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Ascua, Verano de 220
Situación actual (global): Tras la muerte de la mayoría de Señores Feudales a manos de la banda de criminales Dragón Rojo en el Torneo de los Dojos, el mundo se encuentra en un impás. Se espera una nueva reunión de los Tres Grandes Kages y la consecución de estos eventos que sacudirán al mundo.

Importante: se aconseja rolear en momentos anteriores a estos eventos ya que actualmente estamos actualizando la ambientación. Más información aquí.
[Unific] Tu lugar en el mundo
Umikiba Kaido Sin conexión
Chūnin de Ame
Chuunin de Ame
Nivel: 28
Exp: 2 puntos
Dinero: 1150 ryō
#1
Hacía un día de verano muy bonito. El sol brillaba fuerte y un buen puñado de rayos de luz atravesaban las nubes oscuras y penumbrosas, iluminando una buena porción de la costa. El mar reventaba fuerte en los arrecifes, aunque el oleaje era parsimonioso y rítmico. Desde un alto peldaño en la montaña, Umikiba Kaido apreciaba el paisaje, absorto y nostálgico a partes iguales. ¿Cuánto hacía que no visitaba esa playa? ¿dos años tal vez? Sonrió. Y no era esa sonrisa rastrera ymalintencionada suya. Era una sonrisa genuina y sincera. De felicidad. De calma. Claro que aún no estaba en paz consigo mismo ni mucho menos —la lista de pecados a expiar era larga, muy larga—. pero ya había dado el primer paso para enmendar todos sus errores y por eso tenía que sentirse contento.

«Un paso a la vez»

Un paso a la vez. Ahora mismo tenía todo el tiempo del mundo para hacer las cosas bien. Ya hablaría largo y tendido con Daruu y Ayame, con quienes tendría tantas cosas de las que hablar, que un sólo día no iba a ser suficiente. Incluso pensaba invitar a Manase Mogura a tomar un café en la pastelería de Kiroe-chan, para ver que tal le iba al médico con los más perfectos modales de todo Amegakure. Y con Yui, bueno, digamos que nunca iba a poder agradecerle lo suficiente por creer en él incluso en su momento de mayor adversidad y se sentía tan en deuda ahora mismo que no pensaba en otra cosa sino servirle con honor y lealtad, a la espera de reparar un daño que, según Yui, no tenía porqué ser enmendado. Pero su sentir de gratitud era grande, y no iba a olvidar nunca el hecho de que su Líder nunca dejó de buscar su retorno, por más que el empeñase en alejarse de ella y de los suyos. De su familia.

Y lo que pasa con la familia es que, por mucho que busques deshacerte de ella, siempre va a estar ahí. Físicamente, o no, pero eternamente presente. Siempre velando por ti en las buenas, y sobre todo, en las malas.

Miró al cielo y recordó las últimas palabras de su mentor, antes de perder la vida:

¿Recuerdas el refugio de invierno que te conté hace unos años? visítalo algún día. Allí yacen muchos recuerdos que te ayudarán a sanar. Te lo debía. Vive, Kaido, sin límites. Conviértete en el gran Shinobi que siempre estuviste destinado a ser. Te estaremos observando desde arriba, siempre orgullosos de ti.

No lo he hecho bien, Yarou-dono, pero voy a cambiarlo todo. Vas a estar orgulloso, te lo prometo.

Meneó un mapa que tenía en las manos y comenzó a descender hacia la playa. Aún tenía un largo camino que recorrer antes de llegar a la cabaña donde permanecían pacientemente los retazos de su antaño y desconocido pasado. Recuerdos inciertos que siempre concibió como oscuros.

Lo que no sabía es que en ellos aguardaba esa luz que durante tiempo había estado buscando.
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