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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Escaleras al Cielo]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 04:32:51 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Pinchos y escalones]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-pinchos-y-escalones</link>
			<pubDate>Tue, 13 Jul 2021 10:23:30 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1175">Kaminari Chika</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-pinchos-y-escalones</guid>
			<description><![CDATA[No era una opción viable visitar el País de la Tierra y no hacer el desafio más espectacular e imponente. Subir las Escaleras al Cielo. Además, durante su tiempo en Notsuba, un par de días, había oído todo tipo de leyendas acerca del lugar. En la cima te esperaba Dios en forma de melocotonero, pero solo si llevabas una hoja de un arbol especial que te vendían allí mismo. Obviamente, Chika no pudo comprarselo, tenía el dinero justo para sobrevivir y volver. <br />
<br />
Pero le daba para una buena peregrinación hasta la cima de la montaña. Llevaba un par de bolas de arroz y agua, mucha agua, más por costumbre de tener que llevar de más encima para su hermana, que sin agua podía explotar en cualquier momento. Decían que el camino era extremadamente largo y extraño, giraba de un lado para otro, aumentaba y disminuía de grosor aleatoriamente, como si realmente hubiese sido una prueba de algún dios. <br />
<br />
Eso solo emocionaba más a Chika. Además, era la excusa perfecta. Si completaba el camino, tendría algo que darle a Kimi al volver, en vez de simplemente decirle que en la Torre de Meditación en vez de meditar se había puesto a pegarse con una kusajin. <br />
<br />
Así que allí estaba, empezando el camino con energia y optimismo, intentando no mirar para comprobar cuan afiladas estaban las rocas que había a los lados del camino.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No era una opción viable visitar el País de la Tierra y no hacer el desafio más espectacular e imponente. Subir las Escaleras al Cielo. Además, durante su tiempo en Notsuba, un par de días, había oído todo tipo de leyendas acerca del lugar. En la cima te esperaba Dios en forma de melocotonero, pero solo si llevabas una hoja de un arbol especial que te vendían allí mismo. Obviamente, Chika no pudo comprarselo, tenía el dinero justo para sobrevivir y volver. <br />
<br />
Pero le daba para una buena peregrinación hasta la cima de la montaña. Llevaba un par de bolas de arroz y agua, mucha agua, más por costumbre de tener que llevar de más encima para su hermana, que sin agua podía explotar en cualquier momento. Decían que el camino era extremadamente largo y extraño, giraba de un lado para otro, aumentaba y disminuía de grosor aleatoriamente, como si realmente hubiese sido una prueba de algún dios. <br />
<br />
Eso solo emocionaba más a Chika. Además, era la excusa perfecta. Si completaba el camino, tendría algo que darle a Kimi al volver, en vez de simplemente decirle que en la Torre de Meditación en vez de meditar se había puesto a pegarse con una kusajin. <br />
<br />
Así que allí estaba, empezando el camino con energia y optimismo, intentando no mirar para comprobar cuan afiladas estaban las rocas que había a los lados del camino.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Por un cielo sin cadenas]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-por-un-cielo-sin-cadenas</link>
			<pubDate>Fri, 02 Apr 2021 15:10:57 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=8">Eikyuu Juro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-por-un-cielo-sin-cadenas</guid>
			<description><![CDATA[Dentro del País de la Tierra, existe un camino de lo más peculiar. Conocido en todas partes como ruta de peregrinación, asciende en forma de una serpenteante escalera de piedra por la montaña más grande del país, denominada  como Cielo.  A pesar de esta similitud, la cantidad de escalones y los enormes pilares puntiagudos que rodean cada tramo del camino hace parecer más bien, a los que se atreven a recorrerlo, que están experimentando un desesperante infierno.<br />
<br />
