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		<title><![CDATA[NinjaWorld - Bosques, Riscos y Ríos]]></title>
		<link>https://ninjaworld.es/</link>
		<description><![CDATA[NinjaWorld - https://ninjaworld.es]]></description>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 23:02:28 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Secretos de la pesca]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-secretos-de-la-pesca</link>
			<pubDate>Mon, 17 May 2021 01:51:32 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1144">Nara Jun</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-secretos-de-la-pesca</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: Lime;" class="mycode_color">JAJAJAJA ¿De en serio? ¿Ni siquiera una mojarrita?</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¡Cállate ya y dame eso!</span> — le arrebató la caña que sostenía el viejo que se estaba descojonando. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Después te la traigo viejo.</span><br />
<br />
—<span style="color: lime;" class="mycode_color">Quédatela, aquí no le damos uso y está bastante vieja.</span> — el campesino ya parecía más calmado e, incluso, se puso un poco serio. —<span style="color: lime;" class="mycode_color">Escúchame, ten cuidado. Hay muchas animales salvajes y se dice que-.</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Me da igual, sabes que yo no creo esas cosas. No creo que haya ningún bicho tan raro para que me pueda hacer nada.</span> — más que no creer, parecía que no quería escuchar lo que le iba a decir el anciano.<br />
<br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">. . .</div></i></div>
<br />
<br />
Luego de una larga caminata, se plantó frente a un arroyo en el que fluían el caudal de agua. No se detenía, después de todo, era uno de los ríos que se encontraban por aquella zona del País del Fuego. Del otro lado del río, se podía avistar el otro pedazo de tierra donde también se podía circular. De fondo acompañaba unas montañas, que, junto al ruido de la corriente, transmitían una sensación de tranquilidad única. La brisa del viento era poco notoria, aunque si sentía algo de fresco en el ambiente.<br />
<br />
La muchacha, abrigada hasta el cuello y sentada frente al caudal, comenzó a preparar la carnada en el anzuelo: unas lombrices coloradas, lo único que le habían proporcionado. Lanzó el anzuelo, el cual cayó en el agua y paciente espero a que picaran.<br />
<br />
<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
<br />
...<br />
<br />
<br />
<br />
¿Paciente?<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¡AHHH!</span> — exclamó con fuerza y, tranquilamente, cualquier persona que estuviera medianamente cera del lugar la pudo haber escuchado. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Quién mierda me mandó a hacer esto? Es tremendamente aburrido.</span><br />
<br />
Otra cosa a la lista de cosas que no le gusta hacer. Pescar: tachado.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Me aburro.</span> — susurró para ella misma, mientras la caña no daba ningún indicio de que haya ningún pez cerca.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: Lime;" class="mycode_color">JAJAJAJA ¿De en serio? ¿Ni siquiera una mojarrita?</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¡Cállate ya y dame eso!</span> — le arrebató la caña que sostenía el viejo que se estaba descojonando. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Después te la traigo viejo.</span><br />
<br />
—<span style="color: lime;" class="mycode_color">Quédatela, aquí no le damos uso y está bastante vieja.</span> — el campesino ya parecía más calmado e, incluso, se puso un poco serio. —<span style="color: lime;" class="mycode_color">Escúchame, ten cuidado. Hay muchas animales salvajes y se dice que-.</span><br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Me da igual, sabes que yo no creo esas cosas. No creo que haya ningún bicho tan raro para que me pueda hacer nada.</span> — más que no creer, parecía que no quería escuchar lo que le iba a decir el anciano.<br />
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<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center">. . .</div></i></div>
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<br />
Luego de una larga caminata, se plantó frente a un arroyo en el que fluían el caudal de agua. No se detenía, después de todo, era uno de los ríos que se encontraban por aquella zona del País del Fuego. Del otro lado del río, se podía avistar el otro pedazo de tierra donde también se podía circular. De fondo acompañaba unas montañas, que, junto al ruido de la corriente, transmitían una sensación de tranquilidad única. La brisa del viento era poco notoria, aunque si sentía algo de fresco en el ambiente.<br />
<br />
La muchacha, abrigada hasta el cuello y sentada frente al caudal, comenzó a preparar la carnada en el anzuelo: unas lombrices coloradas, lo único que le habían proporcionado. Lanzó el anzuelo, el cual cayó en el agua y paciente espero a que picaran.<br />
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¿Paciente?<br />
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—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¡AHHH!</span> — exclamó con fuerza y, tranquilamente, cualquier persona que estuviera medianamente cera del lugar la pudo haber escuchado. —<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">¿Quién mierda me mandó a hacer esto? Es tremendamente aburrido.</span><br />
<br />
Otra cosa a la lista de cosas que no le gusta hacer. Pescar: tachado.<br />
<br />
—<span style="color: blueviolet;" class="mycode_color">Me aburro.</span> — susurró para ella misma, mientras la caña no daba ningún indicio de que haya ningún pez cerca.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un pie en el sitio equivocado]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-pie-en-el-sitio-equivocado</link>
			<pubDate>Wed, 03 Mar 2021 17:30:53 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=1052">Akamatsu Nao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-pie-en-el-sitio-equivocado</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">—Finalmente no hay más lluvia... —</span> Se dijo para sí mismo el castaño. <br />
<br />
Y aunque estuviera en un rincón donde esperaba que el agua no le pudiese alcanzar, su paraguas seguía estando en su espalda. Harto de estos últimos años encerrado en la aldea para su entrenamiento ninja, decidió que era hora de probar terreno. Se volvió ninja para vivir aventuras, ¡no para limpiar el moho de las ventanas de algún edificio en Amegakure! ¿Aunque quizá eligió la peor época para hacerlo? <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Oh más bien, tengo la mala suerte de la época en la que me tocó vivir.»</span> Medio mundo estaba sumido en el caos desde hace ya casi un año. ¿Y que tenía que ver un genin en todo esto? Nada, hasta que llegara el día que lo mandaran a una misión peligrosa o algo así. Pero por el momento, debía aprovechar su escasa "libertad" para ver el mundo del que tanto vio representado en rollos y pinturas que su abuelo le legó.<br />
<br />
Un bosque, del que le advirtieron podría encontrarse alguna bestia peligrosa. Obviamente su plan era llevar la contraria e indagar aún más en el asunto, pues era la clase de problemas que quería buscar. Y en realidad, no buscaba conflicto; él era consciente de que sus habilidades de pelea eran cuanto menos cuestionables. En realidad, buscaba la manera de dejar grabado algún ejemplar exótico en sus pinturas, no tenía la mínima intención de perturbar a alguna criatura que nada le había hecho a él.<br />
<br />
Todo el parecía ir bien, árboles, más árboles, y más árboles. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«...»</span> Todo lucía, demasiado igual y demasiado diferente. Y fue en ese momento que se percató que quizá se había perdido. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Por un oni...»</span> Sacó el viejo mapa que algún lugareño de las aldeas cercanas le proporcionó, pero no alcanzaba a ubicar su posición.  <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Bueno, mientras encuentre estos ríos que están aquí marcados y pueda subir por ellos, debería estar bien...»</span> <br />
<br />
Aunque quizá, entre los animales y estar perdido, ninguno era el mayor de sus problemas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: mediumpurple;" class="mycode_color">—Finalmente no hay más lluvia... —</span> Se dijo para sí mismo el castaño. <br />
<br />
Y aunque estuviera en un rincón donde esperaba que el agua no le pudiese alcanzar, su paraguas seguía estando en su espalda. Harto de estos últimos años encerrado en la aldea para su entrenamiento ninja, decidió que era hora de probar terreno. Se volvió ninja para vivir aventuras, ¡no para limpiar el moho de las ventanas de algún edificio en Amegakure! ¿Aunque quizá eligió la peor época para hacerlo? <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Oh más bien, tengo la mala suerte de la época en la que me tocó vivir.»</span> Medio mundo estaba sumido en el caos desde hace ya casi un año. ¿Y que tenía que ver un genin en todo esto? Nada, hasta que llegara el día que lo mandaran a una misión peligrosa o algo así. Pero por el momento, debía aprovechar su escasa "libertad" para ver el mundo del que tanto vio representado en rollos y pinturas que su abuelo le legó.<br />
<br />
Un bosque, del que le advirtieron podría encontrarse alguna bestia peligrosa. Obviamente su plan era llevar la contraria e indagar aún más en el asunto, pues era la clase de problemas que quería buscar. Y en realidad, no buscaba conflicto; él era consciente de que sus habilidades de pelea eran cuanto menos cuestionables. En realidad, buscaba la manera de dejar grabado algún ejemplar exótico en sus pinturas, no tenía la mínima intención de perturbar a alguna criatura que nada le había hecho a él.<br />
<br />
Todo el parecía ir bien, árboles, más árboles, y más árboles. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«...»</span> Todo lucía, demasiado igual y demasiado diferente. Y fue en ese momento que se percató que quizá se había perdido. <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Por un oni...»</span> Sacó el viejo mapa que algún lugareño de las aldeas cercanas le proporcionó, pero no alcanzaba a ubicar su posición.  <span style="color: rosybrown; font-style: italic;">«Bueno, mientras encuentre estos ríos que están aquí marcados y pueda subir por ellos, debería estar bien...»</span> <br />
<br />
Aunque quizá, entre los animales y estar perdido, ninguno era el mayor de sus problemas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[En el bosque]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-en-el-bosque</link>
			<pubDate>Mon, 27 Jan 2020 22:32:33 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=992">Himura Hana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-en-el-bosque</guid>
			<description><![CDATA[Le gustaría decir que aquel paseo bajo las bailantes sombras de las hojas había sido su idea desde el principio. Decir que no es que se hubiese perdido. Mentiría si lo dijese. Por suerte o por desgracia, se había perdido demasiado para que pudiese encontrarla nadie para preguntarle qué hacía allí. A pesar del frío hacía buen día, su capa de viaje carmesí la tapaba lo suficiente para no congelarse y a los pajarillos que revoloteaban a la luz del Sol no parecía importarles el color de su capa. <br />
<br />
