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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Montañas de la Tierra]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 00:23:30 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[El último suspiro del viento]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-ultimo-suspiro-del-viento</link>
			<pubDate>Sat, 11 Sep 2021 16:34:02 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No tengas miedo, hijo mío,<br />
pues cuando menos lo esperes,<br />
mas cuando más te haga falta,<br />
Fūjin llamará al viento en las montañas,<br />
y conocerás al fin el significado de tu nombre.<br />
<br />
—Relato ancestral del clan Nishikaze.</span></div>
<br />
<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">¿Papá, papá, a dónde vamos?</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">A unas ruinas muy antiguas. ¡Unas ruinas misteriosas, sí! ¡Con estatuas de guerreros del País de la Tierra!</span><br />
<br />
Un hombre barbilampiño, rollizo y pelirrojo acompañaba a una pequeña niña rubia de la mano Iba vestida con un vestido blanco. Hacía juego con sus ojos, dos perlas perfectas sin pupila. El hombre parecía tener prisa, pues la arrastraba de la mano hasta casi forzar a la chiquilla a seguirle al trote. Miraba a ambos lados del sendero con inquietud, como si supiera que las cosas no iban exactamente como deberían ir. Por ejemplo: estaba el silencio.<br />
<br />
En aquél camino al borde de la pared de la montaña, con la valla que protegía del precipicio hacia el río bravo en el fondo a un lado y unos extraños árboles curvados que crecían desde la piedra de la montaña en el otro, había un silencio más de la cuenta. No era el silencio de la naturaleza, porque la naturaleza se hacía oír: estaba en el agua fluvial que corría con fuerza y en los nidos con padres y polluelos en las copas de los árboles, los agujeros en las rocas y los arbustos. Era el silencio de quien lo mantiene, lo cuida, lo cultiva. El silencio que implica y delata una mirada oculta en un lugar discreto del camino o en un recoveco.<br />
<br />
Un silencio en definiva, que convenía evitar.<br />
<br />
Al girar la esquina ambos se llevaron un susto. Uno de los dos, al menos, sintió un profundo alivio al cruzarse con aquella kunoichi de Kusagakure: una chica de piel morena con una larga trenza. Una genin. Una chiquilla más, pensó él.<br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡Buenos días!</span> —Saludó el hombre afablemente cuando pasó por su lado, cruzándose en el camino.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">¡Buenos días!</span> —repitió la pequeña.<br />
<br />
<span style="color: limegreen; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Falsa alarma</span>»</span>, pensó él con un suspiro agradecido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No tengas miedo, hijo mío,<br />
pues cuando menos lo esperes,<br />
mas cuando más te haga falta,<br />
Fūjin llamará al viento en las montañas,<br />
y conocerás al fin el significado de tu nombre.<br />
<br />
—Relato ancestral del clan Nishikaze.</span></div>
<br />
<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">¿Papá, papá, a dónde vamos?</span><br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">A unas ruinas muy antiguas. ¡Unas ruinas misteriosas, sí! ¡Con estatuas de guerreros del País de la Tierra!</span><br />
<br />
Un hombre barbilampiño, rollizo y pelirrojo acompañaba a una pequeña niña rubia de la mano Iba vestida con un vestido blanco. Hacía juego con sus ojos, dos perlas perfectas sin pupila. El hombre parecía tener prisa, pues la arrastraba de la mano hasta casi forzar a la chiquilla a seguirle al trote. Miraba a ambos lados del sendero con inquietud, como si supiera que las cosas no iban exactamente como deberían ir. Por ejemplo: estaba el silencio.<br />
<br />
En aquél camino al borde de la pared de la montaña, con la valla que protegía del precipicio hacia el río bravo en el fondo a un lado y unos extraños árboles curvados que crecían desde la piedra de la montaña en el otro, había un silencio más de la cuenta. No era el silencio de la naturaleza, porque la naturaleza se hacía oír: estaba en el agua fluvial que corría con fuerza y en los nidos con padres y polluelos en las copas de los árboles, los agujeros en las rocas y los arbustos. Era el silencio de quien lo mantiene, lo cuida, lo cultiva. El silencio que implica y delata una mirada oculta en un lugar discreto del camino o en un recoveco.<br />
<br />
Un silencio en definiva, que convenía evitar.<br />
<br />
Al girar la esquina ambos se llevaron un susto. Uno de los dos, al menos, sintió un profundo alivio al cruzarse con aquella kunoichi de Kusagakure: una chica de piel morena con una larga trenza. Una genin. Una chiquilla más, pensó él.<br />
<br />
—<span style="color: limegreen;" class="mycode_color">¡Buenos días!</span> —Saludó el hombre afablemente cuando pasó por su lado, cruzándose en el camino.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">¡Buenos días!</span> —repitió la pequeña.<br />
<br />
<span style="color: limegreen; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">Falsa alarma</span>»</span>, pensó él con un suspiro agradecido.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El precio del poder]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-precio-del-poder</link>
			<pubDate>Mon, 09 Dec 2019 22:18:20 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=976">Uchiha Zaide</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-precio-del-poder</guid>
			<description><![CDATA[Los rayos de sol acariciaban su piel; el graznido de los cuervos, al otro lado de la ventana, llegaba nítido a sus oídos; y la luz del nuevo día atravesaba sus párpados y entraba por su retina. Sin embargo, cuando abrió los ojos todo estaba oscuro y borroso a su alrededor, como si alguien le hubiese puesto un saco en la cabeza y tuviese que esforzarse por ver a través de la tela. Nada a lo que no estuviese acostumbrado. Sus días sacando Susano’os como quien saca el perro a pasear le habían pasado factura. No se arrepentía. Siempre supo que tendría una vida corta, pero intensa. A lo que no estaba acostumbrado es al pegote negruzco que recortaba su visión a la mitad. Se pasó la mano por delante del ojo izquierdo, y pese a que su cerebro le decía que ahí estaba, su ojo callaba. <br />
