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Érase una vez un dragón - Versión para impresión +- NinjaWorld (https://ninjaworld.es) +-- Foro: País del Rayo (https://ninjaworld.es/foro-pais-del-rayo) +--- Foro: Valle de Unraikyo (https://ninjaworld.es/foro-valle-de-unraikyo) +--- Tema: Érase una vez un dragón (/tema-%C3%A9rase-una-vez-un-dragon) |
RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 11/04/2021 Justo cuando asomó la cabeza… —¿Estás sediento, hijo? —le dijo, sobre él. Tenía la ropa y algunas partes del pelo chamuscadas, y no podía negar que se encontraba algo dolorida, pero nada que la incapacitase. ¡Plaff!
Con una mano sobre su nuca le sumergió de nuevo bajo el agua para que se diese un buen chapuzón; y, con la otra mano, apresó uno de sus brazos para cruzárselo tras la espalda en una llave de inmovilización. Él chapoteó moviendo piernas y el brazo libre como un pez fuera del agua. Ella rio. ¿Cuánto tiempo aguantaría así? Le notaba tirar con fuerza de su brazo, revolverse como un oso herido, pero ella no cedía. Pasó un minuto. Pasaron dos. Con una mano todavía sobre su nuca, bajo el agua; con la otra en su brazo, retorciéndoselo; con una rodilla en su espalda, fijando la presa; con un pie sobre el agua, manteniéndose a flote. Podía pasarse así el resto del día, si estuviese en condiciones normales. Pero la Liberación de las tres primeras Puertas tenían un precio, y ella estaba a punto de pagarlo. «Mira lo que me obligas a hacer». Cabreada, pues solo había traspasado una vez aquel límite y sabía de sus consecuencias, abrió la Cuarta Puerta: la del dolor. Decidió compartir algo de eso con su hijo, y le dio un brusco tirón al brazo. Pese a su armadura, se oyó un característico clac. Le había dislocado el hombro. Oyó su rugido, seguido de una convulsión. Seguramente había tragado agua al abrir la boca. —¡Bebe, hijo, bebe, que necesitas hidratarte! RE: Érase una vez un dragón - Ryūnosuke - 11/04/2021 El pulmón le ardía. La sangre le hervía. Sentía la cabeza a punto de estallar. Inmovilizado como estaba, no era capaz de formar sellos. Solo conocía una técnica que no los necesitaba: el Fūton Kaze no Yaiba. Pero ya la había usado anteriormente, y aunque había empujado Ōwatatsumi, no había hecho mella en ella. Ahora que su madre no se encontraba en el aire y mantenía una posición de poder, aquel corte no sería suficiente como para que aflojase su agarre. No podía formar sellos. No podía librarse a base de fuerza. Su mandoble seguía a decenas de metros incrustado en el pilar de roca, y en su portaobjetos no tenía nada salvo un par de píldoras. No tenía sellos explosivos, ni kunais, ni shurikens. A Ryūnosuke nunca le habían gustado los juguetes. Entonces su madre le dislocó el hombro. Tenía la Armadura del Dragón puesta, pero las escamas solo le protegían de golpes, tanto de filos como contundentes, no de que le retorciesen el brazo hasta una posición antinatura. Se le escapó un rugido de rabia, pero también de un triunfo masoca. El dolor era su fuente de poder, su mayor alimento. La sangre para un vampiro; el queroseno para el fuego. Los clones que había creado con anterioridad desaparecieron al unísono. «Ahora sí… ...........................¡¡¡AHORA SÍ!» RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 12/04/2021 Vio el brazo libre de su hijo salir del agua con dos dedos extendidos. —¿Otra vez la técnica de antes? No pienses que va a… El corte salió disparado de la punta de sus dedos, pero en esta ocasión con mucha mayor fuerza. Casi podía asegurar que del doble. La fina corriente de aire impactó en la muñeca con la que le estaba sujetando el brazo con la capacidad de cortar a un tronco limpiamente por la mitad. Exteriormente, su antebrazo apenas ganó un arañazo rojizo, pero por dentro se le durmieron los músculos de la zona y le apartó el brazo hacia un lado como si hubiese recibido un tremendo latigazo. Su hijo aprovechó el momento de liberación para revolverse y propinarle una patada al estómago que la mandó volando por los aires. RE: Érase una vez un dragón - Ryūnosuke - 12/04/2021 Sacó la cabeza al fin y vomitó agua antes de poder tomar una bocanada de aire, seguidas de otras más pequeñas y entrecortadas por la tos. Con su mano sana, se aupó sobre la superficie del lago, tan pesadamente como una foca al intentar subir una cuesta en terreno firme; su otro brazo colgaba inerte de su cuerpo. Los clones que había formado con anterioridad, y que se habían dedicado a acumular chakra, habían desaparecido justo en el instante en que le dislocaron el hombro, permitiéndole adquirir la forma del Modo Sabio. Gracias a ello había podido duplicar el poder del Kaze no Yaiba para pillar por sorpresa a Ōwatatsumi. Con más dificultad de la que hubiese imaginado, formó un sello. Un clon surgió a su lado, igual de dolorido. Con la mano sana, le agarró del brazo malo. Él apretó los labios en un sello irrompible. ¡¡¡Crrrraaaaaaaaaccccccccckkkkkk!!!
RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 13/04/2021 Ōwatatsumi aterrizó en el agua, derrapando sobre ella. Luego observó cómo su hijo creaba un clon que le tomaba del brazo y le encajaba el hombro de un fuerte tirón. El Kage Bunshin desapareció al instante, pero su hijo permaneció, observándole fijamente como si nada hubiese pasado. Ahora tenía los ojos distintos, con un halo dorado alrededor de su pupila y el iris ocre en vez de verde. El negro de sus párpados y el contorno de sus ojos se volvieron de un amarillo anaranjado. —En qué hombre más apuesto te has convertido. No cabe duda de que saliste de mis entrañas. —Oh, sí. Bien recordaba ella aquel día. Menudo tormento. El día del parto él estaba en mala posición, y la comadrona, previendo la tragedia, había intentado hacerle una cesaría. No funcionó. Todos los bisturís se partían por la mitad al intentar penetrarla, y ella casi se muere en el proceso. A veces uno es demasiado fuerte para su propio bien—. Lástima que tu padre te malograse. —¿Necesitas recuperar el poco chakra que tienes? ¿O hay otro motivo para que ahora me hagas perder el tiempo? Ella rio. Tomó una segundo píldora de un bolsillo del chaleco y se la llevó a los labios. —Por mucho que te hayas colocado el hombro, te va a lastrar para el combate cuerpo a cuerpo. Dudo siquiera que puedas manejar con soltura ese gran mandoble que me llevabas antes. Si me permites un consejo, hijo… RE: Érase una vez un dragón - Ryūnosuke - 15/04/2021 No se lo permitió. Mordió el dedo pulgar y tras una corta tanda de sellos invocó a su dragón de Komodo. El mismo que había llamado para su combate contra Zaide. Aquel día no había perecido bajo el rayo de milagro. Pero eso le había hecho más fuerte. Sus escamas, más duras; su temperamento, más irascible si cabe. Se apoyó en su cabeza y dejó que le elevase. Aquella criatura abominable medía al menos veinte metros de largo. —¡Te dije que la próxima vez me invocases contra Zaide, Ryūnosuke! ¡¡QUIERO MI VENGANZA!! —Lo sabía. Quizá algún día, en vistas de que el Uchiha no iba a amoldarse a sus planes—. ¿¡Quién es esta puta vieja!? —Mi madre. —Oh… RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 16/04/2021 No fue el tamaño gigantesco del lagartijo, ni sus garras que asemejaban a unas guadañas, ni específicamente la forma de sus dientes, tan afilados y contundentes como una trituradora de chatarra y hierro, lo que más le preocupó. No, lo que más le llamó la atención fue aquella baba rosácea que le caía de los labios y esas encías hinchadas y enrojecidas, como si le sangrasen muy a menudo producto de una mala higiene bucal y muchas bacterias. Qué asco. Se ponía enferma solo de mirarlo. Le daban ganas de vomitar. —Pensaba que intentábamos recuperar el tiempo perdido, hijo. Ponernos al día. ¿Por qué no le dices a tu amigo que se vaya por dónde ha venido? Que en su caso, consistiría en literalmente esfumarse. RE: Érase una vez un dragón - Ryūnosuke - 7/05/2021 Ryūnosuke miró a su madre desde lo alto. —No te preocupes. Terminaremos pronto. Quizá ya no pudiese lanzar puñetazos con su brazo derecho —todavía dolorido por la dislocación del hombro—, pero seguía pudiendo realizar sellos. En una rápida tanda, el Heraldo ejecutó los necesarios para expulsar un auténtico Géiser de Polvo capaz de pulverizar cualquier cosa en un instante. Incluso su madre tuvo el suficiente respeto como para esquivar el chorro en lugar de encajarlo como había hecho con los anteriores jutsus. «No tan rápido», se dijo, redirigiendo el géiser con un seco movimiento de cabeza. Ōwatatsumi saltó en el último suspiro —probablemente gracias a la agilidad que había ganado con las puertas abiertas— en una pirueta que le dejó con la cabeza colgando hacia abajo y flotando en el aire por un instante. El chorro segó parte de su cabellera de un corte limpio, y el dragón de Komodo aprovechó el momento en el que carecía de apoyos para golpearla con su cola. Su madre se estrelló contra una pared de roca y tierra de la que nacía, sobre la pared vertical, un árbol retorcido y oscuro. La cola del dragón de Komodo estrujó