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Una nueva generación (¡Final de temporada!) T1

Tras la muerte de la mayoría de Señores Feudales a manos de la banda de criminales Dragón Rojo en el Torneo de los Dojos, el mundo ha pegado un giro de 180 grados. Las sombras de un nuevo Daimyo en el País de la Espiral preocupan a Sarutobi Hanabi. En el País de la Tormenta, Amekoro Yui ha creado secretamente el cargo de Tormenta mientras hace creer al resto del mundo que es la nueva Señora. En el País del Bosque, el único Daimyo superviviente teme por su vida. Pero no sólo los Tres Grandes han visto el status quo totalmente quebrado.

En el País del Fuego se extendió el caos, y hace tiempo ya que el Jūchin del Valle de los Dojos lo conquistó, expulsando a unas mafias que todavía colean, buscadas por los sámurais. En el País del Viento hay una cruda guerra civil a varios bandos, y en el de la Tierra hay rumores de que una está a punto de llegar. El País del Agua, quizás, esté en el centro de todo. Y si no lo está, debería preocuparse por demostrarlo, pues las sospechas sobre Umigarasu crecen cada vez más. Las aldeas saben que algo planea, al principio con Dragón Rojo, ahora quizás al margen de Dragón Rojo, según las últimas informaciones.

Pero quizás estos asuntos no sean más que la punta del iceberg de las amenazas de los ninjas. Kurama, junto a sus Generales, asegura ser el próximo Emperador de Oonindo. Nadie lo dice abiertamente, pero todo el mundo sabe que algún día presentará la guerra a las puertas de cualquiera de nosotros.
#16
Su hermana suspiró en respuesta.

Me convertí en kunoichi para poder cuidarte, Suzaku, y porque era la única opción. Sólo estoy diciendo que ahora mismo quizás no sea la mejor opción, ¿entiendes? —añadió, alargando una pausa en la que debía estar esperando una respuesta por parte de Suzaku que no llegó a producirse.

La chiquilla, como si aquello no fuera con ella, había alargado la mano para coger uno de aquellos deliciosos sandwiches de atún y mayonesa. Hasta que su hermana debió de cansarse de esperar y volvió a reclamar su atención:

Suzaku, creo que deberías dejar de ser ninja. Es más, quizás deberíamos dejar de serlo las dos —soltó, directa como el gancho de un boxeador.

El sándwich, que se había quedado a medio trayecto de la boca de Suzaku, se quedó suspendido en el aire.

¡Hagamos otra cosa! —continuó Umi, hablando atropelladamente. Se arrodilló a trompicones, acercándose a la sombría Suzaku, y la tomó de las manos. El sándwich cayó al césped, derramando su contenido sin poder evitarlo—. ¡Podríamos montar un restaurante! ¡Mira qué aperitivos hacemos! ¿Sí?

Suzaku apretó las mandíbulas, y habría hecho lo mismo con las manos de no ser porque Umi las tenía cogidas.

No soy cocinera... —refunfuñó en voz baja, con la cabeza baja, sin mirar a Umi a los ojos. De un momento a otro, y con una brusca sacudida de sus brazos, se soltó del agarre de su hermana y se levantó de golpe para quedar por encima de ella—. ¡No soy una cocinera! ¡Soy kunoichi! ¡Conseguí mi bandana ayer mismo! ¡No me puedes decir que deje de ser ninja cuando ni siquiera he empezado a serlo!
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#17
No soy cocinera... —refunfuñó Suzaku en voz baja, y de pronto Umi sintió brillar la chispa de la esperanza. ¿Era eso lo que le preocupaba? ¿La había convencido? Sonrió, y acarició sus hombros con cariño, pero Suzaku se sacudió y ella cayó al suelo de culo. ¡No soy una cocinera! ¡Soy kunoichi! ¡Conseguí mi bandana ayer mismo! ¡No me puedes decir que deje de ser ninja cuando ni siquiera he empezado a serlo!

Umi se levantó, el rostro rojo.

¡Maldita sea, Suzaku! —gritó—. ¿¡Vas a dedicar los últimos meses de tu vida protegiendo a "la aldea" cuando Sarutobi Hanabi no movería su puto culo para ayudarte jamás!? ¡Sólo para acabar apuñalada por la espalda por un ninja del copo de nieve! —Umi se cruzó de brazos y se dio la vuelta, desviando la mirada—. ¿Y si en algún momento se te ocurre que no puedes más? ¿Que quieres irte? ¿Que no merece la pena morir por un puñado de desconocidos y que prefieres escapar y no tomar parte? ¡Entonces tampoco te cuidará! ¡Es más, enviará una maldita partida de guerra para buscarte por si se te ocurre revelar dónde están los putos baños públicos más cercanos a la entrada!
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#18
Su hermana también se reincorporó, con las mejillas encendidas.

¡Maldita sea, Suzaku! —gritó Umi, mejillas encendidas. Ella también se había reincorporado para ganar de nuevo la dominancia de la altura—. ¿¡Vas a dedicar los últimos meses de tu vida protegiendo a "la aldea" cuando Sarutobi Hanabi no movería su puto culo para ayudarte jamás!? ¡Sólo para acabar apuñalada por la espalda por un ninja del copo de nieve!

Sarutobi Hanabi movió el culo para enfrentarse a uno de esos asquerosos Generales. Movió el culo para enfrentarse a esas lagartijas del tres al cuarto en el estadio del Torneo de los Dojos, ¡y perdió uno de sus brazos en el proceso! —le rebatió, apretando los puños—. ¡Es verdad que puede que ni siquiera me conozca, pero nos está protegiendo a todos!

Visiblemente airada, Umi se cruzó de brazos y se dio la vuelta, desviando la mirada de su hermana pequeña.

¿Y si en algún momento se te ocurre que no puedes más? ¿Que quieres irte? ¿Que no merece la pena morir por un puñado de desconocidos y que prefieres escapar y no tomar parte? ¡Entonces tampoco te cuidará! ¡Es más, enviará una maldita partida de guerra para buscarte por si se te ocurre revelar dónde están los putos baños públicos más cercanos a la entrada!

Suzaku parpadeó varias veces, confundida.

Pero... ¿Por qué iba a querer marcharme de aquí...? ¿De mi hogar...? —preguntó, al cabo de varios segundos. Agachando la mirada, alzó una mano temblorosa, aferrando la bandana que se ceñía a su cintura—. Yo... no pude hacer nada para proteger a mamá y a papá de esas personas malvadas... ¡Por eso me he hecho kunoichi! ¡Para protegeros a todos de las personas malas! Incluida tú...

»Y por eso... ¡Por eso no pienso renunciar! ¡Antes tendrás que quitármela con tus propias manos!
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