona...</span><br />
<br />
Nanashi esbozó una suave sonrisa arqueándose hacia atrás, sabiendo perfectamente a quien se refería.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">¿Es ese un motivo superior a otros mas nobles? Evitar este mundo de conflictos, ayudar a los necesitados...</span><br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">No... No lo sé... Pero es el motivo por el que lucharé hasta morir.</span><br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Eso es lo que quería oír</span> — dijo esbozando una sonrisa más amplia. — [/color]No creo que haya un objetivo, meta, motivos o como puñetas quieras llamarlo superiores unos a otros... Pero si que creo que debes creer en uno fervientemente; para que cuando vayas a morir, cuando estés en tu lecho de muerte, sientas que dejas este mundo sin remordimientos.[/color]<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">¿Y si no has cumplido ese objetivo?</span> — Preguntó sin estar segura de ella misma.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Habrás muerto dando todo de ti por conseguirlo</span> — dio un trago, para mirar a la infinidad de la lluvia eterna del cielo. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Aunque creo que se por donde van los tiros de lo que preguntas...</span><br />
<br />
Ambos se quedaron en silencio, y finalmente Nanashi se levantó para irse al interior.<br />
<br />
— <span style="color: gray;" class="mycode_color">Lo único que puedo decirte, es que entonces tendrás que seguir practicando y mejorando hasta ser la mejor</span> — se volteó parcialmente a mirarla con una débil sonrisa. — <span style="color: gray;" class="mycode_color">Deja de mirarme como un gato mojado y date una ducha caliente, vas a pescar un resfriado.</span><br />
<br />
Nanashi se alejó al interior de la casa, mientras Ren observaba la lluvia nuevamente. Sentía algo más de calma en su agitado corazón tras aquella conversación, pero sentía la cabeza algo nublada por una infinidad de pensamientos. Lo mejor sería hacerle caso, un baño caliente puede que también disipara las dudas de su mente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Limpieza sagrada]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-limpieza-sagrada</link>
			<pubDate>Thu, 16 Mar 2023 22:07:30 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-limpieza-sagrada</guid>
			<description><![CDATA[Aquella mañana, como cualquier otra, llovía a cántaros en la villa de hormigón armado y acero reforzado. Y al igual que en muchas de otras mañanas, los carteros y ninjas que habían sido designados para ayudar como carteros temporales, repartieron el correó entre los que a algunas personas podrían encontrar un pequeño rollo que les designaba un nuevo encargo. <br />
<br />
Una de esas personas fue Chika, quien podría encontrar en el buzón, si no es que alguien del dojo había decidido coger aquel papel por su cuenta antes y leerlo, la misión que se le había designado a la kunoichi.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino de Misión" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(D) Limpieza sagrada</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Amegakure no Sato<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Mikata Takeshi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Santuario de Amegakure<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Nuestro Santuario necesita un poco de ayuda extra para estar en orden. Aunque Amegakure no Sato nunca ha sido una aldea muy religiosa, en tiempos de guerra mucha gente viene a rezar en pos de la buena suerte y de un próspero futuro. Por ello solicitamos la ayuda de una mano extra para poder terminar de poner en su sitio todo lo necesario. </i></div></div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquella mañana, como cualquier otra, llovía a cántaros en la villa de hormigón armado y acero reforzado. Y al igual que en muchas de otras mañanas, los carteros y ninjas que habían sido designados para ayudar como carteros temporales, repartieron el correó entre los que a algunas personas podrían encontrar un pequeño rollo que les designaba un nuevo encargo. <br />
<br />
Una de esas personas fue Chika, quien podría encontrar en el buzón, si no es que alguien del dojo había decidido coger aquel papel por su cuenta antes y leerlo, la misión que se le había designado a la kunoichi.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino de Misión" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(D) Limpieza sagrada</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Amegakure no Sato<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Mikata Takeshi<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Santuario de Amegakure<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Nuestro Santuario necesita un poco de ayuda extra para estar en orden. Aunque Amegakure no Sato nunca ha sido una aldea muy religiosa, en tiempos de guerra mucha gente viene a rezar en pos de la buena suerte y de un próspero futuro. Por ello solicitamos la ayuda de una mano extra para poder terminar de poner en su sitio todo lo necesario. </i></div></div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Plática seria o regaño amigable]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-platica-seria-o-regano-amigable</link>
			<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 16:46:29 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1205">Murakisho Suzume</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-platica-seria-o-regano-amigable</guid>
			<description><![CDATA[El hogar de la familia Murakisho no era muy grande, pero sí bastante bonito y muy bien cuidado. El interior estaba preciosamente iluminado, y el olor a lluvia de fuera prácticamente desaparecía al entrar. Suzume estaba en su habitación, una pequeña pero muy acogedora, con una cama grande y un montón de cojines y peluches de animales, un discreto tocador con un millar de notitas pegadas por doquier, y un rincón lo suficientemente amplio para dejar su guitarra  color lila y una mesa con otro millar de papeles. No había mucho espacio para caminar.<br />
<br />
La cantante se acariciaba el cabello, en especial una partecita que parecía más corta que el resto, mientras recordaba aquella cena con un grupo nuevo de amigas. Ren, Chika y Miki. Habían sido tan amables. ¡Y la peliazul había sido tan linda! Sonrió al espejo al recordarla, mas pronto se ensombreció. Si aquella niña pelirrosa hubiese llevado un kunai y no unas tijeras...<br />
<br />
—¿Suzume-chan?<br />
<br />
—<span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">¿Sí, mamá?</span> —dijo la joven, volteando su rostro hacia la puerta.<br />
<br />
—Tienes visitas, ¡Saki-san ha llegado!<br />
<br />
El corazón de Suzume dio un salto. Normalmente le alegraba bastante, pero aquella vez le ponía muy nerviosa. ¿Qué tanto la regañaría por su imprudencia?<br />
<br />
—<span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">¡S-sí! Uhm... Puede pasar, claro.</span><br />
<br />
No estaba en sus mejores prendas, pues vestía los pantalones  rosa de su piyama y una blusa blanca holgada. Eran las diez y Suzume no tenía nada que hacer tan temprano.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El hogar de la familia Murakisho no era muy grande, pero sí bastante bonito y muy bien cuidado. El interior estaba preciosamente iluminado, y el olor a lluvia de fuera prácticamente desaparecía al entrar. Suzume estaba en su habitación, una pequeña pero muy acogedora, con una cama grande y un montón de cojines y peluches de animales, un discreto tocador con un millar de notitas pegadas por doquier, y un rincón lo suficientemente amplio para dejar su guitarra  color lila y una mesa con otro millar de papeles. No había mucho espacio para caminar.<br />
<br />
La cantante se acariciaba el cabello, en especial una partecita que parecía más corta que el resto, mientras recordaba aquella cena con un grupo nuevo de amigas. Ren, Chika y Miki. Habían sido tan amables. ¡Y la peliazul había sido tan linda! Sonrió al espejo al recordarla, mas pronto se ensombreció. Si aquella niña pelirrosa hubiese llevado un kunai y no unas tijeras...<br />