su cuerpo contra la roca, aplastándola y dejando tan solo su cabeza sonriente visible. Entonces el dragón de Komodo le escupió en la cara. La sonrisa desapareció del rostro de ella. —¡JUAAAAS JUAS JUAS JUAAAS! ¿¡Te gusta mi sabor, vieja!? RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 7/05/2021 Echó la cola a un lado de un bofetón y hundió el rostro en el lago, frotando su cara de manera tan frenética que parecía querer arrancarse la piel. —¡Es inútil que lo hagas! ¡El veneno de mi saliva te dejará ciega al menos un minuto!! Qué asco. Qué asco. ¡Qué asco! ¡QUÉ ASCO! Los músculos se le retorcieron de puro rechazo. Sintió un ardor en el estómago que le subió por el cuello, como si tuviese ganas de vomitar. Cuando al fin tomó aire, las nubes parecieron arremolinarse de lo fuerte que había aspirado. Cuando lo echó, el lago pareció vibrar y formar un oleaje. No eran ganas de vomitar lo que tenía. Tampoco estaba soñando. Era la Quinta Puerta, abriéndose en su abdomen. Corroída por una furia que no había sentido en muchos años, agarró la cola del dragón de Komodo y le ejecutó una llave. Sí. ¿A esa mole de veinte metros de largo? Le ejecutó una llave. ¿Qué pesaba lo menos diez toneladas? Sí. Simplemente tiró de su jodida cola, arrastrándolo como si fuese una simple lagartija y lo lanzó contra otro pilar de roca. Supo que fue contra un pilar por el sonido que hizo, pues no lo vio. Efectivamente no veía a más de cinco metros de su posición, y dentro de este rango, apenas manchas oscuras. Aquel esputo nauseabundo, aparte de estar infectado por cientos de bacterias, también poseía algún tipo de veneno que le había dejado medio ciega al entrar en sus ojos. Había entrado en sus ojos. Joder, solo de pensarlo le daban ganas de vomitar. Atributos: Fuerza 140, Agilidad 110 RE: Érase una vez un dragón - Ryūnosuke - 7/05/2021 Ryūnosuke saltó justo en el momento en que sintió la cabeza del dragón ser arrastrada hacia un lado. Aterrizó sobre el lago y oyó el tremebundo golpetazo de la criatura colisionando contra un pilar, que se partió por la mitad y se vino abajo. De hecho, unas de las rocas que salió catapultada de allí se dirigía hacia su posición. Él la recibió con los brazos abiertos. (Fuerza 100) El personaje puede arrojar objetos pesados como piedras o armarios con un daño de 80 PV + (Fuerza/10) (el usuario puede defenderse como si se tratara de un Taijutsu básico).
Encajó la piedra entre sus poderosas manazas. Incluso tuvo que poner la cara hacia un lado para que no le aplastase la nariz. Sus ojos, iluminados por el Modo Sabio, se enrojecieron de puro esfuerzo. El hombro le dolía a rabiar, pero sacó fuerzas de dentro para inclinarse a un lado y lanzar aquella roca a su madre. Con un aviso. Porque un Heraldo siempre avisa. —¡Caza esta, madre! RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 7/05/2021 No supo por qué, pero lo intuyó. Sus ojos veían algo mejor. Seguían siendo manchas, pero al menos distinguía algo más lejos. No lo suficiente como para ver la posición del dragón de Komodo, pero sí para discernir que una gran mancha se dirigía hacia ella a toda velocidad. Ante estos casos, solo cabía una opción. —¡Voy a enseñarte una cosa o dos que no hizo tu padre! —exclamó, antes de arrancar el árbol que tenía al lado. Sí. Arrancó el árbol. Con las manos desnudas. De un tirón. - (Fuerza 140) El personaje es capaz de arrancar árboles y pilares del suelo, así como rocas enormes y otros objetos extremadamente pesados para lanzarlos a los oponentes con un daño de 100 PV + (Fuerza/10) (velocidad Lenta)
