<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">
	<channel>
		<title><![CDATA[NinjaWorld - Valle Aodori]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Fri, 19 Jun 2026 13:00:29 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[El efecto mariposa]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-efecto-mariposa</link>
			<pubDate>Sat, 02 Jan 2021 16:05:16 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=8">Eikyuu Juro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-efecto-mariposa</guid>
			<description><![CDATA[Una figura solitaria ascendía por la cordillera, arrebujada bajo una manta negra que no dejaba ver más que aquel triste color. El lugar por el que iba era intemporal: no importaba el paso del tiempo o la estación, el frío siempre imperaba.  La nieve caía a puñados y el viento rugía, amenazando con helar todo a su paso.  Era, desde luego, un lugar inhóspito, que limitaba entre el País de la Tormenta y el País de la Tierra. Solo tras una gran caminata logró encontrar algo: una caverna, que, seguramente, llevaría al fondo del valle.<br />
<br />
Solo cuando pudo refugiarse del viento, Eikyuu Juro se quitó la capucha. El interior de aquel lugar no era mucho más acogedor: la caverna estaba hecha enteramente de hielo. Estalagmitas y estalactitas se entremezclaban en aquel lugar, de una manera casi estética, creando grandes pilares helados.  El suelo resbalaba ligeramente bajo sus pies, lo que lo obligo a prestar especial atención a donde pisaba.<br />
<br />
Suspiró levemente. No se sorprendió cuando vio su aliento, materializado en forma de vaho. Trató de esconder las manos bajo su capa, el frío se las estaba congelando. Toda su figura temblaba ligeramente.<br />
<br />
¿Por qué estaba ahí? No había una razón deliberada, a decir verdad. Desde que Juro había iniciado su búsqueda de cualquier pista que pudiera encontrar sobre Kurama, había recorrido varios sitios. Desde luego, si debía de imaginar un escondite para él y sus esbirros, no sería una ciudad llena de gente. Es por eso que el marionetista se había asegurado de señalar todos los lugares recónditos que pudiera encontrar en el mundo, y dejarse llevar por su instinto o por los rumores. En este caso, había sido lo primero.<br />
<br />
Lo cierto es que desde que había iniciado su viaje por aquel lugar, no había encontrado persona. Aun así, se había asegurado de taparse con aquella capucha y esconderse bajo su túnica, solo por si acaso. Las probabilidades de que alguien lo reconociera ahí eran bajas, pero no cero.<br />
<br />
Volvió a ponerse la capucha y prosiguió su camino. Trató de realizar el mínimo ruido posible, aunque eso restara velocidad a su avance. La pregunta estaba clara: ¿Había alguien habitando este lugar?  Pronto le daría respuesta y, con suerte, sería el primero en reconocer la presencia de un posible enemigo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Una figura solitaria ascendía por la cordillera, arrebujada bajo una manta negra que no dejaba ver más que aquel triste color. El lugar por el que iba era intemporal: no importaba el paso del tiempo o la estación, el frío siempre imperaba.  La nieve caía a puñados y el viento rugía, amenazando con helar todo a su paso.  Era, desde luego, un lugar inhóspito, que limitaba entre el País de la Tormenta y el País de la Tierra. Solo tras una gran caminata logró encontrar algo: una caverna, que, seguramente, llevaría al fondo del valle.<br />
<br />
Solo cuando pudo refugiarse del viento, Eikyuu Juro se quitó la capucha. El interior de aquel lugar no era mucho más acogedor: la caverna estaba hecha enteramente de hielo. Estalagmitas y estalactitas se entremezclaban en aquel lugar, de una manera casi estética, creando grandes pilares helados.  El suelo resbalaba ligeramente bajo sus pies, lo que lo obligo a prestar especial atención a donde pisaba.<br />
<br />
Suspiró levemente. No se sorprendió cuando vio su aliento, materializado en forma de vaho. Trató de esconder las manos bajo su capa, el frío se las estaba congelando. Toda su figura temblaba ligeramente.<br />
<br />
¿Por qué estaba ahí? No había una razón deliberada, a decir verdad. Desde que Juro había iniciado su búsqueda de cualquier pista que pudiera encontrar sobre Kurama, había recorrido varios sitios. Desde luego, si debía de imaginar un escondite para él y sus esbirros, no sería una ciudad llena de gente. Es por eso que el marionetista se había asegurado de señalar todos los lugares recónditos que pudiera encontrar en el mundo, y dejarse llevar por su instinto o por los rumores. En este caso, había sido lo primero.<br />
