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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Shinogi-To]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 19:36:22 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[La Lealtad]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-lealtad</link>
			<pubDate>Sat, 26 Mar 2022 04:10:10 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1179">Kaminari Kimi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-lealtad</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Pillo la trama con hueco extra.</div>
    </div>
</div>
<br />
Cuando Chika y Kimi volvieron a casa con la carta que habían recibido en Notsuba, la menor de las Kaminari fue enseguida a enseñársela a su padre, pues necesitaba que alguien le dijese lo que tenía que hacer.<br />
<br />
Por un lado, el remitente aseguraba saber algo de su madre ¡Y ella necesitaba verla! Pero por otro, quizás se trataba de algún tipo de trampa. De hecho, seguramente se trataba de algún tipo de trampa, porque su madre estaba muerta ¿verdad? Aunque nunca nadie encontró su cuerpo ni el de su padre biológico...<br />
<br />
Raijin, para la sorpresa de Kimi, no se lo pensó demasiado para decirles que las acompañaría hasta allí cuando reconoció la kunai de su madre. No lo había dicho en voz alta, pero él también deseaba que aquella carta fuese cierta y que al menos Mika estuviese viva, y si la cosa salía mal... al menos él estaría con ellas.<br />
<br />
Un día antes del día acordado, la familia Kaminari salió en marcha a Shinogi-To, que por suerte estaba más bien cerca de Amegakure.<br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">— Dejen que sea yo quien hable cuando nos encontremos con el informante ¿De acuerdo?</span> —Les dijo Raijin, mientras andaban—. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Y tengan los ojos bien abiertos cuando entremos mañana a la taberna. No se cuece nada bueno en las tabernas de Shinogi-To.</span><br />
<br />
Kimi asintió, mientras caminaba algo nerviosa a su lado, jugueteando con la desgastada kunai de su madre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Pillo la trama con hueco extra.</div>
    </div>
</div>
<br />
Cuando Chika y Kimi volvieron a casa con la carta que habían recibido en Notsuba, la menor de las Kaminari fue enseguida a enseñársela a su padre, pues necesitaba que alguien le dijese lo que tenía que hacer.<br />
<br />
Por un lado, el remitente aseguraba saber algo de su madre ¡Y ella necesitaba verla! Pero por otro, quizás se trataba de algún tipo de trampa. De hecho, seguramente se trataba de algún tipo de trampa, porque su madre estaba muerta ¿verdad? Aunque nunca nadie encontró su cuerpo ni el de su padre biológico...<br />
<br />
Raijin, para la sorpresa de Kimi, no se lo pensó demasiado para decirles que las acompañaría hasta allí cuando reconoció la kunai de su madre. No lo había dicho en voz alta, pero él también deseaba que aquella carta fuese cierta y que al menos Mika estuviese viva, y si la cosa salía mal... al menos él estaría con ellas.<br />
<br />
Un día antes del día acordado, la familia Kaminari salió en marcha a Shinogi-To, que por suerte estaba más bien cerca de Amegakure.<br />
<br />
<span style="color: royalblue;" class="mycode_color">— Dejen que sea yo quien hable cuando nos encontremos con el informante ¿De acuerdo?</span> —Les dijo Raijin, mientras andaban—. <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Y tengan los ojos bien abiertos cuando entremos mañana a la taberna. No se cuece nada bueno en las tabernas de Shinogi-To.</span><br />
<br />
Kimi asintió, mientras caminaba algo nerviosa a su lado, jugueteando con la desgastada kunai de su madre.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Como una rata de alcantarilla]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-como-una-rata-de-alcantarilla</link>
			<pubDate>Fri, 08 Oct 2021 17:33:02 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=834">Nadie</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-como-una-rata-de-alcantarilla</guid>
			<description><![CDATA[El shinobi apartó con esfuerzo la tapa de la alcantarilla del callejón, y reuniendo sus escasas energías, salió bajo la lluvia incesante de Shinogi-To en un día que para algunos se antojaba triste. Miró a su alrededor y, tras cerciorarse de que nadie le había visto, arrastró el pie para dejar caer la tapa en su sitio. Suspiró y se apoyó en la pared, revolviéndose el pelo con cierta inquietud.<br />
<br />
Aquél hijo de puta supo detectar el veneno y luego recorrió el tren de arriba a abajo, acabando con todos y cada uno de los agentes de su Señor. No con él, claro. Se había vuelto un experto en mezclarse entre la gente. En parecer otra persona. Para cuando Aotsuki Zetsuo quiso buscar al miembro de la tripulación que sirvió las limonadas, el shinobi ya parecía un pasajero más. Dormido plácidamente con su propio veneno.<br />