<br />
—¿Suzume-chan?<br />
<br />
—<span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">¿Sí, mamá?</span> —dijo la joven, volteando su rostro hacia la puerta.<br />
<br />
—Tienes visitas, ¡Saki-san ha llegado!<br />
<br />
El corazón de Suzume dio un salto. Normalmente le alegraba bastante, pero aquella vez le ponía muy nerviosa. ¿Qué tanto la regañaría por su imprudencia?<br />
<br />
—<span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">¡S-sí! Uhm... Puede pasar, claro.</span><br />
<br />
No estaba en sus mejores prendas, pues vestía los pantalones  rosa de su piyama y una blusa blanca holgada. Eran las diez y Suzume no tenía nada que hacer tan temprano.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[En casa de herrero, cuchara de...]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-en-casa-de-herrero-cuchara-de</link>
			<pubDate>Mon, 23 Jan 2023 20:56:52 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1206">Senju Hayato</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-en-casa-de-herrero-cuchara-de</guid>
			<description><![CDATA[La tarde caía radiante sobre el horizonte, marcando un lindo contraste entre tonos cálidos y fríos en el cielo. Parecía como si un camello estuviese tratando de jalar de un bocado de una cortina de agua. Raro, atípico, hermoso. Una de esas tarde en que los dioses parecen jugar con pintura, manchando el eterno celeste de tonos anaranjados. Además, la perpetua lluvia era azotada por una leve pero constante brisa, formando un colorido arcoiris más alla del umbral de tierra visible. Una tarde singular en algunas tierras, y común en otras.<br />
<br />
*Crick* *Crick* *Crack*<br />
<br />
Por las lluviosas calles de Amegakure circulaba un joven. Un chico bastante pequeño, de ojos celestes y cabellera azabache. Su cabello estaba bastante alborotado, como si recién se hubiese despertado de una intensa borrachera, y aunque de tamaño dispar, en general tenía una longitud corta. Tenía unas ojeras bastante pronunciadas, y bastantes pecas entre la nariz y los ojos. Vestía una camiseta de mangas cortas de tono blanco, con el símbolo de la lluvia en negro a mitad del pecho. Los pantalones eran anchos y cortos, de color negro también. Y calzaba unas sandalias shinobis de tono negro, acompañando al conjunto en armonía de ausencia de colores. Tenía atado al pantalón un portaobjetos, con un único pergamino pequeño en su interior. En el brazo derecho tenía atada la bandana de Amegakure, y a la espalda tenía una especie de bulto atado con vendas, y unas tiras de pelo en lo más alto. El chico caminaba con tranquilidad bajo la lluvia, en una calle apenas transitada. Tan poco transitada, que destacaba sin lugar a dudas, pues a cada pocos pasos...<br />
<br />
*Crick* *Crick* *Crack*<br />
<br />
La rodilla crujía tan fuerte, que el chico parecía perder el equilibrio por un instante. Detenía entonces su caminar apenas un par de segundos, como si tratase de recomponerse de una mala lesión, como si tratase de mentalizarse en el movimiento que debiere hacer. Miraba al cielo un instante, y nuevamente comenzaba a caminar. Un paso. Dos pasos. Tres. Cuatro. Cinco. Y entonces...<br />
<br />
*Crick* *Crick* *Crack*<br />
<br />
De nuevo la función volvía a repetirse ante un escaso público. Era algo casi hipnótico, era algo que raramente podía pasar por desapercibido. Era una tímida llamada del lobo a la luna, ejecutada en una silenciosa noche mientras está descrestando en la montaña más alta de la zona.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La tarde caía radiante sobre el horizonte, marcando un lindo contraste entre tonos cálidos y fríos en el cielo. Parecía como si un camello estuviese tratando de jalar de un bocado de una cortina de agua. Raro, atípico, hermoso. Una de esas tarde en que los dioses parecen jugar con pintura, manchando el eterno celeste de tonos anaranjados. Además, la perpetua lluvia era azotada por una leve pero constante brisa, formando un colorido arcoiris más alla del umbral de tierra visible. Una tarde singular en algunas tierras, y común en otras.<br />
<br />
*Crick* *Crick* *Crack*<br />
<br />
Por las lluviosas calles de Amegakure circulaba un joven. Un chico bastante pequeño, de ojos celestes y cabellera azabache. Su cabello estaba bastante alborotado, como si recién se hubiese despertado de una intensa borrachera, y aunque de tamaño dispar, en general tenía una longitud corta. Tenía unas ojeras bastante pronunciadas, y bastantes pecas entre la nariz y los ojos. Vestía una camiseta de mangas cortas de tono blanco, con el símbolo de la lluvia en negro a mitad del pecho. Los pantalones eran anchos y cortos, de color negro también. Y calzaba unas sandalias shinobis de tono negro, acompañando al conjunto en armonía de ausencia de colores. Tenía atado al pantalón un portaobjetos, con un único pergamino pequeño en su interior. En el brazo derecho tenía atada la bandana de Amegakure, y a la espalda tenía una especie de bulto atado con vendas, y unas tiras de pelo en lo más alto. El chico caminaba con tranquilidad bajo la lluvia, en una calle apenas transitada. Tan poco transitada, que destacaba sin lugar a dudas, pues a cada pocos pasos...<br />
<br />
*Crick* *Crick* *Crack*<br />
<br />
La rodilla crujía tan fuerte, que el chico parecía perder el equilibrio por un instante. Detenía entonces su caminar apenas un par de segundos, como si tratase de recomponerse de una mala lesión, como si tratase de mentalizarse en el movimiento que debiere hacer. Miraba al cielo un instante, y nuevamente comenzaba a caminar. Un paso. Dos pasos. Tres. Cuatro. Cinco. Y entonces...<br />
<br />
*Crick* *Crick* *Crack*<br />
<br />
De nuevo la función volvía a repetirse ante un escaso público. Era algo casi hipnótico, era algo que raramente podía pasar por desapercibido. Era una tímida llamada del lobo a la luna, ejecutada en una silenciosa noche mientras está descrestando en la montaña más alta de la zona.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Las doce lunas de Amegakure]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-las-doce-lunas-de-amegakure</link>
			<pubDate>Sat, 07 Jan 2023 16:03:29 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1179">Kaminari Kimi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-las-doce-lunas-de-amegakure</guid>
			<description><![CDATA[Una semana entera ya había pasado desde la última edición del torneo por equipos de la familia Minami, que a su vez fue la primera edición del torneo por equipos de la familia Kaminari. Aunque el evento había tenido más de uno (y más de dos) problemas, discusiones y dramas, al final del día el amor fraternal prevaleció y ahora la familia parecía más unida que nunca. Momo había conseguido que sus hermanos la ayudasen a superar sus límites en lugar de solo sentirse mal por ella, Kazemaru y Ryō descubrieron que trabajaban mucho mejor en equipo y se llevaban mejor de lo que pensaban y Mami... bueno, seguía siendo ella, pero al menos su yo habitual era mucho más pasota y menos agresivo que durante el torneo.<br />
<br />
Durante aquella semana la casa se había vuelto muchísimo más silenciosa y tranquila de lo que había estado siendo durante los últimos dos meses, igual que el resto de la aldea. La casa porque ahora todos los hermanos Minami, como habían pactado con la aldea, tuvieron que empezar a asistir a la academia y la aldea porque cientos de amejin fueron llamados para ir a la guerra.<br />
<br />
Ahora, por la mañana, Kimi se encontraba limpiando el patio trasero que conectaba con el dojo, mientras Raijin barría y fregaba el propio dojo. A Chika le habían pedido que se encargase del patio delantero, aprovechando que aquel día no estaba lloviendo. Si lo estaba haciendo, podría ver a Hotaru acercarse andando bastante antes de lo esperado. Si no, tan solo escucharía como tocaban el timbre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Una semana entera ya había pasado desde la última edición del torneo por equipos de la familia Minami, que a su vez fue la primera edición del torneo por equipos de la familia Kaminari. Aunque el evento había tenido más de uno (y más de dos) problemas, discusiones y dramas, al final del día el amor fraternal prevaleció y ahora la familia parecía más unida que nunca. Momo había conseguido que sus hermanos la ayudasen a superar sus límites en lugar de solo sentirse mal por ella, Kazemaru y Ryō descubrieron que trabajaban mucho mejor en equipo y se llevaban mejor de lo que pensaban y Mami... bueno, seguía siendo ella, pero al menos su yo habitual era mucho más pasota y menos agresivo que durante el torneo.<br />
