Se necesita un monstruo para matar a otro - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: País de la Espiral (https://ninjaworld.es/foro-pais-de-la-espiral) +--- Foro: Islas del Té (https://ninjaworld.es/foro-islas-del-te) +---- Foro: La Mediana Roja (https://ninjaworld.es/foro-la-mediana-roja) +---- Tema: Se necesita un monstruo para matar a otro (/tema-se-necesita-un-monstruo-para-matar-a-otro) |
RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Eikyuu Juro - 8/12/2020 Juro sintió un escalofrío cuando observó la cueva. No, tal y como había esperado de la madriguera de una criatura enorme, no se veía el final. Solo oscuridad. No era una situación precisamente agradable. Sintió un recuerdo, breve y lejano, de una aventura similar que experimentó, con un compañero que hace tiempo que ya no veía. Las cuevas eran asquerosas. Entonces, lo oyó. Un siseo recorrió la cueva y estremeció su cuerpo. Pero eso fue acompañado de un rugido. Y el sonido de algo retumbar. « ¿Qué... ha sido eso? » — En su interior, pudo sentir como Chōmei se estremecia. « Juro, escúchame. Puedo sentir a Kurama.
Su chakra está ahí, en alguna parte. Si no tienes cuidado, no saldremos vivos de esta cueva.» La criatura, normalmente alegre y jovial, había adoptado un tono de lo más serio. No había risas ni rimas. Juro supo entonces que por fin lo había conseguido: ahí dentro, posiblemente, había una pista sobre aquel que llevaba tiempo buscando. En aquel remoto lugar de aquellas islas lejanas. Debía de considerarse afortunado. Aun así... ¿Por qué de repente le pesaban tanto las piernas? ¿Era miedo lo que sentía? ¿Miedo a la oscuridad? ¿Miedo a lo desconocido? O quizá.... ¿Quizá en el fondo tenía miedo a Kurama? Las palabras del hombre borracho le sacaron de su ensoñación, pero lejos de hacerlo delicadamente, más bien sintió como le atravesaban. ¿Tan malo era camuflándose? ¿Le había descubierto un hombre así? Juro lo volvió a mirar, esta vez sin prejuicios ni desprecio por su estado. Sintió una repentina admiración por él. Comprendió que no era una persona ordinaria y que, al igual que él, puede que se estuviera escondiendo. — Cuando todo esto acabe, tu y yo tendremos una conversación — Juro deshizo el henge y tras liberar una pequeña nube de humo, volvió a ser él: un adolescente con el pelo negro en forma de coleta, sucio, ropajes oscuros y un rostro cabizbajo y aniñado. Pero sus ojos seguían igual de firmes —. Supongo que ninguno de vosotros contará con algo que pueda iluminar mi camino, ¿verdad? Si había algo, lo tomaría. Y si no, entonces no tendría más remedio que descender en la oscuridad, confiando en la ayuda de Chōmei y, tal y como había dicho el hombre, de sus sentidos. No era momento de desfallecer ni de acobardarse: iba a cumplir la promesa que había hecho e iba a enfrentar a Kurama. Costara lo que costara. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Sama-sama - 11/12/2020 Kiro ahogó un grito cuando el supuesto hombre honrado que iba a salvar a su hija desapareció en una nube de humo, cambiándose por un chiquillo al que le faltaban al menos un par de años para alcanzar la edad adulta. —Pero, ¿¡qué significa esto!? —Significa que tienes más probabilidades de recuperar a tu hija. —Viva o muerta, le faltó por decir. Entonces, la guadaña que sujetaba se iluminó por una corriente eléctrica—. Te iluminaré el camino… ¡Hip! Y ya hablaremos… ¡hip! Quizá. Pasó al lado de Juro, mirándole con sus ojos exageradamente azules. Luego, continuó su paso, menos tambaleante, más decidido, hacia el interior de la cueva. De allí emanaba un olor rancio, asqueroso. Olía a vísceras, a sangre a vómitos y heces. Todo ello mezclado en un cóctel nauseabundo. La guadaña iluminaba parte del camino, arrancando sombras sobre las ariscas rocas con cada movimiento que daban. El borracho se detuvo junto a una esquina. Si Juro asomaba la cabeza, comprendería el porqué: a unos