Y ahí estaba Juro, recorriendo aquel estúpido camino, a pesar de que lo que debería haber hecho, hace ya un rato, habría sido dar la vuelta y regresar por donde había llegado.<br />
<br />
Desde que había partido de su encuentro con Zaide, muchas dudas habían comenzado a revolverse en su interior. A pesar de que quería establecer un plan por su cuenta, no podía evitar  el estar de acuerdo con el Uchiha: dar vueltas sin ningún sentido no le iba a llevar a ningún sitio. El País del Viento, sin embargo, tenía un cierto atractivo para él. No solo ya conocía el lugar, sino que la existencia de un señor feudal y la posibilidad de que Kurama apareciera ahí le daba una ventaja que antes no había imaginado.<br />
<br />
Sin embargo, en lo que parecía el camino de vuelta al lugar donde había pasado casi un año escondiendose, se había topado de ello con el País de Tierra en medio. Y en cuanto había escuchado hablar de esta montaña, su cuerpo no había resistido el impulso de escalarla. Puede que fuera una señal, pero esa montaña se llamaba igual que el cielo que tanto añoraba Chōmei (y, por extensión, el propio Juro). ¿Y si de verdad había algo aguardando por ellos ahí?<br />
<br />
Aunque eso lo vería, claro está, si lograba escalarla. <br />
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: lightgreen; font-style: italic;">« ¡Me aburro! Caminar tanto nos va a dar mala suerte. <br />
¡Vamos a estirar las alas un rato!»</span></span></div>
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Y una mierda. ¿Y si nos encontramos a alguien por el camino? </span><br />
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: lightgreen; font-style: italic;">«Menudo cobardica eres, Juro-kun. <br />
Vivir con miedo es algo muy desafortunado jejeje»</span></span></div>
<br />
No se dignó a contestarle. Chōmei daba buenos consejos cuando quería, pero ya había aprendido, después de mucho tiempo, que le encantaba fastidiar al personal. Era como un niño pequeño. Entrañable, pero con el tiempo, se podía poner muy pesado.<br />
<br />
Lo cierto es que en algo le tenía que dar la razón. En aquel momento, se encontraba subiendo los escalones de uno de los tramos medios del recorrido. Por suerte, no se habían topado aún con nadie en aquel ascenso, quizá por las frías temperaturas. De cualquier manera, Juro prefería evitar una situación peligrosa. Se había camuflado con un henge, para aparentar ser un hombre adulto, que rondaría los treinta años, con una frondosa barba  y pelo castaño, con unas entradas que apuntaban ya hacia una calvicie futura. Sus ojos seguían igual de marrones, pero más oscuros. Conservaba su tamaño, pero era bastante más corpulento. Se arrebujaba en una manta negra, que tapaba la mayor parte de su figura, a excepción de su rostro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Dentro del País de la Tierra, existe un camino de lo más peculiar. Conocido en todas partes como ruta de peregrinación, asciende en forma de una serpenteante escalera de piedra por la montaña más grande del país, denominada  como Cielo.  A pesar de esta similitud, la cantidad de escalones y los enormes pilares puntiagudos que rodean cada tramo del camino hace parecer más bien, a los que se atreven a recorrerlo, que están experimentando un desesperante infierno.<br />
<br />
Y ahí estaba Juro, recorriendo aquel estúpido camino, a pesar de que lo que debería haber hecho, hace ya un rato, habría sido dar la vuelta y regresar por donde había llegado.<br />
<br />
Desde que había partido de su encuentro con Zaide, muchas dudas habían comenzado a revolverse en su interior. A pesar de que quería establecer un plan por su cuenta, no podía evitar  el estar de acuerdo con el Uchiha: dar vueltas sin ningún sentido no le iba a llevar a ningún sitio. El País del Viento, sin embargo, tenía un cierto atractivo para él. No solo ya conocía el lugar, sino que la existencia de un señor feudal y la posibilidad de que Kurama apareciera ahí le daba una ventaja que antes no había imaginado.<br />
<br />
Sin embargo, en lo que parecía el camino de vuelta al lugar donde había pasado casi un año escondiendose, se había topado de ello con el País de Tierra en medio. Y en cuanto había escuchado hablar de esta montaña, su cuerpo no había resistido el impulso de escalarla. Puede que fuera una señal, pero esa montaña se llamaba igual que el cielo que tanto añoraba Chōmei (y, por extensión, el propio Juro). ¿Y si de verdad había algo aguardando por ellos ahí?<br />