<br />
No veía. No veía <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">nada</span>. <br />
<br />
Retazos borrosos llegaron a su memoria. Su combate contra Ryū, el sabor a sangre inundando su paladar, el quemazón en los pulmones, el dolor atroz en la mano izquierda. Recordó el júbilo y el frenesí, la adrenalina que solo un buen combate podía otorgar. Recordó cómo se vio obligado a sacrificar su ojo izquierdo. Recordó el premio que eso trajo. <br />
<br />
Y ahora, allí estaba. Tumbado en una cama, con un brazo inmovilizado y una mano vendada hasta el codo. Sentía telas recorriendo su rostro, como una vez tuvieron que recorrer la cara del chico que le observaba. Le estaba observando fijamente, como esperando algo. Zaide se tomó un momento, desvió la mirada por el resto de la habitación y halló a su hermana, en una esquina. Observándole. Sabía que ella no estaba realmente allí. Que tan solo era fruto de la culpa. Un Genjutsu eterno que él mismo se había autoimpuesto, cuyo único <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kai</span> era saldar la deuda. <br />
<br />
Saldar la deuda… Claro. Ahora lo recordaba. Creyó haberlo soñado, creyó que el susurro de Money revelándole una verdad innombrable no era más que eso, un puñetero sueño. Ahora, la duda le corroía por dentro, y dolía más que todos los huesos rotos que sentía entre sus carnes. <br />
<br />
Supo que no debía preguntar. La fama de tío duro no se mantenía mostrando fragilidad. Más tenía que reconocer que, dadas las circunstancias, poco importaba ya. ¿A quién quería engañar? Estaba más acabado que un samurái sin katana. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Dime que no es cierto.</span> —Ni siquiera se reconoció la voz. Ya no sonaba como un cuerno de guerra anunciando batalla. Ni retumbaba como el primer trueno de una tormenta en mar abierto. De todas las virtudes con las que había nacido, su voz era de las pocas que había podido mantener a lo largo de los años. Capaz de moldear la voluntad de los demás con la precisión de un cincel y la brutalidad de un buen hachazo partiéndote en dos. Ahora, sonaba a cristal roto. Ahora, retumbaba como el susurro del viento al otro lado de la ventana, mientras tú estabas bien calentito en el sofá con tu taza de chocolate humeante. Era tan patético, que le costó volver a hablar—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Dime que no es cierto.</span><br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Datsue al habla, hueco de rol normal</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los rayos de sol acariciaban su piel; el graznido de los cuervos, al otro lado de la ventana, llegaba nítido a sus oídos; y la luz del nuevo día atravesaba sus párpados y entraba por su retina. Sin embargo, cuando abrió los ojos todo estaba oscuro y borroso a su alrededor, como si alguien le hubiese puesto un saco en la cabeza y tuviese que esforzarse por ver a través de la tela. Nada a lo que no estuviese acostumbrado. Sus días sacando Susano’os como quien saca el perro a pasear le habían pasado factura. No se arrepentía. Siempre supo que tendría una vida corta, pero intensa. A lo que no estaba acostumbrado es al pegote negruzco que recortaba su visión a la mitad. Se pasó la mano por delante del ojo izquierdo, y pese a que su cerebro le decía que ahí estaba, su ojo callaba. <br />
<br />
No veía. No veía <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">nada</span>. <br />
<br />
Retazos borrosos llegaron a su memoria. Su combate contra Ryū, el sabor a sangre inundando su paladar, el quemazón en los pulmones, el dolor atroz en la mano izquierda. Recordó el júbilo y el frenesí, la adrenalina que solo un buen combate podía otorgar. Recordó cómo se vio obligado a sacrificar su ojo izquierdo. Recordó el premio que eso trajo. <br />
<br />
Y ahora, allí estaba. Tumbado en una cama, con un brazo inmovilizado y una mano vendada hasta el codo. Sentía telas recorriendo su rostro, como una vez tuvieron que recorrer la cara del chico que le observaba. Le estaba observando fijamente, como esperando algo. Zaide se tomó un momento, desvió la mirada por el resto de la habitación y halló a su hermana, en una esquina. Observándole. Sabía que ella no estaba realmente allí. Que tan solo era fruto de la culpa. Un Genjutsu eterno que él mismo se había autoimpuesto, cuyo único <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kai</span> era saldar la deuda. <br />
<br />
Saldar la deuda… Claro. Ahora lo recordaba. Creyó haberlo soñado, creyó que el susurro de Money revelándole una verdad innombrable no era más que eso, un puñetero sueño. Ahora, la duda le corroía por dentro, y dolía más que todos los huesos rotos que sentía entre sus carnes. <br />
<br />
Supo que no debía preguntar. La fama de tío duro no se mantenía mostrando fragilidad. Más tenía que reconocer que, dadas las circunstancias, poco importaba ya. ¿A quién quería engañar? Estaba más acabado que un samurái sin katana. <br />
<br />
—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">Dime que no es cierto.</span> —Ni siquiera se reconoció la voz. Ya no sonaba como un cuerno de guerra anunciando batalla. Ni retumbaba como el primer trueno de una tormenta en mar abierto. De todas las virtudes con las que había nacido, su voz era de las pocas que había podido mantener a lo largo de los años. Capaz de moldear la voluntad de los demás con la precisión de un cincel y la brutalidad de un buen hachazo partiéndote en dos. Ahora, sonaba a cristal roto. Ahora, retumbaba como el susurro del viento al otro lado de la ventana, mientras tú estabas bien calentito en el sofá con tu taza de chocolate humeante. Era tan patético, que le costó volver a hablar—<span style="color: goldenrod;" class="mycode_color">. Dime que no es cierto.</span><br />
<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="OFF" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Datsue al habla, hueco de rol normal</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(B) La penumbra de Lady Tākoizu]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-b-la-penumbra-de-lady-takoizu</link>
			<pubDate>Sun, 16 Dec 2018 20:55:29 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=6">Umikiba Kaido</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-b-la-penumbra-de-lady-takoizu</guid>