diez metros se erigía una bestia sacada de un cuento de terror. Tenía el cuerpo de un gorila gigantesco —al menos tres veces el tamaño de uno adulto—. Su pelaje, negro y plateado por la espalda, tenía manchas carmesíes por todos lados. Su cabeza… Su cabeza eran tres cabezas. La del medio, era la de un gorila. La de la derecha: la de una serpiente enorme —parecía la mamba negra—. La de la izquierda, la de un tigre con dientes de sable. —¿Qué cojones es...? —se le escapó en un susurro. Juro pudo apreciar que las cabezas se mordían entre ellas como tres perros con la rabia—. Está viva. El borracho señaló un punto en el suelo, frente al enorme monstruo. Sin embargo, la luz de la guadaña no iluminaba lo suficiente como para que el antiguo kusajin viese nada más que oscuridad. —Joder, están luchando entre sí para ver quién se la come primero —se dio cuenta. Chōmei comprendió entonces que el chakra de Kurama procedía de aquella criatura. De aquella abominación artificial de la que, curiosamente, surgían siete colas. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Eikyuu Juro - 14/12/2020 Juro no dio ninguna explicación a aquel hombre. Al fin y al cabo, no tenía por qué. En su defensa, podía decir que nunca había asegurado ser un hombre adulto. Y mucho menos alguien honrado. Pero ahí estaba, cumpliendo con un deber que él mismo se había impuesto, por lo que era mejor no hablar. El hombre borracho aseguró que iluminaría su camino y aunque seguía mostrando signos de haber bebido, su paso se volvió más decidido. Entonces su guadaña se iluminó. Juro reconoció enseguida el uso de chakra y la naturaleza elemental. Exactamente igual que aquella vez. La técnica no le había sorprendido: al fin y al cabo, ya había asumido que aquel hombre, de alguna manera u otra, tenía habilidades shinobi. Por primera vez en todo el viaje, se alegró de haberle permitido venir, aunque sabía que no había sido decisión suya. Se adentraron en aquella siniestra cueva, donde las sombras danzaban tímidamente frente a la luz de la guadaña. El olor se hacía más nauseabundo a cada paso. Juro arrugó el gesto y trató de recobrar la compostura que había perdido antes. Fuera lo que fuera, la necesitaría para lo que estaba a punto de ver. El hombre se detuvo. A Juro se le aceleró el corazón. «Esto... esto no debería de existir.
Kurama, ¿Hasta donde piensas llegar?» Si el marionetista no se hubiera serenado, podría haber salido corriendo perfectamente. El monstruo que tenía delante era una aberracción de la naturaleza: su cuerpo era el de un gorila enorme y antinatural, pero lo coronaban otras dos cabeza más, la de una serpiente y la de un tigre. Eso explicaba los sonidos, las descripciones de los aldeanos. No es que fuera una criatura extraña o confusa: es que era las tres cosas mezcladas de una manera monstruosa. No era Kurama, aunque su chakra estaba en ello. Tampoco era un bijuu. Pero poco le faltaba. Las siete colas que ondeaban en aquella bestia practicamente le estaban insultando. Parecía una burla. ¿Quién es el verdadero y quién es el falso monstruo? Chōmei no dijo nada más, pero Juro lo entendió. Entendió que aquella cosa era obra de aquel bijuu sediento de sangre y poder. Un bijuu artificial creado por otro bijuu. Las piernas le fallaron. Había esperado muchas cosas, pero no esto. ¿Cómo de fuerte sería esta criatura? ¿Tendría que utilizar su poder al completo? Si iniciaba una pelea a tal escala, podrían destruir todo el lugar. Asesinaría a la niña, a sus compañeros y quizá, a toda la aldea cercana. ¿Y si era incapaz de ganar? ¿Y si su poder no era suficiente? ¿Y si todo volvía a repetirse? Se mordió el labio y volvió en sí. Dudar era parte del Juro del pasado. Había cambiado. Tenía en frente un aliado de Kurama, y tal y como había jurado, debía destruirlo. Pero antes, había otra prioridad. — Tenemos que rescatar a la niña primero. No puedo pelear con esa criatura