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Ascua, Verano de 220
Situación actual (global): Tras la muerte de Moyashi Kenzou a manos de Eikyuu Juro y tras los acontecimientos en la última reunión de los Tres Grandes Kage, Kusagakure ha abandonado la Alianza Shinobi, y ha decretado la prohibición de entrada en el País del Bosque a todos los jinchuuriki. Aunque a petición y bajo presión de los Señores Feudales las relaciones comerciales siguen intactas, las políticas y personales entre los líderes se tambalean. Uzushiogakure y Amegakure trabajan juntos en una Alianza Tormenta-Espiral, y se mantienen ocupados realizando operaciones de investigación y derribo contra Kurama y su ejército y contra el grupo criminal Dragón Rojo, a quien comienzan a considerar una amenaza muy seria. Se han enviado peticiones de pega de carteles con las recompensas y el aspecto de todos los miembros conocidos a todos los países, aunque el País del Agua se niega a colaborar... ni a dar respuesta alguna a la petición. Los ninja controlan de forma estricta los puertos de las diferentes capitales y lugares de entrada marítima a sus países de origen, y desbaratan cualquier fábrica o distribuidora de omoide a la que puedan echar el guante.

Los Gebijuu siguen provocando estragos y ocupando a los shinobi de tanto en tanto. Se ha descubierto que estas bestias han sido creadas por Kurama y por sus secuaces. Uzushiogakure y Amegakure han decidido colaborar con los demás bijuu contra Kurama y transmitir a sus aldeanos y shinobi la necesidad de dejar atrás todas las nociones preconcebidas sobre estas bestias de chakra. No obstante, las ideas de los Tres Primeros Kage están muy arraigadas y hay aún gente a la que no le agrada del todo esta idea... a todos los problemas externos se le suma ahora uno interno: el surgimiento de grupos rebeldes o terroristas que se niegan a aceptar el cambio de paradigma.

En medio de estas turbulencias, se está celebrando una nueva edición del famoso Torneo de los Dojos a petición de los Señores Feudales. Ninjas de todas las aldeas conviven durante un tiempo en el Valle de los Dojos, y participan en un certamen de peleas de exhibición.
Comida para pasar el caos
Sagiso Ranko Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 14
Exp: 2 puntos
Dinero: 2000 ryōs
#31
A Ranko le seguía haciendo gracia escuchar a Akane hablar así con Etsu. Los Inuzuka planeaban ir a entrenar después de la comida. Daigo haría algo similar. A Ranko se le iluminaron los ojos por un momento, con ganas de unirse al par canino o al boxeador, pero la voz de Kuumi la trajo a la tierra.

Nosotros iremos a ver a nuestros padres. Ya habíamos celebrado con ellos, pero nos pidieron que regresáramos al terminar el almuerzo —La pelirroja alzó la mano e hizo un gesto para atraer la atención de la camarera —. ¿Podría traernos la cuenta? Gracias.

Oh… Oh, cierto. B-bueno, podemos entrenar juntos a-algún otro día. —La de la trenza les dedicó la más amplia de las sonrisas a los demás.

Hubo un momento de relativo silencio en lo que se preparaban para irse. Luego, la mesera arribó con una charolita con cinco dulces de menta (pues había visto que el perro había comido también, y no tenía problema en considerarlo un comensal y un papel con el total a pagar.

Aquí tienen. Muchas gracias por comer aquí.

Ranko haría lo posible por poner no solo su parte del dinero, sino la del resto también, a pesar de que Etsu había querido invitarles los alimentos. Aunque quería negarlo, era el espíritu competitivo: no dejaría detrás a la familia Sagisō contra los Inuzuka de Kusagakure en una amistosa batalla monetaria. Claro que si el chico era más rápido que ella, podría poner el dinero antes.

De cualquier manera, las chicas se levantarían y Ranko estiraría un poco antes de dedicarles sendas reverencias a sus amigos.

F-fue un gusto haberlos encontrado hoy, Etsu-san, Akane-san, Daigo-san. ¡De-Demos lo mejor para dejar en alto a Kusagakure! —Quiso alzar el puño al cielo, pero apenas lo movió tímidamente al nivel de su cabeza. No quería sobresalir de más en aquel restaurante.

Sí, fue bueno verlos. ¡Hasta la próxima, Etsu, Akane, Verde! —Kuumi le dedicó un guiño particular Daigo mientras se daba la vuelta para salir con su hermana.

Ranko se giraría hacia su hermana, unos metros después de salir del local.