			<description><![CDATA[No había ciudad más cálida en tiempos de Viento Gris que el pueblo de los Herreros. Sus fraguas siempre calientes mantenían el frío a raya, a la par de que el negocio seguía su lucroso curso. Las armas, un mal necesario para Onindo, debían seguir naciendo. Cientos de clientes aguardaban impacientes los encargos que hacían de aquella <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">capital</span> armamentística a una de las ciudades más prometedoras y autosustentables de la época. <br />
<br />
Pero había unas cuantas fraguas en particular que llevaban un par de días <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">dormidas</span>. No habían visto fuego durante demasiado tiempo, cuchicheaban los oriundos con recelo. Aquello no sucedía muchas veces ni se podía catalogar como una simple coincidencia. Algo estaba sucediendo, y los que realmente importaban estaban al tanto. <br />
<br />
Los vientos de invierno habían traído graves noticias desde el noroeste. <br />
<br />
Tal y como ya le había adelantado Soroku, el Estandarte del Hierro estaba en peligro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No había ciudad más cálida en tiempos de Viento Gris que el pueblo de los Herreros. Sus fraguas siempre calientes mantenían el frío a raya, a la par de que el negocio seguía su lucroso curso. Las armas, un mal necesario para Onindo, debían seguir naciendo. Cientos de clientes aguardaban impacientes los encargos que hacían de aquella <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">capital</span> armamentística a una de las ciudades más prometedoras y autosustentables de la época. <br />
<br />
Pero había unas cuantas fraguas en particular que llevaban un par de días <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">dormidas</span>. No habían visto fuego durante demasiado tiempo, cuchicheaban los oriundos con recelo. Aquello no sucedía muchas veces ni se podía catalogar como una simple coincidencia. Algo estaba sucediendo, y los que realmente importaban estaban al tanto. <br />
<br />
Los vientos de invierno habían traído graves noticias desde el noroeste. <br />
<br />
Tal y como ya le había adelantado Soroku, el Estandarte del Hierro estaba en peligro.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(B) Un lobo entre nosotros]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-b-un-lobo-entre-nosotros</link>
			<pubDate>Thu, 13 Sep 2018 16:46:04 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-b-un-lobo-entre-nosotros</guid>
			<description><![CDATA[La suave brisa otoñal recorría las calles de Uzu como un viejo fantasma. Levantaba el polvo a su paso, provocaba temblores en las desnudas ramas de los cerezos y hacía que esa puerta o ventana mal cerrada no parase de golpear su propio marco.  En ocasiones, al Uchiha le gustaba pensar que se trataba del espíritu de Shiona. Que era ella quien le revolvía los pelos, quien le empujaba a dar esos pasos que le conducían a ayudar a la Villa en una nueva misión. <br />
<br />
No en aquella ocasión. En aquella ocasión Datsue estaba demasiado ocupado despotricando contra extranjeros. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Sí, joder, ¡sí! Totalmente de acuerdo</span> —decía un alegre Datsue, que caminaba junto a Nabi y Stuffy en una dirección que ambos conocían muy bien: la casa de Uzumaki Eri—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Evitamos que una amejin se convierta en una homicida en masa; nos llevamos el peligro lejos; ¡le salvamos la puta vida!</span> —enumeraba Datsue—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. ¿Y cómo nos lo agradecen? Unos atacando antes incluso de preguntar. Otros acusándonos de secuestros y escupiéndonos en la puta cara. Pues, ¿sabes qué?</span><br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Que me coman los huevos! ¡Que se pongan en fila todos ellos y me coman <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">los huevos</span>!</span> —Normalmente Datsue era un chico tranquilo, que no se metía con nadie y que no le gustaba criticar… <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">...</span>»</span><br />
<br />
... pero Nabi le había calentado. ¡Vaya que si le había calentado!<br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Basta ya de tanta tontería, hombre ya!</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La suave brisa otoñal recorría las calles de Uzu como un viejo fantasma. Levantaba el polvo a su paso, provocaba temblores en las desnudas ramas de los cerezos y hacía que esa puerta o ventana mal cerrada no parase de golpear su propio marco.  En ocasiones, al Uchiha le gustaba pensar que se trataba del espíritu de Shiona. Que era ella quien le revolvía los pelos, quien le empujaba a dar esos pasos que le conducían a ayudar a la Villa en una nueva misión. <br />
<br />
No en aquella ocasión. En aquella ocasión Datsue estaba demasiado ocupado despotricando contra extranjeros. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Sí, joder, ¡sí! Totalmente de acuerdo</span> —decía un alegre Datsue, que caminaba junto a Nabi y Stuffy en una dirección que ambos conocían muy bien: la casa de Uzumaki Eri—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Evitamos que una amejin se convierta en una homicida en masa; nos llevamos el peligro lejos; ¡le salvamos la puta vida!</span> —enumeraba Datsue—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. ¿Y cómo nos lo agradecen? Unos atacando antes incluso de preguntar. Otros acusándonos de secuestros y escupiéndonos en la puta cara. Pues, ¿sabes qué?</span><br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Que me coman los huevos! ¡Que se pongan en fila todos ellos y me coman <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">los huevos</span>!</span> —Normalmente Datsue era un chico tranquilo, que no se metía con nadie y que no le gustaba criticar… <br />
<br />
<span style="color: mediumturquoise; font-style: italic;">«<span style="opacity: 0.65;">...</span>»</span><br />
<br />
... pero Nabi le había calentado. ¡Vaya que si le había calentado!<br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Basta ya de tanta tontería, hombre ya!</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un hueso duro de roer]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-hueso-duro-de-roer</link>