con ella en medio. La acabaría matando — susurró Juro, y comprendió que era la única alternativa. Transformarse ahí, en aquella cueva, podría ser letal para todo el mundo. Antes de tomar una decisión, Juro trató de examinar todos los detalles posibles. ¿Tenía suficiente espacio como para maniobrar? ¿Había algún lugar sobre el que poder refugiarse o esconderse de la criatura, o por el contrario, no tenía más remedio que avanzar de frente los diez metros hasta ella? RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Sama-sama - 18/12/2020 Juro oyó al hombre suspirar. Una, dos veces. La primera fue corta. La segunda, más profunda y larga. Como si al principio hubiese tan solo reflexionado sobre las palabras del chico y, luego, se hubiese dado cuenta que él podía ponerle remedio al problema. —Yo me encargo de eso… tú ocúpate del resto —dijo, apoyando la guadaña contra la pared. La caverna era un espacio amplio y alto que continuaba incluso por detrás de la criatura. No había mucho donde esconderse, a decir verdad, salvo pequeños montículos aquí y allá del que Juro no estaba seguro de si serían rocas resistentes u otra cosa. Vio al hombre de pelo largo formar un sello con una mano y entonces… Apenas fue un parpadeo. Pero, de pronto, el borracho ya no estaba allí y, en su lugar, sí lo estaba la niña. Tirada en el suelo e inconsciente, pero respiraba. La bestia rugió y se movió, lanzando un puñetazo al frente. Juro oyó algo chocar contra la pared contraria y, acto seguido, un aullido del borracho. Una luz dorada —tan relampagueante como la que segundos antes había envuelto la guadaña— rodeó el cuerpo del hombre, que ahora yacía contra una esquina, iluminando con una luz tenue el interior de la cueva. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Eikyuu Juro - 20/12/2020 Juro no entendió muy bien lo que estaba ocurriendo hasta que fue demasiado tarde. El hombre realizó una técnica de reemplazo (¿Cómo no se le había ocurrido algo así?) y repentinamente, la figura que tenía al lado ya no era la suya, sino la de una niña pequeña. Estaba tirada en el suelo y no se movía, pero respiraba. El marionetista sintió un mayor alivio de lo que quiso admitir. El solo pensar que una persona tan joven haya tenido que enfrentar sola en mitad de la oscuridad a una criatura tan terrible... Pero entonces, la bestia atacó, y Juro pudo escuchar el quejido del hombre. Algo había salido mal. El maldito alcohol le había condenado. La chica estaba a su lado. Misión cumplida, sí, pero ahora estaba en las mismas: no podía abandonar a aquel que tan valientemente había arriesgado su vida para salvarla. « Está claro que tiene bastante habilidad y ha podido sobrevivir al golpe. Pero en su estado, no va a poder pelear » — Herido y borracho, estaba a merced del monstruo. Juro hizo un sello y al momento, de una repentina nube de humo surgió un clon idéntico a él. El clon se echó a la niña a los hombros y corrió en dirección contraria, con todo el cuidado del que disponía para evitar tropezar en la oscuridad. Su objetivo era llegar hasta la superficie y poder devolverla con su padre. Era consciente de que el tiempo apremiaba y que el verdadero Juro necesitaría todo el chakra disponible para acabar con la criatura. Por eso corría. En cuanto cumpliera su cometido, desaparecería. Si podía quitar a esta familia de en medio, las circunstancias irían a su favor. Pero el auténtico Juro no se quedó de brazos cruzados. Mientras su clon escapaba, se adentró en la boca del lobo, para salvar a aquel hombre caído. Necesitaba que esa bestia posara su atención en él. Aprovechando el factor sorpresa, hizo cuatro sellos y el marionetista disparó una cuchilla de viento concentrado de su boca, que recorrió en un instante los casi diez metros que le separaban del monstruo. Iba directa hacia su enorme cuerpo, un acierto seguro. En un humano, esta técnica causaría estragos, pero en una cosa tan grande no estaba seguro de hasta donde le afectaría. De cualquier manera, tenía que estar preparado. Trató de disimular el agotamiento que el gasto intenso de chakra le estaba provocando, para concentrarse en la respuesta de su oponente. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Sama-sama - 21/12/2020 Juro no tardó en recibir el chakra de su clon y, con ello, el resultado de la misión encomendada. Había entregado a la niña con éxito a un padre que le aguardaba a pie de cueva y que no dejaba de llorar. Ahora, con una preocupación menos, el exiliado de Kusa realizó una técnica fūton que impactó de lleno contra la bestia, arrancándole dos gruñidos, un siseo y un arco de sangre que bañó el suelo de la cueva. —¡¡Ssssrrooaaaaaarrrrrgggggrrr..!!! Las cabezas, caóticas y soltando espuma por la boca como un animal con la rabia, giraron hacia el shinobi. La bestia tomó impulso y saltó, aterrizando sobre Juro a una velocidad endiablada para el tamaño que poseía, tratando de aplastar al insecto que le había incordiado con la base de ambos puños. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Eikyuu Juro - 23/12/2020 Juro pudo por fin respirar un poco más tranquilo, en cuanto su clon regresó a él y los recuerdos se unieron a los suyos: la niña y el padre estaban bien y podrían escapar. Ya había cumplido su cometido. La buena acción se había terminado y ahora, esta lucha no era por esa niña, ni por nadie de la aldea, ni si quiera por el hombre que le había ayudado. Esta lucha era contra Kurama. Algo mucho más personal para él. «¡Va a por nosotros! ¡Esquívalo!»
Juro lo supo sin necesidad del aviso. Las tres cabezas de aquella monstruosidad, rebosantes de furia, espuma y rabia, le dedicaron una mirada furibunda. La criatura se impulsó y, utilizando todo su peso, se lanzó a por el chico. Si Juro recibía semejante golpe sin ninguna clase de protección, tendría pocas posibilidades de luchar después. Con una mano, realizó el sello del carnero y al instante, ya no se encontraba ahí, sino a diez metros de distancia, en otro extremo de la cueva. La bestia, sin embargo, si que encontraría un regalito cuando cayera al suelo que había dejado segundos antes de usar la técnica. Más concretamente, una pequeña capsula que, ante el peso, se rompería, liberando una nube de humo en un radio de cinco metros de distancia. Era una de sus adquisiciones más valiosas: gas lacrimogeno. En un humano, provocaría una incontrolable tos y una enorme picazón de ojos que le cegaría. Aunque no estaba seguro de sus efectos con la bestia, era una oportunidad que no pensaba desperdiciar. Realizó tres sellos y dos esferas de aire comprimido salieron de su boca, directas al enorme cuerpo del monstruo. El aspecto de Juro ya no era el mismo, puesto que estaba liberando, de manera voluntaria, el poder del bijuu. Un poder al que ya se había acostumbrado por fin. Un velo de energía burbujeante de color verde se había atorado a todo su cuerpo. Su cabeza estaba recubierta por cuernos, sus manos parecían garras y en su espalda, habían nacido cuatro colas de puro chakra, aunque se podía apreciar el inicio de la quinta. Pronto, formaría las siete. Se sentía más fuerte, más rápido, más hábil. Pero no dejaría que eso le nublara. No otra vez. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Sama-sama - 29/12/2020 La bestia, cuya inteligencia se limitaba a identificar a seres vivos que matar, cayó directamente en la trampa de Juro. Con matices, eso sí. Si bien las cabezas monstruosas del gorila y tigre quedaron cegadas por el gas lacrimógeno, no fue así con la cabeza de la serpiente, que contaba con una protección propia de su especie: la escama ocular. Una capa transparente capaz de proteger los ojos de la serpiente de cosas nocivas y dañinas como aquel gas. No pudo protegerse, eso sí, de la tos que tanto ella como las otras dos cabezas sufrieron al inhalar. Juro lanzó