<br />
Aunque eso lo vería, claro está, si lograba escalarla. <br />
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: lightgreen; font-style: italic;">« ¡Me aburro! Caminar tanto nos va a dar mala suerte. <br />
¡Vamos a estirar las alas un rato!»</span></span></div>
<br />
<span style="color: green;" class="mycode_color">— Y una mierda. ¿Y si nos encontramos a alguien por el camino? </span><br />
<br />
<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: lightgreen; font-style: italic;">«Menudo cobardica eres, Juro-kun. <br />
Vivir con miedo es algo muy desafortunado jejeje»</span></span></div>
<br />
No se dignó a contestarle. Chōmei daba buenos consejos cuando quería, pero ya había aprendido, después de mucho tiempo, que le encantaba fastidiar al personal. Era como un niño pequeño. Entrañable, pero con el tiempo, se podía poner muy pesado.<br />
<br />
Lo cierto es que en algo le tenía que dar la razón. En aquel momento, se encontraba subiendo los escalones de uno de los tramos medios del recorrido. Por suerte, no se habían topado aún con nadie en aquel ascenso, quizá por las frías temperaturas. De cualquier manera, Juro prefería evitar una situación peligrosa. Se había camuflado con un henge, para aparentar ser un hombre adulto, que rondaría los treinta años, con una frondosa barba  y pelo castaño, con unas entradas que apuntaban ya hacia una calvicie futura. Sus ojos seguían igual de marrones, pero más oscuros. Conservaba su tamaño, pero era bastante más corpulento. Se arrebujaba en una manta negra, que tapaba la mayor parte de su figura, a excepción de su rostro.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Unific] Regresando sobre tus pasos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-unific-regresando-sobre-tus-pasos</link>
			<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 23:36:40 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-unific-regresando-sobre-tus-pasos</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fue mucho antes de llegar al Puente Tenchi, que regresé aquí. Obviamente, el camino más corto para llegar de Amegakure al País de la Hierba es atravesar por en medio el País de la Tierra. Aunque, en serio consideré tomar un rodeo. <br />
<br />
Hace un calor del diablo en esta época, además que el cuero impermeable me es de lo más inservible. Ah, pero logré conseguirme un look de la vieja escuela que se acomoda a la estación. Quise llevar mi guitarra, que quería prepararme para el evento en Tanzaku Gai que mencionó Aotsuki. Debo decir que aún no sé que canción podría ser. No sé si una profunda, una reflexiva, o si irme por el camino fácil de cantar una de amor y desamor que tango venden comercialmente. Lo cierto, es que no viene al caso.<br />
<br />
Nada venía al caso.<br />
<br />
Este sitio estaba en mi camino, sí o sí. Ha pasado medio año desde aquello. Me gustaría decir, que ahora si podría subir estas escaleras, pero no soy de los que dicen mentiras. Ni siquiera me esforzaré en intentarlo. <br />
<br />
Las aldeas ahora están en paz, pero me pregunto cuanto durara. Los altos mandos siempre deshacen y hacen a su antojo y conveniencia. Cada quién hace lo mejor que le parece para sus cercanos, sin conocer a los pequeños que estamos en nuestros rincones lejanos del mundo. Todos estamos entrelazados, sin tomar en cuenta que nuestras acciones, por insignificantes que sean, cambian el mundo. Y es que algunos, ponen más peso a la balanza de lo que creen. Echan leche y más leche al vaso hasta que se derrama. Luego dicen que no hay que llorar por ella, sin pensar a quienes salpicaron con ello. Ojalá esta paz no sea de papel. <br />
<br />
Dije que no iba a intentarlo, pero luego de un tiempo empecé a subir escalones. Dos, cuatro, cincuenta, chorrocientos; ya ni los conté. <br />
<br />
Volteaba, añorando que alguien estuviese subiendo atrás de mí. Esperando a quién nunca iba a venir.<br />
<br />
Me puse a pensar en que debí ir a la Torre de Meditación, aunque luego no sabría que decirle a Geki. No era tan fácil cómo "Oye Kurozuchi-sensei déjame salir de la aldea en medio de esta tensión internacional que tengo un encuentro pactado con un ninja de Kusagakure para ir buscar un lobo gigante". Seh, no suena demasiado bien. Aunque ahora mismo tras varios meses, no tengo cómo demonios encontrarlo tampoco.<br />