<br />
Cuando el tren llegó de vuelta, unos shinobi le despertaron y evacuaron enseguida. Tenían prisa, tenían que ir a ayudar a su Señora. Eran buenos shinobi, pero no lo suficiente buenos.<br />
<br />
Él no era como esos shinobi, vestidos llamativamente como tales, mostrando orgullosas placas que gritaban que procedían de un lugar al que llamar hogar. Él sólo tenía un Señor y sólo tenía una Misión, aunque a veces se encargaba de pequeñas tareas para él. Pero nunca olvidaba su Misión. Y por eso había aprendido a no ser como esos otros shinobi.<br />
<br />
Ellos lanzaban fuego por la boca, hacían malabarismos con cuchillos y otras armas peligrosas, grandes y tremendamente llamativas. Hacían las cosas explotar, y cuando se infiltraban en algún sitio, lo hacían utilizando el chakra, una energía que crece con el entrenamiento, se desarrolla, y por tanto, se <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">detecta</span>. Y si no les delataba el chakra, tarde o temprano siempre se destapaban, porque, por supuesto, de lo que nunca carece un falso shinobi es de orgullo. Así era un falso shinobi: un orgulloso león.<br />
<br />
Pero él no era así. Estaba sucio, húmedo y olía mal, pero en apenas unos segundos ya hablaba como uno de los tantos sin hogar de Shinogi-To, se movía como uno, y podría decirse que hasta pensaba como uno de ellos. Sólo así conseguía uno pasar desapercibido de verdad, y convertirse en un verdadero shinobi. Un shinobi con un Señor y una Misión, que no tiene orgullo, pero que sobrevive.<br />
<br />
Como una rata de alcantarilla, discreta y escurridiza. Como un ser sin identidad. Como <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nadie</span>.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El shinobi apartó con esfuerzo la tapa de la alcantarilla del callejón, y reuniendo sus escasas energías, salió bajo la lluvia incesante de Shinogi-To en un día que para algunos se antojaba triste. Miró a su alrededor y, tras cerciorarse de que nadie le había visto, arrastró el pie para dejar caer la tapa en su sitio. Suspiró y se apoyó en la pared, revolviéndose el pelo con cierta inquietud.<br />
<br />
Aquél hijo de puta supo detectar el veneno y luego recorrió el tren de arriba a abajo, acabando con todos y cada uno de los agentes de su Señor. No con él, claro. Se había vuelto un experto en mezclarse entre la gente. En parecer otra persona. Para cuando Aotsuki Zetsuo quiso buscar al miembro de la tripulación que sirvió las limonadas, el shinobi ya parecía un pasajero más. Dormido plácidamente con su propio veneno.<br />
<br />
Cuando el tren llegó de vuelta, unos shinobi le despertaron y evacuaron enseguida. Tenían prisa, tenían que ir a ayudar a su Señora. Eran buenos shinobi, pero no lo suficiente buenos.<br />
<br />
Él no era como esos shinobi, vestidos llamativamente como tales, mostrando orgullosas placas que gritaban que procedían de un lugar al que llamar hogar. Él sólo tenía un Señor y sólo tenía una Misión, aunque a veces se encargaba de pequeñas tareas para él. Pero nunca olvidaba su Misión. Y por eso había aprendido a no ser como esos otros shinobi.<br />
<br />
Ellos lanzaban fuego por la boca, hacían malabarismos con cuchillos y otras armas peligrosas, grandes y tremendamente llamativas. Hacían las cosas explotar, y cuando se infiltraban en algún sitio, lo hacían utilizando el chakra, una energía que crece con el entrenamiento, se desarrolla, y por tanto, se <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">detecta</span>. Y si no les delataba el chakra, tarde o temprano siempre se destapaban, porque, por supuesto, de lo que nunca carece un falso shinobi es de orgullo. Así era un falso shinobi: un orgulloso león.<br />
<br />
Pero él no era así. Estaba sucio, húmedo y olía mal, pero en apenas unos segundos ya hablaba como uno de los tantos sin hogar de Shinogi-To, se movía como uno, y podría decirse que hasta pensaba como uno de ellos. Sólo así conseguía uno pasar desapercibido de verdad, y convertirse en un verdadero shinobi. Un shinobi con un Señor y una Misión, que no tiene orgullo, pero que sobrevive.<br />
<br />
Como una rata de alcantarilla, discreta y escurridiza. Como un ser sin identidad. Como <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nadie</span>.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) Desaparecidos, pero no olvidados]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-desaparecidos-pero-no-olvidados</link>
			<pubDate>Mon, 01 Feb 2021 19:08:40 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1052">Akamatsu Nao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-desaparecidos-pero-no-olvidados</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Viento Gris</span></span>, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 220</span></div>
<br />