Se sentó en un tronco caído, asegurándose primero que no estuviese demasiado húmedo, y sacó el mapa de nuevo. Porque claramente, ahora sí sabría orientarse con un mapa en medio de un bosque. Tras cinco minutos mirando el mapa con la mente en blanco, bostezó. La idea de madrugar para llegar al Puente Kannabi para comer había sido una de las peores ideas de su corta carrera. Bueno, echaría una cabezadita y después tendría las ideas mucho más claras. Tenía que aprovechar ahora que aún hacía unas temperaturas razonables, en cuanto bajase el Sol igual hasta nevaba.<br />
<br />
Se echó la capucha y se acurrucó entre las raíces expuestas de un árbol. Aunque tenía bastante sueño, los pájaros no dejaban de posarse en ella como si fuese una rama más. A veces le hubiese gustado intimidarlos tanto como el resto de humanos, pero cada vez que los intentaba espantar se apartaban para volver después con más ganas, como si estuviese jugando con ellos. Tras un par de cambios de posición logró dormirse, con el cercano cantar de pajarillos como nana.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Le gustaría decir que aquel paseo bajo las bailantes sombras de las hojas había sido su idea desde el principio. Decir que no es que se hubiese perdido. Mentiría si lo dijese. Por suerte o por desgracia, se había perdido demasiado para que pudiese encontrarla nadie para preguntarle qué hacía allí. A pesar del frío hacía buen día, su capa de viaje carmesí la tapaba lo suficiente para no congelarse y a los pajarillos que revoloteaban a la luz del Sol no parecía importarles el color de su capa. <br />
<br />
Se sentó en un tronco caído, asegurándose primero que no estuviese demasiado húmedo, y sacó el mapa de nuevo. Porque claramente, ahora sí sabría orientarse con un mapa en medio de un bosque. Tras cinco minutos mirando el mapa con la mente en blanco, bostezó. La idea de madrugar para llegar al Puente Kannabi para comer había sido una de las peores ideas de su corta carrera. Bueno, echaría una cabezadita y después tendría las ideas mucho más claras. Tenía que aprovechar ahora que aún hacía unas temperaturas razonables, en cuanto bajase el Sol igual hasta nevaba.<br />
<br />
Se echó la capucha y se acurrucó entre las raíces expuestas de un árbol. Aunque tenía bastante sueño, los pájaros no dejaban de posarse en ella como si fuese una rama más. A veces le hubiese gustado intimidarlos tanto como el resto de humanos, pero cada vez que los intentaba espantar se apartaban para volver después con más ganas, como si estuviese jugando con ellos. Tras un par de cambios de posición logró dormirse, con el cercano cantar de pajarillos como nana.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Desenterrando las raices]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-desenterrando-las-raices</link>
			<pubDate>Thu, 28 Feb 2019 11:47:31 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=871">Samidare</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-desenterrando-las-raices</guid>
			<description><![CDATA[No había pasado mucho desde que el joven miembro del clan senju fuera ascendido a genin en amegakure, por el momento no había sido asignado a ninguna misión, lo que en cierta forma agradecía ya que hubiese sido una verdadera molestia. Pero el día de hoy sus padres le habían prácticamente obligado a que investigue la historia de su clan, los origines del mismo y demás, sabiendo eso le dijeron que debería de ir al país del fuego a ver si encontraba algo y esa fue la razón por la que en ese preciso instante caminaba por las tierras de aquel gran país, ignorando totalmente que algunos peligros podían esconderse mas cerca de lo que uno mismo creía.<br />
<br />
El antifaz para dormir lo tenia levantado, sino pues se chocaría con lo primero que le cruzaba en el camino, estaba justo arriba de la bandana ninja por lo que quedaba bien sujeto. <span style="color: Green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Al menos estos arboles sirven de algo, es una lastima que no pudiera dormir un poco aquí.-</span></span> Se lamentaba meneando su cabeza con bastante remordimiento, pero aun asi no disminuyo su paso en ningún momento y siguió caminando perdiéndose entre aquel paisaje sin un rumbo determinado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No había pasado mucho desde que el joven miembro del clan senju fuera ascendido a genin en amegakure, por el momento no había sido asignado a ninguna misión, lo que en cierta forma agradecía ya que hubiese sido una verdadera molestia. Pero el día de hoy sus padres le habían prácticamente obligado a que investigue la historia de su clan, los origines del mismo y demás, sabiendo eso le dijeron que debería de ir al país del fuego a ver si encontraba algo y esa fue la razón por la que en ese preciso instante caminaba por las tierras de aquel gran país, ignorando totalmente que algunos peligros podían esconderse mas cerca de lo que uno mismo creía.<br />
<br />
El antifaz para dormir lo tenia levantado, sino pues se chocaría con lo primero que le cruzaba en el camino, estaba justo arriba de la bandana ninja por lo que quedaba bien sujeto. <span style="color: Green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Al menos estos arboles sirven de algo, es una lastima que no pudiera dormir un poco aquí.-</span></span> Se lamentaba meneando su cabeza con bastante remordimiento, pero aun asi no disminuyo su paso en ningún momento y siguió caminando perdiéndose entre aquel paisaje sin un rumbo determinado.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una de los nuestros]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-una-de-los-nuestros</link>
			<pubDate>Mon, 05 Nov 2018 18:40:04 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Aliento Nevado</span>, <span style="color: white;" class="mycode_color">Invierno</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">¡¡Al ataque, muchachos!! ¡No dejéis a nadie con vida!</span> <br />
<br />
El grito emergió de algún punto entre los árboles, en el lado Este del sendero por el que transitaba la caravana, y fue secundado casi al instante por un coro de vítores, alaridos de guerra y blasfemias que retumbó entre la foresta. Del follaje a ambos lados del camino surgieron al menos dos docenas de figuras que se abalanzaron sobre los cuatro carros del convoy, y la Luna llena arrancó destellos plateados al acero que empuñaban en sus manos. El silbido de algunas saetas precedió al relincho de varios caballos al ser alcanzados por los proyectiles, que se encabritaron, entrando en pánico y luchando por soltarse de las amarras. Uno de ellos, el que iba en segundo lugar de la caravana, lo consiguió; y entre bufidos de dolor, huyó al galope hasta perderse más adelante en el sendero. <br />
<br />
Dentro de las diligencias, los pasajeros entraban en pánico, rezaban, o empuñaban sus propias armas para defender sus vidas, según la condición de cada uno. Cuando los bandidos hubieron rodeado a toda la comitiva, varios de los transeútes ya habían bajado de sus respectivos carros, acero en mano, para dar pelea por sus vidas... O tratar de huir. En el segundo coche, que había volcado tras desbocarse el caballo de tiro y ahora yacía boca abajo a un lado del sendero, una figura delgaducha envuelta en una capa de viaje marrón lamentaba su suerte.<br />
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«¡Por las tetas de Amaterasu! ¡Esto me pasa por racanear con el dinero del pasaje y no comprarme billete para la caravana de la tarde!»</span><br />
<br />
Uchiha Akame salió a gatas de su accidentado carro tras conseguir abrir la puerta que tenía a mano izquierda. El resto de los pasajeros de su coche eran un padre de familia con dos niñas, una mujer muy joven y un anciano con su perro, por lo que el jōnin dudaba de que alguno tuviera disposición o condiciones de presentar batalla. Así pues, bufó con desagrado, apretó los dientes y se puso en pie con el tiempo justo para esquivar la cuchillada que le tiraba un hombre alto y fornido que se les había echado encima. Los ojos del Uchiha brillaron en la oscuridad, convertidos en dos luceros de color sangre. <br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">No sé quién ha tenido peor suerte, si vosotros o yo...</span> —murmuró, colocándose en posición marcial.<br />
<br />
Lo que no sabía Akame era que, en el coche de al lado...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: skyblue;" class="mycode_color">Aliento Nevado</span>, <span style="color: white;" class="mycode_color">Invierno</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
—<span style="color: burlywood;" class="mycode_color">¡¡Al ataque, muchachos!! ¡No dejéis a nadie con vida!</span> <br />
<br />
El grito emergió de algún punto entre los árboles, en el lado Este del sendero por el que transitaba la caravana, y fue secundado casi al instante por un coro de vítores, alaridos de guerra y blasfemias que retumbó entre la foresta. Del follaje a ambos lados del camino surgieron al menos dos docenas de figuras que se abalanzaron sobre los cuatro carros del convoy, y la Luna llena arrancó destellos plateados al acero que empuñaban en sus manos. El silbido de algunas saetas precedió al relincho de varios caballos al ser alcanzados por los proyectiles, que se encabritaron, entrando en pánico y luchando por soltarse de las amarras. Uno de ellos, el que iba en segundo lugar de la caravana, lo consiguió; y entre bufidos de dolor, huyó al galope hasta perderse más adelante en el sendero. <br />
<br />
Dentro de las diligencias, los pasajeros entraban en pánico, rezaban, o empuñaban sus propias armas para defender sus vidas, según la condición de cada uno. Cuando los bandidos hubieron rodeado a toda la comitiva, varios de los transeútes ya habían bajado de sus respectivos carros, acero en mano, para dar pelea por sus vidas... O tratar de huir. En el segundo coche, que había volcado tras desbocarse el caballo de tiro y ahora yacía boca abajo a un lado del sendero, una figura delgaducha envuelta en una capa de viaje marrón lamentaba su suerte.<br />
<br />
<span style="color: indianred; font-style: italic;">«¡Por las tetas de Amaterasu! ¡Esto me pasa por racanear con el dinero del pasaje y no comprarme billete para la caravana de la tarde!»</span><br />
<br />
Uchiha Akame salió a gatas de su accidentado carro tras conseguir abrir la puerta que tenía a mano izquierda. El resto de los pasajeros de su coche eran un padre de familia con dos niñas, una mujer muy joven y un anciano con su perro, por lo que el jōnin dudaba de que alguno tuviera disposición o condiciones de presentar batalla. Así pues, bufó con desagrado, apretó los dientes y se puso en pie con el tiempo justo para esquivar la cuchillada que le tiraba un hombre alto y fornido que se les había echado encima. Los ojos del Uchiha brillaron en la oscuridad, convertidos en dos luceros de color sangre. <br />
<br />
—<span style="color: firebrick;" class="mycode_color">No sé quién ha tenido peor suerte, si vosotros o yo...</span> —murmuró, colocándose en posición marcial.<br />
<br />
Lo que no sabía Akame era que, en el coche de al lado...]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Yo solo quería comer!]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-yo-solo-queria-comer</link>
			<pubDate>Sun, 21 Oct 2018 18:59:36 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Akasha</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-yo-solo-queria-comer</guid>
			<description><![CDATA[<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Algunos días después...</span></div>
<br />
