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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
Wergild
Sasagani Yota En línea
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
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Dinero: 570 ryō
#46
—¡No lo hará mientras pueda hacer algo al respecto! —Antes de darse cuenta, el chico ya estaba encarando a su compañero—. No mientras pueda hacer algo...

¿Era en serio? Le había metido tal hostia que lo había dejado moribundo en el suelo y ahora quería salvarle el jodido pellejo a cualquier precio. Incluso sabiendo que muchas personas y fuesen del bando que fuesen, para nosotros implicaban problemas. en ocasiones la gilipollez no tenía límites.

—Deben ser las autoridades. Dudo que sus compañeros quieran volver a la carga tan pronto.

— Es posible, quédate a comprobarlo si lo deseas

Había perdido toda esperanza ya. Si anhelaba con tanta fuerza ayudar al que en su momento fue el enemigo, allá él. No me pondría más en su camino. Pero estaba claro que no conseguiría nada. Si se quedaba a intentar ayudarle, acabaría por morir en sus brazos. Estaba demasiado jodido como para que él o yo mismo pudiéramos hacer nada. Quizás con conocimientos de Iryo Ninjutsu. Pero no los teníamos.

»Iré a ver a un médico. Voy detrás tuyo

— Bah...

Chasquee la lengua. Daigo seguía con sus neuras pacifistas.

— Haz lo que quieras pero yo no voy a ir a ver ningún médico. De hecho, voy a ver si logro encontrar al Calabaza ese

Aplique chakra en mis pies y escalé la pared hasta llegar a la zona alta, fuera del alcanza de cualquier cosa. Luego miré abajo una última vez. El agresor ya ni siquiera convulsionaba, probablemente ya hubiese soltado su último aliento y ya se encontraba en el jodido Yomi.
[Imagen: joltik_zpsf0dffe1e.gif?width=200&height=...=1:1,smart]Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa[Imagen: joltik_zpsf0dffe1e.gif?width=200&height=...=1:1,smart]
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Tsukiyama Daigo Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
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#47
«¿Por qué tiene tantas ganas de encontrarlo?» se preguntó mientras se marchaba su compañero. «¿Y ahora qué hago yo?»

Daigo miró al hombre una última vez. Ya se había dejado de mover definitivamente y ahora solo yacía en el suelo, sin vida.

«Lo siento tantísimo...» pensó intentando contener de alguna manera el dolor y el arrepentimiento que sentía por lo que acababa de suceder.

Tenía que buscar un médico y recuperarse y olvidarse de todo y esconderse y no volver a salir. ¿Qué pasaría con él ahora? ¿Qué harían los guardias de enterarse? ¿Y Dedo Amarillo? ¿Y su propia família?

¿Ese hombre tenía família?

Apretando los dientes el chico no pudo sino huír por donde había venido.
—hablo
«pienso»

¡Muchas gracias a Rōga por el sensual avatar!
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Uchiha Akame Sin conexión
Exiliado
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#48
Los kusajin optaron por separar sus caminos, al menos por el momento que nos ocupa, en vista del dilema moral —para uno— e incómodo asesinato —para el otro—. Yota y Daigo tal vez eran buenos compañeros que se tenían gran aprecio mutuo, pero en ese preciso instante no parecían ser capaces de ponerse de acuerdo.

El Sasagani utilizó sus habilidades ninja para encaramarse a la pared de uno de los edificios cercanos, lo que parecía ser un bloque de apartamentos de tres pisos, y escalar hasta la azotea del mismo. Desde allí fue capaz de ver a la media docena de guardias de la ciudad, todos embutidos en sus armaduras de cuero y sus botas militares, llevando espadas al cinto y lanzas en las manos. El que trotaba al frente llevaba los distintivos de suboficial, de modo que era seguro asumir que se trataba del jefe del destacamento.

