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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Edificio del Arashikage]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Sun, 14 Jun 2026 00:34:04 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Banda de ladrones]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-banda-de-ladrones</link>
			<pubDate>Sun, 27 Nov 2022 18:16:34 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1237">Yuki Sayo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-banda-de-ladrones</guid>
			<description><![CDATA[Sus aspiraciones no eran demasiado altas, disfrutaba entrenar y necesitaba volverse fuerte por el bien de la aldea, también perseguía intereses personales que acompañaban ese objetivo. Era bastante simple, quería coleccionar armas y para ello debía obtener dinero, y si quería ganar algo tenía que realizar misiones.<br />
<br />
No le gustaba salir, menos tener que salir a realizar alguna tarea, y aún menos dirigirse hacia una autoridad como el Arashikage a solicitar una, pero debía hacerlo aún con toda la ansiedad y molestia que eso le generaba. Así avanzó hacia el edificio que, como bien le había informado su padre era el más alto de la aldea, no podía perderse esta vez.<br />
<br />
Logró llegar sin mucho problema, notando más de cerca los detalles tan particulares que tenía aquel rascacielos, detalles que podrían intimidar pero cuyo interior resultaba ser algo acogedor. Llamó a la puerta e ingresó, dirigiéndose hasta la recepción al final de esa amplia sala donde finalmente se presentó.<br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Hola… soy Yuki Sayori… v-vengo a solicitar una misión de bajo rango… p-por favor</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Sus aspiraciones no eran demasiado altas, disfrutaba entrenar y necesitaba volverse fuerte por el bien de la aldea, también perseguía intereses personales que acompañaban ese objetivo. Era bastante simple, quería coleccionar armas y para ello debía obtener dinero, y si quería ganar algo tenía que realizar misiones.<br />
<br />
No le gustaba salir, menos tener que salir a realizar alguna tarea, y aún menos dirigirse hacia una autoridad como el Arashikage a solicitar una, pero debía hacerlo aún con toda la ansiedad y molestia que eso le generaba. Así avanzó hacia el edificio que, como bien le había informado su padre era el más alto de la aldea, no podía perderse esta vez.<br />
<br />
Logró llegar sin mucho problema, notando más de cerca los detalles tan particulares que tenía aquel rascacielos, detalles que podrían intimidar pero cuyo interior resultaba ser algo acogedor. Llamó a la puerta e ingresó, dirigiéndose hasta la recepción al final de esa amplia sala donde finalmente se presentó.<br />
<br />
—<span style="color: aqua;" class="mycode_color">Hola… soy Yuki Sayori… v-vengo a solicitar una misión de bajo rango… p-por favor</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Solicitando empleo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-solicitando-empleo</link>
			<pubDate>Thu, 13 Oct 2022 14:40:19 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1238">Yamanouchi Moguko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-solicitando-empleo</guid>
			<description><![CDATA[La kunoichi se apresuraría a salir de su hogar, bajo la protección de su piloto blanco y con su usual atuendo de servicio. La bandana le protegía la frente y sus lentes le ayudaban a visualizar las grises y húmedas calles de la aldea.<br />
<br />
Entre charcos y tuberías, la muchacha serpenteaba los pozos conocidos y la muchedumbre de las zonas mas concurridas.<br />
<br />
Su destino no era otro que el edificio del Arashikage. La torre más alta de toda la aldea.<br />
<br />
No tardaría mucho en aproximarse hasta el lugar, aquel monumento a la autoridad, en piedra y metal. Adornado por figuras de demonios y vaya a saber quien que otras creaturas había representadas en la fachada de la institución.<br />
<br />
—<span style="color: olivedrab;" class="mycode_color">Con permiso...</span><br />
<br />
Exclamaría al adentrarse al interior del lugar, que presentaba un ambiente mucho más acogedor que su dura piel exterior. Baldosas de mármol y paredes azules mucho mas hospitalarias. Al fondo de la sala estaba su objetivo, la recepción, flanqueando aquella posición se encontraba uno de los famosos elevadores de Amegakure, y para los mas aventurados estaba siempre la opción de usar las escaleras.<br />
<br />
—<span style="color: olivedrab;" class="mycode_color">¡Buenos días! ¡Yamanouchi Moguko se reporta al servicio!</span><br />
<br />
Exclamaría con energía la formal kunoichi acompañando sus palabras de una reverencia digna de un manual de etiqueta.<br />
<br />
—<span style="color: olivedrab;" class="mycode_color">¡Vengo a solicitar me sea asignada una misión, por favor!</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off-rol" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Ya llevo otra misión al mismo tiempo, así que no voy a cobrar esta.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La kunoichi se apresuraría a salir de su hogar, bajo la protección de su piloto blanco y con su usual atuendo de servicio. La bandana le protegía la frente y sus lentes le ayudaban a visualizar las grises y húmedas calles de la aldea.<br />
<br />
Entre charcos y tuberías, la muchacha serpenteaba los pozos conocidos y la muchedumbre de las zonas mas concurridas.<br />
<br />
Su destino no era otro que el edificio del Arashikage. La torre más alta de toda la aldea.<br />
<br />
No tardaría mucho en aproximarse hasta el lugar, aquel monumento a la autoridad, en piedra y metal. Adornado por figuras de demonios y vaya a saber quien que otras creaturas había representadas en la fachada de la institución.<br />
<br />
—<span style="color: olivedrab;" class="mycode_color">Con permiso...</span><br />
<br />
Exclamaría al adentrarse al interior del lugar, que presentaba un ambiente mucho más acogedor que su dura piel exterior. Baldosas de mármol y paredes azules mucho mas hospitalarias. Al fondo de la sala estaba su objetivo, la recepción, flanqueando aquella posición se encontraba uno de los famosos elevadores de Amegakure, y para los mas aventurados estaba siempre la opción de usar las escaleras.<br />
<br />
—<span style="color: olivedrab;" class="mycode_color">¡Buenos días! ¡Yamanouchi Moguko se reporta al servicio!</span><br />
<br />
Exclamaría con energía la formal kunoichi acompañando sus palabras de una reverencia digna de un manual de etiqueta.<br />
<br />
—<span style="color: olivedrab;" class="mycode_color">¡Vengo a solicitar me sea asignada una misión, por favor!</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Off-rol" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Ya llevo otra misión al mismo tiempo, así que no voy a cobrar esta.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) El Vigilante Nocturno]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-el-vigilante-nocturno</link>
			<pubDate>Tue, 28 Jun 2022 17:43:05 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=201">Himura Ren</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-el-vigilante-nocturno</guid>
			<description><![CDATA[Aunque la primavera había llegado, en Amegakure no se notaba del todo hasta que llegaba el verano en el cual la humedad y las nubes continuas convertían la ciudad en una caldera gigante. Aunque no hiciera un calor excesivo, la humedad lo hacía insoportable y asfixiante. Si te dabas una ducha para refrescarte, nada más salir del agua fría, ya empezarías a sentir el sudor recorrer por tu cuerpo. Por suerte, aquella mañana todavía hacía algo de fresco.<br />
