Este foro utiliza cookies
Este foro utiliza cookies para guardar tu información de inicio de sesión si estás registrado, y tu última visita si no lo estás. Las cookies son pequeños documentos de texto guardados en tu ordenador; las cookies establecidas por este foro sólo pueden ser utilizadas en este mismo sitio y no poseen riesgos de seguridad. Las cookies de este foro también llevan un registro de los temas que has leído y cuándo fue la última vez que los leíste. Los administradores NO tienen acceso a esta información, sólo TU NAVEGADOR. Por favor confirma si aceptas el establecimiento de estas cookies.

Se guardará una cookie en tu navegador sea cual sea tu elección para no tener que hacerte esta pregunta otra vez. Podrás cambiar tus ajustes sobre cookies en cualquier momento usando el link en el pie de página.
Primavera-Verano de 221

Fecha fijada temporalmente. Actualmente están ocurriendo sucesos importantes para el destino de Oonindo y todos jugamos en una ambientación temporal fija. La fecha irá avanzando y finalmente ocurrirá un salto temporal tras el que volveremos al sistema de calendario habitual.
Situación actual (global): La muerte de Amekoro Yui, en Yukio, ha desencadenado una guerra hace tiempo anunciada. Kurama y sus renovados Ocho Generales, al mando de sus ejércitos, se mueven rápido y ya han conquistado territorios a oeste y este del Oonindo septentrional. Los ataques han sido rápidos y en algunos casos desde dentro, así que se sospecha que el Nueve Colas llevaba tiempo clavando sus zarpas desde las sombras. Sea como fuere, estos logros retrasan una posible reconquista de la nevada Yukio, terreno ya difícil por las condiciones climatológicas adversas del norte del País de las Tormenta.

Los ninjas de Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure son la única esperanza que queda de acabar con esta amenaza. No todos están seguros de que puedan vencer, e incluso algunos parecen decantarse por el otro bando. Entre los muros de las ciudades de los países que aún no han caído ante Kurama se esconden, además, agentes del zorro ocultos en las sombras, a la espera de una oportunidad...

Los tres líderes mundiales han convocado una reunión para discutir sobre sus siguientes pasos. Es necesario actuar. ¡Y rápido! ¿Conseguirá la guerra que unan sus fuerzas contra un enemigo común, o morirán con su orgullo como única defensa?
#1
El sol no era visible a través del eterno manto de nubes, oscuras como el tizón, que poblaban los cielos de Amegakure. Pero se notaba que comenzaba a anochecer. La lluvia refulgía con los colores del arcoiris cuando atravesaba las luces de neón que los locales habían comenzado a encender y la gente que esperaba la noche se agolpaba cada vez más en el concurrido Distrito Comercial. La guardia comenzaba a reforzarse, pues el comienzo de la noche implicaba el comienzo de muchas fiestas; y, con ellas, el descuido de más de uno con el alcohol que terminaba derivando en peleas sin sentido.

Aotsuki Ayame atravesaba en aquellos instantes uno de los muchos puentes que sorteaban los canales de la ciudad. Cargaba con varias bolsas, se había ofrecido a salir a hacer algunas compras para despejarse y ahora regresaba a casa. Un par de shinobi cruzaron por encima de ella, saltando ágilmente y corriendo a través de varios cableados que conectaban ambas calles. Y ella se les quedó mirando. Cualquiera que la viera en aquellos momentos, cualquiera que la conociera de antes, apenas habría podido llegar a reconocerla. Había dejado atrás cualquier tipo de indumentaria o símbolo que pudiera relacionarla con las artes shinobi. En aquellos instantes, sólo era una ciudadana más. Una ciudadana bastante lenta y torpe, a juzgar por los tumbos de sus pasos...

O por el golpetazo que se dio contra alguien cuando se dispuso a seguir su camino, tirándola al suelo a ella y a sus bolsas.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
Responder
#2
Suzume había salido a comprar, pues el que trabajara cantando no quitara que fuese una buena hija que ayudara a sus padres. Se había abrigado mucho y llevaba un paraguas mono con diseños de estrellitas.

Sin embargo, su mente estaba en otro lado: llevaba el paraguas apresado con el brazo izquierdo, y la bolsa de las compras con el derecho, mientras que usaba las manos torpemente para escribir cosas en una libreta pequeña. Estaba, por supuesto, anotando ideas para una canción.