<br />
Lo cierto es que desde que había iniciado su viaje por aquel lugar, no había encontrado persona. Aun así, se había asegurado de taparse con aquella capucha y esconderse bajo su túnica, solo por si acaso. Las probabilidades de que alguien lo reconociera ahí eran bajas, pero no cero.<br />
<br />
Volvió a ponerse la capucha y prosiguió su camino. Trató de realizar el mínimo ruido posible, aunque eso restara velocidad a su avance. La pregunta estaba clara: ¿Había alguien habitando este lugar?  Pronto le daría respuesta y, con suerte, sería el primero en reconocer la presencia de un posible enemigo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los primeros pasos del nuevo discípulo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-los-primeros-pasos-del-nuevo-discipulo</link>
			<pubDate>Thu, 05 Oct 2017 16:37:41 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=5">Sasagani Yota</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-los-primeros-pasos-del-nuevo-discipulo</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— ¡Mierda, no me sale, joder!</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tenía el brazo alzado y la boca bien abierta mientras jadeaba.</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— Bueh... Creo que vamos a tener que dejarlo por hoy, ¿Eh? Pero no serás una digna araña hasta que no lo consigas, tio</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Ya lo sé, ya lo sé. Lo conseguiré, ya lo verás</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— Claro, claro, eso dicen todos</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Chasquee la lengua al mismo tiempo que dejé caer el brazo, apoyando ambas manos sobre mis rodillas y trataba de recuperar el aliento. Me sentía desgastado y demasiado cansado así que me dejé caer sobre la hierba de aquel campo en mitad de la nada, protegidos por el valle que formaban las montañas nevadas de aquel recóndito lugar de Oonindo.</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Joder... ¿Por qué es tan difícil?</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tenía la mirada perdida en el cielo azul, como si en él fuese a encontrar la respuesta a nada. Si papá hubiese sobrevivido a lo de hace unos días... en fin, el podría haberme ayudado en aquel entrenamiento antes de volver a Kusagakure. Pero ya no estaba. Esta vez si que le había visto morir. Tenía la certeza de aquello y encima de eso no podía contarle a mamá lo sucedido. Ya vería como nos las ingeniábamos para decirle una mentira lo suficientemente convincente.<br />
<br />
<span style="color: crimson; font-style: italic;">«Supongo que lo mejor será dejar que hable Setsuna-sensei»</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— ¡Mierda, no me sale, joder!</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tenía el brazo alzado y la boca bien abierta mientras jadeaba.</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— Bueh... Creo que vamos a tener que dejarlo por hoy, ¿Eh? Pero no serás una digna araña hasta que no lo consigas, tio</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Ya lo sé, ya lo sé. Lo conseguiré, ya lo verás</span><br />
<br />
<span style="color: springgreen;" class="mycode_color">— Claro, claro, eso dicen todos</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Chasquee la lengua al mismo tiempo que dejé caer el brazo, apoyando ambas manos sobre mis rodillas y trataba de recuperar el aliento. Me sentía desgastado y demasiado cansado así que me dejé caer sobre la hierba de aquel campo en mitad de la nada, protegidos por el valle que formaban las montañas nevadas de aquel recóndito lugar de Oonindo.</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Joder... ¿Por qué es tan difícil?</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tenía la mirada perdida en el cielo azul, como si en él fuese a encontrar la respuesta a nada. Si papá hubiese sobrevivido a lo de hace unos días... en fin, el podría haberme ayudado en aquel entrenamiento antes de volver a Kusagakure. Pero ya no estaba. Esta vez si que le había visto morir. Tenía la certeza de aquello y encima de eso no podía contarle a mamá lo sucedido. Ya vería como nos las ingeniábamos para decirle una mentira lo suficientemente convincente.<br />