			<pubDate>Sun, 25 Feb 2018 21:08:51 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=730">Inuzuka Etsu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-hueso-duro-de-roer</guid>
			<description><![CDATA[Tras un efímero viaje a Notsuba por asuntos de su padre, Etsu había podido disfrutar de un tiempo de relajación en casa. Bueno, quien dice de relajación dice de entrenamiento intensivo en el dojo familiar, dado que había perdido mucho tiempo de entrenamiento. Pero en fin, no era algo que el chico no pudiese afrontar, era algo a lo que ya estaba mas que acostumbrado; casi se le haría raro que no fuese de esa manera, cualquier otra cosa sería antinatural.<br />
<br />
Pero, como cabía de esperar, entrenar siempre de la misma manera era contraproducente, y eso era algo mas que temido por el chico. Estaba mas que harto de enfrentar a los discípulos del dojo, pues en lo referente al estilo Tekken era casi un maestro, y era el único estilo permitido en el mismo. Por mas que quisiera, el chico no iba a evolucionar si se afianzaba en machacar a los iniciados o intermedios, debía abrir su mundo y experimentar en estilos nuevos, en desafíos totalmente diferentes con tal de avanzar.<br />
<br />
Tomando esa iniciativa, el chico tomó una mochila, alimentos y material para emprender un pequeño viaje, y salió de casa nuevamente. Su rumbo no estaba claro, pero daba igual... quien se queda en el lugar de confort, nunca avanza.<br />
<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 26px;">[...]</span></div>
<br />
<br />
Las montañas casi podían con su aliento. Las malditas formaciones rocosas gigantes se alzaban por todo el paraje, haciendo casi imposible averiguar dónde diablos se encontraban. Los goterones de sudor caían por su sien, así como por todo su cuerpo. Quizás si el chico se lo hubiese tomado como un paseo, todo habría ido bien... pero, ya que estaban allí, ¿por qué no hacerlas corriendo?<br />
<br />
Quizás una de las peores ideas que había tenido en su corta vida. Pero oye, la verdad es que era un buen adiestramiento físico, o pasaba la prueba o perecía allí en mitad de la nada.<br />
<br />
A su vera, siempre fiel, su hermano lo acompañaba —posiblemente cagándose en sus muertos— a pocos metros de distancia. Por obligación o no, él también estaba mas que dispuesto a superar su límites. Casi se habían criado de esa manera, ya mas que una obligación era una forma de vida...<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Vamos, hermano, ya queda poco</span> —aseguró Etsu, aunque casi parecía una broma.<br />
<br />
El medio huskie apenas hizo caso a su hermano, tan solo soltó un leve bufido, aclarando que se dejase de tonterías. No era para menos, le había dicho exactamente lo mismo en otras tres o cuatro montañas, a cada cuál mas escarpada. El can aumentó la velocidad, en pos de darle un escarmiento a Etsu en plena ascendente. Sin embargo, el chico no iba a ser menos, también apretó los dientes y aumentó el ritmo.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«¡Ni se te ocurra que voy a perder!»</span><br />
<br />
Ambos tomaron una endiablada carrera hacia lo mas alto de la montaña, buscando ganar el uno al otro. Saltaban de roca a roca, buscaban la senda mas accesible, esprintaban en las zonas menos escarpadas... hasta que ambos llegaron casi a la par a la cresta de la montaña. Donde tuvieron que plantarse de inmediato, al borde de un acantilado tan brusco que les propinó un buen susto.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡La madre que me trajo!</span><br />
<br />
Bajo sus pies, o mejor dicho al fondo del acantilado, se alzaba una serie de edificios totalmente derruidos, que eran parte de algún tipo de ciudad que en algún momento había sido abandonada. Nada parecía resaltar en esas tierras, ni un solo ruido salvo el que ellos mismos habían provocado...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tras un efímero viaje a Notsuba por asuntos de su padre, Etsu había podido disfrutar de un tiempo de relajación en casa. Bueno, quien dice de relajación dice de entrenamiento intensivo en el dojo familiar, dado que había perdido mucho tiempo de entrenamiento. Pero en fin, no era algo que el chico no pudiese afrontar, era algo a lo que ya estaba mas que acostumbrado; casi se le haría raro que no fuese de esa manera, cualquier otra cosa sería antinatural.<br />
<br />
Pero, como cabía de esperar, entrenar siempre de la misma manera era contraproducente, y eso era algo mas que temido por el chico. Estaba mas que harto de enfrentar a los discípulos del dojo, pues en lo referente al estilo Tekken era casi un maestro, y era el único estilo permitido en el mismo. Por mas que quisiera, el chico no iba a evolucionar si se afianzaba en machacar a los iniciados o intermedios, debía abrir su mundo y experimentar en estilos nuevos, en desafíos totalmente diferentes con tal de avanzar.<br />
<br />
Tomando esa iniciativa, el chico tomó una mochila, alimentos y material para emprender un pequeño viaje, y salió de casa nuevamente. Su rumbo no estaba claro, pero daba igual... quien se queda en el lugar de confort, nunca avanza.<br />
<br />
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 26px;">[...]</span></div>
<br />
<br />
Las montañas casi podían con su aliento. Las malditas formaciones rocosas gigantes se alzaban por todo el paraje, haciendo casi imposible averiguar dónde diablos se encontraban. Los goterones de sudor caían por su sien, así como por todo su cuerpo. Quizás si el chico se lo hubiese tomado como un paseo, todo habría ido bien... pero, ya que estaban allí, ¿por qué no hacerlas corriendo?<br />
<br />
Quizás una de las peores ideas que había tenido en su corta vida. Pero oye, la verdad es que era un buen adiestramiento físico, o pasaba la prueba o perecía allí en mitad de la nada.<br />
<br />
A su vera, siempre fiel, su hermano lo acompañaba —posiblemente cagándose en sus muertos— a pocos metros de distancia. Por obligación o no, él también estaba mas que dispuesto a superar su límites. Casi se habían criado de esa manera, ya mas que una obligación era una forma de vida...<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Vamos, hermano, ya queda poco</span> —aseguró Etsu, aunque casi parecía una broma.<br />
<br />