<br />
Hace unos días, Ren había quedado con Hana y compró una espada completamente blanca bastante bonita que la encandiló, pero practicando con ella se melló sin mucho problema hasta partirse por la mitad. Ahora estaba sin blanca y necesitaba una nueva arma, por lo que hacer una misión era su mejor opción sin lugar a dudas.<br />
<br />
No estaba muy acostumbrada a pasar por aquel imponente edificio. Por lo que, de la misma forma que siempre, miraba a los lados un poco confusa antes de acercarse al mostrador de la recepción.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Buenas, soy Himura Ren</span> — aquello le seguía resultando algo raro. — <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Venía por si había alguna misión vigente que pudiera tomar.</span><br />
<br />
El no tener ninguna placa significativa que revelara un rango superior, era suficiente para que supieran que era una genin sin tener que buscar su expediente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aunque la primavera había llegado, en Amegakure no se notaba del todo hasta que llegaba el verano en el cual la humedad y las nubes continuas convertían la ciudad en una caldera gigante. Aunque no hiciera un calor excesivo, la humedad lo hacía insoportable y asfixiante. Si te dabas una ducha para refrescarte, nada más salir del agua fría, ya empezarías a sentir el sudor recorrer por tu cuerpo. Por suerte, aquella mañana todavía hacía algo de fresco.<br />
<br />
Hace unos días, Ren había quedado con Hana y compró una espada completamente blanca bastante bonita que la encandiló, pero practicando con ella se melló sin mucho problema hasta partirse por la mitad. Ahora estaba sin blanca y necesitaba una nueva arma, por lo que hacer una misión era su mejor opción sin lugar a dudas.<br />
<br />
No estaba muy acostumbrada a pasar por aquel imponente edificio. Por lo que, de la misma forma que siempre, miraba a los lados un poco confusa antes de acercarse al mostrador de la recepción.<br />
<br />
— <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Buenas, soy Himura Ren</span> — aquello le seguía resultando algo raro. — <span style="color: royalblue;" class="mycode_color">Venía por si había alguna misión vigente que pudiera tomar.</span><br />
<br />
El no tener ninguna placa significativa que revelara un rango superior, era suficiente para que supieran que era una genin sin tener que buscar su expediente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La reunión de los nuevos Tres Grandes]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-reunion-de-los-nuevos-tres-grandes</link>
			<pubDate>Sat, 29 Jan 2022 22:19:09 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1075">Hōzuki Shanise</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-reunion-de-los-nuevos-tres-grandes</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aviso" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daigo al habla. No tengo huecos, así que pillo la mitad de exp porque diosito bajó a obligarme a participar aquí.</div>
    </div>
</div>
<br />
Apoyando la barbilla sobre sus manos entrelazadas, Hōzuki Shanise se encontraba sentada en su despacho, revisando un mapa que estaba abierto no sobre su escritorio, sino sobre una gran mesa circular que había mandado a poner para la ocasión. En el mapa habían varias notas pegadas detallando información diversa, especialmente en la zona Norte del País de la Tormenta.<br />
<br />
Aunque la reunión estaba programada para dentro de un cuarto de hora, la Arashikage llevaba allí alrededor de una hora junto a Amedama Daruu, uno de los ninja en los que más confiaba. Durante ese tiempo, le informó sobre la situación actual de la guerra que se avecinaba y sobre los temas que tratarían durante la reunión. Ahora, y durante los últimos 30 minutos, Shanise se ha dedicado a planear con la ayuda de Daruu los que propondría como sus primeros movimientos para la guerra.<br />
<br />
Tomó una pequeña figura de plomo con la forma de una tienda de acampar y la colocó en el mapa, justo en los Campos y Montañas de la Tormenta.<br />
<br />
<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">— ...Y deberíamos construirlos aquí para poder atacar y defendernos más velozmente.</span><br />
<br />
Lejos de la debilidad y la fragilidad que había mostrado la última vez que se vieron en su despacho, ahora el Jōnin se encontraba sentado con una Shanise completamente centrada en lo que estaba por venir. Y es que fue ella quien había llamado a la guerra a las hijas y los hijos de puta más fuertes, temibles y orgullosos de Oonindo, pero no iba a permitir que hubiese otro Rōga, ni otro Mogura, ni otra Yui. No iba a llorar la muerte de nadie más.<br />
<br />
Por eso esta parte, la que se hace en una reunión alrededor de una mesa con un mapa era tan extremadamente importante, y esa era exactamente su especialidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aviso" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daigo al habla. No tengo huecos, así que pillo la mitad de exp porque diosito bajó a obligarme a participar aquí.</div>
    </div>
</div>
<br />
Apoyando la barbilla sobre sus manos entrelazadas, Hōzuki Shanise se encontraba sentada en su despacho, revisando un mapa que estaba abierto no sobre su escritorio, sino sobre una gran mesa circular que había mandado a poner para la ocasión. En el mapa habían varias notas pegadas detallando información diversa, especialmente en la zona Norte del País de la Tormenta.<br />
<br />
Aunque la reunión estaba programada para dentro de un cuarto de hora, la Arashikage llevaba allí alrededor de una hora junto a Amedama Daruu, uno de los ninja en los que más confiaba. Durante ese tiempo, le informó sobre la situación actual de la guerra que se avecinaba y sobre los temas que tratarían durante la reunión. Ahora, y durante los últimos 30 minutos, Shanise se ha dedicado a planear con la ayuda de Daruu los que propondría como sus primeros movimientos para la guerra.<br />
<br />
Tomó una pequeña figura de plomo con la forma de una tienda de acampar y la colocó en el mapa, justo en los Campos y Montañas de la Tormenta.<br />
<br />
<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">— ...Y deberíamos construirlos aquí para poder atacar y defendernos más velozmente.</span><br />
<br />
Lejos de la debilidad y la fragilidad que había mostrado la última vez que se vieron en su despacho, ahora el Jōnin se encontraba sentado con una Shanise completamente centrada en lo que estaba por venir. Y es que fue ella quien había llamado a la guerra a las hijas y los hijos de puta más fuertes, temibles y orgullosos de Oonindo, pero no iba a permitir que hubiese otro Rōga, ni otro Mogura, ni otra Yui. No iba a llorar la muerte de nadie más.<br />
<br />
Por eso esta parte, la que se hace en una reunión alrededor de una mesa con un mapa era tan extremadamente importante, y esa era exactamente su especialidad.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Shanise-sama, yo...]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-shanise-sama-yo</link>
			<pubDate>Mon, 22 Nov 2021 22:40:08 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-shanise-sama-yo</guid>
			<description><![CDATA[Daruu pulsó el botón del último piso. Las puertas del ascensor se cerraron, y el mecanismo comenzó a subir, lenta pero inexorablemente, hacia el pasillo que llevaba al despacho de la Arashikage... no. Ahora, temporalmente, era el despacho de la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Segunda Tormenta</span>.<br />