<br />
Durante aquella semana la casa se había vuelto muchísimo más silenciosa y tranquila de lo que había estado siendo durante los últimos dos meses, igual que el resto de la aldea. La casa porque ahora todos los hermanos Minami, como habían pactado con la aldea, tuvieron que empezar a asistir a la academia y la aldea porque cientos de amejin fueron llamados para ir a la guerra.<br />
<br />
Ahora, por la mañana, Kimi se encontraba limpiando el patio trasero que conectaba con el dojo, mientras Raijin barría y fregaba el propio dojo. A Chika le habían pedido que se encargase del patio delantero, aprovechando que aquel día no estaba lloviendo. Si lo estaba haciendo, podría ver a Hotaru acercarse andando bastante antes de lo esperado. Si no, tan solo escucharía como tocaban el timbre.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El Coraje]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-coraje</link>
			<pubDate>Fri, 11 Nov 2022 00:40:18 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1179">Kaminari Kimi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-coraje</guid>
			<description><![CDATA[Finalmente había llegado el día esperado. Un mes más tarde, todos los hermanos Kaminari se reunieron en la fecha indicada para realizar el tan esperado torneo. Estaban todos reunidos dentro del dojo de Karate, con una gorra boca arriba llena de trocitos de papel. En ella estaban los nombres de todos los presentes, junto con el de una persona más.<br />
<br />
Aquella mañana, todos los Kaminari esperaban con impaciencia y expectación a que llegase Raijin, su padre, que igual que cada semana había ido a visitar al único Minami que todavía no había llegado a casa: Kazemaru. Durante todo el mes, aquel había sido el único chico al que no habían visto, pues por algún motivo todavía estaban investigándolo y sin importar cuántas veces le preguntasen, Raijin no podía decirles por qué.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">— No parece que vaya a llegar hoy tampoco...</span> —Comentó <span style="color: gold;" class="mycode_color">R</span>yō, desesperado.<br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Espera a que llegue Raijin.</span> —Respondió Kira, que estaba sentada justo frente al sombrero.<br />
<br />
<span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">— Pff, llevamos ya un mes con lo mismo. ¡Kazecchi no ha hecho nada malo!</span> —Replicó Mami, quien sorprendentemente también era capaz de preocuparse de sus hermanos.<br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Espera a que llegue Raijin...</span> —Repitió Kira, quien últimamente se estaba volviendo más paciente.<br />
<br />
Mientras tanto, Kimi se hallaba meditando en silencio frente al cuadro del fundador del dojo Kaminari; Miki calenta y estiraba junto a Kenshin, preparada para lo que se le venía encima; Momo estaba haciendo unos entrenamientos de última hora para intentar realizar un ninjutsu, sin mucho éxito y Hotaru, como siempre, estaba echándose una siesta apartado.<br />
<br />
¿Qué estaba haciendo Chika?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Finalmente había llegado el día esperado. Un mes más tarde, todos los hermanos Kaminari se reunieron en la fecha indicada para realizar el tan esperado torneo. Estaban todos reunidos dentro del dojo de Karate, con una gorra boca arriba llena de trocitos de papel. En ella estaban los nombres de todos los presentes, junto con el de una persona más.<br />
<br />
Aquella mañana, todos los Kaminari esperaban con impaciencia y expectación a que llegase Raijin, su padre, que igual que cada semana había ido a visitar al único Minami que todavía no había llegado a casa: Kazemaru. Durante todo el mes, aquel había sido el único chico al que no habían visto, pues por algún motivo todavía estaban investigándolo y sin importar cuántas veces le preguntasen, Raijin no podía decirles por qué.<br />
<br />
<span style="color: gold;" class="mycode_color">— No parece que vaya a llegar hoy tampoco...</span> —Comentó <span style="color: gold;" class="mycode_color">R</span>yō, desesperado.<br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Espera a que llegue Raijin.</span> —Respondió Kira, que estaba sentada justo frente al sombrero.<br />
<br />
<span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">— Pff, llevamos ya un mes con lo mismo. ¡Kazecchi no ha hecho nada malo!</span> —Replicó Mami, quien sorprendentemente también era capaz de preocuparse de sus hermanos.<br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Espera a que llegue Raijin...</span> —Repitió Kira, quien últimamente se estaba volviendo más paciente.<br />
<br />
Mientras tanto, Kimi se hallaba meditando en silencio frente al cuadro del fundador del dojo Kaminari; Miki calenta y estiraba junto a Kenshin, preparada para lo que se le venía encima; Momo estaba haciendo unos entrenamientos de última hora para intentar realizar un ninjutsu, sin mucho éxito y Hotaru, como siempre, estaba echándose una siesta apartado.<br />
<br />
¿Qué estaba haciendo Chika?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Expedición a lo desconocido]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-expedicion-a-lo-desconocido</link>
			<pubDate>Mon, 10 Oct 2022 15:35:40 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1238">Yamanouchi Moguko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-expedicion-a-lo-desconocido</guid>
			<description><![CDATA[Parecía un día cualquiera en Amegakure, llovía como solía llover. Pero quizás un poco diferente a como siempre.<br />
<br />
Un ojo atento sabría distinguir entre los diferentes tonos de lluvia que la aldea tenía para ofrecer, no eran nubes comunes las de ese día. Hasta se podría llegar a decir que ese día estaba lloviendo, había que ir con un poco de cuidado.<br />
<br />
Pero, de una forma u otra, había que hacer vida de igual manera.<br />
<br />
Y la kunoichi se encontraba dada a la tarea de realizar un recaudo, volviendo de solicitar una misión en la oficina pertinente. En su poder cargaba con un pergamino que le asignaba la tarea para los próximos días.<br />
<br />
Una tarea un tanto curiosa que despertaba ciertamente la atención de la médica, debía partir al día siguiente. Solo quedaba prepararse adecuadamente para hacer el viaje.<br />
<br />
Mientras serpenteaba en las calles esquivando charcos con mayor atención a lo normal, no pudo evitar caer en cuenta de que había una voz que la llamaba.<br />
<br />
Bueno, no específicamente a ella, pero si llamaba a alguien. A quien sea.<br />
<br />
Era una especie de llanto de un niño.<br />
<br />
Moguko se detuvo y examinó su entorno, sin intenciones de perder tiempo. Avanzó en la dirección de la fuente del sonido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Parecía un día cualquiera en Amegakure, llovía como solía llover. Pero quizás un poco diferente a como siempre.<br />
<br />
Un ojo atento sabría distinguir entre los diferentes tonos de lluvia que la aldea tenía para ofrecer, no eran nubes comunes las de ese día. Hasta se podría llegar a decir que ese día estaba lloviendo, había que ir con un poco de cuidado.<br />
<br />
Pero, de una forma u otra, había que hacer vida de igual manera.<br />
<br />
Y la kunoichi se encontraba dada a la tarea de realizar un recaudo, volviendo de solicitar una misión en la oficina pertinente. En su poder cargaba con un pergamino que le asignaba la tarea para los próximos días.<br />
<br />
Una tarea un tanto curiosa que despertaba ciertamente la atención de la médica, debía partir al día siguiente. Solo quedaba prepararse adecuadamente para hacer el viaje.<br />
<br />