¿Qué hacíamos exactamente en el País del Fuego? Recapitulando. Había dejado Amegakure por fines personales: Quería encontrar algún tipo de información sobre esos malditos bandidos, ninjas, o lo que fuese, que destruyeron mi hogar. Hasta el día de hoy esos recuerdos demoniacos atormentaban mi mente. De alguna manera tenía que superar ese maldito pasado. Así es, tenía que enfrentarlo. ¿Y qué mejor manera que aplicarle la misma medicina a esos criminales? <br />
<br />
Sin embargo no había tenido éxito en mi estadía dentro del País del Fuego. Descubrí algunos secretos de las personas que habitaban allí: Algunas infidelidades, que odiaban su propio Gobierno por razones personales, que no se habían atrevido a decirle a sus padres que eran homosexual... ¿Qué? Bueno. No eran secretos de mi incumbencia. Lo que realmente me interesaba no estaba en los alrededores. Incluso, me dirigí a los cuarteles policiacos de la villa para buscar sus rostros en los carteles de los más buscados, pero nada de nada. <br />
<br />
Quizás mis días en el País del Fuego estaban terminando. No me quedaba mucho dinero. Tenía que regresar a Amegakure para estar a salvo, económicamente hablando. Lamentablemente ya las tripas empezaban a rugirle. <span style="color: blue;" class="mycode_color">"Ay, carajo..." </span> - Y ella siguió caminando por las calles de la ciudad, pero cada vez lo hacía a paso más lento. Quizás la mochila que llevaba a sus espaldas empezaba a pesar más de la cuenta... ¡Imposible! <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¿Dónde estará ese idiota...?" </span>- No quería depender de Aoshin, pero fue la única persona que llegó a conocer en su estadía dentro del País del Fuego. Normalmente no lo hubiera buscado, pero ahora tenía una emergencia: ¡Tenía hambre! Y quería que le comprara algo de comer... Sushi, Sashimi, ¡lo que fuera, pero que la alimentara! <br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">"Quizás regresó a su aldea, el idiota..." </span>- Bah. ¿Para qué lo necesitaba? Ella bien podía... <span style="color: blue;" class="mycode_color">"...ir de pesca. Lo que no quería."</span> - Genial. Ahora tenía que matar algunos pobres animales inocentes con tal de alimentarse. Que flojera.<br />
<br />
Así fue como se dirigió al río. La necesidad la había empujado hasta allá. Internamente había estado peleando con sus deseos internos de robar algun pan, pero vamos. Ahora estaba viviendo en lo que los humanos llamaban "Una Sociedad Civilizada." Podía robar, pero moralmente no estaba aceptado. ¡Ugh! ¡Y entonces la que tenía que morir de hambre o pasar trabajo era ella! Bueno... Que mas daba. Estaba acostumbrada a la vida dura del pobretón. Por un lado extrañaba las tierras nevadas. Al menos ahí podía robarle a algún pobre diablo. <br />
<br />
Finalmente llegó frente a un río. Era vasto y profundo, pero en la orilla pudo encontrar par de <a href="https://cdn.vox-cdn.com/thumbor/0VzVPX4q3L95r9kYGFO--2A4ZKM=/0x0:476x320/1200x800/filters:focal(200x122:276x198)/cdn.vox-cdn.com/uploads/chorus_image/image/54013535/Luka_Magikarp.0.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">peces</a> con caras de idiotas. <span style="color: blue;" class="mycode_color">".... ¿Qué con ellos...?"</span> <br />
<br />
Como de costumbre, tiró su mochila debajo de un árbol. Su bandana ninja estaba dentro de sus pertenencias, así que de momento no se podía saber que pertenecía a Amegakure. Ella prefería ser cautelosa con decir su procedencia. Nunca se sabía que tipo de loco podría usar eso a su favor. Además de que, tal y como las sombras, prefería pasar por desapercibida. En esos momentos sacó dos kunais de su mochila y se dirigió frente al río. Alzó el kunai en brazos. Su mirada se clavó con la de los peces. Los peces clavaron su mirada en ella. Seguía mirando los peces a los ojos. Los peces la miraban a ella. ¡Ella miraba a los peces! ¡Su mano comenzó a temblar y...!<br />
<br />
Cayó al suelo. <br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">"Llegué a este lugar tan decidida, y al final no pude hacerlo, ¿huh...?" </span>- Miró al agua y vió como los peces se acercaron a la orilla. La fémina llevó su mano a la cabeza de uno de ellos para acariciarlo. Sabía que podía capturarlos con su técnica de sombras y darle fin. Y no es que fuera la más vegetariana del mundo, pero entre matar un criminal a matar un inocente había un gran... Espera, un animal inocente... No era cualquier inocente. Era un animal inocente.<br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">"Mejor me aguanto y como frutas. Al demonio con esto." </span>- Pensó para levantarse molesta del lugar. Pero al darse la vuelta notó que estaba rodeada de... <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¿Huh?" </span> <br />
<br />
???: <span style="color: red;" class="mycode_color">Hasta que al fin notas nuestra presencia. </span> <br />
???: <span style="color: yellow;" class="mycode_color">¿Qué tenemos aquí, babe? </span> <br />
???: <span style="color: red;" class="mycode_color">Pertenencias y carne fresca para la noche. </span> <br />
<br />
No eran los bandidos que estaba buscando, pero eran unos bandidos de relleno que no aportaban nada a la historia y que ahora estaban ahí, rodeándola. Ellos traían algunos sacos de quien-sabe-que-cosa. Alrededor de cinco tipos mal intencionados se habían encontrado con la fémina y aplicaban mas o menos su propia medicina: Iban a robarle y a tomarla de rehén, no, peor que eso. Iban a...<br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-Tsk... </span>- Se puso en guardia mientras miraba y contaba con los ojos a cada uno de ellos. Observaba a su alrededor para planear rutas de escape o buscar algún tipo de... Escenario, cosa, o lo que fuera, que pudiera usar para su ventaja. Habían sombras, muchas sombras, y el sol iluminaba tenuemente el lugar. Sus rayos de luz pasaban por las hojas acariciando algunas partes del escenario. ¿A cuántos podría atrapar a la vez? Y de atraparlos, ¿por cuánto tiempo lo haría? ¿Cuál sería su plan de escape? Dependiendo de la velocidad de esos ladrones, o ninjas, o lo que fuera, ir por el río podría ser suicidio. La podían ahogar si les daba la gana. Mejor era no tentar la idea.<br />
<br />
Uno de los bandidos estaba completamente tapado y fue el primero en lanzarse hacia la fémina, quien en esos momentos se le olvidó hasta el hambre que tenía por la situación en la que estaba. Saltó hacia el lado izquierdo poco antes de que el bandido llegara hacia ella y lanzara un enorme zarpazo con una ... ¿¡Garra!? <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¿¡Qué...!?" </span>- Ella trataba de calcular el largo del alcanze de ese objeto nunca antes visto, entre las risas de los demás bandidos y uno de ellos recordándole que no la matara. <br />
<br />
Fue cuando tropezó con una piedra y cayó de sentón. El bandido de la Garra estaba a algunos metros al frente. <span style="color: blue;" class="mycode_color">"Tsk... No quería usar "esa" técnica..." </span> - Porque prefería mantener sus habilidades en secreto. Y sin embargo ahora se veía forzada a hacerlo para escapar a la ... Ciudad del País del Fuego o lo que fuera. ¡Solo por comer un poco ya se había metido en problemas! ¡Demonios! El agresor saltó en lo alto y denuevo, se dirigía con su enorme garra hacia ella. <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¡C-Carajo...! ¡Hoy no es el día en el que pase a la otra vida! ¡Hijos de la...!" </span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Algunos días después...</span></div>
<br />
¿Qué hacíamos exactamente en el País del Fuego? Recapitulando. Había dejado Amegakure por fines personales: Quería encontrar algún tipo de información sobre esos malditos bandidos, ninjas, o lo que fuese, que destruyeron mi hogar. Hasta el día de hoy esos recuerdos demoniacos atormentaban mi mente. De alguna manera tenía que superar ese maldito pasado. Así es, tenía que enfrentarlo. ¿Y qué mejor manera que aplicarle la misma medicina a esos criminales? <br />
<br />
Sin embargo no había tenido éxito en mi estadía dentro del País del Fuego. Descubrí algunos secretos de las personas que habitaban allí: Algunas infidelidades, que odiaban su propio Gobierno por razones personales, que no se habían atrevido a decirle a sus padres que eran homosexual... ¿Qué? Bueno. No eran secretos de mi incumbencia. Lo que realmente me interesaba no estaba en los alrededores. Incluso, me dirigí a los cuarteles policiacos de la villa para buscar sus rostros en los carteles de los más buscados, pero nada de nada. <br />
<br />
Quizás mis días en el País del Fuego estaban terminando. No me quedaba mucho dinero. Tenía que regresar a Amegakure para estar a salvo, económicamente hablando. Lamentablemente ya las tripas empezaban a rugirle. <span style="color: blue;" class="mycode_color">"Ay, carajo..." </span> - Y ella siguió caminando por las calles de la ciudad, pero cada vez lo hacía a paso más lento. Quizás la mochila que llevaba a sus espaldas empezaba a pesar más de la cuenta... ¡Imposible! <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¿Dónde estará ese idiota...?" </span>- No quería depender de Aoshin, pero fue la única persona que llegó a conocer en su estadía dentro del País del Fuego. Normalmente no lo hubiera buscado, pero ahora tenía una emergencia: ¡Tenía hambre! Y quería que le comprara algo de comer... Sushi, Sashimi, ¡lo que fuera, pero que la alimentara! <br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">"Quizás regresó a su aldea, el idiota..." </span>- Bah. ¿Para qué lo necesitaba? Ella bien podía... <span style="color: blue;" class="mycode_color">"...ir de pesca. Lo que no quería."</span> - Genial. Ahora tenía que matar algunos pobres animales inocentes con tal de alimentarse. Que flojera.<br />
<br />
Así fue como se dirigió al río. La necesidad la había empujado hasta allá. Internamente había estado peleando con sus deseos internos de robar algun pan, pero vamos. Ahora estaba viviendo en lo que los humanos llamaban "Una Sociedad Civilizada." Podía robar, pero moralmente no estaba aceptado. ¡Ugh! ¡Y entonces la que tenía que morir de hambre o pasar trabajo era ella! Bueno... Que mas daba. Estaba acostumbrada a la vida dura del pobretón. Por un lado extrañaba las tierras nevadas. Al menos ahí podía robarle a algún pobre diablo. <br />
<br />
Finalmente llegó frente a un río. Era vasto y profundo, pero en la orilla pudo encontrar par de <a href="https://cdn.vox-cdn.com/thumbor/0VzVPX4q3L95r9kYGFO--2A4ZKM=/0x0:476x320/1200x800/filters:focal(200x122:276x198)/cdn.vox-cdn.com/uploads/chorus_image/image/54013535/Luka_Magikarp.0.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">peces</a> con caras de idiotas. <span style="color: blue;" class="mycode_color">".... ¿Qué con ellos...?"</span> <br />
<br />
Como de costumbre, tiró su mochila debajo de un árbol. Su bandana ninja estaba dentro de sus pertenencias, así que de momento no se podía saber que pertenecía a Amegakure. Ella prefería ser cautelosa con decir su procedencia. Nunca se sabía que tipo de loco podría usar eso a su favor. Además de que, tal y como las sombras, prefería pasar por desapercibida. En esos momentos sacó dos kunais de su mochila y se dirigió frente al río. Alzó el kunai en brazos. Su mirada se clavó con la de los peces. Los peces clavaron su mirada en ella. Seguía mirando los peces a los ojos. Los peces la miraban a ella. ¡Ella miraba a los peces! ¡Su mano comenzó a temblar y...!<br />
<br />
