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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Distrito Comercial]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Thu, 14 May 2026 07:56:34 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[El segundo eclipse de mi vida]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-segundo-eclipse-de-mi-vida</link>
			<pubDate>Tue, 28 May 2024 01:14:40 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-segundo-eclipse-de-mi-vida</guid>
			<description><![CDATA[La lluvia bañaba los adoquines de una concurrida calle en una de las avenidas del Distrito Comercial de Amegakure. Allí los carteles eran de neón y los vendedores ambulantes iban protegidos tan pronto con kasa de bambú como con capas impermeables de materiales más modernos. Había entre todos los negocios un restaurante protegido de la intemperie con gruesos cristales de vidrio que apenas dejaban pasar el ruido de la lluvia. Las puertas eran eléctricas y automáticas, y funcionaban con un sencillo sello conectado a una batería. Aún así era un lugar de cocina tradicional, que se anunciaba con un cartel de madera cubierto por un tejadillo.<br />
<br />
Dentro había un hilo musical tranquilo, que no ahogaba las voces de los comensales. Las paredes y el suelo eran de madera, y las mesas se disponían en los laterales, con sendos bancos opuestos de barras de bambú paralelas en el respaldo y un mullido cojín tapizado al asiento. Decoraban las paredes unas hojas de enredadera de un material sintético, y del techo, sobre cada par de bancos, pendía un farolillo de papel naranja. Los dos pasillos por los que circulaba el personal rodeaban en un rectángulo un estanque con carpas de muchos patrones distintos, con fuentes de piedra y cañas de bambú en el centro y en dos esquinas. Los cristales protegían del frío y del barullo del centro de la ciudad, pero a los amejin no les gustaba prescindir del sonido de la tormenta en su hogar, pues les hacía sentir, a menudo, intranquilos. Las fuentes mitigaban esa pequeña ausencia.<br />
<br />
Distraído, un joven de cabello desaliñado y ojos blancos, vestido con un yukata cómodo de color negro y patrón de dragones, jugaba distraído haciendo girar sus palillos con los dedos de una mano. Habían dos cartas en la mesa, y ya había pedido la bebida para su acompañante: agua, como siempre.<br />
<br />
Era un sitio especial, y era un momento especial, pero no tendría por qué sentirse tan extraño. No hacía mucho que Ayame había vuelto a hablar, y aunque habían intercambiado algunas palabras, no sentía que las cosas hubieran vuelto a ser como antes. Al mismo tiempo, sí, las cosas habían vuelto a ser como antes. Como antes del... bueno, del principio.<br />
<br />
Daruu estaba nervioso. Era la primera vez que cenaban en ese sitio, pero no era la primera vez que cenaban, que se veían. Que se hablaban, que se tenían. El uno al otro.<br />
<br />
Pero había algo especial, y estaba nervioso. Sí, se sentía extraño. El corazón le latía con fuerza, estaba sudando, y tenía miedo de mirarla a los ojos. Como si lo que iba a pasar no fuese cotidiano, sino un acontecimiento de los que uno vive una sola vez o dos en la vida.<br />
<br />
Como un eclipse.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La lluvia bañaba los adoquines de una concurrida calle en una de las avenidas del Distrito Comercial de Amegakure. Allí los carteles eran de neón y los vendedores ambulantes iban protegidos tan pronto con kasa de bambú como con capas impermeables de materiales más modernos. Había entre todos los negocios un restaurante protegido de la intemperie con gruesos cristales de vidrio que apenas dejaban pasar el ruido de la lluvia. Las puertas eran eléctricas y automáticas, y funcionaban con un sencillo sello conectado a una batería. Aún así era un lugar de cocina tradicional, que se anunciaba con un cartel de madera cubierto por un tejadillo.<br />
<br />
Dentro había un hilo musical tranquilo, que no ahogaba las voces de los comensales. Las paredes y el suelo eran de madera, y las mesas se disponían en los laterales, con sendos bancos opuestos de barras de bambú paralelas en el respaldo y un mullido cojín tapizado al asiento. Decoraban las paredes unas hojas de enredadera de un material sintético, y del techo, sobre cada par de bancos, pendía un farolillo de papel naranja. Los dos pasillos por los que circulaba el personal rodeaban en un rectángulo un estanque con carpas de muchos patrones distintos, con fuentes de piedra y cañas de bambú en el centro y en dos esquinas. Los cristales protegían del frío y del barullo del centro de la ciudad, pero a los amejin no les gustaba prescindir del sonido de la tormenta en su hogar, pues les hacía sentir, a menudo, intranquilos. Las fuentes mitigaban esa pequeña ausencia.<br />
<br />
Distraído, un joven de cabello desaliñado y ojos blancos, vestido con un yukata cómodo de color negro y patrón de dragones, jugaba distraído haciendo girar sus palillos con los dedos de una mano. Habían dos cartas en la mesa, y ya había pedido la bebida para su acompañante: agua, como siempre.<br />
<br />
Era un sitio especial, y era un momento especial, pero no tendría por qué sentirse tan extraño. No hacía mucho que Ayame había vuelto a hablar, y aunque habían intercambiado algunas palabras, no sentía que las cosas hubieran vuelto a ser como antes. Al mismo tiempo, sí, las cosas habían vuelto a ser como antes. Como antes del... bueno, del principio.<br />
<br />
Daruu estaba nervioso. Era la primera vez que cenaban en ese sitio, pero no era la primera vez que cenaban, que se veían. Que se hablaban, que se tenían. El uno al otro.<br />
<br />
Pero había algo especial, y estaba nervioso. Sí, se sentía extraño. El corazón le latía con fuerza, estaba sudando, y tenía miedo de mirarla a los ojos. Como si lo que iba a pasar no fuese cotidiano, sino un acontecimiento de los que uno vive una sola vez o dos en la vida.<br />
<br />
Como un eclipse.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una canción perdida en la lluvia]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-cancion-perdida-en-la-lluvia</link>
			<pubDate>Wed, 13 Jul 2022 16:12:41 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=3">Aotsuki Ayame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-una-cancion-perdida-en-la-lluvia</guid>
			<description><![CDATA[El sol no era visible a través del eterno manto de nubes, oscuras como el tizón, que poblaban los cielos de Amegakure. Pero se notaba que comenzaba a anochecer. La lluvia refulgía con los colores del arcoiris cuando atravesaba las luces de neón que los locales habían comenzado a encender y la gente que esperaba la noche se agolpaba cada vez más en el concurrido Distrito Comercial. La guardia comenzaba a reforzarse, pues el comienzo de la noche implicaba el comienzo de muchas fiestas; y, con ellas, el descuido de más de uno con el alcohol que terminaba derivando en peleas sin sentido.<br />
<br />
Aotsuki Ayame atravesaba en aquellos instantes uno de los muchos puentes que sorteaban los canales de la ciudad. Cargaba con varias bolsas, se había ofrecido a salir a hacer algunas compras para despejarse y ahora regresaba a casa. Un par de shinobi cruzaron por encima de ella, saltando ágilmente y corriendo a través de varios cableados que conectaban ambas calles. Y ella se les quedó mirando. Cualquiera que la viera en aquellos momentos, cualquiera que la conociera de antes, apenas habría podido llegar a reconocerla. Había dejado atrás cualquier tipo de indumentaria o símbolo que pudiera relacionarla con las artes shinobi. En aquellos instantes, sólo era una ciudadana más. Una ciudadana bastante lenta y torpe, a juzgar por los tumbos de sus pasos... <br />
<br />
O por el golpetazo que se dio contra alguien cuando se dispuso a seguir su camino, tirándola al suelo a ella y a sus bolsas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sol no era visible a través del eterno manto de nubes, oscuras como el tizón, que poblaban los cielos de Amegakure. Pero se notaba que comenzaba a anochecer. La lluvia refulgía con los colores del arcoiris cuando atravesaba las luces de neón que los locales habían comenzado a encender y la gente que esperaba la noche se agolpaba cada vez más en el concurrido Distrito Comercial. La guardia comenzaba a reforzarse, pues el comienzo de la noche implicaba el comienzo de muchas fiestas; y, con ellas, el descuido de más de uno con el alcohol que terminaba derivando en peleas sin sentido.<br />
<br />
Aotsuki Ayame atravesaba en aquellos instantes uno de los muchos puentes que sorteaban los canales de la ciudad. Cargaba con varias bolsas, se había ofrecido a salir a hacer algunas compras para despejarse y ahora regresaba a casa. Un par de shinobi cruzaron por encima de ella, saltando ágilmente y corriendo a través de varios cableados que conectaban ambas calles. Y ella se les quedó mirando. Cualquiera que la viera en aquellos momentos, cualquiera que la conociera de antes, apenas habría podido llegar a reconocerla. Había dejado atrás cualquier tipo de indumentaria o símbolo que pudiera relacionarla con las artes shinobi. En aquellos instantes, sólo era una ciudadana más. Una ciudadana bastante lenta y torpe, a juzgar por los tumbos de sus pasos... <br />
<br />
O por el golpetazo que se dio contra alguien cuando se dispuso a seguir su camino, tirándola al suelo a ella y a sus bolsas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Llama Radiante, o el Animal Nocturno]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-llama-radiante-o-el-animal-nocturno</link>
			<pubDate>Sun, 19 Jun 2022 19:54:35 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1205">Murakisho Suzume</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-llama-radiante-o-el-animal-nocturno</guid>
			<description><![CDATA[Aquella noche había más gente en  el restaurante que de costumbre. Cuando se asomó detrás de las cortinas, Murakisho Suzume no pudo evitar tragar saliva, emocionada y nerviosa a la vez. No sabía si ya había estado frente a tanta gente antes.<br />
<br />
Era un restaurante familiar, no muy caro, pero sí popular.  De vez en cuando, Suzume iba a cantar al escenario a cambio de una buena cena y las propinas que le dieran. Para ella era suficiente, pues no se había hecho tan conocida como para exigir más. La chica rotaba entre lugares así, escenarios pequeños y bares, cantando donde pudiese, y lentamente le reconocían cada vez más. Esa noche sólo quedaban algunas mesas vacías, y Suzume quería pensar que era gracias a ella.<br />
<br />