El clima político de Ōnindo estaba tenso, pero incluso fuera de la ajetreada vida de las aldeas shinobi, el mundo seguía su curso. Con su día a día, con sus cosas buenas y su cosas malas. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«A veces me pregunto en que clase de problemas me voy a terminar metiendo.»</span> Nao, un genin literalmente recién graduado, quién pasó de una vida hasta cierto punto normal a formar parte de una aldea oculta que parecía tener que lidiar con varios problemas. Aunque sólo viese las noticias en la prensa, sentía que de pronto el mundo era muy grande y él muy pequeño. Pero aún así estaba dispuesto a enfrentarlo, y el desafío llegó esa misma mañana a su puerta en forma de pergamino marcado con la letra C. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«¿En serio me van a mandar a una misión de esta categoría? Alguien me debe tener mucha estima ahí arriba leyendo mi expediente, o están faltos de personal con todo el ajetreo de los últimos meses.»</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino de la misión" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(C) Desaparecidos, pero no olvidados</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Amegakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango recomendado:</span></span> Genin/Chuunin<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Arisaka Nanbu<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Shinogi-To<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El señor Arisaka Nanbu es dueño de una armería en la ciudad capital del País de la Tormenta, aunque ha empezado a notar movimientos extraños ocurriendo cerca de su negocio. Aparentemente, ha habido una disminución en la población indigente del sector, especialmente niños, coincidiendo curiosamente con la construcción reciente de un orfanato en la zona aledaña. Los guardias locales parecen no preocuparse por estos "secuestros" que el señor Arisaka especula se están sucediendo, así que ha solicitado apoyo ninja para investigar este caso.<br />
<br />
Para esta misión se ha asignado a Umikiba Kaido como líder de la misión, teniendo a su cargo a los genin Himura Ren y Akamatsu Nao. Deberán encontrarse con el cliente en la entrada de la aldea a las doce del día de la entrega de esta nota para partir inmediatamente hasta la ciudad y que el cliente informe de los detalles.</span></div>
    </div>
</div>
<br />
La misiva llegó temprano en la mañana y apenas pudo recogerla para intentar ver a quién la había dejado, pero parecía que se enfrentaba al cartero más rápido de Amegakure, pues no alcanzó a divisar a nadie. Por lo menos,  así  tenía tiempo de sobra para alistarse y llegar al punto de encuentro. Sus futuros colegas habrían de recibir un pergamino cada uno de la misma manera. Por su parte, su mayor preocupación era pensar en no dar pena ajena siendo un novato en un caso que parecía algo complejo pese a los imple de su planteamiento. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Pero viéndolo bien, quizá puede salir una buena anécdota de misterio para contar luego.»</span> Todo lo que le sirviera de material para su trabajo, era bienvenido. Y parecía tener una tentadora carnada con este caso.<br />
<br />
Se encaminó con su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">karakasa</span>, protegiéndole de la lluvia mientras llevaba una pequeña mochila con lo estrictamente necesario. ¿Sus compañeros ya habrían llegado? Quería llegar a tiempo, pero no demasiado temprano. No era de los que le gustasen especialmente los momentos de socialización, así que se dirigió a la entrada de la aldea como se le indicó.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Viento Gris</span></span>, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 220</span></div>
<br />
El clima político de Ōnindo estaba tenso, pero incluso fuera de la ajetreada vida de las aldeas shinobi, el mundo seguía su curso. Con su día a día, con sus cosas buenas y su cosas malas. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«A veces me pregunto en que clase de problemas me voy a terminar metiendo.»</span> Nao, un genin literalmente recién graduado, quién pasó de una vida hasta cierto punto normal a formar parte de una aldea oculta que parecía tener que lidiar con varios problemas. Aunque sólo viese las noticias en la prensa, sentía que de pronto el mundo era muy grande y él muy pequeño. Pero aún así estaba dispuesto a enfrentarlo, y el desafío llegó esa misma mañana a su puerta en forma de pergamino marcado con la letra C. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«¿En serio me van a mandar a una misión de esta categoría? Alguien me debe tener mucha estima ahí arriba leyendo mi expediente, o están faltos de personal con todo el ajetreo de los últimos meses.»</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Pergamino de la misión" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(C) Desaparecidos, pero no olvidados</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Amegakure<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango recomendado:</span></span> Genin/Chuunin<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Arisaka Nanbu<br />