El medio huskie apenas hizo caso a su hermano, tan solo soltó un leve bufido, aclarando que se dejase de tonterías. No era para menos, le había dicho exactamente lo mismo en otras tres o cuatro montañas, a cada cuál mas escarpada. El can aumentó la velocidad, en pos de darle un escarmiento a Etsu en plena ascendente. Sin embargo, el chico no iba a ser menos, también apretó los dientes y aumentó el ritmo.<br />
<br />
<span style="color: dodgerblue; font-style: italic;">«¡Ni se te ocurra que voy a perder!»</span><br />
<br />
Ambos tomaron una endiablada carrera hacia lo mas alto de la montaña, buscando ganar el uno al otro. Saltaban de roca a roca, buscaban la senda mas accesible, esprintaban en las zonas menos escarpadas... hasta que ambos llegaron casi a la par a la cresta de la montaña. Donde tuvieron que plantarse de inmediato, al borde de un acantilado tan brusco que les propinó un buen susto.<br />
<br />
—<span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">¡La madre que me trajo!</span><br />
<br />
Bajo sus pies, o mejor dicho al fondo del acantilado, se alzaba una serie de edificios totalmente derruidos, que eran parte de algún tipo de ciudad que en algún momento había sido abandonada. Nada parecía resaltar en esas tierras, ni un solo ruido salvo el que ellos mismos habían provocado...]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El Cañón del Secuestrado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-canon-del-secuestrado</link>
			<pubDate>Sat, 23 Dec 2017 04:25:15 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-canon-del-secuestrado</guid>
			<description><![CDATA[El Cañón del Secuestrado, el mayor cañón de las Montañas de la Tierra y, probablemente, de toda Oonindo, estaba más tranquilo de lo habitual. Una calma artificial y espeluznante, antinatural, como el silencio de un hombre siendo estrangulado. El río, que serpenteaba en el fondo como una víbora acercándose a su presa, era lo único que teñía aquel silencio con el suave discurrir del agua. El caudal del río estaba a rebosar, como era común por aquella época invernal, pese a que no había llovido en días.<br />
<br />
Era extraño, pero desde hacía un rato tampoco se veían aves, ni roedores, ni ningún otro tipo de animal que no fueran insectos, y hasta el viento se había olvidado de soplar. A cada lado, escarpadas paredes verticales que parecían elevarse hasta rozar el mismísimo cielo, cuyo sol reinaba en solitario en el firmamento. <br />
<br />
Pese a ello, hacía frío. Tanto frío que a Datsue, arrebujado en su capa de viaje y un gorro de lana, le castañeaban los dientes.  <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Sabías que fue aquí donde discutí con tu hermana?</span> —recordó, de pronto—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. De hecho</span> —prosiguió, señalando un pequeño charco en el camino—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Ella estaba ahí, y yo allá.</span> —Koko pudo ver como el dedo de Datsue trazaba un arco hasta apuntar una pequeña roca que había pegada al río. <br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Bueno, ¿qué? ¿Todavía sigues enfadada?</span> —preguntó, al no oír respuesta por parte suya. <br />
<br />
Venían de hacer una pequeña misión en Notsuba. Un ricachón les había pedido recuperar unas fotografías de cierta mujer. Recuperar, aunque robar lo hubiese definido también a la perfección. Resultaba que el ricachón no era ricachón por méritos propios, ni siquiera por nacimiento. Lo era por casamiento. La cuestión era, viendo el problema en el que se había metido, que no había sido por amor, precisamente. El hombre había tenido una pequeña aventura, un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">error que no se iba a volver a repetir</span>, según sus palabras, con cierta chica. Cierta chica que se había hecho un par de fotografías junto a él en actitud… indecente, y que ahora las usaba para chantajearle. <br />
<br />
La misión, pese a los quebraderos de cabeza que había causado a ambos ninjas, había sido todo un éxito. El problema había venido luego, cuando la lengua del Uchiha, como siempre, la cagaba. En aquel caso, por hacer un inocente comentario: lo mucho que le recordaba aquel marido a su Hermano, Akame. Y claro, teniendo en cuenta la infidelidad del hombre… ya la había liado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El Cañón del Secuestrado, el mayor cañón de las Montañas de la Tierra y, probablemente, de toda Oonindo, estaba más tranquilo de lo habitual. Una calma artificial y espeluznante, antinatural, como el silencio de un hombre siendo estrangulado. El río, que serpenteaba en el fondo como una víbora acercándose a su presa, era lo único que teñía aquel silencio con el suave discurrir del agua. El caudal del río estaba a rebosar, como era común por aquella época invernal, pese a que no había llovido en días.<br />
<br />
Era extraño, pero desde hacía un rato tampoco se veían aves, ni roedores, ni ningún otro tipo de animal que no fueran insectos, y hasta el viento se había olvidado de soplar. A cada lado, escarpadas paredes verticales que parecían elevarse hasta rozar el mismísimo cielo, cuyo sol reinaba en solitario en el firmamento. <br />
<br />
Pese a ello, hacía frío. Tanto frío que a Datsue, arrebujado en su capa de viaje y un gorro de lana, le castañeaban los dientes.  <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¿Sabías que fue aquí donde discutí con tu hermana?</span> —recordó, de pronto—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. De hecho</span> —prosiguió, señalando un pequeño charco en el camino—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Ella estaba ahí, y yo allá.</span> —Koko pudo ver como el dedo de Datsue trazaba un arco hasta apuntar una pequeña roca que había pegada al río. <br />
<br />
»<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Bueno, ¿qué? ¿Todavía sigues enfadada?</span> —preguntó, al no oír respuesta por parte suya. <br />
<br />
Venían de hacer una pequeña misión en Notsuba. Un ricachón les había pedido recuperar unas fotografías de cierta mujer. Recuperar, aunque robar lo hubiese definido también a la perfección. Resultaba que el ricachón no era ricachón por méritos propios, ni siquiera por nacimiento. Lo era por casamiento. La cuestión era, viendo el problema en el que se había metido, que no había sido por amor, precisamente. El hombre había tenido una pequeña aventura, un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">error que no se iba a volver a repetir</span>, según sus palabras, con cierta chica. Cierta chica que se había hecho un par de fotografías junto a él en actitud… indecente, y que ahora las usaba para chantajearle. <br />