<br />
Él tenía algo que decirle, y por eso reflexionaba. Por el camino había tenido dudas, pero ya las había despejado. Por eso no reflexionaba sobre qué decirle. Eso lo tenía claro. Reflexionaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">cómo</span> decírselo.<br />
<br />
Se preguntó si acaso haría falta decírselo, siquiera. Tal vez la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span> había tomado ya una decisión. En ese caso, Daruu debía ser firme. No debía dejarse llevar. Debía plantar cara y defender sus motivos.<br />
<br />
¿Los escucharía Shanise acaso?<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Beep.</span><br />
<br />
Las puertas del ascensor se abrieron. Y Daruu echó a caminar hacia las dos grandes puertas que separaban su pasado de su futuro. Se hizo de rogar y caminó observando la lluvia caer en las torres de la aldea a través de los ventanales. La mayoría de los edificios eran más bajos que aquél. Desde allí pudo ver el estadio donde había luchado con Kōri, y se preguntó si el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hielo</span> lloraba cuando naide le veía y no tenía que vestir aquella máscara gélida. ¿Lo estaría haciendo?<br />
<br />
Daruu sonrió. No importa lo que pasara dentro del despacho. Alguien iba a enfadarse con él. Pero un amejin está acostumbrado a correr bajo la tormenta.<br />
<br />
Abrió las puertas.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Buenos días, Shanise-sama</span> —dijo, exhibiendo una reverencia—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No hemos tenido la oportunidad de hablar hasta ahora. Yo...</span> —titubeó—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Lo siento mucho.</span> —Oh, y lo decía de corazón. Daruu no había hablado muchas veces con Yui, pero los pocos encuentros habían bastado para que la admirase. Como todos en aquella aldea, suponía. Pero no podía evitar sentirla como una familiar más. Una segunda madre, más exigente. Una figura a la que uno ve de espaldas y que le hincha el pecho de orgullo. Y sabía que Yui le tenía en gran estima. Eso sólo hacía que doliese más.<br />
<br />
Daruu no se había recuperado. Nadie lo había hecho.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Daruu pulsó el botón del último piso. Las puertas del ascensor se cerraron, y el mecanismo comenzó a subir, lenta pero inexorablemente, hacia el pasillo que llevaba al despacho de la Arashikage... no. Ahora, temporalmente, era el despacho de la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Segunda Tormenta</span>.<br />
<br />
Él tenía algo que decirle, y por eso reflexionaba. Por el camino había tenido dudas, pero ya las había despejado. Por eso no reflexionaba sobre qué decirle. Eso lo tenía claro. Reflexionaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">cómo</span> decírselo.<br />
<br />
Se preguntó si acaso haría falta decírselo, siquiera. Tal vez la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span> había tomado ya una decisión. En ese caso, Daruu debía ser firme. No debía dejarse llevar. Debía plantar cara y defender sus motivos.<br />
<br />
¿Los escucharía Shanise acaso?<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Beep.</span><br />
<br />
Las puertas del ascensor se abrieron. Y Daruu echó a caminar hacia las dos grandes puertas que separaban su pasado de su futuro. Se hizo de rogar y caminó observando la lluvia caer en las torres de la aldea a través de los ventanales. La mayoría de los edificios eran más bajos que aquél. Desde allí pudo ver el estadio donde había luchado con Kōri, y se preguntó si el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hielo</span> lloraba cuando naide le veía y no tenía que vestir aquella máscara gélida. ¿Lo estaría haciendo?<br />
<br />
Daruu sonrió. No importa lo que pasara dentro del despacho. Alguien iba a enfadarse con él. Pero un amejin está acostumbrado a correr bajo la tormenta.<br />
<br />
Abrió las puertas.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Buenos días, Shanise-sama</span> —dijo, exhibiendo una reverencia—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">No hemos tenido la oportunidad de hablar hasta ahora. Yo...</span> —titubeó—. <span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Lo siento mucho.</span> —Oh, y lo decía de corazón. Daruu no había hablado muchas veces con Yui, pero los pocos encuentros habían bastado para que la admirase. Como todos en aquella aldea, suponía. Pero no podía evitar sentirla como una familiar más. Una segunda madre, más exigente. Una figura a la que uno ve de espaldas y que le hincha el pecho de orgullo. Y sabía que Yui le tenía en gran estima. Eso sólo hacía que doliese más.<br />
<br />
Daruu no se había recuperado. Nadie lo había hecho.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La voz perdida]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-voz-perdida</link>
			<pubDate>Tue, 28 Sep 2021 13:49:10 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-voz-perdida</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center"><span style="opacity: 0.65; color: steelblue;">«Y cuando descanséis... cualquiera de las dos, venid a verme al despacho.»</span></div>
<br />
Aquella había sido la orden, o más bien la petición, de Hōzuki Shanise, Quinta Arashikage, en aquel trágico día. Pero la respuesta no llegó de forma inmediata, ni mucho menos. De hecho, se prologó bastante en el tiempo.<br />
<br />
Algo más de una semana después, una figura cruzaba las calles de Amegakure sin inmutarse bajo su eterna tormenta. Llevaba la cabeza cubierta por una capucha, pero se movía con la seguridad y la gracia propia de alguien de la realeza. Sólo se detuvo momentáneamente cuando un silencioso rayo que no iba acompañado de su trueno surcó el cielo a través de las nubes plomizas, captando la atención de sus ojos castaños. Una mirada fría, inescrutable, que apenas reflejaba sus lúgubres pensamientos. Con las manos caídas a sendos lados de su cuerpo, cruzó la aldea sin prestar atención alguna a las personas con las que se cruzaba. Tenía bien claro dónde se dirigía y cuál era su objetivo: La Torre de la Arashikage, el rascacielos más alto de toda Amegakure, se alzaba tan imponente como siempre, con sus decenas de guardianes en forma de amenazadoras gárgolas y demonios oni vigilando atentos entre sus múltiples recodos entre la roca y el metal.<br />
<br />
Cruzó la puerta de entrada sin ningún atisbo de titubeo o timidez y por fin se apartó la capucha del rostro, dejando a la vista una mata de cabello oscuro que caía sobre su espalda entre delicadas ondulaciones y una brillante luna azul en su frente. Normalmente se habría dirigido al mostrador para solicitar al encargado de turno una audiencia oficial, pero en su lugar se encaminó hacia el escandaloso ascensor y pulsó el último botón. El ascenso se hizo eterno; y, sólo acompañada por el ruidoso traqueteo de aquel cacharro, lo pasó con la mirada perdida en el infinito mientras su dedo índice golpeaba de forma rítmica y continua su bíceps. Un característico tintineo seguido de un fuerte frenazo anunció su llegada. Cruzó el último pasillo sin pararse a contemplar la aldea a través de los ventanales y, por fin, se plantó ante aquellas enormes puertas de madera con el símbolo de Amegakure grabado en ellas.<br />
<br />
Llamó dos veces a la puerta, antes de permitirse la libertad de entrar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><span style="opacity: 0.65; color: steelblue;">«Y cuando descanséis... cualquiera de las dos, venid a verme al despacho.»</span></div>