<span style="color: white;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Shinogi-To<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El señor Arisaka Nanbu es dueño de una armería en la ciudad capital del País de la Tormenta, aunque ha empezado a notar movimientos extraños ocurriendo cerca de su negocio. Aparentemente, ha habido una disminución en la población indigente del sector, especialmente niños, coincidiendo curiosamente con la construcción reciente de un orfanato en la zona aledaña. Los guardias locales parecen no preocuparse por estos "secuestros" que el señor Arisaka especula se están sucediendo, así que ha solicitado apoyo ninja para investigar este caso.<br />
<br />
Para esta misión se ha asignado a Umikiba Kaido como líder de la misión, teniendo a su cargo a los genin Himura Ren y Akamatsu Nao. Deberán encontrarse con el cliente en la entrada de la aldea a las doce del día de la entrega de esta nota para partir inmediatamente hasta la ciudad y que el cliente informe de los detalles.</span></div>
    </div>
</div>
<br />
La misiva llegó temprano en la mañana y apenas pudo recogerla para intentar ver a quién la había dejado, pero parecía que se enfrentaba al cartero más rápido de Amegakure, pues no alcanzó a divisar a nadie. Por lo menos,  así  tenía tiempo de sobra para alistarse y llegar al punto de encuentro. Sus futuros colegas habrían de recibir un pergamino cada uno de la misma manera. Por su parte, su mayor preocupación era pensar en no dar pena ajena siendo un novato en un caso que parecía algo complejo pese a los imple de su planteamiento. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Pero viéndolo bien, quizá puede salir una buena anécdota de misterio para contar luego.»</span> Todo lo que le sirviera de material para su trabajo, era bienvenido. Y parecía tener una tentadora carnada con este caso.<br />
<br />
Se encaminó con su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">karakasa</span>, protegiéndole de la lluvia mientras llevaba una pequeña mochila con lo estrictamente necesario. ¿Sus compañeros ya habrían llegado? Quería llegar a tiempo, pero no demasiado temprano. No era de los que le gustasen especialmente los momentos de socialización, así que se dirigió a la entrada de la aldea como se le indicó.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Hogar no tan dulce hogar]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-hogar-no-tan-dulce-hogar</link>
			<pubDate>Thu, 16 Jan 2020 01:17:10 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-hogar-no-tan-dulce-hogar</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Estaré en esta trama como narradora, hueco de rol.</div>
    </div>
</div>
<br />
Shinogi-To, capital de la Tormenta y nido quizá de un buen puñado de fugitivos. Aquí podías darte el lujo de buscar un poco de fortuna, porque la fama podía volverse indeseable cuando tu objetivo es permanecer en el anonimato. En los últimos meses, los sindicatos del crimen habían estado un poco cabizbajos tras la caída de uno de los grupos que operaba en la zona, sirviendo de alerta para los demás que ya no estaban tan seguros de estar fuera de las garras de Amekoro Yui.<br />
<br />
En uno de las tantos hostales donde la gente llegaba para beber y alojarse, un inesperado visitante que aparentemente no conocía muy bien como había estado la movida en los últimos días, estaba festejando como si las miradas del resto de malhechores y demás gente de mal vivir en el sitio no lo estuvieran observando con desdén y vergüenza ajena.<br />
<br />
<span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—¡Amenokami queridoooooo, traémeee las nuuuubes, traéme la lluuuuuviiiaaaaaaa....!—</span> Nada parecía estar fuera de su sitio, salvo por el hecho que el hombre no tenía pena ni gloria en mostrar la bandana de Amegakure rasgada que llevaba en su brazo izquierdo. <span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—...¡Qué suficiente mala fortuuuunaaaaa, ya he teniiiiidoooo!—</span> El hombre sin duda estaba hasta las trancas de haber bebido.<br />
<br />
El resto solo le miraba, sin importarle mucho realmente. Quizá por su ebriedad, o quizá porque en su misma condición ninguno era capaz de juzgar a aquel hombre por sus acciones. Lo cierto era que en <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las Siete Monedas"</span> difícilmente ibas a lograr encontrar a alguien con una moral recta, y si por algún casual alguna fuerza de ley intentase indagar algo, cada quién aplicaría la de los tres monos sabios para no verse arrastrado. Cada quién cuidaba su propia espalda, pero nadie iba apuñalarse sin tener un motivo de peso. Esa era la regla de Las Siete Monedas.<br />