Luego lo usó de bate de beisbol para golpear aquello que caía sobre ella y mandarlo bien lejos. RE: Érase una vez un dragón - Ryūnosuke - 8/05/2021 Tenía que concedérselo. Su madre era… un hueso duro de roer. La roca que golpeó con el árbol salió despedida hacia el cielo, cayendo a muchos metros de distancia. No obstante, intuyó por su mirada perdida que todavía no era capaz de distinguirles muy bien. Mientras permaneciesen en silencio, podrían aprovechar su debilidad para… —Esta me la vas a pagar… ¡Vieja asq…! —¡Cállate, insensato! «¿Cómo?» Solo había apartado la vista un segundo para gritarle a su invocación, pero de repente su madre había desaparecido de donde estaba. «¿Dónde...?» RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 8/05/2021 Un sonido. Una voz. Eso era todo lo que necesitaba para conocer su posición. No pedía más. No necesitó más. El Kage Buyō le teletransportó a la posición que quería, justo encima de su objetivo. A lo lejos, oyó a su hijo gritar su posición. No importaba. El momento era suyo. El tiempo era de ella. Oyó al dragón de Komodo, abajo, rugir. No lo volvería a hacer. Menos volvería a escupir. Como ya dijimos anteriormente, ella se había ganado cierta fama. De intransigente. De intolerante con ciertas cosas. De maniática, incluso. Ella pensaba que era una fama nada merecida… … pero quizá algo sí lo fuese, después de todo. Quizá algo sí lo fuese. Cuando ella gritó, el mundo enmudeció: GUILLOTINE
D D R R O O O O O O O O O O O O O P P P P P P P 200 PV + 50% (Segunda Puerta) + 20% (Fuerza legendaria) = 360 PV Ōnindo pareció partirse en aquel instante, como si se hubiese formado una nueva placa tectónica que dividiría el continente en dos islas. El dragón de Komodo no pareció partirse, no obstante, pues literalmente su columna vertebral se quebró por la mitad. Fue tal el impacto, que su cuerpo colisionó contra la superficie sobre la que rebosaba el lago, empujando los litros y litros de agua que formaron gigantescas olas a su alrededor y dejaron, por unos instantes, el cráter sobre el que yacía seco. Luego el agua rugió con fuerza de vuelta a su origen, y Ōwatatsumi se vio alzada. Bajo sus pies, el cadáver del animal, flotando con el vientre asomándose sobre la superficie. —Te dije que era mejor que se marchase, hijo. —No le había hecho caso. Ahora tenía que aceptar las consecuencias—. Y antes de eso —añadió, apretando tanto los puños que sus nudillos chasquearon—, también te dije que era mejor que tú te marchases. —Hmm. RE: Érase una vez un dragón - Ryūnosuke - 9/05/2021 Hmm. Eso fue todo lo que tuvo tiempo a decir. Cuando quiso darse cuenta, su madre ya se le echaba encima. La velocidad que había ganado al abrir una nueva puerta era apabullante. Sus ojos apenas podían seguirla. Era igual que Zaide con su Armadura del Rayo, con la única diferencia de que sus picotazos no se sentían como mordisquitos de mosquito sino más bien como zarpazos de un oso. Por primera vez en su vida, sintió que le apalizaban. Que verdaderamente estaba recibiendo una paliza. Su armadura del dragón caía hecha añicos y le caían tantas hostias que no era capaz ni de coger aire. Puñetazo al mentón; patada al hígado; codazo a la sien; rodillazo a la boca del estómago… Una, y otra, ¡y otra! Ella gritaba, sumida en un trance. Un grito de rabia, de sangrienta pasión y de dolor al mismo tiempo. Él apenas acumulaba quejidos. En un momento en que salió despedido hacia atrás, aprovechó para formar un clon y lanzarlo al cielo. —¿¡Huyes!? —gritó ella, pensando que el que huía era el real—. Ah, vas a por tu espadita, ¿hum? ¡No creas que eso cambiará nada! Pero su madre se equivocaba en una cosa: él nunca huía de un combate. Avanzó hacia ella y le propinó un puñetazo. Ella lo detuvo con la palma de una mano, y luego… RE: Érase una vez un dragón - Ôwatatsumi - 9/05/2021 … apretó. Apretó el puño de aquel patético clon para poder ocuparse del real. - (Fuerza 140) Apretando con una mano durante un turno completo, el usuario es capaz de partir los huesos de un brazo, una pierna (50 PV) o incluso aplastar un cráneo provocando la muerte instantánea.
—¡¡GRRROOOOOOAAAAAAAAAAAAAAGGGHHHHHHHH!!! —Oh… Así que eras tú de verdad —dijo, soltando la masa deforme en la que había quedado su mano. Escuchó el rugido de dolor de su hijo, y aquello también le dolió a ella por dentro. Cuando lo vio caer de rodillas, vulnerable y frágil, recordó al pequeño crío que había amamantado y al que había visto dar sus primeros pasos. Le empezaron a picar los ojos—. Ríndete de una vez. Has luchado bien… Kaiba. Kaiba, mi Bebé Dragón. No me obligues a hacer algo que no quiero. Por favor… déjalo ya. |