Cayó al suelo. <br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">"Llegué a este lugar tan decidida, y al final no pude hacerlo, ¿huh...?" </span>- Miró al agua y vió como los peces se acercaron a la orilla. La fémina llevó su mano a la cabeza de uno de ellos para acariciarlo. Sabía que podía capturarlos con su técnica de sombras y darle fin. Y no es que fuera la más vegetariana del mundo, pero entre matar un criminal a matar un inocente había un gran... Espera, un animal inocente... No era cualquier inocente. Era un animal inocente.<br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">"Mejor me aguanto y como frutas. Al demonio con esto." </span>- Pensó para levantarse molesta del lugar. Pero al darse la vuelta notó que estaba rodeada de... <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¿Huh?" </span> <br />
<br />
???: <span style="color: red;" class="mycode_color">Hasta que al fin notas nuestra presencia. </span> <br />
???: <span style="color: yellow;" class="mycode_color">¿Qué tenemos aquí, babe? </span> <br />
???: <span style="color: red;" class="mycode_color">Pertenencias y carne fresca para la noche. </span> <br />
<br />
No eran los bandidos que estaba buscando, pero eran unos bandidos de relleno que no aportaban nada a la historia y que ahora estaban ahí, rodeándola. Ellos traían algunos sacos de quien-sabe-que-cosa. Alrededor de cinco tipos mal intencionados se habían encontrado con la fémina y aplicaban mas o menos su propia medicina: Iban a robarle y a tomarla de rehén, no, peor que eso. Iban a...<br />
<br />
<span style="color: blue;" class="mycode_color">-Tsk... </span>- Se puso en guardia mientras miraba y contaba con los ojos a cada uno de ellos. Observaba a su alrededor para planear rutas de escape o buscar algún tipo de... Escenario, cosa, o lo que fuera, que pudiera usar para su ventaja. Habían sombras, muchas sombras, y el sol iluminaba tenuemente el lugar. Sus rayos de luz pasaban por las hojas acariciando algunas partes del escenario. ¿A cuántos podría atrapar a la vez? Y de atraparlos, ¿por cuánto tiempo lo haría? ¿Cuál sería su plan de escape? Dependiendo de la velocidad de esos ladrones, o ninjas, o lo que fuera, ir por el río podría ser suicidio. La podían ahogar si les daba la gana. Mejor era no tentar la idea.<br />
<br />
Uno de los bandidos estaba completamente tapado y fue el primero en lanzarse hacia la fémina, quien en esos momentos se le olvidó hasta el hambre que tenía por la situación en la que estaba. Saltó hacia el lado izquierdo poco antes de que el bandido llegara hacia ella y lanzara un enorme zarpazo con una ... ¿¡Garra!? <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¿¡Qué...!?" </span>- Ella trataba de calcular el largo del alcanze de ese objeto nunca antes visto, entre las risas de los demás bandidos y uno de ellos recordándole que no la matara. <br />
<br />
Fue cuando tropezó con una piedra y cayó de sentón. El bandido de la Garra estaba a algunos metros al frente. <span style="color: blue;" class="mycode_color">"Tsk... No quería usar "esa" técnica..." </span> - Porque prefería mantener sus habilidades en secreto. Y sin embargo ahora se veía forzada a hacerlo para escapar a la ... Ciudad del País del Fuego o lo que fuera. ¡Solo por comer un poco ya se había metido en problemas! ¡Demonios! El agresor saltó en lo alto y denuevo, se dirigía con su enorme garra hacia ella. <span style="color: blue;" class="mycode_color">"¡C-Carajo...! ¡Hoy no es el día en el que pase a la otra vida! ¡Hijos de la...!" </span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Expedición en los bosques del país del fuego]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-expedicion-en-los-bosques-del-pais-del-fuego</link>
			<pubDate>Wed, 04 Apr 2018 21:50:29 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=715">Tetsuya</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-expedicion-en-los-bosques-del-pais-del-fuego</guid>
			<description><![CDATA[Los primeros rayos de sol  entraban entre los huecos de la cortina e iluminaban parte de la habitación hasta alcanzar la cara de un joven shinobi que descansaba dormido sobre su mullida y cómoda cama. Estas primeras luces fueron suficiente para desvelar al chico que con pereza abrió uno de sus ojos. <span style="color: sienna; font-style: italic;">«Ya es de día… va siendo hora que me levante, hoy tenía planes.»</span> pensó el joven que poco a poco se incorporó en la cama para después dar paso a un gran bostezo a la vez que se estira haciendo que hasta su misma espalda crujiera.<br />
<br />
Se levantó y comenzó a andar hacia el armario, agarró su ropa y fue a tomar una ducha. Unos veinte minutos más tarde salió del baño ya duchado y vestido con su estilo habitual de verano y prosiguió su camino bajando las escaleras guiado por un suave olor pez tostado y arroz sazonado recién preparado...<span style="color: sienna; font-style: italic;">«Mmm… el desayuno..»</span> Nada más llegar vio que el desayuno estaba listo pero sus padres no estaban, solo había una nota en la que se podía leer: “Disfruta del día libre, nosotros hemos tenido que ir a una misión. PD. No salgas de casa sin tomarte todo el desayuno, firmado: Mamá.<br />
<br />
Aquellas eran órdenes de la jefa de la casa, así que tomó asiento, se bajó la máscara que le cubría la mitad del rostro y se comió todo lo que había a su alcance. Después de tomar el desayuno y fregar los cacharros subió a por sus herramientas ninja y tras equiparlas salió por la puerta y echó a correr por la aldea  en dirección a las puertas para abandonar la aldea y comenzar así su plan de ir de visita a los bosques, ríos y riscos del país del fuego que una vez estuvieron rodeando la antigua Konohagakure, aquel viaje le llevaría al menos un día y medio por ello también llevaba bastantes provisiones además de portar un mapa para orientarse en el camino.<br />
<br />
---- 2 días más tarde — <br />
<br />
El joven shinobi de Uzushiogakure había pasado la noche en la aldea de Minori, donde una amable pareja le había dado un lugar donde descansar y en la mañana temprano, con la primera luz del día dejó la aldea y corrió hacia los ya cercanos bosques, ríos y riscos, con el objetivo de perderse en aquellas zonas verdes y naturales. <span style="color: sandybrown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Tengo ganas de ver estos bosques, de recorrerlos, de ver los animales que lo habitan... quizá hasta haya zorros...-</span></span> Dijo el joven mientras se adentraba en los bosques.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los primeros rayos de sol  entraban entre los huecos de la cortina e iluminaban parte de la habitación hasta alcanzar la cara de un joven shinobi que descansaba dormido sobre su mullida y cómoda cama. Estas primeras luces fueron suficiente para desvelar al chico que con pereza abrió uno de sus ojos. <span style="color: sienna; font-style: italic;">«Ya es de día… va siendo hora que me levante, hoy tenía planes.»</span> pensó el joven que poco a poco se incorporó en la cama para después dar paso a un gran bostezo a la vez que se estira haciendo que hasta su misma espalda crujiera.<br />
<br />
Se levantó y comenzó a andar hacia el armario, agarró su ropa y fue a tomar una ducha. Unos veinte minutos más tarde salió del baño ya duchado y vestido con su estilo habitual de verano y prosiguió su camino bajando las escaleras guiado por un suave olor pez tostado y arroz sazonado recién preparado...<span style="color: sienna; font-style: italic;">«Mmm… el desayuno..»</span> Nada más llegar vio que el desayuno estaba listo pero sus padres no estaban, solo había una nota en la que se podía leer: “Disfruta del día libre, nosotros hemos tenido que ir a una misión. PD. No salgas de casa sin tomarte todo el desayuno, firmado: Mamá.<br />
<br />
Aquellas eran órdenes de la jefa de la casa, así que tomó asiento, se bajó la máscara que le cubría la mitad del rostro y se comió todo lo que había a su alcance. Después de tomar el desayuno y fregar los cacharros subió a por sus herramientas ninja y tras equiparlas salió por la puerta y echó a correr por la aldea  en dirección a las puertas para abandonar la aldea y comenzar así su plan de ir de visita a los bosques, ríos y riscos del país del fuego que una vez estuvieron rodeando la antigua Konohagakure, aquel viaje le llevaría al menos un día y medio por ello también llevaba bastantes provisiones además de portar un mapa para orientarse en el camino.<br />
<br />
---- 2 días más tarde — <br />
<br />
El joven shinobi de Uzushiogakure había pasado la noche en la aldea de Minori, donde una amable pareja le había dado un lugar donde descansar y en la mañana temprano, con la primera luz del día dejó la aldea y corrió hacia los ya cercanos bosques, ríos y riscos, con el objetivo de perderse en aquellas zonas verdes y naturales. <span style="color: sandybrown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Tengo ganas de ver estos bosques, de recorrerlos, de ver los animales que lo habitan... quizá hasta haya zorros...-</span></span> Dijo el joven mientras se adentraba en los bosques.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(C) El señor y la dama]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-c-el-senor-y-la-dama</link>
			<pubDate>Thu, 08 Feb 2018 22:51:30 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=158">Uchiha Akame</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-c-el-senor-y-la-dama</guid>
			<description><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: greenyellow;" class="mycode_color">Caída del Pétalo</span>, <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Primavera</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Datsue-kun, este es Uchiha Ralexion-san. Genin de Kusagakure no Sato</span> —dijo Akame al tiempo que pasaba su mirada del chico que tenía a la derecha al que ocupaba un lugar a su izquierda—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Ralexion-san, Uchiha Datsue, de Uzushiogakure no Sato.</span><br />
<br />
El más escuálido y anciano de los tres Uchiha se erguía entre los otros dos, como una columna divisoria, como un juez salomónico a punto de tomar su decisión final. Le correspondía aquel sitio, ni más ni menos, porque él conocía a ambos. Con los dos había vivido alguna que otra alocada aventura y, aunque —evidentemente— los lazos que le unían a uno y a otro eran bien distintos en forma y modo, el sentimiento de pertenencia al mismo glorioso linaje era más que suficiente para despertar en él la chispa de la camaradería. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Bien muchachos, según este mapa Rōkoku queda como a medio día de viaje al Sur de aquí</span> —explicó Akame, extendiendo un plano de Hi no Kuni—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Si salimos ya deberíamos llegar al atardecer, con suficiente margen para asentarnos antes de visitar a nuestro distinguido cliente.</span> <br />
<br />
Se podía notar el tono efusivo y jovial de Akame en cada palabra que pronunciaba; no era para menos. Los tres Uchiha —dos del Remolino y uno de la Hierba— estaban allí reunidos, ni más ni menos, que para llevar a cabo la primera misión cooperativa entre sus Aldeas que los muchachos habían hecho jamás. Para Akame era un hito, un signo de que el Uzukage, Satorubi Hanabi, confiaba plenamente en los Hermanos del Desierto. Además, el encargo no era moco de pavo, como sabían a aquellas alturas los tres muchachos, que ya habían leído el pergamino de misión...<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango C: El señor y la dama</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid mediumseagreen; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Solicitante:</span></span> Toritaka Iekatsu<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Lugar:</span></span> Rōkoku, Hi no Kuni<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Asignado a:</span></span> Uchiha Akame (Uzu), Uchiha Datsue (Uzu), Uchiha Ralexion (Kusa)<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Objetivo:</span></span> Toritaka Iekatsu, un noble menor de la corte del Daimyō del País del Fuego, y regente de algunas de sus tierras, está gravemente enfermo. El señor Iekatsu ha aceptado ya su partida de este mundo como algo inminente y desea llevar a cabo un peregrinaje fúnebre desde su castillo hasta el mausoleo de la familia Toritaka para ser enterrado junto a sus ancestros.<br />