<br />
Me detuve en un punto del trayecto. No por cansancio, sino por inercia. <br />
<br />
Aquí discutimos.<br />
<br />
El abuelo se niega a contarme la verdad de Zhūquè Yì y el resto de locuras de las armas de los dioses cardinales. En serio, tengo suficientes dramas personales para andarme con sus deudas pendientes de una era perdida. No le arreglo las cuentas a nadie, pero algo me dice que de una u otra forma el viejo querrá que me haga cargo de lo que sea que traiga entre manos. Supongo, que no es tan relevante, pues desde el incidente del País del Viento no me ha mencionado nada. Aunque creo que la pintura robada de Tanzaku Gai puede tener algo que ver. Ya se lo contaré luego, no quiero verme envuelto en dilemas innecesarios. Por ahora.<br />
<br />
Me quedé mirando la lejanía en la montaña. Todos los pensamientos con los que quise llenar mi cabeza se esfumaron. <br />
<br />
Demonios, me marcó más de lo que esperaba.<br />
<br />
<br />
<div align="center">Me gustaría decir que sólo era una loca...<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
...¿dónde estás?</div></span><br />
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">***</span></i></div></div>
<br />
Rōga se descolgó la mochila, dejándola a sus pies. Se detuvo unos segundos observando su equipaje, pensativo. Tenía razón, le extrañaba más de lo debido. De toda la gente que había conocido hasta el momento, era la más cercana a lo que podía ser una <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">amiga.</span> <br />
<br />
<div align="center"><span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Ya hay paz verdad? Podríamos vernos de nuevo, sin miedo a ninguna repercusión ¿Entonces dónde estás?"</span></span></div>
<br />
Caminó, tomando aire para cantar. Y sin embargo, aún ensayándolo cientos de veces, repitiendo el ejercicio mil veces más, le costó horrores soltar aquellos versos.<br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Este siniestro cielo de plomo,<br />
me advierte que el sol está roto<br />
atravesado por dagas blancas<br />
chirriando a través de mis oídos<br />
<br />
Huyendo, huyendo.<br />
Una golondrina dibuja ochos sobre sí<br />
Sobrevolando la ciudad<br />
Porque la lluvia se acerca al atardecer<br />
<br />
El cielo se nubló, pero ella se olvidó....<br />
Del paraguas y está con miedo, sola en la lluvia<br />
Porque yo solo soy un cobarde, bajo el cielo azul<br />
Mirando hacia arriba.<br />
<br />
Por aquí y por allá: Sorteando el camino con habilidad<br />
Busco refugiarme en una cafetería<br />
Donde finalmente pueda descansar<br />
No puedo volver, no puedo volver.<br />
<br />
El cielo se nubló, caminando sin rumbo<br />
Los dos marchamos como soldados<br />
Un corazón tímido, es una desventaja<br />
Para alguien que gusta del peligro<br />
<br />
El cielo se nubló, pero ella se olvidó....<br />
Del paraguas y está con miedo, sola en la lluvia<br />
Porque yo sólo soy un cobarde, bajo el cielo azul<br />
Mirando hacia arriba.</span></div></span><br />
<br />
<br />
<br />
<div align="center">Sus ojos reflejaron su corazón, y llovió dentro de su alma.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fue mucho antes de llegar al Puente Tenchi, que regresé aquí. Obviamente, el camino más corto para llegar de Amegakure al País de la Hierba es atravesar por en medio el País de la Tierra. Aunque, en serio consideré tomar un rodeo. <br />
<br />
Hace un calor del diablo en esta época, además que el cuero impermeable me es de lo más inservible. Ah, pero logré conseguirme un look de la vieja escuela que se acomoda a la estación. Quise llevar mi guitarra, que quería prepararme para el evento en Tanzaku Gai que mencionó Aotsuki. Debo decir que aún no sé que canción podría ser. No sé si una profunda, una reflexiva, o si irme por el camino fácil de cantar una de amor y desamor que tango venden comercialmente. Lo cierto, es que no viene al caso.<br />
<br />
Nada venía al caso.<br />
<br />