<br />
Aquella había sido la orden, o más bien la petición, de Hōzuki Shanise, Quinta Arashikage, en aquel trágico día. Pero la respuesta no llegó de forma inmediata, ni mucho menos. De hecho, se prologó bastante en el tiempo.<br />
<br />
Algo más de una semana después, una figura cruzaba las calles de Amegakure sin inmutarse bajo su eterna tormenta. Llevaba la cabeza cubierta por una capucha, pero se movía con la seguridad y la gracia propia de alguien de la realeza. Sólo se detuvo momentáneamente cuando un silencioso rayo que no iba acompañado de su trueno surcó el cielo a través de las nubes plomizas, captando la atención de sus ojos castaños. Una mirada fría, inescrutable, que apenas reflejaba sus lúgubres pensamientos. Con las manos caídas a sendos lados de su cuerpo, cruzó la aldea sin prestar atención alguna a las personas con las que se cruzaba. Tenía bien claro dónde se dirigía y cuál era su objetivo: La Torre de la Arashikage, el rascacielos más alto de toda Amegakure, se alzaba tan imponente como siempre, con sus decenas de guardianes en forma de amenazadoras gárgolas y demonios oni vigilando atentos entre sus múltiples recodos entre la roca y el metal.<br />
<br />
Cruzó la puerta de entrada sin ningún atisbo de titubeo o timidez y por fin se apartó la capucha del rostro, dejando a la vista una mata de cabello oscuro que caía sobre su espalda entre delicadas ondulaciones y una brillante luna azul en su frente. Normalmente se habría dirigido al mostrador para solicitar al encargado de turno una audiencia oficial, pero en su lugar se encaminó hacia el escandaloso ascensor y pulsó el último botón. El ascenso se hizo eterno; y, sólo acompañada por el ruidoso traqueteo de aquel cacharro, lo pasó con la mirada perdida en el infinito mientras su dedo índice golpeaba de forma rítmica y continua su bíceps. Un característico tintineo seguido de un fuerte frenazo anunció su llegada. Cruzó el último pasillo sin pararse a contemplar la aldea a través de los ventanales y, por fin, se plantó ante aquellas enormes puertas de madera con el símbolo de Amegakure grabado en ellas.<br />
<br />
Llamó dos veces a la puerta, antes de permitirse la libertad de entrar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) La Casa De Los Misterios]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-la-casa-de-los-misterios</link>
			<pubDate>Tue, 17 Aug 2021 18:13:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1179">Kaminari Kimi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-la-casa-de-los-misterios</guid>
			<description><![CDATA[Era una mañana de invierno tan fría y húmeda como cualquier otra en Amegakure. Llovía a más no poder y caía algún que otro rayo, pero a nadie parecía suponerle ningún problema, pues todo buen amejin ya está bien acostumbrado a la lluvia que los protegía.<br />
<br />
En aquella mañana tan maravillosa, la menor de las Kaminari caminaba en dirección a la Torre de la Arashikage para solicitar una misión, saludando a varios conocidos por el camino mientras llegaba a su destino.<br />
<br />
Con su brazo metálico, Kimi llevaba un paraguas transparente para resguardarse de la tormenta y no mojar su karategi, con el que siempre viajaba a todos lados, especialmente cuando iba a hacer algo tan importante como una misión. <br />
<br />
Armada con diez botellitas de agua en su portaobjetos y muchas ganas, la chica entró al edificio para solicitar una misión.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era una mañana de invierno tan fría y húmeda como cualquier otra en Amegakure. Llovía a más no poder y caía algún que otro rayo, pero a nadie parecía suponerle ningún problema, pues todo buen amejin ya está bien acostumbrado a la lluvia que los protegía.<br />
<br />
En aquella mañana tan maravillosa, la menor de las Kaminari caminaba en dirección a la Torre de la Arashikage para solicitar una misión, saludando a varios conocidos por el camino mientras llegaba a su destino.<br />
<br />
Con su brazo metálico, Kimi llevaba un paraguas transparente para resguardarse de la tormenta y no mojar su karategi, con el que siempre viajaba a todos lados, especialmente cuando iba a hacer algo tan importante como una misión. <br />
<br />
Armada con diez botellitas de agua en su portaobjetos y muchas ganas, la chica entró al edificio para solicitar una misión.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Obligaciones]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-obligaciones</link>
			<pubDate>Fri, 16 Jul 2021 21:44:03 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1144">Nara Jun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-obligaciones</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Nota" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Agarro esta trama con hueco de nuevos y no cobro la misión</div>
    </div>
</div>
<br />
—<span style="color: red;" class="mycode_color">No vas a progresar nunca si estas todo el día acostada.</span> — suspiró profundo y pegó dos aplausos. —<span style="color: red;" class="mycode_color">¡Vamos, arriba! Ve a pedir una misión, ve a brindar tu ayuda, ve a entrenar. Haz algo productivo.</span><br />
<br />
La pelicorta bajó un segundo el libro y lo miró por el borde del mismo.<br />
 <br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Seguro que una misión rango D me va a hacer progresar bastante.</span> — soltó con su tono sarcástico.<br />
<br />
—<span style="color: red;" class="mycode_color">No me faltes el respeto eh. No te lo voy a repetir, levántate ya de la cama y haz algo.</span><br />
<br />
Soltó un quejido con la boca y cerró el libro de golpe. Susumu se retiró de la puerta de la habitación de Jun y se escuchaba lentamente como se alejaban sus pisadas.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">No te soporto más.</span><br />
<br />
Evidentemente, eso solo lo dijo para sus adentros y solo la hubiera escuchado una persona que realmente cerca suya.<br />
<br />
Se sentó en un costado de la cama y tomó sus botas para ponérselas. Luego tomó el trabajo de levantarse e ir equipándose poco a poco. Primero el portaobjetos, luego una sudadera que tenía de color negra lisa, la bandana característica de Amegakure y, por último tomaría su espada.<br />
<br />
Salió de su casa, haciendo un gran trabajo de sigilo para no cruzarse con nadie de los que estaban allí, sobre todo su padre. En el camino hacia el edificio, jugaba con una moneda, tirándola para arriba con el dedo y recogiéndola. Repetidas veces hizo esta acción, en un intento de entretenerse en el camino y no pensar mucho que estaba yendo a pedir una misión, cosa que le parecía de lo más agotador en ese día.<br />
<br />
Sin darle mucha importancia a todo lo que la rodeaba, ella feliz con su moneda se metió para el gran edificio. Luego de unos minutos, lo que tenía en la mano no era la moneda, sino un pergamino. Lo abrió y comenzó a leer que es lo que le había deparado su aldea para hacer en ese día.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Nota" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Agarro esta trama con hueco de nuevos y no cobro la misión</div>
    </div>
</div>
<br />
—<span style="color: red;" class="mycode_color">No vas a progresar nunca si estas todo el día acostada.</span> — suspiró profundo y pegó dos aplausos. —<span style="color: red;" class="mycode_color">¡Vamos, arriba! Ve a pedir una misión, ve a brindar tu ayuda, ve a entrenar. Haz algo productivo.</span><br />
<br />