<br />
Nuevamente, la capital se encontraba con un poco de calma, puesto que hasta que se terminaran de reorganizar las posiciones de poder, muchos no estaban en condición de operar. Era así, que nadie debería molestarlos por ahora. ¿Oh sí?<br />
<br />
<span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—¿Oigan? ¿No les gustó la canción? ¡Pero si es u clásico en Amegakure! Bah, ustedes que sabrán ¡Hip!—</span> El hombre era moreno, más allá de los cincuenta años y peinado a rastas. Lucía diez anillos de oro en cada respectivo dedo de la mano, sin mencionar que tenía unos dientes de oro únicamente ensuciados por algún resto de comida. <span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—¡Otra ronda cantinero! ¡Hip!—</span> Colocó nuevamente su taza en la barra.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Estaré en esta trama como narradora, hueco de rol.</div>
    </div>
</div>
<br />
Shinogi-To, capital de la Tormenta y nido quizá de un buen puñado de fugitivos. Aquí podías darte el lujo de buscar un poco de fortuna, porque la fama podía volverse indeseable cuando tu objetivo es permanecer en el anonimato. En los últimos meses, los sindicatos del crimen habían estado un poco cabizbajos tras la caída de uno de los grupos que operaba en la zona, sirviendo de alerta para los demás que ya no estaban tan seguros de estar fuera de las garras de Amekoro Yui.<br />
<br />
En uno de las tantos hostales donde la gente llegaba para beber y alojarse, un inesperado visitante que aparentemente no conocía muy bien como había estado la movida en los últimos días, estaba festejando como si las miradas del resto de malhechores y demás gente de mal vivir en el sitio no lo estuvieran observando con desdén y vergüenza ajena.<br />
<br />
<span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—¡Amenokami queridoooooo, traémeee las nuuuubes, traéme la lluuuuuviiiaaaaaaa....!—</span> Nada parecía estar fuera de su sitio, salvo por el hecho que el hombre no tenía pena ni gloria en mostrar la bandana de Amegakure rasgada que llevaba en su brazo izquierdo. <span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—...¡Qué suficiente mala fortuuuunaaaaa, ya he teniiiiidoooo!—</span> El hombre sin duda estaba hasta las trancas de haber bebido.<br />
<br />
El resto solo le miraba, sin importarle mucho realmente. Quizá por su ebriedad, o quizá porque en su misma condición ninguno era capaz de juzgar a aquel hombre por sus acciones. Lo cierto era que en <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las Siete Monedas"</span> difícilmente ibas a lograr encontrar a alguien con una moral recta, y si por algún casual alguna fuerza de ley intentase indagar algo, cada quién aplicaría la de los tres monos sabios para no verse arrastrado. Cada quién cuidaba su propia espalda, pero nadie iba apuñalarse sin tener un motivo de peso. Esa era la regla de Las Siete Monedas.<br />
<br />
Nuevamente, la capital se encontraba con un poco de calma, puesto que hasta que se terminaran de reorganizar las posiciones de poder, muchos no estaban en condición de operar. Era así, que nadie debería molestarlos por ahora. ¿Oh sí?<br />
<br />
<span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—¿Oigan? ¿No les gustó la canción? ¡Pero si es u clásico en Amegakure! Bah, ustedes que sabrán ¡Hip!—</span> El hombre era moreno, más allá de los cincuenta años y peinado a rastas. Lucía diez anillos de oro en cada respectivo dedo de la mano, sin mencionar que tenía unos dientes de oro únicamente ensuciados por algún resto de comida. <span style="color: chocolate;" class="mycode_color">—¡Otra ronda cantinero! ¡Hip!—</span> Colocó nuevamente su taza en la barra.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El velo de Amanozako]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-velo-de-amanozako</link>
			<pubDate>Mon, 02 Sep 2019 21:36:28 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=16">Hanamura Kazuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-velo-de-amanozako</guid>
			<description><![CDATA[Eran pocas las cosas que podían hacer que un joven tranquilo se aventurase en un país vecino, y una de ellas era la curiosidad. Había en la nación de la tormenta un famoso “grupo teatral” con una historia tan larga como misteriosa: existían abundantes registros que le mencionaban desde hace más de ciento diez y ocho años, pero a su vez todos eran superficiales y ninguno hacia descripción alguna de su organización o historia internas.<br />
<br />
