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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tres meses después del examen de chuunin del año 218, la situación internacional sigue en tensión. El País de la Espiral y el de la Tormenta mantienen una fría relación, y el País del Bosque actúa con precaución con ambos. Los Señores Feudales ya han asumido que la situación no va a volver a la que algunos ya llaman Era de la Paz de Shiona, al considerar a la líder uzujin la responsable de la longeva estabilidad que reinó durante muchos años. Algunos intereses intersectan, otros divergen. La nueva era de los ninjas ha llegado.
Tu alma triste y oscura
#61
¿Muchas más ganas? Si Yubiwa había tenido algo que ver con el ataque, dudaba que tuviesen más ganas que él mismo. Tenía que reconocer, no obstante, que todo aquello había sido una de sus mayores cagadas. No era el momento de quejarse, sino de reconocer su error y lamer las heridas.

Es la placa de jounin de Akame. —A Datsue se le hizo un nudo en la garganta—. Quiero que te la quedes tú. Que la vistas. Y que nos hagas orgullosos de ti a ambos.

»Quien sabe, quizás se te pegue algo de profesionalidad.

Datsue esbozó una sonrisa ante la última palabra, y fue la sonrisa más melancólica que había visto Oonindo en su historia. No había pasado ni un día de haberle perdido, y ya le estaba echando de menos. En cualquier otro momento y circunstancia, estaría dando saltos de alegría y deseando salir para irse de fiesta a celebrarlo. En aquel instante, sin embargo, no notó más que una tristeza profunda. No fue ni un momento agridulce. Porque se dio cuenta que, precisamente, ya no tenía a su Hermano para celebrarlo juntos.

Nunca… más.

Se arrancó la aguja del gotero y se levantó de golpe.

Discúlpeme, Hanabi-sama, pero he de partir. —Caminó, descalzo, hasta le mesita y tomó la placa dorada de su Hermano.

»A estas horas del día, Akame ya le habría dado dos vueltas a la Villa corriendo; practicado golpes de Taijutsu y Kenjutsu; meditado; y estaría dominando ahora un tercer elemento. —Porque Akame era así. Insaciable, metódico e incombustible. Un jodido…






... profesional.






Ya habría tiempo de llorarle. En su funeral. En la noche. El resto de su puñetera vida. ¿Aquel día? Aquel día no era para eso. Aquel día honraría a su Hermano. Aquel día se lo dedicaría a él, para hacerle sentir orgulloso. Abrió la ventana de la habitación, todavía con la blusa de enfermo puesta, y sonrió a Hanabi. Había dicho que aquel día no iba a llorar, pero, sin darse cuenta, las lágrimas caían de sus ojos como una herida abierta. Y es que, en realidad, así era. Por mucho que tratase de ocultarlo, ahora y en el futuro con su risa, sus bromas y sus insensateces, el alma de Datsue, triste y oscura, siempre tendría una herida sangrente que nunca, nunca, nunca se cerraría.

Se subió al hueco de la ventana. Una ráfaga de viento le dio los buenos días, trayendo consigo un aroma a cerezo y, curiosamente, a tabaco. Ambas cosas le recordaron algo, y giró la cabeza para mirar a Hanabi.

Larga vida a Uzushiogakure no Sato.
Grupo 2:
Datsue y Akame, (Ceniza, 218), Poder 60

Grupo 4:
Datsue, Nabi y Stuffy, (Despedida, 218), Poder 60

Grupo 5:
Datsue y Soroku, (Viento Gris, 218), Poder 60

Grupo 7:
Datsue y Juro, (Aliento Nevado, 218), Poder 60

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#62
Hanabi presenció atónito cómo su ahora jounin se arrancaba la aguja del gotero y se levantaba de golpe.

Discúlpeme, Hanabi-sama, pero he de partir. —El muchacho caminó hasta la mesita de noche y cogió la placa dorada de Akame—. A estas horas del día, Akame ya le habría dado dos vueltas a la Villa corriendo; practicado golpes de Taijutsu y Kenjutsu; meditado; y estaría dominando ahora un tercer elemento.

Hanabi lo retuvo un momento, agarrándolo por la camiseta. Sabía que no podría detenerlo, y menos cuando mostraba un ataque de determinación tal, no obstante...

Cuidado, Datsue, que tienes el brazo roto. Eso va a doler más tarde. —Un recordatorio.

El muchacho demostró ser un total loco cuando abrió la ventana de la habitación y se dispuso a saltar. Si las quemaduras no le doliesen tanto, quizás Hanabi se habría levantado y le habría impedido irse. Ahora no le parecía tan buena idea dejarlo marchar. Pero no pudo hacerlo. Y menos cuando el Uchiha pronunció las palabras mágicas:

Larga vida a Uzushiogakure no Sato.

Larga y próspera, amigo mío. Larga y próspera...

Más tarde, cuando la enfermera vino a cambiar los goteros, se echó las manos a la cabeza y preguntó a Hanabi dónde había ido Datsue, el líder de Uzushiogakure mintió y dijo que despertó tras la siesta del mediodía y la cama ya estaba vacía.
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