Claro, el llevar un montón de cosas encima le desequilibraba, y el no prestar atención al camino le llevó a chocarse con alguien. La fuerza del golpe, aunado a la poca resistencia que tenía la pelirroja, le lanzó al suelo junto con sus pertenencias.

¡Ay, no! —exclamó al instante, recogiendo su libreta, la cual se había alcanzado a mojar de un lado. Le costó mucho ponerse en pie. —. ¡No, no, no, no!

La chica se dio cuenta de que había una persona más en el suelo, una que había tenido una encomienda similar a la suya, tal vez. Se apresuró a ir a por ella, cubriéndole con el paraguas.

¡Ay, lo siento! Estaba de boba embobada otra vez... ¿Te lastimaste? — Se guardó la libretita en el abrigo y le tendió la mano.
Responder
#3
¡Ay, no! ¡No, no, no, no! —Una voz femenina, desconocida para ella, la sobresaltó. Se trataba de una hermosa joven, que debía tener más o menos su misma edad, que se afanaba por recoger una libreta del suelo antes de que se mojara aún más. Tenía el cabello largo y ondulado, de un vibrante color rojo. Apenas tardó unos segundos en reparar en su presencia—: ¡Ay, lo siento! Estaba de boba embobada otra vez... ¿Te lastimaste? —le preguntó, cubriéndola gentilmente con el paraguas.

Ayame aceptó la mano que le tendía para reincorporarse; pero, llena de apuro, negó con la cabeza enérgicamente en respuesta a la última pregunta formulada y realizó varias reverencias de disculpa en cuanto se puso en pie. Se apresuró a recoger sus propias bolsas para evitar que se empapara su contenido y se echara a perder, pero no dejaba de mirar a la desconocida por el rabillo del ojo.

Algo en ella le resultaba familiar, pero no atinaba a decir el qué.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
Responder
#4
Suzume recogió sus bolsas, pero tambien recogió algunas de la chica de cabellos oscuros.

Creo que esto es tuyo.

La pelirroja le sonrió cuando extendió una de las bolsas que había levantado. Algo llamó la atención de Suzume, por lo que la miró fijamente por algunos segundos. Detrás de la mata de cabello en su frente había un bonito dibujo.

¡Oh, qué bonita luna! ¿Es un tatuaje? Oh, lo siento, no quiero ser metiche —comentó con una risita —, es sólo que se ve lindo.
Responder
#5
La joven le tendió una de las bolsas que se le habían caído y que no había tenido tiempo de recoger.

Creo que esto es tuyo.

Ayame le dedicó una suave sonrisa y una nueva inclinación de cabeza. Sin embargo, algo pareció llamar la atención de la desconocida, que tenía sus curiosos ojos de color violeta clavados en su frente.

¡Oh, qué bonita luna! ¿Es un tatuaje? Oh, lo siento, no quiero ser metiche —comentó con una risita —, es sólo que se ve lindo.

Ella se llevó una mano a la frente, inicialmente sorprendida. Tiempo atrás le habría preocupado que lo primero en lo que se fijara fuera la luna de su frente, pero parecía haber pasado una eternidad desde entonces. Ni siquiera ella era la misma Ayame de entonces. Sus labios se curvaron ligeramente y abrió la boca, como si hubiese estado a punto de decir algo, pero finalmente volvió a cerrarla y negó con la cabeza. Entonces miró a su alrededor, buscando algo con gesto dubitativo. Reparó de nuevo en la libreta de la pelirroja, pero tras mirar al cielo desechó la idea sacudiendo la cabeza. No pareció encontrar lo que buscaba y, al final, con un suave suspiro, volvió a mirar a la desconocida y se agachó sobre la tierra. Con el dedo índice trazó dos ideogramas: 菖蒲. Ayame los señaló con el dedo, se señaló a sí misma con una sonrisa, y después la señaló a ella, ladeando la cabeza con gesto interrogante.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
Responder
#6
La chica parecía sorprendida de que notara un tatuaje tan lindo. Sin embargo, no habló, sino que se agachó para escribir en el suelo. Suzume inclinó la cabeza, levemente confundida.

¿Aya... Me? —la pelirroja la miró, extrañada. ¿Iris? ¿Cómo iba a ser una flor? Lo de su frente era claramente una lun- aaaah... —. Aaaah, ya veo... te llamas Ayame. ¡Qué bonito nombre! Yo...