Por suerte para Daigo, cuando los guardias llegaron a la escena de los crímenes, él ya había vuelto sobre sus pasos para internarse en el callejón en el que todo había empezado; a la vuelta de la esquina, donde los del Dedo Amarillo habían sido vistos extorsionando al pobre Calabaza. Una gran mancha de tizne ocupaba la pared donde había restos de la baba pegajosa de Yota, y el sello explosivo de éste había detonado para malherir a Ushi. Sin embargo, no quedaba rastro del Toro... Más que unas huellas negruzcas y tambaleantes que se alejaban de allí en dirección contraria a por donde habían llegado los soldados.

Yota, desde las alturas, observó al suboficial ordenar el alto a sus hombres con un autoritario gesto de su mano diestra nada más llegar a la escena. El sargento se paseó por el lugar examinando los cadáveres que la reyerta había dejado a su paso, incluso volteando uno de ellos —que había quedado boca abajo después de que Yota le apuñalara mortalmente con su espada— con la puntera de sus botas, exhibiendo gran desprecio. Desde donde estaba, el kusajin no era capaz de oír las palabras del suboficial, pero sea lo que fuere que dijo a sus hombres, dos de ellos se dieron media vuelta y echaron a andar alejándose del lugar. Los otros permanecieron en posición de descanso, incluso uno de ellos se sacó un cigarrillo y empezó a fumar.
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Caída del Pétalo, Primavera de 219



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Sasagani Yota En línea
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 15
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Dinero: 570 ryō
#49
Pero no me siguió. Hice la comprobación nada más llegar a lo alto de aquel edificio. El tipo seguía en la calle de abajo, caminando hacia donde me había peleado con el tipo de los nunchaku que, por cierto, ahora que me fijaba no había rastro de él. Había sobrevivido, pero seguro que no estaba en plenas facultades. De hecho, sería curioso ver como le habría quedado el brazo tras la explosión. Sin embargo ahora el que me preocupaba era Daigo. Un sentimiento de camaradería me invadía.

«Menos mal que soy un shinobi de recursos»

Me mordí un dedo, haciendo correr un hilito de sangre y realicé una familiar secuencia de sellos.


— Kuchiyose no jutsu — dije tras plantar la mano en el suelo, haciendo aparecer una araña de unos 30 cm — Necesito que sigas a los tipos de ahí abajo y me informes de todo lo que se cueza

— ¡A la orden!

Una araña, blanquecina pero con el símbolo del reloj de arena carmesí sobre su abdomen, se encaramó en la pared para deshacer el camino y acercarse de forma sigilosa hasta la posición de los guardias y husmear de todo lo que sucediese allí. Yo seguí a Daigo desde las alturas. Que, ahora que me fijaba, unas huellas negruzcas dejaron un rastro desde la zona en la que dejé a Ushi hasta algún lugar...
[Imagen: joltik_zpsf0dffe1e.gif?width=200&height=...=1:1,smart]Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa[Imagen: joltik_zpsf0dffe1e.gif?width=200&height=...=1:1,smart]
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Tsukiyama Daigo Sin conexión
Genin de Kusa
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Dinero: 500 ryōs
#50
«Esto no tenía que haber sucedido» pensó al notar la gran mancha que había dejado la explosión.

«Nada de esto tenía que haber sucedido. Hoy un chico iba a perder un dedo y en su lugar hemos conseguido matar al menos a dos hombres».

El chico chasqueó la lengua, disgustado consigo mismo, pero ahora que había empezado a huir por sí solo no podía detenerse a pensar en ello o podría acabar cayendo y no quería pensar en lo que pasaría si nadie lo encontraba.

No, de hecho no quería pensar en lo que pasaría si alguien lo encontraba.

Incómodo por tener que seguir el mismo camino por el que se tuvo que ir Ushi para salir de aquel callejón, el joven ninja se adentró en el callejón buscando cualquier salida que le alejara de quienquiera que estuviera detrás suyo.
—hablo
«pienso»

¡Muchas gracias a Rōga por el sensual avatar!
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