Daruu es un muchacho tranquilo, inteligente y curioso, que prefiere evitar los problemas pero que no dudará en enfrentarse a ellos de ser totalmente necesario; cada vez más, por cierto, por un recién adquirido sentido de responsabilidad para con su ciudad natal y su país.
Trata a todo el mundo con amabilidad, educación y el debido respeto, aunque muestra una especial frialdad ante todo aquél shinobi extranjero, especialmente si procede de la Aldea Oculta del Remolino. Por ciertas circunstancias, es muy difícil que se abra a alguien de fuera, aún más difícil que logre entablar una amistad. Claro que, también sabe guardar las apariencias y fingir el buen trato... si es necesario.
Es vergonzoso: no le gusta ser el centro de atención, más bien mantener un perfil bajo y humilde. Es algo solitario: no que no disfrute de tener amigos ni compañía cercana, sino de necesitar tiempo para meditar y para estudiar Ninjutsu y para hacer las cosas a su manera y a su tiempo. Odia el estruendo, el ruido y los gentíos y tiende a ponerse nervioso cuando se encuentra rodeado de estímulos que le impiden concentrarse cuando quiere estar tranquilo entrenando, leyendo, o simplemente dando una vuelta al aire libre.
Disfruta de los placeres banales de la vida, que considera demasiado complicada ya de por sí como para que uno se la complique más. La cocina es una de sus grandes pasiones, por culpa de su madre, a la que ayudó muchos años —y ayuda— a regentar una cafetería-pastelería. La pizza es su plato preferido, tanto para comer como para preparar, de hecho, algo que le encanta es hornear para los demás y perfeccionar su receta. A veces es tan sólo una excusa para estar con un amigo.
Con todo, a Daruu le gustan los retos. Es algo competitivo, aunque más consigo mismo que con los demás. La cultivación del poder propio y la refinación del arte del Ninjutsu es lo que más le mueve para ser un ninja, en el sentido más estrictamente motivacional. Para él, al fin y al cabo, ser un shinobi es una opción más, una evidente si naces en una aldea ninja, y que además te permite proteger a la gente que quieres.
Odia con todas sus fuerzas a aquellos que disfrutan de causar dolor a los demás. Quizás, fijáos si os digo, sólo hay una cosa que odie más que eso:
El pescado.