Se mordió la lengua. ¿Por qué la chica no había hablado? ¿Tendría algún problema con su voz? Suzume decidió seguirle el juego. Buscó la última hoja de su libreta y escribió algo que pronto enseñó a Ayame.

«Mi nombre es Murakisho Suzume. ¡Todo un gusto!»

La nota tenía un muy sencillo dibujo de un pajarito, y Suzume sonrió al mostrársela.
Responder
#7
¿Aya... Me? —la pelirroja se mostró inicialmente sorprendida, como si no estuviera segura de a lo que se estaba refiriendo con su gesto. Sin embargo, debió pillarlo enseguida, porque su rostro se iluminó con el gesto de la comprensión—. Aaaah, ya veo... te llamas Ayame.

Ella asintió enérgicamente, confirmando su suposición.

¡Qué bonito nombre! Yo... —La desconocida se interrumpió de golpe, pensativa. Ayame ladeó ligeramente la cabeza, interrogante, pero, enseguida, la otra chica abrió su libreta por la última hoja y escribió algo que le enseñó en cuanto terminó:

«Mi nombre es Murakisho Suzume. ¡Todo un gusto!»

La frase venía acompañada con el adorable dibujo de un pajarito y Ayame amplió su sonrisa e inclinó el cuerpo en una nueva reverencia que trataba de expresar "¡Mucho gusto!". Al reincorporarse, torcía ligeramente el gesto. Se había quedando mirando la libreta de Suzume y la señaló con un dedo con gesto apurado. Lamentaba profundamente que pudiera haberse mojado o estropeado con su anterior tropezón.
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
Responder
#8
Suzume asintió junto con la chica. ¡Ayame! Ayame. Escribió ese nombre en su cabeza. Le seguía pareciendo extraño que no hablara. Supuso que en realidad era muda. La pelirroja se sintió extraña.

Sin embargo, Ayame le apuntaba a la libreta. La cantante tardó un momento en entender.

¡Ah, ya! Claro, claro, ten.

Pasó la pagina y, con una enorme sonrisa, le tendió la libreta y el bolígrafo a la chica de la luna. Era obvio: si no podía hablar, le estaba pidiendo la libreta para escribir y comunicarse. ¡Que brillante, Suzume!
Responder
#9
Suzume se mostró confundida durante unos instantes, como si no terminara de entender lo que Ayame le estaba intentando decir.

¡Ah, ya! Claro, claro, ten.

Le tendió la libreta y un bolígrafo a la ahora estupefacta Ayame, que tardó unos segundos en reaccionar. Los cogió con lentitud y miró a su alrededor, al parecer buscando algo. Fue entonces le hizo una seña a Suzume para que la siguiera a través del puente que cruzaba el canal, hasta el bajo de un pequeño tejadillo que les serviría de refugio de la inclemente lluvia de Amegakure. Fue allí donde escribió algo durante unos pocos segundos. Aunque aún tuvo que pelearse varios instantes con aquellos utensilios antes de mostrárselo a la pelirroja. Los bolígrafos no funcionaban bien bajo la lluvia, y el papel humedecido no la estaba ayudando.

«Siento haber tropezado contigo. Espero que no te hayas hecho daño, o que tu libreta se haya estropeado demasiado... ¿Puedo hacer algo para compensártelo?»
[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

No respondo dudas por MP.
Responder
#10
Suzume le acompañó a un pequeño refugio bajo la lluvia. La pelirroja se estiró un poco, despreocupada, mientras Ayame escribía alguna nota en la libreta. Suzume la leyó cuando estuvo lista.

Abrió la boca, pero recordó que tenía que seguir el juego de la libreta. Tomó ambos objetos, asintiendo, y escribió algo más. Al final de cada línea había caritas sonrientes y alguna que otra estrellita.

«¡No ha pasado nada, amiga!
Estoy bien, y mi libretita está bien. Sólo se mojaron algunas hojas en blanco.
Lo demás está bien»


Creo... —dudó en voz alta, luego revisó la libreta una vez más, y su sonrisa disminuyó levemente—Oh...

Luego escribió un poquito más.

«Escribo aquí mis canciones y... Un par sí se mancharon bastante.
¡Pero no tienes que hacer nada, Ayame-san! ¡Gracias!»


La primera línea estaba acabada con una carita triste, y la segunda con una sonriente. Suzume no se mostraba molesta, ni de cerca.
Responder



This forum uses Lukasz Tkacz MyBB addons.