¿Qué fue eso al final?

¿Qué?

Pues habiendo llenado los estómagos, partamos Risa El último en cerrar, que postee en recompensas, ¿está bien? ¡Gracias!
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Inuzuka Etsu Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 16
Exp: 12 puntos
Dinero: 440 ryōs
#32
La pelirroja apresuró a decir que ellas debían ir de regreso con sus padres tras la comida, por lo que daba a deducir que no podrían entrenar por el resto del día quizás. Justo tras ello, buscó con la mirada a la camarera, y alzó la mano para llamar su atención. Para cuando la mujer miró hacia la mesa, ésta pidió que les trajese la cuenta. Ranko pareció caer —valga la redundancia— en la cuenta, y terminó sentenciando que el entrenamiento tendría que esperar. Quizás otro día.

Sí, está bien así, después de todo mejor cuando estemos en plenas condiciones, ¿no? —obviamente, era una pregunta retórica.

La camarera no tardó demasiado en aparecer de nuevo por la mesa, trayendo consigo la cuenta. Como en una buena película del oeste, el silencio reinó por un instante de pura tensión. La planta rodadora pasó por medio de la mesa —no literalmente— dando consigo la rápida señal de que todo estaba echado, que se podía desenfundar.

Etsu, rápido cual Uzujin blasfemando cualquier otra cosa fuera de los muros de Uzushiogakure, lazó su mano al bolsillo y la sacó a la velocidad de la luz. Un montón de billetes volaron si dirección determinada, casi arrojados a puro azar, pero en última instancia se arrojaron sobre la mesa gracias a otro veloz movimiento por parte de la mano del Inuzuka. En un abrir y cerrar de ojos, el rastas habría plantado ahí una gran cantidad de dinero. Un dinero que le quemaba en el bolsillo, pues no pensaba haberlo ganado.

«Adiós al dinero del abuelo y el loco.»

No pudo evitar sonreír en lo que intentaba que la camarera se quedase con su dinero. Aunque Ranko tampoco lo ponía fácil, pues ella también quiso pagar no solo la parte correspondiente a ella y su hermana...

Al final, la camarera tomó la mitad de un lado, y la otra mitad del otro. Seguramente no era la primer ni sería la última vez que tropezase con comensales como la Sagiso y el Inuzuka. Con lo cuál, quizás ambos quedaron medianamente satisfechos. Etsu quizás debería de gastar el resto del dinero en helado o alguna de las absurdas sugerencias del glotón de su hermano, pero en fin. Menos da una piedra.

Ranko admitió que fue un gusto encontrarlos, y no perdió oportunidad para aunar fuerzas contra el torneo. Su hermana por otro lado, también se alegró de haber estado comiendo con ellos, e hizo un curioso guiño en el apodado Verde.

Sí, lo mismo digo. Ha sido un placer comer con caras conocidas. Hasta la próxima. —zanjó el Inuzuka en lo que abandonaban el restaurante, tomando cada uno diferentes direcciones.
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~
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Tsukiyama Daigo En línea
El primo italiano de Daigo
Ninjas de Kusa
Nivel: 17
Exp: 10 puntos
Dinero: 800 ryōs
#33
Pronto llegaría la hora de despedirse en la mesa de los kusajin. Tan solo faltaba que llegase la camarera con la cuenta luego de que Kuumi se la pidiese.

Todo parecía realmente pacífico mientras el grupo se preparaba para marcharse. Solo lo parecía porque en realidad el establecimiento pronto se convirtió en el escenario de una batalla monetaria entre dos de las familias más importantes de Kusagakure.

Ambos representantes de sus respectivas familias actuaron tan rápido como el rayo para pagar la cuenta ante la mirada atónita de Daigo, que realmente no sabía qué podía hacer en una situación como aquella.

Finalmente la batalla se resolvió en un empate. De momento.

Las hermanas Sagisō se levantaron antes de que le dedicara una reverencia a sus amigos para despedirse.

—¡Eso es! Tenemos que repetirlo cuando acabe el torneo.

Luego le tocó a Kuumi, que dejó sin palabras a Daigo simplemente con guiñarle el ojo después de despedirse.

«¿Qué ha sido eso?» se preguntó, confundido y ruborizado.

Etsu fue el último en despedirse antes de que se marcharan.

—Ah, sí, hasta luego —sonrió.

«¿Qué ha sido eso?»
—hablo
«pienso»

¡Muchas gracias a Rōga por el sensual avatar!
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