La pelicorta bajó un segundo el libro y lo miró por el borde del mismo.<br />
 <br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Seguro que una misión rango D me va a hacer progresar bastante.</span> — soltó con su tono sarcástico.<br />
<br />
—<span style="color: red;" class="mycode_color">No me faltes el respeto eh. No te lo voy a repetir, levántate ya de la cama y haz algo.</span><br />
<br />
Soltó un quejido con la boca y cerró el libro de golpe. Susumu se retiró de la puerta de la habitación de Jun y se escuchaba lentamente como se alejaban sus pisadas.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">No te soporto más.</span><br />
<br />
Evidentemente, eso solo lo dijo para sus adentros y solo la hubiera escuchado una persona que realmente cerca suya.<br />
<br />
Se sentó en un costado de la cama y tomó sus botas para ponérselas. Luego tomó el trabajo de levantarse e ir equipándose poco a poco. Primero el portaobjetos, luego una sudadera que tenía de color negra lisa, la bandana característica de Amegakure y, por último tomaría su espada.<br />
<br />
Salió de su casa, haciendo un gran trabajo de sigilo para no cruzarse con nadie de los que estaban allí, sobre todo su padre. En el camino hacia el edificio, jugaba con una moneda, tirándola para arriba con el dedo y recogiéndola. Repetidas veces hizo esta acción, en un intento de entretenerse en el camino y no pensar mucho que estaba yendo a pedir una misión, cosa que le parecía de lo más agotador en ese día.<br />
<br />
Sin darle mucha importancia a todo lo que la rodeaba, ella feliz con su moneda se metió para el gran edificio. Luego de unos minutos, lo que tenía en la mano no era la moneda, sino un pergamino. Lo abrió y comenzó a leer que es lo que le había deparado su aldea para hacer en ese día.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(S) Tormenta en el norte (trama cancelada)]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-s-tormenta-en-el-norte-trama-cancelada</link>
			<pubDate>Sun, 25 Oct 2020 18:33:03 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-s-tormenta-en-el-norte-trama-cancelada</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color">Viento Gris</span>, año 220</span></div>
<br />
Hacía frío en el País de la Tormenta. El invierno llegó aquél año con contundencia. Shanise se ocultaba tras su escritorio como si quisiera esconderse de alguien, tapándose las piernas con una manta de punto, a pesar de la calefacción. A sendos lados, dos ANBU aguardaban la llegada de los que serían sus compañeros de misión. Eran dos gemelas, de pelo largo, lacio y negro. Cruzadas de brazos, ambas hacían chocar la planta del pie contra las baldosas del suelo repetidamente, con manifiesta impaciencia.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Déjales un poco de margen, por favor</span> —dijo Shanise—. <span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Seguro que están por llegar.</span><br />
<br />
Shanise estaba ciertamente preocupada. Yui, la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span> de Amegakure, había dado órdenes de quienes tenían que ser, concretamente, los participantes en aquella misión. Y precisamente por la naturaleza de la misma es que lo estaba.<br />
<br />
¿Llegarían pronto Aotsuki Ayame y Umikiba Kaido?<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Normas de la trama" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Master: Daruu. Hueco de rol.<br />
<br />
Tratemos de mantener la norma de las 72 horas por turno. Esta trama, técnicamente, se ambienta en <span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color">Viento Gris</span>, pero como los eventos que sucederán en ella podrían incurrir en cambios importantes, quizás tendremos que moverla hacia adelante.<br />
<br />
Disfrutad de la trama. Y tened cuidado: no me va a temblar la mano.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color">Viento Gris</span>, año 220</span></div>
<br />
Hacía frío en el País de la Tormenta. El invierno llegó aquél año con contundencia. Shanise se ocultaba tras su escritorio como si quisiera esconderse de alguien, tapándose las piernas con una manta de punto, a pesar de la calefacción. A sendos lados, dos ANBU aguardaban la llegada de los que serían sus compañeros de misión. Eran dos gemelas, de pelo largo, lacio y negro. Cruzadas de brazos, ambas hacían chocar la planta del pie contra las baldosas del suelo repetidamente, con manifiesta impaciencia.<br />
<br />
—<span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Déjales un poco de margen, por favor</span> —dijo Shanise—. <span style="color: steelblue;" class="mycode_color">Seguro que están por llegar.</span><br />
<br />
Shanise estaba ciertamente preocupada. Yui, la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span> de Amegakure, había dado órdenes de quienes tenían que ser, concretamente, los participantes en aquella misión. Y precisamente por la naturaleza de la misma es que lo estaba.<br />
<br />
¿Llegarían pronto Aotsuki Ayame y Umikiba Kaido?<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Normas de la trama" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Master: Daruu. Hueco de rol.<br />
<br />
Tratemos de mantener la norma de las 72 horas por turno. Esta trama, técnicamente, se ambienta en <span style="color: lightsteelblue;" class="mycode_color">Viento Gris</span>, pero como los eventos que sucederán en ella podrían incurrir en cambios importantes, quizás tendremos que moverla hacia adelante.<br />
<br />
Disfrutad de la trama. Y tened cuidado: no me va a temblar la mano.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Oda a los fuertes]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-oda-a-los-fuertes</link>
			<pubDate>Tue, 21 Jul 2020 23:01:06 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-oda-a-los-fuertes</guid>
			<description><![CDATA[Lejos, muy lejos del Valle de los Dojos, el pobre Renkai se hurgaba la nariz con aspecto de estar mortalmente aburrido. ¿Arrepentido? No, solamente aburrido. Llevaba más de tres días encerrado entre rejas en una de las húmedas, lúgubres y polvorientas celdas que poblaban el subsuelo del edificio más emblemático de la Villa Oculta entre la Lluvia. ¿Su delito? Intentar atracar a una pobre y desvalida abuelita que en ese momento salía de una de las pescaderías más famosas de Amegakure: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Pescadería del Señor Sakana</span>. El pobre ladronzuelo había supuesto que la vigilancia y la seguridad de las calles se habría relajado con la Arashikage y parte del ejército shinobi de excursión en el Valle de los Dojos, sacando músculo en aquel estúpido Torneo de los Dojos... ¡Pero qué mala pata la suya al haberse resbalado con una caja de sardinas podridas y verse atrapado por un par de shinobi que pasaban por allí! ¿Se podía tener peor suerte que aquella?<br />
<br />
No, seguro que n...<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Puuff!</span></div>
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">¡¡¡AAAAAHHH!!!</span> <br />
<br />
Poco le faltó para enterrarse el dedo en el cerebro cuando una nube de humo estalló súbitamente en el centro de su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">peculiar mansión de lujo</span> y dos figuras emergieron de ella. Una kunoichi y la antigua Arashikage, que ahora vestía el sombrero del Daimyō del País de la Tormenta. Aotsuki Ayame y Amekoro Yui. La jovencita se estremeció visiblemente cuando sus pies dieron con aquellas losas húmedas y frías y entonces pareció reparar en él. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Oh...</span> —murmuró, con los ojos abiertos como platos. Desde luego, no parecía haberse esperado encontrar a alguien dentro de la celda después de haber aparecido como dos fantasmas en una de sus pesadillas. ¡Pues que se lo dijeran a él!—. <span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¿Pero qué haces aquí?</span><br />
