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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Bosque de Azur]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Tue, 26 May 2026 00:02:43 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Cruz de espadas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-cruz-de-espadas</link>
			<pubDate>Tue, 21 Sep 2021 15:54:10 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=976">Uchiha Zaide</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-cruz-de-espadas</guid>
			<description><![CDATA[Su cuerpo era un relámpago que centelleaba en las dunas del desierto. Era rápido, muy rápido. La electricidad imbuía todo su cuerpo y la arena que levantaba sus pisadas volaba como si fuese arrastrada por un huracán. Pero no era suficiente. No contra lo que se enfrentaba.  <br />
<br />
Uchiha Zaide acostumbraba en los últimos tiempos a dar la sorpresa. A aparecer cuando menos se le esperaba. A bajar el hacha y dictar sentencia. Pero no siempre fue así. Hacía no muchos años, Dragón Rojo había sido su peor enemigo, y cada vez que su cuerpo se forzaba a correr era para huir. <br />
<br />
Aquella era una de esas veces. <br />
<br />
El empeine de su pie golpeó una roca saliente y su cuerpo cayó sobre la arena. Rodó y rodó hasta dar con sus huesos contra la falda de la montaña dorada. Quiso levantarse, pero no pudo. El sol pegaba tan fuerte y se encontraba tan mareado que lo único que pudo hacer fue yacer allí, empapado en sudor y con los labios agrietados y secos. <br />
<br />
Con sus últimas fuerzas, formó una cadena de sellos y se mordió el pulgar. <br />
<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"> • • •</div></i></div>
<br />
<br />
Se despertó con un dolor de cabeza terrible. La temperatura era fresca, no obstante, y estaba a la sombra. Eso estaba bien. Seguía vivo, a todo esto. Suponía que eso también estaba bien. Por un momento, cuando abrió los ojos, el mundo a su alrededor fue una mancha de nubarrones oscuros. Tras parpadear varias veces más el mundo se convirtió en un prado de hierba azul y brillante como miles de luciérnagas en una noche sin luna. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Joder… ¿Me he metido otra vez omoide?</span> —Se pasó un dedo por los dientes. Lo único que vio fue sangre seca. De hecho, tenía la cara, las manos y los brazos embadurnados en sangre seca. Recordó con alivio que gran parte no era suya. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gran parte</span>—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. ¿El Bosque de Azur?</span><br />
<br />
Era la única alternativa que le encajaba. A su lado yacía una momia. Yota, más bien, envuelto en vendas. Su ojo sano captó una pluma junto a él. Ató los pocos cabos que le quedaban por atar y chasqueó la lengua. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Maldita sea mi suerte, joder.</span><br />
<br />
Tras comprobar que seguían solos, arrancó la etiqueta de sellado sin siquiera levantarse y aguardó, allí tumbado. ¿A qué Yota se encontraría hoy? ¿Al iracundo que se cagaba en todos los santos y todos los dioses habidos y por haber? ¿O al que aceptaba su destino con la boca cerrada y un caramelo en ella?<br />
<br />
Con ese chico nunca se sabía, y por eso seguía esposado. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
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    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Yota todavía tiene el dedo roto en esta trama. En las próximas ya lo tendrá curado, pero eso implica que en esta le será imposible hacer sellos a dos manos, o a una con esa.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Su cuerpo era un relámpago que centelleaba en las dunas del desierto. Era rápido, muy rápido. La electricidad imbuía todo su cuerpo y la arena que levantaba sus pisadas volaba como si fuese arrastrada por un huracán. Pero no era suficiente. No contra lo que se enfrentaba.  <br />
<br />
Uchiha Zaide acostumbraba en los últimos tiempos a dar la sorpresa. A aparecer cuando menos se le esperaba. A bajar el hacha y dictar sentencia. Pero no siempre fue así. Hacía no muchos años, Dragón Rojo había sido su peor enemigo, y cada vez que su cuerpo se forzaba a correr era para huir. <br />
<br />
Aquella era una de esas veces. <br />
<br />
El empeine de su pie golpeó una roca saliente y su cuerpo cayó sobre la arena. Rodó y rodó hasta dar con sus huesos contra la falda de la montaña dorada. Quiso levantarse, pero no pudo. El sol pegaba tan fuerte y se encontraba tan mareado que lo único que pudo hacer fue yacer allí, empapado en sudor y con los labios agrietados y secos. <br />
<br />
Con sus últimas fuerzas, formó una cadena de sellos y se mordió el pulgar. <br />
<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"> • • •</div></i></div>
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<br />
Se despertó con un dolor de cabeza terrible. La temperatura era fresca, no obstante, y estaba a la sombra. Eso estaba bien. Seguía vivo, a todo esto. Suponía que eso también estaba bien. Por un momento, cuando abrió los ojos, el mundo a su alrededor fue una mancha de nubarrones oscuros. Tras parpadear varias veces más el mundo se convirtió en un prado de hierba azul y brillante como miles de luciérnagas en una noche sin luna. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Joder… ¿Me he metido otra vez omoide?</span> —Se pasó un dedo por los dientes. Lo único que vio fue sangre seca. De hecho, tenía la cara, las manos y los brazos embadurnados en sangre seca. Recordó con alivio que gran parte no era suya. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gran parte</span>—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. ¿El Bosque de Azur?</span><br />
<br />
Era la única alternativa que le encajaba. A su lado yacía una momia. Yota, más bien, envuelto en vendas. Su ojo sano captó una pluma junto a él. Ató los pocos cabos que le quedaban por atar y chasqueó la lengua. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Maldita sea mi suerte, joder.</span><br />
<br />
Tras comprobar que seguían solos, arrancó la etiqueta de sellado sin siquiera levantarse y aguardó, allí tumbado. ¿A qué Yota se encontraría hoy? ¿Al iracundo que se cagaba en todos los santos y todos los dioses habidos y por haber? ¿O al que aceptaba su destino con la boca cerrada y un caramelo en ella?<br />
<br />
Con ese chico nunca se sabía, y por eso seguía esposado. <br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
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    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Yota todavía tiene el dedo roto en esta trama. En las próximas ya lo tendrá curado, pero eso implica que en esta le será imposible hacer sellos a dos manos, o a una con esa.</div>
    </div>
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