<br />
Como es sabido, los bosques de Hi no Kuni no son un lugar seguro, por lo que el señor Iekatsu ha solicitado que algunos de nuestros ninjas le proporcionen compañía y protección durante el camino. Al tratarse de un encargo de tal valía diplomática, las Aldeas Ocultas del Remolino y de la Hierba se han ofrecido conjuntamente para cumplir los deseos de Iekatsu-dono como muestra de la buena voluntad de ambas y esperando que tal empresa ayude a cimentar las nuevas relaciones entre Mori no Kuni e Uzu no Kuni.</div>
    </div>
</div>
<br />
Akame alzó la vista al cielo. Estaba completamente despejado, de color azul celeste, y el Sol brillaba con fuerza. <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Un perfecto día de Primavera»</span>, se dijo el Uchiha. Vestía como siempre, con sencillez y practicidad, una camisa de manga larga y cuello alto, de color azul marino. Pantalones largos de color marrón arena, botas negras altas y ceñidas a las pantorrillas, y su bandana del Remolino en la frente. En el muslo derecho un portaobjetos y en la cintura otro. A la espalda su mochila con provisiones para ese día, un mapa de Oonindo y otro de Hi no Kuni, el pergamino de misión y algunas otras cosas. También su espada, atada a la mochila. <br />
<br />
Todo estaba preparado. Akame miró a sus dos compañeros y luego echó la vista atrás, hacia el gigantesco arco de piedra que daba entrada —y salida— a la bulliciosa capital del País del Fuego. Entonces echó a andar por el sendero de tierra empedrada.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">¡Vamos allá!</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i><div align="center"><span style="color: greenyellow;" class="mycode_color">Caída del Pétalo</span>, <span style="color: springgreen;" class="mycode_color">Primavera</span> del año 218.</div></i></div>
<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Datsue-kun, este es Uchiha Ralexion-san. Genin de Kusagakure no Sato</span> —dijo Akame al tiempo que pasaba su mirada del chico que tenía a la derecha al que ocupaba un lugar a su izquierda—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Ralexion-san, Uchiha Datsue, de Uzushiogakure no Sato.</span><br />
<br />
El más escuálido y anciano de los tres Uchiha se erguía entre los otros dos, como una columna divisoria, como un juez salomónico a punto de tomar su decisión final. Le correspondía aquel sitio, ni más ni menos, porque él conocía a ambos. Con los dos había vivido alguna que otra alocada aventura y, aunque —evidentemente— los lazos que le unían a uno y a otro eran bien distintos en forma y modo, el sentimiento de pertenencia al mismo glorioso linaje era más que suficiente para despertar en él la chispa de la camaradería. <br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">Bien muchachos, según este mapa Rōkoku queda como a medio día de viaje al Sur de aquí</span> —explicó Akame, extendiendo un plano de Hi no Kuni—. <span style="color: khaki;" class="mycode_color">Si salimos ya deberíamos llegar al atardecer, con suficiente margen para asentarnos antes de visitar a nuestro distinguido cliente.</span> <br />
<br />
Se podía notar el tono efusivo y jovial de Akame en cada palabra que pronunciaba; no era para menos. Los tres Uchiha —dos del Remolino y uno de la Hierba— estaban allí reunidos, ni más ni menos, que para llevar a cabo la primera misión cooperativa entre sus Aldeas que los muchachos habían hecho jamás. Para Akame era un hito, un signo de que el Uzukage, Satorubi Hanabi, confiaba plenamente en los Hermanos del Desierto. Además, el encargo no era moco de pavo, como sabían a aquellas alturas los tres muchachos, que ya habían leído el pergamino de misión...<br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="Contenido del pergamino" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;"><div style="border-top: 2px solid crimson; font-size: 11px;"></div>
<br />
<div align="center"><span style="font-size: 16px;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rango C: El señor y la dama</span></span></div>
<br />
<div style="border-top: 2px solid mediumseagreen; font-size: 11px;"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Solicitante:</span></span> Toritaka Iekatsu<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Lugar:</span></span> Rōkoku, Hi no Kuni<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: crimson;" class="mycode_color">Asignado a:</span></span> Uchiha Akame (Uzu), Uchiha Datsue (Uzu), Uchiha Ralexion (Kusa)<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: mediumseagreen;" class="mycode_color">Objetivo:</span></span> Toritaka Iekatsu, un noble menor de la corte del Daimyō del País del Fuego, y regente de algunas de sus tierras, está gravemente enfermo. El señor Iekatsu ha aceptado ya su partida de este mundo como algo inminente y desea llevar a cabo un peregrinaje fúnebre desde su castillo hasta el mausoleo de la familia Toritaka para ser enterrado junto a sus ancestros.<br />
<br />
Como es sabido, los bosques de Hi no Kuni no son un lugar seguro, por lo que el señor Iekatsu ha solicitado que algunos de nuestros ninjas le proporcionen compañía y protección durante el camino. Al tratarse de un encargo de tal valía diplomática, las Aldeas Ocultas del Remolino y de la Hierba se han ofrecido conjuntamente para cumplir los deseos de Iekatsu-dono como muestra de la buena voluntad de ambas y esperando que tal empresa ayude a cimentar las nuevas relaciones entre Mori no Kuni e Uzu no Kuni.</div>
    </div>
</div>
<br />
Akame alzó la vista al cielo. Estaba completamente despejado, de color azul celeste, y el Sol brillaba con fuerza. <span style="color: indianred; font-style: italic;">«Un perfecto día de Primavera»</span>, se dijo el Uchiha. Vestía como siempre, con sencillez y practicidad, una camisa de manga larga y cuello alto, de color azul marino. Pantalones largos de color marrón arena, botas negras altas y ceñidas a las pantorrillas, y su bandana del Remolino en la frente. En el muslo derecho un portaobjetos y en la cintura otro. A la espalda su mochila con provisiones para ese día, un mapa de Oonindo y otro de Hi no Kuni, el pergamino de misión y algunas otras cosas. También su espada, atada a la mochila. <br />
<br />
Todo estaba preparado. Akame miró a sus dos compañeros y luego echó la vista atrás, hacia el gigantesco arco de piedra que daba entrada —y salida— a la bulliciosa capital del País del Fuego. Entonces echó a andar por el sendero de tierra empedrada.<br />
<br />
—<span style="color: khaki;" class="mycode_color">¡Vamos allá!</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Estoy seguro de que era en esta dirección... casi seguro.]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-estoy-seguro-de-que-era-en-esta-direccion-casi-seguro</link>
			<pubDate>Wed, 20 Dec 2017 20:59:51 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Masaki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-estoy-seguro-de-que-era-en-esta-direccion-casi-seguro</guid>
			<description><![CDATA[Se podría decir que aventurarme solo hacia Taikarune, fue una mala idea. Pero no es así, una mala idea es meterse en medio de un maldito bosque pensando que lo podía cruzar el bosque para ahorrar tiempo. Y ver que un montón de nubes negras se están empezando a juntarse mientras uno esta perdido en el bosque... eso, eso es muy mala suerte.<br />
<br />
—<span style="color: MediumOrchid;" class="mycode_color"> Estoy jodido... muy jodido</span>— Murmuraba el joven genin de Kusa mientras miraba que se encontraba en medio de un bosque sin saber a donde ir, ya que no hay caminos ni senderos ni nada, tan solo arboles por doquier. <br />
<br />
<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«No tengo que perder la compostura... con padre hemos salido de situaciones peores que estas, solo piensa. »</span><br />
<br />
Lo único que se le vino a la mente fue subirse a la cima de una árbol para poder ver un poco mas alrededor. <span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Risco, arboles, arboles y más arboles...debí de haber seguido el camino principal, soy un idiota.»</span> Regañarse así mismo no serviría de nada, lo hecho, hecho está. Seguir caminando es su única opción o por lo menos lo único que puede hacer.<br />
<br />
Masaki podía sentir que la temperatura del ambiente empezaba a bajar y que el viento cada vez se hacia sentir más. Sin un lugar donde refugiarse, no le quedaba otra que seguir caminando en este imponente bosques, encontrándose con un risco el cual parecía bastante alto en comparación de los arboles. No tenia pensado gastar su energía y su tiempo en subirlo, así que decidió bordearlo.<br />
Cansado de estar caminando durante horas, se recostó contra el tronco de un árbol que parecía bastante grande, descansar por alguno minutos al menos. Minutos que aprovecho para comer algo e hidratarse, llevaba consigo una mochila gris con suministros como para otro día más. <span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Espero poder llegar a Taikarune con lo que me queda, sabía que debía de comprar mas provisiones en el ultimo pueblo. A este paso tardare 2 días más...si logro salir de este bosque.»</span><br />
<br />
Una tormenta se avecinaba y sin refugio el genin la iba a pasar muy mal, sabía que debía ponerse en marcha cuanto antes pero aun se sentía algo cansado por el viaje.<br />
<br />
<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Espero que el sensei tenga razón sobre que puedo encontrar más información sobre la utilidad del abanico de guerra en el museo de armas, solo espera que valga la pena este viaje.»</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Se podría decir que aventurarme solo hacia Taikarune, fue una mala idea. Pero no es así, una mala idea es meterse en medio de un maldito bosque pensando que lo podía cruzar el bosque para ahorrar tiempo. Y ver que un montón de nubes negras se están empezando a juntarse mientras uno esta perdido en el bosque... eso, eso es muy mala suerte.<br />
<br />
—<span style="color: MediumOrchid;" class="mycode_color"> Estoy jodido... muy jodido</span>— Murmuraba el joven genin de Kusa mientras miraba que se encontraba en medio de un bosque sin saber a donde ir, ya que no hay caminos ni senderos ni nada, tan solo arboles por doquier. <br />
<br />
<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«No tengo que perder la compostura... con padre hemos salido de situaciones peores que estas, solo piensa. »</span><br />
<br />
Lo único que se le vino a la mente fue subirse a la cima de una árbol para poder ver un poco mas alrededor. <span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Risco, arboles, arboles y más arboles...debí de haber seguido el camino principal, soy un idiota.»</span> Regañarse así mismo no serviría de nada, lo hecho, hecho está. Seguir caminando es su única opción o por lo menos lo único que puede hacer.<br />
<br />