Este sitio estaba en mi camino, sí o sí. Ha pasado medio año desde aquello. Me gustaría decir, que ahora si podría subir estas escaleras, pero no soy de los que dicen mentiras. Ni siquiera me esforzaré en intentarlo. <br />
<br />
Las aldeas ahora están en paz, pero me pregunto cuanto durara. Los altos mandos siempre deshacen y hacen a su antojo y conveniencia. Cada quién hace lo mejor que le parece para sus cercanos, sin conocer a los pequeños que estamos en nuestros rincones lejanos del mundo. Todos estamos entrelazados, sin tomar en cuenta que nuestras acciones, por insignificantes que sean, cambian el mundo. Y es que algunos, ponen más peso a la balanza de lo que creen. Echan leche y más leche al vaso hasta que se derrama. Luego dicen que no hay que llorar por ella, sin pensar a quienes salpicaron con ello. Ojalá esta paz no sea de papel. <br />
<br />
Dije que no iba a intentarlo, pero luego de un tiempo empecé a subir escalones. Dos, cuatro, cincuenta, chorrocientos; ya ni los conté. <br />
<br />
Volteaba, añorando que alguien estuviese subiendo atrás de mí. Esperando a quién nunca iba a venir.<br />
<br />
Me puse a pensar en que debí ir a la Torre de Meditación, aunque luego no sabría que decirle a Geki. No era tan fácil cómo "Oye Kurozuchi-sensei déjame salir de la aldea en medio de esta tensión internacional que tengo un encuentro pactado con un ninja de Kusagakure para ir buscar un lobo gigante". Seh, no suena demasiado bien. Aunque ahora mismo tras varios meses, no tengo cómo demonios encontrarlo tampoco.<br />
<br />
Me detuve en un punto del trayecto. No por cansancio, sino por inercia. <br />
<br />
Aquí discutimos.<br />
<br />
El abuelo se niega a contarme la verdad de Zhūquè Yì y el resto de locuras de las armas de los dioses cardinales. En serio, tengo suficientes dramas personales para andarme con sus deudas pendientes de una era perdida. No le arreglo las cuentas a nadie, pero algo me dice que de una u otra forma el viejo querrá que me haga cargo de lo que sea que traiga entre manos. Supongo, que no es tan relevante, pues desde el incidente del País del Viento no me ha mencionado nada. Aunque creo que la pintura robada de Tanzaku Gai puede tener algo que ver. Ya se lo contaré luego, no quiero verme envuelto en dilemas innecesarios. Por ahora.<br />
<br />
Me quedé mirando la lejanía en la montaña. Todos los pensamientos con los que quise llenar mi cabeza se esfumaron. <br />
<br />
Demonios, me marcó más de lo que esperaba.<br />
<br />
<br />
<div align="center">Me gustaría decir que sólo era una loca...<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
...¿dónde estás?</div></span><br />
<br />
<div align="center"><div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">***</span></i></div></div>
<br />
Rōga se descolgó la mochila, dejándola a sus pies. Se detuvo unos segundos observando su equipaje, pensativo. Tenía razón, le extrañaba más de lo debido. De toda la gente que había conocido hasta el momento, era la más cercana a lo que podía ser una <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">amiga.</span> <br />
<br />
<div align="center"><span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Ya hay paz verdad? Podríamos vernos de nuevo, sin miedo a ninguna repercusión ¿Entonces dónde estás?"</span></span></div>
<br />
Caminó, tomando aire para cantar. Y sin embargo, aún ensayándolo cientos de veces, repitiendo el ejercicio mil veces más, le costó horrores soltar aquellos versos.<br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><div align="center"><span style="color: dimgray;" class="mycode_color">Este siniestro cielo de plomo,<br />
me advierte que el sol está roto<br />
atravesado por dagas blancas<br />
chirriando a través de mis oídos<br />
<br />
Huyendo, huyendo.<br />
Una golondrina dibuja ochos sobre sí<br />
Sobrevolando la ciudad<br />
Porque la lluvia se acerca al atardecer<br />
<br />
El cielo se nubló, pero ella se olvidó....<br />
Del paraguas y está con miedo, sola en la lluvia<br />
Porque yo solo soy un cobarde, bajo el cielo azul<br />
Mirando hacia arriba.<br />
<br />
Por aquí y por allá: Sorteando el camino con habilidad<br />
Busco refugiarme en una cafetería<br />
Donde finalmente pueda descansar<br />
No puedo volver, no puedo volver.<br />
<br />
El cielo se nubló, caminando sin rumbo<br />