Faltaban alrededor de quince minutos para su actuación. ¿Qué tipo de persona le escucharía?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquella noche había más gente en  el restaurante que de costumbre. Cuando se asomó detrás de las cortinas, Murakisho Suzume no pudo evitar tragar saliva, emocionada y nerviosa a la vez. No sabía si ya había estado frente a tanta gente antes.<br />
<br />
Era un restaurante familiar, no muy caro, pero sí popular.  De vez en cuando, Suzume iba a cantar al escenario a cambio de una buena cena y las propinas que le dieran. Para ella era suficiente, pues no se había hecho tan conocida como para exigir más. La chica rotaba entre lugares así, escenarios pequeños y bares, cantando donde pudiese, y lentamente le reconocían cada vez más. Esa noche sólo quedaban algunas mesas vacías, y Suzume quería pensar que era gracias a ella.<br />
<br />
Faltaban alrededor de quince minutos para su actuación. ¿Qué tipo de persona le escucharía?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El circo de las sombras]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-circo-de-las-sombras</link>
			<pubDate>Tue, 13 Jul 2021 16:36:15 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1144">Nara Jun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-circo-de-las-sombras</guid>
			<description><![CDATA[En muchos casos, la gente recurría al distrito comercial para satisfacer su ocio. Digamos, era el lugar por excelencia en Amegakure para salir, ya que ahí podías encontrar de todo. Y cuando nos referimos a "de todo", es en el sentido casi literal de la frase. Nadie se esperaba lo que estaba ocurriendo ese día en el lugar.<br />
<br />
—<span style="color: Tomato;" class="mycode_color">¡VAMOS VAMOS!</span><br />
<br />
Unos ruidos y gritos provenían de una gran ronda de gente que se había formado en una de las calles del distrito. Toda la muchedumbre se encontraba alentando.<br />
<br />
—<span style="color: Lime;" class="mycode_color">¡SIGAN ASÍ!</span><br />
—<span style="color: Salmon;" class="mycode_color">¡ESTOS TIPOS ESTAN LOCOS!</span><br />
<br />
La gente estaba totalmente efusiva y sorprendida por no creer lo que estaban viendo. Si se tenía la suficiente suerte para ver lo que estaba pasando dentro, se entendería fácilmente la reacción de las masas.<br />
<br />
Tres hombres se encontraban montando el espectáculo. Los 3, al mismo tiempo, se encontraba haciendo lo que se le denomina jueguitos o dominadas, cada uno con su balón correspondiente. Ya llevaban un tiempo y aún no se les caía la pelota. Pero, lo que era realmente sorprendente, es que estaban haciendo los mismos movimientos, coreografiados de una manera totalmente perfecta. Sus movimientos no fallaban, parecían marionetas que se movían al unísono, pero con movimientos totalmente humanos.<br />
<br />
Había un detalle, no menor, que la gente no estaba teniendo en cuenta o que no le daban importancia. Las caras de cada showman no demostraba lo que estaban haciendo, incluso ninguno de los tres estaba mirando la pelota, sino para delante. Y no parecían estar realmente contentos con su actuación.<br />
<br />
Si se miraba las espaldas de cada uno de ellos, se notaría que estaban conectados por una muy fina sombra que provenía de un callejón muy cercano a ellos. Incluso, si se estaba lo suficientemente cerca del callejón, de vez en cuando se escuchaba una risilla.<br />
<br />
—<span style="color: Dodgerblue;" class="mycode_color">Nosotros no estamos haciendo esto ¡Queremos parar!</span> — exclamó uno de los tres que estaban en el centro.<br />
<br />
La gente solo rio, pensando que la broma esa formaba parte del show.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En muchos casos, la gente recurría al distrito comercial para satisfacer su ocio. Digamos, era el lugar por excelencia en Amegakure para salir, ya que ahí podías encontrar de todo. Y cuando nos referimos a "de todo", es en el sentido casi literal de la frase. Nadie se esperaba lo que estaba ocurriendo ese día en el lugar.<br />
<br />
—<span style="color: Tomato;" class="mycode_color">¡VAMOS VAMOS!</span><br />
<br />
Unos ruidos y gritos provenían de una gran ronda de gente que se había formado en una de las calles del distrito. Toda la muchedumbre se encontraba alentando.<br />
<br />
—<span style="color: Lime;" class="mycode_color">¡SIGAN ASÍ!</span><br />
—<span style="color: Salmon;" class="mycode_color">¡ESTOS TIPOS ESTAN LOCOS!</span><br />
<br />
La gente estaba totalmente efusiva y sorprendida por no creer lo que estaban viendo. Si se tenía la suficiente suerte para ver lo que estaba pasando dentro, se entendería fácilmente la reacción de las masas.<br />
<br />
Tres hombres se encontraban montando el espectáculo. Los 3, al mismo tiempo, se encontraba haciendo lo que se le denomina jueguitos o dominadas, cada uno con su balón correspondiente. Ya llevaban un tiempo y aún no se les caía la pelota. Pero, lo que era realmente sorprendente, es que estaban haciendo los mismos movimientos, coreografiados de una manera totalmente perfecta. Sus movimientos no fallaban, parecían marionetas que se movían al unísono, pero con movimientos totalmente humanos.<br />
<br />
Había un detalle, no menor, que la gente no estaba teniendo en cuenta o que no le daban importancia. Las caras de cada showman no demostraba lo que estaban haciendo, incluso ninguno de los tres estaba mirando la pelota, sino para delante. Y no parecían estar realmente contentos con su actuación.<br />
<br />
Si se miraba las espaldas de cada uno de ellos, se notaría que estaban conectados por una muy fina sombra que provenía de un callejón muy cercano a ellos. Incluso, si se estaba lo suficientemente cerca del callejón, de vez en cuando se escuchaba una risilla.<br />
<br />
—<span style="color: Dodgerblue;" class="mycode_color">Nosotros no estamos haciendo esto ¡Queremos parar!</span> — exclamó uno de los tres que estaban en el centro.<br />
<br />
La gente solo rio, pensando que la broma esa formaba parte del show.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(S) Tormenta de traiciones]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-s-tormenta-de-traiciones</link>
			<pubDate>Mon, 22 Feb 2021 01:33:41 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1">Sama-sama</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-s-tormenta-de-traiciones</guid>
			<description><![CDATA[El sonido de los puestos ambulantes y la gente apiñada en los locales de comida y ocio del Distrito Comercial de Amegakure casi ahogaba al propio ruido constante y monotono de la lluvia. Un ruido incansable pero familiar, como la humedad  de la piel y las múltiples capas de ropa en el frío otoño e invierno del oeste de Oonindo. En la zona limítrofe del distrito, con el repiquear más fuerte y la música y las voces menos envalentonadas, las pisadas de una mujer sonaban casi como los truenos de una <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span>. Auspiciada por una capa oscura, rehuía las miradas y contemplaba los neones parpadeantes de las tiendas que por no estar en mal lugar habían tenido que cerrar. La luz de uno de los carteles despejó la oscuridad de su piel, pálida, y cambió el tono de sus ojos azules, que miraban de cerca una aldea por la que hacía mucho que no tenía el gusto de pasear. Pero su característica sonrisa dentada no era más que una sombra de lo que fue. Su gesto orgulloso no era más que un pasado que tragarse. Su porte altiva, una encorbada figura que ahora giraba por un callejón.<br />
<br />
Su piel estaba magullada y le dolían todos y cada uno de sus dedos. Las agujetas casi la hacían caminar tan rígida como un niño que apenas se tiene en pie. Pero sabía que bien merecía la pena si aquellos neones podían brillar al menos un día más. Bien merecía la pena si la mujer a la que amaba podía vivir al menos un día más que ella. Bien merecía la pena, si cuando viniesen a cobrarse su propia vida pudiera obtener el cambio de la muerte de aquél que acabó con su hermano.<br />
<br />
Y bien merecía la pena, si podían cortarle las nueve colas a cierto hijo de puta que se había atrevido a posar su zarpa donde no debía.<br />
<br />
Ya casi estaba. Cruzó por delante de una empalagosa pastelería y abrió el portal de la torre adyacente. Se montó en el ascensor al lado de un tipo que inquieto se revolvía sin saber muy bien por qué, tratando de adivinar su identidad entre miradas breves y cautas. Salió y se dirigió a una puerta en particular, y no a cualquier otra, sino a la que albergaba el hogar de la que puede que fuese la persona más importante en la tarea que se tenía entre manos.<br />
<br />
La puerta de la casa de Aotsuki Ayame.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ding, dong</span>. Amekoro Yui llamó al timbre.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Narrador" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu.<br />
<br />
Cobraré el dinero de esta misión, y renuncio al de Espiral de problemas y al de Bosque de intrigas.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El sonido de los puestos ambulantes y la gente apiñada en los locales de comida y ocio del Distrito Comercial de Amegakure casi ahogaba al propio ruido constante y monotono de la lluvia. Un ruido incansable pero familiar, como la humedad  de la piel y las múltiples capas de ropa en el frío otoño e invierno del oeste de Oonindo. En la zona limítrofe del distrito, con el repiquear más fuerte y la música y las voces menos envalentonadas, las pisadas de una mujer sonaban casi como los truenos de una <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tormenta</span>. Auspiciada por una capa oscura, rehuía las miradas y contemplaba los neones parpadeantes de las tiendas que por no estar en mal lugar habían tenido que cerrar. La luz de uno de los carteles despejó la oscuridad de su piel, pálida, y cambió el tono de sus ojos azules, que miraban de cerca una aldea por la que hacía mucho que no tenía el gusto de pasear. Pero su característica sonrisa dentada no era más que una sombra de lo que fue. Su gesto orgulloso no era más que un pasado que tragarse. Su porte altiva, una encorbada figura que ahora giraba por un callejón.<br />
<br />
Su piel estaba magullada y le dolían todos y cada uno de sus dedos. Las agujetas casi la hacían caminar tan rígida como un niño que apenas se tiene en pie. Pero sabía que bien merecía la pena si aquellos neones podían brillar al menos un día más. Bien merecía la pena si la mujer a la que amaba podía vivir al menos un día más que ella. Bien merecía la pena, si cuando viniesen a cobrarse su propia vida pudiera obtener el cambio de la muerte de aquél que acabó con su hermano.<br />
<br />