<br />
<span style="color: crimson; font-style: italic;">«Supongo que lo mejor será dejar que hable Setsuna-sensei»</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] Teje que tejerás]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-teje-que-tejeras</link>
			<pubDate>Mon, 02 Oct 2017 20:37:04 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=5">Sasagani Yota</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-teje-que-tejeras</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Joder, Setsuna-sensei, por favor... Kenzou-sama me dio permiso para hacerlo. Necesito salir de aquí durante unos días, despejarme, meditar... Necesito reencontrarme</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Me parece estupendo, pero eso mismo puedes hacerlo aquí, no veo donde está el problema, Yota-kun</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— ¡Necesito un maldito sitio donde desconectar de todo! ¡Ese es el jodido problema!</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estaba desesperado, no acababa de encontrar el modo de hacerla entender lo desesperante de mi situación. Habían pasado muchas cosas y es posible que no se hiciera cargo de la necesidad de lo que le decía. El Torneo de los Dojos, mi necesidad de mejorar, aquella misión con Yubiwa-dono y Taeko-chan. Era todo demasiado complejo y me sentía como un tigre enjaulado, preso de su libertad.</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Por favor...</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La mujer que tenía en frente, que me había visto crecer, me conocía casi tanto como mamá. Con ella aprendí todo lo referente a ser un shinobi. Ahora la necesitaba para que me ayudase con aquel viaje de maduración. Era algo que tenía que hacer y ya está pero Setsuna era demasiado... tozuda. Se cruzó de brazos ante mí, bajo el resguardo de las copas de los arboles del campo de entrenamiento.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Eres más tozudo que tu padre, Yota-kun. Y eso ya es decir. Está bien, iremos juntos. Si no accedo acabarás escapandote, haciendo caso omiso a lo que te dijo el Morikage. Supongo que no me queda elección... Déjame que le dé yo la noticia a Naomi-san, será lo mejor.</span><br />
<br />
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>···</i></div></div>
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Eran los últimos días de otoño. Pronto iba a despedirse Augurio para dar entrada al frío invierno en todo Oonindo y aún quedaba una última cosa por hacer antes de partir.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Naomi-san, tengo que decirte algo. Es sobre Yota-kun</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La mujer que aquel día lucía un kimono amarillo mate atado por un cinturon delgado y blanco abrió sus ojos como si fueran dos naranjas.</span><br />
<br />
<span style="color: darkturquoise;" class="mycode_color">— ¿Qué pasa con mi Yotita, Setsu?</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— No, no te preocupes. Él está bien. Creo que está madurando pero... me ha pedido hacer un viaje de reflexión como él lo ha querido llamar. Vamos a estar fuera de la aldea por unas semanas. Te prometo que cuidaré de él, no te preocupes. Cada vez se parece más a Ryu-kun, ¿Sabes?</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas al instante y no tardaron en caer las primeras gotas que acabaron en su mano en cuanto las recogió al pasarla por encima de la mejilla.</span><br />
<br />
<span style="color: darkturquoise;" class="mycode_color">— Mi Yotita... ¿Por qué no puede decírmelo él mismo? ¿Tanto me odia? Desde que volvió de aquella misión está muy raro</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Soy muy consciente de ello. Es por ello que he accedido a sus deseos. Quiero averiguar qué narices pasa con ese muchacho. Igual... igual si estoy con él unos cuantos días seguidos suelta prenda. Además, seguro que esta experiencia le hace más fuerte. Y bueno, le dije yo de contártelo, creo que es lo mejor</span><br />
<br />
<span style="color: darklturquoise;" class="mycode_color">— No dejes que le pase nada malo, por favor, ¡Prometelo!</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— No le pasará nada, tienes mi palabra</span><br />