Los dos marchamos como soldados<br />
Un corazón tímido, es una desventaja<br />
Para alguien que gusta del peligro<br />
<br />
El cielo se nubló, pero ella se olvidó....<br />
Del paraguas y está con miedo, sola en la lluvia<br />
Porque yo sólo soy un cobarde, bajo el cielo azul<br />
Mirando hacia arriba.</span></div></span><br />
<br />
<br />
<br />
<div align="center">Sus ojos reflejaron su corazón, y llovió dentro de su alma.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un camino injusto]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-camino-injusto</link>
			<pubDate>Fri, 26 Oct 2018 01:38:39 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=380">King Roga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-camino-injusto</guid>
			<description><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Este tema es con hueco para nuevos e,eU</div>
    </div>
</div>
<br />
Tenía algo de provisiones para permitir darse el lujo de tomar un rodeo antes de regresar a su hogar, aunque la carga de la mochila era un peso que el dificultaba la tarea. En aquellos momentos el Yotsuki quería darse un tiempo para sí mismo, para reflexionar exactamente sobre la situación del mundo en general. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Realmente yo podré hacer algo para cambiar todo esto?"</span></span> Se prometió a sí mismo el ambicionar lo imposible, pero no estaba del todo seguro de cómo iba a proceder de aquí en adelante. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No está resultando cómo me lo imaginaba."</span></span> Su sueño era conocer el mundo, además de dejar una marca en la memoria de las personas. Pero, ahora se cuestionaba sí sus anhelos tenían cabida en aquella realidad.<br />
<br />
Así, con su inspiración, tomó la decisión de emprender un reto personal: Ver que tan alto era capaz de llegar, siendo que aquella montaña representaba metafóricamente una cumbre inalcanzable, al igual que aquella paz que se rompió hace tiempo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Quién rayos mandaría a ponerle escaleras a una montaña? Joder, que las leyendas de los locales no me ayudan a darle una explicación lógica."</span></span> Suspiró.<br />
<br />
Avanzaba silencioso, siendo el frío viento lo único que le acompañaba en su sendero... ¿O quizás no?<br />
<br />
Tal vez lo ignoraba, pero él no era la única persona ahí con una meta propia en ese lugar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Este tema es con hueco para nuevos e,eU</div>
    </div>
</div>
<br />
Tenía algo de provisiones para permitir darse el lujo de tomar un rodeo antes de regresar a su hogar, aunque la carga de la mochila era un peso que el dificultaba la tarea. En aquellos momentos el Yotsuki quería darse un tiempo para sí mismo, para reflexionar exactamente sobre la situación del mundo en general. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Realmente yo podré hacer algo para cambiar todo esto?"</span></span> Se prometió a sí mismo el ambicionar lo imposible, pero no estaba del todo seguro de cómo iba a proceder de aquí en adelante. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No está resultando cómo me lo imaginaba."</span></span> Su sueño era conocer el mundo, además de dejar una marca en la memoria de las personas. Pero, ahora se cuestionaba sí sus anhelos tenían cabida en aquella realidad.<br />
<br />
Así, con su inspiración, tomó la decisión de emprender un reto personal: Ver que tan alto era capaz de llegar, siendo que aquella montaña representaba metafóricamente una cumbre inalcanzable, al igual que aquella paz que se rompió hace tiempo. <span style="color: goldenrod;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Quién rayos mandaría a ponerle escaleras a una montaña? Joder, que las leyendas de los locales no me ayudan a darle una explicación lógica."</span></span> Suspiró.<br />
<br />
Avanzaba silencioso, siendo el frío viento lo único que le acompañaba en su sendero... ¿O quizás no?<br />
<br />
Tal vez lo ignoraba, pero él no era la única persona ahí con una meta propia en ese lugar.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿Podré ver mi casa desde arriba?]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-podre-ver-mi-casa-desde-arriba</link>