Y bien merecía la pena, si podían cortarle las nueve colas a cierto hijo de puta que se había atrevido a posar su zarpa donde no debía.<br />
<br />
Ya casi estaba. Cruzó por delante de una empalagosa pastelería y abrió el portal de la torre adyacente. Se montó en el ascensor al lado de un tipo que inquieto se revolvía sin saber muy bien por qué, tratando de adivinar su identidad entre miradas breves y cautas. Salió y se dirigió a una puerta en particular, y no a cualquier otra, sino a la que albergaba el hogar de la que puede que fuese la persona más importante en la tarea que se tenía entre manos.<br />
<br />
La puerta de la casa de Aotsuki Ayame.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ding, dong</span>. Amekoro Yui llamó al timbre.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Narrador" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Daruu.<br />
<br />
Cobraré el dinero de esta misión, y renuncio al de Espiral de problemas y al de Bosque de intrigas.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Si las paredes hablasen]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-si-las-paredes-hablasen</link>
			<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 21:22:07 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1052">Akamatsu Nao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-si-las-paredes-hablasen</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Debido a que ya tengo otra misión en curso con Kaido, no cobraré recompensa de esta.</div>
    </div>
</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Despedida</span></span>, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 220</span></div>
<br />
<br />
Nao recibió temprano en la mañana a un mensajero, quién le había llevado un pergamino de misión. Cuando no tenía nada planificado, solía quedarse dormido hasta tarde, pues pese a todo aún no estaba acostumbrado a ese cambio de ser civil a militar, donde en cualquier momento podían llamarle para una misión, como era el actual caso. Tras pasar muchos años bajo la tutela de su abuelo, ahora el joven prefería tomarse algunas libertades de la soledad, como elegir cuando y como hacer las cosas.<br />
<br />
No es que pensara que su vida anterior era un encierro, pero de una u otra forma estaba en su etapa de adolescente rebelde, pese a que él no fuese a admitir que es mucho más impulsivo de lo que quiere aparentar.<br />
<br />
De igual manera trataría de ser puntual, pues al menos se preocupaba de dar una buena imagen a los demás. Sin embargo, cuando leyó el contenido del pergamino no puedo evitar tener un bajón moral, pues se notaba que a simple vista era un trabajo sencillo y para nada complicado. Ergo, aburrido. Se volvió ninja para vivir aventuras, no para ser el mandadero personal del primer tipo con algo de dinero. No estaba nervioso en lo absoluto, más bien estaba desganado, pero eso no impidió que su maña saliese a flote y cediese a su deseo de sacar un pincel y metérselo a la boca, moviéndolo de arriba a abajo con ritmo.<br />
<br />
Se alistó como de costumbre, tardándose más de lo habitual en su peinado. Por muy temprano que fuese quería lucir impecable. Tomó su peculiar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">karakasa</span> y partió rumbo al distrito comercial con galante andar. Ciertamente era un chico de nieve que aún no aguantaba el agua. Siguió cuidadosamente las indicaciones del pergamino para llegar a dónde se le citó, pues aparentemente tendría algún compañero de labores quién seguramente habría recibido un pergamino como el de él. Con mucha precaución y curiosidad ladearía a los lados buscando a quién pudiese tener alguna bandana shinobi, esperando que pudiesen luego ir juntos a concretar el encuentro con su cliente. <br />
<br />
Si bien lucía impecable, su cara no estaba muy animada que se diga, y se limitaba a morder el pincel mientras alzaba levemente la vista al nublado cielo. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«La vida ninja no es ni de cerca como lo pintan las historias...»</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) Si las paredes hablasen</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Ame<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango recomendado:</span></span> Genin<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Nadeshiko Karako<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Sección suroeste del Distrito Comercial<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En días recientes, una banda de delincuentes realizó distintas pintas y graffitis en las paredes de los callejones y también en las fachadas de distintos comercios de una zona específica del distrito comercial. La agrupación de comerciantes del sector está enfurecida pues la mala imagen generada por las pintas de los vándalos alejan a los clientes y causan que tenga el aspecto de un lugar de mal vivir. Se ha solicitado por lo tanto, que un par de genin puedan limpiar los distintos establecimientos, que permanecerán cerrados para facilitarles el trabajo y puedan proceder tranquilamente sin que los transeúntes los molesten. Pueden avocarse al último local indicado en el mapa adjunto dónde la Señora Karako les brindará los utensilios necesarios para su labor.</span></div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Debido a que ya tengo otra misión en curso con Kaido, no cobraré recompensa de esta.</div>
    </div>
</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Despedida</span></span>, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 220</span></div>
<br />
<br />
Nao recibió temprano en la mañana a un mensajero, quién le había llevado un pergamino de misión. Cuando no tenía nada planificado, solía quedarse dormido hasta tarde, pues pese a todo aún no estaba acostumbrado a ese cambio de ser civil a militar, donde en cualquier momento podían llamarle para una misión, como era el actual caso. Tras pasar muchos años bajo la tutela de su abuelo, ahora el joven prefería tomarse algunas libertades de la soledad, como elegir cuando y como hacer las cosas.<br />
<br />
No es que pensara que su vida anterior era un encierro, pero de una u otra forma estaba en su etapa de adolescente rebelde, pese a que él no fuese a admitir que es mucho más impulsivo de lo que quiere aparentar.<br />
<br />
De igual manera trataría de ser puntual, pues al menos se preocupaba de dar una buena imagen a los demás. Sin embargo, cuando leyó el contenido del pergamino no puedo evitar tener un bajón moral, pues se notaba que a simple vista era un trabajo sencillo y para nada complicado. Ergo, aburrido. Se volvió ninja para vivir aventuras, no para ser el mandadero personal del primer tipo con algo de dinero. No estaba nervioso en lo absoluto, más bien estaba desganado, pero eso no impidió que su maña saliese a flote y cediese a su deseo de sacar un pincel y metérselo a la boca, moviéndolo de arriba a abajo con ritmo.<br />
<br />
Se alistó como de costumbre, tardándose más de lo habitual en su peinado. Por muy temprano que fuese quería lucir impecable. Tomó su peculiar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">karakasa</span> y partió rumbo al distrito comercial con galante andar. Ciertamente era un chico de nieve que aún no aguantaba el agua. Siguió cuidadosamente las indicaciones del pergamino para llegar a dónde se le citó, pues aparentemente tendría algún compañero de labores quién seguramente habría recibido un pergamino como el de él. Con mucha precaución y curiosidad ladearía a los lados buscando a quién pudiese tener alguna bandana shinobi, esperando que pudiesen luego ir juntos a concretar el encuentro con su cliente. <br />
<br />
Si bien lucía impecable, su cara no estaba muy animada que se diga, y se limitaba a morder el pincel mientras alzaba levemente la vista al nublado cielo. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«La vida ninja no es ni de cerca como lo pintan las historias...»</span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) Si las paredes hablasen</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Ame<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango recomendado:</span></span> Genin<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Nadeshiko Karako<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Sección suroeste del Distrito Comercial<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En días recientes, una banda de delincuentes realizó distintas pintas y graffitis en las paredes de los callejones y también en las fachadas de distintos comercios de una zona específica del distrito comercial. La agrupación de comerciantes del sector está enfurecida pues la mala imagen generada por las pintas de los vándalos alejan a los clientes y causan que tenga el aspecto de un lugar de mal vivir. Se ha solicitado por lo tanto, que un par de genin puedan limpiar los distintos establecimientos, que permanecerán cerrados para facilitarles el trabajo y puedan proceder tranquilamente sin que los transeúntes los molesten. Pueden avocarse al último local indicado en el mapa adjunto dónde la Señora Karako les brindará los utensilios necesarios para su labor.</span></div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) Colores indeseables]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-colores-indeseables</link>
			<pubDate>Fri, 09 Oct 2020 19:28:57 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1052">Akamatsu Nao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-colores-indeseables</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Debido a que ya tengo otra misión en curso con Ren, no cobraré recompensa de esta.</div>
    </div>
</div>
<br />
Nao recibió temprano en la mañana a un mensajero, quién le había llevado un pergamino de misión. Sería mentira si dijéramos que ya estaba despierto a esa hora, pues la verdad aprovechaba de su soledad para quedarse dormido a la hora que se le diese la regalada gana. Ciertamente el era el único que podía autodisciplinarse, pero por eso mismo prefería darse sus lujos de vez en cuando, aunque esta vez su sueño fue interrumpido por ello. <br />
<br />
De todas formas, trataría de ser puntual, porque mantener la buena apariencia ante los demás era extremadamente clave. Sin embargo, se sentía enormemente decepcionado cuando leyó el contenido del pergamino, pues claramente sería una misión muchísimo menos entretenida que la de su última aventura y eso en cierta manera le desmotivaba en demasía. Se volvió ninja para vivir aventuras, no para ser el mandadero personal del primer tipo con algo de dinero. No estaba nervioso en lo absoluto, más bien estaba desganado, pero eso no impidió que su maña saliese a flote y cediese a su deseo de sacar un pincel y metérselo a la boca, moviéndolo de arriba a abajo con ritmo.<br />