Mientras serpenteaba en las calles esquivando charcos con mayor atención a lo normal, no pudo evitar caer en cuenta de que había una voz que la llamaba.<br />
<br />
Bueno, no específicamente a ella, pero si llamaba a alguien. A quien sea.<br />
<br />
Era una especie de llanto de un niño.<br />
<br />
Moguko se detuvo y examinó su entorno, sin intenciones de perder tiempo. Avanzó en la dirección de la fuente del sonido.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) ¿Donde está Michio?]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-donde-esta-michio</link>
			<pubDate>Mon, 05 Sep 2022 23:34:55 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1144">Nara Jun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-donde-esta-michio</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Agarro esta trama como narrador y no la cobro por tener otra misión activa.</div>
    </div>
</div>
<br />
Es verdad que las mañanas en Amegakure no son conocidas por ser especialmente cálidas. Pero el frío de aquella mañana ya formaba a ser un poco molesto, más que de costumbre para esa época del año. Sin embargo, eso no detenía la labor de las personas en la aldea. Ni unos ni otros. Comerciantes, cocineros, artesanos de todo tipo, ninjas. Sobre todo estos últimos, que abundan bastante por esas tierras y tienen gran demanda. Lo bueno de eso, es que había todo tipo de tareas para contratar a un ninja, incluso cosas muy simples que se les solía pedir a los más inexpertos.<br />
<br />
En este caso, una clienta había pedido algo que parece ser simple. Pero a veces es complicado encontrar algo que se perdió, sobre todo si ese algo se mueve. Solo esperaba que, la kunoichi que recibiría su pergamino, esté despierta a esas horas.<br />
<br />
El eterno traqueteo que producía la lluvia sobre la villa no impediría para nada que se escuchen los golpes en la puerta. Primero, dos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">toc toc</span> moderados y suaves, los de toda la vida. Fueron acompañados por otros dos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">toc toc</span>, un poco más fuertes e impacientes. Quizás aquella persona llevaba prisa para tocar tan rápido la puerta, aunque eso no lo vamos a saber. Sea quien sea la persona que abra la puerta, no vería a nadie afuera. Solo se toparía con un pergamino en el suelo.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(D) ¿Donde está Michio?</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Ame<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Miura Mayu<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Calles de la Aldea y alrededores<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Mi gato se perdió. Michio suele irse de casa de vez en cuando y vuelve al cabo de unas horas o, a veces, al cabo de un día. Pero hace varios días que se fue y aún no ha regresado. Intenté buscar por los alrededores de mi casa pero no hubo caso. Estoy segura que un ninja tendrá más agilidad y precisión que yo para buscarlo. Además, a Michio le gusta ir por los techos, lugares donde no tengo la facilidad de buscar.</i></div></div>
    </div>
</div>
<br />
Junto al pergamino vienen unas indicaciones para llegar a la casa de la dueña del gato, cosa que viene bien porque no está aclarado como es el gato en aquel escrito. Al menos que se intente hacer una búsqueda a ciegas de un gato en tan inmensa aldea, se iban a necesitar más detalles y solo esa persona los podía brindar. Además, era buen punto de partida la casa de donde se escapó para ver hacia donde termino yendo el felino.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Agarro esta trama como narrador y no la cobro por tener otra misión activa.</div>
    </div>
</div>
<br />
Es verdad que las mañanas en Amegakure no son conocidas por ser especialmente cálidas. Pero el frío de aquella mañana ya formaba a ser un poco molesto, más que de costumbre para esa época del año. Sin embargo, eso no detenía la labor de las personas en la aldea. Ni unos ni otros. Comerciantes, cocineros, artesanos de todo tipo, ninjas. Sobre todo estos últimos, que abundan bastante por esas tierras y tienen gran demanda. Lo bueno de eso, es que había todo tipo de tareas para contratar a un ninja, incluso cosas muy simples que se les solía pedir a los más inexpertos.<br />
<br />
En este caso, una clienta había pedido algo que parece ser simple. Pero a veces es complicado encontrar algo que se perdió, sobre todo si ese algo se mueve. Solo esperaba que, la kunoichi que recibiría su pergamino, esté despierta a esas horas.<br />
<br />
El eterno traqueteo que producía la lluvia sobre la villa no impediría para nada que se escuchen los golpes en la puerta. Primero, dos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">toc toc</span> moderados y suaves, los de toda la vida. Fueron acompañados por otros dos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">toc toc</span>, un poco más fuertes e impacientes. Quizás aquella persona llevaba prisa para tocar tan rápido la puerta, aunque eso no lo vamos a saber. Sea quien sea la persona que abra la puerta, no vería a nadie afuera. Solo se toparía con un pergamino en el suelo.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 18px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">(D) ¿Donde está Michio?</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span> Ame<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span> Miura Mayu<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span> Calles de la Aldea y alrededores<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Mi gato se perdió. Michio suele irse de casa de vez en cuando y vuelve al cabo de unas horas o, a veces, al cabo de un día. Pero hace varios días que se fue y aún no ha regresado. Intenté buscar por los alrededores de mi casa pero no hubo caso. Estoy segura que un ninja tendrá más agilidad y precisión que yo para buscarlo. Además, a Michio le gusta ir por los techos, lugares donde no tengo la facilidad de buscar.</i></div></div>
    </div>
</div>
<br />
Junto al pergamino vienen unas indicaciones para llegar a la casa de la dueña del gato, cosa que viene bien porque no está aclarado como es el gato en aquel escrito. Al menos que se intente hacer una búsqueda a ciegas de un gato en tan inmensa aldea, se iban a necesitar más detalles y solo esa persona los podía brindar. Además, era buen punto de partida la casa de donde se escapó para ver hacia donde termino yendo el felino.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) I+D+E]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-i-d-e</link>
			<pubDate>Sat, 28 May 2022 23:46:30 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1206">Senju Hayato</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-i-d-e</guid>
			<description><![CDATA[Un oscuro cielo  de entretiempo bendecía Amegakure con una lluvia especialmente cálida, una lluvia que parecía que alguien hubiese puesto el termo en el cielo. El calor era quizás un poco más elevado a lo habitual, sobretodo para éstas fechas, pero en realidad ni tan mal. Se sentía realmente bien el clima, era un alivio después de tanto frío como había hecho en éste invierno pasado.<br />
<br />
El día anterior un mensajero habría visitado de nuevo a la familia Yamanouchi. Tenían un encargo, otra vez. De nuevo, la hija —Moguko— tenía una misión. El mensajero dejó el pergamino, donde venían las oportunas instrucciones. Ésto era algo a lo que ya se iba acostumbrando la kunoichi médico, pues el historial de misiones iba agrandando. No era su primera misión, ni sería la última al ritmo que iba. Tenía actitud, y un objetivo. Así que con esas, pensaba comerse el mundo.<br />
<br />
El pergamino remarcaba en su lazo un carácter que calificaba su misión como de rango D. Fuera de eso, parecía un pergamino cualquiera. Hasta que lo abriese.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Abrir pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) I+D+E</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Amegakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Hirohito Takeshi<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Armería Hirohito<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hirohito Takeshi, encargado de la armería Hirohito, solicita ayuda de genins cuyas notas hayan sobresalido un poco en su graduación, y provengan de familias dedicadas al armamento. Es indiferente si las familias de éstos genins se dedican solo a la venta, o a su creación. La armería estará cerrada, pero con la llave del pergamino podrán acceder al área de trabajo.</span><br />