			<pubDate>Sat, 06 Jan 2018 23:07:35 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Ritsuko</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquella era una mañana como cualquier otra, el cielo despejado salvo por una que otra nube completamente blanca dejando en claro que no llovería pronto y una temperatura ideal para vestir como a uno se le antojase. No hacía frío ni calor, pero podías abrigarte sin exagerar que no te sentirías agobiado, o llevar poca ropa encima que el viento no te haría tiritar.<br />
<br />
Era un día muy bonito, perfecto para dar un paseo en algún paraje natural, para almorzar en pleno campo o incluso llevar una práctica amistosa con algún compañero.<br />
<br />
Lamentablemente, Ritsuko no era el tipo de persona que iba a buscar a alguien con quien pasar el rato y menos para ir a solicitar alguna misión. Más que nada porque era un día tan lindo que no le parecía adecuado invertirlo en un encargo que podría ser bastante pesado y aburrido, como limpiar los baños de la academia.<br />
<br />
Así fue como la joven pelirroja decidió salir a pasear, primeramente acompañada por aquel shinobi que siempre se había asegurado de que ella no llegara tarde a sus clases, pero como era de esperarse, llegó un momento en el que se separaron en medio de la nada.<br />
<br />
Conociéndose a sí misma, prefirió darse media vuelta y dirigirse a la aldea, pero dicho giro fue bastante errado, tanto que terminó por viajar en la dirección contraria a Kusagakure hasta que incluso cruzó la frontera y terminó en el país de la tierra. Aunque no había mucho para indicarle que lo había hecho así que simplemente siguió su camino.<br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">«No recordaba haber caminado tanto »</span>pensaba mientras seguía la marcha en línea recta, con la esperanza de encontrarse nuevamente con la aldea.<br />
<br />
Aquello no ocurrió, pasaron varios días en los que tuvo que pararse en cada asentamiento que encontró para descansar y reponer suministros, pero de la aldea no había señales.<br />
<br />
Finalmente, al cabo de aproximadamente una semana, la de ojos blancos llegó a los pies de una escalera que se veía excesivamente larga, estaba rodeada de infinidad de pilares que sentía que conocía, al menos porque se lo habían nombrado alguna vez en alguna clase así que rebuscó en su portaobjetos llevándose consigo un par de pinchazos por los shurikens y extrajo al fin el mapa, algo rotoso pero porque lo guarda siempre en el mismo lugar que sus armas cortantes. Es más, más de una vez se le ha destrozado la bomba de humo que suele llevar consigo justamente por eso.<br />
<br />
<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">—Esto no puede estar en el país del bosque —</span>murmuraba a sí misma mientras buscaba en el mapa por algo que pudiera indicarle aunque sea vagamente dónde estaba.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquella era una mañana como cualquier otra, el cielo despejado salvo por una que otra nube completamente blanca dejando en claro que no llovería pronto y una temperatura ideal para vestir como a uno se le antojase. No hacía frío ni calor, pero podías abrigarte sin exagerar que no te sentirías agobiado, o llevar poca ropa encima que el viento no te haría tiritar.<br />
<br />
Era un día muy bonito, perfecto para dar un paseo en algún paraje natural, para almorzar en pleno campo o incluso llevar una práctica amistosa con algún compañero.<br />
<br />
Lamentablemente, Ritsuko no era el tipo de persona que iba a buscar a alguien con quien pasar el rato y menos para ir a solicitar alguna misión. Más que nada porque era un día tan lindo que no le parecía adecuado invertirlo en un encargo que podría ser bastante pesado y aburrido, como limpiar los baños de la academia.<br />
<br />
Así fue como la joven pelirroja decidió salir a pasear, primeramente acompañada por aquel shinobi que siempre se había asegurado de que ella no llegara tarde a sus clases, pero como era de esperarse, llegó un momento en el que se separaron en medio de la nada.<br />
<br />
Conociéndose a sí misma, prefirió darse media vuelta y dirigirse a la aldea, pero dicho giro fue bastante errado, tanto que terminó por viajar en la dirección contraria a Kusagakure hasta que incluso cruzó la frontera y terminó en el país de la tierra. Aunque no había mucho para indicarle que lo había hecho así que simplemente siguió su camino.<br />