Como es natural, alrededor de dicha compañía se formó un halo de misterio, una especie de mitología repleta de historias tan fantásticas como inverosímiles. Semejante fama se debió mayormente al testimonio de viajeros, cronistas y escritores asiduos a lo “sobrenatural”. De tal suerte, Kazuma se topó con un relato tan misterioso que le fue imposible el quedar indiferente. Se trataba de un supuesto hecho real: el diario de un famoso investigador cultural que estaba tras la verdad detrás de un numero titulado fantasmagoría. Las entradas del diario relatan cómo se fue encontrando con sucesos inquietantes, hasta que en cierto punto se detienen por completo, dejando en el aire la unión de las conjeturas que le permitirían encontrar una respuesta; siendo lo más misterioso de todo, sus últimas anotaciones:<br />
<br />
—<span style="color: gray;" class="mycode_color">El mayor de mis temores no es cruzar al otro lado para develar la verdad, sino el sí podré regresar con ella…</span><br />
<br />
«<span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que misterioso destino el de nuestro protagonista</span></span>», pensó Kazuma mientras terminaba de leer el diario por octava vez.<br />
<br />
Se movía en una carreta con dirección a la capital de la nación de la tormenta, lugar donde había vivido y desaparecido Gakuto Isekamoto, autor del diario. Además, por primera vez en diez años aquella famosa agrupación reaparecía en sus calles; repentina y discretamente, como solía hacerlo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El velo de Amanozako</span> se llamaba, y dejaba a su paso un oscuro rastro de rumores y legendas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Eran pocas las cosas que podían hacer que un joven tranquilo se aventurase en un país vecino, y una de ellas era la curiosidad. Había en la nación de la tormenta un famoso “grupo teatral” con una historia tan larga como misteriosa: existían abundantes registros que le mencionaban desde hace más de ciento diez y ocho años, pero a su vez todos eran superficiales y ninguno hacia descripción alguna de su organización o historia internas.<br />
<br />
Como es natural, alrededor de dicha compañía se formó un halo de misterio, una especie de mitología repleta de historias tan fantásticas como inverosímiles. Semejante fama se debió mayormente al testimonio de viajeros, cronistas y escritores asiduos a lo “sobrenatural”. De tal suerte, Kazuma se topó con un relato tan misterioso que le fue imposible el quedar indiferente. Se trataba de un supuesto hecho real: el diario de un famoso investigador cultural que estaba tras la verdad detrás de un numero titulado fantasmagoría. Las entradas del diario relatan cómo se fue encontrando con sucesos inquietantes, hasta que en cierto punto se detienen por completo, dejando en el aire la unión de las conjeturas que le permitirían encontrar una respuesta; siendo lo más misterioso de todo, sus últimas anotaciones:<br />
<br />
—<span style="color: gray;" class="mycode_color">El mayor de mis temores no es cruzar al otro lado para develar la verdad, sino el sí podré regresar con ella…</span><br />
<br />
«<span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que misterioso destino el de nuestro protagonista</span></span>», pensó Kazuma mientras terminaba de leer el diario por octava vez.<br />
<br />
Se movía en una carreta con dirección a la capital de la nación de la tormenta, lugar donde había vivido y desaparecido Gakuto Isekamoto, autor del diario. Además, por primera vez en diez años aquella famosa agrupación reaparecía en sus calles; repentina y discretamente, como solía hacerlo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El velo de Amanozako</span> se llamaba, y dejaba a su paso un oscuro rastro de rumores y legendas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Son solo historias]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-son-solo-historias</link>
			<pubDate>Mon, 08 Jan 2018 16:27:39 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=374">Manase Mogura</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-son-solo-historias</guid>
			<description><![CDATA[El viento se embolsaba en las velas de aquel junco y con un poco de la magia de la ingeniería naval, la nave avanzaba en la dirección que era deseada. Por momento demandaba más o menos habilidad del timonel, pero aún así el sujeto a cargo podía decir que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Yukiomaru</span> era una embarcación bastante dócil.<br />
<br />
El barco en cuestión era pertenencia de un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">daimyo</span> menor a cargo de una pequeña porción de tierra en Arashi-no-kuni, luego de liberarse de la deuda contraída con los prestamistas para realizar la construcción de la embarcación, le cambió el nombre por el lugar donde había nacido.<br />
<br />
La nave y su tripulación se dedicaron siempre al comercio en el mar de Arashi-no-kuni, consiguiendo mercadería a buen precio y vendiéndola en donde fuese económicamente redituable, sumado a eso, ocasionalmente llegaban a llevar gente de un puerto a otro.<br />
<br />