</div>
    </div>
</div>
<br />
Y evidentemente, al abrir el pergamino, como por arte de magia un llave saldría de entre una leve nube de humo.<br />
<br />
La armería Hirohito quedaba en el centro de la villa, en uno de los edificios más altos de la misma. Estaba a unos metros al flanco del edificio, en la planta baja,y tenía un cartel que ponía expresamente: Prohibido el paso, salvo personal autorizado. O bien la armería estaba cerrada, o algo pasaba.<br />
<br />
Quizás ese cartel traía recuerdos a la chica. Últimamente los veía con frecuencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un oscuro cielo  de entretiempo bendecía Amegakure con una lluvia especialmente cálida, una lluvia que parecía que alguien hubiese puesto el termo en el cielo. El calor era quizás un poco más elevado a lo habitual, sobretodo para éstas fechas, pero en realidad ni tan mal. Se sentía realmente bien el clima, era un alivio después de tanto frío como había hecho en éste invierno pasado.<br />
<br />
El día anterior un mensajero habría visitado de nuevo a la familia Yamanouchi. Tenían un encargo, otra vez. De nuevo, la hija —Moguko— tenía una misión. El mensajero dejó el pergamino, donde venían las oportunas instrucciones. Ésto era algo a lo que ya se iba acostumbrando la kunoichi médico, pues el historial de misiones iba agrandando. No era su primera misión, ni sería la última al ritmo que iba. Tenía actitud, y un objetivo. Así que con esas, pensaba comerse el mundo.<br />
<br />
El pergamino remarcaba en su lazo un carácter que calificaba su misión como de rango D. Fuera de eso, parecía un pergamino cualquiera. Hasta que lo abriese.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Abrir pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) I+D+E</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Amegakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Hirohito Takeshi<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Armería Hirohito<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hirohito Takeshi, encargado de la armería Hirohito, solicita ayuda de genins cuyas notas hayan sobresalido un poco en su graduación, y provengan de familias dedicadas al armamento. Es indiferente si las familias de éstos genins se dedican solo a la venta, o a su creación. La armería estará cerrada, pero con la llave del pergamino podrán acceder al área de trabajo.</span><br />
</div>
    </div>
</div>
<br />
Y evidentemente, al abrir el pergamino, como por arte de magia un llave saldría de entre una leve nube de humo.<br />
<br />
La armería Hirohito quedaba en el centro de la villa, en uno de los edificios más altos de la misma. Estaba a unos metros al flanco del edificio, en la planta baja,y tenía un cartel que ponía expresamente: Prohibido el paso, salvo personal autorizado. O bien la armería estaba cerrada, o algo pasaba.<br />
<br />
Quizás ese cartel traía recuerdos a la chica. Últimamente los veía con frecuencia.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una visita esperada]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-visita-esperada</link>
			<pubDate>Sat, 28 May 2022 14:58:48 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1238">Yamanouchi Moguko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-una-visita-esperada</guid>
			<description><![CDATA[Una semana había pasado desde aquel casual encuentro entre dos kunoichi bastante diferente. La ninja médico que seguía su rutina para ir a estudiar a la biblioteca se había cruzado por mera suerte con la antisocial Sayori, una <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">otaku</span> de las armas como ella. Realmente no había mucho que pudiesen saber la una de la otra, salvo que compartían profesión y que tenían ganas de entrenar juntas un día.<br />
<br />
Y ese día, previamente acordado, había llegado.<br />
<br />
Bajo la protección de su capa, la médica recorría las calles cargando su armamento perfectamente acondicionado en lugar. Además cargaba con un pequeño paquete bellamente adornado, en su interior llevaba algo que era muy importante para ella, su snack favorito.<br />
<br />
<span style="color: cadetblue; font-style: italic;">«Espero que Yuki-san no se haya olvidado de nuestro encuentro.»</span><br />
<br />
Realmente no tenía motivo alguno para pensar algo como eso de la kunoichi, pero quizás serían los nervios los que estuviesen manipulando sus pensamientos en aquel instante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Una semana había pasado desde aquel casual encuentro entre dos kunoichi bastante diferente. La ninja médico que seguía su rutina para ir a estudiar a la biblioteca se había cruzado por mera suerte con la antisocial Sayori, una <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">otaku</span> de las armas como ella. Realmente no había mucho que pudiesen saber la una de la otra, salvo que compartían profesión y que tenían ganas de entrenar juntas un día.<br />
<br />
Y ese día, previamente acordado, había llegado.<br />
<br />
Bajo la protección de su capa, la médica recorría las calles cargando su armamento perfectamente acondicionado en lugar. Además cargaba con un pequeño paquete bellamente adornado, en su interior llevaba algo que era muy importante para ella, su snack favorito.<br />
<br />
<span style="color: cadetblue; font-style: italic;">«Espero que Yuki-san no se haya olvidado de nuestro encuentro.»</span><br />
<br />
Realmente no tenía motivo alguno para pensar algo como eso de la kunoichi, pero quizás serían los nervios los que estuviesen manipulando sus pensamientos en aquel instante.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Sanidad patas arriba]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-sanidad-patas-arriba</link>
			<pubDate>Tue, 17 May 2022 20:41:50 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1206">Senju Hayato</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-sanidad-patas-arriba</guid>
			<description><![CDATA[Hacía varios días, un encargado del hospital de Amegakure había ido al edificio de la Arashikage, y en la propia recepción había solicitado a un grupo de genins con un propósito muy sencillo y claro. No había sido una visita muy especial, de hecho había sido una más del montón. Decenas de visitas así tenían lugar día si y día también. Era la vida en la villa, lo que le daba movimiento al mundo shinobi.<br />
<br />
A la tarde de ese mismo día, un mensajero llevaría un pergamino a cada partícipe de la asignación. No era algo para cumplir de inmediato, el mensajero les especificaría a cada uno que debían presentarse en el sitio —El hospital— al día siguiente, a media mañana.<br />
<br />
El contenido del pergamino era...<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Abrir pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) Sanidad patas arriba</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Amegakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Encargado de recepción: Akimichi Idemitsu<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Hospital de Amegakure<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Idemitsu, como encargado de la recepción, así como otras asignaciones exteriores del hospital, solicita la ayuda por parte de un pequeño grupo de genins para limpiar y ordenar varias salas y quirófanos del hospital. Los frentes abiertos en la guerra, han dejado una gran deficiencia de personal, y por tanto es necesario un poco de ayuda.</span><br />
</div>
    </div>
</div>
<br />