<br />
<span style="color: deeppink;" class="mycode_color">«No recordaba haber caminado tanto »</span>pensaba mientras seguía la marcha en línea recta, con la esperanza de encontrarse nuevamente con la aldea.<br />
<br />
Aquello no ocurrió, pasaron varios días en los que tuvo que pararse en cada asentamiento que encontró para descansar y reponer suministros, pero de la aldea no había señales.<br />
<br />
Finalmente, al cabo de aproximadamente una semana, la de ojos blancos llegó a los pies de una escalera que se veía excesivamente larga, estaba rodeada de infinidad de pilares que sentía que conocía, al menos porque se lo habían nombrado alguna vez en alguna clase así que rebuscó en su portaobjetos llevándose consigo un par de pinchazos por los shurikens y extrajo al fin el mapa, algo rotoso pero porque lo guarda siempre en el mismo lugar que sus armas cortantes. Es más, más de una vez se le ha destrozado la bomba de humo que suele llevar consigo justamente por eso.<br />
<br />
<span style="color: darkorange;" class="mycode_color">—Esto no puede estar en el país del bosque —</span>murmuraba a sí misma mientras buscaba en el mapa por algo que pudiera indicarle aunque sea vagamente dónde estaba.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El punto más alto]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-punto-mas-alto</link>
			<pubDate>Mon, 18 Dec 2017 17:55:50 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Karma</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ralexion no era un peregrino, no se había tomado la molestia de desplazarse hasta ese emblemático paraje por motivos religiosos. Sin embargo, dicen que el que no viaja no ha vivido, y el genin deseaba vivir lo máximo que pudiera antes de que llegara el inevitable día en el que la Parca lo reclamase de vuelta a la tierra. <br />
<br />
Alguna que otra historieta había escuchado a lo largo de su niñez sobre las escaleras. La montaña que permitían escalar tenía un pico tan alto que lo llamaban Cielo. Quizás un cambio de perspectiva así le ayudaría a cambiar la suya propia. En cualquiera de los casos sería una estampa digna de recordar.<br />
<br />
Vestía con un kimono marrón de hombre, prieto y grueso, capaz de protegerle del frío, atado con un obi. A los pies, un tabi blanco con unas waraji de madera, las cuales desprendían un sonido hueco, así como característico, cada vez que daba un paso. Estaba armado, pero en lugar de utilizar su portador de objetos había ocultado sus herramientas en el interior de sus ropajes. Así mismo, no transportaba consigo nada que le distinguiese como ninja de Kusagakure.<br />
<br />
Apenas había comenzado la travesía a lo largo de las escaleras. Avanzaba con parsimonia, indiferente.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ralexion no era un peregrino, no se había tomado la molestia de desplazarse hasta ese emblemático paraje por motivos religiosos. Sin embargo, dicen que el que no viaja no ha vivido, y el genin deseaba vivir lo máximo que pudiera antes de que llegara el inevitable día en el que la Parca lo reclamase de vuelta a la tierra. <br />
<br />
Alguna que otra historieta había escuchado a lo largo de su niñez sobre las escaleras. La montaña que permitían escalar tenía un pico tan alto que lo llamaban Cielo. Quizás un cambio de perspectiva así le ayudaría a cambiar la suya propia. En cualquiera de los casos sería una estampa digna de recordar.<br />
<br />
Vestía con un kimono marrón de hombre, prieto y grueso, capaz de protegerle del frío, atado con un obi. A los pies, un tabi blanco con unas waraji de madera, las cuales desprendían un sonido hueco, así como característico, cada vez que daba un paso. Estaba armado, pero en lugar de utilizar su portador de objetos había ocultado sus herramientas en el interior de sus ropajes. Así mismo, no transportaba consigo nada que le distinguiese como ninja de Kusagakure.<br />
<br />
Apenas había comenzado la travesía a lo largo de las escaleras. Avanzaba con parsimonia, indiferente.</span>]]></content:encoded>
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