Masaki podía sentir que la temperatura del ambiente empezaba a bajar y que el viento cada vez se hacia sentir más. Sin un lugar donde refugiarse, no le quedaba otra que seguir caminando en este imponente bosques, encontrándose con un risco el cual parecía bastante alto en comparación de los arboles. No tenia pensado gastar su energía y su tiempo en subirlo, así que decidió bordearlo.<br />
Cansado de estar caminando durante horas, se recostó contra el tronco de un árbol que parecía bastante grande, descansar por alguno minutos al menos. Minutos que aprovecho para comer algo e hidratarse, llevaba consigo una mochila gris con suministros como para otro día más. <span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Espero poder llegar a Taikarune con lo que me queda, sabía que debía de comprar mas provisiones en el ultimo pueblo. A este paso tardare 2 días más...si logro salir de este bosque.»</span><br />
<br />
Una tormenta se avecinaba y sin refugio el genin la iba a pasar muy mal, sabía que debía ponerse en marcha cuanto antes pero aun se sentía algo cansado por el viaje.<br />
<br />
<span style="color: SpringGreen; font-style: italic;">«Espero que el sensei tenga razón sobre que puedo encontrar más información sobre la utilidad del abanico de guerra en el museo de armas, solo espera que valga la pena este viaje.»</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un cambio de ambiente]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-un-cambio-de-ambiente</link>
			<pubDate>Mon, 05 Jun 2017 01:00:20 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=0">Koko</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-un-cambio-de-ambiente</guid>
			<description><![CDATA[El solo entrenar dentro de la aldea a la larga terminaba por tornarse en algo sumamente aburrido, un cambio de ambiente de vez en cuando sentaba muy bien y por ello Koko había decidido salir en un viaje no muy largo por el país del fuego, donde sabía de la existencia de algunos paisajes naturales bastante irregulares que le servirían muy bien.<br />
<br />
Por eso únicamente la rubia tomó una buena cantidad de cosas que le podrían ser útiles y partió siguiendo su mapa hacia Tanzaku Gai, lugar donde se buscó una posada y dejó la mayor parte de su equipaje en la habitación. Solamente se llevó consigo su portaobjetos, kunais y bandana, y obviamente el conjunto que habitualmente lucía sin la capa. Después de todo aquel era un día bastante caluroso.<br />
<br />
Sin más por hacer, la chica salió de la ciudad y comenzó a trotar por las afueras internándose en un bosque y teniendo cuidado de no irse por un barranco ni nada similar. El terreno irregular infestado de obstáculos como rocas, árboles y arbustos le venían como anillo al dedo ya que en la aldea solamente corría en terrenos llanos y cuyos obstáculos más importantes probablemente serían las personas que pudieran estar circulando en el momento.<br />
<br />
Pasó así una hora completa, momento en el que curiosamente encontró un río en el que pudo lavarse la cara y empaparse el cabello para refrescarse un poco. Finalizado aquello la chica se subió a la rama de un árbol y se colgó de cabeza de las piernas, de esta manera podría hacer flexiones abdominales sin nada que la molestase como alguna piedrita enterrada debajo de la hierba o similares.<br />
<br />
<span style="color: lime; font-style: italic;">«A la vuelta podría solicitar alguna misión, creo que estoy lista al menos para alguna de rango D »</span>razonaba la pecosa sin cesar con su ejercicio que en conjunto con el calor la había hecho sudar bastante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El solo entrenar dentro de la aldea a la larga terminaba por tornarse en algo sumamente aburrido, un cambio de ambiente de vez en cuando sentaba muy bien y por ello Koko había decidido salir en un viaje no muy largo por el país del fuego, donde sabía de la existencia de algunos paisajes naturales bastante irregulares que le servirían muy bien.<br />
<br />
Por eso únicamente la rubia tomó una buena cantidad de cosas que le podrían ser útiles y partió siguiendo su mapa hacia Tanzaku Gai, lugar donde se buscó una posada y dejó la mayor parte de su equipaje en la habitación. Solamente se llevó consigo su portaobjetos, kunais y bandana, y obviamente el conjunto que habitualmente lucía sin la capa. Después de todo aquel era un día bastante caluroso.<br />
<br />
Sin más por hacer, la chica salió de la ciudad y comenzó a trotar por las afueras internándose en un bosque y teniendo cuidado de no irse por un barranco ni nada similar. El terreno irregular infestado de obstáculos como rocas, árboles y arbustos le venían como anillo al dedo ya que en la aldea solamente corría en terrenos llanos y cuyos obstáculos más importantes probablemente serían las personas que pudieran estar circulando en el momento.<br />
<br />
Pasó así una hora completa, momento en el que curiosamente encontró un río en el que pudo lavarse la cara y empaparse el cabello para refrescarse un poco. Finalizado aquello la chica se subió a la rama de un árbol y se colgó de cabeza de las piernas, de esta manera podría hacer flexiones abdominales sin nada que la molestase como alguna piedrita enterrada debajo de la hierba o similares.<br />
<br />
<span style="color: lime; font-style: italic;">«A la vuelta podría solicitar alguna misión, creo que estoy lista al menos para alguna de rango D »</span>razonaba la pecosa sin cesar con su ejercicio que en conjunto con el calor la había hecho sudar bastante.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Tribulaciones tribales]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-tribulaciones-tribales</link>
			<pubDate>Sat, 13 May 2017 12:26:41 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=2">Amedama Daruu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-tribulaciones-tribales</guid>
			<description><![CDATA[Retiró el palo del fuego y se lo acercó a los labios. Sopló un par de veces, fuerte, y luego más flojo. Con cuidado, rozó con la boca la nube de azúcar y, comprobado que no quemaba, le dio un bocado. Mmh. Qué dulce que estaba. Un bocado de cielo: normal que le llamasen nube de azúcar.<br />
<br />
Las nubes de azúcar, o malvaviscos: poco nutritivos, sí, pero deliciosos, sin duda. ¿Y qué otro mejor dulce que tostar al calorcillo de una hoguera?<br />
<br />
Terminó de comerse el que ya tenía mordisqueado, y sin dudarlo ni un instante, pinchó otra nube de la bolsa y la puso a tostar al fuego. La llama chisporroteó y se desprendió una pequeña chispa que tuvo que esquivar retirando la mano hacia atrás. Suspiró, y sonrió como un tonto, frente al calorcillo nocturno del fuego, disfrutando del olor de las nubes tostadas y del suave chisporroteo que emitían.<br />
<br />
Cerró los ojos, dejó la nube en el fuego, y se relajó. Después de comerse la última nube, decidió que ya era muy tarde, y qué mejor que dormir al raso, auspiciado por las estrellas...<br />
<br />
<br />
<div align="center">···</div>
<br />
<br />
<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">—¿Huh? ¿Qué...?</span> —musitó. Notaba un extraño traqueteo, como si estuviera subido en un carro tirado por caballos. La idea de que lo hubiera secuestrado un grupo de bandidos se le antojó terrorífica, pero el antojo se le había quedado corto. Dicen que la realidad es más cruda que la ficción, y en este caso fue verdad, sin lugar a dudas.<br />
<br />
¿Queréis saber lo que pasó? Atended:<br />
<br />
Imaginad que os dormís una noche feliz, sin preocupaciones, con la panza llena de malvaviscos. Visualizad como, al abrir los ojos, véis una procesión de gente delante vuestra, gente con máscaras y vestidos con faldas de hojas de roble. Vais por un camino. Pensáis que es un sueño, así que intentáis despertaros, pero no funciona. Os movéis desesperados, o mejor dicho, no os movéis porque estáis atados con una cuerda.<br />
<br />
Os transporta un grupo de cuatro hombres enmascarados, danzando animadamente. Vosotros estáis subidos a un palo, atados en posición vertical, y a vuestro lado viaja otro chaval, de vuestra edad, debidamente sujeto como vosotros en un poste idéntico.<br />
<br />
<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">—Eh. ¡EH! ¿QUÉ HACÉIS? ¡SOCORRO!</span><br />
<br />
El extraño ahora abría los ojos. Daruu se acababa de fijar que vestía la bandana de Kusagakure.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡¡UN, CHACA CHACA ÚN, CHACA CHACA ÚN!!</span> —gritó el grupo de hombres que les llevaba a cuestas, al unísono.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Retiró el palo del fuego y se lo acercó a los labios. Sopló un par de veces, fuerte, y luego más flojo. Con cuidado, rozó con la boca la nube de azúcar y, comprobado que no quemaba, le dio un bocado. Mmh. Qué dulce que estaba. Un bocado de cielo: normal que le llamasen nube de azúcar.<br />
<br />
Las nubes de azúcar, o malvaviscos: poco nutritivos, sí, pero deliciosos, sin duda. ¿Y qué otro mejor dulce que tostar al calorcillo de una hoguera?<br />
<br />
Terminó de comerse el que ya tenía mordisqueado, y sin dudarlo ni un instante, pinchó otra nube de la bolsa y la puso a tostar al fuego. La llama chisporroteó y se desprendió una pequeña chispa que tuvo que esquivar retirando la mano hacia atrás. Suspiró, y sonrió como un tonto, frente al calorcillo nocturno del fuego, disfrutando del olor de las nubes tostadas y del suave chisporroteo que emitían.<br />
<br />
Cerró los ojos, dejó la nube en el fuego, y se relajó. Después de comerse la última nube, decidió que ya era muy tarde, y qué mejor que dormir al raso, auspiciado por las estrellas...<br />
<br />
<br />
<div align="center">···</div>
<br />
<br />
<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">—¿Huh? ¿Qué...?</span> —musitó. Notaba un extraño traqueteo, como si estuviera subido en un carro tirado por caballos. La idea de que lo hubiera secuestrado un grupo de bandidos se le antojó terrorífica, pero el antojo se le había quedado corto. Dicen que la realidad es más cruda que la ficción, y en este caso fue verdad, sin lugar a dudas.<br />
<br />
¿Queréis saber lo que pasó? Atended:<br />
<br />
Imaginad que os dormís una noche feliz, sin preocupaciones, con la panza llena de malvaviscos. Visualizad como, al abrir los ojos, véis una procesión de gente delante vuestra, gente con máscaras y vestidos con faldas de hojas de roble. Vais por un camino. Pensáis que es un sueño, así que intentáis despertaros, pero no funciona. Os movéis desesperados, o mejor dicho, no os movéis porque estáis atados con una cuerda.<br />
<br />
Os transporta un grupo de cuatro hombres enmascarados, danzando animadamente. Vosotros estáis subidos a un palo, atados en posición vertical, y a vuestro lado viaja otro chaval, de vuestra edad, debidamente sujeto como vosotros en un poste idéntico.<br />
<br />
<span style="color: deepskyblue;" class="mycode_color">—Eh. ¡EH! ¿QUÉ HACÉIS? ¡SOCORRO!</span><br />
<br />
El extraño ahora abría los ojos. Daruu se acababa de fijar que vestía la bandana de Kusagakure.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡¡UN, CHACA CHACA ÚN, CHACA CHACA ÚN!!</span> —gritó el grupo de hombres que les llevaba a cuestas, al unísono.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Dos monjes entre bandidos]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-dos-monjes-entre-bandidos</link>