<br />
La misión, pese a los quebraderos de cabeza que había causado a ambos ninjas, había sido todo un éxito. El problema había venido luego, cuando la lengua del Uchiha, como siempre, la cagaba. En aquel caso, por hacer un inocente comentario: lo mucho que le recordaba aquel marido a su Hermano, Akame. Y claro, teniendo en cuenta la infidelidad del hombre… ya la había liado.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un amor imposible]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-amor-imposible</link>
			<pubDate>Thu, 18 May 2017 03:30:38 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=34">Uchiha Datsue</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-amor-imposible</guid>
			<description><![CDATA[El Cañón del Secuestrado, el mayor cañón de las Montañas de la Tierra y, probablemente, de toda Oonindo, estaba más tranquilo de lo habitual. Una calma artificial y espeluznante, antinatural, como el silencio de un hombre siendo estrangulado. El río, que serpenteaba en el fondo como una víbora silenciosa a la espera de su oportunidad, apenas tenía agua. No se veían aves, ni roedores, ni ningún otro tipo de animal que no fueran insectos, y hasta el viento se había olvidado de soplar. A cada lado, escarpadas paredes verticales que parecían elevarse hasta rozar el mismísimo cielo, cuyo sol pegaba fuerte en lo más alto. <br />
<br />
En un punto diminuto, junto al río, una hormiga se desplazaba hacia el norte. Era Uchiha Datsue, con un pergamino entre las manos y más optimismo del que solía ser habitual en él. Un optimismo que estaba a punto de terminarse…<br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Por Shiona, en paz descanse, ¿pero qué mierda es ésta?!</span> —Datsue golpeaba con el dorso de la mano una y otra vez el mapa que tenía entre manos. Un mapa que detallaba con el más mínimo detalle las Montañas de la Tierra y la ubicación exacta que estaba buscando, Iwagakure, pero que definitivamente estaba mal. Según sus cálculos, el Uchiha tendría que estar sobre sus cimientos en aquellos mismos instantes…<br />
<br />
…y Uchiha Datsue nunca erraba sus cálculos. <br />
<br />
Resopló, mientras se dejaba caer sobre una roca. Se quitó las sandalias con un simple movimiento de piernas y dejó que sus pies sintiesen la fresca y balsámica agua del río. Había caminado mucho aquel día. Demasiado para lo que sus pobres pies estaban acostumbrados. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Por los Dioses</span> —suspiró, mientras dejaba caer la espalda contra la roca y se acostaba, todavía con los pies en el agua—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Estoy más perdido que un Kusareño en combate.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El Cañón del Secuestrado, el mayor cañón de las Montañas de la Tierra y, probablemente, de toda Oonindo, estaba más tranquilo de lo habitual. Una calma artificial y espeluznante, antinatural, como el silencio de un hombre siendo estrangulado. El río, que serpenteaba en el fondo como una víbora silenciosa a la espera de su oportunidad, apenas tenía agua. No se veían aves, ni roedores, ni ningún otro tipo de animal que no fueran insectos, y hasta el viento se había olvidado de soplar. A cada lado, escarpadas paredes verticales que parecían elevarse hasta rozar el mismísimo cielo, cuyo sol pegaba fuerte en lo más alto. <br />
<br />
En un punto diminuto, junto al río, una hormiga se desplazaba hacia el norte. Era Uchiha Datsue, con un pergamino entre las manos y más optimismo del que solía ser habitual en él. Un optimismo que estaba a punto de terminarse…<br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">¡Por Shiona, en paz descanse, ¿pero qué mierda es ésta?!</span> —Datsue golpeaba con el dorso de la mano una y otra vez el mapa que tenía entre manos. Un mapa que detallaba con el más mínimo detalle las Montañas de la Tierra y la ubicación exacta que estaba buscando, Iwagakure, pero que definitivamente estaba mal. Según sus cálculos, el Uchiha tendría que estar sobre sus cimientos en aquellos mismos instantes…<br />
<br />
…y Uchiha Datsue nunca erraba sus cálculos. <br />
<br />
Resopló, mientras se dejaba caer sobre una roca. Se quitó las sandalias con un simple movimiento de piernas y dejó que sus pies sintiesen la fresca y balsámica agua del río. Había caminado mucho aquel día. Demasiado para lo que sus pobres pies estaban acostumbrados. <br />
<br />
—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">Por los Dioses</span> —suspiró, mientras dejaba caer la espalda contra la roca y se acostaba, todavía con los pies en el agua—<span style="color: mediumturquoise;" class="mycode_color">. Estoy más perdido que un Kusareño en combate.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El misterio de Kushiro]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-el-misterio-de-kushiro</link>
			<pubDate>Sun, 26 Mar 2017 20:46:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Karma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-el-misterio-de-kushiro</guid>
			<description><![CDATA[Las afueras de una humilde aldea llamada Kushiro. Cuatro figuras distintas se encontraron allí, al anochecer, por una extraña broma del destino. Habían estado viajando hasta ese lugar dejado de la mano de dios, y resultó que llegaron a su destino justo cuando caía la noche, y justo al mismo tiempo.<br />
<br />
El ambiente estaba tranquilo. O quizás una manera más adecuada de describirlo sería inmóvil. Antinaturalmente inmóvil. No se podía escuchar el sonido de un solo insecto nocturno u de otros animales. No obstante, habían faroles encendidos a lo largo de la calle principal -la única calle de la aldea, cabe decir-; alguien había tenido que prenderlos en algún momento. Más allá de eso no se observaba movimiento alguno en la aldea, ni en el exterior ni proveniente del interior de las varias casas que se presentaban enfiladas una tras otra a ambos extremos del camino que hacía de vía principal.<br />