<br />
<span style="color: darkturquoise;" class="mycode_color">— Gracias, Setsu</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ambas se unieron en un sincero abrazo que sellaba el acuerdo de aquella expedición que llevaría a los dos ninjas a un lugar muy frecuentado por el difunto Ryu. Un lugar que, precisamente usaba para ir a relajarse en cuanto podía. Justo como iban a hacer ese par. Pero aquel lugar no había sido escogido al azar. Setsuna lo tenía todo pensado. Además, la suerte o el azar no tenía cabida en su cuadriculada cabeza.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Joder, Setsuna-sensei, por favor... Kenzou-sama me dio permiso para hacerlo. Necesito salir de aquí durante unos días, despejarme, meditar... Necesito reencontrarme</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Me parece estupendo, pero eso mismo puedes hacerlo aquí, no veo donde está el problema, Yota-kun</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— ¡Necesito un maldito sitio donde desconectar de todo! ¡Ese es el jodido problema!</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estaba desesperado, no acababa de encontrar el modo de hacerla entender lo desesperante de mi situación. Habían pasado muchas cosas y es posible que no se hiciera cargo de la necesidad de lo que le decía. El Torneo de los Dojos, mi necesidad de mejorar, aquella misión con Yubiwa-dono y Taeko-chan. Era todo demasiado complejo y me sentía como un tigre enjaulado, preso de su libertad.</span><br />
<br />
<span style="color: yellow;" class="mycode_color">— Por favor...</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La mujer que tenía en frente, que me había visto crecer, me conocía casi tanto como mamá. Con ella aprendí todo lo referente a ser un shinobi. Ahora la necesitaba para que me ayudase con aquel viaje de maduración. Era algo que tenía que hacer y ya está pero Setsuna era demasiado... tozuda. Se cruzó de brazos ante mí, bajo el resguardo de las copas de los arboles del campo de entrenamiento.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Eres más tozudo que tu padre, Yota-kun. Y eso ya es decir. Está bien, iremos juntos. Si no accedo acabarás escapandote, haciendo caso omiso a lo que te dijo el Morikage. Supongo que no me queda elección... Déjame que le dé yo la noticia a Naomi-san, será lo mejor.</span><br />
<br />
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>···</i></div></div>
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Eran los últimos días de otoño. Pronto iba a despedirse Augurio para dar entrada al frío invierno en todo Oonindo y aún quedaba una última cosa por hacer antes de partir.</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Naomi-san, tengo que decirte algo. Es sobre Yota-kun</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La mujer que aquel día lucía un kimono amarillo mate atado por un cinturon delgado y blanco abrió sus ojos como si fueran dos naranjas.</span><br />
<br />
<span style="color: darkturquoise;" class="mycode_color">— ¿Qué pasa con mi Yotita, Setsu?</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— No, no te preocupes. Él está bien. Creo que está madurando pero... me ha pedido hacer un viaje de reflexión como él lo ha querido llamar. Vamos a estar fuera de la aldea por unas semanas. Te prometo que cuidaré de él, no te preocupes. Cada vez se parece más a Ryu-kun, ¿Sabes?</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas al instante y no tardaron en caer las primeras gotas que acabaron en su mano en cuanto las recogió al pasarla por encima de la mejilla.</span><br />
<br />
<span style="color: darkturquoise;" class="mycode_color">— Mi Yotita... ¿Por qué no puede decírmelo él mismo? ¿Tanto me odia? Desde que volvió de aquella misión está muy raro</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— Soy muy consciente de ello. Es por ello que he accedido a sus deseos. Quiero averiguar qué narices pasa con ese muchacho. Igual... igual si estoy con él unos cuantos días seguidos suelta prenda. Además, seguro que esta experiencia le hace más fuerte. Y bueno, le dije yo de contártelo, creo que es lo mejor</span><br />
<br />
<span style="color: darklturquoise;" class="mycode_color">— No dejes que le pase nada malo, por favor, ¡Prometelo!</span><br />
<br />
<span style="color: dimgray;" class="mycode_color">— No le pasará nada, tienes mi palabra</span><br />