<br />
Renkai quiso mandarla a la mierda. Quiso gritarle todo tipo de insultos e improperios, pero ante la presencia de Yui no pudo menos que encogerse en un rincón y lloriquear como un infante aterrado.<br />
<br />
¡Nadie podía culparle!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Lejos, muy lejos del Valle de los Dojos, el pobre Renkai se hurgaba la nariz con aspecto de estar mortalmente aburrido. ¿Arrepentido? No, solamente aburrido. Llevaba más de tres días encerrado entre rejas en una de las húmedas, lúgubres y polvorientas celdas que poblaban el subsuelo del edificio más emblemático de la Villa Oculta entre la Lluvia. ¿Su delito? Intentar atracar a una pobre y desvalida abuelita que en ese momento salía de una de las pescaderías más famosas de Amegakure: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Pescadería del Señor Sakana</span>. El pobre ladronzuelo había supuesto que la vigilancia y la seguridad de las calles se habría relajado con la Arashikage y parte del ejército shinobi de excursión en el Valle de los Dojos, sacando músculo en aquel estúpido Torneo de los Dojos... ¡Pero qué mala pata la suya al haberse resbalado con una caja de sardinas podridas y verse atrapado por un par de shinobi que pasaban por allí! ¿Se podía tener peor suerte que aquella?<br />
<br />
No, seguro que n...<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Puuff!</span></div>
<br />
—<span style="color: sienna;" class="mycode_color">¡¡¡AAAAAHHH!!!</span> <br />
<br />
Poco le faltó para enterrarse el dedo en el cerebro cuando una nube de humo estalló súbitamente en el centro de su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">peculiar mansión de lujo</span> y dos figuras emergieron de ella. Una kunoichi y la antigua Arashikage, que ahora vestía el sombrero del Daimyō del País de la Tormenta. Aotsuki Ayame y Amekoro Yui. La jovencita se estremeció visiblemente cuando sus pies dieron con aquellas losas húmedas y frías y entonces pareció reparar en él. <br />
<br />
—<span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">Oh...</span> —murmuró, con los ojos abiertos como platos. Desde luego, no parecía haberse esperado encontrar a alguien dentro de la celda después de haber aparecido como dos fantasmas en una de sus pesadillas. ¡Pues que se lo dijeran a él!—. <span style="color: dodgerblue;" class="mycode_color">¿Pero qué haces aquí?</span><br />
<br />
Renkai quiso mandarla a la mierda. Quiso gritarle todo tipo de insultos e improperios, pero ante la presencia de Yui no pudo menos que encogerse en un rincón y lloriquear como un infante aterrado.<br />
<br />
¡Nadie podía culparle!]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) El tiempo que no vuelve]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-el-tiempo-que-no-vuelve</link>
			<pubDate>Mon, 27 Apr 2020 14:27:58 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1011">Maki Isamu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-el-tiempo-que-no-vuelve</guid>
			<description><![CDATA[Un día más empezaba y ya no era novedad el ruido que provenía de las numerosas alarmas de esa habitación. Una y otra vez, sonaban y sonaban, no había nadie que las detenga. O, mejor dicho, el único que podía parar aquel barullo no estaba listo para apagar las alarmas. Parecería que esa persona es alguien muy holgazán o que no le gusta despertarse tan temprano, pero no es así, de hecho, dicha persona es todo lo contrario a lo recién descrito. Sin embargo, esto era lo que se repetía día a día en esta casa, incluso ya hace algunos años que esto se viene dando así.<br />
<br />
De una forma u otra, finalmente el novato genin conseguía levantarse de la cama. Se le notaba aún en su cara una expresión de cansancio, pero dentro suyo se sentía con un poco más de energía de lo normal. Esto se debe que en ese día ya se encontraba preparado y listo para empezar a cumplir su labor como shinobi. El sentimiento que sentía no era ansia ni tampoco desespero, pero si cierta curiosidad por saber que es con lo que se iba a deparar ese día.<br />
<br />
No hizo larga la espera, lo único que hizo en su casa fue beber agua, tomar una botella con un poco más de agua que guardaría en su portaobjetos y un trozo de pan que iría comiendo en el camino, aunque este último no duraría más que un par de metros fuera de su casa.<br />
<br />
Su andar era con un paso rápido, sin llegar a estar corriendo. No tardó mucho en tener a unos cuantos metros de distancia el edificio del Arashikage, de notable presencia y muy fácil de encontrar en la aldea. Atravesando la entrada del edificio, se encuentra con el peculiar y pintoresco vestíbulo. Su primera reacción al atravesar la entrada, fue dar un suspiro y rascarse la nuca con el dedo, había ido un poco rápido hasta allí y no se había despertado hace mucho. Sus pasos se iban ralentizando y su camino iba directo hacía la recepción del lugar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un día más empezaba y ya no era novedad el ruido que provenía de las numerosas alarmas de esa habitación. Una y otra vez, sonaban y sonaban, no había nadie que las detenga. O, mejor dicho, el único que podía parar aquel barullo no estaba listo para apagar las alarmas. Parecería que esa persona es alguien muy holgazán o que no le gusta despertarse tan temprano, pero no es así, de hecho, dicha persona es todo lo contrario a lo recién descrito. Sin embargo, esto era lo que se repetía día a día en esta casa, incluso ya hace algunos años que esto se viene dando así.<br />
<br />
De una forma u otra, finalmente el novato genin conseguía levantarse de la cama. Se le notaba aún en su cara una expresión de cansancio, pero dentro suyo se sentía con un poco más de energía de lo normal. Esto se debe que en ese día ya se encontraba preparado y listo para empezar a cumplir su labor como shinobi. El sentimiento que sentía no era ansia ni tampoco desespero, pero si cierta curiosidad por saber que es con lo que se iba a deparar ese día.<br />
<br />
No hizo larga la espera, lo único que hizo en su casa fue beber agua, tomar una botella con un poco más de agua que guardaría en su portaobjetos y un trozo de pan que iría comiendo en el camino, aunque este último no duraría más que un par de metros fuera de su casa.<br />
<br />
Su andar era con un paso rápido, sin llegar a estar corriendo. No tardó mucho en tener a unos cuantos metros de distancia el edificio del Arashikage, de notable presencia y muy fácil de encontrar en la aldea. Atravesando la entrada del edificio, se encuentra con el peculiar y pintoresco vestíbulo. Su primera reacción al atravesar la entrada, fue dar un suspiro y rascarse la nuca con el dedo, había ido un poco rápido hasta allí y no se había despertado hace mucho. Sus pasos se iban ralentizando y su camino iba directo hacía la recepción del lugar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Revelaciones]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-revelaciones</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 13:18:10 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=597">Amekoro Yui</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-revelaciones</guid>