La mañana siguiente, despertaba cómo no lluviosa y magnífica. No hacía ni frío ni calor, que al fin y al cabo, era todo lo que se podía desear.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo ésta trama como narrador y sin recompensas.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hacía varios días, un encargado del hospital de Amegakure había ido al edificio de la Arashikage, y en la propia recepción había solicitado a un grupo de genins con un propósito muy sencillo y claro. No había sido una visita muy especial, de hecho había sido una más del montón. Decenas de visitas así tenían lugar día si y día también. Era la vida en la villa, lo que le daba movimiento al mundo shinobi.<br />
<br />
A la tarde de ese mismo día, un mensajero llevaría un pergamino a cada partícipe de la asignación. No era algo para cumplir de inmediato, el mensajero les especificaría a cada uno que debían presentarse en el sitio —El hospital— al día siguiente, a media mañana.<br />
<br />
El contenido del pergamino era...<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Abrir pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) Sanidad patas arriba</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid dodgerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Amegakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Encargado de recepción: Akimichi Idemitsu<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Hospital de Amegakure<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Idemitsu, como encargado de la recepción, así como otras asignaciones exteriores del hospital, solicita la ayuda por parte de un pequeño grupo de genins para limpiar y ordenar varias salas y quirófanos del hospital. Los frentes abiertos en la guerra, han dejado una gran deficiencia de personal, y por tanto es necesario un poco de ayuda.</span><br />
</div>
    </div>
</div>
<br />
La mañana siguiente, despertaba cómo no lluviosa y magnífica. No hacía ni frío ni calor, que al fin y al cabo, era todo lo que se podía desear.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo ésta trama como narrador y sin recompensas.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Recorriendo las calles]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-recorriendo-las-calles</link>
			<pubDate>Mon, 16 May 2022 17:33:10 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1237">Yuki Sayo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-recorriendo-las-calles</guid>
			<description><![CDATA[*Iniciaba un nuevo día en Amegakure, Sayori seguía su rutina habitual, se levantaba y bajaba a desayunar con su padre, para luego volver a su habitación y leer o entretenerse con algo más hasta llegada la tarde donde entrenaba un poco en el patio de su casa. Iba a ser un día como cualquier otro hasta que...*<br />
<br />
- ¡Oi! Sayo, ¿crees que puedas ir hasta la tienda y traerme unas cuántas cosas?<br />
<br />
*La joven apenas empezaba a desayunar cuando escucha las palabras de su padre y se sorprende, casi atorándose con su comida en el proceso. Era bastante raro que él le permitiera salir, más aún sola, y Sayori tampoco tenía problemas en quedarse todo el día en casa, después de todo no había nada afuera en la aldea que le pudiese interesar.*<br />
<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- ¿Qu-...qué cosas necesitas?</span><br />
- Tranquila, no tienes que ir muy lejos, solo son algunos ingredientes para el almuerzo... Sabes que iría yo pero debo terminar de afilar una espada, el cliente vendrá esta tarde...<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- Pero podemos almorzar cereal...</span><br />
<br />
*Dijo en voz baja viendo su plato mientras continuaba desayunando... pero al parecer su padre la escuchó porque se acercó a la mesa y golpeó la mesa, era un hombre bastante amable... eso hasta que se enfadaba.*<br />
<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- Está bien... está bien... déjamelo a mí... solo dame el listado de lo que necesitas, no tardaré.</span><br />
<br />
*Su padre le alborotó el cabello en gesto de agradecimiento, a Sayori no le gustaba que hiciera eso y ya sentía que estaba lo bastante grande. En fin, terminó de comer, subió a su habitación y se cambió por el atuendo que normalmente usaba cuando iba al patio de su casa a entrenar, tomó algunas herramientas ninja solo porque no se sentía a gusto de salir de casa, aunque sea a la esquina, posteriormente bajó las escaleras, tomó el listado de las manos de su padre, respiró profundamente y salió de casa, pero antes de que se apartara de la entrada su padre le dijo, colocando una mano en su hombro.*<br />
<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- Solo sigue ese camino hasta ese letrero de allá y entonces gira a la derecha hasta que veas una tienda de víveres, no hay como perderse... y míralo de esta forma, será tu primera misión como kunoichi de Amegakure.</span><br />
<br />
*Dijo con orgullo su padre. Simples indicaciones, no podría perderse pensaba la kunoichi, pero aún no se sentía bien en salir y le resultaba un fastidio, aseguró la espada que guardaba en su espalda, la llevaba solo por seguridad y salió en la dirección indicada.*]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[*Iniciaba un nuevo día en Amegakure, Sayori seguía su rutina habitual, se levantaba y bajaba a desayunar con su padre, para luego volver a su habitación y leer o entretenerse con algo más hasta llegada la tarde donde entrenaba un poco en el patio de su casa. Iba a ser un día como cualquier otro hasta que...*<br />
<br />
- ¡Oi! Sayo, ¿crees que puedas ir hasta la tienda y traerme unas cuántas cosas?<br />
<br />
*La joven apenas empezaba a desayunar cuando escucha las palabras de su padre y se sorprende, casi atorándose con su comida en el proceso. Era bastante raro que él le permitiera salir, más aún sola, y Sayori tampoco tenía problemas en quedarse todo el día en casa, después de todo no había nada afuera en la aldea que le pudiese interesar.*<br />
<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- ¿Qu-...qué cosas necesitas?</span><br />
- Tranquila, no tienes que ir muy lejos, solo son algunos ingredientes para el almuerzo... Sabes que iría yo pero debo terminar de afilar una espada, el cliente vendrá esta tarde...<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- Pero podemos almorzar cereal...</span><br />
<br />
*Dijo en voz baja viendo su plato mientras continuaba desayunando... pero al parecer su padre la escuchó porque se acercó a la mesa y golpeó la mesa, era un hombre bastante amable... eso hasta que se enfadaba.*<br />
<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- Está bien... está bien... déjamelo a mí... solo dame el listado de lo que necesitas, no tardaré.</span><br />
<br />
*Su padre le alborotó el cabello en gesto de agradecimiento, a Sayori no le gustaba que hiciera eso y ya sentía que estaba lo bastante grande. En fin, terminó de comer, subió a su habitación y se cambió por el atuendo que normalmente usaba cuando iba al patio de su casa a entrenar, tomó algunas herramientas ninja solo porque no se sentía a gusto de salir de casa, aunque sea a la esquina, posteriormente bajó las escaleras, tomó el listado de las manos de su padre, respiró profundamente y salió de casa, pero antes de que se apartara de la entrada su padre le dijo, colocando una mano en su hombro.*<br />
<br />
<span style="color: cyan;" class="mycode_color">- Solo sigue ese camino hasta ese letrero de allá y entonces gira a la derecha hasta que veas una tienda de víveres, no hay como perderse... y míralo de esta forma, será tu primera misión como kunoichi de Amegakure.</span><br />
<br />
*Dijo con orgullo su padre. Simples indicaciones, no podría perderse pensaba la kunoichi, pero aún no se sentía bien en salir y le resultaba un fastidio, aseguró la espada que guardaba en su espalda, la llevaba solo por seguridad y salió en la dirección indicada.*]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Cortesía]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-cortesia--8226</link>
			<pubDate>Mon, 16 May 2022 02:28:35 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1179">Kaminari Kimi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-cortesia--8226</guid>