<br />
Aún así, se alistó como de costumbre, tardándose más de lo habitual en su peinado. Por muy temprano que fuese quería lucir impecable. Tomó su peculiar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">paraguas</span> y partió rumbo al distrito comercial con galante paso. Ciertamente era un chico de nieve que aún no aguantaba el agua. Al llegar a la zona indicada, con mucha precaución y curiosidad ladearía a los lados buscando a quién pudiese tener alguna bandana shinobi, esperando que pudiesen luego ir juntos a concretar el encuentro con su cliente. Tenía la cara larga, claramente decepcionado del duro trabajo que se les venía por delante.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) Colores indeseables</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Ame<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango recomendado:</span></span> Genin<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Nivel recomendado:</span></span> -<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Nadeshiko Karako<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Sección suroeste del Distrito Comercial<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En días recientes, una banda de delincuentes realizó distintas pintas y graffitis en las paredes de los callejones y también en las fachadas de distintos comercios de una zona específica del distrito comercial. La agrupación de comerciantes dl sector está enfurecida pues la mala imagne generada por las pintas de los vándalos alejan a los clientes y causan que tenga el aspecto de un lugar de mal vivir. Se ha solicitado por lo tanto, que un par de genin puedan limpiar los distintos establecimientos, que permanecerán cerrados para facilitarles el trabajo y puedan proceder tranquilamente sin que los transeúntes los molesten. Pueden avocarse al último local indicado en el mapa adjunto dónde la Señora Karako les brindará los utensilios necesarios para su labor.</span></div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Debido a que ya tengo otra misión en curso con Ren, no cobraré recompensa de esta.</div>
    </div>
</div>
<br />
Nao recibió temprano en la mañana a un mensajero, quién le había llevado un pergamino de misión. Sería mentira si dijéramos que ya estaba despierto a esa hora, pues la verdad aprovechaba de su soledad para quedarse dormido a la hora que se le diese la regalada gana. Ciertamente el era el único que podía autodisciplinarse, pero por eso mismo prefería darse sus lujos de vez en cuando, aunque esta vez su sueño fue interrumpido por ello. <br />
<br />
De todas formas, trataría de ser puntual, porque mantener la buena apariencia ante los demás era extremadamente clave. Sin embargo, se sentía enormemente decepcionado cuando leyó el contenido del pergamino, pues claramente sería una misión muchísimo menos entretenida que la de su última aventura y eso en cierta manera le desmotivaba en demasía. Se volvió ninja para vivir aventuras, no para ser el mandadero personal del primer tipo con algo de dinero. No estaba nervioso en lo absoluto, más bien estaba desganado, pero eso no impidió que su maña saliese a flote y cediese a su deseo de sacar un pincel y metérselo a la boca, moviéndolo de arriba a abajo con ritmo.<br />
<br />
Aún así, se alistó como de costumbre, tardándose más de lo habitual en su peinado. Por muy temprano que fuese quería lucir impecable. Tomó su peculiar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">paraguas</span> y partió rumbo al distrito comercial con galante paso. Ciertamente era un chico de nieve que aún no aguantaba el agua. Al llegar a la zona indicada, con mucha precaución y curiosidad ladearía a los lados buscando a quién pudiese tener alguna bandana shinobi, esperando que pudiesen luego ir juntos a concretar el encuentro con su cliente. Tenía la cara larga, claramente decepcionado del duro trabajo que se les venía por delante.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del Pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;">
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 16px;">(D) Colores indeseables</span></span></div></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid cornflowerblue; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Publicada en:</span></span> Ame<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango recomendado:</span></span> Genin<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Nivel recomendado:</span></span> -<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solicitante:</span></span> Nadeshiko Karako<br />
<span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar:</span></span> Sección suroeste del Distrito Comercial<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En días recientes, una banda de delincuentes realizó distintas pintas y graffitis en las paredes de los callejones y también en las fachadas de distintos comercios de una zona específica del distrito comercial. La agrupación de comerciantes dl sector está enfurecida pues la mala imagne generada por las pintas de los vándalos alejan a los clientes y causan que tenga el aspecto de un lugar de mal vivir. Se ha solicitado por lo tanto, que un par de genin puedan limpiar los distintos establecimientos, que permanecerán cerrados para facilitarles el trabajo y puedan proceder tranquilamente sin que los transeúntes los molesten. Pueden avocarse al último local indicado en el mapa adjunto dónde la Señora Karako les brindará los utensilios necesarios para su labor.</span></div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una historia, dos realidades]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-historia-dos-realidades</link>
			<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 07:05:48 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-una-historia-dos-realidades</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco de nuevos</div>
    </div>
</div>
<div align="center"><div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música Interpretada" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/sz8T2Ze_xFM" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>
    </div>
</div></div>
<br />
El Distrito Comercial era un sitio que siempre tenía bullicio, especialmente en ciertas horas de la noche. Pero en esta ocasión nos remitimos a un sitio muy especial. Un largo callejón dónde solían vender bisutería barata y artículos importados en puestos callejeros, aunque a la media noche ya todos los vendedores que solían ocupar aquel sitio se habían marchado. Lo destacable era el local que remataba al final del trayecto. Un viejo local cuya fachada estaba construida de forma tradicional; no poseía un letrero con nombre pero las luces vibrantes ciertamente destacaban en medio de la oscuridad de los muros que se alzaban a su lados al final del pasadizo.<br />
<br />
Y por si no fuera poco, ese día estaban de fiesta. Pero no cualquier fiesta, no. Si, solía ser un bar con karaoke, pero aquel día el bullicio parecía ser más grande de lo habitual. <br />
<br />
Adentro había algunas mesas de madera tradicional, además de algunos sofás bajos con forma circular. Había mucho bullicio y un leve aroma a tabaco era perceptible en el ambiente. Pero lo que más destacaba era una música, melodiosa. <br />
<br />
En el escenario estaba un niño que claramente no pasaba de los doce, portaba una guitarra eléctrica con forma de ¿hacha? Si, y sonaba sin ningún cable. La gente vitoreaba exigiendo otra pieza más, y aquel personaje vestido en cuero negro y armado en cadenas iba a dárselos. Tocaba y rasgaba las cuerdas, cantando a todo pulmón al punto que podía escucharse fuera del establecimiento.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Brisas que acarician<br />
La verdad de mi soledad<br />
Vengan a desafiar<br />
La tristeza en el jardín que va anidar<br />
<br />
Llantos que en coro<br />
Han venido a destrozar toda nuestra verdad<br />
Y llantos de seres<br />
Que del gran río no son mas que el caudal<br />
<br />
Juegos de niños<br />
Que al final no son mas que la realidad<br />
Era un día especial te dijeron que habías ya crecido<br />
<br />
¡Nos dijeron tantas cosas que no puedo ni contar!<br />
¡Tantas promesas que no puedo ni recordar!<br />
¡Con abrazos dijeron que estarán!<br />
Y ahora estamos solos sin necesitar de su hablar...<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad por fin caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad CAERÁN</span></span></span></div>
<br />
Una mesera vestida en ropa deportiva servía bebidas espirituosas a los presentes, la dueña del negocio estaba sentada en uno de los sillones cerca del escenario. Era ya una mujer mayor de peinado tradicional que fumaba y que cada poco agitaba su cigarro en el cenicero.<br />
<br />
Ese día estaban mucho más amontonados de lo normal, era el penúltimo día de la Primavera. ¿Que tenía de especial ese día? Para muchos, nada. Pero los que estaban ahí presentes parecían festejar algo en específico. Los controles no eran muy estrictos, pues aparentemente daba igual que dejasen entrar a menores de edad al lugar. En uno de los sillones había otro muchacho con anteojos y una larga trenza, aparentaba quizá unos trece años, pero se limitaba a beber un agua mineral con gas mientras el resto continuaba coreando al cantante.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Y era un gran río en el cual nos veía cruzar (la libertad)<br />
Y la luna triste se ha cansado de vernos sangrar<br />
Los muros que pintaron resultaron siendo una ilusión<br />
Lagrimas acabadas como la fuerza que se ha perdido<br />
<br />
¡Nos dijeron tantas cosas que no puedo ni contar!<br />
¡Tantas promesas que no puedo ni recordar!<br />
¡Con abrazos dijeron que estarán!<br />
Y ahora estamos solos sin necesitar de su hablar...<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad por fin caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad por fin caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad CAERÁN~</span></span></span></div>
<br />
Remató su canción el que parecía ser el invitado de honor en aquel lugar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Aclaraciones" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco de nuevos</div>
    </div>
</div>
<div align="center"><div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música Interpretada" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
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    </div>
</div></div>
<br />