			<pubDate>Tue, 28 Mar 2017 21:34:37 +0200</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=12">Karamaru</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-dos-monjes-entre-bandidos</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> es la calma, calma que a la mente humana le falta. El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> es inalterable, siempre encuentra la manera de moldearse a su entorno, de cambiar para no ser destruido. El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> puede ser agredida, pero mantendrá la compostura. El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> puede ser impactada, pero volverá a la suavidad y a la armonía que la caracteriza. <br />
<br />
El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> es la calma, calma que a la mente humana le falta."</span><br />
<br />
A la familia Sao le gustaba decir esa frase. No era raro, como maestros del agua y como científicos adoradores de Umi que eran,  el agua era algo primordial para ellos. Creciendo con esa frase en su cabeza fue como habían logrado ser los más tranquilos del templo, los que mejor controlaban sus sentimientos, los hombres y mujeres con más calma del recinto.<br />
<br />
Karamaru fue instruido por y para los cinco elementos, él tenía que seguir todas las tradiciones de las cuatro familias del templo y al igual que los Sao, esa frase la conocía bien. Vivía bajo la lluvia, una lluvia que lo calmaba cada vez que la veía. Pero cuando su mente se sentía perturbada, cuando sentía que se estaba incomodando, la eterna lluvia no era suficiente. Aún teniendo el mar al lado, los terrenos del Dios Umi tan cerca, necesitaba un gran impacto en la cabeza.<br />
<br />
El País del Fuego tenía lo que buscaba. Sus largos ríos e incontables riscos le daban la oportunidad de tener cataratas, pequeñas sí, pero cataratas al fin. Eran suficientemente débiles para que uno pueda estar debajo pero lo suficientemente fuerte para diferenciarse la lluvia más torrencial.<br />
<br />
Esa tarde de primavera el calvo se encontraba sentado bajo unas débiles y pequeñas cataratas, sobre una piedra que se encontraba justo en el cauce. Piernas cruzadas, manos juntas y ojos cerrados. Estaba cerca de un camino, no era raro que algún comerciante o transeúnte pasase por allí, pero junto al paso de comerciantes podía haber otro tipo de gente y Karamaru estaba alerta al peligro, aunque su mente estuviese en blanco.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> es la calma, calma que a la mente humana le falta. El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> es inalterable, siempre encuentra la manera de moldearse a su entorno, de cambiar para no ser destruido. El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> puede ser agredida, pero mantendrá la compostura. El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> puede ser impactada, pero volverá a la suavidad y a la armonía que la caracteriza. <br />
<br />
El <span style="color: cornflowerblue;" class="mycode_color">Agua</span> es la calma, calma que a la mente humana le falta."</span><br />
<br />
A la familia Sao le gustaba decir esa frase. No era raro, como maestros del agua y como científicos adoradores de Umi que eran,  el agua era algo primordial para ellos. Creciendo con esa frase en su cabeza fue como habían logrado ser los más tranquilos del templo, los que mejor controlaban sus sentimientos, los hombres y mujeres con más calma del recinto.<br />
<br />
Karamaru fue instruido por y para los cinco elementos, él tenía que seguir todas las tradiciones de las cuatro familias del templo y al igual que los Sao, esa frase la conocía bien. Vivía bajo la lluvia, una lluvia que lo calmaba cada vez que la veía. Pero cuando su mente se sentía perturbada, cuando sentía que se estaba incomodando, la eterna lluvia no era suficiente. Aún teniendo el mar al lado, los terrenos del Dios Umi tan cerca, necesitaba un gran impacto en la cabeza.<br />
<br />
El País del Fuego tenía lo que buscaba. Sus largos ríos e incontables riscos le daban la oportunidad de tener cataratas, pequeñas sí, pero cataratas al fin. Eran suficientemente débiles para que uno pueda estar debajo pero lo suficientemente fuerte para diferenciarse la lluvia más torrencial.<br />
<br />
Esa tarde de primavera el calvo se encontraba sentado bajo unas débiles y pequeñas cataratas, sobre una piedra que se encontraba justo en el cauce. Piernas cruzadas, manos juntas y ojos cerrados. Estaba cerca de un camino, no era raro que algún comerciante o transeúnte pasase por allí, pero junto al paso de comerciantes podía haber otro tipo de gente y Karamaru estaba alerta al peligro, aunque su mente estuviese en blanco.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La humanidad de piedra]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-la-humanidad-de-piedra</link>
			<pubDate>Fri, 10 Feb 2017 05:56:57 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=16">Hanamura Kazuma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-la-humanidad-de-piedra</guid>
			<description><![CDATA[—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Qué extraño </span>—susurro mientras paseaba su vista por toda la extensión del elegante pergamino—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">¿Estás segura de que está dirigido a mí, y no al maestro? </span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Definitivamente, mi señor </span>—respondió la criada con una inclinación desde la entrada de la habitación—, <span style="color: plum;" class="mycode_color">en la sede postal me han confirmado que debía de ser entregada a Hakagurē Kōtetsu. Además, su nombre está grabado en el paquete. </span><br />
<br />
Volvió a leer el contenido de la carta que le había sido enviada. <br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Saludos, mi estimado joven y próxima fuente de inspiración. <br />
<br />
Mi nombre es Nishijima Satomu, y soy un escultor. Soy consciente del escaso tiempo que llevas de vida y de que debo ser un absoluto desconocido para ti, pero no te preocupes por eso, pues pretendo que nos conozcamos bastante bien a su debido tiempo.<br />
<br />
Por la presente, me gustaría ofrecerte que fueras mi invitado y que pasarás una temporada en mi hogar, con la esperanza de que tal experiencia sea sumamente benéfica para ambos. A estas alturas te has de estar preguntando sobre el porqué te he escogido a ti por sobre aquella infinidad de posibles candidatos. Por ahora, solo necesitas saber que no ha sido al azar y que eres uno de los pocos que cumple con los requisitos necesarios y que reúne las cualidades que necesito.<br />
<br />
En tus manos está el decidir si tomaras esta oportunidad única en la vida, una oportunidad por la que muchos harían y darían lo que fuera. Si aceptas, encontrarás junto con este mensaje un pasaje para un viaje desde la ciudad más cercana hasta Kōtai y un pase que te permitirá hospedarte en cualquier posada del pueblo mientras esperas el que me contacte contigo, además de otros bienes que te facilitaran el largo viaje. <br />
<br />
Sin más a que hacer referencia, me despido confiando en que has de tomar la decisión correcta y que, por tanto, he de verte pronto frente a las puertas de mi hogar. <br />
<br />
Atentamente,<br />
<div align="center"><span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel que le confiere a la piedra humanidad</span></span></div>
</i></div>
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Pero es que sigo sin entender…</span> —dejó a un lado el mensaje y reviso el resto del contenido del paquete—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">Unos pasajes, unos mapas, algunos documentos y suficiente dinero como para un largo viaje… Todo dentro de una elegante cajita de madera con mi nombre grabado en ella.</span><br />
<br />
»<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Me sigue pareciendo todo muy misterioso.</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Mi señor, si me permite… </span>—dijo la muchacha, esperando que el joven le concediera permiso para entrar en su habitación.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Adelante, Naomi </span>—ordenó, haciendo un gesto para que pasara.<br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Me he tomado la libertad de investigar un poco sobre este hombre llamado Nishijima Satomu.</span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Bien, ¿Qué has encontrado?</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Si es quien dice ser, es uno de los más famosos artistas de todos los tiempos y no hay nadie en el mundo del arte que no lo conozca, pues se ha convertido en parte importante del mismo, siendo el máximo exponente en lo que a esculpir se refiere. </span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Imagino que el maestro ya sabe de esto, ¿no te ha dicho nada al respecto?</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Según lo que se me contó, Nishijima ha salido de su retiro hace poco y se sabe que ha estado buscando a algunos jóvenes por todo el continente con el fin de inspirar sus próximos trabajos. Aseguró haber tratado con Satomu en el pasado, y que le conocía como alguien con una manera misteriosa de actuar. Pero… No me ha dicho si sabe bajo qué criterios se realizó la selección o el porqué usted ha sido seleccionado. </span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Ya veo… </span>—aseguro mientras se desperezaba, tratando de disimular lo confundido que estaba—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">¿Y qué opina al respecto? </span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Ha dicho que le parece una excelente oportunidad, pero que por su seguridad, si decide aceptar, debo de acompañarlo y velar por que todo se desarrolle de la mejor manera posible. </span><br />
<br />
«<span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vale… Si al maestro le parece bien, supongo que está bien </span></span>—se dijo, convencido por lo escuchado—. <span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Además, ya llevo tres días tratando de entender qué puede querer aquel escultor de mí… Es que… no sé; yo quería salir y conocer el mundo, pero esto es demasiado repentino y me asusta un poco. Aun así..., es una gran oportunidad</span></span>» <br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">No tiene caso el estar aquí preguntándome el porqué de las cosas.</span> —Se levantó y se quedó mirando hacia el horizonte, hacia el sol mañanero que se alzaba por sobre el mar—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">La única forma de averiguar qué quiere realmente de mí aquel hombre es aceptando su invitación.</span><br />
<br />
»<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Cuanto tiempo necesitarías para hacer los arreglos necesario para el viaje </span> —preguntó a la muchacha.<br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Para mañana a esta hora tendría todo arreglado para nuestra partida, mi señor Kōtetsu.</span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Bien, entonces dejo los arreglos a tu cuidado.</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Entendido, mi señor. Dígame, ¿hay alguna otra cosa que necesite para el viaje? </span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Si, Naomi: Necesito un diario en blanco para tomar notas y… algunos libros sobre la historia de la escultura y similares. Si aquel sujeto me conoce, entonces es justo que yo también lo conozca un poco. </span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
Y con esto comienza la trama.<br />
El orden de posteo se establecerá según cada quien vaya posteado. Es decir, yo primero, segundo el que postee luego y así. <br />
No es una ley o una regla inquebrantable, pero lo mejor seria tratar de ajustarse al típico lapso de 72 horas para postear. <br />
Si se quieren llevar a algun npc en el viaje, pueden hacerlo, yo lo haré.<br />