<br />
Cualquiera diría que se trataba de un tétrico villorrio abandonado. Aunque por otra parte, si uno se paraba a reflexionar sobre ello no era muy difícil alcanzar la conclusión de que no era tan extraño; después de todo, eran campesinos, los cuales se levantaban muy pronto y se acostaban tempranamente también. Era perfectamente posible que toda la aldea hubiera apagado las luces ya.<br />
<br />
Los cuatro sujetos, cuatro jóvenes, tres chicos y una chica, estaban allí por un motivo que todos tenían en común: deseaban investigar los extraños rumores que circulaban últimamente respecto a Kushiro. ¿Por qué? Eso solo lo sabía cada uno de ellos. Quizás en tal de amasar fama, ganas de aventura o simple aburrimiento; quizás por algo completamente distinto.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Turnos y miscelánea" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Buena suerte a todos <img src="https://ninjaworld.es/images/emotes/dosuveses/3.gif" alt="Guiño" title="Guiño" class="smilie smilie_34" /><br />
<br />
El orden de turnos será por orden de llegada. Es decir, si postea primero Reika, luego Yota, Ashito y finalmente Toshio, los turnos se quedarían así: Masterización (yo), Reika, Yota, Ashito, Toshio. Esto es un ejemplo, claro.<br />
<br />
Bueno, como ya he narrado en el post, sois cuatro personas que os habéis encontrado allí para lo mismo. Podéis aprovechar los primeros turnos para conoceros, narrar porqué os habéis decidido a investigar (si queréis, no pasa nada porque vuestro personaje se guarde sus motivos indefinidamente), poneros de acuerdo, etc. Tampoco tengo problema en que narréis que habéis viajado juntos desde el primer momento y ya os pusistéis de acuerdo previamente (especialmente los dos de Kusa, que tienen excusa para ello sin tener que calentarse mucho el tarro xD). En definitiva, haced lo que queráis antes de internaros en Kushiro.</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Las afueras de una humilde aldea llamada Kushiro. Cuatro figuras distintas se encontraron allí, al anochecer, por una extraña broma del destino. Habían estado viajando hasta ese lugar dejado de la mano de dios, y resultó que llegaron a su destino justo cuando caía la noche, y justo al mismo tiempo.<br />
<br />
El ambiente estaba tranquilo. O quizás una manera más adecuada de describirlo sería inmóvil. Antinaturalmente inmóvil. No se podía escuchar el sonido de un solo insecto nocturno u de otros animales. No obstante, habían faroles encendidos a lo largo de la calle principal -la única calle de la aldea, cabe decir-; alguien había tenido que prenderlos en algún momento. Más allá de eso no se observaba movimiento alguno en la aldea, ni en el exterior ni proveniente del interior de las varias casas que se presentaban enfiladas una tras otra a ambos extremos del camino que hacía de vía principal.<br />
<br />
Cualquiera diría que se trataba de un tétrico villorrio abandonado. Aunque por otra parte, si uno se paraba a reflexionar sobre ello no era muy difícil alcanzar la conclusión de que no era tan extraño; después de todo, eran campesinos, los cuales se levantaban muy pronto y se acostaban tempranamente también. Era perfectamente posible que toda la aldea hubiera apagado las luces ya.<br />
<br />
Los cuatro sujetos, cuatro jóvenes, tres chicos y una chica, estaban allí por un motivo que todos tenían en común: deseaban investigar los extraños rumores que circulaban últimamente respecto a Kushiro. ¿Por qué? Eso solo lo sabía cada uno de ellos. Quizás en tal de amasar fama, ganas de aventura o simple aburrimiento; quizás por algo completamente distinto.<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Turnos y miscelánea" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">Buena suerte a todos <img src="https://ninjaworld.es/images/emotes/dosuveses/3.gif" alt="Guiño" title="Guiño" class="smilie smilie_34" /><br />
<br />
El orden de turnos será por orden de llegada. Es decir, si postea primero Reika, luego Yota, Ashito y finalmente Toshio, los turnos se quedarían así: Masterización (yo), Reika, Yota, Ashito, Toshio. Esto es un ejemplo, claro.<br />
<br />
Bueno, como ya he narrado en el post, sois cuatro personas que os habéis encontrado allí para lo mismo. Podéis aprovechar los primeros turnos para conoceros, narrar porqué os habéis decidido a investigar (si queréis, no pasa nada porque vuestro personaje se guarde sus motivos indefinidamente), poneros de acuerdo, etc. Tampoco tengo problema en que narréis que habéis viajado juntos desde el primer momento y ya os pusistéis de acuerdo previamente (especialmente los dos de Kusa, que tienen excusa para ello sin tener que calentarse mucho el tarro xD). En definitiva, haced lo que queráis antes de internaros en Kushiro.</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La tierra, el ciego y el relámpago]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-tierra-el-ciego-y-el-relampago</link>
			<pubDate>Wed, 11 Jan 2017 16:42:57 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=7">Inuzuka Nabi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-tierra-el-ciego-y-el-relampago</guid>
			<description><![CDATA[Recuerdo con una sensación mezclada entre soledad y nostalgia los viejos tiempos en los que me leia cuentos a mi mismo porque mis padres no querian tocarme ni con un palo y las niñeras terminaban su jornada antes de que yo me fuera a dormir. Se trataba de un cuento con milenios de edad, tal vez más. Hablaba de Iwagakure, la aldea oculta del País de la Tierra, una aldea que ahora no existe, o bueno, existe en su formato de ruinas. Tal vez fue por esta historia que mi primer elemento fue el Doton. Pero al caso.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hace mucho mucho mucho mucho tiempo, en la epoca de las Cinco Aldeas Shinobi, la gran y poderosa Iwagakure se encontraba en un auge bestial gracias a las guerras en las que se habian enzarzado las otras cuatro villas. El shinobismo estaba tan en auge, que toda la villa dejo de lado todo lo que no fuera Ninjutsu y Taijutsu, buscando puramente el poder físico y tecnicas explosivas. Hasta el punto de que más de la mitad de la villa era analfabeta, hablaban sin comas ni tildes, como borregos.<br />
<br />