			<description><![CDATA[Desde que los médicos habían revisado a Ayame y habían aplicado un vendaje sobre su abdomen, habían pasado ya treinta minutos. En ese tiempo, había dado tiempo para que las dos mujeres subieran al despacho y hablaran largo y tendido. Pero ninguna de las dos rompió el silencio cómplice que se había forjado. Ni la que estaba sentada frente al escritorio, ni la que lo hacía tras de él, con el gran balcón a las espaldas. Ahora prácticamente diluviaba, como si el propio Amenokami estuviera tan frustrado como ellas.<br />
<br />
Yui tenía la vista clavada en el ébano de su escritorio. Acariciaba la madera con el dedo índice de la mano derecha, que le habían escayolado después de su ataque incontrolable de ira y desesperación en la entrada. El puño de la mano izquierda seguía cerrado, y de vez en cuando temblaba, cuando ella apretaba con más fuerza. Se había hecho una herida en el labio inferior, fruto de sus dientes afilados.<br />
<br />
—<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nuestro Kaido</span> sigue vivo</span> —dijo. No fue una pregunta. Fue una afirmación de autoconvencimiento, como si aún no se creyese lo que acababa de pasar. Entornó los ojos y arrugó la nariz, llena de una rabia interior que no podía apagarse.<br />
<br />
No podía.<br />
<br />
<span style="color: cornflowerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Sekiryū...</span>»</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Información del master" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu, hueco de narrador.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Desde que los médicos habían revisado a Ayame y habían aplicado un vendaje sobre su abdomen, habían pasado ya treinta minutos. En ese tiempo, había dado tiempo para que las dos mujeres subieran al despacho y hablaran largo y tendido. Pero ninguna de las dos rompió el silencio cómplice que se había forjado. Ni la que estaba sentada frente al escritorio, ni la que lo hacía tras de él, con el gran balcón a las espaldas. Ahora prácticamente diluviaba, como si el propio Amenokami estuviera tan frustrado como ellas.<br />
<br />
Yui tenía la vista clavada en el ébano de su escritorio. Acariciaba la madera con el dedo índice de la mano derecha, que le habían escayolado después de su ataque incontrolable de ira y desesperación en la entrada. El puño de la mano izquierda seguía cerrado, y de vez en cuando temblaba, cuando ella apretaba con más fuerza. Se había hecho una herida en el labio inferior, fruto de sus dientes afilados.<br />
<br />
—<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nuestro Kaido</span> sigue vivo</span> —dijo. No fue una pregunta. Fue una afirmación de autoconvencimiento, como si aún no se creyese lo que acababa de pasar. Entornó los ojos y arrugó la nariz, llena de una rabia interior que no podía apagarse.<br />
<br />
No podía.<br />
<br />
<span style="color: cornflowerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Sekiryū...</span>»</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Información del master" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu, hueco de narrador.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Matagenerales]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-matagenerales</link>
			<pubDate>Sat, 18 Jan 2020 14:10:34 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-matagenerales</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Toc, toc, toc.</span><br />
<br />
Daruu llamó tímidamente a la puerta de la Arashikage, después de subir tímidamente por el ascensor que llevaba a la última planta. Esa que tenía esculpido el rostro de un demonio. Quizás por una buena razón. Había entrado junto a Ayame en silencio. Sin anestesia, le había dicho al encargado de la recepción que acababan de matar a un General de Kurama. Pálido, el hombre no había sabido encontrar objeción alguna a dejarles subir inmediatamente, como es natural.<br />
<br />
Fue el shinobi quien entró primero, seguido de la kunoichi. Se acercó hasta el centro del despacho y se acuclilló ante ella nada más empezar. Sabía de sobra que Yui les tenía en muy buena estima desde que habían acabado con las <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Náyades</span>, y aún así pensó que lo mejor era comenzar aquél encuentro con muy buen pie.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Buenos días, Arashikage-sama. Venimos a reportar un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">suceso</span>.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Toc, toc, toc.</span><br />
<br />
Daruu llamó tímidamente a la puerta de la Arashikage, después de subir tímidamente por el ascensor que llevaba a la última planta. Esa que tenía esculpido el rostro de un demonio. Quizás por una buena razón. Había entrado junto a Ayame en silencio. Sin anestesia, le había dicho al encargado de la recepción que acababan de matar a un General de Kurama. Pálido, el hombre no había sabido encontrar objeción alguna a dejarles subir inmediatamente, como es natural.<br />
<br />
Fue el shinobi quien entró primero, seguido de la kunoichi. Se acercó hasta el centro del despacho y se acuclilló ante ella nada más empezar. Sabía de sobra que Yui les tenía en muy buena estima desde que habían acabado con las <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Náyades</span>, y aún así pensó que lo mejor era comenzar aquél encuentro con muy buen pie.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Buenos días, Arashikage-sama. Venimos a reportar un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">suceso</span>.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) El peor remitente]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-el-peor-remitente</link>
			<pubDate>Mon, 23 Sep 2019 23:36:00 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=597">Amekoro Yui</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-el-peor-remitente</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En algún momento del <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Otoño</span> de <span style="color: lightblue;" class="mycode_color">219</span>...</span></div>
<br />
Amekoro Yui observaba, ceñuda, el pergamino de la misión que estaba a punto de entregar. <span style="color: cornflowerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">¿De verdad me han pasado a mí este rollo? ¡Es una misión de rango D! ¡De las más triviales! ¿No podían encargarse los de abajo? ¡A ver si voy a tener que bajar yo a poner las cosas en su sitio!</span>»</span> La realidad era que a Amekoro Yui, con la lluvia de Amegakure recorriéndole las venas y los rayos de la tormenta en los ojos, nunca le habían gustado las misiones de rango D. Eran un mal necesario, pero ella sabía de sobra que sus genin estaban preparadísimos para todo tipo de tareas más apropiadas para un ninja. Sí, la mayoría del tiempo eso era una verdad a medias. Pero Yui, en sus tiempos de aprendiz, había sido una de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">esas</span> kunoichi.<br />
<br />
De todas formas, hablando personalmente con el genin podría hacerle confidente de algún que otro <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">asunto</span> que convenía no llegase a oídos indiscretos por el momento. Para que estuviese <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">atento</span> cuando viajase ahí fuera. Matar dos pájaros de un tiro. Para aquella ocasión, había decidido llamar a un joven con resultados más que prometedores durante la Academia pero con todavía bajo historial de misiones. Se encargaría de poner en vereda a las nuevas generaciones, al menos por hoy.<br />