Cualquier sugerencia o petición será escuchada, así que no se callen nada :-)<br />
</div>
    </div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Qué extraño </span>—susurro mientras paseaba su vista por toda la extensión del elegante pergamino—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">¿Estás segura de que está dirigido a mí, y no al maestro? </span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Definitivamente, mi señor </span>—respondió la criada con una inclinación desde la entrada de la habitación—, <span style="color: plum;" class="mycode_color">en la sede postal me han confirmado que debía de ser entregada a Hakagurē Kōtetsu. Además, su nombre está grabado en el paquete. </span><br />
<br />
Volvió a leer el contenido de la carta que le había sido enviada. <br />
<br />
<div style="padding: 10px; margin-top: 5px; background-color: #080808; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020;"><i>Saludos, mi estimado joven y próxima fuente de inspiración. <br />
<br />
Mi nombre es Nishijima Satomu, y soy un escultor. Soy consciente del escaso tiempo que llevas de vida y de que debo ser un absoluto desconocido para ti, pero no te preocupes por eso, pues pretendo que nos conozcamos bastante bien a su debido tiempo.<br />
<br />
Por la presente, me gustaría ofrecerte que fueras mi invitado y que pasarás una temporada en mi hogar, con la esperanza de que tal experiencia sea sumamente benéfica para ambos. A estas alturas te has de estar preguntando sobre el porqué te he escogido a ti por sobre aquella infinidad de posibles candidatos. Por ahora, solo necesitas saber que no ha sido al azar y que eres uno de los pocos que cumple con los requisitos necesarios y que reúne las cualidades que necesito.<br />
<br />
En tus manos está el decidir si tomaras esta oportunidad única en la vida, una oportunidad por la que muchos harían y darían lo que fuera. Si aceptas, encontrarás junto con este mensaje un pasaje para un viaje desde la ciudad más cercana hasta Kōtai y un pase que te permitirá hospedarte en cualquier posada del pueblo mientras esperas el que me contacte contigo, además de otros bienes que te facilitaran el largo viaje. <br />
<br />
Sin más a que hacer referencia, me despido confiando en que has de tomar la decisión correcta y que, por tanto, he de verte pronto frente a las puertas de mi hogar. <br />
<br />
Atentamente,<br />
<div align="center"><span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquel que le confiere a la piedra humanidad</span></span></div>
</i></div>
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Pero es que sigo sin entender…</span> —dejó a un lado el mensaje y reviso el resto del contenido del paquete—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">Unos pasajes, unos mapas, algunos documentos y suficiente dinero como para un largo viaje… Todo dentro de una elegante cajita de madera con mi nombre grabado en ella.</span><br />
<br />
»<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Me sigue pareciendo todo muy misterioso.</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Mi señor, si me permite… </span>—dijo la muchacha, esperando que el joven le concediera permiso para entrar en su habitación.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Adelante, Naomi </span>—ordenó, haciendo un gesto para que pasara.<br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Me he tomado la libertad de investigar un poco sobre este hombre llamado Nishijima Satomu.</span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Bien, ¿Qué has encontrado?</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Si es quien dice ser, es uno de los más famosos artistas de todos los tiempos y no hay nadie en el mundo del arte que no lo conozca, pues se ha convertido en parte importante del mismo, siendo el máximo exponente en lo que a esculpir se refiere. </span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Imagino que el maestro ya sabe de esto, ¿no te ha dicho nada al respecto?</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Según lo que se me contó, Nishijima ha salido de su retiro hace poco y se sabe que ha estado buscando a algunos jóvenes por todo el continente con el fin de inspirar sus próximos trabajos. Aseguró haber tratado con Satomu en el pasado, y que le conocía como alguien con una manera misteriosa de actuar. Pero… No me ha dicho si sabe bajo qué criterios se realizó la selección o el porqué usted ha sido seleccionado. </span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Ya veo… </span>—aseguro mientras se desperezaba, tratando de disimular lo confundido que estaba—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">¿Y qué opina al respecto? </span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Ha dicho que le parece una excelente oportunidad, pero que por su seguridad, si decide aceptar, debo de acompañarlo y velar por que todo se desarrolle de la mejor manera posible. </span><br />
<br />
«<span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vale… Si al maestro le parece bien, supongo que está bien </span></span>—se dijo, convencido por lo escuchado—. <span style="color: darkkhaki;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Además, ya llevo tres días tratando de entender qué puede querer aquel escultor de mí… Es que… no sé; yo quería salir y conocer el mundo, pero esto es demasiado repentino y me asusta un poco. Aun así..., es una gran oportunidad</span></span>» <br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">No tiene caso el estar aquí preguntándome el porqué de las cosas.</span> —Se levantó y se quedó mirando hacia el horizonte, hacia el sol mañanero que se alzaba por sobre el mar—. <span style="color: slategray;" class="mycode_color">La única forma de averiguar qué quiere realmente de mí aquel hombre es aceptando su invitación.</span><br />
<br />
»<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Cuanto tiempo necesitarías para hacer los arreglos necesario para el viaje </span> —preguntó a la muchacha.<br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Para mañana a esta hora tendría todo arreglado para nuestra partida, mi señor Kōtetsu.</span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Bien, entonces dejo los arreglos a tu cuidado.</span><br />
<br />
—<span style="color: plum;" class="mycode_color">Entendido, mi señor. Dígame, ¿hay alguna otra cosa que necesite para el viaje? </span><br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color">Si, Naomi: Necesito un diario en blanco para tomar notas y… algunos libros sobre la historia de la escultura y similares. Si aquel sujeto me conoce, entonces es justo que yo también lo conozca un poco. </span><br />
<br />
<div style="background: #000; border-radius: 8px; border: 1px solid #202020; margin-top: 5px;">
    <div style="color: #cfcfcf; font-weight: bold; padding: 8px; width: auto;">
        <input type="button" class="button spoiler-button" style="font-weight: bold;" value="off" /><br />
    </div>
    <div class="quotecontent">
        <div style="padding: 8px; display: none; border-bottom-right-radius: 5px; border-bottom-left-radius: 5px;">
Y con esto comienza la trama.<br />
El orden de posteo se establecerá según cada quien vaya posteado. Es decir, yo primero, segundo el que postee luego y así. <br />
No es una ley o una regla inquebrantable, pero lo mejor seria tratar de ajustarse al típico lapso de 72 horas para postear. <br />
Si se quieren llevar a algun npc en el viaje, pueden hacerlo, yo lo haré.<br />
Cualquier sugerencia o petición será escuchada, así que no se callen nada :-)<br />
</div>
    </div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Condiciones ambientales favorables]]></title>
			<link>https://ninjaworld.es/tema-condiciones-ambientales-favorables</link>
			<pubDate>Wed, 11 Jan 2017 20:39:16 +0100</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://ninjaworld.es/member.php?action=profile&uid=374">Manase Mogura</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://ninjaworld.es/tema-condiciones-ambientales-favorables</guid>
			<description><![CDATA[Aquel día hacía un buen clima, no estaba lloviendo y el sol no cocinaba la tierra. Claro que eso era debido a las características geográficas que presentaba aquella zona en la que se encontraba el joven médico, un lugar templado con muchos arboles y fuentes de aguas cercanas. La flora era variada y según lo que se contaba la fauna podía llegar a serlo aun más.<br />
<br />
Era esa última la parte que al joven médico de Amegakure le interesaba y era esa la razón por la cual cargaba en su espalda con una jaula de madera, en ese momento totalmente vacía. Caminaba por un pequeño sendero marcado por el reiterado paso de las personas que bajaban hasta un río cercano. A diferencia de la gente de un pequeño poblado cercano, él no estaba buscando agua, sino que buscaba una especie en particular de animal que debería rondar por esos lares.<br />
<br />
Su único armamento en aquel momento era un palo largo con una red y la jaula, si es que esta podía llegar a servir de algo para pelear. Aunque la mortalidad del joven médico no recaía en sus armas sino en el portaobjetos que llevaba, cargadisimo de venenos de todos los colores.<br />
<br />
<span style="color: lightseagreen;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta idea de vacaciones que tiene el abuelo ciertamente es cuestionable...</span></span><br />
<br />
Pensaba Mogura mientras marchaba por el bosque en búsqueda del bicho. Su cabeza estaba protegida de la luz del sol con un sombrero de paja que había comprado en el poblado aquel donde se estaba hospedando. En conjunto con el resto de sus cosas parecía que se alejaba un poco de la idea de un shinobi hecho y derecho, y comenzaba a parecer un aldeano más.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquel día hacía un buen clima, no estaba lloviendo y el sol no cocinaba la tierra. Claro que eso era debido a las características geográficas que presentaba aquella zona en la que se encontraba el joven médico, un lugar templado con muchos arboles y fuentes de aguas cercanas. La flora era variada y según lo que se contaba la fauna podía llegar a serlo aun más.<br />
<br />
Era esa última la parte que al joven médico de Amegakure le interesaba y era esa la razón por la cual cargaba en su espalda con una jaula de madera, en ese momento totalmente vacía. Caminaba por un pequeño sendero marcado por el reiterado paso de las personas que bajaban hasta un río cercano. A diferencia de la gente de un pequeño poblado cercano, él no estaba buscando agua, sino que buscaba una especie en particular de animal que debería rondar por esos lares.<br />
<br />
Su único armamento en aquel momento era un palo largo con una red y la jaula, si es que esta podía llegar a servir de algo para pelear. Aunque la mortalidad del joven médico no recaía en sus armas sino en el portaobjetos que llevaba, cargadisimo de venenos de todos los colores.<br />
<br />
<span style="color: lightseagreen;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta idea de vacaciones que tiene el abuelo ciertamente es cuestionable...</span></span><br />
<br />
Pensaba Mogura mientras marchaba por el bosque en búsqueda del bicho. Su cabeza estaba protegida de la luz del sol con un sombrero de paja que había comprado en el poblado aquel donde se estaba hospedando. En conjunto con el resto de sus cosas parecía que se alejaba un poco de la idea de un shinobi hecho y derecho, y comenzaba a parecer un aldeano más.]]></content:encoded>
		</item>
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