Las aguas no siempre eran tranquilas, a veces los piratas se llegaban a asomar en el horizonte con las peores intenciones, para esos momentos se contaba con la autoridad de un competente capitán y un ninja capaz llamado a servicio para los viajes más largos.<br />
<br />
Y esa era la razón por la que Watasashi Aiko se encontraba sintiendo la fresca brisa de invierno mientras hacía una ronda de guardia en un barco que sabía que iba a llegar sano y salvo a su destino. Habría sido una larga, después de ser asignada a la tarea, habría sido enviada a un lugar un poco más al norte de oeste de Yukio, desde ahí habría subido a la nave.<br />
<br />
<span style="color: lightyellow;" class="mycode_color">—En serio, te digo que este muchacho de pelo verde me dijo que había visto una tortuga gigante en el agua una vez...</span><br />
<br />
<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">—Y yo te digo que no hay nada de eso, no hay forma que haya una tortuga en el agua con lo fría que está el agua.</span><br />
<br />
Comentaban un par de miembros de la tripulación que llegado el cambio de turno se dirigían bajo cubierta para calentarse un poco.<br />
<br />
Desde donde se encontraba la fémina tenía una buena vista de toda la cubierta, prácticamente junto al timonel. El capitán se encontraría en ese momento vaya a saber donde, las ordenes ya habían sido dadas. En aquel lugar solo había almas moviendo cuerdas y un hombre evitando que la nave se saliese de curso.<br />
<br />
<span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">—Ánimo Aiko-chan, cuando esos dos cambian de turno significa que la cena ya está por servirse.</span><br />
<br />
Diría el hombre, una suerte de hombre que parecía tener sus años. Su melena habría sido teñida de blanco por el agua salada del mar y su rostro estaría repleto de arrugas, cubría su cuerpo con un largo abrigo de cuero pero aun así sus manos se podían apreciar bien, llenas de callos gracias a sostener el timón de la nave por tanto tiempo. El viejo Tanaka habría demostrado ser a lo largo del viaje una persona agradable para viajar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El viento se embolsaba en las velas de aquel junco y con un poco de la magia de la ingeniería naval, la nave avanzaba en la dirección que era deseada. Por momento demandaba más o menos habilidad del timonel, pero aún así el sujeto a cargo podía decir que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Yukiomaru</span> era una embarcación bastante dócil.<br />
<br />
El barco en cuestión era pertenencia de un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">daimyo</span> menor a cargo de una pequeña porción de tierra en Arashi-no-kuni, luego de liberarse de la deuda contraída con los prestamistas para realizar la construcción de la embarcación, le cambió el nombre por el lugar donde había nacido.<br />
<br />
La nave y su tripulación se dedicaron siempre al comercio en el mar de Arashi-no-kuni, consiguiendo mercadería a buen precio y vendiéndola en donde fuese económicamente redituable, sumado a eso, ocasionalmente llegaban a llevar gente de un puerto a otro.<br />
<br />
Las aguas no siempre eran tranquilas, a veces los piratas se llegaban a asomar en el horizonte con las peores intenciones, para esos momentos se contaba con la autoridad de un competente capitán y un ninja capaz llamado a servicio para los viajes más largos.<br />
<br />
Y esa era la razón por la que Watasashi Aiko se encontraba sintiendo la fresca brisa de invierno mientras hacía una ronda de guardia en un barco que sabía que iba a llegar sano y salvo a su destino. Habría sido una larga, después de ser asignada a la tarea, habría sido enviada a un lugar un poco más al norte de oeste de Yukio, desde ahí habría subido a la nave.<br />
<br />
<span style="color: lightyellow;" class="mycode_color">—En serio, te digo que este muchacho de pelo verde me dijo que había visto una tortuga gigante en el agua una vez...</span><br />
<br />
<span style="color: lightblue;" class="mycode_color">—Y yo te digo que no hay nada de eso, no hay forma que haya una tortuga en el agua con lo fría que está el agua.</span><br />
<br />
Comentaban un par de miembros de la tripulación que llegado el cambio de turno se dirigían bajo cubierta para calentarse un poco.<br />
<br />
Desde donde se encontraba la fémina tenía una buena vista de toda la cubierta, prácticamente junto al timonel. El capitán se encontraría en ese momento vaya a saber donde, las ordenes ya habían sido dadas. En aquel lugar solo había almas moviendo cuerdas y un hombre evitando que la nave se saliese de curso.<br />
<br />
<span style="color: lightgreen;" class="mycode_color">—Ánimo Aiko-chan, cuando esos dos cambian de turno significa que la cena ya está por servirse.</span><br />
<br />