dos esferas de viento. La serpiente trató de apartarse, pero el cuerpo en el que estaba atrapado no siguió su instinto, recibiendo ambos ataques. La bestia rugió, tosió y rugió de nuevo. Sus puños, erráticos, lanzaron golpes al suelo y las paredes. La cueva entera tembló. De pronto, rocas empezaron a caer del techo, que se vino abajo. —¡Hay que salir de aquí! —gritó el borracho, todavía imbuido en un halo eléctrico. Con una mano en las costillas, visiblemente dolorido, trató de zigzaguear a toda velocidad hacia la salida, intentando que ninguna roca le cayese encima. Dificultad de tirada: 3
-+-- (+3) = 1 Pese a que ahora los movimientos del hombre eran más veloces, quizá fruto de la mala suerte, quizá porque el alcohol le nublaba la vista y le volvía más torpe —probablemente una combinación de las dos—, no pudo evitar esquivar una roca que le cayó encima. Con un grito, levantó los brazos mientras intentaba apartarse a un lado. El resultado fue que el mayor impacto cayó sobre su costado y, seguidamente, sobre parte de una pierna. —¡¡¡AAARRRGGGHHH!!! Tirado en el suelo, y con la pierna atrapada, Juro no tuvo tiempo a ver nada más. Una roca le caía encima. Tenía que moverse… … y ya. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Eikyuu Juro - 1/01/2021 Juro acometía sin piedad a la criatura, combinando su fuerza, su chakra y sus recursos para dominarla. Sin embargo, la diferencia entre ambos era más que palpable. Ese monstruo desbordaba poder por todos sus poros y, por mucho que tratara de retenerla, una bestia herida y acorralada era mil veces más peligrosa. Lo supo en cuanto notó como el techo de la caverna sobre la que se encontraban se empezaba a derrumbar. Notó la adrenalina que recorría su cuerpo, el sudor frío que le recorría la espalda, la sensación de que aquella podría ser su última bocana de aire. Mientras la cueva temblaba y las rocas comenzaban a precipitarse contra ellos, el borracho se lanzó y trató de esquivarlas. Aun así, su herida y su torpeza debido a la bebida, nuevamente, le jugó una mala pasada y pareció fallar en su acometida. Puede que fuera demasiado tarde. Puede que no sobreviviera. Lo cierto es que había momentos donde el pellejo de uno vale más que el de los demás, por muy bien que te caigan. Desde luego, si una roca le aplastaba por tratar de comprobar su estado, no le estaría haciendo ningún favor y tampoco a sí mismo. Es por eso que Juro corrió, y, al igual que él, trató de sortear las rocas que comenzaban a caer del techo. A su paso, iba dejando la estela que producía el chakra residual de la capa verduzca que le recubría. Solo esperó que aquello le diera suerte. Dificultad de tirada: 3
Tirada hecha en telegram: ++++ (+2) = 6 RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Sama-sama - 6/01/2021 Suerte. Muchos aseguran que no existe tal cosa. Que solo es la excusa empleada por los que fracasan. Que para tener éxito, la clave únicamente está en el trabajo duro y el talento. Chōmei seguramente tuviese otra respuesta. Y lo cierto es que si Juro hubiese hecho una tirada de dados en aquel momento, hubiese sacado un puñado de dieces. Esquivó las rocas que caían del techo con la agilidad de un guepardo, ligereza de un pájaro y la elegancia de un acróbata de circo. Una a una, arañando metros, hasta alcanzar la boca de la cueva. Oyó un chasquido parecido a un relámpago a su espalda. Un destello. Luego un hombre cayendo a su lado, a tal velocidad que rodó ladera abajo por unos cuantos metros. A salvo y afuera, Juro pudo ver cómo la cueva terminaba por venirse completamente abajo, sellando la abertura de cientos de rocas. El borracho, por su parte, y lleno de magulladuras, había sobrevivido. Tenía una brecha pequeña en la cabeza y, hablando de su cabeza… Se le había caído el pelo. Literalmente tenía toda su cabellera tirada en el suelo. Una peluca. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Eikyuu Juro - 10/01/2021 En una demostración que agilidad y destreza que nunca habría imaginado que tendría, Juro fue capaz de evitar cada uno de los proyectiles que se precipitaban contra él. Se sintió fuerte, rápido y capaz. Había alcanzado un progreso que su yo de hace unos años jamas habría soñado. Ese era el nuevo Juro, con la fuerza compartida de él y del bijuu. Solo cuando aterrizó, a salvo, y la entrada de la cueva se sellaba por las propias rocas que se habían venido abajo, se pudo sentir aliviado. « ¡Menuda suerte! Un poco menos de rapidez y habríamos quedado sepultados » «Desde luego, los dados nos han favorecido. Aunque no me extraña, al fin y al cabo soy el gran y afortunado Chōmei»
« Lo que tú digas... » — Menudas expresiones más raras usaba el bicho este. Le quería mucho pero no le entendía la mitad de las veces. Algo interrumpió su monólogo interno. Había visto el destello, pero no se había dado cuenta hasta ese momento que su compañero, el hombre borracho, seguía vivo. Magullado y herido, pero respiraba. El marionetista sintió un pequeño impulso de alegría, pues ya lo había dado más que por perdido. Lo que le sorprendió es que se le había caído el pelo. Literalmente. Había sufrido en sus propias carnes lo que el estrés, el miedo y la incertidumbre provocaban en el cuerpo... pero nunca hacían efecto de manera tan rápida. Era una peluca. — ¿Estás bien? ¿Cómo está tu cabeza? — se atrevió a preguntar, acercándose un poco a él —. Lo de la peluca es buena idea. Más efectivo que el Henge, desde luego, pero por lo que veo, no es a prueba de rocas. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Sama-sama - 10/01/2021 La cabeza era lo de menos. La brecha que se había abierto ya estaba secando y apenas sangraba. Lo peor era el pie derecho. Juro pudo darse cuenta en seguida que, cuando el hombre se levantó, no se atrevió a apoyar su peso en él. Ahora que lo veía sin la peluca, empezó a darse cuenta que le resultaba familiar. Lo había visto en algún sitio. Aquella cara… Aquellos ojos… Algo fallaba en aquellos ojos, demasiado azules, como piezas pegadas con pegamento a un puzzle al que no pertenecían. Unos ojos que se detuvieron en la peluca que yacía en el suelo, y luego de nuevo en Juro. Alzó una mano y tiró de la nariz. Se la arrancó. Arrancó un trozo de plástico, más bien. También de la barbilla. Prótesis perfectamente pegadas que le habían dado otra apariencia a su rostro. Finalmente, se llevó las yemas de dos dedos a sus ojos, quitándose unas lentillas… … y Juro supo entonces quién era ese hombre. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Uchiha Zaide - 10/01/2021 Uchiha Zaide le observó como un perro de presa observaría a otro perro que se acerca a olisquear su comida. Uno de sus ojos estaba bañado en sangre y en el carmesí de su Sharingan. El otro era tan ciego como el ojo de un muerto. —Nada es a prueba de rocas. Ni siquiera… —miró de reojo a la cueva sellada—. Esa cosa de ahí, ¿huh? RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Eikyuu Juro - 13/01/2021 Juro observó como aquel hombre se transformaba. Su rostro estaba lleno de prótesis en forma de nariz, barbilla... ¡hasta lentillas! Se sintió como un estúpido. Eso sí que era una buena manera de camuflarse. ¿Dónde habría comprado algo así? Quiso preguntar, pero se contuvo, porque entonces vio el rostro de la persona que tenía delante... ... exactamente igual que la del cartel que había en la posada. Y de los que había encontrado por el camino. Se encontraba de frente con un criminal. No uno de pega, como él. Un criminal de verdad. Uchiha Zaide. Se le quitaron todas las ganas de bromear de repente. Retrocedió un paso instintivamente, sin atreverse a mantener la mirada en aquellos ojos rojos. No le daban buena espina. No había podido evitar quedarse con la imagen mental: uno de ellos había perdido su luz para siempre, y el otro, sangraba. Solo entonces