			<description><![CDATA[Ya habían pasado dos semanas enteras enteras desde lo sucedido en Shinogi-To para la familia Kaminari, que ahora era mucho más grande que antes. Por lo visto, la decisión de los chicos no fue sencilla, pero finalmente todos acabaron por unirse a la casa que, por suerte, era lo suficientemente grande para todos. El proceso de introducirlos a la villa tampoco fue fácil y duró toda una semana. Ni Kimi ni Chika tuvieron detalles de nada en ningún momento, pero pudieron conocer un poco a sus nuevos hermanos a lo largo de la semana en la que estuvieron con ellas.<br />
<br />
Chika ya conocía relativamente bien a dos de ellos, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">Kira</span></span>, la chica con la que había peleado durante el rescate de Kimi. Fue quien le había propuesto al resto quedarse con los Kaminari y parecía acostumbrarse relativamente bien a vivir con ellos, aunque pronto descubrirán que eso no es mucho decir. También estaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumblue;" class="mycode_color">Kenshin</span></span>, el chico que había dejado inconsciente a Chika y quien había planeado el secuestro de Kimi. Fue quien convenció al resto de chicos de quedarse con los Kaminari, pues era lo mejor para todos. Tanto Kimi como Raijin se llevaban mejor con estos dos que con el resto.<br />
<br />
También estaban los gemelos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">Go</span></span> y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: khaki;" class="mycode_color">Dai</span></span>, los menores de todos. A ellos Chika no los conocía demasiado bien, aunque para ser sinceros ni Kimi ni Raijin han conseguido todavía pillar a esos chicos del todo. No suelen hablar, pero el día en el que finalmente se les aceptó la estadía en Amegakure uno de ellos abrazó a Chika, mientras el otro abrazó a Raijin, agradeciéndoles. Todavía no saben cuál era cuál.<br />
<br />
Luego estaban <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: lightcyan;" class="mycode_color">Momo</span></span> y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: gold;" class="mycode_color">Ryō</span></span>, los más altos y fuertes y unos buenos chicos, sin duda, si quitabas que uno era un bravucón que se creía el más fuerte del lugar y que la otra era... bueno, la otra solo era tonta, y la única que no se andaba con bravuconadas allí. Ambos se preocupaban por sus hermanos tanto como los demás. Al fin y al cabo, solo se han tenido entre ellos durante quién sabe cuánto tiempo.<br />
<br />
Por último estaban las peores: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">Kiriya Mami</span></span>, una de ellas, era una bravucona de cuidado y una jodida vaga. Desde el primer día ya tenía problemas con Raijin, pues es una persona estricta, pero ni siquiera él ha conseguido que se comportase. Aún así parece una persona bastante sociable, pues en el poco tiempo que lleva en la villa ha conseguido un grupo de colegas con los que sale de vez en cuando. La otra era <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">Miki</span></span> Una chica de la misma edad que Kimi que se parecía demasiado a ella. Le gusta que Raijin y Chika, a quienes ya llama "papi" y "hermana mayor" cariñosamente, le presten atención. ¿Que por qué la he catalogado junto a Mami como "de las peores"? Bueno, eso es algo para otro momento.<br />
<br />
Todavía faltaban otros dos, que estaban todavía a prueba. Ni Chika ni Kimi los llegaron a conocer más que de pasada. A uno de ellos, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: orangered;" class="mycode_color">Hotaru</span></span> lo apodaban "Ash" porque utiliza más el Katon en forma de cenizas que el Raiton. Del otro no sabían nada especial, excepto que cuando ambos terminasen sus pruebas, todos tendrían que ingresar a la academia para convertirse en ninjas de Amegakure. Esa era la condición de que se quedasen, y en teoría no debería ser ningún problema, pues casi todos ellos eran más fuertes que tu genin promedio, pero el problema es que eran mucho, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">mucho</span> menos civilizados que tu genin promedio. Joder ¡si habían algunos que no sabían leer todavía! Y Mika realmente no les había enseñado nada más que agresividad, aparentemente.<br />
<br />
Justo aquello era lo que más preocupado tenía a Raijin. Se temía la enorme cantidad de problemas que pudieran causar y tener en cuanto entrasen a la academia, pues el sistema educativo de Amegakure era especialmente fuerte con chicos tan irreverentes como aquellos, es por eso que decidió enseñarles valores de la misma manera que se los enseñaron a él: con Karate. En un día, compró Karategis de las tallas de todos ellos allí y les dijo que tendrían que asistir a la próxima clase. Hubieron quejas, claro. <span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">M</span>ami tenía planes para ese día, <span style="color: gold;" class="mycode_color">R</span>yō, <span style="color: mediumblue;" class="mycode_color">K</span>enshin y <span style="color: yellow;" class="mycode_color">K</span>ira pensaban que era una tontería para flojos y <span style="color: lightcyan;" class="mycode_color">M</span>omo ni siquiera sabía lo que era Karate.<br />
<br />
Raijin no aceptó un "no" por respuesta y... en resumen, que a la mañana siguiente ya estaban todos en el dojo. Raijin se encontraba sentado en Seiza en el centro de la clase, mientras todos los alumnos estaban también sentados en fila, ordenados desde los cinturones más bajos a los más altos, con las hermanas Kaminari encabezando la clase... aunque el término "hermanas Kaminari" resultaba raro de utilizar en este caso, pues habían al menos cuatro hermanas Kaminari presentes allí.<br />
<br />
<span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">M</span>ami parecía haberse traído a un amigo, pero a Raijin no parecía importarle. Era hora de empezar la clase y hoy le tocaba a Chika hacer el saludo inicial.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ya habían pasado dos semanas enteras enteras desde lo sucedido en Shinogi-To para la familia Kaminari, que ahora era mucho más grande que antes. Por lo visto, la decisión de los chicos no fue sencilla, pero finalmente todos acabaron por unirse a la casa que, por suerte, era lo suficientemente grande para todos. El proceso de introducirlos a la villa tampoco fue fácil y duró toda una semana. Ni Kimi ni Chika tuvieron detalles de nada en ningún momento, pero pudieron conocer un poco a sus nuevos hermanos a lo largo de la semana en la que estuvieron con ellas.<br />
<br />
Chika ya conocía relativamente bien a dos de ellos, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: yellow;" class="mycode_color">Kira</span></span>, la chica con la que había peleado durante el rescate de Kimi. Fue quien le había propuesto al resto quedarse con los Kaminari y parecía acostumbrarse relativamente bien a vivir con ellos, aunque pronto descubrirán que eso no es mucho decir. También estaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumblue;" class="mycode_color">Kenshin</span></span>, el chico que había dejado inconsciente a Chika y quien había planeado el secuestro de Kimi. Fue quien convenció al resto de chicos de quedarse con los Kaminari, pues era lo mejor para todos. Tanto Kimi como Raijin se llevaban mejor con estos dos que con el resto.<br />
<br />
También estaban los gemelos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: navajowhite;" class="mycode_color">Go</span></span> y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: khaki;" class="mycode_color">Dai</span></span>, los menores de todos. A ellos Chika no los conocía demasiado bien, aunque para ser sinceros ni Kimi ni Raijin han conseguido todavía pillar a esos chicos del todo. No suelen hablar, pero el día en el que finalmente se les aceptó la estadía en Amegakure uno de ellos abrazó a Chika, mientras el otro abrazó a Raijin, agradeciéndoles. Todavía no saben cuál era cuál.<br />
<br />
