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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tres meses después del examen de chuunin del año 218, la situación internacional sigue en tensión. El País de la Espiral y el de la Tormenta mantienen una fría relación, y el País del Bosque actúa con precaución con ambos. Los Señores Feudales ya han asumido que la situación no va a volver a la que algunos ya llaman Era de la Paz de Shiona, al considerar a la líder uzujin la responsable de la longeva estabilidad que reinó durante muchos años. Algunos intereses intersectan, otros divergen. La nueva era de los ninjas ha llegado.
Una noche fría
#1
Caía el sol en Kusagakure, el crepúsculo pintaba de anaranjado el cielo y el frío se hacía un poco más intenso, pero no tanto, permitía todavía deambular por las calles sin un abrigo grueso. Geki se encontraba en una pequeña plaza, después de un recorrido por la aldea. Estaba acompañado solamente por los grillos que empezaban su canto y algunos pájaros que dejaban en evidencia su presencia cuando aleteaban entre los árboles para despegar o detenerse.

Una persona llegó al lugar y lo saludo haciéndole un gesto con la cabeza, Geki respondió con la mano. Llevaba con sigo una lámpara y un palo, aproximadamente de un metro. Estaba vestido de verde y con detalles en marrón. Iba viajando de farol en farol, encendiéndolos, utilizando el palo para transportar el fuego de su lámpara a las que estaban en la calle.

Geki se desperezó en su asiento, al parecer, otro día había terminado, pero no se quería ir, los ruidos de los insectos eran muy agradables, y aunque el banco no era lo más cómodo del mundo estaba pasando un momento confortable.

Pausadamente empezó a recordar sus pendientes para mañana, la comida en su casa escaseaba y debería de ir por provisiones en cuanto pudiera, la cocina era un desastre, un intento fallido de fideos había dejado una escena del crimen de un piso lleno de sopa, que frustradamente había intentado sacar varias veces en el día.

–Uff cómo extraño mi madre. Se dijo entre un llanto fingido y una sonrrisa. Miró hacia arriba, la luna, que no estaba del todo llena, brillaba intensamente y descansaba en un cielo lleno de estrellas.
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#2
Había sido un día largo. Largo pero provechoso. Aquellos largos días de entrenamiento solían ser satisfactorios y lo cierto es que en aquellos dojos los horas pasaban con gran rapidez.

— Vamos, vamos, que hoy te has ganado la cena

Los ocho ojos rojos que tenía sobre mi cabeza parecieron iluminarse.

— En serio, entrenamos demasiadas horas, tio. Un día de estos nos vamos a desmayar

— Exagerada... anda vamos, que yo también tengo algo de hambre

La noche abrazaba a Kusagakure con aquel manto fresco y un cielo estrellado. Los farolillos iluminaban las calles de la aldea y allí estaba yo, andando por la calle camino a casa pero hubo algo que nos llamó la atención a ambos.

— ¿Es nuevo, verdad?

Vi aquel tipo, sentado en el banco y no le recordaba de antes. Pondría la mano en el fuego de que no estuvo en Uzushiogakure. Me puse las manos en la boca y silbé para sacarlo de su ensimismamiento, luego le saludé con la mano, cuando hubiese llamado su atención.
[Imagen: kidomaru.gif~c200]

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#3
Un silbido llamó la atención de Geki, que bajó su mirada y busco el origen del sonido, a unos metros del asiento por la calle había un chico saludándolo.

– Será a mí? Se preguntó el genin mientras giraba buscando a alguien más en esa ubicación, pero no había nadie, la situación lo desconcertó ya que no conocía a ninguna persona de Kusagakure hasta el momento.

Era un muchacho de mediana estatura, rubio de ojos ámbar, con un sombrero llamativo. Quizá estaba en un lugar no permitido, o quizá lo había confundido con otra personas, cuestiones que se propuso que resolvería en unos instantes.
Geki tomó un pequeño impulso y se paró delante del banco, miró de nuevo al genin para ver si se lo había cruzado antes, pero no recordaba de nada esa cara, observó de nuevo a los lados para asegurarse que el saludo era hacia él, y empezó a caminar hacia el autor del silbido.

En el trayecto iba pensando las opciones por la cual lo podría haber llamado pero no se le ocurría ninguna.
Al acercarse al muchacho notó que el sombrero no era sólo original, sino que tenía forma de una araña, bastante peculiar.