se hizo la verdadera pregunta: ¿Qué clase de técnica había utilizado para sobrevivir a una muerte segura bajo aquel lecho de rocas? Incluso borracho, había hecho un desempeño excepcional. Se notaba que era un ninja de élite. — Supongo. Era un monstruo con poder, pero no tenía más inteligencia que su instinto básico. Y este estaba en constante choque, porque cada cabeza actuaba a su manera. Eso es lo que le ha matado. Su mente estaba en conflicto. Estaba delante de un asesino. No. De un genocida. Sin embargo, aquel hombre le había ayudado, y gracias a él esa niña ahora estaba a salvo con su padre. ¿Por qué lo había hecho? Juro era consciente de la fama que él mismo tenía como asesino de su propio Kage, y a pesar de todo, no se consideraba un monstruo. ¿Podrían ser las circustancias las que habían hecho a aquel hombre? ¿O podía haber algún propósito más...siniestro? — Tú has visto mi identidad y yo he visto la tuya. Supongo que es un empate — admitió. No iba a enfrentarle, desde luego —. Gracias por ayudarme a salvar a esa niña. RE: Se necesita un monstruo para matar a otro - Uchiha Zaide - 13/01/2021 —Supongo. Era un monstruo con poder, pero no tenía más inteligencia que su instinto básico. Y este estaba en constante choque, porque cada cabeza actuaba a su manera. Eso es lo que le ha matado. «¿Está hablando del engendro, o de Dragón Rojo?» Se preguntó por un momento. «Supongo que aplica a los dos, ¿huh?» Kyūtsuki había atacado al resto de Cabezas de Dragón con su traición en favor de Umigarasu. Kaido les había hecho daño en el momento más importante de la organización. Akame siempre había ido a su bola. Ryū le había dejado medio ciego y mutilado el alma. Y él… Bueno, él era él. Con todo lo que ello implicaba. Era de necios sorprenderse siquiera de que hubiesen compartido el mismo destino que aquel amimal. «¿Qué narices era esa cosa? Por no hablar de…» Volvió a dirigir la mirada hacia el joven, cuya antigua apariencia anecdótica y hasta inofensiva ahora había cambiado por un ser monstruoso. Tenía cuernos en la cabeza, garras por manos y varias colas de chakra puro nacían de su espalda. —Tú has visto mi identidad y yo he visto la tuya. Supongo que es un empate. Gracias por ayudarme a salvar a esa niña. Zaide miró de reojo a sus alrededores. No veía a la niña, ni al padre. Pensó que quizá el hombre la quiso llevar cuanto antes de vuelta a la seguridad del pueblo. Esa era una buena idea. Bajó la vista un instante: guijarros en el suelo se movían de arriba abajo. ¿Todavía el alcohol le nublaba la vista? Después de casi haber perdido la vida allí adentro, hubiese jurado que se le había quitado toda la borrachera. Pero si bien la vista podía engañar a veces, no era así con el oído. Empezó a escuchar esas mismas piedras rebotando contra el suelo. Empezó a notar las vibraciones en su propia piel. Empezó... —¿Qué cojo…? ¡¡¡GRRRRRROOOOOOOAAAAAARRRRRR!!!
Un aluvión de rocas salió disparada en todas direcciones. Tras estas, una enorme silueta surgió de entre el polvo y la montaña como lo haría la lava en erupción. Oh, qué inocentes habían sido al darlo por muerto. Por mucho que las cabezas luchasen entre ellas, por más que algunas hubiesen perecido —la cabeza del tigre colgaba, inerte, con el cráneo abierto; y la serpiente estaba medio aplasta y moribunda—, un monstruo no es tan fácil de matar. El gorila les observó, con el pelaje pelado bañado en sangre y unos ojos desenfocados por la ira más absoluta. No volvió a embestir. No volvió a lanzar puñetazos. Simplemente abrió la boca… ...y una canica mitad blanca y mitad negra empezó a amasarse frente a él. Burbujas de ambos colores se apelotonaban alrededor de la esfera, que poco a poco empezó a hacerse más grande. Más y más. Tanto que la comisura de los labios del gorila empezó a desgarrarse. Tanto que sus pies se hundieron. Tanto que su propia mandíbula se desencajó por la presión. Aquello era… |