Luego estaban <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: lightcyan;" class="mycode_color">Momo</span></span> y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: gold;" class="mycode_color">Ryō</span></span>, los más altos y fuertes y unos buenos chicos, sin duda, si quitabas que uno era un bravucón que se creía el más fuerte del lugar y que la otra era... bueno, la otra solo era tonta, y la única que no se andaba con bravuconadas allí. Ambos se preocupaban por sus hermanos tanto como los demás. Al fin y al cabo, solo se han tenido entre ellos durante quién sabe cuánto tiempo.<br />
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Por último estaban las peores: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">Kiriya Mami</span></span>, una de ellas, era una bravucona de cuidado y una jodida vaga. Desde el primer día ya tenía problemas con Raijin, pues es una persona estricta, pero ni siquiera él ha conseguido que se comportase. Aún así parece una persona bastante sociable, pues en el poco tiempo que lleva en la villa ha conseguido un grupo de colegas con los que sale de vez en cuando. La otra era <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">Miki</span></span> Una chica de la misma edad que Kimi que se parecía demasiado a ella. Le gusta que Raijin y Chika, a quienes ya llama "papi" y "hermana mayor" cariñosamente, le presten atención. ¿Que por qué la he catalogado junto a Mami como "de las peores"? Bueno, eso es algo para otro momento.<br />
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Todavía faltaban otros dos, que estaban todavía a prueba. Ni Chika ni Kimi los llegaron a conocer más que de pasada. A uno de ellos, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: orangered;" class="mycode_color">Hotaru</span></span> lo apodaban "Ash" porque utiliza más el Katon en forma de cenizas que el Raiton. Del otro no sabían nada especial, excepto que cuando ambos terminasen sus pruebas, todos tendrían que ingresar a la academia para convertirse en ninjas de Amegakure. Esa era la condición de que se quedasen, y en teoría no debería ser ningún problema, pues casi todos ellos eran más fuertes que tu genin promedio, pero el problema es que eran mucho, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">mucho</span> menos civilizados que tu genin promedio. Joder ¡si habían algunos que no sabían leer todavía! Y Mika realmente no les había enseñado nada más que agresividad, aparentemente.<br />
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Justo aquello era lo que más preocupado tenía a Raijin. Se temía la enorme cantidad de problemas que pudieran causar y tener en cuanto entrasen a la academia, pues el sistema educativo de Amegakure era especialmente fuerte con chicos tan irreverentes como aquellos, es por eso que decidió enseñarles valores de la misma manera que se los enseñaron a él: con Karate. En un día, compró Karategis de las tallas de todos ellos allí y les dijo que tendrían que asistir a la próxima clase. Hubieron quejas, claro. <span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">M</span>ami tenía planes para ese día, <span style="color: gold;" class="mycode_color">R</span>yō, <span style="color: mediumblue;" class="mycode_color">K</span>enshin y <span style="color: yellow;" class="mycode_color">K</span>ira pensaban que era una tontería para flojos y <span style="color: lightcyan;" class="mycode_color">M</span>omo ni siquiera sabía lo que era Karate.<br />
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Raijin no aceptó un "no" por respuesta y... en resumen, que a la mañana siguiente ya estaban todos en el dojo. Raijin se encontraba sentado en Seiza en el centro de la clase, mientras todos los alumnos estaban también sentados en fila, ordenados desde los cinturones más bajos a los más altos, con las hermanas Kaminari encabezando la clase... aunque el término "hermanas Kaminari" resultaba raro de utilizar en este caso, pues habían al menos cuatro hermanas Kaminari presentes allí.<br />
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<span style="color: mistyrose;" class="mycode_color">M</span>ami parecía haberse traído a un amigo, pero a Raijin no parecía importarle. Era hora de empezar la clase y hoy le tocaba a Chika hacer el saludo inicial.]]></content:encoded>
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			<title><![CDATA[Viejos amigos, nueva voz]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-viejos-amigos-nueva-voz</link>
			<pubDate>Mon, 18 Apr 2022 18:08:59 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-viejos-amigos-nueva-voz</guid>
			<description><![CDATA[Daruu suspiró mientras cerraba el portón del despacho de la Arashikage. Se frotó el ceño con los dedos índice y pulgar. Tenía la vista cansada, la voz ronca y la cabeza como un bombo. Había sido un día de muchisimas emociones, y de aún mayor responsabilidad. Tanto como se había arrepentido de no aceptar el sombrero de Kage cuando había visto a Uchiha Datsue vistiéndolo, ahora se reafirmaba en su decisión. Cuán agotador debía ser tener ese mapa en la cabeza todo el rato, lidiar con Aburame Kintsugi regularmente, y tener que aguantar la posición o ceder en temas complicados y que afectan a toda tu aldea durante reuniones larguísimas y tensas.<br />
<br />
Se quedó un rato mirando la ventana, fijando la vista muy lejos, allá en los torreones más pequeños y limítrofes con el lago. Parpadeó un par de veces, y para el espanto de una genin que justo en ese momento acababa de salir del ascensor, tomó las escaleras.<br />
<br />
—<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">¿Vas a bajar andando...?</span> —le dijo, tímidamente.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Necesito mover un poco las piernas</span> —contestó Daruu, encogiéndose de hombros—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Una mañana dura, no preguntes.</span><br />
<br />
De esa decisión sí que se arrepintió. El encargado de la recepción le observó con curiosidad tras el periódico mientras, manos en las rodillas, el Hyūga jadeaba y murmuraba blasfemias ininteligibles.<br />
<br />
Cuando se repuso, Daruu salió al exterior, se apoyó en una pared, dejó escapar un agotado suspiro y echó la cabeza hacia atrás. Cerró los ojos y dejó que la lluvia de Amenokami le bañase un poco.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Daruu suspiró mientras cerraba el portón del despacho de la Arashikage. Se frotó el ceño con los dedos índice y pulgar. Tenía la vista cansada, la voz ronca y la cabeza como un bombo. Había sido un día de muchisimas emociones, y de aún mayor responsabilidad. Tanto como se había arrepentido de no aceptar el sombrero de Kage cuando había visto a Uchiha Datsue vistiéndolo, ahora se reafirmaba en su decisión. Cuán agotador debía ser tener ese mapa en la cabeza todo el rato, lidiar con Aburame Kintsugi regularmente, y tener que aguantar la posición o ceder en temas complicados y que afectan a toda tu aldea durante reuniones larguísimas y tensas.<br />
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Se quedó un rato mirando la ventana, fijando la vista muy lejos, allá en los torreones más pequeños y limítrofes con el lago. Parpadeó un par de veces, y para el espanto de una genin que justo en ese momento acababa de salir del ascensor, tomó las escaleras.<br />
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—<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">¿Vas a bajar andando...?</span> —le dijo, tímidamente.<br />
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—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Necesito mover un poco las piernas</span> —contestó Daruu, encogiéndose de hombros—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Una mañana dura, no preguntes.</span><br />
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De esa decisión sí que se arrepintió. El encargado de la recepción le observó con curiosidad tras el periódico mientras, manos en las rodillas, el Hyūga jadeaba y murmuraba blasfemias ininteligibles.<br />
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Cuando se repuso, Daruu salió al exterior, se apoyó en una pared, dejó escapar un agotado suspiro y echó la cabeza hacia atrás. Cerró los ojos y dejó que la lluvia de Amenokami le bañase un poco.]]></content:encoded>
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