El Distrito Comercial era un sitio que siempre tenía bullicio, especialmente en ciertas horas de la noche. Pero en esta ocasión nos remitimos a un sitio muy especial. Un largo callejón dónde solían vender bisutería barata y artículos importados en puestos callejeros, aunque a la media noche ya todos los vendedores que solían ocupar aquel sitio se habían marchado. Lo destacable era el local que remataba al final del trayecto. Un viejo local cuya fachada estaba construida de forma tradicional; no poseía un letrero con nombre pero las luces vibrantes ciertamente destacaban en medio de la oscuridad de los muros que se alzaban a su lados al final del pasadizo.<br />
<br />
Y por si no fuera poco, ese día estaban de fiesta. Pero no cualquier fiesta, no. Si, solía ser un bar con karaoke, pero aquel día el bullicio parecía ser más grande de lo habitual. <br />
<br />
Adentro había algunas mesas de madera tradicional, además de algunos sofás bajos con forma circular. Había mucho bullicio y un leve aroma a tabaco era perceptible en el ambiente. Pero lo que más destacaba era una música, melodiosa. <br />
<br />
En el escenario estaba un niño que claramente no pasaba de los doce, portaba una guitarra eléctrica con forma de ¿hacha? Si, y sonaba sin ningún cable. La gente vitoreaba exigiendo otra pieza más, y aquel personaje vestido en cuero negro y armado en cadenas iba a dárselos. Tocaba y rasgaba las cuerdas, cantando a todo pulmón al punto que podía escucharse fuera del establecimiento.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Brisas que acarician<br />
La verdad de mi soledad<br />
Vengan a desafiar<br />
La tristeza en el jardín que va anidar<br />
<br />
Llantos que en coro<br />
Han venido a destrozar toda nuestra verdad<br />
Y llantos de seres<br />
Que del gran río no son mas que el caudal<br />
<br />
Juegos de niños<br />
Que al final no son mas que la realidad<br />
Era un día especial te dijeron que habías ya crecido<br />
<br />
¡Nos dijeron tantas cosas que no puedo ni contar!<br />
¡Tantas promesas que no puedo ni recordar!<br />
¡Con abrazos dijeron que estarán!<br />
Y ahora estamos solos sin necesitar de su hablar...<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad por fin caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad CAERÁN</span></span></span></div>
<br />
Una mesera vestida en ropa deportiva servía bebidas espirituosas a los presentes, la dueña del negocio estaba sentada en uno de los sillones cerca del escenario. Era ya una mujer mayor de peinado tradicional que fumaba y que cada poco agitaba su cigarro en el cenicero.<br />
<br />
Ese día estaban mucho más amontonados de lo normal, era el penúltimo día de la Primavera. ¿Que tenía de especial ese día? Para muchos, nada. Pero los que estaban ahí presentes parecían festejar algo en específico. Los controles no eran muy estrictos, pues aparentemente daba igual que dejasen entrar a menores de edad al lugar. En uno de los sillones había otro muchacho con anteojos y una larga trenza, aparentaba quizá unos trece años, pero se limitaba a beber un agua mineral con gas mientras el resto continuaba coreando al cantante.<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Y era un gran río en el cual nos veía cruzar (la libertad)<br />
Y la luna triste se ha cansado de vernos sangrar<br />
Los muros que pintaron resultaron siendo una ilusión<br />
Lagrimas acabadas como la fuerza que se ha perdido<br />
<br />
¡Nos dijeron tantas cosas que no puedo ni contar!<br />
¡Tantas promesas que no puedo ni recordar!<br />
¡Con abrazos dijeron que estarán!<br />
Y ahora estamos solos sin necesitar de su hablar...<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad por fin caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad por fin caerán<br />
Los muros de verdad por fin podemos levantar<br />
Los muros de falsedad CAERÁN~</span></span></span></div>
<br />
Remató su canción el que parecía ser el invitado de honor en aquel lugar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(D) El perro y la Amermelada]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-d-el-perro-y-la-amermelada</link>
			<pubDate>Sun, 16 Feb 2020 20:50:46 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-d-el-perro-y-la-amermelada</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco de usuario.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 219</div></i></div>
<br />
Momochi Ebisu esperaba con cara de perro pachón mientras observaba la lluvia caer a través de los cristales de la cafetería. Sus ojos marrones y oscuros como la Amecola estaban fijos en un punto indeterminado al otro lado de la calle, y apenas se movían de vez en cuando para seguir el recorrido de las gotas de agua que golpeaban el cristal del ventanal que tenía frente a él. Estaba sentado en una mesa de cuatro personas, pese a disfrutar de un solitario café muy negro y humeante que de vez en cuando utilizaba como estufa improvisada para calentarse las manos.<br />
<br />
<span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«Mehhh... Qué lata...»</span><br />
<br />
Dió un sorbo muy ruidoso —los modales no eran precisamente su fuerte— a la humeante taza de café negro y luego volvió a posarla sobre la mesa. Ebisu odiaba esperar, y también odiaba a los niños. Ninguna de las dos cosas se le daba especialmente bien; de hecho, ambas se le daban realmente mal. Era demasiado impaciente como para que tuviese una gran habilidad esperando —pese a lo que pueda creerse, el esperar bien no es un talento muy común—, y lo mismo aplicaba a los niños. Al alistarse en las filas de Amegakure no Sato, Ebisu había creído —erróneamente— que se libraría al menos de tener que lidiar con una de aquellas dos cosas. Lo de esperar era inevitable; la rutina del ninja estaba llena de esperas.<br />
<br />
Esperar a que el profesor te tomara la lección. Esperar tu turno en el campo de entrenamiento. Esperar a que te dieran tu bandana en la ceremonia de graduación. Esperar a ser lo suficientemente hábil como para poder ascender a chūnin. Esperar en la recepción del Edificio del Arashikage para cualquier papeleo —la burocracia ninja se le antojaba insufrible—, esperar, esperar, esperar...<br />
<br />
¡Pero al menos hasta aquel día, se había librado de la parte de los niños! Como gennin y chūnin, Momochi Ebisu había seguido una trayectoria bastante normalita; ni demasiado exitosa, ni muy poco. Ni repleta de excitantes misiones de alto rango y buena paga, ni plagada de misiones D y gatitos en apuros. En general, él se consideraba un ninja de la media; era bueno con un par de ramas del Ninshuu, sabía algún que otro truco, y tenía los recursos suficientes como para haber llegado a la edad de veinte y pico años sin morir ni sufrir ninguna lesión permanente en el camino. Y eso, un tipo como Momochi Ebisu lo consideraba un éxito. Una buena vida.<br />
<br />
Sin embargo, en el último mes parecía que la mala fortuna se estaba cebando con él. Primero le tiraba un café encima a Amekoro Yui. Luego la cagaba prendiendo fuego al piso franco durante una misión de rango B. Y, para rematar, se cogía una borrachera del quince en su bar de siempre y acababa tirándole los tejos a varias de sus compañeras de profesión. <br />
<br />
<span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«Qué lata...»</span> <br />
<br />
Una conjura de eventos tremendamente desafortunados que habían dado con su perezoso culo allí; en la cafetería, esperando a los que durante los próximos meses iban a ser sus dos alumnos. <span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«¿Y qué cojones sé yo de enseñar? Pues nada, claro, absolutamente nada. Ah, qué lata... Supongo que aún debo considerarme afortunado de que no me quitaran la placa, o de que Yui no me haya enterrado en el fondo del Lago»</span>, se dijo, recordando ciertos rumores que habían estado circulando por la Aldea unos meses atrás. Habladurías sin sentido, claro. Un tipo tan perezoso como Momochi Ebisu nunca le prestaba atención a esas cosas. <br />
<br />
El chūnin miró el reloj digital que llevaba en la muñeca izquierda con gesto cansado. Quedaban apenas dos minutos para las diez en punto, la hora en la que había citado a sus alumnos. Todavía tenía ambos expedientes desplegados sobre la mesa, abiertos por la primera página. Ya se los había leído —<span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«menudo coñazo»</span>—, pero aun así no quería guardarlos por si necesitaba consultar algún detalle. Al fin y al cabo, hacer de aquellos dos personajes unos gennin aceptablemente buenos era su billete de salida del purgatorio de los senseis. <br />
<br />
Momochi Ebisu lucía bastante común; era un chūnin veinteañero de pelo corto y castaño, despeinado, ojos oscuros y expresión permanentemente cansada. Sus facciones eran redondeadas y bastante feuchas, rematadas por su excesivamente grande barbilla y mandíbula inferior. Apenas tenía una pelusilla castaña en donde debía lucir una barba de tío de veinte y tantos, cosa que tampoco le importaba mucho; menos barba significaba menos tiempo requerido para afeitarse. Vestía el uniforme reglamentario de la villa y llevaba su placa plateada de chūnin en el hombro derecho. En la cintura llevaba un portaobjetos doble, y en la frente su bandana de Amegakure no Sato. <br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Bip, bip!</span></div>
<br />
Su reloj digital de muñeca emitió un leve pitido al marcar las 10.00, y Ebisu alzó la vista hacia la puerta de la cafetería. Sus alumnos aparecerían en cualquier momento...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Hueco de usuario.</div>
    </div>
</div>
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: aquamarine;" class="mycode_color">Despedida</span>, Invierno del año 219</div></i></div>
<br />
Momochi Ebisu esperaba con cara de perro pachón mientras observaba la lluvia caer a través de los cristales de la cafetería. Sus ojos marrones y oscuros como la Amecola estaban fijos en un punto indeterminado al otro lado de la calle, y apenas se movían de vez en cuando para seguir el recorrido de las gotas de agua que golpeaban el cristal del ventanal que tenía frente a él. Estaba sentado en una mesa de cuatro personas, pese a disfrutar de un solitario café muy negro y humeante que de vez en cuando utilizaba como estufa improvisada para calentarse las manos.<br />
<br />
<span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«Mehhh... Qué lata...»</span><br />
<br />