Diría el hombre, una suerte de hombre que parecía tener sus años. Su melena habría sido teñida de blanco por el agua salada del mar y su rostro estaría repleto de arrugas, cubría su cuerpo con un largo abrigo de cuero pero aun así sus manos se podían apreciar bien, llenas de callos gracias a sostener el timón de la nave por tanto tiempo. El viejo Tanaka habría demostrado ser a lo largo del viaje una persona agradable para viajar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Juegos de Supervivencia]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-juegos-de-supervivencia</link>
			<pubDate>Thu, 14 Dec 2017 20:26:55 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=9">Riko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-juegos-de-supervivencia</guid>
			<description><![CDATA[Su anterior viaje a la ciudad de Tane-Shigai le había levantado la curiosidad sobre el resto de ciudades de Oonindo en las que se encontraban los palacios de los Señores Feudales, por lo que había decidido que visitaría todas y cada una de ellas, para así empezar a conocer mejor el mundo que le rodeaba, por lo que, tras debatirse entre todas las posibilidades decidió que su siguiente destino sería Shinogi-To.<br />
<br />
Allí se encontraba, había llegado por la mañana y, como prácticamente todo el viaje desde que se había adentrado en las tierras del País de la Tormenta, estaba lloviendo a mares, tanto que el joven estaba calado hasta los huesos a pesar de llevar su capa de viajes, que estaba pensada para evitar que el agua la traspara, de un color azul marino y que dejaba a la vista únicamente sus ojos y parte de la nariz.<br />
<br />
A pesar de las lluvias que azotaban la ciudad, los habitantes, que de seguro estaban más que acostumbrados, se habían comenzado a reunir en gran número en la plaza central del pueblo, cualquiera que hubiera estado paseando o simplemente que estuviera un poco pendiente de lo que pasaba por las calles se habría percatado de que un gran número de personas se dirigían hacia allí, unos a la carrera mientras metían prisa a sus acompañante, otros con paso más moderado pero con la misma curiosidad y Riko, que se encontraba por la zona, no iba a ser menos.<br />
<br />
En cuanto llegara a la plaza central, de un tamaño considerable se daría cuenta de que la habían cubierto con una lona, que simulaba una carpa de circo dada su forma puntiaguda, pero de un colo mucho más sobrio, un azul oscuro algo desgastado y en el centro de la misma se podían leer unos carteles desde todas las direcciones.<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">LOS PRIMEROS JUEGOS DE SUPERVIVENCIA</div></i></div>
<br />
Los carteles formaban un cuadrado, y en el centro del mismo se situaban dos hombres, uno alto y gordo, el otro de altura media y claramente musculado, que miraban a su alrededor, esperando para comenzar a dar un discurso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Su anterior viaje a la ciudad de Tane-Shigai le había levantado la curiosidad sobre el resto de ciudades de Oonindo en las que se encontraban los palacios de los Señores Feudales, por lo que había decidido que visitaría todas y cada una de ellas, para así empezar a conocer mejor el mundo que le rodeaba, por lo que, tras debatirse entre todas las posibilidades decidió que su siguiente destino sería Shinogi-To.<br />
<br />
Allí se encontraba, había llegado por la mañana y, como prácticamente todo el viaje desde que se había adentrado en las tierras del País de la Tormenta, estaba lloviendo a mares, tanto que el joven estaba calado hasta los huesos a pesar de llevar su capa de viajes, que estaba pensada para evitar que el agua la traspara, de un color azul marino y que dejaba a la vista únicamente sus ojos y parte de la nariz.<br />
<br />
A pesar de las lluvias que azotaban la ciudad, los habitantes, que de seguro estaban más que acostumbrados, se habían comenzado a reunir en gran número en la plaza central del pueblo, cualquiera que hubiera estado paseando o simplemente que estuviera un poco pendiente de lo que pasaba por las calles se habría percatado de que un gran número de personas se dirigían hacia allí, unos a la carrera mientras metían prisa a sus acompañante, otros con paso más moderado pero con la misma curiosidad y Riko, que se encontraba por la zona, no iba a ser menos.<br />
<br />
En cuanto llegara a la plaza central, de un tamaño considerable se daría cuenta de que la habían cubierto con una lona, que simulaba una carpa de circo dada su forma puntiaguda, pero de un colo mucho más sobrio, un azul oscuro algo desgastado y en el centro de la misma se podían leer unos carteles desde todas las direcciones.<br />
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<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">LOS PRIMEROS JUEGOS DE SUPERVIVENCIA</div></i></div>
<br />
Los carteles formaban un cuadrado, y en el centro del mismo se situaban dos hombres, uno alto y gordo, el otro de altura media y claramente musculado, que miraban a su alrededor, esperando para comenzar a dar un discurso.]]></content:encoded>
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