<br />
<span style="color: darkturquoise;" class="mycode_color">— Gracias, Setsu</span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ambas se unieron en un sincero abrazo que sellaba el acuerdo de aquella expedición que llevaría a los dos ninjas a un lugar muy frecuentado por el difunto Ryu. Un lugar que, precisamente usaba para ir a relajarse en cuanto podía. Justo como iban a hacer ese par. Pero aquel lugar no había sido escogido al azar. Setsuna lo tenía todo pensado. Además, la suerte o el azar no tenía cabida en su cuadriculada cabeza.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sinicuichi]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-sinicuichi</link>
			<pubDate>Thu, 27 Apr 2017 20:48:08 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=557">Keisuke</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-sinicuichi</guid>
			<description><![CDATA[Maldije por dentro cuando Sora-sensei me dijo que faltaba un ingrediente, y aunque puse mil y una excusas no tuvo consideración alguna y partí al norte, al valle aodori en busca de la flor de sinicuichi. <br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">”¿Dónde estará la entrada?”</span> Me preguntaba ya en la base de la cordillera, mientras buscaba por los alrededores iba frotando mis manos con mis brazos, aún con la túnica y el suéter que cargaba podía sentir aquella sensación de frío, eso me pasaba por no traerme una capa más gruesa. <br />
<br />
El lugar estaba prácticamente desierto, solo veía la nieve caer lentamente, era como un manto de copos que descendía y cubría todo el suelo, que ya era una alfombra blanca y cada vez más gruesa. Aunque buscaba por los alrededores la presencia de alguna persona  que pudiera indicarme la entrada a la gruta nadie aparecía.<br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">”Espero que lo que me vaya a enseñar sea fenomenal, un veneno potente o algo así”</span> Concluí por el uso que conocía de aquella flor. <br />
<br />
Entre la nieve pude ver como se movía entre saltos, ¿la nieve se movía? Agudicé mi visión y visualicé la silueta de un conejo blanco, que se camuflajeaba en aquella alfombra blanca, pero algo más interesante tenía entre sus dientes, unas ramas verdes parecían ser su trofeo, sin embargo, no era el único conejo que había por ahí, otros 3 le seguían de cerca, estos eran un poco más pequeños. <span style="color: indigo;" class="mycode_color">”¿Les está guiando?”</span>  Pensé y sin dudarlo mucho caminé tras ellos, quizás obtendría un buen resultado de aquella corazonada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Maldije por dentro cuando Sora-sensei me dijo que faltaba un ingrediente, y aunque puse mil y una excusas no tuvo consideración alguna y partí al norte, al valle aodori en busca de la flor de sinicuichi. <br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">”¿Dónde estará la entrada?”</span> Me preguntaba ya en la base de la cordillera, mientras buscaba por los alrededores iba frotando mis manos con mis brazos, aún con la túnica y el suéter que cargaba podía sentir aquella sensación de frío, eso me pasaba por no traerme una capa más gruesa. <br />
<br />
El lugar estaba prácticamente desierto, solo veía la nieve caer lentamente, era como un manto de copos que descendía y cubría todo el suelo, que ya era una alfombra blanca y cada vez más gruesa. Aunque buscaba por los alrededores la presencia de alguna persona  que pudiera indicarme la entrada a la gruta nadie aparecía.<br />
<br />
<span style="color: indigo;" class="mycode_color">”Espero que lo que me vaya a enseñar sea fenomenal, un veneno potente o algo así”</span> Concluí por el uso que conocía de aquella flor. <br />
<br />
Entre la nieve pude ver como se movía entre saltos, ¿la nieve se movía? Agudicé mi visión y visualicé la silueta de un conejo blanco, que se camuflajeaba en aquella alfombra blanca, pero algo más interesante tenía entre sus dientes, unas ramas verdes parecían ser su trofeo, sin embargo, no era el único conejo que había por ahí, otros 3 le seguían de cerca, estos eran un poco más pequeños. <span style="color: indigo;" class="mycode_color">”¿Les está guiando?”</span>  Pensé y sin dudarlo mucho caminé tras ellos, quizás obtendría un buen resultado de aquella corazonada.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
</rss>