Dió un sorbo muy ruidoso —los modales no eran precisamente su fuerte— a la humeante taza de café negro y luego volvió a posarla sobre la mesa. Ebisu odiaba esperar, y también odiaba a los niños. Ninguna de las dos cosas se le daba especialmente bien; de hecho, ambas se le daban realmente mal. Era demasiado impaciente como para que tuviese una gran habilidad esperando —pese a lo que pueda creerse, el esperar bien no es un talento muy común—, y lo mismo aplicaba a los niños. Al alistarse en las filas de Amegakure no Sato, Ebisu había creído —erróneamente— que se libraría al menos de tener que lidiar con una de aquellas dos cosas. Lo de esperar era inevitable; la rutina del ninja estaba llena de esperas.<br />
<br />
Esperar a que el profesor te tomara la lección. Esperar tu turno en el campo de entrenamiento. Esperar a que te dieran tu bandana en la ceremonia de graduación. Esperar a ser lo suficientemente hábil como para poder ascender a chūnin. Esperar en la recepción del Edificio del Arashikage para cualquier papeleo —la burocracia ninja se le antojaba insufrible—, esperar, esperar, esperar...<br />
<br />
¡Pero al menos hasta aquel día, se había librado de la parte de los niños! Como gennin y chūnin, Momochi Ebisu había seguido una trayectoria bastante normalita; ni demasiado exitosa, ni muy poco. Ni repleta de excitantes misiones de alto rango y buena paga, ni plagada de misiones D y gatitos en apuros. En general, él se consideraba un ninja de la media; era bueno con un par de ramas del Ninshuu, sabía algún que otro truco, y tenía los recursos suficientes como para haber llegado a la edad de veinte y pico años sin morir ni sufrir ninguna lesión permanente en el camino. Y eso, un tipo como Momochi Ebisu lo consideraba un éxito. Una buena vida.<br />
<br />
Sin embargo, en el último mes parecía que la mala fortuna se estaba cebando con él. Primero le tiraba un café encima a Amekoro Yui. Luego la cagaba prendiendo fuego al piso franco durante una misión de rango B. Y, para rematar, se cogía una borrachera del quince en su bar de siempre y acababa tirándole los tejos a varias de sus compañeras de profesión. <br />
<br />
<span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«Qué lata...»</span> <br />
<br />
Una conjura de eventos tremendamente desafortunados que habían dado con su perezoso culo allí; en la cafetería, esperando a los que durante los próximos meses iban a ser sus dos alumnos. <span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«¿Y qué cojones sé yo de enseñar? Pues nada, claro, absolutamente nada. Ah, qué lata... Supongo que aún debo considerarme afortunado de que no me quitaran la placa, o de que Yui no me haya enterrado en el fondo del Lago»</span>, se dijo, recordando ciertos rumores que habían estado circulando por la Aldea unos meses atrás. Habladurías sin sentido, claro. Un tipo tan perezoso como Momochi Ebisu nunca le prestaba atención a esas cosas. <br />
<br />
El chūnin miró el reloj digital que llevaba en la muñeca izquierda con gesto cansado. Quedaban apenas dos minutos para las diez en punto, la hora en la que había citado a sus alumnos. Todavía tenía ambos expedientes desplegados sobre la mesa, abiertos por la primera página. Ya se los había leído —<span style="color: darkgoldenrod; font-style: italic;">«menudo coñazo»</span>—, pero aun así no quería guardarlos por si necesitaba consultar algún detalle. Al fin y al cabo, hacer de aquellos dos personajes unos gennin aceptablemente buenos era su billete de salida del purgatorio de los senseis. <br />
<br />
Momochi Ebisu lucía bastante común; era un chūnin veinteañero de pelo corto y castaño, despeinado, ojos oscuros y expresión permanentemente cansada. Sus facciones eran redondeadas y bastante feuchas, rematadas por su excesivamente grande barbilla y mandíbula inferior. Apenas tenía una pelusilla castaña en donde debía lucir una barba de tío de veinte y tantos, cosa que tampoco le importaba mucho; menos barba significaba menos tiempo requerido para afeitarse. Vestía el uniforme reglamentario de la villa y llevaba su placa plateada de chūnin en el hombro derecho. En la cintura llevaba un portaobjetos doble, y en la frente su bandana de Amegakure no Sato. <br />
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Bip, bip!</span></div>
<br />
Su reloj digital de muñeca emitió un leve pitido al marcar las 10.00, y Ebisu alzó la vista hacia la puerta de la cafetería. Sus alumnos aparecerían en cualquier momento...]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Todos necesitan un día libre]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-todos-necesitan-un-dia-libre</link>
			<pubDate>Wed, 04 Dec 2019 20:16:40 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-todos-necesitan-un-dia-libre</guid>
			<description><![CDATA[Recientemente Rōga había procrastinado en exceso, ¿a qué se debía? Quién sabe, que a veces los cambios de humor de un preadolescente eran impredecibles. Lo cierto es que luego de pasar el setenta por ciento del tiempo metiéndose en problemas, lo raro es que por fin estaba llevando un ritmo más calmado para un shinobi. Tenía mucho en lo qué reflexionar, principalmente, en el hecho de que a poco más de un año de su graduación aún no tenía los requisitos para entrar al examen chuunin. Increíblemente, había evadido en su totalidad las misiones de Rango D que tan necesarias le eran para llenar el currículo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"La burocracia es un asco."</span></span> Su pensar nunca iba a cambiar, pues era un enemigo acérrimo de los protocolos.<br />
<br />
De todas maneras, estaban ya en el último mes del año y sentía una leve melancolía la recordar todas las aventuras que vivió a lo largo del año. Ciertamente se había metido en muchos problemas sin recibir dinero o reconocimiento alguno, pues a pesar de sus hazañas estas no tenían valor alguno si no estaban redactas en un pergamino sellado. En fin, básicamente no tenía forma de validar nada. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aunque no puedo quejarme, tampoco quiero más responsabilidades por ahora."</span></span> Lo principal, es que podía darse el lujo de continuar con su supuesta carrera artística sin mayores problemas.<br />
<br />
Es lo que nos lleva hasta aquí, a cierto restaurante sin nombre o letrero alguno, al fondo de un callejón donde vendían extrañas mercancías exóticas en uno de los tantos rincones del Distrito Comercial. Ya no era sólo el chico de los karaokes, pues ahora podía presumir de interpretar su música en el escenario con mérito propio, aunque no todos entendieran su ritmo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¡YOSHA!—</span></span> Anunciaría alegre tras subirse al escenario.<br />
<br />
Si su sola y extravagante apariencia no bastaba para llamar la atención, aquella guitarra con filo de hacha era cuanto menos llamativa. No había cables, pero como por arte de magia esta sonaba con fuerza al rasgar sus cuerdas de acero.<br />
<br />
Y pese a su energética presentación, cuando empezó a tocar el sonido eléctrico del instrumento sonaba melódico y triste, mientras el cantaba suavemente a los presentes.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música interpretada" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/6ZUI-4u2tyc" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></div>
    </div>
</div>
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Quiero que comentemos, como empezó esta agonizante conversación.<br />
Lo irrelevantes que son, nuestras charlas sobre ayer y hoy<br />
<br />
Me balanceo, me balanceo, me balanceo y sigo balanceándome.<br />
Mientras sigo este juego, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">oh baby.</span><br />
<br />
¡No puede ser cierto! ¡Es imposible! ¡Mi moral ha sido confundida!<br />
Tu mundo a cambiado mi mundo<br />
<br />
Para que las cosas sigan igual, es que mejor que todo se quede como está. Probablemente.</span></span></div>
<br />
¿Que era lo que deseaba transmitir con esas palabras? Quizá sólo buscaba desahogarse sin que realmente alguien entendiera su sentimiento, cuando terminó se bajó tras los aplausos y se dirigió a su mesa de siempre, esperando que la mesera llegase a tomar la orden. No era habitual en él cantar ese tipo de letras, ¿que le rondaba por la cabeza?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Recientemente Rōga había procrastinado en exceso, ¿a qué se debía? Quién sabe, que a veces los cambios de humor de un preadolescente eran impredecibles. Lo cierto es que luego de pasar el setenta por ciento del tiempo metiéndose en problemas, lo raro es que por fin estaba llevando un ritmo más calmado para un shinobi. Tenía mucho en lo qué reflexionar, principalmente, en el hecho de que a poco más de un año de su graduación aún no tenía los requisitos para entrar al examen chuunin. Increíblemente, había evadido en su totalidad las misiones de Rango D que tan necesarias le eran para llenar el currículo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"La burocracia es un asco."</span></span> Su pensar nunca iba a cambiar, pues era un enemigo acérrimo de los protocolos.<br />
<br />
De todas maneras, estaban ya en el último mes del año y sentía una leve melancolía la recordar todas las aventuras que vivió a lo largo del año. Ciertamente se había metido en muchos problemas sin recibir dinero o reconocimiento alguno, pues a pesar de sus hazañas estas no tenían valor alguno si no estaban redactas en un pergamino sellado. En fin, básicamente no tenía forma de validar nada. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Aunque no puedo quejarme, tampoco quiero más responsabilidades por ahora."</span></span> Lo principal, es que podía darse el lujo de continuar con su supuesta carrera artística sin mayores problemas.<br />
<br />
Es lo que nos lleva hasta aquí, a cierto restaurante sin nombre o letrero alguno, al fondo de un callejón donde vendían extrañas mercancías exóticas en uno de los tantos rincones del Distrito Comercial. Ya no era sólo el chico de los karaokes, pues ahora podía presumir de interpretar su música en el escenario con mérito propio, aunque no todos entendieran su ritmo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">—¡YOSHA!—</span></span> Anunciaría alegre tras subirse al escenario.<br />
<br />
Si su sola y extravagante apariencia no bastaba para llamar la atención, aquella guitarra con filo de hacha era cuanto menos llamativa. No había cables, pero como por arte de magia esta sonaba con fuerza al rasgar sus cuerdas de acero.<br />
<br />
Y pese a su energética presentación, cuando empezó a tocar el sonido eléctrico del instrumento sonaba melódico y triste, mientras el cantaba suavemente a los presentes.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Música interpretada" /><br />
    </div>
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    </div>
</div>
<br />