Un dia el Kage reunio a gran parte de sus subordinador para conquistar el pais vecino sediento de poder y sangre. En pleno viaje se encontró con unas conocidas llanuras donde parecía que nunca habia dejado de llover, antes de adentrarse decidió preguntarle al alcalde de un pequeño pueblo que vivia en las inmediaciones. A lo que el Kage le preguntó si alguna vez habia visto relampagos. El hombre de ojos blancos le contestó que no, en su vida habia visto relampagos. Y el Kage metió a sus hombre sin pensarselo dos veces, bramando "Si un Hyuga no ha visto relampagos, eso es que no los hay". <br />
<br />
Al dia siguiente volvieron huyendo con menos de la mitad de hombres con los que habia entrado. "Usted el Hyuga, sera mentiroso." "¿Mentir yo? Soy ciego, jamás he visto los destellos de los relámpagos, pero muchas veces he sentido los estruendos de los truenos y recogido los escombros dejados por un rayo"</span><br />
<br />
Y hasta aquí la importancia de escribir y hablar bien, niños. Me he saltado la última parte en la que les dan oro y amor al pequeño pueblo por su sabiduria, porque en verdad los quemaron y eliminaron de la faz de la tierra, probablemente. <br />
<br />
El libro especificaba más a fondo la ruta tomada por el Iwakage, la reconstruí con el objetivo de encontrar sus ruinas y sus jutsus de Doton secretos, así como los enormes tesoros que guarda en las camaras secretas en las que nadie se ha atrevido a entrar. Despues de Iwagakure, me pasaré por Kumogakure, Kirigakure, Sunagakure y por último Konohagakure, que esa es demasiado conocido como para que le queden tesoros.<br />
<br />
Al llegar al País de la Tierra y adentrarme hacia las montañas entre las que se oculta la villa un caradura se atrevió a afirmar que yo necesitaba ayuda para encontrarla, ofrenciendome sus servicios a cambio de dinero. Primero me dice que no iba a encontrarla y despues me llama homosexual, le golpee y me fui siguiendo el mapa que yo habia dibujado a partir de las pistas del libro. Estaba convencido de que ese libro era el mensaje postumo del primer Iwakage para que yo, su heredero verdadero, encontrara las ruinas y los jutsus prohibidos.<br />
<br />
Iba en buen camino, habia encontrado un enorme lago en medio de un bosque que tocaba con una enorme cordillera por uno de sus limites. Estaba seguro que al otro lado de la montaña más alta de dicha cordillera se hallaba mi destino. Iwagakure. Pero no podia emprender una mision así a media tarde, la noche me encontraria en medio de las montañas. Tendría que esperar a mañana. Así que me apalanqué en uno de los arboles de la última fila del bosque.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Recuerdo con una sensación mezclada entre soledad y nostalgia los viejos tiempos en los que me leia cuentos a mi mismo porque mis padres no querian tocarme ni con un palo y las niñeras terminaban su jornada antes de que yo me fuera a dormir. Se trataba de un cuento con milenios de edad, tal vez más. Hablaba de Iwagakure, la aldea oculta del País de la Tierra, una aldea que ahora no existe, o bueno, existe en su formato de ruinas. Tal vez fue por esta historia que mi primer elemento fue el Doton. Pero al caso.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hace mucho mucho mucho mucho tiempo, en la epoca de las Cinco Aldeas Shinobi, la gran y poderosa Iwagakure se encontraba en un auge bestial gracias a las guerras en las que se habian enzarzado las otras cuatro villas. El shinobismo estaba tan en auge, que toda la villa dejo de lado todo lo que no fuera Ninjutsu y Taijutsu, buscando puramente el poder físico y tecnicas explosivas. Hasta el punto de que más de la mitad de la villa era analfabeta, hablaban sin comas ni tildes, como borregos.<br />
<br />
Un dia el Kage reunio a gran parte de sus subordinador para conquistar el pais vecino sediento de poder y sangre. En pleno viaje se encontró con unas conocidas llanuras donde parecía que nunca habia dejado de llover, antes de adentrarse decidió preguntarle al alcalde de un pequeño pueblo que vivia en las inmediaciones. A lo que el Kage le preguntó si alguna vez habia visto relampagos. El hombre de ojos blancos le contestó que no, en su vida habia visto relampagos. Y el Kage metió a sus hombre sin pensarselo dos veces, bramando "Si un Hyuga no ha visto relampagos, eso es que no los hay". <br />
<br />
Al dia siguiente volvieron huyendo con menos de la mitad de hombres con los que habia entrado. "Usted el Hyuga, sera mentiroso." "¿Mentir yo? Soy ciego, jamás he visto los destellos de los relámpagos, pero muchas veces he sentido los estruendos de los truenos y recogido los escombros dejados por un rayo"</span><br />
<br />
Y hasta aquí la importancia de escribir y hablar bien, niños. Me he saltado la última parte en la que les dan oro y amor al pequeño pueblo por su sabiduria, porque en verdad los quemaron y eliminaron de la faz de la tierra, probablemente. <br />
<br />
El libro especificaba más a fondo la ruta tomada por el Iwakage, la reconstruí con el objetivo de encontrar sus ruinas y sus jutsus de Doton secretos, así como los enormes tesoros que guarda en las camaras secretas en las que nadie se ha atrevido a entrar. Despues de Iwagakure, me pasaré por Kumogakure, Kirigakure, Sunagakure y por último Konohagakure, que esa es demasiado conocido como para que le queden tesoros.<br />
<br />
Al llegar al País de la Tierra y adentrarme hacia las montañas entre las que se oculta la villa un caradura se atrevió a afirmar que yo necesitaba ayuda para encontrarla, ofrenciendome sus servicios a cambio de dinero. Primero me dice que no iba a encontrarla y despues me llama homosexual, le golpee y me fui siguiendo el mapa que yo habia dibujado a partir de las pistas del libro. Estaba convencido de que ese libro era el mensaje postumo del primer Iwakage para que yo, su heredero verdadero, encontrara las ruinas y los jutsus prohibidos.<br />
<br />
Iba en buen camino, habia encontrado un enorme lago en medio de un bosque que tocaba con una enorme cordillera por uno de sus limites. Estaba seguro que al otro lado de la montaña más alta de dicha cordillera se hallaba mi destino. Iwagakure. Pero no podia emprender una mision así a media tarde, la noche me encontraria en medio de las montañas. Tendría que esperar a mañana. Así que me apalanqué en uno de los arboles de la última fila del bosque.]]></content:encoded>
		</item>
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