<br />
La puerta se abrió, y Yui exhibió una de sus sonrisas más escalofriantes, mostrándole aquellos dientes afilados como el borde de dos sierras.<br />
<br />
—<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Buenos días, Kisame-kun.</span> —La Arashikage recorrió con sus dos ojos azul eléctrico al joven de arriba abajo. Tenía un aspecto... <span style="color: cornflowerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">...lamentable</span>»</span>—. <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Toma asiento</span> —dijo, extendiendo la palma de la mano derecha hacia la silla, de madera y de aspecto cómodo, que había colocado frente a su escritorio. Kisame no pudo evitar darse cuenta de que la mesa había sido reparada varias veces. Había grietas y restos de pegamento.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Nota" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu, hueco de narrador.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En algún momento del <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Otoño</span> de <span style="color: lightblue;" class="mycode_color">219</span>...</span></div>
<br />
Amekoro Yui observaba, ceñuda, el pergamino de la misión que estaba a punto de entregar. <span style="color: cornflowerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">¿De verdad me han pasado a mí este rollo? ¡Es una misión de rango D! ¡De las más triviales! ¿No podían encargarse los de abajo? ¡A ver si voy a tener que bajar yo a poner las cosas en su sitio!</span>»</span> La realidad era que a Amekoro Yui, con la lluvia de Amegakure recorriéndole las venas y los rayos de la tormenta en los ojos, nunca le habían gustado las misiones de rango D. Eran un mal necesario, pero ella sabía de sobra que sus genin estaban preparadísimos para todo tipo de tareas más apropiadas para un ninja. Sí, la mayoría del tiempo eso era una verdad a medias. Pero Yui, en sus tiempos de aprendiz, había sido una de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">esas</span> kunoichi.<br />
<br />
De todas formas, hablando personalmente con el genin podría hacerle confidente de algún que otro <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">asunto</span> que convenía no llegase a oídos indiscretos por el momento. Para que estuviese <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">atento</span> cuando viajase ahí fuera. Matar dos pájaros de un tiro. Para aquella ocasión, había decidido llamar a un joven con resultados más que prometedores durante la Academia pero con todavía bajo historial de misiones. Se encargaría de poner en vereda a las nuevas generaciones, al menos por hoy.<br />
<br />
La puerta se abrió, y Yui exhibió una de sus sonrisas más escalofriantes, mostrándole aquellos dientes afilados como el borde de dos sierras.<br />
<br />
—<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Buenos días, Kisame-kun.</span> —La Arashikage recorrió con sus dos ojos azul eléctrico al joven de arriba abajo. Tenía un aspecto... <span style="color: cornflowerblue; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">...lamentable</span>»</span>—. <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Toma asiento</span> —dijo, extendiendo la palma de la mano derecha hacia la silla, de madera y de aspecto cómodo, que había colocado frente a su escritorio. Kisame no pudo evitar darse cuenta de que la mesa había sido reparada varias veces. Había grietas y restos de pegamento.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Nota" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu, hueco de narrador.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) La Maldición de Malkav]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-la-maldicion-de-malkav</link>
			<pubDate>Sun, 22 Sep 2019 18:01:18 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-la-maldicion-de-malkav</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta trama con hueco de usuario.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Augurio</span>, <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Otoño</span> del año 219</div></i></div>
<br />
Era una mañana tranquila en el Edificio del Arashikage. Tras sus bastos muros de roca y metal, que albergaban las dependencias de trabajo de muchos shinobi de la Villa Oculta entre la Lluvia, la recepción se había mantenido en silencio desde que Yuki Yuji y Yuki Yuko coincidieran en su turno del día tras el mostrador. Al principio los dos hermanos se habían acusado mutuamente de haber confundido los horarios y las guardias del otro, pero tras llegar a la conclusión de que no iban jamás a ponerse de acuerdo sobre quién era el culpable de aquel malentendido, decidieron que simplemente iban a compartir la mañana. Luego pasaron otro rato discutiendo sobre quién ocuparía el asiento y quién tendría que hacer tiempo de pie, pero finalmente se pusieron de acuerdo en turnarse diez minutos cada uno. <br />
<br />
Así que allí estaban, intercambiándose el asiento cada rato como una especie de incomprensible coreografía o danza a cámara lenta. Y aburridos. Terriblemente aburridos. Eran como dos adultos infantiles, musculados y vestidos con ropa de entrenamiento —camiseta de tirantas y pantalones cortos— que no pudieran salir a jugar por estar castigados.<br />
<br />
—<span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Qué aburrimiento, Yuji, ¡esto es un rollo!</span> —se quejaba uno.<br />
<br />
—<span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Ya te digo, Yuko. ¿Qué pasa hoy, joé? ¿No va a venir ni un solo genin a trabajar?</span> —le respondía su homólogo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Tomo esta trama con hueco de usuario.</div>
    </div>
</div>
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<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: burlywood;" class="mycode_color">Augurio</span>, <span style="color: sienna;" class="mycode_color">Otoño</span> del año 219</div></i></div>
<br />
Era una mañana tranquila en el Edificio del Arashikage. Tras sus bastos muros de roca y metal, que albergaban las dependencias de trabajo de muchos shinobi de la Villa Oculta entre la Lluvia, la recepción se había mantenido en silencio desde que Yuki Yuji y Yuki Yuko coincidieran en su turno del día tras el mostrador. Al principio los dos hermanos se habían acusado mutuamente de haber confundido los horarios y las guardias del otro, pero tras llegar a la conclusión de que no iban jamás a ponerse de acuerdo sobre quién era el culpable de aquel malentendido, decidieron que simplemente iban a compartir la mañana. Luego pasaron otro rato discutiendo sobre quién ocuparía el asiento y quién tendría que hacer tiempo de pie, pero finalmente se pusieron de acuerdo en turnarse diez minutos cada uno. <br />
<br />
Así que allí estaban, intercambiándose el asiento cada rato como una especie de incomprensible coreografía o danza a cámara lenta. Y aburridos. Terriblemente aburridos. Eran como dos adultos infantiles, musculados y vestidos con ropa de entrenamiento —camiseta de tirantas y pantalones cortos— que no pudieran salir a jugar por estar castigados.<br />
<br />
—<span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Qué aburrimiento, Yuji, ¡esto es un rollo!</span> —se quejaba uno.<br />
<br />
—<span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Ya te digo, Yuko. ¿Qué pasa hoy, joé? ¿No va a venir ni un solo genin a trabajar?</span> —le respondía su homólogo.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
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