Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#61
Ir al hospital le parecía demasiado. Aunque si había recibido una buena paliza y tenía algún que otro dolor, no creía ella que fuera para tanto como para ir al hospital. Simplemente iba a comer algo y descansar un poco. Por suerte para ella, cuando despierta de las siestas se encuentra como nueva.

Si, tranquila. Descansaré bien.

Jun seguía viendo como caía de a poco la sangre de las heridas que ella misma había provocado. Estaba un poco preocupada, pero sabía que si ella no lo estaba casi ni sintiendo, no iba a pasar nada.

Bueno, bueno. Pero por lo menos límpiate las heridas cuando llegues a tu casa.

Al verla, sintió como estaba preocupada, esta vez por nombrar a su hermana, que al parecer no le iba a agradar esas heridas.

Dile que fue sin querer, que te raspaste con un alambre o algo así. Seguro te cree. — dijo sarcástica seguido de una media sonrisa. —Ahora, en serio, ve a limpiarte eso y a descansar a tu casa. Que vos también has recibido un poco de daño.
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#62
Bueno, bueno. Pero por lo menos límpiate las heridas cuando llegues a tu casa.

De repente se habían girado los papeles y era Jun la que estaba preocupandose de ella. Si hubiese usado una katana un poco más potente sí que estaría en problemas, por suerte, no era así y podía simplemente esperar a llegar a casa, vendarse y esperar a que las heridas sanen solas.

Nada que no se pueda curar solo, no te preocupes. — le respondió con una sonrisa tonta.

Dile que fue sin querer, que te raspaste con un alambre o algo así. Seguro te cree. Ahora, en serio, ve a limpiarte eso y a descansar a tu casa. Que vos también has recibido un poco de daño.

Con el alambre más tozudo de Amegakure, sí. Le diré que el alambre no quería desayunar y vendrá ella misma a rasparse con él. — Chika río entredientes. — Ahora le digo a Kimi que me revise bien y con suerte no me mata por descuidada.

Se rascó la nuca y, finalmente, se dirigió a recoger su capa y salir de la casa.

Cuando quieras seguir, pasate por el dojo. Te prometo que Kimi no es tan dura con todo el mundo. Es... Son cosas de hermanas. — le dedicó una sonrisa sincera antes de irse.

Obviamente esperaría a que Jun contestase y diesen por concluida la conversación para marcharse.
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#63
Y así seguirá, tozudo y sin desayuno. — sonrió un poco, incluso hasta orgullosa de su actitud.

Se quedó esperándola a que recoja su capa y la acompañó por la salida de la casa.

La pintaste como alguien bastante estricta la verdad, pero te entiendo. La próxima será en tu dojo. — sonrió, amigable esta vez, y levantó la mano en modo de saludo. —Y de paso te llevo un par de dulces. Claro, sin que nadie se dé cuenta. — le guiñó el ojo y fue metiéndose para su casa mientras iba cerrando la puerta. —¡Hasta pronto, Chika!

Terminó por cerrar la puerta y dirigiéndose para dentro de su casa, probablemente, yendo directo a tomar un descanso en su habitación, cosa de que nadie la moleste por un rato.
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