<div align="center"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Quiero que comentemos, como empezó esta agonizante conversación.<br />
Lo irrelevantes que son, nuestras charlas sobre ayer y hoy<br />
<br />
Me balanceo, me balanceo, me balanceo y sigo balanceándome.<br />
Mientras sigo este juego, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">oh baby.</span><br />
<br />
¡No puede ser cierto! ¡Es imposible! ¡Mi moral ha sido confundida!<br />
Tu mundo a cambiado mi mundo<br />
<br />
Para que las cosas sigan igual, es que mejor que todo se quede como está. Probablemente.</span></span></div>
<br />
¿Que era lo que deseaba transmitir con esas palabras? Quizá sólo buscaba desahogarse sin que realmente alguien entendiera su sentimiento, cuando terminó se bajó tras los aplausos y se dirigió a su mesa de siempre, esperando que la mesera llegase a tomar la orden. No era habitual en él cantar ese tipo de letras, ¿que le rondaba por la cabeza?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Exaltación en el mercado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-exaltacion-en-el-mercado</link>
			<pubDate>Sat, 18 May 2019 16:20:13 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Galen</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-exaltacion-en-el-mercado</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: greenyellow;" class="mycode_color">Caída del Pétalo</span>, <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Primavera</span> del 219</div>
<br />
— <span style="color: #1C5C42;" class="mycode_color">Uno, dos, tres...</span><br />
<br />
La lluvia golpea el suelo con intensidad y una intensa niebla ocupa las calles desde la primera luz del alba. Tres hombres armados corren a través de una calle transversal del distrito y detrás de ellos la regente de una joyería grita desesperada.<br />
<br />
— <span style="color: #154D59;" class="mycode_color">¡Que alguien los detenga!</span> <br />
<br />
Los encapuchados cargan pesados sacos en los que evidentemente se encuentra el botín. La gente que hay en la calle parece no querer involucrarse en el robo, aunque sobre los asaltadores, una silueta los sigue sorteando los tejados. <br />
<br />
Uno de los ladrones salta hacia un canal cercano y después de ejecutar un par de sellos, desaparece en el agua con su parte. <br />
<br />
— <span style="color: #1C5C42;" class="mycode_color">Mierda.</span><br />
<br />
Los dos fugitivos restantes se hacen señas con las manos y toman direcciones opuestas. <br />
<br />
Un sonido tronador precede a la caída desde los tejados de la silueta hacia la espalda del encapuchado más cercano. Cae con la pierna derecha flexionada sobre sus hombros y lo empuja contra el suelo . La potencia de su golpe aumentada por la caída es suficiente para incapacitarlo. El encapuchado anula el impacto contra el suelo con la pierna derecha, con fluidez,  y se reincorpora gracilmente de la caída; caen al suelo el saco y un pequeño puñal que el asaltante empuñaba. El tipo queda inmediatamente inconsciente. La sangre que brota de la frente del ladrón se funde con la lluvia y antes de que pueda filtrarse hacia las alcantarillas, una fina aguja sale disparada de la mano del que lo ha capturado.<br />
<br />
La aguja se clava en la rodilla del ladrón restante, por detrás. Cae al suelo y no tiene más remedio que tomarse unos segundos para retirar la aguja si quiere seguir corriendo. <br />
<br />
La silueta se revela, pero una capucha azul noche todavía oculta su identidad  a los viandantes. Con calma, recoge la bolsa del suelo y camina hacia su siguiente objetivo, que ha podido sacarse la aguja de la rodilla y cojea apoyado en las paredes de hormigón que dan a la rambla del distrito comercial. Todavía carga la bolsa como si su vida dependiera de ello. <br />
<br />
La tormenta ha ahuyentado a la mayoría de los compradores y el rastro de sangre del ladrón lo delata. Ha entrado en un conocido salón de apuestas. Los letreros del establecimiento son cegadores e intermitentes, consiguen capturar por un momento toda la atención de sus ojos, que brillan con intensidad bajo la capucha. En la puerta hay dos matones que controlan el acceso al local. Están fumando.<br />
<br />
El encapuchado se dispone a entrar al salón de apuestas cuando uno de los matones le cierra el paso. <br />
<br />
— <span style="color: #604189;" class="mycode_color">¡Nada de menores, largo de aquí!</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: greenyellow;" class="mycode_color">Caída del Pétalo</span>, <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Primavera</span> del 219</div>
<br />
— <span style="color: #1C5C42;" class="mycode_color">Uno, dos, tres...</span><br />
<br />
La lluvia golpea el suelo con intensidad y una intensa niebla ocupa las calles desde la primera luz del alba. Tres hombres armados corren a través de una calle transversal del distrito y detrás de ellos la regente de una joyería grita desesperada.<br />
<br />
— <span style="color: #154D59;" class="mycode_color">¡Que alguien los detenga!</span> <br />
<br />
Los encapuchados cargan pesados sacos en los que evidentemente se encuentra el botín. La gente que hay en la calle parece no querer involucrarse en el robo, aunque sobre los asaltadores, una silueta los sigue sorteando los tejados. <br />
<br />
Uno de los ladrones salta hacia un canal cercano y después de ejecutar un par de sellos, desaparece en el agua con su parte. <br />
<br />
— <span style="color: #1C5C42;" class="mycode_color">Mierda.</span><br />
<br />
Los dos fugitivos restantes se hacen señas con las manos y toman direcciones opuestas. <br />
<br />
Un sonido tronador precede a la caída desde los tejados de la silueta hacia la espalda del encapuchado más cercano. Cae con la pierna derecha flexionada sobre sus hombros y lo empuja contra el suelo . La potencia de su golpe aumentada por la caída es suficiente para incapacitarlo. El encapuchado anula el impacto contra el suelo con la pierna derecha, con fluidez,  y se reincorpora gracilmente de la caída; caen al suelo el saco y un pequeño puñal que el asaltante empuñaba. El tipo queda inmediatamente inconsciente. La sangre que brota de la frente del ladrón se funde con la lluvia y antes de que pueda filtrarse hacia las alcantarillas, una fina aguja sale disparada de la mano del que lo ha capturado.<br />
<br />
La aguja se clava en la rodilla del ladrón restante, por detrás. Cae al suelo y no tiene más remedio que tomarse unos segundos para retirar la aguja si quiere seguir corriendo. <br />
<br />
La silueta se revela, pero una capucha azul noche todavía oculta su identidad  a los viandantes. Con calma, recoge la bolsa del suelo y camina hacia su siguiente objetivo, que ha podido sacarse la aguja de la rodilla y cojea apoyado en las paredes de hormigón que dan a la rambla del distrito comercial. Todavía carga la bolsa como si su vida dependiera de ello. <br />
<br />
La tormenta ha ahuyentado a la mayoría de los compradores y el rastro de sangre del ladrón lo delata. Ha entrado en un conocido salón de apuestas. Los letreros del establecimiento son cegadores e intermitentes, consiguen capturar por un momento toda la atención de sus ojos, que brillan con intensidad bajo la capucha. En la puerta hay dos matones que controlan el acceso al local. Están fumando.<br />
<br />
El encapuchado se dispone a entrar al salón de apuestas cuando uno de los matones le cierra el paso. <br />
<br />
— <span style="color: #604189;" class="mycode_color">¡Nada de menores, largo de aquí!</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿Quien paga?, Noche de descuentos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-quien-paga-noche-de-descuentos</link>
			<pubDate>Fri, 05 Apr 2019 15:03:23 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=871">Samidare</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-quien-paga-noche-de-descuentos</guid>
			<description><![CDATA[En aquella noche fria y con una tenue lluvia se daba un suceso especial en amegakure, ¿Algún torneo o invasión a la aldea?. No, nada mas lejano a la realidad, varias tiendas del distrito comercial habían estado haciendo propaganda esos últimos días sobre distintos tipos de descuentos o promociones que iban a efectuar esta noche. Por eso gente de gran gula, o con poco dinero, como era el caso de el pelirrubio salían a la luz con ese tipo de eventos viendo una posibilidad imperdible de poder llenar su estomago a mitad de lo que le costaría normalmente.<br />
<br />
Aunque todavía tenia un problema el joven senju, y es que aunque costara la mitad, sus ahorros seguían siendo prácticamente inexistentes. ¿Existiría alguna tienda con precios tan bajos como para que el pudiese comer?, no podia pedir mas dinero a sus padres, sabia el esfuerzo que hacían para ayudarlo con su equipo ninja, o en su momento para que asistiera a la academia ninja, a pesar de que Samidare no se terminaba de esforzar del todo. Si había una razón por la que aprobó el examen, fue para retribuir un poco al esfuerzo de sus padres.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En aquella noche fria y con una tenue lluvia se daba un suceso especial en amegakure, ¿Algún torneo o invasión a la aldea?. No, nada mas lejano a la realidad, varias tiendas del distrito comercial habían estado haciendo propaganda esos últimos días sobre distintos tipos de descuentos o promociones que iban a efectuar esta noche. Por eso gente de gran gula, o con poco dinero, como era el caso de el pelirrubio salían a la luz con ese tipo de eventos viendo una posibilidad imperdible de poder llenar su estomago a mitad de lo que le costaría normalmente.<br />
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Aunque todavía tenia un problema el joven senju, y es que aunque costara la mitad, sus ahorros seguían siendo prácticamente inexistentes. ¿Existiría alguna tienda con precios tan bajos como para que el pudiese comer?, no podia pedir mas dinero a sus padres, sabia el esfuerzo que hacían para ayudarlo con su equipo ninja, o en su momento para que asistiera a la academia ninja, a pesar de que Samidare no se terminaba de esforzar del todo. Si había una razón por la que aprobó el examen, fue para retribuir un poco al esfuerzo de sus padres.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Mendigando por una comida]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-mendigando-por-una-comida</link>
			<pubDate>Sat, 16 Feb 2019 14:59:52 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=871">Samidare</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-mendigando-por-una-comida</guid>