- Hola, ¿Cómo estás?. Atinó a decir aunque le faltaban unos pasos para llegar.
–¿Me estabas saludando a mí?
dijo para esperar una respuesta.
Geki, que había revisado varias veces con la mirada aquel lugar seguía con la duda de que le estuviese saludando a él.
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#4
El tipo recibió la señal acústica sin problemas y en seguida se percató de que fui yo el emisor. Me fijaba en él y definitivamente no me había cruzado con él, no lograba recordarle de absolutamente nada. Empezaba a ir cogiendo fuerza la idea de que fuera nuevo pero no lograba vislumbrar su bandana.

«¿Será un estudiante?»

El chico del kimono negro se fue acercando no sin antes comprobar en un par de ocasiones que no había nadie más y ver que le había llamado a él y no a otro. Por si aún le quedaban dudas hice una señal con la mano para que se acercase, algo que finalmente hizo para acabar haciendo una pregunta de lo más obvio.

Acariciaba la trenza que caía por mi hombro derecho mientras alcé mi mirada y no pronunciaba palabra alguna.


— Oh, claro, claro — dijo lo que el chico percibía como un sombrero de lo más original. De hecho, después de haber hablado, incluso carraspeó — Pues claro que es a ti, tío, no veo a nadie más aquí

Vale, utilizar a Kumopansa de aquel modo era divertido, jodidamente divertido. En especial para aquellos que desconocían de la naturaleza del arácnido, lo cual sucedía en un 99% de los casos. Era divertido y yo me regodeaba de ello.
[Imagen: kidomaru.gif~c200]

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#5
Geki se asustó y tomó una bocanada de aire repentinamente, sus ojos se abrieron de par en par, como si fueran dos focos más en medio de la noche. El joven quedo congelado unos segundos, el silencio fue tanto, que el leve aullido del viento y el ululeo de un búho musicalizó el ambiente. ¿Pero qué era esa cosa? El shinobi que al acercarse, se fijó mejor y con más detalle sobre el bulto que traía sobre su cabeza el otro muchacho. Era peludo, tenía varias patas y unos cuantos ojos rojos. Pero volvió en sí, sacudió la cabezas y trató de tranquilizarse, quería creer que había sido el muchacho que le había dirigido la palabra, y después de intercambiar la vista un par de veces con el bulto y el dueño se le habló de nuevo al genin.

-Em, perdona, si. Es que soy nuevo y no conozco a nadie en realidad. Mi nombre es Geki.
le comentó el muchacho, que al decir su nombre se le iba apagando la voz mientras volvía a mirar aquel bulto sobre la cabeza.

-Quizá esto es medio incomodo. Dudó en seguir hablando, pero al final prosiguió. ¿Pero te diste cuenta qué tienes algo sobre tu cabeza?

Le advirtió Geki señalando levemente los cabellos del otro muchacho, aquella cosa parecía totalmente desagradable para tenerla sobre la cabeza, quizá le había caído encima o iba a participar de alguna fiesta donde tenían que ir disfrazados para dar miedo como algunas culturas en Octubre. No lo sabía pero aquél montón de ojos, como un racimo de uvas rojas lo ponían incomodo.
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#6
-Em, perdona, si. Es que soy nuevo y no conozco a nadie en realidad. Mi nombre es Geki.

Me fijaba en el muchacho y seguía bastante preocupado o alucinado o quizás las dos cosas en Kumopansa. Realmente algo se escapaba de mi comprensión, ¿tan jodidamente alucinante era una maldita araña? Me gustaba pensar que era la costumbre lo que creaba todo aquel mar de dudas en mi cabeza. Joder, hasta se le apagaba la voz por momentos.

-Quizá esto es medio incomodo. Dudó en seguir hablando, pero al final prosiguió. ¿Pero te diste cuenta qué tienes algo sobre tu cabeza?

— Ah, sí. Permiteme un segundo, Geki-san

Hice una pausa para crear algo de falsa expectativa, sin quitarle la mirada de encima al muchacho. Puse su mano sobre su hombro y el animal la usó a modo de puente, para posarse sobre su delicado y aparentemente vulnerable hombro.

— Yo soy Yota, y esta es Kumopansa. Digamos que es una buena amiga. No te preocupes, no te hará daño — posé mi mano sobre mi barbilla, acariciándola con mis dedos — Bueno, así que eres nuevo, ¿eh? Tal y como pregije, Kumopansa

— Ya, ya, bueno, tampoco te me vayas muy arriba

Ambos reímos.

— Dime, Geki-san, ¿como de nuevo?
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