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Ascua, Verano de 220
Situación actual (global): Tras la muerte de Moyashi Kenzou a manos de Eikyuu Juro y tras los acontecimientos en la última reunión de los Tres Grandes Kage, Kusagakure ha abandonado la Alianza Shinobi, y ha decretado la prohibición de entrada en el País del Bosque a todos los jinchuuriki. Aunque a petición y bajo presión de los Señores Feudales las relaciones comerciales siguen intactas, las políticas y personales entre los líderes se tambalean. Uzushiogakure y Amegakure trabajan juntos en una Alianza Tormenta-Espiral, y se mantienen ocupados realizando operaciones de investigación y derribo contra Kurama y su ejército y contra el grupo criminal Dragón Rojo, a quien comienzan a considerar una amenaza muy seria. Se han enviado peticiones de pega de carteles con las recompensas y el aspecto de todos los miembros conocidos a todos los países, aunque el País del Agua se niega a colaborar... ni a dar respuesta alguna a la petición. Los ninja controlan de forma estricta los puertos de las diferentes capitales y lugares de entrada marítima a sus países de origen, y desbaratan cualquier fábrica o distribuidora de omoide a la que puedan echar el guante.

Los Gebijuu siguen provocando estragos y ocupando a los shinobi de tanto en tanto. Se ha descubierto que estas bestias han sido creadas por Kurama y por sus secuaces. Uzushiogakure y Amegakure han decidido colaborar con los demás bijuu contra Kurama y transmitir a sus aldeanos y shinobi la necesidad de dejar atrás todas las nociones preconcebidas sobre estas bestias de chakra. No obstante, las ideas de los Tres Primeros Kage están muy arraigadas y hay aún gente a la que no le agrada del todo esta idea... a todos los problemas externos se le suma ahora uno interno: el surgimiento de grupos rebeldes o terroristas que se niegan a aceptar el cambio de paradigma.

En medio de estas turbulencias, se está celebrando una nueva edición del famoso Torneo de los Dojos a petición de los Señores Feudales. Ninjas de todas las aldeas conviven durante un tiempo en el Valle de los Dojos, y participan en un certamen de peleas de exhibición.
Reflejos de serenidad
Fuukei
Invitado
#1
El peliblanco anduvo impasible por los páramos del País del Fuego hasta llegar al Lago de Shiona. Podría decirse que el destino lo había llevado hasta allí pues, a cada pisada, el chico no se detenía a pensar el rumbo de los pasos que dejaba atrás. Evadirse de la realidad le era necesario; sobretodo después del último entrenamiento que su abuela le había mandado.

«¿Cuidar de una planta? Me parece a mí que la abuela se está haciendo mayor... ¡¿de qué me va a servir plantar una semilla y regarla de vez en cuando?!»

Situaciones como aquellas le exasperaba. Su abuela se había encargado de su entrenamiento durante los últimos años —y le habían servido para mucho, no lo podía negar. — pero recientemente no entendía para que le servían las nuevas propuestas de aquella anciana. Prefería, cuando se daba el caso, poner en práctica su taijutsu o mejorar el uso de su ninjutsu. Pero... la planta...

«Hay muchas cosas que todavía me hace falta aprender... Y la abuela quiere dedicarse a la jardinería. Si es que...»

Soltó un bufido de impotencia. No podía replicarle o bien sabía que se llevaría un mamporro de su bastón. Finalmente, el peliblanco decidió aparcar aquel tema por un momento y alzó la vista para contemplar el lago. El Lago de Shiona. Nunca había estado allí y las aquellas primeras luces le parecieron una imagen de serenidad. Quizá por eso sus pisadas le habían llevado hasta allí: debía apaciguarse.
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Amedama Daruu Sin conexión
Jōnin de Ame
Jounin de Ame
Nivel: 32
Exp: 7 puntos
Dinero: 240 ryō
#2
Fuukei descubrió entonces la figura encapuchada de un extraño. Allá, al pie de la estatua de Shiona, la túnica negra ondeando al viento, un shinobi de incógnito, bandana oculta, observaba el rostro empedrado de la otrora líder de Uzushiogakure. Daruu se había tomado muchas molestias —y adoptado muchos riesgos— para viajar hasta el País de la Espiral, pero quería visitar aquél lugar; cuán grande había sido su sorpresa al encontrar con que ahora era un lago, quizás artificial en honor a la antigua kage, como el monumento central y las plataformas.

Tomó aire y lo expulsó lentamente. «La paz de Shiona. Los uzujin apropiándose de la razón de nuevo. Quizás en esto no se equivoquen, pero dime, Shiona-dono, ¿qué pensarías tú de ellos si los estuvieras viendo ahora mismo?»

Se dio la vuelta. Y sus ojos toparon con un muchacho de cabello blanco, a lo lejos, que refulgía como un copo de nieve al pie de los árboles.

Mmh.
Esto es una prueba.
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