			<description><![CDATA[Hace poco que el joven nara se había vuelto shinobi, tan poco tiempo que todavía no le asignaron ninguna misión, lo que en números implica 0 ryos y no esperaba caridad de parte de sus padres. No era una persona super social, pero aquel día negro como muchos otros en amegakure caminaba por el distrito comercial en busca de algún conocido que lo salvara de su hambruna y lo invitara a comer, tampoco era alguien que le gustara quedar debiendo asi que planeaba devolver este favor fuera quien fuera una vez que contara con dinero pero de momento estaba lejos de esa realidad. <br />
<br />
La pregunta era, ¿Encontraría a alguien?, habia hablado con uno o dos chicos en la academia y tal vez algún otro lo recordaba de haber cursado juntos alguna clase, ¿Eso era suficiente para que le paguen una comida?, en la cabeza de ese joven pelinegro se elaboraban miles de suposiciones tan solo por un simple almuerzo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hace poco que el joven nara se había vuelto shinobi, tan poco tiempo que todavía no le asignaron ninguna misión, lo que en números implica 0 ryos y no esperaba caridad de parte de sus padres. No era una persona super social, pero aquel día negro como muchos otros en amegakure caminaba por el distrito comercial en busca de algún conocido que lo salvara de su hambruna y lo invitara a comer, tampoco era alguien que le gustara quedar debiendo asi que planeaba devolver este favor fuera quien fuera una vez que contara con dinero pero de momento estaba lejos de esa realidad. <br />
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La pregunta era, ¿Encontraría a alguien?, habia hablado con uno o dos chicos en la academia y tal vez algún otro lo recordaba de haber cursado juntos alguna clase, ¿Eso era suficiente para que le paguen una comida?, en la cabeza de ese joven pelinegro se elaboraban miles de suposiciones tan solo por un simple almuerzo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Al mal tiempo, buen rock]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-al-mal-tiempo-buen-rock</link>
			<pubDate>Mon, 04 Feb 2019 02:12:29 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-al-mal-tiempo-buen-rock</guid>
			<description><![CDATA[Primera flor, pese a que en las calles grises de Amegakure era imposible que creciera alguna. Y sin embargo, era obligatorio reconocer la primavera porque así lo dictaba el calendario, aunque esto no le importaba mucho a las nubes que relampagueaban sobre las torres de acero y hormigón. No se podía decir que era un mal día, llovía a cántaros y eso era una magnifica señal para sus habitantes. <br />
<br />
Pero más magnifico era el espectáculo que se estaba montando en uno de los tantos restaurantes del Distrito Comercial: tarde de karaoke. <br />
<br />
El lugar estaba atiborrado debido a la oferta especial del día de dos platos por uno, además de un cartel rodeado de un tubo de luz neón donde promocionaban un helado gratis para el que se animara a subir al escenario. Era en esa misma calle donde caminaba cierto genin de cabellos tricolor, luciendo un cambio en sus ropajes pero sin dejar de ser llamativo a la vista. Fue cosa de ver el letrero y ya estaba con un pie delante de la puerta. ¿Comida gratis por cantar? Lo haría aunque no le dieran nada, porque si había algo que no podía desperdiciar era la oportunidad de darse a conocer.<br />
<br />
Era tanta la luz artificial, que más les valiera tener suficiente clientela para pagar la factura de la electricidad. Las ventanas eran extremadamente amplias, siendo más cristal que pared y permitiendo ver el interior sin demasiada dificultad. Adentro no estaban las típicas mesas de madera ni mucho menos, sino que eran cómo sillones acomodados ante las mesas que estaban soldadas al piso. <br />
<br />
En las afueras una edecán ofrecía globos a los niños e invitaba con su sonrisa a las familias a pasar adelante. Era un local bastante grande comparado a otros establecimientos, dejando en claro que harían lo que sea con tal de tirar la casa por la ventana. En un sitio cómo aquel, la competencia era dura.<br />
<br />
<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ya me hacía falta algo de esto."</span></span> Se decía el Yotsuki mientras esperaba su turno para adentrarse, ya que le guardia de la puerta se tomaba mucho su tiempo para dejar pasar la fila.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Primera flor, pese a que en las calles grises de Amegakure era imposible que creciera alguna. Y sin embargo, era obligatorio reconocer la primavera porque así lo dictaba el calendario, aunque esto no le importaba mucho a las nubes que relampagueaban sobre las torres de acero y hormigón. No se podía decir que era un mal día, llovía a cántaros y eso era una magnifica señal para sus habitantes. <br />
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Pero más magnifico era el espectáculo que se estaba montando en uno de los tantos restaurantes del Distrito Comercial: tarde de karaoke. <br />
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El lugar estaba atiborrado debido a la oferta especial del día de dos platos por uno, además de un cartel rodeado de un tubo de luz neón donde promocionaban un helado gratis para el que se animara a subir al escenario. Era en esa misma calle donde caminaba cierto genin de cabellos tricolor, luciendo un cambio en sus ropajes pero sin dejar de ser llamativo a la vista. Fue cosa de ver el letrero y ya estaba con un pie delante de la puerta. ¿Comida gratis por cantar? Lo haría aunque no le dieran nada, porque si había algo que no podía desperdiciar era la oportunidad de darse a conocer.<br />
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Era tanta la luz artificial, que más les valiera tener suficiente clientela para pagar la factura de la electricidad. Las ventanas eran extremadamente amplias, siendo más cristal que pared y permitiendo ver el interior sin demasiada dificultad. Adentro no estaban las típicas mesas de madera ni mucho menos, sino que eran cómo sillones acomodados ante las mesas que estaban soldadas al piso. <br />
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En las afueras una edecán ofrecía globos a los niños e invitaba con su sonrisa a las familias a pasar adelante. Era un local bastante grande comparado a otros establecimientos, dejando en claro que harían lo que sea con tal de tirar la casa por la ventana. En un sitio cómo aquel, la competencia era dura.<br />
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<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ya me hacía falta algo de esto."</span></span> Se decía el Yotsuki mientras esperaba su turno para adentrarse, ya que le guardia de la puerta se tomaba mucho su tiempo para dejar pasar la fila.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un bocadillo]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-bocadillo</link>
			<pubDate>Thu, 02 Aug 2018 22:14:33 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Kuro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-bocadillo</guid>
			<description><![CDATA[Los lugares de comida rápida tenían dos tipos de ventaja diferentes. El primero venía explícito en el nombre, porque claramente implícito no era. Y el segundo era el precio, accesible, fácil de permitirse. Y luego había un tercero que no entraba a simple vista pero del cual todos podían percatarse sin muchas dificultades: El tiempo consumido y el esfuerzo puesto. No hacía falta cocina, no hacía falta preocuparse por los ingredientes, no hacía falta preocuparse por nada más que por poner un par de Ryos sobre la barra y esperar a que la comida estuviese hecha.<br />
<br />
Las lluvias de Amegakure esta vez estaban azotando la villa de manera inclemente, una lluvia constante y fina que se valía de cualquier viento para empapar a las personas que estuvieran expuestas en una corriente helada que haría rápidamente olvidar a la víctima de que se encontraban en verano. El molesto efecto de mezclar agua fría con ventizca constante. Kuro acababa de encontrar refugio en aquél puesto de comida y se había dado cuenta de que era el único cliente en el stand vacío. Una sorpresa, considerando que los plasticos que pendían alrededor del lugar actuaban de refugio improvisado de la tormenta.<br />
<br />
Pero a juzgar por el resto de los sitios que no se encontraban demasiado lejos de allí, los cuales gozaban de más prestigio y el privilegio de tener una edificación propia, se podía imaginar por qué nadie había escogido al primo pobre de los grandes restaurantes y comercios. Por fuera de las coberturas podía ver como varios civiles apuraban el paso para llegar al calor de sus hogares o encontrar un poco de refugio hasta que el viento amainase. Él, por su parte, simplemente esperó a que le entregasen la comida.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los lugares de comida rápida tenían dos tipos de ventaja diferentes. El primero venía explícito en el nombre, porque claramente implícito no era. Y el segundo era el precio, accesible, fácil de permitirse. Y luego había un tercero que no entraba a simple vista pero del cual todos podían percatarse sin muchas dificultades: El tiempo consumido y el esfuerzo puesto. No hacía falta cocina, no hacía falta preocuparse por los ingredientes, no hacía falta preocuparse por nada más que por poner un par de Ryos sobre la barra y esperar a que la comida estuviese hecha.<br />
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Las lluvias de Amegakure esta vez estaban azotando la villa de manera inclemente, una lluvia constante y fina que se valía de cualquier viento para empapar a las personas que estuvieran expuestas en una corriente helada que haría rápidamente olvidar a la víctima de que se encontraban en verano. El molesto efecto de mezclar agua fría con ventizca constante. Kuro acababa de encontrar refugio en aquél puesto de comida y se había dado cuenta de que era el único cliente en el stand vacío. Una sorpresa, considerando que los plasticos que pendían alrededor del lugar actuaban de refugio improvisado de la tormenta.<br />
<br />
Pero a juzgar por el resto de los sitios que no se encontraban demasiado lejos de allí, los cuales gozaban de más prestigio y el privilegio de tener una edificación propia, se podía imaginar por qué nadie había escogido al primo pobre de los grandes restaurantes y comercios. Por fuera de las coberturas podía ver como varios civiles apuraban el paso para llegar al calor de sus hogares o encontrar un poco de refugio hasta que el viento amainase. Él, por su parte, simplemente esperó a que le entregasen la comida.]]></content:encoded>
		</item>
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