21/04/2016, 18:04
- Si no lo encuentro sería una pérdida de tiempo haber venido… - Dijo casi en un susurro la pelirroja cuya mirada yacía en el sendero. - No te queda de otra que arriesgar y seguir buscando. - Fue la respuesta que recibió, aunque ante los oídos del resto esta no existiría.
La chica seguía inmóvil, con una mirada melancólica clavada en el sendero como si en algún momento debiera pasar aquello que había venido a buscar pero era obvio que no sería así, quién sabe incluso si esa persona no habría terminado su participación y por ende regresado a casa en su aldea.
Lo importante era que Ritsuko no tenía ningún método para ponerse en contacto con Reiji y para colmo no se había enterado de nada como para sacar sus conclusiones, en otras palabras, no había nada que le asegurara que el shinobi seguía en los dojos o si había regresado a Amegakure donde ella no podría verle por obvias razones.
Para colmo, en lo que la pelirroja seguía meditando sobre su vida un chico rubio se le acercó comiendo algo, parecía ser arroz, pero lo importante, o mejor dicho lo que le hinchó una vena en la frente a la chica fue que le haya dejado una moneda a sus pies y luego se sentara justo adelante como si esperara algo.
Sencillamene tomó la moneda, la estrujó en su puño y se la lanzó de vuelta con fuerza en lo que se ponía de pie. - ¿¡Te crees que soy un payaso o alguna mierda de esas!? - Chillaba histérica con el puño en alto, casi que echando fuego por la boca.
La chica seguía inmóvil, con una mirada melancólica clavada en el sendero como si en algún momento debiera pasar aquello que había venido a buscar pero era obvio que no sería así, quién sabe incluso si esa persona no habría terminado su participación y por ende regresado a casa en su aldea.
Lo importante era que Ritsuko no tenía ningún método para ponerse en contacto con Reiji y para colmo no se había enterado de nada como para sacar sus conclusiones, en otras palabras, no había nada que le asegurara que el shinobi seguía en los dojos o si había regresado a Amegakure donde ella no podría verle por obvias razones.
Para colmo, en lo que la pelirroja seguía meditando sobre su vida un chico rubio se le acercó comiendo algo, parecía ser arroz, pero lo importante, o mejor dicho lo que le hinchó una vena en la frente a la chica fue que le haya dejado una moneda a sus pies y luego se sentara justo adelante como si esperara algo.
Sencillamene tomó la moneda, la estrujó en su puño y se la lanzó de vuelta con fuerza en lo que se ponía de pie. - ¿¡Te crees que soy un payaso o alguna mierda de esas!? - Chillaba histérica con el puño en alto, casi que echando fuego por la boca.